CARTA ABIERTA A DON INOCENCIO ARIAS
“Hay poca gente lo bastante cuerda que prefiera la censura provechosa a la alabanza traidora”.
François de La Rochefoucauld
Dilecto don Inocencio Arias:
Vaya por delante que no pretendo darle clases en ningún terreno (y menos, en el que lo reputo a usted doctor o ducho, en el diplomático). El único propósito que tienen estas pocas líneas es señalarle los yerros (todos los cometemos; ya conoce la paremia castellana, “el mejor escribano echa un borrón”) que he advertido en los dos últimos textos que llevan su firma y he leído, a fin de que considere qué dice el DRAE, en su última edición, respecto de los significados de ciertos vocablos que usted usa indebidamente y el DPD.
Ayer, viernes, 29 de octubre de 2010, en la página 11 de Diario de Navarra, leí el artículo titulado “Raúl, Curro y doña Trini”, que llevaba su firma, Inocencio F. Arias.
El segundo de los párrafos de su colaboración periodística arrancaba de esta guisa: “’Curro’ Moratinos se ha quedado con la miel en los labios al no poder batir el récord de Ministro (sic; mejor, con minúscula) de Exteriores de la democracia que detenta (sic; mejor, ostenta o retiene; esto es lo que dice el DRAE a propósito del verbo “detentar”: 1. tr. Retener y ejercer ilegítimamente algún poder o cargo público. 2. tr. Der. Dicho de una persona: Retener lo que manifiestamente no le pertenece —repárese en el adverbio, “ilegítimamente”—; y esto es lo que dice el Diccionario panhispánico de dudas (DPD) sobre “ostentar”: ‘Llevar [algo] de modo que sea bien visible’: «Sobre el pecho ostentaba una cadena de oro» (Mutis Ilona [Col. 1988]); ‘hacer gala o alarde [de algo que se posee], con el fin de causar admiración’, a menudo como absoluto, sin complemento directo explícito: «A Ibáñez hijo no le gusta ostentar y hasta hace un año las oficinas de la empresa eran muy sencillas» (Caras [Chile] 4.8.97); y ‘poseer públicamente [algo considerado un honor o un privilegio, como un cargo relevante, un título, etc.]’: «Santiago Casares Quiroga ostentó la cartera de Marina y Gobernación» (Paniagua España [Esp. 1988]); «También la mujer podía ostentar el título de cacica» (Silvestrini/LSánchez Puerto Rico [P. Rico 1987]). Es impropio su empleo como mero equivalente de tener, sin que esté presente la idea de relevancia u honor: «La ley Helms-Burton ostenta efectos supranacionales y extraterritoriales que violan los principios más elementales del derecho internacional» (Hoy [Chile] 2-8.12.96); «Todos estos cambios se compaginan con la extinción de los 15 escaños que ostentaba UCD» (País [Esp.] 1.6.86)) Fernández Ordóñez”.
En el cuarto de sus parágrafos pude leer lo siguiente: “Cuando el presidente manda a alguien a disputar unas elecciones, el interfecto/a (sic; mejor, el interesado o susodicho; esto es lo que dice el DRAE respecto de la voz en cuestión: 1. adj. Der. Dicho de una persona: Muerta violentamente, en especial si ha sido víctima de una acción delictiva. U. m. c. s.) sabe (...)”.
Hoy, sábado, en el artículo titulado “Doña Trinidad, me nombra a la madre”, publicado en EL MUNDO, comete el mismo error de marras: “Luego, parece desconocer —¿no había estado dos años en Exteriores?— el historial de la oficina y los eficientes jefes que la detentaron (sic; dirigieron o gestionaron)”.
Esperando que las pocas líneas que preceden le hayan servido o sirvan de alguna utilidad, aprovecha la ocasión para mandarle saludos y desearle lo mejor a usted y a los suyos
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Jueves, 31 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín