El Blog de Otramotro

¿Fina y José? ¡Impar pareja!

¿FINA Y JOSÉ? ¡IMPAR PAREJA!

Hay quien tiene la gran suerte
De dar con la impar persona
Que la/o entiende y la/o perdona,
Que cada día más fuerte
La/o hace, hasta el final, la muerte.
Fina le dio el sí a José
Y viceversa. Yo sé
Que mejoró él a mi prima
Y ella a él. Lo opuesto a la grima
Irradian. Rimarlo osé.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


España es un Estado de derecho

ESPAÑA ES UN ESTADO DE DERECHO

Aunque, según he leído y oído en los mass media, lo ha intentado por activa y por pasiva, el PP no ha conseguido lo que pretendía, desembarazarse de la caja B ni de los chanchullos y tejemanejes de su extesorero Luis Bárcenas (de cuyo tronco, caído en desgracia, no haré leña y, por tanto, evitaré mentar y recordar aquí el baldonador alias que una fuente le puso, otra le quitó y otra le adjudicó de manera definitiva, a modo de difamador sambenito), mutatis mutandis, la condena, que, según cuenta la mitología, Zeus le impuso al titán Atlas, hijo de Jápeto, hermano de Prometeo y padre de las Hespérides y las Pléyades, de cargar y portar (soportar y portear, sería más cabal urdir) sobre sus hombros (sobre la primera vértebra cervical, que por eso se llama así, atlas) el cielo (el mundo). Así que la Audiencia Provincial de Madrid va a procesar a la formación de la gaviota (o charrán, en la doble acepción que de dicho vocablo da el DRAE: “pillo, tunante” y “ave marina de cuerpo grácil”) por, presuntamente, haber destruido los ordenadores de Bárcenas.

A pesar de los pesares (el extravío del expediente del affaire, por lo que hubo de ser nuevamente documentado, y la opinión en contra de la Fiscalía, que se oponía), el tribunal ha hecho caso a los argumentos de peso aducidos por las acusaciones particulares y ha resuelto juzgar al PP como persona jurídica por dos presuntos delitos de daños informáticos y encubrimiento.

Ergo, la justicia, en el caso de marras, ha sido lenta (hay quien sostiene, y no le falta razón, que una justicia lenta es injusta con independencia de la sentencia), sí, pero, aunque tarde, ha funcionado y ha venido a demostrar bien, a las claras, que la separación de poderes, que estableciera otrora Charles Louis de Secondat, señor de la Brède y barón de Montesquieu, en “El espíritu de las leyes” (1748), en el caso de España es un hecho, en mi modesto parecer, irrefutable, aunque no falten las muis viperinas y descontentas que censuren aquellas sentencias que no les gusten o sean contrarias a sus propios intereses.

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Sábado, 20 de enero

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