Opinión

Homilía funeral sobre el socialismo español.

28.06.14 | 12:20. Archivado en Roberto Malestar Rodríguez


Queridísimos hermanos, camaradas amantísimos, deudos todos del próximo difunto: jornada aciaga donde las haya, hic et nunc, nos encontramos hoy ante el cuerpo insepulto, trémulamente palpitante todavía, del socialismo español.

Qué decir, qué deciros a vosotros: Marías Antonias, Enrics y Margaritas, Pepes Bonos, Pepes Blancos, Peces-Barbas, fraternales Gabilondos, Chaconas y Pajines, camarados y camaradas; Bibianos todos de la high life parasitaria; heteróclita e incongruente carcoma del legado de nuestro santo laico —“ora pro nobis”— don Pablo Iglesias: cristianosocialistas, opusocialistas, republicanomonárquicos siempre del sol que más calienta (con Franco y sin él).

Os agradezco de veras que hayáis pensado en mi alocución al convocarme en tan infausta circunstancia. Mas para qué, ¿para qué me convocáis ahora, en la hora declinante de las postrimerías? ¿Qué deseáis, en rigor, escuchar de mí? ¿Acaso el como eco de vuestras patéticas consignas y reiteradas oquedades verbales? He de deciros, de ser así, que vuestra parroquia ha errado con el oficiante elegido.

Si todo moribundo merece el máximo respeto, no seré yo quien prive del suyo a este socialismo de casi cuerpo presente. Porque es un hecho cierto que el socialismo español, cuya originaria autenticidad ha venido siendo histórica y progresivamente expropiada por un hatajo de estafadores de la vida pública causantes de gravísimos perjuicios patrimoniales a su propio pueblo mediante engaño y con ánimo de lucro, precisamente por ello, se bate hoy consigo mismo, a horcajadas de la vida y la muerte, postrado en la ultimidad de sus estertores. Tal que un sucedáneo del chocolate, un socialismo declinado en “socialdemocracia” —como no podía ser menos cuando, inexorable, la Historia misma le vapuleó las narices con su clase media— y que viviendo, entre otros cuentos, del cuento de un inexistente pasado ético precisa hoy de la bufonada extemporánea de pañuelos rojos e “Internacionales” —cánticos de beata rancia para enmascarar su obsceno, tantas veces endogámico, insultante y ya indisimulable señoritismo.

Hay muertos que mueren de pura ofensa. Y según la doctrina esparcida por Madame Necker en las jornadas precursoras de la Revolución Francesa, las palabras ofenden más que las acciones, el tono más que las palabras y el aire más que el tono, como lúcidamente recordaba el noventayochista Grandmontagne, en su sugestivo ensayo sobre «El cariño y el amor». Pues que precisamente de ello, y al margen de su exacerbado cariño por lo crematístico, de amor —auténtico amor social y por la patria, es decir, por los compatriotas que integran su cuerpo social— es de lo que, agónico, adolece nuestro socialismo; hoy, tan ex-obrero como español a beneficio de inventario: “socialismo” pura, dura y sangrantemente financiero: paradoxa paradoxorum, socialismo capitalista; “socialismo” donde no cabe otro progreso que el de los horteras nuevos ricos. ¡He ahí, amadísimos cofrades, bajo la pública periferia de los capullos, las espinas de la rosa!

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ANTITÓPICO SOCIALISTA (II). Centuria, honradez y Neoconsocialismo.

02.11.12 | 12:20. Archivado en Roberto Malestar Rodríguez

(Véase: «ANTITÓPICO SOCIALISTA (I). A propósito de la eternidad del PSOE de las JONS.»

TRILEROS DOCTORADOS EN LA EXPLOTACIÓN DE TÓPICOS SOCIALES.
El tópico de “la honradez socialista” se inscribe, a su vez, en el doble y manido tópico de los (sus) «“cien años”-“de honradez”», que, por un lado, presupone el tópico sillar de la centuria como fundamento pétreo de un fragmento de realidad —“El Partido”—, indesmoronable, por lo visto, a tenor de una permanencia histórica de cien o más años; en razón, pues, de una irracional razón-cuantitativa basada en la mera acumulación cronológica de años: una determinada cantidad de años enajenada de la necesaria y efectiva —no, pues, meramente nominal— cualidad ética de los mismos, es decir, en razón de una sinrazón, puesto que si por algo se caracteriza la razón, ese algo es su cualitativa (no cuantitativa) sustancia lógica. Una razón privada de lógica, por encima de i-lógica, constituye una razón forzosamente insustancial.

Y por otro lado, como si la congruencia moral funcionase por trienios, dicho doble tópico, lleva asociado, también, el de “la honradez socialista”: especie de jaculatoria sectaria, además de hiperbulimizada hasta la indigestión social, no tanto por sus intragables dosis de reiteración como por la incongruencia de ser una honradez sistemática y manifiestamente deshonrada por la propia trayectoria neoconsocialista que, con palmaria estafa, se pretende hacer pasar por socialdemocracia.

El socialismo neocón es el principio hético de la doctrina neoconsocialista, por tanto de nula ética, mediante el cual una secta de caraduras aspira a justificar públicamente la contradicción sociodialéctica expresada en la cláusula “se puede ser socialista a la vez que rico”. Pero un principio hético, con excrementicia “h” de hez, no es más que un principio retroalimentado en la moral de los esfínteres. Un principio tal, que sólo puede apelar desde el fondo de la inmoralidad personal a una pseudolegitimidad auspiciada a todo trance en el Derecho positivo, es el que en nuestro tiempo fundamenta la prostitución máxima del autodenominado progresismo socialista, la cual, materializada por trileros doctorados en la explotación de tópicos sociales, en cuanto que acción política, se articula siempre en un inevitable consorcio de recíprocos auxilios.

La postulación de una moral inelegante en lo social supone el anonadamiento ético, porque la ética, adscrita al universo de los deberes, debe postularse estéticamente (nulla etica sine aesthetica), de manera elegante, y no, como tradicionalmente se pensaba, al revés: pretendiendo hacer de ella una abstracción autofundada y fundante de las acciones personales. Lo ético ni se sostiene ni se puede entender al margen de la trayectoria personal de las costumbres elegidas, las cuales, según sea el septentrión o desnortamiento axiológico de las mismas, valdrán moralmente más o menos en función de los valores constitutivos de unas u otras costumbres. Recuérdese que el vocablo moralis (moral en latín) procede de mos, moris: costumbre, uso; lo mismo que, para el caso, elegantia (elegancia) de eligere: elegir o escoger. Tal es el imperativo moral de la elegancia que en la vida no queda otra que escoger: hay que elegir; o más propiamente, en la vida, cada vida debe “elegir entre”, sobre todo cuando lo elegible acude a nosotros en términos de síntesis contradictoria y, por lo tanto, moralmente insalvable. Esto es lo que acontece con “ser socialista” y “ser rico”.

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ANTITÓPICO SOCIALISTA (I). A propósito de la eternidad del PSOE de las JONS.

30.10.12 | 12:25. Archivado en Roberto Malestar Rodríguez

LA CENTURIA, CONDITIO SINE QUA NON PARA UNA VIDA ETERNA EN LA PRESENTE (LA “PARADOJA DE GÓMEZ Y ROJO”).
Al director de Periodista Digital, Alfonso Rojo, le oí decir que yerran quienes piensan que un partido centenario como el PSOE, fundado en 1879, puede desvanecerse hasta el extremo de desaparecer del mapa político español. No dudo que por tan grande hallazgo merezca compartir ex aequo un Nóbel de parejo rango, ignoro si de sociología o economía, con el genio que acaba de descubrir que «Rubalcaba no es Fraga»: José Luis Gómez, el de «las malas lenguas de España». Ello me obliga a proponer desde aquí campaña y consideración para ambos, pues, de concedérseles, ningún otro Premio Nóbel habrá sido tan justo.

En un caso, de macroeconomía partitocrática, y en el otro, de microeconomía biográfica, el mérito en sustancia del hallazgo consiste en lo siguiente: si hasta ahora, sumidas en profundo error, tanto las ciencias empresariales y económicas como la propia Sociología consideraban que las empresas nacen, crecen y mueren —como tantas veces he oído repetir al profesor Miguel Cancio—, desde ahora, al contrario de lo que se pensaba, toda empresa centenaria, nacida y crecida durante un mínimo de cien años, en lugar de encontrarse abocada a un mundanal trasiego con fecha de caducidad, pervivirá sobre cualquier trance; o lo que es lo mismo, su vida en este mundo será eterna.

Conocíamos, en una cultura cristiana como la nuestra, la posibilidad de “vivir eternamente” en-la-otra-vida —la vida perdurable, como la denominó Julián Marías—, mas he aquí que la nueva y revolucionaria inversión científica (la “Paradoja de Gómez y Rojo”) nos propone, cumplida la centenaria condición, una paradoxal eternidad en ésta. Tal es, en efecto, el giro copernicano propuesto por dicha paradoja, cuyo éxito asegurado parece indiscutible, lo mismo en la red que en los foros científicos ad hoc.

Nos encontramos, pues, ante un descubrimiento extraordinario, estupefaciente, a cuyo tenor, no sólo el PSOE de los cacareados cien años, sino también cualquier otra empresa humana —el centenario Faro de Vigo, por ejemplo—, de no quebrar antes de sus primeros cien años, puede garantizarse una existencia sub specie aeternitatis. Advierto, de paso, que este periódico —decano de los diarios de la prensa española— es empresa, con 158 años a cuestas, fundada veintiséis años antes que el Partido Socialista Obrero Español: en 1853.

¡Enhorabuena señor Director de Faro de Vigo! Desde ahora, usted y la plantilla, pueden ya descansar gratis, cuanto quieran y les plazca, en Cancún; o tumbarse a la bartola en su terraza de Chapela mientras se recuecen los teletipos en las paelleras parabólicas del diario. Y siendo cunqueirianos hereditarios como son, hasta permitirse desatinar sin necesidad de opios chinos, fabulando informaciones inverosímiles allende las agencias de noticias. Después de todo, según el plagio alterado que Cela hizo de las memorias de Baroja, sobre el epigrama de un amigo del padre de éste —el curioso autor de los Aforismos higiénicos (1872), don Ulpiano Segarra Balmaseda—,

En China, un mandarín
gastaba en el sobaco peluquín,
y en Vigo un tal Angulo
tocaba el clarinete con el culo.

Moraleja: Para hacer desatinos,
no hay como los gallegos y los chinos.

