VOLUNTARIA EN SAN CAMILO (II)
POR JESÚS ARTEAGA ROMERO
(Sigue el de ayer.)
Los abuelos lo agradecen
y sonríen a la niña…
La sonrisa de un anciano,
que hace tiempo no reía,
se convierte hoy en el premio
que le toca a la chiquilla…
Es como ese gran cupón
que los ciegos le traían;
es el lote más sabroso
de una buena lotería;
es el premio bien ganado
con esfuerzo de una misma;
es la joya del joyero
que de nadie ya se fía,
y la tiene bien guardada,
protegida y escondida…
Y la buena voluntaria,
joven, guapa y menudita,
repartiendo va sus joyas
a sus propias ancianitas
y al anciano que se deja
que le den las mil caricias,
con el beso de unos labios
que le rozan sus mejillas…
Y la joven va adquiriendo
la experiencia que precisa,
para no meter la pata
en cuestión de geriatría…
Y la pata, en este caso,
equivale a la “patita”,
que con todo mi cariño
llamo así a la jovencita,
que regala sus encantos
a sus propias ancianitas…
Y bendita metedura
cuando sólo es la “patita”…
La “patita” del cariño
convertido en mil caricias;
la “patita” del amor,
de ternura y cercanía;
la “patita” de quien sabe
cómo hacerles compañía…
(Continuará mañana.)
Jesús Arteaga Romero
Jueves, 31 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín