Opinión

Lorenzo Bernaldo de Quirós - Las cajas son el problema.

22.01.11 | 12:20. Archivado en Lorenzo Bernaldo de Quirós


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

En estos momentos, todas las miradas están centradas en la situación de las cajas de ahorro. Los test de stress realizados antes del verano no han servido para tranquilizar a los mercados. Nadie se cree que reflejen la situación real de esas instituciones de crédito, muchas de las cuales están aquejadas de problemas de solvencia. En consecuencia, el proceso de saneamiento y reestructuración del sistema financiero español no sólo no ha terminado, sino que ni siquiera ha comenzado. Las cajas necesitan capital y es muy improbable que lo consigan de inversores privados sin que se produzcan tres condiciones básicas: primera, un afloramiento de sus pérdidas verdaderas; segundo, un cambio en la gestión; y tercero, ligado al anterior, una despolitización radical.

El principal instrumento creado para acometer la reestructuración de las cajas, el FROB, es absolutamente ineficaz para resolver el problema. Es impensable que las cajas que reciban fondos de él sean capaces de devolver el principal y los intereses, al 7,75 por ciento, dentro de cinco años. Esta es una hipótesis de finanzas-ficción, ya que dentro de un lustro, el Gobierno se verá obligado bien a inyectar más dinero público bien a dejar quebrar a un buen número de cajas, lo que crearía una situación de riesgo sistémico explosiva. En otras palabras o se actúa ahora o los costes de salvamento del sistema financiero serán mucho mayores y con consecuencias mucho peores en el futuro próximo.

¿Qué hacer? Obviamente, no da tiempo a privatizar las cajas sin un proceso previo de saneamiento, lo que supone reconocer las pérdidas y limpiar los balances. Ningún inversor privado va a aportar fondos para que eso sea posible. En consecuencia, la única opción es inyectar recursos públicos para fortalecer los ratios de capital y posteriormente venderlas al sector privado. Hasta el momento, el Gobierno y el Banco de España han ido en la dirección contraria: privatizar sin sanear y sin cambiar la gestión, lo que es un error de bulto. Vamos contra el reloj. Si en los próximos meses, los mercados no creen que se han dado pasos irreversibles hacia el saneamiento del sistema financiero, España puede seguir la senda de Grecia, Irlanda y, casi seguro, de Portugal.


Lorenzo Bernaldo de Quirós - El recibo de la luz.

03.07.10 | 12:20. Archivado en Lorenzo Bernaldo de Quirós


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

El Partido Popular y el PSOE han acordado congelar las tarifas eléctricas. A simple vista, esta idea parece buena. Unas familias y unas empresas castigadas por una durísima crisis económica no soportarán el coste adicional de una subida del recibo de la luz. En consecuencia, los hogares tendrán más renta disponible y las compañías no verán incrementarse sus costes energéticos lo que no empeorará su ya delicada situación. Al final, las "únicas" perdedoras son las grandes compañías del sector eléctrico a las que se les exige un esfuerzo de solidaridad. Esto es cierto pero no del todo. En la práctica, la congelación de las tarifas de la electricidad, a pesar de su aparente racionalidad y atractivo, genera efectos secundarios de una considerable importancia.

De entrada, los consumidores españoles no pagan el coste real de la energía lo que ha generado el famoso "déficit tarifario", esto es, las empresas que venden electricidad lo hacen a un precio inferior al que cuesta producirla. Con el tiempo, ese agujero se estima en unos 20.000 millones de euros que, antes o después, alguien tendrá que pagar salvo que se pretenda que las compañías eléctricas vayan a la quiebra. Como esta hipótesis parece improbable, los ciudadanos de este país tendrán que cerrar esa brecha bien con un recibo de la luz más alto bien con una subida de impuestos. Como diría Holmes, elemental querido Watson Por otra parte, la congelación tarifaria tiene un impacto terrible sobre las empresas eléctricas. Por un lado, reduce de manera sustancial sus ingresos lo que inevitablemente conduce a un recorte de sus inversiones. Optarán bien por no invertir dentro y/o por hacerlo fuera en parajes con un entorno regulatorio más favorable. Por otro, la menor rentabilidad de las compañías del sector se traducirá en una rebaja de sus calificaciones financiero-crediticias lo que dificultará y encarecerá la obtención de recursos en los mercados de capitales. En un entorno como el actual, en el que las empresas españolas tienen casi cerrada la financiación externa, esto constituye un golpe demoledor.

