Opinión

Pedro Calvo Hernando - Sorpresa en "Le Soir"

15.11.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

En su carrera imparable de conquista de los principales medios de comunicación de Bélgica, Carles Puigdemont utiliza "Le Soir" para la más importante de todas sus declaraciones desde su instalación en Bruselas: una solución diferente a la independencia es posible, asegura. Se trata de una afirmación entre sorprendente e inesperada, Quizá alguna vez dijera algo parecido, pero nunca con esa claridad ni esa contundencia. Yo lo inscribo en el proceso de decaimiento del independentismo catalán, iniciado no hace mucho tiempo, pero desarrollado con bastante rapidez. Lo de "Le Soir" sí que es una declaración que podría adquirir visos de histórica.
Ya alguien le había echado una mano al decir que el Govern no estaba preparado para desarrollar la República. Y otras manos venían de la rápida pérdida de entusiasmo de otros dirigentes y de la rápida aceptación de lo que hasta hace pocos días se negaba: que la independencia no es un dogma y que lo sucedido en torno al 1-O se inscribía en un proceso que pudiera ser irreversible. Carme Forcadell había jugado un papel importante con su parada y marcha atrás acatando la legalidad y no digamos Santi Vila y su gran viraje.
Todo lo que viene sucediendo forma parte del gran viraje en el seno del independentismo. Aunque nada comparable con las declaraciones de Puigdemont al vespertino bruselense. El expresident explica dónde reside el origen de la efervescencia independentista: en 2010, cuando el Tribunal Constitucional bendijo el recurso del PP contra artículos fundamentales del nuevo Estatut aprobado por el Parlament y el Parlamento español que habrían supuesto un fuerte avance en el autogobierno. Aquello fue un mazazo de Rajoy y su partido que provocó el procés que nos ha venido machacando.
Recuerda también el expresident que en 2010 en el Parlament había 14 diputados independentistas y que ahora hay 72. Ahí está el origen de todas las desgracias con que llegamos al 2017. Ese proceso inverso que ahora parece comenzar nos lo podíamos haber ahorrado. Ahora toca esperar que los presos salgan a la calle y que el camino a las elecciones del 21-D sea positivo y esclarecedor para que podamos entrar en 2018 con la cabeza alta y el alma en paz.


Pedro Calvo Hernando - Un no al tema único

08.11.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

No podemos seguir por mucho tiempo, yo diría que ni un minuto más con el contencioso de Cataluña como único tema o como tema superdominante de la política y del quehacer público de España. Por ejemplo, estos días en el resto de los países europeos y de otras latitudes el gran problema del cambio climático se sitúa en primer lugar de las preocupaciones colectivas y de los Gobiernos. En España, prácticamente nada, gracias al gran monotema catalán, al que no trato de quitar importancia sino de evitar que siga siendo el gran acaparador de nuestra vida pública.
A muchos les viene muy bien todo el maremágnum de Cataluña para sacar del mapa a la corrupción o para conseguir que se sitúe en un segundo e intrascendente plano. Cualquier observador de la realidad puede verlo sin el menor esfuerzo.
Pienso y digo que tenemos todos el deber de no caer o no permanecer en la gran trampa, teniendo además en cuenta que lo cortés no quita lo valiente y que es posible y necesario atender simultáneamente a todos los grandes problemas, como son los que vengo mencionando. Sería casi suicida, por ejemplo, seguir hasta el 21 de diciembre, día de las elecciones catalanas, sin variar el rumbo o incluso engolfándonos cada vez más en la problemática de la crisis catalana. Es necesario valorarla y atenderla en su justa medida, pero no reducir todas nuestras preocupaciones a la entrada o salida de la cárcel de varios de sus protagonistas, a los planes de los partidos ante el reto electoral ya tan próximo, a las peleas internas o externas de los diversos partidos o a las perspectivas que presentan los cálculos demoscópicos.
Vamos al menos a sostener como tema de preocupación y debate las perspectivas poselectorales más allá del 21 de diciembre y haciendo propósitos de salir del pozo en que nos han situado entre todos los protagonistas.
Y ponernos en serio a atender con rigor a las otras grandes cuestiones que vengo mencionando. Como decía, destaca ostensiblemente el cambio climático y sus muy visibles y actuales consecuencias en la vida de todos los países y desde luego de España. Esos récords de sequías y temperaturas insoportables, no se producen por capricho de la casualidad. Hay que decir también que los medios de comunicación deben desempeñar un papel protagónico en la concienciación sobre este problema número uno y todavía dejan mucho que desear en ese vital cometido. Y bueno sería que todos nos convenciéramos de que la paralización de ese gran procesos destructor ha de convertirse en la tarea número uno de todos, incluso teniendo como soporte un argumento si se quiere egoísta como es el de la protección de las condiciones de vida que atañen a todos los habitantes del planeta.
Me gustaría que lo que hoy escribo contribuya un poquito a la inaplazable concienciación de esa problemática, para lo que no es necesario borrar ningún tema sino dar a cada uno el tratamiento que precisa y merece.


