Opinión

La impunidad de la izquierda, sus engendros y asesinatos.

15.12.17 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo

La sinrazón, la injusticia, el surrealismo y la demagogia más abyecta protagonizan en este momento los espacios que en tiempos mejores ocupaba información, y que hoy podemos catalogar, sin ánimo de hiperbolizar, como propaganda deshonesta. Salvo excepciones, la prensa escrita da asco, y las cadenas televisivas causan atrofia mental y espiritual. Es incomprensible, salvo en dictaduras como Cuba o Venezuela, tener un canal, como la Sexta, dando la matraca noche y día con lo mismo: contra el Estado y la Constitución, defendiendo a los rebeldes y secesionistas, el golpismo y a cuanto delincuente pulula por los horizontes de la radicalidad izquierdista; eso sí, si se milita en la izquierda se es merecedor del derecho a la patente de corso, y se puede ser traidor, prevaricador, violador, maltratador e incluso asesino, licencia para matar. Todo está bien para esta gentuza, esta “subraza” de humanos degenerados y, por supuesto, sin alma. Literalmente.

El día que el Gobierno aplicó el 155, escribí que había que apoyarlo y aprobé su cautela, viendo y previendo el chantaje de los socialistas y contemplando otras perspectivas. Hoy, la realidad me impele a decir lo contrario. Creo que nos están tomando el pelo y que se cocina algo a nuestras espaldas y que nos servirán aderezado con especias orientales para evitar su hedor.

No sé bien qué está pasando y quién está moviendo los hilos. Es fácil llegar hasta Rajoy y su equipo de ineptos desleales a España y a sus votantes. En estos momentos se me escapa quién es el siguiente eslabón, el illuminati que inspira su agenda. Las consignas deben ser muy claras e innegociables para atreverse a protagonizar tanto desaguisado y a ser tan traidores a las claras.

Incluso nos están haciendo perder la confianza en los jueces. Es vox populi que están actuando de acuerdo a las consignas del Gobierno. Mucha amenaza de imputar –lo cual nos consuela—pero todo se queda en nada, porque, ¡oh!, estamos en campaña, y los delincuentes, como encabezan las listas –y aún no han sido juzgados— conservan sus derechos y tienen que estar fuera, emponzoñando aún más a los catalanes y envenenando también al resto de España que contempla impotente el disparate. Estamos hartos de catalanes y de Cataluña. Estamos hartos de oír hablar a los separatistas y a sus demagogos y mentirosos defensores. Basta ya de tapar y minimizar sus vergüenzas y delitos. ¡Estamos saturados de tanta falacia!

Contra otras opiniones más severas, ponderé el auto del juez Llarena porque decía a las claras que si los golpistas volvían a delinquir volverían a prisión. Pero ahí los vemos haciendo campaña a la antigua usanza, reivindicando aquello por lo que fueron imputados. Los separatistas ven la debilidad del Estado y mantienen un pulso continuo.

El fiscal Maza se fue, lo enterramos y lo olvidamos; el fiscal Romero de Tejada, ídem de lienzo. ¿Qué ocurre con el juez Ramírez? Esperemos que no haya bacterias extrañas y todo sea debido a depresión por el violento acoso separatista. Es indignante lo que está ocurriendo. A los policías los echan de los hoteles y no pasa nada, a los jueces los agreden con pintadas, y tampoco pasa nada. Asesinan al legionario, Víctor Laínez, por llevar tirantes con los colores de la bandera española, y se hace una fiesta en las redes sociales. Ni siquiera es portada de los medios propagandísticos. ¡Era falangista!, dicen, no tenía derecho a la vida, uno menos. Nadie llora su muerte. En cambio se le canta el “Viva España” a la camarada Oltra y es noticia nacional, porque es incitación al odio. ¿Nos están volviendo locos? ¿Lo estamos ya? ¿Hasta cuándo la impunidad de la izquierda? ¿Hasta cuándo estas señoras tan feas de cuerpo y alma –literal también— van a seguir imponiendo sus majaderías y manipulando con sus eufemismos de laboratorio?

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Por Magdalena del Amo
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El caso Maza, otro enigma para nuestra historia.

06.12.17 | 10:00. Archivado en Magdalena del Amo

Cuando tuve noticia del ingreso del Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, en la Clínica Bazterrica de Buenos Aires, con pronóstico grave, me eché a temblar y presagié lo peor. “Se lo están cargando”, pensé. Pero enseguida rectifiqué mi pensamiento fatalista, concediendo el beneficio de una duda razonable. Unas horas después, el fiscal había muerto de un proceso infeccioso. No tuve duda, y no solo yo, por desgracia. Muchos pensamos que las manos negras se lo habían quitado de en medio. Había razones para ello. Se había convertido en un ser molesto para los golpistas/independentistas y demás tropa afín de la izquierda radical que, a falta de argumentos, lo trataron de facha y se burlaron de él después de muerto. Que la izquierda no entiende de ética ni de estética, es bien sabido, y que no cree en la separación de poderes ni en la ley misma, también. Para ellos, decir democracia es decir gente, calle, tumulto y escrache, según a quién. Para la izquierda el voto es uno de los sacramentos laicistas para ganar el cielo en el que no creen; a falta de más esperanzas, es un bien en sí mismo; no importa si lo que se vota es legítimo o no, o si atenta contra la esencia del ser humano. Votar, por ejemplo, si se puede o no matar a un bebé en gestación, o votar sobre aplicar la eutanasia a los niños imperfectos, a los mayores y a los enfermos, no dice mucho del hombre del siglo XXI, mucho más cercano a la barbarie de épocas pasadas de lo que presumimos. Al decir izquierda y secesionistas me refiero también a sus perversos financiadores, creadores de desorden y dolor.

Dicho esto, quiero hablar sobre el fiscal Maza, que encontró la muerte en la ciudad porteña durante un viaje institucional. El hermetismo en los primeros momentos fue total, todo lo contrario a la cacareada transparencia. En la web “Red Adler” leemos que fue envenenado con la toxina Shiga clase Stx-2, y se informa de unos cuantos pormenores, que se complementan con explicaciones detalladas de expertos nefrólogos. La sospecha está servida. “A ver qué dice la autopsia”, decimos pensativos, y para avivar aún más la llama de la conspiración, horas después nos dicen que no hay autopsia, que para agilizar los trámites han dictaminado “muerte natural” y que la familia está de acuerdo. No lo entendemos y seguimos sospechando que alguna mano oculta acabó con la vida del fiscal que envió a los golpistas a la cárcel.
A esto se añade que los confidentes y cierta gente muy bien conectada nos habla de los sionistas y de George Soros y su Open Society, que se dedica, aparte de a comprar a periodistas y a políticos corruptos, a financiar cuanto proyecto nefasto hay en el mundo: nacionalismos, independentismos, grupos terroristas y todo grupúsculo que pueda crear inestabilidad e incertidumbre, entre ellos la CUP. Y esto no es conspiranoia, sino realidad pura y dura. Que se lo pregunten si no al jovencísimo presidente de Austria, Sebastián Kurz, que a Soros le dio un mes de plazo para sacar sus fundaciones del país. Varios medios de comunicación escritos se han hecho eco de sus palabras: “Soros está arrojando todo lo que tiene detrás de su impulso por el control global. La desinformación y la manipulación de los medios han aumentado exponencialmente de la noche a la mañana. No tenemos lugar para la complacencia. […] El espectro de Soros es el mayor desafío al que se enfrenta la humanidad en el mundo en 2017. Es un gran calamar vampiro envuelto en la faz de la humanidad, insertando implacablemente su embudo de sangre en todo lo que huele a dinero, usando este dinero para comprar políticos corruptos, periodistas y el sector público, y tratando de crear el mundo a su imagen. […] Austria ha dicho no al NOM y yo voy a defenderlo”.
Por si esto fuera poco, últimamente ha habido toda suerte de noticias sobre la injerencia de ciertos sectores de Rusia e Israel que habrían –entre otros desaguisados—, hackeado la web del Tribunal Constitucional bajo la firma de Anonymous, e intervenciones de los sionistas en la caída de los dos aviones Eurofighter que, como informamos en su día, habrían sido atacados por una “ Directed Energy Weapon”, DEW (arma de energía dirigida portátil), un dispositivo fabricado, supuestamente, en Israel.

