El Blog de Otramotro

La verdad hace libre, el miedo esclavo

LA VERDAD HACE LIBRE, EL MIEDO ESCLAVO

“—Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? Eso es lo que significa ser esclavo... Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.

Roy Batty (papel interpretado por Rutger Hauer), según la traducción usada en el doblaje de la versión española del guion de “Blade Runner”, película dirigida por Ridley Scott, que fue estrenada en 1982.

Nació Leon Kowalski el diez de marzo
De dos mil diecisiete, según leo.
Me acerco a la pantalla y eso veo.
No guipo si es marrón su iris o garzo.

Sí advierto cómo le menea el zarzo
A quien el Voight Kampff le hace. Me peleo,
Pero no como el hijo de Peleo,
Que, salvo en su talón, era de cuarzo.

Cuando el guion de “Blade Runner” escribieron
Lo mismo que los ojos de Dick vieron
Fancher y Peoples. Dieron en el clavo:

Si soy insoportable cuando hiedo,
Aún más lo seré si siento miedo,
Porque eso significa ser esclavo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Por qué somos reacios a los cambios?

¿POR QUÉ SOMOS REACIOS A LOS CAMBIOS?

Iuris praecepta sunt haec: honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere” (Estos son los principios del derecho: vivir honestamente, no molestar al otro y dar a cada uno lo suyo”).

Dominicio Ulpiano

Estoy de acuerdo con Ulpiano, pero, a veces, resulta casi de todo punto imposible dar a cada uno lo suyo sin molestar al otro, al menos, un poco, lo mínimo.

Anteayer, domingo, 28 de mayo, desde unos minutos antes del mediodía hasta las catorce horas pasadas, asistí en el Centro Cívico “Lourdes”, de Tudela, a un acto informativo en el que intervinieron diversas personas, a saber: el alcalde, Eneko Larrarte, varios representantes de los grupos municipales que conforman el equipo de gobierno de la ciudad: María Joaquina Gómez (Tudela Puede), Martín Zabalza (PSN) y Milagros Rubio (I-E); y, a continuación, dieron su parecer o hicieron uso de la palabra una veintena de ciudadanas/os del barrio.

El Ayuntamiento de Tudela, en cumplimiento de la Ley Foral 33/2013, de 26 de noviembre, de reconocimiento y reparación moral de las ciudadanas y ciudadanos navarros asesinados y víctimas de la represión a raíz del golpe militar de 1936, que, según el apartado e) del punto 1 del artículo 4, que recoge las medidas que la Administración de la Comunidad deberá adoptar o tomar, apartado que habla, en concreto, de que es obligatorio “retirar las menciones o símbolos franquistas que pudieran existir”, ha decidido cambiar los nombres de 49 calles del Barrio de Lourdes, donde vivo.

La asistencia a dicho acto, cuyo objeto, itero, no era otro que informarnos a las/os vecinas/os de las calles afectadas, provocó que trenzara los párrafos que componen la reflexión que, desde entonces, he venido haciendo al respecto.

Grosso modo, reviví una de las muchas asambleas universitarias a las que acudí en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza durante mi último año de carrera, en 1987, que solían moverse en esa horquilla que suele ir del bochorno o vergüenza ajena al orgullo. El debate entre la ciudadanía y los políticos, a pesar de los pesares, fue beneficioso, positivo.

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¿Dónde se hurtaba al instante?

¿DÓNDE SE HURTABA AL INSTANTE?

Releo el auto de un juez
Y no salgo de mi asombro
(Huele a corrupción y a escombro).
¡Menos mal! El dicho juez
No ha aceptado que una nuez
Trague hasta que se atragante
Un periodista elegante;
Que no publique más nuevas
En torno a ilícitas cuevas,
Donde se hurtaba al instante.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Las tripas también deciden

LAS TRIPAS TAMBIÉN DECIDEN

Si células neuronales
Se han hallado en la razón,
Sesera, en el corazón
Y en tramos intestinales
(Advierte qué originales
Somos los entes bimanos,
Aunque nos falten las manos),
Me admira por qué te extrañas
De que también tus entrañas
Decidan. Somos humanos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Cada día hay que aprender

CADA DÍA HAY QUE APRENDER

—Conviene que nos paremos
O que en el camino un alto
Hagamos para que un salto
Demos luego. ¿Así lo haremos?
El tiempo dirá. Veremos.
—Cada día hay que aprender
Pautas nuevas, emprender
Acciones para alcanzar
Metas nuevas, avanzar,
Perdonar y/o comprender.

Ángel Sáez García
angesaez.otramotro@gmail.com


Carta abierta a Ariana Grande, autora de "Dangerous Woman" ("Mujer Peligrosa")

CARTA ABIERTA A ARIANA GRANDE,

AUTORA DE “DANGEROUS WOMAN” (“MUJER PELIGROSA”)

Dilecta diva/estrella del pop (permíteme que te tutee —ya sé que es poco probable que leas esta epístola en español, pero nada impide que pueda llegarte convenientemente traducida al inglés por un alma caritativa, dadivosa—, porque podría ser tu padre) Ariana Grande:

Ha transcendido a los mass media que estás “rota” (fuentes próximas a tu persona han agregado, otrosí, un adjetivo calificativo sobre cómo te ven tus más allegados o cercanos, “histérica”). Y que has decidido cancelar tu tercera macrogira mundial, suceso insólito en tu carrera precoz, relampagueante.

Evidentemente, puedes hacer con tu vida cuanto te pete, que para eso es tuya, pero, si no adviertes en la recomendación que me dispongo a hacerte una injerencia, te ruego encarecidamente que inviertas unos minutos, al menos, en considerarla. Cuando te recuperes emocionalmente de la reciente masacre de Mánchester, vuelve a ponerte las orejas de conejita de Playboy, a subirte al escenario a cantar y bailar como sabes y te gusta hacerlo, provocativamente, y a hacer felices a tus seguidores, púberes y progenitores. Lo mejor que cabe hacer tras padecer directamente (o, de modo indirecto, compadecerse con las víctimas de) un atentado es volver a la vida normal, a la rutina diaria.

Está claro, como la más cristalina de las aguas, que quien pronostica (aun siendo buen conocedor del pasado, de los muchos entresijos que es posible hallar entre los numerosos pliegues de la historia, que es, precisamente, lo que permite atisbar o avistar el futuro) puede equivocarse. Y aun de un modo morrocotudo. Yo intuyo y, por eso, auguro que vas a volver, más pronto que tarde, por donde te mueves a gusto, por los escenarios.

El grueso o una buena parte de los textos que he trenzado y constituyen mi producción literaria (y lo propio, por cierto, aseveraré —sin correr el mínimo riesgo de errar o marrar— de los que escriba) han surgido de las lecturas atentas que he hecho de otros escritos (fueran estos artículos, cuentos, dramas, ensayos, novelas, poemas,...) ideados y coronados por otros autores (fueran estos amigos o conocidos míos o escritores desconocidos por servidor).

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Como estrella sin destello

COMO ESTRELLA SIN DESTELLO

No comieron, no, perdices.
Finó mal lo sucedido,
Porque Eneas dejó a Dido
Con un palmo de narices,
Palmo que tú no bendices.
Esto resultó de aquello
(En feo acabó lo bello)
Y el efecto dominó
De mal modo terminó,
Como estrella sin destello.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


O cose o va a gangrenarse

O COSE O VA A GANGRENARSE

Pedro Sánchez ha ganado
Del PSOE las primarias.
No hay solo un porqué; son varias
Las razones. Lo ha logrado
Quien fue otrora derro(c-t)ado.
Ahora bien, puede darse
Por vencido, sí, o llevarse
Las manos a la cabeza
Si no demuestra agudeza:
O cose o va a gangrenarse.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Serendipia

SERENDIPIA

(HALLAZGO VALIOSO QUE SE PRODUJO DE MANERA FORTUITA)

“No estamos en este mundo para cumplir las expectativas de otras personas; ni las otras personas están para cumplir nuestras expectativas. Nuestra misión en este mundo es hacer lo bueno; sea esto o no la expectativa de quienes nos rodean”.

Don Jesús Ortega Romera, el profesor de Lengua y Literatura, nos había puesto un solo, pero arduo, deber para aquel largo puente de cinco días, fin de semana incluido, hallarle título al adagio judío que, según él, había sido extraído de una bolsa, en la que se habían insaculado varios cientos, por la mano inocente de un alumno suyo de la otra clase, Primero B, al azar.

Había leído no menos de cien veces el proverbio y sabía qué quería decir, pero no había logrado escribir una sola palabra, nada.

Ayer, sábado, por la tarde, como me empezaba a doler la cabeza, abrí la puerta y salí al balcón de mi habitación a tomar, al menos, un soplo de aire fresco; me apoyé en la barandilla y fijé mi vista en la fuente del jardín, donde por la boca del pez, un besugo marmóreo, no dejaba de surtir agua y un par de gorriones andaban abrevando en su redonda pila. Antes de que empezara a anochecer, dirigí mi mirada al cielo, como buscando inspiración y/o protección, pidiéndole a Dios que me echara una mano, y entonces me pareció atisbar o su anagrama, avistar, a Fújur, el dragón blanco de la suerte, cómo lo surcaba entre las nubes que no paraban de salirle al paso (tal vez, para darle la bienvenida, para saludarlo). Cuando pensaba, de veras, que pasaría otro día sin hallarle rótulo adecuado, apropiado, a la mentada sentencia, que ya empezaba a agobiarme, guipé cómo Fújur, con un simple guiño, me aconsejó (si colegí o interpreté lo correcto, que parece que sí) que tuviera esperanza y paciencia, y deseó, de todo corazón, que los hados me fueran propicios, como fueron, pues, al volver a sentarme en el sillón, el libro que estaba leyendo, “Recuerdos de otra persona” (1996), de Soledad Puértolas, fue empujado, sin querer queriendo, como solía decir el Chavo del Ocho, por mi codo y cayó al suelo. Quedó abierto por la página que me brindó inopinadamente el primer acto de la clave: “Porque se diga lo que se diga, los libros dan respuestas. Aunque no sean soluciones, aunque no sean definitivas. Respuestas instantáneas, luces que relampaguean en la oscuridad. Una hermosa frase, un pasaje de una novela, un verso: allí está, de pronto, la verdad. Y todo el sinsentido, y todo el desorden, se convierten, repentinamente, en belleza”. Estas palabras me llevaron, sin apenas esfuerzo, a otras, que recordé al instante, pues las había leído varias veces en “La historia interminable” (1979), de Michael Ende, que el mundo de Fantasía no tiene límites, así como el breve diálogo que le sigue, clarificador, entre Gmork, enorme lobo de ojos verdes, feroz y despiadado, que representa el mal, y Atreyu, a quien la Emperatriz encomienda el reto de hallar la panacea que cure la enfermedad que ella (y su imperio) padece:

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Una vida feliz, justa

UNA VIDA FELIZ, JUSTA

“¿Cómo lograremos llevar una vida mejor y más justa? Absteniéndonos de hacer lo que censuramos en otros”.

Tales de Mileto

—¿Cómo llevar lograremos
Una vida feliz, justa?
¿Haciendo lo que nos gusta
Y repitiendo que haremos
Lo que antes no hicimos, memos?
—La dicha coronaremos
Si a Tales caso le hacemos:
No cometemos el yerro
Que otro can cometió o perro
O aprender de él prometemos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué a muchas/os han defraudado?

¿QUÉ A MUCHAS/OS HAN DEFRAUDADO?

En poco más de dos años
Las/os del partido morado,
Que habían diagnosticado
Los males de España (amaños
A gogó, sin cuento engaños,...)
Y habían ilusionado
A quien andaba indignado,
Han caído en los errores
Que otras/os cayeron, terrores
Que a muchas/os han defraudado.

Ángel Sáez García
angesaez.otramotro@gmail.com


¿Sabes qué has de proteger?

¿SABES QUÉ HAS DE PROTEGER?

“Nuestra administración favorece a la mayoría y no a la minoría: es por ello que la llamamos democracia. Nuestras leyes ofrecen una justicia equitativa a todos los hombres por igual... pero esto no significa que pasemos por alto los derechos del mérito. Cuando un ciudadano se distingue por su valía, entonces se escoge, porque se prefiere, entre otros, para las tareas públicas, no a manera de un privilegio, sino de un reconocimiento de sus virtudes; y en ningún caso constituye obstáculo la pobreza... La libertad de que gozamos abarca también la vida corriente... pero esa libertad no significa que quedemos al margen de las leyes. A todos nos han enseñado a respetar a los magistrados y a las leyes y a no olvidar que debemos proteger a los más débiles. Y también se nos enseña a observar aquellas leyes no escritas cuya sanción solo reside en el sentimiento universal de lo que es justo...”.

Oración Fúnebre de Pericles, citada por K. R. Popper en “La sociedad abierta y sus enemigos”.

No sé el porqué de su aprecio.
Ignoro cuál es el mérito
Que lo hizo al tal benemérito.
Te consta que solo el necio
Confunde valor y precio.

Sé que debo proteger
A los débiles, tejer,
Componer y colocar
Con orden, sin alocar
Y, así, el bien podrá emerger.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCCXI)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCCXI)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Pues discrepo o disiento, querido amigo, porque no hubiera sido ningún baldón ni pesada carga portar tal nombre. Como sabes, al primogénito del rey francés y, por ende, heredero del trono del Hexágono, lo llaman de esa guisa, Delfín. Incluso hay una expresión latina, ad usum Delphini, para referirse a la obra clásica grecolatina expurgada del pasaje escabroso que iba a leer el joven Delfín. Ahora bien, entiendo que la opción materna de la fusión de los nombres de los dos abuelos se impusiera e imperara la cordura, la pura y dura sensatez.

Mi cuñada María José, esposa de mi hermano Eusebio, verbigracia, sin ir más lejos, se apellida León. Tampoco es zumba, sino dato constatable, suministrado por la realidad. Hace poco, acaso ayer, este lector, a quien hay quien le llama león (por leedor empedernido —cuando él acude a tomar café al tudelano bar “La esquina” suele coger a este menda leyendo el ejemplar diario del Diario de Navarra—, impenitente), leyó en una columna que hubo quien se llamó León de nombre y León León fueron sus dos primeros apellidos.

Cuánta razón tuvo el comediógrafo Tito Maccio Plauto al colocar en su obra “Asinaria” (que va de la venta de unos asnos, bestias de carga, animales irracionales, que llevaron a cabo unos burros, varones estúpidos o imbéciles, animales supuestamente racionales, pues solo sirvió la susodicha venta para coronar una procacidad) la frase en latín que recoges y que, traducida, viene a decir: “Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando ignora quién es el otro”.

Pues (con retraso —ayer hubo actuación musical en el cíber-café “Praga”, donde ahora, desde uno de sus dos ordenadores, te contesto; vine por la mañana, antes de las doce, pero Alberto, su dueño, ya estaba preparando el escenario para la tarde—) ahí va mi más sentida y sincera enhorabuena para tu primo Josean, su esposa y sus respectivas parentelas.

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Bufón "sin querer queriendo"

BUFÓN “SIN QUERER QUERIENDO”

(SE ESTÁ DE SÍ MISMO RIENDO)

—Cuentan de Raúl del Pozo
Que de su pozo o baúl
Suele sacar un chaúl
Que reporta excelso gozo
A quien le quita el rebozo.
—Abundo. Cuando desbarra,
Porque hasta el maestro marra,
Inventa voces con gracia,
“Yambófragos”, verbigracia,
Como hoy el bufón nos narra.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué me objetó el ave fénix?

¿QUÉ ME OBJETÓ EL AVE FÉNIX?

—Leer es una manera
De enriquecer el acervo
Lingüístico. No me enervo
Si no entiendo a la primera
Lo que hace la primavera.
—Yo leo por el placer
Que me reporta. Yacer
Con mi marido también
Me procura sumo bien.
—¿Tanto como renacer?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Carta abierta al alcalde de Tudela

CARTA ABIERTA AL ALCALDE DE TUDELA

Muy señor mío:

Hoy, miércoles, 17 de mayo de 2017, acabo de leer en la página 70 de Diario de Navarra (Edición de Tudela) que la muy noble y muy leal ciudad que a usted (presumo o supongo) le debe honrar regir, ha celebrado el Día de Internet bajo el lema de “El empoderamiento ciudadano en la sociedad digital”. A tal fin, en la céntrica plaza de los Fueros, desde las 10 hasta las 18 horas, quien haya querido ha podido hacer uso de los equipos informáticos instalados por la fundación Dédalo allí, bajo una carpa de Protección Civil, quiero decir, ha podido acceder, de manera libre, gratis et amore, a la red de redes.

No le haré ninguna objeción al respecto, pues la experiencia, similar a la que se ha llevado a cabo en años anteriores, me parece, amén de encomiable, oportuna. Ahora bien, dilecto alcalde, Eneko Larrarte Huguet, puede explicarme, por favor, cómo se compadece o concilia dicho evento con este otro, que, desde el pasado lunes, 15, de los corrientes mes y año, servidor (que pagó a primeros de enero las tasas correspondientes al PROGRAMA A para poder usar los ordenadores del Centro Cívico “Lourdes”), quien queda a su entera disposición (siempre que lo dispuesto sea legal, o sea, no contravenga ninguna ley vigente), no puede hacer el uso acostumbrado de los susodichos porque, según le han comentado los responsables (a quienes, por cierto, les estoy muy agradecido por ponerse en contacto telefónico conmigo para decirme que el problema sigue sin ser solucionado) del citado Centro Cívico, aún no se han solventado las circunstancias que impiden el acceso a los mentados, acaso debidas al último “ciberataque” mundial.

Deseando y esperando que ponga todos los medios necesarios que se hallen u obren a su alcance para que cuanto antes las aguas regresen a su cauce, esto es, se restablezca la normalidad, y el abajo firmante, que ni tiene ordenador ni acceso a Internet en su domicilio, vuelva a disponer de uno y otro en el mencionado centro, le agradece de antemano la mediación en la gestión y la pronta solución del problema quien aprovecha la ocasión para saludarle e itera su completa disposición,

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Dónde quien ruega consigue?

¿DÓNDE QUIEN RUEGA CONSIGUE?

¿Quién finge que no ambiciona?
Quien pasa por coherente
Persona, sí, y competente;
Quien, si cambia, evoluciona,
Dice el tal; y así emociona
A la claque que le sigue
Por doquier y hasta persigue,
Como si fuera un ejemplo
De ene virtudes y un templo
Donde quien ruega consigue.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


"El parnasillo"

“EL PARNASILLO”

(LABERINTO DE PASIONES HUMANAS)

Mientras el alzhéimer (o cualquier otra enfermedad mental) no me dé alcance, quiero decir, no me juegue una mala pasada, en todo momento y lugar recordaré que, al lado de la zapatería de “Las Tres Bes” (por ser, supuestamente, como así decía la publicidad que uno podía leer en el exterior, las zapatillas que allí se vendían buenas, bonitas y baratas), donde solía comprarnos nuestra madre el calzado que nosotros, su prole, de manera poco conveniente casi siempre, nos encargábamos de desgastar, había una librería, “El parnasillo”, donde acostumbraba a dejarme (a cuenta de algún libro recientemente adquirido o encargado, ergo, aún por comprar), cuando no me hacía tilín el cartel que anunciaba la película que ponían esa tarde en el cine “Tullerías”, los cinco duros de la paga del domingo.

Allí, en “El parnasillo”, compré los dos libros que hicieron de mí el lector empedernido, impenitente, que soy, “La colmena” (porque en la primera página, que, por nerviosismo y vergüenza fue la única que pude hojear, leí Navarrete —luego comprobé que era, según se decía en la novela, el primer apellido de un amigo del general Miguel Primo de Rivera, que se negó en redondo a indultar al retoño del susodicho Navarrete, de manera categórica, implacable, soltándole con desparpajo que su hijo tenía “que expiar sus culpas en el garrote”—, que, como queda sugerido, no tenía nada que ver con la localidad de La Rioja donde pasé los tres años más felices de mi vida, sin duda), de Cela, y “La historia interminable”, de Ende. El primer libro que, en sentido estricto, compré del citado Premio Nobel español fue su “San Camilo, 1936”, que don Miguel, el librero, tuvo a bien cambiarme por el arriba mentado. Don Jesús Ortega Romera, el profesor de Lengua y Literatura, me convenció de que el que había elegido para hacer el trabajo voluntario que, en el caso de que resultara ser muy bueno, subiría hasta dos puntos mi nota final, no era un libro adecuado para el adolescente de quince años recién estrenados que yo era por aquel entonces.

La novela fantástica e infantil del teutón me ganó (la primera vez que la leí me arrobó, cautivó, engatusó y hasta raptó) como lector asiduo de la misma para el resto de mis días (algo parecido me ocurrió con “El principito”, de Antoine de Saint-Exupéry, otro relato que mejora de calidad —pero mucho, muchísimo— cuando lo lees de mayor, siendo un adulto hecho y derecho), como habitual relector, nada más pasar mi vista por los imperecederos párrafos que siguen:

“Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que solo serían felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay.

“La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros.

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¿Quién la dejó encinta, madre?

¿QUIÉN LA DEJÓ ENCINTA, MADRE?

(PEDRO PÁRAMO, TU PADRE)

—Me trató a mí con descaro
Y a ti nunca te entretuvo.
El olvido en que nos tuvo,
Hijo, cóbraselo caro.
—No tendré ningún reparo
En hacer tal cosa, madre.
—Si hace algo que no te cuadre,
Es que se fue de jarana.
—Le zurraré la badana
Como fiel siga al desmadre.
—Si no hallas perro que ladre,
Su búsqueda será vana,
Porque se habrá vuelto rana
Mi príncipe azul, tu padre.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué es el norte, meta y centro?

¿QUÉ ES EL NORTE, META Y CENTRO?

—Es remedio o solución
Al grueso de nuestros males,
Racionales animales,
Si prestamos atención
A espuertas, la vocación.
—Hay quien ve en esa llamada
La etopeya de su amada,
Que es el norte, meta y centro
Que al tal da sentido dentro.
Hay quien ve una llamarada.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Va de molestos carices

VA DE MOLESTOS CARICES

(ARNDT MEYER SALE ESTE MAYO)

Arndt Meyer, que es alemán,
Estará pronto en la calle.
Veo bien que no se calle
(Pues no incurre en un desmán
Quien completa el ademán)
Y que cuente cuanto sabe
De él la jueza y se la alabe
Por advertir a ocho actrices
De los molestos carices
Que tener en cuenta cabe.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El puzle

EL PUZLE

(UN EJERCICIO PRÁCTICO DE AUTORÍA CORAL)

“¿Qué se ve en un espejo que se mira en otro espejo? ¿Lo sabes tú, Señora de los Deseos, la de los Ojos Dorados?”.

Escribió el Viejo de la Montaña Errante en “La historia interminable” (1979), de Michael Ende.

Don Jesús Manuel Piérola Gracia, que disfruta como un enano fantaseando, quiero decir, imaginando (esa es, al menos, la única conclusión que he sacado en claro yo, después de contar, medir y pesar, o sea, valorar, todos los piropos que nos ha echado últimamente a nosotros, sus alumnos, dentro y fuera del aula) que le ha tocado la lotería al tener que impartir las asignaturas de Lengua y Literatura a cuantos conformaremos, dentro de una década, poco más o menos, la que terminará llamándose, seguramente (si a mí me acaece tres cuartos de lo mismo que al Viejo de la Montaña Errante —“todo lo que escribo ocurre”—, esto es, si el sueño profético que he tenido durante la pasada noche se cumple tal cual lo he soñado), “Generación de Plata del siglo XXI”, nos puso ayer, como un ejercicio práctico de solidaridad, empatía, cohesión y autoría coral, una extraña tarea. Nos dividió a los veinticuatro alumnos de la clase en tres grupos de ocho y nos propuso que en cada uno de ellos sus integrantes escogiéramos a un vocero y cada alumno escribiera un párrafo que formara parte del cuento en el que teníamos que encajar, de manera coherente, los otros siete parágrafos. En nuestro grupo hemos elegido como portavoz a Álvaro Santallana y a mí me ha tocado redactar este, que da inicio al relato.

Un libro es ese inmenso espejo donde se refleja el conjunto formado por todos los lectores, sin excepción, que leyeron, silabearon y hasta rumiaron sus páginas, porque un libro sin lectores, qué es, sino un montón de símbolos sin sentido, a la deriva, a la espera de que alguien, palabra singular que agrupa en este caso a un coro, los lectores efectivos que tenga, los hallen y los salven (o viceversa). Aunque el autor es el primer lector (y) crítico del libro, este impar (por estupendo y aun óptimo) amigo del hombre necesita que se implique, al menos, otro lector (otros lectores) para que sea este (sean estos) el que convierta (los que conviertan) la historia que narra el non en otro espejo, en otro libro. Autor, obra y lector/es son los componentes imprescindibles, necesarios, para que se dé esa misteriosa alquimia que la lectura produce en todo ser humano que lee con atención y se esfuerza por aprehender y explicar, cuando comprueba, de manera fehaciente, que su propia identidad se ha visto metamorfoseada por el arte literario.

Ante el inmenso dédalo de desdichas que es la existencia humana, ante el mundo inmundo en el que nos ha tocado en suerte (por desgracia) vivir, hay quienes buscamos a todo trance regresar cuanto antes al paraíso del que fuimos expulsados otrora. Las diversas experiencias de la enfermedad, propia o ajena, la angustia, cercana o lejana, la muerte de los seres queridos, la búsqueda infructuosa o frustrante de la identidad y el sentido existencial,... solo se ven atenuadas, mitigadas, por la lectura silenciosa, solitaria. Está claro, cristalino, que en ese lato laberinto de mentiras, que acarrean o contienen verdades como puños, podemos encontrar, además de la desolación auténtica, que bulle por cualquier esquina o rincón real (que ocupa y hasta llena páginas y más páginas de periódico), símbolos, prosopografías, etopeyas y cuadros admirables, donde parecen gravitar, ora la salvación, ora la magia, ora la gracia, que no son más que los aspectos o disfraces con los que suele presentarse la bendición, poliédrica, proteica, versátil.

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Para (ad)mirar a su amante

PARA (AD)MIRAR A SU AMANTE

—¿Qué busca el enamorado?
—Lograr su fin u objetivo,
Abrazar al atractivo
Ser por el que tanto ha orado
Él, ateo redomado.
—¿Para (ad)mirar a su amante
Durante un pispás o instante
Es capaz de hacer desmanes?
—Sí. Como impetrar de Manes
La gracia o el don de un diamante.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Contando bolas soy sola

CONTANDO BOLAS SOY SOLA

(¿FIRMA MARTA FERRUSOLA?)

Si no tenim ni cinc!” (“¡Si no tenemos ni cinco!”), declaró en la Comisión sobre el caso Pujol, el 23 de febrero de 2015.

Marta Ferrusola, “la madre superiora de la congregación” (según una nota manuscrita redactada en catalán, firmada por la susodicha el 14 de diciembre de 1995).

De qué sirve que ella vaya
A misa todos los días
Si actúa como Herodías;
Si se pasa de la raya
Engañando o haciendo vaya,
Quiero decir, burla o mofa,
Tomando por necia o gofa
A la gente más corriente,
Que se niega a hincar el diente
A más bolas de la fofa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Lo más básico de un clásico

LO MÁS BÁSICO DE UN CLÁSICO

Ignoro si a usted, amable, atento y desocupado lector (sea hembra o varón), le pasa tres cuartos de lo mismo que, a veces, me ocurre a mí, que me hallo, verbigracia, dentro de la librería “El Cole”, hojeando la prensa del día, o sea, pasando las hojas de los periódicos, leyendo deprisa, como el rayo, los titulares y algunos pasajes, y no me entero o no se me queda de la misa la media, porque tengo la sensación refractaria de andar en Babia, con la mente en otro sitio, con mis neuronas pendientes de otra labor, ajena y distinta a la que estoy (en la que estoy, claramente, sin estar).

Esta mañana, sin ir más lejos, me ha acaecido cuanto en el párrafo precedente, a grandes rasgos, narro.

Dejando a un lado el doble encuentro futbolístico por temporada (al menos) que enfrenta a los equipos del Fútbol Club Barcelona y del Real Madrid Club de Fútbol, ora en el estadio del primero, el Nou Camp, ora en la cancha del segundo, el Santiago Bernabéu, al que numerosos periodistas deportivos y aficionados se refieren también como “clásico”, acepción que no recoge aún, por cierto, el DRAE (la más cercana a ese uso y/o significado tal vez sea la décima: “competición hípica de importancia que se celebra anualmente”), tengo para mí que la mejor definición de “clásico” (según la tercera acepción que da el DRAE, “dicho de un autor o de una obra: Que se tiene por modelo digno de imitación en cualquier arte o ciencia”) la dio Jorge Luis Borges en el párrafo con el que coronó el opúsculo que tituló así, precisamente, “Sobre los clásicos”, breve ensayo que su autor incluyó y apareció publicado en “Otras inquisiciones” (1952): “Clásico no es un libro (lo repito) que necesariamente posee tales o cuales méritos; es un libro que las generaciones de los hombres, urgidas por diversas razones, leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad”. Sin embargo, nada más haber dejado constancia de lo escrito, me quedo con la sensación de haberme quedado corto, de que dicha definición queda incompleta, quiero decir, coja, manca y/o tuerta, si me olvido de lo que Borges había expresado apenas unas líneas más arriba, que “clásico es aquel libro que una nación o un grupo de naciones o el largo tiempo han decidido leer como si en sus páginas todo fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término”. Ahora bien, considerando que clásico es un libro que más que leerlo uno con renovada pasión, lo relee con inmarchitable placer, acaso no convenga echar en saco roto esta escueta definición de Italo Calvino, porque con ella vino a dar de lleno en el blanco o centro de la diana: “Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”.

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¿Qué un "¡guau!" tal vez se merezca?

¿QUÉ UN “¡GUAU!” TAL VEZ SE MEREZCA?

De cuanto se ha publicado
(Casi todo lo que he escrito),
Acaso merezca un grito,
Un “¡guau!” (por el resultado),
Aquello que he improvisado,
Es decir, repentizado,
Sin haberlo tamizado
Antes por mi mental criba,
Que me impele a que yo escriba
Solo lo que he amenizado/organizado.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


En medio de tanta/o loba/o

EN MEDIO DE TANTA/O LOBA/O

Hay quien maneja el volante
Con la derecha y la izquierda
La usa para el móvil, pierda
Puntos varios y contante
Pasta, no poca, bastante
Por hacer lo prohibido.
A pocas/os les ha inhibido
La de pasta o puntos resta.
¿Qué hace una persona honesta?
¿Qué logra un ser cohibido?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¡Qué tortura es la ruptura!

¡QUÉ TORTURA ES LA RUPTURA!

—El amor también se acaba.
—Desamor a eso se llama.
—El amor es una llama,
La repanocha o caraba.
—¿Hay quien lo cata y no alaba?
—Nadie en soledad ha estado
Como está el enamorado
Que dice “¡adiós!” (se despide
Para siempre de quien pide
Que la olvide), desolado.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Los hechos son los que son

LOS HECHOS SON LOS QUE SON

Uno de los mejores maestros o profesores que tuve in illo tempore, en BUP, al final de mi adolescencia (que coincidió con el comienzo de mi juventud), solía acudir, apoyarse, aducir e iterar dos coletillas, sobre todo: “y esto no tiene vuelta de hoja” y “aquí no hay trampa ni cartón”. Grosso modo, pretendía decirnos a sus alumnos atentos que los hechos, sagrados o no, fueron los que fueron; y las opiniones, respetables o no, son las que son.

Está claro que en nuestra cocina algo se ha quemado, porque el humo que ha salido por la puerta y la ventana de la misma eso indicaba, sin hesitación. Diré (urdiré) lo mismo con otras palabras: he constatado que en nuestro país, España, ha habido d(e-o)cenas y aun cientos de casos de corrupción, pero, no obstante ha prendido (ya es proverbial) la mecha de que aquí la justicia es lenta y se ha extendido dicha queja por cualquier rincón, el grueso de los mismos ya se ha judicializado o está en proceso de substanciarse o juzgarse. Ahora bien, aquí no pasa lo que sí ocurre en Venezuela, donde huele de continuo a demonio, a azufre, o sea, el gordo sigue estando tan orondo como siempre y son los demás los que adelgazan, porque la miseria, que circula por las calles, donde la ciudadanía protesta sin interrupción, un día sí y otro también, se siente, exhibe o deja ver una triple hambre: de dignidad, de justicia y de libertad.

Todos, en general, y cada uno, en particular, de los casos de corrupción habidos en el pasado más reciente en España me han producido un extenso enfado, una intensa indignación. Trenzaré más; aún me sigue provocando una profunda vergüenza que haya habido por estos lares tanto perverso (hembra o varón), agrupado o suelto, y tanto venal, venable o vendible (ídem), quiero decir, tantos sobornadores que han intentado y han conseguido o logrado corromper a cuantas/os se han avenido a ello a cambio de lo que fuera, malos comportamientos o conductas que han afectado a incontables miembros (ellas y ellos) de los diversos partidos políticos que han tenido responsabilidades de gobierno, municipal, autonómico o estatal, sobre todo, al PP, que es el que se lleva la palma o el triunfo de calle, por la cantidad y la calidad de los sujetos implicados en los susodichos. La Policía, la Guardia Civil, los fiscales y los jueces siguen haciendo su trabajo, limpiando de golfos las calles.

Habiendo dejado esto, que es lo precipuo o principal, claro, cristalino, por sentado, he de continuar trenzando, porque me preocupa mucho, muchísimo, lo que actualmente está acaeciendo al otro lado del charco, en el país hermano, Venezuela, donde el malo “amenazuela” con enquistarse en el poder de modo omnímodo.

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Para antojo un trampantojo

PARA ANTOJO UN TRAMPANTOJO

Ayer la alarma puntual
De mi fiel despertador,
Móvil desconcertador,
Me hurtó un sueño y su ritual
O ceremonial factual:
En el de la esquina estanco,
Un ladrón de guante blanco,
Prestigioso ilusionista,
A ejercer de carterista
Se aprestaba, siendo manco.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


...Y ninguna/o para sí

... Y NINGUNA/O PARA SÍ

“Hombres conocemos para quienes sería cosa imposible empezar un escrito cualquiera sin echarle delante, a manera de peón caminero, un epígrafe...”.

Mariano José de Larra, que echó mano de estas y no otras palabras para arrancar su artículo “Manía de citas y epígrafes”. A las susodichas he intentado cepillarles su parte más hiriente o lacerante (si lo he logrado o no, usted, atento y desocupado lector, sea ella o él, dirá, decidirá, argumentará), el cilicio que, sin duda, acarrea su evidente sarcasmo.

Como no somos nada, pero nada de nada, apenas una gota de agua perdida en medio de un chaparrón, quiero decir, como no poseemos nada, salvo el polvo de estrellas en el que han devenido nuestras antepasadas celebridades, oro molido que pisamos con más o menos indiferencia, me pondré de rodillas y besaré el suelo, esto es, remedaré el gesto que he visto hacer en la tele a varios pontífices tras haber descendido la escalera del avión papal y recordaré la declaración de principios y propósitos de “Fígaro”, uno de mis docentes más dilectos, aunque, en sentido estricto, no asistiera nunca a ninguna de sus clases y él jamás fungiera de profesor en ninguno de los colegios o facultades donde cursé estudios: “Reírnos de las ridiculeces: esta es nuestra divisa; ser leídos: este es nuestro objetivo; decir la verdad: este es nuestro medio”.

En la actualidad, época en la que impera la “posverdad”, signifique lo que signifique este término para quien lo use de manera habitual o esporádica (me niego en redondo a utilizarlo en este sentido, en ese o en aquel, y aún más, si es que cabe, que parece que sí, que cabe, a divagar sobre él, mientras no se pronuncie al respecto la RAE e incluya la susodicha dicción y el recto significado de tal vocablo en su diccionario), porque el abanico de sentidos que he advertido en los diversos autores que han echado mano de él es amplio y hasta contradictorio, algunos lectores asiduos (no uno, ni dos, ni tres) de mis textos semejan niños recién destetados. Al parecer, no obstante llevan bastante tiempo (alguno más de una década) leyéndome, necesitan de manera perentoria que haga, mutatis mutandis, puré con mis escritos para que, así, ellos los puedan tragar o comprender luego sin dificultad (se nota que no han leído a José Lezama Lima, autor y/o padre de esta frase inmarchitable: “Sólo lo difícil es estimulante”). Han sido varios los que, habiendo mediado “emilio”, correo electrónico, o llamada telefónica (porque, aunque soy un guasón, no “guasapeo”) no se han resistido a preguntarme a qué político, en concreto, llamo Pinocho.

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La Cantiga CIII

LA CANTIGA CIII

(LEYENDA DE SAN VIRILA)

“La Cantiga CIII
De Alfonso X el Sabio
Me deja en un pispás, Fabio,
A mí sin rastro de estrés
Por la cara y el revés”
Verseó esto así un señor
Después de este a un ruiseñor
Escuchar embelesado,
Ave que había inspirado
Los versos al monseñor.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


"Turandot" es como el trece

“TURANDOT” ES COMO EL TRECE

(CIFRA QUE LLEVA A LA DICHA)

“Escuchar una impar voz
Y una inmejorable orquesta
Es una estupenda apuesta”
Dice el opuesto a la coz,
De la Ópera portavoz,
“Porque te lleva a la dicha,
Como ayer hizo la ficha
Que colocaste en el trece,
Número al que te apetece
Apostar, pues no es la bicha”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Martes, 24 de octubre

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