El próximo día 25 de junio el Partido Popular de La Coruña celebra su XI Congreso Local. Este Congreso pondrá fin a la situación de provisionalidad que vivía este partido desde la dimisión de su anterior presidente local, Fernando Rodríguez Corcoba, en 2006.
Carlos Negreira, como portavoz municipal y presidente provincial del PP Coruñés es, a día de hoy, el único líder del Partido Popular de La Coruña. Un líder entorno al cual gira el proyecto de nuestro partido y en el cual están depositadas las esperanzas de tantos miles de coruñeses que esperan un cambio en nuestra ciudad, tras más de un cuarto de siglo de gobierno continuado de los socialistas.
Con este Congreso Local, el PP coruñés quiere reorganizar la estructura interna del partido y reforzarlo para asumir los grandes retos que ya le están encargando, día a día, los coruñeses. Queremos un partido fuerte, para un proyecto riguroso, sólido e ilusionante como el que representa Carlos Negreira.
Como afiliado del Partido Popular, he decidido tomar parte activa en este Congreso presentándome en la candidatura encabezada por Rubén Dios Lema, un economista y empresario de 33 años que lidera una candidatura de gente joven (la mayoría somos menores de 38 años), preparada e ilusionada con un proyecto renovador. Como dice nuestro lema, queremos "un partido de todos y para todos": un partido en el que todos los afiliados se sientan importantes, valorados y necesarios. Queremos el mejor partido, para el mejor candidato a la alcaldía de La Coruña: Carlos Negreira.
Somos conscientes de la dificultad que entraña nuestro reto como candidatura, pero eso nos espolea aún más a trabajar. No nos resignamos a ocupar un plano secundario en nuestro partido, porque vamos a ser precisamente nosotros, los jóvenes, los protagonistas del cambio histórico que se va a producir en nuestra ciudad dentro de dos años. Somos conscientes de que la juventud no siempre es bienvenida en política y también de las dificultades con las que nos encontramos habitualmente los jóvenes frente a quienes tienen más experiencia, más medios o, simplemente, un mayor posicionamiento en el contexto político. Pero también sabemos que nadie nos puede ganar en ilusión y en capacidad de trabajo.
Ayer inauguramos oficialmente nuestra Oficina Electoral de la Candidatura, situada en la c/ Juan Flórez 15. El éxito fue absoluto, con un ambiente de euforia y con la presencia de más de 200 personas abarrotando el local y arropando a nuestro candidato, Rubén Dios, que fue interrumpido en repetidas ocasiones por los aplausos de los asistentes.
Nuestra oficina, situada a pie de calle, es un ejemplo de que nuestra candidatura no se esconde, porque no tiene nada que esconder. Estamos en la calle y con la gente de la calle: porque ése es precisamente nuestro modelo de partido. La oficina estará abierta todos los días para atender las sugerencias y recoger los avales de todos los afiliados que comparten este ilusionante proyecto de renovación y de unidad para el Partido Popular de La Coruña.
Es cierto que las cuestiones toponímicas no deben ocupar, ni ocupan, un lugar destacado entre las preocupaciones de nuestras autoridades públicas en un momento en que el hundimiento de la economía y el aumento imparable del paro constituyen problemas reales, graves y de solución ineludible.
El compromiso parte del nuevo "Superdelegado" de la Xunta de Galicia en La Coruña, Diego Calvo, que afirmó ayer que "Desde luego es una de las cosas que tenemos en cartera y que trataremos en esta legislatura".
Los populares coruñeses, en palabras de su presidente provincial Carlos Negreira, quieren que la Cámara autonómica adapte una "realidad que no ha cambiado en 25 años".
Se trata, simplemente, de hacer normal a nivel administrativo lo que es normal a nivel de la calle, es decir, permitir de forma oficial el uso de los topónimos castellano y gallego en función del idioma utilizado, desterrando una cultura de la imposición que ha hecho mucho daño a la pacífica convivencia que siempre ha existido en La Coruña entre castellanohablantes y galegofalantes.
Bienvenida sea la cordura a nuestra Administración autonómica.
Sigue habiendo muchos coruñeses que en lugar de coger el autobús dicen que van a "coger el trole". Este post es un guiño a la nostalgia para quienes vivieron esa época. Zonas como la Plaza de Portugal, la calle Juan Flórez, la Avenida de Rubine, el mirador de Los Castros, Puerta Real, Los Cantones, Juana de Vega, la Avenida de los Mallos, la calle Pla y Cancela, la Plaza de Pontevedra, la Ronda de Nelle... son perfectamente reconocibles en el vídeo, en el que se aprecia el espectacular cambio que ha experimentado nuestra ciudad. Aunque el transporte urbano no parece haber mejorado con la supresión de los troles...
Ayer se puso la primera piedra del complejo Marineda Plaza, que será la segunda superficie comercial de España con 500.000 metros cuadrados construidos y191.000 metros cuadradosde superficie bruta alquilable.
A pesar del permanente boicot político y económico de la Xunta de Galicia hacia nuestra ciudad, La Coruña sigue creciendo gracias al empeño de su sociedad civil y de la vitalidad de una clase empresarial comprometida con la ciudad.
El Centro Comercial Marineda Plaza es un proyecto promovido por la sociedad gallega Invest Cos, formada por los empresarios coruñeses Manuel Jove, José Collazo y José Souto. El proyecto conllevará una inversión de 400 millones de euros que, según sus promotores, supondrá la mayor inversión comercial de carácter privado realizado hasta el momento en Galicia.
Los promotores prevén alcanzar una afluencia anual de unos 15 millones de visitantes. Además apuntan que el complejo conllevará la creación de 4.500 puestos de trabajo directos y alrededor de 8.000 indirectos.
Marineda Plaza albergará, entre otras instalaciones, el primer Ikea de Galicia y el segundo Corte Inglés de la ciudad. El segundo mayor centro comercial del país abrirá sus puertas en La Coruña en el mes de mayo de 2010.
El Aeropuerto de Santiago de Compostela es, a día de hoy, el aeropuerto más deficitario de Galicia. La prueba: los 1,7 millones de euros con que la Xunta sostuvo en 2008 la ficción del Aeropuerto de Santiago como principal aeropuerto de Galicia.
Los datos, publicados hoy por un diario local coruñés, ponen de manifiesto que el aeropuerto de Compostela recibió de la Xunta seis veces más dinero que el de la ciudad de La Coruña: principal motor económico de Galicia.
El objetivo de la subvención es garantizar, contra toda lógica, la presencia de 6 compañías aéreas en el aeropuerto de una ciudad que no supera los 95.000 habitantes, pero que es la sede de la Xunta de Galicia.
La ciudad de La Coruña, con 245.000 habitantes, con un área metropolitana de 420.000 y con una producción empresarial que supone el 33% del PIB total de Galicia frente al 6% que aporta la ciudad compostelana, recibe un trato muy diferente del Gobierno Autonómico.
El aeropuerto coruñés no sólo no recibe subvenciones, sino que es objeto de constantes trabas y boicots por parte de la administración autonómica, como el retraso en la construcción de los nuevos accesos o las declaraciones de altos cargos políticos del BNG como Rubén Lois (Director Xeral de Turismo de la Xunta) o Carlos Aymerich (portavoz del BNG en la cámara Autonómica) solicitando la paralización de las obras de ampliación y modernización del aeropuerto de La Coruña en beneficio del “gran aeropuerto” de la capital de Galicia.
Muchos coruñeses estamos empezando a pensar que la Xunta y su Capital nos salen caras.
La Coruña es, histórica y también actualmente, la ciudad emblema de Galicia ante el resto de España. Por ser la ciudad más pujante, La Coruña ha ostentado a lo largo de los siglos la condición de capital de Galicia hasta la creación de la Autonomía a principios de los años '80, con la elección de Santiago de Compostela como sede de la Xunta y del Parlamento Gallego. Actualmente, La Coruña sigue siendo la sede de la Delegación del Gobierno en Galicia, así como del Tribunal Superior de Xusticia de Galicia.
Con 245.000 habitantes, La Coruña es la undécima capital de provincia española por población y la segunda ciudad más poblada de Galicia después de Vigo. Forma una conurbación de 420.000 habitantes con los municipios vecinos de Arteixo, Culleredo, Cambre, Oleiros, Sada, Carral, Bergondo y Abegondo; todos ellos a un radio de menos de 20km desde el centro de la ciudad.
Pero la superficie del término municipal coruñés es de apenas 37,83 km²: el segundo más pequeño de entre las capitales de provincia españolas, por detras de el de Cádiz. La ciudad de La Coruña no tuvo la suerte de contar con el favor de los poderes públicos para ampliar su superficie mediante la anexión de grandes municipios limítrofes, como ha ocurrido en otras ciudades españolas o, sin ir más lejos, en la vecina ciudad de Vigo con la anexión en 1904 y en 1941 de los municipios de Bouzas y Lavadores, cuya superficie superaba con creces la superficie actual del municipio de La Coruña, lo que explica el primer puesto en población de la ciudad olívica.
Por esta razón, muchas de las infraestructuras de nuestra ciudad se encuentran fuera de su término municipal. Es el caso del Aeropuerto de La Coruña, situado a 9km del centro de la ciudad, en el vecino ayuntamiento de Culleredo.
Estos días, La Coruña vive inmersa en la incertidumbre sobre el futuro de su aeropuerto. Son muchas las voces que, movidas por la ignorancia y por los prejuicios "anti-coruñeses" sembrados por el nacionalismo en buena parte de Galicia, hablan de la posibilidad de declarar como "aeropuerto urbano" al Aeropuerto de La Coruña, lo que paralizaría su imprescindible plan de expansión, deteniendo su crecimiento en beneficio del de Santiago de Compostela. Entre esas voces se encuentran las de destacados diputados, concejales y altos cargos de la Xunta pertenecientes al BNG.
La declaración de "aeropuerto urbano" lo otorga la Unión Europea a aquellos aeropuertos que cuenten con más de 50.000 vuelos anuales y que se encuentran en el centro de una aglomeración urbana uniforme de más de 100.000 habitantes. El Aeropuerto de La Coruña se encuentra situado en un municipio de 27.000 habitantes y el número de sus operaciones anuales no supera los 20.000 vuelos. Actualmente, sólo Belfast, Londres y Estocolmo han recibido esta denominación.
El debate provocado en torno al Aeropuerto de La Coruña no puede ser más esperpéntico. Y sería, además, digno de carcajada si no confluyesen en dicho debate:
1- Los tradicionales prejuicios anti-coruñeses de los nacionalistas, ahora en el gobierno autonómico.
2- Los intereses y la comodidad de una clase política autonómica interesada en engordar artificialmente los servicios de una ciudad como Santiago de Compostela (sede del tinglado administrativo autonómico) cuya población no supera los 95.000 habitantes y cuya aportación al PIB gallego no alcanza el 6% del total.
3- El daño que se le hace a una ciudad de 245.000 habitantes y a un área metropolitana de más de 420.000. Una ciudad de economía real, una ciudad que presume de vivir al margen de las prebendas, las subvenciones y el favoritismo que envuelve el embiente "capitalino" de Galicia. Una ciudad que aporta a Galicia el 33% de su Producto Interior Bruto y que es maltratada por quienes saben que su éxito electoral se cosecha en el caldo de cultivo del sub-desarrollo acomplejante y del clientelismo autonómico subvencionado.
Los coruñeses sólo pedimos que nos dejen crecer. La Coruña sólo pide que la dejen en paz.
Ha tardado diez días pero, pese a la cámara de vigilancia ilegal instalada por el Ayuntamiento de Oleiros para protegerla, la Estatua del Che ha recibido por fin el verdadero "homenaje" que estaban deseando tributarle los vecinos de Oleiros.
Tras la colocación de la estatua de Ernesto Che Guevara, el alcalde castrista de Oleiros parece haber vuelto a infringir la legalidad (según informa hoy el diario La Opinión) colocando una videocámara para la vigilancia de la Estatua del Che y coartar así la libre expresión de los miles de vecinos indignados ante este homenaje al guerrillero impulsor de la dictadura cubana.
La Ley Orgánica 4/97 de 4 de agosto, por la que se regula la utilización de videocámaras en lugares públicos, concretamente en su artículo 3.2 específica que "las instalaciones fijas de videocámaras por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de las corporaciones locales serán autorizadas por el delegado del Gobierno de la comunidad autónoma de que se trate, previo informe de una comisión cuya presidencia corresponderá al presidente del Tribunal Superior de Justicia de la misma comunidad".
Según han informado desde la Delegación del Gobierno en Galicia al diario La Opinión de A Coruña, el Ayuntamiento de Oleiros no ha solicitado la autorización obligatoria estipulada por ley. Existe un caso en el que el Ayuntamiento tendría potestad para instalar una cámara de vigilancia con el objetivo de regular el tráfico, pero en diversas declaraciones el alcalde, Ángel García Seoane, aseguró que el motivo por el que el Concello colocó una cámara frente a la recién inaugurada estatua de Ernesto Che Guevara era "la creciente ola de actos vandálicos" que asolaba el Ayuntamiento de Oleiros y con el fin de evitar que dañaran el busto de acero que homenajea, desde el pasado sábado, al revolucionario argentino.
De confirmarse esta noticia, el alcalde castrista de Oleiros podría haber incurrido en una nueva vulneración de la legalidad. Esto, unido a su aún reciente inhabilitación por infracciones urbanísticas, revela el carácter de un personaje cuyo perfil democrático es tan dudoso como el del homenajeado en la rotonda de Bastiagueiro.
En esta ocasión, el homenajeado es nada menos que el ideólogo de la dictadura Cubana, el guerrillero Ernesto Che Guevara. Y la iniciativa no parte del interés ciudadano, sino de la imposición de un alcalde.
La estatua (cuya recreación virtual se observa en la foto) tiene un coste de 180.000€ para las arcas municipales. Su ejecución ha sido ocultada al pleno municipal camuflándola como "reforma de una glorieta" e impuesta a los vecinos de Oleiros por deseo personal de su alcalde, confeso admirador del castrismo y de la dictadura cubana.
La dedicación de la estatua a este guerrillero comunista -promotor de matanzas y padrino de dictaduras en el continente sudamericano- y cuya vinculación con Oleiros y con Galicia es inexistente, es un insulto a los vecinos de este municipio que, día tras día, tendrán que contemplar la efigie de un asesino pagada con su dinero cada vez que salgan de sus hogares.
Desde el punto de vista personal, la idea de contemplar la figura de este asesino plantada en la tierra de mis padres y abuelos me produce tristeza, asco y repugnancia. El bellísimo municipio de Oleiros no se merece un alcalde como Angel García Seoane ("Gelo" para los camaradas). La rebelión ciudadana ante este insulto es, más que nunca, una obligación moral.
Han pasado ya 15 años desde que el petrolero griego "Mar Egeo" embarrancase a los pies de la Torre de Hércules la madrugada del 3 de diciembre de 1992, en medio de una gran tempestad, mientras iniciaba la maniobra de aproximación al puerto de La Coruña.
A media mañana los tanques del petrolero explotaban, una densa columna de humo negro envolvió la ciudad de La Coruña. Las aguas de nuestras playas y de nuestras rías se vieron contaminadas por una gruesa capa del mortífero crudo. Durante días, la ciudad se paralizó, mientras en nuestras retinas permanecía la estampa dantesca de un mar ardiendo.
Ignoramos la existencia del mar. Vivimos como si no existiese. Durante años, la ciudad de La Coruña se edificó de espaldas al mar: construyendo fachadas traseras, medianeras y tendederos al borde de los bellísimos acantilados y playas de nuestra ría; en un alarde de ignorancia sonrojante.
Del mismo modo, llama la atención el que no dispongamos de un transporte marítimo en nuestra ría. Hoy se habla en algunos medios de comunicación locales de la necesidad de implantar un transporte marítimo en la ría de La Coruña para unir la ciudad con las localidades de Santa Cristina, Santa Cruz, Mera y Sada; debido a los interminables y crónicos atascos para acceder a éstas playas desde La Coruña.
Lo que parece de mero sentido común (unir localidades que, por mar, están a menos de 10 minutos y por carretera a más de media hora) parece no serlo para el coruñés medio. No existe un sólo empresario interesado en sacar rendimiento económico del transporte marítimo en nuestra ría. No existe una sóla administración que haya mostrado verdadero interés y voluntad por impulsar este medio de transporte. Preferimos transitar por una carretera diseñada para 20.000 vehículos diarios y que en la actualidad soporta más de 100.000. Preferimos utilizar el coche y perder 45 minutos para llegar a un pueblo de veraneo que, por mar, está tan sólo a 6 km de la ciudad.
En el fondo los coruñeses somos humildes pescadores venidos a más. Despreciamos el mar porque se nos ha quedado pequeño, pobre, miserable. Ahora vamos en coche.