El Blog de Otramotro

Te sienta de pena el disfraz de rencorosa, Tina

22.06.08 | 13:55. Archivado en Carta abierta a ..., Educación, Amor
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TE SIENTA DE PENA EL DISFRAZ DE RENCOROSA, TINA

Mi vida:

La estresante existencia que vienes soportando (recibiendo palos desde todos los lados –de unos, por supuesto, más que de otros, claro-) la tienes que reorientar. Porque te va la vida en ello. No sé si te has dado cuenta, pero acabas de apostarte el resto, el mismísimo pescuezo. Hazlo por tu Félix, al menos.

Entiendo que estés dolida y aun quejosa con tus hijos, pero no te cuadran, ni encajan, ni vienen como alianzas a sus preceptivos anulares los papeles de envidiosa, odiosa o rencorosa. Además, los tres adolecen de la misma tara, el efecto bumerán.

Eres libre de tomar o dejar de tomarte la tableta. Si ves que con las tilas te tranquilizas, pues habrás hecho bien, lo correcto. Prueba a tomar la mitad, como viene haciendo el menda con el oblongo Eneas. A ver cómo te encuentras.

Si vuelves a sentir mareos, propónles que te ayuden, que te echen una mano, porque, en el caso contrario, tendrán que hacerse las cosas ellos. Diles que, por los derroteros que vas, pronto te llevan al cementerio. No te importe que les entre un poco de canguelo y que te tengan una pizca de lástima.

Guarda todo el reposo que puedas. Relájate y come mucha fruta. Aliméntate a conciencia (somos lo que comemos). Yo hago lo propio. Hoy, verbigracia, mis análisis, estupendos. Mucho colesterol bueno y escaso malo. La creatinina, incluso, más baja de lo habitual.

Por cierto, que los del “finde” son, para este andóbal de Cornago, como cualesquiera otros días de la semana. Si me llamas al fijo o al móvil, también podrás escuchar mi voz al otro lado del teléfono. Ya sabes que no acostumbro a salir de casa (menos, de juerga). Acaso pruebe a hacerlo extraordinariamente contigo.

Tres cuartas partes de lo mismo me ocurrió el otro día a mí, Tina. Me hago cargo de la carga.

Si yo el sol, tú eres una constelación y aun el mismísimo Camino de Santiago.

Aunque no me veas, soy tu sombra (ya sabes, ¿lo mejor del sol?, la sombra), tu buena sombra. Camino un metro por delante, a la par, o un paso por detrás de ti. Siénteme, porque estoy a tu vera, besándote ahora en la frente.

Te admira, adora, ama y mima tu

Félix Unamuno.

Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com


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