El Blog de Otramotro

Tú y yo somos nescientes avezados

TÚ Y YO SOMOS NESCIENTES AVEZADOS

“La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia”.

Sócrates

En muchas ocasiones ignoramos
(Tú y yo somos nescientes avezados
—Salimos a cazar; fuimos cazados—)
Que el grueso que aprendimos lo olvidamos.

Las ganas de saber, que hoy añoramos
(Con ellas nos sentimos remozados
Y en hallarlas de nuevo esperanzados),
Recobrarlas podremos si actuamos.

Qué honor dar con tu quid: la vehemencia
Que pones en que limpia tu conciencia
Esté en todo momento feliz me hace.

Que no te falte nunca el gozo en medio
De la peor tragedia y el remedio
Mejor tu diestra al vuelo empuñe o cace.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Cuándo advertí en ti a un amigo?

¿CUÁNDO ADVERTÍ EN TI A UN AMIGO?

(CUANDO MANCHAMOS DE BARRO)

—Del hecho fuiste testigo.
Para mí fue muy importante
Aquel fugitivo instante
En que, tras hablar contigo,
Te estampé el sello de “amigo”.
—Eso ocurrió, si no marro,
Cuando “riojano y navarro,
Mas ciudadano del mundo”
Le siguió a tu nombre, Edmundo,
Al presentarte en el barro.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Para sacar los colores

PARA SACAR LOS COLORES

Hay principios y valores
Por los que vale la pena
Prestar tu péñola amena
Para sacar los colores
Al que ocasionó dolores
Sin peso, medida o cuento
En personas que frecuento,
Ayunas de portavoz,
Y hacer audible su voz,
Que no narra un de hadas cuento.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¡Felicidades, Alicia!

¡FELICIDADES, ALICIA!

Me fijo en el calendario
Y hoy es veintiocho de agosto,
Domingo. Con cava o mosto
Brinda, por tu aniversario,
Contigo, “Ali”, este notario.

Quien a mi cuñada Alicia
En Aragón, en Galicia
O aquí, en Navarra, haya visto
Habrá observado, si es listo,
Que no actúa con malicia.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXVI)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXVI)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Así es, como dices. Hay que sobreponerse a las adversidades, hacer de tripas corazón.

No me peta estar triste (la razón la conoces), así que agradezco sobremanera que haya (por tanto, hallar) otras buenas nuevas o nuevas buenas que vengan a atenuar el duelo y hasta alegrarme la jornada: amén de que mi primo José celebra su cumpleaños (voy a llamarle por teléfono ahora; no sea que se me pase felicitarle), hoy llega a su destino francés mi sobrina Raquel para continuar con el Erasmus; mi sobrina Rocío ha aprobado el examen de conducir (¡enhorabuena!); mi sobrina Alba ha hecho un excelente trabajo literario (considerando que tiene quince años); etc.

Que tu señera y señora suegra vaya mejorando paulatinamente.

Ciertamente, el astro (o tiempo atmosférico) también nos influye. Nos condiciona, pero no determina nuestros actos, nuestras decisiones.

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Tu social perfeccionismo

TU SOCIAL PERFECCIONISMO

ACTÚA CONTRA TI MISMO

Quien busca la perfección
Es que abriga la esperanza
De hallarla. Si no la alcanza,
Le invade la depresión,
Pues sujeto de irrisión
Se ve en su entorno factual
Quien fue otrora intelectual
Reconocido, afamado,
Y hoy se siente abandonado
Sin relación contractual.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXV)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXV)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Una vez confirmada la realidad (comprobé que solo las participaciones que llevaba de la peña “La Teba” tenían premio: habían hallado la suerte en la pedrea), que el noventa por ciento de lo jugado (ya en participaciones, ya en décimos) obraba roto en la basura; ratificada la vigencia del axioma, que la salud sigue siendo, sin dejar una rendija por la que pueda colarse la flaca hesitación, la mejor lotería que le puede caer o tocar al pobre, como te urdía la víspera del caprichoso sorteo, insisto en desearte a ti y a tus allegados (deudos y amigos) lo mejor para hoy, mañana y siempre, mientras sigáis siendo niños, sea Navidad o no.

Conforme te escribía el párrafo precedente, me ha venido a la mente, porque le cuadraba estupendamente, porque le encajaba como alianza al anular, la genial idea que gravitaba sobre la dedicatoria de “El principito”, de Antoine de Saint-Exupéry:

A LEÓN WERTH

Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una seria excusa: esta persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona grande puede comprender todo; incluso los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona grande vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo. Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan.) Corrijo, pues, mi dedicatoria:

A LEÓN WERTH CUANDO ERA NIÑO”.

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Naufragó el que se arrugó

NAUFRAGÓ EL QUE SE ARRUGÓ

—Hay que cre(a-e)r aunque sea
En la cresta de la duda.
—¿Eso aconsejó un tal Buda?
—Lo ignoro, mas la presea
Obtuvo tras la odisea
Quien audaz se la jugó
Y luego ledo enjugó
Su sudor muy satisfecho
Al ver que estaba derecho,
En pie, quien no se arrugó.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Podrán almorzar perdices?

¿PODRÁN ALMORZAR PERDICES?

—Entre la pena y la nada
(Confieso a mi amiga Elena)
Me decanto por la pena.
A mí, como a Faulkner, nada
Me pone la nada, nada.
—Me consta que haces felices
A cuantas/os lo que tú dices
Y urdes escuchan y leen;
Siempre que no se peleen
Podrán almorzar perdices.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El buen juicio de tu esposa

EL BUEN JUICIO DE TU ESPOSA

Antes de poner en duda
El buen juicio de tu esposa
Por que alguna vez te tosa,
Que tu boca quede muda,
Como aconsejaba Buda,
Y repares en este hecho:
¿Con quién comparte su lecho
Desde que contigo, Antonio,
Se casó y ató al demonio
Que siempre andaba al acecho?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXIV)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXIV)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Ignoro (no es un desdoro reconocerlo, porque los seres humanos, hembras y varones, somos en mil y una materias unos ignorantes empedernidos) si las impetraciones que dirigimos con encarecimiento, que no miento, o ahínco a santas/os y beatas/os tienen o no la debida correspondencia o esperada recompensa, lo que sí me consta es que santa Nicasia, como la vida misma, unas veces nos hace caso (o acaece el éxito) y otras, como tú te quejas, “ni caso” (u ocurre el fracaso).

Ciertamente, a los numerosos problemas o reveses que nos procura la vida hay que buscarles las mejores soluciones posibles, las plausibles, que, seguramente, serán las que nos deparen los menores daños, y hacerles frente o, si lo prefieres, oponerles argumentos o razones y echarles redaños.

Si hoy acaece cuanto me trenzaste ayer, es que la intervención salió bien. Ergo, ¡enhorabuena! Celebro sobremanera el suceso. A partir de ahora, paulatinamente, sin prisa, pero sin pausa, que vaya recuperando la normalidad en vuestra casa.

Puede que yo haya escrito alguna vez tal cosa, que todo puede ser empeorable, pero no hacía sino recordar el último de los cuatro principios a tener en cuenta de don Antonio Machado: “No hay nada que sea absolutamente empeorable”. El segundo y el tercero (“No basta mover para renovar; no basta renovar para mejorar”), una vez escrutados los votos, tras las recientes elecciones generales, convendría tenerlos también presentes. Puede que sea el segundo atinado y el tercero (su anagrama) certero.

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¿Qué es el eterno retorno?

¿QUÉ ES EL ETERNO RETORNO?

¡UNA RAZÓN APODÍCTICA!

Dilecta Lola Galán:

Está claro, cristalino, que todos los seres humanos, todos, sin excepción, por el mero hecho de serlo, cometemos errores. Así que, cualquier obra humana, un periódico, verbigracia, no está libre de contener o portar uno o varios yerros de diverso tipo.

Asimismo, resulta diáfano que mucha gente, (des)ocupada Defensora del Lector del diario EL PAÍS, no cree en el eterno retorno. Pero que este existe es una obviedad tan evidente para servidor que no necesita demostración. Sin embargo, este menda se la suministrará a usted de buena gana y aún mejor grado.

Sobre la mesa de mi escritorio obran dos ejemplares del periódico EL PAÍS, los números 14.277 y 14.284 de la edición nacional, correspondientes a los sábados 6 de agosto de 2016 y 13 de los corrientes mes y año.

Los abro por la misma página 47, penúltima, y compruebo que el mismo artículo, “La caja lista”, del mismo autor, Rubén Amón, aparece en la columna de la derecha, que comienza de esta guisa: “La (gran) paradoja de la globalización consiste en habernos uniformado a los occidentales. Zara nos viste, Ikea nos amuebla la casa y” (a partir de aquí usted puede leer mi pequeña y sarcástica aportación al parágrafo inicial, de marras) EL PAÍS nos deja a deber un artículo estupendo.

Salvo leves variantes (“por la ubicuidad del fútbol” en uno, “por lo ubicuo del fútbol” en otro; “empezando porque la educación y la cultura” en uno, “empezando por que la educación y la cultura” —prefiero, por razones gramaticales, esta solución— en otro; “la ORF emita en prime time” en uno, “la ORF proponga a sus espectadores en la franja del prime time” en otro), supresiones (“Y porque se ha inducido un discurso demagógico: no puede ayudarse a unos titiriteros mientras haya enfermos sin una cama digna en un hospital”) y adiciones (“—el libro, el cine, el museo—“), el texto en cuestión es el mismo.

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Sé lo que ayer ignoraba

SÉ LO QUE AYER IGNORABA

La música yo sabía
Que a las fieras amansaba,
Pero hoy sé lo que ignoraba
O en mi mente no cabía
(Hueco para ello no había),
Que Mozart y Strauss rebajan
La hipertensión. Que relajan
Era asunto conocido,
Pero ha sido enriquecido:
La presión arterial bajan.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXIII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXIII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Espero que, conociéndome, como me conoces, sin duda, hayas felicitado a tu progenitor de mi parte cuando lo hayas hecho o vayas a hacer (sospecho, por teléfono), intuyendo, básicamente, lo que te iba y estoy comentando ahora, respondiendo a tu escolio: que no le falte mi felicitación.

No marras un ápice, no. Mañana mi madre, si aún estuviera entre nosotros, los vivos, hubiera cumplido y celebrado su octogésimo primer cumpleaños. Luego te mando los dos textos que publicaré aquí mañana (uno lo comparte con mi sobrino Jorge).

Lamento sobremanera la caída de tu suegra. Espero y deseo que la intervención sea un éxito y pronto ande por la calle como si el accidente no hubiera acaecido.

Ya verás qué bien sale tu espectáculo vespertino y cómo logras conjuntar las notas de tus voces en francés con el rasgueo de las cuerdas de tu guitarra.

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Un felpudo o una ramera

UN FELPUDO O UNA RAMERA

(¿OTRO COLOQUIO CANINO?)

—¿Quien da todo lo que tiene
Indiscriminadamente
No es un orate o demente?
—Al menos, eso sostiene
Este menda; y lo mantiene.
—¿Quien da de asidua manera
Un felpudo o una ramera
No es, sin duda, Segismundo?
—A quien pisa todo el mundo
¿No se le llama así, Vera?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


De los lodos donde andamos

DE LOS LODOS DONDE ANDAMOS

Los seres humanos todos
Ser otros imaginamos;
Con huir fantaseamos
De los donde andamos lodos,
Utilizando los codos
Si hiciera falta tal cosa,
O sea, leyendo prosa
O verso medido o suelto,
Vaya este arropado o envuelto
Por un tropo o símil, Rosa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué alumbra la otra, atrevida?

¿QUÉ ALUMBRA LA OTRA, ATREVIDA?

Lo mismo él, tú y yo soñamos,
Con arreglar las goteras
Y atrás dejar las fronteras
Que ninguno diseñamos.
Ninguno nos empeñamos
En seguir la precavida
Luz que impera en nuestra vida,
Cuando personas mejores
Y paisajes superiores
Alumbra la otra, atrevida.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Al parecer, ese compañero tuyo de los camilos en el seminario menor de Navarrete, apellidado Santaolalla, es primo de mi amigo y excompañero, el mentado y tristemente finado José Luis Álvarez.

En lo tocante a la compasión (o, si lo prefieres, a la empatía), eso es lo que dice, precisa y preciosamente, una paremia sueca: una alegría compartida deviene (en) una alegría doble; una pena compartida resulta la mitad de una pena.

A mí, al menos, me ha afligido sobremanera la muerte de José Luis, porque fue uno de los mejores amigos que he tenido a lo largo de mi más que mediada vida; porque fue amigo y confidente recíproco mío durante los años en los que fui forjando mi carácter, mi personalidad: la adolescencia y la juventud (ya sabes que, para Max Aub, uno es de donde cursa el bachillerato); porque, junto con José Carlos Bermejo Higuera, vino a visitarme al hospital, donde estuve ingresado durante más de tres meses, después del accidente de coche que sufrimos y en el que resultó muerto mi hermano José Javier;... ; y, como colofón, por el dolor de cabeza que me procuró y padecí (había ideado la estratagema de repetir los mismos movimientos que haría yo y la llevó a cabo a rajatabla) para ganarle la final del torneo de ajedrez que organizaron los religiosos camilos de y en Zaragoza.

Lo que está claro, cristalino (por lo menos, para Otramotro, servidor), es que no todas las muertes de seres humanos nos afligen igual (porque cuenta mucho la cercanía y el roce con el finado, él o ella), ni del mismo modo.

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Intuyo que huello y hiero

INTUYO QUE HUELLO Y HIERO

Aunque afirmo que te quiero
(Que también tú me respondes,
Que tu amor por mí no escondes)
Y yo a ese dicho me adhiero,
Intuyo que huello y hiero
Cuando itero lo trenzado
Otrora: que a quien he amado,
Mientras viva, amaré y amo;
Y eso mismo aquí proclamo,
La décima que he fi(n-rm)ado.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Que los políticos sobran?

¿QUE LOS POLÍTICOS SOBRAN?

Si con tres ministros menos
(El Gobierno está en funciones),
España sin disfunciones
Graves aparece, al menos,
A ojos extraños, amenos,
Se arriesga a que juzgue gente,
De manera concluyente,
Que los políticos sobran,
Porque o lo hacen mal o no obran
De manera inteligente.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLXI)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLXI)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

A veces, con alguna frecuencia (te consta que trenzo algunos de mis escritos con bastantes días de antelación sobre su fecha de publicación), me resulta complicado, difícil, recordar qué persona o hecho concreto motivó la urdidura (o “urdiblanda”) de la epístola, poema o relato que ha aparecido publicada/o en nuestra bitácora, el blog de Otramotro, quien firma estas líneas o renglones abajo.

Está claro, cristalino, que, aunque en la espinela uso un repertorio de vocablos que tienen que ver con el ámbito marino (no obstante mi reconocida pasión y pulsión por las montañas, quiero decir, por los senos femíneos), me refiero a los atributos o las prendas de una mujer de bandera, venusta, que, acaso porte el nombre de Mar (María del Mar) y hasta este mismo iterado, Marimar (o Marymar). Una mujer que, tal vez, se llame Mar (o una de las variantes propuestas) es el resumen completo de la belleza, la poesía y la verdad. No es extraño, por lo tanto, que servidor haya venido a caer de hinojos ante la compleja realidad que (en su intelecto, el día de la escritura y el de la lectura) lo completa o complementa, el (o la) mar y la montaña (mar y montaña).

Para mí, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría no es una hembra de armas tomar (en el sentido de “de cuidado”, “sospechosa o peligrosa”) y sí (en el sentido de “preparada para coronar empresas arriesgadas”). Es la persona que ostenta un cargo dentro del Gobierno de España que me merece el mayor de los respetos, porque me parece la más competente del mismo, pero, como suelo añadir cuando hablo de mis gustos personales, acepto discrepancias.

Como, tras leer mi décima, has hecho lo propio en el tercero de los párrafos de tu primer escolio, porque, no me negarás que, con el breve relato de la visita que hiciste a la odontóloga que te salvó la muela, has llevado a cabo un tratamiento, que no miento, literario parecido, similar, al mío, no agregaré nada más al respecto.

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En una grey de borregos

EN UNA GREY DE BORREGOS

Para tener voz sin voto
En una grey de borregos
Con el resto de los egos
Acudirá el tuyo al coto
Para hacerse una “autofoto”
Con las piezas abatidas,
Tras la diversas batidas
Organizadas con maña
Por quien persona tacaña
Juzga hasta el mismo rey Midas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Por qué ve en Lobo algo malo?

¿POR QUÉ VE EN LOBO ALGO MALO?

Si varios papas optaron
Por León llamarse o Lucio
Y nadie lo encontró sucio
(Hasta los jueces callaron
O su opinión silenciaron),
¿Por qué ve en Lobo algo malo
Y no algo bueno, un regalo,
El juez que aprecia ofensivo
Para un niño, sí, y lesivo
Dicho nombre, amigo, Lalo?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Breve reseña sobre la leyenda de Tristán e Iseo (o Isolda)

BREVE RESEÑA SOBRE LA LEYENDA DE TRISTÁN E ISEO (O ISOLDA)

Son diversos los autores que han contado los amores de Tristán e Iseo (o Isolda). Hay quien ve en la leyenda de Tristán, cuyo nombre está íntimamente relacionado con el adjetivo triste y/o el sustantivo tristeza, la narración del fracaso de una pasión completa, íntegra, total, o el relato de un amor humano imposible, pues este surge por arte de magia negra y fina al acabarse los efectos del bebedizo.

De los amores adúlteros llevados a cabo por el caballero Tristán y la reina Iseo estos no son culpables. El único culpable de los tales es el filtro amoroso preparado por la madre de Iseo (para esta y su futuro esposo, el rey Marcos) que beben, por un inesperado lance del destino, los insospechados amantes. Hasta el mismo Dios (o la diosa Naturaleza) se alía con los mentados, pues logran librarse de la pira mortuoria que el monarca ha mandado encender para ellos y que allí, entre sus llamas, rediman sus culpas los dos amantes adúlteros.

Ninguno de los autores medievales que han versionado la leyenda, ni Béroul, ni Eilhart, ni Thomas, osa condenar los susodichos amores. La pócima mágica coloca a los amantes en el pago del bien, más allá de la heredad del mal, pues los convierte en simples marionetas o peleles, ergo, inocentes.

Tristán es fiel y leal a su tío, el rey Marcos, esposo de Iseo. Si deviene (en) desleal es por la clara influencia que ejerce sobre él la fuerza del mencionado bebedizo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLX)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLX)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

El soneto, aunque probé varias veces, no había por dónde agarrarlo. Bueno, en sentido estricto, al final, sí conseguí asirlo con las yemas, pero, una vez obró entre los dedos de mi mano, se (me) deshizo o desmenuzó como un polvorón. Como has comprobado, y en más de una ocasión u oportunidad, con buena voluntad a secas, sin que medien o le acompañen la dedicación, el esfuerzo y el sacrificio, se consigue poco en esta vida. Un soneto es una composición estupenda, magnífica, pero quien ha trenzado varios (acaso más de cien) sostiene que no se logra urdir uno de los susodichos sin echar mano de ese tridente del que últimamente tanto hablo y/o escribo, el DES.

Pues no, no había leído lo que había dicho Millán Salcedo a propósito de la formación militar, pero, él, humorista empedernido, lógicamente, le sacó punta hilarante (sarcástica) al asunto, sin duda.

Pues (serendipia o serendipidad —si prefieres chiripa, aquí dejo también constancia de dicha voz— tenemos, porque) no mañana, sino el lunes, como ya habrás leído o leerás, precisamente, hablo, menciono o miento, sin mentir, en mi décima hodierna de una muela. Que el odontólogo (sea ella o él) solucione cuanto antes el problema que tienes con la mentada y lamentada muela (que te la quite o te la salve, pero que esa, al menos, no te duela jamás de los jamases, quiero decir, nunca más).

Cada vez que me preguntan por qué sigo escribiendo, siempre echo mano de estas líneas, por las que todo lector (ella o él) puede pasar y posar su vista en el capítulo tercero de la segunda parte de “Don Quijote”: “—Una de las cosas —dijo a esta sazón don Quijote— que más debe de dar contento a un hombre virtuoso y eminente es verse, viviendo, andar con buen nombre por las lenguas de las gentes, impreso y en estampa. Dije con buen nombre porque, siendo al contrario, ninguna muerte se le igualara”.

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Leer, acto solitario

LEER, ACTO SOLITARIO

Leer, acto solitario,
Te hace sentir menos solo
Al considerarte un bolo
Entre otros, ser solidario,
Letra de un abecedario;
Te muestra ene ideas caras
Que pensaron gentes raras
Antes de que tu agudeza
Advirtiera su belleza
Y las relativizaras.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Rosario fatal de eventos

ROSARIO FATAL DE EVENTOS

Quien seis horas, seis, al día
A leer libros de Historia
Y a ejercitar su memoria
Dedicaba, ¿no entendía
Que se iba a pique o perdía?
Ojalá no me enrollara
Ahora ni te/os embrollara.
Quien dicho hábito tenía
¿No advirtió que se exponía
A que el hado lo arrollara?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCLIX)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCLIX)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

No podemos ser condescendientes con quienes otrora adujeron la sinrazón de los “dientes, dientes” y, sin ser peluqueras/os, nos quisieron tomar, además, el pelo. Tampoco con cuantas/os, digan lo que digan, pretenden hacer tres cuartos de lo propio ahora.

Las/os que somos del área de Turruncún (y/o alrededores), unas veces ganadoras/es (acaso, cuando fuimos ganaderas/os) y otras perdedoras/es (siempre, pues, en cuanto personas o seres humanos, fuimos, somos y seremos perecederas/os), aunque seamos de fácil regate, no fuimos, ni somos, ni seremos siempre, o sea, en todo momento, ayer, hoy y mañana, tontos (de remate).

Hoy no te voy a privar, o sea, tampoco te vas a librar de mi “DES” (acrónimo de dedicación, esfuerzo y sacrificio). Por lo tanto, insisto en recomendarte encarecidamente que vuelvas una y otra vez sobre la idea que habías pergeñado que debía contener tu soneto hasta que este te parezca digno de ver la luz (lo que aparece y/o a mis ojos el susodicho parece es, sin rebozo, deslavazado). Ni de las alegrías diversas y/o placeres varios que te reportará conseguir o lograr, quiero decir, obtener, lo que buscabas al medir mentalmente las once sílabas, once, del primero de sus endecasílabos versos.

Por si lo habías olvidado, te recuerdo que hay cuatro tipos de endecasílabos: enfáticos, heroicos, melódicos y sáficos. “Tiene un as bajo la manga atribulado” es dodecasílabo y lleva el acento en la sílaba séptima. Una posible solución puede ser “Bajo la manga tiene un as guardado”. El undécimo verso, como te consta, ha quedado descabalado. Los versos del segundo terceto son dodecasílabos.

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¿Certezas de gran belleza?

¿CERTEZAS DE GRAN BELLEZA?

“Así como las cerezas mejores son las que han sido picoteadas por los pájaros, las personas mejores son aquellas a las que las/os pájaras/os han herido con la ominosa facundia de su pico de oro”.

Emilio González, “Metomentodo”

Así como las cerezas
Mejores son las que han sido
Picoteadas, querido,
Por con pico buenas piezas,
Los reyezuelos, qué altezas,
Son excelentes personas
Todas las que tú perdonas
Cuando logran admitir
Sus yerros y permitir
Tus dislates, cuando enconas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿El café? ¡Un tósigo lento!

¿EL CAFÉ? ¡UN TÓSIGO LENTO!

Sé que el café es un veneno,
Pero actúa lentamente,
Porque tomo diariamente
Un par (no le pongo freno
A este placer —no es obsceno—)
De tazas y sigo siendo
Ajeno a la muerte, oliendo
Su aroma y saboreando
Lo que me sigue encantando,
Su gusto amargo, y rindiendo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


A Miguel Ángel, "el Chato"

A MIGUEL ÁNGEL, “EL CHATO”

Por Miguel Ángel, mi hermano,
Hoy, que arranca el mes de agosto,
Ausente el champán, con mosto
Brindo y por su buena mano
Con quien tiene más a mano,
Porque arriba al siglo medio
Sin necesitar remedio
Para todo o panacea
Y acarrea la añacea
Quien aversión tiene al tedio.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Miércoles, 18 de octubre

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