El Blog de Otramotro

Hay en España... a quien siempre respeto

HAY EN ESPAÑA… A QUIEN SIEMPRE RESPETO

Hay en España a quien, por ser persona, siempre respeto, siempre, pero no cuanto aduce ni menos aún cuanto hace. Son legión, más de seis mil, las/os que repiten hasta la saciedad, como papagayos, sin pararse a reflexionar unos minutos en torno a lo que dicen, que todas las ideas son respetables. No sé si se dan cuenta de la barbaridad que propalan y/o que tal pensamiento supone. No reparan en lo obvio (y que aquí, en este punto o intríngulis del razonamiento, urge a todas luces airear), que dignas de respeto son todas las personas, todos los seres humanos, no sus ideas, porque estas pueden ser descabelladas (por acéfalas y/o ápodas, o sea, por no tener ni pies ni cabeza). ¿Acaso alguno de mis semejantes consideraría respetable y apoyaría que el Gobierno de la Nación X, la que fuera, admitiera que tiene la intención de proponer (con la pretensión de implantar pronto, cuanto antes), como norma general, de necesario cumplimiento, la eutanasia para todas las personas mayores de 83 años, que, por cierto, es la actual esperanza de vida en España, sin considerar otras variables o factores? ¿Acaso alguno de mis semejantes, compatriota o no, consideraría tolerable que aquí se implantara la ablación clitoridiana, la bárbara costumbre africana (que conviene erradicar) de extirpar el clítoris a las mujeres?

Hay en España quien no ha trabajado de mimo (de cuantas/os he consultado, nadie tiene constancia de ello), pero demuestra un ingenio y un denuedo especiales (¿estos dos dones, facultades, habilidades o virtudes, al menos, habrá de reconocérselos/as la opinión pública y la publicada al sujeto singular, excepcional, del que pretendo hacer una etopeya sui géneris?) para, dejando a un lado las labores asignadas o tareas señaladas, venga o no venga a cuento, hacer muchos (no todos los) miércoles una pantomima (sobre todo, para quienes ven la tele sin escucharla y/o las/os sordas/os).

Hay en España quien, como no es un genio (ahora bien, ¿qué hacemos con quienes opinan que tampoco le falta ingenio?), ni un animador del show business, ni está preparado para improvisar o repentizar, se trae el espectáculo (que, si viene a algo, es, básicamente, a dar por el culo —con perdón—, quiero decir, a fastidiar o molestar a buena parte del respetable público) preparado de casa. Supongo que pronto podrá montar un baratillo con todos los trebejos que ha acopiado y exhibido, o venderlos en pública subasta al mejor postor.

Hay en España quien, aunque no es un payaso (profesión tan digna como otras) ni trabaja en un circo (recinto con carpa tan respetable como cualesquiera otros centros de trabajo), goza un montón siendo un intruso y ejerciendo durante unos minutos de tal (aunque el grueso de quienes tienen que soportar sus ridículos números circenses no disfruten nada de nada con ellos).

Hay en España quien demuestra bien, a las claras, que es un dechado, modelo o prototipo andante y parlante de que en las aulas de las escuelas, de los institutos y de las universidades radicadas en dicho territorio se adoctrina en las bendiciones del desfasado, superado y trasnochado nacionalismo.

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Domingo, 22 de julio

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