Los periodistas que nos hemos curtido en el arte de ver más allá de las cosas, porque es donde casi siempre se vislumbran las astillas de la verdad, no necesitamos demasiados datos para intuir ciertos hechos, aunque no tengamos las piezas completas del tablero. El entrenamiento diario nos ha hecho desarrollar un músculo muy eficaz que se llama “deducción intuitiva”. Y algunos de estos casos son “de libro”.

Expuesto todo esto y volviendo al fiscal José Manuel Maza y su inesperada y misteriosa muerte, es sorprendente el velo de encubrimiento que se ha tendido en torno al caso. Es como matarlo otra vez después de muerto. Nadie habla, nadie opina, nadie pregunta. Aunque, en privado, el que más y el que menos, tiene su opinión al respecto, muy contraria a la hipótesis oficial.

Es muy criticable que se hayan gestionado tan mal sus momentos póstumos. No se entiende que no se le haya practicado la autopsia. ¿Es que nadie de su entorno ni del Gobierno tiene una duda, aunque sea mínima? Si esto ocurriera en nuestra familia, sin duda, pediríamos explicaciones y exigiríamos el dictamen de un forense independiente. En el caso del fiscal, debería haberse hecho, aunque solo fuera para disipar dudas y acallar bocas. El caso Maza lo estudiarán los historiadores venideros, como hoy se investiga la muerte de Prim, de Carrero Blanco u otros magnicidios. De momento, en público o en privado, con censura o sin ella, se habla de unos hechos nada claros y de un tratamiento inmerecido a un hombre que tuvo por estandarte la Justicia. ¡Un enigma más en nuestra historia!

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Forcadell volverá a la cárcel si reincide en la matraca de la independencia.

17.11.17 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo

Aquella bravuconada de “Ni un paso atrás” se convirtió en rendición genuflexa ante la Justicia este jueves 9 de noviembre de 2017. A Carma Forcadell, presidenta del parlamento catalán, se le cayeron la valentía y el honor cuando olió de cerca los barrotes de la cárcel y pensó en el uniforme azul de presa, en los “Vivas a España” que iban a corearle las reclusas y en la ristre de privilegios que iban a quedarse atrás, por el cuento de “Alicia en el país de las maravillas de la independencia”. Aparte de los 150.000 euros de fianza, la retirada del pasaporte y demás medidas al uso, la más importante en mi opinión es el acato a la ley y la promesa de no hacer política fuera del marco constitucional. “Bienvenida a la legalidad”, Carma. No hay por qué dudar de los hijos pródigos cuando vuelven pidiendo perdón.

Las medidas cautelares del juez son criticadas por los sectores más radicales: los de un bando y los de otro. Unos consideran que el juez Llarena debería haberlos mandado a la cárcel, como hizo la juez Lamela la semana anterior con Junqueras y adláteres, y hablan de una nueva componenda del Gobierno, experto ya en la negociación con terroristas, cediendo a chantajes, inconcebibles en otro tiempo o con otros gobernantes.

Ignoro hasta qué punto pudo haber presionado el Ejecutivo de Rajoy para que el auto fuera más “blando”, dadas las circunstancias de una campaña electoral en marcha y una temperatura de la calle casi al punto de ebullición, con todos los arrebatados y ociosos cortando fronteras, estaciones, pintarrajeando trenes y poniendo a los bebés de barreras humanas, cosa esta última que nos lleva a cuestionarnos la inoperatividad de la Fiscalía de menores.

Es cierto que el Gobierno está siendo muy cobarde en muchos aspectos. Por hablar de lo último, la nula actuación de los mossos, controlados ahora por Interior, dejando indefensos a miles de ciudadanos, no tiene parangón ni disculpa, y es lógico que muchos ciudadanos digan que el Gobierno es cobarde e incluso carente de empatía. Sin embargo, manteniendo activa la crítica reiterada que venimos haciendo al Ejecutivo de Rajoy desde sus inicios, en esta nueva circunstancia considero importante analizar algunos aspectos: el PP gobierna esta legislatura de puro milagro, y a esta situación lo ha llevado su incumplimiento del programa electoral de 2012 y los incontables casos de corrupción, amén de la leyenda negra de la derecha, que tantos agitadores tiene, sin que se haga ningún tipo de pedagogía por enmendarlo. El Gobierno está en manos de sus socios, a los que tiene que contentar haciendo cesiones que no se entienden, como la no intervención de TV3, sabiendo el terrible daño que está infligiendo a la sociedad catalana. Despejemos incógnitas: los socialistas han vetado que el Gobierno controle TV3 porque se reservan para ellos su reestructuración y control. Los del puño y la rosa, con el ambiguo Iceta a la cabeza tienen en su hoja de ruta formar un “tri”o un cuatripartito, según se den las cosas, con la metralla nacionalista moderada –una contradictio in terminis—y los radicales. Es una aspiración lícita, pero hay que tener memoria y recordar la época de Montilla, gran culpable y fertilizante de lo que estamos viviendo ahora. El PP está pagando las cuentas del pasado, al que hay que sumar la patulea de gente inepta y de dudosa moral que rodea a Rajoy.

Dicho esto, no está de más hablar un poco de perspectiva. Nos guste o no, vivimos tiempos nuevos, inimaginables hace unos años. Las nuevas tecnologías condicionan nuestra vida, para bien y para mal. El viejo dicho “una imagen vale más que mil palabras”, aunque yo no esté de acuerdo, quizá porque me gusta leer, escribir y razonar, es hoy un valor en alza. Y en cuanto a palabras, no hacen falta 1000; los 140 caracteres del tuit de un posible analfabeto o de un mentiroso malintencionado pueden transformarse en virales en cuestión de segundos. No importa si lo que se transmite es verdad o mentira. En la sociedad del homo videns, como dice Sartori, lo importante es el impacto, la emoción del momento. El ser humano ha invertido el camino de la evolución y se parece cada vez más a los primates. Todos tenemos en nuestras mentes las imágenes de la carga policial –que no fue tal, pero así lo pareció— que fueron portada de varios medios internacionales. ¡Es una locura, pero es lo que hay! Por eso, lo que llamamos inacción del Gobierno no es más que la decisión de no caer en la trampa de esta gentuza que no da puntada sin hilo y lo tiene todo por escrito. ¡Cuánto hubieran dado por una imagen de los antidisturbios disolviendo a empujones de porra a las “inocentes” del sindicato de estudiantes que mantuvieron bloqueada la AP-7 y otras vías públicas el día de la huelga política! Pero tuvieron que irse a su casa de manos vacías, sin la anhelada imagen para su diario martirológico. Dicho esto, recurriendo al perspectivismo y recordando a Ortega, estaríamos aquí ante un hecho integrado por diferentes puntos de vista.

Volviendo a la rendición de Forcadell y sus compinches en la trama criminal, en contra de la opinión de muchos, a mi entender marca un antes y un después en el independentismo. No porque crea en la palabra de semejantes personajes “non gratos”, para toda la gente de bien, sino porque en el auto del juez Llerena queda bien claro que la reiteración en el delito les llevaría nuevamente a prisión. Y tal y como está el panorama, mejor están fuera como cobardes, que dentro como héroes. Aunque los adeptos de la secta independentista, acostumbrados al victimismo, a vivir en una realidad paralela, producto de su esquizofrenia colectiva, y maestros en la mentira y la tergiversación, están haciendo una interpretación a su medida del auto del juez. Así, los oímos hablar como si, contrariamente a la juez Lamela en la Audiencia Nacional, en el Supremo los hubieran recibido con la banda municipal y les hubieran servido un fino para hacer boca. Ese es el mensaje que están transmitiendo a los suyos. Hago esto extensivo a sus canales y comunicadores afines, sea la Antena 3, con la progre Susana Griso, la Cuatro, la Sexta –Ferreras parece que no leyó el auto—porque siguen dándoles cuerda al rebaño de opinadores salidos del filón de los medios apesebrados del independentismo. Veremos a ver cuántos sobreviven a los EREs que ya se plantean, una vez seca la teta del dinero público. De momento, parece que siguen en la luna, y acostumbrados a la “literatura” del tuit, leer 27 páginas de un auto debe parecerles poco menos que un tomo.

Forcadell no acudió a la manifestación contra el 155 organizada por Ómnium y la ANC, de la que ella fue presidenta. Es cierto que como persona tiene el derecho de manifestarse, pero también lo es que prometió ante el juez acatar el artículo 155 y no volver a delinquir, como dice el auto en la página 22:

“… lo que se evalúa es el riesgo de reiteración en ese comportamiento, lo que debe hacerse considerando que el devenir político más próximo y cercano pudiera propiciar la persistencia en la actuación fuera del marco constitucional y transformar la próxima legislatura, en un ilegal proceso constituyente. En todo caso, todos los querellados, no es que hayan asumido la intervención derivada de la aplicación del artículo 155 de la CE, sino que han manifestado que, o bien renuncian a la actividad política futura o, los que desean seguir ejerciéndola, lo harán renunciando a cualquier actuación fuera del marco constitucional”. (Las negritas son mías).

Pero la cosa no se queda ahí. Los investigados pudieron pensar que engañaban al juez para eludir la prisión, pero veamos lo que dice el auto en la página 23:

“No se escapa que las afirmaciones de todos ellos pueden ser mendaces, en todo caso, han de ser valoradas en lo que contienen, sin perjuicio de poderse modificar las medidas cautelares si se evidenciara un retorno a la actuación ilegal que se investiga”. (Las negritas son mías). Es decir, que si reinciden volverán a la cárcel.
Junqueras y sus compis de talego ya saben la receta para salir de prisión y esperar fuera el juicio por rebelión, sedición, malversación y conexos. Sus defensas ya hablan de la “estrategia Forcadell”. Posiblemente, si ellos hubieran declarado y abjurado de sus conductas delictivas, como sí hicieron los del Parlament, las medidas cautelares de la juez Lamela hubieran sido más suaves y no hubiera decretado su entrada en prisión. Están a tiempo si vuelven a declaran en el Supremo, pero no olviden que hay que cumplir y no reiterar en el delito, si no, volverán otra vez al trullo. No creo que los tribunales se dejen chantajear como los gobernantes de Madrid a lo largo de las últimas legislaturas. Ahora creo que estamos hablando de otra cosa.
En cuando a Forcadell, yo le recomendaría andarse con pies de plomo. Sé que ya sueñan con una amnistía o un indulto, pero para ello hay que pasar muchas páginas y un purgatorio que no es lo que esperaba la que ya llevaba la corona de laurel como victoriosa del “prosés”. Yo le aconsejo quedarse en casa, a ser posible rezando. Los milagros existen y ella necesita uno muy grande para amortizar los errores de una vida de ilegalidades y tropelías. Si toda acción tiene su reacción, convertir una autonomía de un país democrático en una dictadura totalitaria tiene que tener la suya. Dicho todo esto, me atrevo a augurar que las próximas manifestaciones serán solo una reacción de la vacuna contra el independentismo.

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La Sexta y TV3 al servicio de los golpistas catalanes.

03.11.17 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo

Me parece indignante que estos medios de comunicación al servicio del golpismo campen a sus anchas en sus programas maratonianos defendiendo la ilegalidad. No se entiende. El problema independentista es un tumor bastante más grande de lo que nos imaginábamos. Muchos nos hemos caído del guindo y descubrimos con preocupación que una parte del pueblo catalán, esos dos millones que han puesto en jaque al Estado, no solo están envenenados por años de educación y matraca televisiva independentista, sino que hemos descubierto que esta gente adolece de discernimiento y capacidad de pensar.

Hace años me dediqué a investigar las sectas e incluso coqueteé con alguna de ellas para experimentar en carne propia cómo ejercen la manipulación y el proceso destructivo de la mente hasta convertir a los adeptos en zombis que actúan a la voz de mando del líder. Fue poco tiempo, pero me bastó para hacer un buen análisis que después publiqué. Es cierto que, en general, los partidos políticos tienen estructuras y maneras de sometimiento muy similar a las de las sectas. Yendo a lo que nos ocupa, el independentismo catalán es la gran secta de España, que encaja en la clasificación de secta destructiva. Lo que suele hacerse con los adeptos de las sectas es someterlos a un proceso de desprogramación voluntaria e individual, aunque no siempre se recuperan. Hacer esto con los secesionistas catalanes es prácticamente imposible. Por eso me parece que esto es un caso perdido.

Lo que es indignante, vuelvo a decir, es que haya medios de comunicación que de manera sistemática se sitúen del lado de la ilegalidad y contribuyan a la agitación de las masas, ya de por sí bastante soliviantadas. Refiriéndonos al tema catalán, y en concreto a la Sexta, es de notar que todos los programas políticos de la parrilla dedican parte de su tiempo a emitir declaraciones de los radicales: Podemos, Colau, la CUP y demás partidos independentistas y sus tentáculos ANC y Ómnium Cultural. Les faltó tiempo hoy para criticar la decisión de la juez Lamela de enviar a prisión a los golpistas. Lo sorprendente es que nadie corrige sus mentiras repetidas una y otra vez. Así, el pueblo, en un estado de esquizofrenia permanente, agitado por los dirigentes de la secta destructiva, repite las consignas invirtiendo la realidad.

Mientas tanto, Puigdemont se mofa de la Justicia desde su escondrijo belga, esperando que su abogado, defensor de etarras, ponga en entredicho la justicia española. Y, encima, tiene a TV3 a su servicio para seguir intoxicando. ¿Seguirá el Gobierno sin intervenir este foco de golpismo? Esa concesión al PSOE antes del debate del Senado pudo estar justificada, pero vistas las cosas, algo habrá que hacer. Una cosa es ser prudente, y otra que se rían en nuestras caras.

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Los golpistas catalanes ya en los tribunales.

02.11.17 | 10:30. Archivado en Magdalena del Amo

Por fin, los golpistas imputados por rebelión, sedición, malversación y delitos conexos, han sido citados a declarar. ¡Qué largos han sido estos últimos días y cuán vertiginosos y surrealistas!

La noticia que situaba a Puigdemont en Bélgica nos mantuvo preocupados durante unas horas. Los rumores sobre su relación con los independentistas belgas, su intención de solicitar asilo político y su toma de contacto con el abogado Paul Bekaert, hacía vislumbrar un panorama, cuando menos, tortuoso. Es sabido que los Estados de la Unión Europea son considerados países seguros y solo se prevé la concesión de asilo en determinados supuestos. Pero también lo es que Bélgica es un país que, en estas cuestiones, es considerado por los progres “más garantista”, es decir, con fisuras por donde, con cierta habilidad pueden colarse las ratas. Pero también lo es que el discurso de la gente del “prusés”, ha calado entre los agitadores de la opinión pública. Llevan mucho tiempo intentando internacionalizar el conflicto y planificando estrategias, para lo cual han gastado ingentes cantidades de dinero público. De ahí que en las querellas presentadas por la Fiscalía, aceptadas por la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo se incluya el delito de malversación y se les pida una fianza de seis millones de euros para cubrir el desfalco. Esta preocupación por el Puigdemont “huido” se incrementó tras las palabras del letrado Paul Bekaert, que tantos disgustos nos dio en el pasado cuando defendía a los etarras impidiendo que fueran extraditados para ser juzgados en España.

Aunque se dice que están improvisando, yo creo que no. Tenían planeadas varias vías según se fueran desarrollando los acontecimientos, pero destaco estos dos escenarios: el primero, poner al “Estado contra las cuerdas” sacando la gente a la calle, con manifestaciones para crear desestabilización y fractura social, con el fin de obligar al Estado a negociar, tal como figura en sus hojas de ruta. A esta manera de proceder, los secesionistas la denominan “manifestación pacífica” y “resistencia pacífica”. Y como conocen el talante de Mariano Rajoy, creyeron que o ahora o nunca. Pero les salió mal. El otro escenario era la rebelión a la desesperada y provocar que el Estado aplicara el artículo 155 –Joan Tardá dijo en el 2012 que el 155 les iría “de coña”—. Pero también les salió mal. Veamos por qué.

La aplicación del 155 les iría de “coña” porque se lo imaginaban con los tanques en los aeropuertos, los antidisturbios en las calles dando porrazos y rompiendo dedos, y esa sería la gran puesta en escena para que la comunidad internacional entrara en el conflicto. No hay que olvidar los cientos de millones que gastan en chiringuitos propagandísticos de todo tipo y, además, desde que empezó el “proceso” tienen contratada a una empresa de marketing de Estados Unidos para que les haga la propaganda. Hay que incluir también a la caterva de periodistas de medios extranjeros –y también españoles— muy bien pagados para internacionalizar la gran mentira. ¡Y, mientras tanto, nuestro Gobierno pensando que solo era un suflé! Pero no es momento de reproches al gobierno por habernos llevado hasta aquí, sino de ponderar su mesura y bien hacer. En este caso sí. Hasta ahora. Si cambia, estamos en la obligación de hacerle la crítica.

Discrepo de las corrientes que culpan al Gobierno de chanchullear con los golpistas, o de no haber entrado a la manera del Séptimo de Caballería, tomando las instituciones, para que se notara quién manda ahora, como se hacía en otros tiempos. A mí también me gustaría que la cosa fuera más deprisa e incluso más espectacular, pero me parece que se está haciendo con mucho tiento, de manera “exquisita”, por emplear las palabras que oí a alguien del Ejecutivo. Y con esta actuación, los golpistas se han quedado sin argumentos; se han quedado sin las imágenes para la prensa progre internacional y las redes sociales. Por eso les salió mal la estrategia.

Con todo lo que está ocurriendo, y a falta de los capítulos intermedios y finales, no creo que los independentistas queden con ganas de seguir echando pulsos al Estado. Aunque con lo tercos que son, todo es de esperar. No estaría de más, no obstante, que se les exigiera a los partidos independentistas renunciar a la independencia, no de sentimiento, pero sí de hecho. No se entiende –máxime viendo a lo que conduce— que haya formaciones políticas legales con objetivos que no se ajustan a la Constitución. Hay que dejar claro que, aunque la Constitución se reforme, nunca habrá derecho de autodeterminación ni de independencia. ¡Y basta ya de chantajes!

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El dedo de Puigdemont en el botón rojo del 155.

28.10.17 | 10:00. Archivado en Magdalena del Amo

El periódico “The Guardian” compara la crisis de Cataluña con las películas desquiciantes de Pedro Almodóvar. Es una comparación ocurrente, si no fuera por las consecuencias que está trayendo y lo que vendrá en los próximos meses, no solo políticas sino sociales. Decir que la convivencia está fracturada no es ninguna novedad, pero hay que seguir resaltándolo, al menos para contrarrestar el “no pasa nada” con el que continúan los golpistas y todo su entorno afín. No nos olvidemos que quienes apoyan el golpe de Estado son también golpistas. Y, por favor, que dejen de pedir diálogo los que se han saltado la línea roja de la ley, y sus simpatizantes mediáticos. Que dejen de hablar de “manifestarse pacíficamente”, porque eso es un engaño. No es muy pacífico insultar y provocar a las fuerzas del orden, tirarse por el suelo buscando un rasguño para rentabilizarlo en las redes y acudir al centro de salud para contabilizar en la lista de heridos; tampoco es pacífico desobedecer los mandatos judiciales. Y un favor más, dejemos de tener miedo a las palabras. Es una mordaza que nos hemos impuesto, por miedo, por comodidad o por conveniencia, pero ya es hora de poner sobre la mesa nuestras cartas.

Digo esto porque con los independentistas, especialmente con vascos y catalanes hemos sido todos demasiado tolerantes. A lo largo de casi cuarenta años, nuestros gobernantes los han utilizado para formar mayorías y sacar adelante sus programas. A cambio, tuvieron un trato excepcional y siempre volvían de la Moncloa con alguna paga extra, aunque eso supusiera una discriminación para el resto de autonomías. Lo de Cataluña no es de ahora. Hemos sido demasiado transigentes, demasiado exquisitos para no molestarles. Su fanatismo lo hemos alimentado entre todos; con dinero público se han dedicado a abrir embajadas, donde colocaban a sus enchufados. También les ayudamos a crear los dos colectivos de “los Jordis”, Ómnium Cultural y ANC, cuyo fin es sembrar odio y convertir a una parte de los catalanes en rebaño. El líder de ANC lo fue antes de la organización filoterrorista CRIDA, muy afín a ETA y a Herri Batasuna. Pero, repito, lo de Cataluña viene de lejos. Se recuerda estos días a Companys, un héroe sustentado en una biografía falsa. Más cercano a nuestros días, recordemos que Aznar hablaba catalán en la intimidad y Zapatero dotó de alas eléctricas al independentismo y Rajoy continuó alimentando el monstruo que hoy acecha a todos los españoles para chuparnos la sangre, la moral, y que nos tiene a todos a la espera de que cuatro locos irresponsables se dignen volver a la legalidad.

Confieso que me sorprendió Rajoy. No creí que iba a atreverse a activar el 155, un artículo sobre el que cualquiera parece saber más que el propio Gobierno. Se dice que es muy difícil de ejecutar. ¿Lo es en realidad? Yo creo que esta dificultad, aparte de las cuestiones administrativas, estriba en los propios rebeldes de la Generalitat, es decir, quienes lo hacen difícil son los golpistas y sediciosos, porque amenazan con ofrecer resistencia a acatar las órdenes judiciales, como viene siendo su costumbre.

Ahora, el botón rojo está bajo el dedo de Puigdemont. Aún tiene la opción de ir al Senado y volver al marco legal, o convocar elecciones. Eso sí, lo hecho, hecho está y es muy grave. ¡Nada de buenismo y nada de amnistías! Debe ser juzgado por sus delitos, sean de rebelión, sedición o desobediencia, amén de otras causas que tiene pendientes.

¿Qué ocurrirá si continúa adelante con su rebelión y se encierra en el Palau de la Generalitat? La Fiscalía ya ha dicho que tiene preparada una querella y que no descarta la prisión preventiva. ¿Qué pasará en el caso de que se ordene su detención? Se ha publicado que en los últimos días ha cuadriplicado su “guardia personal” con agentes del Grupo Especial de Intervención. ¿Qué ocurrirá se los Mossos continúan fieles al gobierno rebelde? ¿Qué ocurrirá si se sigue convocando a la ciudadanía para formar trincheras humanas? En los medios se elude hablar de este escenario –quizá para no alarmar, o para que no se interprete como una amenaza—, pero es algo que puede ocurrir, y debe decirse. Es lícito y legítimo que el Estado recurra a la fuerza para hacer cumplir la ley, pero no veo que se esté haciendo pedagogía. Y esto hay que explicarlo, y explicarlo bien. En situaciones así, la ética de la responsabilidad a la que alude Max Weber debe primar sobre la ética emocional. Esperemos que Puigdemont vuelva a la legalidad y que estas medidas no tengan que aplicarse.

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Cataluña, aviones estrellados e incendios: ¿Tres piezas de un complot?

18.10.17 | 13:20. Archivado en Magdalena del Amo

No podría asegurar si lo que está ocurriendo estos días en España está relacionado o no, pero tiene toda la pinta. Aparentemente, son cuestiones distintas, pero es muy posible que estén unidas por un sutil hilo invisible. Investigar sobre la otra cara de los hechos es una de mis inclinaciones, que se ha ido recrudeciendo con el tiempo, a medida que fui conociendo tras bambalinas determinadas tramas que se han presentado al ciudadano como simples noticias, más o menos coherentes. Por tanto, no necesito que estimulen mi tendencia a ver a través de las paredes. Sin embargo, estos días me están llegando algunos datos curiosos, de esos que, en general, en los medios de comunicación considerados “serios” jamás se tienen en cuenta, por considerarlos delirantes. Estos apuntes se refieren al tema catalán, a los incendios y a los dos aviones estrellados, con el resultado de las muertes de sus jóvenes pilotos.

Lo de Cataluña es un despropósito. Haciendo un análisis simple, ¡cómo es posible que 43 millones de españoles estemos pendientes de 2 millones de independentistas fanáticos, que han decidido saltarse la Constitución y crear una realidad distinta, separada de España! ¡Cómo es posible que los sucesivos gobiernos –de la izquierda y de la derecha— hayan permitido que la situación llegara a estos extremos! ¡Y cómo es posible que los diferentes gobiernos hiciesen la vista gorda cuando se sabía que Pujol y Más se estaban enriqueciendo y que se educaba y desinformaba a la población a través de los centros de enseñanza y los medios de comunicación públicos! De aquellos polvos vienen estos lodos, eso sí, abonado el campo por los sembradores de caos, ajenos a Cataluña, pero presentes siempre en las zonas de conflicto, para crearlos o para alimentarlos.

El tema de Cataluña no se despacha así como así. No se trata solo de dos bandos formados por un gobierno de España que no entiende el problema catalán, y un gobierno catalán que quiere una independencia que no es posible, al menos de momento. ¿Es todo esto un conflicto llevado al extremo para propiciar un cambio de Estado a través de la reforma de la Constitución? No faltan quienes acusan a Mariano Rajoy Brey de traidor y de abrir el melón para propiciar el desmembramiento de España, y convertirla en nada. Se dice que cumple órdenes de arriba, en concreto, de la masonería, concretada en el Club Bilderberg. Se ha especulado mucho en medios no oficiales sobre la pertenencia de Mariano Rajoy a la secta o sociedad secreta –que no discreta, como les gusta llamarse— del mandil. Lo dijo, entre otros, el padre Guerra, experto en estos temas y autor del libro Religión, política y masonería. A nosotros no nos consta su militancia, pero su política es cien por cien masónica. Y con esta gente no funciona la lógica.

En estos momentos, parece que Rajoy siempre fue reacio a aplicar el artículo 155 y por eso lo ha ido retrasando, esperando la actuación de fiscales y jueces, y dando a Puigdemont varias oportunidades para restaurar la legalidad. Pero no faltan los malpensados que verían en esta dilación del presidente una estrategia para forzar la ruptura de España en taifas del siglo XXI, dirigidas por marionetas obedientes.

Pero las turbas toman la calle; “de manera pacífica”, dicen, para darnos lecciones de democracia. Presionan para recuperar a sus santos héroes, “los Jordis”, en prisión preventiva por sediciosos, a los que denominan presos políticos. La mentira es la reina y la tergiversación de las manadas de cerebro debilitado por el “MK-Ultra” de los medios públicos, en especial la TV3.

La extrema izquierda sabe mucho de calle, y es de temer. Y, por si esto fuera poco, por fuentes no oficiales sabemos que en estos momentos habría en Cataluña sionistas especialistas en tácticas de guerrilla urbana y combate callejero, llegados del centro de entrenamiento de la base militar de Zeelim, en el desierto del Néguev, cuya presencia fue detectada en el aeropuerto del Prat. Ante esto, tenemos que preguntarnos: ¿A quién pretenden entrenar? ¿A independentistas radicales para combatir en la calle si se activa el 155? Parece que nos esperan días intensos.

Me preocupa el tema de los aviones. Nada más oír la noticia pensé que era demasiada coincidencia que un Eurofighter se estrellara cuando hacía las maniobras de aproximación en la base de Los Llanos (Albacete), tras participar en el desfile de las Fuerzas Armadas, pero me rectifiqué a mí misma culpándome por buscar siempre cinco pies al gato. Enseguida me llegó el macutazo de que, posiblemente, la aeronave hubiera sido atacada por una Directed Energy Weapon, DEW (arma de energía dirigida portátil). El dispositivo se fabrica, supuestamente, en Israel y se trataría de un “prototipo evolucionado y miniaturizado basado en el Keren Barzel, de Rafael Advanced Defense Systems”. Algunos testigos informaron de un todoterreno que salió a gran velocidad tras el accidente. El motivo sería enturbiar una fecha tan señalada, que coincide además con el conflicto separatista en el que los sionistas están involucrados. Ya hemos hablado en otro lugar de la financiación de la CUP y otros grupos radicales por parte de la fundación Open Society del siniestro George Soros. ¡Es todo bastante complicado!

Pero ese mismo día nos advertían de que otros aviones Eurofighter, F-18 y los F-35 que planifica adquirir España, tendrían accidentes, porque, según algunas fuentes, los hackers roban información secreta de las aeronaves. Se trataría de hackers infiltrados, que actuarían a muy alto nivel. Pensé que esto era demasiado conspiranoico y no le di importancia, pero hoy, al oír la noticia de un nuevo accidente de un F-18 en Torrejón de Ardoz, me he puesto a temblar. Coincidentemente, el sistema de ataque fue el mismo, y por eso el piloto tampoco pudo eyectarse, al quedar inutilizado todo el sistema eléctrico.

Los incendios provocados de Galicia y otras partes de España, parece que también están dirigidos a crear caos, miedo, desolación y muerte y también tendrían conexiones masónicas. No hay que olvidar que la región gallega tiene su cáncer independentista e incluso sus grupúsculos terroristas. Viendo hoy a Pablo Podemos paseándose entre las cenizas y los cadáveres de nuestros muertos, solo apetecía vomitar. Pero, claro, hay que recordar que esta derecha nuestra fue quien nos traicionó y nos trajo a toda esta gentuza que tenemos sentada en los parlamentos.

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Por Magdalena del Amo
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Conspiraciones contra la humanidad. La agenda de los amos del mundo.

17.10.17 | 12:30. Archivado en Magdalena del Amo

Una carátula negra con letras blancas, un tablero de ajedrez y una mano abierta con el ojo masónico inscrito en el triángulo, es la puerta de acceso a los diversos flecos de un plan siniestro que los diseñadores de la sociedad nos han preparado. El título del libro, “Conspiraciones contra la humanidad”, y su subtítulo, “La agenda de los amos del mundo”, deja al descubierto varias tramas que afectan a la sociedad en varios ámbitos, sin que esta sospeche que desde ciertas cúpulas de poder se está atentando contra su economía, su ocio, su educación, su convivencia, su salud y su futuro.

Llevamos varios años sobre la pista de algunos de los puntos expuestos en el libro. Estas páginas son el resultado de esta búsqueda de respuestas ante cosas que no encajan, mentiras diseñadas, manipulaciones, tramas y complots. Y aquí entramos de lleno en el mundo de la conpiranoia, es decir, de los que desconfían de casi todo y afirman que casi nada es lo que parece. Estos expertos en ver más allá de lo aparente, son catalogados como conspiranoicos, vocablo que puede utilizarse de manera despectiva, y lo contrario. Pero antes de seguir, nos gustaría dedicar unas palabras a lo que se ha dado en llamar “teoría de la conspiración”. Algunas fuentes la definen como la “tentativa de explicar un acontecimiento o una cadena de acontecimientos, sucedidos o todavía por suceder, ya sea percibidos o reales, comúnmente de importancia política, social, económica o histórica, por medio de la existencia de un grupo secreto muy poderoso, extenso, de larga duración y, generalmente, malintencionado. La hipótesis general de las teorías conspirativas es que sucesos importantes en la historia han sido controlados por manipuladores que organizan los acontecimientos con motivos nefastos tras bambalinas”. La teoría de la conspiración representa algo peyorativo, y exenta de la justificación epistémica que toda explicación requiere, simples elucubraciones de personas que se alejan de la realidad en la interpretación de ciertos hechos de relevancia presentados por el sistema.

Las conspiraciones y los complots siempre han existido a lo largo de la historia, pero también es cierto que al pueblo se le suele dar una explicación alejada de la verdad, divulgada –o incluso fabricada— por la prensa del momento y los denominados historiadores y portavoces oficiales.

En el libro se habla de los colaboradores del sistema y los grupos de presión en el cambio social; del control de la población; de la manipulación a través de los mensajes subliminales y de la música; de las grandes agencias creadoras de la opinión pública; del cambio climático provocado; de la geoingeniería y sus tecnologías; del control del clima como arma de guerra; de los chemtrails; de la corrupta ONU y sus organismos internacionales; de la industria farmacéutica y la agroquímica; del gran negocio de la enfermedad; de la persecución a los médicos que utilizan tratamientos alternativos para curar el cáncer; de los efectos nocivos de algunas vacunas; de Monsanto; de los transgénicos; del Códex Alimentarius; de las plantas prohibidas; de los inventos que no salen adelante; de los falsos filántropos, como Rockefeller o Gates; de las falsas banderas; del sexo como estrategia de manipulación; de la ideología de género; de la LGTB al servicio del sistema; de la hipersexualización de la infancia; del Plan Kalergi; del multiculturalismo promovido por la élite; de la estrategia del miedo y de la islamización de Europa.

Se nos ha preguntado si en el libro tratamos todas las conspiraciones contra la humanidad. La respuesta es no. Algunas, relacionadas con rituales satánicos, vídeos snuff, pedofilia y tráfico de personas hemos preferido no ponerlas por escrito, porque los datos son extremadamente duros y podrían herir la sensibilidad de algunos lectores. Los capítulos que ocupan las 344 páginas son más que suficientes para demostrar que estamos en manos de psicópatas enemigos de la humanidad. Hay que conocer el trasfondo de sus estrategias para empezar a combatirlas. El número de personas dispuestas a combatir la mentira va in crescendo, pero hacen falta más para formar un ejército; un ejército de soldados adultos e informados que han descubierto las claves del enemigo y empuñan las armas de la verdad. Solo así podremos vencerlo. Mientras la sociedad siga aletargada, creyendo a pies juntillas las mentiras del sistema y siguiendo sus consignas, no habrá esperanza para el ser humano, a merced de los locos que rigen el mundo.

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Para los fiscales sí es declaración unilateral de independencia.

17.10.17 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo

Yo no soy mucho de banderas, aunque la actualidad de los últimos días, por pura dignidad y en defensa propia, haya hecho aflorar mi instinto patriótico. En este momento, mis intereses son otros muy distintos al juego de la política, en el que, por desgracia, no siempre juegan ni los mejores ni los más honrados.

A los que defendemos la unidad de España, el sainete de esta tarde en el parlamento catalán, nos dejó apesadumbrados e impotentes. Yo no veo que Puigdemont haya dado marcha atrás, como leo en los titulares de la prensa. Continuando con su estrategia chantajista, declaró la independencia y suspendió sus efectos inmediatos para emprender un diálogo y “llegar a una solución acordada”. Después, fuera del pleno, los diputados independentistas proclamaron “la república catalana como Estado independiente y soberano”. Se ve que para ellos la política es puro teatro. A mí me pareció todo un acto de cinismo, una puesta en escena para maquillar su imagen internacional, un despropósito, una tomadura de pelo, una burla a la ley, a la Constitución y a todos los españoles. El pulso al Estado continúa. Y las consecuencias de su acto de sedición también. El Gobierno aún no tiene claro qué hacer, pero una gran mayoría de españoles queremos que se haga justicia y se pongan las cosas en su sitio y, ya de paso, se aproveche para enmendar muchos disparates que se llevan cometiendo en Cataluña desde hace treinta años.

A nadie le gusta ver a los geos controlando multitudes, ni a los tanques del Ejército en la Diagonal, pero tampoco es agradable ver las hordas de insurrectos subvirtiendo el orden, y a los tractores desafiantes impidiendo el paso de los que velan por nuestra seguridad.

En medio de tanta confusión, parece que la justicia está haciendo bien su trabajo. Las tres principales asociaciones de fiscales –Unión Progresista de Fiscales, Asociación de Fiscales y Asociación Profesional e Independiente de Fiscales— consideran que se trató de una “declaración unilateral de independencia de Cataluña” y aseguran que “se ha consumado tristemente el golpe al Estado de Derecho y al régimen de libertades de todos los ciudadanos”.

Esta declaración nos reconcilia con el sentido común y nos aporta un rayo de esperanza. Esperemos que los políticos no lo estropeen.

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¿Diálogo ahora? No se puede dialogar con los golpistas.

09.10.17 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo

“No se puede dialogar con los golpistas”. Lo dijo Alfonso Guerra en una emisora de radio, con gran escándalo para los buenistas, y comparó la situación catalana con el golpe de Tejero, en la que a nadie se le ocurrió pedir diálogo. El diálogo fue la cárcel! Pero nuestros valores se han devaluado y nos hemos convertido en una sociedad frívola y blandengue con el sistema emocional completamente desequilibrado; una sociedad que anda perdida, que lo confunde todo, que llora en público por todo, que repite cual loro las consignas de los manipuladores sin entender siquiera lo que dicen; una sociedad que se rige por lo que lee o visiona en su móvil sin cuestionarlo. No importa si es verdad o mentira. Se ha visto estos días en el golpe de Estado en Cataluña. Manadas de gente viralizando con sus teléfonos imágenes falsas de otras manifestaciones, que mostraban cabezas chorreando sangre y heridas al por mayor; una masa de insurrectos vociferando como borregos frases de propaganda política secesionista que llevan interiorizando desde hace cuarenta años. Muchos de los manifestantes eran menores de colegio e instituto, cuyos profesores transmisores del odio a España les brindaron una clase práctica. No faltaron a la cita los grupos internacionales que acuden a armar bulla allá donde son requeridos, y otros “directores de orquesta” para que todo resultase un éxito y, al día siguiente, la prensa internacional abriera con titulares contra España y nuestras fuerzas del orden. Claro está, esto no se hubiera conseguido sin la colaboración de su canal autonómico TV3 y los nacionales afines La Cuatro y La Sexta, financiadas con los impuestos de todos los españoles.

Pero nada de lo ocurrido fue casual. Todo estaba preparado desde mucho antes. Lo entenderemos leyendo las palabras que Oriol Junqueras pronunció en Vic, el 15 de mayo de 2014, en el transcurso de una charla titulada “El camino hacia la independencia”. Las palabras del vicepresidente de la Generalitat no tienen desperdicio y ayudan a entender el pulso al Estado del 1-O por parte de los golpistas.

“Cuando nos digan que esto es ilegal, hemos de mantener la convocatoria. Cuando la prohíban, la hemos de mantener. Porque si nosotros enseñamos al mundo una imagen de colas de gente con una papeleta en la mano yendo a votar a una urna y el Gobierno español intentando impedir que voten, ya habremos ganado”.

Alude en su arenga a la ingeniería de los porcentajes para hacer parecer lo que no es. Se trata de un ejercicio de manipulación y de engaño, una trampa a los catalanes, a la democracia y al estado de derecho:

“Imaginemos que los que van a votar no son el 100 %, que son el 60 %; y que el 40 % vota sí y el 20 % vota no. Cuando el resultado se hace sobre el conjunto de la participación, dos tercios han votado sí, un tercio ha votado no; el 67 % ha votado sí y el 33 % ha votado no. Y eso es una victoria brutal [...]”. Esas son las cuentas de Junqueras, el católico practicante que se reunió con el arzobispo Omella. ¡A lo mejor fue para confesarse del delito de sedición!, aunque no creo.

En cuanto al papel mediador de la Iglesia, es una vergüenza la propaganda que algunas cadenas y periodistas de las mismas han hecho sin ningún fundamento. Incluso Pablo Iglesias, alias el Coletas, que no se resistía a quedar fuera de las noticias, se inventó una reunión con el arzobispo Osoro que nunca tuvo lugar; la cosa se limitó a una breve llamada telefónica por parte del podemita. ¡Pero ya tenía tema para una rueda de prensa y calmar así su adicción a las cámaras! El arzobispo de Madrid lo dejó muy claro en un comunicado y también el papa Francisco, que manifestó no estar de acuerdo con los que vulneran la ley.

Jueces y fiscales van a tener trabajo si es que, como anunciaron, todos los que perpetraron algún delito y se puedan identificar, tendrán que responder ante los tribunales. ¿Van a ser juzgados los responsables políticos por traición, sedición e insurrección? El jefe de los mossos, LluisTrapero y los de las asociaciones Omnium Cultural y ANC, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez tienen que declarar ante la jueza Teresa Laplana en la Audiencia Nacional, imputados por sedición. Algunos jueces de tendencia progre opinan que para que se cumpla el delito de sedición tiene que haber armas y alegan que esta fue una rebelión pacífica. Conviene recordar que la mentira y la calumnia son armas mucho más poderosas que el plomo. Sería bueno que los jueces, aparte de conocer la ley, estuvieran dotados de sentido común y no se dejasen seducir por ciertas ideologías, sobre todo cuando su llevada a la práctica es contraria a la ley. Otra pregunta que nos hacemos es quién responderá por los menores que agredieron a policías y guadias civiles llamándoles hijos de puta, fascistas, cabrones y asesinos. ¿Los padres por ser responsables directos?; ¿los maestros por incitarlos al odio? ¿Se irá de rositas la concejala de Ezquerra Republicana por inventarse que le habían tocado las tetas y cómo le habían ido rompiendo los dedos uno a uno, mentira de la cual se desdijo en TV3.

Seis días después, bancos y cada vez más empresas trasladan sus domicilios fiscales, los impositores sacan su dinero de Cataluña, el Constitucional suspende el pleno convocado para el lunes, Puigdemont solicitó comparecer el martes para hablar de la situación política actual. Los buenistas de turno salen a la calle con banderas blancas y piden diálogo. ¿Diálogo ahora? Por qué no advirtieron a los golpistas cuando organizaban el referéndum ilegal? El Gobierno invita a los golpistas a volver a la legalidad, pero el pulso al Estado continúa, y siguen con su hoja de ruta, eso sí, con nerviosismo, pues los acontecimientos económicos de los últimos dos días, los ha colocado contra las cuerdas. Muchos han empezado a darse cuenta de que la independencia no traería un mundo color de rosa. Algunos empiezan a darse cuenta –ya era hora- de que en todos estos años sus dirigentes les mentían mientras saqueaban Cataluña y engrosaban sus cuentas corrientes.
¿Qué hará Puigdemont? ¿Aceptará la presión de los radicales y proclamará la DUI? Creemos que no. Pero en ese caso, ¿activará el Gobierno el artículo 155, solicitado por Albert Rivera y los socialistas de la vieja guardia –mucho más conocedores del Estado- que los politiquillos de ahora? ¿Qué ocurrirá si a pesar de activar el 155 o incluso el 116 continúan con su sedición “pacífica”? ¿Se recurriría al Ejército? Ejercer la fuerza por el Estado es legal cuando se trata de reinstaurar el orden subvertido. Pero –y vuelvo a lo dicho en el primer párrafo- vivimos en una sociedad sin columna vertebral, con cuerpo de gusano, blandengue, que equivoca los conceptos y se mueve por lo que twittean los ociosos. Una sociedad manipulada que pone el grito en el cielo cuando la policía y la guardia civil cumplen con su deber. ¿Creen acaso que las porras de los policías son hisopos para asperger agua bendita y que sus pistolas son de jabón, teñidas con betún negro al estilo de “Toma el dinero y corre”. Lo del domingo, tan tergiversado por el “agitprop” no solo fue proporcionado sino que ni siquiera es comparable al modus operandi de los antidisturbios del Reino Unido, Bélgica, Alemania o Estados Unidos. No sobraría hacer un poco de pedagogía. No estaría de más contar a nuestros niños que las fuerzas del orden están ahí para protegernos, defendernos de los malos y para hacer cumplir la ley. En los juegos, los niños siempre quieren el papel de policía, porque saben que es representar al bien. ¿Qué tal si recuperamos el arquetipo?

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Los independentistas nos llevan a no comprar productos catalanes.

07.10.17 | 10:00. Archivado en Magdalena del Amo

Por un momento creí que eran los tanques del Ejército, dispuestos a defender el orden de la nación. Pero no, eran campesinos catalanes con sus tractores, dispuestos a vulnerar la cotidianidad de la segunda ciudad de España, el derecho de la gran mayoría de catalanes que se sienten tan españoles como los asturianos y los manchegos. La invasión de Barcelona por los tractores de los payeses desafiando al Estado y a sus instituciones fue la gota que colmó mi vaso. ¡Qué espectáculo bochornoso! Me había resistido a la tentación de escribir sobre Cataluña, y me sobran razones para ello. Me aburre, me hastía y considero que ya está todo dicho, redicho y repetido hasta la saturación. Llevamos con este tema desde que empezaron con el estatuto y Zapatero dio luz verde para legalizar lo ilegal. Me niego a desayunar todas las mañanas el mismo caldo recalentado y rancio. Huele mal y me produce urticaria en el alma. Pero además, quienes conocen mis análisis sobre el desarrollo de determinadas situaciones complejas saben hacia dónde tengo dirigido el foco. Claro que me preocupan los actores protagonistas que arengan y vociferan para enardecer a los fanáticos y ociosos, envueltos todos ellos en un manto de incultura y desconocimiento de la historia. Es cierto que nos produce impotencia, rabia inmensa y que no sabemos qué hacer con ellos. Mi parte visceral más primitiva es partidaria de meterlos a todos en un submarino y anclarlo en la Fosa de las Marianas. Bien rotulado, eso sí, con su cartel de INDEPENDENCIA. Más independencia imposible. ¡Qué tranquila se quedaría la región catalana y el resto de España sin esos agitadores, muchos de ellos, por cierto, apellidados López, Otero, García o Ferreiro, traidores por tanto a las tierras de donde proceden. Pero no quiero caer en los tópicos de siempre.

Me parece vergonzosa la manipulación de los medios afines al separatismo –que son casi todos— y la información sesgada, cuando no falsa en su totalidad, que difunden por boca de sus periodistas servidores de la idea, parece que por gusto propio, pues trasluce la satisfacción en sus caras y gestos al locutar falacias y mentiras. Con tanta propaganda de guerra no es de extrañar que el pueblo catalán con menos acceso a la información fidedigna repita cual loro que España les roba y demás consignas infectadas.

A propósito de los tractores, acabo de recibir un llamamiento para boicotear los productos agrícolas y ganaderos catalanes. “Evitar comprar frutas, verduras y carnes catalanas”. Hace tiempo que habíamos borrado de nuestra lista de la compra el cava catalán, la pizza Tarradellas, el adictivo Colacao, que tomábamos desde niños y otros productos de Nutrexpa. Ahora habrá que incluir en la lista negra a los de los tractores. Sé que es una medida visceral, pero no queda más remedio que utilizar sus mismas armas, convencida de que los valores de amor, armonía y energía positiva sirven de poco en esta ocasión de asintonía.

La Conferencia Episcopal no estuvo muy afortunada. Los obispos, que tanto temen los titulares de prensa de la izquierda, parece que han querido apuntarse un tanto con el enemigo y han pedido diálogo. Mejor hubieran seguido calladitos, como en otros temas –mucho más de su competencia—en los que los fieles están mucho más perdidos. Con esto se ha abierto otro frente, el de la X en la casilla de la Iglesia. Los “muy, muy” enojados con el comunicado piden abiertamente que pongan la X los independentistas, los laicistas, los que quemaban iglesias, los que asesinaban monjas y curas tras cortarles los testículos y metérselos en la boca. Pero de esto no se puede hablar porque es crispar. La Iglesia tiene que reivindicar a sus mártires en silencio, para no molestar a los descendientes de sus ejecutores y a sus simpatizantes. En Galicia hay un dicho que viene muy bien aquí: “Mexan por un y hai que dicir que chove”. Pues no; basta ya de buenismo, de palabras sin historia, de ingeniería verbal, de eufemismos.

Mi foco apunta más alto, a las cúpulas del poder en la sombra que, conocedoras de la condición del animal humano –porque, en definitiva, eso somos— propician situaciones de inestabilidad o acentúan las que existen. Les es muy fácil porque somos muy vulnerables. Nuestro cerebro reptiliano determina nuestras necesidades básicas: la lucha, la economía, el territorio y el sexo. Esto condiciona nuestra existencia humana. Penoso, pero es así. Por eso es tan fácil domeñarnos, tenernos en el aprisco y estimularnos cuando conviene. Ellos son los banderilleros que azuzan al toro –en este caso el independentismo— para que embista. Dicho esto, me desmarco y continúo en busca de un nivel de conciencia más en consonancia con el humano que lleva impresa la chispa divina inmortal, y que desarrolla con la práctica del AMOR incondicional.

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El terrorismo como estrategia de manipulación.

26.08.17 | 11:00. Archivado en Magdalena del Amo

España y el mundo están de luto. Miles de velas encendidas secan las lágrimas derramadas por una sociedad sufriente, que aún no ha interiorizado que el mundo se ha convertido en un campo de minas, por donde, muy pronto, pasear será poco menos que cosa de valientes, sobre todo, en las grandes ciudades. Ahora le tocó a Barcelona. ¿Dónde será la próxima masacre? Para nuestra desgracia, el terrorismo marca actualmente la hoja de ruta de gobiernos y ciudadanos. Y al decir terroristas no solo me refiero a los fanáticos reales, que ponen bombas y asesinan, sino también a los que tras bambalinas mueven los hilos y se aprovechan de esta lacra para sus fines ocultos, cada vez más a la vista.

Los que colocan bombas, decapitan infieles, torturan, violan a mujeres o se autoinmolan haciendo volar por los aires a seres humanos inocentes, parecen locos de manicomio, pero no lo son, por mucho que nos quieran hacer interiorizar esta nueva idea lanzada desde las alturas. Es cierto que existe una gran confusión entre los términos árabe, islámico, islamista, yihadista o muyahidín, y es verdad que un árabe puede ser agnóstico, que un islamista puede ser pacífico, y así cuantas premisas se nos antoje plantear. Ahora bien, en medio de la confusión semántica, de algo sí podemos estar seguros, y es que estos “locos”, según la nueva nomenclatura, odian a Occidente, que ellos consideran terreno a conquistar. Refiriéndonos a nuestro país, no hay que olvidar que España es su al-Andalus, su paraíso perdido al que prometieron volver. Promesa cumplida, por cierto, con la anuencia de nuestros políticos, que ejecutan tratados internacionales de muy dudosa finalidad. En lo que a mí respecta, estoy completamente segura del complot para islamizar Europa, una islamización a través de leyes buenistas, que promueven e implementan eufemismos para que el pueblo trague sin masticar los siglos de atraso de la cultura de las mezquitas. Los fieles que escuchan las enseñanzas de Mahoma, de boca del imam de turno, seguro que no ponen bombas, pero contribuyen con su presencia a que las mujeres europeas, a no mucho tardar, tengamos que usar velo y dejarnos maltratar por nuestros hombres, porque parece que así damos gusto al profeta.

La islamización de Europa es ya un hecho. Nuestros políticos “malinchistas”, al servicio de oscuros intereses, pretenden convertir la cultura occidental en una mera anécdota histórica, mientras dan protagonismo a los seguidores de Mahoma. Los musulmanes vienen para quedarse, para imponer, para reconquistar lo que perdieron en la Reconquista, para destruir nuestras pinacotecas porque ofenden a Alá. Nos han creado un profundo complejo de culpa y no nos atrevemos a verbalizar lo que internamente pensamos, no vaya a ser que nos tachen de xenófobos y de insolidarios. La mordaza es total. Con esa ventaja juegan nuestros dirigentes al servicio del Gran Ojo que todo lo ve, desde la cúspide de la pirámide. La manipulación de los sentimientos es un arma poderosa y la están empleando contra los ciudadanos, porque una cosa es prestar ayuda a los necesitados –léase en este caso inmigrantes y refugiados—y otra muy distinta es que, bajo este disfraz y a través de las mafias, estén entrando miles de “soldados de la guerra santa”, dispuestos a inmolarse, y arsenales de armas para asesinar al infiel. Paradójicamente, salvamos a sus hijos para que asesinen a los nuestros. Duro, pero es la triste realidad.

No obstante, conviene tener presente que la precuela de esta novela bélica por entregas la escribió Estados Unidos, con el autoatentado a las Torres gemelas, pretexto para la invasión de Irak, tras el bulo de las armas de destrucción masiva, el bombardeo a Libia después, seguido del rosario de guerras y guerrillas donde se utilizan las armas vendidas desde Libia, Siria e Irak. De aquellos polvos vienen estos lodos. Esta idea va calando, y muchos ya han empezado a darse cuenta de que el análisis de los hechos hay que iniciarlo si no desde el origen, sí desde más atrás de lo que se está haciendo. El 11-S marca el principio de una nueva “Edad”, que bien podríamos llamar postcontemporánea, que se caracteriza por un estado de guerra crónica, sutil y medio silenciosa, de la que algunos aún no se han percatado. Estamos en guerra, otro tipo de guerra: de precaución y de miedo, de campo de minas que no se sabe dónde ni cuándo pueden activarse. Con el temor, además, de que las bombas clásicas, atómicas, de racimo e incluso bacteriológicas, penden sobre nuestras cabezas. Esta es la situación.

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