Opinión

Los enemigos de España en el gobierno

11.06.18 | 10:10. Archivado en Magdalena del Amo

Tenemos a los enemigos de España instalados en el gobierno. A pesar de haber entrado por asalto, tras una trama que se ha ido descubriendo, se mueven como si tuvieran el voto mayoritario de los españoles. Ni siquiera disimulan sus ansias de instaurar una dictadura encubierta y hacer una España a su medida radical. Siguen con la nostalgia y el resentimiento de haber perdido la guerra, y no perdonan a los vencedores, como mi padre que luchó en el bando nacional y era de Falange.

El reciente gabinete sanchista ha empezado a quitarse la careta. Y es que los golpistas catalanes presionan y chantajean. ¿Alguien había creído que no había pacto? En el primer consejo de Ministros los socialistas desbloquearon las cuantas de la Generalidad, que no tiene nada que ver con el 155, como dicen por ahí, sino con el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), bloqueado en septiembre de 2017. Los golpistas recuperan el control de sus tarjetas de crédito con cargo al fondo, es decir a nuestro cargo; y podrán seguir gastando a manos llenas el dinero de la España que odian en su asqueroso “procés”, y continuar sembrando el odio y la violencia a través de sus medios de comunicación y asociaciones afines, cosa que llevan haciendo desde siempre. Pero llenarles la boca de billetes no les impide seguir vociferando y exigiendo. La CUP urge al xenófobo y antiespañol Torra volver a la unilateralidad, es decir, a la república independiente. ¿Nos habíamos creído otra cosa?

Hoy, la protagonista del telediario fue la “filoindependentista”, digámoslo así, Maritxel Batet, la ministra de Política Territorial. Dijo sin el menor rubor y sabiendo que su banda enemiga tiene ahora el poder, que la reforma de la Constitución es “urgente, viable y deseable”. Claro, es “urgente” porque hay que calmar al monstruo catalán que lleva meses, años, vampirizando a los españoles. Y ahora hay que resolverles el problema, no vaya a ser que la emprendan con Sánchez y le salga mal el plan. Es “deseable” por los que odian a España, que son minoría. ¿Pero, y si preguntamos al resto, a ver qué dice? La inefable ministra ya nos había dicho ayer que había que revertir “un camino que ha llevado a un callejón sin salida en Cataluña”. Pues chica, ya conocéis el camino de vuelta. Está bien claro: que los ilegales vuelvan a la legalidad y que a los golpistas se les condene y que sirva de ejemplo para que ningún independentista vuelva a delinquir. Y ya puestos, que se ilegalicen las organizaciones que movilizan a las masas para agredir a las fuerzas del orden, acosar a jueces, quemar banderas, cortar carreteras, poner a los niños de escudo, e ir contra el Estado. No estaría de más ilegalizar a los partidos políticos que llevan en su ideario la ruptura de la unidad nacional.

A esta ministra la recordaba, sobre todo, por hacer comparsa con los extremistas Rufián y Tardá, y montar numeritos en el Congreso. En más de una ocasión, la presidenta Ana Pastor tuvo que llamarle la atención por hablar en catalán, y pedirle que utilizara la lengua común a todos. Ella, sin el más mínimo respeto a la institución, le contestó que tenía allí la traducción, y siguió a lo suyo.

Sánchez tiene previsto reunirse con Torra, en breve. Y conociendo el percal, me estoy imaginando lo peor. Le va a prometer abrir el melón de la Constitución y, al más puro estilo Zapatero, hacer todas las reformas para que Cataluña, o mejor dicho, la secta de los independentistas/golpistas, pueda conseguir materializar sus aspiraciones y concretar sus mitos. También creo que le va a pedir un poco de paciencia, y tiempo para poder engatusar a los españoles con unas cuantas promesas de esas que llegan al corazón “y al bolsillo” y así ganar las elecciones, que convocará, claro está, tan pronto los sondeos les sean favorables. Creo que el plan es ese. Pero, conociendo su estrategia, en nosotros está no creer ni una palabra. Este gobierno de casting le va a causar a España daños irreparables, mucho más que el de Zapatero, que nos hundió en la miseria económica y moral. En nuestra mano está evitarlo.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
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El gobierno de las mujeres-cuota de Pedro Sánchez

09.06.18 | 10:05. Archivado en Magdalena del Amo

Lo digo claro. No me gusta el gobierno de Sánchez. Nada. No defiendo ni las paridades ni las cuotas, y este es un marcado gobierno de cuotas. Son mujeres cuota, mujeres usadas para crear un efecto como hizo ZP en su día. No le doy los cien días, ni siquiera diez. Me sorprende la papanatería de tanto comunicador y periodista boquiabierto ante el elenco socialista, ista, ista. No salen de su asombro, y el deslumbre les impide ver el paisaje dibujado a toda prisa, con marionetas para una función no sabemos si única o de sesión continua. Nos hemos hecho tan frívolos que hemos perdido el discernimiento y el sentir del orden de las cosas. Vivimos en una sociedad ramplona que se deja llevar por la emoción del momento que genera la tendencia y el gesto. Todo es imagen hoy, todo escenificación, todo apariencia, todo mentira aderezada con efectos especiales para indoctrinar y manipular a una masa indolente dispuesta siempre a oír la mentira mejor contada. El viento se llevó nuestros valores esenciales; esos que nos dan categoría de buenas personas. Si no los recuperamos estamos perdidos como sociedad.

Sánchez y su mago de cabecera, Iván Redondo, hace tiempo que diseñan la emboscada, el asalto a la Moncloa, el golpe de Estado. Por eso fue todo tan rápido y en cuestión de solo unas horas se lanzaron los paracaidistas. Cuando vi al nuevo presidente, con su traje bien cortado y corbata oscura presentar ante la prensa la lista de ministros no podía dejar de ver la gran jugada de la masonería internacional, representada estos días por el Club Bilderberg, su pantalla más visible. Por cierto, en esta reunión de Turín se encuentra Albert Ribera y Soraya Sáez de Santamaría que, según me cuentan, no estaba invitada y consiguió arrebatarle la invitación a Pablo Casado, que sí lo estaba.

Hay que reconocer que el marketing les funcionó y les está funcionando bien, tan bien como para embobar a tontos y a listos. ¡Cuánta papanatería! Las televisiones están en un orgasmo continuo repartiendo elogios sobre las bondades de los protagonistas del gran teatro de Sánchez. Y la pobre gente, desprotegida en el salón de su casa, traga sin masticar discursos y opiniones sobre las excelencias de los personajes que ahora ocupan los escaños preferenciales. La pobre gente, acostumbrada a analizar el casting de Gran hermano VIP y de Supervivientes, cree que la vida real es un programa de tele, un reality, y así nos luce el pelo. Porque, los nuevos ministros, de ambos sexos, quizá no merezcan tanto parabién si conocemos algunas de sus andanzas y orígenes y, sobre todo, sus ideas. Los integrantes de un Ejecutivo son importantes, no cabe duda, pero lo esencial es la idea que van a defender y tratar de implantar para el bien de la sociedad. Y lo que vemos no es precisamente bueno. Se ha dejado de hablar del gobierno Frankenstein, pero a mí sí me parece que eso es un experimento, una especie de feria de muestras, un programa de campaña electoral para enderezar la intención de voto en las encuestas y convocar elecciones, con muchas, muchísimas promesas e incluso presupuestos propios para la legislatura próxima. Pero, ¡ojo!, eso no quiere decir que no vayan a hacer cosas que nos helarán el corazón, como le dijo la víctima del terrorismo al vasco.

Todos se sorprenden de que no haya incluido a Podemos en el gobierno para poner en práctica sus políticas más radicales, laicistas, vengativas, de revancha antifranquista, de género, de LGTB hasta extremos surrealistas que incluso los propios colectivos rechazan. Pero es que Sánchez es podemita total, radical y además tan falso, que no tiene inconveniente en envolverse en una bandera española o en jurar que es Napoleón si eso beneficia sus intereses. No nos engañemos. El equipo de Sánchez es anticristiano declarado, con odio feroz a la cruz y a lo que representa. Está claro que a Sánchez prefiere la cruz invertida, la escuadra y el mandil.

De algunos ministros conozco muy poco, pero algunos tienen un pasado lo suficientemente claro como para hacer un juicio. A lo mejor se han convertido al bien y nos equivocamos. La fiscal Dolores Delgado, en concreto, sabemos que no solo es de izquierdas sino sectaria, laicista, íntima amiga de Baltasar Garzón, amiga y cómplice del magistrado Prada, que fue quien coló la frase lapidaria contra el PP que no procedía puesto que no se juzgaba al PP sino la financiación irregular de dos ayuntamientos. Amiga también y compañera de caza de Bermejo, aquel ministro de las bajantes. A ella le toca nombrar nuevo fiscal, y como no podía ser de otra manera seguro que designa a un progre de esos del derecho alternativo, que se posiciona siempre del lado del malo, del asesino, del golpista, ¡y a las víctimas, que les den! ¡Es un peligro, como quiera que se mire! La fiscal Dolores también tiene fijación con esa cosa esperpéntica llamada ley de memoria histórica. Tienen el odio incrustado y la sed de venganza no les deja vivir. Curiosamente, el día que se estrenaba Pedro Sánchez una buldócer derribaba la cruz de Vall d’ Uixo, mientras los vecinos lloraban y decían: “Si es Jesucristo; eso no molesta a nadie”. Ahí está el quid. Lo que molesta a toda esta pléyade masónica que se dispersa como la avispa asesina es Jesucristo. Yo propongo que la ley de memoria histórica incluya los crímenes del Frente Popular, anteriores a Franco, y los episodios de las checas de Madrid y Paracuellos.

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Sánchez inicia la quinta etapa de Zapatero

04.06.18 | 10:10. Archivado en Magdalena del Amo

Así es. Esta es la quinta desde el 14M del 2004. Ahora, con los comunistas radicales, los golpistas y los defensores de la ETA más cerca que nunca, al menos visiblemente. Iremos hablando de esto en los próximos meses fijándonos en lo aparente y también en lo que hay detrás y que nunca nos van a contar los medios.

En mi artículo anterior daba por hecho que la moción de censura presentada por Pedro Sánchez no prosperaría porque el PNV iba a mantenerse “fiel” al gobierno tras haberlo apoyado en los presupuestos. Deduje que el pack incluía, por lógica, no entrar al trapo de Sánchez obligándole a tomar la dirección de la Moncloa por vías más dignas, como unas elecciones generales, dejando a un lado atajos que si bien están contemplados en la Constitución, no son del todo honrosos. Teóricamente, las mociones de censura son constructivas, y en este caso no lo es. Parece que los socialistas no son capaces de llegar al poder a través de los votos tranquilos y reposados de los ciudadanos. Digo tranquilos y reposados porque hay que recordar cómo llegó Zapatero “el presidente por accidente”, después del 11M, tras dos días de manipulación mediática de mentiras –aún no aclaradas— y asaltos a las sedes del PP. Hay que recordar también que Zapatero ganó sus segundas elecciones después de que ETA asesinara a uno de los suyos. Y como hay que ir desempolvando la hemeroteca, pues vienen tiempos locos de sinrazón, ocurrencias y maldades al estilo ZP, pero aumentado, he aquí lo que el periodista Joan Valls publicaba el 23 de enero de 2008, cuando faltaban dos meses para los comicios que darían la segunda victoria a Zapatero, y que titulaba “La ETA frente al 9M”, en el que se preguntaba cuál sería la estrategia de la banda terrorista durante la campaña electoral. Muchos lo habíamos pensado, pero Valls se atrevió a escribirlo. El análisis no tiene desperdicio: “Si a la ETA le interesa prolongar el desgobierno surgido del 11M, habría que temer su irrupción en la campaña electoral con un atentado contra políticos. No se trataría de un atentado indiscriminado al estilo de la T4, sino del asesinato de un miembro del partido socialista”. Un político socialista que no gozara de protección, auguraba Valls. Y continuaba: “Eso, siguiendo el paradigma terrorista, presentaría al PSOE como enemigo declarado de la banda y eliminaría de la retina de los votantes la idea de que Rodríguez Zapatero ha estado dialogando con los asesinos durante parte de la legislatura. Hablamos de lógica terrorista pura y dura. […] En la lógica terrorista, equivaldría a la acción, y la reacción vendría poco después en forma de apoyo electoral al PSOE. Por ello, y dado que nos encontramos a las puertas de una generales decisivas para los terroristas, es imprescindible que todos los políticos españoles extremen las medidas de seguridad”. Curiosamente, y fatalmente por partida doble, las cosas ocurrieron tal cual. El mártir fue Isaías Carrasco, un pobre concejal de Mondragón, en efecto, no protegido. Su sangre y las palabras y lágrimas de su hija Sandra inclinaron la balanza hacia los socialistas. ¡Otra vez la manipulación de las masas a través del dolor!

En esta ocasión, no ha habido muerto real, aunque sí metafórico. El cadáver de Rajoy presidente ya está enterrado sin que doblaran por él las campanas. Fue tan rápido que, visto y no visto. Muchos esperábamos este momento, pero no así. Hubiéramos preferido que el pueblo diera su veredicto en unas elecciones, anticipadas o no.

El sillón lo ocupará durante los próximos meses un ambicioso Pedro Sánchez, vigilado de cerca y presionado por la horda podemita y demás calaña golpista y filoetarra, con quienes mantiene pactos secretos inconfesables. Son los nuevos pactos de la Moncloa 2018, para arruinar a España y servir a intereses dirigidos desde las sombras del mal, los amos del mundo, instigadores del Nuevo Orden Mundial. Hablaremos de esto.

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¿El peor momento después de la Guerra Civil?

29.05.18 | 10:30. Archivado en Magdalena del Amo

Mariano Rajoy se disponía a pasar un fin de semana tranquilo, pero el hombre propone y Dios dispone; en este caso el diablo. Pedro Sánchez, deseoso de llevar el alma del Presidente al infierno más ardiente lo acaba de enviar al purgatorio de una moción de censura, un remedo de aquella operación Frankenstein de hace dos años, que demolió el partido al considerar que una alternativa PSOE-Podemos, con toda la ralea independentista filoetarra, los hundiría en la miseria llevándolos a mínimos históricos, por mucho que Jordi Sevilla siga sosteniendo que nunca hubo tal operación. Sin embargo, ahora Sánchez cuenta con luz verde para asaltar el palacio de la Moncloa. Asaltar, sí. Es un golpe de Estado en toda regla, sin rifles ni bombas, pero con las armas de la ambición y la mentira. Un golpe porque es la única forma de alcanzar el sillón de presidente, ya que los votos no le dan para tanto. No se entiendan estas palabras como un apoyo al PP, nada de eso, pero no por la sentencia de Gurtel que, más o menos ya se esperaba. No seamos hipócritas. Es un secreto a voces que determinadas empresas de renombre “negocian” con el gobierno de turno la adjudicación de sus obras. Les da igual que se llamen PP o PSOE. Que le pregunten a los Villar Mir y demás directores y presidentes de las UTEs. Es archisabido que así se financian los partidos. ¡Pero al que lo pillan en las patatas…! Por tanto, no vamos a llevarnos las manos a la cabeza porque el presidente haya mentido en su declaración o porque el PP tenga una caja B.

Rajoy tiene que irse sí o sí, y al decir Rajoy me refiero a toda la cúpula: por higiene política, por ética, por sentido común, por generosidad, si me apuran, para no acabar con un partido, donde hay mucha gente de bien. Y eso me consta.

Nuestra decepción con Rajoy es –lo hemos dicho y escrito hasta la saciedad—por hacer seguidismo de Zapatero; por opositar al título de peor presidente de España y el que mayor número de decepcionados ha cosechado, por sus traiciones. Y lo más grave, lo que no le podemos perdonar como presidente es el modo de gestionar el problema de Cataluña, el haber colaborado con el golpe, según algunas fuentes, el haber ninguneado a nuestras fuerzas del orden, el no haber aplicado el 155 como Dios manda. Los españoles nos sentimos huérfanos, a expensas de los que queman banderas, vulneran la ley y la Constitución y luego huyen a Europa como si nada. ¡Tengo material para varios tomos! Ahora bien, dicho esto, Rajoy debe irse tras someterse al voto de los ciudadanos en las urnas. Es cierto que la moción de censura es un instrumento parlamentario de las democracias, con fines constructivos, para presentar un gobierno alternativo. Pero da miedo imaginar un gobierno alternativo con Sánchez, que es marxista-leninista, con Podemos, más toda la caterva de independentistas golpistas y filoetarras, defensores de asesinos, defensores de los agresores a la Guardia Civil, en contra de los jueces, en fin, con toda esta pléyade de descerebrados empeñados en vivir en un mundo al revés, a la sombra del mal. ¡Menudas ganas tienen estos de meterle mano a la cosa!

Sí, da miedo. Este momento es quizá el más peligroso después de la Guerra Civil. Yo así lo veo, pero, por otro lado, quizá en el problema esté implícita la solución; no por el hecho de desbancar a Rajoy y a todo su equipo de ineptos obedientes durmientes, sino porque la patulea izquierdista con sus desatinos y ocurrencias quizá haga reaccionar a los votantes en las próximas elecciones. Es una buena oportunidad para que Rivera acabe de consolidarse –si no cae en meteduras de pata excesivas—y, sobre todo, para que Vox despegue –la necesidad crea el órgano— y empiece a poner orden, como lo está haciendo en el procés. Sin poner la mano en el fuego por nadie, hay que reconocer que, de facto, es el único partido que está defendiendo a España frente a los golpistas. Esto bien merece una recompensa, y no el veto permanente al que es sometido por parte del hasta ahora todopoderoso Partido Popular.

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La España cautiva y derrotada por Mariano Rajoy.

19.05.18 | 11:30. Archivado en Magdalena del Amo

Finalizado el premio del mes sabático por alto rendimiento, regreso a la realidad del foro y contemplo a los gladiadores de la justicia desesperanzados y exhaustos ante la trampa del juego mortal que escenifican. Alguien siniestro ha cambiado las reglas del juego y deben continuar, aun a costa de pasar por el ninguneo más abyecto. Pero son valientes y están entrenados para eso. Lo peor es que el público, impasible y desganado, al que le bastan dos tardes para saturarse de sinrazón, ni siquiera aplaude. Sus focos están dirigidos a la hipoteca, el partido de fútbol, las vacaciones, las rebajas, la barbacoa y que los niños aprueben aunque no sepan hacer la O con un canuto. Así de triste y así de simple. ¿Para qué más?

