El Blog de Otramotro

Otro viaje a la semilla (XIX)

25.12.10 | 14:00. Archivado en Ficciones
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

OTRO VIAJE A LA SEMILLA (XIX)

Dilecta dama y amada musa, Obamo:

Me acaba de llegar tu último (por el momento) SMS (bueno; por mor al arte y a la verdad, he de trenzar que el hecho que refiero ha acaecido hace un puñado de minutos, cuando estaba en el baño, sentado en la taza del váter, con los calzoncillos y los vaqueros por las rodillas; ¿¡qué imagen, eh!?

Me dispongo a contestar como el rayo, siquiera sucintamente, tus correos y SMS; que me has puesto mucha tarea, pero me gusta que me la pongas; que conste. La prefiero a la náusea, a la nada; lo tengo claro.

Puede ser cierto todo lo que dices y escribes sobre el “ocaso” interino que has advertido que hay o media a veces entre nosotros, pero ojalá no lo haya nunca definitivo (porque igualmente es cierto esto otro, que todas las ocasiones que hemos roto el jarrón, lo hemos recompuesto al alimón, de consuno, mancomunadamente: ambos somos duchos en perdonar y en pedir perdón; y expertos en “resiliencia”).

Celebro una enormidad que mi oda, que pretende ser un canto (no rodado ni arrojadizo, por supuesto), te encante. Le he dado un buen “repaso”. Parecido al que te voy a dar a ti cuando te coja por banda, o sea, cuando, sin hacer el borde, te aborde y te tome al abordaje. Sólo con pensar (que, entonces, sí, compensaré el rosario de trabas que he conformado y padecido, al impedirme, una vez tras otra, un día sí y otro también, dártelos) en los lametones que te voy a (brin)dar, se me hace la boca agua.

Escríbelo. Si quieres, te lo enmiendo antes de que lo publiques en tu blog. Si prefieres que sea luego, pues será luego. He hecho más correcciones a tu último relato, el hiperbreve. Te mandaré más tarde, por si te son de alguna ayuda o utilidad, todas mis sugerencias.

Ya te contesté a lo de tu madre al final de nuestra larga conversación telefónica. Haz esa foto y urde lo que sea. Unas líneas siempre serán unas líneas. No debe ocuparte ni preocuparte que sean pocas, si son buenas; ya sabes lo que dejó escrito en letras de molde Baltasar Gracián: “lo bueno, si breve, dos veces bueno; y aun lo malo, si poco, no tan malo”. Te lo agradecerá desde allí donde se halle. Yo le ruego que no me ponga muchos óbices u objeciones, aunque haya tenido debilidad y querido mucho a tu esposo. Ella sabe que mis sentimientos son puros, honestos, decentes. Te seré fiel y leal durante toda la vida; y agregaré lo que viene a cuento, el valor añadido, hasta más allá de la muerte.

No te pregunto por el nombre de tu perrita, porque no me lo vas a decir, intuyo; mejor, sospecho. Sabes que no me llevo nada bien ni con los canes ni con los cínicos (vocablo que bebe o procede, precisamente, de la misma fuente o etimología). Me parece bien que la hayas adoptado. ¿Y el tuyo o tuya? No me extraña que no sepa si es él o ella. No me hizo ni hace ninguna gracia que tengas gozque, pero aceptaré que tengas perro/a (bien enseñado/a, claro, como parece que es la legada).

Así es. Internet es una estupenda herramienta de trabajo, pero tiene más peligro que una persona que yo conozco (sobre todo, cuando se cabrea —yo, lo reconozco, también gozo de un pronto morrocotudo, para variar—, pues todo lo embrea en un radio que no es ni menor ni menudo); con la que hay que andarse con pies de plomo. La tal Sofía (hacía honor a su nombre de pila) sabía mucho. Haces bien en ser cauta (como Cauto, mi personaje hodierno). Desde luego, en el quid pro quo (o do ut des) ganaba ella (y tú perdías y cometías hasta un delito, qué maja). Hiciste lo correcto. No bajes la guardia.

Lo de Savecreative me suena porque lo ha usado mi amiga Flora con sus creaciones. Haces bien en cuidar a y de tus hijos y protegerlos.

¡Qué perra has cogido (además de la que has acogido)! ¿Que qué parte me gusta más? En “El coloquio de los perros”, la novela ejemplar de don Miguel de Cervantes (ahora mismo no recuerdo con fidelidad si es Cipión a Berganza o Berganza a Cipión), un can le dice al otro que unos cuentos le gustan por lo que cuentan (el fondo o la sustancia, la/s anécdota/s o peripecia/s del relato) y otros por cómo lo cuentan (la forma o manera de contarlos). A mí me gustan los bien contados (por una razón y la otra), por ambos motivos.

Escribirás bien si perseveras y tienes mi apoyo (que va acompañado de... auguro que, por la sonoridad, tendrás bastante con esta voz) diario. Yo es que, velis nolis, quiero estar, por un argumento y/o por otro, a tu vera, a tu lado.

Estoy seguro de que, en el supuesto de que lea algún día el libro de “Gabo” (creo, de verdad, que no necesitaré, si vivo en pareja contigo, pasar sus páginas), no haré mejor resumen que el que me has hecho tú. Es más, te pediré (y más de una vez, seguramente) que me relates la versión abreviada de la novela, sin olvidar la anécdota del espejo, por supuesto.

Yo prefiero jactarme de que eres mi esposa; por neto egoísmo. Lo reconozco sin ambages. Sé que, si estoy a tu orilla, seré el ente más dichoso del orbe, el hombre más feliz del universo o mundo. Harás bien (y ararás, también, bien, notablemente, cualquier agro) al abrir nuevas sendas, al explorar y explotar otros territorios. Recuerda lo que escribió Friedrich Nietzsche en la introducción a su “Ecce Homo”: “Recompensa mal a su maestro quien quiere seguir siendo siempre su discípulo”.

Te admira y adora y ama y venera tu

Blas.

(Continuará.)

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Jueves, 31 de mayo

    BUSCAR

    Editado por

    Los mejores videos

    Síguenos

    Sindicación