El Blog de Otramotro

Iglesias, no me extraña nada, nada

IGLESIAS, NO ME EXTRAÑA NADA, NADA

Servidor, que otrora leyó todo libro que de don Miguel de Unamuno y Jugo, por unas causas u otras, cayó en sus manos, hubiera sido urdido por él en prosa o en verso, y que decidió llamarse en el ámbito literario Otramotro, como guiño y homenaje (como predica la paremia española, es de bien nacidos ser agradecidos) al rector salmantino (de quien tanto aprendió), siempre recordará las palabras que siguen, que el polígrafo bilbaíno pronunció el 24 de abril de 1902 en el ateneo de Valencia: “(...) La libertad no es un estado, sino un proceso. Solo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe; solo la cultura da libertad. No proclaméis la libertad de volar, sino la de dar alas; no la de pensar, sino la de dar pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura; solo la imposición de la cultura lo hará dueño de sí mismo, que es en lo que la democracia estriba”.

Ayer, por la tarde, en la biblioteca pública de Tudela, este menda invirtió varios minutos de su preciado y precioso tiempo en leer, de cabo a rabo, los 19 folios de que consta el auto que redactó la magistrada Carmen Lamela, titular el Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional. A renglón seguido, al tener conocimiento de algunos comentarios que habían escrito o proferido Pablo Iglesias, Ada Colau, Xavier Domènech y otras personas a propósito del auto firmado por la jueza susodicha, me pregunté si, de verdad (de la buena) los mentados habían hecho el esfuerzo que había coronado el abajo firmante, leer comprensivamente el auto.

Iglesias, verbigracia, trenzó esto en su cuenta de la red social Twitter: “Me avergüenza que en mi país se encarcele a opositores. No queremos la independencia de Cataluña pero hoy decimos: libertad presos políticos”. Volví a leerlo y reparé en que seguía sin salir de mi asombro. Lamela podía tener enemigos (como sostiene Santiago Ramón y Cajal en “Charlas de café” (1920): “¿Alardeas de carecer de enemigos? Veo que te calumnias. ¿Es que jamás tuviste la entereza de decir la verdad o de realizar un acto de justicia?”); “opositores” los llamaba Iglesias. Ahora, me temo, tendrá ocho más, si así se consideran los miembros del Govern (ellas y ellos) a los que ha enviado a prisión por, presuntamente, delinquir. Hoy debo añadir (quien quiera entender que entienda) que las/os mencionadas/os, que ayer durmieron entre barrotes o rejas no son presos políticos, sino políticos presos. ¿Acaso no fueron avisadas/os unas y otros de que, si seguían erre que erre, en sus trece, contraviniendo la Constitución y demás leyes del ordenamiento jurídico vigente, tendrían que acarrear con las consecuencias? Bueno, pues deberán apechugar con su presuntamente delictivo y contumaz comportamiento. Ahora bien, puede que lo que Iglesias haya querido decir es que los que él lama “opositores” lo son del PP. En ese supuesto, tampoco le veo a la idea ni los pies ni la cabeza (pues es, a todas luces, ápoda y acéfala). Él, Iglesias, y otros miembros de su partido, Podemos, también se oponen al PP y la jueza Lamela no los ha enviado a prisión (los cargos de Podemos que están en la cárcel han sido sentenciados por otros jueces que conocieron de las causas concretas por las que fueron procesados), por la sencilla razón de que España es un Estado de derecho, con amplias garantías jurídicas, en el que los jueces no encarcelan a las personas que no han delinquido.

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¿Iglesias? ¡Gerifalte incoherente!

¿IGLESIAS? ¡GERIFALTE INCOHERENTE!

Hoy he recibido el primer artículo de opinión que me ha remitido uno de los alumnos a los que otrora, hace casi dos décadas de ello, impartí la asignatura de Creación Literaria, Eladio Golosinas, “Metaplasmo”, que lleva el mismo título que la presente urdidura (o “urdiblanda”). En las líneas que lo precedían Eladio me pedía que si su texto, a mi juicio, merecía la pena que viera la luz, ser publicado, prefería que lo fuera en mi blog antes que en cualquier otro diario digital o de papel. Aunque no he tardado en contestarle la verdad, que en mi bitácora su texto iba a tener escasísima audiencia, porque suelen ser, entre diez y doce, no más, las personas que (lo sé a ciencia cierta) me leen de manera regular, y que haría bien en mandarlo también a otros periódicos, me ha respondido la certeza que servidor ya había intuido o sospechado, es decir, este menda temía que pudiera haber acaecido, que Eladio había probado esos derroteros y había obtenido en todos los casos el mismo resultado: sin respuesta, nada, cero.

Como soy un defensor a ultranza de la libertad de prensa y expresión y lo que he advertido en el artículo, tras haberlo leído dos veces, es una censura o cítrica crítica a ciertos comportamientos o manifestaciones de Iglesias, sí, pero no he identificado calumnia o injuria contra el susodicho, me he avenido a publicarlo como me lo ha enviado y el atento y desocupado lector (sea ella o él), si no tiene nada mejor que hacer, puede leer a continuación:

“Nadie está libre de decir estupideces; lo grave es decirlas con énfasis”.

Michel Eyquem de Montaigne

El pasado lunes, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, se mostró contrariado con el comunicado en el que la corriente anticapitalista de la formación que dirige venía a reconocer la nueva (y efímera, si nos atenemos a la realidad incontrovertible de los hechos, que, velis nolis, siempre se impone) República Catalana; y con el mandamás de Podem en Cataluña, Albano Dante Fachin, que había manifestado su propósito de formar una alianza con las fuerzas independentistas para acudir coaligados a las próximas elecciones autonómicas del 21-D.

Cuando fue conocedor de todo ello, Iglesias insistió en la idea de que su formación quiere trabajar por una España en la que quepa todo el mundo, sin exclusiones, a fin de crear un “espacio amplio de fraternidad” dentro de un país moderno. Y, en lo tocante a la postura defendida por Dante Fachin, Iglesias le recordó que “las alianzas electorales las deciden los inscritos e inscritas en Podem(os)”.

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Sábado, 16 de diciembre

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