El Blog de Otramotro

De propuestas y ocurrencias

DE PROPUESTAS Y OCURRENCIAS

Cuando se hace una propuesta
Sobre este, ese o aquel tema,
Siempre hay alguien, por sistema,
Que la objeta o que protesta
De forma decente, honesta.
Asimismo, con frecuencia,
Si es la tal una ocurrencia,
El rechazo es general,
Común, corriente, habitual.
¿Advierte/s la diferencia?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Ante el arte, me persigno

ANTE EL ARTE, ME PERSIGNO

Atinó, esto es, dio de lleno
En el centro de la diana,
Quien urdió, de buena gana,
Que la sonrisa un ameno
Gesto es, ya propio, ya ajeno.
En el Puerto de la Cruz
El mismo rayo de luz
Vi que antes en otra parte.
Ante cualquier obra de arte
Yo hago el signo de la cruz.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Su belleza es inmortal

SU BELLEZA ES INMORTAL

“Una sonrisa es un rayo de luz en la cara”.

William Makepeace Thackeray

En mis cincuenta y cinco años
De existencia terrenal,
Mujer tan fenomenal,
Tan venusta, ¡qué redaños!,
No vi nunca, amigos maños.
¡Qué placer para los ojos
(Los deja llorosos, flojos)
Es contemplar su impar talle!
Yo sé por qué la del dalle
Siente envidia de ella, enojos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Dame imaginación y sudor, dame

DAME IMAGINACIÓN Y SUDOR, DAME

(¡CUÁNTO BIEN ME REPORTA PASAR PÁGINA!)

“En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

Albert Einstein

La existencia, nuestra vida, no es ni un valle de lágrimas con el que da grima rimar (si el vocablo elegido para hacer la rima es la herramienta que suele portar y usar la muerte, el dalle) ni un jardín de rosas olorosas que procura tanto placer como yacer con quien cada quien pasee y fantasee. La vida tiene momentos en los que parece uno e instantes en los que semeja otro. Depende de nosotros, depende de qué pensemos en esos precisos (despreciables o preciosos) lapsos de tiempo. Si somos optimistas, veremos la parte positiva del asunto o tema que tenemos entre manos. Si somos pesimistas veremos la parte contraria u opuesta a la anterior, que tememos. El ejemplo de la visión del vaso medio lleno o medio vacío puede ser clarificadora, si no para todas/os, para el grueso, la mayor parte.

A lo largo de la vida, una persona añosa (aunque no se haya dedicado a torear morlacos en cosos taurinos) ha tenido que lidiar con miles y miles de astados cinqueños, si damos en llamar metafóricamente toro a una situación de difícil solución por ser compleja, a un casus belli, a un brete (del que una/o no logra escaparse, no, con facilidad ni en un periquete).

Sé de quien, aleccionado por la experiencia, apenas confía en las nuevas personas que conoce. Se ha sentido, un día sí y otro también, sin defecto, tan defraudado con cuantas/os le ha tocado en suerte tratar, que ya no se hace ilusiones, para no verse de nuevo frustrado. Ha dicho (si no lo ha proferido, al menos, lo ha pensado) tantas veces “Tierra, trágame” (al ser humillado por una deslealtad o una infidelidad), que ha devenido en un carámbano o témpano emocional, pues pasa de ser nuevamente hollado.

Tras recibir el último y más reciente varapalo, escribió un relato sobre lo que le acaeció, que tituló “Estrellado en un bar de cuatro estrellas”:

Me sentía moderadamente orgulloso de ser el encargado o responsable de uno de los nuevos locales que se iban a abrir en breve en la zona de ocio y restauración del boyante Centro Comercial “El orbe del Ebro”. Deseaba y, a la par, esperaba que la misma persona que me había escogido a mí para llevar las riendas del negocio hubiera seleccionado también al resto del personal, a las compañeras que me iban a ayudar en las diversas tareas del “Stars bar”, del bar de las estrellas, que, según mi criterio, además de serlo las grandes fotos de los actores y las actrices de cine de los paneles, debían serlo nuestras/os clientes y, mientras estuviéramos trabajando allí, no tendríamos que aspirar a serlo también nosotros (mis compañeras y yo) para nuestras/os clientes (habituales o esporádicas/os), porque, de esta guisa, evitaríamos las posibles fricciones o luchas de egos que pudieran brotar o surgir entre ambos.

>> Sigue...


La deuda ha sido saldada

LA DEUDA HA SIDO SALDADA

Estando callejeando
Por el Puerto de la Cruz,
Hallé un sol (fulgía luz),
Que me acabó preguntando
Y yo el quid argumentando.
De la canaria sagrada,
Una nínfula salada,
Quedé prendado y prendido.
Si es deuda lo prometido,
La dicha ha sido saldada.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿De quién tú tanto te ufanas?

¿DE QUIÉN TÚ TANTO TE UFANAS?

—Santa Ana, en Tudela, es cera;
Por la madre de María
Y lo que esta alumbraría,
Que en una cruz de madera
Murió, es fervor de primera.
—No hay persona tudelana
Que en el día de Santa Ana,
Aunque se encuentre en la playa,
No homenajee a su Yaya,
De la que tanto se ufana.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Del fervor tudelano por Santa Ana

DEL FERVOR TUDELANO POR SANTA ANA

Quien la primera vez viene a Tudela
Un veintiséis de julio por la tarde
Cuenta se da en un de inferencia alarde
De que ha procesionado mucha vela,

Por los ríos de cera que cincela;
Anécdota que puede que aún guarde
Entre las memorables y que carde
Con arte aparte, impar, si bien modela.

El fervor por Santa Ana que se tiene
Aquí, en la capital de la Ribera
Navarra, se parece al que en Pamplona

La/el que busca a conciencia a encontrar viene,
Pero por San Fermín, de igual manera,
Salvo que aquí la Abuela es la Patrona.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

Nota bene

Hace más de cuatro meses, en concreto, el sábado, 11 de marzo de 2017, acudí al Palacio Decanal de Tudela para asistir a la entrega de los premios del II Certamen Poético en Honor de Santa Ana.

Allí me dieron un diploma en el que se lee lo siguiente:

CONGREGACIÓN DE SANTA ANA
DE LA CIUDAD DE TUDELA (Navarra)

SEGUNDO CERTAMEN POÉTICO EN HONOR DE SANTA ANA
CATEGORÍA “A”

D. ÁNGEL SÁEZ GARCÍA
ha merecido por su poesía DEL FERVOR TUDELANO POR SANTA ANA

LA CALIFICACIÓN DE FINALISTA

Tudela (Navarra) a 11 de marzo de 2017

En la parte inferior aparecen las firmas del Secretario, del Director y del Presidente”


Primera carta apócrifa a Jesús, un amigo de Otramotro

PRIMERA CARTA APÓCRIFA A JESÚS, UN AMIGO DE OTRAMOTRO

“Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”.

Albert Einstein

Dilecto Jesús, amigo de este bululú y/o decimero:

Desde hace un lustro, poco más o menos, cada vez que me preguntan quién es mi mejor amigo, interrogación directa que brilla por su ausencia (expresión que, por cierto, tras ser empujado al ruedo y dejarme llevar por el espíritu de contradicción, al que soy tan asiduo, y, asimismo, a fin de favorecer que emerjan y fluyan unas cuantas risas y refutar lo que significa hoy el adjetivo tácito —según el DRAE, callado, silencioso y que no se expresa, pero se sobreentiende, entre otros significados—, expresión que, itero, debemos al historiador romano Tácito), pues nadie me la suele hacer, a no ser que este menda haya sufrido los rigores de un transitorio trastorno mental y, como consecuencia del susodicho o tal, servidor se la haya formulado a sí mismo, cuestión que cabe tomar, claro está, como la excepción a dicha regla, acostumbro a contestarme lo esperado y obvio (al menos, para mí), que mi mejor amigo, dejando a un lado el caso excepcional, por extraordinario, de los Luises (Calvo Iriarte y de Pablo Jiménez), a quienes tomo (y trato) como lo que son, hermanos (algo parecido sostuvo hace la tira de años Demetrio de Falero, cuando adujo que “un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano”) míos, prolongaciones humanas de mi ser (tres cuartos de lo propio dijo Aristóteles cuando, ignorando la trascendencia que iba a tener una inmarchitable definición que dio de amistad —pues es rememorada por mí hoy, veinticinco siglos después de que fuera expresada por el estagirita— aseveró que esta es “un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita —qué te apuestas a que no falta el corrector, sujeto u objeto, humano o inhumano, que enmienda dicho verbo y lo mejora al mudarlo por palpita— en dos almas”), eres tú, Jesús, te llames en la vida real así, Manuel, o con el nombre doble, compuesto, Jesús Manuel.

Como ahora (en sentido estricto, desde hace unos días) me hallo leyendo la novela más extraña de Mario Vargas Llosa, “El hablador”, te urdiré lo que creo a pie/s juntillas (que es, ciertamente, una de las locuciones adverbiales más raras, por desconcertantes, en español, sí, sin duda), que te pareces un montón a Saúl Zuratas, que eres el vivo retrato físico o prosopografía de Mascarita; así que tienes esa misma mancha (la tuya no es de nacimiento) en uno de los lados de la cara. Si pruebas a mirarte en el primer espejo que encuentres y no la hallas en tu faz, no la eches de menos, porque, a pesar de que eres un sol, si la mancha obrara en tu rostro advertirías en las miradas de cuantas/os te vieran expresiones cristalinas de asco, grima y/o tirria (por separado o a un mismo tiempo, a la vez). Si la hallas, es el cardenal que te salió ayer. Cuando ibas de paseo con tu pareja, viste cómo un chulo desalmado le andaba meneando el zarzo, quiero decir, le estaba zurrando la badana a una de sus izas y, tras juzgar tú en un santiamén que estabas obligado a intervenir, a meterte en medio, para que cesara la tunda de golpes, te llevaste una buena galleta del proxeneta.

>> Sigue...


¿Tú te das de la "a" a la "zeta"?

¿TÚ TE DAS DE LA “A” A LA “ZETA”?

La bondad es la inversión
Mejor. El corazón deja
Tan henchido que semeja
La Plaza Nueva en versión
Chupinazo, en diversión
Casi omnímoda, completa,
Igual a la que en la meta
Siente el primero, que advierte
Que lo que más le divierte
Es darse, de la “a” a la “zeta”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué exudamos cuando erramos?

¿QUÉ EXUDAMOS CUANDO ERRAMOS?

(¡A VER SI ALGO MEJORAMOS!)

—No obstante un móvil llevemos
En el bolso o en el bolsillo,
Que fallamos a porrillo
Los seres humanos vemos.
—Siempre que reflexionemos
Y la lección aprendamos
Que en todo lo que marramos
Hallar se puede con gusto
Tras padecer el disgusto
Que exudamos cuando erramos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


No tengo amigo perfecto

NO TENGO AMIGO PERFECTO

(PERO POR ÉL SIENTO AFECTO)

“En España no se dialoga porque nadie pregunta, como no sea para responderse a sí mismo. Todos queremos estar de vuelta, sin haber ido a ninguna parte. Somos esencialmente paletos”.

Antonio Machado, en “Juan de Mairena (sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo)”, Madrid, Espasa-Calpe, 1936.

Yo tengo mucho respeto,
Consideración y afecto
Por quien no es un ser perfecto,
Mi amigo, a quien hoy prometo
Que no le urdiré un soneto
Si mañana su mui suelta
Que de todo está de vuelta,
Que no aspira a ser señor,
Ni aprendiz de ruiseñor,
Ni persona desenvuelta.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Acatando o atacando la moral

ACATANDO O ATACANDO LA MORAL

Acaso le sorprenda este parecer mío, atento y desocupado lector (sea usted adulto o joven, hembra o varón), pero, aunque no seamos plenamente conscientes de ello, todos los comportamientos, todos, sin excepción, que tenemos las personas adultas y muchas jóvenes que estamos en nuestros cabales, quiero decir, las que sabemos distinguir entre lo que está bien hecho de lo que no lo está, los coronamos o llevamos a cabo acatando o atacando la ética, la moral (conjunto de valores que nos sirven de guías para elegir y hacer o dejar de hacer lo que sea, y que, una vez nos hemos habituado a ellos, darán sentido y regirán el curso normal de nuestras vidas), o sea, respetando la costumbre, la ley, lo reglamentado, o contraviniéndola/o. La virtud y el vicio, si firmaron algún día algún armisticio, cosa que hoy, aquí y ahora, pongo en tela de juicio, desde que vine al mundo (al menos, desde que llegué a la mayoría de edad y vengo haciendo buen uso de mi razón), andan a la greña, están en guerra abierta. Y es que, como dijo y dejó escrito en letras de molde Jacinto Benavente, “el único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor”.

Puede que no rinda dineraria o crematísticamente hablando, pero la bondad es la única inversión que nos deja el corazón henchido, atestado, como la Plaza Nueva, o de los Fueros, de Tudela el día del chupinazo o el Domingo de Resurrección, con ocasión de la Bajada del Ángel, y la sensación de plenitud en nuestro fuero interno. La música que interpreta la caridad, la generosidad, la liberalidad, el altruismo, es la mejor que puede salir de un arpa, aunque esta llevara arrumbada ni se sabe cuánto tiempo, porque tal vez un día fuera olvidada por su dueña/o en el rincón de una habitación lóbrega y oscura (como lo propio u otro tanto le acaeciera antaño a la de la Rima VII de Gustavo Adolfo Bécquer). Una vez desempolvada, reluciente y afinada, vuelve a estremecer los corazones y las razones de todos los ciudadanos que somos en el orbe (y espero y deseo que esto a nadie moleste ni estorbe).

>> Sigue...


Un parabién memorioso

UN PARABIÉN MEMORIOSO

“El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor”.

Jacinto Benavente

—Reconozco que disfruto
Cuando describo una rosa,
Use el verso, use la prosa;
Cuando la meta, impar fruto,
Corono sin ir de luto.
—Soy el hombre más dichoso
Del orbe, el más orgulloso,
Cuando he procurado el bien
Y me han dado un parabién
Memorable, memorioso.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


CDC es hoy PDeCAT

CDC ES HOY PDECAT

Hoy Convergencia se llama
PDeCAT, que he visto escrito
De otros modos y he descrito
Hasta tumbado en la cama
A quien actualmente me ama
(Como cada quisque es dueño
De sus silencios, en sueño
Ha acontecido tal cosa
Con quien se llama Eva o Rosa
Y en su testa porta un rueño).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La/el mejor pendolista también yerra

LA/EL MEJOR PENDOLISTA TAMBIÉN YERRA

El sábado pasado, 15 de los corrientes mes y año, comencé a leer en la portada de EL PAÍS el artículo titulado “El infierno de la niña Naiara” y acabé de pasar la vista por él en la página 21, en cuya parte central aparecía el subtítulo de “‘Cenicienta’ en la casa de los horrores”.

Para escribir su crónica, Patricia hizo bien su trabajo, llevó a cabo cuantas pesquisas consideró distintivas, necesarias, pertinentes y/o relevantes para dar con las claves del caso. Ahora bien, tengo la impresión refractaria de que con las piezas que fue acumulando consiguió construir un puzle (dejémoslo en) bastante extraño.

Así, cuando leí el final del segundo párrafo (“Sus últimos días los pasó en el reino del castigo, tal y como lo había conocido y experimentado años atrás su asesino”), interpreté que Iván Pardo Pena había sufrido malos tratos en el mismo domicilio por parte de su... padre; extremo que confirmé cuando pasé mi vista por el final del penúltimo (décimo de once —a los que hay que agregar los tres interiores, más breves, en negrita—) parágrafo: “Él fue quien, según la interpretación de los investigadores, instauró el reino del castigo en esa casa”.

La doble (casual y causal) circunstancia de las dos hermanas más pequeñas de Naiara, cuyos nombres conocemos al acabar de leer el final del primer párrafo interior, Leire y Ángela, con la (tristemente funesta) coincidencia y convivencia en la casa de su abuela Nieves con su “tío” y asesino y dos sobrinas de este, de 15 y 12 años, hijas de una hermana de Iván, a quien le habían retirado la custodia de las niñas, que hasta ese momento tenía la abuela, han embrollado mucho la correcta comprensión del relato.

Patricia cometió un error mayúsculo (¿Quién no ha incurrido alguna vez en alguno/s? ¿Quién puede asegurar que no va a equivocarse hoy o mañana otra vez?), de bulto, cuando confundió el verbo infligir (“causar daño” o “imponer un castigo”, según el DRAE) con infringir (“quebrantar leyes, órdenes, etc.”, según el DRAE) y redactó esto: “(...) esas dos niñas participaron con su tío Iván (por cierto, ese mismo nombre eligió Miguel Delibes para bautizar a su señorito de “Los santos inocentes”) Pardo Pena, en los castigos a la pequeña Naiara, supuestamente infringidos (sic) ‘por ser mala estudiante’, y ‘por ser sudaca’, señalan fuentes conocedoras del caso que dijeron”.

>> Sigue...


La solución del problema

LA SOLUCIÓN DEL PROBLEMA

Quienes ven el vaso medio
Vacío, las/os pesimistas,
Que no son más que optimistas
Bien informadas/os, remedio
No han hallado contra el tedio,
Que es el que ver les impide
Dónde descansa o reside
La solución del problema,
Ese affaire, asunto o tema
Que a voz en cuello/grito la pide.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Cómicas/os sin porvenir

CÓMICAS/OS SIN PORVENIR

En lugar de dedicarse
A resolver los problemas
De las/os catalanas/es, lemas
Han decidido sacarse
De la chistera hasta hartarse
(El derecho a decidir,
Mas no todas/os; y a incidir,
Insistir y separar
—¿Algún bien va a deparar?—;...)
Cómicas/os sin porvenir.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Garras ven en el de marras?

¿GARRAS VEN EN EL DE MARRAS?

(QUIZÁ EN “POR NADA” COMPRIMA)

“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad; un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”.

Winston Churchill

Son legión las/os socialistas
Que no le guipan las garras
Al artículo de marras.
Tal vez sean optimistas
Y sus guías pesimistas.
¿Por qué a Pedro le da grima
El artículo que rima
Con brinco y con Telecinco,
El ciento cincuenta y cinco?
Quizá en “por nada” comprima.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Pedalear se pudo en cierto bingo?

¿PEDALEAR SE PUDO EN CIERTO BINGO?

La semana pasada, mientras estaba redactando las primeras líneas del breve ensayo que comenzó llevando el rótulo provisional de “Amén es el comienzo de amenaza” y acabó portando el título definitivo de “La juventud es fuente de progreso”, se me encendió la bombilla, esto es, me surgió, a bote pronto, la idea de enriquecerlo con una anécdota curiosa o sucedido real, pues volví a recordar o alguien o algo (solo Dios sabe quién o qué) trajo a mis mientes qué solían hacer mis compañeros Álvaro Santallana Risueño y Carlos Jesús Rojo Manzano después de cada evaluación, allá, in illo témpore, cuando hacíamos o cursábamos COU (ellos en ciencias, yo en letras) en el zaragozano colegio Enrique de Ossó (“Las Teresianas”). La procrastiné, porque el opúsculo discurrió por sus propios derroteros y, al parecer, un montón de obstáculos se confabularon para impedirme que lograra el encaje perfecto, sin defecto. La aducida doble razón me llevó, como insisto, a posponerla, pero no sin haberme comprometido antes a obligarme a echar mano de ella cuando advirtiera la ocasión propicia, cuando mejor conviniera. Bueno, pues tengo la impresión refractaria de que de hoy no pasa, de que ha llegado para la tal su momento más favorable, o sea, que voy a intentar erigir aquí mismo, en estos dos folios de blanco impoluto, que me sirven de guía, el monumento de palabras de papel que se merece.

Como ambos habían superado la circunstancia o condición necesaria, la barrera o el listón de la mayoría de edad, idearon la manera de celebrar, de forma original, extraordinaria, el fin de cada una de las evaluaciones ejerciendo de lo que eran, jóvenes, verbigracia, dando mal ejemplo, saltándose a la torera el cumplimiento de cierta regla no escrita y, como lógica consecuencia, varios metros. ¿Que en qué consistieron dichos saltos? Pues, grosso modo, en escaparse de la residencia religiosa donde estaban internos con nocturnidad, cosa que consiguieron al descender los tres pisos por los balcones hasta poner los pies en el patio interior, previo a la calle, pero no para andar de picos pardos, como tal vez algún atento y desocupado lector (ella o él) de estos renglones torcidos haya podido barruntar, intuir o sospechar, no, ni de jarana por lugares de mala reputación, quiero decir, tratando con putas, a no ser que alguien considere que la citada locución verbal coloquial (“andar de picos pardos”) también incluye ir a divertirse un rato al bingo a jugar unos, pocos (dado el escaso poder adquisitivo de los jóvenes jugadores), cartones.

La sede de la residencia religiosa ocupaba los tres primeros pisos de uno de los ocho bloques de aquel entorno residencial, además de los bajos o sótanos, donde, si no recuerdo mal, el espacio más amplio se destinaba a capilla, a la que también se podía acceder desde el patio residencial exterior por una puerta y una escalera que los comunicaba y donde se celebraba la eucaristía todos los domingos y fiestas de guardar; había también una ancha sala con sillas para ver la televisión; otra, menos lata, con mesas y sillas para jugar a las cartas, al parchís, la oca, el ajedrez y/o las damas, sobre todo; otra, donde cabían, de forma holgada, una mesa de pimpón y dos futbolines; y otra, que hacía las veces de mínima cancha de baloncesto con dos cestas en las paredes opuestas. En el entresuelo, a mano izquierda, quedaban la cocina y el comedor, alargado, en forma de te; enfrente de la puerta de entrada, tras cruzar el recibidor o vestíbulo, estaba la biblioteca, y a la derecha, una pieza para atender a las visitas, la sala de la televisión de los educadores y las habitaciones de estos. Comunicaba los tres pisos y el sótano una escalera interior. En el primer piso, a la derecha o a la izquierda, según la dirección que tomáramos y el pasillo, a lo largo de este, había varias habitaciones comunes, compartidas, evidentemente, por tres alumnos, que contenían cada una de ellas tres camas, tres mesillas de noche, tres sillas y tres armarios, y, en la parte opuesta del pasillo, cabía hallar sus respectivas salas de estudios, con el mismo número de mesas y sillas; un espacio común para las duchas y los aseos ocupaba la parte central; asimismo, había dos salas para las reuniones, etc. En el segundo piso las habitaciones eran individuales y se repetían los mismos espacios comunes del piso inferior para las duchas y los aseos y las salas para las reuniones.

>> Sigue...


¿"El Terrible" ha renacido?

¿“EL TERRIBLE” HA RENACIDO?

Las memorables y memoriosas palabras (“Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”) con las que Karl Marx arranca su obra “18 Brumario de Luis Bonaparte” (1852) componen un axioma apodíctico aún vigente, siempre que interpretemos su última voz, farsa, aquí como tragedia contra lo pequeño, brutal e indigna violencia ejercida contra los pequeños, los más indefensos, los niños (sean varones o hembras).

Como para muestra basta con un botón, ahí va el siguiente ejemplo, una décima (o) espinela (para que lo/a valore, según su personal criterio o razonamiento, el atento y desocupado lector —sea ella o él—), que usa el mismo título que sirve de rótulo para esta urdidura (o “urdiblanda”):

Juzgo en Iván Pardo Pena / Que “el Terrible” ha renacido. / Me hubiera a mí apetecido / Que Iván entrara en la trena / A cumplir otra condena / Que por darle a su sobrina / Matarile. El que asesina / Y con frialdad confiesa / Tamaño crimen aviesa / Fiera es. ¿Quién de él no abomina?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Del ciento cincuenta y cinco

DEL CIENTO CINCUENTA Y CINCO

“Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general”.

Artículo 155. 1 de la Constitución Española de 1978

“(...) no comparto el que el Gobierno de España tenga que poner en marcha el artículo 155” .

Pedro Sánchez (en respuesta a una pregunta de su tocayo Pedro Piqueras durante una entrevista en Telecinco)

Por lo que Sánchez ha dicho
Del ciento cincuenta y cinco
No he dado, no, ningún brinco.
Al revés; casi la espicho
Cuando le oí al susodicho
Lo que le largó, de veras,
En Telecinco a Piqueras
En la interviú que este le hizo.
Nada a mí me satisfizo
Cuanto contestó el guaperas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Carmena se ha equivocado

CARMENA SE HA EQUIVOCADO

“La autoridad sin sabiduría es como un pesado cincel sin filo; solo sirve para abollar, no para esculpir”.

Anne (Dudley) Bradstreet

Doña Manuela Carmena
Se ha equivocado de blanco
Al disparar contra Blanco.
Si a ella le parece amena
Su reflexión, cantilena
O repetición molesta
La juzga quien la detesta,
Verbigracia, este paciente,
Del bíblico Job pariente,
Que ante tal desliz protesta.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCCXII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCCXII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Disculpa mi demora en contestar tu apostilla. El sábado hubo actuación en el cíber-café “Praga” y ayer, en la grata compañía de mi hermano Eusebio, estuve viendo el partido de fútbol (tedioso, soporífero; apenas hubo tres o cuatro ocasiones claras de gol) entre el C. D. Tudelano y el C. D. Boiro en el Estadio Municipal “Ciudad de Tudela”.

Lamento, de veras, que la rodilla de tu doña siga en sus trece, dándole molestias; y celebro que tú estés estupendo, hecho una rara avis.

¡Chapó! Solo por comple(men)tar alguno de tus puntos de vista, añadiré lo que sigue.

Como afirma Karl Raimund Popper, la verdad es provisional. Dura mientras no es refutada por otra, que viene a ocupar tras ese concreto instante de contradicción su interino (en principio, también, sí) lugar.

>> Sigue...


¿Nobleza hallo en la pobreza?

¿NOBLEZA HALLO EN LA POBREZA?

—No eches esto en saco roto.
Hazle un hueco en tu memoria.
Entre la depre y la euforia,
Por la segunda opto y noto
Que se suma a mi autofoto.
—Amigo del alma, Ernesto,
Seré, como has sido, honesto.
Siempre he hallado en la pobreza
Más que gotas de nobleza
Un océano funesto.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿El dalle? ¡Qué mal detalle!

¿EL DALLE? ¡QUÉ MAL DETALLE!

Me encantan, Luis, los detalles
(Porque, de ordinario, son
Resultados del tesón),
Si jamás semejan dalles
Con los que rebanar talles;
Y sí válvulas de escape
Que a todo correr o a escape
Accionan cuantas/os se quejan
De la alta tensión, si dejan
Que lo oculto se destape.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Sacauntos?

¿SACAUNTOS?

Dilecto Julio Llamazares:

Hoy, sábado, 8 de los corrientes, tras leer el artículo que usted ha titulado “Sacauntos” (sic, sin tilde) y ha aparecido publicado en la página 2 de EL PAÍS, he decidido trenzar las líneas que suman la carta abierta que, además de subir a mi bitácora, envío al citado periódico. A ver si, con suerte, por un cauce, al menos, le llega la misma. ¿El motivo? Ignoro la razón por la que usted no ha puesto el preceptivo acento ortográfico sobre la voz compuesta (mera variante de “sacamantecas”) que rotula su columna sabatina.

Puedo entender que, como el hombre (hembra o varón) es un animal de costumbres, si no ponemos (yo no le pongo) objeción a Will Durant (en una frase que muchos —incluido este menda— hemos atribuido erróneamente y en varios sitios a Aristóteles), quien adujo que los seres humanos “somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”, itero, puedo entender que usted siga colocando la tilde (como así hacen, por cierto, varios académicos de la RAE) sobre el pronombre demostrativo “estos”, que aparece al final de su artículo. Pero la RAE recomienda no colocarlo. El Diccionario panhispánico de dudas dice, por ejemplo (compruébelo): “solo cuando en una oración exista riesgo de ambigüedad, porque el demostrativo pueda interpretarse en una u otra de las funciones antes señaladas, el demostrativo llevará obligatoriamente tilde en su uso pronominal. Así, en una oración como la del ejemplo siguiente, únicamente la presencia o ausencia de la tilde en el demostrativo permite interpretar correctamente el enunciado: ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración); ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso, y aquellos acompaña al sustantivo libros)”. La última edición de la “Ortografía de la lengua española” (2010) propone la eliminación de la tilde diacrítica en el adverbio solo y en los pronombres demostrativos, incluso en caso de posible ambigüedad.

Ahora bien, lo que no entiendo, insisto, es por qué no ha tildado usted “sacauntos”. Como lo propio ocurre con cortaúñas o pinchaúvas, el vocablo que usted usa y no aparece recogido en el DRAE, según mi opinión, debería llevar la preceptiva tilde.

Me gustaría conocer su parecer al respecto.

Aprovecha la ocasión para (man)darle saludos

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Nunca he escrito un soneto de un soneto

NUNCA HE ESCRITO UN SONETO DE UN SONETO

A Gloria, maestra jubilada, con quien hace escasas fechas (era sábado) estuve hablando durante unos minutos de poesía y probó que se sabía de memoria, como el menda, “El ciprés de Silos”, uno de los mejores sonetos escritos en español, que lleva la firma de su autor, un poeta como la copa de un pino, Gerardo Diego.

Nunca he escrito un soneto de un soneto.
Así que hoy me pondré a ello a ver qué sale.
Sé que a usted le valdrá si a mí me vale.
Que ganas le echaré y horas prometo.

Estando a solas y en silencio neto,
Quizá al bardo el azar o Dios regale
Una tropa de tropos que le cale
E impulse a alcanzar pronto el cielo, el reto.

Hallé en el monasterio la impar joya
Que urdió Gerardo Diego al géiser verde.
Leí y enmudecí; tanto era su arte.

No lo hubiera pintado mejor Goya.
¡Cuánto puede gozar el que recuerde
Y al mudo a escuchar vuelva en todo o en parte!

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La juventud es fuente de progreso

LA JUVENTUD ES FUENTE DE PROGRESO

“Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa”.

Párrafo final de “La peste”, de Albert Camus.

Las/os jóvenes son progresistas y rebeldes por naturaleza. Solo en los pueblos donde hay jóvenes (o donde el espíritu colectivo de las personas adultas consigue mantener durante algún tiempo, al menos, el de las/os jóvenes —para atenuar, menguar o mitigar tal vez la ausencia de las/os mencionadas/os—) es posible identificar acciones, actitudes o comportamientos con las/os que las/os susodichas/os o sus supuestas/os sustitutas/os pretenden cambiar el estado de las cosas y de los casos para que estas/os mejoren en calidad y cantidad, y no estén abocadas/os a la asidua derrota o al fracaso habitual, signos inequívocos, cuando no de decadencia manifiesta, notoria, de muerte (aunque no sea todavía física). Solo las/os jóvenes son capaces de transformar el mundo (intentando mudar primero, claro está, su microcosmos más cercano o propio, su patio patrio). Lo contrario u opuesto, que otras/os verán como complementario de lo dicho, cabe aseverar de las personas mayores, de los viejos (ellas y ellos), quienes también por naturaleza, habiendo acaso olvidado que un día fueron jóvenes, son conservadores a ultranza, poco dadas/os o favorables a los cambios. Si las/os jóvenes actuales no hacen cosas de jóvenes, si no se comportan como tales ahora, tal vez no lo hagan nunca, por muchos que sean los años que vivan. Si las/os jóvenes no abaten o acaban con el injusto e inmundo mundo moderno, ¿quiénes lo harán? ¿Las/os viejas/os, a quienes hace la tira de años que se les pasó el arroz? Solo las/os jóvenes tienen los arrestos y las ganas para construir o edificar otro universo inverso, más horizontal y ecuánime. Esta es la razón por la que algunas/os gerifaltes de algunos gobiernos de algunas naciones del viejo continente dicen que no confían ni mucho, ni poco, ni nada (de nada) en las/os jóvenes, porque son (las/os tachan de) unas/os ácratas incontrolables. Quizá han olvidado que algunas/os de esas/os jerarcas fueron otrora jóvenes anarquistas que estaban, asimismo, en contra de toda autoridad, a favor de la libertad sin cortapisas.

No solo las/os jóvenes confían en las/os jóvenes. Quienes conocen (porque tratan) a las/os jóvenes también esperan mucho de ellas/os y del más que loable recorrido que pueden tener muchas de sus ilusiones, intuiciones, premoniciones o sueños. Hay jóvenes que son más responsables que muchas/os irresponsables mandamases adultas/os que no saben qué hacer con tanta responsabilidad como tienen entre las manos, pues comprueban, de manera fehaciente, cómo esta, como si fuera agua, se les escapa entre los dedos.

Las/os jóvenes huyen de la mediocridad, de la tibieza. Buscan ser, ora ardientes, ora fríos. Sueñan, debido a su entusiasmo inmarchitable, inacabable, con una sociedad de verdaderas/os ciudadanas/os cumplidoras/es (disciplinadas/os, pero no dogmáticas/os), empáticas/os, idealistas, radicales (partidarias/os de reformas extremas), solidarias/os.

>> Sigue...


Cuando la ley suprema quede en mema

CUANDO LA LEY SUPREMA QUEDE EN MEMA

Mi dilecto amigo y heterónimo Otramotro pensaba que los políticos, si para algo existían y servían en las sociedades actuales, era para resolver los (grandes o pequeños, muchos o escasos) problemas que les fueran surgiendo a los ciudadanos (ellas y ellos) que las conformaban. Pero la realidad, pura y dura, que se impone a cuantas cábalas, conjeturas o especulaciones, plausibles y posibles, podamos hacernos usted, lector (sea hembra o varón), y yo, por nuestra propia cuenta y riesgo, viene a recomendarnos que pongamos los pies sobre la tierra y, asimismo, a cerciorarnos de que dicho axioma, principio o regla no vale para todos los países que en el mundo son. Así, si nos fijamos, verbigracia, única y exclusivamente en el nuestro, España, comprobaremos lo público y notorio, que no le faltaba razón a Julius, “Groucho”, Marx cuando adujo lo que, con el lento paso de los años, ha devenido en una verdad como una catedral de grande, que cuadra, encaja y viene como alianza al anular para explicar el disparate cómico que, desde hace un lustro (sin lustre), sobre todo, está acaeciendo en Cataluña: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar luego los remedios equivocados”.

Uno, servidor, que no es el diablo cojuelo, personaje legendario que aprovechara Luis Vélez de Guevara para escribir en el siglo XVII su novela, ni tan chismoso o refitolero como para desear serlo, desconoce qué ocurre en el día a día de cada uno de los muchos hogares que hay en Cataluña, pero si se basa o fundamenta en los delirios, ora de grandeza, ora paranoides, que trascienden y padecen (no me cabe ninguna duda) algunos (no pocos) miembros de su clase política y luego escucha, lee y ve en los diversos mass media, colige que debe parecerse dicho territorio mucho a un frenopático.

Así, por ejemplo, en el colmo de los colmos, al consejero de Empresa y Conocimiento del Govern, Jordi Baiget, que tuvo (no se sabe si) la osadía (que fue interpretada como una temeridad por las/os independentistas de la CUP) o el desliz de dejar que se le escapara una muestra de cordura al reconocer en público esta verdad, que el referéndum ilegal de independencia del 1-O acaso no podría celebrarse, porque el Estado opondría todos los medios legales a su alcance para desbaratarlo, el mandamás catalán, Carles Puigdemont, se lo cargó (lo cesó) a las pocas horas. Si de esa guisa actúan con la/el discrepante o disidente, amiga/o, qué harán (me temo lo peor) con la/el adversaria/o, oponente o enemiga/o.

>> Sigue...


Podemos hace muy bien

PODEMOS HACE MUY BIEN

—Podemos hace muy bien
En la corrupción ajena
Censurar, siempre que pena
No le dé zurrar también
La propia a base de bien.
—Que hay quien dice que usa mucho
La ley del embudo escucho;
Y que echa mano del doble
Rasero, manera innoble
De medir igual salchucho.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Por qué tenemos pánico al divorcio?

¿POR QUÉ TENEMOS PÁNICO AL DIVORCIO?

A veces (cada día resulta más frecuente el hecho; así que acaso —y aun sin acaso— tendría que haber empezado esta urdidura —o “urdiblanda”— de esta otra guisa: en numerosas ocasiones), el amor se acaba (algo tan natural como la vida misma). Y deviene una separación provisional (con meses dichosos y hasta años muy felices de prórroga o reenganche, tal vez) o definitiva. Bueno, pues, cuando esta nave arriba a ese puerto, se le suele llamar a la relación de pareja rota no derrota, no, sino divorcio (si es la vida la que fina, a ese fin de fines, a ese sin acaso ocaso, no se le conoce por fracaso, no, sino por muerte).

Si la vida nos viene demostrando del modo más natural, un día sí y otro también, que el amor apasionado que fluía a diario entre los dos miembros de una pareja no ha sabido evolucionar con el lento o raudo (porque, ciertamente, el perspectivismo puede llegar a hacer en algunos pagos estragos) transcurso del tiempo a otro estado, mera variante del mismo, cariño respetuoso, acaso haya llegado la hora de coger el toro por los cuernos y poner fin a ese infierno incipiente, medio o entero, en el que, en lugar de manar las caricias y los halagos (habituales o esporádicos) de otrora los/as que ahora brotan son reproches y broncas (sin cuento).

Seguramente, todas/os (las/os atentas/os y desocupadas/os lectoras/es de estos renglones torcidos y servidor, quien los ha hilvanado) conocemos a alguien, amiga/o, saludada/o o tratada/o, que se ha divorciado recientemente o va a divorciarse más pronto que tarde. El divorcio, que aún sigue teniendo mala prensa en ciertas capas, estratos o niveles de nuestra sociedad, debería perderla cuanto antes; y tomarse el grueso de las veces que acaece como lo que es, la mejor solución que cabe hallar o hay para resolver un problema morrocotudo de convivencia, donde los gritos, los insultos y los malos modos, si están a la orden del día, pueden dañar tanto, tan seriamente, los pocos lazos existentes que pueden borrar, cargarse y poner en peligro el buen poso e inmarchitable recuerdo que han dejado los momentos de felicidad vividos juntos y perjudicar ostensiblemente a otras/os, las/os hijas/os, u otros deudos si los hay, abuelas/os y nietas/os, probables víctimas de sus efectos colaterales, en el ámbito familiar.

>> Sigue...


Podemos lo correcto hace

PODEMOS LO CORRECTO HACE

Podemos lo correcto hace
Al no admitir objeciones
A las ene corrupciones
Del PP. Como eso place,
Le pido que no rechace
Que tres cuartos de lo mismo
(Si aquí no hay favoritismo,
Tampoco allí) haga el PP,
Sin hacer el paripé
Ni dar muestras de cinismo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


En el país de los ciegos

EN EL PAÍS DE LOS CIEGOS

(¿SÁNCHEZ, UN TUERTO, ES EL REY?)

“Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie”.

Carmen Calvo Poyato

Mi amigo Emilio sostiene
Que Pedro Sánchez un lince
Ha sido al nombrar a quince
Ciegos. ¿El de Carmen viene
A demostrarlo? ¿Conviene
De mediocres rodearse,
Con nescientes codearse,
Para entre ellas/os descollar?
¿Vivas/os las/os va a desollar
Y de ello a regodearse?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Lo de Mendoza remoza

LO DE MENDOZA REMOZA

(SU GESTO DEVINO EN GESTA)

(A VER SI CUNDE SU EJEMPLO)

Merece Julen Mendoza,
Alcalde de (Er)Rentería,
Un diez por la puntería
De su impar gesto, que esboza
Que pedir perdón remoza,
Da un aspecto más lozano
A quien guipa a un ser humano
En el otro, a un semejante
De otro talento o talante,
Pero que es también su hermano.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Miércoles, 13 de diciembre

BUSCAR

Editado por

Síguenos