Opinión

Rafael Torres - Machado, embestido

17.08.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, (OTR/PRESS)

"De diez cabezas, nueve embisten y una piensa. Nunca extrañeis que un bruto se descuerne luchando por la idea". Lo escribió don Antonio Machado en sus Proverbios y Cantares, y he aquí que el Ayuntamiento de Sabadell ha ido a encargar un informe sobre la nomenclatura de las calles del municipio al brutal poseedor de una de esas nueve cabezas de ciega embestida que, al descornarse por la idea, se llevan por delante la razón, matándola o dejándola gravemente herida.
Según ese conspicuo representante del club de las nueve cabezas, el "historiador" independentista al que el consistorio de Sabadell encargó la relación de calles cuyos nombres debieran ser objeto de purga por su aroma franquista, don Antonio Machado, el poeta, el maestro, el republicano, el hombre que desobedeció la orden de evacuar de Madrid a los intelectuales cuando la ciudad amenazaba caer en noviembre del 36 y se le encontró al cabo, tan mayor, en una cola donde se repartían viejos fusiles para defenderla de la horda invasora, don Antonio Machado, digo, amigo del pueblo, hijo y hermano de poetas, símbolo máximo de la tragedia del exilio, amante del pensamiento y novio de la libertad, fue, según el que se descornó en su informe erradicador, algo peor que un franquista: "Españolista y hostil a la lengua catalana".
El alcalde de Sabadell se ha desmarcado de ese "pogromo" contra lo más preclaro de España y de la Humanidad, Machado, Lorca, Garcilaso, Calderón, Quevedo, Larra..., cuyos nombres deberían borrarse, si dependiera del historiador-inquisidor que se descuerna por la "idea", de las humildes calles y plazas de la ciudad que a ellos están dedicadas, pero fue él, el alcalde o alguno de los suyos, el que eligió para redactar el informe a una cabeza de las que embisten, y no a una de las que piensan, que escasean, pero que alguna hay.
La pobre Ley de la Memoria Histórica, bajo cuyo manto parece querer ampararse semejante desafuero, debería incluir en su articulado severísimas sanciones contra los munícipes o sus amiguetes que confunden arteramente, o con ignorancia supina, la velocidad con el tocino, el culo con las témporas y el arte, la música o la literatura de calidad, esto es, útil al disfrute y a la elevación de la sociedad, con el carnet político o el ADN nacional de sus creadores.
De diez cabezas, nueve embisten y una piensa. En Sabadell, como ya ocurrió en algunos otros sitios a la hora de discernir la gloria o la toxicidad de los nombres de las calles, no encontraron, no buscaron más bien, la que piensa.


Rafael Torres - Fronteras S.A. y Franco S.L.

15.08.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, (OTR/PRESS)

En el disparate no cabe el más ni el menos, de modo que resulta imposible establecer qué es más disparatado, si dejar una parte del control de las fronteras nacionales aeorportuarias en manos de una empresa privada, o la conversión del Pazo de Meirás, antaño guarida del sátrapa, en un monumento, como el Valle de los Caídos, de exaltación fascista.
Lo primero, la cesión del control de las fronteras a una empresa que, encima, paga salarios de hambre a los trabajadores que, sin serlo, hacen las veces de agentes aduaneros, de guardias civiles o de carabineros, no sólo es brutal, sino sólo propio de un país al que sus gobernantes han puesto en almoneda. La compañía beneficiaria de semejante atentado privatizador podría llamarse tranquilamente Fronteras S.A.
Lo segundo, y pues se pretende que sea la Fundación Francisco Franco la que gestione las visitas al alucinante pazo que el "comandantín" pilló de aquella manera, resulta, pues todo queda en casa, como más Sociedad Limitada. Siendo también brutal como el primer disparate objeto de ésta columna, ese de encargar la seguridad de las fronteras a particulares, éste segundo, el de las apologéticas visitas guidas al pazo, imagino que brazo en alto e impasible el ademán, supone además un escarnio intolerable para las víctimas de aquél psicópata y para España, su mayor víctima, en general.
Los acontecimientos del aeropuerto barcelonés de El Prat han recordado, además de lo mucho que trabajan y lo poco que ganan los seguratas de la concesionaria, el sindiós que supuso, que supone, la privatización de ese servicio estratégico que no puede bajo ningún concepto enajenarse de la gestión pública, y cuyo retorno a ésta, en consecuencia, es un asunto urgente y de esos a los que se alude como de interés general.
De otra parte, la resolución activa y firme del consistorio de Sada, en cuyo término se halla el pazo de Meirás, señala racionalmente la actitud institucional que debería oponerse a la pretensión de crear o reforzar en dicho pazo un emporio de exaltación del personaje que marcó el período más tenebroso y criminal de nuestra historia reciente.
Fronteras S.A., Franco S.L. No, gracias.


Rafael Torres - La hora del bocadillo, kaput

10.08.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 9 Ago. (OTR/PRESS)

Los patronos quieren acabar con la hora del bocadillo, y eso que el bocadillo lo ponen los trabajadores. La hora del bocadillo, que no es una hora, sino el rato que emplean los asalariados en tomarse un tentempié a media mañana, cuando la gusa y el desfallecimiento se hacen patentes, no era, cual suponíamos, una conquista laboral, sino una merced producto, según acaba de sugerir el Tribunal Supremo, de la longanimidad, la bonhomía y la tolerancia de los empresarios.
Esos veinte minutos que los trabajadores usan para poder seguir trabajando en condiciones, y más en el régimen de neoesclavitud en que se halla hoy el mundo del trabajo, va a resultar que eran una dádiva, y no una inversión. La realidad, empero, contradice al Supremo, pues ¿qué ser humano no reducido estrictamente a trabajos forzados y al látigo de cómitre puede aguantar ocho horas seguidas sin tomar un poco de aliento y rellenar someramente el depósito?

El patrono invierte veinte minutos para garantizarse el rendimiento y las ocho horas de plusvalías que le proporciona cada uno de sus trabajadores, más las extras que muchos ya ni pagan. No es, era, mala inversión, pero se ve que la tradicional renuencia de nuestros empresarios a invertir y a reinvertir se ha exasperado, o se ha venido arriba con la permisividad de la Reforma Laboral del PP en lo tocante a la explotación, y los patronos prefieren que sean los trabajadores los que paguen enteramente esa inversión, esto es, la hora del bocadillo, y el bocadillo.
Otra cosa sería, ciertamente, si lo que se pretendiera, incluso también con el aval del Supremo, fuera introducir alguna racionalidad en la "hora del café" en la que parecen instalarse durante más de una hora, y de dos, esos funcionarios públicos y esos directivos de empresas y de bancos que cuando son requeridos por los usuarios están casi siempre, en consecuencia, tomando café en su maravillosa hora del café.
Pero en el país de la desigualdad, no todas las horas son iguales. La del café, tan fina, tan aromática, tan muelle, tan cercana a la dirección, se respeta, en tanto que la hora del bocadillo, la humilde, la de los currantes, podemos decir que tiene las horas contadas. Otras sentencias del Tribunal Supremo hemos visto como más puestas en razón.


Rafael Torres - Turismo: Pan y hambre

08.08.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, (OTR/PRESS)

No son los vandalismos de los chicos de la CUP los que ponen en peligro el turismo, sino el modelo actual del propio turismo, que se caracteriza por no sujetarse a modelo ninguno, salvo, en todo caso, al de matar a la gallina de los huevos de oro, ese que se inspira, a su vez, en el de pan para hoy, y hambre para mañana.
Playas maravillosas, paisajes de ensueño, monumentos fabulosos, ciudades bellísimas, gastronomía variada y deliciosa o paisanaje en general amable y hospitalario con el viajero, hemos tenido siempre, y también un número crecido de extranjeros rulando por aquí en pos de todo ello, o de una parte de ello, pero ésto de las turbas cruceriles, de las masas ávidas de desparrame y de las multitudes erráticas llenándolo todo, desvirtuándolo todo, liquidando por su desproporcionado número la maravilla, el ensueño, lo fabuloso, la belleza, la gastronomía y hasta, en consecuencia, la mansa hospitalidad, nada tiene que ver con el turismo, y sí con la más desasosegante y brutal exacción.
Instalados, pues, en el modelo de la gallina y del pan para hoy, momento es de darnos cuenta de que cuando ésto se acabe, y buena parte de los 85 millones de turistas se vayan a otro sitio, el pan que produjeron se lo habrán llevado los especuladores, los caseros piratas, los fondos de inversión, los propietarios de las cadenas hoteleras y de restauración, en tanto que el hambre se quedará, para repartirla, entre los trabajadores que hoy son explotados sin piedad en la industria turística a cambio de plato y catre, y en Ibiza ni catre.
Pero aunque los beneficios económicos de ese despojo, de esa degradación de la vida ordinaria, estuvieran algo más y mejor repartidos, ¿desde cuándo los españoles hemos puesto en almoneda la propiedad y el uso de nuestra casa común? ¿Desde cuando de señores, bien que pobres, hemos devenido en criados? ¿Desde cuándo nos aherroja el contrato por el que nuestros hijos o se suman a la servidumbre del turista, o han de emigrar en busca de empleos y vidas de más aire? No sé desde cuándo todo eso, pero hoy es así.
Eso que se ha dado en llamar turismofobia no es, a falta de racionalidad política, sino un síntoma del instinto colectivo de conservación: el pan de hoy tiene un gusto amargo, insoportable, a hambre de mañana.


Rafael Torres - ¿Secuestro? ¿Maltrato? ¿Ligereza?

03.08.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, (OTR/PRESS)

Nada es pecado, salvo la ligereza, escribió Oscar Wilde con su agudísimo instinto para desnudar la verdad, para despojarla de cuanto la falsifica. Pues bien; para ligereza, la de confundir alegremente un asunto de conflictivo fracaso matrimonial que deviene en el secuestro materno de unos menores, con un caso arquetípico de violencia machista contra la mujer, cual está sucediendo con el que protagoniza Juana Rivas, bien que instrumentalizado por otros/as, ávidos/as de reconocimiento y afán de notoriedad.
Confundir con obscena ligereza el maltrato a las mujeres, esa lacra ancestral que hoy se sustancia de mil maneras, desde el feminicidio a la discriminación salarial, pasando por la tortura doméstica, la trata de blancas, la violación, la cosificación y hasta por la agresión del en apariencia inocuo piropo callejero, con los episodios sórdidos que jalonan un divorcio mal llevado y peor aconsejado, equivale a confundir radicalmente las fórmulas para combatir vencer ese fenómeno monstruoso que lastima, aherroja y mata, de una u otra manera, a la mitad de la Humanidad.
Según se van conociendo los extremos y los detalles de ese caso, que nunca debió salir de los templados, garantistas y ecuánimes territorios de la Justicia, muchos, por fortuna, van entendiendo que no se trata de una película de buenos y malos (buena y malo, más exactamente), que no es oro todo lo que reluce y que lo que está en juego es, ni más ni menos, que el bienestar y los derechos de unos niños de 3 y 10 años, víctimas de la relación malhadada de sus progenitores y, a lo último, de un secuestro que no puede sino afectarles gravísimamente.
Cuando se montó el Fuenteovejuna de Maracena ("Juana está en mi casa") para impedir la resolución judicial que dictaba la devolución al padre de los niños retenidos ilegalmente por la madre, la mayoría de quienes lo secundaron lo hicieron de buena fe, creyendo que su testimonial posicionamiento contribuía a la cruzada contra el maltrato, y no, cual en realidad sucedía, al desquiciamiento de una situación que, inabordable e irresoluble desde el encono personal o de género, no podía sino agravarse lejos de su espacio adecuado, la Justicia.
Algo más de reflexión y de información están permitiendo, bien que para horror de los malos/as consejeros/as, una visión más respetuosa con la realidad, liberada del pecado de la ligereza.


Rafael Torres - El Fuenteovejuna de los niños secuestrados

01.08.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Las leyes para la protección de los menores se han dictado para impedir, por ejemplo, que sus progenitores, cualquiera de ellos, les secuestren. Y los jueces están para discernir, cuando el caso lo requiere por los motivos que sean, sobre si la responsabilidad de la custodia o de la patria potestad de los niños ha de recaer sobre el padre, sobre la madre, sobre ambos o sobre ninguno de los dos. Sin embargo, en el caso de Juana Rivas, ni las leyes, ni los tribunales, ni el padre, ni ella, han sabido respetar ni garantizar los derechos más elementales de esas criaturas que se hallan en paradero desconocido, secuestrados por su madre precisamente.
La exclusiva toma en consideración de la circunstancia de que hace 8 años el padre italiano de esos niños fue condenado a tres meses de prisión por maltrato, desestimando cualquier otra consideración sobre el sinfín de circunstancias que rodean el caso, y desde luego cualquier clase de reflexión y de razonamiento ponderado en base al interés superior de los niños, ha generado una especie de Fuenteovejuna que defiende el rapto de esos menores por su madre, que no quiso devolverlos al padre, su ex-marido, pese a los requerimientos judiciales para que lo hiciera.
La leyes, y no sólo en el contencioso con Cataluña, están para cumplirlas, y los ciudadanos, sus usuarios, obligados a recurrir a ellas en caso de conflicto, olvidándose de actuar por las bravas, y mucho menos habiendo niños por medio. El ex-marido de Juana Rivas, el padre de los menores sacados ilegalmente de su país de residencia por la madre, no ha sido despojado del derecho y el deber de custodia y de tutela de sus hijos, no habiendo iniciado la madre procedimiento legal alguno reclamando ese derecho y ese deber para sí sola. No hace falta señalar, pues, que si hay algún motivo para retirar al padre la custodia de sus hijos, ha de ser la Justicia la que lo establezca, así como los términos de su cumplimiento.
En el caos generado entre unos y otros, entre los juzgados italianos y españoles de una parte, y de unos padres desatentados de otra, parece que va a poner un poco de cordura el juzgado de Granada que ha citado a ambos a declarar la semana que viene. Solo ese careo, prescindiendo de autos incumplidos, Fuenteovejunas y ruido, puede promover el principio del fin del calvario de esos menores.
Flaco favor le hace a la lucha contra el feminicidio, esa pavorosa lacra machista que en España se cobra la vida de tantas mujeres, el Fuenteovejuna montado en torno a un caso en el que, por lo ininteligible sin la información y la reflexión necesarias, solo pueden entender los tribunales de Justicia.


Rafael Torres - La memoria de Rajoy

27.07.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Si es verdad eso de que los españoles somos unos ignorantes financieros, Mariano Rajoy nos representaría perfectamente. Ahora bien; siendo como él es el presidente de un partido político que, como el Barça, es más que un club, más que un partido, un partido y algo más, diríase que una empresa de intermediación financiera penetrada de "lobbys", tramas, comisionistas y cacos más o menos por libre cual acreditarían sus numerosos casos conocidos de corrupción, ya podía haber espabilado un poco en lo tocante a los dineros, que, al parecer, iban y venían descontrolados por Génova como si no hubiera un mañana.
Sólo la amnesia permite eludir el perjurio, manteniendo en su nebulosa la verdad. En su testifical en la vista del Caso Gürtel, Rajoy ha venido a decir que no se acuerda de nada, "salvo de alguna cosa", y puede que, en efecto, no recuerde detalles de las circunstancias que han llevado al partido que dirige a ser percibido, si no como la cueva de Alí Babá, sí como la casa de Tócame Roque. La amnesia habita en el mismo espacio cerebral que el recuerdo, que la memoria, suplantándolos. Pese a los visibles esfuerzos del presidente del Gobierno para no incurrir en falsedad, que no sólo es una cosa muy fea, sino que está severamente castigada por la Ley, hemos visto cómo en algunos pasajes de su intervención, en algunas respuestas, la nebulosa vencía a la claridad.
Ante un presidente del Tribunal algo fosco y hosco, que cortaba de raíz, por considerarlo impertinente, cualquier elipsis, divagación o circunloquio pese a la importancia de esas figuras en el esclarecimiento de la verdad, ni los interrogadores ni el interrogado han podido, en consecuencia, lucirse demasiado. Con todo, no se trataba de lucirse, sino de arrojar luz, de iluminar, pero hay severidades que comprometen tanto una cosa como la otra, de suerte que Rajoy, maestro del chascarrillo, apenas si ha conseguido deslizar alguna de sus perlas, como esa de que responde en gallego porque no va a responder en riojano.
Se dice que lo que no queda en la memoria, no merece la pena, pero seguramente eso no es aplicable a las lagunas de Rajoy. Tantos años en puestos de alta responsabilidad en el partido y en el Gobierno, tantos años de presidente de ambos, tantos años de Génova, tantas movidas, tantas reuniones, tantos correos, tantas cosas, merecerían una memoria más despejada, siquiera para contribuir a que la historia del presente se escriba, como al propio Rajoy le gusta decir, con sentido común y como dios manda.


Rafael Torres - Los líderes vagos

25.07.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Los actuales líderes del independentismo catalán son tan dejados, tan "mandrós", que no se han tomado la molestia de atraer a su causa, previamente a su movida, a una mayoría significativa de catalanes, entendiendo por significativa, en un asunto de tanta transcendencia como el de la secesión, a no menos de las tres cuartas partes de ellos. Por ese su desprecio al trabajo, que en política no es timar a la gente con las estampitas de una Arcadia superior y feliz, han fiado al sentimiento nacional, que en Cataluña en intenso, antiguo y profundo, el curro, suponiendo que ese sentimiento les faculta a ellos para burlarse, hasta los extremos más delirantes, de la razón. También de la ley, pero en tanto que la ley puede cambiarse, la razón no.
Instalados en el absurdo por su aversión al trabajo, cosa que chirría en el país del "seny" y de la laboriosidad, éstos líderes explotan ese sentimiento, lo desamparan y lo desconciertan con sus actuaciones antidemocráticas. Despojar al Parlament de lo que le es esencial, el debate, purgar al disidente incluso de las propias filas, usar con opacidad los fondos públicos, dividir a la población entre buenos y malos catalanes, situar en cargos importantes (Interior, jefatura de los Mossos...) a personajes que no acreditan otra capacidad ni otro valor reconocido que el de ser furibundos independentistas, comprometer el pan que los funcionarios llevan a sus familias por forzarles a delinquir, no son cosas que se compaginen con esa Arcadia superior, feliz y extremadamente democrática que prometen para el Día de la Desconexión, ni mucho menos la anuncian.
Dejando a lado por un momento la catastrófica política del Partido Popular respecto a Cataluña, y no digamos respecto al sentimiento catalán, el drama de los Puigdemont, Junqueras y la CUP rigiendo como orates los destinos del territorio no sólo aflige a los españoles, catalanes incluidos, sino también a muchos catalanes partidarios de la independencia que no se incluyen: merecerían éstos, pues sus aspiraciones son respetables y legítimas en democracia, otros líderes, siquiera tan respetables como sus aspiraciones.


Rafael Torres - Halló su escopeta a mano

20.07.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

La ruina de Caja Madrid se ha cobrado, al parecer, una nueva víctima, si bien ésta vez en una de las personas que contribuyó a la quiebra de la entidad. Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid por designio de Aznar y con el visto bueno de Izquierda Unida y Comisiones Obreras, sólo necesitó 15 años para arruinar una Caja de Ahorros, la más importante de España, con tres siglos de existencia, pero, sobre todo, a sus clientes tradicionales, los ahorradores estafados con la emisión y venta masiva de Participaciones Preferentes, un producto de riesgo, enrevesado y tóxico que, comercializado fraudulentamente como de ahorro, se usó para sustraer los depósitos de los particulares en beneficio de una cúpula directiva que los saqueó a fondo y sin piedad.
En paralelo al respeto y al pesar por su deceso violento, seguramente un suicidio a tenor de los indicios y de la pericia de Miguel Blesa en el manejo de las armas, que alejaría la conjetura de un disparo accidental de la escopeta que le ha causado la muerte, cabe expresar también el recuerdo de la consternación que produjeron algunos de sus actos en vida, tan lesivos no sólo para sus compatriotas, centenares de miles de los cuales fueron perjudicados gravemente en sus vidas y en sus haciendas por su nefasta gestión bancaria, sino también para las inocentes y hermosas criaturas de otras especies, amenazadas de extinción, que fueron víctimas de su compulsión cinegética.
Quince armas largas, todas de precisión y dotadas de una alta capacidad mortífera, atesoraba Miguel Blesa, una de los cuales, según parece, fue la que usó para quitarse la vida una mañana, antes de salir a cazar. Si la persona, que era básicamente como cualquiera de nosotros, sujeta a las mismas necesidades, contradicciones, carencias y emociones que cualquiera de nosotros, merece el máximo respeto, y pesar su muerte violenta, el personaje que se labró esa persona no habrá de recordarse por su capacidad para relacionarse bondadosamente, ni siquiera correctamente, con sus semejantes.
Condenado a seis años de cárcel y apagada su estrella, tal vez ello contribuyó a su decisión de quitarse la vida. Y halló a mano su escopeta.


Rafael Torres - Inerte Rajoy

18.07.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Ya es bastante extravagante de suyo estar de acuerdo en algo con Mariano Rajoy, como para que, encima, abuse de ello. Imposible no coincidir con la apreciación del presidente del Gobierno respecto a aquello que hace inviable un referéndum en Cataluña como el convocado por los independentistas para el próximo 1 de octubre, a menos, como es natural, que uno sea independentista. Sin embargo, a partir de ahí no puede Rajoy exigir más adhesión a sus planes para resolver el grave problema político planteado en esa Comunidad, pues, entre otras cosas, carece enteramente de ellos.
El no hacer nada, dejar caer la fruta madura, hundir la cabeza en el suelo como avestruz o sentarse a ver pasar el cadáver del enemigo, son acciones, inacciones más bien, que apasionan a Mariano Rajoy, que le apasionan casi tanto, paradójicamente, como el deporte. Ahora bien; el cargo que ocupa no le permite, en las actuales circunstancias ni en ningunas otras, pero menos en éstas, semejante ejercicio de indolencia. Si lo único que sabe hacer sobre el particular es ponerse a la altura de los aventureros políticos que manipulan en su beneficio los sentimientos nacionalistas de la mitad de los catalanes, provocando la correspondiente fractura social, e invocar a troche y moche, como hacen éstos, el sagrado nombre de la patria, mejor sería que se fuera con su dontancredismo a otra parte y dejara hacer a los que suponen, con muy buen juicio, que se necesita hacer algo.
Uno no sabe en qué consiste exactamente el plan del PSOE para evitar males mayores, esto es, que el 1 de octubre se produzca en Cataluña el caos que la CUP anhela y que tal vez Rajoy prefiere como fórmula caída del cielo para la ilusoria auto-desactivación del proceso sedicioso en marcha. Nadie sabe, en realidad, en qué consiste ese plan del PSOE, pero, ante la escandalosa ausencia de otras alternativas políticas, merecería la pena que lo detallara y que se le prestara alguna atención, siquiera para poner racionalidad, discusión e ideas donde hoy sólo hay una expectación inerme, vacía y, en consecuencia, un punto suicida. La riada de la Historia, que se mueve todos los días, suele arramblar con la materia inerte.


