Opinión

08.01.13 | 20:45. Archivado en Miguel Higueras

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La figura retórica conocida por sinécdoque se emplea para extender a la totalidad de algo las características de una de sus partes.
Permítaseme emplear el caso del telefonista del Samur como sinécdoque ilustrativa del carácter de todos los españoles actuales y de su manera de entender la vida.
Explcó la displicencia con que contestó a la angustiosa petición de ayuda de la amiga de una de las víctimas con la disculpa de que era chófer de profesión y no operador telefónico, pero no dudó en aceptar el puesto cuando se lo ofrecieron, ni renunció al salario correspondiente.
El del operador del Samur, lejos de ser un caso aislado en España, parece lo habitual: aceptar el salario del empleo, pero sin asumir la responsabilidad por inepcia, descuido o error.
Si algún escrupuloso adujera que una golondrina no hace verano, seamos ornitólogos por un día e identifiquemos a otros pájaros de parecido plumaje:
Angel Acebes, Ministro del Interior, se enteró del atentado terrorista de Atocha que costó 200 vidas cuando los trenes explotaron, permitió que se destruyeran pruebas e ignoró el robo sistemático de explosivos en una mina asturiana.
Felipe Gonzalez Marquez, presidente del gobierno al que sus colaboradores montaron, sin que se enterara, una organización antiterrorista ilegal, una trama para financiar ilegalmente a su partido, nombró jefe de la guardia civil al delincuente Luis Roldán al que ayudó a huir con casi once millones de euros el colaborador de interior Francisco Paesa que cobró 1.800.000 euros al ministerio del interior por denunciar el paradero que facilitó la captura.
José Luis Rodríguez Zapatero: a pesar de que todos le avisaban que la crisis económica había estallado, siguió derrochando fondos públicos y endeudando al Estado hasta que instituciones y países acreedores y gobernantes de países extranjeros lo forzaron a adoptar medidas, que por su capricho fueron inadecuadas) para enderezar el rumbo.
Miguel Angel Fernández, cobró desde 2006 a Junio de 2010 un salario de 194.148 euros anuales y, desde entonces hasta su dimisión, 165.026 euros. Dimitió para poder seguir cobrando, durante los dos años que le quedaban de mandato, 11.000 euros mensuales. Si hubiera sido cesado plor el gobierno, no los hubiera cobrado.
Para no aburrir citando aves de plumas parecidas, aunque de más lustre que las del telefonista del Samur, sería oportuno mencionar a los presidentes Chaves y Griñan , así como a los consejeros que cobraron por enterarse, y no se enteraron, del latrocinio de los ERE.
Golondrinas veraniegas son los consejeros y directivos de Cajas de Ahorro nombrados por sus partidos y sindicatos que cobraban 313.000 euros anuales y, cuando se declaró la quiebra de la caja, adujeron que no devolvían el dinero cobrado porque no se habían enterado de las decisiones que causaron la ruina.


Entre Andorra y Gibraltar-- ESPINELA DEL DEMÓCRATA

04.01.13 | 12:20. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-

La democracia conviene
al que, creyéndose menos
porque carece de bienes,
envidia bienes ajenos
y a conseguirlos se atiene.
Quiere ingresos de oculista
Sin esforzar ni la vista
y a su colega operario,
si exige que sea solidario
lo condena por fascista.


Entre Andorra y Gibraltar.- RAJOY: SOLUCION BUROCRÁTICA PARA LOS MALES DE ESPAÑA

29.12.12 | 12:20. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-

En los olvidados tiempos en que la humanidad conservaba la cándida inocencia de la creación, y antes de que dioses y hombres se separaran en clases sociales antagónicas, vivía en Anatolia un arriero llamado Gordión.
Anudaba tan complicadamente la cuerda de sujeción de las mercancías que transportaban sus bestias que solo el propio arriero era capaz de deshacer el nudo para liberar la carga.
Tan imposible era desanudar lo que Gordión anudaba que surgió la leyenda de que, si alguien pudiera deshacer el nudo gordiano, conquistaría las fabulosas tierras y riquezas del Imperio Persa, que se extendía al este.
Siglos después, cuando el macedonio Alejandro Magno y su ejército llegaron a Gordión para apoderarse del Imperio vecino, los eruditos del lugar le refirieron la tradición e insinuaron que, si quería saber si sus intenciones se cumplirían, intentara deshacer el nudo.
Alejandro sacó la espada, cortó el nudo y extendió su imperio hasta el río Indo, en la actual India.
Empeño menos épico, pero tan complicado como el de Alejandro anunció Mariano Rajoy que acometería si lo elegían presidente del gobierno: enderezar el rumbo torcido que había trazado para España su antecesor y todos los que, por acción u omisión, habían llevado al país a la quiebra.
Rajoy se proponía:
1.-Aumentar los ingresos de las administraciones del Estado y reducir sus gastos, que al tomar posesión se elevaban a 546.000 millones de euros, (446.000 millones y los cien mil millones del déficit financiado con deuda) lo que supone el 54,6 por ciento del valor de los bienes y servicios que España produce al año.
2.-Agilizar y adelgazar las administraciones para que la Comunitaria, General del Estado, Autonómica, Provincial, mancomunal y municipal tengan responsabilidades distintas y no solapadas.
3.-Moralizar las administraciones públicas y el comportamiento ciudadano, tan degradados que se ha cometido la inexactitud de definir como mafiosa a la vida pública española. (Es falsa la acusación porque la mafia surge como actividad privada que contamina al Estado para huir de la Justicia. La corrupción española se origina en el Estado y contagia a la sociedad).
3.-Limitar la intromisión de sindicatos y patronales a la defensa laboral y empresarial, respectivamente, de los intereses de quienes pagan cuota para que los represente. Patronales y Sindicatos representan a quienes tienen al corriente el pago de sus cuotas, no a la totalidad de la población, ni siquiera a todos los trabajadores o empresarios.
4.-Sin libre mercado y libre competencia reales no hay democracia. Se esperaba de Rajoy que acabara con los “cartels” que, de hecho impiden que el consumidor pague menos por bienes y servicios.
Se llama “cartel” al acuerdo entre empresas del mismo sector para limitar o impedir la competencia entre ellas.
Mariano Rajoy, que antes de entrar en política era registrador de la propiedad, ha preferido el sinuoso burocratismo del registrador en lugar del poder sacramental del Presidente del Gobierno para cumplir lo que de su gobierno se esperaba.
Si, como Alejandro Magno hubiera usado la espada de su poder, seguramente no lo acosaría una jauría de problemas: el tozudo déficil, el imparable paro, la pestilente corrupción, la desintegración nacional, La larvada o abierta guerra de contrarios y propios, la insatisfecha voracidad de las eléctricas, el alboroto de los sindicatos o el estrepitoso fracaso de la educación que debería llamarse instrucción pública.
Como consecuencia de la pertinacia de Rajoy en usar los métodos de registrador de la propiedad en lugar de los que le da el poder de la Presidencia de Gobierno, España se sigue diluyendo en su pasado trimilenario, hasta que se diluya como Etruria, Tahuantinsuyu o Tenochtitlan.


Entre Andorra y Gibraltar.- GIGANTES ANTIGUOS, ENANOS MODERNOS

26.12.12 | 12:20. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-

Comparar el presente con el pasado es injusto porque la nostalgia distorsiona los recuerdos y convierte todo lo de antes en mejor que lo de ahora.
Por eso, los actuales políticos nos parecen enanos frente a la agigantada talla de los que los antecedieron.
Solo dos ejemplos:
A don Estanislao Figueras, primer presidente de la primera república española, ( Febrero-Junio 1873) hasta sus adversarios le reconocían una aguzada inteligencia, corregida por la infatigable indolencia de su carácter.
En el último consejo de ministros que presidió, y en vista de las farragosas y estériles discusiones, exclamó: “Señores, ya no aguanto más. Voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros”.
Se levantó, escribió su carta de dimisión que dejó en su despacho, dijo que se iba a dar un paseo por el parque de El Retiro, se fue a la cercana estación de Atocha y cogió un tren del que no se apeó hasta llegar a París.
Otro paradigma de político eficaz fue el portugués José Pinheiro de Azevedo, el almirante sin miedo, uno de los im`pulsores de la lucha contra la dictadura de Marcelo Caetano.
Nombrado primer ministro en el período más turbulento de la revolución de los claveles, uno de los que participaban en una manifestación vociferante lo llamó “fascista”.
“Vade a merda”, replicó el almirante sin miedo que se encerró con sus ministros en el palacio presidencia de Sao Bento y proclamó en huelga al gabinete.
¿Frente a esos titanes del servicio público, como no van a parecer enanos los actuales burócratas electos por la masa amorfa de una mayoría de ciudadanos mediocres?
También tiene culpa el ineficaz sistema de proclamar presidente del gobierno al representante propuesto por la burocracia de su partido.
El nuevo presidente, que hasta el día antes de jurar su cargo se había dedicado a proponer soluciones más sensatas para los problemas nacionales que las del entonces presidente, una vez en el poder descubre que las propuestas del ahora líder de la oposición son más idóneas para los asuntos que le toca gestionar que las suyas propias.
Ese problema, afortunadamente, tiene una fácil solución: enmendar la constitución para que, el encargado de formar gobierno sea el representante del partido que pierda las elecciones y no el del partido que las gane.


POR QUE EN OTROS PAISES FUNCIONA LA DEMOCRACIA Y EN ESPAÑA NO

20.12.12 | 21:08. Archivado en Miguel Higueras

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Para Juan Calvino, al que se atribuye el fundamento doctrinal del capitalismo, “unas madres tienen los pechos llenos y otras secos, porque Dios quiere que unos hijos se críen en la abundancia y otros en la escasez”.
Fue uno de los padres de la reforma protestante que predicó desde Ginebra. Sostenía que “si todo acontecimiento favorable es una bendición de Dios y toda desgracia es maldición divina, ni la casualidad ni la suerte tienen nada que ver con lo que les ocurre a los hombres”.
La interpretación que de la Biblia hicieron Calvino y otros teólogos de la reforma protestante acabó con el monopolio que la jerarquía papal se atribuía en la interpretación de las Sagradas Escrituras.
Los de la reforma protestante reivindicaban que era la fé y no las obras de cada u no, lo que decidía la salvación o la condena del alma de los cristianos, negaban la capacidad papal de perdonar pecados a cambio de la compra de bulas y proclamaban el libre examen.
Consistía en que cada creyente tenía derecho a interpretar `por sí mismo, sin la hasta entonces incuestionable gucomoía clerical, las sagradas escrituras, con el contrapeso de su propia responsabilidad por aciertos o errores.
El equilibrio entre libertad y responsabilidad del libre examen preparó para ejercer el autogobierno democrático a los pueblos que aceptaron la reforma protestante.
Los pueblos de la actual Italia, media Francia, Bélgica, Irlanda, y Portugal, a los que España arrastró para defender el Papado y derrotar el protestantismo, tienen mayores dificultades que los que abrazaron la doctrina reformadora para ejercer el derecho a elegir gobierno, aceptando cada votante como propio el acierto o el error del resultado de la elección.
Calvino, que atendió en sus enseñanzas a la influencia divina en la conducta humana, reconoció la decisión divina en la desgracia, la fortuna o la salvación del alma de los hombres.
En lo que la Iglesia enseñaba—y sigue enseñando—sobre la pobreza como virtud y la riqueza como vicio, Calvino decía que depende de la voluntad divina que unos sean ricos y otros pobres, como depende de la voluntad de Dios que una madre pueda amamantar con abundancia a su hijo y otra lo haga con escasez.
Según Calvino, Dios, desde Su Eternidad, y antes de crear al hombre, ya sabía quienes eran los que se salvarían y quienes se condenarían.
La pobreza o la riqueza de cada ser humano es, por tanto, señal de la predestinación a salvarse o condenarse de quien sea rico o sea pobre.
Todo este latazo que les he dado me lo inspiró escuchar a los católicos. apóstólicos y romanos socialistas y comunistas españoles condenar la gestión privada de parte de la sanidad y de la enseñanza.
Dicen, para oponerse, que todo lo que se haga para ganar dinero es malo.
Retrucando esa idiotez, hay que suponer que a comunistas y socialistas les parece que lo que más cueste será mejor, que ganar por sí mismo lo que se necesita es malo y que, lo que deben hacer los ciudadanos es exigirle al estado que los alimente, vista, cure, aloje, y entretenga expropiando el dinero a quien lo tenga o pidiéndolo prestado sin intención de devolverlo.
Culpa todo, naturalmente de quien mandaba en España en el siglo XVI, Carlos I que, más para defender los intereses familiares de los Habsburgo que los de España, arruinó a los españoles y propició lo que, a largo plazo, ha desembocado en la crisis de identidad, política, económica y de mayoría de edad como pueblo, que es la actual España.


Entre Andorra y Gibraltar.- ¿QUEDA TIEMPO PARA SALVAR ESPAÑA?

18.12.12 | 13:10. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-

“On the Beach”, proyectada en España como “La hora final” es una película sobre los últimos supervivientes de la tierra, que aguardan en Australia la nube radioactiva exterminadora provocada por una guerra nuclear en el hemisferio norte.
Es la historia de las consecuencias de una catástrofe provocada por un error que, al no haberse evitado en su momento, es tan imposible detener como paliar sus efectos.
El plano final de la película es la frase “Todavía estamos a tiempo, hermanos”, mensaje de una pancarta enarbolada por una multitud desesperanzada.
Como exhortación a los que provocaron la guerra es anacrónica porque, cuando la pancarta se hace ondear, ya los había matado su error.
Era una advertencia oportuna a los políticos y científicos de los Estados Unidos y la Unión Soviética que, por el tiempo en que se rodó la película, en 1959, andaban enfrascados en un rearme nuclear que amenazaba provocar una guerra atómica.
Aunque con consecuencias menos irreparables que un conflicto nuclear, se adoptan decisiones precipitadas que sortean problemas inmediatos, sin tener en cuenta sus consecuencias
Me refiero al título octavo de la Constitución española de 1978 y al desarrollo del “café para todos” con que se bautizó el reparto del poder con las autonomías que consagraba.
Si el gobierno no hubiera extendido a 18 la costosa maquinaria política y burocrática, que entonces solo pedían Cataluña y las provincias vascongadas, España podría haber sido un país viable.
Se le planteaba al gobernante de aquél tiempo un dilema: si accediera a que solamente las dos regiones que lo pedían alcanzaran la autonomía, parecería una cesión del gobierno central, forzado por las demandas de Cataluña y el País Vasco.
Pero, si la autonomía se extendiera a todas las regiones, vascos y catalanes serían como todos y no se considerarían diferentes.
Era inevitable que todos los gobiernos autonómicos generarían una casta política propia, usufructuaria de los beneficios del reparto de los presupuestos y de los honores y prebendas consiguientes.
Hasta las regiones que iniciaron a regañadientes el experimento autonómico son ahora partidarias acérrimas de continuarlo y profundizarlo.
Los ha convencido el estimulante sabor de mandar, que antes de entrar en política creían ajeno.
Los efectos de la nube letal del despilfarro español se `pueden paralizar, si se quita el paraguas protector del Estado, en sus mil caras, a todo el que se beneficia de subvenciones y prebendas que hacen poco rentable ganarse la vida a pecho descubierto.
Habría que refundar el Estado, que solo ha renacido de sus cenizas cuando alguna guerra o mutilación territorial ha derribado la forma del Estado moribundo.
Si eso no ocurre pronto, España morirá por la nube nuclear de la fragmentación, la ineficacia, la dirección incompetente, los subsidios y la costumbre de castigar a quienes destacan y premiar a los que se esconden.


NO APRECIAMOS LA SUERTE DE VIVIR EN DEMOCRACIA

16.12.12 | 12:20. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-

La tenebrosa sociedad española sometida a la tiranía franquista ha dado paso a la luminosa convivencia actual, que avanza imparablemente hacia la felicidad emanada del ejercicio de la libertad y el autogobierno.
Ejemplos: El gobierno de antes vigilaba a los sospechosos de simpatías por la democracia mientras que, cumpliendo su obligación cívica, los gobiernos democráticos desconfían ahora de los que no condenan la dictadura.
Es natural porque a los ciudadanos les importa menos la eficacia de su gobierno que el procedimiento por el que los que mandan llegaron al poder.
“Mejor un gobierno electo democráticamente que lleve a la bancarrota al país”--proclaman—“que un gobierno que, sin haber ganado unas elecciones, administre eficazmente e impulse la creación de riqueza”.
Es obvio que prefiera el fuero a los huevos una población en la que casi el 30 por ciento de sus miembros en edad laboral no tienen empleo.
Cansados de siglos de explotación capitalista, abundan los ciudadanos libres de la democracia española que prefieren vivir de la caridad (en democracia se llama derecho social) antes que obedecer por dinero al que le ofrezca trabajo.
“Hay mucho empresario capitalista y explotador”—se quejan—“que no admiten que ya somos todos iguales y quieren que el obrero siga obedeciendo al que le paga solo porque tiene dinero”.
A un sistema tan cercano a la perfección moral como el que en España se ha implantado, no faltan envidiosos que lo menosprecien y traten de desprestigiarlo.
A los más pertinaces de ellos les ha dado últimamente por quejarse de que los políticos contraten asesores.
Con lo difícil que es gobernar a un pueblo díscolo como el español esa acusación es pura insidia.
¿Qué quieren, que nombren asesores y consejeros a funcionarios, en los que ninguna confianza personal puedan depositar porque no les deben el empleo?
Esos nostálgicos del pasado que acusan a los políticos de enchufar a sus deudos ignoran que, entre los funcionarios, hay muchos que pertenecen a partidos políticos adversarios del cargo electo que necesita asesores de confianza personal.
Hay enemigos del sistema que los españoles se dieron a sí mismo cuando se sacudieron el yugo de la dictadura que pretenden que, para votar lo que les mandan sus partidos, los políticos no necesitan consejeros y asesores.
Algunos más condescendientes reconocen a los políticos su derecho a contratar al personal de confianza que necesiten para desempeñar su agobiante tarea.
“Pero que el sueldo se lo paguen con el salario del cargo para el que lo hayan elegido, con dinero propio o con el de su familia”, apostillan con mala uva.
Es esa una concesión diabólica y engañosa: quieren poder acusarlos, obligados por el gasto adicional de asesores y consejeros personales, de llevarse mayor tajada de presupuestos y de aceptar todavía más sobornos que ahora.
Insidias de los siempre acechantes enemigos de la democracia, los nostálgicos de la dictadura.


