EL ATS Y LAS ITS
Podéis llamarme como os plazca; “monstruo”, si así lo decidís. Hace un año largo adopté el nombre de la colonia que me pongo antes de salir de paseo (mejor, de caza), “Eau d´ été” (que traduzco, pésima y vulgarmente, a sabiendas, por “Jódete”), como seudónimo. Desde marzo de dos mil tres, realizo las tareas propias de un enfermero en la planta tercera (sección de Urología) del Hospital “Ramón y Cajal”, de Algaso.
Anoche, plenilunio, me di una vuelta por el parque “Fernando Remacha” y la zona aneja, rústica, de regadío, que la gente conoce como “El Zahorí”.
Regresé a casa cuando logré coronar el reto, erradicar otro foco de ITS (infecciones de transmisión sexual). Ahora, cuando mire la hoja de mi compañero de juicios rápidos y sentencias inapelables, un enorme cuchillo de cocina con las cachas de madera, repararé, orgulloso, en que sus muescas han superado la docena, pues, por cada meretriz que ha retirado, he ido haciéndole una marca a dicha herramienta (le tengo prohibido que me mienta), que les rebana de un solo tajo el garguero.
Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com
Viernes, 17 de febrero
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Ángel Sáez García
Padre Fortea
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Gutiérrez Sanz
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio