Opinión

Rafael Martínez-Simancas - Campamento de verano

02.07.14 | 12:20. Archivado en Rafael Martínez-Simancas


MADRID, 01 (OTR/PRESS)

Hay dos tipos de niños, los que quieren campamento de verano y los que no lo quieren y un tipo de padre, los que no lo quieren. ¿Y si a mi niño le pica una abeja? Es sencillo, que se rasque, pero ay de perder las comodidades que tiene el niño en casa, nuestro querubín durmiendo fuera de su camita, teniendo pesadillas horribles con titanes, avispas y urdangarines, pues no pasa nada. El crecimiento madura mucho antes si se deja en "libertad" y a los 12 años Napoleón ya tenía soldados apuntados. ¿Quiere esto decir que Napoleón quería acabar con la República?, no sólo que quería terminar con la música porque los niños tocaban el tambor fatal, peor que un enjambre de avispas desafinadas ejecutando a los enfants de la patrie, ¿hay acaso derecho a eso?

Los nuevos campamentos juveniles vienen con olor a papá y a mamá incorporados y con olor de casa, a chocolatina, lápices recién afilados, a colonia, a su perro favorito, a su tortilla favorita, a su televisión favorita y a su equipo de fútbol favorito. Así que el niño es más que favorito. Luego, los padres somos un poco exagerados a la hora de evaluar un campamento ya sólo le pedimos que tengan la colonia favorita del niño y así no nació ni el Zorro, ni Napoleón ni Mozart que, naturalmente tenían piojos. Montoro, qué disgusto, que estos no se van de casa ni con agua caliente, ni se van a ir y nunca cotizarán como autónomos. El Plan Querubín es una gran idea con tal de que haya querubines, pero los niños hasta que no se hacen independientes son unos auténticos lechuginos dependientes. Menos mal que todavía hay quien se juega su prestigio a que su niño pueda atravesar el desierto de la independencia y salir vivo de la experiencia. Ole esos padres valientes, ole esos niños arrojados y sobre todo, esos monitores que se ocupan de los niños cuando entran en barrena y se ponen a llorar, da igual, son unos valientes, aunque el campamento lo hayan puesto en la salita de casa, corajudos que son ellos.


Rafael Martínez-Simancas - Sueños caros

25.06.14 | 12:20. Archivado en Rafael Martínez-Simancas


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Hay un anuncio que ni se lo plantea, directamente responde que sí: todos nuestros sueños son caros, (y algunos horteras). Cada cuál responda si necesita un yate para ser feliz o se apaña con unos buenos amigos con los que tomar unas cañas de vez en cuando.
Lo que me sorprende son los sueños colectivos que arrastran y desmontan pasiones, por ejemplo el fútbol donde no pasar a la siguiente fase parece una tragedia nacional que merece terapia para todos y que nos va a costar durante un tiempo haber sido apeados por Holanda. ¿También el fútbol es un sueño caro? ¿Tanta importancia se le da al llamado deporte rey?, ¿Viviremos esta derrota mundialista como una traición del destino?, ¿No es mucho exagerar? Se podría pensar que o salimos a la calle con la camiseta roja o nuestras vidas no tienen sentido.
En fútbol, como en la vida, como en los sueños parece que no aceptamos asuntos baratos y perder es una realidad que nos humaniza. De hecho deberíamos aprender a que será muy difícil tener un velero, un avión privado, una isla en Bahamas o dos butacas fijas en la Opera de Berlín. Y puede que fuéramos más felices porque no hace falta marearse en el avión, para eso vale cualquier línea comercial, es mas hermoso recorrer mundo que ocultarse en una isla, es más divertido tomar unas cañas con los amigos que la Opera de Berlín, casi seguro. Pero el fútbol parece que nos ha captado y sin llegar a las tragedias que vemos en Brasil cuando el equipo no carbura se nos ha instalado una depresión colectiva absurda. Por lo tanto además de sueños caros tenemos también sueños bobos y de la estupidez debe responder cada uno por su cuenta sin hacer responsable a nadie mas. Cada uno somos responsables de nuestros niveles de hortera en sangre. Ver al del anuncio en su yate imaginario produce cierto prurito, como si se vistiera de niño mayor que va a hacer la primera comunión cuando tiene mas edad que un guardamarina de El Cano. ¡Eso, El Cano!, también puede formar parte imprescindible de los sueños caros, no hay velero más bonito en nuestras aguas, y seguro que si lo compramos le hacemos un favor al Ministerio de Defensa que está soltando lastre para aliviar cuentas. Nosotros somos propietarios y el Ministerio usufructuario.
Ahora que empieza San Fermín, ¿alguien se imagina que un millonario comprara todas las entradas de la Plaza para ver solo la corrida de toros?, ¿Dónde iba a quedar el ambiente, dónde las cuadrillas tan animosas?, a veces en exceso.


Rafael Martínez-Simancas - Engalanados como balcones

18.06.14 | 12:20. Archivado en Rafael Martínez-Simancas


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

¿Habrá un síndrome, venial, que describa la felicidad de un alcalde cuando tiene que redactar un bando para dirigirse a sus ciudadanos? Yo le prometo, señora alcaldesa de Madrid que mis hijos se duchan todos los días, (y que sin presumir tampoco), son niños lustrosos. No sé si con eso le vale porque parece que el jueves que viene quiere las aceras de Madrid llenas de querubines reipenados. Todo para "decorar" el paseo de la reina Leti que va a ser de memorable para arriba según Botella pero que también puede dejar a otros muchos madrileños en sus casas debido a que no es de asistencia obligatoria. Aunque lo parezca.
El principal problema es que Madrid carece de balcones porque los que quedan están en manos embargadas de aseguradoras, o de bancos que se hicieron con ellos por deudas. Los balcones primero mueren porque nadie se ocupa de los geranios, luego porque se llenan de gatos gordos y no ágiles, finalmente porque el dueño desaparece y el gato también.
Lo importante es el paseo de la reina Leti que será triunfal por La Gran Vía, casi su segunda boda y desplazando al "novio" que será el próximo rey de España. En cambio todos los ojos están puestos en ella que saldrá vestida para la ocasión, mucho mas engalanada que el carruaje del Corpus. Para "corpus" el suyo que podrá lucir de reina y presumir de ello. Y es ahí cuando aparece Ana Botella, Arturo Fernández, la patronal y doce o quince monaguillos dispuestos a colocarle bien el vestido a la reina Leti, como si hiciera falta, como si ellos sólo estuvieran para servir. Y a la reina Leti, que sabe llevar zapatos planos para presentar un Telediario, no le importará porque no todos los días se recorre en Rolls la misma calle que subió Eisenhower cuando vino por Madrid dispuesto a cerrar Chicote en persona.
La locura de la banderita será el jueves un escándalo que no consigue sacar ni la Selección de Del Bosque, (están mas para tiritas que para banderas y es una lástima). Igual nos estamos distrayendo del foco de la noticia que será la reina Leti y todos los "letianos" que va a conseguir cuando vaya por la Gran Vía hecha un pincel y restando la noticia al nuevo rey que será Felipe VI "el acompañante" hasta que termine el cortejo en el Palacio Real donde dan copetín. Sonarán armónicos los cascos de los caballos con los coraceros, sable en mano, harán un galope corto que es muy vistoso para que se les mueva el penacho del casco. Un sonido que llena de balcón a balcón, en el caso de que no todos estuvieran en manos de aseguradoras y agencias de viajes. Ahora, con las prisas, nos vamos a perder planos aéreos que tan útiles son.
Es su día el jueves, por ella me alegro, pero sostengo que mis niños relucen de jabón aunque no vayan a agitar la banderita, o sí, nunca se sabe.


Rafael Martínez-Simancas - El puente del amor

11.06.14 | 12:20. Archivado en Rafael Martínez-Simancas


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Al autor italiano Federico Moccia habría que juzgarlo por la que ha liado en París en el Pont Neuf, lleno de candados ha logrado parte de su desprendimiento. Son enamorados que leyeron con lágrimas en los ojos "Tengo ganas de ti", y pusieron su candadito pequeño pero con el tiempo han colocado cadenas que no las quitan ni los bomberos con una radial y con tiempo y sudores varios. ¡Vaya asunto metálico que empezó moviendo corazones que son un músculo!, ¿de verdad la pasión es un candado unido a un puente?, entonces creo que no me he enamorado nunca. Está claro que donde un idiota hace algo cien idiotas lo repiten después otros cien bobos, es tendencia. Se contagia la "bobuna" porque tiene un efecto atrayente imposible de rechazar, sobre todo cuando uno solo ha leído un libro y tiene la mala suerte de que ha sido una novela rosa, que no rusa. Y ni entraré a valorar diferencias.
Les podía haber dado por disfrazarse de cow-boy y montar a caballo por Almería, o por recoger fresa y deslomarse en los plásticos de El Ejido, o por limpiar puentes, podría ser otra actividad. En París cerca de ocho mil firmas piden a la alcaldesa Hidalgo que acabe con este sobrepeso en un puente frente al Museo del Prado. Y la alcaldesa, a su vez, a un concejal que le va a tocar darle al estropajo de hierro. El polvo se cambia por brillo, una vez más.
Toda leyenda tiene su origen y la del primer candado fue la de un cerrajero que en Florencia unció un pequeño candado al Ponte Vecchio pero rápidamente lo quitaron aunque luego volvieron los lectores de Moccia y los comerciantes se quejaron y la policía llamada por el Ayuntamiento acabó con ellos y punto final. Si hoy, a cualquier incauto, se le ocurre poner uno en Florencia tendrá lo que los tebeos decían "multa gorda", y se acabó porque una cosa es el amor y otra cargarse el puente más antiguo de la ciudad. Feliz medida tomada a tiempo.
Desde luego que cada uno ame, tema, sea feliz o busque sellar su afecto con aquello que considere oportuno pero que no llene con su pasión aquellos espacios que son públicos, urbanos, de todos, un espacio feliz donde ya a nadie se le ocurre ensuciar salvo en noches de botellón que deberían controlarse porque el deterioro sí que lo pagamos todos. Señora: si su hijo hace pis en un portal a la mañana siguiente algún vecino tendrá que limpiarlo. Con los candados sucede algo parecido, por lo tanto hay novelas que no son para leer al pie de la letra. Como las medicinas que no han de dejarse al alcance de los niños.


Rafael Martínez-Simancas - Debate abierto

04.06.14 | 12:20. Archivado en Rafael Martínez-Simancas


MADRID, 03 (OTR/PRESS)

Cuando el Rey decide abdicar para dar paso a una generación mejor lo que hace es constatar que la crisis afecta no solo a la Corona si no también al resto de instituciones que recorren la columna vertebral de España. Y un debate para dar paso a una generación mejor necesita que se escuche a los jóvenes a quienes afecta directamente, en otro caso sería un sarcasmo. Los inicios de la transición estuvieron muy tutelados por el franquismo mas "aperturista" pero hoy ni los jóvenes aceptan tutelas ni tampoco a nadie se le ocurriría.
Al tiempo que se prepara el Congreso para vivir otra sesión solemne, en este caso la investidura del Príncipe Felipe como rey, en la calle se abre el debate de regeneración total: desde los partidos políticos a la jefatura del Estado. El debate es cierto y en la calle hay ganas de participar, las generaciones mejores tienen necesidad de expresar cómo quieren ser representados en la sociedad, si es justo que no se pueda reformar la Constitución que ellos no votaron y si guardar silencio no es otra forma de guardar pleitesía cortesana, (no parece que vaya por ahí el asunto).
En las pasadas elecciones europeas se notó el desafecto juvenil hacia las formaciones políticas clásicas, en las encuestas del CIS desde el año 2011 la imagen de la monarquía cae en picado. Es el momento de volver a escucharnos todos porque el modelo de sociedad ha cambiado y demanda otro tratamiento. La familia no tiene nada que ver con la que existía en 1978 y, a grandes rasgos, el ser europeos de pleno derecho nos ha otorgado un espacio de libertad critica que no hemos tenido en nuestra historia; nunca.
Nadie se puede creer que con el cambio de corona se acabe el discurso de la renovación y nadie puede sentir miedo de abrirlo porque demostrado queda que somos mayores de edad. Lo que se abre por delante es un espacio para debatir sin complejos, y que cada institución responda de sus males ya sea a través de la indiferencia o ante los juzgados llegado el caso. Es el tiempo de renovación o revolución. Se volverán a animar las calles esta vez sin la censura que capeó con tanta inteligencia "La Codorniz", o "Hermano Lobo".
De cada uno depende si se saca carnet de observador o prefiere bajar a la arena para conocer lo que nos aguarda. Es la segunda transición y, toda transición cuestiona al modelo anterior por necesidad de construir uno propio. Es lo suyo, es lo apasionante, es otro momento especial para tomar la temperatura a los españoles. Interesante, muy interesante.


Rafael Martínez-Simancas - Ya y casi ya

28.05.14 | 12:20. Archivado en Rafael Martínez-Simancas


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Es cosa de poco chiste pero al personal le divierte mucho cuando se habla de eyaculación precoz que no será enfermedad grave pero incomoda a las relaciones sexuales que son la base de una buena relación de pareja, (tal vez de las más importantes porque si no hay pasión carnal no hay fuego que la sustituya).
Se conocía el dato de la eyaculación "ya" pero la revista científica "The Journal Sexual of Medicine", (cuyo título no deja lugar a dudas de su contenido) extiende el "ya" a la eyaculación secundaria o adquirida. La diferencia es que en la primera no se cruza el minuto y en la segunda se llega a tres. No es un tiempo récord pero por algo se empieza, o se acaba. Según las estadísticas en España el 15 o el 20 por ciento de los hombres se han encontrado con esta contingencia pero no quiere decir que sean "ya" o "casi" ya porque recuerda al ego y al superego y por ahí nos vamos a dar con Freud y sus obras necesitan un tiempo para ser leídas y algo mas para entenderse. El poder del "ya" es mayor que el de un desatascador de los que anuncian en Teletienda aunque me arrepiento de haber puesto ese ejemplo, pido perdón.
Esa necesidad perentoria por lanzarse al vacío desde un acantilado le he visto mas en los candidatos a las elecciones que en ninguna parte. Con tal de colocar la frase para los informativos de la noche eran capaces de vender a su primo, y así fue aunque ni con el primo Zumosol se libraron de una riñonada importante. Costalada europea se dice.
Pero volvamos al ahora cariño, a ese momento infeliz que acaba con cien preparativos y con muchas noches de pasión y que duele más que a tu pareja verte en ropa interior con calcetines. Cuidemos los detalles que nos hacen personas, de otra manera nos buscarán jaula en el zoo. Se escribirán cientos de tratados médicos acerca del ya y del corre ya, y del ya pasó, y del ya estoy vestido pero nadie escribirá tratados sobre la paciencia y distracciones en momentos difíciles. Escribir acerca de caricias, juegos, carantoñas y disculpas es una chorrada de dimensiones profundas. La frustración se entiende y se extiende y a ella hay que darle la profunda dimensión que exige puesto que otras cosas impiden darle el tratamiento necesario que deberían tener. Y pocas bromas o chistecitos fáciles porque pudiera ocurrir que quién más lo festeja mayores motivos tiene para callarse porque podríamos preguntar a su pareja por el grado de satisfacción que tiene. Ya y casi ya forman una unidad de destino, no en lo universal, pero sí al menos en lo personal, y sin dos no hay pareja, y con el casi ya lo que hay es una carrera de Fórmula 1.


Rafael Martínez-Simancas - Comer deprisa y mal

21.05.14 | 12:20. Archivado en Rafael Martínez-Simancas


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Hay más población que come mal por necesidad que personas que dilapidan su estómago en el primer mundo. A los segundos tragones y barrigudos se dirige Naciones Unidas que alerta que es peor la comida rápida que el tabaco. Hace tiempo que un buen amigo me dijo que nunca se fía de alguien que dice que come cualquier cosa porque llevará cualquier vida. Hemos recuperado el gusto por tapear pero se mantiene la funesta costumbre de la comida rápida engullida deprisa para hacernos creer que hemos alimentado nuestras vidas aceleradas. En el país de la tortilla de patatas, (no me atrevo a abrir el debate de con cebolla o sin cebolla), darse a la hamburguesa es una locura. Ciudades como San Sebastián, Bilbao, Sevilla y otros lugares con abundantes barras de bar deberían ser protegidas como "patrimonio gastronómico cultural". Hay pequeños bares, con permiso de Chicote que siempre va a los peores, en los que ofrecen joyas por dos euros.
La ONU esta vez va a tener razón aunque debería enviar a los cascos azules para evitar la entrada a ciertos locales, no hace falta que saquen tanques, vale con enseñar alguna radiografía del estómago resentido. Quizá compararlo con el tabaquismo sea una desmesura pero por algún lugar hay que empezar a educar al estómago, y al paladar que es la bóveda del cielo de la boca, hermoso término.
Nuñez-Feijóo le ha puesto deberes a Felipe González ahora que sus alianzas han salido mal paradas, quiere que piense en un nuevo modelo sanitario que le ponga sentido a este caos autonómico en el que Dios te de suerte si caes en malas manos. Habrá que ver si FG lo acepta porque después de decir que se aburría en consejos de administración en los que pagan dietas millonarias, aquí se aburre cada uno como quiere y si eres rico con mayor motivo. Tampoco veo a González metiéndose en pautas de nutrición aunque a Ana Mato la veo menos. Arias Cañete tendría mucho que decir pero ahora anda reculando de sus palabras machistas, cada vez que lo intenta es peor pero como dice Serrat: nunca es triste la verdad pero lo que no tiene es remedio, frase redonda.
Si Naciones Unidas logra su propósito habrá sido la primera vez que sea de gran interés. Quedamos a la espera de saber quién será el comisario. Y si quiere aportaciones aquí sobra talento para varias guías Michelín. Sería una gran idea.


Rafael Martínez-Simancas - La mujer barbuda

14.05.14 | 12:20. Archivado en Rafael Martínez-Simancas


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Un respeto y en adelante diríjanse a Conchita Wurst como la mujer que ganó Eurovisión y algo más: la admiración de los jurados que le votaron y hasta de Julio Iglesias que alaba su música. Una vez recibido el premio, las flores y los besos correspondientes, Conchita se ha revelado como activa militante de los derechos que son aplastados en Europa. La cantante ha usado la barba para hacerle un "femen" a Putin al que llama intolerante, no así a ciertos sectores de su nación en los que es bien recibida y que le dieron cinco puntos en las votaciones. Se puede hacer una reclamación vistosa sin desprenderse de la camiseta, Conchita lo ha hecho con ayuda de su barbero que le mantiene el corte impoluto como si fuera un personaje del Siglo de Oro.
Los hubo que creían que era una extravagancia más de un concurso que ha visto chorradas a racimos y al que Spain contribuyó en su día con el Chikilicuatre que era un híbrido entre un coche de Scalectrix y un muñeco de feria que dan cuando has tirado todos los botes vacíos con una pelota de goma que tiene el centro de gravedad de un borracho. En ese mismo concurso han reconocido la voz de Conchita a la que le ha llegado oferta para grabar en Estados Unidos y competir en la carrera de los Grammys.
Al margen de su actividad artística no deja de llevar una actividad de militante para orgullo de una Europa con una juventud adormilada o muy atocinada en su pequeño mundo. Será curiosa su foto de Conchita ante las urnas el día 25.
Imagino a algún líder europeo en campaña con la duda de si recibirle en audiencia o dejar pasar la ocasión, como les gane la partida Obama puede ser llamativo. En España tenemos a dos líderes con barba, y un tercero cabeza de cartel para Europa, a los que supongo que no le harían ascos a posar con tal famosa europea en plena campaña electoral cuando tienen que mostrar una gran sensibilidad a la hora de coger niños de los brazos de sus padres y besar a ancianos en sillas de ruedas. La tolerancia se demuestra al caminar y se reafirma tolerando no solo de boquilla. Ponga una Conchita en su vida, señor político.
Como aspecto festivo, no descartemos que Wurst haga "un bolo" con las Femen en Moscú ahora que supongo habrá dejado de nevar en la Plaza Roja. Su feminidad aplastante unida a su barba puede ser demasiado para Putin machote que se ha acostumbrado a pasar revista desde una cañonera.


Sin Etiqueta - Yogures caducados

07.05.14 | 12:20. Archivado en Rafael Martínez-Simancas


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

A pesar de las recomendaciones del ex ministro de Agricultura, Miguel Arias, los fabricantes de yogures se resisten a eliminar las fechas de caducidad de sus productos, parece que el consumidor se fía poco. En realidad lo que nos falta es costumbre de hacer la compra como Rambo, bien está que confiemos en los consejos que nos dan pero no todo el mundo está dispuesto a que experimenten con su tripa, el ex ministro puso el nivel muy alto diciendo que tomaba yogures pasados de fecha y se duchaba con agua fría. En realidad sentimos algo parecido al síndrome del miedo a la nevera que es otro territorio más en el que almacenamos como Diógenes, el otro es el armario de las medicinas dónde tiene que haber pastillas caducadas de antes del Concilio.
Aquí no somos todos hermanos y hermanas de convento que se duchan con agua helada y duermen sobre almohadas de madera como hacía la Santa de Avila, para algo hemos alcanzado la civilización de la comodidad y la domótica en la que se puede abrir la puerta del garaje con un pequeño mando a distancia y manejar persianas con un botón. Somos cómodos porque hemos trabajado en conseguirlo, hace un par de generaciones rara era la casa que tenía baño en su interior, hasta en París mantienen los aseos compartidos yo creo que para mostrarlos en las películas en las que sale un apartamento en Montmatre. Esos pequeños lujos son los que tenemos por ciertos y tampoco estamos por la labor de cederlos, parecería un retorno a las cavernas sólo unas horas sin agua caliente.
Hasta que no veamos que los políticos dan una merienda con yogures sin fecha aquí nadie se fía, normal. Es el principio de "empieza tú que a mí me da la risa" que se aplica a los pioneros, colonos y amigos del puenting. Una manera de proteger la vida y la especie. Al respecto se cuenta la historia de dos frailes que bebían chocolate caliente, uno de ellos se quemó hasta la glotis y le brotaron lágrimas de dolor y para fastidiar al otro le dijo que esas lágrimas era de emoción por recordar el chocolate que hacía su madre, y le animó a probarlo porque tampoco quemaba tanto. El incauto fraile cayó en la trampa, en efecto se quemó la traquea y le brotaron lágrimas, ¿quemaba?, dijo el malvado inductor no, en realidad me estaba acordando también de su madre, hermano, sentenció. Digamos que son bromas de convento que causan dolor.
Hasta que no enseñen los yogures que toman en las ejecutivas cuando desayunan los políticos es para creerles lo justo.