Entre Andorra y Gibraltar- OBREGÓN, PANCHO VILLA Y EL JUEZ AMNÉSICO

30.11.12 | 16:41. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-

Si hubo algún hombre nacido para ser leyenda fue Álvaro Obregón: se alzó con Francisco Madero para acabar con el régimen de Porfirio Díaz nueve veces presidente de México entre 1876 y 1910.
Apoyó después a Venustiano Carranza contra Victoriano Huerta, que había derrocado a Madero y, antes de acceder a la presidencia del país en 1920, tuvo tiempo de enfrentarse a Emiliano Zapata y Pancho Villa, al que derrotó en Celaya, en una batalla que le costó un brazo.
Quien participó en revoluciones y cuartelazos toda su vida murió de un tiro disparado en un restaurante de la capital, por un pistolero de la última revolución mexicana, la de los cristeros, alzados contra el laicismo del sucesor de Obregón, Plutarco Elías Calles.
Nadie hubiera podido imaginar que el presidente y general mexicano Alvaro Obregón sea menos recordado por los miles de escaramuzas, batallas e intrigas en que participó que por una frase con que pasó a la historia: “no hay general, que resista un cañonazo de 50.000 pesos”.
Hay asociaciones de ideas que carecen de ilación plausible entre la preocupación del pensante en un momento determinado y el recuerdo de algo hasta entonces olvidado y que, sin motivo aparente, la memoria recupera.
Cuando recordé la historia del manco Obregón y de su antecesor Venustiano Carranza, cuyo asesinato causó tanto impacto que, para decir que mataron alevosamente a alguien se dice que “lo carrancearon”, mi pensamiento nada tenía que ver con la revolución mexicana.
A lo que en ese momento le daba vueltas mi mente, y ya estaba dispuesto a admitir que soy animal racional solo porque tengo apariencia de ser humano, era a la amnesia de un juez que facilitó la libertad de un millonario chino, cuya detención tanto había prestigiado a la policía porque había permitido desmontar una red mafiosa.
No hay duda de que el cañonazo de 50.00 pesos de Obregón nada tiene que ver con el juez amnésico.
Las cosas…


EL PP GOBIERNA COMO LA IZQUIERDA PORQUE ES DE IZQUIERDAS

07.11.12 | 13:56. Archivado en Miguel Higueras

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Los del Partido Popular, cuando les dicen que son de derechas, bufan, se les erizan los pelos del cogote y, con el ansia de deshacer un malentendido vergonzante, proclaman que son de centro.
Seguramente querrán decir que su ideología se sitúa en algún punto entre la izquierda y la derecha del arco geométrico pero, ¿exacta e invariablemente equidista de esos dos puntos extremos?
¿Por qué temen los del Partido Popular que los califiquen de derechas?
Puede que sea porque temen que derechista podría tomarse por sinónimo de franquista.porque el régimen de franco
Para evitarlo y adquirir la libertad de decir que son lo que sienten, no tendrían más admitir que Franco mantuvo el orden social y político en España suprimiendo las libertades cívicas, lo que lo cataloga como tirano.
El régimen de Franco según los eminentes politólogos Norberto Bobbio y Danielle Allen, fue de izquierdas porque impuso la igualdad religiosa, política, sindical, de pensamiento y cultural para lo que suprimió las libertades cívicas.
También se definiría como de izquierdas según los baremos de Eric Hoffer y David Nolan por el control estatal de la economía, la educación, los medios de difusión, la manera de vestir de los ciudadanos.
Otro síntoma con el que los politólogos identifican a los regímenes de izquierda y que caracterizó al franquismo fue el empleo de su monopolio legislativo para modelar la sociedad que gobernaba.
El gobierno del Partido Popular, ha dado prioridad durante el año que está a punto de cumplir Mariano Rajoy como presidente, a salir de la crisis que sufre la economía.
Ha optado por medidas que cualquier gobierno de izquierdas habría impulsado: recaudar más impuestos de los ciudadanos, reducir los servicios que el Estado prestaba y mantener o incrementar la burocracia política.
El enrevesado tramado burocrático, que llega a triplicar responsabilidades por el mismo servicio, es un freno para el progreso de la sociedad y, como en los más ortodoxos regímenes de izquierda, su función es servir al poder para controlar a la sociedad.
Puede que el repelús de los del Partido Popular cuando los llaman derechistas tenga una explicación más simple que la de los complejos y el miedo de que los llamen franquistas.
Les molesta que los definan como de derechas porque el Partido Popular, si gobierna como la izquierda es porque es de izquierdas.


Entre Andorra y Gibraltar - LA FUERZA DEL DESEO.

02.11.12 | 19:35. Archivado en Miguel Higueras

La muerte de tres muchachas en la estampida de los que huían de la multitudinaria fiesta del Madrid Arena ha conmovido tanto y tan hondamente como episodios similares anteriores.
No sorprendió a nadie, sin embargo, porque fue un calco de sucesos similares.
Como lo es la secuencia que desencadena cada caso: acusaciones de que el número de asistentes era superior al del aforo permitido, comprobación del funcionamiento de las salidas y medidas de emergencia, demora de los servicios de socorro y depuración de responsabilidades.
Si en el futuro se aplicaran, paliarían las consecuencias del desastre, pero no lo evitarían.
Es imposible, en el modo urbano de vida al que ha evolucionado la población, evitar esa clase dr tragedias y es innecesario alertar a los que asisten a esas fiestas de que, al hacerlo, corren peligros.
Todos los que se dieron cita en el Madrid Arena eran conscientes del riesgo porque seguramente ninguno de ellos ignoraba la gravedad de las tragedias ocurridas en fiestas similares anteriores.
¿Qué les hizo desestimar, entonces, la prudencia que la razón les recomendaba y entrar en el Madrid Arena?
El instinto, un motor más acuciante para el ser humano sobre todo joven, cuando la razón no es freno suficiente para moderar los impulsos.
Los que pagaron entrada para ir a la fiesta sabían lo que encontrarían allí: la oportunidad idónea de aparearse rápidamente y sin contraer compromiso porque sabían que a todos los movía el mismo propósito y era el lugar más rápido y sencillo de lograrlo.
Esa necesidad de los jóvenes es tan vieja como la humanidad. Solo ha cambiado, porque lo ha hecho el entorno en que el hombre vive, el lugar de encuentro.
Antes de que la población se apelotonara en las ciudades, los jóvenes se conocían e intimaban gradualmente en el plácido esparcimiento rural, en celebraciones familiares o en fiestas populares.
El largo paréntesis que solía transcurrir entre el conocimiento y la consumación de la pareja es inconcebible en las anónimas multitudes en que transcurre la actual convivencia humana.
En las grandes ciudades la prisa manda y es imperativo acortar el tiempo que hay que emplear entre formularse un deseo y conseguirlo.
Por eso, y mientras la forma de vivir actual no invierta su dinámica y vuelva a la calma de las pequeñas ciudades, seguirán celebrándose fiestas como la del Madrid Arena en las que los jóvenes estarán dispuestos a correr el riesgo que sea necesario para satisfacer los imperativos de su instinto.


Entre Andorra y Gibraltar- MANDAR POR LA RAZÓN O POR LA FUERZA

01.11.12 | 20:40. Archivado en Miguel Higueras

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En lomas y cañadas de Sierra Morena resuena la bronca brama de los últimos venados en celo, desafiando a los otros machos que compiten por aparearse con las ciervas.
Si las bravatas de la berrea no bastaran para que los contendientes abandonen la disputa, pasan de la dialéctica a la acción directa: chocan violentamente sus cornamentas y, el vencedor final será el que se alce con el botín de fecundar a las hembras.
Es el método más primario y eficaz de escoger a los mejores para perpetuar el vigor de la especie.
Y es también el sistema de escoger al mejor de entre los que no lo son para dirigir una comunidad o un grupo.
En los albores de la humanidad, cuando la unidad social básica de familia y tribu todavía no había pasado a las complejidades de jerarquización del clan, la superioridad física determinaba al mejor para mandar.
La interesada sustitución del instinto por la razón para alzarse con el poder dentro del grupo social marcó el inicio del declive de la raza humana.
Con el reemplazo de la fuerza por la inteligencia, afloraron en la lucha por el poder la mentira, la murmuración, la traición y el engaño premeditado, artes todas ellas en las que los políticos son expertos.
El sistema por el que se elige al que debe mandar se basa en un principio tan falso que es imposible tomarlo en serio, a menos que quien lo crea no tenga ojos para ver ni oídos para oír: el de que todos somos iguales.
La invención de la igualdad como fundamento de que el mejor es el que más votantes (listos, tontos, expertos o ignorantes) digan que es el mejor, no sería eficaz sin la capacidad de mentir para hacer creer a los electores que el candidato es como ellos quisieran que fuera y no como en realidad es.
Ha nacido y prospera por eso una industria de la que viven opíparamente millones de engañadores profesionales, que presentan una personalidad falsa y maquillada del candidato que proponen para que mande.
La de la igualdad es una fantasía que a todos conviene: a los que se saben inferiores porque les halaga que, al menos de palabra, digan que todos somos iguales y, a los que se creen superiores porque tienen un escudo propicio contra quienes los acusen de abusar de su poder.
Y, aunque la falacia de la razón como herramienta para decidir quien manda se ha popularizado, todavía hay ejemplos recientes del uso de la fuerza y la violencia como método de auparse con todo el poder mediante la eliminación o reducción por la fuerza, como los venados, de sus contrincantes.
Recientes en nuestra memoria sigue Stalin, Hitler, Lenin, Franco, Castro, Pol Pot o Mao, todos ellos enz disponga de mayor númro de cachivacheseda vmigos de la libertad y, por lo tanto, de ideologías izquierdistas.
El método que la naturaleza dictó a los venados para que la especie conserve el vigor durante miles de años ha demostrado su eficacia.
Las guerras cada vez más sanguinarias, el descontento creciente del hombre a pesar de que cada vez tenga más cachivaches y la porque desea satisfactores inventados desdicen la virtud de elegir guias ignorando la fuerza del instinto.
A pesar de eso, todos invocan la razón como regla de vida y denigran la razón del instinto.


CON QUEJAS, PERO SIGUE EL TRAPICHEO DE CATALUÑA

28.10.12 | 20:19. Archivado en Miguel Higueras

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Los individuos y los pueblos se equivocan si creen que son como a ellos les parece que son.
Torpeza tan grande sería como la del industrial que desestimara las críticas a la calidad de sus productos porque contradicen a la que elogia la publicidad que el fabricante paga para venderlos.
Los dirigentes políticos de una de las regiones autonómicas de España insisten en que Gobierno español les da menos de lo que les corresponde y les cobra más de lo que deberían pagar.
Para ellos mismos, los catalanes son honestos, laboriosos, altruistas, generosos, desinteresados y víctimas de la rapacidad y la mala fe de sus vecinos.
Los vecinos de los catalanes los creen peseteros, engreídos, explotadores, antipáticos, ventajistas y descontentos interesados
Seguramente, los catalanes no son como ellos creen, ni lo que sus vecinos dicen que son los retrate con fidelidad.
No es el de los catalanes un caso único de discrepancia entre lo que a un pueblo le gustaría que definiera su carácter y lo que de ellos opinan sus vecinos.
Dicen que los andaluces son graciosos y alegres porque cuentan muchos chistes, abiertos de carácter porque son muy dicharacheros y vagos porque, además del trabajo, tienen otras ocupaciones.
La tópica adustez del paisaje de Castilla no tiene por qué reflejarse en la frugalidad y el severo modo de ser con que definen a los castellanos, ni la abundancia de lluvias hace más melancólicos a los ambiguos gallegos.
Los catalanes, en la orilla extrema del mar de la que procedieron los fenicios, son un pueblo viejo que ha vivido del comercio desde antes de que existieran las naciones.
Como comerciantes genéticos y con inmemorial dedicación al oficio, saben que gana más el que dá lástima que el que provoca envidia.
Por eso tienen como eficaz técnica de su oficio quejarse de que el gobierno de España los perjudica en el trato al cobrarles más de lo que valen los servicios que les vende y venden por debajo de su valor lo que el Gobierno de España les compra.
Seguramente vendedor y comprador tienen razón y, aunque el que venda protesta porque cobra poco y el que compra se queje de que paga demasiado, a los dos los beneficia el negocio.
Si así no fuera, romperían el trato.


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