LA FRUSTRACIÓN, UN HECHO IRREFUTABLE
La frustración, un dolor que maltrata sin doler, pues no es el proverbial y localizado daño al uso, que siente el cuerpo, sino el difuso e inespecífico mal(estar), que experimenta el alma, no nace de un verbo concreto, carecer, quiero decir, tras advertir (en) una/o la falta de cierta posesión o parva probabilidad de poder disponer algún día de determinado bien, persona, animal o cosa; brota o surge del clamoroso desajuste cantable, contable y constatable que existe entre un deseo, querer tener (lo que sea) o pretender, y una realidad, aun teniendo (lo que fuera), no poder coronar ni lograr el propósito. Y es que querer disponer de lo que se tiene y no poder, por la razón o razones que sean, se aduzcan éstas o callen, es la condición imprescindible, necesaria, para que la frustración salga a relucir, esto es, sea un hecho incontrovertible, irrefutable.
Ángel Sáez García
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Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
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Ángel Sáez García
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Atticus-444
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