Pedro Calvo Hernando - Del jueves al Burssels Press Club

01.11.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Hubo un momento -jueves, tempranito- en que el conflicto estuvo a punto de encauzarse. Pero el acoso a Puigdemont frustró enseguida la gran ilusión que se había despertado en todo el país, en prueba de que lo que la gente normal desea es una solución inteligente y pacífica. El independentismo entró de nuevo en erupción y con ellos España entera, que es la que menos pinta en esta historia, por desgracia. Luego la gran manifestación antisoberanista de Barcelona, con todos los excesos verbales y políticos imaginables y una quiebra de la seguridad en sí mismos de los independentistas.
Y enseguida llegaba el gran espectáculo del Brussels Press Club, que aclaraba, en todos los idiomas que domina el presidente cesado, cuáles eran todas las intenciones de los "sustituidos". No había petición de asilo pero sí asentamiento en la capital europea, por si acaso. Era el acto informativo más importante del año. Y era la inmediata recuperación psicológica del lado independentista. Las cosas como son.
Estamos en un momento álgido. Ya no se ahorra en amenazas, insultos e imbecilidades, cuando ya el Gobierno Rajoy había asumido las funciones de la Generalitat y sustituido a todos sus responsables. Lo de las querellas del fiscal general, que nos hacía retroceder a tiempos y regímenes muy pasados. Las oraciones de muchos españoles ya no daban abasto.
Rebelión-sedición-malversación: la trilogía de la locura, con posibles medidas cautelares, como la prisión para Puigdemont y sus colaboradores. Escándalo internacional, envenenamiento político profundo y pérdida de las esperanzas que habían sobrevivido. Todo parece que dirigido a hacer imposible para siempre el soñado acuerdo de aquella mañana de jueves.
Judicializar la política es un error, clamaba compungido el líder podemita, en un país en el que Rato y otros muchos están en la calle, razonaba Pablo, poniendo su cara de despistado. Luego lo de proteger a los corruptos con una bandera. ¿Pero es que nadie piensa que sería bueno eso de que Cataluña siga en España, con unos marcos institucionales distintos?

En los círculos en que uno transita o se mueve lo que observo es un gran desconcierto, tras la sarta de frustraciones de las últimas semanas, días u horas. Con un recrudecimiento de la historia del odio que parece dominarlo todo tras la mañana de aquel luminoso jueves, cuando pudimos comprobar que el conflicto era resoluble y que el odio era superable. Un jueves que a lo peor no vamos a volver a conocer, sepultados por los discursos amorfos, oscuros, egoistas y antihistóricos.
No olvido ni nunca olvidaré -ahora se ha recordado 40 años después- la llegada a España del gran Tarradellas, de la mano del gran Adolfo Suárez, en los comienzos de la Transición, cuando media docena de hombres elegidos por la fortuna de los dioses abrieron para España unos caminos que muchos ahora olvidan o desprecian, sin percatarse quizá del enorme error histórico que están cometiendo. Los que olvidan figuran en todos los idearios políticos. El que sepa rezar que rece, que a lo mejor es la única salida que nos van a dejar los "patriotas" de uno u otro signo.


Pedro Calvo Hernando - La historia de un disparate

25.10.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

La presión europea contra la sucesión de Cataluña se manifestó con toda claridad en el acto del Teatro Campoamor de Oviedo, sobre todo en los discursos de los tres máximos de las tres máximas autoridades de la UE. Allí se dio un paso bien visible en la posibilidad de una vuelta atrás en la carrera de locos emprendida hace ya muchos meses. Digan lo que digan los líderes del secesionismo se tienen que haber planteado muy seriamente que su carrera tiene un destino en ninguna parte y que solo conseguiría la ruina y el resquebrajamiento para todos. Puigdemont y los suyos se olvidaron de pensar que un silencio de Europa sería un arma letal contra ella misma, pues todo el mundo sabe que ni por asomo van a arriesgar que el movimiento se extendiera, por ejemplo, a Baviera, Córcega, Padania, Flandes y un largo etcétera. Lo que tanto costó en la historia, nadie está dispuesto a permitir su destrucción. Ya sé que esto es muy duro para los independentistas, pero es justamente lo que hay. Lo que hace falta es que lo entendamos y lo admitamos todas las partes contendientes.
Pero ha faltado el surgir del elemento mediador, tan útil siempre, en los conflictos. Esa solución debería venir de Europa, la estructura llena de poder y posibilidades nacida hace más de medio siglo. También la Iglesia incluso el propio pontífice Francisco podrían intervenir. O las Naciones Unidas. La mediación podría venir también de instancias interiores españolas, como colegios de abogados, rectores de universidad, etcétera.
Una solución racional y civilizada es deseable y posible aunque el deterioro traspase las fronteras del 155, aunque se hayan cometido grandes disparates. La importancia de un cambio radical solo se mide por la devolución a España de su sentido de la historia.
Por muy legal que pueda ser, lo fatal e ineficaz sería consolidar una situación con la Generalitat y el Parlament gobernados desde el poder central. Si tiene que haber elecciones, es absurdo que sean convocadas y administradas desde Madrid. El trastocamiento de la lógica política ni puede ni debe traspasar ciertas barreras. Claro está que "los remedios" de algunos separatistas son inaceptables como la pretendida desobediencia civil masiva de la CUP contra el 155 por el estilo de una tentación de control estatal de la TV3 catalana, dicen sarcásticamente que para garantizar su respeto a la libertad de expresión y al pluralismo informativo.


Pedro Calvo Hernando - Ni Rajoy ni Puigdemont

18.10.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Solo los incendios de Galicia han sido la única causa que ha motivado salir un rato del monotema del independentismo, lo cual es triste pues la vida del país entero es mucho más compleja que esta situación que copa las preocupaciones de los últimos meses. Si no se encuentra rápidamente una salida de verdad, es seguro que tendremos que lamentarlo luego durante años. Ni Rajoy y Puigdemont ni los mundos que representan son de momento capaces de resolver el gravísimo problema. Y la opinión pública se encuentra demasiado dividida como para que quepa una solución a corto plazo.
Los lamentables hechos de la prisión de varias personalidades del mundo independentista entrañan una grave dificultad añadida en el espectro de los motivos no ya de zozobra sino incluso de desesperación. Parece como si todos hubiéramos perdido el norte y nos hubiésemos sumido en un mundo sin futuro. Es urgentísimo salir de este infierno que nos puede llevar a todos por delante.
Es inútil y contraproducente la dialéctica desencadenada empezando por la clase política, que ha retrocedido años en sus percepciones, contando desde la Transición y la salida de la dictadura franquista, siendo demencial que ahora no seamos capaces de una operación parecida cuando el problema de hoy no es tan difícil de resolver como los de entonces. Y nadie nos da una explicación satisfactoria de los porqués del actual drama y de la incapacidad colectiva de encontrar unos caminos de salida. Aunque muchos aseguren que no es necesaria una mediación, pienso que esta se ha convertido en imprescindible, pues podemos ir dando por agotados los intentos de solución desde las acciones aisladas de las partes contendientes.
Si no lo hacemos así, hay que dar por seguro el envenenamiento global del drama de España y de Cataluña, lo que nos situaría en el peor escenario patrio desde la guerra y la dictadura de Franco. Hablo de la urgencia absoluta de sentarse alrededor de una mesa sin prejuicios ni engaños y empujar hacia las soluciones. Si no lo hacemos con urgencia, pasará la oportunidad, que considero todavía viva. Y empezar por no meter a nadie en la cárcel, por cumplir todo el mundo con la ley y por mostrar un amor más grande y más sincero por la Patria, en vez de cacarear un amor hacia ella que a veces parece inexistente. Y perdón si se me ha escapado alguna brusquedad.


Pedro Calvo Hernando - ¿Fuera del euro y de la UE?

11.10.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

En los últimos días la furia independentista catalana había ido cambiando de color por diversos acontecimientos y situaciones que se iban produciendo, algo que los partidos de la separación han acusado en su talante y en su pulso frente al mundo político y la opinión pública. Incluso el tema de la declaración formal de independencia había dejado de ser una amenaza de primer orden, pero eso hasta la jornada del día 10, cuando se iba a desatar la tragedia. Sucesos de una gran repercusión habían sido la manifestación del domingo día 8 en Barcelona, la salida de empresas de primer orden o la rotunda negativa de Francia y Alemania a transigir con la declaración del Parlament.
No es fácil establecer unas prioridades, pero mi opinión es que el argumento antiindependentista más poderoso seguramente sea la oposición alemana y francesa, por este mismo orden. Solo hay que pensar en la situación de una hipotética Cataluña independiente fuera del euro y del paraguas de la Unión Europea: solo esto es suficiente para que Puigdemont y sus colaboradores se replanteen seriamente la cuestión y se abran al diálogo y la negociación, siempre que en el bando adversario se concretase la misma disposición.
La disposición de Pedro Sánchez a aceptar una posible aplicación del artículo 155 de la Constitución y el discurso de Josep Borrell eran otros dos aldabonazos en la conciencia del independentismo, pues ello significaba la clara disposición del PSOE a secundar al Gobierno de Rajoy ante lo que era eventualidad de utilizar la línea dura en la resistencia frente a las decisiones del president y sus compañeros.
Por otro lado, en el panorama se dibuja un hálito de respiro político en el partido de Mariano Rajoy. Todo lo que está ocurriendo con referencia a Cataluña les es muy favorable para semiborrar los hechos relacionados con la extrema corrupción del PP. El mantenimiento esencial de las penas para Correa, Bárcenas y Ana Mato son hechos gravísimos que vienen a añadirse a la descomunal historia de la corrupción pepera, por la cual el partido y el Gobierno se van a ir de rositas. Y así se abre el nuevo capítulo tras lo sucedido en el Parlament el día 10.


Pedro Calvo Hernando - Cuidado con las grandes frases

04.10.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Los españoles no hemos estado ni estamos a la altura de lo que en Europa esperaban de nosotros. Me refiero a todos: catalanes, no catalanes, independentistas, no independentistas, de izquierdas, de derechas, de centro. Ni las personas, ni los partidos, ni los medios de comunicación, ni las redes sociales, ni las redes antisociales. Nadie. Un desastre. Todo lamentable. De todo esto puede quedar lo positivo de que al estar todos por igual en errores, estamos bien situados para el esfuerzo común de corregirlos, pues es absolutamente imprescindible y necesario. No hacerlo nos llevaría por la senda de la perdición y del fracaso histórico. Me parece que sobran las razones para un gran esfuerzo colectivo de salir de este atolladero. No me lo tomen por la ingenuidad de que estoy igualando a los que no son iguales. Lo que estoy haciendo es colocar a todos ante su responsabilidad específica, cada persona y cada colectivo la suya, y todos con la convicción de que no caben escapatorias frente a sus obligaciones colectivas. Lo contrario sería ridículo y muy arriesgado ante el futuro.
Dejarse dominar por el hechizo de las grandes frases sería demencial. Por ejemplo, una de las pronunciadas por Puigdemont tras la votación: "Porros contra urnas". O la de la vicepresidenta Soraya: "No ha habido referéndum". O Albiol: "Crisis institucional y social de dimensiones incalculables". Aunque sea cierto lo apuntado por un periodista: "El independentismo se apunta un tanto y sigue teniendo la iniciativa". O Pablo Iglesias: "Una crisis gravísima de Estado, un deterioro de la convivencia". O del mismo: "El PP, un partido de corruptos y violentos". O la de un independentista: "A Rajoy le irá bien con lo del domingo" (se refiere a la represión). El presidente del Gobierno solo ha expresado una idea sensata: que no va a cerrar ninguna puerta, siempre en el marco de la ley, y que quiere contar con todos los partidos con representación parlamentaria, aunque empezando por Sánchez y Rivera. Todo lo demás que ha dicho son banalidades sin gracia. Pedro Sánchez ha urgido al Gobierno de Madrid y al de la Generalitat a que inicien un serio proceso de negociación política. Y otra vez Sánchez: "El PSOE está con el Estado de Derecho a pesar del Gobierno. Unos y otros han fracasado pero el PSOE garantizará la estabilidad".
Siguen las amenazas de aplicar el artículo 165 de la Constitución o de practicar suspensiones parciales de los textos constitucionales. Imaginemos que el Govern declara la independencia de Cataluña. Que alguien diga qué habría que hacer en tal caso desde el Estado y su Gobierno. Desde Europa y el resto del mundo se nos mira con preocupación y temor de que aquí hagamos algún disparate. Me gustaría que nos dejáramos de palabras milagreras y nos agarráramos al sentido histórico de nuestra convivencia para poder seguir unidos en lo que quede de Historia.


Pedro Calvo Hernando - Venga la bola de cristal

27.09.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Cuando escribo este artículo estamos en plena duda sobre si el president Puigdemont sería o no detenido antes del 1-O, porque el fiscal general del Estado admitía la posibilidad en el caso de que aquel fuese acusado de malversación de fondos públicos. Y esa sola posibilidad me parece que no ha provocado ningún cataclismo político ni histórico, lo que significa que nos lo hemos tragado y no sufriríamos un latigazo eléctrico en masa si de pronto tal cosa sucediese. Puedo asegurarles que no me tiemblan las manos cuando tecleo esto en el ordenador. No es ninguna bobada lo que escribo y que sería incomprensible muy poco tiempo atrás. Quiere eso decir que nos hemos hecho ya a la aceptación de cualquier eventualidad, por muy disparatada y tremebunda que parezca. Y no es una bobada lo que digo porque lo tengo muy contrastado en los medios de comunicación y en las conversaciones que escucho o en las que intervengo.
Tal vez se explique esta actitud tan generalizada en el hecho de que nos ha dado tiempo a acostumbrarnos a todo y a admitir cualquier posibilidad, en esta vorágine de sucesos y de situaciones en los últimos meses o desde luego semanas. Es evidente que Carles Puigdemont ha venido manteniendo el ritmo sin dar marcha atrás, igual que sus compañeros de aventura, lo que sin duda concita la credulidad de todos, que somos seres humanos. Todo sucede además en idéntica sintonía, como la coordinación desde Madrid de las tres policías y el desparpajo del Gobierno de Rajoy en la administración de esta coyuntura.
Otro golpe muy duro es la imposición a Artur Mas y sus compañeros del 9-N de la multa de cinco millones largos de euros de fianza por la responsabilidad que en aquella historia se les atribuye. Y algo desconcertante es la presencia estos días en USA de Rajoy y su encuentro con Trump, como si aquí no pasara nada y estuviéramos viviendo en el mejor de los mundos y en la más tranquila de las vidas. Y los otros partidos, pues con sus contradicciones y su falta de sentido común y de la medida, sin parecer que entiendan la trascendencia de lo que hacen.
Cuando escribo, quedan muy poquitos días para el 1-O y la impresión generalizada es que nadie sabe de verdad lo que puede suceder y el giro que pueden tomar los acontecimientos a partir de esa fecha fatídica. Si alguien tiene la bola de cristal, que haga el favor de contárnosla a todos los ciudadanos españoles, que se lo agradeceremos eternamente.


Pedro Calvo Hernando - ¿Pero de verdad deseamos soluciones?

19.09.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Demasiado pocos los días que faltan para el 1-O como para que sea posible llevar a término esa propuesta de Unidos Podemos de una asamblea extraordinaria para conseguir un referéndum pactado, con la presencia de todas las fuerzas políticas o al menos las fundamentales. Todo parece ponerse en contra de esa y de cualesquiera otras propuestas por el estilo, ya que todo parece ir contra una solución racional del drama de Cataluña. Por eso es muy conveniente pensar ya en lo que se hará a partir del 2 de octubre, pensamiento muy difícil de alcanzar en una formulación practicable y una voluntad generalizada de darle cumplimiento. Ver y oír estos días los medios de comunicación es una verdadera tortura para quienes se sienten de verdad responsables ante la totalidad de los ciudadanos de todas las posiciones contrapuestas. Sinceramente les digo que yo he perdido las esperanzas tras escuchar a Rajoy y a Puigdemont, por poner solo los ejemplos más importantes e ilustrativos, para entender sin dudas lo que digo. Después de haberle dado muchas vueltas y haber escrito sobre el asunto en todos los tonos imaginables, las posiciones se han ido tornando cada vez más enconadas hasta convertir en prácticamente imposible cualquier entendimiento. Pero no obstante, lo último que yo haría es declarar del todo irrealizable la posibilidad de un milagro del cielo.
Todas las partes del conflicto tendrían que colocarse en la piel de cada una de las demás para al menos soñar con una solución, y podrán servir de una especie de guía las llamadas al entendimiento formuladas estos días por el PSOE y por ese grupo de intelectuales de izquierda. Porque desde la derecha no se atisban posicionamientos semejantes que pudieran coadyuvar a la consecución de una vía que conduzca a cualquier puerto. En el caso del PSOE, estamos ante el partido situado en la región más central del espectro, lo que ayuda a insuflar en el conflicto un hálito de esperanza, más bien lejos de posturas extremas o irrecociliables con los demás. Es el partido de la izquierda que ha gobernado bastantes años en este país y que por tanto cuenta con una saludable experiencia, por mucha razón que puedan tener los que le critican que se coloque en andamios inestables o peligrosos en materias fundamentales. Y en esta nueva era ha demostrado la mayor capacidad para el diálogo con los demás.
Y en cuanto a los mencionados intelectuales de izquierda, también hay que decir que se sitúan en este caso en la mejor de las tradiciones de ese mundo político. Y también digo que su pronunciamiento merece toda la atención si lo que de verdad deseamos son soluciones y no lucimientos personales o corporativos de sus posibles críticos.


Pedro Calvo Hernando - Por el amor a España y a Cataluña

13.09.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

En plena efervescencia de la Diada, Carles Puigdemont ha dicho que habrá tiempo de negociar hasta el último minuto pero que lo ve muy difícil, y no reconoce que el Tribunal Constitucional pueda inhabilitarlo por todas las decisiones que, de forma arbitraria, viene tomando. Pero si hay algo de sinceridad en esa afirmación de que hay tiempo de negociar hasta el último minuto, son vitales todos los segundos que lleva perdidos desde que dijo tal cosa, segundos que pueden ser imprescindibles para llegar a la meta. Para ello tendría que contar con el acuerdo de sus principales compañeros en la lucha política. Por ejemplo, con Junqueras, su segundo de a bordo, que horas antes había defendido que el Derecho Internacional permite y avala la autodeterminación querida y votada por cualquier pueblo. Enseguida el socialista Josep Borrell le salió al paso para recordar que la autodeterminación se aplica exclusivamente a los pueblos que vienen siendo colonias de otras potencias o que han permanecido sometidas al yugo militar de las mismas. La verdad es que entrar en estas disquisiciones a las dos semanas es complicado.
El 1 de Octubre supone un ejercicio de ultraoptimismo que no cabe en ninguna parte. Vamos a ver: aquí no hay más salida que ya, pero ya mismo, se sienten los grandes responsables alrededor de una mesa, empezando por Rajoy y Puigdemont, pero todos alrededor de la misma mesa y con el deliberado propósito de no levantarse de ella hasta que tengan unos acuerdos.
Mientras tanto, aquí estamos los que desde siempre admiramos a Cataluña, sus gentes y su historia y nos pareció ejemplar su contribución a la transición política. Yo soy de los que no olvidan aquello del "oasis" catalán, referido al hecho de la serenidad y buen hacer de Cataluña y los catalanes, mientras que en otros territorios de España se andaba a bofetadas y cosas peores. Pero las cosas, cambiaron, como repetimos los que lo sabemos, cuando desde el PP y sus dirigentes se empezó a meter la pata y más hasta el corbejón. Eso fue, lo sabemos todos, desde el gravísimo error cometido contra el nuevo Estatut, aprobado por el Parlament y por el Parlamento del Estado y recurrido al Constitucional por el PP y anulado en buena parte por este. Es algo de lo que ni Rajoy ni los suyos quieren hablar nunca, a sabiendas de que el origen de todos los males reside justamente ahí. No sabemos cómo vamos a pasar las dos semanas que faltan para el 1 de Octubre. Creo que son unos breves días en los que no hay que dejar de esforzarse ni un instante en tratar de convencer a los beligerantes de ambos bandos de la extrema necesidad de rectificar con decisión y eficacia y reemprender el camino de la sabiduría, la sensatez y el amor a España y a Cataluña, por encima de ruindades políticas,


Pedro Calvo Hernando - Lo mejor y lo peor del ser humano

23.08.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, (OTR/PRESS)

Desde los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils los perfiles políticos de España han ido cambiando de manera muy notable, hasta el punto de presentar un panorama inédito en los últimos años. Lo que digo se refiere de modo muy especial al clima de relaciones entre los partidos políticos de todos los colores, que proyectan un desconocido sentimiento de unidad que nunca habríamos imaginado. Solo pequeñas excepciones se han salido de la regla, como es el caso de la CUP y su oposición a asistir a la manifestación antiterrorista del sábado en Barcelona, o la actitud islamófoba de pequeñas minorías de extrema derecha. Los partidos, incluidos PP y Podemos, con todo el sentido de responsabilidad y dando de lado a discrepancias normales en otras ocasiones. Los medios de comunicación, bastante más sensatos de lo normal. La sociedad en general, también, si se exceptúan disparates como los de algún cura en un templo madrileño. Quiero decir que la ejemplaridad ha sido la nota dominante en todos los ambientes, y eso es motivo para mirar hacia el futuro con algo más de confianza y esperanza que hasta ahora,

Lo mismo hay que decir de la población inmigrante musulmana sobre todo en Cataluña, a la que se ha visto especialmente dolorida por los sucesos terroristas y preocupada a la vez por el temor a malentendidos que siempre anidan en el alma de personas sin juicio y sin cultura democrática. Pero lo más destacable desde la vertiente de los sentimientos, estos días ha sido el espectáculo televisivo de las gentes, los políticos y las personas normales, que han pasado ante los ojos de todos los españoles como depositarios de unas virtudes que solamente se perciben en situaciones como las que estamos viviendo, pero no confundamos las cosas pensando que los grandes problemas de otra índole van a desparecer. Me refiero,claro, al problema del insependentismo catalán, que va aseguir ahí. Pero seguramente lo hará en otro clima distinto. Esta nueva experiencia de colaboración, unidad e incluso confraternización sin duda va a ser muy útil para ayudar a todos a ver el problema con otros ojos... O al menos así lo deseo yo fervientemente.
Lo mejor y lo peor del ser humano ha estado en escena. No me cabe duda de que todo lo sucedido es imposible que pase sin que hayamos aprendido a mirar las cosas desde las otras perspectivas. Ah, y el lector que piense que soy un ingenuo, pues muy bien, igual tiene razón pero eso no perjudica.


Pedro Calvo Hernando - Lo que diga el Parlamento

16.08.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, (OTR/PRESS)

Junto al problema independentista de Cataluña, la otra cuestion principal de fondo es la perspectiva o posibilidad de un Gobierno de coalición para España entre PSOE y Podemos, especialmente desde el pacto en Castilla-La Mancha. Está claro que una vez dado ese paso, los obstáculos para avanzar por ese camino han pasado claramente a segundo término. Ya solo es cierto que habría que contar con la voluntad de los militantes de ambas fuerzas en los territorios concretos, y por supuesto en el elconjunto de España cuando se tratase de formar un Gobierno para todo el Estado. Si en la autonomía presidida por García-Page la cosa ha ido adelante, quiere decirse que no existe obstáculo insalvable para repetirlo en cualquier otro territorio. De manera que más vale que se dejen en ambos partidos de debates estériles y que decidan proseguir la senda marcada, Y que dejen meridianamente claro ante el conjunto del electorado que aceptan que no hay otro camino que conduzca al poder en manos de la izquierda y a la retirada del PP, que ambas cosas son equivalentes.
Tendrían que convencer a Ciudadanos o bien de que votasen junto a los dos de la izquierda o bien que se abstuvieran, recordándoles que lo contrario supone perpetuar al PP en el poder, algo incompatible con las frecuentes afirmaciones de los de Rivera contrarias a aspectos básicos de la política del Gobierno popular. Y en cuanto al obstáculo exhibido del voto de los nacionalistas para que prospere la operación, pienso yo que si no se les pide el voto y ellos lo conceden por las buenas, sería absurdo e imposible rechazarlo, por lo que no habría motivo ni posibilidad de obligarles a que no voten a quien les dé la real gana. El Parlamento es la sede del poder del pueblo y este decide como tiene por conveniente en cada ocasión lo que vota a favor, en contra o con abstención. Me gustaría saber con qué argumentos iba el PP a poner el grito en el cielo si el resultado les perjudicaba, además de que muy recientemente ellos mismos han aceptado el voto nacionalista si les favorecía.
Y no voy a descalificar a la derecha, como a veces se hace, con absurdas afirmaciones sobre sus condiciones mentales o culturales, que respeto y sitúo en la normalidad. Vamos a ser todos muy respetuosos con todos y vamos a dejarnos de inventos absurdos que a nada conducen si no es a la esquizofrenia, muy mala enemiga de la claridad de juicio y de la búsqueda de los caminos para llegar al esclareciento de culquier cuestión. Estamos.


Lunes, 18 de diciembre

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