QUISO SER DE LAS CLARISAS (I)
POR JESÚS ARTEAGA ROMERO
Hoy la tarde está insegura;
aparece una nieblilla
pero el sol puede con ella
a pesar de las ventiscas
que incomodan a la abuela
que sentada está en la silla,
esperando que se aclare
con los aires de la brisa.
Y la abuela, confiada,
saca y abre la cajita,
recobrando la alegría
que tenía algo perdida
por las nieblas que generan
esta tarde intempestiva.
En los labios de la anciana
ya ha estallado la sonrisa,
pues recuerda que hace tiempo,
siendo sólo muchachita,
se marchó para un convento
que tenían las Clarisas
en un pueblo de La Rioja
que se llama Tudelilla…
Y al convento va la abuela;
la recibe una novicia
que le da en nombre de todas
una cálida acogida,
y la pasa a los despachos
de la Madre Sor Martina,
Abadesa a la sazón
de las Madres, las Clarisas.
La Abadesa, con un beso,
ya le da la bienvenida,
y le enseña el refectorio
y la lleva a la Capilla;
e inclinándose un momento
clava al suelo su rodilla
y recita unas palabras
dedicadas a María,
que es la Virgen del Sagrario
que su altar allí tenía.
Imitando a la Abadesa
también ella se arrodilla
musitando pensamientos
que a la Virgen dirigía…
Y la pasa a los salones
y entran luego en la cocina
donde estaban dos Hermanas
preparando la comida…
Mas son casi ya las dos
y a las dos se van en fila
a rezar el “De profundis”
de un latín que no entendían…
Mientras comen en silencio
suenan ciertas melodías,
religiosas, por supuesto,
con pasajes de la Biblia
que intercalan a su gusto
en las cenas y comidas.
(Continuará mañana.)
Jesús Arteaga Romero
Jueves, 31 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
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Juan Granados
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