Opinión

PERVERSIÓN Y QUIEBRA DE LOS REGÍMENES DEMOCRÁTICOS OCCIDENTALES

08.09.18 | 11:52. Archivado en Antonio José Parafita Fraga

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

Del Blog VERBO SUELTO del autor.

PRIMERA PARTE. CONSIDERACIONES GENERALES.

La crisis generalizada del sistema político al que pretendidamente se hace alusión en el título de este artículo, abarca tanto las democracias de corte liberal como las de inspiración marxista. Vaya por delante que este trabajo de reflexión y análisis, responde primordialmente al deseo de ponerle voz a lo que percibe, piensa y siente el hombre de la calle, perteneciente a distintos estratos sociales de esta parte del planeta. Se procura, a través del mismo, aproximarse a una lacerante y sombría realidad, así como dar forma, con la mayor objetividad posible, a las opiniones e inquietudes de un número indeterminado de personas que viven angustiadas por la inestabilidad política, social y económica. Hecho, por lo demás, atosigante porque condiciona y merma sobremanera su calidad de vida. En consecuencia, no se trata de fustigar sin más a los políticos ni de arremeter sañudamente contra cuantos ejercen con honestidad este noble arte. En absoluto, sólo se busca reseñar con sentido crítico un panorama realmente desolador al margen de puntos de vista catastrofistas y apocalípticos.

Ahora bien, que el mundo occidental está inmerso en un proceso de descomposición de los sistemas sociales, políticos y económicos es una realidad incontestable, como también lo es el que los ciudadanos están siendo protagonistas pasivos de la destrucción de su propio bienestar individual, familiar y social, al tiempo que contemplan de manera imperturbable cómo se desbaratan las sólidas estructuras que venían conformando los Estados de Bienestar en los distintos países de este ámbito geográfico del planeta. Esta incapacidad socio/anímica de reacción por parte de la sociedad y su inhibición de las implicaciones y compromisos cívicos y sociales deviene en claro indicio de un alarmante adormecimiento democrático, así como en pérdida de entusiasmo vital, pero todavía es peor el que algunos sectores de la población occidental estén moralmente muertos, sin ilusiones ni esperanza.

Esta carencia de reflejos para aportar, en el momento oportuno, y por los medios constitucionalmente adecuados, los pertinentes y necesarios elementos correctores de los desmanes del poder en estas democracias supuestamente consolidadas, demuestra que sistemas sociopolíticos no están aún bien asentados, de manera que afirmar con euforia lo contrario es una gran falacia, dado que la debilidad, decadencia y falta de solidez de estos regímenes democráticos es una percepción real que tienen la mayoría de los habitantes de las diversas naciones, por más que se ponga especial énfasis y empeño en demostrarle o venderle lo contrario. La democracia española, como le ocurre a otras de la órbita geopolítica occidental, sean escandinavas, germanas, anglosajonas o latinas no sólo están necesitadas de una regeneración política y democrática a fondo, sino de que ésta se lleve a cabo con carácter de urgencia, con el decidido propósito de evitar la quiebra y el hundimiento del sistema político existente, fruto de muchos años de lucha y conquista.

Pero salta a la vista que el motivo de la frustración ciudadana, se debe en buena medida a que actualmente no hay líderes carismáticos ni liderazgos ejercidos por auténticos estadistas ni partidos políticos que defiendan principios y valores que den consistencia a las instituciones sociales y políticas. Lamentablemente, sólo existen dirigentes populistas que se dedican a entusiasmar y fidelizar de manera sectaria a sus equipos y huestes incondicionales, mediante la promesa o pago real de determinadas prebendas y/o gabelas, y esta falta de líderes, dispuestos a tomar medidas y a aportar iniciativas de propuestas solventes, para luchar contra la tremenda crisis financiera y económica que está devastando el solar patrio occidental, se acusa más ahora en este país, España, que, a mayor abundamiento descriptivo de esta grave situación, debe saberse que se está corriendo el riesgo de entrar en otra descomunal recesión económica, debido al inicio de un crecimiento negativo. Recuérdese que justamente el pasado 31 de Agosto del año en curso, se produjo la mayor destrucción de empleo de la historia de España, según publican acreditados medios de comunicación social.

Sin duda alguna, el lector entiende perfectamente que ciertos tipos de actitudes y prácticas políticas, democráticamente reprobables, producen injusticias y desigualdades sociales, a la vez que propician desconfianza en la clase dirigente. Por lo demás, es evidente que tales desigualdades son factor desencadenante de corrupción entre la militancia partidaria. Asimismo, se infiere que algunos sonados y escandalosos comportamientos contribuyen al debilitamiento y la morbosidad de las ya maltrechas democracias. Pero los politicastros de salón, nuevo cuño y medio pelo, deben de saber que las corruptelas, más pronto que tarde, serán sancionadas por el pueblo y la propia historia cuando corresponda pedir cuentas. De suerte que se hará justicia de modo implacable, a fin de que no queden impunes las acciones delictivas de quienes, convirtiendo la política en un negocio lucrativo en lugar de ejercerla como un servicio a los conciudadanos electores, han pisoteado la dignidad y los derechos de los mismos. Estos misérrimos abusos de poder y autoridad fueron y siguen siendo la causa del empobrecimiento y de la dramática situación laboral y económica en la que se encuentran muchas familias de los países que integran el mencionado ámbito geopolítico.

Por todo esto, y mucho más, es pretencioso y vano el propósito de la clase política de gozar socio/electoralmente de crédito, prestigio y consideración. Probablemente, no exista en estos momentos profesión u oficio más denostado que el de político. Su credibilidad y valoración por parte de los votantes y electores está bajo mínimos históricos, toda vez que éstos se percatan de que son utilizados y tenidos en cuenta sólo a la hora de depositar el voto en las urnas. Por lo expuesto, es obvio deducir que asistimos a la perversión y quiebra de las instituciones políticas y democráticas de los regímenes occidentales, lo que motiva el decaimiento moral y la apatía política de una inmensa mayoría de personas, precisamente por las desconsideraciones recibidas de los administradores públicos, así como por la soberbia y prepotencia con que son tratados los administrados y la escasa o nula participación que, desde el poder, se da al pueblo en el sistema democrático.

Una sociedad tolerante, libre, abierta, plural y democráticamente organizada, se resiste a rendir pleitesía a una casta política cuyas señas de identidad sociales están siendo la corrupción, el favoritismo y la discriminación. Los políticos no acaban de comprender y asumir que los elegidos por el pueblo soberano son tributarios de la imperiosa obligación de actuar como servidores públicos y de fomentar el respeto y la integración participativa de los ciudadanos en la defensa de sus propios derechos e intereses. Por lo demás, toda la parafernalia de descalificaciones, ataques despiadados e insultos que los dirigentes políticos y sus estrategas se dirigen, tanto en campaña electoral como fuera de ella, vienen a ser considerados como afrentosas bofetadas a los contribuyentes, sobre todo, a aquellos que, por encima, se ven obligados a buscar comida caliente, techo y la cobertura de otras necesidades básicas, fuera de sus hogares y en los centros sociales y de acogida que ofrecen algunas confesiones religiosas, como, por ejemplo, los de la Iglesia Católica, paradójicamente no se prestan estas atenciones en los de las instituciones y organismos oficiales de los Estados de Bienestar. Además, tales ayudas a personas y familias se están prestando por vía de la caridad, no por la de la justicia, como tendría que ser.

Y esto, pone de manifiesto el fracaso de las políticas sociales y las grandes mentiras de los gobernantes al afirmar que el Estado de Derecho y de Bienestar favorece a los más desprotegidos y excluidos socialmente. Asimismo, significa un verdadero insulto a la dignidad y derechos de casi un tercio de los habitantes de estos países, que, por cierto, son soberanos democráticamente hablando, pero no sabios a la hora de discernir, castigar o premiar a quienes le niegan el pan y la sal de la subsistencia diaria y el respeto a su dignidad como personas. Todas estas acciones indignas y hechos deplorables y delictivos producen en el pueblo indiferencia y decepción, por lo que los demagogos de oficio y sueldo a costa de los presupuestos generales de los Estados; los encantadores de ciudadanos cándidos e ignorantes; los salvapatrias y redentores de nada; los vendedores de ilusiones quiméricas y espejismos fantasiosos y los embaucadores de gente honesta, sólo merecen recibir como contrapartida el más absoluto de los desprecios.

También salta a la vista el intento y la pretensión de los políticos de turno, de aquí y de allende las fronteras españolas, de socavar el poder judicial, uno de los pilares básicos de los Estados sociales y democráticos de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, cuyo poder es la base del sistema judicial que debe proteger y garantizar todos los derechos constitucionales de los ciudadanos. Este poder está en franca decadencia a consecuencia de los ataques frontales por parte de los otros dos poderes de los Estados, el legislativo y el ejecutivo. Al respecto, no debemos dejar de lado las actitudes y actuaciones intervencionistas de los poderes públicos y políticos que atentan contra el principio constitucional de que la soberanía nacional reside en el pueblo, del que justamente emanan los poderes del Estado, entre ellos, el judicial.

Con respecto a España, es público y notorio que su sistema judicial, que se pretende reducirlo a las cenizas de la pérdida de su independencia por el fuego devorador del poder ejecutivo, que trata de someterlo, o al menos de controlarlo, para evitar que éste obstaculice la aplicación de las políticas transformadoras del modelo de estado y de sociedad, impulsadas al margen de la voluntad de una parte considerable del pueblo español. Lamentable y penosamente, se constata que la autonomía de funcionamiento del poder judicial y la división de poderes están en entredicho, por no afirmar categóricamente que no existen, y las sentencias judiciales, en reiteradas ocasiones, ni se acatan ni se cumplen, por lo que cabe hablar con toda propiedad de la quiebra de este sistema y/o pilar básico y fundamental de la democracia, como es el judicial.

Sin reformas legales no podremos hablar de simetrías ni de igualdades, sino de desequilibrios, agravios, injusticias y desigualdades. En las democracias debilitadas, no será posible evitar que la pobreza moral y económica se cebe y extienda como una peste y signo maldito de los tiempos sobre una mayoría de personas, a causa del enriquecimiento de un número cada vez más elevado de individuos carentes de escrúpulos y de referencias ético/morales. El tráfico de influencias, el blanqueo de dinero, los supuestos delitos de cohecho y prevaricación, las tramas de corrupción dentro y fuera de los partidos políticos y las comisiones ilegales, tienen causa y origen en las lagunas jurídicas de la propia legislación, en la falta de higiene democrática y en la no aplicación rigurosa de los controles de funcionamiento social y democrático en las instituciones públicas.

SEGUNDA PARTE. MATICES EN LA DEMOCRÁTICA ESPAÑOLA.

No obstante, lo grave del caso es igualmente que la sociedad, el pueblo, adopta una actitud silente, se supone que sólo hasta que su estómago, harto de tragar tanta miseria e injusticia y hambriento de pan y justicia social, estimule y anime a la población afectada a pensar, razonar y tomar las decisiones que sean precisas, orientadas a remediar su calamitosa situación. En tal sentido, conviene recordar que las revueltas populares, agitaciones y convulsiones sociales, históricamente, siempre estuvieron precedidas de flagrantes injusticias y represiones incontroladas de las libertades individuales y colectivas. No conviene olvidar los prolegómenos de la II República, proclamada con cierto júbilo y esperanza en 1931, seguida de una guerra fratricida entre 1936 y 1939, pasando luego por la etapa franquista. Y aunque aquellos hechos no tengan aún todo el parangón con las situaciones de enfrentamientos y malestares sociales y políticos actuales, deberán tomarse como referentes ejemplarizantes.

Las vivencias históricas, debieran de ser tenidas en cuenta por quienes agitan y tensan, insensatamente y en demasía, la cuerda de las confrontaciones y de conflictividad social hasta el límite de provocar fracturas y divisiones entre las poblaciones de distintas autonomías y entre las diversas instituciones del Estado, obstaculizando sobremanera la convivencia ciudadana y la paz social. Por lo que sería oportuno pensar en aquella sentencia bíblica “amor y verdad se dan cita y la justicia y la paz se abrazan o besan”, que equivale a afirmar que no puede haber paz social estable y bienestar reconfortante donde haya injusticias clamorosas. Estas reflexiones serían muy importantes para conseguir que los acontecimientos históricos pasados, ayuden a construir el futuro desde bases sólidas y bien sentadas del presente. El respetable lector, tiene, pues, delante de su mirada crítica la perversión y quiebra del sistema político y democrático de Occidente, pero especialmente el de España.

Pero la raíz de todos estos males y quiebras de sistemas, está, especialmente, en la crisis financiera, laboral y económica, originada por malversaciones y despilfarros de caudales privados y públicos; enriquecimientos ilícitos a costa del sudor y las lágrimas de honrados ciudadanos; las permisividades de gobiernos y gobernantes incompetentes; propagandas mediáticas a favor del consumo de bienes por encima de las posibilidades reales de individuos y familias; campañas interesadamente planificadas para convencer a la gente con respecto al nivel de vida que debía y podía tener y llevar artificiosamente; endeudamientos excesivos de las familias y del propio Estados; descontrol del gasto privado y público; evasión de capitales a paraísos fiscales, así como la falta de líderes políticos, como ya se ha apuntado, capaces de hacer frente de antemano a los primeros síntomas de esta terrible plaga financiera, laboral y económica del siglo XXI.

En cualquier caso, no debe ignorarse que la espoleta que hace explotar la bomba de esta dramática situación en su fase más virulenta, fue la generalización de la desconfianza del pueblo en la clase política en general y en los gobernantes en particular, que, a su vez, generó millones de desempleos, parados, por el desplome del consumo, la quiebra y cierre de millares de empresas, y el incremento de dramas humanos y de tensiones sociales, de modo concreto, en el seno de las familias, de las mismas que fueron impunemente esquilmadas por los desalmados oportunistas y que hicieron fortuna desde el poder político o a su sombra y con la complicidad y anuencia de quienes lo ostentaban y ostentan.

Nota de humor, bajo el irónico y sarcástico epígrafe SALSA DE LA VIDA: en esta ocasión la historieta o anécdota se basa en la pillería de un fraile que, con artimaña, se llevó de una huevería trece huevos en una docena. El cuento o chiste fue el siguiente: un frailongo fue a comprar huevos y dijo a la moza “quiero una docena de huevos, pero como han de ser para distintas personas, deseo me los despache por separado, a saber, media docena ( 6 ) para el abad, un tercio de docena (4 ) para el padre tornero y para mí, que soy pobre, un cuarto de docena ( 3 )”. De modo que el fraile pagó la docena y se llevó trece huevos. La moza hizo sus cuentas y vio que el pícaro fraile la había engañado. Al cabo de una semana, volvió el avispado comprador a la huevería con el mismo cuento e idéntico propósito, pero la guapa moza le espetó “señor don fraile, le pongo junta la docena de huevos y ya se hará vuesa merced el reparto y las cuentas por el camino”.

Moraleja: a veces ocurre que va uno a por lana y sale trasquilado; también sucede con frecuencia que el tramposo cae en su propia trampa y que el estafador y mentiroso tiene que tomar de la misma medicina que suministra a otros, siendo víctima de sus propias mentiras o resultando ser el estafador, estafado. Probablemente, tengamos la experiencia personal de habernos encontrado alguna vez con los listillos de turno, acostumbrados a moverse por los diferentes ámbitos de la vida como si los demás fueran tontos, ignorando que siempre puede haber quien les gane a las carreras de la listeza y de la agilidad mental, por lo que suelen ser los sufridores de su arrogancia y presuntuosidad. Los listos no siempre son inteligentes, sino todo lo contrario, son torpes, poco calculadores y de muy bajo coeficiente intelectual.

Un buen ejercicio para distraerse y relajarse de tanta crisis financiera y económica, puede consistir en recordar casos de personas, aunque sean del mundo de la política que es donde más abundan los avispadillos, que hayan caído en las redes de sus engaños, trampas y estafas. En todo caso, respetable lector, partiendo del aforismo “el que avisa, no es traidor”, procede dejar advertido que conviene estar prevenidos contra los tramposos, pajilleros, reprimidos, grasientos, puteros, siniestros, mirones clandestinos, fetichistas de la mugre, cobardes aviesos, ladrones de guante blanco, truhanes o sinvergüenzas, troleros o chisgarabises, caraduras con carátula, carantoñeros de chichinabo y acomplejados que hacen acopio de su tontilocuez y pedantería para compensar complejos patológicos. Finalmente, y a propósito, todos deben saber o simplemente recordar que “persona prevenida, vale por dos”.

Antonio José Parafita Fraga, es escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

Del Blog VERBO SUELTO del autor.


PACTO EDUCATIVO Y ENSEÑANZA RELIGIOSA.

10.02.18 | 11:27. Archivado en Antonio José Parafita Fraga

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

Del Blog VERBO SUELTO de este comentarista, enlace verbosuelto.blogspot.com

Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos, hace suyas las demandas y reivindicaciones que distintos sectores sociales y políticos vienen haciendo de un tiempo a esta parte y las que vienen realizando actualmente colectivos, especialmente afectados, como el de los profesores de religión en favor de un PACTO EDUCATIVO DE ESTADO, que subsane los desaguisados de la LOMCE- Ley Orgánica para la Mejora de Calidad Educativa- tanto en lo concerniente a las materias curriculares como al profesorado que las imparte. Este comentarista entiende que al ex Ministro Wert le faltó coraje político y capacidad negociadora para lograr un amplio consenso entre las partes implicadas en el proceso educativo y al Presidente del Gobierno le sobraron complicidad y cobardía moral. Por lo demás, tampoco debe pasarse por alto el silencio complaciente y la pasividad de algunos sindicatos, especialmente de los denominados de clase, que no se singularizaron ni distinguieron por una especial sensibilidad hacia la mejora de la calidad del sistema educativo español. Más bien todo lo contrario, ya que sus aportaciones al tema fueron escasas y estuvieron totalmente politizadas.
En cambio, algunas otras organizaciones sindicales y asociaciones, no de clase, pero sí con clase, fueron muy críticas con determinados aspectos de esta ley educativa del ex Ministro Wert e hicieron sus aportaciones y sugerencias para contribuir efectivamente a mejorar el texto de la nueva norma educativa, que luego se publicaría con el nombre de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, LOMCE. Por cierto, fue una ley bastante más perjudicial para la asignatura de religión y su profesorado que las anteriores leyes educativas de la democracia, habida cuenta de que permite desdeñar a estos trabajadores especializados, por la maquiavélica vía de reducir a mínimos el horario de su materia.
Como las pretensiones de este articulista van orientadas a que el lector en particular y la sociedad en general tengan un mayor conocimiento de la situación real del profesorado encargado de la enseñanza religiosa en el marco escolar en España, a diferencia de lo que ocurre en Europa, incluso en Rusia, es preciso señalar que estos profesores estuvieron y siguen estando limitados y, aún más, condicionados, a la hora de defender la presencia de la religión-religiones- en el sistema educativo público español, en condiciones dignas y equiparables al resto de asignaturas del currículo, tanto en lo que se refiere a la carga horaria o lectiva como a la obligatoriedad de que los centros educativos la oferten, debido a las anticuadas y rancias concepciones ideológicas, de claro signo anticlerical y laicista, de las cúpulas de estos sindicatos y de los partidos políticos afines, en cuanto al carácter y naturaleza de la educación, expuestas por los máximos representantes de unos y otros en los distintos foros de debate, publicadas, en ocasiones, mediante comunicados conjuntos en los medios de comunicación. Por otra parte, es público que ciertas organizaciones sindicales rinden pleitesía a los partidos políticos de los que dependen, convirtiéndose en sus cautivos, servidores incondicionales y fieles colaboradores.

Y todo ello, para bochorno del propio Gobierno del PP, sonrojo de la mayoría de los sindicatos y vergüenza política del partido que sustenta al actual Gobierno de la Nación española. A mayor abundamiento, es de señalar y poner de manifiesto ante la opinión pública lo sorprendente que resulta para muchos ciudadanos de este país- en torno a un 70%, demandantes de esta enseñanza religiosa- observar que en la LOMCE, desarrollada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de un Gobierno de centro derecha, la asignatura de religión y este colectivo de cualificados docentes de religión, queda peor parado que en la LOE del PSOE.

Si inconcebible fue la reducción de la carga horaria de esta área/asignatura, no lo fue menos que en Bachillerato el Ministerio de Educación, al regular esta materia, lo ha hecho al margen de la legalidad Constitucional, de los Acuerdo Iglesia- Estado y de la Jurisprudencia de los Altos Tribunales, españoles y europeos, por cuanto que deja prácticamente eliminado su carácter de opcionalidad, al no contemplar y tener en cuenta que la religión es una asignatura opcional también en Bachillerato y con alternativa. Por lo demás, para que los padres y/o alumnos puedan ejercitar tal opción, los centros educativos deben de ofertarla obligatoriamente de manera clara y efectiva, conforme a lo establecido en la normativa de aplicación.

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CENA SOLIDARIA EN EL HISTÓRICO COMPLEJO DE SAN MARTÍN PINARIO, SANTIAGO.

30.11.17 | 21:55. Archivado en Antonio José Parafita Fraga

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace es verbosuelto.blogspot.com

Con la pretensión de ayudar al lector a situarse en el adecuado y correcto contexto histórico y artístico del marco incomparable del otrora Monasterio Benedictino y hoy Seminario Mayor, se le facilitan algunos datos que pudieran ser de su interés, como, por ejemplo, que el espacio físico del edificio al que se hace referencia en esta publicación, estuvo sometido, desde los albores del siglo X hasta finales del XIX, a los distintos avatares del devenir histórico, social, político y religioso, así como a cambios de uso y titularidad, pasando de ser un Monasterio de monjes benedictinos a Seminario Conciliar. Inicialmente, estos religiosos tuvieron como misión o cometido fundamental velar por el culto al Apóstol Santiago y custodiar su Sepulcro, en estrecha colaboración y complementariedad con el que también competía a las congregaciones monásticas de San Paio de Antealtares y San Fiz de Solovio.

Por lo demás, es de reseñar que su origen se remonta a un oratorio dedicado a Santa María denominado de la Corticela, derribado a finales del siglo IX, excepto la capilla, que pasó a formar parte del conjunto catedralicio, dedicado al Apóstol Santiago, conocido en el orbe cristiano católico, y aún fuera de él, como la Catedral de Santiago de Compostela y centro de Pereginaciones, equiparable, en múltiples aspectos, con los centros de Jerusalén y Roma.

Debe subrayarse que fue en torno al año 1527 cuando la Corticela deja de depender de los monjes de San Martín Pinario y pasa a ser administrada por la catedral como parroquia para peregrinos, extranjeros y vascos, con la intención de prestarles un servicio más adecuado. En parecidos términos se establecen en ese pequeño recinto sagrado los linguaxeiros, que eran los sacerdotes encargados de confesar en distintas lenguas a los peregrinos. A partir de entonces, esta capilla se convirtió en un lugar acogedor y tranquilo para el recogimiento del peregrino que llega a Santiago de Compostela, uso que sigue manteniendo a día de hoy. A buen seguro será del agrado del avezado lector saber que el nombre de Pinario viene de Pignario y éste a su vez de los pinos que había en este lugar donde los monjes fundaron su primera capilla en el siglo XI.

Asimismo, cabe señalar que a partir de la reedificación llevada a cabo en el siglo XVI, aparecen entremezclados elementos arquitectónicos renacentistas, barrocos y neoclásicos, que contribuyen a realzar la grandiosidad y belleza de este gran complejo religioso, sólo superado en España por el del Escorial. Y si se ahonda o/y bucea un poco más en la historia concreta de este emblemático conjunto histórico artístico, aparece testimoniado que, a lo largo del segundo tercio del siglo XIX, una buena parte de los espacios del Monasterio de San Martín Pinario se convirtieron en viviendas para los militares, juzgados de primera instancia y alojamiento/albergue del cuartel de Guadalajara.

Pero fue en el año 1868 cuando se produjo el traslado del Seminario Conciliar desde la ubicación original en el Colegio de San Clemente- actual Instituto Rosalía de Castro- al edificio del Monasterio. Más adelante, se dirá que en la actualidad dicho inmueble además de constituir la sede del Seminario Mayor de la Archidiócesis de Santiago de Compostela, donde se forma el futuro clero compostelano, da cobijo a otras instituciones, entidades, quehaceres y servicios de diversa índole.

En todo caso, volviendo al tema de la solidaridad interactiva y compartida, hay que poner de manifiesto que año tras año, desde hace ya seis, el Seminario Mayor de San Martín Pinario viene organizando y celebrando una cena solidaria, para colaborar con Cáritas diocesana en la ingente tarea de auxiliar a las personas que demandan su ayuda. Pero aparte de esta cena fraternal, el Seminario Mayor realiza otras actividades de las que resultaría prolijo hablar, describiéndolas, en este Artículo/Comentario. Y a propósito, es obligado resaltar el encomiástico gesto de todos aquellos que, con el Rector, D. Carlos Álvarez Varela, a la cabeza, intervienen activamente en la organización de los actos del citado evento solidario, como son los formadores: D. Ricardo Vázquez Freire y D. José Luís Ramos Souto; la secretaria del Seminario Mayor, Dª. Eva Varela Rodríguez, con su probado buen hacer tan eficiente como riguroso; las Srtas. Carmiña y Aurita de la Grande Obra de Atocha.

Y también debe tenerse en cuenta el papel de los seminaristas, que, con el corazón henchido de entusiasmo e ilusión, proyectan la fuerza del divino tesoro de su juventud en la potenciación del sentido altruista de la vida; además, son dignas de ser mencionadas otras personas que han puesto y siguen poniendo alma, vida y corazón en esta admirable obra social, cuyo trasunto son las nobles causas y las buenas acciones. No cabe duda de que estas y otras actuaciones similares, llevadas a cabo por el Seminario Mayor compostelano, jalonan la trayectoria socio/histórica de esta secular y benemérita institución eclesiástica y la de quienes tan dignamente la dirigen.

De todos modos, quien habla a los lectores escribiendo este Comentario no se resiste a poner de manifiesto ante los mismos la apreciación personal y la de otras muchas personas en cuanto al reconocimiento, admiración y gratitud que merecen tanto la persona como la obra del polifacético y egregio maestro de humildad, trato afable, bonhomía e inspirador de afectos, D. Carlos Álvarez. Esta cena solidaria, prevista para el Viernes, día 1 de Diciembre, del año en curso, constituye, como queda apuntado, la sexta ocasión en que, con gran poder de convocatoria y concitación, el propio Seminario de San Martín Pinario, de Santiago de Compostela, organiza con éxito desbordante este tipo de actos solidarios.

Estas expresiones de generosa solidaridad, parecen una perfecta evocación o un parangón de aquella conocida anécdota que se atribuye a San Martín de Tours cuando parte y comparte su capa con un mendigo aterido de frío. Con el comienzo del tiempo de preparación para la Navidad cristiana, llega también el momento en el que empresas, ONGs y particulares promueven campañas y organizan actividades de diversa naturaleza pero que, en líneas generales, se realizan y ponen en marcha desde los parámetros de la solidaridad humana y cristiana, trasfondo de la necesidad de revitalizar el debilitado sentido de la fraternidad entre personas y pueblos, degradada, deteriorada y rota como consecuencia de los odios sembrados y de las injusticias practicadas.

La sociedad, en la que actualmente nos movemos y vivimos,- a veces malvivimos- está inmersa en las procelosas aguas de la desigualdad, confusión, ceguera moral y pérdida de una consistente escala axiológica que resulte reequilibradora de las descompensaciones sociopolíticas y religioso/morales generadas por el multifactorial fenómeno de la endémica deshumanización, el secularismo imperante y un feroz hostigamiento religioso, de marcado carácter anticlerical y significativo cariz laicista. Todo lo cual, viene a constituir un inquietante signo de los tiempos de la hodiernidad. Pero dentro de este complicado y tenebroso mundo, siempre surgen, por mor del providente destino, personajes capaces de proyectar rayos de luz y esperanza en los corazones de las personas de su entorno y ámbito de convivencia.

A pesar de no ser la primordial intención ni el principal objetivo del comentarista la idea de traer a colación, como final del presente Artículo, un paradigma de persona con capacidad empática, inteligencia práctica y probada bonhomía, éste decidió introyectarla por coherencia y convicción personal, habida cuenta de que tales características sintetizan el perfil personalístico de D. Carlos Álvarez Varela, Rector del Seminario Mayor y máximo representante del conjunto histórico artístico de San Martín Pinario.

El referido espacio físico, de unos 20.000 metros cuadrados, acoge y alberga a una serie de Instituciones y entidades, como son: Instituto Teológico Compostelano, Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas, Escuela de Teología para seglares, Centro de Estudios para obtención de la DECA, Vicaría Episcopal de Enseñanza y Catequesis, Escuela Universitaria de Trabajo Social, adscrita a la Universidad de Santiago de Compostela, Archivo Histórico Diocesano de Santiago de Compostela, Oratorio de San Felipe Neri, Iglesia Conventual de San Martín Pinario, con su Fachada Renacentista, y en su interior se encuentra una auténtica profusión de arte barroco expresado con toda grandiosidad en el retablo del altar mayor y en la sillería coral, obra fastuosa que el escultor gallego, Mateo de Prado, plasma en el año 1639 y, por último, en este monumental complejo se incluye la Hospedería de San Martín Pinario y las tiendas/herbolario ubicadas en la parte que ocupaba la antigua botica del Monasterio Benedictino.

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

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LABERÍNTICA E INTRINCADA SITUACIÓN JURÍDICA, SOCIAL Y POLÍTICA GENERADA POR EL INDEPENDENTISMO CATALÁN.

12.11.17 | 18:44. Archivado en Antonio José Parafita Fraga

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

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Convulsa, turbulenta, delicada y compleja es la actual situación jurídica, política, social y económica de España. Y, para mostrar este enredado ambiente sociopolítico y jurídico procesal, el comentarista trae a colación la conocida metáfora del gran poeta asturiano y autor de las famosas doloras literarias, Ramón de Campoamor, dado que lo refleja de manera tan gráfica como realista al escribir aquello de: en este mundo traidor, donde nada es verdad ni mentira, sino que es del color del cristal con que se mira. Y ello, porque, en efecto, la realidad de este delirante conflicto, está siendo tan vertiginosamente cambiante y diversa debido a las manipulaciones, trapacerías y falacias de los dirigentes políticos separatistas catalanes, fanatizados hasta alcanzar el grado de una irracional ofuscación mental, el delirio y la pérdida de contacto con la realidad objetivada. Perciben los hechos bajo el prisma de su exclusivo y excluyente punto de vista y, por ende, en el asunto del proceso independentista sólo están animados por el pensamiento único de sus fantasías e ideaciones soberanistas.

En tal contexto, apenas se dispone de tiempo suficiente para el sosegado debate ni tampoco para reflexionar sobre las consecuencias derivadas de los cambios que se plantean y llevan a cabo más por intereses espurios que por el bien común de los ciudadanos en su conjunto, y no sólo de los catalanes. Pero, hay que señalar asimismo que los independentistas y los constitucionalistas, no suelen coincidir en cuanto a las apreciaciones sobre el desafío catalán porque tienen percepciones distintas. De ahí que, unos y otros se manifiesten de manera tan divergente y discrepante con respecto a este espinoso tema. A modo de meros ejemplos, se aportan algunas intervenciones, como la del Delegado del Gobierno en Cataluña, Enrique Millo, dando recientemente una atinada respuesta a la fantochada afirmación del depuesto presidente independista catalán y prófugo de la justicia española: nadie le votó como presidente.

Asimismo, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, sentencia que esta comunidad autónoma gallega no será el tonto útil de las desaforadas ansias soberanistas del separatismo catalán. Por su parte Juncker, presidente de la Comisión Europea, alerta del veneno inoculado por los nacionalistas en los diferentes países o regiones de Europa. En todo caso, y sobre este particular tema del independentismo, debe resaltarse que, por más que se desgañiten los golpistas, en España no hay presos políticos, sino, en todo caso, políticos sediciosos presos por supuestos delitos de rebelión, malversación de fondos públicos, desobediencia y prevaricación. A propósito, es sabido que la Justicia investiga el entramado millonario de ANC Y ÓMNIUM, tal vez para darle el golpe de gracia a estas asociaciones de clara orientación separatista.
El ex presidente de Cataluña y ex molto honorable Puigdemont, se haría un gran favor a sí mismo, a Cataluña y al resto de España si dejase de frivolizar y/o banalizar sobre el exilio por dignidad personal y consideración hacia los españoles que se vieron abocados a buscar acomodo ideológico y político en el exilio por mor de pasados regímenes dictatoriales, represores de derechos y libertades. Algo que carece de sentido en la actualidad porque España lleva cerca de 40 años viviendo en un estado social y democrático de derecho bajo el paraguas legal de la Constitución de 1978, los Estatutos de las Autonomías, la Jurisprudencia de los Tribunales y los españoles disfrutándola. Por tal motivo, los ex gobernantes catalanes fugados y exiliados a Bruselas pueden ser tachados como prófugos de la justicia española, traidores, desleales y cobardes morales.

Por lo demás, sus comportamientos son a todas luces propios de verdaderos impostores, ya que pretenden legitimar un gobierno fuera de las fronteras españolas, al margen de las leyes y de las estructuras democráticas del Estado español. No hay que olvidar la advertencia hecha por Bruselas sobre el conflicto planteado por el separatismo catalán, dado que supone un futuro riesgo para el crecimiento económico y el desarrollo social de España. Asimismo, que la declaración de la presidenta del parlamento de Cataluña ante el Juez del Supremo, Pablo Llarena, produce un punto de inflexión en el proceso independentista y una merma de la credibilidad de los impulsores del mismo. Quedan al descubierto las falacias y mentiras de los golpistas separatistas y cobran valor los argumentos de los constitucionalistas. Relevante es el hecho de que Carmen Forcadell y cuatro miembros de la mesa renieguen en sede judicial de la secesión, porque ello supone asestar un duro golpe al proceso soberanista. De suerte que al desvincularse de la vía unilateral de la independencia, dejan abierto el camino para poder intentarlo por la del diálogo, la negociación y el pacto con el Estado.

A la intrincada, confusa y tensa situación existente en Cataluña, contribuyen personajes mediocres como el obispo de Solsona, siendo muchos los españoles que se preguntan a qué espera el presidente de Conferencia Episcopal Española para reconvenir al exaltado nacionalista, obispo leridano/ilerdense de la comarca del Solsonés catalán, e instarle a que limite su celo pastoral a predicar la fraternidad y la unión entre sus diocesanos, en vez de colaborar de manera activa con los golpistas al intento de consumar la ruptura de la unidad territorial de España y la voladura del Estado de Derecho. A decir de los medios de comunicación social, este clérigo aprovecha su privilegiado púlpito para sumarse a la propaganda de los independentistas catalanes. Recientemente, utilizó la homilía dominical para dejar claro que según su visión, el encarcelamiento preventivo dictaminado el pasado 2 de noviembre en relación con los ex consejeros, le parece injusto. Algunos medios señalan que el prelado del Solsonés, Xavier Novell i Gomà, votó el pasado 1 de octubre en la convocatoria ilegal independentista.

Poco después, en un vergonzante comunicado, llamaba guerrilleros a policías nacionales y guardias civiles. El referido prelado acentúa más todavía el juicio peyorativo sobre las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado al remarcar muchos sufrimos por lo que vimos por la televisión y por las redes sociales, debido al temor de que, a medida que avanzaba la jornada, las guerrillas policiales llegaran a nuestra casa. ¡Vaya falta de tacto y sensibilidad en un hombre de paz!. La gravedad de la cuestión radica en que Novell aseguró ante los solsoninos y los televidentes que lo que los políticos independentistas catalanes han perseguido con sus actos es legítimo, afirmando que los encarcelados por presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos, habrían tratado, en todo momento, de encontrar caminos para poder llevar a cabo su programa electoral por las vías del diálogo.

Y para completar el grotesco despropósito clerical, ya sólo falta que tanto el obispo leridano como el abad de Montserrat y el tándem Teresa Forcades-Lucía Carám integren la candidatura de la CUP. Eso sí, habría que exigirles que tanto en la campaña electoral como en los platós de televisión planteen a los votantes radicales que sean ellos quienes pongan la X en la casilla de ayuda a la Iglesia católica.

El mentado jerarca de la Iglesia católica, debiera de explicar en virtud de qué criterios morales y políticos sentencia sin despeinarse que las actuaciones golpistas eran legítimas y no ilegales, confundiendo a posta legitimidad con legalidad. Remata sus fanáticas peroratas y disquisiciones diciendo que uno puede estar de acuerdo o no con la independencia, pero no es justo que por la vía de la fuerza este pueblo no pueda decidir su futuro. Y chupa del frasco, Carrasco, porque este señor- por decir algo menos irreverente-, que luce anillo y solideo, afirmó sin empacho alguno ni inmutarse, y quedándose tan pancho, y en ello sigue: somos una nación y tenemos derecho a decidir por nosotros, siendo ésta una de las muchas razones que movieron al obispo solsonense a adherirse a la huelga general convocada por los independentistas en Cataluña y a cerrar el acceso tanto a la curia diocesana como al museo. El caso, señor obispo soberanista, es que, según reza un viejo lema existencialista, todos seremos juzgados por lo que hacemos y no tanto por lo que decimos, aunque a algunos se le debiera de aplicar a la inversa o por ambos hechos.

Cobardía política, bajeza moral y traición se aúnan en las actitudes y conductas de los los principales artífices y autores del golpismo catalán, habida cuenta de que Puigdemont huye como una rata asustada, Trapero se retracta de su pérfida deslealtad profesional y Forcadell reniega de la DUI, cabe preguntarse dónde está entonces la heroicidad de los alentadores del Golpe de Estado en cuestión. La respuesta correcta a tal interrogante se puede sintetizar en que todo fue un auténtico fiasco y la puesta en escena de una melodramática comedia de enredo. A saber, fue y sigue siendo teatro, farsa y un mal montaje de guiñoles por parte de una banda de titiriteros aficionados. Forcadell, Lluis Corominas, Lluis Guinó, Anna Simó y Ramona Barrufet, se distanciaron sin ambages de la declaración de independencia, renegaron de la imposición unilateral de la ruptura y sostuvieron ante el Juez del Supremo, Pablo Llarena, que la vía hacia la independencia debe transitarse dentro del marco de la Constitución, el Estatuto de Autonomía y demás leyes del Estado español.

Finalmente, y en clave de humor, este comentarista cuenta para sus lectores que en el centro de Bruselas hay muñequito cuyo nombre propio es el de Manneken Pis, que traducido significa Hombrecito que orina, lo que, teniendo en cuenta el esperpéntico papel que desempeña en ese país el ex presidente, Puigdemont, no es de extrañar que esté siendo motivo de chanzas y caricaturescas parodias en algunos medios de comunicación y redes sociales, aplicándole el nombre de Puigde-Pis, a saber, el hombrecillo que orina en Bruselas, fuera del tiesto, claro está.

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace es verbosuelto.blogspot.com.


EMBESTIDA SOBERANISTA, DIÁLOGOS ESTÉRILES, COBARDES EQUIDISTANCIAS Y MEDIACIÓN IMPROCEDENTE.

09.10.17 | 23:12. Archivado en Antonio José Parafita Fraga

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales políticos.

Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace es verbosuelto.blogspot. com


Las campanas del fracaso anuncian el final de una falaz patraña, impulsada por radicales secesionistas de la comunidad autónoma catalana. Como consecuencia del frustrante fiasco de este descabellado, antidemocrático e ilegal proceso independentista, promovido aviesa y torticeramente por unos políticos alucinados, chantajistas, mentirosos y fabricadores de vacuas ilusiones y embustes varios, orientados a propalar una imagen antipática de España, con la torticera finalidad de desprestigiarla y también con el claro propósito de eludir determinadas responsabilidades que pudieran derivarse tanto de los supuestos delitos de corrupción como de los de la fraudulenta gestión que llevaron a cabo los últimos gobiernos de la Generalidad de Cataluña, se puede vislumbrar en el horizonte social y político de España una especie de narcolepsia ideológica, al menos temporal, de los fervores del nacionalismo radical.

Ahora bien, aun cuando los nacionalismos estuvieron presentes y actuantes en Europa desde finales del siglo XVIII, conviene señalar que no siempre fueron concebidos como movimientos sociales y políticos sino que también lo fueron como sentimientos patrióticos, pero en ambos casos han constituido un problema para la convivencia pacífica entre los ciudadanos de varios países del Viejo Continente. Es de esperar que, tras la decepción sufrida, se apacigüe y atempere un poco el ánimo de los extremistas antisistema.

Pero en Cataluña el sentimiento nacionalista fue ganando terreno y organizándose como movimiento social y político hasta cristalizar en el exacerbado nacionalismo separatista, causa y origen del actual desafío independentista. Es un hecho constatable que del nacionalismo moderado se pasó en relativamente poco tiempo a su versión más radical y extremista. Este comentarista quiere poner de relieve ante los lectores que cada día se descubren actitudes y conductas independentistas que son auténticamente patéticas, surrealistas y abyectas. Y hasta tal punto es así que incluso existen catalogadas tramas de unos 54 grupos religiosos y políticos laicos que agitan los sentimientos independentistas en algunas iglesias catalanas, evidentemente no en todas.

Estamos, pues, en algo parecido a una parodia del comienzo de las actuaciones circenses, van a ver ustedes, honrados y pacientes ciudadanos, lo más difícil todavía sobre la alocada pretensión de dividir y romper la unidad de España, así como de violentar la convivencia pacífica y cohesionada entre todos los españoles, sean de la región o autonomía que sea. Y justamente, las actuales circunstancias constituyen el contexto del parodiado espectáculo circense. Como suele decir este articulista a los lectores de sus colaboraciones, es importante que cada uno extraiga sus propias conclusiones y haga las reflexiones que estime pertinentes sobre el hastío y empalago que ocasiona el cansino tema del secesionismo catalán.

En cualquier caso, no debiera olvidarse que el nacionalismo por su propia definición y naturaleza es beligerante, reivindicativo, sectario, perverso en su discurso y en los métodos y medios utilizados para lograr los objetivos marcados, debiendo señalar que cuando se exacerba puede llegar a ser muy problemático y dañino para la convivencia pacífica entre los ciudadanos de bien. Pero la bajeza moral de los separatistas tuvo y tiene como exponente máximo la utilización de los menores y el abuso de la inocencia de los niños para un referéndum ilegal, hecho que puede ser calificado como nazismo puro y duro. Menos mal que, por fin, los padres de los menores han reaccionado denunciando su utilización por parte de los fanáticos golpistas.

No obstante, a la hora de enjuiciar este quimérico desafío independentista catalán, los lectores y quienes no lo sean deben de tener en cuenta que los catalanes no necesitan la secesión, pero, en cambio, los corruptos, sí. Asimismo, el autor de este análisis entiende que al final de esta confrontación con cierto trasfondo belicoso, tiene que haber perdedores y ganadores, pues sería inconcebible, penoso y lamentable que fuera el Estado de Derecho el que perdiera el pulso planteado por los separatistas catalanes a la propia Jefatura de la Nación y a los españoles.

Tampoco puede haber diálogos ni negociaciones que no pasen por el cumplimiento de la legalidad vigente, por lo que para la solución de este conflicto no pueden el Gobierno y los partidos políticos constitucionalistas ampararse en una política de cesiones y concesiones. Seguir esta vía, supondría sentar un nefasto precedente en España que en el futuro afectaría a la estabilidad de las instituciones del Estado y al fortalecimiento de la democracia ya bastante debilitada.

Por lo demás, a estas alturas y con las posiciones radicalizadas de los secesionistas, cualquier intento de diálogo resultaría estéril como también lo son las expectativas de que culmine este quimérico y desafiante sueño independentista catalán. Por lo demás, esta pretensión rupturista de los independentistas catalanes es una pantomima montada sobre bases ilegales, carente de rigor histórico y, por encima, atenta contra el sentido común y la racionalidad. Pero partiendo de la hipótesis de que toda esta bananera farsa separatista quede desmontada, es incuestionable que quedarán los rescoldos de los odios sembrados por las mentiras de los independentistas entre los catalanes y el resto de españoles, así como la fractura social y división entre los ciudadanos de Cataluña y España.

De suerte que lo difícil, a partir del día 2 del próximo mes de Octubre de 2017, va a ser restañar las heridas abiertas por los odios sembrados, recomponer la fractura social y restablecer la confianza entre unos y otros. Y, por otra parte, cabe preguntarse cuál será la decisión que tomen los fiscales y jueces en relación a los supuestos delitos de desobediencia, desacato, malversación de fondos públicos, prevaricación y también con respecto al de rebelión de los sediciosos.

Cierto es que las causas de estas derivas sociales y políticas fueron multifactoriales, pero deben de ser señaladas y remarcadas especialmente aquellas que más detesta la sociedad, como son, entre otras, la ausencia de auténticos líderes políticos y sociales, dentro y fuera de España, como de igual modo la de hombres de Estado, como en tiempos pretéritos. Pero, sobre todo, la cobardía de la mayoría de los dirigentes sociales, políticos institucionales. De ahí que muchos ciudadanos desaprueban las manifestaciones tibias y ambiguas de los personajes públicos que representan a prestigiosas e influyentes instituciones, como la Iglesia católica, que a través de su máximo órgano de gobierno, la Conferencia Episcopal Española, emitió un débil y confuso comunicado, cuyas tachas señalaremos más adelante.

A día de hoy se echan en falta estadistas de la talla sociopolítica y autoridad moral, como la que tenían Adolfo Suárez González, Manuel Fraga Iribarne, Felipe González Márquez, Santiago Carrillo Solares, Nicolás Redondo Urbieta, Marcelino Camacho Abad. Y en opinión de este comentarista, sólo Mariano Rajoy Brey está teniendo una actitud política de hombre de estado, secundado por el Sr. Rivera Díaz, presidente del partido Ciudadanos. Los demás dirigentes políticos españoles, distan mucho de estar a la altura de las circunstancias sociales y políticas del momento actual.

Finalmente, el Presidente de la Conferencia Episcopal Española, al final de la Comisión Permanente de los Obispos, leyó un Comunicado, aprobado por unanimidad, según él, que el autor del presente comentario escuchó con tanto interés como expectación, a través del cual los Prelados hacen un llamamiento al diálogo entre el Gobierno Central, que es plenamente democrático y en tales términos actúa, y el de la Generalidad catalana, claramente antidemocrático, porque por sistema lo hace al margen de la legalidad constitucional, estatutaria y jurisdiccional, como vía de solución al conflicto entre España y Cataluña.

Con respecto a este tibio, ambiguo y acrítico comunicado episcopal, debe señalarse que el problema catalán lo vienen planteando desde tiempo inmemorial los separatistas catalanes, no el resto de los pacíficos ciudadanos españoles, y menos aún el Estado. Por otra parte, el Gobierno de la Nación ofreció al de Cataluña dialogar cuanto fuese preciso pero dentro de la Ley y el Derecho. Pero, en cambio, a los independentistas catalanes no les interesaba realmente el diálogo sino sino llevar a cabo la tediosa mascarada del día 1 de Octubre para evitar ir a la cárcel por diferentes actuaciones delictivas, entre otras razones.

En última instancia, éstos sólo pretendían y buscaban la complicidad del Gobierno de España para legitimar la secesión de Cataluña y, en consecuencia, la ruptura no sólo de la unidad social y política de este País sino también la su cohesión territorial, por encima de lo establecido en la Carta Magna como marco de convivencia. Lo que quieren es justificar el golpe de estado que están dando. Y, eso, Sres.Obispos, no está bien ni es justo situarse en la equidistancia. Los Sres. Obispos son muy libres de emitir comunicados, pero muchos de sus destinatarios opinamos que en la actual coyuntura social, política e institucional sería muy importante que, en los mismos, dedicaran algún párrafo a hacer autocrítica y además pedir perdón, por ejemplo, por el daño que producen, al menos desde el punto de vista del mensaje universal del Evangelio, las incoherencias de los independentistas mediáticamente confesos, como son y están siendo las del Obispo de Solsona.

Pero, en parecidos términos o mismo tenor se realizaron las de un número indeterminado de sacerdotes catalanes; las de las populistas y demagógicas monjas Lucía Carám y Teresa Forcades, entre otras religiosas; las del abad de Montserrat; las de algunos sacerdotes vascos y las otros clérigos que, con sus soflamas de marcado carácter separatista sobre el derecho a decidir y a la autodeterminación de los pueblos-regiones-, en modo alguno propician ni favorecen la convivencia pacífica y fraternal entre los ciudadanos de las distintas comunidades autónomas de España, y sí contribuyen a romper la unidad territorial de este país y a destruir el actual sistema de convivencia cuyo marco legal está constituido por la Constitución de 1978, los Estatutos de Autonomía y las Sentencias de los Tribunales.

Ustedes, Sres Obispos, verán lo que dicen y hacen ante esta dramática e histórica situación. Instalarse en la cobardía para ampararse en ella, no es buen ejemplo ni estímulo para los ciudadanos en general y menos aún para los creyentes cristiano- católicos. El caso es que, en opinión de algunos medios de comunicación, la Conferencia Episcopal con pronunciamientos tan tibios, ambiguos, cobardes y con aparente escasa implicación y compromiso, no contribuye de manera efectiva a desactivar el fuego de la confrontación social y política sino que, en cierto modo, lo aviva. A este paso, de no mediar una rectificación por parte de los responsables de la institución eclesiástica, van a tener que marcar la X en la Declaración de la Renta los sediciosos golpistas.

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace es verbosuelto.blogspot.com


QUIMÉRICO DESAFÍO SECESIONISTA. DIÁLOGO ESTÉRIL Y COMUNICADO ECLESIAL AMBIGUO.

01.10.17 | 13:24. Archivado en Antonio José Parafita Fraga

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales políticos.
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Desde finales del siglo XVIII, los nacionalismos no siempre fueron concebidos como movimientos sociales y políticos sino que también lo fueron como sentimientos patrióticos, pero en ambos casos han constituido un problema para la convivencia pacífica entre los ciudadanos de los países en que estaba implantado y fuertemente enraizado. En Cataluña el sentimiento nacionalista fue ganando terreno y organizándose como movimiento social y político hasta convertirse en la denominada cuestión del nacionalismo separatista catalán, que fue causa y origen del actual desafío independentista.

Del nacionalismo moderado se pasó en relativamente poco tiempo a su versión más radical y extremista. Este comentarista quiere poner de manifiesto ante los lectores, y resaltar, que cada día se descubren actitudes y conductas independentistas que son auténticamente patéticas, surrealistas y abyectas. Y hasta tal punto es así que incluso existen catalogadas tramas de unos 54 grupos religiosos y políticos laicos que agitan los sentimientos independentistas en algunas iglesias catalanas, evidentemente no en todas.
Estamos, pues, en algo parecido a una parodia del comienzo de las actuaciones circenses, van a ver ustedes, honrados y pacientes ciudadanos, lo más difícil todavía sobre la alocada pretensión de dividir y romper la unidad de España, así como de violentar la convivencia pacífica y cohesionada entre todos los españoles, sean de la región o autonomía que sea. Y justamente, las actuales circunstancias constituyen el contexto del parodiado espectáculo circense. Como suele decir este articulista a los lectores de sus colaboraciones, es importante que cada uno extraiga sus propias conclusiones y haga las reflexiones que estime pertinentes sobre el hastío y empalago que ocasiona el cansino tema del secesionismo catalán.

En cualquier caso, no debiera olvidarse que el nacionalismo por su propia definición y naturaleza es beligerante, reivindicativo, sectario, perverso en su discurso y en los métodos y medios utilizados para lograr los objetivos marcados, debiendo señalar que cuando se exacerba puede llegar a ser muy problemático y dañino para la convivencia pacífica entre los ciudadanos de bien. Pero la bajeza moral de los separatistas tuvo y tiene como exponente máximo la utilización de los menores y el abuso de la inocencia de los niños para un referéndum ilegal, hecho que puede ser calificado como nazismo puro y duro. Menos mal que, por fin, los padres de los menores han reaccionado denunciando su utilización por parte de los fanáticos golpistas.

No obstante, a la hora de enjuiciar este quimérico desafío independentista catalán, los lectores y quienes no lo sean deben de tener en cuenta que los catalanes no necesitan la secesión, pero, en cambio, los corruptos, sí. Asimismo, el autor de este análisis entiende que al final de esta confrontación con cierto trasfondo belicoso, tiene que haber perdedores y ganadores, pues sería inconcebible, penoso y lamentable que fuera el Estado de Derecho el que perdiera el pulso planteado por los separatistas catalanes a la propia Jefatura de la Nación y a los españoles. Tampoco puede haber diálogos ni negociaciones que no pasen por el cumplimiento de la legalidad vigente, por lo que para la solución de este conflicto no pueden el Gobierno y los partidos políticos constitucionalistas ampararse en una política de cesiones y concesiones. Seguir esta vía, supondría sentar un nefasto precedente en España que en el futuro afectaría a la estabilidad de las instituciones del Estado y al fortalecimiento de la democracia ya bastante debilitada.

Por lo demás, a estas alturas y con las posiciones radicalizadas de los secesionistas, cualquier intento de diálogo resultaría estéril como también lo son las expectativas de que culmine este quimérico y desafiante sueño independentista catalán. Por lo demás, esta pretensión rupturista de los independentistas catalanes es una pantomima montada sobre bases ilegales, carente de rigor histórico y, por encima, atenta contra el sentido común y la racionalidad. Pero partiendo de la hipótesis de que toda esta bananera farsa separatista quede desmontada, es incuestionable que quedarán los rescoldos de los odios sembrados por las mentiras de los independentistas entre los catalanes y el resto de españoles, así como la fractura social y división entre los ciudadanos de Cataluña y España. De suerte que lo difícil, a partir del día 2 del próximo mes de Octubre de 2017, va a ser restañar las heridas abiertas por los odios sembrados, recomponer la fractura social y restablecer la confianza entre unos y otros. Y, por otra parte, cabe preguntarse cuál será la decisión que tomen los fiscales y jueces en relación a los supuestos delitos de desobediencia, desacato, malversación de fondos públicos, prevaricación y también con respecto al de rebelión de los sediciosos

Cierto es que las causas de estas derivas sociales y políticas fueron multifactoriales, pero deben de ser señaladas y remarcadas especialmente aquellas que más detesta la sociedad, como son, entre otras, la ausencia de auténticos líderes políticos y sociales, dentro y fuera de España, como de igual modo la de hombres de Estado, como en tiempos pretéritos. Pero, sobre todo, la cobardía de la mayoría de los dirigentes sociales, políticos institucionales. De ahí que muchos ciudadanos desaprueban las manifestaciones tibias y ambiguas de los personajes públicos que representan a prestigiosas e influyentes instituciones, como la Iglesia católica, que a través de su máximo órgano de gobierno, la Conferencia Episcopal Española, emitió un débil y confuso comunicado, cuyas tachas señalaremos más adelante. A día de hoy se echan en falta estadistas de la talla sociopolítica y autoridad moral, como la que tenían Adolfo Suárez González, Manuel Fraga Iribarne, Felipe González Márquez, Santiago Carrillo Solares, Nicolás Redondo Urbieta, Marcelino Camacho Abad. Y en opinión de este comentarista, sólo Mariano Rajoy Brey está teniendo una actitud política de hombre de estado, secundado por el Sr. Rivera Díaz, presidente del partido Ciudadanos. Los demás dirigentes políticos españoles, distan mucho de estar a la altura de las circunstancias sociales y políticas del momento actual.

Finalmente, el Presidente de la Conferencia Episcopal Española, al final de la Comisión Permanente de los Obispos, leyó un Comunicado, aprobado por unanimidad, según él, que el autor del presente comentario escuchó con tanto interés como expectación, a través del cual los Prelados hacen un llamamiento al diálogo entre el Gobierno Central, que es plenamente democrático y en tales términos actúa, y el de la Generalidad catalana, claramente antidemocrático, porque por sistema lo hace al margen de la legalidad constitucional, estatutaria y jurisdiccional, como vía de solución al conflicto entre España y Cataluña. Con respecto a este tibio, ambiguo y acrítico comunicado episcopal, debo señalar que el problema catalán lo vienen planteando desde tiempo inmemorial los separatistas catalanes, no el resto de los pacíficos ciudadanos españoles, y menos aún el Estado. Por otra parte, el Gobierno de la Nación ofreció al de Cataluña dialogar cuanto fuese preciso pero dentro de la Ley y el Derecho. Pero, en cambio, a los independentistas catalanes no les interesaba realmente el diálogo sino llevar a cabo la tediosa mascarada del día 1 de Octubre para evitar ir a la cárcel por diferentes actuaciones delictivas, entre otros razones.

En última instancia, éstos sólo pretendían y buscaban la complicidad del Gobierno de España para legitimar la secesión de Cataluña y, en consecuencia, la ruptura no sólo de la unidad social y política de este País sino también la su cohesión territorial, por encima de lo establecido en la Carta Magna como marco de convivencia. Lo que quieren es justificar el golpe de estado que están dando. Y, eso, Sres.Obispos, no está bien ni es justo situarse en la equidistancia. Los Sres. Obispos son muy libres de emitir comunicados, pero muchos de sus destinatarios opinamos que en la actual coyuntura social, política e institucional sería muy importante que, en los mismos, dedicaran algún párrafo a hacer autocrítica y además pedir perdón, por ejemplo, por el daño que producen, al menos desde el punto de vista evangélico, las incoherencias de los independentistas mediáticamente confesos, como son y están siendo las del Obispo de Solsona.

Pero, en parecidos términos o mismo tenor se realizaron las de un número indeterminado de sacerdotes catalanes; las de las populistas y demagógicas monjas Lucía Carám y Teresa Forcades, entre otras religiosas; las del abad de Montserrat; las de algunos sacerdotes vascos y las otros clérigos que, con sus soflamas de marcado carácter separatista sobre el derecho a decidir y a la autodeterminación de los pueblos-regiones-, en modo alguno propician ni favorecen la convivencia pacífica y fraternal entre los ciudadanos de las distintas comunidades autónomas de España, y sí contribuyen a romper la unidad territorial de este país y a destruir el actual sistema de convivencia cuyo marco legal está constituido por la Constitución de 1978, los Estatutos de Autonomía y las Sentencias de los Tribunales.

Ustedes, Sres Obispos, verán lo que dicen y hacen ante esta dramática e histórica situación. Instalarse en la cobardía para ampararse en ella, no es buen ejemplo ni estímulo para los ciudadanos en general y menos aún para los creyentes cristiano- católicos. El caso es que, en opinión de algunos medios de comunicación, la Conferencia Episcopal con pronunciamientos tan tibios, ambiguos, cobardes y con aparente escasa implicación y compromiso, no contribuye de manera efectiva a desactivar el fuego de la confrontación social y política sino que, en cierto modo, lo aviva. A este paso, de no mediar una rectificación por parte de los responsables de la institución eclesiástica, van a tener que marcar la X en la Declaración de la Renta los sediciosos golpistas.

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace es verbosuelto.blogspot.com


DESATINOS, INCOHERENCIAS Y CLAUDICACIONES POLÍTICAS.LIBERTAD Y DEMOCRACIA DEBILITADAS

23.07.17 | 23:20. Archivado en Antonio José Parafita Fraga


LIBERTAD Y DEMOCRACIA DEBILITADAS.
Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.
Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace es verbosuelto.blogspot.com.
La reflexión sociopolítica propiamente dicha, referida al título y subtítulo de este artículo, la encontrará el lector después de los párrafos prologales. El comentarista explica que tal estructuración fue debida a que quiso partir de la contraposición entre dos formas de entender la política y de llevarla a la práctica, plasmadas en sus respectivas obras, como fueron la del filósofo y tratadista italiano, Nicolás Maquiavelo, en los albores del siglo XVI y la del insigne pensador español, Jaime Balmes, en los inicios del XIX, tan distanciados ideológicamente como los tres siglos que les separan en el tiempo. Huelga decir que tanto El Príncipe de Maquiavelo como El Criterio de Balmes figuran con toda seguridad en los anaqueles de las librerías personales de quienes tengan un elevado grado de interés por el saber cultural, el cultivo del intelecto y el devenir histórico del pensamiento social y político de Europa.

El autor, trae a colación a estos dos reconocidos y reputados personajes por ser precisamente exponentes del pensamiento político europeo desde la edad moderna hasta nuestros días, que, aunque ideológicamente son antagónicos, sin embargo puede establecerse entre ellos un cierto parangón debido a la concomitancia de algunas similitudes y analogías, como, por ejemplo, la de que ambos sobresalieron por su excepcional erudición. No obstante, deben subrayarse las diferencias metodológicas con respecto al modo de conseguir determinados fines u objetivos, puesto que para el primero el fin puede justificar los medios en algunas ocasiones y, en cambio, no fue así en el caso del segundo.

Por consideración hacia el versado lector, a buen seguro ávido de satisfacer curiosidades sociales, políticas y culturales, el articulista reproduce aspectos sustantivos de las obras maestras de estos dos artífices del movimiento político euroccidental. De la del Príncipe, escrita por el propio Nicolás Maquiavelo desde la cárcel, se extrae y destaca la recomendación que hace a los dirigentes políticos con respecto a que en sus actuaciones públicas han de ser astutos y sagaces. En síntesis, hay que señalar que en realidad Maquiavelo escribió un verdadero tratado sobre el arte de ejercer la política; el método de conquistar los principados, así como el modo práctico de gobernarlos y mantenerlos. Por lo demás, en dicho tratado establecía que el buen príncipe o gobernante ha de ser virtuoso y afortunado.

Asimismo, resulta sorprendente y a la vez curioso constatar que personalidades históricamente tan relevantes como Benito Mussolini, Napoleón Bonaparte o Voltaire hayan tomado buena nota de este clásico de la literatura universal. Según Maquiavelo, de los hombres en general puede decirse que son ingratos, volubles, simulan lo que no son y disimulan lo que son, huyen del peligro y están deseosos de riquezas. Además, añadía, un hombre que quiere ser bueno entre tantos que no lo son, labrará su propia ruina y que los hombres ofenden antes al que aman que al que temen, sin olvidar otras frases suyas, como que vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse. Asimismo, asevera que todos ven lo que aparentas, pero pocos advierten lo que eres. Y, por último, se recuerda aquel maquiavélico consejo a propósito de la conveniencia de ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos.

>> Sigue...


EL TRUMPISMO HA INICIADO SU ANDADURA.

24.01.17 | 02:22. Archivado en Antonio José Parafita Fraga

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace es verbosuelto.blogspot.com

Entre la leyenda y la historia se sitúa aquella empecinada manifestación de Galileo Galilei e pur si muove- y sin embargo se mueve-, frase que, según la tradición y algunos historiadores versados en la materia, habría pronunciado Galileo después de abjurar de la visión heliocéntrica del mundo ante el tribunal de la Santa Inquisición. Debe advertirse que la expresión y sin embargo se mueve no estuvo ni está exenta de controversia en cuanto a que fuese realmente pronunciada por el propio Galileo. Asimismo, conviene poner de relieve que desde su condición de astrónomo, matemático, físico y filósofo propició la revolución científica que tuvo lugar durante el Renacimiento, considerado históricamente como uno de sus grandes exponentes y, por ende, un personaje singular en el mundo de la ciencia renacentista de difícil parangón.

A pesar de ello, a este comentarista le parece oportuno traer a colación no sólo la citada frase sino también la egregia figura del hipotético autor de la misma, con la pretendida intencionalidad de establecer tan solo una cierta comparación entre la pertinaz actitud del citado científico y la de este sorprendente político norteamericano, ya que, no obstante los embates y fuertes campañas orquestadas para impedirlo, el trumpismo ha iniciado su andadura con la llegada a la Casa Blanca de Donald John Trump, por cierto un Presidente republicano tan desconcertante como rupturista y porfiado, capaz de alcanzar el poder contra todo pronóstico y los desfavorables vientos de muchos relevantes e influyentes medios de comunicación social norteamericanos y europeos. Es obligado destacar el hecho de que dicho objetivo lo consiguió enarbolando la bandera del populismo reinante en el escenario de la política internacional y también la de un acentuado nacionalismo de claro signo patriótico.

Y con respecto al tema, objeto de este artículo/comentario, el trumpismo, hay que reseñar con diafanidad que, desde el paroxismo progresista de la izquierda estadounidense, se pretendió evitar o al menos dificultar que Donald Trump tomase posesión como Presidente, utilizando las más diversas argucias políticas. Pero, en todo caso, esta cuestión no tuvo más recorrido mediático ni trascendencia social que la de ser una simple anécdota en la fulgurante carrera política de este personaje de temperamento recio y carácter enérgico, del que cabe afirmar sin ambages ni cortapisas que, como se está observado, a nadie deja indiferente.

Por lo demás, cabe registrar en su corta trayectoria política la coherencia entre lo anunciado en su discurso de toma de posesión como uno de sus objetivos prioritarios: luchar de manera implacable contra el terrorismo y la condena que hizo a través de su twitter, ya antes de ser Presidente, de los atentados perpetrados en Turquía, Suiza y Alemania por el terrorismo organizado. Además, lo ha hecho sin paliativos y con total firmeza. Salta a la vista que esa actitud produjo un gran impacto en la comunidad internacional y supuso un considerable aldabonazo en el inicio de la proeza política de este enigmático y fascinante nuevo inquilino de la Casa Blanca.

A nadie se le escapa, a estas alturas, que el trumpismo, con Donald Trump a la cabeza, representa una verdadera rebelión sociopolítica, el comienzo de una nueva era política y la conformación de un orden mundial, al menos, diferente al anterior. Las aparentes insolencias verbales de Donald Trump, no son sino una de las características distintivas de su perfil humano y político, así como un rasgo de su vigorosa personalidad. De todos modos, el autor de este artículo entiende que la comunidad internacional está muy expectante y confiada en que, con la llegada al poder de Donald Trump, se puedan reorientar al bienestar común de los ciudadanos y de los pueblos una serie de fenómenos sociales de escasa o nula consistencia, equívocos y vagos, como el del multiculturalismo y el de la globalización. Con todo, constituiría una auténtica torpeza pensar que Trump se vaya a dejar manipular fácilmente, habida cuenta, por otra parte, de que ni es tonto ni está loco, según afirman quienes le han tratado de cerca.

Puede decirse que el recientemente despedido 2016, fue el año en que Donald Trump venció al establishment y en el que grandes sectores sociales perseguidos por razón de sus creencias y motivos ideológico/políticos encontraron en este controvertido personaje político un esperanzador alivio, dadas las claras muestras de coraje y valentía, puestas de manifiesto al vencer la cobardía política y hacer frente a la insidiosa y persistente cristianofobia, verdadero azote para una gran parte de la comunidad cristiano/católica en distintos puntos del mundo occidental y también en el oriental. Por tal motivo, es de esperar que Donald Trump continúe sin desmayar la lucha contra los ataques sistemáticos al cristianismo y/o a cualquier otro grupo étnico que vea vulnerados sus derechos fundamentales.

La implicación y el compromiso del trumpismo de Donald Trump con la defensa de los derechos humanos en general y de los cristiano/católicos en particular, por el hostigamiento, la persecución, el ultrajante escarnio y las torturas que vienen padeciendo en diferentes zonas de la geografía mundial, constituye una encomiable actitud y una apreciada carta de presentación de este gran valedor del catolicismo perseguido y masacrado en muchos puntos del planeta con indescriptible crueldad. De suerte que para muchos seres humanos y, por supuesto, para estos creyentes maltratados el Presidente de los EEUU es ese líder fuerte, indiscutible y perseverante que tanto necesitan porque les inspira confianza y cuyo discurso tiene bastante analogía con el del Papa Francisco.

No cabe duda de que el trumpismo va a catapultar ese nuevo orden internacional del que tanto se viene hablando- ya lo está haciendo-. Sin embargo, es necesario proponerse erradicar los populismos, sean de izquierdas o de derechas, de la esfera política europea y mundial. Es innegable que el trumpismo puesto en marcha convulsiona y revoluciona las actuales estructuras políticas, sociales y económicos del sistema establecido, agita las conciencias y actúa de revulsivo de la opinión pública mundial. A mayor abundamiento y lamentablemente, hasta es probable que el trumpismo propicie y contribuya a que logren el poder en Francia, Alemania, Italia y Austria quienes son tildados de ser las alternativas ultraderechistas con trasfondo ideológico populista. En última instancia, el trumpismo que irrumpió en EEUU con la victoria del republicano Donald Trump, vino a convulsionar y a sacudir el espíritu crítico de la opinión pública mundial instalada en el rutinario devenir de los acontecimientos.

Como colofón de este apartado, el analista quiere advertir a sus lectores que está por ver lo que pueda dar de sí la gestión de Donald Trump, tanto desde el punto de vista económico como de la política exterior. No es de extrañar que, en breve, a los estadounidenses y al mundo entero, o lo que es lo mismo, a propios y extraños, les sorprenda la eficiente y determinante acción política de este Mandatario republicano de los EEUU, que puede resultar ser ese Presidente inesperado, desconcertante, luchador contumaz, fantasioso y rupturista que consiga el establecimiento en EEUU y el resto del mundo de un orden más justo y estable, tal y como se ha insinuado al comienzo de este Artículo sobre la nueva era política marcada por el trumpismo de Donald Trump. El tiempo lo dirá, así que tiempo al tiempo.

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace o link es verbosuelto.blogspot.com


FRACASO DE LA ENSOÑACIÓN PLURIPARTIDISTA. RETORNO AL BIPARTIDISMO. DONALD TRUMP Y EL TRUMPISMO.

09.01.17 | 00:13. Archivado en Antonio José Parafita Fraga

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.
Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace es verbosuelto.blogspot.com

Al comienzo del nuevo año 2017, marcado por un relativismo de carácter subjetivista, la arbitrariedad y por el contexto de una realidad multicausal y poliédrica, viene a cuento el metafórico y retórico poema de Ramón de Campoamor: En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira. Así es por lo que el autor de este análisis/comentario de situación pretende presentar y ofrecer al lector algunos aspectos de la realidad circundante, uno de los cuales pudiera ser la vuelta al bipartidismo en España, después de la decepcionante frustración del proyecto multipartidista o lo que es mismo tras el fracaso de la ensoñación pluripartidista.

Tal aseveración se puso de manifiesto el día 21 de Diciembre de 2016 con el acuerdo al que han llegado PP y PSOE de dejar fuera del pacto de pobreza energética a la nueva política, concretamente a la representada por Podemos y sus marcas blancas en las distintas regiones o comunidades autónomas del Estado español. Los movimientos sociales y políticos surgidos del 15 Mayo de 2011, protagonizado por muchos ciudadanos descontentos e indignados, contribuyeron, sin lugar a dudas, al declive-casi derrumbe- del multisecular sistema político, social, económico y cultural español.

Por otra parte, el hundimiento de la socialdemocracia europea y española está siendo un hecho palpable, mientras, por el contrario, se produce el inquietante avance de los populismos de izquierdas y derechas, no sólo en prácticamente todos los países del continente europeo sino que esta corriente de pensamiento y opinión se ha mundializado. Esto es lo que ponen de manifiesto tanto los alambicados datos estadísticos como los sofisticados estudios sobre la realidad sociopolítica internacional.

El fracaso de la ensoñación del pluripartidismo y el malogro de las expectativas, creadas en torno a los planteamientos redentores de los partidos emergentes, resultan cada vez más patentes a la vista de los hechos, y, por ello, se evidencia en el escenario político el retorno a un bipartidismo de nuevo cuño, acomodado, eso sí, a la necesidad del diálogo permanente y la negociación flexible para alcanzar grandes acuerdos y pactos de Estado, debido a la dificultad que existe de conformar mayorías absolutas electorales. El contexto político actual plantea la exigencia de mayorías parlamentarias para poder legislar y gobernar con eficacia este país.

En línea con lo anterior, se resalta que las nuevas políticas propician y, aún más, determinan el retorno al bipartidismo en España y la conformación de un orden social, político, económico y cultural muy distinto del anterior. Es evidente, pues, que se está produciendo un cambio en los patrones conductuales de los ciudadanos a la hora de emitir su voto en los procesos electorales. Relevante es el hecho de que en este clima de reformas, innovaciones, cambios y evoluciones en los paradigmas, escala de valores, referencias y rangos, España crece más que la media europea y genera riqueza. Y esto, pese a que la actividad política y administrativa durante casi todo el pasado año 2016 estuvo condicionada por las constantes incertidumbres y sobresaltos de índole social, política y económica.

Con tal motivo, los dirigentes sindicales de UGT y CCOO dicen, al final de la frustrante movilización llevada a cabo el día 18 de Diciembre de 2016, que la riqueza debe compartirse. Incoherente actitud pues la de estas dos organizaciones sindicales de clase, que, ancladas en el pasado y sin haber hecho su particular transición a democracia participativa, están muy lejos de practicar una política sindical solidaria y de repartición efectiva. Además, los avispados lectores saben que la representatividad de estos dos sindicatos es más bien escasa, por lo que sólo su desmesurada ambición de dinero y poder de influencia ha generado en las mencionadas formaciones una actitud de prepotente arrogancia y presuntuosa exclusión en relación a otras formaciones sindicales españolas.

Ahora bien, mientras en España y Europa la política y los partidos políticos que la encarnan y representan, están experimentando importantes cambios, en la escena pública mundial se va perfilando poco a poco y proyectando de manera intensa el fenómeno del trumpismo, especie de nuevo movimiento actitudinal en la particular forma de hacer política de Donald Trump, Presidente electo de los EEUU, a quien se le atribuye la paternidad de la citada corriente.

Hay que aclarar que, en modo alguno, constituiría una vulgar frivolidad resaltar que, desde el paroxismo progresista de la izquierda estadounidense, se pretendió, utilizando las más diversas argucias, evitar o al menos dificultar que Donald Trump tomase posesión como Presidente. Pero, en todo caso, esta cuestión no tuvo más recorrido mediático ni trascendencia social que la de ser una simple anécdota en la fulgurante carrera política de este personaje de temperamento recio y carácter enérgico, del que cabe afirmar sin ambages ni cortapisas que a nadie deja indiferente.

Lo significativo y digno de ser reseñado en la biografía política de este ya histórico político, fue el hecho constatado de que el mismo día que consiguió los 270 votos en el Colegio Electoral, confirmándolo como Presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump recurrió a su cuenta de twitter para condenar sin paliativos y con firmeza los atentados perpetrados por aquellas fechas en Turquía, Suiza y Alemania por el terrorismo organizado. Esa actitud produjo un gran impacto en la comunidad internacional y supuso un buen aldabonazo en el inicio de la proeza política de este enigmático y fascinante aspirante a la Casa Blanca.

Y este gesto, constituyó, a juicio del autor, no sólo un esperanzador acicate sino también un estimulante punto de apoyo para aplacar y contener el avance del terrorismo en el mundo occidental, habida cuenta, por otra parte, de que su presunta buena relación con el Presidente ruso, Vladímir Putin, puede contribuir a que tanto su imagen pública de estadista como la figura política de líder mundial queden encumbradas y fortalecidas con respecto a poder plantar cara y hacer frente a los enemigos del orden, la paz, la tolerancia y la libertad.

A propósito de la empatía entre Putin y Trump, este último, en contestación a las críticas de Barack Obama, dice: sólo un tonto pensaría que es malo tener buena relación con Rusia. Las obvias diferencias ideológicas existentes entre ambos poderosos mandatarios y la lógica contraposición de sus posicionamientos políticos, no tienen por qué ser óbice para unir fuerza y esfuerzos en la lucha contra el terrorismo, en opinión de este analista de temas sociales y políticos.

En relación a los reiterados ataques terroristas, el Presidente electo estadounidense deja bien claro y sentado ante la opinión pública internacional, que el mundo civilizado y libre tiene que cambiar necesariamente de categorías mentales y formas de pensar, al tiempo que debe diseñar nuevas estrategias orientadas a proteger los derechos fundamentales de aquellos ciudadanos que viven oprimidos y vejados, entre ellos, y con prioridad absoluta, han de ser protegidos y defendidos los de la libertad y la vida.

A nadie se le escapa, a estas alturas, que el trumpismo, con Donald Trump a la cabeza, representa una verdadera rebelión sociopolítica contra el globalismo, la demagogia populista, los radicalismos de palpable signo totalitario e incluso contra el multiculturalismo. El autor de este comentario sociopolítico omite, de propio intento, realizar cualquier juicio de valor sobre el modo tan personal de hacer política del que, en breve, será el Presidente del país más poderoso de la tierra y de igual modo no entra a hacer un análisis pormenorizado de sus atrabiliarias maneras de expresar y exponer sus puntos de vista, referidos a temas de diversa índole y naturaleza. Las aparentes insolencias verbales de Donald Trump, no son sino una de las características distintivas de su perfil humano y político.

En todo caso, el autor de este artículo entiende que la comunidad internacional está muy expectante y confiada en que, con la llegada al poder de Donald Trump, se puedan reorientar al bienestar común de los ciudadanos y de los pueblos una serie de procesos ambiguos y fenómenos sociales inconsistentes, equívocos y vagos, como el del multiculturalismo y el de la globalización. En fechas recientes, diversos medios de comunicación publicaron algunos comentarios en los que se da por hecho que, con la llegada al poder de Donald Trump, tanto el multiculturalismo como la globalización quedaron o quedarán en entredicho.

Es obligado subrayar por deferencia al lector, que la Alt-right des-pertó y espoleó a Occidente. Por otra parte, debe tenerse en cuenta y tomarse en consideración que la victoria del republicano Trump sobre la demócrata Hillary Clinton y el controvertido grupo de choque ultraderechista que defendió y sigue defendiendo a Donald Trump, conocido como la Alt-right, son dos de los acontecimientos que pueden situarse en el amanecer del nuevo año 2017 y en la portada de su incipiente trayectoria política, que tendrán una importante y decisiva repercusión en la vida social, política y económica de los ciudadanos del mundo, especialmente en la de los norteamericanos. En última instancia, puede concluirse que los problemas a los que tiene que enfrentarse la UE y los EEUU en 2017, son o serán, entre otros, el Brexit, la inmigración, el terrorismo, el hackeo informático, el desempleo, la desigualdad social y la ya mencionada Alt-right.

Puede decirse que el recientemente despedido 2016, fue el año en que Donald Trump venció al establishment y en el que grandes sectores sociales perseguidos por razón de sus creencias y motivos ideológico/políticos encontraron en este controvertido político un esperanzador alivio, dadas las claras muestras de coraje y valentía demostradas al vencer la cobardía política y hacer frente a la insidiosa y persistente cristianofobia, que está siendo un auténtico azote para una gran parte de la comunidad cristiano/católica en distintos puntos del mundo occidental y también en el oriental.

Sobre este particular y espinoso asunto de la violación de derechos fundamentales, como el de la libertad religiosa y de culto, es de significar que el Presidente electo de los EEUU planta cara a los que llaman o invitan a decir Happy Holidays- felices vacaciones, en lugar de felices navidades o felices fiestas de Navidad- para no ofender los sentimientos ni herir la sensibilidad de quienes odian la Navidad por su indudable carácter religioso. Produce hondo pesar en las conciencias de las personas de bien y de los ciudadanos del mundo libre y civilizado la constatación de que, según el Papa, hay más mártires cristianos hoy que en los primeros siglos de la era cristiana. Cerca de 215 millones de cristianos sufren persecución. La ONG Puertas Abiertas destaca, en su último índice, un crecimiento de estas situaciones en la India y países del sureste asiático.

La implicación y el compromiso del trumpismo de Donald Trump con la defensa de los derechos de los cristiano/católicos y en contra del hostigamiento, la persecución, el ultrajante escarnio y las torturas que vienen padeciendo en diferentes zonas de la geografía mundial, constituye una encomiable actitud y una apreciada carta de presentación de este gran valedor del catolicismo perseguido en muchos puntos del planeta con indescriptible crueldad. De suerte que para estos creyentes en general y para los maltratados en particular el Presidente electo de los EEUU es ese líder fuerte e indiscutible que tanto necesitan porque les inspira confianza y cuyo discurso tiene bastante parangón con el del Papa Francisco.

No son pocos los que piensan y defienden que Donald Trump es o puede ser el mirlo blanco de la política internacional y la gran esperanza de la comunidad cristiano católica universal. Por otra parte, es de resaltar el profundo sentido patriótico del padre del trumpismo. Resulta un asunto muy enojoso oír cuestionar de forma prematura la valía de su personalidad política y capacidad de gestión, sobre todo, cuando se hace con poco rigor y sin argumentos sólidos. Al respecto, es necesario indicar que, quienes así se comportan, carecen de legitimidad para realizar esa crítica apriorística acerada y negativa, dado que no tienen visión o perspectiva de futuro y, por ello, son incapaces de sopesar que aún no empezó a ejercer realmente el poder otorgado por los electores. Además, no es creíble que los norteamericanos hayan elegido a un vulgar y fatuo ciudadano para Presidente.

En este orden de cosas, deben tomarse también en consideración las palabras del Subsecretario para las Relaciones de la Santa Sede con los Estados, Antoine Camilleri, por medio de las cuales ha expresado su preocupación por la creciente marginación de la religión, en concreto del cristianismo, en naciones que, sin embargo, ponen especial énfasis en la tolerancia. Asimismo, este alto cargo de la Iglesia católica, en una reunión de la OSCE- Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa-, celebrada en Viena el 14 de Diciembre del pasado año, denunció el temor que existe en Occidente a que el cristianismo pueda desempeñar su legítimo papel en el espacio público, lo que equivaldría a una percepción reduccionista de la libertad religiosa, circunscribiéndola sólo a la libertad de culto.

Por otra parte, el referido alto cargo eclesiástico pone de manifiesto que, debido a la corrección política, la fe y moral cristianas se eliminan de las intervenciones públicas por hostiles y ofensivas. Algunos dirigentes políticos abogan por poner sordina a la voz de la religión y por relegarla al ámbito de lo privado. El ejemplo más concreto y cercano en el tiempo es el de quienes se inclinan por evitar la celebración de la Navidad bajo la excusa o el pretexto de que puede molestar a las personas de otras creencias religiosas o a las no creyentes.
La cuestión es que se llegó a una situación en la que hablar y actuar públicamente como un cristiano en la vida profesional nunca fue tan arriesgado como de un tiempo a esta parte. Sorprende sobremanera que, en Occidente, determinados representantes públicos usen la corrección política para perseguir y hostigar a los cristianos, escondiendo vergonzosamente su cobardía moral.

No cabe duda de que el trumpismo va a catapultar un nuevo orden internacional- ya lo está haciendo-. Sin embargo, es necesario proponerse erradicar los populismos, sean de izquierdas o de derechas, de la esfera política europea y mundial. Es innegable que el trumpismo referenciado convulsiona y revoluciona el actual orden internacional, al tiempo que propugna y defiende otro nuevo y diferente.

Asimismo, agita las conciencias y revuelve la opinión pública mundial. A mayor abundamiento, hasta es probable que el trumpismo contribuya a que logren el poder en Francia, Alemania, Italia y Austria quienes son tildados de ultraderechistas con trasfondo ideológico populista. En última instancia, el trumpismo que irrumpió en EEUU con la victoria del republicano Donald Trump, vino a convulsionar y a sacudir el espíritu crítico de la opinión pública mundial.

Y como colofón de este apartado, el analista quiere advertir a sus lectores que está por ver lo que pueda dar de sí la gestión de Donald Trump, tanto desde el punto de vista económico como de la política exterior. No es de extrañar que, en breve, a los estadounidenses y al mundo entero, o lo que es lo mismo, a propios y ajenos o extraños, les sorprenda la eficiente y determinante acción política de este Presidente republicano de los EEUU. Tiempo al tiempo.

Cierto es que la democracia española ha sufrido un considerable grado de deterioro y degradación, similar al del resto de las actualmente existentes en el ámbito social y político occidental, bien sean de tradición e influencia anglosajona, germana, escandinava o latina. Por ello, a nadie se le escapa que es urgente y necesario reforzarla en sus pilares y estructuras básicas.

Determinadas irregularidades y conductas reprobables, no sólo desde el punto de vista moral y político sino también penal, llevadas a cabo por dirigentes y representantes de los algunas organizaciones públicas, y que a buen seguro están en la mente del lector como censurables, demuestran de manera fehaciente que el titular del presente artículo responde con bastante precisión a la realidad situacional del sistema democrático de este país, España.

Aparte de lo apuntado, se aporta el testimonio y punto de vista, sin duda poco autorizado, de un personaje de la vida pública europea, como el del diputado alemán, Bernhard von Grünberg, que tiene la osadía de denunciar ante la propia canciller Angela Merkel y el Bundestag la judicialización del proceso independentista catalán, afirmando este socialdemócrata germano que el Gobierno español es cada vez más antidemocrático y que menoscaba de forma sistemática la propia democracia en el caso del secesionismo catalán, al rechazar cualquier diálogo, aduciendo este personajillo los casos de Carme Forcadell y Santiago Vidal para formular semejante estolidez y majadería jurídico/política.

Disparatada apreciación la de este mediocre político alemán, que, de ninguna manera, puede compartir ni asumir el autor del presente análisis/comentario, entre otras razones, porque sus afirmaciones son tendenciosas y falsas. Pero, el colmo de las estúpidas desfachateces, desatinos y despropósitos del aludido diputado es que cuestiona la democracia española en el sentido europeo del término. Y llega también a poner en solfa la independencia del Tribunal Constitucional de España. ¡Y vaya delirantes e intolerables declaraciones las de este irresponsable tipejo, que suponen una manifiesta injerencia en temas internos de la Nación española!.

Sin embargo, es aconsejable quedarse con la parte positiva de tales sandeces y necedades, que consiste en recordar que no hay régimen democrático alguno que sea perfecto, incluido el alemán, y, en consecuencia, que no sea susceptible de ser perfeccionado, cuando se degrada o/y desfasa, sea por los comportamientos inadecuados de algunos ciudadanos o por el mero paso del tiempo.

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace o link es verbosuelto.blogspot.com


DIRIGENTES POLÍTICOS POCO PATRIÓTICOS, MEDIOCRES, CERRILES, MEZQUINOS E IRRESPONSABLES. MÍSERA E IRRISORIA POLÍTICA PACTISTA TRAS EL 26/06/16

17.08.16 | 18:44. Archivado en Antonio José Parafita Fraga

INCULTURA POLÍTICA DEL PACTO Y PATOLOGÍA DEMOCRÁTICA DEL “NO” A LOS INTERESES GENERALES DEL PUEBLO ESPAÑOL

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.
Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace es verbosuelto.blogspot.com

Es evidente que en España la mayoría de los políticos electos ostenta un aceptable grado de preparación cultural, principios éticos y valores democráticos. Dicho sea como matización del titular del presente artículo, en cuanto a que el autor del mismo en modo alguno pretende hacer extensivos dichos calificativos a todos los dirigentes de la clase política española, sino más bien a aquellos que recibieron de sus partidos políticos y de los electores el encargo democrático de poner en marcha el proceso de investidura de un candidato electo propuesto por el Rey. Apuntado lo cual, este comentarista continúa con su particular reflexión, aseverando que, no obstante la anterior salvedad, saltan a la vista las pretensiones de algunos dirigentes de Podemos y Ciudadanos de absorber al PSOE, en el primer caso, y al PP, en el segundo. Es cierto que estamos ante dos formaciones políticas emergentes y nuevas, cuyo objetivo primigenio fue el de regenerar la vida política española, contaminada por prácticas corruptas llevadas a cabo dentro o en el entorno de los viejos partidos políticos.

En principio, los dirigentes de la nueva política no planteaban ocupar de manera excluyente y exclusiva los espacios políticos de centro izquierda y centro derecha, pero los hechos han venido a demostrar y confirmar que lo realmente emergente y novedoso con respecto a los dos mesiánicos personajes, Pablo Iglesias y Albert Rivera, fue que ambos se han convertido al ideario de la denigrada vieja casta política y que, en un corto espacio de tiempo, sus actitudes y comportamientos pusieron de manifiesto que la desmesurada ambición política de estos dirigentes de la nueva ola no se diferenciaba en demasía de la de los anteriores o antigua. De suerte que, políticamente hablando, se les puede aplicar el clásico aforismo: “nihil novum sub sole”, a saber, “nada nuevo bajo el sol”, y/o las proverbiales máximas populares: “mucho ruido y pocas nueces” o también la de: “son los mismos perros con distintos collares”.

Concluida con más pena que gloria la legislatura más breve de la etapa democrática española, este comentarista ofrece a los lectores una reflexión sobre determinados aspectos de aquel fallido intento de los actuales dirigentes políticos españoles, en cuanto a dar forma democrática al voto que los electores habían depositado en las urnas el 20-D del pasado año 2015. A juicio del autor, los pseudolíderes políticos españoles actuaron, y algunos sobreactuaron, con más torpeza e ineptitud dialogante y negociadora que inteligencia política para buscar y formalizar unos pactos de investidura y gobernabilidad basados en la coherencia, el sentido común, la racionalidad y los intereses generales de la sociedad española.

No fue así, porque a lo largo de los meses siguientes al 20-D los dirigentes políticos electos y sus partidos se preocuparon más de negociar y defender los intereses partidistas y las posiciones personales que las necesidades perentorias del pueblo en su conjunto. De modo que puede afirmarse que su fracaso al respecto fue verdaderamente antológico, y su manifiesta incapacidad para constituir un gobierno que propiciase la continuidad de la reactivación económica, la creación de empleo y la regeneración de las instituciones del Estado, les dejó deslegitimados para abanderar los nuevos proyectos de progreso, desarrollo y fortalecimiento socioeconómico e institucional que necesita este país.

Los desafueros cometidos por los políticos emergidos de demagógicas falacias y cautivadoras utopías, resaltan su condición de dirigentes de nuevo cuño egocéntricos, soberbios, sectarios, altaneros y autoritarios, con clara tendencia totalitaria, y también concuerdan, algunos, no todos, en que subvirtieron, y siguen subvirtiendo en muchos aspectos, la esencia de la propia democracia, anteponiendo, como ya se ha dicho, los intereses personales y de partido a los generales de España. Por ello, a la mayoría de los ciudadanos les quedó meridianamente claro que el bien particular primó a todas luces sobre el común del pueblo soberano que les votó. Así fue por lo que los electores tomaron buena nota el 26 de Junio del presente año 2016 de la falta de sentido de estado y patriotismo de estos dirigentes políticos, así como de su ineficiente capacidad para conformar un gobierno fuerte, estable y plenamente democrático, dejando de lado líneas rojas absurdas, exclusiones anacrónicas, cordones sanitarios y vetos antidemocráticos.

En los comicios del pasado 26 de Junio, los electores volvieron a las urnas a depositar su voto y a cumplir con el deber cívico/político de participación democrática, pero de nuevo los dirigentes políticos y sus partidos, que ya habían cosechado un histórico y estrepitoso fracaso por no haber sido capaces de cumplir el mandato electoral de canalizar el voto del electorado hacia la formación de un gobierno estable, fuerte y duradero, imprescindible en este mundo globalizado, en cuyo contexto sólo se puede competir defendiendo los principios de libertad y eficiencia económica. Y, por lo que se percibe, estos mismos dirigentes políticos, a día de hoy, siguen dando muestras de no haber entendido ni interpretado correctamente el principio básico de la democracia, que es el voto de los ciudadanos. De ahí que se les pueda tachar desde el punto de vista político, salvando las honrosas excepciones, que ciertamente las hay, de dirigentes mediocres, cerriles, mezquinos, torpes, irresponsables y con escaso sentido patriótico y de hombres de estado.

Pero la penosa realidad fue y es que entonces como ahora los dirigentes políticos de este país, no estuvieron a la altura de la nueva situación política pluripartidista, creada tras el 20-D de 2015 y el 26-J de 2016. Por eso, el comentarista reitera que éstos que no dieron ni están dando la talla ni como líderes estadistas ni tan siquiera como demócratas convencidos, toda vez que hicieron caso omiso de los resultados electorales, glosándolos a su modo y según los intereses personales y las ventajas de los correspondientes partidos políticos, frustrando, de esta manera, expectativas y truncando ilusiones de una gran mayoría de ciudadanos españoles. Es de señalar que, para una parte considerable de personas, la actitud de estos dirigentes, especialmente la de los partidos emergentes, constituyó un decepcionante fiasco y una muestra de su inmadurez política. Asimismo, se evidenció la ausencia de líderes carismáticos y, como se acaba de apuntar, la inexistencia de unos estadistas con visión de futuro, capaces de entusiasmar e ilusionar a esta sociedad moralmente hundida, debido a la concatenación de causas multifactoriales.

El fenómeno sociológico de la desafección ciudadana de la clase política fue aumentando de manera progresiva, porque ni los dirigentes políticos electos ni sus organizaciones supieron buscar fórmulas orientadas a articular el necesario y anhelado plan de gobernabilidad en torno al PP y al PSOE, centro derecha y centro izquierda, con la finalidad de sacar adelante un país tan bloqueado y en situación de crucial emergencia como el español en la actual coyuntura política, económica y social. Es un hecho fácilmente constatable que la gente sueña con una democracia sin muros, vetos ni discriminaciones ideológicas, como también lo es que rechaza cualquier otro modelo que sea excluyente y no integrador e inclusivo. Por otra parte, los partidos que se presentaron en el escenario electoral como los adalides de una nueva política, encaminada a regenerar la vida pública española y como los impulsores del cambio hacia nuevas formas de expresión democrática y gestión política, resultaron ser un estrepitoso fracaso, porque sus modos de operar no difirieron ni difieren en absoluto de los de la vieja casta que ellos mismos han denostado con tan vehemente testarudez.

Suele decirse que los hechos son sagrados y las opiniones libres. Y también debe tenerse en cuenta que el poder y la ocasión hacen al hombre ladrón. Por lo demás, tampoco puede ignorarse la realidad de que el auge del populismo en España y en algunos otros países del entorno europeo, tiene su origen en la inexistencia o debilidad de liderazgos políticos, habida cuenta de que así se pone en duda y solfa el futuro de un proyecto político español y europeo de progreso económico y bienestar social. En opinión de este analista, la pretendida creación de un Estado europeo se convierte, por mor de los particularismos e individualidades soberanistas de los países que la integran, en algo ilusorio y utópico. Bien entendido que no se trata sólo de que Europa, como institución, reniegue de sus raíces sino de que, con su errática política migratoria, llevada a cabo de espaldas a los ciudadanos, no sólo está sustituyendo la población nativa y/o autóctona, sino también destruyendo la identidad del Viejo Continente como realidad supranacional y demoliendo las peculiaridades nacionales de los Estados adheridos.

Como colofón a este comentario, y para que el lector pueda disponer de una serie de elementos de juicio que le permitan realizar su propia valoración sobre la compleja y delicada situación política, económica, cultural y social por la que atraviesa España en estos históricos momentos, se le ofrecen a continuación algunas muestras esclarecedoras de las múltiples incoherencias, flagrantes contradicciones, sorprendentes descoordinaciones, expectativas frustradas y confusiones generadas, protagonizadas por determinados dirigentes políticos españoles, nuevos y viejos. Así, a modo de ejemplos, y según informes publicados por en distintos medios de comunicación, muchos católicos votan más al PSOE, de izquierda, que a Ciudadanos, de centro derecha.

Y, en otro orden de cosas y con relación a los principales dirigentes políticos, que no líderes, hay que resaltar que muchos ciudadanos critican y rechazan la aparente chulería infantiloide y arrogancia política de Albert Rivera; los caprichosos personalismos y las puerilidades sinuosas político/partidistas de Pedro Sánchez; las soberbias y despectivas expresiones de Pablo Iglesias y la falta de arrojo político, así como la cachazuda y flemática actitud de Mariano Rajoy. Pero, sin embargo, con respecto al Presidente en funciones, debe señalarse que se siente impelido y animado a llevar la batuta y marcar el ritmo, como protagonista, del rigodón político que vienen ejecutando, de modo muy patoso y forma descompasada, él, Albert Rivera y Pedro Sánchez. No obstante, lo importante es que al final de la escenificación de esta melodramática danza o contradanza el país pueda disponer de un gobierno que garantice su estabilidad y desarrollo.

No se entiende por qué la izquierda se muestra reticente a la hora de condenar el ataque a dos iglesias en Galicia. Y, en este sentido, sorprende que los mismos partidos que firmaron un manifiesto contra la islamofobia rechazan una moción para condenar la quema de la Iglesia de Sedes y la Capilla de Placente, en Narón, A Coruña. En lo concerniente a la política de pactos, la ciudadanía está viendo cómo es el PP, centro derecha, la formación política que está adoptando una actitud dialogante y de cambios importantes, sin vetos, líneas rojas ni cordones sanitarios de claro signo antidemocrático. Pero, aún en el contexto del tolerante respeto a la pluralidad de formas y modos de expresión social y política, no se produce una especial convulsión por el hecho de que todos los españoles paguen los 50.000 condones de Podemos y los suculentos sueldos de los mediocres e inoperantes dirigentes políticos electos. Ni tampoco, porque Francina Armengol, Jefa del Consell de Baleares, y Miguel Iceta, secretario general del PSC, pretendan hacer descansar la gobernabilidad del país sobre los independentistas.

Las trivialidades de signo infantiloide de un buen número de dirigentes políticos españoles, estuvieron en el origen, como concausa, de sus comportamientos autoritarios. Asimismo, y a modo de síntesis, en este artículo se pone de relieve el sentir nostálgico de muchos ciudadanos con respecto a la desaparición del bipartidismo de la escena político/democrática española por los daños colaterales que de tal hecho se derivan, uno de los cuales es el que actualmente está generando malestar y sombras en la convivencia social, a la vez que confusión política, como es el pluripartidismo, llegado a España de la mano de Podemos y Ciudadanos. Por éstas y otras razones, fueron apareciendo en este país una especie de satrapías político/partidistas, regentadas y dirigidas por unos auténticos sátrapas de la política española, artífices de lo que puede reseñarse con el nombre de babelismo político español.

Que los políticos y sus respectivas formaciones están perdiendo credibilidad a pasos agigantados, es una realidad incontestable. Por otra parte, resulta evidente que en España está habiendo una crisis política que puede culminar en crisis del sistema político español, si no se produce una reacción a tiempo por parte de aquellos a quienes competa y corresponda. Finalmente, los ciudadanos con su voto deben corregir y poner coto a los constantes e insufribles devaneos políticos de los dirigentes emergentes y a sus fanfarrias y fanfarronadas de índole demagógica y populista. En la actual situación de emergencia social, económica y política, los dirigentes políticos, en este frenético intento de constituir un gobierno fuerte y estable en España, no pueden eludir la corresponsabilidad de facilitar la investidura del candidato oficial, propuesto por el Rey, sino que deben de contribuir a la gobernabilidad del país, a los efectos de dar continuidad a la recuperación económica, la creación de empleo y potenciar el Estado del bienestar.

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.
Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace es verbosuelto.blogspot.com


PACTISMO POLÍTICO HISTRIÓNICO Y GROTESCO. FRACASO ANTOLÓGICO DE LOS ACTUALES DIRIGENTES Y COALICIONES ESTRAMBÓTICAS.

18.05.16 | 13:43. Archivado en Antonio José Parafita Fraga

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.
Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace es verbosuelto.blogspot.com

Al comentarista que les habla a través de la publicación de este comentario, le place dejar constancia ante los lectores de su apartidismo o no adscripción a ningún partido político concreto, entre otras muchas razones, por el profundo convencimiento de que las mismas organizaciones políticas no están de acuerdo con el sistema de partidos políticos actual y, por, otra parte, por entender que, de ese modo, puede expresarse con mayor independencia y más libertad, así como sin posicionamientos preestablecidos ni premisas ideológicas que condicionen su pensamiento y criterio. Pero aclarando que ser apartidista no significa, en modo alguno, estar inmerso e instalado en un apoliticismo acrítico, toda vez que uno de sus cometidos es realizar análisis críticos, hacer evaluaciones y emitir opiniones ponderadas y juiciosas sobre acontecimientos políticos y sociales de ámbito nacional e internacional.

Concluida con más pena que gloria la legislatura más breve de la etapa democrática española, este comentarista ofrece a los lectores una reflexión sobre determinados aspectos del fallido intento por parte de los actuales dirigentes políticos españoles de dar forma democrática al voto que los electores depositaron en las urnas el 20-D del pasado año 2015. A juicio del autor, salta a la vista que, los cuatro pseudolíderes políticos actuaron, y algunos sobreactuaron, con más torpeza e ineptitud dialogante y negociadora que inteligencia política para buscar y formalizar unos pactos de gobernabilidad basados en la coherencia, el sentido común y la racionalidad. De modo que puede aseverarse que su fracaso al respecto fue verdaderamente antológico y la incapacidad para construir un gobierno que propiciase la continuidad de la reactivación económica, la creación de empleo y la regeneración de las instituciones del Estado, les deslegitima para abanderar los nuevos proyectos de progreso, desarrollo y fortalecimiento socioeconómico e institucional que necesita este país.

A lo largo del tiempo que transcurrió desde las pasadas elecciones, fueron descomunales los errores cometidos, sobre todo, por los artífices y actores de la denominada nueva política por algunos medios de comunicación, porque para otros, sus postulados y propuestas son más viejos o antiguos que los de la vieja casta política. Además, estos salvadores de una patria chica y defensores de un patrioterismo extravagante, populista, antojadizo y paranoico, ya se han convertido en casta excluyente y en protagonistas de las peores prácticas de un sistema supuestamente corrupto, como el español, así tachado y denunciado por ellos antes de saborear las mieles del poder. Asombra observar la facilidad y rapidez de su grado de integración en el mismo. Según reza el dicho popular, habría que concluir que se trata de los mismos perros aunque con distintos collares.

Los desafueros cometidos por estos emergidos de demagógicas falacias y cautivadoras utopías, coinciden en que son egocéntricos, soberbios, sectarios, altaneros y autoritarios, con clara tendencia totalitaria y también concuerdan, algunos, no todos, en que subvirtieron en muchos aspectos la esencia de la propia democracia y antepusieron los intereses personales y de partido a los generales de España. Quedó meridianamente demostrado que el bien particular primó a todas luces sobre el común de los ciudadanos españoles. Por lo que es de esperar que los electores hayan tomado buena nota de la ineficiente capacidad de estos dirigentes políticos para formar un gobierno fuerte, estable y plenamente democrático, dejando previamente de lado líneas rojas absurdas, exclusiones anacrónicas, cordones sanitarios y vetos antidemocráticos.

Que el pueblo es soberano en democracia, se proclama como una verdad incuestionable, pero, en cambio, no es así con respecto a la afirmación de que también sea sabio, ya que ésta, a criterio del autor, es una cuestión discutible y opinable. Los electores, al emitir su voto, se pueden equivocar y, en ese caso, tienen que asumir las consecuencias derivadas de haber elegido mal a sus representantes públicos. La verdadera política deben de hacerla los propios ciudadanos, de modo que tendrá tacha democrática quien considere el acto de votar sólo como un derecho y no como una imperiosa obligación.

En los comicios pasados, los electores votaron y desempeñaron su cometido cívico/político, pero los actuales dirigentes y sus partidos cosecharon un histórico y estrepitoso fracaso por no cumplir con su deber de canalizar el voto del electorado hacia la conformación de un gobierno estable, fuerte y duradero, imprescindible en este mundo globalizado, en cuyo contexto sólo se puede competir defendiendo los principios de libertad y eficiencia económica.

Pero la penosa realidad fue y es que no estuvieron a la altura de la nueva situación política pluripartidista, creada tras el 20-D de 2015, tal vez condicionados por la inercia del ya histórico bipartidismo. No dieron la talla en cuanto a la correcta interpretación democrática del sentido y orientación de los votos emitidos por los electores en la pasada cita con las urnas, frustrando las expectativas y truncando las ilusiones de la mayoría de ciudadanos españoles. Al respecto, hay que señalar que, para una parte considerable de personas, la actitud de estos dirigentes, especialmente la de los partidos emergentes, constituyó un decepcionante fracaso y una muestra de su inmadurez política. Asimismo, se evidenció la falta de líderes carismáticos y estadistas con visión de futuro y proyectos serios que entusiasmen e ilusionen a una sociedad moralmente hundida por las torpes actuaciones de un número muy elevado de sus representantes públicos.

Y la desafección ciudadana, se produjo porque ni los electos ni las organizaciones políticas fueron capaces de articular un plan de gobernabilidad fuerte y estable en torno al PP y al PSOE, centro derecha y centro izquierda, para sacar adelante un país tan bloqueado en estos momentos, como el español. Huelga resaltar que la gente sueña con una democracia sin muros, vetos ni discriminaciones ideológicas y rechaza cualquier otro modelo que sea excluyente y no integrador e inclusivo. Por otra parte, los partidos que se presentaron en el escenario electoral como los adalides de una nueva política, encaminada a regenerar la vida pública española y como los impulsores del cambio hacia nuevas formas de expresión democrática, resultaron ser un fiasco porque sus modos de operar no difieren en absoluto de los de la vieja casta política que tanto denostaron.

Las formaciones políticas, volverán a cobrar una sustanciosa cantidad- en torno a 21.000 euros por escaño- tras el 26-J. Y este hecho contribuye a acrecentar el malestar del contribuyente por lo que supone de despilfarro de fondos públicos, hecho éste que resulta todavía más aborrecible si se contempla, como es el caso, en el contexto de la campaña de la declaración de la renta y en el de que los elegidos el 20-D podían haber evitado este nuevo proceso electoral, anteponiendo los intereses del pueblo a los personales y de partido. En cualquier caso, y dado que los españoles se vieron abocados a esta situación por las torpezas y egolatrías de los dirigentes políticos, éstos y sus partidos debieran de renunciar a percibir emolumento alguno por la repetición de las elecciones.

Ellos, los partidos políticos y sus dirigentes, fueron quienes hicieron una acomodaticia y aviesa interpretación de los resultados electorales de los comicios anteriores, manipulándolos de manera burda e interesada y viciando antidemocráticamente la voluntad de los ciudadanos. Sólo falta que, por encima, ahora unos y otros, hagan su agosto el próximo junio, y esto, porque este nuevo proceso electoral reporta pingües beneficios para las arcas de los partidos y los bolsillos de los candidatos electos, teniendo en cuenta, además, que el estrepitoso fracaso que supuso la falta de consensos y acuerdos que facilitasen la creación de un gobierno digno en España, es atribuible en exclusiva a los mismos partidos políticos.

La cuestión es que después del teatrillo, pantomima, farsa y ópera bufa que montaron y escenificaron los partidos políticos y sus dirigentes a lo largo de los últimos cuatro meses, la inmensa mayoría de los hipotéticos votantes del día 26-J sabe perfectamente y de antemano a qué partido y candidato van a dar su apoyo, al margen de la protocolaria campaña electoral, que acaba de ponerse en marcha. Cabe aventurar que muy pocos españoles van a cambiar su voto por influencia de las soflamas y promesas de unos dirigentes políticos mediocres y desacreditados desde el punto de vista intelectual y sociológico. En síntesis, que, si la normativa electoral vigente y de aplicación lo permitiese, la ciudadanía en general podía acudir a las urnas sin más prolegómenos propagandísticos, proposiciones voluntaristas ni nuevas o reiteradas promesas populistas, que, a priori, el elector las considera incumplidas cuando se hacen. Y todo ello, en la seguridad de que el resultado electoral sería prácticamente el mismo.

Punto y aparte merece el tema del soporífero y tedioso discurso del cambio, preconizado por los nuevos partidos políticos. A propósito del cual, este comentarista entiende como paradójico, contradictorio, incongruente y absurdo catalogar como tal sólo al canje y/o remoción de personas y equipos, sin priorizar la modificación de los modos de prestar un servicio público de forma honesta, equitativa y eficaz, por lo que no se puede llamar con propiedad cambio político, sociocultural y económico a lo que está ocurriendo en algunas partes del Estado Español, como, por ejemplo, en Navarra donde cada día es más inquietante la fuga de empresas, el infierno fiscal y el aumento del paro.

Navarra se está convirtiendo en todo un referente de lo que no hay que hacer en materia fiscal, empresarial y laboral. Y, por encima, algunos medios de comunicación publican la obscena afirmación de la presidenta de Navarra, que, para justificar un caso de nepotismo en la persona de un familiar, declara que en esa Autonomía no se cometan irregularidades de ningún tipo, sosteniendo, además, que su ejecutivo sólo contrata con profesionales de acreditada solvencia, algo que su hermano cumple.

Las denominadas confluencias de Podemos, no siempre, ni todas, coinciden ideológicamente al cien por ciento. Y a propósito de la corrupción, hay que dejar bien claro y sentado que no todos los partidos políticos españoles y todos sus representantes son frívolos o corruptos, pero sí se puede decir que el sistema democrático en su conjunto necesita ser revisado con criterios regeneracionistas. En España, los partidos y sus dirigentes estuvieron unos cuatro meses instalados en el esperpento político. Los avezados lectores, coinciden con toda seguridad en afirmar que durante la crisis la desigualdad experimentó un fuerte incremento y que las verdaderas causas fueron multifactoriales, siendo una de ellas la caída de ingresos en todos los grupos de renta. Pero, hay que poner de manifiesto y resaltar que el deterioro del mercado laboral fue, sin lugar a dudas, la principal. Este fenómeno suele ponerse en relación directa con la acumulación de la riqueza en unos pocos a costa del empobrecimiento de muchos, cuestión sociológica que mermó de manera significativa e importante la clase media, pérdida que se puede estimar en torno a unos tres millones de personas durante la crisis.

Hasta tal punto fue así, que prácticamente ha desaparecido el segmento social de la clase media o, al menos, hay que admitir que fue duramente castigada y desvastada por la misma. Por tal motivo, la sociedad quedó fracturada o dividida entre ricos y pobres, y con un número ínfimo de ricos frente al muy elevado de pobres. Riqueza y pobreza enmarcando los dos polos de esta sociedad, fuertemente sacudida por la corrupción y profundamente desequilibrada por la aplicación de políticas sociales impropias y de reducida de cobertura. Lo aseverado anteriormente, resulta compatible con la teoría de quienes defienden que la caída de ingresos ha sido generalizada desde los comienzos de la crisis padecida. No obstante, este analista sostiene que tal tesis no contradice en modo alguno lo que se acaba de comentar sobre el aumento escandaloso de la desigualdad. Al respecto, debe tomarse en consideración el estudio sobre Distribución de la Renta, Crisis Económica y Políticas Redistributivas, publicado por la Fundación BBVA, que, entre otros importantes temas, resalta que el paro y el aumento de la temporalidad laboral son los principales motivos del acrecentamiento de la desigualdad.

Suele decirse que los hechos son sagrados y las opiniones libres. Por lo demás, y en línea con el eje temático de este artículo, no debe olvidarse que el poder y la ocasión hacen al hombre ladrón. Y asimismo, que el auge del populismo en España y en algunos otros países del entorno europeo, así como la debilidad de liderazgos políticos ponen en duda, y en solfa, el futuro de un proyecto político español y europeo de progreso económico y bienestar y social. En opinión de este analista de realidades y situaciones sociales y políticas, la pretendida creación de un Estado europeo se convierte, por mor de los particularismos e individualidades soberanistas de los países que la integran, en un proyecto ilusorio y artificioso. Pero, por otro lado, no se trata sólo de que Europa como institución reniegue de sus raíces sino de que con su errática política migratoria llevada a cabo de espaldas a los ciudadanos está sustituyendo la población nativa y destruyendo la identidad del Viejo Continente como realidad supranacional y las identidades nacionales de los Estados adheridos.

Y finalmente, y en referencia a Galicia, las mareas buscan una gran confluen-cia contra Alberto Núñez Feijóo al amparo de Ada Colau, alcaldesa de Barce-lona. En recientes fechas, se ha celebrado la primera asamblea de cara a con-sensuar la creación de una gran coalición que aglutine a todas las fuerzas de la izquierda para conformar una candidatura que sea capaz de derrotar en Gali-cia al Partido Popular, a sus políticas destructoras y así poner freno a las aspi-raciones del actual presidente de la Xunta de cara a los comicios autonómicos gallegos previstos para el próximo otoño.

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.
Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace o link es verbosuelto.blogspot.com


FRUSTRACIÓN CIDADÁN ANTE AS MELODRAMÁTICAS E ARREPIANTES LIORTAS DALGÚNS POLÍTICOS FELÓNS E FALCATRUEIROS. (1ª. PARTE). SARCÁSTICO E SATÍRICO QUEIXUME DUN MORTO DIANTE DA MORTE. (2ª. PARTE).

29.03.16 | 01:58. Archivado en Antonio José Parafita Fraga

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.
Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace es verbosuelto.blogspot.com

PRIMEIRA PARTE DO ENUNCIADO: FRUSTRACIÓN CIDADÁN ANTE AS MELODRAMÁTICAS E ARREPIANTES LIORTAS DALGÚNS POLÍTICOS FELÓNS E FALCATRUEIROS.

Este comentarista de temas sociais e políticos, publicados en medios de comunicación galegos, españois e extranxeiros, tenta romper non só coa aburrida monotonía senón tamén co cansanzo, que, con toda seguridade, derivan da repetida homoxeneidade temática sobre a que habitualmente versan os artigos que escribe, intercalando este ensaio sarcástico e mesmo rexoubeiro e xocoso para aliviar un pouco o intelecto e a emotividade de quenes lean este traballo periodístico das inquietantes e angustiosas situacións políticas, económicas, sociais, culturais e relixiosas neste intre de incertezas e inseguridades de todo tipo, así como
de convulsas e desconcertantes confusións dos cidadáns de España.

A primeira parte do enunciado, está adicada a describir e mostrar a lamentable e triste realidade política que estase a vivir en España por mor das liortas entre partidos políticos e os seus dirixentes, chamados tamén líderes ou, no seu caso, lideresas, de xeito impropio e eufemístico. Pero será na segunda parte, cando o lector poderá entreterse un chisco co lecer que lle producirá, sen lugar a dúbidas, a lectura deste breve ensaio sarcástico e satírico queixume dun morto diante da morte. Aínda que pareza un diálogo un tanto macabro e hilarante, pode contribuír ao divertimento do espírito dos lectores e a mellorar o estado anímico de quen goza de tranquilidade e sosego. Por iso, é necesario, aproveitar ben os momentos de lecer que, a cada quen, lle ofrece a propia vida.

Mais, por uns momentos o autor vai centrar a súa reflexión sobre as frustracións que experimentan os cidadáns diante das melodramáticas e arrepiantes liortas dalgúns políticos felóns e falcatrueiros. No discurso social e político está presente a idea de que os cidadáns deste país viven nunha democracia consolidada, aínda que perfectible en moitos aspectos da mesma. E isto, non se axusta a realidade xa que a situación real e as actuacións políticas e administrativas dalgúns responsables públicos distan moito dese apaixonante anhelo constitucional de “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. Que la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria y que la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, que reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Pero, o caso é que a denominada Constitución do consenso, da concordia e da reconciliación está sendo cuestionada por unha parte considerable de cidadáns da extrema esquerda e dos que profesan a filosofía do rancio nacionalismo independentista e dos que defenden a fantasíosa quimera do separatismo secesionista, que é asemade o que pretenden os movementos antisistema e os emerxentes populismos demagóxicos, cos eufemísticos postulados do dereito xurídico e político a decidir das distintas nacionalidades do Estado, cando a Carta Magna só contempla e recoñece unha realidade nacional dentro de España, a Nación española. En calquera caso, cómpre resaltar ou poñer de relevo que a Constitución do 1078 preserva, ampara e protexe a unidade territorial de España e rexeita a pluralidade de nacións e a secesión.

Así, hoxe en día, non é válida a proposta feita por Rodríguez Zapatero para Cataluña nin para o resto de Autonomías dunha comunidade nacional e o dereito a compartir en vez do dereito a decidir e tamén resulta inaceptable a solución que suxire ou insinúa o lehendakari Íñigo Urkullu para o País Vasco dun estatuto de soberanía compartida. Porque, mentres non se reforme a Constitución, España non pode ser unha especie de “Commonwealth of Nations” o “Mancomunidad de Naciones”, pese a que algúns partidos políticos e os seus dirixentes ofrecen, a través das terminais mediáticas, unha serie de reformas e cambios, ocultando que para levalos a cabo hai que contar coas maiorías que establece a propia norma constitucional. De sorte que, ao respecto, minten e enganan á cidadanía de maneira descarada, noxenta, repulsiva e indecente, ao tempo que cometen a vergoñosa felonía política de antepoñer os intereses persoais e de partido aos xerais do pobo español.

É necesario e urxente formar un goberno forte e estable en España que garanta a gobernabilidade aos efectos de poder acometer reformas pendentes esixidas ou reclamadas por Bruxelas para a saída definitiva da crise, mediante a reactivación da economía, a creación de emprego estable e de calidade, a loita contra a corrupción sistémica e institucionalizada, a rexeneración democrática e política, a redución de déficit, público e privado, e asemade, potenciar o estado do benestar, correxir a lentitude da xusticia e lograr que os españois sexamos iguais ante a lei, e libres. Neste senso, tal vez conveña lembrar as declaración feitas polo do presidente do Goberno en funcións, Mariano Rajoy, a punto de cumprirse tres meses da celebración das eleccións xerais, reiterando a súa opinión de que un “Goberno con PSOE, Podemos e as forzas independentistas" sería "terrible" para a unidade de España e a creación de emprego.

A propósito do mal endémico e daniño para a propia democracia e perxudicial para a credibilidade das institucións do Estado, a corrupción, hai que deixar claro que, segundo a prensa e as resolucións xudiciais, “el PSOE es el campeón de la corrupción con 264 imputados frente a 200 del PP”. Non é aventurado afirmar que a día de hoxe os partidos políticos españois dan por esgotada a etapa de negociación para conformar un novo goberno reformista nin que Pedro Sánchez e Albert Rivera están a piques do divorcio político e da ruptura dese pacto contranatura firmado entre ámbolos dous dirixentes.

Con todo, non se pode descartar que só Pablo Iglesias sexa quen de evitar in extremis uns novos comicios se a agrupación de marcas e siglas, Podemos, apoia a un decadente e periclitado PSOE, operación que cada vez presenta maiores complexidades e tamén resulta máis complicada.

Logo de que fose derrotada no Congreso dos Diputados a investidura de Pedro Sánchez por dúas votacións consecutivas, na proporción de 130-1 votos a favor e 219 en contra, fíxose patente a fallida pretensión de artellar unha maioría parlamentaria para conformar un goberno alternativo ao do PP, que preside en funcións, Mariano Rajoy, candidato e partido que gañaron democraticamente as eleccións do día 20D do pasado ano 2015 por acadar máis votos que os demáis. O caso é que, polo de pronto, o PP non pode gobernar porque os partidos constitucionalistas non só lle negan os apoios necesarios, senón tamén que arredor desta forza política, plenamente democrática e que conta co maior número de afiliados e simpatizantes, estánse creando, desde fai tempo, cordóns sanitarios e acordándose pactos de illamento sectarios e propios de rexímenes totalitarios.

Estas actitudes sectaristas e de hostilidade democrática son un claro expoñente da pesecución política contra o centro dereita e todo o que teña relación con esa opción política, tan lexítima coma as outras, e contra os valores e principios que representa e defende. Todas estas accións, están orientadas a destruir e eliminar un centro dereita democrático, español e europeo, e asemade minguar a influencia social e política das organizacións que o integran, malia que estes partidos son liberais, tolerantes, centristas, reformistas, partidarios do liberalismo económico e social, defensores do dereito a igualdade, do diálogo social e político, das liberdades individuais e colectivas e dos dereitos humanos fundamentais das persoas e dos pobos. E, ademáis, as súas estruturas de funcionamento partidario son plenamente democráticas. A hostilidade contra o cristianismo, a Igrexa Católica e toda a simboloxía relixiosa da mesma, forma parte dos programas, plans e postulados das organizacións políticas da esquerda máis radical, intolerante, demagóxica, anticlerical e extremista de todo o mundo occidental. Propagar e difundir a aversión e o odio entre os cidadáns é un dos obxectivos perseguidos polos grupos antisistema e polos de ideas exclusivistas e criterios pechados.

De modo semellante poden ser enmarcadas as actuacións e condutas de moitos políticos e responsables públicos contra todo o relixioso, especialmente de natureza cristián católica, e contra os seus signos e símbolos. Sen respectar tan sequera os dereitos fundamentais das persoas, como o de liberdade relixiosa ou de manifestación e expresión do sentimento relixioso. A actual hostilidade contra a propia Igrexa Católica é manifesta. Asemade, é notorio que este movemento social e político de acoso non iza a bandeira do respecto e da tolerancia senón a dun laicismo radical, extemporáneo e mordaz, ao tempo que unha exacerbación da cristianofobia.

Non, o símbolo característico e distinguible destes grupos antisistema é a do anticristianismo de cuño e selo anticlerical. Nesta liña de pensamento único e concepcións ideolóxicas dogmáticas, pódense situar as actuacións liberticidas, como a de Rita Maestre, portavoz do Concello da capital de España, coñecida a través dos medios de comunicación social como “asaltacapillas”, que foi xulgada e condenada tras asaltar e profanar unha igrexa , é dicir, dun espazo reservado a actos de culto e oración dos crentes. É salientable o intento e a pretensión da nova política de laicizar os elementos e signos de identidade culturais, históricos e tradicionais de España ata extremos do máis puro laicismo.

A sentenza deixa claro que a conduta de Rita Maestre trouxo consigo a invasión dun lugar dedicado a actos litúrxicos e a oración dos crentes cristiáns católicos, a perturbación da liberdade relixiosa e do dereito doutras persoas a expresar e manifestar as suás crenzas coa a liberdade que lle outorga a Constitución de 1978. Rita Maestre recibiu unha sentenza condenatoria non por exercer o seu dereito de liberdade de expresión senón por ofender a sensibilidade e os sentimentos relixiosos da maioría dos cidadáns españois.

En todo caso, os lectores poden e deben comparar e contrapoñer as recentes accións levadas a cabo polas feministas activistas de Femen, quenes, tras a irrupción nun acto musulmán, foron expulsadas do escenario a golpes e sen contemplacións. Tales activistas, según os medios de comunicación, recibiron un auténtico palizón nunha mezquita. En troques, ninguén obrigou pola forza a Rita Maestre a abandonar a capela da Universidade Complutense nin hai constancia de que en ningún templo católico se exercera a violencia física contra nadie.

Outro evento celebrado en Marzo de 2016 en París, mostra como nun momento da Conferencia sobre o papel da muller no Islam, dúas mulleres suben ao escenario con todo o torso descuberto e proferindo as súas consignas habituais. Se ben, pasados tan só uns segundos, varios responsables de velar pola seguridade do acto, sacaron ás Femen a golpes. Con toda seguridade, nada diso houbera pasado se fora nun altar católico. Observe, pois, o lector a diferenza de talante e o distinto grao de tolerancia.

Agora ben, o contundente vídeo das activistas feministas de Femen, deixa en evidencia o activismo de Rita Maestre, quen, por certo, aínda non presentou a súa dimisión, non tanto por ter sido condenada, que tamén, senón por mentir no exercicio do seu cargo de portavoz, xa que primeiro negou a súa participación nos feitos e despois admitiu que se encontrou casualmente co grupo de manifestantes ao que se incorporou, pero que, en ningún momento, gritou as consignas que se dixeron e lle atribuiron.

Esta profusión de asaltos, roubos, profanacións e queimas/incendios de igrexas é un dos feitos máis tristes e lamentables de historia de España, que recorda e auspicia aquel período infame da persecución republicana contra a Igrexa Católica durante os anos 30 do século XX. Asemade, nesta liña de actitudes hostís e de acoso ao cristianismo na súa vertente católica, deben lembrarse unha serie actos vandálicos, atracos e profanacións levados a cabo nestes dous últimos anos contra templos católicos ao largo e ancho de todo o país, entre os que se inclúe, a modo de execrable exemplo, o que tivo lugar recentemente na localidade de Colmenar Viejo, onde, según publicou un acreditado medio de comunicación español o día 21 deste mes de Marzo de 2016, un grupo asaltou a igrexa de San Xosé cando se estaba a celebrar un acto relixioso no seu interior. Estes, lograron introducirse no citado lugar sagrado, abriron o Sagrario, profanaron as formas- hostias consagradas- e roubaron ao redor de 8.000 euros destinados a fins benéficos.

Pero, está fora de toda dúbida que a democracia española e as institucións do Estado, incluido éste, experimentaron un forte é mórbido debilitamento como consecuencia da profunda crise económico/financeira, política, cultural, social e moral, que supuxo, entre outros, cambios de modelos sociales, costumes, maneiras de entender a política e unha inesperada e desconcertante subversión de valores. O autor desta publicación, ensaio, quere poñer de manifesto e rexeitar os seguintes feitos que caracterizan e definen a clase política actual española: covardía moral e política de gobernantes e dirixentes políticos, carencia de líderes con sentido de Estado e capaces de antepoñer o ben común da sociedade aos persoais e de partido.

En última instancia, España, nestes complicados e difíciles momentos, conta cos peores dirixentes e partidos políticos máis incompetentes e lastrados polas sistémicas corruptelas da etapa democrática, e que non están á altura das circunstancias ni tan sequera para facer pactos aos efectos de constituír un goberno forte e estable, que permita acabar coa situación de interinidade que vive e padece este país dende o 20D do pasado ano 2015. Todo sería máis fácil de arranxar respectando o principio básico dun sistema democrático que consiste en que gobernase o partido e o candidato que obtivera maior número de votos nominais, neste caso o PP, e se eliminasen os vetos absurdos, aberrantes e antidemocráticos.

Constitúe un fraude de lei electoral e unha estafa democrática interpretar a fin de amañar a vontade e a decisión dos electores nos despachos dos políticos e utilizala de maneira perversa, maquiavélica e interesada. O académico, Arturo Pérez Reverte, entre outros, afirma que unha España covarde fomenta a proliferación de rufiáns. Polo demáis, a rexeneración da vida pública española, das institucións do Estado e da propia democracia comezará a ser efectiva cando un dos obxectivos do proceso rexeneracionista sexa a erradicación da mentira e o engano por parte dos políticos aos cidadáns. Non obstante, é de xusticia facer a salvedade de que non todos os dirixentes políticos son igual de pusilánimes, incompetentes e inútiles, xa que os hai moi honrados e comprometidos coa defensa dos intereses xerais dos españois.

SEGUNDA PARTE: SARCÁSTICO E SATÍRICO QUEIXUME DUN MORTO DIANTE DA MORTE.

Así pois, pola irrefutabilidade dos feitos vividos e experimentados, non me queda máis remedio que admitir que saíches coa túa, obrigándome a ir contigo contra a miña vontade, pero non che arrendo a ganancia porque non levas gran cousa. Agora ben, se me dis para que me queres aló con tanto interese e premura de tempo, eu dígoche canto podes gañar e cal é o teu beneficio levándome. ¡Tamén fai falla ser caprichosa e non ter que facer!. Nin tan sequera tes en conta os dereitos fundamentais que me deu o meu Xefe, coma a liberdade, non, ti ao teu.
Chámame a atención a túa impasibilidade ante tantos alcumes como recibes de todo o mundo, que non son unha dedicatoria cariñosa, senón máis ben un rexeito total á actividade que realizas e ao empeño que tes en montar a túa vida á conta da nosa morte. Non che inmutan nin che alteran. Vouche mencionar algúns cos que es moteada a cotío en distintos puntos da xeografía mundial, como: Parca, Parca cruel, Catrina, Pálida, Cierta, Impía, Chirripusca, Tiliga, Mocha, Pachona, Canina y Jedionda, por se tales sobrenomes ou alias conseguen facerche un pouquiño máis humilde, e fan que trates aos mortais con máis sentido humanitario co habitual.

Pero, polo que vexo, a ti dáche igual todo, xa que es unha entidade rara, indolente e preguiceira, ademais, porque para ti o negocio é o negocio. Por outra banda, e tendo en conta que non tes amigos nin cultivas a amizade, non che é doado experimentar o que senten na terra as persoas que cometen o viciado delito de “prevaricación e cohecho”. Nin sabes o que é o "tráfico de influencias" nin a "malversación de caudales públicos". Así, o teu único patrimonio vai ser o do odio colectivo, acumulativo e sostido na infinidade do universo do teu mundo.

Dunha vez por todas, tes que entender que iso é puro egoísmo, polo que che aconsello que non te esquezas de que a avaricia rompe o saco. Xa sei, xa, que tes a plena seguridade de que a corda sempre racha polo sitio máis feble. Porén, non vaia ser que un día atopes a alguén que che pare os pés, dicíndoche abertamente que non che ten medo, e a ver que fas entón cos teus instrumentos de atemorizar, coma por exemplo, a gadaña; ou a que se van adicar tódolos teus anxos -mensaxeiros ou embaixadores, tantos como tes ó teu servizo: corvos, pegas, coruxas, chingolos, mouchos e morcegos, calandrias, gatos negros, zorros, mulas, cucos, galiñas e galos, e algúns cans, xeralmente de palleiro ou palleiráns, que teñen a especial sensibilidade de percibir a túa inminente chegada aos sitios, e anunciala cos seus característicos ouveos.

Mira, metendo medo, utilizando a forza e actuando por sorpresa é moi fácil levar á xente, pero tenta conseguilo pola vía do convencemento e a ver cantos van contigo. Puidera suceder que recibiras unha boa decepción, que, sen dúbida, non che viría mal unha lección de humildade, para que enganarnos. E xa non falemos do respecto ás ocupacións dos demais, porque aí é cando demostras a túa falla de solidariedade máis absoluta e de consideración para quen ten dereito a dispor do tempo necesario para arranxar as súas cousas antes de emprender tan prolongada viaxe.

Nese senso, é arrepiante observar a pouca sensibilidade que tes cos teus “clientes”, non avisándolles de antemán e coa mínima antelación, para preparar as cousas que é preciso levar para tan longa viaxe, a fin de estar entretido en todo o percorrido. Amosas pouca corrección ao non dicirlles o que é esencial para o camiño para non ter que depender sempre dos demais ou de ti.

Despois de todo, entendo que non é tanto pedir. As máis das veces, mesmo parece que actúas con desgana e como se foras unha novata nas tarefas que tes entre as mans e levas a cabo. Creo que é indispensable, por respecto aos “viaxeiros” incondicionais, que procedas con moita máis profesionalidade, e, para iso, hai que prepararse a fondo, e non andar sempre a correr.

Asemade, non é exemplarizante, dála impresión de que sospeitas que alguén lisque, porque iso desanima moito ao persoal. É necesario, pois, manifestar con feitos unha maior confianza na xente, ou senón, dime, cantos perdeches de levar polo feito de que che faltaran á cita que ti lle puxeches. Honestamente, entendo que non debes queixarte de ninguén, xa que faríalo sen razón, e, incluso, de vicio.

Pero atende ao que che di quen xa deixou de ser mortal, non se pode andar polos eidos da morte con eses criterios tan estreitos, nin con eses fumes e aires, porque ao fin e o cabo sempre que vas por aló os teus "nominados" nunca che fallan, e ti levas a “barca sempre a tope” ou sexa chea, sobre todo, en pontes, fins de semanas, saídas e regresos de vacacións, e outros momentos especiais, ata o extremo de que se sabe que o barqueiro/remeiro Caronte está canso de tanto traballar sen os correspondentes días de descanso. Ou sexa, estamos no de sempre e no de moitos, na explotación dos que teñen ou tedes o poder.

A maiores, aínda hai que soportar e padecer os abusos e excesos en canto a pasar tanto, tanto, tanto tempo sen dispor de asueto para vir dar unha volta para ver ós teus, así como para quebrar a insoportable monotonía da estadía nesa outra dimensión, porque, ao menos, ti, Parca, vés, de cando en vez, dar unha volta por aquí para visitar a túa xente. Pero, nós, nada, sempre no mesmo sitio. E, a propósito disto, permite que che diga ou aconselle que non abuses, porque o falecido, denominado tamén o “occiso”, cando chega ao límite da súa tediosa inactividade nos teus dominios, empeza a preguntar cousas ás que non sempre lle vas poder dar unha resposta que o deixe minimamente tranquilo e sosegado, sendo entón o momento da súa máxima perigosidade para a quietude do sistema que tes montado “da vida post mortem”.

Xeralmente, o gran erro que se comete nesas latitudes do averno, é pensar que a alma non se cansa, e claro, de aí veñen ou proveñen as cerrazóns históricas con relación ao tempo “libre”, chegando incluso a intentar resolver os conflitos tratando de convencer aos “revoltosos” de que o tempo como tal non existe para eles, a ver se así acougaban. E polo de agora, vai habendo paz e boa disposición en canto a que cadaquén se “descompoña” só cando lle toque ou corresponda, pero, ¡coidado!, porque nese teu sistema tamén pode haber cambios inesperados provocados polos descontentos.

Por último, non me quero esquecer de lembrarche que os problemas dos vicios estanse a arranxar, xa que case todos teñen os mesmos, pero resulta que a Parca, cando vén a esta orilla, encontra tempo para perdelo como queira e con quen queira, e ela, precisamente, adoita empregalo en liarse con Caronte. Mentres tanto, os de dentro do averno, só lles queda lamentarse por non haber usado-aproveitado- o tempo que tiveron a súa disposición aquí, para vivir os vicios, pois a realidade é que alí fáltalle a infraestructura para facelo. Bueno, despois de todo, esta é a lei da morte, e ti es o xurisconsulto e intérprete da mesma.

Con todo, non quero entrar na eternidade sen dicirche que me amola moito observar a túa parsimoniosa pasividade e indiferencia ante a problemática dos que xa pasamos á situación de falecidos ou dos que estamos nas listas de espera do teu noxento negociado. A túa tranquilidade, mesmo semella falta de preocupación ou despreocupación polos “clientes”, coma se eles non foran os que, coa súa morte, che resolven a ti a vida .

E, por Deus, evita dar esa pésima sensación de que estás pletórica de satisfacción cada vez que enches a barca. Habería que preguntarlle ao barqueiro/remeiro de Hades, Caronte, se tanto traballo lle produce ledicia ou, pola contra, aburrimento e tedio, por estar a facer sempre a mesma tarefa, ir e vir “remando” pola lagoa de Estigia, sen tempo para o mínimo lecer. Esta situación non cambia e a monotonía faise insufrible. Ou sexa, a estadía neste tartárico e lúgubre lugar de almas sen o seu correspondente corpo, resulta ser un completo aburrimento, a pesar de que, de vez en cando, veña Eneas a facernos unha visita. Toda a quietude que se respira neste sitio semella ser invento do demo.

Del blog VERBO SUELTO, de Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos, cuyo enlace es verbosuelto. blogspot.com

NOTA.- Quienes prefieran leer este ARTÍCULO/ENSAYO en castellano, tienen la opción de seleccionar todo el texto y luego aplicarle el traductor al castellano que pueden encontrar o localizar en Google.


Sábado, 22 de septiembre

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