POR QUÉ DEBO RECORDAR / CUÁNTO TENGO QUE OLVIDAR
A mediados del mes de junio del año 2006, con ocasión del “Bloomsday”, el día de Leopold Bloom, jornada 16 de dicho mes, por si ha olvidado el dato algún/a lector/a del “Ulysses” (“Ulises”), de Joyce, fecha en la que, por cierto, cumple años Nieves, a quien otrora tanto amé, escribí un texto en prosa que titulé “EL ARTE DE RECORDAR QUE DEBEMOS OLVIDAR” y decía de este modo:
“‘No te arrincones más a cavilar sobre los misterios amargos del amor’.
“James Joyce
“Hoy, viernes, 16 de junio de 2006, “Bloomsday”, me he despertado y sorprendido formulándome a mí mismo, sin saber por qué ni para qué, la siguiente pregunta: ¿qué arte le conviene dominar más a quien pretende ser feliz y hacer felices a los demás, el de la memoria o el del olvido?
“Después de haber ocupado todas las horas de la hodierna mañana dándole vueltas y más vueltas al asunto, sin poder echarle una sola vez el guante, y el tema yendo y viniendo a su bola o antojo, describiendo bucles y más bucles, o elípticas, o espirales, en torno al tarro de mis (quinta)esencias, mofándose de mi buena fe, tomándome impunemente el pelo, esta tarde, tras comer y haberme recostado en el sofá, me he quedado transpuesto; bueno, pues, mientras cabeceaba, alguien, el genio que ha logrado idear en breves segundos mi (in-sub)consciente, supongo, ha argumentado de esta guisa:
“‘¿Memorioso u olvidadizo? ¡Qué más da (para quienes antes o después vamos a abismarnos indefectiblemente en el Alzheimer)!, si ambos coinciden en el inconveniente; cabrearse, enfadarse y hasta irritarse muchas veces por las mismas o parecidas cosas’”.
Jueves, 31 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín