Opinión

Entre Andorra y Gibraltar - El mundo necesita a Zapatero

21.11.09 | 13:52. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-
Si alguna vez deja de ser Pesidente, una España sin José Luis Rodríguez será un país mejor gobernado, pero mucho menos divertido.
Y no serán solo los españoles los privados de la sonrisa que las ocurrencias de Zapatero les tienen garantizadas, porque el mundo entero caerá en un estado de melancolía, si su troupe de Chavez, Ortegas, Zelayas o Morales abandonan también el show business.
¿Quién alegrará la sórdida existencia de los piratas somalíes sin un Zapatero que les arranque la carcajada y mitigue su pobreza?
¿Y qué derecho tienen los españoles a privar a los circunspectos ingleses de la sonrisa sarcástica con que le dieron la razón cuando el presidente del gobierno de un país, que en tiempos les disputó el mundo, confundió la señal internacional usada en prácticas de tiro con la bandera de España?
Una vez más, España está marcada por el Destino.
Durante ocho siglos sirvió España de trinchera contra la morisma, sus barcos surcaron mares nunca antes navegados, sus descubridores ensancharon el horizonte hasta demostrar la redondez de la tierra, sus misioneros iluminaron con la Fe las tinieblas del paganismo y combatieron con la palabra y con las armas la herejía protestante.
Más recientemente, los españoles lograron que las cadenas del integrismo prevalecieran sobre las disolutas ideas de la razón que pretendían imponer las armas napoleónicas, y derrotaron a la tenebrosa conspiración de liberalismo, capitalismo, comunismo, judaísmo y masonería.
Eran tareas épicas en momentos heroicos que los españoles desempeñaron con estoicismo y generosidad.
El servicio que España debe rendir a la comedida Humanidad de hoy es hacerla olvidar sus obsesiones utilitarias encendiendo una sonrisa en su mirada cejijunta.
Como un servicio más a la Humanidad, España debe conservar a José Luis Rodríguez Zapatero en la Presidencia de su Gobierno.
Es la misión que el Destino ha asignado en éstos momentos a España.

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Entre Andorra y Gibraltar - Ni en los pueblos hay pudor

19.11.09 | 12:02. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-
Si algún escéptico necesita una prueba empírica del cambio radical que las costumbres de los españoles han experimentado en los últimos años, que salga del bullicio babilónico de la ciudad y vuelva a la mesurada apacibilidad de un pueblo.
Mucho antes del apostolado gubernamental para la correcta autosatisfacción personal, e incluso antes de que la minifalda dejara ver lo que solo imaginar era pecado, el pudor y el recato eran normas de conducta obligada en los pueblos de España.
Ya no.
La semana pasada, por una de las calles de uno de esos pueblos en los que hasta hace no mucho tiempo se ocultaba a los ojos concupiscentes lo que pudiera excitar la lascivia, presencié lo que, en mi infancia, no pude fantasear que llegaría a ver:
Pasaron ante mí indiferentes, bamboleando las protuberancias que acreditaban su condición de hembras, sin sujetador que ocultara a la vista de los machos lo que la naturaleza les dio para enardecer en la intimidad instintos impuros.
A la vista del descaro exhibicionista de que fui involuntario testigo, evoqué un recuerdo de infancia en ese mismo pueblo.
Una opulenta rubia, con las mejillas arreboladas y el apetitoso cuerpo a medio ceñir por una bata guateada rosa, se encaraba a una multitud de vecinas que le afeaban su adulterio, y protegía al avergonzado amante que intentaba ocultarse tras una cortina.
--Yo hago con mi cuerpo lo que me da la gana
Aquella heroica frase de la precursora de los tiempos actuales,que nadie entonces podía imaginar que llegarían, me volvieron a la memoria al ver pasar a las descaradas discípulas de Betty Friedan y Germaine Greer.
Las hembras seguidoras de braless mouvement de mi pueblo no alardeaban a gritos su desafio porque no podían hacerlo. Eran cabras.

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Entre Andorra y Gibraltar - El Alakrana y el gobierno

18.11.09 | 11:43. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-

Hechos:

2 de Octubre: El atunero español “Alakrana” es abordado y secuestrado mientras faenaba en el Océano Indico.

15 de Octubre: Un portavoz de los secuestradores exige cuatro millones de dólares (2,7 millones de euros) para liberar al atunero y sus tripulantes.

17 de Noviembre: Los piratas devuelven la libertad al barco y a sus tripulantes, tras cobrar 2,7 millones de euros (cuatro millones de dólares).

Preguntas:

1.-¿Para qué se implicó el gobierno español en el caso?

2.- ¿Para qué pagan los españoles impuestos a un gobierno que complica y no facilita la solución de los problemas?

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Entre Andorra y Gibraltar - La discreción de Don Mariano

15.11.09 | 19:24. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-

Dice Don Mariano (Rajoy, naturalmente) que su Partido Popular está “en condiciones de gobernar este pais ahora mismo”.
Seguramente por obvio, no dijo que a la disposición del PP a gobernar tendrá que aliarse la de los electores a votarlo.
Como todo se contagia menos lo bonito, Rajoy lanzó en Barcelona el latiguillo “es posible”, remedo del “yes, we can” de Barack Obama, como argumento de peso para que los españoles lo voten.
Y, ¿qué es posible bajo la lúcida jefatura del Presidente del Partido Popular para que, por arte de birilibirloque, éste pais salga del atolladero en que lo han metido los socialistas y recupere la senda de la felicidad?
Para Rajoy, es posible:
--Mantener los niveles de bienestar
--Que los jóvenes recuperen la esperanza de vivir mejor que sus padres.
--Que los empresarios recuperen la ilusión de emprender nuevos proyectos.
--Que quienes carecen de empleo tengan un horizonte más amplio que el subsidio de paro.
Pero, ¿cómo?
La fórmula del bálsamo de Fierabrás no la reveló Rajoy, no se sabe si porque la ignora o para que no la copien los socialistas.
Para decir lo que dijo en Barcelona, habría bastado que proclamara vigente el artículo sexto del capítulo segundo de La Pepa, la Constitución de Cádiz: “El amor a la Patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles y, asimismo, el ser justos y benéficos”.
Los que no votamos ni aunque nos paguen al contado al depositar la papeleta vamos a seguir absteniéndonos aunque Rajoy se decida a compartir con los electores el secreto que tan bien guarda sobre lo que piensa hacer en caso de que algún dia gane las elecciones porque las pierdan los socialistas.
Pero me temo que, ni siquiera los que no se han librado todavía del vicio de votar van a creer que Rajoy es la solución, a menos que deje de ser tan discreto como hasta ahora sobre lo que piensa hacer cuando gobierne, si algún día gobierna.
¿No lo habrá dicho hasta ahora por discreción, o porque no lo sabe?


Entre Andorra y Gibraltar - El conveniente fraude del paro

13.11.09 | 17:40. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-
Se escandalizan porque la Junta de Andalucía declara ocupados a 200.000 inscritos en cursos de capacitación profesional y no les importa que, en cuanto reciben el certificado de inscripción que les permite cobrar el subsidio de desempleo, trabajen clandestinamente en chapuzas.
Lo de los falsos empleados es un escándalo, pero no más estrepitoso que el del número de andaluces que obtienen ingresos por trabajos no declarados a la Seguridad Social.
En el fraude del paro y del subsidio por desempleo son tan culpables los trabajadores como los empresarios. Como Sor Juana Inés de la Cruz dijo de la prostitución, unas “ pecan por la paga y otros pagan por pecar”.
La prostitución del desempleo es ya una pandemia en Andalucía. Unicaja pronosticaba en Julio que, a finales de éste año, habrá en Andalucía 1.200.000 parados, y algo menos de 3.100.000 andaluces trabajando. Uno de cada tres andaluces en edad laboral estará en paro.
Eso es lo que se lee, porque lo que se percibe viviendo aquí es diferente. Te topas con más personas cobrando por trabajar que sobreviviendo del subsidio por no encontrar empleo.
Abundan en Andalucía los trabajadores con síndrome demonopático, que evidencian su doble personalidad como parados oficiales subsidiados y como empleados clandestinos asalariados.
La hija psicóloga de un amigo mío imparte clases en Sevilla en una empresa a los inscritos en cursos de capacitación financiada con fondos europeos. Solo media docena de los 40 o 45 inscritos aparecen regularmente. Su ausencia es tan pertinaz como la de los inspectores que deberían fiscalizar los programas.
En la misma Sevilla, en una empresa de actividad tan moderna como la publicidad, los gerentes advirtieron no hace un mes que solo tres o cuatro de la docena de empleados podían abrir la puerta, por si quien llamara fuera un inspector de trabajo.
Ninguno de los que no podían abrir protestaron ni mostraron la menor extrañeza. Una de las vedadas, con responsabilidad y salario de jefatura, era una de las que no podía abrir porque cobra desempleo.
Estadísticas oficiales del Ministerio de Trabajo de Abril de éste año cifraban en 1.241.573 los andaluces demandantes de empleo de los que 794.054 estaban registrados en las oficinas de paro, requisito imprescindible para aspirar al subsidio de desempleo.
Es evidente que si los datos del paro fueran determinantes del bienestar de los andaluces, ésta sería una tierra fértil ocupada por una población depauperada, pero no lo parece.
Los andaluces trabajan aunque, del estado de bienestar que se financia con los impuestos, prefieren formar parte como beneficiarios y no como contribuyentes quizá porque no consideren que el estado sea suyo plenamente.
El dinero que cuesta al Estado subvencionar el paro ficticio o real de los andaluces es un daño insignificante, comparado con la degradación moral de acostumbrarlos a que su bienestar no depende de su esfuerzo personal.
Los que pilotan el estado lo saben. En 1984, en una conversación en La Moncloa, ya Felipe González identificaba el fraude del paro en Andalucía como uno de los más graves problemas que, durante lo que restaba de su gobierno, a lo largo del de su sucesor José María Aznar y en lo que va del de Zapatero se ha agravado en vez de mitigarse.
Si el fraude del paro sigue, será porque a los políticos les conviene más mantenerlo que remediarlo.

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Entre Andorra y Gibraltar - La madrastra de El Cordobés

11.11.09 | 21:02. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-
Que dieran el nombre del Padre de la Patria Andaluza Blas Infante a una de sus avenidas era inevitable, que bautizaran como Antonio Gala al Instituto de Enseñanza Media, irremediable y que llamaran Carlos Cano a una de sus calles, inapelable.
Prohombres ilustres los tres, a los que las autoridades de Palma del Río agradecieron lo mucho que hicieron por universalizar el nombre de la ciudad, honrando con sus nombres puntos destacados de la toponimia local.
Pero el nombre de ese pueblo del Valle Medio del Guadalquivir, ¿no fue Manuel Benítez “El Cordobés” el que lo dio a conocer en todo el mundo?
Así fue, y como de bien nacidos es ser agradecidos, el nombre de Manuel Benítez “El Cordobés” figura en el callejero local, en un barrio todavía en construcción, donde el casco urbano se funde con el campo.
Las calles del barrio fronterizo llevan nombres de toreros locales: Palmeño, Pedrin Benjumea, Vicente Linares y los picadores hermanos Sánchez, en una fraternidad igualitaria sin consideración a las broncas o aplausos que cosecharon.
Es un ejemplo patético de la caducidad de la gloria por la que se jugaron la vida porque el barrio a cuyas calles han dado sus nombres está mas cerca del cementerio que del centro urbano, donde residen quienes parecen querer olvidar que se atrevieron y arriesgaron en lugar de resignarse y someterse, como ellos, al anonimato.
El último alcalde de la dictadura, en un letrero que daba la bienvenida y despedía a los viajeros, les avisaba en un cartel que Palma del Río era “Cuna de Grandes toreros”.
Era una manera tópica de decir que eran hijos del pueblo los que hacían que su nombre se hiciera popular fuera de sus límites, y no mentía.
Habría faltado a la verdad si hubiera dicho que ´Palma del Río era la ciudad madre de Manuel Benítez “El Cordobés” porque, por el poco aprecio que le demuestra, es más bien la madrastra del torero que dio a conocer su nombre en todo el mundo.

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Entre Andorra y Gibraltar - La madrastra de El Cordobés

11.11.09 | 21:00. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-
Que dieran el nombre del Padre de la Patria Andaluza Blas Infante a una de sus avenidas era inevitable, que bautizaran como Antonio Gala al Instituto de Enseñanza Media, irremediable y que llamaran Carlos Cano a una de sus calles, inapelable.
Prohombres ilustres los tres, a los que las autoridades de Palma del Río agradecieron lo mucho que hicieron por universalizar el nombre de la ciudad, honrando con sus nombres puntos destacados de la toponimia local.
Pero el nombre de ese pueblo del Valle Medio del Guadalquivir, ¿no fue Manuel Benítez “El Cordobés” el que lo dio a conocer en todo el mundo?
Así fue, y como de bien nacidos es ser agradecidos, el nombre de Manuel Benítez “El Cordobés” figura en el callejero local, en un barrio todavía en construcción, donde el casco urbano se funde con el campo.
Las calles del barrio fronterizo llevan nombres de toreros locales: Palmeño, Pedrin Benjumea, Vicente Linares y los picadores hermanos Sánchez, en una fraternidad igualitaria sin consideración a las broncas o aplausos que cosecharon.
Es un ejemplo patético de la caducidad de la gloria por la que se jugaron la vida porque el barrio a cuyas calles han dado sus nombres está mas cerca del cementerio que del centro urbano, donde residen quienes parecen querer olvidar que se atrevieron y arriesgaron en lugar de resignarse y someterse, como ellos, al anonimato.
El último alcalde de la dictadura, en un letrero que daba la bienvenida y despedía a los viajeros, les avisaba en un cartel que Palma del Río era “Cuna de Grandes toreros”.
Era una manera tópica de decir que eran hijos del pueblo los que hacían que su nombre se hiciera popular fuera de sus límites, y no mentía.
Habria faltado a la verdad si hubiera dicho que ´Palma del Río era la ciudad madre de Manuel Benítez “El Cordobés” porque, por el poco aprecio que le demuestra, es más bien la madrastra del torero que dio a conocer su nombre en todo el mundo.

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Entre Andorra y Gibraltar - A propósito del "Alakrana"

09.11.09 | 16:41. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-
--Si no lo deja utilizar contra los piratas todos los medios de que dispone, ¿para qué envía el gobierno un barco de guerra a los caladeros donde faenan atuneros españoles?
--Si el gobierno no estaba seguro de poder enjuiciar a los piratas, ¿por qué permitió que los apresaran?
--Si gastó un dineral para traer a España los piratas, ¿por qué se va a gastar otro dineral en devolverlos?
--Si el gobierno fuerza a la Justicia a ceder ante el chantaje de los piratas, ¿cederá a chantajes similares de otros delincuentes?
--Si el gobierno de Somalia no controla a los piratas, ¿por qué negocia el gobierno con el primer ministro somalí?
--Si la justicia es independiente del Ejecutivo, ¿por qué fuerza el gobierno a los jueces a extraditar a los piratas?
--Si la extradición que se está negociando es un subterfugio para que los piratas recobren la libertad, ¿por qué no los deja el gobierno libres en España para que, si quieren regresar junto a sus secuaces, paguen de su bolsillo el viaje de vuelta?
--Si no se percata de las cuchufletas que están provocando con su ridículo manejo del caso “Alakrana”, ¿por qué se empeña el gobierno en que lo tomen en serio?
--Si el gobierno reclama en nombre del Estado el monopolio del uso de la fuerza, ¿por qué la usa solamente contra quienes admiten ese derecho y cede frente a quienes lo rechazan?
--Si el gobierno emplea la fuerza contra quien no le hace falta, ¿qué falta le hace el costoso aparato represivo del que dispone para imponer la ley?
--Si el gobierno impone su autoridad a quienes la aceptan y se inhibe frente a quienes la rechazan, ¿no sería más conveniente rechazar que apoyar al gobierno?

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Entre Andorra y Gibraltar - Contaminar para que llueva

08.11.09 | 19:09. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-

¿Por qué llueve en Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla, Navarra o Aragón y no en Andalucía, si comparten el mismo destino en lo universal?
Que no se alboroten los españoles extraandaluces, porque la pregunta no tiene intención reivindicativa, ni los andaluces pretenden quedarse con las lluvias que a otros les sobran y a ellos les faltan.
Es un vulgar inicio retórico para descubrir qué deben hacer los andaluces, y no hacen, para que llueva a gusto de todos, cuando llueva.
He consultado a mi amigo Noah Rainfall, del Weather Atmospheric Observatory (WAO) de Topeka (Kansas), para que me aclare por qué se esperan lluvias en todas las provincias peninsulares españolas excepto en las andaluzas. Ya tengo su respuesta:
--Gracias a que George Bush demostró que era algo menos inútil y lo echó de la política, Al Gore triunfó como embaucador al convencernos de que se puede culpar tanto al hombre del cambio climático como se le podría elogiar si lo impidiera.
“En todas las regiones españoles donde llueve con regularidad” –dijo Noah—“ hay industrias contaminantes que propician el cambio climático, mientras que en Andalucía la gente vive de subsidios, agricultura y turismo, que apenas contaminan”.
Le objeté que, desde que las prácticas de la revolución verde puesta en marcha por Norman Borlaug—al que conocí en una granja experimental de Tabasco (México)—se aplican en el valle del Guadalquivir, todas las corrientes fluviales se contaminaron de insecticidas, herbicidas y abonos químicos.
--“Y por eso”—me aleccionó—“durante unos años aumentó la pluviosidad media en esa zona, hasta que a los ayuntamientos les dio por instalar depuradoras que devuelven impolutas a los ríos las aguas hasta entonces convenientemente sucias”.
Noah Rainfall se rió compasivamente cuando le recordé los esfuerzos andaluces por contaminar el medio ambiente.
--“Empezásteis bien”—concedió—“pero os perdió vuestra admirable indolencia o la envidiable capacidad de improvisación de los andaluces, porque el intento más concienzudo de transformar la naturaleza lo hicisteis en Huelva, en la frontera de Andalucía, y no en Córdoba, que está en el centro y desde donde sus efectos hubieran irradiado a toda la región”.
“El esfuerzo contaminador más audaz—me recriminó—“ fue el vertido de Boliden, pero lo limpiasteis antes de que sus resultados fueran significativos”.
Mi sagaz amigo Noah Rainfall, perpetuo candidato al premio nóbel de contaminación por sus esfuerzos en pro de la evolución natural del cambio climático, me animó:
“Tenéis que volver a considerar un síntoma de progreso el efecto de la acción del hombre en la transformación de la naturaleza, y no la conservación del paisaje tal como fue creado”.

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Entre Andorra y Gibraltar - Voluntad imperial

07.11.09 | 19:56. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-
Se acusa de imperialismo a los paises cuyos gobiernos quieren imponer sus leyes lejos de sus fronteras, como los españoles pretenden que el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero haga en el Océano Indico.
El imperialismo sin capacidad imperial ni voluntad de imponerla es una aspiración tan ridícula como la que propugnaba el régimen de Franco al espolear a unos ciudadanos que malvivían trampeando con las cartillas de racionamiento para restaurar el Imperio perdido.
Todos los Imperios,--Roma, España, Francia, Inglaterra, Japón, Estados Unidos o Rusia—defendieron sus intereses mientras tuvieron capacidad y voluntad imperial, y la razón de las armas solventaba la disputa jurídica de la justicia de su razón.
Hasta la operación Just Cause, el apresamiento del caudillo militar panameño Manuel Antonio Noriega, los Estados Unidos habían defendido sus intereses en América Latina con el desembarco de sus marines cuando consideraba que beneficiaba a sus intereses.
Los Estados Unidos conservan su capacidad imperial, pero han perdido su voluntad de usarla en América Latina, donde han delegado la tarea a subcontratistas, en una clara externalización de servicios.
En las aguas noroccidentales del Océano Indico, cuyo control garantiza el rápido acceso a Pakistan, Afaganistan, Irak, Iran y la Península Arábiga, nadie disputa por ahora la hegemonía estratégica norteamericana.
Pero piratas con refugio en las inestables costas africanas han atacado o apresado en lo que va de año 180 barcos para extorsionar y obtener rescate de sus armadores. La nutrida flota atunera española, con una fragata y un avión como protección disuasoria, está expuesta a incidentes como el todavía no resuelto del “Alakrana”.
Francia, que no tiene capacidad imperial global, aunque sí regional en África, no siente reparo para usar la fuerza contra la amenaza a los buques con su pabellón, mientras que España carece de medios militares suficientes y, todavía más importante, de voluntad y decisión para emplearlos.
Sin capacidad para defenderlos y sin voluntad política para rechazar con las armas los ataques armados que sufran sus pesqueros, el gobierno Zapatero daría muestras de realismo si les aconsejara abandonar los caladeros del Indico y faenar exclusivamente en aguas españolas o en las de países capaces de imponer la ley.

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Entre Andorra y Gibraltar - Y la Aguirre no acudió

03.11.09 | 20:17. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-
Aterrados acataron sumisamente la convocatoria a la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Popular en la que les iba a leer la cartilla, y con golpes de pecho acudieron todos reconociendo de antemano sus culpas.
Todos menos Esperanza Aguirre.
El jefe, Mariano Rajoy, había perdido la paciencia y anunciado que el sanedrín del tres de noviembre sería la última oportunidad de que sus díscolos subordinados escucharan sus amonestaciones para que fueran dóciles y renunciaran a sus travesuras.
Todos temían lo que sabían que se merecían oír, y todos acudieron obedientes a oirlo.
Todos menos Esperanza Aguirre.
Todos los que acudieron reconocieron sus culpas, prometieron que serían buenos y salieron todos tan contentos.
Todos menos Esperanza Aguirre que, porque no se sentía culpable, porque no quería oir lo que sabía que Rajoy iba a decir o porque su ausencia le evitaría adelantar un enfrentamiento inevitable a la ocasión que ella considere idónea, no acudió a la cita.
O a lo mejor se quedó inaugurando obras de su gobierno para no soltar la carcajada ante las bravatas de Rajoy.
Puede que Esperanza Aguirre conociera la historia de Pedro Barrantes, el bohemio autor de Delirium Tremens, y los versos de su oda a Muñoz, el tenebroso malhechor encarcelado en Sevilla.
Ponía Barrantes en boca del sevillano:
Soy el terrible Muñoz
el asesino feroz
que nunca se encuentra inerme
y soy capaz de comerme
cadáveres con arroz.
La díscola Aguirre, que posiblemente intuyera que la filípica anunciada por el Presidente de su Partido iba a provocar su carcajada y no su miedo, se excusó para que los demás se acobardaran a gusto.

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Entre Andorra y Gibraltar - Urge regular la corrupcion

02.11.09 | 22:46. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-
Los españoles que todavía no han paladeado las mieles de la corrupción son los pocos a los que a los bribones no les merece la pena sobornar.
Y no hay duda de que la corrupción amenaza la supervivencia de la Democracia, un bien común de mayor jerarquía que la Patria.
Por eso, los que al defender la Patria defendemos su democracia, nos sentimos convocados a combatir su mayor peligro, la corrupción.
La corrupción es tan eterna como el gazpacho.
Jacob ya sobornó a su hermano Esaú para birlarle la primogenitura, a su tío para casarse consecutivamente con Lea y Raquel y Moctezuma colmó de regalos a Cortés para que desistiera de marchar sobre Tenochtitlan, y así quedarse con México para él solo.
Strauss y Perle, hace menos tiempo, le regalaron un reloj de oro a un ahijado de Alejandro Lerroux y, sin darse cuenta, inventaron el estraperlo y, para comprobar el carácter pandémico que ha alcanzado el fenómeno, no hay más que oír un noticiero o leer un periódico.
El soborno y el aborto son coetáneos a la raza humana y a pesar de su morbilidad cada vez hay más gente en éste incómodo mundo.
Ya que se ha demostrado irradicable, habría que enfrentarse a la corrupción como al aborto: regulando la práctica del soborno para limitar su carácter fraudulento para la economía nacional.
Las autoridades de los Ayuntamientos y las Comunidades Autónomas—que por su proximidad conocen mejor las circunstancias vitales de los ciudadanos—deberían establecer topes máximos para los sobornos a funcionarios públicos por cada servicio cuya prestación faciliten mediante la mordida.
El corruptor debería exigir al funcionario corrompido la factura pertinente en la que se especifique el monto y concepto del soborno pagado, gravado con el porcentaje del IVA correspondiente y, al hacer la declaración de la Renta, el sobornado deberá declararlo como ingreso y el sobornador podrá deducirlo como gasto.
Podrá el sobornado admitir una mordida inferior a la del tope máximo establecido, pero no podrá exigir un soborno que rebase ese tope.
Ya que la gangrena moral de la corrupción parece imposible de erradicar, por lo menos se reducirían los 240.000 millones de euros en que se calculó la economía sumergida en España, equivalente al 23 por ciento del Producto Interior Bruto.
Como inventor del sistema, y para ser congruente con la regulación de la inmoralidad que propongo, nadie negará mi derecho a beneficiarme. ¿Qué menos que el medio por ciento de la totalidad de las mordidas que se hagan públicas mediante factura?

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