Opinión

Fermín Bocos - Tormenta perfecta

21.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Vaya por delante que tal y como están las cosas en Cataluña toda cábala está condenada a errar. ¿Por qué? Pues porque con Carles Puigdemont a la cabeza, la habilidad del conglomerado separatista ha consistido en ir embarrando el terreno al tiempo que cuando convenía a sus fines se instalaban en la ambigüedad.
¿Había declarado la independencia? Tal parecía puesto que él mismo anunció que la dejaba en suspenso. Sin embargo, en su respuesta del jueves al requerimiento del Gobierno decía que no hubo tal declaración. Eso sí, la amenaza de someter a votación la declaración de independencia en un "Parlament" donde los secesionistas tienen mayoría, era explícita.
Ante semejante táctica hay que reconocer que el Gobierno Rajoy siempre ha ido uno o dos pasos por detrás. Aún hoy, anunciado como está el recurso al Artículo 155 -que permite la intervención de la Autonomía- en el área del Ejecutivo y también en el PSOE, aliado de circunstancias, hay dudas acerca del alcance de la intervención y la conveniencia de una aplicación más o menos restrictiva de un instrumento plenamente constitucional que en definitiva faculta al Gobierno de España para restablecer el imperio de la ley en una Comunidad Autónoma en la que sus autoridades no acatan las sentencias del Tribunal Constitucional.
Con todo esto quiere decirse que ahora que como paliativo a la intervención desde el Gobierno se sugiere que una vez aplicado el 155, llegados al mes de enero, la mejor salida sería convocar elecciones autonómicas, convendría reflexionar un minuto acerca del alcance de tal medida. Al estar convocadas por la nueva autoridad emanada de la intervención, lo que desde Madrid se ve como un posible aliviadero de la tensión política y de orden público, desde el bando separatista podría ser origen de un boicot a los comicios. Consecuencia: el proceso seguiría enquistado y agravado.
Se sabe que hay negociaciones entre enviados del Gobierno y dirigentes del PdeCAT y algún "conseller" dizque "moderado". Algunas fuentes indican que también habría contactos vía PSC. El objetivo, hoy por hoy, es una misión imposible: conseguir que sea Carles Puigdemont quien convoque los comicios autonómicos. Hablo de misión imposible porque a estas alturas hay indicios suficientes como para concluir que no es él quien conduce el "procés" sino que está siendo arrastrado por las organizaciones embarcadas en la secesión que le urgen para que declare la independencia y proclame la República. En términos náuticos diríamos que estamos ante la tormenta perfecta.
Aún así, entiendo que el Gobierno no tiene otra salida que aplicar un artículo de la Constitución del que mucho se habla y que a juzgar por lo que algunos dicen, parece que no todos han leído.


Fermín Bocos - El peor escenario

19.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Cuando esto escribo nadie apuesta porque Carles Puigdemont conteste al requerimiento del Gobierno de España diciendo que no ha proclamado la independencia de Cataluña. Nadie, ya digo, espera que dé marcha atrás en la agenda ideada para proclamar la República catalana. Nadie lo espera y, sin embargo, dada la situación, sería la única decisión sensata.
Sensata porque en buena medida frenaría la maquinaria activada para llegar a la confrontación entre dos poderes de muy desigual magnitud y legitimidad. El Gobierno de España que actúa amparado en el Estado de Derecho y el "Govern" que al incumplir la ley comparece huérfano de cualquier potestad legal visto que la eventual proclamación de la República se apoya en las leyes aprobadas en el "Parlament" los días 6 y 7 de septiembre. Leyes que han sido anuladas por el Tribunal Constitucional.
Así las cosas, en esa confrontación a la que estamos abocados, a Puigdemont todavía le queda echar mano de la calle. Acudir a la movilización callejera de los partidarios de la independencia. Masa fácil de manejar máxime cuando está muy agitada por el encarcelamiento reciente de sus líderes, los ya famosos "Jordis". La Historia nos recuerda que de las confrontaciones de esta naturaleza lo único que se puede anticipar es cuando empiezan. Nunca cómo terminan. De ahí el peligro. Creo que en esta encrucijada hay pescadores de río revuelto y actores desleales. Más de uno está jugando de manera irresponsable al "cuanto peor, mejor". Y no sólo en Barcelona.
Dicho lo cual, no habría que excluir otro posible escenario. Puede que en su huida hacia adelante Puigdemont, proclamada la independencia, intente buscar una salida convocando elecciones. Bautizadas como "constituyentes" a la manera como identificaron de "plebiscitarias" las celebradas hace tres años. Puede hacerlo y podría suceder que, al tiempo, el Gobierno de España estuviera interviniendo la Comunidad Autónoma en legítima aplicación del artículo 155 de la Constitución.
Si así fuera estaríamos ante el peor de los escenarios posibles. No por inédito y surrealista. No. Sería grave porque conduciría al caos y abriría las puertas a la violencia.


