El Blog de Otramotro

Yo también siento una dependencia semejante a la que aduces, Tina

03.07.08 | 12:57. Archivado en Carta abierta a ..., Educación, Amor
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

YO TAMBIÉN SIENTO UNA DEPENDENCIA SEMEJANTE A LA QUE ADUCES, TINA

Mi vida:

Que no se me olvide. Por si, dada la carrera de obstáculos (¡vaya vallas!) en la que participamos, saltándonoslos todos, sin derribar ninguno, no puedo ir a recogerte en taxi al aeropuerto de Fiumicino, en Roma, durante nuestra estancia en la susodicha y proverbial Ciudad Eterna, nos hospedaremos en el hotel “...” (el desocupado lector de estos renglones torcidos entenderá que le privemos de esta información, a fin de mantener a salvo nuestra imprescindible e inexcusable intimidad).

Espero y deseo que la mañana te haya ido (y esté yendo) estupendamente y que la tarde/noche transcurra aún mejor, si cabe (que, según los vaticinios hechos por los adivinos –más humanos que divinos- consultados, parece que sí irá –sin un ápice o pizca de ira, obviamente-).

Yo también siento una dependencia parecida o semejante a la que aduces, Tina, y, en todo momento y lugar, gozo con alborozo al darme cuenta de que estoy fuertemente unido a ti. Son muchas las lazadas que nos anudan y mantienen juntos.

Vuelvo a reiterar el mismo argumento que te he (brin)dado en otras ocasiones. No me enojé contigo. Ya sabes: quien hace todo lo que puede no está obligado/a a más. Sé que pusiste todo tu empeño. Me consta que te diste por completo (y hasta un poco más). Me enfadé, sí, con las circunstancias, que vinieron a aliarse o sumarse (sin pretenderlo, supongo, claro) para fastidiarnos.

A mí, cariño, la contrariedad también me afectó. No soy ningún superhombre ni tú ninguna supermujer. Porque todo, absolutamente todo lo humano, nos influye. “Nihil humanum alienum nos est” (expresión que procede de esta otra “Homo sum, nihil humanum a me alienum puto”, de Terencio). “Nada de lo humano nos es ajeno”.

Yo también te amo todo lo que puedo, a lo largo, a lo ancho y profundamente. Creo que te amo desde siempre.

Celebro que accedieras a escuchar y a llevar a cabo mi mandado o recado, o sea, que hayas coronado con éxito lo solicitado. Te debo 21 euros. Ojalá sean esos los años que vivamos juntos y felices. Mejor, por supuesto, si son los sancionados por el sacrosanto matrimonio, pues antes hemos podido vivir en pecado venial (por ser honestas las intenciones de ambos) otros tantos. Yo me conformo. ¿Dónde hay que firmar, fray Marcelino de Encine?

Transpira por sus poros más dicha (tú eres la causa o concausa de la misma) que sudor quien te (man)da una selecta e innúmera (ignoro cuál es la cifra exacta de la misma) colección de besos tu

Félix Unamuno.

Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Viernes, 1 de junio

    BUSCAR

    Editado por

    Los mejores videos

    Síguenos

    Sindicación