Opinión

Cataluña, aviones estrellados e incendios: ¿Tres piezas de un complot?

18.10.17 | 13:20. Archivado en Magdalena del Amo

No podría asegurar si lo que está ocurriendo estos días en España está relacionado o no, pero tiene toda la pinta. Aparentemente, son cuestiones distintas, pero es muy posible que estén unidas por un sutil hilo invisible. Investigar sobre la otra cara de los hechos es una de mis inclinaciones, que se ha ido recrudeciendo con el tiempo, a medida que fui conociendo tras bambalinas determinadas tramas que se han presentado al ciudadano como simples noticias, más o menos coherentes. Por tanto, no necesito que estimulen mi tendencia a ver a través de las paredes. Sin embargo, estos días me están llegando algunos datos curiosos, de esos que, en general, en los medios de comunicación considerados “serios” jamás se tienen en cuenta, por considerarlos delirantes. Estos apuntes se refieren al tema catalán, a los incendios y a los dos aviones estrellados, con el resultado de las muertes de sus jóvenes pilotos.

Lo de Cataluña es un despropósito. Haciendo un análisis simple, ¡cómo es posible que 43 millones de españoles estemos pendientes de 2 millones de independentistas fanáticos, que han decidido saltarse la Constitución y crear una realidad distinta, separada de España! ¡Cómo es posible que los sucesivos gobiernos –de la izquierda y de la derecha— hayan permitido que la situación llegara a estos extremos! ¡Y cómo es posible que los diferentes gobiernos hiciesen la vista gorda cuando se sabía que Pujol y Más se estaban enriqueciendo y que se educaba y desinformaba a la población a través de los centros de enseñanza y los medios de comunicación públicos! De aquellos polvos vienen estos lodos, eso sí, abonado el campo por los sembradores de caos, ajenos a Cataluña, pero presentes siempre en las zonas de conflicto, para crearlos o para alimentarlos.

El tema de Cataluña no se despacha así como así. No se trata solo de dos bandos formados por un gobierno de España que no entiende el problema catalán, y un gobierno catalán que quiere una independencia que no es posible, al menos de momento. ¿Es todo esto un conflicto llevado al extremo para propiciar un cambio de Estado a través de la reforma de la Constitución? No faltan quienes acusan a Mariano Rajoy Brey de traidor y de abrir el melón para propiciar el desmembramiento de España, y convertirla en nada. Se dice que cumple órdenes de arriba, en concreto, de la masonería, concretada en el Club Bilderberg. Se ha especulado mucho en medios no oficiales sobre la pertenencia de Mariano Rajoy a la secta o sociedad secreta –que no discreta, como les gusta llamarse— del mandil. Lo dijo, entre otros, el padre Guerra, experto en estos temas y autor del libro Religión, política y masonería. A nosotros no nos consta su militancia, pero su política es cien por cien masónica. Y con esta gente no funciona la lógica.

En estos momentos, parece que Rajoy siempre fue reacio a aplicar el artículo 155 y por eso lo ha ido retrasando, esperando la actuación de fiscales y jueces, y dando a Puigdemont varias oportunidades para restaurar la legalidad. Pero no faltan los malpensados que verían en esta dilación del presidente una estrategia para forzar la ruptura de España en taifas del siglo XXI, dirigidas por marionetas obedientes.

Pero las turbas toman la calle; “de manera pacífica”, dicen, para darnos lecciones de democracia. Presionan para recuperar a sus santos héroes, “los Jordis”, en prisión preventiva por sediciosos, a los que denominan presos políticos. La mentira es la reina y la tergiversación de las manadas de cerebro debilitado por el “MK-Ultra” de los medios públicos, en especial la TV3.

La extrema izquierda sabe mucho de calle, y es de temer. Y, por si esto fuera poco, por fuentes no oficiales sabemos que en estos momentos habría en Cataluña sionistas especialistas en tácticas de guerrilla urbana y combate callejero, llegados del centro de entrenamiento de la base militar de Zeelim, en el desierto del Néguev, cuya presencia fue detectada en el aeropuerto del Prat. Ante esto, tenemos que preguntarnos: ¿A quién pretenden entrenar? ¿A independentistas radicales para combatir en la calle si se activa el 155? Parece que nos esperan días intensos.

Me preocupa el tema de los aviones. Nada más oír la noticia pensé que era demasiada coincidencia que un Eurofighter se estrellara cuando hacía las maniobras de aproximación en la base de Los Llanos (Albacete), tras participar en el desfile de las Fuerzas Armadas, pero me rectifiqué a mí misma culpándome por buscar siempre cinco pies al gato. Enseguida me llegó el macutazo de que, posiblemente, la aeronave hubiera sido atacada por una Directed Energy Weapon, DEW (arma de energía dirigida portátil). El dispositivo se fabrica, supuestamente, en Israel y se trataría de un “prototipo evolucionado y miniaturizado basado en el Keren Barzel, de Rafael Advanced Defense Systems”. Algunos testigos informaron de un todoterreno que salió a gran velocidad tras el accidente. El motivo sería enturbiar una fecha tan señalada, que coincide además con el conflicto separatista en el que los sionistas están involucrados. Ya hemos hablado en otro lugar de la financiación de la CUP y otros grupos radicales por parte de la fundación Open Society del siniestro George Soros. ¡Es todo bastante complicado!

Pero ese mismo día nos advertían de que otros aviones Eurofighter, F-18 y los F-35 que planifica adquirir España, tendrían accidentes, porque, según algunas fuentes, los hackers roban información secreta de las aeronaves. Se trataría de hackers infiltrados, que actuarían a muy alto nivel. Pensé que esto era demasiado conspiranoico y no le di importancia, pero hoy, al oír la noticia de un nuevo accidente de un F-18 en Torrejón de Ardoz, me he puesto a temblar. Coincidentemente, el sistema de ataque fue el mismo, y por eso el piloto tampoco pudo eyectarse, al quedar inutilizado todo el sistema eléctrico.

Los incendios provocados de Galicia y otras partes de España, parece que también están dirigidos a crear caos, miedo, desolación y muerte y también tendrían conexiones masónicas. No hay que olvidar que la región gallega tiene su cáncer independentista e incluso sus grupúsculos terroristas. Viendo hoy a Pablo Podemos paseándose entre las cenizas y los cadáveres de nuestros muertos, solo apetecía vomitar. Pero, claro, hay que recordar que esta derecha nuestra fue quien nos traicionó y nos trajo a toda esta gentuza que tenemos sentada en los parlamentos.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
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Conspiraciones contra la humanidad. La agenda de los amos del mundo.

17.10.17 | 12:30. Archivado en Magdalena del Amo

Una carátula negra con letras blancas, un tablero de ajedrez y una mano abierta con el ojo masónico inscrito en el triángulo, es la puerta de acceso a los diversos flecos de un plan siniestro que los diseñadores de la sociedad nos han preparado. El título del libro, “Conspiraciones contra la humanidad”, y su subtítulo, “La agenda de los amos del mundo”, deja al descubierto varias tramas que afectan a la sociedad en varios ámbitos, sin que esta sospeche que desde ciertas cúpulas de poder se está atentando contra su economía, su ocio, su educación, su convivencia, su salud y su futuro.

Llevamos varios años sobre la pista de algunos de los puntos expuestos en el libro. Estas páginas son el resultado de esta búsqueda de respuestas ante cosas que no encajan, mentiras diseñadas, manipulaciones, tramas y complots. Y aquí entramos de lleno en el mundo de la conpiranoia, es decir, de los que desconfían de casi todo y afirman que casi nada es lo que parece. Estos expertos en ver más allá de lo aparente, son catalogados como conspiranoicos, vocablo que puede utilizarse de manera despectiva, y lo contrario. Pero antes de seguir, nos gustaría dedicar unas palabras a lo que se ha dado en llamar “teoría de la conspiración”. Algunas fuentes la definen como la “tentativa de explicar un acontecimiento o una cadena de acontecimientos, sucedidos o todavía por suceder, ya sea percibidos o reales, comúnmente de importancia política, social, económica o histórica, por medio de la existencia de un grupo secreto muy poderoso, extenso, de larga duración y, generalmente, malintencionado. La hipótesis general de las teorías conspirativas es que sucesos importantes en la historia han sido controlados por manipuladores que organizan los acontecimientos con motivos nefastos tras bambalinas”. La teoría de la conspiración representa algo peyorativo, y exenta de la justificación epistémica que toda explicación requiere, simples elucubraciones de personas que se alejan de la realidad en la interpretación de ciertos hechos de relevancia presentados por el sistema.

Las conspiraciones y los complots siempre han existido a lo largo de la historia, pero también es cierto que al pueblo se le suele dar una explicación alejada de la verdad, divulgada –o incluso fabricada— por la prensa del momento y los denominados historiadores y portavoces oficiales.

En el libro se habla de los colaboradores del sistema y los grupos de presión en el cambio social; del control de la población; de la manipulación a través de los mensajes subliminales y de la música; de las grandes agencias creadoras de la opinión pública; del cambio climático provocado; de la geoingeniería y sus tecnologías; del control del clima como arma de guerra; de los chemtrails; de la corrupta ONU y sus organismos internacionales; de la industria farmacéutica y la agroquímica; del gran negocio de la enfermedad; de la persecución a los médicos que utilizan tratamientos alternativos para curar el cáncer; de los efectos nocivos de algunas vacunas; de Monsanto; de los transgénicos; del Códex Alimentarius; de las plantas prohibidas; de los inventos que no salen adelante; de los falsos filántropos, como Rockefeller o Gates; de las falsas banderas; del sexo como estrategia de manipulación; de la ideología de género; de la LGTB al servicio del sistema; de la hipersexualización de la infancia; del Plan Kalergi; del multiculturalismo promovido por la élite; de la estrategia del miedo y de la islamización de Europa.

Se nos ha preguntado si en el libro tratamos todas las conspiraciones contra la humanidad. La respuesta es no. Algunas, relacionadas con rituales satánicos, vídeos snuff, pedofilia y tráfico de personas hemos preferido no ponerlas por escrito, porque los datos son extremadamente duros y podrían herir la sensibilidad de algunos lectores. Los capítulos que ocupan las 344 páginas son más que suficientes para demostrar que estamos en manos de psicópatas enemigos de la humanidad. Hay que conocer el trasfondo de sus estrategias para empezar a combatirlas. El número de personas dispuestas a combatir la mentira va in crescendo, pero hacen falta más para formar un ejército; un ejército de soldados adultos e informados que han descubierto las claves del enemigo y empuñan las armas de la verdad. Solo así podremos vencerlo. Mientras la sociedad siga aletargada, creyendo a pies juntillas las mentiras del sistema y siguiendo sus consignas, no habrá esperanza para el ser humano, a merced de los locos que rigen el mundo.

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Para los fiscales sí es declaración unilateral de independencia.

17.10.17 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo

Yo no soy mucho de banderas, aunque la actualidad de los últimos días, por pura dignidad y en defensa propia, haya hecho aflorar mi instinto patriótico. En este momento, mis intereses son otros muy distintos al juego de la política, en el que, por desgracia, no siempre juegan ni los mejores ni los más honrados.

A los que defendemos la unidad de España, el sainete de esta tarde en el parlamento catalán, nos dejó apesadumbrados e impotentes. Yo no veo que Puigdemont haya dado marcha atrás, como leo en los titulares de la prensa. Continuando con su estrategia chantajista, declaró la independencia y suspendió sus efectos inmediatos para emprender un diálogo y “llegar a una solución acordada”. Después, fuera del pleno, los diputados independentistas proclamaron “la república catalana como Estado independiente y soberano”. Se ve que para ellos la política es puro teatro. A mí me pareció todo un acto de cinismo, una puesta en escena para maquillar su imagen internacional, un despropósito, una tomadura de pelo, una burla a la ley, a la Constitución y a todos los españoles. El pulso al Estado continúa. Y las consecuencias de su acto de sedición también. El Gobierno aún no tiene claro qué hacer, pero una gran mayoría de españoles queremos que se haga justicia y se pongan las cosas en su sitio y, ya de paso, se aproveche para enmendar muchos disparates que se llevan cometiendo en Cataluña desde hace treinta años.

A nadie le gusta ver a los geos controlando multitudes, ni a los tanques del Ejército en la Diagonal, pero tampoco es agradable ver las hordas de insurrectos subvirtiendo el orden, y a los tractores desafiantes impidiendo el paso de los que velan por nuestra seguridad.

En medio de tanta confusión, parece que la justicia está haciendo bien su trabajo. Las tres principales asociaciones de fiscales –Unión Progresista de Fiscales, Asociación de Fiscales y Asociación Profesional e Independiente de Fiscales— consideran que se trató de una “declaración unilateral de independencia de Cataluña” y aseguran que “se ha consumado tristemente el golpe al Estado de Derecho y al régimen de libertades de todos los ciudadanos”.

Esta declaración nos reconcilia con el sentido común y nos aporta un rayo de esperanza. Esperemos que los políticos no lo estropeen.

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¿Diálogo ahora? No se puede dialogar con los golpistas.

09.10.17 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo

“No se puede dialogar con los golpistas”. Lo dijo Alfonso Guerra en una emisora de radio, con gran escándalo para los buenistas, y comparó la situación catalana con el golpe de Tejero, en la que a nadie se le ocurrió pedir diálogo. El diálogo fue la cárcel! Pero nuestros valores se han devaluado y nos hemos convertido en una sociedad frívola y blandengue con el sistema emocional completamente desequilibrado; una sociedad que anda perdida, que lo confunde todo, que llora en público por todo, que repite cual loro las consignas de los manipuladores sin entender siquiera lo que dicen; una sociedad que se rige por lo que lee o visiona en su móvil sin cuestionarlo. No importa si es verdad o mentira. Se ha visto estos días en el golpe de Estado en Cataluña. Manadas de gente viralizando con sus teléfonos imágenes falsas de otras manifestaciones, que mostraban cabezas chorreando sangre y heridas al por mayor; una masa de insurrectos vociferando como borregos frases de propaganda política secesionista que llevan interiorizando desde hace cuarenta años. Muchos de los manifestantes eran menores de colegio e instituto, cuyos profesores transmisores del odio a España les brindaron una clase práctica. No faltaron a la cita los grupos internacionales que acuden a armar bulla allá donde son requeridos, y otros “directores de orquesta” para que todo resultase un éxito y, al día siguiente, la prensa internacional abriera con titulares contra España y nuestras fuerzas del orden. Claro está, esto no se hubiera conseguido sin la colaboración de su canal autonómico TV3 y los nacionales afines La Cuatro y La Sexta, financiadas con los impuestos de todos los españoles.

Pero nada de lo ocurrido fue casual. Todo estaba preparado desde mucho antes. Lo entenderemos leyendo las palabras que Oriol Junqueras pronunció en Vic, el 15 de mayo de 2014, en el transcurso de una charla titulada “El camino hacia la independencia”. Las palabras del vicepresidente de la Generalitat no tienen desperdicio y ayudan a entender el pulso al Estado del 1-O por parte de los golpistas.

“Cuando nos digan que esto es ilegal, hemos de mantener la convocatoria. Cuando la prohíban, la hemos de mantener. Porque si nosotros enseñamos al mundo una imagen de colas de gente con una papeleta en la mano yendo a votar a una urna y el Gobierno español intentando impedir que voten, ya habremos ganado”.

Alude en su arenga a la ingeniería de los porcentajes para hacer parecer lo que no es. Se trata de un ejercicio de manipulación y de engaño, una trampa a los catalanes, a la democracia y al estado de derecho:

“Imaginemos que los que van a votar no son el 100 %, que son el 60 %; y que el 40 % vota sí y el 20 % vota no. Cuando el resultado se hace sobre el conjunto de la participación, dos tercios han votado sí, un tercio ha votado no; el 67 % ha votado sí y el 33 % ha votado no. Y eso es una victoria brutal [...]”. Esas son las cuentas de Junqueras, el católico practicante que se reunió con el arzobispo Omella. ¡A lo mejor fue para confesarse del delito de sedición!, aunque no creo.

En cuanto al papel mediador de la Iglesia, es una vergüenza la propaganda que algunas cadenas y periodistas de las mismas han hecho sin ningún fundamento. Incluso Pablo Iglesias, alias el Coletas, que no se resistía a quedar fuera de las noticias, se inventó una reunión con el arzobispo Osoro que nunca tuvo lugar; la cosa se limitó a una breve llamada telefónica por parte del podemita. ¡Pero ya tenía tema para una rueda de prensa y calmar así su adicción a las cámaras! El arzobispo de Madrid lo dejó muy claro en un comunicado y también el papa Francisco, que manifestó no estar de acuerdo con los que vulneran la ley.

Jueces y fiscales van a tener trabajo si es que, como anunciaron, todos los que perpetraron algún delito y se puedan identificar, tendrán que responder ante los tribunales. ¿Van a ser juzgados los responsables políticos por traición, sedición e insurrección? El jefe de los mossos, LluisTrapero y los de las asociaciones Omnium Cultural y ANC, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez tienen que declarar ante la jueza Teresa Laplana en la Audiencia Nacional, imputados por sedición. Algunos jueces de tendencia progre opinan que para que se cumpla el delito de sedición tiene que haber armas y alegan que esta fue una rebelión pacífica. Conviene recordar que la mentira y la calumnia son armas mucho más poderosas que el plomo. Sería bueno que los jueces, aparte de conocer la ley, estuvieran dotados de sentido común y no se dejasen seducir por ciertas ideologías, sobre todo cuando su llevada a la práctica es contraria a la ley. Otra pregunta que nos hacemos es quién responderá por los menores que agredieron a policías y guadias civiles llamándoles hijos de puta, fascistas, cabrones y asesinos. ¿Los padres por ser responsables directos?; ¿los maestros por incitarlos al odio? ¿Se irá de rositas la concejala de Ezquerra Republicana por inventarse que le habían tocado las tetas y cómo le habían ido rompiendo los dedos uno a uno, mentira de la cual se desdijo en TV3.

Seis días después, bancos y cada vez más empresas trasladan sus domicilios fiscales, los impositores sacan su dinero de Cataluña, el Constitucional suspende el pleno convocado para el lunes, Puigdemont solicitó comparecer el martes para hablar de la situación política actual. Los buenistas de turno salen a la calle con banderas blancas y piden diálogo. ¿Diálogo ahora? Por qué no advirtieron a los golpistas cuando organizaban el referéndum ilegal? El Gobierno invita a los golpistas a volver a la legalidad, pero el pulso al Estado continúa, y siguen con su hoja de ruta, eso sí, con nerviosismo, pues los acontecimientos económicos de los últimos dos días, los ha colocado contra las cuerdas. Muchos han empezado a darse cuenta de que la independencia no traería un mundo color de rosa. Algunos empiezan a darse cuenta –ya era hora- de que en todos estos años sus dirigentes les mentían mientras saqueaban Cataluña y engrosaban sus cuentas corrientes.
¿Qué hará Puigdemont? ¿Aceptará la presión de los radicales y proclamará la DUI? Creemos que no. Pero en ese caso, ¿activará el Gobierno el artículo 155, solicitado por Albert Rivera y los socialistas de la vieja guardia –mucho más conocedores del Estado- que los politiquillos de ahora? ¿Qué ocurrirá si a pesar de activar el 155 o incluso el 116 continúan con su sedición “pacífica”? ¿Se recurriría al Ejército? Ejercer la fuerza por el Estado es legal cuando se trata de reinstaurar el orden subvertido. Pero –y vuelvo a lo dicho en el primer párrafo- vivimos en una sociedad sin columna vertebral, con cuerpo de gusano, blandengue, que equivoca los conceptos y se mueve por lo que twittean los ociosos. Una sociedad manipulada que pone el grito en el cielo cuando la policía y la guardia civil cumplen con su deber. ¿Creen acaso que las porras de los policías son hisopos para asperger agua bendita y que sus pistolas son de jabón, teñidas con betún negro al estilo de “Toma el dinero y corre”. Lo del domingo, tan tergiversado por el “agitprop” no solo fue proporcionado sino que ni siquiera es comparable al modus operandi de los antidisturbios del Reino Unido, Bélgica, Alemania o Estados Unidos. No sobraría hacer un poco de pedagogía. No estaría de más contar a nuestros niños que las fuerzas del orden están ahí para protegernos, defendernos de los malos y para hacer cumplir la ley. En los juegos, los niños siempre quieren el papel de policía, porque saben que es representar al bien. ¿Qué tal si recuperamos el arquetipo?

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Los independentistas nos llevan a no comprar productos catalanes.

07.10.17 | 10:00. Archivado en Magdalena del Amo

Por un momento creí que eran los tanques del Ejército, dispuestos a defender el orden de la nación. Pero no, eran campesinos catalanes con sus tractores, dispuestos a vulnerar la cotidianidad de la segunda ciudad de España, el derecho de la gran mayoría de catalanes que se sienten tan españoles como los asturianos y los manchegos. La invasión de Barcelona por los tractores de los payeses desafiando al Estado y a sus instituciones fue la gota que colmó mi vaso. ¡Qué espectáculo bochornoso! Me había resistido a la tentación de escribir sobre Cataluña, y me sobran razones para ello. Me aburre, me hastía y considero que ya está todo dicho, redicho y repetido hasta la saturación. Llevamos con este tema desde que empezaron con el estatuto y Zapatero dio luz verde para legalizar lo ilegal. Me niego a desayunar todas las mañanas el mismo caldo recalentado y rancio. Huele mal y me produce urticaria en el alma. Pero además, quienes conocen mis análisis sobre el desarrollo de determinadas situaciones complejas saben hacia dónde tengo dirigido el foco. Claro que me preocupan los actores protagonistas que arengan y vociferan para enardecer a los fanáticos y ociosos, envueltos todos ellos en un manto de incultura y desconocimiento de la historia. Es cierto que nos produce impotencia, rabia inmensa y que no sabemos qué hacer con ellos. Mi parte visceral más primitiva es partidaria de meterlos a todos en un submarino y anclarlo en la Fosa de las Marianas. Bien rotulado, eso sí, con su cartel de INDEPENDENCIA. Más independencia imposible. ¡Qué tranquila se quedaría la región catalana y el resto de España sin esos agitadores, muchos de ellos, por cierto, apellidados López, Otero, García o Ferreiro, traidores por tanto a las tierras de donde proceden. Pero no quiero caer en los tópicos de siempre.

Me parece vergonzosa la manipulación de los medios afines al separatismo –que son casi todos— y la información sesgada, cuando no falsa en su totalidad, que difunden por boca de sus periodistas servidores de la idea, parece que por gusto propio, pues trasluce la satisfacción en sus caras y gestos al locutar falacias y mentiras. Con tanta propaganda de guerra no es de extrañar que el pueblo catalán con menos acceso a la información fidedigna repita cual loro que España les roba y demás consignas infectadas.

A propósito de los tractores, acabo de recibir un llamamiento para boicotear los productos agrícolas y ganaderos catalanes. “Evitar comprar frutas, verduras y carnes catalanas”. Hace tiempo que habíamos borrado de nuestra lista de la compra el cava catalán, la pizza Tarradellas, el adictivo Colacao, que tomábamos desde niños y otros productos de Nutrexpa. Ahora habrá que incluir en la lista negra a los de los tractores. Sé que es una medida visceral, pero no queda más remedio que utilizar sus mismas armas, convencida de que los valores de amor, armonía y energía positiva sirven de poco en esta ocasión de asintonía.

La Conferencia Episcopal no estuvo muy afortunada. Los obispos, que tanto temen los titulares de prensa de la izquierda, parece que han querido apuntarse un tanto con el enemigo y han pedido diálogo. Mejor hubieran seguido calladitos, como en otros temas –mucho más de su competencia—en los que los fieles están mucho más perdidos. Con esto se ha abierto otro frente, el de la X en la casilla de la Iglesia. Los “muy, muy” enojados con el comunicado piden abiertamente que pongan la X los independentistas, los laicistas, los que quemaban iglesias, los que asesinaban monjas y curas tras cortarles los testículos y metérselos en la boca. Pero de esto no se puede hablar porque es crispar. La Iglesia tiene que reivindicar a sus mártires en silencio, para no molestar a los descendientes de sus ejecutores y a sus simpatizantes. En Galicia hay un dicho que viene muy bien aquí: “Mexan por un y hai que dicir que chove”. Pues no; basta ya de buenismo, de palabras sin historia, de ingeniería verbal, de eufemismos.

Mi foco apunta más alto, a las cúpulas del poder en la sombra que, conocedoras de la condición del animal humano –porque, en definitiva, eso somos— propician situaciones de inestabilidad o acentúan las que existen. Les es muy fácil porque somos muy vulnerables. Nuestro cerebro reptiliano determina nuestras necesidades básicas: la lucha, la economía, el territorio y el sexo. Esto condiciona nuestra existencia humana. Penoso, pero es así. Por eso es tan fácil domeñarnos, tenernos en el aprisco y estimularnos cuando conviene. Ellos son los banderilleros que azuzan al toro –en este caso el independentismo— para que embista. Dicho esto, me desmarco y continúo en busca de un nivel de conciencia más en consonancia con el humano que lleva impresa la chispa divina inmortal, y que desarrolla con la práctica del AMOR incondicional.

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El terrorismo como estrategia de manipulación.

26.08.17 | 11:00. Archivado en Magdalena del Amo

España y el mundo están de luto. Miles de velas encendidas secan las lágrimas derramadas por una sociedad sufriente, que aún no ha interiorizado que el mundo se ha convertido en un campo de minas, por donde, muy pronto, pasear será poco menos que cosa de valientes, sobre todo, en las grandes ciudades. Ahora le tocó a Barcelona. ¿Dónde será la próxima masacre? Para nuestra desgracia, el terrorismo marca actualmente la hoja de ruta de gobiernos y ciudadanos. Y al decir terroristas no solo me refiero a los fanáticos reales, que ponen bombas y asesinan, sino también a los que tras bambalinas mueven los hilos y se aprovechan de esta lacra para sus fines ocultos, cada vez más a la vista.

Los que colocan bombas, decapitan infieles, torturan, violan a mujeres o se autoinmolan haciendo volar por los aires a seres humanos inocentes, parecen locos de manicomio, pero no lo son, por mucho que nos quieran hacer interiorizar esta nueva idea lanzada desde las alturas. Es cierto que existe una gran confusión entre los términos árabe, islámico, islamista, yihadista o muyahidín, y es verdad que un árabe puede ser agnóstico, que un islamista puede ser pacífico, y así cuantas premisas se nos antoje plantear. Ahora bien, en medio de la confusión semántica, de algo sí podemos estar seguros, y es que estos “locos”, según la nueva nomenclatura, odian a Occidente, que ellos consideran terreno a conquistar. Refiriéndonos a nuestro país, no hay que olvidar que España es su al-Andalus, su paraíso perdido al que prometieron volver. Promesa cumplida, por cierto, con la anuencia de nuestros políticos, que ejecutan tratados internacionales de muy dudosa finalidad. En lo que a mí respecta, estoy completamente segura del complot para islamizar Europa, una islamización a través de leyes buenistas, que promueven e implementan eufemismos para que el pueblo trague sin masticar los siglos de atraso de la cultura de las mezquitas. Los fieles que escuchan las enseñanzas de Mahoma, de boca del imam de turno, seguro que no ponen bombas, pero contribuyen con su presencia a que las mujeres europeas, a no mucho tardar, tengamos que usar velo y dejarnos maltratar por nuestros hombres, porque parece que así damos gusto al profeta.

La islamización de Europa es ya un hecho. Nuestros políticos “malinchistas”, al servicio de oscuros intereses, pretenden convertir la cultura occidental en una mera anécdota histórica, mientras dan protagonismo a los seguidores de Mahoma. Los musulmanes vienen para quedarse, para imponer, para reconquistar lo que perdieron en la Reconquista, para destruir nuestras pinacotecas porque ofenden a Alá. Nos han creado un profundo complejo de culpa y no nos atrevemos a verbalizar lo que internamente pensamos, no vaya a ser que nos tachen de xenófobos y de insolidarios. La mordaza es total. Con esa ventaja juegan nuestros dirigentes al servicio del Gran Ojo que todo lo ve, desde la cúspide de la pirámide. La manipulación de los sentimientos es un arma poderosa y la están empleando contra los ciudadanos, porque una cosa es prestar ayuda a los necesitados –léase en este caso inmigrantes y refugiados—y otra muy distinta es que, bajo este disfraz y a través de las mafias, estén entrando miles de “soldados de la guerra santa”, dispuestos a inmolarse, y arsenales de armas para asesinar al infiel. Paradójicamente, salvamos a sus hijos para que asesinen a los nuestros. Duro, pero es la triste realidad.

