CUANDO EL SUEÑO UNIÓ A LA NOCHE
—Papá, ¿y las llaves del coche?
—Las llevas, hija, en la mano.
No fue este diálogo vano,
Porque devino derroche
Cuando el sueño unió a la noche.
Por fin, el menda ha olvidado
A quien tanto lo ha timado.
Sólo a “Otramotro” interesa
La que se llama Teresa,
Que lo tiene embelesado.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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Dificilmente pueden evitarse malentendidos con los juegos de lenguaje camuflado, Homo.
Fdo. La polvorienta dueña olvidada en el ángulo oscuro del salón.
"...rompía el hilo de las historias extraordinarias que iba fingiendo en la mente y entornaba los ojos, pero apenas los volvía a abrir encontraba siempre delante de ellos a aquella mujer y tornaba a mirar por los cristales, y tornaba a soñar imposibles. Yo he oído decir a muchos, y aun la experiencia me ha enseñado un poco, que hay horas peligrosas, horas lentas y cargadas de extraños pensamientos y de una voluptuosa pesadez contra la que es imposible defenderse."
G.A. BECQUER. DESDE MI CELDA: Carta I
En cierta ocasión, viajando de Burriana a Castellón, escuché la letra de la jota a la que se refiere Pínchame una vena: “Anda y pínchame una vena / si piensas que no te quiero / y verás correr mi sangre / negrita de pasar penas”. Mi intervención aquí sólo pretende evitar malentendidos.
Homo homini lupus
"En el fondo de este valle, cuya melancólica belleza impresiona profundamente, cuyo eterno silencio agrada y sobrecoge a la vez, diríase, por el contrario, que los montes que lo cierran como un valladar inaccesible nos separan por completo del mundo. Tan notable es el contraste de cuanto se ofrece a nuestros ojos, tan vagos y perdidos quedan al confundirse entre la multitud de nuevas ideas y sensaciones los recuerdos de las cosas más recientes. "
"Estaba despierto, pero mis ideas iban poco a poco tomando esa forma extravagante de los ensueños de la mañana, historias sin principio ni fin, cuyos eslabones de oro se quiebran con un rayo de enojosa claridad y vuelven a soldarse apenas se corren las cortinas del lecho. La vista se me fatigaba de ver pasar, eterna, monótona y oscura como un mar de asfalto, la línea del horizonte, que ya se alzaba, ya se deprimía, imitando el movimiento de las olas. De cuando en cuando dejaba caer la cabeza sobre el pecho, rompía el hilo de las historia...
Emulando a Becquer:
"Queridos amigos: Heme aquí transportado de la noche a la mañana a mi escondido valle de Veruela; heme aquí instalado de nuevo en el oscuro rincón del cual salí por un momento para tener el gusto de estrecharos la mano una vez más, fumar un cigarro juntos, marchar un poco y recordar las agradables aunque inquietas horas de mi antigua vida. Cuando se deja una ciudad por otra, particularmente hoy que todos los grandes centros de población se parecen, apenas se percibe el aislamiento en que nos encontramos, antojándosenos al ver la identidad de los edificios, los trajes y las costumbres, que al volver la primera esquina vamos a hallar la casa a que concurríamos, las personas que estimábamos, las gentes a quienes teníamos costumbres de ver y hablar de continuo. "
Entiendo a Otramotro, Anda, porque a mí, que me agrada firmar Bosque Feraz, no Lobo Feroz, me gusta sacar en andas a Gustavo Adolfo Bécquer (sobre todo, por su rima VII):
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz como Lázaro espera
que le diga «Levántate y anda»!
¡¡Eso si que es verdadero amor a primera vista!!¡¡Ole mi niño!!
Jueves, 31 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín