El Blog de Otramotro

Rufián, ¿impar libelista?

RUFIÁN, ¿IMPAR LIBELISTA?

(CLON DE “PELOPICOPATA”)

—Ignoro si Tardà ha sido
Quien ha espoleado el estro
De Rufián. Si de maestro
Y/o guía suyo ha ejercido,
Otro clon/clown ha conseguido.
—Cuando se sueltan el pelo
Y a la mui le dan sin pelo,
Una de dos, dan la lata
O a meter vuelven la pata,
Al airear el libelo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXXXV)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXXXV)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Te entiendo, porque al menda también le ha ocurrido tres cuartos de lo mismo que comentas en otras ocasiones. Ni siquiera a mí, el gestor del blog, me ha permitido a veces (me ha aconsejado que revisara el cuerpo de mi texto para hallar el vocablo o la expresión inapropiada) ciertas licencias (dejémoslas en) poéticas.

Déjame que añada unas gotas de retranca a tu comentario: acaso tu primera intención fuera presentar dicho escolio a un certamen o concurso literario (lo digo por la presentación y representación, por triplicado).

He sentido el triple abrazo como si fuera uno solo, pero mantenido tres veces, tres, por lo menos, en el tiempo, quiero decir, el triple de lo usual o acostumbrado en uno o la unidad.

Esa es, precisamente, la Elsa que describo en mi décima, la que tú conoces de vista (al menos), que ya ha llegado (cómo pasa el tiempo —mejor, cómo pasamos nosotros; porque este, y lo mismo cabe decir del espacio, es una intuición, una forma pura a priori de la sensibilidad, según Immanuel Kant—) al cuarto de siglo.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXXXIV)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXXXIV)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Permíteme que insista, como hace Matías Prats en el anuncio que, aun estando ausente de los noticiarios de Antena 3 (Atresmedia Corporación), mantiene en todo lo alto su popularidad, en que aún no he logrado reunir las condiciones imprescindibles, necesarias, para ponerme a urdir sus páginas. Tal vez no las consiga agrupar nunca y la misma quede como quedaron otras antes y quedarán otras después, en nada, en agua de borrajas o cerrajas.

De tu tocayo, Arteaga (que arte hizo y arte hará allí donde se halle y deje su huella o sello), y de su (por él y por otros, entre los que me cuento o sumo) amado y admirado Piérola (al que, asimismo, le cuadra o encaja el mismo paréntesis o cuadro que he colocado o pintado arriba), hay mucho que contar, pero hace falta que se dé u ocurra el efecto dominó (quiero decir, que una ficha empuje a otra y esta, a su vez, a otra y... así, sucesivamente, todo fluya como el río Ebro cuando me río o el orbe cuando el menda sorbe la sopa como le enseñaron sus allegados o mayores, sin hacer ruido).

Tengo para mí que no has sido lo suficientemente pulcro al mencionar al acaso arrojado, enamorado y travestido Publio Clodio Pulcro.

Pues, aunque no lo creas, me has dejado boquiabierto o, si lo prefieres, con los ojos como platos al comprobar que era cierto cuanto me/nos decías a propósito de nombrar Napoleón en Francia a un cerdo (u otro animal —sea de compañía o no, una fiera de feria, verbigracia—, un león, por ejemplo).

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Han de cumplirse las reglas

HAN DE CUMPLIRSE LAS REGLAS

(JUEGA EL TAHÚR CON DOS NAIPES)

¿Qué parte de la abstención
No ha entendido el diputado
Que votó en el disputado
Comité? Quien atención
Preste hallará su intención.
¿Quien juega con dos barajas
No es un tahúr? Dos alhajas
Logra, porque o sale brioso
O resulta victorioso.
El resto son zarandajas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


No haré la revolución

NO HARÉ LA REVOLUCIÓN

Yo tengo la solución
Para los males de España.
Si gobierno, no habrá caña;
No haré la revolución
Y verá/s la evolución
Que el país experimenta:
Conmigo no habrá tormenta
Seguida de inundación;
Tampoco habrá salvación
Para quien me haga una afrenta.

Firma elegible o ilegible

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


De lógicos enfados, hijos de engaños enmendables

DE LÓGICOS ENFADOS, HIJOS DE ENGAÑOS ENMENDABLES

(CARTA ABIERTA A LAS/OS RESPONSABLES DE LOS SUPERMERCADOS DIA)

Muy señoras/es mías/os:

Vayan por delante dos consideraciones previas. Primera: las personas que trabajan en los dos establecimientos de DIA que frecuento me parecen aptas para coronar las labores que les ha asignado la empresa y que (por el criterio que tengo al respecto y nace o surge, directa y naturalmente, de mi propia experiencia) tratan a los clientes de manera afable y correcta (incluso me veo empujado a aseverar, porque es una verdad que no admite objeción, que hay quien lo hace hasta de forma exquisita). Y segunda: voy a seguir comprando en DIA por dos razones de peso, la proximidad de uno de los dos supermercados mencionados con mi domicilio y por la buena relación existente entre la calidad y el precio en muchos de sus productos.

Así que la crítica que, si siguen ustedes pasando y posando su vista por el presente escrito, podrán leer y entender a continuación, nada tiene que ver con las/os trabajadoras/es de los citados establecimientos. Tengo para mí que son las marradas órdenes que han recibido de sus jefas/es inmediatas/os lo que ha propiciado que les haga llegar cuanto antes lo que, en mi modesta opinión, debe ser corregido a la mayor brevedad posible, porque no está bien.

Anteayer, por un casual, pasé por el supermercado de DIA donde suelo realizar el ochenta por ciento, al menos, de mi compra semanal y entré porque vi una oferta que me llamó mucho la atención y juzgué una bicoca, una ganga: el 70 % de descuento en la segunda unidad de cierto producto. Así que, sin demora, accedí al interior y me desplacé al pasillo donde dicho artículo suele estar colocado. Aunque miré y remiré, lamentablemente no hallé ninguna unidad del susodicho producto. Cuando me disponía a salir, advertí en otro pasillo que otro artículo estaba en promoción y, para no dar el viaje por perdido, adquirí dos unidades, la oferta.

Antes de pagar, una vez llegué a la caja, tras aguardar pacientemente a que me tocara el turno en la preceptiva cola, le comuniqué a la cajera que solícitamente me atendió lo que me había pasado. Me dijo que al día siguiente, por la mañana, recibirían el producto que no encontré. Asimismo, me refirió que la oferta de los dos productos que había adquirido comenzaba al día siguiente y que sus jefes les habían mandado poner las etiquetas de las promociones la víspera. Le refuté que esas dos prácticas eran propias de campañas de publicidad engañosa y que me parecían una pésima política de empresa si el primer objetivo de la tal no era otro que fidelizar a los clientes de los supermercados de la susodicha marca a fin de que sigan comprando en ellos.

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¡Felicidades, Manolo!

¡FELICIDADES, MANOLO!

La gente acaso comprenda
Por qué quiero que testigo
Seas hoy, Manolo, amigo,
De cuanto le urdo a mi prenda,
De quien prendado anda el menda:
“Deseo felicidades
A espuertas y habilidades
A cuantas/os sus cumpleaños
Celebran sin sentir daños.
Poco importan sus edades”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


En contra de la violencia

EN CONTRA DE LA VIOLENCIA

(Y DE LA DENUNCIA FALSA)

A pesar de que apenas el 0,4 % de las denuncias por violencia de género son falsas, acabo de leer que la mujer de Fabero (León) que el pasado 18 de octubre denunció que su expareja le había secuestrado con ayuda de otro hombre y le había echado pegamento en la vagina ha sido imputada por simulación de delito y denuncia falsa; y, asimismo, que el presunto secuestrador, que había vulnerado varias veces las órdenes de alejamiento de la citada mujer, ha sido puesto en libertad.

La lectura de la mala nueva ha propiciado que servidor trenzara la siguiente espinela:

En contra de la violencia
De género estuve, estoy
Y a seguir estando voy,
Pero veo una demencia,
Una inconcusa indecencia,
Que a Adán Eva lo denuncie
Con falsedad y renuncie
A ser honesta en sus actos
Y a acordar con otras/os pactos
Que acaso la prensa anuncie.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXXXIII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXXXIII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

He acudido a san Google para enterarme más extensa o prolijamente de cuanto me acabas de comentar. Ignoraba (admito que soy un ignorante sin solución, dada mi edad, en infinidad de ámbitos o campos del saber —apenas sé un poco de lengua y literatura española—; no es ningún menoscabo para mi escasa reputación o poco prestigio reconocerlo, pues, como adujo Albert Einstein, “todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”) de que existiera un cantante francés con dichos nombre y primer apellido y que en su repertorio cupiera hallar una canción cuya letra te recordara parte de las que aparecen en mi poema.

No sé si la habrá mejor. No he probado (ni tengo la intención de probar) las drogas que hay quien dice (quien cuenta, quien rumorea) que te transportan a solo sabe Dios dónde.

Ya sabes cuál es mi deseo, que todo os salga a pedir de boca. Ya te he hablado varias veces de los numerosos inconvenientes que lleva aparejada y he advertido (los he vislumbrado confusamente, debido a la distancia) en la procrastinación.

Como me conoces (y, en plata, debido al cordón que nos une a ambos, ponderas en demasía, seguramente, más de lo que merezco, sobre todo, cuando usas la expresión, a todas luces hiperbólica, exagerada, de “una respuesta de sobresaliente para arriba”, pues esta —reconoce que te has pasado— solo puede ser acreedora de la nota máxima y aun de la matrícula de honor), ya sabes por dónde voy a salir, por la interrogación que don Miguel de Unamuno y Jugo adjudicó o puso en boca de su personaje Federico Cuadrado en “Abel Sánchez”: “¿Contra quién va ese elogio?”.

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El pezón le hallas a la ubre

EL PEZÓN LE HALLAS A LA UBRE

(DE LA IMAGINACIÓN, FALSA)

—A la madre de mi esposa,
La literatura, cito,
Doy un beso y felicito,
Porque es tan sutil raposa
Como su hija y tan tramposa.
—Aunque te veas sin suegra
Y no vivas en Consuegra,
Hoy, que es veintiséis de octubre,
El pezón le hallas a la ubre,
Porque el día es de la suegra.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién no toma a los clásicos cariño?

¿QUIÉN NO TOMA A LOS CLÁSICOS CARIÑO?

Básicamente influyen en mis obras
Más recientes aquellas que finé antes.
Empero, fue a Unamuno y a Cervantes
A quienes oro extraje de sus sobras.

De ordinario, a los clásicos les cobras
(A los textos y autores descollantes,
Que no urdieron, no, siendo principiantes)
Cariño impar, que a los demás no cobras.

Quien en la poesía me introdujo
Y más me abrió los ojos a la rima
Fue Javier, cuya muerte me produjo

Tanta pena que, a fin de mantenerlo
A mi vera, subía a la tarima
Y recitaba versos para verlo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Contigo jamás me he hundido

CONTIGO JAMÁS ME HE HUNDIDO

Quien no lee a los ochenta
Habrá vivido una vida
Atrevida y/o precavida,
Pero quien lee la cuenta,
Pasadas las mil cincuenta,
Seguramente ha perdido;
Mas las de Eneas y Dido
No olvida, como la suya,
Ni la de su esposa/o o tuya,
Pues contigo no se ha hundido.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXXXII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXXXII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Pues yo he estado esta mañana (había sido citado a las 08 35 horas, pero he llegado con, al menos, un cuarto de hora de adelanto) en el Centro de Salud “Santa Ana”, siendo más concreto, en la consulta de la doctora Andrés, mi MAP (Médica de Atención Primaria). En el Centro Cívico “Lourdes”, haciendo que las yemas de mis dedos bailaran (quiero decir, saltaran, se posaran y pulsaran) sobre el teclado de uno de sus ordenadores y leyendo varios periódicos digitales, desde las 11 30 hasta las 12 40. Y, desde unos minutos antes de la hora señalada, 13 15, hasta casi las 14, junto a mis cuatro hermanos, en la sala de espera y en uno de los despachos de la notaría. Como hasta esta tarde no he leído un escolio nuevo tuyo ni te he contestado, tengo para mí que el menda no ha dejado durante toda la mañana la senda de la seriedad que ha tomado a tan matutina hora.

Mantén esos grupos de whatsapp si te ayudan a tener lozana tu ironía, aunque, ciertamente, esta sea una de las figuras literarias que no entienden del todo ni siquiera las personas de ese grupo abigarrado que conforman los lectores habituales con que cuenta nuestro país.

Ese tipo de examen oral en francés que vas a hacer esta tarde me recuerda, mutatis mutandis, cambiando lo que debe ser cambiado, el procedimiento, que no miento, de las varias “actuaciones” (lecciones ayudado o no del encerado o pizarra ante el tribunal) que he llevado a cabo tras las diversas “encerronas” (una o dos horas de preparación del tema escogido) que he padecido en mi lata experiencia como opositor. Como sabes, Calderón de la Barca tituló una de sus obras “El gran teatro del mundo” y, al comienzo de la película “Shakespeare in love” (“Shakespeare enamorado”), dirigida por John Madden en 1998, sobre un tablero de madera, grabadas en letras versales, pueden leerse las siguientes palabras escritas en latín: “Totus mundus agit histrionem” (“todo el mundo hace teatro“ o “todos somos actores”), lema, por cierto, del teatro The Globe, no del The Rose.

No te recomiendo ni deseo lo obvio, que hagas bien el papel que te asigne la profesora o te toque en suerte; que mientas estupendamente, vaya (y mucho mejor si lo haces con vaya, zumba), mientras dure la obra, el teatro.

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Junto a otras de mal agüero

JUNTO A OTRAS DE MAL AGÜERO

Impedir que se celebre
Una charla o conferencia
En la “uni” es una insolencia,
Aunque más de un guía enhebre
Excusas que otra/o celebre
Con regocijo en su fuero
Interno, que no está huero
De un ave, la intolerancia,
Que encuentro en más de una estancia
Junto a otras de mal agüero.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué haría, usted? ¿Qué no haría?

¿QUÉ HARÍA, USTED? ¿QUÉ NO HARÍA?

(¿TAL VEZ, SE AVERGONZARÍA?)

Lo peor no es cometer
Un yerro, porque es humano
Marrar, propio de bimano
Volver la pata a meter
Tras jurar o prometer
Que eso no sucedería,
Que otra vez no ocurriría,
Sino no sacar provecho
Y justificar el hecho.
¿Qué haría, usted? ¿Qué no haría?
¿Tal vez, se sonrojaría?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué un porqué transformó en clave?

¿QUÉ UN PORQUÉ TRANSFORMÓ EN CLAVE?

—En campaña electoral
Nadie supo a ciencia cierta
Quién pudo dejarse abierta
La puerta de la moral,
Pues se coló lo inmoral.
—Tras la elección sí se sabe,
Una vez se halla la llave,
Qué al ganador candidato
Más ayudó y qué relato
Un porqué transformó en clave.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXXXI)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXXXI)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Había escrito una apostilla con bastante enjundia como y/o en respuesta a tu comentario del sábado, pero (ignoro la razón —esta mañana los ordenadores del Centro Cívico “Lourdes” no funcionaban bien—, el motivo concreto) la he perdido. Hacía mucho tiempo que no me pasaba algo parecido y, lo reconozco, me he enfadado. Ahora bien, me he desenojado al momento, en un pispás, al echar mano de la verdad irrefutable que me brindó un proverbio árabe que adopté antaño, otrora, por apodíctico: “Si tiene remedio, ¿por qué te quejas?; si no lo tiene, ¿por qué te quejas?”.

Te decía, poco más o menos, en el escolio que para mí está claro, cristalino, que es mejor hacerse el idiota que serlo, por la sencilla razón de que quien se lo hace es consciente de que no lo es, mientras que el que lo es, tal vez, no tenga consciencia de serlo. Se sabe que el hipotiroidismo, vaya acompañado de bocio o no, debido a la falta de yodo en la dieta durante el embarazo y la tierna infancia, deviene en cretinismo.

Nada, salvo el altruismo llevado hasta sus últimas consecuencias entre allegados, o sea, por el desprendido amor o la suma amistad existente entre marido y mujer, padre/madre e hija/o, entre hermanas/os o amigas/os íntimas/os compatibles, cuando se produce la donación entre personas vivas de uno de los dos riñones sanos, por ejemplo, justifica los medios usados, y menos si estos son ilícitos o perversos; ni siquiera la generosidad o liberalidad mal entendida, llevada a cabo con malos y aun pésimos modos, verbigracia, al roban a los ricos para repartir lo robado luego entre los pobres o más necesitados, siguiendo el controvertido ejemplo de Robin Hood, tiene un pase. Hay que promover que quienes más tienen repartan parte de sus posesiones entre los indigentes, que carecen de todo.

Tú tampoco eres tonto, Jesús, aunque a veces, ocasionalmente, tanto tú como yo, nos lo hagamos, porque nos apetece soltar una zumba o vaya y/o impulsar la hilaridad o provocar la risa de quien lea nuestra/s extravagancia/s.

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¿Por qué llaman "fascistas" quienes se comportan como tales?

¿POR QUÉ LLAMAN “FASCISTAS” QUIENES SE COMPORTAN COMO TALES?

Ignoro, pero me gustaría saber a ciencia cierta, cuántos de los encapuchados y enmascarados que han impedido, mediante el uso de la coacción y la fuerza, que esta mañana se llevara a cabo la charla del expresidente del Gobierno Felipe González Márquez y el actual presidente de PRISA, la empresa editora del diario EL PAÍS, y académico de la RAE, Juan Luis Cebrián, en el aula magna de la Universidad Autónoma de Madrid son, sensu stricto, universitarios. A los reventadores del acto que lo son y a los que no lo son pero algún día tal vez lo sean, por si lo han olvidado o aún no lo sabían, me gustaría recordarles o informarles de que hace apenas unos días, el doce del corriente mes, algunos, entre los que me cuento, conocedores parciales, pero imparciales, de la Historia de España, conmemoramos, sin celebrar, por supuesto, el triste episodio que tuvo lugar hace ocho décadas en la Universidad de Salamanca.

Servidor contribuyó a rememorar dicha efeméride con una breve referencia al vergonzoso incidente salmantino y una espinela, que tituló así: “Que esto ninguno olvidéis”.

En el supuesto de que el celebérrimo rector magnífico don Miguel de Unamuno y Jugo aún estuviera entre nosotros, quiero decir, viviera, y hubiera asistido, en su condición de tal o no, al lamentable espectáculo que ha tenido lugar esta mañana en el alma mater matritense, en el caso de que a él, al menos, le hubieran dejado expresarse, les hubiera dicho a los que hubieran decidido quedarse a escucharle, poco más o menos, esto: “Sé que estáis esperando mis palabras como agua de mayo. Me conocéis casi tan bien como me conozco yo, y sabéis que acostumbro a tener criterio sobre cuanto pasa. Así que no os defraudaré y os daré sin más dilación mi opinión al respecto. Como aduce la paremia española que el que calla otorga, yo no permaneceré en silencio, porque siento que tengo la obligación intelectual de criticar, es decir, de analizar y valorar, lo ocurrido aquí. Ahí va mi parecer. He advertido en algunas de las actitudes que han demostrado y en algunas de las expresiones que han proferido los cobardes reventadores del acto, porque no han tenido el valor o los redaños de dar la cara (se la han ocultado tras capuchas, máscaras o kufiyas, al modo que las usaban los beduinos o los agitadores de la “kale borroka”), una clara paradoja: han llamado “fascistas” a otros quienes han mostrado bien, a las claras, que se estaban comportando como unos tales. Aquí, en el sacrosanto templo de la inteligencia, de la palabra y del respeto sobran los zotes, y más aún si son intolerantes y sectarios. Han conseguido su propósito, que no se celebrara el coloquio previsto, pero han quedado como lo que son, unos cafres, unos intransigentes. Han vencido, sí, sin duda, pero, ¿a cuántos han convencido? ¿A cuántos han persuadido con sus inconcusas contradicciones? Si tenían alguna razón en sus admoniciones, censuras o reconvenciones, estas se han evaporado o han quedado sepultadas en un pispás ante el cúmulo, montón o suma de errores que han cometido. Si no hoy, ojalá mañana o pasado logren reflexionar sin prejuicios sobre lo acaecido y aprendan cuanto antes la lección”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué futuro nos espera?

¿QUÉ FUTURO NOS ESPERA?

—Crítica es la coyuntura
Que vive España, un momento
Crucial. Quizá un monumento
Al diálogo, una escultura,
Se merezca o una pintura.
—Del modo como afrontemos
Los problemas que debemos
Solucionar sin demora
Dependerá, Teodora,
El futuro que tendremos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


A Nazi Paikidze, altruista

A NAZI PAIKIDZE, ALTRUISTA

Nunca pensé que mi apoyo
Y aliento un día osaría
Darle a una Nazi, María.
Me explicaré, porque un pollo
Montar puedo (odio el mal rollo):
Nazi, de USA ajedrecista,
La primera de la lista
Allí, esto es, la campeona,
De los derechos peona
Femeninos es, altruista.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXXX)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXXX)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Ayer comencé a leer “El balcón en invierno”, de Luis Landero. De los dieciocho capítulos de que consta el texto, solo leí los dos primeros, prometedores, con las cualidades especiales suficientes para lograr lo que otros lectores (ellas y ellos) críticos advirtieron que iba a ocurrir con el mentado libro mucho antes que yo, triunfar. En la página 28 (del número 838 de la colección Andanzas, de la editorial Tusquets), que corona el primero de ellos, verbigracia, me di de bruces con mi etopeya, quiero decir, que me vi, casi, casi, mutatis mutandis, retratado (en lo tocante a mi carácter, índole y hábitos). Transcribo el antepenúltimo párrafo de la citada página a continuación, porque recoge varias de las ideas que, asimismo, contiene tu escolio: el cómo llegaste a adquirir la condición de poeta (fingidor y/o fungidor), el canto de “vamos a contar mentiras, tralará” yendo de viaje en autobús para celebrar el fin del curso académico: “Porque, si abandonas la novela, me dije, ¿qué haces? Es decir, ¿qué escribes? Porque no sabes vivir sin escribir. No sabes. ¿Algo de tu vida, quizá de cómo la fantasía y el lenguaje fueron arraigando en tu alma hasta que, casi sin darte cuenta, te convertiste en poeta, allá en la adolescencia? Pero eso, ¿será más fuerte y auténtico que la pura ficción? Vamos, vamos, ¿desde cuándo lo vivido, en literatura, es garantía de la verdad? ¿Y hasta qué punto el carácter imaginario de la memoria, y tu afición a la inventiva y al embuste, no te llevarán fatalmente hacia el derrotero de las patrañas novelescas? Con razón, ya de pequeño, todos decían de ti: Pero ¡qué mentiroso es este niño!”.

Las condiciones para que se promueva la cultura, como para que se impulsen la libertad y el amor, pueden heredarse, sin duda, pero han de conquistarse a diario. Ignoro si Landero escribirá más adelante de lo que he esbozado en el arranque de este parágrafo, pero volveré a echar mano de uno de mis maestros preferidos, don Miguel de Unamuno (razón, por cierto, de mi seudónimo, Otramotro) y Jugo, para recordar lo que él dijo y dejó escrito, por si sus argumentos (irrefutables, para mí), asimismo, te sirven: “La libertad no es un estado, sino un proceso; sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe. Sólo la cultura da libertad. No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamientos. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura. Sólo la imposición de la cultura lo hará dueño de sí mismo, que es en lo que la democracia estriba”.

Si no cumples ninguna de las tres condiciones sine qua non de Arthur Schnitzler (por cierto, hay otra frase suya que recuerdo, porque también me llamó sobremanera la atención cuando la leí y, tras reparar en su apodíctica enjundia, la releí y me molesté en fijar en la memoria, esta, “tolerancia significa disculpar los defectos de los demás; tacto, no reparar en ellos”), pero consideras que disponer de una, de dos o de las tres podría ser crucial para ti, para sacarle todo el jugo a la vida, convendría que te esforzaras en adquirir, si no las tres, dos o, al menos, una.

Vaya por delante que todos los seres humanos habidos hasta el día de la fecha erramos, todos; aquí la regla no admite excepción.

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Joaquín sigue igual de majo

JOAQUÍN SIGUE IGUAL DE MAJO

A mi dilecto amigo Joaquín Félix Martín, por esta razón de peso, porque hoy, domingo, dieciséis de octubre de dos mil dieciséis, cumple ochenta y un años; así pues, con cariño a espuertas y gratitud a raudales le mando estas dos décimas y mis ¡muchas felicidades!

Juzgué el bar “El Andaluz”
De Rincón de Soto la “Uni”,
Por una razón; la “sauni”,
Por otro quid; por la luz
Del personal; por la cruz,
El calor que siempre hacía
(Si en invierno apetecía,
En verano era un infierno)
Dentro y fuera; el mismo averno
Al menda le parecía.

A pesar de los pesares
(Se curraba allí a destajo),
Joaquín, el dueño, era majo.
Un órdago echaré a pares:
Fue el mejor de en cuantos bares
Trabajaba en el estío
Para no sentir hastío
Durante el gélido invierno,
Cuando un bollo de pan tierno
Era la ambrosía, tío.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Mientras leo una novela

MIENTRAS LEO UNA NOVELA

A mi dilecta amiga Teresa, por esta razón incontrovertible, porque hoy, sábado, quince de octubre de dos mil dieciséis, festividad de santa Teresa de Jesús, cumple años; ergo, con cariño a espuertas y gratitud a raudales le envío esta décima y mis ¡muchas felicidades!

No sé, Tere, si te ocurre
Lo mismo que me sucede.
Cada vez que el menda accede
A una leer, si se aburre,
La deja y, tal vez, la zurre;
Empero, si se divierte,
El tiempo que en ella invierte
Lo da por bien empleado;
Por a tope aprovechado,
Si, además, que aprende advierte.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Adrián, ¡feliz cumpleaños!