Fermín Bocos - Un video muy sospechoso

18.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

"Help Catalonia. Save Europe". Bajo este título, la organización secesionista Òmnium Cultural ha publicado en Youtube un video con el que piden ayuda para su causa. Piden ayuda y lo hacen en inglés.
El video no tendría más comentario de no ser porque se trata de una réplica de otro que hizo fortuna en Red en ocasión de la revuelta organizada por grupos nacionalistas en Ucrania en 2014 que culminó con la caída del gobierno electo de aquél país. El video ("I am a Ukranian") narraba las sentadas y posteriores enfrentamientos entre la policía y los manifestantes acampados en el Maidan de Kiev, la plaza de la Independencia, y estaba protagonizado por una joven que hablaba a cámara en un inglés muy fluido. Se llamaba Yulia Marushevska y se hizo muy popular.
Al convertirse en viral trascendió la historia del video. No había sido ni mucho menos espontáneo. Había sido rodado por un cámara inglés (Graham Mitchell) y detrás estaba Ben Moses un productor norteamericano famoso.
Estaba claro que el video era un encargo. En su día se publicó que la revuelta que acabó con el Gobierno electo de Ucrania había contado con el apoyo de una fundación dirigida por Georges Soros, el financiero nacido en Hungría y nacionalizado estadounidense que en los años 90 del pasado siglo saltó a la fama por haber doblado la mano al Banco de Inglaterra, provocando un roto de más de 3.000 millones de libras en una maniobra especulativa que le hizo ganar 1.000 millones de dólares de los de entonces.
Esta historia y la de la implicación de Soros en la revuelta de Ucrania está al alcance de cualquiera que quiera consultarla en Internet.
Tras el video, Yulia fue contratada para dar una serie de conferencias en diversas universidades europeas. También fue entrevistada por varias cadenas de televisión norteamericanas. Es opinión de expertos en comunicación que el video del "Maidan" hizo más por la causa de los insurrectos ucranianos que todos los discursos de sus líderes.
Encabezados por Alemania y los EE.UU. la mayor parte de los países europeos acabaron reconociendo al nuevo gobierno de Ucrania (surgido de un golpe de fuerza). Después vino la guerra por Crimea con las fuerzas ucranianas del Este cuya causa apoya Rusia.
Me gustaría creer que lo del video de Òmnium Cultural (réplica del "Maidan") es pura casualidad. Un simple plagio y no el fruto de la larga mano de gentes ajenas y poderosas interesadas en desestabilizar España.


Fermín Bocos - Pase lo que pase

17.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


El presidente de la "Generalitat", Carles Puigdemont, no da marcha atrás. En la carta de respuesta al requerimiento del Gobierno de España mantiene lo dicho en el "Parlament" cuando dijo que proclamaba la independencia de Cataluña asumiendo el resultado del referéndum (ilegal y sin recuento ni resultado verificable) celebrado el 1 de Octubre. Lo dice envuelto en el ropaje del argumentario victimista de los secesionistas, pero lo dice.
Nada, pues, volverá a ser igual porque el insensato proceso secesionista impulsado por dirigentes políticos aventureros, urgidos algunos de ellos por clausurar sus responsabilidades en diversos casos de corrupción -sería el caso Artur Mas y demás responsables de la hoy desaparecida Convergencia- aboca a la suspensión de parte de la autonomía de Cataluña. Con la frustración añadida que comportará semejante medida.
Nos dejan una sociedad catalana fracturada. Con ciudadanos que desconfían unos de otros. La levadura de futuros enfrentamientos. Será tarea de titanes (que no se avizoran por ningún lado ni en Barcelona ni en Madrid), recomponer el sutil tejido de la normalidad, el que teje los afectos, el que deja la política a las puertas de las casas y no emponzoña las relaciones familiares. No se ven por ninguna parte estadistas; políticos capaces de pensar en las próximas generaciones, no en las siguientes elecciones. A los efectos de recomponer la lealtad institucional traicionada necesitaríamos gigantes, pero ni están ni se les espera. Ningún parecido con los políticos que hoy tenemos en nómina. Lo que ha pasado durante estos últimos seis o siete años en Cataluña es muy grave.
La deslealtad de los representantes del Estado en aquella comunidad se ha contagiado a una parte de los ciudadanos. Puede que no rebasen la mitad del censo, pero son legión quienes seducidos por el mantra del "derecho a decidir" han llegado a creer que es legítimo saltarse las leyes y que hacerlo no tiene consecuencias .No hay precedentes de un movimiento de insumisión fechado en una región perteneciente a un país regido por una Constitución democráticamente aprobada por esos mismos ciudadanos hace apenas cuarenta años.
El daño ya está hecho y volver a la normalidad, instaurar de nuevo las ilusiones e inquietudes de la vida de cada uno, el vivir confiado de la vida cotidiana, llevará tiempo. Años. Tal vez décadas, porque es mucho el daño y es abundante la cosecha de fanáticos.


Fermín Bocos - Esperando a Godot

14.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Como en "Esperando a Godot", la inquietante tragicomedia de Samuel Beckett tenida por obra cumbre del teatro del absurdo, el personal aguarda sin demasiada esperanza de claridad a que Carles Puigdemont, presidente golpista de la "Generalitat", conteste -"sí" o "no"- al requerimiento que le ha hecho llegar el Consejo de Ministros para que aclare si el pasado día 11, en el "Parlament", proclamó la independencia de Cataluña.
No es probable que la respuesta llegue antes de las 10 de la mañana del próximo lunes. Sí así fuera, se produciría un segundo requerimiento para obtener respuesta antes de la misma hora pero ya el jueves 19.
En el caso de que la respuesta no sea un: "No hubo tal declaración de independencia", el Gobierno, previa autorización del Senado, activaría los mecanismos previstos en el Artículo 155 de la Constitución que facultan al Ejecutivo para obligar a las autoridades autonómicas rebeldes a cumplir con sus obligaciones volviendo a la senda constitucional.
Dada la acreditada deslealtad del presidente Puigdemont -reiterados han sido sus desacatos a las sentencias del Tribunal Constitucional- no hay que descartar que intente alguna nueva marrullería. Alguna maniobra de distracción. Por ejemplo: anunciando algún tipo de negociación con instancias políticas europeas. Se sabe con el agua al cuello y con denuncias admitidas por los tribunales contra algunos de sus colaboradores por actuaciones recientes de dudosa legalidad y tratará de ganar tiempo. Lo que pasa es que esta vez está entre la espada y la pared.
Por una parte tiene encima de la mesa el requerimiento del Gobierno de España que apareja un ultimátum y por otro el apremio de sus compañeros de viaje de la CUP. Los dirigentes del movimiento anti sistema que con su decena de diputados tiene la llave de la mayoría parlamentaria en la que se apoya el "Govern" salieron mosqueados del Parlament el pasado día 11. El día en el que en una alarde de ambigüedad Puigdemont proclamó la independencia de Cataluña, para ocho segundos después, suspenderla. El funámbulo se está quedando sin alambre y el público está perdiendo la paciencia. En sus manos está volver a la senda trazada por la Constitución o atenerse a las consecuencias. Hay mucho de teatro político del absurdo en todo esto.


Fermín Bocos - La hora de la verdad

12.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


(Este artículo sustituye y actualiza otro anterior del mismo autor, ya enviada)

MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Y de la montaña salió un ratón disfrazado. Carles Puigdemont, el presidente de la "Generalitat", decidió ayer dar apariencia de marcha atrás en el proceso de sedición encaminado a procurar la independencia de Cataluña. Aparentemente el proceso quedaba anclado en el limbo. En un discurso reescrito a resultas de las múltiples presiones recibidas desde dentro y fuera de España, Puigdemont, tras proclamar la independencia, anunció acto seguido, la suspensión de los efectos de la proclamación.
Una finta que perseguía abrir un período de diálogo con el Gobierno central. Es la conocida como "vía eslovena". Por el proceso seguido por aquel país balcánico en ocasión de la crisis que dio pie a la guerra primero a y la posterior independencia de los diversos territorios que formaban Yugoeslavia. Eslovenia consiguió que Europa reconociera su independencia pero aquél proceso se saldó con medio centenar de muertos.
Volviendo a la puesta en escena de Puigdemont, resulta que la historia tenía truco. Al tiempo que en el pleno se anunciaba la suspensión de la independencia que se acababa de proclamar, fuera ya del Hemiciclo, pero dentro del recinto del "Parlament", los diputados de Junts x Sí y la CUP firmaban un manifiesto a favor de la proclamación de la independencia. "Sostenella y no enmendalla" o relato para Franz Kafka.
Con una mano, Carles Puigdemont echaba el freno (lo que, en apariencia, le ponía a cubierto de las posibles iniciativas sancionadoras que pudiera adoptar el Gobierno), mientras que con la otra firma un manifiesto a favor de la independencia de Cataluña. Un texto huérfano de virtualidad puesto que no pasó por el registro de la Cámara autonómica. ¿Estamos ante la tradicional doblez de los nacionalistas o ante un intento de engaño a los suyos? Me inclino a pensar que es un guiño hacia la parroquia independentista, una fórmula improvisada para intentar disimular una derrota.
La doblez exhibida por Puigdemont no tendrá recorrido puesto que tras reunir el Consejo de Ministros, el Presidente Mariano Rajoy -como paso previo preceptivo a una posible aplicación del Artículo 155 de la Constitución- ha requerido al presidente de la "Generalitat" para que aclare si ha declarado o no la independencia de Cataluña.
De la obligada respuesta de Carles Puigdemont se derivará o no la aplicación de un artículo que transfiere al Gobierno la potestad de intervenir el gobierno de la comunidad autónoma. Pronto saldremos de dudas.


Fermín Bocos - Las consecuencias

11.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

A estas alturas, cualquier palabra dicha para resumir el proceso de sedición desarrollado por los dirigentes de la "Generalitat", es una palabra de más. Si todo lo que venía sucediendo nos fue sorprendiendo a medida que tomaba cuerpo, lo que puede suceder a resultas de la reacción del Estado contra los instigadores de la subversión, no puede sorprendernos.
Sería cínico objetar que Carles Puigdemont y sus compañeros de viaje en esta conjura sediciosa no han traspasado todas la líneas que marcan la frontera del delito. Se han saltado las leyes, han ignorado los requerimientos de los tribunales y han desoído todas las llamadas a la cordura.
Quienes defienden una posición de equidistancia entre quienes han promovido el proceso de rebeldía -saltándose la Constitución- y quienes, desde el Gobierno de España, están obligados a cumplir y hacer que se cumplan las leyes, demuestran tener pocos escrúpulos. O demasiadas ambiciones políticas. Sería el caso de Pablo Iglesias y el de Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, a ratos pirómana (acudió a votar en el amago de referéndum anulado por el Tribunal Constitucional) y a ratos bombera. Visto lo mal que pintan las cosas, sin el menor pudor, dice ahora que el resultado del referéndum no permite declarar la independencia. La actriz que fue y emerge cada dos por tres, ahora, en su condición de subcontrata de Podemos en Cataluña, se ofrece como mediadora entre las partes en conflicto. Puro cinismo. Patético de no ser trágico. O contribución a la tragedia en la que todo este proceso puede desembocar visto la convocatoria de agitación social realizada por las CUP, socios anti sistema de Puigdemont y Junqueras.
Un proceso de rebelión contra el ordenamiento legal que emana de la Constitución aprobada por amplísima mayoría en 1978, acarrea consecuencias. No se puede desafiar al Estado y lamentarse después de la reacción política, judicial y policial encaminada a restablecer la legalidad. La conjura de quienes como denunció el pasado domingo Mario Vargas Llosa quieren acabar con el Estado y el Estatuto no puede prosperar. Dónde hay delito, debe haber castigo. Después, no vale llevarse las manos a la cabeza. Todo esto era innecesario y quienes en un acto de deslealtad intolerable lo han promovido, deben atenerse a las consecuencias.


