AMORES INOPINADOS
Hay amores que amanecen
Donde menos te lo esperas,
Comprando un kilo de peras
O viendo cómo merecen
Mil aplausos quienes mecen
De recién nacidos cunas,
Que aspiran a entrar en tunas
Cuando las “Unis” frecuenten
Y estupideces les cuenten
Quienes profieren algunas.
Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com
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Tal vez sobre decir que hay aspectos de ambos que, mutuamente, a los dos enamoran, y otros tales que, recíprocamente, detestan.
Háganselo mirar. Las obras que podrían resultar o salir del tándem formado por los dos dejaría a las firmadas por Tomás de Iriarte y Félix María de Samaniego a la altura del barro.
Tal y como va a leer, don Ángel, considero que la hipérbole, como se predica proverbialmente de la envidia, también es vicio español.
Ruego a ambos que no echen en saco roto mi propuesta.
Blas Punto Redondo
A ver, a ver, a ambos, a La coneja y a don Ángel:
Acaso me meta en donde no me llaman, porque nunca tuve alma celestinesca, de Trotaconventos, y los dos la tomen, a solas o al alimón, conmigo. Pero ha cruzado por delante de mí, como si se tratara de una centella, el siguiente pensamiento —que, como gusta urdir Otramotro, Félix o E. S. O, un andoba de Cornago, yo tampoco miento—, con vocación de revelación íntegra: acaso pudieran formar ustedes una sólida y hasta inabatible e imbatible pareja.
Creo haber advertido la razón por la que la proteica golondrina/mosca/coneja, amiga de la literatura fabulística, le formula a don Ángel la pregunta de marras, solidaria, a todas luces, con las dos sensaciones opuestas, aprecio y desdén, que parece experimentar también éste. Llama poderosamente la atención que, al mismo tiempo, según La coneja, el lobo aúlle —el aullido es una voz triste— y, asimismo, ande bailando o jugando, o sea, divirtiéndose con ella. Tal ve...
Un lobo perseguía a una pobre coneja; mientras ésta corría él la mordía con sus incisivos dientes.Justo en el instante en el que la conejita pensó que había llegado su último momento, el lobo paró de repente mientras aullaba, mordisqueaba y bailaba alrededor de ella como si estuviera jugando.
Ojalá te mostraras como en realidad eres, jadeó la coneja.
Si eres mi amigo, ¿Por qué intentas morderme?; pero, si eres mi enemigo, ¿Por qué quieres jugar conmigo?
Dilecto Blas Punto Redondo:
Antes que nada, gracias. A continuación, ¿quiso escribir “perecen” o “parecen”? Es zumba. A veces, los errores mejoran los renglones que los acogen, pues añaden metáforas inesperadas a los discursos en los que aparecen.
Prometo que mañana, si no ocurre evento que lo impida, tendrán sus lebreles la liebre o el gazapo, requerido con tan insistente ahínco. En el ínterin, pueden tomar, como enseñanza propedéutica o trabajo extra, el ejemplo didáctico (por lo variado de los yerros que contiene) que nos brinda el textillo del o la escoliasta, que va camino de conformar una nueva arca de Noé: deben encontrar las comas que huelgan, la tilde de más, la de menos y alguna otra menudencia o peccata minuta.
Aprovecha la ocasión para saludarles (a usted y a sus cánidos alumnos)
Ángel.
Un día una pequeña mosca se sintió cansada mientras volaba por lo que decidió posarse sobre uno de los cuernos de un toro que estaba pastando.Cuando el insecto recobró las fuerzas le dijo al bóvido:
¿Señor toro, le importa que me vaya ahora?
El sin pestañear contestó: ¡Me importa un comino! pues no me habìa dado cuenta de que hubieras venido, así qué, como comprenderás, tampoco me enteraré cuando te vayas.
Por cierto; aunque me tache de pesado, sigo esperando, como agua de mayo —y mis sabuesos siguen olisqueando sus textos, intentando dar con el cofre—, lo que sabe, el yerro.
Un saludo.
Blas Punto Redondo
Apreciado Otramotro, Félix o E. S. O., un andoba de Cornago:
Supongo, don Ángel, que, si le ha dado a usted por leer, como acabo de hacer yo, lo fabulado por golondrina, un epígono —que no epígona— o secuaz de Juan Palomo —“Yo me lo guiso; yo me lo como”—, autor, personaje literario y crítico, todo a la vez, como dios, sí, un nuevo tres —y, si no perecen excesivos, hasta cuatro— en uno —al parecer, el orgullo, la soberbia o la vanidad, por separados o juntos, no le deja ver lo obvio, que el pavo real ideado por golondrina y con el que pretendía censurarle a usted es ella misma— habrá tenido ocasión de saborear de nuevo las mieles de la hilaridad, que se habrá reído a mandíbula batiente, vaya.
Entiendo que haya dejado para una oportunidad que de verdad merezca la pena, a fin de no ser cruel, su comentario.
Por cierto; aunque me tache de pesado, sigo esperando, como agua de mayo —y mis sabuesos siguen olisqueando sus textos, intentando...
La golondrinita se sintió muy triste ya que nunca había sido tratada de
esa manera tan despectiva y no sabiendo que contertarle decidió subirse
a uno de los cables del tendido eléctrico y desde allí seguir
observándolo. Ella pensaba que se tenía que sentir muy mal consigo mismo
para comportarse de esa manera.
Al cabo de un tiempo bajó hasta donde estaba el viejo pavo y le dijo:
No puedo negar que tu pluma sea mucho mas bonita que la mía, pero me doy
cuenta de que apenas te meneas del sitio porque no puedes volar.Con toda
su belleza tus plumas no pueden levantarte del suelo, mientras las mías,
aunque vulgares, me pueden llevar hasta el cielo.
"Nunca debemos subestimar las cualidades de las demás personas y, por
supuesto, nunca debemos ofender a nadie"
EL PAVO REAL Y LA GOLONDRINA
Erase un pavo real muy vanidoso que siempre se estaba jactando de lo
hermoso que era.Cada vez que llovía se pavoneaba buscando un charco y
cuando lo encontraba se quedaba embelesado mirando su propio
reflejo.Allí pasaba horas enteras hasta que el charco se secaba.
¡Mirad el color de mis plumas! decía a todo el que por allí pasaba.
Un día se acercó una pequeña golondrina y él nada mas verla le dijo:
¿Cómo tienes la osadía de aproximarte hasta mí? .¿No te das cuenta que
eres vulgar y rastrera?
¡Mira la belleza de mi cola con plumas de vistosos colores! :En cambio
las tuyas son negras y feas.
La golondrinita se sintió muy triste ya que nunca había sido tratada de
esa manera tan despectiva y no sabiendo que contertarle decidió subirse
a uno de los cables del tendido eléctrico y desde allí seguir
observándolo. Ella pensaba que se ...
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
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