Opinión

El Abanico - El acoso sexual y el abuso de poder, unidos para siempre

13.10.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID (OTR/PRESS)

Que Hollywood no es ese mundo idílico que tan a menudo vemos en las películas, lo sabíamos todos. Que la meca del cine cobija bajo su gran manto protector escándalos sexuales y económicos que no ven la luz porque poderoso caballero es don dinero, también. Sin embargo y, aunque a cuentagotas, algunos de ellos se acaban de mostrar gracias al minucioso trabajo de dos periodistas, Jordi Kantor y Megan Twohey, del The New York Times, quienes haciendo gala de su profesionalidad y sin miedo a las represalias, han revelado lo que parece que era y sigue siendo práctica habitual de uno de los hombres más prestigiosos y conocidos del cine americano: el productor Harvey Weinstein. Le acusan de haber abusado de algunas actrices que o bien buscaban trabajo o bien lo conseguían, si a cambio aceptaban sus proposiciones deshonestas.
Ha sido la actriz Ashley Judd la primera en confesar que fue durante el festival de Sundance de 1997, cuando tuvo un episodio sexual no consentido con Weinstein. Ashley, que tenía entonces 23 años, le amenazó con llevarle ante los tribunales, denuncia que no llegó a efectuar gracias a que el poderoso productor le pagó 100.000 dólares por su silencio. Un silencio que ha roto 20 años después. No ha sido la única: otra actriz, Rose McGowan, ya dijo hace un año que ese mismo hombre la había violado, lo que no impidió que su novio, el director Robert Rodríguez, le vendiera a Weinstein la película de la que ella era protagonista.
Lo más sangrante ocurrió cuando McGowan fue a denunciarlo y la fiscal, que era mujer, le dijo que nunca podría derrotar a Weinstein porque ella había rodado escenas sexuales en una de sus películas. Esa misma actriz es la que señala a quienes supuestamente han sido sus cómplices, nada más y nada menos que Russell Crowe y el mismísimo Tarantino, que fueron quienes según cuenta se pusieron en contacto con ella para que frenara un artí culo que se iba a publicar en el The New York Times.
Este escándalo sexual no demuestra más que la dificultad que tienen las mujeres en cualquier parte del mundo, en cualquier sociedad por avanzada que sea, para hacerse un hueco en el mundo laboral sin tener que pagar un peaje por ello. Y cómo hombres sin escrúpulo utilizan su poder en las empresas para conseguir lo que no pueden de otra manera.
Ha sido la gran Meryl Streep, quien ha escrito que "comportamientos como el de Weinstein son inexcusables", aunque con ella siempre fue respetuoso. Critica sin embargo a quienes sabiendo de estos encuentros en hoteles, en baños, en despachos, lo han negado durante décadas. Y es ahí donde pone el dedo en la llaga señalando a los periodistas de entretenimiento que sabiendo lo que ocurría no lo denunciaron en sus medios de comunicación.
Un pecado, el del miedo, o el de la complicidad, que se puede hacer extensible a mucha gente, de todas las capas sociales, también al de la justicia, que defienden al abusador y no a su víctima.


El Abanico - Cataluña: Se acabó la fiesta, empieza la alta política

06.10.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Viendo el cariz que han tomado los acontecimientos, repetir una y otra vez de quién es la culpa, qué se pudo hacer y no se hizo, no sirve absolutamente de nada, solo es perder el tiempo en florituras, toda vez que el ambiente se ha crispado de tal manera que resulta imposible encontrar en Madrid interlocutores que no se exalten cuando oyen hablar del "caso catalán", o a la inversa, que no tachen de fascista a una mujer como Isabel Coixet, que sobradas muestras ha dado de que unidos conseguimos más que divididos por el odio.
No sé si cuando salga este artículo Puigdemont habrá plegado velas sabiendo que se encuentra en el borde mismo del abismo, y con él todos los que proponen la independencia, o si seguirá adelante con sus planes suicidas. No lo sé.
Tampoco si Mariano Rajoy habrá salido del sopor que le invade, para ponerse a trabajar sobre un programa de mínimos y máximos. Propuestas que deben ser estudiadas y discutidas por una parte y por otra, que deben tener un objetivo común: devolver a las instituciones a la legalidad, y aliviar el sentimiento de frustración, de rabia, de impotencia que estamos viviendo la mayoría de los españoles, también los catalanes, ante la incapacidad de una clase política que se ha demostrado inútil a la hora de buscar soluciones a un problema que viene de lejos, y que es el más grave que tenemos desde que Tejero entró en el Congreso de los Diputados a punta de pistola y secuestró a los representantes del pueblo español.
Diálogo es lo que se está pidiendo desde todas las instituciones: jurídicas, religiosas, sociales, políticas, deportivas, empresariales, sindicales, incluso desde la Eurocámara, sin que el Gobierno de la nación se dé por aludido, y tampoco los partidos del arco parlamentario, con los que algunos no se quieren sentar porque consideran que no tienen el suficiente "pedigree" democrático, o tan democrático como el PP, Ciudadanos y PSOE.
Vergüenza da cómo, ante un problema que se está demostrando muy perjudicial para la economía en su conjunto, para la convivencia de todos y cada uno de nosotros, los líderes solo piensen en cómo van a sacar el mayor rédito político en las próximas elecciones, bien sean autonómicas o generales.
Siento vergüenza también al escuchar a tertulianos prestigiosos insistir una y otra vez en si Gerard Piqué dijo lo suficientemente alto y claro que no es independentista, pese a haberlo repetido al menos en tres ocasiones durante la rueda de prensa del miércoles. Preguntas que no formulan a otros muchos deportistas españoles que están a favor de votar, o que han trasladado sus residencias a países donde pagan menos impuestos.
Hemos entrado en una espiral muy peligrosa en la que me niego a participar ni de palabra ni de obra. Condenar todo lo que huela a Cataluña o a España no demuestra más que el nacionalismo tiene muchos colores, todos incendiarios si alguien no se ocupa de apagarlos.


El Abanico - 1-O Día Internacional de las personas mayores

29.09.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Cuando hace diecisiete años la Asamblea General de Naciones Unidas designo el 1 de octubre Día Internacional de las Personas de Edad, lo hicieron a sabiendas de que año tras año aumenta la población de quienes han pasado la barrera de los 65, que en nuestro país alcanza una cifra récord: 8,6 millones de personas. La más alta de las registradas hasta ahora, según datos del Instituto Nacional de Estadística en su informe Movimiento Natural de la población.
Consciente de que a este problema, que lo es y muy importante, hay que buscarle soluciones rápidas, Carmen Balfagón Lloreda, Directora General del Instituto de Mayores y Servicios Sociales, ha organizado la "Semana del Mayor 2017", que comienza el próximo lunes día 2 y dura hasta el viernes 6, en la que van a participar expertos en: Las oportunidades que representa el envejecimiento, los derechos de las personas mayores, la promoción de una sociedad para todos, la sostenibilidad y la inclusión de los mayores en el entorno urbano, la discriminación de las personas mayores y el buen trato.
Temas muy interesantes en los que hace falta ahondar, debatir, para impulsar medidas que potencien el talento de los senior, así como su inclusión en el mercado laboral. Siendo este uno de los aspectos más urgentes debido a esas políticas empresariales que prescinden de la experiencia que dan los años, para apostar por la juventud, como si ser joven fuera un pasaporte que te lleva directo a la gloría. Sabiendo como sabemos que la horquilla de quienes trabajan y los que no lo hacen porque el mercado les rechaza, se estrecha cada día más. ¿O acaso no conocemos jóvenes que a los 30 siguen sin encontrar un trabajo estable que les proporcione la posibilidad de mirar el futuro con esperanza, siendo como son los mejor preparados? ¿Y qué decir de los que habiendo llegado a los 50 o a los 60, son rechazados sistemáticamente del mercado laboral?.
Un panorama vergonzante que demuestra la indiferencia de quienes pudiendo impulsar medidas para combatir esta lacra, no lo hacen, y no me refiero solo a los políticos, también a esos empresarios que en medio del desastre cuadran sus cuentas con grandes beneficios, mientras los jóvenes ganan sueldos miserables.
Que en España haya aumentado el número de millonarios mientras cuatro millones de ciudadanos siguen en paro demuestra la enorme desigualdad que existe en nuestra sociedad. Un desfase que obliga a muchas familias a vivir de las pensiones de sus mayores. Lo que impide que muchos de ellos puedan disfrutar de una jubilación honrosa.


El Abanico - El feminismo gana en los Emmys

22.09.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Los Emmy, que son los equivalentes a los premios que entrega la Academia de la Televisión en España, se volcó en homenajear este año a todas aquellas actrices, independientemente de la edad, que triunfan en la pequeña pantalla -ya no tan pequeña debido al aumento de cadenas en abierto, y de pago-. Un triunfo que demuestra cómo tanto la televisión como el teatro están apostando por series, telenovelas y obras de prestigiosos autores que necesitan de mujeres talentosas, con experiencia, capaces de interpretar con maestría a una criada (El cuento de la criada) o a una adinerada mujer que vive aterrorizada por el maltrato que le infringe su marido (Big Little Lies), a quien da vida una madura Nicole Kidman, quien aprovechó su momento de gloria para denunciar la violencia de género. Un drama que viven muchas mujeres, a quienes la sociedad no presta demasiada atención según sus propias palabras: "Es una enfermedad complicada e insidiosa, pero existe mucho más de lo que nos permitimos reconocer. Una enfermedad que está llena de vergüenza y secretos, de ahí que al concederme este premio, se esté reconociendo un problema que afecta a muchas mujeres" Nicole reivindicó también la falta de papeles potentes para las mujeres en el cine. Algo que ya denunció Melanie Griffith hace tiempo, con palabras como "las arrugas nos penalizan a quienes hemos pasado la barrera de los 50". Una realidad que debería sonrojar a la sociedad en su conjunto. No solo porque es discriminatoria la distinta vara de medir que se emplea con los hombres y las mujeres, también porque quienes más consumen cine, teatro, televisión, son la gente madura, mayoritariamente femenina.
Independientemente de esa problemática, lo que sí es cierto es que la apuesta de las televisiones por series que abordan los problemas reales de la sociedad, demuestra que se ha abierto un importante mercado que da trabajo a guionistas, actores y actrices, pero también que ante las cantidades ingentes de dólares o de euros que cuesta rodar una película, los productores prefieren meter su dinero en cadenas que cuentan con muchos más seguidores.
En la gala había mucha gente de color, empezando por Sterling K. Brown, premiado por su actuación en "This is us", que demuestra que hay que gritar para que la voz de las minorías llegue a los centros de poder. Y los negros llevan años reivindicando su importante papel no solo en el cine, también en la sociedad.
Ojalá el camino emprendido por los Emmys de visualizar a las mujeres, a los negros, a las minorías, no sea flor de un día, ahora que Donald Trump ocupa la presidencia y les ha puesto a todos ellos en el punto de mira de los radicales blancos, de la extrema derecha, del Ku Kux Klan.


El Abanico - ¿Quién se acuerda de los muertos del atentado del 17A?

16.09.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Es vergonzoso que cuando faltan apenas tres días para que se cumpla un mes del terrible atentado que tuvo lugar en las Ramblas de Barcelona, ningún político, de ningún partido, ninguna asociación ciudadana, alcaldes, concejales, medios de comunicación, tengan palabras de aliento para los 16 fallecidos y sus familias, así como para todos aquellos que todavía continúan ingresados en hospitales, o recuperándose de las heridas en sus propias casas, o vivieron de cerca un episodio que nunca van a olvidar.
Es como si de pronto, un tupido velo hubiera borrado todo lo que nos recuerde aquella fatídica tarde del mes de agosto, cuando la mayoría de nosotros volvíamos de la playa, o dábamos cabezadas frente al televisor.
Imágenes que quedaran grabadas a sangre y fuego en nuestra memoria, después de que las televisiones y redes sociales nos informaran sobre lo que acababa de ocurrir en la Ciudad Condal.
Comprendo que el referéndum del 1-0 ocupe buena parte de la información, pero no que se paralice el país hasta el punto de no permitir que sucesos tan trágicos como el del 17A, se ignoren, se aparquen hasta mejor ocasión, cuando con motivo del aniversario acudan todos a hacerse la foto y a prometer mano dura contra los terroristas.
Que 30 días después seguimos sin saber qué falló, cómo y dónde se gestó la tragedia, si los autores del atentado tuvieron cómplices en Francia o en Bruselas y quiénes son. No sabemos nada que pueda arrojar luz sobre cómo unos chicos tan jóvenes, conocidos de la gente de su barrio, pudieron llegar a preparar con tanto sigilo el asesinato de personas inocentes. Gente de todos los países, de todas las culturas, de todas las clases sociales, trabajadores en su mayoría.
Es indignante que después de la famosa manifestación, de la pelea vergonzante entre los distintos cuerpos de seguridad del Estado y la Generalitat, ni el ministro del Interior, tan aficionado como es a las ruedas de prensa, ni su homologo del Gobierno autónomo, se hayan reunido para buscar una mayor colaboración entre las distintas instituciones. A los ciudadanos lo que nos interesa saber es cómo podemos ser más eficaces en la lucha contra un terrorismo de nuevo cuño. Un trabajo compatible con buscar una solución a la parálisis política en la que está envuelta Cataluña.