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GOBERNAR SIN CONTEMPLACIONES (Discurso sobre la Nada neoconsocialista).

08.04.12 | 12:20. Archivado en Roberto Malestar Rodríguez

PROPAGANDA Y NEOCONSOCIALISMO
Pepunto-señor Rubalcaba —esa Raquel Meller semibarbuda del neoconsocialismo que, con semoviente perfección de basculaciones manuales, representa como nadie la suprema flor de loto en el estanque nacional de las mentiras—, traicionando la verdad, con premeditación y alevosía ha querido hacer su campaña con un nuevo machaca-que-algo-queda; en unas elecciones generales que bien podrían haberse celebrado el Día de Difuntos, que pasarán a la Historia como las de la defunción del PSOE de las JONS. El nuevo machaca-que-algo-queda urdido para la ocasión por este ratoncito de cuentos para ingenuos, el ratoncito Pérez del PSOE, no ha sido otro que el siguiente y prosaico eslogan: el PP de Rajoy tiene un programa oculto.

El actual partido socialista (antiguo PSOE de Julián Besteiro, aunque también de Luis Arasquistáin, hoy chorreante del pringoso neoconsocialismo del “se puede ser rico y socialista”, incluso del “se debe serlo”: no socialista, por supuesto, sino codiciosa y perversamente rico) es experto en propaganda para incautos. Lo ha sido siempre; hasta ahora. Porque desde ahora, el problema de este partido bien partido —como paulatinamente se irá viendo; si no, tiempo al tiempo— es que la propaganda para incautos, la propaganda incongruente con la realidad, que ésta misma estupefacientemente contradice jornada tras jornada, constituye hoy un medio obsoleto para el asalto al Poder; un buque bélico perforado transversalmente por la información torrencial, miriádica y planetaria de nuestro tiempo. Poco importa que después, presta su marinería de asalto y combate, se apresure a tapar los agujeros, porque estos, letalmente yuxtapuestos y entrecruzados, son tantos que apenas subsanada una vía de agua le acucian otras cien. Se trata, en efecto, de un buque inhábil para el calafateado, es decir, para la mínima e imprescindible recuperación. Por eso, como los «barcos carboneros que jamás han de zarpar», es el neoconsocialista un buque propagandístico condenado en su herrumbre última al onirismo chatarrero del tango más cruel:

Torvo cementerio de las naves que al morir
sueñan sin embargo que hacia el mar han de partir...

Desde el cementerio civil del neconsocialismo donde yace postrado el PSOE, en vez de descansar en paz, sueñan todavía algunos, fingen soñar o, como Hans Vahiginger diría, hacen como si soñasen con la nueva singladura, entre la idea de repintar el barco —por fuera— y la de un remontamiento de puertos con escalas triunfales. Pero esto ya-no-es-posible. Pues es un hecho que al PSOE de las Juntas de Ofensiva Neocon Socialistas pocos más adeptos le quedan ya que: 1) los rico-socialistas de su intelligentsia perversa y los beneficiarios de sus nepóticas mamandurrias; 2) los incautos que aún abren la boca para sus cucharadas de mentiras y amedrentamientos (v.g.: “la derecha” va a suprimir las becas —Fernando Berlín dixit—, cuando el sistema público de becas en España, la Seguridad Social y tantos otros recursos sociales proceden del franquismo); y 3) la caterva de hooligans que lo secundan, abducidos y recalentados por un prosaico populismo estilo “to p’al pueblo”. El resto (“matrimonio gay”, “Memoria histórica”, “Alianza de Civilizaciones”, “discriminación positiva”, “Educación para la ciudadanía”, “compromiso con las pensiones”, “cheques bebé”, “pacifismo progresista”, “I+D+i” —excepto para el “GPS del clítoris” y la crematística ingeniería de la Cúpula de Barceló—, “Plan E”, “empleo juvenil”, “millones de puestos de trabajo”, “talante”, “otra forma de hacer política” y demás monsergas del catálogo propagandístico para incautos), el resto —digo— quizá le interese a algún Pedro Almodóvar residual o, también, a algún documentalista de los de la ceja descejada.

Propaganda y neoconsocialismo constituyen la misma insustancial sustancia. Por eso he dicho que el PSOE ha comenzado a hacer aguas. Pero como, en rigor, hace tiempo que lo vengo diciendo, a la fecha en que estamos, mi recomendación más humanitaria a su hueste y marinería no puede ni debe ser otra que la del ¡sálvese quien pueda! Que nadie me reclame ni venga después con que no avisé con tiempo suficiente para la recogida de trebejos.

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Sobre los dos PSOEs y la «Carta ética de la Internacional Socialista» (VI)

29.01.12 | 12:50. Archivado en Roberto Malestar Rodríguez

(Cf. «Sobre los dos PSOEs y la «Carta ética de la Internacional Socialista» (V)»)

El CONJUNTO POLÍTICAMENTE VACÍO: SOCIALISMO SIN SOCIALISTAS
Su obscena instalación en el neoconsocialismo —al que se agarran con una ansiedad sólo comparable a la de los recién nacidos ante la teta materna— explica que los miembros más conspicuos del PSOE de las JONS, como por ejemplo José Bono, en lugar de nombrar al «Partido Socialista Obrero Español», prefieran, simplemente, referirse al «Partido Socialista», omitiendo los dos términos que supuestamente definen al PSOE; es decir, los términos que, vinculados a dicho partido, mayor hazmerreír y vergüenza ajena provocan en los españoles: "Obrero" y "Español" (se entiende de intentarlo: primero, segundo y tercero).

