ADIÓS, DISFUNCIÓN ERÉCTIL, ADIÓS
(A VER SI, ASÍ, YA NO ME MANDAN MÁS PROPAGANDA AL RESPECTO)
Hubo un tiempo (no tan lejano en el ídem) en el que mi existencia (por azarados y azarosos argumentos cancerosos, gangrenosos —llamados de esa guisa porque el albur, refractario, seguía, erre que erre, en sus trece, cancelando hasta las rosas más apreciadas y preciosas para mí, las rojas) se me antojó un proyecto vital absurdo, fallido, irrealizable; en el que el mundo, realidad poliédrica donde las haya, se empeñaba en enseñar, en esgrimir, en exhibir, su faceta o máscara más oscura, atiborrada de puntos (en los que brillaban, por su ausencia, los cuatro proverbiales, cuatro, cardinales; y, por su presencia, los barros, las espinillas) y agujeros negros, donde pugnaban por no ahogarse en sus vacíos respectivos dos náufragos, el esperanzador Amor y el caritativo Humor; hasta que apareciste tú, Alba, en el curso de mi vida; y llenaste mi peregrinaje por este valle de lágrimas de enhiestas ensoñaciones primaverales, acallaste y allanaste mis penas; y, como colofón, agrandaste y endureciste, sin tener que ingerir una sola pastilla azul de sildenafilo, mi pene.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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Ave, Eva:
Entiendo las objeciones que acarrea el trajín y me parece estupendo que hayas establecido un orden de prelación.
Celebro que la entrada (el recibidor viene a decir mucho de cómo es el interior de una casa) te haya agradado.
El texto tiene más de deseo que de realidad. Anhelo que la primera vez que esté (si es que alguna vez consigo estar) con la susodicha mujer, Alba, que, en realidad, no se llama así, acaezca lo que ansío.
Ojalá todo te salga a pedir de boca
Ángel.
Dilecta Aurora:
Así es: tesis, antítesis y síntesis. Y vuelta a empezar. O sea, el eterno retorno. La Historia repite que, mutatis mutandis, cambiando lo que debe ser cambiado, la historia se repite.
¡Qué lastima, que lo que pudo haber sido ya nunca sea! ¡Prometía... la odisea!
Te desea lo mejor
Ángel.
Ángel, cómo y cuánto me gusta tu manera de sacar una sonrisa al lado más oscuro de ese peregrinage, tan ruín y destructivo, cómo eres!, me encanta esta entrada tuya y felicito a la mujer a quién se la dedicas. olé, Olé y olé, así me gusta corazón mío. No creas me olvido de ti, solo que me falta tiempo para mí, y para los míos. Te extraño...Un abrazo
Eva
Un comienzo clásico. Las tinieblas siempre retroceden ante la luz. Hay un tiempo para todo bajo el sol desde nuestra alborada hasta nuestro ocaso. Un tiempo de luces y sombras, risas y llantos, edificación y destrucción y así hasta que finaliza nuestro periodo en la Tierra.
Coincido en la preferencia a las rosas rojas, siempre rojas.
http://es.wikipedia.org/wiki/Las_Trece_Rosas
Aurora.
Jueves, 31 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín