OTRO VIAJE A LA SEMILLA (XXIII)
Dilecta dama y amada musa, Obamo:
Tú escribes habitualmente el nombre de mis dilectos hermanos, Raúl y Saúl, de manera correcta. Mira a ver si yo urdí o trencé alguno de ellos (en los dos correos de marras) sin el preceptivo acento ortográfico. De nada.
Lo entiendo. Procuro que mis SMS no sean comprometedores. Hablo de ti en tercera persona, para que, en el caso o supuesto de ser pillada, puedas salir airosa del brete. Te has dado cuenta del hecho (supongo).
Si escribes con propiedad “ha sido” y “ha dado”, no entiendo el yerro de “a envejecido”. Tú eres (para mí, pero acepto discrepancias) más bella y envejecerás mejor que ambas. Eres la única mujer a la que deseo, con la que anhelo compartir el resto de mi vida y hacer el Amor y hasta embarazar, si aún podemos (porque, si no podemos, querría adoptar contigo un niño o niña, que, en este terreno, no tengo prejuicios).
Ojalá te sientas así, “casadísima”, o sea, excelentemente casada conmigo, y muy pocas veces cansadísima.
Para escribir hay diversos procesos, distintas vías. Lo importante es hacerlo con honestidad. Unas composiciones o historias se imponen (se nos imponen), otras las imponemos, dependiendo de nuestro grado de voluntariedad sobre las mismas.
Si lector es quien lee a diario; mutatis mutandis, escritor, ídem.
Ciertamente, si la inspiración existe (me consta que así es), que nos coja trabajando (a mí me ha pillado muchas veces con la pluma en la mano).
Lo siento (tendré que aprender a ser desprendido con respecto a tu persona), porque los besos que me mandas me los quedo todos para mí. No te puedes hacer una idea (ni siquiera aproximada) de las ganas que tengo de que me los vuelvas a dar en la boca (en la tarde de marras, recuerdo ahora, te robé varios, por las ganas) y los repartas por el resto de mi cuerpo; de dártelos en la boca y erogarlos, de igual forma, por toda tu anatomía.
Te mando “Todo lo puede el Amor”, la décima de mañana.
TODO LO PUEDE EL AMOR
Solimar a Abel le urdió
“Que Dios derrame sus dones
Sobre ti y a mí perdones”.
Abel también le pidió
Al que el bien le concedió.
Y, así, tras las negaciones
Que obtuvo a sus peticiones
De matrimonio sagrado,
Dudó Abel haber logrado
De Sol un sí y no otro nones.
No te preocupes (hasta obsesionarte) por la tildes de más y de menos. Comprendo (te entiendo perfectamente, cómo no) que eches en falta a tu madre (a quien estabas muy unida). Yo sigo extrañando a mi hermano y a mi padre.
A partir de hoy, tienes mi compromiso (intentaré cumplirlo a rajatabla); procuraré que mis SMS no sean tan subidos de tono, porque vuelves a tener razón; algunos, cuando los releo, también me lo parecen a mí. Pero son veraces, porque dicen lo que en ese preciso momento sentía.
Itero. Eres juiciosa, y hasta sensatísima (es una de tus muchas prendas, prendera), y tienes los pies sobre la tierra. Yo, como tengo alas, pues suelo dedicarme al vuelo. Pero me gustaría acompañarte en el difícil trance del parto (¿me tendré que conformar con tus alumbramientos literarios?). Es uno de mis deseos. Veremos si Rhonda Byrne está o no en lo cierto. Abajo te mando la décima que he urdido a propósito de su secreto y publicaré el domingo. La del jueves, “Causa de tu gran letargo”, será mi regalo de Reyes para ti (porque, que nos llevemos bien, y que me ames y sienta que esto es una verdad inamovible, inconmovible e incuestionable, me llena).
Cariño, ¿sabes cómo me sobrepongo (y lo hago o logro en un pispás) a los bajones anímicos, que también los tengo? Pensando todo lo bueno que me aguarda y nos espera cuando seamos marido y mujer. Así venzo los tales en un santiamén.
La depre de mi madre, gracias a ti (a tus orientaciones) y a la pastilla diaria de Cipralex, se evaporó. La psiquiatra que le atendió le dio el alta el mismo día que acudimos a su consulta.
Ya escribirás. No te agobies más de lo que ya lo estás.
Por las noches, antes de conciliar el sueño, suelo volver a la habitación de marras, para hacer (para fantasear o imaginar que hago) contigo todo lo que no pude. Y me duermo como un angelito. Sin tomar valeriana (sólo “obamina”).
Yo necesito tus besos, Olga Belén Amelia. Por ahora, me conformo con que me los remitas; pero pronto necesitaré que me los des a diario.
Te ama (verbo que aglutina o arracima a muchos otros)
Blas.
P. S. Estoy contento siempre que te leo y escribo, pero hoy lo estoy un poco más, porque me ha llegado el número 25 de Luces y Sombras (revista de artes y letras; número especial sobre poetas y artistas gráficos navarros), donde me publican siete décimas, siete.
DE RHONDA BYRNE, “EL SECRETO”
Rhonda Byrne de oro se ha hecho
“El secreto” publicando;
Ergo, al lector inculcando
Que el deseo es como el lecho
Donde el sueño es satisfecho.
Dice una supuesta regla
Que el anhelo todo arregla;
Que basta con desear
Ser bella... y hermosear
Como la Virgen de Regla.
(Continuará.)
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Jueves, 31 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín