TRESCIENTOS AÑOS DESPUÉS
(EN EL CENOBIO DE LEYRE)
(SOBRE LA EVITERNIDAD)
A mi dilecto primo Nicolás, por dos razones de peso; por haber acopiado, atesorado y erogado por doquier las, si no idénticas, parecidas, esplendentes, generosas y solidarias virtudes que, asimismo, mientras vivieron, gozaron poniendo de manifiesto, un día sí y otro también, sus finados progenitores, mis queridos y recordados tíos Jesús y Aurelia; y porque hoy, sábado, seis de diciembre, Día de la Constitución, cumple años; ergo, de corazón, “Nico”, ¡muchas felicidades!
De Leyre en el monasterio
Se sigue a gusto el relato
Que a los oyentes es grato,
Pues lo recorre el misterio
Y atraviesa el magisterio.
Según cuenta una leyenda,
Que suele evocar el menda,
San Virila, que fue abad
De una ubérrima bondad,
Siguió una diuturna senda.
Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com
Jueves, 31 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín