PIENSA QUE TU FELIZ FÉLIX TE ABRAZA CON PASIÓN ABRASADORA, TINA
Mi vida:
Cuando estés aterida, cuando sientas mucho frío, para combatirlo y contrarrestarlo, piensa que tu feliz Félix te abraza con pasión abrasadora, Tina. Porque eso es lo que hace desde la apócrifa Algaso, su patria chica, Tudela, el menda (lerenda). La sensación que describes es parecida a la que notamos y tenemos aquí, en la capital de la ribera ibera de Navarra, cuando sopla el cierzo, que se encarga de extraer y traer el aire gélido que brota en las laderas nevadas del cercano Moncayo y que corta el rostro como arma blanca recién afilada.
Espero que hayas adquirido en la farmacia la panacea y ya hayas tomado la primera dosis prescrita del medicamento que te ha recetado tu galeno para disipar los dolores de cabeza y garganta que padeces, tu gripazo en ciernes.
Aquí, en la piel de toro puesta a secar al sol, que hoy vuelve a calentar lo suyo, estamos con un IPC que ronda el 5%. El más alto de las dos últimas décadas. Como el Euríbor ha subido de nuevo, las hipotecas se llevarán otro puñado de euros de las maltrechas economías de las familias que están pagando el piso. El gobernador del Banco de España cree que en el próximo ejercicio habrá déficit. ¡Menudo panorama nos espera! Ante el mismo, sólo deseo con fruición un prodigio, disfrutar contigo de una quincena de Amor, humor (si el Amor es la conditio sine qua non para comprender, el humor es el requisito inexcusable para soportar) y paz en Italia. Y que todo salga a pedir de boca, quiero decir, que todo vaya sobre ruedas (para que tengas y veas más claras las nuevas nupcias con tu Unamuno –a quien, de cuando en vez, gusta apellidarse Otramotro-).
Celebro que te haya agradado la cuarteta (“Florentina Baldamero / Es bella como una rosa; / Tiene arrobado a Lorenzo / Y a Selene procelosa”); y que la hayas tomado por lo que es, un obsequio. Ojalá, a la mayor brevedad posible, pueda regalarte una sortija de pedida que contenga tantas piedras preciosas como tú quilates y talentos. Y es que mi norte es bifronte, esto es, pretendo lograr el doble objetivo de ser tu esposo y envejecer a tu vera.
Aliméntate en condiciones. Come, cariño, con cabeza, porque, si no mudas de criterio, por lo que colijo, vas a llegar a Roma en los huesos, anoréxica.
A mí me agradan y gustarán todas las estaciones del año, siempre y cuando estés conmigo. Me da igual que haga frío o calor, si puedo tenerte cerca, oler tu aroma característico, personal, y abrazarte y besarte a cualesquiera horas del día o de la noche.
No lo iba a hacer, pero te voy a confesar un secreto, Tina. He estado un buen rato, veintitantos minutos, buscando tus fotografías. Ahora tengo todas las que me has mandado reunidas en una sola carpeta, que he llamado así: Fotografías (¡qué original!, ¿eh?). Te recuerdo que me falta la más reciente. Vence ese miedo cerval, insensato, que te perjudica y mándamela. ¡¿Cuántas veces tendré que recordarte que me petas un montón tal y como eres, que me llenas así, sencilla y sincera, sobremanera?! Ausculta mi corazón y remítemela cuanto antes; me hará mucho bien tenerla junto al resto.
Yo también deseo dormir una siesta larga, diuturna, después de haber hecho el Amor (única y exclusivamente contigo, por supuesto) en la misma cama. Al despertar en y de la susodicha, dependiendo de las ganas de ambos, podríamos aspirar a repetir de nuevo el asalto a la cima del orgasmo, al objeto de saborear las mieles del triunfo (pues uno y mayúsculo es, sin duda, haber hollado la cumbre del placer).
Buen provecho, cariño. Acepto la invitación, el café. Cuando le toca trabajar por la tarde a Nieves, una de las camareras de la cafetería donde acudo a tomar mi cortado hodierno y a leer la prensa diaria, que el pasado miércoles me comentó, por cierto, que pronto fijará con su novio la fecha de su boda, seguramente para mayo o septiembre del próximo año, como sabe que me gustan las pequeñas chocolatinas con las que acompañan el café (suelen colocar en el platillo una), me pone tres o cuatro. Dicen que el chocolate es sustitutivo del sexo. En mi caso, el dicho es una verdad irrefutable.
Pues a mí, insisto, me gustará ver que llevas y porto en el dedo anular de la mano izquierda la alianza.
Te (man)da un rimero de besos (y pronto, muy pronto, otro de versos) tu
Félix Unamuno.
Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín