El Blog de Otramotro

Una boutade u ocurrencia

UNA BOUTADE U OCURRENCIA

“Es un axioma que aquel a quien todos conceden el segundo lugar tiene méritos indudables para ocupar el primero”.

Jonathan Swift

Ayer, lunes, por la tarde, no acerté a saber por qué me había despertado de los veinte minutos escasos que duró mi siesta recordando lo que había estado canturreando en sueños, esa canción popular que decía y dice así: “Querida, Irene, porompompón (bis), / síguete (forma verbal esdrújula que suele hacerse llana, siguete) meneando, porompompón, / que ya me viene, porompompón”.

Tras darle vueltas y más vueltas, giros y más giros, al asunto sin sacar nada en claro, sin obtener un mínimo provecho, desistí en mi empeño de hallar su (quinta)esencia, su quid.

Hoy, martes, habiendo transcurrido veinticuatro horas, poco más o menos, del morrocotudo fracaso, me he llevado a las manos y a los ojos un libro de filosofía de mi biblioteca y me he detenido en unas páginas sobre Guillermo de Ockham, a quien le he pedido prestada su famosa navaja, quiero decir, su principio metodológico de economía que dice que “en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable”, y ahora ya puedo decir que, del amplio abanico que se me había presentado, estoy en condiciones de señalar la razón o varilla que he escogido como más plausible, esta: ayer, por la mañana, leí, sin detenerme mucho en la noticia, que la nueva portavoz en el Congreso de los Diputados y “número dos” de la formación morada va a ser Irene Montero.

Aunque no doy un chavo por lo que acaba de idear mi caletre (he intuido que iba a ser un texto de poca monta), para confirmar mi sospecha y/o ratificar mi tesis, como a esta hora, regularmente, acostumbra a brotarme o nacerme mi vena más coñona, guasona o zumbona, la pondré negro sobre blanco para ver si, desechando prejuicios, se trata, en verdad, de una chapuza inconcusa; pero, como me tengo (sin ánimo de alardear o presumir) por un sabueso (me gusta advertir con antelación a quien suele invertir su tiempo de ocio en pasar y posar su vista en mis urdiduras —o “urdiblandas”— qué barrunto o me da en la nariz) sagaz, no puedo tomarle el pelo a usted, atento y desocupado lector (sea ella o él), contándole una milonga, porque presiento que no va a ser de su agrado ni a recibir su aprobación. No obstante, paso a dejar (para afrenta, baldón o ultraje mío, sin duda) constancia aquí de ella, una boutade u ocurrencia, que ya he trenzado mentalmente, una décima dialogada protagonizada por Elvira y Edurne, como puede leer a continuación:

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¿Diste plantón a Platón?

¿DISTE PLANTÓN A PLATÓN?

“Toda la filosofía occidental es una serie de notas a pie de página de la filosofía platónica”.

Alfred North Whitehead

La filosofía actual
En el fondo no consiste
(¿Habrá quien a esto rechiste?)
Más que en hacer un puntual
(Lo adujo un intelectual)
Comentario con cabeza
Y con pies a alguna pieza
De las que Platón juntó
En diálogos que apuntó
Para encerrar su riqueza.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Considero a Luis mi amigo

CONSIDERO A LUIS MI AMIGO

(COMPARTIÓ CURRO/PISO CONMIGO)

A Luis, que siempre me dice
Qué piensa de mí a la cara,
Pero sin darme la vara;
Que por detrás no maldice,
Sino, al revés, me bendice,
Lo considero mi amigo
Y, por tenerlo, bendigo
Al azar, pues, cuando abrazo,
Constato que del non lazo
De la amistad soy testigo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


"Lacayo de un inmaduro"

“LACAYO DE UN INMADURO”

Pablo Iglesias ha llamado
A Felipe “el mayordomo
De Carlos Slim”. De tomo
Y lomo un desvergonzado
Es él, que ha sido nombrado
“Lacayo de un inmaduro”
Presidente, sí, Maduro,
Porque enchirona a inocentes
Y, ante eso, los indecentes
Son como él, de oído duro.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Poesías al momento

POESÍAS AL MOMENTO

En la biblioteca municipal de Tudela (como un sendero poético más de los muchos que ha ido, ora desbrozando, ora tejiendo, de manera mancomunada, el capital humano que presta sus servicios en las bibliotecas públicas de la Ribera, fungiendo, ya de meros exploradores, ya de claras hilanderas), nada más entrar en la sala habilitada para uso exclusivo del público joven y adulto, a mano izquierda, anteayer colocaron un panel, en el que bajo un cartel que exhibía, a modo de reclamo, el rótulo de “Poesías al momento”, pretendía recoger los versos que hubieran podido repentizar minutos antes, durante o después de haber hecho uso correcto de sus plurales herramientas quienes hubieran acudido en esa oportunidad a su sede.

Por la tarde, el abajo firmante, mero aprendiz de ruiseñor, a quien le gusta colaborar con quienes se lo piden y en cuanto puede, estrenó dicho espacio con el propósito de que otras/os poetas siguieran la senda inaugurada por él y escribió esta redondilla, que tituló, precisamente, así, “REDONDILLA”, y firmó con su seudónimo por antonomasia, Otramotro:

“Su mirada te confiesa
Lo que su corazón siente,
Que te ama (no, no te miente),
Aunque te parezca aviesa”.

Ayer, por la mañana, antes de que mis dedos empezaran a saltar, pulsar y/o bailar sobre las letras, números y signos diversos del teclado de uno de sus ordenadores (soy usuario habitual, regularmente de mañana y tarde, del susodicho recinto libresco), nadie se había animado a dejar una escueta muestra siquiera de lo que le había inspirado inesperadamente su musa/o. Así se lo hice saber, tras darle los buenos días, a una de las bibliotecarias, Pilar, que estaba llevando a cabo lo que fuera detrás del mostrador. Y le comenté que tal hecho no me empujaba ni incitaba a seguir urdiendo en dicho panel mis versos, pues me daba cierto reparo (no era mi deseo ni mi intención acaparar dicho espacio) trenzar en el mencionado panel lo que había escrito mentalmente, mientras bajaba a la calle Herrerías, donde tiene su sede la biblioteca; a lo que ella me objetó que, según su parecer, si fueran más las composiciones que obraran allí, hasta las/os más tímidas/os poetas, tal vez, se animaran a dar cuenta y/o dejar una breve prueba, al menos, de las suyas.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCCVIII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCCVIII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Así es. Los errores que cometemos un día sí y otro también nos tienen que servir de lecciones inmarchitables, indelebles, que deberemos considerar y guardar en nuestra memoria para intentar no volver a cometerlos más. Ya sabes a quién suelo recurrir cada vez que incurro en un yerro, a Confucio, que, en la frase/idea que acostumbro a recordar de él, al menos, según mi parecer, no se confundió, no.

El bipartidismo, hijo o nieto (si así lo prefieres) del turnismo de la Restauración (o sistema canovista o Pacto del Pardo), ideado al alimón por el conservador Antonio Cánovas del Castillo y el liberal Práxedes Mateo Sagasta, parece que ha devenido cuatripartito, sí. Si damos tiempo al tiempo, ese juez que quita y da razones, veremos qué sale de él.

Disiento. Yo creo que los españoles (y te incluyo entre los tales a ti), como dice el estribillo de la canción de Ketama, “no estamos locos, que sabemos lo que queremos”. Queremos que nuestros representantes, los que elijamos (ellas y ellos), sepan que el ejercicio de la política exige estar dispuesto a cumplir a rajatabla, mientras dure su nombramiento, que no miento, un requisito necesario, imprescindible, una conditio sine qua non, tener (y que les sobre, no que les falte) vocación de servicio (que quien aspire a cualquier puesto político ha de tener claro que su primera función o principal misión es la de servir a sus conciudadanos —y, por tanto, no la de servirse del cargo que ocupa, provisional, interino—, que son sus jefes), en definitiva, que sean en todo momento honestos y que pongan el bien común o general siempre (y cuando escribo siempre es siempre) por delante del bien particular o personal.

Me parece bien que critiques al rey, si crees que Felipe VI lo ha hecho mal. Pero, si él, que ha obrado según dicta que debe hacerlo la Constitución, ha marrado en sus actos, no sé que opinión te merecerán las acciones (en algún caso, inacciones, sí, sin duda) de algunos de nuestros representantes.

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Lo evidente y lo soñado

LO EVIDENTE Y LO ENSOÑADO

Debo la frase que encabeza este texto al vate (poeta y profeta) Luis Cernuda Bidón (quien, por cierto, para rematar su extraordinario e inmarcesible poema “Si el hombre pudiera decir”, escribió los tres versos con los que, en el caso o supuesto de que el abajo firmante, aun moribundo, estuviera consciente, gustaría despedirse de su amada dama, en la hora fatal, cuando Átropos hubiera decidido cortar el hilo de su vida: “Tú justificas mi existencia: / Si no te conozco, no he vivido; / Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido”), que reunió la obra poética que había trenzado hasta entonces bajo el título global de “La realidad y el deseo” (1936). Esos dos susodichos vocablos, realidad y deseo, hacen inconcusa referencia y/o son los ámbitos que resumen, a grandes rasgos, el conflicto existencial en el que vivió durante una buena parte de su vida.

Está claro que las personas diferenciamos lo público y notorio, lo que hay, lo evidente, y que, de modo incontrovertible, es real, de lo que anhelamos, lo ficticio, lo soñado, ora estando dormidas, ora estando despiertas, que, contradiciendo lo que muchas creen a pies juntillas y así lo expresan, a pesar de los pesares, también lo es, real.

A veces, solo a veces, recuerdo lo que he soñado. Es lo que me ocurrió, verbigracia, la madrugada del domingo pasado, que me desperté habiendo escrito en sueños una décima/espinela. Como la recordaba con fidelidad, para que no se me olvidara, la pasé inmediatamente a mi libreta (este procedimiento es el lógico y normal en quien hace muchos años, servidor, agrupó los siguientes versos bajo el título de “Romance del verbadebelado”: “Literato naufragado, / Cuentacuentos con aletas, / Mideversos con espinas, / Con escamas juntaletras, / Verbarrendido entre peces, / Pecios y otras truculencias / No es el que a pique se ha ido, / Sino el que no halla libreta / Donde verter lo ocurrido, / Ni halla paz, ni puerto encuentra”). Mi confesable anhelo era que en Vistalegre II Errejón le ganara el pulso que le había echado a Pablo Iglesias, por eso mi inconsciente trenzó lo que trenzó, el poema que el atento y desocupado lector (sea ella o él) puede leer abajo, como colofón a este texto, pero a las pocas horas hizo su aparición el tío Paco con la rebaja, desbaratando lo que mi subconsciente había escrito en sueños:

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¿Libertad de expresión? ¡Ni en la prisión!

¿LIBERTAD DE EXPRESIÓN? ¡NI EN LA PRISIÓN!

(LA PRENSA TURCA ESTÁ PRESA)

(LA CAZA O PURGA NO CESA)

—No solo los periodistas.
Quienes poblamos Europa
Hemos de dar bien de estopa
A Erdogan, pues terroristas
Ve en meros articulistas.
—La UE muestras de empatía
No da ni de simpatía
Con cuantas/os encarceladas/os
Están o son exiliadas/os
De esa trena que es Turquía.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Otra casualidad... para un relato

OTRA CASUALIDAD... PARA UN RELATO

Winston Churchill, que fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1953 (no faltará quien, considerando la larga lista que se puede hacer con los grandes escritores a quienes no se lo dieron, habiendo hecho acopio de bastantes más méritos que los que concitó el que fuera primer ministro del Reino Unido de la Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial, sostenga con razones de peso que se lo regalaron; yo mismo, verbigracia, constatando que no lo recibieron mis queridos Borges, Cortázar, Rulfo y Unamuno, estaría dispuesto a secundar dicha moción), como era un optimista empedernido, arrimó claramente el ascua a su sardina y trenzó en letras de molde lo que sigue, que “un optimista ve una oportunidad en toda calamidad; un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”. Antes, otro Nobel de Literatura británico, este de 1907, Rudyard Kipling, en un poema precioso,“If” (“Si”), vino a decirnos que tanto el éxito como el fracaso son unos meros impostores.

Hago míos los pensamientos de los dos autores mentados con el propósito de sacarles los máximos jugo y provecho a una anécdota de la que fui involuntario protagonista la mañana del sábado pasado en el Centro Cívico “Lourdes”, de Tudela, donde suelo llevar a cabo la primera y provisional versión de mis urdiduras (o “urdiblandas”). A las 13 horas, como manda el horario establecido, cierran el citado centro. Bueno, pues, sin ánimo o intención de endilgarle a nadie la responsabilidad del inoportuno contratiempo sufrido, del muerto (gracias a Dios o al hado, sin cadáver), confesaré, echando mano de cierta figura o recurso literario, en concreto, la hipérbole, una verdad como una seo (que no como un aseo) o catedral de grande: servidor, el abajo firmante, se vio y sintió durante una veintena y pico de minutos como aprendiz de ave canora (canario, jilguero o ruiseñor) enjaulado, y si puedo ser un poco más exagerado, que sí, que puedo, mutatis mutandis, como José Luis López Vázquez en “La cabina”.

Procedí a ir clausurando las páginas de mi ordenador (el que estaba usando) cuando faltaban tres minutos para el cierre, las 13 horas (al parecer, el susodicho y doble guarismo que, de manera extraordinaria, había sido propicio —fue la terminación del Gordo de Navidad el pasado año, jamás agraciada hasta entonces—, había vuelto a las aguas por las que suele discurrir, a su catalogación ordinaria “de mal agüero”). La trabajadora responsable del día, Laura, que por la tarde me pidió perdón (y, evidentemente, se lo concedí ipso facto), según me comentó, había gritado que se cerraba el garito, pero yo no oí dicho alarido y ella siguió el protocolo, los pasos acostumbrados, dejándome a mí encerrado, sin mediar advertencia de lo que inopinadamente me aguardaba cuando fui a abrir la puerta para salir, una soberana cencerrada, la desapacible y ensordecedora audición de la sirena de la alarma, que me obligó, si no deseaba volverme tarumba, a subir al piso superior.

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Eso mismo ha sugerido

ESO MISMO HA SUGERIDO

—Quien hable de la deriva
De Podemos en Navarra
Notará cómo una garra
Le agarra el cuello y nociva
Resulta, por opresiva.
—Por público hacer lo urdido,
Hoy lanzas han devenido
Las que fueron ayer cañas.
Marga Agudo Villacañas
Eso mismo ha sugerido.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCCVII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCCVII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Don Javier Salcedo Corral, que fue mi maestro de Segundo Curso de EGB, me motejó “¡besugo!” cuando a su pregunta de cómo se llamaba el monte donde fue crucificado Jesús de Nazaret yo, siendo un crío de siete u ocho años apenas, contesté que Calvario. Ignoraba entonces la respuesta correcta: Gólgota (“lugar de la calavera”). Desde entonces, he probado a hacer dicha pregunta a varias personas adultas y hasta a doctores en diversas materias y han caído como yo, como ceporros. Hoy, los hados, para resarcirme tal vez del agravio que sufrí otrora, se han mostrado propicios, porque he comprobado que se usan indistintamente ambos vocablos, Calvario o Gólgota, para referirse al susodicho lugar; ¡chúpate esa!

Así es. Desconozco si has tenido la oportunidad de leer la breve epístola que escribí y le dirigí a Pablo Iglesias y publiqué aquí nada más tener noticia del suceso, un despropósito, sin duda. Ramón Cotarelo vino a hacer, poco más o menos, lo mismo que su exalumno Pablo Iglesias. Pasarse tres pueblos y luego disculparse. En un tuit del 21 de abril escribió: “¿Va estando ya claro que este hombre (aparece en la foto de abajo Pablo Iglesias), además de narcisista y prepotente, es tonto?”. Al día siguiente se disculpó así: “Pido sinceras disculpas a Pablo Iglesias por mi tuit de ayer llamándolo tonto. Es inapropiado, injusto e innecesariamente ofensivo”.

Espero y deseo que la espinela con estrambote (más bien décima tercera) haya quedado convenientemente explicitada (hecha papilla, para que la pueda deglutir cualquier lego o pipiolo).

El domingo pasado, Día de la Madre (y, asimismo, del Trabajo) eché a la mía mucho (me corrijo o enmiendo al instante, muchísimo) de menos. Cada vez recuerdo más palabras suyas, que acarrean o contienen sus correspondientes lecciones.

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¿Cuántos son ya los borregos?

¿CUÁNTOS SON YA LOS BORREGOS?

“—¿Se equivocó Pablo Iglesias al depositar tanta responsabilidad en una sola persona dentro de la dirección del partido de Podemos? (Periodista)
—Sí, pero fue un error colectivo (Pablo Iglesias)”.

—“Hoy, por fin, me he persuadido
De que estaba equivocado”.
Eso así me ha confesado
Quien escaldado ha salido
De Podemos, compungido.
—Una mera lucha de egos
Ha vuelto, al parecer, ciegos,
A los que a arreglar España
Iban, pero otra patraña
Han colado a los borregos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Martes, 21 de febrero

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