El Blog de Otramotro

Otro viaje a la semilla (XIII)

07.11.10 | 14:00. Archivado en Ficciones
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OTRO VIAJE A LA SEMILLA (XIII)

Dilecta dama y amada musa, Obamo:

Primero, la obligación; y, luego, la devoción. Ya sabes.

Convendría, cariño, que, de cuando en vez, dieras curso, hicieras uso o siguieras esta misma estrategia, quiero decir, que agruparas las contestaciones a tantos “emilios” como te envío a diario en un solo correo-respuesta (como así has hecho con el que contesto), porque, a veces, me pierdo, de veras; ya ves. No obstante, a ver si me pasa (y no pesa) lo propio con tus labios de arriba y abajo (“que me pierda, que me pierda” canto ahora como canté otrora “que llueva, que llueva”), porque tengo deseos diuturnos y luengos de perderme en ellos.

A mí también me llamó la atención. Porque, si no marro, yo estudié la estructura y la técnica del cuento in illo témpore, en segundo de BUP. Ahora la terminología es nueva. Lo que yo aprendí como introducción, nudo y desenlace (las tres partes en las que cabía dividir todo relato habido o por haber) ahora se llama situación inicial, desarrollo y situación final. Lo que antes era el suceso desencadenante de la acción ahora es el acontecimiento (que no miento) perturbador. Pero los finales son los mismos: abierto, inesperado o previsible. Las figuras literarias también las estudié en segundo de BUP. A Sofía, mi ahijada y esporádica discípula, ayudo a entender ciertos vocablos españoles con el apoyo de ciertos étimos griegos y latinos. Por ejemplo, aliteración (iteración, o sea, repetición, de sonidos o fonemas en un verso); paronomasia (o paranomasia): par(ecido) nombre, cercano, de similar fonación, que se diferencia en una vocal: hambre, hombre, hombro...

Me agradará mucho y satisfará un montón el gesto (que yo tomaré por gesta) de introducir el anillo de oro en tu dedo anular, sí (y, asimismo, que la alianza me la pongas tú a mí).

¡Ojalá hubieras sido tú mi interlocutora y no mi ex alumna, Nerea!

¡Pues claro! ¿Ahora caes en ello? ¡Ni que fueras alemana (que los alemanes se ríen —dicen las lenguas de doble filo o viperinas— después de haber trascurrido un buen rato de que fuera contado/escuchado el chiste)!

Para mí eres genial (como fotógrafa, sí, también; pero, sobre todo, como persona, como mujer, como mi futura —aunque, a veces, sueño con que lo eres ya— cónyuge,...).

No me importa ni importará, en absoluto, que andes semidesnuda por la casa, siempre que me concedas este permiso, que yo sea quien promueva, estimule y anime tu libido.

No tengo nada en contra de la que será mi compañera, esposa o pareja; ni de la limpieza o el orden de la casa, que se encargará de gobernar ella, o sea, tú, siempre que no pretendas hacer y deshacer a tu antojo también en mi despacho.

Cuando te encuentre aburrida, te saldré por peteneras, por ejemplo, con un “¿te apetece —“Juncal”, el torero, papel interpretado magistralmente por Paco Rabal, en la serie televisiva del mismo nombre, decía “echo”, si no recuerdo mal— un casquete?”.

Desde hace dos años (quien no me crea que lea o relea lo que el menda urdía a la sazón; ¡cuánto habré trenzado, desde entonces, sobre el mayor mendaz, embustero o aranero del reino de España!) vengo escribiendo todas las semanas una décima, al menos, a propósito del sujeto.

Estoy totalmente de acuerdo con “el tiempo muerto”. A ver si pactamos pronto el ademán. Puede ser el mismo que usan los entrenadores en el deporte y juego del baloncesto para solicitar a los árbitros dicho fin: poner bajo la palma de la mano, colocada ésta boca abajo, el dedo índice, apuntando verticalmente hacia ella.

Pues, respecto de la presunta incongruencia cometida por servidor, discrepo de la interpretación que haces de mis palabras. En castellano existe la posibilidad de hacer depender nuestro criterio o parecer de que se cumpla o no una condición sine qua non. Por ejemplo, “si apruebas el examen (debe llevarse a efecto esto), te compraré un helado” (promesa que se ha de ejecutar, siempre que se haya satisfecho la cláusula de la que depende). En gramática y retórica, la primera parte se llama prótasis y la segunda apódosis (consulta en el DRAE para salir de dudas). O sea, debe cumplirse que yo esté incapacitado para hacer el Amor (no obstante soy celoso y posesivo, como tú, nos vamos a llevar estupendamente, porque somos almas gemelas, tal para cual), para que acceda (por humanidad y no egoísmo) a ello. Eso quise decir. Espero que ahora no adviertas la incoherencia. Porque, para mí, no la hay.

¿Sabes cómo llamó en cierta ocasión Felipe González a Hugo Chávez? “Tirano mangueras (se sobreentiende lo que sigue: de productos derivados del petróleo)”.

Alguien dijo que la confianza es como la virginidad: una vez perdida, ya no se vuelve a recuperar (aunque me consta que hay cirujanos “remiendavirgos”).

Supongo que conoces la cita de Victor Hugo: “El infierno está todo en esta palabra: soledad”.

Si sólo con mirarte logro empalmarme o venirme arriba, tengo para mí que sólo con besarte saciaré la sed de mi alma en el manantial de la tuya.

Te agradece infinitamente que lo ames quien está en el edén ahora, pero espera hallarse en la Gloria (así, sí, con mayúscula) cuando conviva contigo, éste, que te ama con pasión sempiterna,

Blas.

(Continuará.)

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


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