No obstante, conviene tener presente que la precuela de esta novela bélica por entregas la escribió Estados Unidos, con el autoatentado a las Torres gemelas, pretexto para la invasión de Irak, tras el bulo de las armas de destrucción masiva, el bombardeo a Libia después, seguido del rosario de guerras y guerrillas donde se utilizan las armas vendidas desde Libia, Siria e Irak. De aquellos polvos vienen estos lodos. Esta idea va calando, y muchos ya han empezado a darse cuenta de que el análisis de los hechos hay que iniciarlo si no desde el origen, sí desde más atrás de lo que se está haciendo. El 11-S marca el principio de una nueva “Edad”, que bien podríamos llamar postcontemporánea, que se caracteriza por un estado de guerra crónica, sutil y medio silenciosa, de la que algunos aún no se han percatado. Estamos en guerra, otro tipo de guerra: de precaución y de miedo, de campo de minas que no se sabe dónde ni cuándo pueden activarse. Con el temor, además, de que las bombas clásicas, atómicas, de racimo e incluso bacteriológicas, penden sobre nuestras cabezas. Esta es la situación.

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La marihuana, otra planta prohibida que cura.

06.08.17 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo

El cannabis está clasificado en botánica como perteneciente a la familia de las cannabáceas, a la que pertenecen tres especies: cannabis sativa, índica y ruderalis. Es conocida popularmente como marihuana, y anteriormente como cáñamo. La planta se empezó a utilizar hace más de diez mil años en Asia, y fue utilizada por civilizaciones como la china, la egipcia, la griega, la romana y los culturas americanas. Con sus derivados se manufacturaban productos diversos, como cuerdas, papel, así como aceites y preparados de uso terapéutico.

Con la marihuana se ha llevado a cabo una campaña de ingeniería social tan efectiva que en el imaginario colectivo, aún hoy, la popular hoja verde palmeada es uno de los símbolos del mal. A mí me ocurrió lo mismo que al resto de la sociedad. Solemos identificar la marihuana con los drogadictos, los porreros deambulantes, con la delincuencia y sobre todo con la sustancia previa que lleva a las drogas duras.

Actualmente, aunque no reclamo su legalización total, dada la dinámica, sobre todo entre los jóvenes, de probar cualquier cosa que proporcione bienestares ficticios y efímeros, sí estoy de acuerdo en su consumo moderado o esporádico –en adultos—, y más en su uso para curar y aliviar muchas dolencias que nuestra moderna sociedad enferma padece.

No hace mucho que descubrí la auténtica conspiración y la habilidad con la que hemos sido manipulados desde que hace ahora ochenta años fuera declarada ilegal. De ser una planta de cultivo intensivo, con un sinfín de usos, pasó, de la noche a la mañana, a estar prohibida. Y, como siempre ocurren estas cosas, por intereses económicos. La entradilla de un artículo de Doug Yurchey, traducido por J. F. Jaramillo, dice así: “La verdadera razón por la cual fuera proscrita la marihuana, no tiene nada que ver con sus efectos en la mente y el cuerpo humanos. Más bien se trata de una de las mayores conspiraciones de toda la historia”. Vamos a dar unas pinceladas sobre el desarrollo de los hechos:

Antes del año 1937 su cultivo era masivo en todo el mundo durante cientos de años. En Estados Unidos se cultivaban grandes extensiones e incluso estaba mal visto no producir cáñamo, una industria que movía centenares de miles de dólares al año, pues era la principal materia prima de la industria textil. Pero, de la noche a la mañana, una campaña de desprestigio muy bien dirigida, en la que confluyeron varios factores, dio un vuelco a la industria y a la manera de concebir el cannabis, en Estados Unidos y en el resto del mundo. Así de manipulable es el ser humano.

>> Sigue...


Hacia la nueva humanidad transhumanista.

24.07.17 | 12:30. Archivado en Magdalena del Amo

Stanley Kramer, en 1963, con su humorística película It’s a Mad, Mad, Mad World, puso de moda la frase que tanto hemos repetido: “El mundo está loco, loco, loco”. El mundo está loco, sí, pero ni esto es una película, ni somos la pandilla de turistas de la autopista del desierto del sur de California en busca del botín, sino ciudadanos inmersos en la dinámica de una sociedad que se está acostumbrando a tragar los vómitos del esperpento.

El nuevo paradigma que aflora no es precisamente halagüeño. No es que estemos en contra de los cambios, per se, pero hay que establecer los límites. No todo vale, y ya hace tiempo que el olor a azufre del inframundo enmascara el aroma de las rosas que florecen en la superficie. ¿Qué está pasando? ¿Quién dirige toda esta sinrazón? ¿Quién pinta este fresco negro que subvierte los valores? Es como si, de pronto, a la sociedad le hubieran robado el alma. A mí me preocupa el alma. Da la impresión de que el transhumanismo, ese movimiento que en los años sesenta empezó a preconizar un ser humano distinto, genéticamente modificado, con órganos trasplantados y tecnología incorporada en sus células, sin limitaciones biológicas, estuviera, de alguna manera, fagocitando a la humanidad de la Edad Contemporánea, para dar paso al ser humano “cyborquizado”, anunciado por Raymond Kurzweil, Kevin Warwick y Hans Moravec, según los cuales, en los próximos cincuenta años el ser humano será completamente diferente. Kurzweil, director de ingeniería de Google, afirma que “en diez años seremos capaces de revertir los efectos de la edad y mantenernos jóvenes eternamente”.

La robótica, la biónica y la inteligencia artificial que predice Marvin Minsky, con futuros de ciencia-ficción, es el sueño de estos aprendices de dioses. Nada que ver con los “Vrill-ya”, del rosacruz Bulwer Lytton, aunque también los hombres de su raza futura tenían robots.

Los transhumanistas se consideran a sí mismos los continuadores del Humanismo y la Ilustración. Estos nuevos teóricos de torres de Babel –Fereidoun M. Esfandiary, Max More, J.B.S. Haldane, Robert Ettinger o Anders Sandberg— creen que todo esto es pura bonanza para la humanidad. No obstante, algunos alertan de un peligro en todo esto. No se trata de tenerle miedo al tren, a la olla exprés o a cualquiera de los avances que, a priori, por precaución, el ser humano ignorante siempre se muestra reacio. Hablamos de un extremo que atenta contra la esencia y naturaleza del ser humano, o más bien de su trivialización.

El politólogo, Francis Fukuyama, considera que es “la idea más peligrosa del mundo”. Por su parte, Nick Bostrom, fundador con David Pearce de la Asociación Transhumanista Mundial advierte de los peligros de la inteligencia artificial. Eric Drexler, el científico que más aportó a la nanotecnología molecular, alerta de los riesgos de esta ciencia, si no se trabaja a la par con la ética. He aquí la cuestión: la ética. Yo creo que es un problema de alma. Algunos esoteristas, como Ouspensky aseguran que no todos los humanos tienen alma. ¿Y si esa fuera la clave?
Estos avances tecnológicos que están convirtiendo al ser humano en un mutante, harían babear al filósofo británico del siglo XVI, Thomas Hobbes, que consideraba la vida humana “desagradable, brutal y corta”, y decía que la humanidad podría trascenderse a sí misma con los avances científicos.
Al paso que vamos, antes de medio siglo, seremos robots –muchos ya lo son— y tendremos en nuestros cuerpos colonias de polímeros autoensamblables, ajenos a nuestra naturaleza, pero seguiremos siendo mortales. La búsqueda del grial, de la fuente de la eterna juventud y del vellocino de oro, seguirá presente en la agenda del ser humano trascendente.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
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El doctor Hamer, condenado por curar el cáncer, ha muerto.

11.07.17 | 10:00. Archivado en Magdalena del Amo

El doctor Hamer es otro de los médicos a los que se ha perseguido sin tregua, hasta el punto de inhabilitarlo y meterlo en prisión, todo ello bien aliñado con el ingrediente de la injuria y la calumnia, elementos indispensables en la cocina de este tipo de procesos.

Se sabe desde hace años que nuestras emociones influyen no solo en nuestro estado de ánimo, sino en el desarrollo de dolencias y enfermedades. En nuestra vida diaria solemos decir que somatizamos esto o lo otro. El propio doctor Hamer reconoce esta particularidad: “A través de los milenios, la humanidad siempre ha estado al tanto, en grado más o menos consciente, de que todas las enfermedades en último grado tienen origen psíquico, y esto se convirtió en un patrimonio ‘científico’ anclado firmemente en el legado del conocimiento universal. La medicina moderna ha convertido a nuestro ser animado en mera bolsa llena de fórmulas químicas”.

Ryke Geerd Hamer nació en Frisia (Alemania). Estudió medicina y teología en la Universidad de Tubinga. Tras hacer la residencia en varias clínicas universitarias alemanas y su especialización en medicina interna, empezó a ejercer en la Clínica Universitaria de Tubinga. En este tiempo desarrolló varias patentes, como un escalpelo no traumático, una mesa de masaje y una sierra especial para cirugía plástica. Después se trasladó a Italia, donde puso en práctica un proyecto médico solidario para tratar a las personas sin recursos de manera gratuita.

Me veo obligada a dar estos datos biográficos, porque la propaganda en su contra pretende transformarlo en una especie de vividor alucinado, poniendo en entredicho su cualificación académica para ejercer la medicina.

En 1978 tiene lugar el hecho que cambiaría su vida profesional y su futuro como médico. Su hijo Dick recibe un disparo accidental en el transcurso de una fiesta y fallece cuatro meses después. Pasados unos meses, él y su esposa Sigrid, también médico, que habían disfrutado siempre de muy buena salud, desarrollan un cáncer. Esta circunstancia lo llevó a pensar en una posible relación entre el trauma recibido a causa del inesperado fallecimiento de su hijo y los cánceres contraídos.

Con el doctor Hamer se cumple una vez más el caso de haber descubierto un remedio contra el cáncer, partiendo de su propia enfermedad. En aquel momento trabajaba para el departamento de oncología de la Universidad de Munich. Como tenía a su disposición los historiales de los pacientes con cáncer, se puso a investigarlos y, para su sorpresa, descubrió que la mayoría de ellos habían sufrido episodios traumáticos inesperados antes de la aparición de la enfermedad.

Basándose en que todos los procesos corporales están controlados desde el cerebro, analizando los escáneres cerebrales y comparándolos con los registros médicos y psicológicos correspondientes, encontró una correlación entre el “choque” traumático y su repercusión en un determinado órgano y en el cerebro. Es decir, el recorrido del hecho y su causa. Este descubrimiento fue un hito, pues era la primera vez que la medicina del cuerpo iba más allá, penetrando en la psique, y encontraba un origen desconocido hasta entonces en un rincón del cerebro, y el papel de este como intermediario entre la psique y el órgano enfermo.

Según su tesis, cada enfermedad se origina por un trauma que nos encuentra “desprevenidos” y no sabemos o no podemos gestionar debidamente. Cuando ese momento conflictivo ocurre, impacta un área del cerebro y causa una pequeña lesión –Foco de Hamer—, que es visible en un escáner cerebral como un grupo de anillos concéntricos. Dependiendo de qué capa del cerebro recibe ese impacto, las células envían una señal bioquímica a las células del cuerpo correspondientes, provocando un tumor o la disfunción de ese órgano.

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La agenda de los amos del mundo.

06.07.17 | 12:10. Archivado en Magdalena del Amo

Algunas fuentes definen conspiración como la “tentativa de explicar un acontecimiento o una cadena de acontecimientos, […] por medio de la existencia de un grupo secreto muy poderoso, extenso, de larga duración y, generalmente, malintencionado. La hipótesis general de las teorías conspirativas es que sucesos importantes en la Historia han sido controlados por manipuladores que organizan los acontecimientos con motivos nefastos tras bambalinas”.

Las conspiraciones y los complots siempre han existido a lo largo de la historia, pero también es cierto que al pueblo siempre se le ha dado una explicación alejada de la verdad, divulgada –o incluso fabricada— por la prensa del momento y los denominados historiadores y portavoces oficiales. Se podrían poner muchos ejemplos y no resisto la tentación de citar alguno. En la película “Ciudadano Kane”, el protagonista –un amoral profesional de la mentira mediática, que da vida al magnate de la prensa William Randolph Hearst— le decía a su corresponsal que se encontraba en Cuba, un poco antes de desencadenarse la contienda entre España y Estados Unidos: “… Usted suministre las ilustraciones, que yo suministraré la guerra”. Previamente, el ilustrador le había enviado un cable diciéndole: “Todo está en calma. No habrá guerra. Quiero volver”. ¡Y vaya que si hubo guerra! La prensa jugó un importante papel propagandístico en la formación de la opinión pública, y este fenómeno se prolonga hasta nuestros días, en la actualidad con técnicas mucho más sofisticadas. El hundimiento del Maine, los incidentes del golfo de Tonkin, Pearl Harbor, la primera y la segunda guerra mundial, la subida de Hitler al poder, la guerra del Vietnam, la muerte del presidente Kennedy y otros magnicidios, las Torres Gemelas, la guerra de Iraq…, y así podríamos seguir, tienen lecturas muy distintas cuando se dispone de las piezas para montar el fresco. (No me refiero a casos clasificados como secretos, o a cuestiones que permanecen sin publicar en los cajones, sino a los que se publican dándoles la vuelta para que el gran público comulgue con la idea que más le conviene al sistema).

En España, aparte de los archivos secretos del Ejército del Aire sobre ovnis, con explicaciones manipuladas, hay tres casos flagrantes de conspiración contra la humanidad: el “síndrome tóxico”, el “caso Alcácer” y el “11-M”. Son tres claros ejemplos del modus operandi de lo que se ha dado en llamar las cloacas del Estado. En casos de este tipo, cuya auténtica verdad haría tambalear las columnas del Estado, se han destruido deliberadamente pruebas de convicción y se han creado pruebas falsas. Los sumarios de los tres casos están plagados de mentiras, los juicios fueron casi escenas de circo, y las sentencias hechas a medida. Pero las campañas mediáticas de apoyo a la versión oficial suelen ser tan eficaces, que poco importa que unos cuantos valientes amantes de la verdad luchen por contarla. Esta verdad nunca será interiorizada por el gran público, porque a la sociedad la han vacunado contra la verdad y el discernimiento. Hagamos la prueba; preguntemos por el síndrome tóxico, y nos aludirán a los aceiteros de la colza, pero ni una palabra sobre los organofosforados de la Bayer o la extraña muerte del doctor Muro; si lo hacemos sobre el crimen de Alcácer, saldrán los nombres de Miguel Ricart y Antonio Anglés, pero ni una palabra de lo que sabe Corcuera, Mayor Oreja, Vera y otros de Interior; y si hablamos del 11-M nos señalarán a los moritos, pero ni una palabra sobre el titadine, la destrucción de los restos de los trenes y las múltiples irregularidades del caso.

Dicho esto, tomándome la libertad de redefinir la teoría conspirativa, podríamos decir que es la interpretación auténtica de ciertos hechos, de los cuales se ocultan o se falsean las evidencias, para hacer valer la explicación que conviene a la oficialidad.

Las conspiraciones pueden ser de tipo político, militar, científico, médico, medioambiental, antropológico y moral-espiritual, en cuanto que afecta a la propia esencia del ser humano.

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Vuelve la exministra Narbona, la del fiasco de las desalinizadoras.

19.06.17 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo


Los socialistas se organizan para ser alternativa de gobierno, solos o con Podemos. Parece que el Frente Popular del siglo XXI ya está, irremediablemente, a las puertas. A Sánchez no le pillan de bobo una segunda vez y ya prepara la maleta para el viaje a la Moncloa. Todo sea que tenga que deshacerla, porque la vida da muchas vueltas, pero esa es la idea, esta vez con el apoyo de todo el partido, o casi. Los congresos sirven, entre otras cosas, para enfundar las armas hasta la próxima conjunción propicia, jurarse amor eterno y declarar públicamente lealtad al líder, y ¡lo pasado, pasado! Confieso que, hoy más que nunca, me es indiferente el nuevo equipo de Sánchez, con excepción de la exministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, la que echó abajo el proyecto de Alberto Vázquez Figueroa, para implantar su plan fallido y nefasto de las desalinizadoras, gracias al cual, una buena parte de españoles, o no tienen agua o tienen que pagarla a precio de petróleo.

Alberto Vázquez Figueroa es uno de esos genios actuales que lleva años luchando contra el sistema. A diferencia de otros, él no es el típico soñador desconocido por la prensa. El ser un escritor de éxito, autor de más de cien novelas, le proporciona, al menos, que sus cuitas sean oídas en los medios de comunicación.

Nos han repetido hasta la saciedad que el agua es un bien del planeta que hay que preservar. Hay toneladas de agua en el mar, pero siempre se repite que desalinizar el agua del mar es antieconómico y que, además, el agua dulce resultante tiene mal sabor y olor. Pero llega Vázquez Figueroa y revoluciona el sistema presentando un método que echa por tierra todos los axiomas anteriores.

El inventor canario siempre ha mantenido una estrecha relación con el agua. Fue uno de los primeros profesores de submarinismo de España y trabajó con Cousteau. A mediados de los noventa ideó un sistema para aprovechar las montañas cerca de la costa y desalar agua gratis, produciendo, al mismo tiempo, energía. Todos los que conocen el proyecto se quedan encantados, incluso el banquero Edmund Rothschild, que lo puso en conocimiento del primer ministro británico, Tony Blair. Antes de la llegada de Aznar a la Moncloa, Esperanza Aguirre le prometió su apoyo. En 1966, el ministro Arias Cañete se interesó, y Trasga decidió hacer un estudio y aplicarlo. Vázquez Figueroa consiguió la patente mundial.

Después, el gobierno jordano se puso en contacto con él para estudiar su sistema y llevar el agua del mar Rojo al mar Muerto. Se estimó que se podrían generar dos millones de metros cúbicos al día, para Israel, Palestina, Siria y Jordania. El inventor cree que al morir Rothschild el proyecto perdió impulso.

En el 2004, unos meses antes de que Zapatero saliera elegido presidente, Vázquez Figueroa organizó una cena en su casa de Lanzarote a la que asistieron, entre otras personas, Rodríguez Zapatero, Juan Fernando López Aguilar, Carmen Chacón, José Saramago y el cineasta Bernardo Bertolucci, a quien Zapatero quería conocer. Zetapé le prometió que si llegaba a presidente, pondría en marcha su sistema de desalinizadoras. Tras recibir una carta del presidente manifestándole que cumplía la promesa, se puso manos a la obra en el proyecto de una desalinizadora para dar agua a Almería.

Aquí entra en escena Cristina Narbona, ministra de Medio Ambiente del Ejecutivo de Zapatero; y cuando todo estaba preparado para iniciar las obras, Narbona paraliza el proyecto. Entre otras razones sinsustancia, se alegaba que se iban a electrocutar las gaviotas –no había cables—, y anunciaba la conveniencia de construir 51 desalinizadoras a lo largo de la costa del Mediterráneo.

Solo estuvo dos años, pero dejará un borrón en su expediente, difícil de ocultar, por mucho que los ecologistas elogien su labor con el compromiso de Kyoto y a favor de las renovables –fuente de pelotazos al por mayor—.

Narbona echó abajo el Plan Hidrológico Nacional y creó Acuamed –empresa pública dependiente del Ministerio de Agricultura, cuyo fin es gestionar el agua, de manera especial en las zonas donde esta escasea—, es decir uno de esos chiringuitos donde los amigos de los políticos se forran a costa del erario público. ¡En Acuamed se forraron, y bien!

Las desalinizadoras fueron un fiasco. A toro pasado, Vázquez Figueroa se expresaba así sobre el particular: “Las desalinizadoras de Narbona sacaban el agua cara, y obligaban al agricultor a pagar por los días en que no consumía incluso. Mi proyecto, mejorado por Tragsa, que hizo cosas muy interesantes para aprovechar los depósitos que ya existían, producía agua dulce y luz prácticamente gratis, y eso es lo que en el Ministerio no querían. Las eléctricas pensaban que iba a consumirse mucha energía con esas desalinizadoras, que iban a ser un gran negocio. Luego fueron un fracaso, y todo se abandonó”. Así es. Fue un fracaso que costó a los fondos del Estado 3.200 millones de euros. Conviene resaltar que la pareja de Narbona, Josep Borrell, trabajó muchos años en Abengoa, una de las empresas más favorecidas por aquellos contratos. En la actualidad, solo funcionan, no sé si una o dos de aquellas desalinizadoras.

Un tiempo después, vuelve Acuamed a interesarse por el proyecto de Vázquez Figueroa, en esta ocasión porque el gobierno de Israel iba a convocar un concurso internacional para llevar agua del mar Rojo al mar Muerto y querían presentarse con su proyecto. El inventor ignoraba que Acuamed estaba siendo investigada por presunto desfalco y sobornos de decenas de millones en favor de empresas, como el grupo Fomento de Construcciones y Contratas. Al frente de la empresa pública estaba un personaje llamado Arcadio Mateo del Puerto, al cual le habían encontrado en su casa 120.000 euros en billetes –raro, raro, raro—. Este le hizo una propuesta muy en la línea de los negocios políticos, amparados bajo el paraguas de la corrupción. Le proponía hacer de nuevo el informe. No era lógico; había costado millones de euros y no había que modificar nada. En la reunión estaba presente el director general de obras de FCC y el director de Aguas de la empresa. Desgraciadamente, esta es una de las maneras que tiene alguna gente de la política de embolsarse el dinero: repitiendo informes que ya existen o creando informes que no sirven para nada. Recordemos a Urdangarín. Hay que decir que la trama de Acuamed está imputada por, presuntamente, encargar labores ficticias a las empresas contratistas para beneficiarlas con decenas de millones, y recibir de los cargos públicos favores a cambio. El inventor rehusó entrar en la mafia del agua.

De las palabras siguientes de Vázquez-Figueroa se deduce algo importante sobre el funcionamiento de estas empresas públicas: “Me dicen que me esté tranquilo, que Cañete va a venir un día de estos de Bruselas, que vamos a comer los cuatro juntos y vamos a reactivar el tema de mi proyecto. Lo siguiente que supe de ellos fue su detención”. En efecto, Arcadio Mateo y su mano derecha, Gabriela Mañueco fueron detenidos un mes después (febrero de 2016).

Según fuentes de la investigación, entre 2007 y 2014, la empresa pública habría aceptado comisiones millonarias de constructoras, a cambio de adjudicaciones infladas, que habrían supuesto una pérdida de más de 50 millones de euros públicos.

Esta reflexión es digna de mención: “Si alguien roba en el tema de hacer una carretera, es malo. Si alguien hace corrupción construyendo un aeropuerto en el que nadie aterriza nunca, es una canallada. Pero cuando se hace corrupción como ahora con el tema del agua, estás perjudicando a todos los que luego no pueden lavarse, beber, o no tienen agua para agricultura o ganadería”.

La historia de las desalinizadoras es surrealista y casi difícil de creer, como muchas de las que se urden en el ámbito de la corrupción. Una auténtica trama que Alberto Vázquez Figueroa llevó al papel, bajo el título La barbarie, una novela basada en hechos reales vividos por el autor, de los que conserva cientos de documentos, como las cartas que le dirigieron Rodríguez Zapatero y Arias Cañete interesándose por el proyecto, incluso los ya citados Tony Blair y el banquero Rothschild.

¡La mafia del agua continúa!

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Por Magdalena del Amo
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El “Plan Kalergi” y la destrucción de Europa.

12.06.17 | 10:00. Archivado en Magdalena del Amo


El último atentado en pleno centro de Londres parece que nos ha llegado más al corazón que toda la compleja situación que estamos viviendo en los últimos años, agudizada por los efectos llamada: un espacio Schengen prácticamente sin restricciones, unos planes de agrupación inadecuados, y una política de refugiados, sostenida por un “buenismo” que practica la discriminación a favor del recién llegado y hace la vista gorda ante delitos espeluznantes, como la violación y el asesinato. De aquellos polvos vienen estos lodos. Y ahora se nos hiela el corazón cuando vemos a un compatriota apuñalado por la espalda, tras haberles sacudido a los terroristas con su monopatín.

Pero aparte de sentir pena por el abogado Echeverría y lamentarnos de la mala gestión británica del caso, por los intereses electorales de la conservadora Theresa May –a quien, por cierto, no le salieron las cuentas como pensaba, como ya le había ocurrido a Cameron—, hay que plantear el análisis desde mucho más atrás, hasta conseguir ver los hilos que manejan el cotarro e incluso las manos.
Para entender medianamente lo que está ocurriendo en el mundo, hay que hacerse eco de documentos, como “los Protocolos de los sabios de Sion”, el “Informe Iron Mountain”, y el “Plan Kalergi”, concebido expresamente para Europa. Es, posiblemente, el más disparatado del mundo de la conspiranoia. Sin embargo, sin admitirlo en su totalidad, hay que decir que mucho de lo que en él se propone se está cumpliendo. Antes de entrar en materia, veamos quién es este personaje llamado Richard Nikilaus Coudenhove-Kalergi, quien como muchas personalidades del mundo político a lo largo de los tiempos, tiene dos versiones de sí mismo, algo así como un doctor Jekyll y un míster Hyde.

Este político, dentro de la oficialidad, es considerado como el fundador del primer movimiento popular para la Europa unida. Publicó “La lucha por Paneuropa” en tres volúmenes y “Cruzada por Paneuropa”, fundó la Unión Parlamentaria Europea y defendió la idea de un mercado común con moneda única para que Europa ocupara el lugar que le correspondía en el mundo. En 1950 recibiría el Premio Carlomagno por haber contribuido a una Europa unida y en paz. Hasta aquí, genial. Pero hay que leer la letra pequeña de todo esto.

Este aristócrata político, masón para más señas, que parecía luchar por Europa y los europeos, escondía un plan diabólico que nos hace recordar el cuento de Hansel y Gretel, los niños seducidos por una bruja malvada que los hace prisioneros y los engorda para comérselos. Kalergi no puede tragarse a Europa porque falleció hace casi medio siglo, pero ha sentado las bases para que la Europa milenaria de Carlomagno y Aquisgrán desaparezca, y renazca convertida en algo amorfo y sin sustancia, muy lejos de su esencia y valores. Veamos qué es el Plan Kalergi y sus aviesos fines.

Este plan destructor está basado en el modelo de los animales de granja, que son dominados debido a su escasa inteligencia. Kalergi lo publicó en 1923, mucho antes que sus obras citadas. Consiste en una serie de estrategias para que los judíos puedan gobernar Europa y el mundo. Cuando hablamos de los judíos, no nos referimos al judío del pueblo liso y llano que practica su religión, sino a los fanáticos sionistas, autores de miles de tropelías y conspiraciones.

En el texto, expuesto en 28 tesis, Kalergi alude constantemente a la supremacía del pueblo judío, a la raza noble judía, a la raza superior y a la “Herrenrrase”. Curiosamente, este término que utiliza Kalergi para reivindicar la superioridad de la raza judía, también fue empleado por Hitler para referirse a la raza aria.

Kalergi reconocía la superioridad de la raza blanca y su capacidad de organización. Pero él no buscaba la perfección aria como, unos años después, perseguiría el Tercer Reich, sino su destrucción, para que los judíos, llegado el momento, pudieran ejercer su dominio. Por eso ideó un plan para depauperar la raza blanca: una especie de conquista silenciosa, de genocidio sin sangre, que consistía en el mestizaje y en la emigración de personas no blancas a Europa. El objetivo era –según sus propias palabras— crear una raza mestiza pasiva, indolente y manipulable, de menor inteligencia, sin capacidad para organizarse y rebelarse, por lo cual ni se darían cuenta de que estaban siendo esclavos. Esta circunstancia facilitaría que la aristocracia judía pudiera ejercer como los únicos dueños del mundo.

¿Pero, por qué el mestizaje? Algunas tesis apuntan a las bondades del mestizaje, y solemos resaltar el que se produjo en América a raíz del Descubrimiento. Sin embargo, Kalergi tomó de Joseph Arthur Gobinau las ideas que tanto habrían de influir en el pensamiento nacionalsocialista para conformar la ideología nazi. En su obra “Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas”, en el que Gobinau propone la supremacía de la raza blanca, expone cómo, en el mestizaje, cada raza pierde sus talentos más importantes dando lugar a una subraza degenerada, menos inteligente y capaz. Según el filósofo, la superioridad del ario es evidente frente a otras familias raciales. Así, dota a los negros de “energías groseramente potentes”, y escribe al respecto: “Si sus facultades intelectuales son mediocres o hasta nulas, él posee en el deseo […] una intensidad a menudo terrible”. No se puede negar que la raza negra es mucho más sensual que la blanca, mejor dotada para el deporte, más emocional y bachatera y dada al baile y al jolgorio. Sin embargo, también es evidente su falta de capacidad organizadora. Gobineau considera al amarillo como menos rudo que el negro, de rasgos más redondeados y suaves, pero una raza de segundo orden que adolece de la voluntad creadora y la inteligencia y otras cualidades inherentes al ario de rostro fino y afilado.

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