Rafael Torres - Pasar la página

13.07.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Cuando se pasa la página de un libro, no se olvidan las anteriores ya leídas, sino antes al contrario. A pasar página y dejar atrás aquellas del terrorismo etarra que atormentaron durante tanto tiempo a la nación y distorsionaron la política, es a lo que debería invitar la conmemoración del asesinato de Miguel Angel Blanco hace 20 años, pero, lamentablemente, el que fue unánime, apartidista y solidario sentimiento de repulsa entonces, parece haberse atomizado hoy, dando lugar a vergonzosas acusaciones cruzadas, a actitudes excluyentes, a intentos de patrimonialización del dolor de todos y a posicionamientos sectarios.
A pasar página de aquél periodo siniestro de nuestra historia reciente, que no a olvidar las atrocidades de la banda, los excesos en su represión ni los rostros y el nombre de tantos muertos y heridos en la guerra rastrera e inútil de un terrorismo vencido, como todos, hacia lo gangsteril, es a lo que apela el recuerdo de aquél chico, concejal de Ermua, que debería estar aquí y ahora, en lo mejor de su edad, disfrutando con todos, con sus amigos, con su familia, seguramente con sus hijos, de la paz y de la dignidad recobradas. ¿Cómo se podría olvidar aquella página si Miguel Angel no está?

Pasar página no es olvidar lo leído, lo visto y lo sufrido en las anteriores, sino otra cosa: avanzar en el libro de la vida. Pasar página, que es a lo que nos convoca la memoria de Miguel Angel Blanco y de tantos y tantos otros, no es olvidar, pero tampoco es andar regateando carteles recordatorios en las fachadas de los ayuntamientos, cual ha sucedido en el de Madrid, ni execrar la presencia de miembros o simpatizantes de Sortu, o de Bildu, en los actos de reconocimiento y homenaje al joven concejal asesinado, cual ha hecho el PP por boca de alguno de sus portavoces.
La paz es más compleja y exigente que la guerra, que sólo consiste en matar, y lo que se consiguió con la respuesta masiva, unánime, liberadora, a aquél crimen de ETA no se puede, por mezquindades partidistas, malbaratar.


Rafael Torres - La muerte del acróbata

11.07.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

La vida merece, o debería merecer, el máximo respeto. La muerte, en consecuencia, también. La muerte de un hombre en medio de un festejo, su agonía en el centro de la diversión, ha de suscitar no sólo respeto, sino un agudo sentimiento de consternación, una necesidad urgente de que cese la música, la risa y el baile, a menos que no se tenga corazón.
Los músicos del grupo Green Day, a los que no se informó de que justo antes de su salida al escenario del Mad Cool un hombre, Pedro Aunión, se había estrellado contra el suelo al caer desde una altura de 30 metros, aseguran que no habrían actuado de haber sabido que lo harían ante una tumba tan reciente. Así lo han dicho al enterarse de los pormenores de la muerte de su compañero de espectáculo: "No habríamos tocado, no somos gente sin corazón". Pero de quienes decidieron que el espectáculo continuara apenas el infortunado acróbata había exhalado el último suspiro, no puede decirse que anduvieran muy sobrados de corazón, ni, lo que es casi tan grave, de educación.
No quiere uno pensar que los organizadores del concierto no lo suspendieran para no tener que devolver las entradas. Los argumentos esgrimidos para justificar esa abisal falta de respeto a la vida y a la muerte, no sólo son fútiles e inconsistentes, sino también un punto perversos: quisieron evitar, dicen, una avalancha o un movimiento incontrolado similar de los 45.000 espectadores. Pero no se trataba de un incendio, ni de una explosión, ni de una amenaza de bomba, ni de un acceso de pánico colectivo, sino de un accidente que, a mitad del espectáculo, se había cobrado la vida de un trabajador, de un danzante aéreo.
¿Qué persona digna de ese nombre y de ser reconocida como tal se hubiera negado a desalojar ordenadamente, lentamente, tristemente, el lugar? ¿Y qué clase de individuos, por el contrario, hubieran armado una trifulca, un tumulto, por tan justificada suspensión? Asqueroso mundo donde no se respeta la vida ni la muerte.


Domingo, 20 de agosto

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