Rafael Martínez-Simancas - Finos analistas

30.04.14 | 12:20. Archivado en Rafael Martínez-Simancas


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Después de gastar litros de bolígrafo, blocs, y batería de tabletas, los finos analistas que adelantan los presagios del presidente se quedan en alumnos aficionados de Rappel. Y eso que presumían de comer en las mejores mesas de Madrid. Páginas y páginas en las que se glosaban cambios a tutti plen en el ejecutivo para que luego la novedad sea la ministra de agricultura García Tejerina, y se acabó. Por lo menos es para enviarlos al rincón de pensar un buen rato aunque dudo que reconozcan error porque están tocados por el ángel divino de la certeza; una suerte. Esta vez Rajoy ha decidido vivir sin tertulianos y de paso reírse del ritmo capitalino.
No estaría mal leer alguna línea de arrepentimiento, un pequeño acto de humildad tras la metedura de pata, tampoco leímos que García Tejerina fuera la candidata oficial. Ha sido todo tan rocambolesco que nadie tiene que decir nada, y son los mismos que en Semana Santa habían purgado a medio ejecutivo. Por desgracia no contamos con La Codorniz que albergaba una cárcel de papel. Podíamos crear otra cibernética como en la que viajaban los malos de Superman por el espacio. Si alguien cree que se van a arrepentir o pedir excusas lo lleva claro, el fino analista nunca reconoce un error y siempre avanza, de hecho ahora está muy centrado en Rusia como antes en las verjas de Ceuta y Melilla. Saben de todo, han hablado con Putin, han jugado unas canastas con Obama pero cuando se ponen a pontificar se quedan solos. Y si dudas de sus opiniones te llaman Zapatero o un insulto mayor.
El estado de la opinión es otro escalón en la sociedad desarrollada, hay demanda de comentarios ajenos, ya decían en Johnny Guitar: miénteme, dime que me quieres. Mentiras dulces que hagan parecer que entre el poder y los medios sólo ellos son el puente hacia la verdad, y con esta última no crisis de Gobierno ha quedado claro hasta dónde pueden hacer el ridículo. Decía un héroe de dibujos animados: hasta el infinito y más allá.
Salvo que nos quieran hacer ver que estamos ante un Gobierno de cesados que no lo saben, fantasmas de La Moncloa, aquellos que se iban a ir continúan y los que esperaban entrar lloran porque la primavera afecta al lacrimal debido a las alergias. Ahí siguen Báñez, Wert, Gallardón, Mato y Fernández Díaz. Auténticos soldados de terracota en el ejército del presidente. Hasta a Gallardón le han salido canas blancas por lo que pudiera pasar. Previsiblemente que Rajoy haya calculado un movimiento envolvente para llevarse al fondo a los opinadores que fallaron con tanto acierto. No siempre se puede vivir en la divinidad. Y de pedir perdón de momento no se contempla, ¡buf, qué pereza!


Sin etiqueta - Tiritas españolas

23.04.14 | 12:20. Archivado en Rafael Martínez-Simancas


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Causa admiración que un invento español, la tirita, haya alcanzado sesenta años de vida. En un país de garrotazos dónde cada cierto tiempo nos hemos perseguido muy en serio la tirita podría parecer poca cosa; quiere decir que en los últimos sesenta años nos hemos peleado pero sin armas. La tirita en un frente de batalla sirve de poco, en cambio en la vida civil nos ha salvado de heridas por pedradas, de tropezones con pantalón corto y de algún porrazo en bicicleta. Un invento serio. Que levante la mano quién siendo niño no llevó una tirita en una ceja, eso era presumir pero bien.
En cierta ocasión le escuché contar a la actriz, bióloga, empresaria, chica estupenda Ana Obregón que le había propuesto un negocio a Spielberg cuando estuvo en Los Angeles, California. Ana se había fijado que a los jugadores negros de la NBA les colocaban una tirita pálida, ¡y eso no podía ser!, había que inventar tiritas negras para Michael Jordan. La ocurrencia me pareció mundial pero quizá habría creado un gran negocio porque poco después las sacaron con dibujos para los niños. A Spielberg no le conmovió el negocio y tampoco ella como actriz que se tuvo que conformar con apariciones estelares en el Equipo A, una serie de culto.
Un país que es capaz de inventar la fregona, el caramelo con palito y la tirita se merece un lugar destacado en las cumbres mundiales, y si no es así será por la tradicional envidia que nos deja siempre fuera del medallero de Eurovisión, festival de lo friki al que aportamos auténticos tesoros de la vergüenza ajena sin obtener recompensa. Valga este ataque de celos para demostrar lo de siempre: pintamos poco en el concierto internacional por mucho que a Montoro se le llene la boca de decir que somos la envidia de Eurasia y quién sabe si también del estado de Michigan.
Lo deseable es que hayamos alcanzado categoría de lugar civilizado dejando atrás los grabados negros de Goya donde nos matábamos a garrotazos metidos en fango. La tirita podría simbolizar una reconciliación tolerable a pesar de las discrepancias, ya le puede mandar Rajoy una caja a Artur Mas para hacerle ver que no habrá duelo al sol en la Plaza de Cataluña; sería un detalle.
Consuela saber que por duro que haya sido el golpe tendremos en casa una tirita salvadora como las que se pone Diego Costa después de llevarse media portería con una pierna. Un remedio mágico que ayuda a la recuperación superficial de la piel magullada. Algo que llevamos usando sesenta años después de exclamar: ¡para habernos matao!


Sin etiqueta - Tiempo de torrijas

16.04.14 | 12:20. Archivado en Rafael Martínez-Simancas


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

La duda hamletiana aquí la tenemos planteada en términos gastronómicos, ¡y a mucha honra!: comer o no comer. Un duro debate del que no hay quién escape en tiempos de Semana Santa cuando el horizonte se llena de platos de convento y ese monumento casero al paladar que son las torrijas. Una bandeja de torrijas es una propuesta a saltarse la dieta a la comba porque se prueban de una en una para terminar cayendo en la gula para restar solemnidad a unos días tan marcado por la tradición religiosa.
Con las torrijas sucede que cada uno defiende con ardor las de su madre, y alaba las que hacía su abuela con ese toque especial que se llevó a la tumba. Se supone que algo contaría la entrañable ancianita porque de otra forma la torrija habría desaparecido como lo hicieron los grandes saurios. Puede que también deleguemos de manera encubierta en nuestras madres lo que nos cuesta trabajo de hacer, no es igual llegar de visita y encontrarte "la torrijada" que quedar de listo y decir apártate que me pongo con ellas. Ni todos los programas de cocineros que existen, y hay atasco de ellos, han conseguido superar a este dulce que se elabora partiendo de pan duro. Un milagro de la cocina de pobre que ha llegado hasta nuestros días y que es digno de aplauso porque borra a la famosa pastelería francesa que en el cruasán alcanza tan noble techo.
Para aumentar el arrepentimiento que llegará con la báscula, hacendosas monjitas de clausura trabajan en la elaboración de dulces y yemas. La excusa de una fiesta religiosa que debería llevar al recogimiento se convierte en una segunda Navidad para el buen gusto. Eso sí, lean atentamente las instrucciones de la caja que sale del convento en la que figuran los ingredientes, la fecha de caducidad pero nada dice de las consecuencias de su ingesta compulsiva. Las reclamaciones por exceso de peso, los arrepentimientos de báscula porque abrocha mal el pantalón se quedan a beneficio de inventario, no hay juez que admita una demanda civil. Y eso que también el juez podría contar lo suyo.
Que cada uno haga uso moderado de las calorías que las fiestas le ofrecen y que sea consciente de que no es necesario liquidar la fuente dejando una pista de azúcar que sobró en el festín. Por suerte la DGT no controla el nivel de glotonería en sangre porque en ese caso las carreteras iban a circular muy despejadas. Conste que no lo hacemos por mala fe es todo tradición centenaria en la que damos cuenta del rito hasta casi explotar, (casi), en realidad se descubre que tenemos otro estómago oculto. Menos mal.


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