El Blog de Otramotro

Cruzarás, Olga, el lago en una barca

CRUZARÁS, OLGA, EL LAGO EN UNA BARCA

Llegará la jornada en que la parca,
Tras enseñarte tu hilo y sus tijeras,
Junte los ojos de estas, con ojeras,
Y en un pispás te muestre el corte o marca.

Cruzarás, Olga, el lago en una barca,
Como otras pasajeras pasajeras,
Ya fueran compatriotas o extranjeras,
Hicieron antes en análoga arca.

Solo quien fue agraciada con la gracia
De soportar sin alterarse el sino
Acertará a probar que la paciencia

Es más una virtud que una desgracia,
Un don que una desdicha o un desatino,
De arte ayuno, de ciencia y de conciencia.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Raudo o tardo, es un petardo

RAUDO O TARDO, ES UN PETARDO

Combatir la estupidez
Con estupidez ser suele,
Bracee, camine o vuele
Quien lo haga con rapidez,
Propio de la tupidez,
Cualidad del torpe o tardo
En comprender; del petardo,
Reputado incompetente
O que explota de repente
Y un bardo no es, sino un cardo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCCVI)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCCVI)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

La disciplina, como sabes, fue, es y será fundamental para lograr el grueso de los objetivos que uno se propuso, se propone y/o se proponga. Su compañía, para alcanzar o coronar este, ese o aquel menester, siempre fue, es y será bienvenida, de una ayuda tan apreciada que pocos estimaron, reconocen o valorarán como corresponde.

Eso es así, pero con una salvedad, porque no es lo mismo escribir que leer. Leo un libro al mes, como promedio. Y escribo un soneto al mes, al menos.

La pena verdadera, inconcusa y cierta de tantas actividades ante el cuatrocientos aniversario de la muerte de los dos genios es que serán los más (ellas y ellos) los que seguirán viendo la tele (actividad legítima, sin duda, pero menos, infinitamente menos, provechosa que otras mil opciones) y pocos, muy pocos, los que se llevarán alguna de las obras de los dos mentados maestros de las Letras a los ojos, actividad pesada, molesta, gravosa, sin duda, pero que les compensará ora con lo útil a raudales, ora con lo dulce a espuertas.

¿Se marchitarán (les cubrirá el polvo a) muchos de los libros regalados hoy, festividad de san Jorge, en la estantería (o el olvido) como las rosas obsequiadas? Demos tiempo al tiempo y veremos qué pasa. Mi deseo es que la mayor parte de los tales se lean de cabo a rabo (como adujo Plinio el Joven que solía decir su tío Plinio el Viejo, “nullum esse librum tan malum ut non aliqua parte prodesse”, o sea, “ningún libro es tan malo que no aproveche en alguna de sus partes”) y mi esperanza, que se desentrañen y, como lógico corolario, que se entiendan.

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¿Te place el dolor ajeno?

¿TE PLACE EL DOLOR AJENO?

Como continuemos siendo
Pasotas con los canallas,
Que levantan muros, vallas,
Pronostico que gimiendo
Seguiremos o mugiendo,
Como toros encastados
Recientemente emplazados
En el ruedo, coso o arena,
Indolentes con la pena
Impuesta a otros desplazados.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Al candidato/presidente alocado

AL CANDIDATO/PRESIDENTE ALOCADO

“No subas tan alto, pensamiento loco, / que el que más alto sube más hondo cae”.

Rosalía de Castro

Es más fácil escribir
En contra de la altiveza
Que rendirla. Una vileza
No puede ser prohibir
La misma, ni proscribir
Su costumbre, que ha arraigado
En quien el vicio ha extremado,
Quien cree que puede hacer
Lo que quiera y deshacer,
Cual candidato/presidente alocado.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús un epígono de Otramotro (CCCV)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCCV)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Los dos párrafos que he usado como cita o exergo para mi décima hodierna pueden concentrarse y resumirse en otra/o célebre del mismo genio, que he visto (con la palabra “imaginación” escrita en rojo —el resto lo está en negro— y boca abajo) en la cristalera del despacho (que yo suelo llamar “pecera”) donde si usted, lector (sea ella o él), acude al Centro Cívico “Lourdes”, de Tudela, podrá hallar a las responsables del mismo: Eva, Maialen, Merce(des), Pilar, Raquel,...: “En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

Vivan los muchos Einstein que hay por ahí y que, como son humildes, no saben que lo son, pero lo son.

Celebro que disfrutaras sobremanera, un montón, de lo lindo, haciendo lo que por otros sé que te gusta realizar y aciertas a coronar con gusto, cantar (me consta que estuviste durante el año que pasaste en Navarrete, con los Camilos, en el coro que dirigía el padre Jesús Arteaga y esa condición, por lo que ha ocurrido a otros que vivieron casos similares, colijo que te marcó e imprimió carácter) y extraer notas del pozo de viento de tu guitarra. Mientras posabas las yemas de los dedos de tu mano izquierda sobre las cuerdas y el mástil de tu instrumento (que, por cierto, tan bien tocaba también mi padre, aunque nunca supe, de veras, a ciencia cierta, quién le enseñó a llevar a cabo dicha labor o tarea —acaso su padre, mi abuelo José, que tocaba el violín, según dicen quienes lo vieron y escucharon hacer tal cosa, estupendamente—) y las rasgabas con los dígitos de tu diestra, entonabas canciones en francés. Y me alegro de que, emulando de forma voluntaria o involuntaria a Marcel Proust y su inmarcesible recuerdo del gusto que le dejaron en su boca las magdalenas, no hayas olvidado el sabor, que aún permanece en tu paladar y en tus papilas gustativas, de la dulce y cremosa tarta de queso y fresa con la que premiaron tus buenas maneras e interpretaciones.

Mientras tú hacías las delicias de tu público, yo andaba releyendo por enésima vez el prólogo que escribió Cervantes para la primera parte de su inmortal novela, intentando sacarle, si no todo, opción acaso jactanciosa, presuntuosa, vanidosa, el grueso del jugo irónico que, sin duda, atesora el susodicho.

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Si a Javier escucho aprendo

SI A JAVIER ESCUCHO APRENDO

¿Patxi va a pastorear
La grey que bala dispersa?
¿No es Javier quien la diversa
Torada ha puesto a orear
Y ha logrado torear?
¿No ha demostrado que es ducho
Dirigente y sabe mucho
Quien en Asturias reside
Y la gestora preside,
De quien aprendo si escucho?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Rosalía no la lía

ROSALÍA NO LA LÍA

(CON LA AÑAGAZA SE ALÍA)

Sabía que Luis tenía
Cuentas en Suiza. Sabía
Cuánto dinero allí había,
Mas, cuando al juicio venía,
Lo vio claro: convenía
Seguir el sabio consejo
Para salvar su pellejo
Que le dio gratis Teresa,
A quien paga y le interesa
Que escape por un callejo.

(Oda que urde a su mentor
Quien funge de can ventor.)

Edurne Gotor, “Metonimia”

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCCIV)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCCIV)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Esta mañana, antes de desayunar, he felicitado a mi prima Justina, Justy. Siempre que he estado ingresado en el Hospital “Virgen del Camino”, de Pamplona, ha venido a hacerme compañía y a traerme el periódico del día. Siempre que he acudido a consulta al “Príncipe de Viana” o a hacerme alguna prueba médica, he quedado con ella y con mi amigo Miguel Salinas y su esposa Prepedigna y les he invitado a tomar en la cafetería lo que les apetecía.

Pues te encargo, con especial encarecimiento, que no miento, que no le falte a tu doña y sol mi más sentida y sincera felicitación.

Así es. Se suele citar que murieron en la misma fecha, 23 de abril, pero de distinto día (por ser diferentes los calendarios que regían en un lugar y el otro). Aunque Shakespeare nació el 26 de abril, se suele hacer coincidir esta fecha con la de su muerte (52 años cabales). Cervantes murió el 22 de abril. Ambos fueron dos genios, sin objeción, de la literatura. El bardo inglés fue, como nuestro Lope de Vega, otro Monstruo de la Naturaleza, estupendo dramaturgo y poeta (los sonetos de ambos son imperecederos; alguno de Cervantes, también). Como prosista, Cervantes, que fue el descubridor o inventor de la novela moderna en numerosos aspectos, dejó a Lope atrás.

Pues yo ayer me lo pasé estupendamente en las gratas compañía y conversación con mis dos Luises dilectos (Luis Quirico Calvo Iriarte, cual mago, por arte de birlibirloque, me hizo desaparecer dos caries y aparecer dos empastes; y Luis de Pablo Jiménez me llevó y trajo de Tafalla en su coche). A ambos les invité a comer en Barásoain (sin tilde en euskera)), donde, en el Bar-Restaurante Ángel, Carlos nos volvió a atender como en la anterior ocasión, de manera afable. A los dos les entregué sendas copias del poema que otrora escribí para ellos y publicaré aquí el día de san Francisco Javier, 3 de diciembre, y del cuento más reciente que he urdido y titulado “Sólidos indicios”.

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Nadal, el fénix del tenis

NADAL, EL FÉNIX DEL TENIS

Rafael Nadal Parera
Ha vuelto a hacerlo otra vez;
Mano ha echado a su ativez
U orgullo de la manera
Que él sabe y a Zverev fuera
De combate le ha dejado,
Después de haber remontado
El marcador al teutón,
Un colosal mocetón,
Cuyo juego me ha encantado.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¡Qué buen candidato a ingrato!

¡QUÉ BUEN CANDIDATO A INGRATO!

“Hay tres clases de ingratos: los que callan el favor, los que lo cobran y los que lo vengan”.

Santiago Ramón y Cajal, en “Charlas de café” (1921).

Más de un agujero negro
Cabe hallar en quien aspira
A juzgar quién va a la pira
Y quién se salva. Me alegro,
Pues podría ser más negro
El asunto si otro fuera,
Con la testa aún más huera,
Quien hoy su candidatura
(¡Vaya falta de cordura!)
Presentara (¡Fuera! ¡Fuera!).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La odisea de otro Ulises

LA ODISEA DE OTRO ULISES

Ese sin techo (e)migrante
Que malvive entre dos mundos
Que le son igual de inmundos,
Pues no se siente integrante
De ninguno y sí sobrante
En ambos, pasar permite
De la odisea al ardite,
De la gesta del empeño
Al gesto de lo pequeño,
De la pérdida al desquite.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCCIII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCCIII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Y tan menuda, pues, lamento defraudarte, solo le ha dado a servidor (acaso con escaso arte) para un cuento de tres folios que, una vez corregido y pulido (mientras el menda andaba haciendo tales labores, aunque pareciera a primera y simple vista que no, te confirmo o ratifico que también gravitaba sobre su caletre o pesquis, ejerciendo su influencia, la inspiración), ya está terminado y lleva el título definitivo de “Sólidos indicios”.

Lo importante para mí no eran las etimologías de los tres nombres femeninos tomados por separado, no, sino en su conjunto, conformando la palabra can, perro (y, además, sabueso; porque “Metomentodo” ha venido a comportarse en el cuento como un tal, según la segunda entrada que de tal vocablo da el DRAE: “persona que sabe indagar, descubrir o averiguar los hechos”). Seguramente ha tenido mucho que ver en ello el hecho incontrovertible de que he visto y escuchado la película “El nombre de la rosa”, dirigida por Jean-Jacques Annaud en 1986, varias veces durante los últimos diez días. He advertido en “Metomentodo” a un alumno o discípulo aventajado de Guillermo de Baskerville, quiero decir, del personaje de Sherlock Holmes en “El perro de los Baskerville”, la tercera novela de Arthur Conan Doyle en la que aparece como protagonista principal su arquetípico, buido, cerebral y deductivo investigador.

Si no decido otra cosa, que puede, si hay o hallo razones para ello, el cuento verá la luz aquí el año que viene.

Sigue asperjando tus comentarios con ese hisopo que empapas en tu alegre, festivo y de buen humor acetre, que yo continuaré haciendo lo propio con mi asperges.

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¿Repta como el mismo diablo?

¿REPTA COMO EL MISMO DIABLO?

“La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse”.

Jonathan Swift

Como son cientos y aun miles
Los que a mí me constan casos,
Obliga a dar ruines pasos
La ambición a los serviles,
Los menesteres más viles.

¿Desea, de modo ardiente,
Alcanzar a hincarle el diente,
Medrar a costa del otro,
Quien lisonjea a Otramotro
Con la loa más mordiente?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Cuando el hueco anda empapado

CUANDO EL HUECO ANDA EMPAPADO

En la “Uni” de Zaragoza
Aprendí a abrir mi caletre
Y que si seco el acetre
Se halla, como el de la moza,
Mi hisopo o asperges no goza,
Como cuando está mojado,
Húmedo o bien lubricado;
Porque mi dedo sin uña
Encaja como una cuña
Cuando el hueco anda empapado.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Un pozo de innovaciones

UN POZO DE INNOVACIONES

Nada nos debe importar
Que algo parezca imposible.
Si lo logramos, plausible
Será y, amén de exhortar,
Lo podremos exportar
Al resto de las naciones,
Que atractivas las opciones
Aportadas por nosotros
Pueden parecer a ene, otros,
Un pozo de innovaciones.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCCII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCCII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Si te encantaron (y encantan) esas cinco líneas, espera a leer las que le acompañan. Me comprometo a hacer todo lo que esté en mi mente y en mis manos para que, cuando las leas entre ellas, te encanten tanto como te encantaron y, si no hay inconveniente, tras llevar a cabo todas las acciones pertinentes que están o quedan a mi alcance y, por lo tanto, posibles, hasta más. Así que, sin dilapidar más tiempo, me pongo a ello en un santiamén, para procurar que ocurra pronto, a la mayor brevedad, lo que acabo de anticiparte con un ápice o pizca de arte, si no en toda su extensión, en buena parte.

En lo tocante al día de mi alumbramiento, que no miento si firmo como Eladio, pero embeleco clara y clamorosamente si rubrico como Otramotro, he logrado trenzar los siguientes renglones torcidos (acaso no venga mal apuntar —eso sí, sin disparar ni bala ni flecha— ni apuntalar o sostener que, al elegir esa fecha para mi nacimiento, le hago un claro guiño, rebosante de gratitud y cariño, a mi piadoso y difunto padre, Eusebio, que, si existe el cielo, por allí andará, seguro, sin duda, pues él sí vino al mundo el 24 de febrero, pero de 1933):

Mi amigo Emilio, que me pasa nueve años y cinco días justos (él nació el 19 de febrero de 1950 y tiene, por tanto, sesenta y seis años; yo fui alumbrado el 24 del mismo mes de 1959, así que cincuenta y siete estíos es mi edad), nunca me ha querido responder a dos preguntas, que le he formulado de mil modos distintos, de todas las maneras posibles que Dios me ha dado a entender: quién le puso y por qué el mote de “Metomentodo”. Porque lo cierto es que, desde que lo conozco, no le he visto que jamás se haya comportado como un metete, entrometido o entremetido, esto es, que se haya metido en camisa de once varas, en definitiva, que se haya inmiscuido en lo que no le iba ni le venía a cuento, en lo que no le incumbía ni le importaba. Quizá la razón esté en una cita de Confucio que yo me aprendí (me consta que no es del todo literal) así: “Quien comete un error y no lo corrige comete otro aún mayor”; o, en su defecto, como le gusta insistir e iterar a él, tal vez estribe en una frase suya que, de alguna forma viene a completar y/o complementar a la anterior, que “los errores que cometemos no son más que lecciones que debemos aprender y poner cuanto antes en práctica”.

En lo que tiene que ver con el lugar en que mi madre me dio a luz, Turruncún, he urdido el párrafo que sigue y, si te peta, puedes leer a continuación:

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Aquí impera el desconcierto

AQUÍ IMPERA EL DESCONCIERTO

Hoy, víspera del concierto,
Permitid que mi boca abra
Y pronuncie la palabra
Que explica, de modo cierto,
Lo que hay aquí, desconcierto,
Voz que abraza o que recorre,
Mientras no halle quien la borre,
Todo; casa, enlaza o junta
A todos; y hay quien barrunta
Que acaso envuelva o nos forre.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Enhorabuena y ánimos, Molares

ENHORABUENA Y ÁNIMOS, MOLARES

Mediante este escrito, me gustaría darle, amén de ánimos, la enhorabuena a don Manuel Molares do Val, por haber tenido los redaños de pasar al papel lo que pensaba sobre el asunto en cuestión, el primer asesinato computado como “Violencia de Género” por los mass media en el recién estrenado año 2017, en el artículo que tituló “Víctimas de su sexismo”. O ¿acaso aquí y ahora lo que se estila, está en boga o impone en el ámbito periodístico es mentir como un bellaco? Supongo que hace muchos años usted, desocupado/a lector/a, leyó lo que, al parecer, no leyeron cuantas/os han censurado a don Manuel y tal vez, con el lento paso del tiempo, emulen, queriéndolo o sin querer, a Acteón y mueran, como él, devoradas/os por sus propios canes, la “EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS, ESCRITA A DON GASPAR DE GUZMÁN, CONDE DE OLIVARES, EN SU VALIMIENTO”, trenzada por el genial Francisco de Quevedo en tercetos encadenados, que arranca con estos seis versos endecasílabos: “No he de callar por más que con el dedo, / ya tocando la boca o ya la frente, / silencio avises o amenaces miedo. // ¿No ha de haber un espíritu valiente? / ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? / ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?”.

He constatado que en España a muchas personas se les llena la boca a la hora de hablar de la libertad de expresión y de las numerosas bondades que cabe hallar en el pluralismo político, ideológico, económico, cultural, religioso, social,… (¿quién no ha pensado decir y ha llegado a proferir alguna vez esa verdad, que la tradición adjudica a ese improbable autor anónimo que suele usar el alias de Pero Grullo, de que “en la variedad está el gusto”?), pero, a la hora de la verdad, ejercen de redivivos y sacrosantos inquisidores, peritos en modernos autos de fe. Una legión, conformada por más de seis mil de las máscaras mentadas arriba, ha sido investida por nadie sabe muy bien qué autoridad para decidir o determinar, sin tener que cumplir con la necesaria conditio sine qua non de argumentar, de razonar, qué es lo que se puede decir y/o escribir y qué es lo que, por narices, hay que callar o, urdido a la pata la llana, para juzgar qué es lo políticamente correcto expresable y publicable y qué no, y/o, en su defecto, elegir el disfraz de toro de lidia y embestir.

Pero vayamos al meollo del tema. Todos los seres humanos, todos, sin excepción, seamos mujeres u hombres, tenemos que tener claro lo precipuo, principal o señalado, que nada tiene que ver (pero no faltarán quienes hallen alguna relación, seguro) con el prepucio (ora de pene, ora de clítoris), aunque dichos vocablos sean anagramas entre sí, uno del otro y otro del uno, esto: que todos nuestros actos tienen consecuencias (el grueso de las mismas, lógicas, pero no debemos descartar las irracionales, porque, como ocurre con las meigas, haberlas haylas). Si a un conductor (sea ella o él) le pilla un guardia de tráfico (hembra o varón) cometiendo una infracción, contraviniendo una norma o señal, la que sea, lo lógico y normal es que le multe, según dicte el reglamento. Si a un viajero le pillan en la aduana con droga, le aplicarán las leyes preceptivas. Si a quien se dispone a tomar un vuelo a una zona de conflicto bélico le recomiendan las autoridades que posponga dicho viaje de asueto o elija otro destino, pero, haciendo caso omiso de la advertencia, viaja y pierde la vida durante sus vacaciones, ¿quién es el culpable de dicha muerte? Contéstese usted mismo/a, amable lector/a.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCCI)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCCI)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Aunque del amor y del humor, estupenda pareja de baile o, mejor, de toreo, al alimón, ambos comentemos aquí asiduamente y sobremanera, siempre podremos decir algo nuevo, nunca antes aducido por el uno o por el otro.

En mi modesta opinión (acepto discrepancias —solo suelo ser intransigente con quien no transige—, disentimientos, siempre que medie argumento o razonamiento, que no miento, al respecto), una de las creaciones artísticas (la novela y la película homónima basada en ella) que mejor trata o versa sobre el tándem susodicho es “El nombre de la rosa”, que lleva la firma de Umberto Eco (el libro) y de Jean-Jacques Annaud (la cinta cinematográfica). Desde que leí la ficción, el segundo libro (sobre la comedia y el humor) de la “Poética” aristotélica, aborrecido por el venerable (que, conforme van transcurriendo las obras, va dejando de serlo, deviniendo, sin remedio o solución, en detestable) Jorge de Burgos (rol que borda Feodor Chaliapin Jr.), se me hizo muy dilecto. Tras comentar con brevedad maestro (Guillermo de Baskerville, personaje interpretado inmejorablemente por Sean Connery) y discípulo (Adso de Melk, papel que ejecuta con arte y primor Christian Slater) el apaño, la relación (había escrito felación, pero la misma es, claramente, un yerro imputable a mi índice izquierdo, porque ni en la novela ni en la película se menciona o es explícita la tal) amorosa circunstancial e irregular habida entre el último y la joven (Valentina Vargas), el lógico fraile franciscano concluye lo oportuno: “Qué pacífica sería la vida sin amor, Adso. Qué segura. Qué tranquila. Y qué insulsa”.

Bienvenido, por venir a cuento, tu calambur. Ciertamente, todo parece indicar, mira por dónde, que la excesiva afición de Mario Conde al dinero (primero, a esconderlo; y, luego, a blanquearlo) iba a ser objeto de más imágenes y páginas en los mass media que lo iban a abaldonar aún más. Quienes le concedieron el doctorado Honoris Causa deben estar tirándose de los pelos (algunos, además, de pedos) por cagarla, pues el borrón ya no tiene solución.

No me extrañaría nada (de nada) que, conociendo (como conozco, un poco) cómo son las opiniones pública y publicada de la piel de toro puesta a secar, Mario Conde viniese pronto a ser el nombre y el apellido que, por antonomasia, se usaran proverbialmente para dar cuenta del listo que se pasó de listo o del inteligente que demostró su diligencia en tener más de un comportamiento corrupto.

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¿Obró, sor, con equidad?

¿OBRÓ, SOR, CON EQUIDAD?

(TRAS VER “LA DUDA”, DE SHANLEY)

¿Es honesto embelecar
Para extraer la fetén?
¿Expulsada del edén
Será, usted, sor, por pecar,
Quiero decir, por secar
La fuente de lealtad
Que manaba en libertad
Y que dejó insomne y muda
A otra, que tenía duda
De si obró con equidad?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Baviera aquí es Cataluña?

¿BAVIERA AQUÍ ES CATALUÑA?

No habrá en Baviera consulta,
Porque son los alemanes
Quienes deciden los planes
De Alemania. ¿A que me insulta
Quien que un estulto es resulta
Por hacerse eco este menda
De lo que impide esa venda
Que lleva puesta ver, lo obvio,
Como cuanto no vio el novio,
La verdad, aunque hoy le ofenda?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El bien es nieve en la sien

EL BIEN ES NIEVE EN LA SIEN

La autoridad que carece
De su más preciado bien,
Currículo o nieve en sien,
A más de una/o le parece
Que se jacta o se envanece,
Como quien usa un cincel
O echa mano de un pincel
Pero no sabe esculpir
Ni pintar, solo escupir
Y nunca/siempre ir hecho un pincel.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCC)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCC)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

El amor, al parecer, vampiro, que has ideado, pergeñado y venido a pintar aquí, en la bitácora que gestiono, en tu más reciente comentario, ha tenido su consecuencia o corolario, pues tanto has absorbido, chupado o succionado, tanto, que te has bebido en un santiamén hasta la segunda be de absorber (observa que absorber se escribe y debe llevar, por tanto, dos bes). No te enfades conmigo, que todos los seres humanos (ellas y ellos), todos, sin excepción, a pesar de los ímprobos esfuerzos que muchos hacemos en dar de lleno en el blanco o centro de la diana, en acertar, aunque solemos poner todo nuestro empeño en no cometer más errores, erramos (andamos vagando) por la vida marrando un día sí y otro también.

Sin querer, sospecho, supongo, pero puedo equivocarme, así que acertaré si hago todo lo posible para que conste de antemano en la presente acta dicha posibilidad, has venido a recordar (a mí, al menos, me ha parecido así) en el segundo parágrafo de tu escolio lo que dejó escrito en letras de molde Ralph Waldo Emerson, que “todo hombre es una divinidad disfrazada, un dios haciéndose el tonto”.

Sigue cultivando ese humor, que, a modo de valla (vaya, vaya, con la vaya que hace las veces de valla) nos salva de caer a tantos tontos (en tantos momentos de nuestra vida) en tantos abismos, infiernos o precipicios como nos rodean por doquier.

Entiendo el punto de vista de Adorno, pero, como haces tú, yo tampoco comparto su perspectiva sobre el asunto en cuestión, pues este menda, mero aprendiz de ruiseñor, con mejor o peor fortuna, escribe poemas casi todos los días. Algunos de los tales tienen que ver, precisamente, con censuras o denuncias a las varias barbaries actuales, diarias, hodiernas, que en esta parte del inmundo mundo, en esa o en aquella del orbe (donde, seguramente, no faltará la realidad que a alguien estorbe) los inhumanos seres humanos siguen cometiendo.

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"No hay más vida eterna que esta"

“NO HAY MÁS VIDA ETERNA QUE ESTA”

—¿Crees que la vida eterna
Es verdad cierta, Otramotro?
—Yo creo en la tierna de otro
Y duermo a tendida pierna.
—¿Cuál es esa verdad tierna?
—Tal vez la admita hoy tu testa:
“No hay más vida eterna que esta”,
Verdad que adujo Manuel,
Sin querer ser duro o cruel,
A Lázaro. Fue una gesta.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Manuel Bueno, santo y mártir

MANUEL BUENO, SANTO Y MÁRTIR

—Hoy ha venido a Valverde
Para hacerme una entrevista,
Que saldrá en una revista,
Quien marrará si se pierde
Y me ruega que lo enmierde.
—A Manuel, que es la caraba,
No desluce o menoscaba
Quien con mala intención viene.
La de Ángela no conviene
Tocar moral ni su aldaba.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCXCIX)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXCIX)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Como otras veces te he argumentado, escribo muchos de mis textos con tanta antelación (sobre su fecha de publicación aquí, en mi bitácora) que, por razones obvias, a pesar de que gozo de una memoria excelente, he olvidado cuál fue el motivo preciso, concreto, exacto, que provocó su urdidura.

Hoy, verbigracia, podría aducirte que escribí la décima cuando el pasado Viernes Santo vi cómo escoltaban y llevaban del brazo (cada una de uno) Marimar y Anabel, las dos hijas pequeñas de Patrocinio, que viven enfrente, a esta, su progenitora. Porque esa es la última vez que he visto a las dos hermanas (no nos hemos desplazado en un pispás a la provincia de Sevilla, no, sino que seguimos estando en la de Navarra) juntas, si no marro. Si así lo hiciera, te estaría embelecando como un bellaco o bribón. Porque lo cierto es que la décima fue trenzada por el menda muchos días, semanas y hasta varios meses antes de esa fecha.

Quizá acaeció que vi a ambas tender ropa en los alambres o las cuerdas exteriores de sus tendederos mientras yo hacía lo propio dentro del balcón del cuarto de estar, donde suelo extender las sábanas recién salidas de la lavadora, medio mojadas o semisecas, para que se sequen del todo. Tal vez. No es seguro.

Como creo que arriba ha quedado claro, Marimar y Anabel existen, pero acaso yo haya hecho lo que tú dices con ellas, vapores literarios. Ya sabes que el poeta (servidor no llega más que a aprendiz de ruiseñor), desde que así lo sentenciara esa constelación de heterónimos que fue Fernando Pessoa, es un fingidor.

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¿Cuánto le llega a caber?

¿CUÁNTO LE LLEGA A CABER?

Desatado quiero estar,
Pero no desasistido.
Yo jamás me he resistido
A ir a mi cuarto de estar
A vivir el bienestar
Que me da escuchar y ver
A un docto háber que, a saber,
Mientras bebe excelso vino,
Tanto cual rabí o rabino
Sabe o le llega a caber.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Progresamos por descartes

PROGRESAMOS POR DESCARTES

—Conozco a algunos autores
Más por lo que ellos desdeñan
Que por lo que aman y enseñan
En sus obras. Hay pintores
Que parecen escultores.
—Y viceversa. Compartes
Una idea de Descartes,
Que han tenido otros artistas
Del hurto, ene carteristas:
Progresamos por descartes.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCXCVIII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXCVIII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Es mi deseo y mi esperanza que la mejoría de tu suegro sea un hecho.

Don Félix de Azúa se ganó, sin duda, su sitio, sitial o sillón entre otros académicos (ellas y ellos) por méritos propios. Pero nadie, ni él, ni Ada Colau (que se ha colado o columpiado varias veces), ni tú, ni yo estamos libres de culpa ni de tener un día malo y todavía peor, aciago. Me consta que en el cerebro del más sabio (él o ella), si uno invierte tiempo en buscar y rebuscar, siempre podrá hallar, porque lo hay, insisto, me consta, un rincón recóndito, en el que suele guarecerse, agazapada, su insensatez.

Iván te llamé (pretendía ser original y hacer uso de una figura literaria complementaria a esa variante de sinécdoque que es la antonomasia), sí, pero, más que por el nombre, por las acciones que le valieron el apodo, “el Terrible”. Y es que leer el penúltimo párrafo de tu precedente escolio, de no mediar los diversos lazos que nos unen, la amistad y la familiaridad existentes entre ambos, el mote cornagués (“Pato”) que compartimos y tu referencia sincera a que sueles estar en la higuera, en el supuesto de que no hubieras decidido lo conveniente y correcto, verter disculpas que me sonaran a contritas y ciertas, hubiera supuesto que me decantara por una inminente declaración de guerra y la ruptura (de todas las hebras) del cordón que nos ata (que no nos ahoga ni mata) o junta. Había pensado recordar en mi apostilla la celebérrima frase (con varias variantes) de don Santiago Ramón y Cajal de que “hay tres clases de ingratos: los que olvidan el favor, los que te lo hacen pagar y los que se vengan”, pero acaso hubiera echado más gasolina al fuego. El susodicho parágrafo de tu anterior comentario (así lo colegí) parecía pugnar por aspirar a ser el candidato a merecer el peor de mis baldones, por aglutinar, arracimar o aunar, a todas luces, los tres tipos de desagradecidos en uno solo.

Ando muy ocupado; así que los sonetos franceses o en francés deberán hacer cola y esperar, pacientemente, su turno.

>> Sigue...


Lo acordaron de consuno

LO ACORDARON DE CONSUNO

(¡FELIZ DOS MIL DIECISIETE!)

—¿No es curioso que hoy un hombre,
Del modo más natural,
Se tire a una escultural
Mujer sin saber su nombre
Y esto a nadie admire o asombre?
—¿No es igual de llamativo
Que nadie encuentre motivo
Hoy para escandalizarse
Que eso mismo predicarse
Pueda a la inversa o emotivo?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Sábado, 24 de junio

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