A ver si esta vez tengo la suerte de cara, Tina
16.07.08 @ 14:00:26. Archivado en Carta abierta a ..., Educación, Amor
A VER SI ESTA VEZ TENGO LA SUERTE DE CARA, TINA
Mi vida:
Es la quinta vez que emprendo la misma tarea, quiero decir, que intento contestar tu correo. A ver si ésta (en el argot tauromáquico suele predicarse que “no hay quinto malo”) tengo la suerte de cara y puedo ser más prolijo.
Pues celebro que Luisa te hiciera un hueco en su leonera (por llamar a su cuarto de alguna manera –con buscado pareado-). Me encanta, como sabes, escucharte y me embelesa o arroba otro tanto leerte.
Un día menos, sí. Ése es el argumento al que acudo normalmente y que esgrimo de continuo. Ya falta una jornada menos para que llegue nuestro agosteño, esperado y deseado encuentro romano. Vamos a pasarlo de órdago a la grande (a la “chica”, a pares y a juego –no sé si conoces el lenguaje del mus, el “mentiroso” juego de cartas que tanta fortuna ha hecho o tanto ha arraigado en las Comunidades Autónomas del norte de esta piel de toro puesta a secar al sol, que hoy vuelve a calentar lo suyo-). He preferido usar la expresión susodicha a la ordinaria, por cacofónica, disonante o malsonante, y más asidua hoy en la jerga juvenil de “de puta madre”.
Anhelo la optimización proba, total, de tu cuerpo, que engloba, por supuesto, la de tu estómago. Ojalá que tu yerno haya mejorado varios enteros con respecto a ayer. Sé condescendiente y paciente con tu consuegra. Exígete a ti más que a ella, pues carece de tus recursos intelectuales (y quizás, asimismo, éticos y morales).
Controla la situación. No dejes que la coyuntura, el statu quo o las circunstancias te controlen a ti. Haz una cosa tras otra, hasta donde llegues. Quien hace todo lo que puede no está obligado a más.
Aciertas al delegar funciones, pero no atinas menos al supervisar el trabajo de tus colaboradores y subordinados.
A mí la canícula nunca me gustó. Ahora bien, he de reconocer que la borrasca tampoco me placía, hasta que Javier, el de Estella, uno de mis mejores amigos, que, actualmente, por razones de trabajo, reside en Málaga, me hizo ver las bendiciones del cierzo, de los relámpagos, de los truenos y de la lluvia, mientras ambos andábamos estudiando los primeros cursos de la carrera en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza.
Además de pedir turno para hablar, tendremos que darnos la vez para hacernos mimos. Bueno, mientras la una le da a la mui, el otro podrá usar sus labios (de él) y las yemas de los dedos de sus manos (de él). Creo que preferiré escucharte y, así, poder rozar tu piel y besarte la anatomía toda, incluidos los innúmeros recovecos de la misma.
Uno se engaña a sí mismo y engaña al otro al pensar que la mentira es un mal menor, peccata minuta. Éste es uno de mis principios filosóficos: conviene ser veraz en todo momento y lugar, porque al aranero se le coge antes que al cojo, y es que el embustero (y, asimismo, su embeleco) suele ser paticorto.
Huelga decir cómo y cuánto te ama tu intransferible amado y amador algasiano.
Bueno, pues parece que ha habido suerte.
Te abraza, besa y acaricia tu
Félix Unamuno.
Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com
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