En conclusión, la no subida del precio de la luz constituye un error y responde en gran medida, a consideraciones de carácter político o electoral que no sólo no resuelven sino que agravan los problemas del sector energético español. Esto es una pésima noticia y pasará una elevada factura en el futuro.


Lorenzo Bernaldo de Quirós - El principio del fin.

28.05.10 | 12:20. Archivado en Lorenzo Bernaldo de Quirós


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

El debate parlamentario de ayer ha extendido el certificado de defunción al gobierno. Todos los grupos parlamentarios han coincidido en un hecho fundamental: el Sr. Rodriguez Zapatero y su gabinete no son ya el obstáculo básico para superar la crisis, sino la causa eficiente de la bancarrota de España si no se convocan elecciones y se da paso a un nuevo ejecutivo capaz de evitar el colapso de la economía española. Desde esta óptica, la "victoria pírrica" del PSOE en apoyo de su plan de ajuste es una derrota brutal que supone la quiebra completa de su credibilidad. Esto está acabado y el problema es si, a estas alturas, es todavía posible evitar la suspensión de pagos del país en los próximos meses. Este riesgo se materializará sin duda alguna si el actual líder socialista sigue al frente del ejecutivo.

En este contexto, los mercados van a acentuar su presión sobre la economía nacional. Los inversores han perdido su confianza en España y esta situación será muy difícil de revertir. Desde luego será imposible sin unas elecciones que concedan una mayoría estable a un gobierno distinto e incluso, si eso sucede, la bancarrota del país puede ser inevitable en tanto no se aclare el panorama político, esto es, quien gobierna. Cuanto más tiempo tarde en llegarse a un escenario de esa naturaleza, más duro deberá ser el ajuste y mayor el deterioro del panorama económico. Este es el resultado de una pésima gestión de la economía, de la ausencia de una estrategia consistente y coherente para afrontar la recesión y la muestra evidente de la incapacidad del socialismo ibérico de aplicar la política que el país necesita.

¿Qué se entiende cuando se habla de suspensión de pagos de un país? Sencillamente la incapacidad de hacer frente a sus deudas porque no genera los recursos suficientes para hacerlo y porque no existen expectativas de que pueda hacerlo en el corto y en el medio plazo. Así están las cosas y es imprescindible asumir la realidad para ser capaz de encararla y de modificarla. España se va a ver forzada a renegociar su deuda, esto es, a pactar con los acreedores una extensión del período de pago y una "quita", es decir, una reducción de la cuantía global a pagar a los inversores. El fantasma de Grecia se reencarnará en la Vieja Piel de Toro a velocidad de vértigo.

Sin embargo, el país no está condenado al desastre. Ha mostrado una enorme capacidad de reacción cuando los gobiernos han hecho las cosas bien y la mostrará de nuevo cuando el PSOE deje el poder. El Partido socialista se ha convertido en el principal "riesgo sistémico para la economía española". Hemos llegado al final de la escapada y hay que llamar al pueblo soberano a las urnas.


Lorenzo Bernaldo de Quirós - No subáis los impuestos.

22.05.10 | 12:20. Archivado en Lorenzo Bernaldo de Quirós


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Si se pretende concentrar los incrementos impositivos en las "rentas altas", la pregunta es a quien se incluye en ese paquete. Si uno hace caso a lo que dice Leire Pajín, quien tiene un patrimonio mayor de 60.000 euros es rico, lo que convertiría en millonarios a todos los contribuyentes. Si se escucha a la vicepresidenta del gobierno, quien obtienen ingresos superiores a los 30.000 euros/año son clase media alta y es a ellos a quienes debe pedirse un esfuerzo "solidario" con los que menos tienen. En el siguiente gráfico se representa el porcentaje sobre la recaudación total con el que contribuyen a las arcas públicas cada uno de los tres tramos de renta que se han elegido.

A pesar de lo afirmado por el gobierno, España es un país de impuestos altos en comparación con la mayoría de los países de la OCDE y de la Unión Europea. Así, por ejemplo, el tipo marginal del IRPF en España se aplica a partir de los 53.407,2 euros/año, el gravamen más elevado para esos niveles de renta de todos los países de la OCDE. Por ejemplo, en EE.UU. el tipo máximo del impuesto federal sobre la renta, que es todavía el 31,1 por 100, afecta a las rentas superiores a 1.259.700 dólares. El aplicable a un ingreso similar al que en España se empieza a tasar con el marginal, 56.200 dólares, es el 13,9 por 100. También la fiscalidad que recae sobre las sociedades es superior a la vigente en la mayor parte de las economías de nuestro entorno y lo mismo cabe afirmar de ese singular impuesto sobre el factor trabajo que son las cotizaciones a la Seguridad Social.

Hace falta tener una imaginación portentosa no exenta de humor negro para considerar unos magnates, unos plutócratas a los españoles que ganan al año entre los 53.407 y los 60.000 euros. Si se tiene en cuenta la experiencia comparada, el tipo marginal del impuesto sobre la renta se aplica en la mayoría de los países desarrollados a partir de unos ingresos de 150.000 euros/año. Por otra parte, el segmento de los contribuyentes que soporta un tipo impositivo del 43 por 100 equivale al 5 por 100 del total y quienes superan los 60.000 euros/año suponen el 3 por 100. Aunque se expoliase a ese colectivo, la recaudación procedente de él sería insuficiente para tener un impacto significativo sobre cualquier estrategia dirigida a recortar el déficit público.

Ese mismo espíritu demagógico podría imputarse a cualquier intento de aumentar la fiscalidad sobre los dividendos, sobre las ganancias del capital o sobre el patrimonio. Alrededor de seis millones de españoles obtienen rentas por esa vía y parece excesivo calificarles a todos ellos o a la gran mayoría de millonarios. Para rematar la faena, la disminución de la rentabilidad del capital reduciría todavía más los ya escasos recursos disponibles para la inversión privada. De nuevo, esto agudizaría las presiones recesivas soportadas por la economía española y frenaría la salida de la crisis. En estos momentos, cualquier subida de los impuestos directos, indirectos o de ambos con la "benéfica" intención de yugular el déficit público es un error. Si en condiciones normales esa es siempre una mala receta para el crecimiento de la economía, en una recesión resulta letal. Sólo contribuirá a empeorar las cosas. La idea según la cual el aumento de la factura fiscal sería financiado por los "ricos" es pura demagogia para uso y consumo propagandístico.


Lorenzo Bernaldo de Quirós - La tragedia griega y el drama español.

08.05.10 | 12:20. Archivado en Lorenzo Bernaldo de Quirós


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

El virus griego se contagió ayer a los mercados financieros de casi todo el mundo. En España, las bolsas han registrado uno de los peores recorridos desde el inicio de la crisis. La economía nacional no ha podido ni podrá desvincularse de la tragedia de Grecia en ausencia de un rápido y urgente programa destinado a cortar el gasto/déficit público y a introducir reformas estructurales capaces de mejorar su competitividad y su capacidad de crecimiento. La Vieja Piel de Toro tiene una posición financiera, léase endeudamiento del sector público, insostenible y corre el serio riesgo de adentrarse por un camino de difícil retorno si, como es posible, una parte de su sistema financiero, las cajas de ahorro, tiene problemas de solvencia en los próximos meses. La salida de la crisis se retrasa sine die y existe el peligro de que se agudice la tendencia declinante de la actividad económica.

Si se compara la posición de Grecia con la de España, el elemento diferencial positivo para nosotros es que los ratios déficit/deuda pública/PIB son inferiores en la Vieja Piel de Toro. Ahora bien, el ritmo de incremento del endeudamiento del sector público español ha sido superior al registrado por cualquier otro país de la Eurozona. Por otro lado, el desempleo nacional dobla el griego. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria con sus daños colaterales sobre la economía real y sobre la salud de las instituciones financieras es un fenómeno inexistente en Grecia, amortiguado artificialmente en España por la adquisición de activos reales por parte de las entidades crediticias para no contabilizarlos como pérdidas en sus balances; posición insostenible... Durante la fase expansiva, la pérdida de competitividad de la economía nacional ha sido mayor que la experimentada por Grecia y el déficit por cuenta corriente es mucho más elevado. Por último, España tendrá que absorber en los próximos meses el negativo impacto de la insolvencia de una parte de su sistema financiero, en concreto, de las cajas de ahorro.

Ese es un punto crucial porque se va a traducir en una acentuación de la contracción crediticia, en un verdadero secante para la liquidez de la economía nacional. No sólo las Administraciones Públicas van a tener serias dificultades para cubrir sus necesidades de financiación, aunque estén dispuestas a pagar una prima de riesgo más elevada, sino también el sector privado castigado por la restricción crediticia interna y por la parálisis o, al menos, por una caída drástica de los flujos financieros externos a la economía española. En este marco, el único crédito disponible será el nacional y en un entorno de crisis financiera acompañado por altas demandas de dinero para financiar el déficit y la deuda pública, el efecto expulsión del sector privado tendrá una enorme potencia. Esta dinámica se agudizará por la salida de capitales que tenderá a crecer a medida que la coyuntura empeore. El resultado es una economía al borde de la "argentinización", factor que se ve agravado por el deterioro de las instituciones y de la seguridad jurídica.

¿Qué va a pasar? No existe una respuesta de manual para una crisis de deuda en una unión monetaria, acompañada en simultáneo para una crisis bancaria. En cualquier caso, la única posibilidad de conjurar esa amenaza consiste en aplicar de manera global y consistente un plan que combine tres elementos básicos: primero, un programa de austeridad presupuestaria para devolver la confianza a los mercados en la sostenibilidad de las finanzas públicas; un paquete de reformas estructurales para ganar competitividad y sentar las bases del crecimiento y un agresivo y pro activo programa de saneamiento y reestructuración del sistema financiero. Según parece, al menos hasta la fecha, el Gobierno no piensa hacer nada de eso. El resultado de esa inacción es bastante previsible...


Lorenzo Bernaldo de Quirós - El enemigo externo.

10.02.10 | 12:20. Archivado en Lorenzo Bernaldo de Quirós


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

Una conspiración judeo-masónica, liderada por el capitalismo financiero internacional ha elegido destruir la economía española que goza de una salud envidiable y de unas perspectivas de futuro maravillosas. Especuladores sin escrúpulos se ceban con la pobre España para destruir la ingente labor de un Gobierno responsable, con un programa sólido y consistente para afrontar la crisis y sentar las bases de una flamante recuperación. Esta tesis surrealista sería una humorada si su fuente fuese El Hormiguero o cualquier otro show televisivo. Pero en boca del Gabinete que rige los destinos de España resulta una mezcla explosiva de enloquecimiento e insulto a la inteligencia. El socialismo reinante ha perdido el contacto con la realidad o quiere tomar el pelo a los sufridos españolitos. Cualquiera de esas dos opciones resulta impresentable y constituye un ejercicio de irresponsabilidad impropio de un gobierno de un país que no sea una república bananera.

Los mercados financieros, los inversores y los agentes económicos nacionales y extranjeros han perdido su confianza en la economía española no por afán especulador si no por razones muy sólidas. Con un endeudamiento del sector público rampante y con una economía en caída libre y sin expectativas de salir a flote, nadie en su sano juicio está dispuesto a arriesgar su dinero en España SA. Esta razón social está en una situación muy delicada, por no decir al borde del precipicio, y su solvencia está en cuestión. Ante este panorama, la reacción normal es seguir el viejo consejo de Woody Allen "coge el dinero y corre". Lo contrario es suicida y nadie está dispuesto a morir por Zetapé, salvo su cada vez más reducida guardia pretoriana.

La responsabilidad de lo que sucede tiene una sola causa: la actuación del Gobierno. No existe ni un solo plan creíble y consistente que permita creer que el déficit público se reducirá. No hay ni una sola iniciativa seria para reformar el mercado de trabajo a pesar del aumento brutal del desempleo. No se ha planteado medida alguna que permita confiar en una corrección de la pérdida de competitividad de la economía española. Si además, países con un escenario similar, léase Grecia están en los umbrales de la quiebra, la gente se pregunta y con razón si España puede llegar a una situación similar. En esta tesitura, la reacción de los mercados no es un ataque a España, si no una moción de censura a la gestión del Gobierno.

La búsqueda de un "enemigo externo" al que achacar los problemas internos es un recurso clásico de todos los populismos que en el mundo han sido. Del caos venezolano tienen la culpa los norteamericanos; del desastre argentino tuvieron la culpa los malvados capitalistas internacionales. Los casos podrían multiplicarse hasta el infinito. En plena fuga hacia adelante, el Gobierno lleva al país a una situación pésima con perspectivas horripilantes.


Lorenzo Bernaldo de Quirós - Cuando llega la quiebra del Estado.

11.12.09 | 12:20. Archivado en Lorenzo Bernaldo de Quirós


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

La agencia de calificación Standard and Poor"s ha señalado los riesgos que plantea para España el brutal aumento del endeudamiento del sector público. Con Grecia al borde de la suspensión de pagos, las dudas sobre la solvencia de las finanzas públicas de los países con una ratio deuda/PIB creciente y con nulas perspectivas de recuperación de sus economías se han disparado. Como es lógico, España comienza a estar en el ojo del huracán y, como se comentó, hace meses en estos artículos existe una alta probabilidad de que el Estado no pueda conseguir los recursos suficientes para financiar un agujero de sus cuentas cada vez mayor y sin visos de reducirse. El fantasma de la "default", esto es, de la incapacidad de la economía nacional de hacer frente al pago de su deuda se cierne cual Espada de Damocles sobre la cabeza de la sufrida Hispania.

El Gobierno y algunos analistas sostienen que eso es imposible o exagerado porque la participación de la deuda en el PIB es inferior a la que tienen la mayor parte de los grandes Estados de la Unión Europea. Esto es una falacia, un ingenio contable para gente desinformada. Lo importante no es el volumen total de deuda, sino la capacidad de pago del deudor. Un país o una persona pueden tener unos niveles de endeudamiento bajos en términos absolutos, pero pueden también carecer de los recursos necesarios para pagarlos. En este escenario irán a la quiebra porque los acreedores no le permitirán ni endeudarse más ni postergar el pago de sus obligaciones. Como diría el viejo Holmes: "Es elemental querido Watson".

Por desgracia, España está en esa desagradable situación. La economía está en recesión y sin expectativas de volver a crecer por encima del 1 por 100 en, al menos, tres años. Los tipos de interés crecen por encima de lo que lo hace el PIB, lo que significa que la deuda crece más que la capacidad de pago del deudor. Los bancos y cajas que han adquirido casi el 90 por 100 de la deuda emitida por el Reino de España ya no podrán hacerlo cuando el BCE, ya lo ha anunciado, cierre la ventanilla de liquidez abierta en medio de lo más profundo de la crisis financiera. En este escenario quién va a prestar a un país en esas condiciones. La respuesta es nadie ni siquiera a un precio elevado porque todo el mundo sabe que la economía española está muerta o, al menos, en coma por tiempo indefinido.


Lorenzo Bernaldo de Quirós - El BCE cierra la "barra".

05.12.09 | 12:20. Archivado en Lorenzo Bernaldo de Quirós


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Como era previsible, el Banco Central Europeo ha anunciado el principio del fin de las medidas extraordinarias de liquidez a las entidades financieras de la Eurozona. Hasta ahora han tenido "barra libre" para obtener fondos en el instituto emisor a un precio muy bajo y en cantidades prácticamente ilimitadas. Para que se den cuenta de la dimensión de la inyección de recursos realizado a la banca y, sobre todo, a las cajas españolas el saldo vivo de las ayudas del BCE se cifra en unos 85.000 millones de euros, un 8 por 100 del PIB. Aunque estaba cantada, la decisión de los banqueros de Frankfurt tiene graves implicaciones para la economía y para el sistema financiero española. Tras el hundimiento del mercado interbancario nacional y europeo, el mecanismo a través del cual los bancos se prestan entre sí, las entidades crediticias españolas han obtenido el grueso de su financiación del BCE. Esto les ha permitido refinanciar a sus grandes deudores (promotoras, constructores, inmobiliarias) y también absorber casi la mitad de todas las viviendas sin vender que había en el mercado.

A partir de ahora, las entidades financieras nacionales van a tener dificultades extraordinarias para obtener recursos. Por un lado es dudoso que los mercados financieros internacionales estén dispuestos a prestar a unas instituciones que no se han saneado, que están sometidas a un aumento de la morosidad de las familias y de las empresas crecientes y a una economía que no presenta signo alguno de recuperación que además presenta un endeudamiento del sector público imparable. Quienes estén dispuestos a hacerlo exigirán que se les pague una prima de riesgo elevada lo que implica tipos de interés más altos aunque el BCE no suba sus tipos oficiales de intervención. Esto significa que habrá menos crédito todavía y que éste será más caro. El resultado es demoledor para unas familias y empresas muy endeudadas que reducirán aun más su consumo y su inversión, agudizando la caída de la actividad económica.

En un contexto de falta de fondos, la banca y las cajas no podrán seguir refinanciando a sus "grandes deudores" lo que acelerará la bancarrota de muchas compañías. Al mismo tiempo, tampoco podrán mantener en su balance el descomunal volumen de pisos que tienen en cartera. Tendrán que sacarlos al mercado, lo que producirá una caída muy fuerte del precio de la vivienda. Esto, a su vez, deteriorará los márgenes de solvencia de las entidades financieras y pondrá a muchas de ellas al borde de la quiebra. Se ha desaprovechado un tiempo precioso para limpiar los balances de los bancos y cajas y ahora desaparece el colchón financiero del BCE para hacerlo de manera ordenada.

El problema mayor es el de las cajas de ahorro. En ellas se concentra el grueso de los potenciales créditos fallidos. Al carecer de propietario, al no tener accionistas no pueden acudir al mercado para ampliar capital, lo que pondrá a muchas de ellas en situación de insolvencia y en la necesidad de acudir al FROB en busca de recursos. De este modo se pondrá en marcha una crisis del sistema financiero que, como sucedió con la económica, no se ha afrontado a tiempo. Malos tiempos, muy malos.


Lorenzo Bernaldo de Quirós - El origen de la corrupción.

06.11.09 | 12:20. Archivado en Lorenzo Bernaldo de Quirós


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

La corrupción que sacude, azota y fustiga a todos los partidos lleva camino de convertirse en un instrumento de deslegitimación de la política. Si, como reza un viejo proverbio chino "las sociedades se pudren al igual que los peces por la cabeza", existe el serio riesgo de que la combinación de una crisis económica de caballo, el malestar social causado por ella y la emergencia un día sí y otro no de corruptelas terminen por desembocar en un "todos los políticos son iguales". Esto es un desastre porque abre los portillos a todo tipo de aventureros, populistas y movimientos anti-sistema. Recuerden el período de entre guerras. Parece evidente que la situación no dará lugar al resurgir del fascismo pero sí al desarrollo de opciones radicales a la derecha y a la izquierda con un alto potencial desestabilizador.

El origen de la corrupción y su causa fundamental es el poder económico de los gobiernos a todos los niveles: central, autonómico y local. Cuando una licencia urbanística, la concesión de una obra, la recalificación del suelo, etc., tienen un grado de discrecionalidad tan alta como es el caso de España, los incentivos para que corruptores y corrompidos hagan tratos a cambio de dinero son brutales. La tentación de ceder a las "generosas" ofertas para hacer un trato amigable y beneficiar a empresas o personas es enorme. Sin duda, la honradez de las personas contribuye a limitar el riesgo de corrupción pero el aparato institucional, el sistema ayuda a que se hagan cochinadas.

El ejemplo clásico de la nefasta influencia de la intervención estatal en la economía es el urbanismo. Cuando mover un milímetro una línea de un plan urbanístico se traduce en ganancias o pérdidas multimillonarias, el estímulo para corromper y corromperse se dispara de manera exponencial. Cuando conceder una licencia para construir plantas eólicas obedece sólo a la discrecionalidad de las administraciones de turno sucede lo mismo. Los ejemplos podrían materializarse. Parafraseando a Lor Acton: "El poder corrompe" y, desde luego, lo hace más cuanto mayores sean sus posibilidades de causar grandes quebrantos o magnos beneficios a las personas y empresas que tienen relación con él.


Lorenzo Bernaldo de Quirós - Salgado y la economía.

10.10.09 | 12:20. Archivado en Lorenzo Bernaldo de Quirós


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

La vicepresidenta económica del Gobierno, Sra. Salgado, ha declarado que, como las mujeres, la economía española debe hacerlo el "doble de bien para ser valorada". Esta apelación a la igualdad de género para justificar la marcha de los asuntos económicos en España va a impresionar muy poco a los mercados y a los analistas que contemplan con una preocupación creciente su nefasta evolución. La idea de que existe una especie de discriminación económica hacia la vieja Piel de Toro es de "coña" y recuerda a las excentricidades de la propaganda franquista cuando proclamaba a bombo y platillo que el mundo tenía envidia de España y por eso la castigaba con un poco espléndido aislamiento. Bromas aparte, la situación es gravísima y no se resuelve a golpes de voluntarismo publicitario.

Hace pocos días, el FMI certificaba que España no volverá a crecer algo hasta 2014. Entonces el PIB se incrementará un 2,1 por 100, un punto por debajo de su potencial, y una tasa con escasa capacidad de crear empleo. El país está sumido en el valle de una profunda y larga recesión y nadie espera que esto mejore. En 2014, si el pronóstico del FMI se cumple, serán ya ocho años de postración económica y de empobrecimiento que no se verán superados por un repunte vigoroso de la economía sino por una situación de bajo crecimiento que no servirá para recuperar las pérdidas de bienestar y renta obtenidas en el finiquitado ciclo expansivo.

El pasado fin de semana, The Economist aventuraba una hipótesis para la economía global y, sobre todo, para la norteamericana. Las grandes recesiones suelen ir seguidas de grandes recuperaciones. Quizá eso sea cierto para los EE.UU. y para otras economías del mundo, pero no lo es para la española. Las crisis precedidas por un alto endeudamiento del sector público y privado, por un pinchazo de la burbuja inmobiliaria y por una crisis financiera suelen verse seguidas por un largo período de crecimiento débil no exento del riesgo de una caída en un nuevo período recesivo. Ese es el escenario para España y, por desgracia, no hay posibilidades de que se modifique a mejor.


Lorenzo Bernaldo de Quirós - Tres hurras por Solchaga

26.09.09 | 12:20. Archivado en Lorenzo Bernaldo de Quirós


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Carlos Solchaga ha salido de su prudente y largo silencio para lanzar una crítica llena de sentido común a la política económica del gabinete Zapatero. Como era inevitable, sus declaraciones han recibido múltiples e interesadas interpretaciones. Hay quienes lo contemplan como una moción de censura de la vieja guardia del PSOE a la gestión "zapateril"; otros lo contemplan como una expresión de la conjura interna que en los ambientes sensatos del socialismo ibérico comienza a gestarse contra el reinado de Zapatero.

Ambas elucubraciones son atractivas y morbosas pero no responden a la realidad. Esta es mucho más simple. Solchaga opina como economista y como un ex ministro acerca de la economía española y lo hace desde una independencia de criterio que siempre ha sido uno de sus principales valores.

Muchos economistas del PSOE o cercanos a ese partido consideran que la política económica del gobierno es inconsistente, constituye una improvisación permanente y no ofrece solución a la crisis. La salida de Solbes fue el certificado de una realidad: El Presidente del Gobierno no quiere que nadie le diga "esto no es posible" porque la economía no lo aguanta todo. Zetapé ha preferido librarse de pepitos grillos y convertir al Ministerio de Economía en una simple correa de trasmisión de sus deseos por disparatados que sean. Está convencido de que las cosas se resolverán por si mismas y que da igual subir los impuestos, impulsar un crecimiento insostenible del gasto público, disparar el endeudamiento... Este voluntarismo desafía las leyes de gravedad económicas y conduce al desastre pero es la filosofía en la que se ha instalado el líder máximo del PSOE.

Solchaga ha dicho lo que todos los economistas serios piensan y muchos de ellos afirman: es imposible recaudar 15.000 millones de euros con subidas de impuestos. Esto sólo contribuiría a agravar la recesión, a fomentar la evasión fiscal y, por tanto, a reducir la recaudación y aumentar el déficit público. Los asesores monclovitas, la corte zapateril no quiere ni oír hablar de eso porque choca con los instintos y los designios del Sr. Rodríguez Zapatero a quien nadie parece recordarle el viejo lema que se decía a los generales que entraban en triunfo en la antigua Roma: "recuerda que eres mortal". El Presidente está encerrado en unos esquemas político-ideológicos escleróticos y ahí seguirá mientras la economía se hunde. No hay esperanza. En medio del silencio y la auto censura de los prebostes del socialismo ibérico, las declaraciones de Solchaga son un ejemplo de responsabilidad y coraje cívico.


Lorenzo Bernaldo de Quirós - El Gobierno vampiro.

06.09.09 | 12:07. Archivado en Lorenzo Bernaldo de Quirós


MADRID, 05 (OTR/PRESS)

La vicepresidente del gobierno y ministro de Economía, Sra. Salgado, ha dicho que el gabinete no tiene intención de subir los impuestos a las SINCAV, sociedades de inversión colectiva, que recogen los ahorros de los ciudadanos muy ricos y que pagan a Hacienda un 1 por 100 de sus beneficios. La razón es que el capital es muy móvil, se mueve a velocidad de la luz y, en consecuencia, si se aumenta la fiscalidad a esas entidades se podrían producir fugas de capital. Este razonamiento es correcto pero, entonces, se plantea una desagradable pregunta: ¿Por qué los socialistas quieren subir los impuestos al ahorro de las clases medias? ¿Acaso éste es menos móvil y propenso a huir del país en busca de una imposición menor que el de los ricos? Obviamente, la respuesta es negativa lo que hace aun más injustificable por qué unas plusvalías soportarán una mayor fiscalidad y otras no.

Desde el punto de vista de la pura doctrina socialista parece poco coherente hacer pagar más por el ahorro a las clases medias que a los ricos. Los primeros ya lo hacen porque sus ganancias de capital tributan a un 18 por 100 mientras las de los millonarios lo hacen al 1 por 100. ¿Qué extraño razonamiento basado en la justicia social o distributiva tiene esta situación? En el marco teórico del socialismo, ninguna. Esta es una simple muestra de la incoherencia absoluta de la política económica del gabinete Zetapé que hace más daño a la economía nacional que la propia crisis. Por eso, España es el país desarrollado en el que el actual proceso recesivo es más duro y en el que será más largo.

En un país con una escasez crónica de ahorro, lo normal sería eliminar y/o reducir de manera sustancial la fiscalidad sobre el capital. El grueso del ahorro privado no está en manos de los millonarios. El 57 por 100 de los españoles con ingresos entre 12-000 y 60.000 euros al año pagaron impuestos por ganancias del capital en 2007, último año del ciclo expansivo y también último ejercicio del que se tienen datos oficiales. Esto significa que subir la imposición sobre las plusvalías castiga a las clases media y, al reducir, la rentabilidad del capital después de impuestos afectará de manera negativa al ahorro y a la inversión. Esta es la política más eficaz para empobrecer todavía más a los hogares y, también, para reducir el potencial de crecimiento y de creación de empleo de la economía nacional.


Lunes, 23 de octubre

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