El Blog de Otramotro

¿Aquí, sigue vigente el brocardo "dura lex, sed lex"?

¿AQUÍ, SIGUE VIGENTE EL BROCARDO “DURA LEX, SED LEX”?

“Para que triunfe el mal basta con que los hombres de bien no hagan nada”.

Edmund Burke

¿El aforismo jurídico latino “dura lex, sed lex” sigue conminando a toda la ciudadanía española, sin excepción, a su máximo respeto, bajo la amenaza de que sobre la/s persona/s que la contravenga/n caerá todo su peso? ¿El respeto máximo a la ley en vigor sigue siendo garantía de futuro y de progreso para toda la comunidad? Contesto a ambas preguntas con el rótulo del segundo álbum musical del grupo Jarabedepalo: “Depende”. E insisto en dar la misma respuesta mientras echo mano de dos versos, que son el estribillo de la citada canción, que da título a su segundo mencionado trabajo: “Depende ¿de qué depende? / De según cómo se mire, todo depende”. Y es que, dependiendo de si el ámbito o terreno en el que nos movemos, que pisamos, parece poco firme, propio de tierras movedizas, donde el subjetivismo, el relativismo y la arbitrariedad (a)sientan sus reales o campan a sus anchas, en esos lugares suele arraigar lo que se conoce como “la Ley Campoamor”, llamada de esa guisa porque toma los cuatro últimos versos, una cuarteta, del poema titulado “Las dos linternas” del poeta asturiano Ramón de Campoamor para expresar, de manera metafórica o retórica, la misma: “Y es que en el mundo traidor / nada es verdad ni mentira: / ‘todo es según el color / del cristal con que se mira’”.

En textos que he escrito y publicado antes que el presente, he señalado el daño intelectual que ha hecho a nuestra acrítica y pasota sociedad ese sofisma, que, una vez salió por la mui de quien lo pronunció en primer lugar, hizo (he de reconocerlo sin ambages) fortuna (pues prendió, se extendió y corrió por doquier como un reguero pólvora) y viene a sostener el argumento falaz, pero con visos de verdadero, de que todas las ideas son respetables. Está claro que todas las que son dignas de respeto son las personas. Pero sus ideas no (uno recuerda cuanto ha leído sobre los campos de concentración y de exterminio nazis —la “solución final” de la cuestión judía, su genocidio— y los campos de trabajo correccionales o gulags soviéticos, o considera ciertas medidas xenófobas de algunos partidos políticos populistas actuales o la práctica africana de la ablación del clítoris y ya tiene medio abanico hecho). Considero notorio y palmario que solo son ideas respetables (me disfrazaré de Perogrullo para acabar la frase) las que lo son. Las ideas que uno juzga que son intolerables (y aduzca las razones por las que una/o ha llegado a la conclusión de que lo son), evidentemente, no se pueden respetar, aunque así lo mande Perico el de los palotes o el mismísimo sursuncorda.

Un día, hace más de cinco lustros (seguramente, cuando encuadré y colgué mi título de Licenciado en Filosofía y Letras en la pared de mi habitación), vi, de modo cristalino, que España era una democracia perfectible, manifiestamente mejorable, pero esa realidad, que no podía negar, no objetaba esta otra, que también era obvia, que la piel de toro puesta a secar, con sus peros, seguía siendo un Estado de derecho, el marco democrático que garantizaba nuestros derechos individuales y libertades públicas. Bueno, pues, hoy, según lo que veo y escucho y leo, referido a Cataluña (donde hace mucho tiempo caló la idea básica, firme e inamovible de que sus ciudadanas/os son catalanas/es, pero nadie, al parecer, ha logrado hacerles ver lo que también es conspicuo, que, lo quieran o no, son, asimismo, españolas/es), dicho marco está tan desdibujado, tan enmarañado, en amplios sectores de su opinión pública, por el independentismo omnímodo, ominoso, que sus tentáculos han venido a hacer diabluras en el mismo.

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¿Me seguirás a los bosques?

¿ME SEGUIRÁS A LOS BOSQUES?

“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida... para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido”.

Henry David Thoreau, en “Walden

Como acaso no te cosques
Tanto como tú debieras,
Diana harías si siguieras
A donde voy, a los bosques,
Y allí ene te dieras cosques,
Que sirvieran de lecciones
Para la vida, elecciones
Posteriores, sacar lo útil
De lo que parece fútil
Y hacer buenas selecciones.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Nos inspira más de un estro?

¿NOS INSPIRA MÁS DE UN ESTRO?

“El hombre más sabio que he conocido en mi vida no sabía leer ni escribir”.

José Saramago

Quien pretende reducir
Lo que es complejo a algo simple
Tal vez lo haga porque pimple,
Pues para un porqué aducir
Se ha de saber deducir
Y en inducir ser muy diestro;
En plata, ser un maestro
Que, aunque no sepa leer,
Es perito en proveer
Y lo inspire más de un estro.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Aunque una impar belleza eres por fuera

AUNQUE UNA IMPAR BELLEZA ERES POR FUERA

Aunque una impar belleza eres por fuera
(Hay hembras que se vuelven cuando pasas,
Que te odian cuando llegan a sus casas
—Del juez del hall escuchan esto: “Huera

Anda la que no pudo la salmuera
Conservar sin arrugas, la de escasas
Asperezas, tu estrella, que ene pasas
Contiene y guiparé hasta que me muera”—),

A mí me enamoró cuanto por dentro
En ti advertí, mi amor, y el fundamento
Es de que siga siendo tu fiel sombra

Y tú de mi existencia el mismo centro,
Que a mí de luz me llena y de contento
Y un día sí y otro también me asombra.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Sánchez? ¡El desahuciado ha renacido!

¿SÁNCHEZ? ¡EL DESAHUCIADO HA RENACIDO!

“Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado’”.

Final de la parábola del hijo pródigo, según el Evangelio de Lucas, 15, 11-32.

Puede creerme. No he probado una, ni dos, ni tres, ni cuatro, ni cinco,..., sino (quizás concluya antes y con la mejor compañía, la triple alianza, formada por la exactitud, la honradez y la sinceridad, si echo mano como tabla de salvación o salvavidas de la letra ene, o sea, del número indeterminado; probaré; a ver qué sale) ene veces; bueno, pues, nada (de nada); que no ha habido manera, vaya. Mire. He hecho el esfuerzo de cepillarme todos los prejuicios que todavía pudiera portar o portear conmigo. Bueno, pues, insisto, ni por esas. Ergo, itero lo urdido. No ha habido manera humana de sacar nada de provecho ni en claro en lo tocante al asunto o la relación de Pedro Sánchez con el PSOE o viceversa.

No sé a usted, atento y desocupado lector (sea hembra o varón), pero a mí me resulta meramente imposible entender cómo el PSOE, tras haber identificado cuál era la causa de su mal, un tumor, y dónde se hallaba, en la cabeza, que lo estaba matando paulatinamente y haber dispuesto todo (incluso firmó el consentimiento informado de cuanto se le iba a hacer) para llevar a cabo la intervención quirúrgica y cortar por lo sano, ha vuelto a las andadas.

¿No fueron los propios militantes socialistas (y, a su vez, miembros del Comité Central) los que echaron (sensu stricto, dimitió Pedro) a Sánchez de Ferraz, tras perder este la votación (132 contra 107) sobre la convocatoria de un Congreso Extraordinario en Noviembre del año pasado? Las razones que transcendieron a los medios fueron (me pongo el disfraz de Perogrullo para terminar la frase) las que fueron. Al parecer, algunas de las que había (tal vez unas cuantas permanezcan aún ocultas) se callaron. Ignoro si para usted fue llamativo (por lo menos, para este menda sí lo fue) que su segundo, el secretario de Organización, el riojano César Luena, que abandonó la sede de Ferraz aquel infausto primer día de octubre —madrugada ya del 2— del año pasado diciendo que apoyaría con los ojos cerrados a Sánchez así: “Yo siempre apoyaré a Pedro Sánchez. La decisión de presentarse a primarias es suya, pero yo siempre le apoyaré”. Está claro que nadie es un héroe para su ayuda de cámara (que nadie busque comparaciones —siempre odiosas para quien sale perdiendo después del símil—); que nadie es un señor delante de su criado, que sabe de sus debilidades por haberlo tratado en la intimidad. ¿Qué motivos o razones le llevaron a desdecirse, transcurridos menos de seis meses (¡con lo que penaliza a un político dar muestras de incoherencia!; en el caso que nos ocupa, evidente/s, notoria/s, palmaria/s) y a preferir integrarse en el candidatura de Patxi López y declarar el 7 de abril de este año que López era “el mejor candidato (...) Votaré a Patxi López, porque es el único que garantiza el futuro y la unidad para el PSOE?”.

He intentado, por todos los medios que tenía a mi alcance, con las piezas de que disponía, darle una forma congruente al puzle, pero he llegado a la conclusión (la sensación resultante es refractaria) de que me faltan piezas, bastantes teselas para completar el mosaico. ¿Cuántos miembros de la Comisión Ejecutiva anterior, fieles a Sánchez, lo siguen siendo de la actual? ¿Cuatro? ¿Cinco? La pregunta puede que para usted no lo sea, pero para mí es pertinente, distintiva, relevante. No me cabe en la cabeza cómo alguien que había sido desahuciado por cuanto galeno lo había auscultado ha renacido, como el título de la película protagonizada por el oscarizado Leonardo DiCaprio. No me cuadra. No sé qué pasará en las mentes de las/os demás, pero en la mía no consigo encajar el mito del ave fénix, que resurgió de sus cenizas, con Sánchez, el muerto de otrora con el redivivo y aun fortalecido de ahora. ¿Cómo ha conseguido devenir el villano en héroe? Como no soy militante del PSOE, acaso me falten las claves necesarias y precisas, que otras/os, sin duda, conocen, de buena tinta, y poseen para dar una explicación razonada al enigma o la respuesta oportuna a tal pregunta. Yo me veo imposibilitado para ello; soy incapaz.

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¿Qué es lo que no hay que exportar/importar?

¿QUÉ ES LO QUE NO HAY QUE EXPORTAR/IMPORTAR?

—Día tras día, me admiro,
Muro, de que desplomado
No te halles/hayas, no, ni arruinado
(Esto le suelta Ramiro
A la pared que remiro).
¿Cómo puedes soportar
Tanta estupidez portar,
Como encierran las palabras
Que las/os que están como cabras
Trenzan y no hay que exportar/importar?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


A Engracia, "Devoralibros"

A ENGRACIA, “DEVORALIBROS”

—Lo que aquí se lleva ahora
No es el pesado vencer;
Sí el liviano convencer
Con argumentos, que adora
Quien rumia cuanto devora.
—La razón te daré, Engracia;
Mano echaré de mi audacia:
Considero que el futuro
No está en la guerra, seguro,
Sino en la fiel diplomacia.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Por la libertad de prensa

POR LA LIBERTAD DE PRENSA

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, / porque yo no era comunista. / Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, / guardé silencio, / porque yo no era socialdemócrata. / Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, / no protesté, / porque yo no era sindicalista. / Cuando vinieron a buscar a los judíos, / no pronuncié palabra, / porque yo no era judío. / Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, / no había nadie más que pudiera protestar”.

El pastor Martin Niemöller, su autor (le suministro esta información por si la desconocía usted, atento y desocupado lector, sea hembra o varón; si ya la conocía, acaso le sirva de refuerzo, para no olvidarla; si le molesta releerla, le pido disculpas por la reiteración), declamó el poema que obra en el párrafo anterior por primera vez en un sermón que pronunció en la Semana Santa de 1946 en la población alemana de Kaiserlautern y tituló así, “¿Qué hubiera dicho Jesucristo?”, en referencia a la notoria banalización del mal que había exhibido el grueso de la ciudadanía alemana cuando empezaron a conocerse los crímenes bárbaros que estaban cometiendo entonces con crueldad manifiesta los nazis en los campos de concentración.

Como cada (o todo) quisque sabe (si no lo sabe, lo debería saber, para poder obrar luego en consecuencia), en un país hecho y derecho, en un Estado de derecho, en una democracia (aunque sea manifiestamente mejorable o perfectible) como España, su calidad y su calidez (ardor) democráticas se cuentan, miden y pesan tomando en consideración varias variables, entre ellas, el respeto que se dispensa o tributa a la libertad de prensa.

Este menda, como persona que es, entiende que ser plenamente libre es una aspiración (y hasta un deber) de todo ciudadano; como funge o trabaja de aprendiz de ruiseñor, de todo poeta. Así que, continuando con el razonamiento de dicha tesis, infiere que tres cuartos de lo mismo cabría aducir quien sea informador de todo periodista; y otro tanto decir de cualesquiera medios de comunicación. Ergo, podría seguir con que lo propio sería posible argumentar de los partidos políticos con representación en el Parlamento español. Ahora bien, eso, que es, sin hesitación ni objeción alguna, un desafío lícito al que no conviene poner trabas para llegar a alcanzarlo cuanto antes, para el partido que dirige Pablo Iglesias no está tan claro.

Unidos Podemos, por lo que ha llegado a mis oídos y mis ojos, colocó bien visible, sobre su logo o marca registrada, el cartel de “Reservado el derecho de admisión”, que había y uno pudo leer otrora en algunos bares selectos, al vetar a seis medios de comunicación (El Independiente, El País, El Periódico de Catalunya, la Ser, Ok Diario y Voz Pópuli) libres (de mandar o no un periodista a cubrir el susodicho acto) a un desayuno en el que iban a ser presentadas/os las/os nuevas/os portavoces estatales de la formación morada. El asunto es más grave de lo que a simple vista puede parecer. Si Podemos quiere pasar el tamiz de ser tenido por la ciudadanía (la que le vota y la que no le vota) como un partido con clara y verdadera vocación de gobernar algún día este país, debería evitar caer en errores de esta laya, ya que con cada nueva metedura de pata que cometen vuelan (se esfuman o restan figuradas sacas, sí, pero que contienen miles de votos verosímiles, posibles). Y es que el control o las riendas del Estado no se puede/n dejar en determinadas manos, y menos si han dado visos y avisos de que pueden devenir totalitarias.

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¿No han hallado en Cataluña nadie mejor para el cargo?

¿NO HAN HALLADO EN CATALUÑA / NADIE MEJOR PARA EL CARGO?

“CUANDO ACUDO A UNA MAJADA, / INTENTO SACAR TAJADA”

“El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir”.

José Saramago

“Si no hubiera sido por la persistencia, este combate —la lucha contra ETA— no se hubiera ganado. Hoy estamos más cerca del ideal de justicia ante quien intenta laminarlo, porque hemos persistido y, en unos años, diremos lo mismo: que hemos conseguido lo que el pueblo de Cataluña se ha propuesto porque persistimos, porque no nos resignamos”.

Carles Puigdemont

Carles no es analfabeto.
Lee, escribe; es bachiller.
Trabaja de sumiller
En el restaurante “Aneto”.
Le trencé otrora un soneto.
¡Qué bien fungiría el cargo
De president! Sin embargo,
Lo ocupa un tocayo suyo,
Puigdemont. De su pelo huyo,
Que unas/os ven corto, otras/os largo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Si hay "superhábit", hay déficit

SI HAY “SUPERHÁBIT”, HAY DÉFICIT

Como lo precipuo, primero o principal debe ir en vanguardia, atento y desocupado lector (sea hembra o varón), procedo a explicar el rótulo que he elegido para que encabezara este texto: allí donde hay “superhábit”, vocablo incorrectamente escrito, como cualquier bachiller sabe (o debería saber), lo que hay, sin ninguna hesitación, es, una de dos, o déficit de atención o, lo que es aún peor, de conocimientos.

Seguiré lo mandado por Concepción Arenal (“Odia el delito y compadece al delincuente” —también ordenó “Abrid escuelas y se cerrarán cárceles”, pero está claro que no todas/os tuvimos buenas/os y aun inmejorables profesoras/es de lengua, que nos enseñaron las reglas de ortografía y aprendieron de nosotras/os, mientras se esforzaban por formarnos como personas independientes, críticas, autónomas, tanto como nosotras/os aprendimos de ellas/os, en una provechosa interacción general, común—) y por el refranero (“Se dice el pecado pero no el pecador” airea una paremia recogida en el tal), pero dejaré constancia del error mayúsculo, morrocotudo, sin duda, para ver si, así, por lo menos, no lo vuelve a cometer ni la/el que incurrió en él ni otra/o nunca más.

El sábado pasado, 17 de los corrientes, en la mitad inferior de la página 41 de cierto diario leí en el subtítulo de una información deportiva “Cierre con superhábit” (sic, así, sí —al menos, había puesto la tilde, porque no había manera de escribir el susodicho vocablo de un modo peor—, con hache y con be), yerro que volvió a iterar quien cayó en él (intentando hallar las razones que sirvieran de disculpas y explicaran tamaña equivocación, he decidido decantarme por esta, que debió tener un mal día, como todas/os hemos tenido; y más de uno) en el cuerpo o texto de la noticia impresa. Solo en otra infausta ocasión, que yo recuerde ahora, reparé en la misma falta. La leí en un informe que rubricó con un garabato un indocumentado. Todas/os somos muy ignorantes, ciertamente (eso dijo, en más de una ocasión oportuna, Albert Einstein y luego escribió —“Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”— para concluir o rematar la idea), pero el inculto a quien me refiero lo era en grado sumo (callaré lo que ocurrió porque eso vendría a afearle aún más el comportamiento sandio que protagonizó entonces). Así que confío en la capacidad (re)creativa, fantasiosa, o la memoria de elefante del lector (sea ella o él), que, seguramente, inventará o recordará una situación parecida o similar a la que acaeció de verdad antaño, en la que quien tenía más poder en cierta parcela o sector de una empresa (sin más razón que esa, la de tener un cargo y un sueldo más alto) pretendía hacer que comulgara con ruedas de molino un subordinado suyo, el que tenía la razón de su parte, pero no ostentaba tanto poder como su superior. Cosas de la vida.

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Inconcusos caraduras

INCONCUSOS CARADURAS

—Mientras siga inmundo el mundo
Siendo, siempre un guía o un rey
Habrá que querrá a la grey
Aleccionar, Segismundo.
—En eso contigo abundo
Que musitas o murmuras;
Como ayer, hoy y en futuras
Épocas hallarás gente
De actitud inconsecuente,
Inconcusos caraduras.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Un criterio sin misterio

UN CRITERIO SIN MISTERIO

“Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No conozco ningún otro criterio”.

Antón Pávlovich Chéjov

Aunque a ti te importe un pijo,
Coincido con el criterio,
Carente, sí, de misterio,
Que dejó escrito y que dijo
Chéjov y “Egomet” bendijo:
“Divido las obras de arte,
Aunque esto pueda asustarte,
En dos: estas, que me gustan,
Y aquellas, que me disgustan.
Una legión lo comparte”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Ene adversarios dadme; no enemigos

ENE ADVERSARIOS DADME; NO ENEMIGOS

El pasado jueves, 15 de los corrientes mes y año, el grueso de los periódicos que (h)ojeé en el sitio de costumbre, la tudelana Librería/Papelería “El Cole” (una vez más me veo en la propicia tesitura de no dejar escapar la ocasión, pintiparada, efímera, sin duda, de testimoniarle a “Fangio”, de nuevo, mi más sentido y sincero agradecimiento —siempre estaré en deuda con Miguel Ángel Gracia Eraso, su dueño, por haberse comportado conmigo como un “mecenas” y seguir derrochando generosidad a manos llenas, si no con todas/os, con la mayor parte de sus semejantes—, que no miento), conmemoraron una fecha indeleble, inmarcesible, los cuarenta años transcurridos desde las primeras elecciones democráticas en España. Era una manera estupenda, magnífica, de echar cuatro cerrojos, cuatro, a cuatro décadas de dictadura (mientras algunas/os historiadoras/es, profesoras/es y periodistas consideran que hubo un par de años de “dictablanda”, cuando el general/ísimo empezó a perder ímpetu, fuerza o fuelle, al final de sus días —amén de anciano, estaba enfermo—, otras/os aseveran que no dejó de ser autoritario hasta la última jornada en la que fue consciente de sus actos) franquista.

Todas/os, elegibles y electoras/es, candidatas/os políticas/os, periodistas y ciudadanas/os, o volvían a disfrutar del derecho al sufragio libre, directo y secreto, las/os añosas/os, o se estrenaban en ese menester, las/os hijas/os y nietas/os de la posguerra.

Dos canciones, que devinieron en himnos emblemáticos, porque sonaron y se escucharon tanto por doquier (lo urdiré echando mano de un oxímoron, hasta la saciedad, pero sin llegar a provocar los rigores del hartazgo) durante los primeros años de la Transición española a la democracia, sirvieron de motores o vehículos para alentar al electorado a participar en la fiesta de las urnas y votar, a estimular el espíritu de reconciliación cívica y a superar la tentación de la revancha, sin acudir a la ira para demostrar las normales y naturales discrepancias de criterio: “Habla, pueblo, habla”, compuesta por el grupo murciano Vino Tinto, y “Libertad sin ira”, de Baladés, Herrero y Armenteros, popularizadas ambas por el grupo musical onubense Jarcha.

En el diario La Rioja de dicho día leí lo que luego, una hora larga después, releí en la edición digital del mentado periódico, unas declaraciones interesantes, sin hesitación, sobre la susodicha efeméride, de quien ostentó con orgullo la dignidad de llevar la cartera del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo durante seis años, en varios gobiernos presididos por Felipe González, Javier Luis Sáenz de Cosculluela (PSOE), que obtuvo representación parlamentaria, o sea, escaño en el Congreso, precisamente, en las citadas elecciones, quien tras volver a echar la vista atrás, aducía que “fue una época en la que no hubo odio en la política y eso que los protagonistas de entonces habíamos tenido una experiencia muy amarga con la dictadura (...) hicimos la Constitución en un marco en el que el odio estaba ausente. Los de enfrente eran adversarios, no eran enemigos, cosa que ahora no ocurre, porque alguien ha traído el odio a la política”.

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¿Para qué sirve la pasta?

¿PARA QUÉ SIRVE LA PASTA?

(PARA TOLERAR EL ASCO)

“Quienes creen que el dinero lo hace todo terminan haciendo todo por dinero”.

François Marie Arouet, “Voltaire”

Quienes creen que el dinero,
Excremento de Satán,
Al cauto vuelve un patán,
Como afirma el marinero
Que trabajó de minero
Cuando menor de edad era,
Son de esta opinión sincera:
En la actual s(a-o-u)ciedad basta
Con tener a espuertas pasta,
Pues hasta el asco tolera.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Hallo el bien donde hay rebaños

HALLO EL BIEN DONDE HAY REBAÑOS

—Más yerro hay que perversión
En el hombre, al que acompaña
El desliz por mucha maña
Que tenga y sienta aversión
Por la original versión.
—Más errores hay que engaños
Entre los ajenos daños
Que hallo y los propios. El mal,
Excepción de lo normal,
Mal visto está en los rebaños.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Carta apócrifa entre bachilleres que fueron colegas de "Fígaro"

CARTA APÓCRIFA ENTRE BACHILLERES QUE FUERON COLEGAS DE “FÍGARO”

(DE GUARDIMAR A PANDEMONIO, AL ESTILO DE PÉREZ DE MUNGUÍA)

Dilecto amigo y bachiller, colega Carles Pandemonio:

Como me pide en la suya, a la que me apresto a responder, que le cuente el caso por extenso, empezaré por el principio, por trenzarle (a ver si lo hago con una pizca de arte) que tengo tres hermanos: dos féminas y un varón. Ergo, continuemos, sigamos adelante, que esto tiene poco (apenas nada) de distintivo, pertinente o relevante. Mi hermana mayor, a quien todo el mundo llama Paca (yo acostumbro a decirle mucho: “Paca, ven pa —ra— acá”; y ella, que es tan coñona o zumbona como yo —y hasta más que el que narra, servidor—, me suele contestar indefectiblemente con esta pregunta proverbial “¿Pa —ra— qué?”) es una señora casada, que antaño recibió una educación de las más selectas que en las postrimerías de la centuria pasada y en los inicios del presente siglo XXI se podía dar a las/os hijas/os de bien (ahora me doy cuenta de que hubiera sido mejor usar el plural, de bienes, de muchos bienes, de toda clase); quiero decir esto, que sabe leer, aunque no todos los libros (los escritos en otros idiomas que no sean el catalán, el español, el francés y el inglés, no), y escribir, aunque no urda cosas dignas de ser leídas (ergo, menos aún releídas); contar no es un problema mayor o problemón para ella, porque siempre descuidó tanto el cuento de sus cuentas que, aun después de haberse casado, acostumbra a dejarlas a mi cargo, ya que soy su mayor acreedor, que las llevo, sin ninguna duda, bastante mejor que ella; baila la sardana como una sardina se mueve en el líquido elemento marino; canta cuanto sobra para hacerse notar o de rogar y para dar la vez con viva voz; monta a caballo como una amazona del río de igual nombre en plural, que, según cuenta una leyenda que me acabo de inventar (por fantasear, que no quede en el tintero más que lo que huelgue), amenazaba más con su vista de lince que con el arco tensado, dispuesto a disparar la flecha; y mil placeres reporta ver con qué soltura y desembarazo saluda, mientras anda callejeando o paseando, ahora que el verano se ha adelantado, por las sombras de Barcelona, a sus amigas/os y conocidas/os; de ciencias y artes desconoce lo suficiente como para poder hablar de ambos ámbitos como una ducha, experta o perita en dulce. En materia de bel canto y de teatro nada añadiré a que está abonada al Palau de la Música, y si ignora qué asunto se está cociendo en el drama, se calla o da el pego, que para eso lo paga, y aun lo suele silbar y patear; de este modo da a entender que ha visto obras mejores en los proscenios de varios teatros de otros países, porque ha viajado mucho por el extranjero. Ahora, verbigracia, está destinada en Qatar, donde o catas o te catean por no catar. Habla bien el francés y el inglés cuando debería hablar mejor el español, y el catalán, su lengua materna, no lo habla más que con los suyos y por teléfono. Por supuesto, como yo, cree más en la independencia de Cataluña (república que me pone de los nervios y por eso hago lo que me manda, pruebo y como la primera uña que hallo) que en Dios, y menos si es trino, porque quiere pasar allí donde se encuentre por mujer de luces (como dijo Edith Wharton, “hay dos maneras de difundir la felicidad, ser la luz que brilla o el espejo que la refleja”). Se me olvidaba aducir u olvidábaseme decir, como le gustaba hilvanar de cuando en vez a Cervantes, que no diré nada de los diversos títulos que tiene ni de sus otras muchas virtudes (tantas, que su innúmera cantidad y pormenores incontables no se solidarizarían nunca con su excelsa calidad, por más que me empeñara en ceñirme a enumerar unas y reducir otros a un único adjetivo, y con esta carta (en la que una legión de lectoras/es avispadas/os verán lo que sin hesitación es, un cuento), que tiene vocación de breve.

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¿Pasión? ¡Amor y obsesión!

¿PASIÓN? ¡AMOR Y OBSESIÓN!

A la postrera sesión,
Como es mi hábito y no callo,
Fui ayer del cine Moncayo.
“La mitad de la pasión
Es amor; la otra obsesión”
De ello arguye o da razón
Mientras un grande tazón
De chocolate con churros
Quien llama a los hombres burros
Se zampa a gusto, en sazón.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Yo acuso de bellaco a Pep Guardiola

YO ACUSO DE BELLACO A PEP GUARDIOLA

(SI BELLACO SIGNIFICA PÍCARO, O SEA, TRAMPOSO Y DESVERGONZADO)

“¡Qué raro y maravilloso es ese fugaz instante en el que nos damos cuenta de que hemos descubierto un amigo!”.

William Rotsler

Si mi tocayo Émile Zola no hubiera muerto en París el 29 de septiembre de 1902 (por si no le peta o agrada al atento y desocupado lector —sea hembra o varón— esta conditio sine qua non, le pondré y propondré otra —a ver si esta sí le satisface—, si su alma hubiera transmigrado —siempre que el lector no ponga objeciones sesudas u oponga razones de peso a que la metempsicosis pueda ser, en verdad, un hecho plausible y posible— hasta buscar acomodo o conseguir instalarse en el —hágame el favor de entender el guiño que ahora le hago y envío al esperpento “Luces de bohemia”, de Valle-Inclán, tan apreciado por mí— “cráneo previlegiado —sic—” del cuerpo de un contemporáneo español) y hubiera escuchado las palabras que pronunció Pep Guardiola anteayer en Barcelona in situ o en uno o varios telediarios, seguramente hubiera acusado al plurigalardonado jugador y entrenador de fútbol de mentir como un bellaco (si tenemos en cuenta y no refutamos lo que cabe leer en el DRAE: que bellaco significa pícaro y este, a su vez, tramposo y desvergonzado, o sea, embustero y cínico).

Guardiola habló en su alocución de los “abusos de un Estado autoritario”, una hipérbole notoria, una exageración manifiesta, permitida en un texto de ficción, como este, verbigracia. Así que, como, a pesar de que he hecho ímprobos esfuerzos por buscarlo por doquier (no ponga en tela de juicio al menos esto), no he hallado lo que anhelaba, al Zola redivivo, he decidido lo que he juzgado inexcusable y oportuno, tomar la péñola para hilvanar los renglones torcidos que vayan a cantarle y contarle al señor Guardiola las cuatro verdades del barquero: que ha sido él el que ha abusado de la libertad de expresión, derecho que ampara la vigente Constitución española de 1978 (aprobada por Las Cortes, ratificada por el pueblo español —votada mayoritariamente, por cierto, en Cataluña— en referéndum el 6 de diciembre de dicho año), al echar mano de ella para embelecar (no creo que para engañarse también a sí mismo) a su auditorio (como dijo más de una vez Abraham Lincoln y dejó escrito en más de un sitio, “puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”).

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¿De Marx ambos se apartaron?

¿DE MARX AMBOS SE APARTARON?

“Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”.

Karl Marx, “El 18 Brumario de Luis Bonaparte

—Treinta y siete años, amigo,
De la primera moción
De censura, qué emoción,
Han pasado. Eres testigo
De que es verdad cuanto digo.
—Los socialistas sembraron
Y un gran triunfo cosecharon
Dos años después. ¡Qué flipe!
—Pero Pablo no es Felipe.
¿De Marx ambos se apartaron?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Los orcos del mandamás

LOS ORCOS DEL MANDAMÁS

L 'enfer c'est les autres” (“El infierno son los otros”).

Jean-Paul Sartre, en “Huis clos” (“A puerta cerrada”), 1944.

—Pablo Iglesias reconoce
Que han cometido ene errores
Él y los suyos. Terrores
Solo le/s depara el roce
De los otros, ningún goce.
—Si piensa que están de más
Solo los de los demás,
Los fallos en los que incurren
Los otros, ¿no se le ocurren
Más orcos al mandamás?

Ángel Sáez García
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¿Un poco de (c-p)asta basta?

¿UN POCO DE (C-P)ASTA BASTA?

(NO; HASTA QUE ESTEMOS AHÍTOS)

Amorrado está a la teta
Del Estado Pablo Iglesias
(Así lo intuye Tiresias,
Porque no le ve la jeta
—Es ciego— al de la coleta)
Y su partido, Podemos,
Que así razonan: chupemos
Tanto como hacen los otros
Del erario, sí, nosotros;
Hasta hartarnos succionemos.

Ángel Sáez García
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A la persona decente

A LA PERSONA DECENTE

(¿LA MOTEJAN DE DEMENTE?)

En homenaje y recuerdo de Ignacio Echeverría, el “héroe londinense del monopatín”, que llevó hasta sus últimas consecuencias la frase más famosa acaso del mejor filósofo español del siglo pasado, José Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

Poco importa que haya cientos de personas tan buenas como usted, atento y desocupado lector (sea hembra o varón). Importa más que exista, al menos, un espejo (modelo donde mirarse y al que merezca la pena emular), un ejemplo (dechado de virtudes que remedar o seguir) de bondad, sin grandes reparos o peros, que fermente a base de comportamientos probos, que son las mejores razones (por eso, precisamente, por eso —aunque parezca un contrasentido, no lo es—, “Obras son amores, y no buenas razones” tituló una de sus comedias Lope Félix de Vega Carpio, el Fénix de los Ingenios o Monstruo de la Naturaleza, según la graciosa ilécebra con la que lo bautizó Cervantes) de peso del mercado, los corazones, ávidos de empatía y solidaridad, de la ciudadanía. Son legión las personas que, desde que lo aseveraron la primera vez, no se cansan de iterar en los mentideros a los que son asiduas que se oponen sin ambages al terrorismo (apellídese este como se apellide), a la violencia (le siga a este sustantivo el adjetivo calificativo que sea), pero nadie blande o tercia el palo, ni da con él al agua (no intervienen o median —no muestran un ápice o pizca de humanidad— en la paliza que le está dando en este concreto momento un varón a una fémina, o unos homúnculos cafres a un gay) para que cese. Se consideran unas/os ciudadanas/os cumplidoras/es, íntegras/os, pero siguen su camino con las manos metidas en los bolsillos de sus americanas o pantalones, autoconvenciéndose de que, si interceden, acaso resulte más malparada/o aún la fémina o el gay y salgan menoscabadas/os ellas/os. ¿Son, ciertamente, hombres decentes y mujeres honestas los/as que ni siquiera dan muestras de duda o vacilación a la hora de poner fin a ese número indeterminado de golpes, los/as que se limitan a lamentarse de que estos hechos continúen acaeciendo en pleno siglo XXI, los/as que no remedian esos erebos terribles a las/os débiles? Confían en que serán otras/os las/os que detengan el arma punzante que empuña la mano que inflige o el brazo o los brazos causantes del daño tamaño y así ellas/os podrán dejar de sentir indignación y pena. Puede que a algunas/os les broten las ganas sinceras de agradecer en silencio al héroe o a la heroína su proceder.

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No hay un poema perfecto

NO HAY UN POEMA PERFECTO

“¿Sabes? Todas mis canciones podían estar mejor escritas. Esto es algo que me preocupaba antes, pero ya ha dejado de preocuparme. Nada es perfecto, y por eso no tengo por qué esperar que yo sea perfecto”.

Robert Allen Zimmerman, Bob Dylan

A mí no me preocupa
Hoy lo que ayer sí lo hacía,
Pues sin gracias o vacía
Me dejaba. No me ocupa
Lo que a ti te preocupa,
Encontrar más de un defecto,
Deterioro o desperfecto
En la oda que terminaste
Y que excelente juzgaste.
¿Acaso Dios es perfecto?

Edurne Gotor, “Metonimia”

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La C y la H suman, la A multiplica

LA C Y LA H SUMAN, LA A MULTIPLICA

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”.

Mahatma Gandhi

El pasado sábado, 3 de los corrientes mes y año, invitados por mi sobrina y ahijada Raquel Sáez León, quien ese día iba a recibir la banda y el diploma de graduada en Traducción e Interpretación (por la UVa —luego, más tarde, entendí las numerosas referencias que unas/os y otras/os hicieron al vino y al alcohol—, Universidad de Valladolid, cuyo lema o leyenda, Sapientia Aedificavit Sibi Domvm —la sabiduría construyó para sí casa o su casa— se extrajo de Proverbios 9, 1), nos desplazamos en coche desde Tudela a Soria sus padres, mi hermano Eusebio y mi cuñada María José, su hermana Lucía, su madrina y tía Montse, su prima Marta y su padrino y tío, servidor; y, tras arribar a la ciudad que baña el Duero, acudimos a pie al Palacio de la Audiencia a fin de llegar unos minutos antes del mediodía, hora señalada para que comenzara el acto de despedida: entrega de los diplomas y bandas de la IV Promoción de Grado 2013-2017 y X Promoción de Máster 2016-2017.

Las diversas intervenciones de cuantas/os tomaron la palabra en dicho acto, que escuchamos con suma atención, siguieron la recomendación horaciana que cabe hallar en los versos 343 y 344 (“omne tulit punctum qui miscuit utile dulci, / lectorem delectando pariterque monendo”, “todo el galardón se lo llevó quien mezcló lo útil y lo dulce, deleitando al lector (en este caso, público oyente y vidente) y al mismo tiempo amonestándolo” de su “Epístola a los Pisones”, también conocida como “Arte Poética”, pues todas, sin excepción (unas más que otras, claro) divirtieron al respetable y lo instruyeron, quiero decir, fueron útiles y dulces. ¿O acaso alguien no salió dándole vueltas a esa frase incompleta de Mohandas Karamchand, “Mahatma” (que quiere decir “Alma Grande”, nombre honorífico con el que lo bautizó el Premio Nobel de Literatura de 1913 Rabindranath Tagore) Gandhi, que vimos proyectada en la pantalla y aparece completa en el epígrafe o exergo que he elegido para encabezar este texto? ¿Quizá alguna/o de las/os asistentes abandonó el Palacio de la Audiencia sin saber qué idea defiende y sostiene el apasionado y entusiasta coach, conferenciante, formador y escritor catalán, aficionado al Barça, licenciado en ADE y doctor en Humanidades, Victor Küppers, quien, por cierto, aunque nació en Holanda, habla un estupendo castellano (y de quien he visto y oído esta mañana en internet una alocución suya muy motivadora, sin hesitación), que puede reducirse a esta fórmula matemática: V (Valor de una persona) = C (Conocimientos) + H (Habilidades) x A (Actitud), a la que se refirió una de las personas que hicieron uso de la palabra? ¿Puede que alguna/o de las/os presentes no salió de allí sin abundar con el ausente en que los conocimientos, los conceptos que tenemos claros, diáfanos, y las habilidades, las destrezas que nos permiten manejarlos, suman, sí, sin duda, pero que la actitud, nuestra manera de ser en la vida, nuestra forma de comportarnos en el día a día multiplica? ¿Tal vez alguien abandonó el acto, en el que la/el graduada/o fue nombrada/o y apellidada/o, se proyectó su foto en la pantalla, y le fue impuesta la banda y entregado el diploma (la parte más entrañable del mismo) y de nuevo fue fotografiada/o por el profesional contratado para tal fin, sin que recordara alguna de las contumelias o alguno de los remoquetes que se habían dicho, en esa misma línea que sirve de frontera para separar las burlas de las veras, uno de los recién graduados, don Guillermo Pinilla Gallego, y el vicerrector del Campus Universitario “Duques de Soria”, don Joaquín García-Medall Villanueva?

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¿Quién me la vuelve a sudar?

¿QUIÉN ME LA VUELVE A SUDAR?

Del rol de buenos modales,
Uno hay que lograr me cuesta,
Por eso nada se apuesta
En ello el ducho en las tales,
Que no está loco o mochales;
Y es el de no saludar,
Sí desairar, sin dudar,
A quien llamó carcamal
A mi padre, cayó mal
Y hoy me la vuelve a sudar.

Emilio González, “Metomentodo” (“Queteapuestas” y otros muchos alias)

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Tiene el hombre esta certeza:

TIENE EL HOMBRE ESTA CERTEZA:

ES UN SER QUE ABRIGA DUDAS

Aequam memento rebus in arduis / seruare mentem, non secus in bonis / ab insolenti temperatam / laetitia, moriture Delli” (“Acuérdate de mantener en los momentos difíciles un espíritu sereno, e igualmente en los felices, preservándolo de la insolente alegría, oh mortal Delio”).

Horacio, en su oda “A Quinto Delio

Últimamente (desde que fue publicada la carta abierta que le escribí al alcalde de Tudela, Eneko Larrarte Huguet, sobre todo), la pregunta que más me hace la gente que me conoce (esté donde esté, comprando el periódico en “El Cole” o el pan en “Bajo Cero”, esperando a hacerme unas fotos en “Alfredo”, deambulando por la calle,...) es por qué no tengo acceso a internet ni ordenador en casa.