El Abanico - ¿Quién se ocupa de los excluidos sociales?

15.09.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Cuando falta un mes para que volvamos a las urnas, los políticos siguen inmersos en disputas absurdas que se ha demostrado no llevan a ninguna parte, ni siquiera sirven para formar gobierno. Es más, diría que siguen dando un espectáculo de bajo coste, donde lo único que parece importarles, a todos sin excepción, es con quién no van a pactar: Sánchez no lo hará con el PP pero tampoco con Unidos Podemos, convertidos estos últimos en el enemigo a batir por las tres formaciones más importantes. Lo demuestra el que el líder de Ciudadanos Albert Rivera haya utilizado su visita a Venezuela para atacar a la formación naranja, poniendo a Pablo Iglesias a la altura de Maduro. Y mientras esto ocurre el presidente en funciones tocando la flauta. Sin dar explicaciones sobre la corrupción que anega sus filas, lo que demuestra hasta qué punto lo que hacen o dejen de hacer los políticos en nuestro país, siempre que sean de los nuestros, importa poco o muy poco a los ciudadanos, de lo contrario no se entiende que el partido de Mariano Rajoy siga siendo el más votado. Pero no solo eso, sorprende que a estas alturas y con la experiencia de los últimos meses no se exija a los representantes políticos propuestas para solucionar la grave crisis que nos afecta. Sería interesante que antes de llegar al Gobierno nos dijeran qué van a hacer con las pensiones, con la Sanidad, con la Educación, con tantos y tantos sectores que están pidiendo reformas a gritos, reformas que no llegan y que deberían ser prioritarias de cara al futuro.
Pero siendo todo esto grave, muy grave, lo peor de todo es la indiferencia que demuestran todos ellos ante los problemas como el de la desigualdad, el del riesgo de pobreza que en España alcanza a uno de cada tres ciudadanos, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística. Unos datos que dan escalofríos, miedo, pero de los que ninguno líder habla, seguramente porque no saben cómo abordar el problema, cómo solucionarlo, con lo que esto significa para una parte importante de la población. Unos ciudadanos que antes de la crisis pertenecían a esa clase media, hoy empobrecida, que se consideraba la joya de la corona por su fortaleza, por ser la que más impuestos paga, la que sostiene sobre sus hombros el peso de la crisis, pero sobre todo porque es la que menos se queja, avergonzados como están algunos de ellos por haber llegado a una situación económica que les asfixia, que les impide vivir con dignidad, incluso que les impide dar de comer a sus hijos, pagar la luz o el agua. En la encuesta de Condiciones de Vida el porcentaje de la población hay un dato al que se aferra el Gobierno como a un clavo ardiendo, pero que es a todas luces insignificantes: la pobreza y la exclusión social ha descendido en España en el último año y por primera vez desde que comenzó la crisis un 0,6 puntos porcentuales. Cifra que pone en solfa los brotes verdes de los que tanto presume de Guindos. De ahí lo importante que sería que en vez de andar a la gresca, insultándose unos y otros, nos dijeran qué sociedad quieren, cuáles son sus objetivos sociales y económicos, pero sobre todo ¿quién se va a ocupar de los excluidos sociales?.


El Abanico - El fondo o la forma: that is the question

08.09.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

De lo ocurrido en el Parlamento catalán el miércoles por la tarde, me quedo con la actuación de Carme Forcadell, su presidenta, porque de lo que se trataba era de interpretar un papel que le permitiera salir airosa de un trance que a todas luces le venía grande y además es ilegal.
Forcadell, que sobradas muestras ha dado de su capacidad para movilizar a las masas, hizo gala de una ignorancia supina sobre la utilización del reglamento de la Cámara, del que demostró no saber absolutamente nada.
Tampoco sus asesores, quienes antes de salir al pleno debieron darle una clase exprés o unas chuletas sobre cuáles son los derechos de la oposición, los turnos de palabra, los tiempos, tan importantes cuando lo que está en juego es la continuidad o no de Cataluña con el resto de España. Ahí es nada. Una decisión sumamente importante tomada no digo que a la ligera, pero sí de forma precipitada con el fin de que los partidos contrarios al referéndum -PSC, PP y Ciudadanos-, no tuvieran tiempo de preparar sus enmiendas y explicar a los ciudadanos del por qué de su no es no.
Tampoco me gustó la intervención de la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, entre otras razones, porque creo sinceramente que quien debió comparecer ante un hecho tan grave era el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
A Soraya le sobraron calificativos y le faltó ir directamente al grano, a las medidas que va a tomar el gobierno de la nación ante una situación tan anómala como la que se está viviendo en Cataluña pero que afecta sobremanera al resto de ciudadanos, preocupados por la deriva separatista.
Soraya habló para calmar el ánimo de sus militantes y votantes, prueba de ello es que las líneas gruesas de su discurso, las que se referían a lo que hará el gobierno de ahora en adelante, aparte de recurrir al Tribunal Constitucional, eso quedó deslucido, casi en un segundo plano.
Bien está la teatralidad en un mitin con tu gente, pero no en una situación como la que nos ocupa, que mantiene expectantes a las instituciones europeas, muy preocupados también tras el cariz que está tomando la negociación sobre el Brexit entre el Reino Unido y la Comunidad Europea mucho más dura de lo que se preveía en un aspecto tan sensible como es el de la inmigración europea.
Si a eso le sumamos la ilegalidad de los decretos firmados por Puigdemont y todos los miembros de su gobierno, así como la convocatoria para que la gente se manifieste en la calle, nos encontramos ante un golpe antidemocrático de imprevisibles consecuencias.


El Abanico - Guillermo y Enrique: La herida del dolor es alargada

01.09.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Cuando aquel 31 de agosto de 1997 recibí una llamada de la cadena Ser, instintivamente miré el reloj: eran las 4,30 de la madrugada. Me asusté, temiendo alguna desgracia familiar, pero no. Era Agustín, del programa de Carlos Llamas, para anunciarme que Lady Di había muerto en un accidente de coche, en el Puente del Alma, en Paris. Me quedé sin habla, impactada por la noticia que acababan de darme, mientras me hacía todo tipo de preguntas a las que no encontraba respuestas.
Lady Di y Dodi Al Fayed fueron durante ese verano los protagonistas indiscutibles de Extra Rosa, el programa que presentábamos Ana Rosa Quintana y yo en Antena 3 TV. Las últimas imágenes de la pareja las dimos el día anterior llegando a París. A Diana la felicidad le salía por todos los poros de su cuerpo. Nunca antes se había dejado ver con ninguno de sus amantes pero ese verano sí: divorciada como estaba, ya no le importaba que le vieran con su nuevo amor. Un millonario simpático, hijo de Al Fayed, el dueño de los almacenes Harrod*s, de Londres, emparentado con el magnate Khashoggi, amigo de Julio Iglesias y Ana García Obregón y asiduo a las fiestas de Marbella.
De las miles de imágenes que recogimos aquellos días hay una que la tengo clavada en la retina: la de sus hijos Guillermo y Enrique, tras el féretro de su madre. Caminaban junto a Carlos, su padre, y su abuelo el duque de Edimburgo. Iban serios, cabizbajos, agarrados de la mano seguramente sin entender lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Eran demasiado jóvenes para saber cómo iba a influir en sus vidas la muerte de una mujer como Lady Di, así como en el devenir de la monarquía británica.
Han tenido que pasar veinte años para que Guillermo y Enrique se abran en canal y saquen todo el dolor que llevaban dentro, así como reconocer el vacío que sintieron al perder a una madre que si, bien es cierto que cometió algunos errores, también lo es que siempre, siempre puso a sus hijos por delante de su propia felicidad.
Confesar como han confesado que se arrepienten de no haber prestado atención a la última llamada que les hizo porque estaban jugando, demuestra cuán profundo es su arrepentimiento. Tan grande que tuvieron que recibir asistencia psicológica durante años. Lo dicen los expertos: cuando un ser querido se va hay que pasar el duelo, no intentar ocultarlo, y dar rienda suelta al llanto y a esa sensación de orfandad que a todos nos invade en algún momento de nuestra vida. Ellos no lo pudieron hacer, encorsetados como viven los Windsor y educados para que nunca, ocurra lo que ocurra, den rienda suelta a sus sentimientos más íntimos.
En el documental que han grabado para la BBC "Diana 7 días", han hablado a calzón quitado, dando respuesta a muchas de las preguntas que nos hemos hecho a través de estos años. Así por ejemplo, tienen palabras de agradecimiento y cariño hacia su abuela la Reina Isabel porque, según han manifestado, se volcó en protegerles de la curiosidad y de la persecución continua de los medios. También hacia su padre porque "él pasó por el mismo proceso de duelo que nosotros". Ni una palabra sobre las dos personas que más odiaba Diana, su suegro el Duque de Edimburgo y Camilla Parker.
Conscientes de que el mito de Diana sigue presente en el corazón de la gente, han querido protagonizar algunos actos de los muchos que están teniendo lugar en Londres y en el mundo. Por ejemplo, en el Palacio de Kensington, la residencia oficial de Diana, han inaugurado un pequeño jardín con sus flores favoritas, donde piensan instalar un monumento que recuerde la figura de Diana a quienes a diario se acercan a rendirle su pequeño homenaje.
También Carlos y Enrique se han reunidos con los representantes de aquellos asociaciones benéficas a las que tanto apoyó su madre para colaborar con ellos. Pequeñas obras con las que intentan llenar el gran vacío que dejó en sus vidas. Hoy Diana ya puede descansar tranquila y ellos rendirle el tributo que no le rindieron cuando murió.


El Abanico - Aumenta el turismo internacional en la Costa del Sol

25.08.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, (OTR/PRESS)

Los datos facilitados por la oficina de Turismo Costa del Sol y el Instituto Nacional de Estadística (INE) no pueden ser más alentadores tanto para los hoteleros como para los restauradores y, por supuesto, para los 170.000 empleados que gracias a la avalancha de extranjeros han conseguido un trabajo durante los meses de verano. Sorprende sin embargo el descenso de los visitantes nacionales que puede deberse a que, animados por la recuperación de la que tanto alardea el gobierno, hayan optado por viajar a otros lugares fuera de nuestro país o simplemente se hayan quedado en su casa, en sus segundas residencias, o bien hayan alquilado pisos o apartamentos turísticos que al no estar declarados no hay manera de saber el número de personas que se aprovechan de estas ofertas.
Una cosa sí es cierta: la gente se mueve con más alegría que otros años, algo que se palpa en el ambiente, en las terrazas, en los restaurantes, en los supermercados y en los lugares de copas, llenos hasta la bandera, algo menos en las tiendas de ropa, seguramente porque hay demasiada oferta y mercadillos a precio de coste, y porque entre comprarte un vestido, teniendo como tenemos los armarios llenos a rebosar, o pasar un día con los amigos en el chiringuito más cercano, la mayoría de los españoles opta por la segunda opción.
Está claro que la crisis, la larga crisis de la que todavía no ha salido una parte importante de los españoles y que ha hecho estragos entre los más débiles y la clase media, nos ha obligado a ponernos las pilas y a cambiar el orden de nuestras prioridades, obsesionados como estábamos por consumir, consumir y consumir.
Ojalá que las administraciones implicadas encuentren la manera de reordenar esta avalancha de turistas que inunda nuestro país, y que según algunos datos pueden llegar a los 84 millones este 2017, lo que dificulta la no solo la convivencia en determinadas zonas de grandes ciudades como Barcelona, Málaga o Madrid, por poner solo un ejemplo, también porque hay que evitar el colapso de los servicios sociales: hospitales y centros de salud, consumo de agua, saneamientos, etc. Y claro está el tema de la limpieza de nuestras calles, que todos queremos tener como los chorros del oro de limpias, pero sin que eso les suponga aplicarse las mínimas normas de conducta: no tirar basura al suelo, recoger la mierda de los chuchos, etc.etc.
Los presupuestos de los Ayuntamientos son los que son y no se pueden estirar como los chicles, y la realidad es que todos andan justos de dinero, atendiendo las necesidades de sus conciudadanos, que son muchas, y muchas más las que les exigimos, sin darnos cuenta que atenderlas todas requiere subir impuestos, bastante abultados ya y contar con el consentimiento del señor Montoro, a quien no le gusta que los ayuntamientos gasten más de lo que él presupuesta para cumplir con el déficit. Problemas todos de difícil solución que habrá que abordar entre todos si no queremos morir de éxito.


El Abanico - Banderas: No quiero ni un euro de dinero público

18.08.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 17 Ago. (OTR/PRESS)

Antonio Banderas, quien en unas semanas comenzará el rodaje en Italia de una nueva película, volvió a Marbella como cada verano para celebrar su cumpleaños y para participar en la gala de Starlite, de la que es el anfitrión estrella junto con Sandra García San Juan. Como ya es tradición, antes de la gala tiene un encuentro con la prensa en el que suele hablar a calzón quitado. En esta ocasión, sobre dos aspectos importantes y de plena actualidad.
El primero, sobre la posibilidad de que Starlite se vaya de Marbella por disparidad de criterios sobre su uso con algunos miembros del actual equipo de gobierno del Ayuntamiento, lo que en opinión de Antonio seria una pérdida muy importante para una ciudad que ha recuperado su prestigio de cara al exterior: "Una ciudad que vive del turismo no puede perder un festival por el que pasan los mejores cantantes. De ahí la necesidad de que encuentren una buena solución para todos".
El segundo, sobre lo decepcionado que está de la política o mejor dicho, de los políticos al uso. Que esto lo diga un actor que lleva años comprometido con Andalucía, promocionando el nombre de España, de Málaga y de Marbella por el mundo, debería hacer reflexionar a quienes solo buscan el titular inmediato en las redes o en la prensa diaria.
Si hay alguien merecedor del premio Marca España este es el malagueño. No solo porque durante el tiempo que vivió en Los Angeles su casa siempre estuvo abierta a los actores y actrices españoles que llegaban en busca de una oportunidad, también porque por allí desfilaron grandes personajes como el matrimonio Obama o el matrimonio Clinton, a quienes agasajaba cocinando él mismo una paella o una buena tortilla de patatas como platos típicamente españoles.
Antonio sabe que hay gente que le da patadas en su culo porque no se las pueden a dar a otros con más poder político, de ahí que no le duelen prendas cuando dice que: "No quiero un euro público porque siempre viene envenenado". Y tiene razón. De ahí que creara su propia Fundación "Lágrimas y favores", entre cuyos objetivos está ayudar a la cultura y la educación, así como becar a aquellos alumnos de la Universidad de Málaga para que puedan estudiar durante un cuatrimestre en distintas universidades de Canadá y Estados Unidos.
Una obra que le reconforta, sobre todo cuando, paseando por Londres, se le acercó uno de esos jóvenes para agradecerle lo que ha hecho por ellos. Una labor filantrópica a la que se han sumado otros destacados personajes como Miguel Poveda, Dani García, Simeone o Sara Baras, cada uno con un objetivo distinto, pero todos con una causa común: ayudar a que los jóvenes que no disponen de medios económicos puedan salir adelante y encontrar su camino.


El Abanico - Juan Carlos y Marta Gayá: historia de una fuerte amistad

11.08.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 10 Ago. (OTR/PRESS)

Las fotos publicadas por OK Diario en las que aparece el Rey Juan Carlos con Marta Gayá, en la inauguración de una exposición celebrada en Irlanda, son sin duda alguna una gran exclusiva, que ha originado todo tipo de comentarios. Muchos de ellos, sorprendidos de que después de tantos años separados, se vuelvan a ver. Cuando la realidad es que nunca dejaron de hacerlo y quién sabe si de viajar juntos, al menos después de que el rey emérito se viera obligado a cortar su relación con Corinna.
Que el rey busque refugio y compañía en la mujer más discreta de cuantas han pasado por su vida, es normal teniendo en cuenta que fue uno de sus grandes amores. Una historia que acabó por miedo de que saliera en prensa, cuando lo cierto es que la mayoría de los periodistas de esa época conocíamos el romance. Que no se publicara en grandes titulares no demuestra más que la "discreción" con la que llevaron y llevamos la relación, así como el respeto que los editores de los grandes medios tenían por el Jefe del Estado y por la Reina Sofía, la gran sufridora de la pareja.
No sé si, como dicen, el rey emérito y Marta Gayá han retomado la relación en el punto que la dejaron. Me cuesta creerlo por varias razones: porque ha pasado el tiempo suficiente como para que aquel amor se haya convertido en una sincera y fuerte amistad, que puede ser la antesala de algo más profundo o simplemente la continuación de lo que pudo llegar a ser y no fue. Ello no les impediría encontrarse de vez en cuando, ahora que Don Juan Carlos tiene tiempo libre y la libertad suficiente como para aceptar la invitación de un amigo, en este caso del mexicano Sanginés-Krause, para viajar hasta Irlanda en donde se ha quedado unos días disfrutando del clima y de la tranquilidad que le da saber que quienes le acompañan no correrán a ningún programa o revista a contar las incidencias de la jornada.
Reconozco la simpatía y el afecto que siento por Juan Carlos y el reconocimiento por todo lo que ha hecho por nuestro país, más ahora que todo el mundo le critica y pone en tela de juicio el papel que desempeñó tras la muerte de Franco, que nos ha permitido celebrar los 40 años de las primeras elecciones democráticas a bombo y platillo. Que se ha equivocado, y ¿quién no?. Miedo me dan esas gentes que se creen que están siempre en posesión de la verdad.
Imagino el dolor del rey al ver que no le han invitado a los actos conmemorativos de aquella fecha histórica, como tampoco a la festividad del 12 de octubre, pero más al ver que quienes más tenían que agradecerle su posicionamiento a favor de las libertades en momentos muy difíciles y complicados, hoy le rehúyen.


El abanico - El descanso hay que trabajarlo

04.08.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 3 Ago. (OTR/PRESS)

Nunca he entendido a quienes se van de vacaciones y no paran de correr, de cruzar ríos y montañas o de sumergirse en lugares donde las colas son kilométricas para tomarte una simple hamburguesa. Quizá porque para mí el descanso es otra cosa, es hacer aquello que el trabajo y las obligaciones familiares no te permiten dedicarle el tiempo preciso que se necesita para mirar detenidamente a las musarañas. Por ejemplo, ¿acaso hay mayor placer que tumbarte en la arena o en la hamaca de la playa con un buen libro, darte un chapuzón de vez en cuando, comer un pescaíto o una langosta si tu economía te lo permite, olvidándote de que las horas pasan irremediablemente?. Creo sinceramente que no, por eso soy partidaria de dejar las preocupaciones laborales o de cualquier otro tipo para la vuelta del verano.
Desconectar de las inclemencias de lo cotidiano requiere tiempo y ganas, muchas ganas quizá porque, acostumbrados como estamos a circular por la autopista de la vida a 250 por hora, nos cuesta trabajo reducir el nivel de estrés y por supuesto de velocidad. Hace unos días me encontré en el centro comercial de Guadalmina en Marbella, con Dolores de Cospedal, ministra de Defensa, secretaria general del PP y no sé cuantas cosas más. Le pregunté si venía dispuesta a desconectar del mundo, me dijo que sí, lo necesitaba. La comprendí divinamente porque hay un momento que no hacer nada se convierte en lo prioritario. Me la volví a encontrar de nuevo unos días después en el restaurante El Ancla, de donde es asidua, y ya tenía otra cara, más relajada, más en sintonía con el ambiente. También andan por allí del Bosque, preocupado por el futuro inmediato de su buen amigo Villar, y José María Aznar, que según me comentan ha cambiado mucho, en el sentido de que está más simpático, más atento con quienes se acercan a saludarle, pero igual de activo que siempre lo que le permite mantener un tono muscular que es la envidia de todos aquellos que se matan corriendo y no consiguen eliminar la tripita.
Cuenta Bernardino Lombao, que fue su entrenador y el que le metió el gusanillo de hacer deporte en el cuerpo, que Aznar ha conseguido esa tableta que solo los grandes deportistas lucen, a base de mucha constancia. Fue la condición que le puso el día que le llamó por teléfono siendo presidente del Gobierno para preguntarle si se animaba a entrenarle. Le dijo que sí con una condición, que no se saltara las clases. No lo hizo ni entonces ni ahora, y doy fe que es así porque le veo pasar todas las mañanas frente a mi casa corriendo como un galgo. Con la misma velocidad y ligereza de siempre para desesperación de sus escoltas que le siguen.
Para mí en cambio el mejor ejercicio es tirarme a la bartola en el sofá de mi casa y darle al mando de la tele hasta encontrar un programa, una serie que me atrape. Ahora estoy enganchada a una francesa "La Riviera" que tiene todos los ingredientes de las novelas de Agatha Christie: acción, intriga, amor y lujo. El coctel perfecto para una tarde de verano.


Miércoles, 18 de octubre

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