Opinión

Francisco Muro de Iscar - Desamigar.

20.11.09 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Me cuenta mi hijo Nacho que el Diccionario Oxford elige por estas fechas un nuevo término que convierte en su "Palabra del Año", y que la de 2009 pretende dejar constancia de la relevancia que las relaciones digitales han cobrado en nuestras vidas. La palabra elegida es "desamigar", que el New Oxford Anmerican Dictionary define como "eliminar a alguien de una lista de amigos en una red social como Facebook". No es un "palabro". En nuestro Diccionario de la Real Academia de la Lengua, figura desamigar con el significado de "enemistar" y aunque no tiene relación con las redes sociales, va encaminada en la misma dirección. También existe en el DRAE la palabra "amigar" que, ojo, tiene dos acepciones, "amistar" y "amancebarse".

Recientemente, alguna red o algún internauta radiofónico premiaba o invitaba a sus seguidores a borrar de sus listas diez contactos inútiles, poco usados u olvidados. Hay en las redes sociales, que son un excelente instrumento para algunas cosas y una estupidez para otras, quien se vanagloria de tener 4.000 "amigos", como si eso le diera más poder o más inteligencia. Hay quien cuelga en ellas fotografías o datos que luego son usados en su contra. Hay quien ha encontrado a viejos amigos que había perdido y hay quien dice que si no estás allí, no existes. Hay que huir de las generalidades y ser inteligentes al utilizar los libros o las redes sociales. El problema no está en los instrumentos sino, casi siempre, en el mal uso de ellos.

Pero "desamigar" puede hacer fortuna, porque se lleva mucho, ya sea en la definición del Diccionario de Oxford o en el de RAE. Ultimamente casi todos los políticos, incluso los que se habían "amancebado" políticamente, andan desamigados. Incluso dentro de su propio partido. Y más de uno eliminaría, y no sólo de las redes sociales, a muchos periodistas que les están tocando las narices con el ridículo mundial que hemos hecho con el Alakrana o con el espionaje a través del sistema Sitel. Algunos de los colaboradores de Zapatero, Fernández de la Vega, Chacón o Rubalcaba darían lo que fuera por desamigarse de quienes les han puesto a los pies de los caballos haciéndoles tomar decisiones injustificables.

Se desamigan parejas que parecían eternas y socios que habían decidido llegar hasta la tercera generación. "Amigos y nada más. El resto, la selva", decía el poeta Jorge Guillén en un verso que yo le escuché a Facundo Cabral. Los amigos y la mujer o el marido son casi lo único que elegimos libremente, porque la familia nos viene dada. Por eso es importante amigar con quien es debido, en las redes sociales sin duda, pero también en la vida. Hay amigos que nos ayudan a subir a la cima del mundo y otros que nos pueden hundir en el abismo. Póngase al día: desamíguese de quien no debe ser su amigo.

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Francisco Muro de Iscar - De espaldas a Africa.

18.11.09 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Africa no es noticia salvo que hablemos de los piratas del Alakrana y de países sin gobierno o sin un sistema de justicia comparable, aunque sea remotamente, con lo que tenemos en el mundo occidental. Africa sólo es noticia para los españoles cuando hablamos de las pateras que llegan a Canarias que nos recuerdan que a pocos kilómetros de nuestras costas existe otro mundo sin oportunidades, sin esperanzas, cada vez más lejos del desarrollo y del futuro. Europa da la espalda a Africa, no la contempla como un espacio de cooperación y desarrollo.

Y, sin embargo, Africa es un continente que va a jugar un papel decisivo en el futuro. Ya ha superado los mil millones de habitantes. De ellos, un 45 por ciento son menores de 15 años, un dato para una profunda reflexión. Y esa fuerza inmensa no va a soportar en silencio la penuria, la miseria ni el hambre. No se van a resignar a ver por televisión la opulencia y el despilfarro de los europeos, incluso en medio de la crisis. O les empujamos en su desarrollo o tendremos serios problemas, infinitamente mayores a los actuales.

Estos días se celebra en Roma la cumbre de la FAO contra el hambre en el mundo. Otra más. Allí no hay jefes de Estado para hacerse una foto ni para tratar el problema. Los delegados de los países ricos han vuelto a reafirmar un plan aprobado hace años que tenía como objetivo invertir reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre en el mundo antes de 2015. Esa cifra, hoy, es tan grande que nos deja indiferentes: por primera vez más de 1.000 millones de personas, una sexta parte de la población del mundo, el equivalente a todos los habitantes de Africa. Los países ricos han reafirmado el "objetivo del milenio", es decir esa reducción del cincuenta por ciento que todos saben que no van a conseguir porque nadie va a destinar los recursos mínimos necesarios.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon ha dicho en Roma que "hoy van a morir 17.000 niños en el mundo". Cada seis segundos muere un niño por desnutrición. Benedicto XVI ha denunciado que "la tierra puede alimentar a todos", que "es despreciable la práctica de destruir alimentos por fines comerciales: la comida no se puede considerar como una mercancía. La malnutrición y el hambre no dependen del crecimiento económico sino de los mecanismos de distribución". Obama ha ido a China a tratar de quitar el miedo de los chinos y de sus dirigentes a invertir en Estados Unidos o para evitar que se lleven el dinero que tienen allí, mientras soslaya la violación de derechos humanos en ese país. Los grandes, los ricos, los poderosos -pero también nosotros- siguen explotando, ignorando, olvidando a los más necesitados. "El hambre, ha dicho el presidente Lula, es "la más devastadora arma de destrucción masiva". El hambre y el hombre. Africa es la prueba.

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Francisco Muro de Iscar - Dos reformas y un escándalo

16.11.09 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

La reforma de la política sobre el cine se está haciendo sin tener en cuenta la única opinión válida que es la de los espectadores que compran su entrada en la taquilla y con ello dicen lo que les gusta y lo que no. La Administración, los poderosos lobbys, los directores, los actores y no se cuántos más deciden en nombre de los que pagan -en impuestos y en taquilla- y a favor de los que cobran generosas subvenciones por obras que no llegan a veces ni a estrenarse Mientras, no hay dinero para la investigación, el teatro, la literatura, el ballet o la música, clásica o no, porque lo del cine es "otra cosa".

Lo mismo sucede en la economía. Las reformas laborales las quiere hacer el Gobierno no sólo de espaldas sino, si fuera posible, sin los empresarios que son los únicos que crean empleo. Cuando la previsión es que 2010 empiece con 250.000 parados más de los que teníamos en septiembre, los mensajes de Zapatero este fin de semana en Pamplona son claros: más poder para los sindicatos, más presencia y poder en las instituciones y ninguna medida nueva que no tenga la aprobación sindical, lo cual significa que todo siga como está. Todo a cambio de su silencio y su complicidad. El único problema es que los sindicatos no crean empleo si exceptuamos el de sus propios liberados.

Según un informe de la Fundación Encuentro, mientras en crisis anteriores los padres, la familia, mantenían a los hijos que no encontraban empleo, en ésta los padres se están quedando también sin trabajo en un número muy elevado de familias lo que está aumentando las diferencias sociales en España. Mientras hay un sector de la población -funcionarios y trabajadores cuyo empleo no peligra y que apenas notan la crisis, dada, incluso, la caída de precios- hay muchas familias en las que ningún miembro trabaja y sólo reciben subsidios. Todos ellos están condenados a un paro muy prolongado y con escasas esperanzas de encontrar trabajo porque no se toman medidas para crear empleo y se está dejando de invertir en los sectores que pueden cambiar el modelo productivo. El Gobierno está parado y los sindicatos ofrecen un silencio culpable.

El escándalo está, por otra parte, en los medios. Casi todos, medios y ciudadanos, vemos bien la crítica a lo que cobran los consejeros o los presidentes de un banco, al sueldo de algunos políticos, y no digamos de los futbolistas. Pero nadie se extraña de que una cadena de televisión pague 150.000 o 200.000 euros al chófer de la Pantoja por revelar intimidades interesadas en un programa de televisión, un millón de euros de "ficha" a una presentadora de televisión por cambiar de cadena o muchos, muchísimos miles de euros fijos a quienes sin claro oficio, pero espectacular beneficio, participan en tertulias mediáticas insultando a media humanidad. Un espectáculo vergonzante en una sociedad en crisis. Económica, de ideas y de valores. francisco.muro@planalfa.es

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Francisco Muro de Iscar - Privatizar al calvo.

13.11.09 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Hay una izquierda que canoniza por decreto lo público y demoniza lo privado. Lo público siempre es positivo, inmejorable, limpio de mancha o pecado y lo privado, siempre sospechoso de engaño, de abuso. No es sólo la izquierda que está a la izquierda del PSOE y la que está a la luna de Valencia. También en las filas socialistas hay muchos que abominan de los beneficios de las empresas privadas -como si quien invierte no tuviera derecho a ganar dinero, a obtener justos beneficios- y preconiza más inversión pública, más impuestos, más empleo público. Son los mismos que critican la privatización de la enseñanza o de la sanidad y hasta se manifiestan por ello contra los Gobiernos del PP, aunque miran para otro lado si eso mismo, o aumentado, sucede en las autonomías o ayuntamientos donde Gobierna la izquierda.

Lo importante, desde mi punto de vista, no es quién presta el servicio público, sino cómo se presta, con que calidad, a qué precio y en qué condiciones laborales y para sus beneficiarios. Si la titularidad es pública y la concesión privada, pero funciona bien, con criterios de exigencia, perfecto. Si ambos son públicos y están bien gestionados, estupendo también. Lo malo es cuando tenemos un servicio público mal gestionado, que funciona mal, que cuesta mucho y del que, como es público, nadie se hace responsable.

Pues bien, ahora parece que el Gobierno prepara una privatización encubierta o con nocturnidad de las loterías nacionales. Nadie sabe muy bien cuáles son los objetivos, pero muchos sospechan que el fin es tratar de recaudar más para las depauperadas arcas del Estado con la instalación de máquinas en hipermercados o en grandes recintos. Eso sería un grave problema para las Administraciones de Loterías -4.000 en España, que dan trabajo a 10.500 personas y que generan 2.900 millones de euros para el Estado- que no han sido consultadas y que temen que el negocio se acaba. Una red que funciona estupendamente y que vende nueve veces más que Reino Unido o Francia, por ejemplo. ¿Quién se va a beneficiar de esto? Detrás de estas ideas siempre hay alguien que se lucra y muchos que pierden. Ahí puede estar una de las claves.

Cuando un servicio público funciona bien, tocarlo es un riesgo. Sucedió con la Organización Nacional de Trasplantes, un lujo español que nos envidia medio mundo y que estuvieron a punto de cargarse en una reforma "política", afortunadamente abortada después de una mala temporada. Ahora viene la Lotería Nacional. Quieren privatizar "al calvo" que ya no será el protagonista del anuncio de este año, pero que sigue siendo la imagen que todos tenemos en la retina. Y el calvo es de todos.

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Francisco Muro de Iscar - Rayos y Centellas.

11.11.09 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

El veinte aniversario del final del Muro de la vergüenza que separaba las dos Alemanias y condenaba a los ciudadanos de muchos países a vivir sin libertad, bajo una de las dictaduras más terribles y crueles de la historia, ha coincidido con el XXVIII Congreso, en libertad, del Partido Comunista de España. Y, curiosamente, la mayoría de los periódicos y de las televisiones y de las radios, ha dado más espacio al aniversario de la caída del muro de Berlín que al Congreso del PCE. Seguramente es por la falta de criterio que tenemos los periodistas.

Pero aún así, con mis cortas entenderas, le han dado demasiado aire porque es un partido que lleva veintiocho años perdiendo presencia, afiliación, diputados, prestigio y poder. Y si no fuera porque en algunos lugares se ha subido al carro de otros partidos, estaría a punto de desaparecer igual que desaparecieron las dictaduras comunistas y el Muro de Berlín. Pero en el Congreso han elegido a un nuevo secretario general, José Luis Centella, el que más apoyos ha obtenido en las últimas décadas, aunque si ustedes preguntan a los españoles de a pie, el noventa y nueve por ciento no le conocerían de nada. Tal vez por eso haya tenido que hacer méritos para, en una inteligente operación de marketing, darse a conocer.

No se entiende de otra manera que no sólo hayan dicho que "el comunismo no ha muerto" y haya hecho apología de esa ideología -que ha demostrado sobradamente dónde conduce a los países donde se implanta y dónde queda la libertad de los ciudadanos que lo sufren- sino que ha asegurado ufano que "no tenemos que avergonzarnos ni que pedir perdón por nada". Sólo ha admitido "luces y sombras". Manda carallo.

Vaya por delante mi respeto para los comunistas que un día creyeron honestamente que esa revolución iba a conducir a los hombres hacia la igualdad y la libertad, pero que ha dejado una historia de dictaduras y de opresión sin límite. Que a estas alturas el PCE exija que pidan perdón los franquistas, la Iglesia, los curas y quien sea y que ellos se ufanen de lo que se ha hecho el nombre del comunismo y de la ciega obediencia, es para salir corriendo. Lo diga Francisco Frutos o José Luis Centellas, su nuevo líder. Afortunadamente, fuera de algunos románticos, algunos nostálgicos y pocos más, el futuro del comunismo en España y en el mundo -Cuba al margen, Venezuela en todo su poderío y China al traspiés- es el que es. El que han decidido los ciudadanos libres cuando han podido serlo. Es decir cuando se acabó con la dictadura comunista, con el poder en nombre del pueblo pero sin el pueblo. Y lo demás, disculpen ustedes, son zarandajas. Nadie saltó el Muro de Berlín para irse a la Alemania "Democrática", pero muchos murieron por buscar la libertad. A ellos les deben respeto.

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Francisco Muro de Iscar - El fotoperiodista y las víctimas

09.11.09 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

La denostada profesión de periodista -un lugar ganado muchas veces a pulso por una parte de la profesión y por algún intruso que cree ser lo que no es- abrió este fin de semana una ventana a la esperanza y al prestigio. La concesión del Premio Nacional de Fotografía a Gervasio Sánchez, cordobés, 50 años, afincado en Zaragoza, habitual de muchos medios, pero refugiado siempre, y con orgullo, en el Heraldo de Aragón- es un reconocimiento de la inmensa, arriesgada, difícil y casi nunca reconocida labor de los fotoperiodistas. Es la primera vez que un reportero de guerra, un denunciador de tragedias a través de la imagen, gana el Nacional de Fotografía.

Pero este caso va mucho más allá. Gervasio Sánchez ha recibido hace pocos días el Premio Derechos Humanos del Consejo General de la Abogacía Española y tiene el reconocimiento de todos sus compañeros con otro galardón, el Javier Bueno. Esos premios son diferentes porque Gervasio es un guerrillero independiente, un francotirador de la fotografía que tiene siempre en su objetivo a las víctimas. "Tras años acudiendo a conflictos -Sierra Leona, Sarajevo, El Salvador, Congo, Liberia, Afganistán, Guatemala, Ruanda...-, son las víctimas las que me impulsan a seguir yendo. Quienes merecen atención son las víctimas. De quienes hay que hablar es de las víctimas. Quienes son las verdaderas protagonistas de la historia son las víctimas, no los periodistas". Las víctimas en primer lugar, siempre, es una lección que deberían aprender los políticos, los legisladores, los ciudadanos. También todos los periodistas que tantas veces convertimos en protagonistas a los verdugos, a los que sacan beneficio de otros, a los que se aprovechan de tantos. (Las víctimas y no los intereses partidistas deberían ser también estos días el centro de un conflicto como el del Alakrana). Gervasio ha puesto el objetivo de su cámara siempre en las víctimas. Para que duela tanto que no podamos olvidarlas.

Sin periodistas como él, sin algunos que han dado su vida por una foto, por una imagen, como Julio Fuentes, Julio Anguita Parrado, Juantxu Rodríguez, Miguel Gil, Ricardo Ortega y otros más, sin periodistas casi siempre anónimos, que sólo salen a la luz cuando les hieren o les matan, cuando son secuestrados o, más raramente, cuando les dan un premio, las víctimas no tendrían ni siquiera un pequeño derecho a la justicia. Y tras el impacto, vuelta al trabajo, a denunciar con la cámara la injusticia permanente en que vive este mundo, el terrorismo de la guerra y de la ambición o el terrorismo de la miseria. Hay días en que uno se siente orgulloso de ser periodista aunque sea porque esta profesión ha parido personas como Gervasio Sánchez y, como él, bastantes más que no buscan la gloria sino la justicia y la verdad. Que están del lado de los perdedores, de los marginados, de los olvidados, de los que nunca han tenido ni tendrán una oportunidad. De las víctimas. A través de una foto, de una información, de un artículo. Aunque nunca se llegue a la meta.

francisco.muro@planalfa.es

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Francisco Muro de Iscar - Los impuestos del fútbol.

06.11.09 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

¡La que ha liado el Gobierno con su decisión de cambiar la llamada ley Beckham, para subir los impuestos a las estrellas del fútbol a cambio de algún voto más en los Presupuestos! Para ser justos habría que decir con su decisión de que las estrellas del fútbol paguen los mismos impuestos que cualquier ciudadano español. Bueno, tampoco, para que paguen los mismos impuestos que pagan los españoles que ganan tres, cinco, diez millones o más de euros al mes, que son bastantes pocos. Pero tampoco es exacto, porque quienes ganan esas cantidades astronómicas que un trabajador normal no puede ni imaginarse, tienen sus instrumentos financieros, entre ellos las sicav, con las que el Gobierno socialista no se ha atrevido, para pagar lo menos posible a Hacienda.

La Liga de Fútbol Profesional ha amenazado con una huelga del fútbol -terrible amenaza, se pararía el país- y el PP ha calificado la medida de demagógia fiscal -que es cierto- y votó en contra porque el objetivo de la ley que lleva el nombre del futbolista inglés es "atraer a España a todo tipo de profesionales, incluidos los deportistas para que España pueda competir con éxito mediante la reducción de sus impuestos, siempre limitada a un número de años", lo que es otra forma de demagogia.

Si el Gobierno de verdad quiere aumentar la recaudación, con lo de los deportistas no va a ingresar ni lo que se gasta en gasolina en un mes para los coches oficiales del Gobierno. Y si, en lugar de afectar a Cristiano Ronaldo, Messi, Kaká y compañía afectara a investigadores, altos ejecutivos, escritores, filósofos, etc., no se hubiera movido ni una hoja de periódico. Porque, vamos a ver, ¿cuántos científicos hemos repatriado o hemos fichado por tres o cinco millones de euros anuales? ¿Cuántos prohombres han dejado Estados Unidos o Alemania para venirse a engrandecer España por la pasta? Que se lo pregunten a Valentín Fuster que estaba como loco porque le ofrecieran algo digno para dejar estados Unidos y allí sigue.

Y por otra parte, ¿por qué un ciudadano medio tiene que pagar impuestos hasta el límite que marca su sueldo y un supermegacrack del balón, sólo la mitad? Es cierto que su profesión dura sólo unos años, pero mientras dura, se forra y los demás no acabamos de salir de clase media o de mileuristas daminificados. Pero sería bueno que el Gobierno y esa izquierda de salón que sigue instalada en la más arcaica revolución, aunque viviendo burguesmente, se ocuparan de los ciudadanos medios, los que pagan impuestos, trabajan y hacen posible que ellos cobren sus sueldos todos los meses. Los ciudadanos normales. Demagogia, la justa.

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Francisco Muro de Iscar - El genoma del melón (político)

04.11.09 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Sigue el espectáculo. En el PP casi es "el mayor espectáculo del mundo", el circo, pero no sólo allí. Lo que me ha sorprendido es la noticia de que varios grupos de científicos españoles (no sé si de esos que han visto que el Gobierno les recorta los presupuestos para I+D+i), han descubierto que el melón tiene unos 450 millones de pares de bases en sus 12 cromosomas y que contiene unos 26.000 genes, un número similar al del genoma humano. Dicho de una manera más simple y paleta -yo soy de letras-, que no hay tanta diferencia entre un hombre y un melón.

Hay que reflexionar, pues, sobre la diferencia del hombre y del melón, que es algo que podría dar mucho juego a los filósofos. Ya que no se les ve en casi ninguno de los debates sociales importantes -la intimidad, el aborto, el derecho de defensa, la libertad, la solidaridad, el futuro- no estaría de más que filosofaran sobre el valor intrínsico del melón.

La investigación sobre el genoma del melón se puede aplicar al campo de la política. ¿Qué diferencia de cromosomas o de genes hay entre un político y un melón? No se lo tomen a coña. Genéticamente, los científicos dicen que hombre y melón están próximos. ¿Y políticamente? Ustedes saben que hay melones de diversas clases. Los "galia" se caracterizan por ser "una planta vigorosa de hoja media, de difícil despezonado -con perdón- y buen comportamiento en altas temperaturas". Y sin quererlo, pensé en Esperanza. Otros son "charentais", "planta equilibrada, con buen sistema radicular que permite un rebrote de calidad. Redonda y homogénea". ¿Rita, el propio Camps, Cospedal? Los hay "amarillo canario", de "cuaje fácil en diversas condiciones, oval con piel rugosa amarilla"* tal vez Rato... Y los hay, por no agotar la lista, de "piel de sapo", que sin entrar en sus características, uno tendría la tentación de relacionar con Gallardón, con Cobo o con Ignacio González. En esta clase, Gallardón lleva ventaja porque los consumidores valoran mucho el origen y no es lo mismo uno de Soria que otro de Villaconejos* Y están, por no agotar el asunto, los "tendral", de corteza verde y rugosa, pero "carne blanca verdosa y poco consistente, blanda y algo sosa". ¿Rajoy?

Hay pocos alimentos que mezclen tan bien en diferentes ambientes: ensaladas, melón con jamón, al oporto, con arroz, en ensalada de frutas o macedonias, en sopa, zumos* Como los políticos. Casi todo en ellos es agua. Como los políticos. Los melones tienen mucha facilidad, una vez abiertos, de absorber los olores y sabores de otros alimentos. Como los políticos tránsfugas* Disculpen ustedes por las comparaciones y por haber centrado todo en el PP. Pero hagan la misma búsqueda en el PSOE o en CiU. Estamos llenos de melones políticos. Los científicos sólo han constatado una realidad que se percibe cada día. Dicho sea sin ánimo de molestar.

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Francisco Muro de Iscar - Contradicciones y respuesta

02.11.09 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Los enemigos de Rajoy no están preferentemente en el Partido Socialista Obrero Español ni en los sindicatos sino en su propia casa. Incluso podría decirse que el principal enemigo de Rajoy es Mariano Rajoy.

Vivimos en una sociedad que predica que lo público es por esencia infinitamente mejor que lo privado, que "los de izquierdas son los que quieren lo mejor para todos y los de derechas los que quieren lo mejor para ellos". (La frase no es mía es, casualidad, de una de las hijas de Zapatero hace unos años, contada por su padre, creo recordar que en un mitin). Esa sociedad tiene la mayor tasa de corrupción en la política que se recuerda y en todos los frentes ideológicos. Y la mayor parte de los corruptos son personas que administran "lo público" en su beneficio, que se aprovechan de la falta de control de "lo público" y que se llevan "lo público", es decir, lo que es de todos, con diurnidad y alevosía, aunque afortunadamente no siempre impunemente.

Tenemos un Gobierno con graves problemas, especialmente la crisis económica y el cambio de modelo productivo, que dedica más esfuerzo a ampliar la ley del aborto que a buscar un imprescindible acuerdo social, educativo y de futuro. Y unos sindicatos que viven del Estado y que en lugar de buscar salidas a la crisis se quieren manifestar, para dejarlos como "culpables" de la situación, contra los empresarios, que son los que tienen que crear empleo si el Gobierno no se empeña en impedirlo.

Defendemos el principio constitucional de la presunción de inocencia y aplicamos el principio de presunción de culpabilidad llevando esposados y ante las cámaras a quienes ni siquiera han sido todavía imputados por un juez ni se pueden fugar. Por cierto, "imputado" no significa culpable. Hay decenas de miles de ciudadanos que han entrado en un juzgado con esa condición y han salido absueltos con todos los pronunciamientos.

Tenemos una sociedad que se escandaliza por la violencia contra las mujeres o en los colegios y que acude en masa a los cines para presenciar películas violentas, en muchas ocasiones financiadas y protegidas con dinero público, donde, por ejemplo, se exhiben violaciones o donde la violada, después de ser agredida, expresa su satisfacción al violador e inicia un romance con él.

Partidos católicos en su esencia, como el PNV, votan a favor de la reforma de la ley del aborto. Y eso, sin entrar en que apoyen los Presupuestos y, una semana después, presenten una proposición para eliminar tres Ministerios, cuyos presupuestos aprobaron en los Presupuestos

En Chile, un político desconocido hace un año, pero que hoy es "el candidato del desencanto" amenaza con quebrar la pugna derecha-izquierda en las próximas elecciones. En España, nuestros políticos tienen suerte. Les queda tiempo antes de entrar en campaña. O hacen algo por regenerar las instituciones o que se preparen para el voto del desencanto. O los ciudadanos hacemos algo o nos sumirán en un desencanto del que es difícil salir.

francisco.muro@planalfa.es

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Francisco Muro de Iscar - El dinero de los sindicatos.

30.10.09 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 29 (OTR7PRESS)

Mientras se sigue hablando del pacto educativo -para Zapatero es "fundamental", para Gabilondo "va bien", para el portavoz educativo del PP en el Congreso, "no hay voluntad de hacerlo" y para la portavoz del PSOE, aunque el desacuerdo con el PP es profundo, "en absoluto aleja la posibilidad del pacto"- el ministro se saca de la manga la posibilidad hacer obligatoria la enseñanza hasta los 18 años "como sucede en otros países europeos". Y cita a Portugal". Usando sólo el sentido común, eso de ampliar la escolaridad obligatoria tendría que ser uno de los puntos básicos de ese (im)posible pacto escolar que debería ser una prioridad política de todos los partidos, pero que a veces parece más una operación de marketing. Y sobre todo, pensar en prolongar la escolaridad supone la necesidad de más dinero para la educación, lo que, con la que está cayendo, parece imposible. ¿De dónde saldrá si con lo que gastamos no llega? Imaginar que las autonomías, que tienen las competencias educativas, van a aceptar más gastos sin ningún ingreso nuevo parece un disparate político.

Sucede lo mismo que con la reforma laboral. Ni está ni se la espera. La intervención de hace unos días de los secretarios generales de UGT y de CC.OO. y del presidente de la patronal en TVE tuvo un pobre seguimiento. No se si fueron pocos espectadores todo el tiempo o simplemente huían tras escuchar las primeras respuestas. No me extraña. Cándido Méndez se quejó de que son pobres porque viven fundamentalmente "de las cuotas de sus militantes" y no de las subvenciones públicas. Los hechos son tercos. Méndez habló de una afiliación de más de un millón de trabajadores a UGT, que nos la creemos. Dijo que pagan sus cuotas, unos 10 euros al mes- la verdad es que van de 3 a 10 euros-, que nos lo creemos menos, pero que damos por bueno. Y que viven fundamentalmente de eso. Es decir, de unos 100 millones de euros de ingresos al año.

Si los partidos o los sindicatos tuvieran que vivir de las cuotas de sus militantes habrían desaparecido hace décadas. Aunque aceptemos elefante como animal de compañía, las cifras dicen otra cosa. Los dos grandes sindicatos -otros, también pero menos- perciben dinero de diversas fuentes que multiplican sus ingresos. Sólo en formación UGT recibirá este año 95 millones y CC.OO., 94. A eso habría que sumar el importe de los alquileres de las sedes cedidas, el patrimonio cedido o recuperado y los casi 16 millones que los sindicatos reciben de Trabajo por representatividad en las elecciones, las subvenciones de otros entidades y de las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Y todo ello sin contar los sueldos de decenas de miles de liberados sindicales -algunos cálculos hablan de entre 150.000 y 200.000- que cobrarían sueldos de entre 2.000 y 3.000 millones de euros pagados religiosamente por las empresas y las Administraciones públicas. Cualquiera puede conocer las cuentas del Santander o de Endesa y lo que cobran sus directivos. ¿Conocen ustedes las cuentas de los sindicatos?

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Francisco Muro de Iscar - Corrupción, tolerancia cero.

28.10.09 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

"Tenemos una república que no sigue las leyes de las otras ciudades vecinas y comarcanas, sino que da leyes y ejemplo a las otras, y nuestro gobierno se llama democracia". Lo decía orgulloso, 431 años antes de Cristo, el político ateniense Pericles para quien su ciudad era un modelo de cultura cívica y la democracia un valor esencial y central de la persona. Algo más de dos siglos después, en el final del XVIII, el presidente George Washington marcaba una misma línea de conducta ética: "Tengo la norma, no menos aplicable en los asuntos públicos que en los privados, de que la mejor política es siempre la honradez".

En lo privado y en lo público. ¡Qué lejos parecen ambos y sus valores de los ejemplos de corrupción en la vida pública, y posiblemente en la privada, que nos están dejando las primeras páginas de los periódicos y que ya casi contemplamos con la asepsia del que se acostumbra a comportamientos "normalizados". La noticia ayer de la detención de dos ex altos cargos de la Generalitat en tiempos de Jordi Pujol, los dos sobradamente conocidos y, entonces, con un gran poder, junto a un alcalde y al constructor de turno no es una noticia que nos sorprenda. Querría aplicar la presunción de inocencia a la que todos tienen derecho, al menos hasta que haya una sentencia judicial que confirme o rechace el posible delito, pero cada día hay un nuevo caso, un presunto asunto de corrupción en Galicia o en Andalucía, en Valencia o en Madrid, por toda la geografía política española.

Van a pensar los ciudadanos que toda la clase política es corrupta y busca el beneficio personal sin límites. Se denuncia malversación, supuesta, de cientos de millones de euros como cualquier ciudadano habla de su sueldo mileurista. Se habla de favores pagados y comprados como de una invitación a tomar una copa en el bar de la esquina. Y al final, aunque hay una inmensa mayoría de políticos que trabajan lealmente por sus conciudadanos, como decía Pericles, "dignos ciertamente de ser imitados por vosotros", la imagen que transmiten muchos alcaldes, concejales, diputados, senadores, consejeros y hasta presidentes de autonomías es la de ser corruptos consumados o en potencia o vehículos de corrupción social en un mundo podrido.

Unos y otros, y los partidos que lo amparan lo toleran o lo ignoran, están haciendo un daño terrible a la democracia. Contra la corrupción, tolerancia cero. Los partidos deberían ser intransigentes. Dineros o cargos, públicos o privados, pero especialmente los primeros deben ser transparentes y al servicio de los ciudadanos todos, no para el engorde personal de los que medran. La democracia es cultura y educación. ¿Qué vamos a decir a los más jóvenes si, por fortuna, son lectores de periódicos, escuchan la radio o ven la televisión y contemplan el ejemplo permanente de corruptos de todos los colores y partidos? No hay peor legado que una democracia desengañada, escéptica y sin confianza en sus instituciones.

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Francisco Muro de Iscar - Cataluña y otros ejemplos

26.10.09 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Tenemos tan puesto el foco sobre Madrid -culpa al cincuenta por ciento de los medios de comunicación y de los políticos- que sólo hay espacio para los escándalos que suceden fuera. Sólo en eso se parece la vida de Madrid y a del resto de España. Hay tantos que cada día saltamos de uno a otro: Gürtel, el caso Millet, lo de los Albertos, El Ejido, la presidenta Munar, Caja Castilla-La Mancha, Caja Madrid, Mercasevilla, los pactos políticos contra natura... No cabrían todos en esta columna. ¿No se dan cuenta los políticos de que algo grave sucede y que se necesita una regeneración ética y democrática?

Cataluña es un buen termómetro. Hace pocos años iba en vanguardia de la economía, de la investigación, de la cultura, del diseño, de la modernidad. Era la punta de lanza, abierta e innovadora, de una España que parecía que iba a comerse el mundo. Hoy, lo dice el ex presidente Pujol en una interesante entrevista en ABC, "Cataluña pasa por una situación de cierto desconcierto". El diagnóstico es complaciente. Cataluña anda perdida en la polémica del Estatuto, en la indefinición y la falta de proyecto de futuro, en la pérdida del liderazgo cultural y económico, en ideas peregrinas como los referéndum para declarar la independencia, en encumbrar a Joan Laporta como cabeza de un futuro proyecto de secesión... Están tan desorientados que ese Gobierno imposible que es el tripartito planea acabar con la Semana Santa y la Navidad y celebrar las fiestas de Primavera y de Invierno. Ese espectáculo, creo yo, debe escandalizar a los catalanes de a pie.

Dice Pujol en la entrevista citada que un día Paco Fernández Ordóñez, aquel ex ministro agnóstico, no sólo religiosa sino también políticamente, que filtraba todo lo que se declaraba secreto en los Consejos de Ministros, hablando del diálogo entre musulmanes y Occidente, le dijo "No te engañes, un español o un francés, agnóstico o ateo, es un cristiano de cultura, de fondo, de raíz, de valores fundamentales* y un turco o un egipcio, ateo o agnóstico, es un musulmán". Cuando los Gobiernos, amenazados por la crisis, el paro, los problemas de la justicia, la educación, la sanidad y la corrupción, se fijan como objetivo la Navidad o la Semana Santa -o ampliar la ley del aborto de forma innecesaria y sin consenso social- evidentemente, como dice Pujol, o han perdido el norte o no saben cómo afrontar los verdaderos problemas y tratan de engañar a todos.

El contrapunto es claro. En Alemania, Angela Merkel no ha tenido inconveniente alguno en confiar los asuntos exteriores de su país a un político declarado homosexual. Supongo que ha primado, como es lógico, su papel político y sus capacidades. Pero lo primero que ha hecho la presidenta es fajarse con la crisis y bajar 24.000 millones de euros los impuestos, como Francia e Italia, y subir las ayudas a las familias. Ya veremos quién sale antes y mejor de la crisis y quién paga los errores y las ideas erráticas o enloquecidas de sus gobernantes.

francisco.muro@planalfa.es

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Domingo, 22 de noviembre

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