Procedo a responderla por extenso para ver si, así, de esta guisa, consigo que nadie vuelva a formularme más la cuestión de marras.

La pensión que me ha quedado es, en verdad, corta (y aquí no hay rendija por la que pueda colarse, hacer acto de presencia y enseñorearse la hesitación, o sea, penetrar y arraigar la duda), pero esa circunstancia (los poco más de setecientos euros que cobro) no estorba tanto como para impedir o imposibilitar el doble hecho, porque podría tener el uno y el otro a mi disposición, si así lo quisiera, pero no lo deseo, porque antaño, tras valorar los pros y los contras, decidí que lo que más me convenía era salir de casa y, por tanto, renunciar a la citada pareja.

Como una persona se conoce a sí misma mientras conoce a otras, y otro tanto cabe decir u ocurre a la inversa o viceversa, servidor (que ha ido conociéndose paulatinamente y seguirá en esa tesitura, haciendo tal cosa, hasta que se muera, supongo) se conoce. Cometería una insensatez si ese conocimiento que tengo de mí mismo lo dilapidara, tirándolo, verbigracia, por la borda. Tengo para mí que el hombre, además de ser un ente que yerra, es un ser que tiene escasas certezas. Entre ellas, descuella, sin hesitación, la de que duda (y en esto sí que no hay ídem que valga); y, si lo lógico y normal en quien duda es no permanecer en ella, sino salir cuanto antes de ella o ellas (si son varias las que se tienen), por esa razón, precisamente, tomé la decisión de que a este ente dubitante que soy le convenía no tener ordenador ni acceso a internet en casa, si quería mantenerme sano (desde el punto de vista físico y psíquico), quiero decir, seguir siendo un loco cuerdo, no un orate de atar.

Acaso venga a cuento ponerle un ejemplo dubitativo, atento y desocupado lector (sea usted hembra o varón), para ver cómo soluciona el problema de la duda que acarrea. Imagine que a usted le da por recordar este pensamiento de Oscar Wilde, “la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella”, y, a renglón seguido, por verse a sí misma/o, tumbada/o en la cama, desvelada/o, intentando rememorar una cita de “El perseguidor”, de Julio Cortázar, que otrora se aprendió de memoria, pero ahora duda de si la secuencia fiel es esta: “que no había más que fijarse un poco, sentirse un poco, callarse un poco, para descubrir los agujeros” u otra, o falla en alguno de sus verbos, o... Seguramente, teniendo ordenador y acceso a internet, usted, que se conoce, para solventar en un pispás la hesitación, hubiera echado mano de ambos y salido de dudas. Como no los tiene, concilia el sueño de nuevo, descansa y mañana en donde sea (este menda acostumbra a hacerlo en el Centro Cívico “Lourdes” o en la biblioteca pública de Tudela) hará todo lo posible para que la duda se disipe, esfume o deje de existir.

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¿"Las sesiones"? ¡Qué emociones!

¿“LAS SESIONES”? ¡QUÉ EMOCIONES!

“La pasión es una obsesión positiva. La obsesión es una pasión negativa”.

Paul Carvel

Iban a ser seis sesiones,
Pero en cuatro se quedaron.
Las dos restantes le holgaron
A Mark, pozo de pasiones,
Reflexiones e ilusiones,
Quien, tras esquivar la muerte,
Dando gracias por su suerte,
A bote pronto largó
A la que no le amargó
Que no era virgen. ¡Qué fuerte!

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


No me toques los cajones

NO ME TOQUES LOS CAJONES

If you can meet with triumph and disaster / And treat those two imposters just the same” (“Si puedes encontrarte con el triunfo y la derrota, / Y tratar a esos dos impostores de la misma manera”)

Undécimo y duodécimo versos del poema “If”, de Rudyard Kipling

—El éxito es un armario
Que tiene muchos cajones.
En algunos hay mojones,
Zurullos de pega, Mario,
Y/o que apestan, de hedor vario.
—Si el éxito es un engaño,
El fracaso es otro, maño.
Kipling los llamó impostores
En “If”/“Si”, que nuevos loores
Merecerá el próximo año.

Ángel Sáez García
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¿Que empeorándolos vengo?

¿QUE EMPEORÁNDOLOS VENGO?

“Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos”.

Hermann Hesse

—Para mí la deferencia
Es muestra de cortesía.
Pero amar la poesía
Más que un gesto de prudencia
O tacto lo es de inocencia.
—No obstante sean más bellos
Los de los demás destellos,
Considero que urdir versos
Produce goces diversos
A leer los de otros sellos.
—Para mí son los destellos
Ajenos, amor, más bellos
Que los míos. Pocos tengo
Y mejorándolos vengo
Aunque disientan de esto ellos.

Ángel Sáez García
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Al ogro del laberinto

AL OGRO DEL LABERINTO

(AFICIONADO AL REQUINTO)

—Como es ser de sesos hueros
(Referencia hago a mi jefe,
Botarate, mequetrefe),
Me toca quedarme en cueros
Y/o tragar sus desafueros.
—Te diré lo que deseo:
Acabar, como Teseo,
Con el del laberinto ogro
Y ver si, asimismo, logro
Mandar al resto a paseo.

Ángel Sáez García
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La verdad de las mentiras

LA VERDAD DE LAS MENTIRAS

—La verdad es una manta
Que o te deja los pies fríos
O de lágrimas dos ríos,
Asustada, como abanta
Vaca que de alguien/algo se espanta.
—Si eres mujer y suspiras
Y dentro de mí tú miras,
Acabarás encontrando
Lo mismo que ando buscando,
La verdad de las mentiras.

Ángel Sáez García
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Viernes, 18 de agosto

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