El resto —«Partido-Socialista»— va de suyo: primeramente, en virtud de la alícuota distribución de lo partido y lo socializado entre los cofrades mejores del progresismo del progreso propio; y en segundo lugar, del partitocrático reparto de la Tarta Política de la nación española: golosísima tarta, trufada con monedas no precisamente de chocolate. Pero en este punto, siendo la rapiña múltiple y variada, la consigna neoconsocialista no se hace esperar:

—«Primero que se arrepientan los demás, y entre los demás, antes que primero, el "Partido Popular".»

La consigna es de pura lógica utilitaria, lógica pro domo sua, que es la única lógica sobre la que actualmente se sostiene el socialismo español, en cuyo ámbito no impera otra ética que la del más prosaico utilitarismo. Éste, castrado para la mínima sub-versión que todo ideal requiere, utilizándolas, se sirve sin embargo de las subversiones razonablemente engendradas por la sociedad, del mismo modo que el surfista se sirve de la ola propicia: no por principio alguno, ajeno a todo utilitarismo, sino por mero método de utilidad. El utilitarismo es la ética del progresismo; una "ética" que nada tiene que ver con la utilidad pública y solidaria, y sí, en cambio, con la moral del ombligo.

Y sin embargo, todo lo utilitaria que se quiera, si no ética, nadie podrá negar que no sea lógica, porque el Partido Popular también interviene en el reparto, solo que, a diferencia de su principal detractor, en la porción alícuota de lo partido y lo popularizado entre su hueste más adherida y de límpida fe. Téngase presente que la materia de los emolumentos públicos tan poco cristianamente percibidos por la Sra. de Cospedal, si algún día viene a éxito una verdadera Sociología de la Justicia Social, habrá de constituir obligado anexo para el capítulo de sus tesis doctorales. Cierto es que jamás ha tenido la desfachatez de proclamarse socialista ni predicar el socialismo esta señora, a quien por otra parte, sin necesidad de ser progresista, no le faltan razones ni sueldo para creer en el progreso. ¡En el progreso de los fenicios!, que tanto lamentara la aristocracia (auténtica) de la Hélade. Ante la barbarie de la codicia y la declinación de los valores, khrémata, khrémata anér fue el verso, tan deprimido como estentóreo, del aristócrata Píndaro: «el dinero, el dinero hace al hombre.» (Ístmicas, 2.11)

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AUDIENCIA EN LA GASOLINERA, último thriller neoconsocialista.

30.12.11 | 12:25. Archivado en Roberto Malestar Rodríguez

Del Ministro de Fomento por todo el país murmuran las hablillas, unas más altisonantes, otras cabizbajas, la unísona sentencia de que Pepe Blanco lo tiene negro. Es un murmullo viscoso y transversal a cuya epigrafía ya sólo falta el contenido rítmico de una copla, como la de los tiempos de la República en torno a Lerroux y el escándalo del estraperlo; copla en cuartilla verde —recuerdo de mis abuelos— que, semiextraviada, conservo todavía en un caos abisal de libros y papeles del que, aunque sea con escafandra, procuraré rescatar.

Yo no sé si Pepe Blanco lo tiene negro, como en la hablillas del “Caso Campeón” se dice y se comenta. Pero sí sé, en cambio, que el porvenir de su vida pública constituye hoy un dilema de problemática interrogación: ¿negro sobre Blanco o Blanco sobre negro? Como también sé que, al margen del blanco, siempre fue el negro, con su gama de sectarios cromatismos, uno de los colores más obsesivos del rojerío hispano. Así el color negro-Durruti, el color negro-sotana e, incluso, el color negro-gótico (ZP black-family) que en USA puede lograr su intensidad máxima si se le acierta a combinar paradoxalmente con una pareja de negros de la Casa Blanca, hasta alcanzar el tono de la Alianza de Civilizaciones más perfecto y representativo del negro color de la crisis. Lo mismo que el color negro-Lerroux, para la sapiencia de los doctores y abogados del Frente Popular, el color característico del período centro-derechista de la Segunda República, “el bienio negro”, conocido así por obra y gracia de los cuelgarrótulos propagandísticos de aquella secta historiográfica. Claro que, si se mira bien, no tan negro como el cuajarón de sanguinolencias in crescendo que de antaño ennegrece la bandera —centenaria hasta las arcadas— del Partido Socialista Obrero Español; un partido cuyo devenir político describe el éxodo que, pasando por la socialdemocracia frustrada, arranca desde su propio Mar Rojo de acción directa y pistolerismos hasta alcanzar el presente y sórdido marasmo, quién sabe si ya irremisiblemente encallado y arrumbado para la eternidad política en la cianótica desembocadura del neoconsocialismo.

Ahora bien, si cierto es que por todo el país murmuran las hablillas, en honor a la verdad, hay que precisar que si así lo hacen es con la excepción de Pepunto; quizá por ser éste, más que un Pepunto y aparte, un Pepunto final, pues no menos cierto es que esta barbuda Raquel Meller del PSOE de las JONS, con la basculante prestidigitación de sus yuxtaposiciones manuales, hoy representa como nadie la suprema flor de loto del estanque nacional de las mentiras. No sólo, en efecto, no murmura Pepunto de Pepe Blanco sino que, prodigiosamente, ha convertido las murmuraciones en honra filial de los deshonrados padres del murmurado: «Tenéis un hijo honesto [José Blanco], que lo único que hace es trabajar por España y Galicia las 24 horas del día.» Es que Pepunto es la taumaturgia heróica y varonil, la alquimia a calva descubierta frente a los implantes insalubres de Salobre; la esperanza socialista de los calvos que no tienen un pelo de tonto y de los tontos reimplantados que los tienen todos. ¡Yo no soy tonto!: fue la única verdad no sucedánea que Pepunto liberó en su siniestra vida; en el Congreso de la Comedia, dónde si no: el gran circo de la mamandurria y de los codiciosos Pinitos del Oro. Sus restantes liberaciones fueron siempre faroles de tahúr; o como el insalubre calvo de Salobre —el pojtulante a la Guardia de Franco que preside aquel Congreso—, Pepe Bono, ha dicho: un engaño para perros. Perros que sin ser peperos también comienzan con “Pe”, igual que Pepe Blanco, Pepunto o el mismo dicente, Pepe Bono: «Os ha dicho Blanco que Alfredo [Pepunto] era liebre falsa, yo os digo que es liebre eléctrica. Es la liebre que engaña a los perros, que engaña a las otras liebres, finalmente para que corran.»

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EPÍSTOLA A DANI, el agnóstico de la laicidad (I).

24.12.11 | 12:00. Archivado en Roberto Malestar Rodríguez

Véase «Epístola a Dani, el agnóstico de la laicidad (II)
.
INTROITO DE SITUACIÓN
Mientras en su patio de monipodio el jefe del clan mixtíforo de la vida y la muerte, ZP el Hechizado (el hechicero hechizado), practica cínicamente la bíblica oración:

«No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día antes que se ponga el sol, porque está necesitado y su vida depende de su jornal»...,

...simultáneamente, desde la tumba de Discépolo, unas escasas pero sublevadas cenizas filosóficas claman al cielo:

«Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclado la vida,
y herida por un sable sin remaches
ve llorar la Biblia
junto a un calefón.»
.
PARA LA METÁFORA SUFICIENTE DE LA IMBECILIDAD CELTIBÉRICA
Después de leer sus comentarios al artículo «Fuera Papa, fuera cruces, fuera católicos. El acoso de la izquierda» —de Magdalena del Amo—, le escribo a usted, Dani Quienquieraquesea, por considerarle metáfora suficiente de cierta ultramontana y capitidisminuida actitud laicista con punto neurálgico en la incorregible imbecilidad celtibérica. Incorregible y paradoxal, pues que yo sepa, en todo el Universo, sólo existe un pueblo capaz de arrojar piedras contra su propio tejado. Y formando como forma usted parte de la primera línea de sus jenízaros, ya bien sabrá a qué pueblo y etnia me refiero.

Porque el hecho es que, desde un inocultable cartesianismo perdonavidas, sintetiza usted con sorprendente perfección a cuantos rechazan las personas que no acatan ni juran los principios de la cruzada propia; acusándoles por encima, perversamente, de pretender imponerse “con sectarias y subjetivas apreciaciones personales”, tal como asegura cierto botarate de alias Libertché, quien por el estilo y contenido de su comentario a propósito de dicho artículo, bien pudiera sin desdoro llamarse Jorge Verstrynge: aquel neofascista que por obra y gracia de don Manuel Fraga —entre cuyos aciertos inolvidables también debemos contar la entrega de la Vicepresidencia de la Xunta de Galicia al más inefable de los traidores gallegos: Xosé Luis Barreiro— llegó a ser Secretario General de Alianza Popular, y por méritos de propia cara dura, socialista del PSOE de las JONS después; además de marxista, turiferario de Ahmadineyad y, no sin pingüe beneficio a costa del hoy enajenado pueblo venezolano, asesor marcial de gorilas rojos —que uno retorna siempre a sus orígenes. El mismo a quien los de «La noria» de Telecinco acostumbran a sentar a la siniestra de su peculiarísimo Anticristo —y como verruga cósmica de prostibulario estilo— María Antonia ¡Iglesias! Válgame Dios, que como dice la milonga: las cosas que hay que aguantar...

Mas se preguntará usted por qué tildo de botarate al tal Libertché. Pues bien: la Filosofía, señor, cuya congruencia obliga a no dar puntadas sin hilo, me sugiere que botarate es quien, por íntimo alboroto y privación de juicio, cree poder imputar su personal y consuetudinaria aberración a cuantos rechazan hacerle coro. Stricto sensu, constituye una cuestión de creencias, y como tal, en política, el botarate sectario es aquél que se cree con legitimidad suficiente como para calificar de sectario a quien sin embargo no lo es; como en su caso, el botarate antidemócrata, con legitimidad para calificar de antidemócrata a quien nunca en efecto lo ha sido; o también, tras su máscara de aparente racionalidad, el botarate irracional, autoinvestido de legitimidad suficiente para descalificar de irracional a quien razona tan bien como él las menos de las veces y, por ventura, harto mejor las más.

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Sobre los dos PSOEs y la «Carta ética de la Internacional Socialista» (I)

30.11.11 | 12:40. Archivado en Roberto Malestar Rodríguez

DOS SOCIALISMOS HETERÓCLITOS ENTRE SÍ
Probablemente, no pocos españoles ignoran los principios de la denominada Carta Ética de la Internacional Socialista, la cual, con algunas acotaciones y advertencias intercaladas, publicaré en compañía de este nuevo ensayo ad maioren gloriam del socialismo español. También, lo que lo que me parece decisivo para entender la presente hora exequial en la que éste se encuentra, que tales principios fueron adoptados «solemnemente» por el Partido "Socialista" "Obrero" "Español" (PSOE): con mucho, social, política y económicamente el partido más entrecomillado de la historia de España.

Mas para entender el empleo que aquí se hace de las comillas, conviene antes distinguir entre el histórico nombre, PSOE (Partido Socialista Obrero Español), y la generalizada perversión que va en usurparlo a beneficio de ese progreso-de-uno-mismo en que para muchos consiste, como salvoconducto de sus inconfesables codicias, el vocablo "progresismo": máximo señuelo del socialismo neocon, liberado entre la fétida marisma de los patos cojos y la ciénaga de los faisanes felones. El mismo señuelo que también corretea por los latifundios donde brincan las liebres eléctricas, y donde señoritos progresistas —herederos de la escopeta nacional— practican tiro al blanco sobre la gran metáfora cornuda del pueblo español: el muflón común, darwinianamente evolucionado en eurocornudo, también conocido por muflón europeo. Si se quiere, «el cabrón expiatorio», pues que a nadie mejor que al pueblo español cuadra la nomenclatura descriptiva empleada por el psiquiatra —y socialista— Luis Martín-Santos en su heterodoxa novela Tiempo de silencio: «Le grand bouc, el gran macho, el gran buco, el buco émissaire, el capro hispánico bien desarrollado. El cabrón expiatorio.» La misma víctima cornúpeta, para la que, por encima de ponérsele los cuernos sistemática e indecentemente, el dedazo progresista del sin-vergüenza que preside el Congreso "deloj" Diputados pretende una nueva perforación del intestino, aplicándole su irracional e intolerable ofensa de que «los parados son en gran medida nuestros cómplices». ¡Las cosas que hay que aguantar! (El inolvidable momento en el que al Sr. Bono le dió por convertir una entrevista realizada en un país con cinco millones de parados en su personal e impío club de la comedia puede escucharse aquí.)

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20-N: Defunción de Franco y el PSOE de las JONS.

20.11.11 | 12:38. Archivado en Roberto Malestar Rodríguez

VOX CLAMANTIS IN DESERTO
Que el Partido Socialista Obrero Español está en sus últimas exhalaciones es algo que vengo sosteniendo, nada literariamente por cierto, desde hace algún tiempo. Sin ir más lejos, aquí mismo, en Periodista Digital, publiqué mi «Homilía funeral sobre el socialismo español». Lo que pienso y sostengo es que o el Partido Socialista Obrero Español renueva verdaderamente su oxígeno o, más pronto que tarde, se autoextinguirá ahogado por la disnea social que padece como consecuencia de la actual congregación de señoritos neoconsocialistas que lo integra. Pero en un partido de Dumbos convertido en manada, donde todos en fatal totum revolutum aplauden mudos con las orejas sobre la pista circense de sus despropósitos, muy difícil veo yo, por no decir imposible, que descuelle la voz estentórea y ejemplar, en los momentos agónicos heroica, del socialista necesario: aquel hombre honrado que, estrellando su puño contra la mesa y cogiendo por las solapas al partido, le grite cara a cara: ¡Basta ya! ¡Hasta aquí hemos llegado!

A ninguna hacienda humana le es permitido mantenerse sin circunstancia propicia, pero tampoco cuando la propia acción de mantenimiento consiste en el sistemático des-hacer de las des-faciendas. De aquí la importancia de advertir a cuantos rehuyen “la derecha” que, mientras la socialdemocracia española no se libere del féretro neoconsocialista del PSOE de las JONS, tendrán derecha para rato, sencillamente, por ser socialmente intolerable la coexistencia de dos derechas en un Estado occidental del siglo XXI. Dos derechas, en efecto: una semirenqueante; la otra, sobre la que ahora trato, la peor con creces, partitocráticamente abocada a su extinción.

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¡ATENCIÓN AL DISCO ROJO!
Los síntomas del ahogo resultan tan evidentes que el actual Presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, frunciendo su especial cara de piedra bajo implante rococó, comienza a hacerle “ajcos” al porvenir público de ese partido, como la abuela de Saura con más de cien años, que es el suyo propio. Y bien se entiende, pues no creo que, ni genérico ni de marca, se encuentre en ninguna botica española el fármaco suficiente para la enfermísima enfermedad de tan centenario enfermo. Si acaso una purga, aunque no la taumatúrgica purga de Benito, porque Benito ni está ni se le espera. Claro que siendo España tan heteróclita, extemporáneamente, siempre habrá algún ingenuo rosaflor que, como los de la epicena Unión de Centro Democrático, todavía le espere sentado a la puerta de la casa del cadáver.

Mas al partido de los avisos subrepticios —experto en discos golpistas y teléfonos móviles pre electorales— esta vez le ha llegado la sazón de las extremas alarmas y los extremos cuidados: «¡Atención al disco rojo!» Es lo que se leía, el 27 de octubre de 1934, en El Socialista, el periódico golpista del PSOE: «Las nubes van cargadas camino de octubre: repetimos lo que dijimos hace unos meses: ¡Atención al disco rojo! El mes próximo puede ser nuestro octubre. Nos aguardan días de prueba, jornadas duras. La responsabilidad del proletariado español y sus cabezas directoras es enorme. Tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado. Y NUESTRA POLÍTICA INTERNACIONAL. Y NUESTROS PLANES DE SOCIALIZACIÓN.»

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Costumbres (terrorismo y pederastia)

29.10.11 | 12:40. Archivado en Roberto Malestar Rodríguez

Más allá de los estrados, el debate social sobre las costumbres atentatorias —tanto más cuanto más socialmente antipersonales— debe tener su forzoso lugar fuera de los límites del específico ámbito de la Justicia; muy especialmente cuando la reflexión afecta a las propias actuaciones judiciales y al propio cuerpo legislativo que las sustenta.

A ese debate pertenecen, precisamente, interrogaciones del siguiente tenor: ¿es buena o mala costumbre la del terrorista, que elige asesinar para satisfacer determinados fines políticos? Como también: ¿es buena o mala costumbre la del pederasta, que elige atentar contra la infancia para satisfacción de sus inconfesables fines sexuales? El aspecto cualitativo manifiesto en ambas cuestiones resulta evidente y nos obliga a reflexionar sobre la calidad social de determinadas costumbres, en este caso, consistentes en la comisión de la pederastia y el crimen. A reflexionar, por ejemplo, sobre los peligros derivados de confundir la razón con los fines; peligros cuya máxima efervescencia tiene lugar cuando, patológicamente, los fines se religan al crimen fundado en posiciones ideo-ilógicas.

Es que, en un ámbito de efectiva y recíproca libertad personal, a los fines políticos no sirven cualesquiera medios, tales como la amenaza, la extorsión, el secuestro o el asesinato. Medios, todos ellos, que coadyuvan, de manera contradictoria, a la más irracional eliminación, progresiva o irrevocable, de la razón misma.

Pero junto a tales preguntas, que interrogan sobre la bondad o maldad de aquellas costumbres, surgen a la vez otras cuyo primordial ingrediente es de carácter cuantitativo. Son preguntas lanzadas sobre nosotros como con dardo paralizador: “¿qué hacer con cien mil ciudadanos legalmente declarados terroristas, cómplices o secuaces de estos? ¿Encarcelarlos a todos?”

El lastre con el que se pretende apabullarnos —¡cien mil ciudadanos!— denuncia, sin embargo, el sentido de una pregunta tras cuya cáscara retórica se oculta la respuesta-afirmación de que el Estado no dispone de escollera penitenciaria suficiente ante la crecida torrencial de los jenízaros. Aún más, más persuasivamente: que contra cien mil ciudadanos el Estado (democrático) no dispone de potestad otra que la de hincarse de rodillas. Adviértase de paso, cómo, con la inoculación de la palabra “ciudadano” (¡cien mil ciudadanos!), se intenta hacer flotar, sobre una atmósfera de complejos hipergarantistas, el aeróstato inculpatorio de las conculcaciones.

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Epístola a Dani, el agnóstico de la laicidad (II)

05.10.11 | 12:30. Archivado en Roberto Malestar Rodríguez

Véase «Epístola a Dani, el agnóstico de la laicidad (I).»

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DELIRANDO (ENTRE PASOS Y CATEDRALES)
Siento tener que decirle por otra parte, Dani, que su prepotencia sólo es superada por su manifiesta imbecilidad. Porque lo vergonzoso no es lo que, con razonable tino, ha dejado escrito Magdalena del Amo en su artículo. Si se fija bien, lo verdaderamente vergonzoso es el conjunto de imbecilidades espumadas por usted desde el cráter de una boca frenopática. He dicho imbecilidades, ya que, en cuanto ideas, no hay báculo racional que las sostenga. Como ya usted sabrá, nuestro vocablo “imbécil” procede precisamente del latino “imbecillus” (ineficaz y estéril), derivado a su vez de “in-baculum”: lo que por carecer de apoyo apenas se sostiene. No por otra razón, por ser un delirante en su propia estulticia, también llamaba el romano delirus y stultus al imbécil. Por el contrario, el bacullum es justamente lo que, para su pastoreo ecuménico, lleva el Papa. Nada de baladí hay en el asunto si se considera que la encrucijada “del llevar y el no llevar”, “del tener y el no tener”, es el lugar donde florece la moral del resentimiento.

Aunque ya no se trata tanto de la vergüenza provocada por sus imbecilidades como de la vergüenza ajena que producen sus extemporáneas intervenciones. Extemporáneas e insultantes. Pues ya me dirá usted, si no, a cuento de qué viene expresarse con tan groseras maneras ante quienes, por decirlo así, no comulgan con “su ideario”:

—«Sra. Del Amo, manipula ud. la realidad de manera vergonzosa.»

—“Kalikatres, realiza ud. un batiburrillo donde mete todo sin ton y son y demuestra una profunda confusión mental.”

—«Kalikatres, ya veo que ud. no quiere razonar y sólo dice simplezas.»

—«En Madrid también hay mucha gente que ni espera al Papa ni le interesa lo más mínimo lo que dice.»

—[El Papa] «sólo es el jefe de una secta ultrarreaccionaria y anacrónica donde abundan los escándalos de pedofilia y que se dedica a dar lecciones a los demás.»

Usted sí que pertenece a una secta ultrarreaccionaria y anacrónica. Basta con leerle para percatarse de ello inmediatamente. Veamos:

«En Madrid también hay mucha gente que ni espera al Papa ni le interesa lo más mínimo lo que dice.» Bien, ¿y qué? ¡Ah, ya le entiendo!: quiere decirnos que, en vez de esperar al Papa, ha preferido usted irse a la playa, y por ello nos escribe, para comunicárnoslo. ¿Le parece a usted pertinente que todos los que, en vez de esperar al Papa por tener otras preferencias, actúen como lo hace usted: escupiéndoselo en la cara a cuantos han preferido esperarle? Si en ninguna parte del citado artículo se conmina a nadie a esperar al Papa, ¿quiere usted decirme a qué responde la vulgaridad de sus impertinencias? Porque ya sólo faltaba que pretendiese que a este orín suyo completamente fuera de tiesto se le tenga por argumento.

Y puesto que emplea su esfuerzo y tiempo para intervenir ante los demás con los propósitos que le mueven, tampoco le extrañe que los demás, sin mayores esfuerzos, entiendan que a usted sí le interesaba la visita del Papa, a quien sin duda supo esperar como agua de agosto, tácita y pacientemente, con la moral propia del cazador de moscas hemipléjico que, después de no haber atrapado la primera, se desquita exudando un ramillete febril de estolideces. Entiéndame bien y no se ofenda, que siendo el tonto necesario, nada tengo yo contra su especie. De hecho, sin despreciarlo ni olvidarse de él, acordó Dios, nuestro Señor, realojárnoslo sobre la tierra. De manera que no sólo a la divina gracia se debe el nacional-catolicismo, como usted mismo advierte, sino también, desde el orto de los tiempos, el tonto con su tontidad. Más si cabe, el tonto sin remedio, el tonto redomado, el tonto en fin como usted: tonto para su desgracia por la gracia de Dios. Y ya mencionado Éste, decía precisamente el autor de «¡Dios a la vista!» —don José Ortega y Gasset— que el tonto también es necesario «y sin duda es preciso aprovecharlo, pero que no estorbe, como en los circos.»

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Ante el Ministerio de la Muerte (I)

27.07.11 | 12:08. Archivado en Roberto Malestar Rodríguez

Creado, impuesto y fomentado por esa rara avis —entrevero insufrible de Carlos II el Hechizado y Fernando VII el Felón— que gobierna desde La Moncloa contra su propio pueblo, el Ministerio denominado de “Igualdad” constituye una gravísima y reaccionaria ofensa hacia media España.

Esto por lo pronto y cuando menos: no hay peor reaccionario que aquél que, pusilánime y criminalmente, atenta —reacciona, pues— contra el derecho natural que toda persona tiene a su propia plenitud desde el instante originario en que fue concebida.

Una ofensa que sumada a otras muchas sólo sirve para ahondar, todavía más, el difícilmente salvable socavón divisorio entre unos y otros españoles, donde, por personalísimo interés del irresponsable profundo que nos gobierna, se acumulan y crecen las aguas fétidas de nuestros paños más sucios.

Cierto es que, más tarde o más temprano, este irrepetible y, por lo mismo, inolvidable creador de acantilados sociales y proletarizador in crescendo de las clases medias (repugnante invento franquista que tanto le disgusta), Él, el hechizado Zapatero, se irá, pero no por voluntad propia, sino porque, ya con el agua al cuello, los masoquistas que aún le soportan y sostienen acabarán retirándole el gobernalle de la nación, sopena de encallarla definitivamente, sin remedio, en las playas del caos y la humanísima anarquía —que poco a poco, paulatinamente, asciende entre los ortos de los días.

El más que equívoco, perverso y siniestro Ministerio de “Igualdad” constituye, en rigor, un nido institucionalizado de desigualdades vergonzantes. No es que haya llegado a esto después de transcurrido un año de su infausta e indolente creación, sino que, desde ésta, tal fue ya, justa e instrumentalmente, su inconfesable misión programática: desde las alturas gubernamentales, desplomar cargas de profundidad contra el más mínimo atisbo existencial de oposición, especialmente cuanto más incursa ésta en una navegación de singladuras favorables.

También, liberar señuelos; siempre a tenor de las desviaciones sociales reveladas tanto por los demoscópicos radares de la Moncloa como por los paramonclovitas pulsómetros de las radio-cadenas del nuevo Movimiento.

Era previsto y sabido que para la secta política más atentatoria del legítimo socialismo español, para el PSOE de las JONS crear un Ministerio de “Igualdad” no podía ser otra cosa que un instrumento de provocación y auxilio propagandístico dispuesto al servicio exclusivo de ella misma; si se quiere, un instrumento “filesamente” costeado no por la propia secta, sino por cuenta y riesgo del erario público, que es lo que suelen hacer quienes acostumbran a invitar a lo grande, por supuesto, sin perjudicar su bolsillo; o lo que es peor, dejándole el pago en herencia a otros (Ley de Dependencia, etc): “crea leyes, que ya les quitarán los ojos a quienes nos releven”).

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Lunes, 23 de octubre

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