La encíclica del Papa: una exigencia para los católicos en la vida pública
09.07.09 @ 10:34:50. Archivado en Sociedad
Con la encíclica “Caritas in Veritate”, el papa Benedicto XVI ha cogido el testigo de sus antecesores en la cátedra de San Pedro, consolidando y perfeccionando la Tradición de la Iglesia a través de un documento que pone nuevamente sobre la mesa la vigencia de la Doctrina Social de la Iglesia.
Es imposible condensar el amplio contenido de una encíclica papal en el espacio reducido de un blog. Como católico, me enorgullece la contribución de Benedicto XVI al progreso de la humanidad a través de una encíclica como la "Cáritas in Veritate”
Actualizada en cada época por los sucesivos papas, la Doctrina Social ha estado, está y estará siempre en vigor, ya que responde a la solicitud de la Iglesia –experta en humanidad- por los problemas y necesidades de la familia humana.
Pero me causa asombro la existencia de tantos católicos interesados en las cuestiones públicas que no solo desconocen sino que se jactan de despreciar la Doctrina Social de la Iglesia como referente válido para el ejercicio de su actividad política o social, ignorando la obligatoriedad moral de las encíclicas papales a la vez que convierten a determinadas ideologías en verdaderos dogmas y religiones ante las cuales rinden el juicio y la inteligencia.
La grave irresponsabilidad de quienes, denominándose católicos, actúan así, es contestada por Benedicto XVI, confrontando a este tipo de pensamientos cerrados la riqueza de una Doctrina Social de la Iglesia que está “abierta a la verdad, de cualquier saber que (ésta) provenga”. En la encíclica, el Santo Padre expone que “defender la verdad, proponerla con humildad y convicción y testimoniarla en la vida son formas exigentes e insustituibles de caridad”. Y alerta de que “la humanidad está alienada cuando se entrega a proyectos exclusivamente humanos, a ideologías y utopías falsas”.
A este respecto, Benedicto XVI sentencia que la complejidad de los problemas sociales actuales “deberían llevar a liberarse de las ideologías, que con frecuencia simplifican de manera artificiosa la realidad, y a examinar con objetividad la dimensión humana de los problemas”.
El Papa expone la “exigencia de nuevas soluciones” y afirma con valentía que “la fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo cristiano que vivifique la caridad y se deje guiar por la verdad”. Una encíclica que supone, especialmente, un aldabonazo a la conciencia de los católicos involucrados en cuestiones públicas.
Comentarios:
Por otro lado, es necesario abandonar ese humanismo "caduco" que no reconoce lo que hay de irracional en el hombre. Es necesario que considere al hombre en toda su grandeza y en su debilidad, en su pecado y su santidad. El nuevo cristianismo tiene que ser capaz de ser "secular" en cuanto a las cosas temporales reconociéndo por otro lado como algo ubicado en un un plano superior lo espiritual, la fe religiosa y la Iglesia.
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