ADRIÁN, ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

A mi dilecto sobrino Adrián por esta razón de peso, porque hoy, viernes, catorce de octubre de dos mil dieciséis, cumple años; así pues, con cariño a espuertas le mando esta décima y mis ¡muchas felicidades!

A quien le gusta el deporte
Y en hacerlo bien se esfuerza
Le ruego que no se tuerza
Y siga ese mismo norte
Si es que de mangas un corte
Que le hagan él no desea,
Ni vivir una odisea
De veinte años, como Ulises,
Ni a caras jugarse o a lises,
Al azar la vida, o sea.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXXIX)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXXIX)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

De nada. Así es. Dos veces he intentado hablar contigo para felicitarte con ocasión del aniversario de tu nacimiento. La primera, a la salida de la biblioteca pública de Tudela (he aprovechado para dejarte un mensaje con mis deseos de que hoy seas un poco más venturoso, si cabe), y la segunda, nada más llegar a casa para comer, pero he vuelto a escuchar el mensaje que has dejado grabado en el contestador y he abandonado la idea de insistir (que no he seguido el ejemplo de Matías Prats, vaya).

Celebro mucho que te haya gustado el poema por lo que dice y por cómo lo dice (por tantos —raros en mí— encabalgamientos, ciertamente). Tú eres mi asiduo comentarista o, si lo prefieres, mi puntual crítico, mi médico de cabecera y, a veces, hasta mi psicoanalista. Cada una de las apostillas que hago a tus escolios las termino dándote las gracias a ti (y queda constancia de ello) y, dándoselas también (que, salvo hoy y aquí, si no marro, que puede, no constan en ningún otro sitio) a Dios (si es que existe) por animarte a seguir con ellos.

Por cierto, a propósito de criticar, el DRAE da dos definiciones del susodicho verbo: “Analizar pormenorizamente algo y valorarlo según los criterios propios de la materia de que se trate” y “hablar mal de alguien o de algo, o señalar un defecto o una tacha suyos”. Como no especifica si ese defecto o esa tacha es ajeno o propio, entiendo que el adjetivo posesivo de tercera persona y plural “suyos” aglutina, engloba o reúne a ambos (de los demás o de él —o ella—, quien hace la crítica o la autocrítica). Tengo para mí, por lo extendido que está el prejuicio (como adujo Albert Einstein, qué difícil resulta cepillarlo o eliminarlo), que forman una legión las y los que creen que criticar solo significa la segunda. En más de una reunión social reciente eso es lo que he escuchado aducir o aseverar a personas con carrera, que, ignorantes de su error, seguirán sosteniendo lo mismo, hasta la laude, me temo, mientras no presten la debida atención a quienes pretenden sacarles del burdo yerro.

¿Que qué entiendo por “analizar pormenorizadamente algo y valorarlo”? Decir qué me parece bien y qué me parece mal de lo que sea, un poema, un cuento, una novela, una tragedia, una comedia, un drama, un programa de televisión, de radio o un artículo de periódico. O un comportamiento callejero, o una homilía, o un café concierto. Por lo tanto, para ser completo en mi análisis, he de dar cuenta de los aciertos y de los errores, si los he hallado, claro.

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Que esto ninguno olvidéis

QUE ESTO NINGUNO OLVIDÉIS

“Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso —por llamarlo de algún modo— del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo (sigue aduciendo Unamuno, señalando al obispo de Salamanca), lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona. Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensato grito “¡Viva la muerte!” y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado, que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor”.

Miguel de Unamuno y Jugo

Enojado, Millán-Astray exclamó: “¡Muera la intelectualidad traidora!” y, a continuación, “¡Viva la muerte!”, pero, debido a la algarabía, esa doble exclamación solo fue escuchada por quienes estaban más próximos al general, brotando la leyenda de que dijo lo que realmente no dijo: “¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!”.

Ante tal insolencia, Unamuno refutó: “Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho”.

Hace ocho décadas justas
Del “¡muera la inteligencia!”
Que soltó con insolencia
Millán-Astray. Sus injustas
Palabras semejan fustas,
Como el cabal “venceréis,
Pero no convenceréis”
Con el que un búho, Unamuno,
Lo zahirió. Ojalá ninguno
De vosotros lo olvidéis.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¡Felicidades, hermana!

¡FELICIDADES, HERMANA!

Un día antes de su santo,
Quiero decir, su onomástica,
Mi hermana, mujer fantástica,
A quien quiere el menda tanto
Que a veces siente hasta espanto,
Hoy, once de octubre, martes,
Celebra con buenas artes
Su “taitantos” cumpleaños,
Sin dignos de mención daños,
Dudando, como Descartes.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXXVIII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXXVIII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Ciertamente, lo que comentas, el cambio de criterio, puede darse y ocurre, pero también puede acaecer y acontece lo opuesto, que no tiene lugar esa muda.

Te agradezco sobremanera la referencia que haces de quien anda urdiendo en estos momentos los presentes renglones torcidos, Otramotro, por la parte que me toca, pero ya sabes qué poco me petan los ditirambos (los detesto) propios, los que (se) vierten sobre mis textos o mi persona.

No me extraña que te haya llamado la atención; y más, supongo, si cuesta o tiene, además, un precio desorbitado el irónico mamotreto.

Ese guau es bueno, y hasta buenísimo, óptimo. Pero ya sabes que no conviene olvidar nunca la burla fina y disimulada con la que trenzó don Miguel de Unamuno y Jugo en “Abel Sánchez” la siguiente pregunta: “¿Contra quién va ese elogio?”.

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¡Pili, ene felicidades!

¡PILI, ENE FELICIDADES!

Quien conmigo se ha portado
En todo momento bien,
Y sigue haciéndome un bien
Tras otro, y me ha soportado
Aun andando desnortado,
Esta decena de versos
Escogidos, no perversos,
En el día que cumple años
Se ha ganado, sí, y no engaños,
Que son claveles adversos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXXVII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXXVII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Como lo primero ha de ir delante (y, si es posible, con delantal, para que en el caso de que caiga alguna lámpara o mancha no se ensucie más que el susodicho o tal, el delantal), a ver si san Blas y el resto de las/os santas/os que conforman el santoral hacen lo que deben y curan a los dos allegados (y) deudos a los que les es más perentorio o urgente que sus males sean sanados.

Lamento que andes con la lengua afuera (o de un palmo), tan ajetreado o fatigado, yendo y/o viniendo de una parte a otra, de aquí para allá y/o de allí para acá.

Celebro mucho que te hayan petado los diez pétalos de que consta la rosa del poema que comentas, que tan merecidamente te habías ganado a pulso, por tu firme o inconcuso DES, que no inconclusos, sino acabados, dedicación, esfuerzo y sacrificio.

A ver si resulta, poco más o menos, como deseas y trenzas, o sea, el milagro, y, entre unas/os y otras/os santas/os, el grueso de las/os mismas/os se ponen de acuerdo y median para que la salud sitie nuestra piel, pelo y uñas; y vuelva a hacerse sitio en nuestro cuerpo y a ocuparlo por entero.

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La difunta está muy viva

LA DIFUNTA ESTÁ MUY VIVA

—A mí me da mucha risa
Lo que un quídam de Tudela
Sostiene: que a la novela
Un noticiario o una misa
Le queda dicho/a deprisa.
—Otro o el mismo me enternece,
Si aduce que pertenece
Al mismo club que el periódico
De papel, que anda espasmódico;
Que hoy o mañana fenece.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué hizo anteayer Pedro Sánchez?

¿QUÉ HIZO ANTEAYER PEDRO SÁNCHEZ?

Le aseguro, desocupado lector, que no hallará, porque no lo hay, ni siquiera un ápice de interés morboso en la pregunta formulada arriba, en el título. La cuestión recorre otro derrotero.

Don Pedro Sánchez escribió el pasado lunes, 3 de octubre de 2016, en su cuenta de Twitter el siguiente tuit: “Tengo un compromiso con los electores y voy a seguir trabajando desde mi escaño de diputado para mejorar la vida de los ciudadanos”. A no ser que anteayer se hallara enfermo o cumpliendo alguna obligación necesaria o labor inexcusable, cabe preguntarle a él y al resto de la sociedad si cree que actuó de manera coherente, congruente y consecuente quien no dejó su escaño porque había manifestado que iba a trabajar para mejorar la vida de la ciudadanía y en la primera ocasión que tuvo para probar que era verdad cuanto había aducido lo que hizo fue escaquearse, es decir, no presentarse ni a la reunión del grupo socialista en el Congreso ni al pleno.

Mientras el mundo siga siendo (in)mundo, siempre habrá quien se las dé o vaya de digno y se crea investido de lo que sea por solo Dios sabe quién para aleccionar ética y moralmente a la grey, pero, a renglón seguido, sus actos vengan a desdecirle, desmentirle o refutarle, y, como lógico corolario, a demostrar bien, a las claras, que su comportamiento no ha sido distinto del que suelen tener quienes son reputados por el rebaño unos inconcusos caraduras.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Breve e ingenua exégesis de mis dos recientes poemas sobre Pedro Sánchez

BREVE E INGENUA EXÉGESIS DE MIS DOS RECIENTES POEMAS SOBRE PEDRO SÁNCHEZ

Le aseguro, desocupado lector (sea usted hembra, hermafrodita o varón), que no soy vidente (es decir, que no poseo facultades extraordinarias, sobrehumanas, para prever el futuro, aunque reconozco que alguna vez —se pueden contar con los dedos de una mano las que rememoro—, sin mediar revelación divina, porque, en el supuesto de que Dios exista, nada tiene que ver con este mundo olvidado o dejado, por alejado, de la mano de Dios, he recordado haber tenido algún sueño intuitivo, quiero decir, más conjeturable que profético) ni bidente (tengo más de dos dientes sanos o que no son postizos); y que no fue ninguna de las musas que me inspiran habitualmente la que me iluminó y movió a urdir la décima (sensu stricto, undécima, porque son once los versos octosílabos que la componen) que rotulé “De cómo aferra(r-z)se al poder” y la espinela que titulé “Abundo en que es incapaz”, a las que elegí para que las encabezaran sendas citas célebres del muy vivo mago, aunque haya finado sus días en el planeta Tierra, José Saramago.

Explicaré ingenua (de cándido a cándido, como si se lo contara un niño a otro) y someramente mi perspectiva o punto de vista sobre el asunto en cuestión de ambos poemas, el dimitido Pedro Sánchez.

Está claro que el ex secretario general ni tras las elecciones generales celebradas el domingo 20 de diciembre de 2015, en las que el PSOE obtuvo 90 escaños, su suelo electoral hasta entonces, en la Cámara Baja , ni tras los comicios del 26 de junio de 2016, en los que el partido fundado por Pablo Iglesias Posse cosechó cinco asientos menos, 85, en el Congreso de los Diputados, ni tras las recientes elecciones autonómicas del País Vasco y Galicia, donde el PSOE de esos dos territorios alcanzó escasos apoyos, pésimos resultados, o desconociendo o echando en saco roto la buida recomendación de José Saramago (“Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos; sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir”), no hizo la menor mención de que iba a asumir su parte alícuota de culpa y/o responsabilidad en el doble revés electoral sufrido y, como lógico y esperado corolario (para no pocos socialistas), de que iba a presentar su dimisión.

Tengo para mí (pero acepto discrepancias al respecto, o sea, admito poder estar equivocado) que Pedro Sánchez no estaba preparado ni hace dos años, cuando fue elegido para el cargo, ni el sábado pasado, cuando presentó su dimisión, luego, tras haberlo ostentado durante dos años, para fungir como secretario general del PSOE. De ahí que lo trate en mi poema de falto de capacidad, de incapaz. Si, según mi criterio, Sánchez estaba incapacitado para ejercer de máximo gerifalte o jerarca del PSOE, se colige fácilmente que más lo estaba, por tanto, aún para ostentar la dignidad de presidente del Gobierno de España.

Sostengo que Pedro Sánchez, olvidando tal vez lo que algunos generales romanos victoriosos se sacaron del magín o idearon, tener siempre a su vera a quien le dijera las verdades del barquero y le recordara lo obvio, que tan solo era un hombre, acaso se hizo acompañar de la prescindible claque de palmeros, que suele dar mala sombra, y no del amigo o siervo leal que suele tener siempre en la mui el imprescindible e/o inexcusable memento mori.

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A la sombra de Otramotro

A LA SOMBRA DE OTRAMOTRO

—He trabajado muy duro
Para arribar donde estoy
Con quien me hace sombra y soy;
Y Egomet, alias maduro;
Por él nadie daba un duro.
—Que el DES sea tu camino
A mí me importa un comino.
Yo con poco sacrificio
Obtengo un gran beneficio.
Odio cuanto no domino.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién dormía satisfecho?

¿QUIÉN DORMÍA SATISFECHO?

Antaño, en el País Vasco,
Cuando era normal de un tiro
En la nuca y un suspiro
Morir, y esto no daba asco
A quien se asomaba al casco,
Sí al que el miedo atenazaba,
Porque ETA lo amenazaba
Aun sin tal cosa haber hecho,
¿Quién dormía satisfecho?;
Quien las nueces cosechaba.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXXVI)

EPÍSTOLA A JESÚS UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXXVI)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Te consta que hubo en la antigüedad quien enseñaba filosofía a sus discípulos mientras paseaba con ellos: Aristóteles, el peripatético, que significa, precisamente, eso, “que pasea”.

Ciertamente, mientras uno anda de paseo ocurre cuanto cuentas. A mí también me ha acaecido lo propio. Pero de lo que trata o versa la décima es de lo que muchas veces me ha pasado a mí mismo, asimismo, que en el trayecto que realizo desde mi casa o el Centro Cívico “Lourdes” hasta la biblioteca municipal o pública me da tiempo de urdir mentalmente una décima. Seguramente, la que comentas hoy la trencé de esa guisa, durante uno de esos artísticos o creativos paseos.

Es una opción a considerar, sin duda, y no desdeñable la tuya, desde luego.

Ahora bien, si tenemos en cuenta la actual situación política española, tras los últimos comicios, quiero decir, las diversas escenas del esperpento descacharrante, desopilante, hilarante, que están protagonizando algunos de nuestros representantes políticos y al que asistimos y presenciamos, de grado o por fuerza, los ciudadanos, o sea, en plata, el contexto o la situación que he dado en llamar (y titular) “Gris oscuro, casi negro”, acaso hallemos luz en el criterio o parecer de Johann Wolfgang von Goethe, para quien “amigo mío, todas las teorías son grises; solamente está lozano el árbol dorado de la vida”. Y, aunque como constató y sostuvo también el autor de “Fausto”, “apenas se habla y ya se está uno equivocando”, haremos bien en seguir su recomendación (que mueve al optimismo) de que “quienes ven en cada desilusión un estímulo para mayores conquistas poseen el recto punto de vista para con la vida”.

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Abundo en que es incapaz

ABUNDO EN QUE ES INCAPAZ

“Antes nos gustaba decir que la derecha era estúpida, pero hoy día no conozco nada más estúpido que la izquierda”.

José Saramago

—Juzgo que un irresponsable
Ha sido Sánchez. Mi laude
Hacia el tal sería un fraude.
—De mi mui una voz laudable
Tampoco saldrá ni amable.
—Quien en el yerro tenaz
Ha sido, esto es, contumaz,
Y no ha imperado en su casa,
¿Cómo en la de España, Blasa,
Va a mandar? ¿Lo ves capaz?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Jueves, 19 de octubre

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