En España estamos asistiendo/viviendo la consolidación de un proyecto trazado con escuadra y compás sobre baldosas negras y blancas. Los proyectistas no se quitan el mandil ni para dormir, si es que duermen, porque mucho me temo que entre ellos hay vampiros de los clásicos, de los que salen de noche y de día duermen en sus ataúdes. Lástima que no haya cruces de plata o estacas de madera y ejecutores certeros que apunten bien al corazón, a lo Bram Stoker. Esta situación no se entiende con los datos que nos envían las agencias de comunicación. No es una cuestión de simple causa-efecto. Nos hemos acostumbrado a que nos digan qué es lo que tenemos que ver y, por inercia, obedecemos. Por ejemplo, el tema de Cataluña es de locos: hay un tipo racista, xenófobo, que no respeta la ley ni la Constitución, incitador al odio y un montón de cargos según las nuevas leyes progres y, sin embargo, creo que es presidente de la Generalidad en representación del enano de Gerona, que gobierna desde Bélgica o algún lugar perdido de Europa. Pues el ministro Catalá está deseando negociar, mientras Rajoy espera a que cometa una ilegalidad para pegarle dos nalgadas. Esto se llama estrategia de la confusión. Se emplea con los animales a los que se entrena. Se les rompe la mente para propiciar una situación de estrés continuo y que obedezcan. Por eso la gente está tan confundida incapaz de reaccionar. Está “mastrucada”, que decía una vieja sirvienta de casa de mi marido. No importa si Rajoy le vende a Urcullu la desmembración de España, la excarcelación de los presos, y quién sabe qué más. Dicen que para librarse del banquillo.

Que la pareja podemita, Iglesias-Montero, se haya comprado un casoplón en una urbanización de clase media alta no me causa sorpresa. Estos progres, en cuanto suben un poco son los más horteras y enseguida se apuntan al desayuno con caviar y champán, y si me apuran, con diamantes. Son así los de Cuba, los de Venezuela, y así eran los de la II República española. Están en contra de los lujos de los demás, pero a ellos les fascinan. Están en contra de la propiedad privada, pero ellos roban todo lo que pueden y expolian a diestro y siniestro para ser los únicos dueños. ¡Incluso les gusta el arte clásico! Esto sí que me parece contranatura. Y si la cosa sale mal, se organizan para sacar el alijo del país.

Volviendo a los gladiadores, siento el acoso que sufre el juez Llarena y el resto de los que defienden la causa contra el Procés. ¿Qué les decimos a nuestros niños cuando nos digan que quieren ser jueces? ¿Que se dediquen a la delincuencia de guante blanco? ¿Qué se preparen para el mal? Pero todo esto no es casual. El caos hay que organizarlo, aunque esto parezca una contradictio in términis. Y las caras ocultas, cada vez se hacen más visibles, como las fundaciones Open Society, de George Soros, sionista/ mason/illuminaty, representante del mal donde los haya. Este reptil financia la izquierda radical en todo el mundo –por eso los de Podemos se pueden comprar casas millonarias—,financió la manifestación feminazi del 8 de marzo, financia la ideología de género, las femen, el lobby gay, el acoso a los jueces, el separatismo catalán, y cuanta fisura que pueda crear desestabilización social. Tiene delegaciones en todo el mundo, y algunos gobiernos responsables lo han expulsado de sus países. ¡No nos caerá a nosotros esa breva!

Mientras tanto, Rajoy dirige la vista a su ombligo mientras las volutas del puro habano tiñen de azul su campo áurico. Esto se veía venir, aunque no tanto ni tan rápido. A Rajoy le hemos llamado mala gente, malvado, perverso y cuanto calificativo hay en el “drae”, pero no es suficiente para definir al personaje. Siento que no sea catalán en lugar de gallego. Rosalía, Concepción y Emilia, por honrar a tres gallegas insignes, deben estar llorando. La verdad, no se puede ser más siniestro ni odioso. ¿Será que le han robado el alma? ¿Será que la ha vendido? Yo creo que sí tenía. El que no la tiene es Sánchez, que descongela la ley de “muerte indigna”, para que los viejos se vayan al otro barrio cuanto antes y no molesten. ¡Y encima lo venden como favor! Nazismo puro y duro del bueno. ¿O no? Hablaremos de esto.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
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La justicia alemana y el tufo del nazismo.

17.04.18 | 11:30. Archivado en Magdalena del Amo

Vivo en una continua esquizofrenia. Una parte de mí mantiene en alerta los sentidos mientras escucha el cuco, siempre lejano, y el crepitar de los catáfilos en su explosión a la vida. Esa parte de mí contempla puestas de sol con la esperanza de ver el rayo verde, amontona la energía sobre los chacras desvitalizados y galopa por los universos en busca de los registros akásicos de la humanidad. Esa parte de mí, cada vez más dominante, tiene puesto el foco en rincones sin fecha, donde el tiempo y el espacio no cuentan. La otra, la periodística, más útil y real según el pensar del mundo, me obliga a mantenerme en guardia y a expresar opiniones, incluso a abrir el cajón de los rencores y recordar pasados olvidados. Me ha ocurrido al conocer la sentencia del tribunal de justicia alemán y las palabras de su ministra sobre el golpista catalán, que colocan a España como un país de tercera, con jueces basura, en el que no existe libertad ni se respetan los derechos humanos. No pude evitar retrotraerme a la Alemania de Hitler y recordar los millones de judíos, gitanos y alemanes no arios que masacraron sin piedad, por considerarlos inferiores. ¡Ellos sí sabían impartir justicia! Porque conviene recordar que en la Alemania nazi se mataba con la ley en la mano, a la luz del día. Y este pueblo, en torno al cual gira Europa, con su euro a imagen y semejanza del marco, estaba de acuerdo con los programas de eugenesia y eutanasia involuntaria para todos los no perfectos. Este pueblo estaba de acuerdo con la limpieza étnica de gitanos, judíos, negros y otros colectivos no aptos para vivir en sociedad. Este pueblo fue cómplice de la muerte de millones de viejos a los que se les dejó morir de frío e inanición. Este pueblo había interiorizado la frase de Rudolf Hess: “El nazismo es biología aplicada”. Estos crímenes contra la humanidad nunca se saldaron. El proceso de Nurenberg fue una pantomima, en el que fueron condenados y ejecutados unos cuantos, para justificar ante el mundo que se hacía justicia, pero lo cierto es que los profesores que habían defendido el nazismo siguieron en sus puestos de trabajo en las universidades y lo mismo los científicos; y a los que quisieron embarcar a Estados Unidos, se les dotó de expedientes falsos, cosa que a los estadounidenses les vino muy bien para sumarlos a sus proyectos, a la vez que impedían que la información científica nazi cayese en poder de los rusos. Pero esta es otra historia de la que ya he escrito.

No obstante, no está de más recordar que los jueces que ahora dan lecciones de justicia a España son los descendientes de los jueces del Tercer Reich; y, por su talante, se ve que se creen en comunicación directa con la Divinidad.

A los nazis les gustaba invadir, expoliar y arrasar; parece que lo llevan en los genes, a pesar de las generaciones. En estos días se plantearon hipótesis varias. No faltan quienes opinan que fue un acuerdo entre Merkel y Rajoy, que no quiere ver a Puigdemont en España, es decir, en la cárcel, porque quiere tener a los separatistas para posibles pactos. Yo me inclino a pensar, y así lo escribí en un artículo anterior, que los que mueven los hilos están muy arriba y llevan mandil, y que lo de Cataluña posiblemente sea un experimento de lo que se planifica para la Europa de un futuro muy próximo.

En cualquier caso, esto que ha ocurrido con la sentencia es una invasión en un terreno que, según los expertos, no les compete, pues echa por tierra la confianza entre los estados de la Comunidad Europea, uno de sus nexos de unión. No sé cómo acabará esto, pero en lo sucesivo habrá que estar alerta, porque ya han asomado la oreja. Este hecho, por otro lado, nos hace replantearnos la conveniencia –sobre todo moral—de estar en un conglomerado de estados, a donde van los amortizados de los partidos, con una Comisión con poder absoluto, formada por personas que ni elegimos ni conocemos, donde se deciden cuestiones con las que no estamos de acuerdo, o nos perjudican o sirven a los intereses económicos representados por los lobbies, como la moratoria del cancerígeno glifosato; donde se tratan temas tan importantes como el tan traído y llevado –a la vez que injusto— ITTP, aprobado en el mayor de los sigilos sin participación ni debate de nuestros parlamentarios electos, y donde –por si lo anterior fuera poco—la corrupción es al por mayor y donde se derrocha el dinero a manos llenas. Yo me planteo sumarme a la idea de abandonar esta cosa infecta que poco se parece a lo que un día soñaron Schuman, De Gasperi y Adenauer.

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Puigdemont, Cifuentes y Letizia nos traen de cabeza.

10.04.18 | 22:00. Archivado en Magdalena del Amo

Al gran tablero de ajedrez parece que el diablo le ha dado cuerda. El mundo se derrumba estrepitosamente. Por alguna razón que se nos escapa, parece que los que dirigen el gran teatro tienen prisa en este sprint de fin de ciclo y no hay tiempo para etapas. No estoy hablando de armagedones, al estilo de los fundamentalistas religiosos, ni de cumplimientos de augurios mayas o hopis que hablan de cataclismos inminentes de agua y fuego para asolar a esta humanidad que se resiste a aprender la lección del vivir con coherencia, tal como se espera de una especie que se autodenomina racional e inteligente y que lleva impresa, además, la chispa divina. Yo no soy agorera, todo lo contrario. Soy optimista y siempre invito a construir paraísos en medio del caos o de la nada. Pero no hay que ser ni visionario ni vidente para ver los cambios que se avecinan, o que se están dando ya. Estamos viviendo un auténtico cataclismo, pero de índole moral. La corrupción se ha enseñoreado de nuestro sistema y no hay nada ajeno a su influencia destructora.

Periodísticamente, no se puede negar que vivimos tiempos muy interesantes. Las noticias se agolpan y se sobreponen. Jugamos con unas cuantas piezas, que vamos colocando aquí y allá, donde mejor encajan, pero cometemos el error de ver la realidad en solo dos dimensiones, ateniéndonos a localismos la mayor parte de las veces. Estamos tan ensimismados en la noticia ocurrida alrededor de nuestro propio ombligo que, con mucha frecuencia, nos olvidamos de mirar qué hay detrás o más arriba. Y si se mira, si hay algo, no se le cuenta al ciudadano, porque hay cosas que no se pueden contar. De eso saben mucho los grandes medios de comunicación, que tapan, tergiversan, mienten y cocinan todo lo que el votante no debe saber. El español de a pie acaba de enterarse de por qué hubo que asesinar a Carrero Blanco, de cómo se pactó el reinado de Juan Carlos I, de todos los robos y corrupciones de la Monarquía, o de por qué se organizó el 23 F. Tanto tiempo odiando a Tejero y llamándole golpista y resulta que fue una víctima del sistema. Y es que, en ciertos temas “sensibles”, las manos ejecutoras no suelen ser visibles, ni siquiera su sombra. Ni por asomo nos imaginábamos que la CIA había tenido tanto que ver en nuestra historia de las últimas décadas.

Hablo de cataclismo moral porque la corrupción lo embarga todo. Las altas cúpulas de la sociedad se han convertido en auténticas mafias, y el ciudadano ya no tiene fe ni en la justicia ni en las instituciones, porque la prevaricación está a la orden del día. Esto es grave y desolador que pone de manifiesto la decadencia previa a la caída. Estos días, el dichoso máster de Cristina Cifuentes vino a desvelar un secreto a voces: que en la universidad también hay corrupción. ¡Vaya novedad! Casos como el de la presidenta madrileña los hay a cientos. Si es cierto que un periodista vale más por lo que calla que por lo que cuenta, quiero hacer honor a ello. No es cuestión de dar nombres, pero conozco un par de casos y sus prebendas correspondientes. En uno de ellos, en concreto, hubo que amañarle un título a toda prisa a un candidato de un partido político. Y si hablamos de funcionarios y de cómo se arreglan las oposiciones, tenemos tema para rato. Es una comedia si no fuera porque muchos opositores sufren esta lacra.

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España pendiente de las exigencias de los manteros. ¡Lo que hay que oír!

21.03.18 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo

“Das la mano y te cogen el brazo”, reza el dicho clásico, al que podemos añadir la vieja expresión popular una y mil veces repetida: “si es que no se puede ser bueno”. No digo que estas frases sean normas aplicables sin más, pero sí las podemos aplicar a lo que está ocurriendo con los inmigrantes ilegales que, a su vez, viven de actividades ilegales, sea tráfico de drogas, venta de películas pirata, marcas falsificadas, radios que no funcionan, y artículos robados. Ninguno de ellos es legal porque para cualquier actividad comercial hay que estar registrado y pagar impuestos. ¡Que se lo pregunten a las emblemáticas castañeras madrileñas! Aunque, a decir verdad, habría que hacer una excepción con ellas, aunque solo fuera por mantener viva la tradición.

Estos días están en el candelero los manteros de Lavapiés. Se murió un senegalés de un infarto –mala suerte—y han quemado el barrio. Ese día fallecieron unos cuantos españoles, seguramente buenos ciudadanos que habían contribuido a levantar el país, algunos también de infarto, pero se han ido en silencio, entre las oraciones de sus familiares y amigos ¿Será que la muerte de los blancos es menos muerte?

Con la ayuda de los comunistas de Podemos han quemado cajeros automáticos y contenedores, han roto escaparates y lunas de coches, han insultado e intimidado a los viejos del barrio y han herido a más de una docena de policías. Antes habían lanzado la calumnia contra nuestra policía, acusándola de haber matado a uno de los suyos, refrendado por la propia Carmena y sus ediles maléficos y amorales, como la inmigrante peruana Rommy Arce, que tras ser acogida y recibir sopita caliente y ropa limpia, se puso a trabajar contra el sistema que la había salvado del hambre, y se unió a las hordas que odian a España. Ahora es concejal y vive de la mamandurria de la política, pero no con dignidad y labor de servicio, sino con la maldad del acomplejado, organizando actos cargados de odio contra España y la Hispanidad. ¡Menudo caballo de Troya! Lo malo es que no sé cómo nos vamos a librar de estos enemigos que vienen a darnos lecciones de democracia. Calumnias, mentiras y odio destilan sus tuits:
“El portavoz del @manteroslateros @ghetto82 en #L6Nvozpensionistas señala a Ley de Extranjería que persigue, acorrala, discrimina y estigmatiza a los manteros. Es la causa de la muerte de #MameMbaye. Exigen el fin del hostigamiento policial”.

“Ayer Lavapiés dio una lección de democracia clamando justicia. Una concentración pacífica rindió homenaje a #MameMbaye y exigió el fin de las políticas migratorias racistas y xenófobas que priva de derechos a las migrantes. No más persecuciones policiales en nuestros barrios!”.
¿Pero qué dice esta iletrada? ¿Nuestros barrios? Habría que decirle que nuestros barrios estaban bien antes de que llegara gente como ella, agitadora y hambrienta de conseguir lo que en su país no pudo. ¡Cómo nos gustaría que toda esta gente se fuera con la música a otra parte! Esto no es racismo, ni odio, ni xenofobia. Son ganas de volver a la normalidad.

Como no podía ser de otra manera, el Sindicato Unión de Policías Municipales presentó una querella contra la susodicha Rommy Arce, contra Juan Carlos Monedero –asesor de Chávez y de Maduro—y contra el portavoz del sindicato de manteros. ¡Si es que incluso tienen sindicato! Ignoraba que las actividades ilegales pudieran tener su sindicato legal.

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No es odio, ni xenofobia, sino defensa propia y sentido común.

17.03.18 | 10:00. Archivado en Magdalena del Amo

Hay que hablar claro y dejarse de pamplinas y de buenismos tontos. Hay que dejar a un lado la ingeniería verbal y volver a llamar a las cosas por su nombre. Hay que perder el miedo a que nos tilden de esto o de aquello –xenófobos, homófobos, fascistas y carcas—si no aplicamos los eufemismos de su dictadura de pensamiento único a rajatabla. ¡Ya está bien! ¡Basta ya! A la gente de bien no nos cabe una gota más en el vaso. A ver si nuestros políticos –los que quieren el bien de España, si es que hay alguno—se ponen las pilas y se enfrentan a esta izquierda intolerantemente destructiva que empuerca todo lo que toca y odia el bien, lo bueno y lo justo. Esta ultraizquierda, experta en la mentira, la corrupción y la muerte –fusilar se les da divino—. Esta izquierda conectada con el “mal” mundial que permea este ciclo vital, esta edad de hierro que los hindúes denominan Kali-Yuga. Esta izquierda, en fin, que tiene en su punto de mira subvertir los valores y poner en los templos laicistas la cruz invertida. No sé si entiende el guiño.

La prensa y las redes sociales están tomadas por el laicismo radical, que personifica la corrupción de la moral en su espectro más amplio. Lo hemos visto estos días con el asesinato del niño Gabriel, a manos de la concubina de su padre. [Sí, concubina. Reclamen si no a la Real Academia de la Lengua por atreverse a mantener tal definición: “Mujer que convive con un hombre sin estar casados entre sí”. Se apuntan como sinónimos: barragana y mantenida].

Definiciones aparte, la asesina confesa, Ana Julia Quezada, a quien han comparado con una mantis religiosa, es un bien que hay preservar para el museo de los horrores. Como su historial presuntamente delictivo, que además se investiga en estos momentos, es ya público, no voy a entrar en detalles. Solo decir que toda su vida cumple los requisitos para un capítulo de “Casos sin resolver” o de “Mentes perversas”.

Hemos visto la vara de medir que se gasta la izquierda. Al tendencioso periodista Escobar le faltó tiempo para decir que a la presunta se la sentenciaba por ser mujer, inmigrante y de color. ¡Esto sí que es demagogia! Le faltó decir que se la tenían jurada por haber sido prostituta, por su afinidad con los batasunos, por haber participado en los disturbios callejeros de Gamonal y, ¡oh!, por ser de Podemos o afín. Su declaración no tiene desperdicio: se llevó al niño, tuvieron una discusión, él la agredió y ella se defendió con el hacha; y luego, como estaba muy enfadada, lo asfixió. Claro, no hay que olvidarse que según la “genetista” Carmena –lo peor que ha tenido Madrid como alcalde—, “la violencia está incardinada en el ADN de la masculinidad”. Se ve que el pobre Gabriel ya empezaba a manifestarlo. ¡Impresentable!

Pues, a pesar de la presunta alevosía, se pide calma a la sociedad. Estamos de acuerdo. No soy partidaria de los linchamientos públicos ni del ojo por ojo. También estoy en contra de la pena de muerte, aun en los casos más extremos. Ahora bien, defiendo a ultranza la cadena perpetua. Hay seres humanos que por sus acciones han perdido la oportunidad de convivir con sus semejantes y deben ser aislados de por vida. Lo de la pena revisable me parece un recurso tonto del garantismo imperante, de una errónea interpretación de los derechos humanos. En nuestro tiempo, siempre pendientes de lo que pueda decir Estrasburgo, los derechos de los asesinos parecen preocupar más que los de las víctimas. ¡El mundo al revés!

No debe extrañarnos. La izquierda comunista defiende casi siempre al mal, y, por tanto, al asesino, porque le toca más de cerca, y ellos se creen con “licencia para matar”. Recordemos el asesinato a sangre fría de Víctor Laínez por llevar una bandera de España, a quien el radical-okupa-inmigrante-argentino, acogido en Barcelona, le golpeó en la cabeza con una barra de hierro hasta dejarlo inconsciente. No solo nunca pidieron disculpas ni perdón, sino que llegaron a decir que un facha menos.

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Podemos, aunque desprestigiado y con menos votos, sigue siendo un peligro.

03.03.18 | 10:30. Archivado en Magdalena del Amo

Están pasando muchas cosas. No recuerdo en toda mi vida periodística una temporada tan surrealista, a la vez que peligrosa, por la cantidad de frentes abiertos en varios ámbitos. De un tiempo a esta parte nos movemos entre la indignación y la perplejidad, con la certeza de que algo muy grave se está gestando: entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal, en las alturas y en las bajuras, en el macrocosmos planetario y en los pequeños microcosmos provincianos, que son, por su cercanía, los que más condicionan nuestra paz cotidiana.

En España, inmersos como estamos en la farsa catalana, las pensiones, la corrupción o el frío y la nieve, poco tiempo queda para pensar en Corea del Norte, en China, en Oriente Medio o en Somalia. Demasiado lejos, demasiado ajeno a nuestra zona de confort, sustentada por un estado del bienestar en equilibrio inestable.

Paralelamente a esto, los cristianos son perseguidos y degollados en todo el mundo, sin que la ONU y sus organismos, Amnistía Internacional y Médicos y Reporteros sin fronteras digan nada. Y la prensa, que tanto pormenoriza sobre temas banales, permanece completamente silente, ajena a su labor de denuncia. ¿Por qué no se habla de esto? Es como si matar a un seguidor de Cristo se hubiera convertido en una buena acción universal. Hace unos días, el candidato Mateo Salvani, en el cierre de campaña en Milán, sacó un ejemplar de la Constitución, unos Evangelios y un rosario y profirió las siguientes palabras: “Juro ser fiel a mi pueblo, a sesenta millones de italianos, de servirle con honradez y valentía; juro aplicar de verdad la Constitución italiana, ignorada por muchos, y juro hacerlo respetando las enseñanzas contenidas en estos sagrados Evangelios”. Revolucionarias palabras en un mundo que vive de espaldas a la Divinidad y a Cristo, que sufre las secuelas de la resaca permanente de la borrachera de la mundanidad y la indecencia. Revolucionarias incluso para el arzobispo de Milán, Mario Delpini, que afeó la conducta del candidato, diciendo que “en las elecciones se debe hablar de política”. Es decir, para su ilustrísima el cristianismo no es una doctrina transversal, que debe sellar cada una de nuestras acciones; y el rosario, para él, debe ser solo cosa trasnochada de beatas sufrientes vestidas de negro en lúgubres iglesias.

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En medio de tanta corrupción y dislate, no hay a quién votar.

20.02.18 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo

El mosaico político, en exposición permanente ante nuestros ojos, no es ninguna obra de arte, salvo para ser expuesta en Arco o en alguna de las salas suscritas a los esperpentos, para deleite de ignorantes y snobs, que avalan y aplauden la corrupción del arte, una de las manifestaciones humanas que pone a prueba nuestra sensibilidad, alejándonos de la barbarie. El arte del creador se muestra estos días en las mimosas que invaden los montes gallegos, dando un toque de amarilla luminosidad, en medio del paisaje desnudo, neblinoso y triste. Mientras tanto, nuestros políticos, aquejados de su psicopatía crónica, tiran los dados a ver si hay suerte con la jugada y el pueblo traga con la estrategia, cuando no mentira calculada.
La sociedad española anda huérfana de políticos decentes, sin alternativas, sin la confianza de poder prestar el voto por un tiempo, a ver si esto mejora. La esperanza que en sus inicios fue Vox, se diluye ante la falta de iniciativas, liderazgo, y quizá de creatividad. Soy consciente, porque lo sufrí, del veto y guerra que el PP le hizo en todas las campañas, pero las quejas valen de poco. A muchos simpatizantes tampoco les pareció acertado el fichaje de Carmen Lomana, pues el sentido común del votante de este perfil le impide votar como candidata al Senado a una maestra del “fotocol” que colecciona alta costura y es la quintaesencia de la frivolidad.

El resto de los partidos merece poco crédito. Quieren medrar a costa de la incertidumbre y ni siquiera disimulan sus ansias de poder: unos por mantenerse a toda costa, aunque sea destruyendo la respetabilidad de las instituciones del Estado, y otros por llegar al soñado sillón de la Moncloa.

De Podemos, o Pudimos, como algunos les llaman ya, poco hay que decir. Los socialistas, aparte de ser expertos en prácticas de corrupción, son la gran amenaza laicista –nada que ver con la generación González-Guerra—, pero, al menos, son transparentes y anuncian sus disparates para España –persecución a la Iglesia incluida—, arropados por esos míticos, aunque falaces, cien años de honradez. Sánchez es otro Zapatero, aunque peor aún, que si llega a gobernar, se va a encontrar colocados muchos ladrillos de la nueva estructura del nuevo Estado, a la que contribuyó, como buen alumno aventajado de los del mandil, Rajoy y sus palmeros allegados, una vez enviados los purgados al paro o a la cárcel. Lo del PP no tiene nombre. Si son ciertas todas las noticias sobre su implicación en el golpe de estado de Cataluña, la división del CNI por el tema del comunicado de la CIA sobre los atentados de Barcelona y Cambrils, amén de toda la corrupción institucional que medio está saliendo a la luz, con independencia de la Gurtel, nos preguntamos cómo es posible que aún pretendan seguir gobernando. Y si Cifuentes es lo más loable del PP, y el futuro ¡bendito sea Dios!

Entre tanta corrupción e incertidumbre, Ciudadanos sube como la espuma. Es cierto que es un partido joven que muchos ven como alternativa y sin pasado de qué avergonzarse y no está implicado en ningún caso de corrupción económica. Ahora bien, la corrupción moral es mucho más destructiva que la corrupción económica. Por ejemplo, la ley de memoria histórica que están proponiendo, que prohíbe tener en casa material franquista, que obliga a derribar cruces, que impide que los niños entren en clase con la señal de la ceniza en la frente –ocurrió el miércoles de ceniza en un centro escolar—, y que enseña la historia de manera tergiversada, presentando a Franco como un monstruo, convirtiéndola en una mentira, también es corrupción. Manipular las ideas con fines interesados es corrupción. Impedir que se hable de ciertos hechos es corrupción. Y aquí es donde Ciudadanos puede quedar retratado. Yo les aconsejaría que en lugar aprender de memoria los argumentarios que elaboran cada día sus gabinetes de prensa, se tomen el trabajo de analizar nuestro pasado. Es la única manera de afrontar el presente con dignidad y objetividad, más allá de rencillas, odios y venganzas.

Otro de los grandes hándicaps de Ciudadanos es su desprecio por los bebés en gestación, defendiendo su muerte y eliminación según convenga, como también su tendencia –creo que muy poco meditada—a la defensa de la maternidad subrogada. Les aconsejo leer los estudios científicos sobre la conexión energética entre la mamá y el bebé durante el tiempo de gestación, los momentos después del nacimiento y los meses posteriores. Quizá sea pedirles demasiado, pero ahí queda. Esto también es política. El alma de la gente tiene derecho a ser protegida políticamente. La economía se irá resolviendo al son de la música de los mercados.

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Derecho a la libertad frente a un sistema que nos aplasta.

05.02.18 | 11:15. Archivado en Magdalena del Amo

El sistema es cada vez más implacable contra quienes osan apearse del tren que transporta a la humanidad hacia los hornos crematorios del gran campo de concentración del borreguismo más abyecto. Antes de subir al tren, los alguaciles han anestesiado levemente a los viajeros para evitar que pataleen o se escapen. La visión borrosa por su estado de somnolencia les impide ver que todos van vestidos con trajes de rayas, todos iguales, todos condenados a una vida tras una alambrada de púas. Esta metáfora representa nuestras vidas, nuestros cuerpos, mentes y almas, gobernadas por manos invisibles expertas en colocar losas casi imposibles de descorrer para escapar. Casi imposible, pero no imposible.

Viene esta entradilla a propósito de la sentencia absolutoria del juzgado de Lo Penal número 10 de Valencia, a favor de un naturópata. Un enfermo de leucemia, mayor de edad y con capacidad de decidir, que había abandonado la quimioterapia y seguía un método alternativo, acabó falleciendo. La denuncia fue interpuesta por el padre del fallecido, que no piensa parar hasta ver al profesional de la salud condenando por intrusismo y entre rejas. Muchas cosas hay que decir a este respecto, pero voy a centrarme solo en la reivindicación del derecho del enfermo a elegir un tratamiento, o a abandonarlo (Ley de Autonomía del paciente, art. 2. 4), y el derecho de las personas a optar por las vías que consideren más adecuadas para llevar una vida más armónica; incluyo la educación de los hijos, más allá de los programas curriculares oficiales, así como la supervisión en materia de salud, al margen de opiniones de profesionales para los cuales los niños no dejan de ser monitos a los que hay que domesticar y cortarles las esquinas para que quepan en la cajita que hay que colgar en el árbol del sistema.

La verdad es que llevo unos cuantos días de mal humor, porque veo que todo se conjura para la imposición de medidas cada vez más restrictivas. Vemos la afluencia de noticias surrealistas sobre padres a los que se les retira la custodia de sus hijos por no seguir ciertas normas. Siempre he estado en contra de privar a unos padres de sus hijos, a no ser en casos muy extremos, de abandono o abusos. Lo que no puede hacer una sociedad avanzada es retirar la custodia porque los padres no dispongan de medios económicos. No se puede castigar a nadie por el hecho de ser pobre. Pero la cosa se hace más sangrante cuando se descubre que detrás de estas retiradas de custodia pueden existir vergonzosos intereses. Hace unos días, “Medical News” se hacía eco de una información de “Discovery Salud”: nada menos que 44.000 niños en España habían sido separados de sus padres. Lo escalofriante es que muchas de estas retiradas de tutela no están dictaminadas por jueces, sino por simples empleados de los servicios sociales. No niego que cumplan una función necesaria en algunas áreas, pero en lo que nos atañe, siento decir que dan la impresión de ser copias clónicas de las células de los regímenes totalitarios. Aludo a los regímenes totalitarios porque, tras esta apariencia de libertad, vamos camino de ello. Cada vez somos menos libres para decidir, pero no solo en España; noticias del mismo cariz tienen como protagonistas a naciones avanzadas, como Canadá, Suecia o Reino Unido. Parece que es un mal endémico.

Continuando con la noticia de “Medical News”, ahora no solo se puede retirar la custodia por no tener medios económicos, sino por no bañar a los niños a diario, por emplear métodos alternativos de salud, por estar en contra de la ideología de género. En fin, hoy hay que tener mucho cuidado, porque el sistema nos persigue y se ha convertido en nuestro enemigo.

Pero como siempre hay quien se beneficia del mal ajeno, en estos casos están los buitres al acecho. Según publica “Discovery Salud”, de los 1.131 centros que tenemos en España, el 75% son de carácter privado. Pues bien, el Estado da a estos centros 4.000 euros por niño al mes, en concepto de gastos de mantenimiento, y la cifra se duplica a 8.000 euros en el caso de que requieran atención especial. Solo hay que multiplicar para ver la millonada que obtienen al cabo del año estos negociantes del dolor ajeno. Porque no me digan que no es un negociazo.

Ahora bien, aunque el tema ya está denunciado ante varias instancias, entre ellas el Defensor del pueblo y el Parlamento Europeo, hay que preguntarse: ¿Dónde está el Gobierno? ¿Dónde está el fiscal General del Estado o la Fiscalía del Menor? A mí me parece de vergüenza y de suma urgencia. Porque una de dos: o esto es cierto y entonces tienen que rodar cabezas y dar muchas explicaciones –dado que hay mucho dinero público en juego—, o es mentira y entonces José Antonio Campoy, director de DS, tendría que ir a la cárcel. No tengo ninguna duda del buen hacer de Campoy y no me cansaré de ponderar su gran labor de divulgación, dando cobijo a todos los métodos alternativos y desvelando todas las mentiras de la ciencia y medicina oficiales para servir al sistema.

Volviendo al título del artículo, tenemos derecho a elegir nuestra propia medicina. Y hay que decir que reconociendo todos los avances de la medicina alopática y la cirugía, hay que ser justos y darle el lugar que se merece a la medicina germánica del doctor Hamer, por ejemplo, condenado por el sistema por curar el cáncer. Afortunadamente, muchos médicos han tomado el testigo y lo están empleando, así como otros sistemas de sanación, más relacionados con el alma y las emociones, a la luz de los nuevos descubrimientos de la física cuántica.

Reivindico que lo privado siga siendo privado. El sistema no puede interferir en nuestro universo íntimo: no puede arrogarse el derecho a decidir qué debemos pensar, qué debemos opinar, qué vacunas debemos ponernos, o qué métodos debemos utilizar para prevenir el cáncer o pretender curarlo; quien dice cáncer dice gripe o sarampión. Tampoco debe decidir si nuestros niños deben estudiar inglés o gaita. Son esferas personales de desarrollo, y a eso venimos a este mundo: a vivir una experiencia vital, particular e independiente; no a servir a politicastros y megalómanos ávidos de poder. ¡No a ser los clicks de Famobil de esa gentuza!

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
periodista@magdalenadelamo.com
Suscripción gratuita
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