Fermín Bocos - Horas de vértigo

10.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

El cambio de sede de los grandes bancos y de algunas de las principales empresas catalanas podría haber conseguido gripar el proceso secesionista abocado a la declaración unilateral de independencia de Cataluña.
En todo esto hay un mucho de impostura. Para los dirigentes de la burguesía metidos a aventureros políticos (Puigdemont, Mas, Vila),el vértigo al que aboca el "proces" de ruptura no está provocado tanto por las exigencias revolucionarias de sus compañeros de viaje de la CUP como por el portazo que, una tras otra, están dando algunas de las principales empresas catalanas.
Lo que les produce vértigo y les está haciendo dudar es que a partir de ahora el Banco de Sabadell, Caixa Bank, Criteria Caixa, Aguas de Barcelona, la empresa de seguros Catalana Occidente, Gas Natural Fenosa o las tecnológicas Oryzon Genomics, Proclinics o Eurona y estando en la cola para un traslado similar la Seat, Freixenet, Codorníu, Abertis y Colonial van a pagar sus impuestos fuera de Cataluña. En Alicante, Valencia, Baleares, Aragón o en Madrid.
Los burgueses del PdeCAT se ven con el agua al cuello. Artur Mas, desde que le aprietan los tribunales (debe hacer frente a una fianza de más de 5 millones de euros por haber convocado la consulta ilegal del 9N), se nos ha vuelto metafísico. De estar vivo Ramón Gómez de la Serna no habría dudo en hacer suya esta greguería de Mas: "una declaración de independencia no equivale a estar preparado para ejercer la independencia real".
El "conseller" Vila navega también por aguas confusas. Son estos irresponsables los que han creado la mayor crisis política que nos amenaza desde el golpe de Estado del 23F. Lo señaló con valentía el domingo en Barcelona Mario Vargas Llosa al denunciar la conjura que se traen estos necios. Josep Borrell, en el mismo multitudinario mitin, les advirtió que están a un paso del abismo.
El martes es la fecha señalada. ¿Proclamará Puigdemont la independencia y la República como le urgen su compañeros de viaje de la CUP? Podría ser. Este personaje gris, periodista de oficio perdido hasta un par de años en provincias, puede que se haya creído que es la reencarnación del golpista Lluís Companys. Atentos a la pantalla. En horas veinticuatro saldremos de dudas o entraremos en el vértigo.


Fermín Bocos - El corralito

07.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Josep Pla, el más grande escritor catalán de todos los tiempos, decía que aunque los banqueros conservan el secreto, a la larga, en el trato que otorgan a sus clientes acaban corriendo la voz del estado de su bolsa. Algo de eso está pasando estos días en Cataluña ante el avance del proceso de sedición política impulsado por el "Govern" de la Generalidad cuando por decisión de sus máximos mandatarios los dos bancos catalanes más importantes: Caixa Bank y Banco de Sabadell (grandes también en el escalafón de las entidades bancarias de España), han decido levantar el campamento catalán y poner tierra de por medio para establecer nuevas sedes.
El Sabadell en Alicante. Y, según la información disponible cuando redacto esta nota, la emblemática Caixa, símbolo centenario del poder financiero de la burguesía catalana, podría aterrizar en Palma de Mallorca.
"¿Baleares, Valencia?, bueno, la cosa no es grave, siguen en los Paísos Catalans", dirá Oriol Junqueras, el cínico vicepresidente de la "Generalitat" quien asegura que no pasa nada, pese a las evidencias de que en sólo dos días las pérdidas de valor en Bolsa de estas dos entidades se acercan a los tres mil millones de euros.
Siempre se ha dicho que el dinero es cobarde. Huye de la quema o así que intuye el incendio. En el caso que nos ocupa ante la probable declaración unilateral de independencia anunciada por el presidente Carles Puigdemont.
Ante este horizonte, Fainé, Gual y Oliu, los "tycoon"s" de la banca catalana parece que han echado cuentas. Si los secesionistas continúan con su agenda rupturista y el próximo lunes, pese a estar suspendido por el Tribunal Constitucional, Carme Forcadell intenta celebrar pleno en el "Parlament", el "corralito" podría estar servido.
¿Por qué ahora? ¿Por qué tras tanto tiempo de silencio ante la deriva del "Govern" separatista (primero con Artur Mas, después con Puigdemont) reaccionan ahora los magnates de la banca de Cataluña? Pues porque temen lo peor. Temen la espantada de miles de impositores y accionistas del Sabadell y de la Caixa, preocupados por el "brexit" respecto de España que anuncian los secesionistas. Ruptura que implicaría salir de la Unión Europea y perder el paraguas protector del Banco Central Europeo ¡Amigo! Son palabras mayores porque en caso de quiebra bancaria el BCE garantiza la cobertura de depósitos hasta los cien mil euros.
En fin, ya se sabe que los banqueros no están hechos para la revolución. Pero es lo que está en marcha en Cataluña impulsada por las CUP con la complicidad de los dirigentes del partido fundado por Jordi Pujol. Qué cada palo, pues, aguante su vela.


Fermín Bocos - El discurso del Rey

05.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Podía haberlo dicho más alto, pero no más claro. El Rey, en una intervención que quedará para la Historia, al denunciar la deslealtad de los gobernantes de la "Generalitat" de Cataluña empeñados como están en seguir adelante con su proceso de sedición ha emplazado a los poderes del Estado a defender las legalidad que emana de la Constitución. El Gobierno y el Tribunal Constitucional son poderes del Estado. En manos de Alto Tribunal está la potestad de sancionar a quienes incumplen sus resoluciones. Sería el caso de Carles Puigdemont, por haber mantenido la convocatoria del referéndum del 1 de Octubre en abierto desacato al TC que había declarado ilegal al consulta.
Este tribunal, ¿podría inhabilitar al sedicioso presidente de la "Generalitat? La respuesta es afirmativa. ¿Por qué no lo ha hecho hasta la fecha? ¿A qué esperan? Tal vez a qué vaya a perpetrar un nuevo y gravísimo acto de sedición que podría ser la declaración de independencia de Cataluña? Si fuera esa la razón o el argumento para la demora en la sanción, ¿estaría justificado el retraso? Visto que Puigdemont tiene dicho que piensa hacerlo, ¿no sería lógico proceder cuanto antes evitando o cuando menos dificultando el proceso de sedición que está en marcha?

Como quedó dicho, aunque es una obviedad, conviene recordar que el Gobierno de la Nación es otro de los poderes del Estado y como tal debería estar actuando para frenar la deriva secesionista que cada día toma nuevo impulso y cobra más fuerza. Pudiendo haber aplicado el Art. 155 de Constitución que permite intervenir una comunidad autónoma cuando sus autoridades incumplieren gravemente sus obligaciones (como es el caso de Cataluña), ¿por qué no lo ha hecho? ¿Por qué no intervino tras la convocatoria (ilegal) del referéndum del 1 de Octubre? O cuando el "Parlament", vulnerando la Constitución y el "Estatut" aprobó las llamadas leyes de desconexión? Pues esa es la cuestión.
Porque en el Gobierno, presidido por Mariano Rajoy, prima la cautela sobre la determinación y la duda sobre la decisión. El PP tiene mayoría en el Senado. Podría pues sacar adelante en solitario el respaldo exigido por la ley para aplicar el mencionado artículo. Pero dudan. Esperan a contar con el apoyo de otra fuerzas políticas. En realidad, esperan a un PSOE cuyo actual líder, Pedro Sánchez, a su vez, también duda y cambia con frecuencia de opinión. En estas manos estamos. Mientras tanto, los secesionistas van a la suyo. Cada hora que pasa sin frenar su carrera hacia la sedición, es una derrota del Estado democrático. Vista así la situación, quizá habría que volver a pasar por la televisión el discurso del Rey. Más que nada para ver si unos y otros toman nota.


Fermín Bocos - Elecciones cuanto antes

04.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Mientras el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, parece entregado al arte de dejar estar las cosas, en Cataluña sigue incubándose la peor crisis política que amenaza a España desde el 23F. Bajo la dirección y el concurso del "Govern" de la Generalidad prospera el proceso de sedición cuyo puerto es una declaración de independencia unida a la proclamación de la República catalana.
Es la meta anunciado por las leyes aprobadas en el "Parlament" los pasados días 6 y 7 siete de Septiembre. Leyes que pese a estar suspendidas por el Tribunal Constitucional, siguen marcando la agenda de los líderes secesionistas.
Líderes (Puigdemont, Junqueras, Forcadell, etc.) que ni han variado sus planes ni se les ve preocupados por las eventuales consecuencias penales de su flagrante desacato. El caso de Carles Puigdemont, es revelador. Pese a ser el responsable de haber convocado un referéndum ilegal sigue en su cargo sin que en ningún momento nadie desde las diversas instancia del Estado -el Gobierno de España, el propio TC cuyo mandato desobedece,- hayan dado señales de vida. Mientras los separatistas alimentan las llamas de la subversión -el último incendio ha sido convocar una "huelga de país"-, en el bando constitucional, todo son cautelas.
Fuera de España, el Gobierno ha perdido en el relato de los hechos acaecidos el día 1 de Octubre. Ni siquiera ha sido capaz de denunciar y exigir responsabilidades a los mandos de los Mossos d"Esquadra por el incumplimiento de la orden judicial que les obligaba a cerrar los colegios electorales a primera hora del domingo. Ha dejado en descampado y expuestos al improperio a los policías y guardias civiles a quienes sí se les exigió que cumplieran la mencionada orden judicial.
Premioso, instalado en la duda sobre si para frenar a los jefes de la sedición procede o no aplicar la legislación vigente (Art. 155 de la Constitución), el Gobierno comparece ante la opinión pública inane, desarbolado y ¡emplazando a los partidos de la oposición a que ofrezca soluciones! Como si no fuera esa la obligación primordial del Ejecutivo.
A la vista de cómo están las cosas parece llegado el momento de consultar a los ciudadanos si quieren seguir así. Elecciones, pues. Elecciones generales cuanto antes.


Fermín Bocos - Y ahora ¿qué?

03.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

Nadie tiene una sola respuesta para la pregunta más trascendental de cuantas puedan formularse a raíz de la tensa jornada vivida el domingo en Cataluña. Para los partidarios del proceso secesionista, tras la jornada del domingo, "España habría perdido a Cataluña".
Quizá confunden deseos con realidad, pero es indudable que los incidentes acaecidos adquieren dimensión política añadida y ofrecen un material propagandístico de proporciones considerables. Basta con repasar la prensa internacional. La ilegalidad de la consulta y en consecuencia la responsabilidad incluso penal en la que pueden haber incurrido los convocantes, pasa a un segundo plano.
En manos de quienes el pasado 6 y 7 de Septiembre en el Parlamento ya ofrecieron muestra de nula disposición a respetar la ley, los incidentes y su eco mediático, por decirlo con el lenguaje de estos días, les permite "pasar de pantalla".
El tempo de la política no es el mismo que el de la justicia así que habrá que esperar actuaciones de los tribunales encaminadas a investigar lo sucedido y depurar responsabilidades. En paralelo cabe exigir una respuesta política a la situación creada. Sí, a pesar de las irregularidades que han rodeado las votaciones -entre las cuales la menor no fue la ausencia de censo-, el "Govern" ha declarado válido el referéndum proclamando el triunfo del "sí" se abre un escenario de abierta insumisión en el que no cabe descartar una proclamación de independencia y el anuncio de la República catalana.
Si así fuera, esta misma semana, el Gobierno de España se vería constreñido a intervenir la autonomía. A estas alturas, lo de menos es si la vía escogida fuera la Ley de Seguridad Nacional o aplicando el Artículo 155 de la Constitución.
España es una democracia y como tal, con procedimientos emanados de leyes votadas democráticamente debe resolver los conflictos. Los políticos y los sociales. El Gobierno que preside Mariano Rajoy ni lo tiene fácil ni va a encontrar demasiados apoyos entre los partidos políticos. De cómo resuelva el problema catalán -acrecido tras lo ocurrido el 1 de Octubre-, dependerá su propia supervivencia política. Pero lo que está en juego va más allá. Afecta a la estabilidad política al futuro del Reino de España.


Lunes, 23 de octubre

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