El Blog de Otramotro

Yo acuso al vigente abuso

YO ACUSO AL VIGENTE ABUSO

No concibo que al abuso
No se le ponga remedio.
Que el acoso sea un medio
Aún vigente yo acuso.
A la fémina que puso
La denuncia alabo el gesto.
No cabe consentir esto:
Que se reclamen favores
Sexuales, qué sinsabores,
Por nota o filme ¿es honesto?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Que Arrimadas se arremangue

QUE ARRIMADAS SE ARREMANGUE

Inés Arrimadas dijo
Que estaba entre sus afanes
De todos los catalanes
Ser la presidenta, fijo.
Que a demostrarlo empiece, hijo;
Con gestos, que son cruciales,
Exhiba sus credenciales
Y la toalla no tire
Ni de un plumazo retire
Sus ansias presidenciales.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


No somos extraterrestres, no, vate

NO SOMOS EXTRATERRESTRES, NO, VATE

Dilecta Pilar:

Y debajo de nuestra piel también hay que mirar, sí, por supuesto (que ni tú ni yo somos extraterrestres, aunque a alguien se lo parezcamos).

Está claro que, según tu perspectiva, Facebook es una herramienta (o) útil. Así que es lógico y normal que te aproveches de él (o ella, si el vocablo es femenino, que lo ignoro; y es que ahora hay que hilar muy fino para decir y/o escribir lo que uno piensa sin que le puedan reprochar luego los demás lo que acaso haya o no, animus laedendi), que le saques el máximo rendimiento, el esperado y adecuado. Prefiero leer tus textos en La lámpara encendida (quizás sea un prejuicio mío —y ya sabes cuántos perjuicios son capaces de arrastrar uno solo de ellos—, pero Facebook se parece más a la lámpara apagada o escindida de la luz), tu bitácora.

No se te escapa la lección que encierra ese latinajo que dice: Adde parvum parvo, magnus acervus erit (“Añade un poco a otro poco y el montón será —se hará— grande)”.

La literatura (que es un poliedro variopinto, con muchas caras o facetas), te agrade o te disguste, para mí también tiene mucho de juego.

Como me pides (en la carta a la que contesto) “decimillas”, por otro canal, te enviaré más tarde una décima, una undécima y una duodécima que he trenzado este “finde” (ya me dirás qué te han parecido, si te apetece, cuando las leas).

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Cinco grafitis del orco

CINCO GRAFITIS DEL ORCO

“No existe el tiempo en el orco.
Aquí es eterno el presente;
Y el amor siempre anda ausente”.
“Me hacen ver que soy un porco
Revolcándome en un torco”.
“Guipo de tortura potros
En los ojos de los otros”.
“Más que jueces son tarugos
Con vocación de verdugos”.
“El infierno son los otros”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La vida es una caja de sorpresas

LA VIDA ES UNA CAJA DE SORPRESAS

Dilecta Pilar:

Que conste en acta (la advertencia que te hago de) que no tienes ninguna obligación de responder a mis correos si tienes cosas más interesantes que coronar o culminar. En esta vida siempre hay un montón de labores o tareas más importantes y perentorias que llevar a cabo que la de darme (y darte) el gustazo de que contestes (de responder) a mis correos (y disfrutad del amor, la sal de la vida —el vocablo precedente, correos, tomado por el imperativo plural, casi casi imponía que saliera servidor por peteneras, con la incoherencia que cabe hallar y leer entre estos guiones largos o rayas—).Yo, sin embargo, siempre lo intentaré y lo haré. No dejaré de contestarte, siempre que siga vivo, claro (que si me he ido por propia iniciativa o por que me han hecho ir, por un medio u otro, te enterarás —lamento haber usado hoy, aquí y ahora un humor tan atrabiliario, negro, nigérrimo, pero como lo tenía al alcance de la mano mientras andaba decorando el escaparate,…; aunque te resulte extraño, es la forma que he elegido para decir que no le hago ascos a ninguna de las herramientas literarias que guardo y obran en mi más maletín que caja de tales cuando me pongo a urdir las ideas que se me pasan por la cabeza, vaya—).

Si no haces ninguna rebaja (hoy, que tantos ciudadanos en el mundo, ellas y ellos, estamos cayendo en las fauces o las garras del “Black Friday”), lo veo estupendamente, de veras.

Yo he leído también tu artículo (¿“Hermana sequía”? —tienes una manera original, muy franciscana, personal, distinta, de ver, sin duda, lo que otras/os calificamos de pertinaz, bueno, bueno, menos lobos, que ahora mismo están cayendo unas cuantas gotas de lluvia… para mojar el suelo, un más sirimiri que calabobos, en Tudela—, sí, convendría que eliminaras los signos de interrogación, porque acabo de cerciorarme y comprobar que ese es su título en tu bitácora: La lámpara encendida) esta mañana.

Más que amigos eran conocidos. Los verdaderos amigos son pocos y se suelen contar con los dedos de una mano. A mí, al respecto, me gusta recordar lo que dejó escrito en letras de molde Santiago Ramón y Cajal en “Charlas de café” (1920): “Hagamos notar que, cuando un hombre de ciencia presume de muchos amigos, casi siempre se trata de un cuco o de un holgazán. No se conservan varias amistades íntimas sin cultivarlas asiduamente, y este cultivo resulta incompatible con una vida de concentración intensa y de trabajo austero. En suma: o se tienen muchas ideas y pocos amigos, o muchos amigos y pocas ideas”.

Así es, todos somos (y conformamos una inmensa) una caja de sorpresas si invertimos unos minutos de nuestro preciado y precioso tiempo en mirar lo que hay debajo de la piel del otro o de la otra.

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Agraciados e importantes

AGRACIADOS E IMPORTANTES

“La pasión es una obsesión positiva. La obsesión es una pasión negativa”.

Paul Carvel

Como tiendo a ver el arte
De los casos y las cosas,
Le mando un ramo de rosas
A cada mitad o parte.
Igual pasión no comparte
El grueso de sus votantes,
Mas todos los habitantes
Que allí están empadronados,
En Cataluña, agraciados
Deben sentirse e importantes.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Enhiesta llevo la testa

ENHIESTA LLEVO LA TESTA

—A veces, he de morderme
El labio inferior o un dedo
De la mano u olerme un pedo
Para poder concederme
La gracia de no perderme.
—En este país que apesta,
Donde apenas se protesta,
Es un signo de que existo
Que a ser venal me resisto
Y llevo enhiesta la testa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Yo así la siento; no miento

YO ASÍ LA SIENTO; NO MIENTO

Nunca hemos tenido tanta
Digital tinta al alcance.
¿Ha supuesto un claro avance
O un retroceso esa manta
Enorme? ¿A ti no te espanta
Esa sobreinformación,
Ayuna de orientación,
Ahíta de aturdimiento?
Yo así la siento; no miento.
Es mi fiel constatación.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Qué hesitación, "Monseñor"

QUÉ HESITACIÓN, “MONSEÑOR”

La seguridad existe,
Mas puede brotar, sin duda,
Por cualquier grieta la duda
De si la prueba resiste
Del algodón ese chiste
Que ha contado ese señor,
Aprendiz de ruiseñor,
Que ha usado versos diversos
En los reversos y anversos
Para escribir “Monseñor”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Tercera carta apócrifa a Jesús, un amigo de Otramotro

TERCERA CARTA APÓCRIFA A JESÚS, UN AMIGO DE OTRAMOTRO

Dilecto Jesús, amigo de este bululú y/o decimero:

Así es: “La mejor novedad es que no la haya” ha devenido una frase proverbial, que, por cierto, solía proferir e iterar con leves variantes mi tío Jesús, “el Pato” y/o “el Vasco”. En mi caso, te diré que dentro de un tiempo (aún no sé la fecha —el otro día solo firmé el consentimiento—, exacta) van a operarme de nuevo en Pamplona. Tienen que reconstruirme la ileostomía. Mi estoma (que últimamente sangraba por nada, ocasionándome anemias de continuo) se ha hecho tan largo y tan gordo (que se ha “prolapsado” —es la expresión médica—, vaya) que hay que quitarlo y hacer con parte del intestino delgado otro nuevo. Cuando reciba por correo normal la cita para acudir al anestesista (ella o él), tendré en cuenta la advertencia que me hizo la doctora de que ocho o diez días antes habré tenido que ir para hacerme (mejor, que me hagan) el “preoperatorio” (análisis, placa de tórax y electrocardiograma).

Un día que nos juntamos te dije y en varias ocasiones te he escrito que no tenías ni tienes ninguna obligación de apostillar mis urdiduras (o “urdiblandas”), que eras y eres libre de leer y comentar y, al mismo tiempo, de no leer y de no escoliar, como yo de contestarte o de no hacerlo. Sin embargo, reconozco sin ambages que yo, al menos, siempre me he sentido empujado o impelido a hacerlo (a condición de que no hubiera colegido perversión en la apostilla hecha, claro), por mera cuestión de agradecimiento, que no miento.

En esta vida es lógico y normal que dudemos un día sí y otro también qué hacer, qué camino tomar, pero, tras decidirnos por un derrotero y desechar los otros, debemos apechugar con las consecuencias. Si somos conscientes de que nos hemos equivocado y tenemos que dar marcha atrás se da y ya está. Si debemos pedir disculpas, se piden, y con claras muestras de contrición si hiciera falta o resultaran imprescindibles, necesarias.

Este año no he subido a Cornago en septiembre. Había estado una semana a mediados de agosto. Acudí a casa de tus padres para saludarlos el mismo día que llegué. Y vi y saludé a tu hermana y a tu cuñado en diferentes ocasiones.

La realidad política española, dependiendo del punto de vista que uno adopte o de la perspectiva de la que uno parta (y de la mayor o menor cantidad de prejuicios que uno acarree) se ve de una manera o de otra (sigue rigiendo o estando vigente en los ojos internos y externos de la gente la famosa cuarteta de Ramón de Campoamor). La realidad suele ser muy compleja, con muchos vértices, facetas y aristas. Son necesarias muchas horas de lectura de libros, periódicos de papel y digitales para estar al día. Algunos tertulianos son tan sectarios que uno, si es intuitivo, ya sabe qué van a decir aun sin haber abierto aún la mui. El tema del que se disponen a discutir (apenas se debaten ideas; cuesta ver una tertulia donde se confronten argumentos, razones de peso) lo intentan reducir o simplificar de manera tan maniquea (a bueno o malo, blanco o negro), que son incapaces de ver en el asunto la amplia gama de colores que contiene, a modo de paleta, el tal y cabe reparar y valorar.

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¡Pues que ha habido pucherazo!

¡PUES QUE HA HABIDO PUCHERAZO!

Su ventajismo es notorio.
Si vencen, el cheque en blanco
Irán a cobrarlo al banco.
Si pierden, difamatorio
Será su interrogatorio:
¿Quién convocó los comicios?
¿Quién es un crisol de vicios?
¿No cumplimos el mandato
De la gente? Y, ¡ojo al dato!,
¿Qué auguran tantos indicios?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


No me cabe en la cabeza

NO ME CABE EN LA CABEZA

Que una legión de electores,
Que saben que unos cuentistas
Son los independentistas,
Les den su apoyo, temores
Me provoca a mí y temblores.
No me cabe en la cabeza
Que quien tiene la certeza
De que la verdad amaña
A sabiendas, de que engaña,
Se perdone esa vileza.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién monta sobre emociones?

¿QUIÉN MONTA SOBRE EMOCIONES?

—Las fuerzas soberanistas,
A juzgar por las encuestas
(No te las crees; no apuestas),
En las del circo tres pistas
¿Harán trucos efectistas?
—Adicto a las atracciones,
A montar sobre emociones,
Sigue el independentismo.
Ahórrate el optimismo.
Sé cabal. No te emociones.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Se ha abortado el "procés" secesionista?

¿SE HA ABORTADO EL “PROCÉS” SECESIONISTA?

(FUGA DE UNAS TESELAS A BRUSELAS)

“Hay pocos mosaicos tan cabalmente coherentes y cohesionados que no puedan ser desbaratados, deshechos, por la fuga de unas cuantas teselas a Bruselas”.

Emilio González, “Metomentodo”

Habrá que esperar (a) que pase un día y otro y otro..., muchas jornadas de arduo trabajo, mucho más tiempo (semanas y hasta meses —los historiadores, ellas y ellos, necesitarán que transcurran incluso años—), para poder analizar con ecuanimidad y valorar con ponderación todas las claves, quiero decir, todos los datos acopiados y los hechos acaecidos durante los pretéritos meses de septiembre, octubre y noviembre del año en curso, que está dando sus últimas boqueadas, para entender en toda su extensión y complejidad lo concerniente al ¿abortado? “procés” secesionista.

No obstante, llama poderosamente la atención de este menda y, por ende, supongo, asimismo, la de cualquier lector habitual de periódicos (sobre todo, si lo es de sus versiones digitales) que el Govern presidido por Puigdemont hubiera mandado imprimir y tuviera en su poder, guardado a buen recaudo, el material necesario para coronar dicha consulta antes incluso de convocar el referéndum ilegal del 1-O. Según ha acreditado la Guardia Civil, aún quedaban algunas hojas del mes de agosto sin quitar en el taco del calendario cuando en varias imprentas catalanas ya se había impreso (y hasta las susodichas habían cobrado su trabajo, a través de empresas pantalla) el grueso del material (las instrucciones para los vocales de las mesas y los interventores y los formularios con los nombres y números de DNI de los votantes). Si habían sido tan previsores en este punto concreto, no se entiende por qué dejaron de lado, en el limbo, por qué no se (pre)ocuparon de culminar las imprescindibles estructuras de poder que tantas veces prometieron (y luego reconocieron que las procrastinaron sin aducir las razones, los porqués). Porque lo cierto es que no desarrollaron las leyes del referéndum ni de la transición jurídica a la anhelada y anhelante República Catalana. No les tembló el pulso a la hora de violentar el reglamento del Parlament; hicieron caso omiso a lo que les advirtieron por escrito el secretario general de la Cámara, Xavier Muro Bas, y el letrado mayor de la misma, Antoni Bayona Rocamora, que indicaron a la presidenta Carme Forcadell y al resto de los parlamentarios las consecuencias legales de lo que estaban dispuestos a hacer (y culminaron); y otro tanto hicieron con las recomendaciones que les formuló el Consell de Garanties Estatutàries; y desobedecieron las resoluciones que había adoptado el Tribunal Constitucional cuantas veces les dio la gana. Previeron qué podía suceder en los colegios electorales el 1-O, cómo debían actuar y, una vez se demostró que los Mossos d´Esquadra estaban de su lado, pues habían sido conveniente aleccionados para no intervenir, sacaron el máximo provecho o rendimiento a los escasos episodios de violencia protagonizados por algunos miembros de las fuerzas policiales.

A partir del 1-O, al independentismo se le empezaron a ver las costuras. Al parecer, entró sin querer en el jardín de los senderos que se bifurcan, y fue decantándose, casi siempre, por la peor de las opciones. Puigdemont, tras haber consensuado con unos y otros (a los que dejó con el culo y las vergüenzas al aire; que se lo pregunten al lendakari Urkullu) y haberse inclinado la víspera por convocar elecciones autonómicas (ya había firmado el decreto), entró en pánico (los gritos de traidor o “botifler” proferidos por las gentes que acudieron a las puertas de la Plaza de Sant Jaume, sede de la Generalitat, las 155 monedas de Rufián en un tuit ¿decisivo? ayudaron lo suyo, sin duda) y el jueves 26 el Parlament declaró la DUI, que fue contestada por el Gobierno de España con la aplicación del artículo 155. Los partidarios del independentismo catalán vivieron los últimos días del mes de octubre en una completa desorientación, en un total desconcierto.

Puigdemont y los suyos esperaron y desesperaron, porque ningún país europeo les vino a reconocer. Comprobaron, desnortados, que las imágenes de las pocas cargas policiales violentas (aun habiendo sido alimentadas con otras imágenes de otros lugares y fechas o años anteriores) merecía el apoyo escaso de algún editorial de algún periódico despistado, pero seguía la callada europea por respuesta.

El discurso televisado de Felipe VI dejó claro que el orden constitucional no podía ser objeto de negociación y más cuando urgió a todos los poderes del Estado a que hicieran frente y terminaran con la intentona secesionista.

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Diálogo, sí, en abundancia

DIÁLOGO, SÍ, EN ABUNDANCIA

—La democracia demanda
Diálogo, sí, en abundancia;
Que haya en el mando alternancia;
Que vuelva al carril/redil quien anda
Alejado de su banda/panda;...
—Es esencial que las voces
Que carecen de altavoces
A las urnas se trasladen,
Bien disgusten, bien agraden,
Y ¡hurras! reciban, no coces.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué es pachorra sin melaza?

¿QUÉ ES PACHORRA SIN MELAZA?

—¿Cuál es la última añagaza
Que ha asperjado con cinismo
El cafre independentismo?
—Que me inquieran con cachaza,
Que es pachorra sin melaza,
Si amén a los resultados
Diré, tras ser escrutados
Tres veces los mismos votos.
Si son derrotados, ¿rotos
Se sentirán o insultados?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿El "procés"? ¡Menudo potro!

¿EL “PROCÉS”? ¡MENUDO POTRO!

Si Europa no se ha enterado
De que España sigue siendo
Un país que reprimiendo
Continúa (eso ha aireado
La/el “indepe” —se ha declarado—
Un día sí y también otro,
Como aquí trenza Otramotro),
Si Europa no ha despertado,
¿No habrá sido que la ha hartado
Tanto “procés”, tanto potro?
¿¡Cuántas/os bolas/bulos ha ensartado!?
¿Quién sigue aún desnortado?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿La rueda de la fortuna?

¿LA RUEDA DE LA FORTUNA?

“Contábase un chiste durante el franquismo que refería una comilona oficial de jerifaltes (sic) de la dictadura”.

Álex Grijelmo, en “El régimen del 78”, artículo publicado el pasado domingo, 10 de diciembre de 2017, en la página 9 del suplemento IDEAS del diario El País.

Acaso algún día faltes
A la ortografía recta,
La adecuada, la correcta;
Y una norma tú te saltes
Al escribir jerifaltes.
Nadie de errar está libre.
El tamaño o el calibre
Del yerro depender puede
De cómo la rueda ruede.
Puede que vibre o no vibre.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Pilar, vela y novela la novela

PILAR, VELA Y NOVELA LA NOVELA

Dilecta Pilar:

Pues, basta que me lo has escrito tú, para llevarte la contraria y que me vuelva a dejar (hala, hale; y ahora sigue colocando cuantas jas quieras: ja, ja, ja) la barba otra vez. Quienes comenzamos siendo unos gigantes (en mi último curso en Navarrete, Octavo de EGB, me confundían los padres de algunos de mis colegas, postulantes, con ocasión de San José, día del Seminario, con los Padres Camilos, nuestros formadores —a quienes tanto les debo y, por ese cúmulo de razones, les estaré e(vi)ternamente agradecido—; y es que estaba tan alto como ahora o un poco más —acaso haya encogido algo— y fuerte como un roble) hemos devenido en eso, cabezudos (y cómodos, sí, también o, mejor, comodones). Si tuviera pareja (ignoraba que la tuvieras —y la vieras—, de veras —por seguir con los juegos de palabras, a los que, has acertado, soy tan aficionado—; así que ¡enhorabuena! —a ambos, ¿eh?—), me ocurriría tres cuartos de lo mismo que a tu chico, me temo.

No. No sabía que tenías entre manos una novela. Ya sabes lo que le pasa a un/a novelista, que, mientras está escribiendo una, no duerme (ergo, contradice lo que crean sus manos, la novela), porque se encuentra en permanente vela (vela y novela la novela). Si tuviera las revistillas de los tres años que estuve en Navarrete, seguramente, ya la habría urdido este menda. Aun sin ellas, me pondré un día a ello. Ya sé hasta cómo se titulará: “Reglas de ortografía”. Y comenzará así: “Tri, tur, nu, su, cu, ca, ga, ver, si, al, ur, du, ti, to, ra, ri, tre, gu, lo, ru, so, la, car, ta, ro, sa, te, tra, ce, ha, he, hi, ho, hu”. No me ha extrañado lo de la novela. Porque el camino lógico, el recorrido normal de un escritor (ella y él) prototipo es empezar escribiendo unos versos, malos, malísimos; perseverar, ir mejorando, o sea, trenzar unos medio buenos o semibuenos, hasta que se consigue que sean buenos del todo y aun excelentes. A renglón seguido, probar en el ámbito de los cuentos (con el mismo o parecido proceder) y desembocar en el ámbito de la novela, que dicen que es lo que te permite dejar de hacer lo que hacías (ser profesor o cualquier otro trabajo) habitualmente y dedicarte de lleno a tu nueva actividad, la que, a partir de un éxito, te va a dar de comer.

Seguro que tú, Pilar, lucirás; serás lucero en Lucena. Te lo aseguro.

¡Vaya! Hoy, en unas pocas líneas, no has dejado de sorprenderme. Ahora le toca a tu blog: La lámpara encendida. Más ¡enhorabuenas!, más. Acabo de ver tu foto y releer el artículo que publicaste el viernes pasado en el Heraldo de Aragón, “Niños escudo”. Tiene muy buena pinta. Ahora bien, me ha llamado la atención que no has tildado (en el blog) lámpara.

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Reconozco que soy un fan de Lanza

RECONOZCO QUE SOY UN FAN DE LANZA

“La violencia nunca es buena; nunca trae nada bueno”.

Declaró ayer en una entrevista que le hicieron en Cope María Rosa, esposa de Juan José Salas, el agente de la Guardia Urbana de Barcelona que quedó tetrapléjico en 2006 tras ser alcanzado en la cabeza por una piedra que lanzó Lanza.

Como lo primero y principal debe ir en cabeza, ahí va mi más sentido y sincero pésame a los deudos y amigos de Víctor Laínez (y es que cada vez que tengo noticia de que uno de mis semejantes, hembra o varón, ha dejado de existir, recuerdo indefectiblemente las palabras finales de la Meditación XVII de “Devociones para ocasiones emergentes”, 1623, del poeta metafísico inglés John Donne, venerado como santo cada 31 de marzo por la iglesia anglicana: “La muerte de todo hombre me disminuye porque formo parte de la humanidad. Por eso no preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti”), recientemente occiso, o sea, muerto de manera violenta.

De inmediato, debo añadir, para no ser tomado por otro muñeco de pimpampum derribado a pelotazos o vapuleado y abatido en el acto por cualquier otro tipo de arma arrojadiza, que no soy admirador o seguidor, no, de la persona que está encarcelada en la prisión zaragozana de Zuera, de manera provisional, comunicada, sin fianza (así lo decidió ayer la juez Natividad Rapún, titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Zaragoza, competente en el caso, después de tomarle declaración), Rodrigo, insisto, no, sino que el Lanza del título de esta urdidura (o “urdiblanda”) es el apellido de Silverio, seudónimo literario de Juan Bautista Amorós y Vázquez de Figueroa.

Confieso que esta mañana, cuando me he sentado ante el ordenador, mi primera intención había sido escribir sobre el joven, que goza de doble nacionalidad, chilena e italiana, que ha sido acusado de ser el presunto asesino de Víctor Laínez, y que, por cierto, ya cumplió pena de cárcel por ser quien, según la sentencia condenatoria, lanzó la piedra que dejó tetrapléjico a Juan José Salas, pero me he decantado por una opción más prudente, dejar que todo el proceso se sustancie, como debe, y esperar a que se celebre el juicio con garantías y haya una sentencia firme. He leído un sinfín de comentarios en las ediciones digitales de los diarios (a favor y en contra de Lanza) que han hecho que me inclinara por hablar de Silverio y no de Rodrigo. No es mi propósito que de mis palabras se deduzca que el último no vaya a ser declarado, tras culminarse un juicio justo, culpable, sino dejar constancia de la sensación refractaria, que me molesta un montón, de que, poco a poco, nos estamos cargando la presunción de inocencia. Al paso que vamos, más pronto que tarde, va a ser metamorfoseada, mudada, por la presunción de culpabilidad.

Reconozco, asimismo, que, tras leer parte de las declaraciones que hizo ayer María Rosa a Cope, sensatas (mejoraré el adjetivo valorativo que he usado), sensatísimas, en las que venía a dar las gracias a cuantas personas le habían ayudado durante la última década larga, cuando mi cacumen dudaba entre titular mi urdidura (o “urdiblanda”) “¿El perdón? ¡La mejor de las venganzas!” o “No hay venganza mejor que perdonar”, mientras tecleaba lo que el atento y desocupado lector, sea hembra o varón, acaba de leer, advertía que, a modo de mojones de la vía por la que servidor debía transitar, se abrían camino o senda hasta desembocar en dicha vía, con la evidente pretensión de ser expresadas, dos inexcusables referencias, dos, la del artículo 25 de la Constitución Española de 1978, donde, según su punto 2, se dice que “las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”, y el final de la “Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños” (publicada por vez primera en 1626, en Zaragoza), de Quevedo, donde se lee: “Y fueme peor, como V. Md. verá en la segunda parte, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres”.

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Carta abierta a Miquel Iceta Llorens

CARTA ABIERTA A MIQUEL ICETA LLORENS

Dilecto Miquel Iceta:

Como te consta (te pido permiso para tutearte) y, si no te consta, insistiré en ello hasta que te conste, no me he propuesto enseñarte en esta misiva abierta nada (de nada). Me conformo con aplicarme a la labor de sacudir la inercia que lleva tu espíritu en plena campaña electoral y de sembrar alguna inquietud en tu pesquis.

Como sabes, el (camino del) infierno está empedrado (pavimentado con adoquines o baldosas) de buenas intenciones. Sé que en una interviú que te hicieron ayer en RAC-1, comentaste que pedirías el indulto de los políticos soberanistas (ellas y ellos), en el caso o supuesto de que fueran condenados por los tribunales a los que les correspondiese juzgar sobre uno o varios presuntos delitos cometidos por los tales (“porque en este país tendremos que cerrar heridas que tienen un origen político”). Sinceramente, tengo para mí que te equivocaste. ¿Y si vuelven a las andadas? ¿Volverías a pedir otra vez el indulto? Preveo (sin ser un augur reconocido ni pretenderlo) en ello más un círculo vicioso que virtuoso. Abundo o coincido contigo en que la vía judicial no es la panacea para solucionar (y menos, en un santiamén) el problema catalán, antiguo, antiquísimo, asunto que tiene claras raíces políticas, pero, como sabes, hasta una mente tan digna de admiración y respeto como la que gastaba, gestaba y gestionaba el mejor filósofo español del siglo pasado, don José Ortega y Gasset, que se ocupó a conciencia del tal, llegó a la conclusión de que (visto lo visto, ante la imposible resolución del mismo) el susodicho solo se podía “conllevar”.

No ignoro que tus declaraciones (algunas de las cuales no puedo dejar de apostillar) las proferiste en plena campaña electoral. Así las cosas, puedo entender que insistieras en calificar los encarcelamientos ordenados por los jueces de desproporcionados, pero me molestó sobremanera lo que colegí de todo ello (y me he hartado de escuchar en boca de Puigdemont y otras/os muchas/os secesionistas), porque sembraba serias dudas de que España fuera, en sentido estricto, lo que es, un Estado de derecho (perfectible, sí; mejorable, también, pero) donde no se pone en tela de juicio que la ley, de verdad de la buena, impere.

Tú, Miquel, cabeza de lista del PSC a las elecciones autonómicas del próximo 21-D, diste de lleno en el blanco o centro de la diana con la flecha que disparó tu arco o cacumen al señalar que la vía unilateral del secesionismo al único lugar que llevaba era a donde desembocó, a un callejón sin salida. Don Antonio Machado, a ratos poeta y a ratos filósofo (o, si se prefiere, a ratos filósofo poeta y a ratos poeta filósofo) por boca de Juan de Mairena, un heterónimo suyo, recordando a su vez lo que había dicho su maestro Abel Martín, autor apócrifo, sentenció (hace más de cuatro décadas lo mismo) que “pensar es deambular de calle en calleja, de calleja en callejón, hasta dar en un callejón sin salida. Llegados a él, pensamos que la gracia estaría en salir de él. Y entonces es cuando se busca la puerta al campo”.

Me pareció aceptable y atrayente tu propuesta de que, en el supuesto de que fueras elegido president (y te adjudicaran, por tanto, el tratamiento de molt honorable), intentarías buscar un acuerdo entre el Govern y el Gobierno de España en el plazo máximo de dos años; y, asimismo, tu compromiso de que no podrías seguir como president si, pasado dicho lapso de tiempo, no habían dado los frutos apetecidos “el diálogo, la negociación y el pacto”, que te encargarías de promover para lograr dicho acuerdo.

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Los puntuales instantes de impar dicha

LOS PUNTUALES INSTANTES DE IMPAR DICHA

Dilecta Pilar:

Creo que has tomado mi “hilo” por un nuevo asunto o tema y no por un nuevo correo. Daré inicio al mismo yo, coronando, por supuesto, la oportuna contestación a la propuesta que me haces.

¿Que qué pienso sobre la felicidad? Grosso modo, sin haber reflexionado mucho (apenas unos minutos) sobre ello, que, como los seres humanos estamos habituados a otros (un sinfín de) estados de ánimo, que están muy alejados (a años luz) de la felicidad o no tienen nada que ver con ella, los puntuales instantes de dicha plena que tenemos y sentimos los seres humanos hacen las veces de puntales de nuestra existencia (a excepción de los susodichos momentos, siempre a punto de derribarse —la muerte nos acecha por doquier, seamos conscientes de ello o no—; vaya, tengo la impresión de que me está saliendo un párrafo bastante pesimista; a ver si más abajo lo arreglo o... termino de desarreglarlo del todo) y, asimismo, que la vida sea soportable. Hay a quien le han tocado un montón de millones en la lotería y se ha venido abajo tras haberlos dilapidado en mil y una naderías (incluyo entre ellas a los vicios, claro). El hombre, como sabes, es un animal de costumbres, pero la supuesta felicidad (que suministraban las drogas, verbigracia, otrora) solía cursar (en este punto, recuerdo los años ochenta y noventa, cuando la gente joven de mi barrio, menores de treinta años, se pinchaba de todo lo que se le echaba o mezclaba con la escasa heroína) con una muerte prematura. Tal vez, como los extremos se tocan (sostenemos, sin ambages, en el ámbito de la política, que, ciertamente, hace extraños compañeros de lecho), el estado continuado de euforia o felicidad nos llevara a tomar la misma fatal decisión que el estado perseverante de depresión, la cobarde/valiente (la horquilla se mueve entre esos dos puntos opuestos; depende de la perspectiva que adoptemos, el color del cristal a través del que miremos la realidad, según sentenciara Ramón de Campoamor en su célebre cuarteta) de suicidarnos.

Acabo de releer lo trenzado y, si he de decir la verdad pura y dura, lo encuentro pesimista (pero también realista). Ya conoces esa definición que alguien dio de un pesimista, un optimista bien informado.

La felicidad existe, por supuesto. Quien no la haya experimentado no sabe lo que se pierde (como escribió Lope en el verso que coronaba o culminaba un célebre soneto que versaba sobre el amor: “esto es amor, quien lo probó lo sabe”). Pero ser feliz de manera permanente acaso fuera (hiciera la vida) inaguantable. Son breves momentos de dicha superior que suelen tener su origen en pequeñas (o grandes —el nacimiento de una nueva vida humana siempre es un milagro—) cosas.

No te tengo que disculpar nada, pero, si te sientes o ves mejor disculpada, lo quedas en este mismo momento.

Ya ves que (solidarizándome con tus mil tareas) te quito poco tiempo para que puedas seguir con tus “vericuetos” y leer estas pocas líneas.

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¿Son tolerables todas las ideas?

¿SON TOLERABLES TODAS LAS IDEAS?

“El insulto busca la ofensa y se dirige a las personas; la sátira busca la crítica y se dirige a las ideas”.

Jorge Wagensberg

Hay quien muestra (y demuestra bien, a las claras, con las palabras que escribe, aunque luego las borre, aunque en el lugar donde otrora las trenzó aparezcan ahora otras, mera palinodia o retractación de las anteriores, que vienen a reconocer lo obvio, la metedura de pata cometida) un apasionamiento desmedido, una tenacidad desproporcionada, en la defensa a ultranza que corona o culmina de ciertas creencias, ideas u opiniones propias (compartidas con otras personas o no), ya sean religiosas, sociales o políticas, al usarlas, de modo indebido, como arietes o armas arrojadizas contra las de sus semejantes, que sostienen otras, contrarias o complementarias de las suyas.

De tales salidas de pie de banco no está libre nadie. El atento y desocupado lector (sea ella o él, hembra o varón) puede preguntárselo, si tiene a bien cerciorarse de ello, verbigracia, al profesor Jordi Hernández Borrell, exdirector ya del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología de la Universidad de Barcelona, pues el rector de la mentada, Joan Elias Garcia, ha aceptado de buen grado la dimisión que este le presentó. ¿Dónde cabe hallar el motivo o la razón de su renuncia? En una sinrazón, que, por propia reflexión o por la de otras/os, vio o le hicieron ver. El citado profesor, como se ha sabido, escribió la siguiente lindeza en un tuit: “Carles: no te pongas a su nivel. Iceta es un impostor. Un ignorante y un demagogo que vive del partido desde hace 30 años. Tiene los esfínteres dilatados y baila al sonido de Cs y PP. Es un ser repugnante”. Y el tío se quedó tan pancho; más ancho que largo.

Alguien leyó la colección de improperios que había agavillado el (¿decente?) docente (o él releyó la necedad mayúscula y estomagante que había escrito) y, a renglón seguido, calló en la cuenta del morrocotudo error en el que había incurrido y calló (quiero decir que borró la burrada) al augurar, sin ser en sentido estricto augur (porque, en el caso o supuesto de que lo hubiera sido, evidentemente, no hubiera caído en semejante bajeza), la que se le venía encima. Así que mudó el tuit deleble por este otro: “Tras el revuelo de mi desafortunado Tweet de ayer, quiero perdir (sic —el yerro, la erre de más, es signo de que estaba nervioso, barrunto, sospecho—) disculpas a todos y todas las personas que se ofendieron con razón. Especialmente a Miquel Iceta Llorens. No soy homófobo, ni mucho menos. El tweet fue una metedura de pata. Les pido perdón públicamente”. Doy la bienvenida a la rectificación, pero últimamente son legión las/os que solo aciertan cuando se desdicen. Acaso todo se deba a que servidor es un malpensado, pero me da en la nariz que su añagaza, estratagema, subterfugio o técnica guarda relación directa o es del mismo jaez o tipo de la que han usado antes otras/os, que han pasado una breve temporada en el infierno, esto es, en la cárcel, para salir bajo fianza de ella; en su caso, para no entrar, pero me temo que ya ha habido denuncia y la Fiscalía no tardará en actuar, si no lo ha hecho ya.

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¿Despertarme? ¡Qué emoción!

¿DESPERTARME? ¡QUÉ EMOCIÓN!

“Despertarse era lo más bonito. Despertarse también era un sueño”.

Ida Hegazi Hoyer, en “Perdón” (2014)

Despertarme, abrir los ojos
Y comprobar que a tu vera,
Una mujer de bandera,
Me contraba sin enojos,
Yadira, sí, y sin abrojos,
Era una bella emoción,
Una inmensa bendición.
Despertarme así, sin sueño,
Y ver que un Dios halagüeño
Existía era invención.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién aún ve algún vestigio?

¿QUIÉN AÚN VE ALGÚN VESTIGIO?

Del bienestar y prestigio
Que Cataluña gozaba,
La repanocha o caraba,
Recuerdo tiene Remigio,
Que aún guipa algún vestigio.
Además de la imprudencia,
La notoria negligencia
De gerifaltes falaces,
Gobernantes incapaces,
Contribuyó a esa evidencia
La maltrecha convivencia
Ciudadana y la insolvencia.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Eliminar al venal / sin finar con el rival

ELIMINAR AL VENAL / SIN FINAR CON EL RIVAL

No basta con dar el voto
A políticos honestos.
Son necesarios más gestos
(Más abajo los anoto)
Para lograr poner coto
A la corrupción masiva,
Omnímoda y agresiva:
Promover la ley que abrigue
Y al indecente castigue
Cortándole la evasiva;
Eliminar al venal
Sin finar con el rival;...

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Con "Chuchín" vencí al estrés

CON “CHUCHÍN” VENCÍ AL ESTRÉS

El pasado día tres,
En la sede de “La Teba”,
Donde el mus raudo se lleva,
Con “Chuchín” le di un revés
Al desorbitado estrés.
La verdad es que ganamos
Y perdimos. Envidamos
A grande, pequeña, pares
Y juego. Varios manjares
Y ene caldos degustamos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El reinado de la gente

EL REINADO DE LA GENTE

Finar con el pluralismo
Político, con las diestras
Y las zurdas, por siniestras,
Pretende el nacionalismo
Y su sosia, el populismo;
Y, en su sitio, establecer
Lo que ansía engrandecer,
El reinado de la gente,
Que, si no es inteligente
Ni apta, la va a embrutecer.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿El amor y el humor? ¡Imprescindibles!

¿EL AMOR Y EL HUMOR? ¡IMPRESCINDIBLES!

Dilecta Pilar:

Cierto. Eso se comenta, que la ironía (esa figura o recurso verbal/literario) solo la usa la gente que es (y goza de la doble condición) inteligente y diligente.

Tengo ocho sobrinos, ocho (dos de cada uno de mis hermanos): Cinco féminas (Raquel, mi ahijada, Rocío, Alba, Natalia y Lucía) y tres varones (Jorge, Adrián e Íñigo). Ergo, uno de los tuyos, Jorge, es tocayo de uno de los míos. ¡Enhorabuena! por la benjamina Irene. Siempre me ha gustado mucho esa gracia o nombre de pila, que, como sabes, significa paz, en griego.

Lo de la bodega era una boutade o salida de pie de banco (pretendía ser desopilante, hilarante, o hacer una gracia en la misma frontera, muga o raya que separa el país de las burlas de la nación de las veras, y acaso haya resultado impertinente) de servidor. Te daba un beso de los madurados en barrica de roble, donde lo hacen, asimismo, los caldos que llevan luego esa referencia en la etiqueta: “reserva”.

De nada (esto va por la una, respuesta, y por los otros, versos; y luego me preguntan que de dónde viene mi seudónimo, Otramotro). Me parece una opción, tan respetable como su (prefiero complementaria a contraria) opuesta. No solo el deudo que mencionas; tengo para mí que tú también lo eres, reservada, prudente, discreta o circunspecta. Ya sabes que de nada sirve que una/o escriba A, si el grueso de los lectores lee B. No merece la pena invertir un solo segundo en intentar hacerles ver o convencerles de que andan equivocados, porque tal vez ellos tengan razón y la/el errada/o seas tú. Como sabes, el lector (aunque el autor también lo sea, el primero de su obra; y el crítico literario, a veces, sí, en plural) es quien completa el hecho creativo literario.

Ídem. Yo te agradezco que sigas siendo quien eres y como eres.

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Casi todos los hombres son perversos/amables

CASI TODOS LOS HOMBRES SON PERVERSOS/AMABLES

“Ya casi no hay hombres buenos ni malos, ni traidores por vocación, ni envenenadores por capricho. Hemos descompuesto al hombre, al conjunto de mentiras y verdades que antes era el hombre y no sabemos recomponerlo. Nos falta el cemento de la fe divina o de la fe humana, para hacer con estos cascotes una cosa que parezca una estatua”.

Pío Baroja Nessi

Otrora esto vi y leí (lo mismo que ahora esto veo y leo), que en la relación de los Siete Sabios de Grecia (hay otras, véase, verbigracia, la que presentó Aristocles, Platón, en su diálogo “Protágoras”) que hizo el “doxógrafo” (por cierto, me extraña que este vocablo no haya sido admitido o recogido aún en el DRAE) neoplatónico Ioannes Stobaeus, Juan de Stobi o Estobeo (que coronó en el siglo VI después de Cristo el más amplio florilegio de textos literarios de la antigüedad griega bajo el título de “Antología de extractos, sentencias y preceptos”), al sabio, político y legislador Bías de Priene, uno de los siete, le adjudica esta máxima: “La mayoría de los hombres son malos”. Es mi propósito narrar el sueño que he tenido hoy, entre las cinco horas y veinte minutos y las siete menos diez (podría haber escrito las seis horas y cincuenta minutos, pero, si me he decantado por la primera opción, la razón acaso estribe o radique en que el reloj que uso y porto en mi muñeca izquierda es de agujas y no digital), momentos de la tercera y la cuarta vez que, a lo largo de la noche, he salido al baño a miccionar (tal vez la culpa la tenga un efecto secundario, indeseado, del medicamento que tomo después de cenar para regular mi hipercolesterolemia), para ver si el apotegma de Bías merece seguir vigente, así, como él lo expresó, o ser implementado con el aporte de una nueva perspectiva.

Paso a relatar el sueño. Había quedado (si he de ser honesto —y mi propósito es, sin ninguna duda, serlo—, no le puedo ofrecer o referir a usted, atento y desocupado lector, sea ella o él, ni el lugar concreto ni la hora exacta de dicho encuentro, porque, una de dos, o no los he hallado en el sueño o, si los había, los he olvidado; no contemplo otra posibilidad) con el líder y cabeza de lista del PSC a las elecciones autonómicas de Cataluña del próximo 21-D, Miquel Iceta, para que me entregara un croquis con el trayecto que debía seguir (al parecer, las citas o compromisos de nuestras agendas discrepaban y no podíamos hacer juntos —servidor, acompañándole a él, claro, por supuesto— el viaje adonde debíamos acudir ambos —ignoro, asimismo, quién nos había citado— sin falta) para llegar a destino, una localidad, sin nombre, catalana. Me ha parecido, sin embargo, que él iba por delante (o alguien muy semejante a él, porque era gordito, bajito y calvo, como él mismo se ha identificado), a unos doscientos metros, cuando, siguiendo el dibujo esquemático que Iceta me había dado, he enfilado un túnel lóbrego y oscuro (como la casa del hidalgo, “donde nunca comen ni beben”, del anónimo Lazarillo de Tormes”), en el que se vislumbraba en lontananza una tenue luz al final del mismo. Nada más salir de dicho agujero, me he visto en medio de una playa rodeado de cinco o seis personas mal encaradas y, en un pispás, las prestidigitadoras manos de uno de ellos me ha hurtado la cartera que llevaba en el bolsillo trasero derecho de mi pantalón vaquero (esto me ha extrañado mucho, y hasta inquietado sobremanera, porque servidor, desde que sufrió un episodio parecido, pero real —como sostiene y cree que la experiencia, además de un grado, es la madre de la ciencia—, ya no porta la cartera en dicho bolsillo trasero, sino en el delantero de su bluyín). Nada más reparar en el hurto, me he visto en un terreno desértico (quizás era la misma playa mentada arriba, pero esta se había hecho más extensa, inmensa), donde se estaba jugando un partido de fútbol entre dos equipos conformados por cientos y aun miles de personas, que me ha impedido identificar o reconocer al anagrama de Roldán, al amigo de lo ajeno. Me he acercado a un bar y le he preguntado al camarero si solían aparecer por allí las carteras que se habían sustraído en los alrededores, tras haber sido convenientemente vaciadas de dinero, porque en la mía llevaba, amén del DNI, otra importante documentación, confidencial. Me ha dicho o dado a entender con un gesto que me diera por jodido (con perdón). Ya estaba a punto de salir por la puerta del bar cuando les he contado a cuatro chicos, tres varones y una fémina, lo que me había acaecido e, ipso facto, antes de que hubiera acabado de hacer una narración detallada de lo ocurrido, cada uno me había ofrecido y alargado generosamente con su diestra un billete de cinco euros, que he cogido y agradecido, pues me hallaba sin blanca. Con ellos, podría regresar a mi punto de partida u origen.

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En mi bodega tengo dos toneles

EN MI BODEGA TENGO DOS TONELES

(QUE, CUANDO USAN SUS ALAS, VUELAN, ELE)

Dilecta Pilar:

Suelo ser zumbón (y muy irónico, pero la gente que no me conoce no interpreta correctamente mis sarcasmos; ya sabes, la ironía no acostumbran a entenderla los legos en la materia literaria). Así que, por lo dicho entre paréntesis arriba, solo los dejo caer en medio de mis parlamentos cuando me hallo entre allegados o, al menos, conocidos.

Si a ti te llena la frase que entrecomillas, bendita seas, querida amiga. Sé coherente y un ejemplo a seguir. Cuando piso el terreno de la ética, siempre se me viene a las mientes, porque le tengo un gran aprecio o cariño especial, ese principio categórico kantiano que dice (en COU me lo aprendí de la guisa que sigue): “obra de tal manera que tu forma de actuar se convierta en ley universal”. Pero soy consciente de que lo que a mí me sirve a otros puede que no les sea útil (y viceversa).

Me congratula un montón que te alegres. Y hasta lo celebro, de veras. Yo, como regla general, tampoco deseo a nadie ningún mal, pero admito que me molesta (lo reconozco sin ambages) que, por ejempolo, quien ha organizado la de Dios es Cristo pretenda luego salirse por la tangente, irse de rositas.

Pues ya no puedes decir que lo ignoras, porque lo sabes. Tengo solo unas primaveras menos que Mirón (lamentablemente finado), a quien llamaron así porque se fijaba mucho en algunas cosas (y, si estas eran sicalípticas, aún ponía más atención, aún se fijaba más), por eso al voyeur francés, aquí y en los países que usan el español para comunicarse, se le llama “mirón” (el DRAE también acepta la voz voyerista para referirse al tal).

Tengo cuatro hermanos: Jesús María (“el Chichas”), Miguel Ángel (“el Chato”), Eusebio (“el Use”) y tu tocaya, María Pilar (“la Nena”).

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¿Por qué no eres más modesta?

¿POR QUÉ NO ERES MÁS MODESTA?

A Isabel llamo Belisa
Porque (acaso esto te asombre)
Anagrama es de su nombre.
Así es, de manera lisa,
La realidad, Felisa.
Si te das más importancia,
Me darás más repugnancia
De la habitual. “Feli”, apuesta
Por ser algo más modesta
Y advertiré tu elegancia;
Y no tu altiva arrogancia.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Sé que la poesía es importante

SÉ QUE LA POESÍA ES IMPORTANTE

—Sé que la poesía es importante,
Pero no para qué sirve ni a quiénes.
—Pregunta a cuantas/os portan en las sienes
Nieve, pues son reacias/os al desplante;
Quizá saques el quid, lo interesante.
O acaso esto concluyas: por sus bienes,
Que merecen plurales parabienes,
Aunque resulte para ti hilarante.
—La poesía ¿no es la primavera
Que ayuda a soportar el frío invierno,
Que es la vida mortal, y el fiero infierno?
—Cada quien la interpreta a su manera.
¿Versear, verbigracia, este soneto
No ha cursado con claro placer, neto?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¡Vaya sarta de embelecos!

¡VAYA SARTA DE EMBELECOS!

El relato del “procés
A quien esto urde ha dado asco.
No le ha extrañado que un fiasco
Haya devenido. Lo es
Por la cara y el revés.
Ahora cuantas/os creyeron
A las/os que otrora mintieron
Tendrán que pedirles cuentas
Y a quien amenazas cruentas
Se inventó ídem (¿o existieron?).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Acéptame la guasa y ríete, anda

ACÉPTAME LA GUASA Y RÍETE, ANDA

Dilecta Pilar:

Está bien que aspires a ser perfecta, que aspiremos a ser perfectos, siempre que hayamos aceptado previamente esta conditio sine qua non, que, si hacemos caso a nuestro currículo, a nuestra historia personal, nos quedaremos una vez más a punto de, sí, pero sin llegar a coronar la cima que nos propusimos escalar, sin hollar el reto que nos pusimos, la cumbre que fuera, se llamara Perfección o de otra manera. Itero que está bien que aspiremos (además de benéfico aire oxigenado) a alcanzar la perfección, siempre que hayamos asumido este requisito imprescindible, que, si ni siquiera Dios, como concepto o entidad nacido/a de una mente humana, lo es, jamás de los jamases lo seremos (ni tú ni yo, ni nadie, me temo, en ninguno de los numerosos aspectos que podamos hoy o en el futuro considerar).

La doctora Itxaso me dijo que lo que ella había observado con el ecógrafo estaba bien: vesícula biliar y riñones (en herradura: ya ves, hasta mi anatomía, por su cauce o derrotero, busca, una de dos, o la suerte o ser original). Eso no quiere decir que mi presoma (o sea, vientre, término que no aparece en el DRAE, opuesto a retrosoma —que tampoco lo recoge—, espalda, que aprendí en las clases de Anatomía que impartía, cuando yo estudiaba Medicina, el doctor José Escolar), que ha recibido tanto corte de bisturí, esté mejor (tampoco que esté peor) que el que no ha sufrido incisión alguna. Yo tampoco sabía qué era el síndrome de Gilbert, hasta que en una conversación familiar lo sacó a colación mi hermano Miguel Ángel. Luego, al poco tiempo, me enteré de que mi hermano Eusebio también tenía hiperbilirrubinemia. Es una alteración hereditaria (transmitida de padres a hijos) que, aunque no es dominante, sino recesiva, por lo general, salvo una leve ictericia (color amarillo en la piel), no presenta síntomas.

Pues sí. Fue muy duro. Pero sobre lo que sucedió y sufrí, una odisea en pequeño (pronto, dentro de mes y medio, el día de Navidad se cumplirá el 39 aniversario del fatal, lamentable y luctuoso accidente), ya te contaré más cosas en otro momento. Yo fui a estudiar a Navarrete en el postulantado o seminario menor regentado por los Padres Camilos los tres últimos cursos de la EGB (y, más tarde, a Zaragoza, donde te conocí), porque durante dos años mi hermano José Javier había estado estudiando allí y, asimismo, porque había salido airoso del brete (después de haber tenido la gran suerte de haber vivido allí la experiencia previa, inolvidable, de haber pisado el edén durante el cursillo —quince días de estancia en el colegio, a modo de propedéutica— estival), porque había superado la prueba (recuerdo que, en la revistilla que se confeccionó a propósito y daba cuenta, a grandes rasgos, de aquellas quince jornadas en el paraíso, el Padre Pedro María Piérola destacaba de mí la fortaleza: estaba hecho un toro, tenía una potencia extraordinaria en las piernas —hacía mucho deporte, sobre todo, campo a través; en octavo, recuerdo, aprendí a lanzar el disco por mi cuenta y hasta participé en Logroño en una prueba clasificatoria para cadetes—). Sé que has visto en varias ocasiones la escultura del Discóbolo, de Mirón de Eléuteras. Pues sí, Artemisa, has acertado de lleno con una sola de tus flechas, que has disparado y su afilada punta ha quedado en el centro de la diana: yo fui su modelo. Acéptame la guasa y ríete, anda, porfa.

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Domingo, 21 de enero

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