El Blog de Otramotro

De bien nacido es ser agradecido

DE BIEN NACIDO ES SER AGRADECIDO

Como, según asevera la paremia o el proverbio patrio, “de bien nacido es ser agradecido” (por cierto, un endecasílabo cabal) y el abajo firmante, seguro servidor de usted, atento y desocupado lector (ya sea ella, ya él), el pasado 21 de febrero fue intervenido quirúrgicamente de una reconstrucción de ileostomía en el Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) por las cirujanas Irene Esquíroz Lizaur y Fabiola Oteiza Martínez, ejerciendo de anestesista la doctora Aránzazu Pavón Benito, con los renglones torcidos que me dispongo a juntar en este escrito pretendo dar las gracias, de corazón, a las susodichas galenas, a las/os doctoras/es que pasaron visita (algunas/os repitieron) durante los días que estuve ingresado en la habitación 306 del Hospital de Navarra (Sánchez, Esquíroz, de Miguel, González, Ciga, a quien le di la enhorabuena por haberse hecho digno acreedor del alto cargo que ostenta —me llevé una sorpresa morrocotuda al comprobar que el jefe de Cirugía del CHN sigue haciendo trabajo de campo—, Oteiza y Balén, que firmó el informe clínico de mi alta y a quien vi cómo auscultaba y se interesaba y preocupaba por Mariano, mi segundo compañero de habitación, y, si mi nariz no me juega una mala pasada, que no me falló en el caso del citado Ciga, ocupará pronto una responsabilidad médica mayor), a las/os enfermeras/os (Gema, Rosa, Oihane, Javier, Iñaqui, etc.), a las auxiliares (Anabel, Asun, Laura, etc.), a las/os limpiadoras/es (Luis, etc.), a las/os celadoras/es, a mis compañeros Josemari y Mariano y a sus respectivos deudos y amigas/os, a mis hermanos, familiares y allegados, a mis amigos Miguel, Prepedigna y Luis Quirico y, de manera especial, a mi dilecta prima Justina Muro Recalde, por contribuir a que mi estancia en el CHN fuera la mejor posible.

Lamento sobremanera haber olvidado algunos nombres y, por tanto, no haberlos expresado aquí; ahora bien, mi agradecimiento es absoluto, completo, general, para todas/os las/os que estuvieron a mi lado o se interesaron por cómo iba mi posoperatorio por teléfono, sin excepción.

Mientras estuve ingresado, las muchas horas de insomnio que padecí las ocupé en varios menesteres, a saber: leer y urdir mentalmente, al principio, luego pasándolas a papel, más de media docena de décimas, entre ellas, la siguiente:

A LOS DOCTORES FO Y AGUA

Siempre estaré agradecido
A los herreros Fo y Agua.
Desde que acudí a su fragua,
Soy un tenor renacido
Cual fénix, reverdecido,
Ya que por las duchas manos
De esos nones cirujanos,
Don Héctor Ortiz Hurtado
Y Fabiola Oteiza, alado
Querubín/Serafín me siento, hermanos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Miércoles, 29 de marzo

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