Opinión

Más que palabras - Papá ha matado a mamá

11.11.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Han dicho que Imanol nunca aceptó la decisión de Jessy de acabar una relación llena de idas y venidas. Han dicho que no podía soportar que la joven no quisiera estar con él, ni tampoco podía tolerar la orden de alejamiento de 300 metros que le impuso un juez por amenazarla. Dicen, quienes lo conocían, que estaba obsesionado con ella, que estaba muy "enamorado".
¿Cómo se puede permitir nadie hablar de amor cuando este animal salvaje fue a buscarla al colegio, le descerrajó varios disparos delante de su hijo de cuatro años y luego el gran cobarde se dio un tiro en la boca? ¿Cómo se atreven a hablar de amor si este tipejo, adicto al gimnasio obsesionado con su cuerpo, sin oficio conocido, tenía un carácter violento y había sido condenado ya en otra ocasión por lesiones?

La historia de este nuevo caso de violencia machista ocurrido en Elda es similar a otros, aunque su crueldad nos impactó un poco más, tal vez porque la víctima tenía solo 28 años y su asesino la mató en el colegio del hijo de ambos, aterrorizando a todo el mundo. Dicen que cuando la relación entre Jessyca y él terminó las cosas fueron a peor y comenzaron las denuncias. Un juez dictó una orden de alejamiento que él no cumplió, y la joven volvió a denunciarle. Ahí empezó la debacle y su calvario. El martes, la Policía localizó en Elda a Inmanol y lo detuvo. Pasó la noche en el calabozo y el miércoles por la mañana pasó a disposición judicial, pero lejos de amedrentarse o arrepentirse se fue a buscarla y cuando ella estaba ya al volante para volver a casa le descerrajó cinco tiros. Ingresó en el Hospital en estado crítico, en coma y falleció 24 horas después. Dicen que el pequeño que presidió el borrar repetía "papá ha matado a mamá" y muchos escolares, sus padres y profesores fueron testigos del crimen.
Y de nuevo esa cifra maldita que con la muerte de Jessy son ya 44 los asesinatos de la violencia machista este año. Este año, 2017, se está convirtiendo en el más sangriento en violencia machista desde que existen estas estadísticas y como he comentado en alguna ocasión, las cifras de esta nueva forma de terrorismo reflejan una realidad evidente: que las mujeres siguen muriendo a palos en la intimidad del hogar, son acuchilladas o abatidas en plena calle, ahogadas e incluso quemadas vivas, mientras nosotros seguimos entretenidos en el debate de si este tipo de hechos tiene un efecto dominó, de imitación o si debemos dar eco informativo o no este tipo de crímenes.
Lo importante no es eso sino ¿por qué? ¿Qué pasa para que las cosas sigan igual incluso peor? Hemos hecho leyes, formado a jueces y policías especializados en este tipo de delitos, roto silencios y miedos, pero algo estamos haciendo mal para que los agresores sigan campando a sus anchas y repitiendo estereotipos de siempre. Y lo peor de todo es que cada día las víctimas son más jóvenes y la impotencia cada vez mayor. Sabemos detectar los síntomas porque los parámetros son idénticos: primero los insultos, luego un empujón, la bofetada, la humillación, el ir minando poco a poco la autoestima, la amenaza con llevarse a los hijos..., y el infierno en la intimidad y la soledad del hogar. Cuando ocurre lo peor... nadie ha oído nada, ni ha intuido nada o hablan de amor, ensuciando esa palabra . Y otra vez el silencio vergonzante de una sociedad incapaz de señalar como apestados a los cobardes. No son hombres corrientes sino asesinos de la peor especie y no es un calentón sino un arma letal capaz de arrasar con todo lo que debería cuidar y proteger.
Con Jessyca han fallado todos los protocolos y ahora todo el mundo se da golpes de pecho alarmado por un suceso terrible. Dicen que era trabajadora, vitalista y luchadora que sus padres y sus tres hermanas están destrozados de dolor porque que no hay consuelo para algo tan terrible, pero lo peor de todo será explicarle a su pequeño el porqué, por qué "papá ha matado a mamá" y nadie lo impidió.


Más que palabras - Adoctrinamiento televisado

08.11.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Ayer algunos periódicos recogían, como una forma más de adoctrinamiento, la forma en que la televisión pública catalana, TV3, utiliza sus informativos infantiles para explicar a los niños el proceso independentista "según el prisma ideológico y el libro de estilo de la televisión pública de la Generalitat."

Se ponía como ejemplo una pieza para aclarar a los menores "qué es un preso político" y por qué se considera que los miembros del Govern y los presidentes de la ANC y Òmnium lo son. "Un preso político es una persona que está en la cárcel pos sus ideas políticas, por pensar y actuar diferente que las personas que gobiernan un país", explica la presentadora del informativo en un tono didáctico. "En el caso de estas personas, hay quien cree que las han encarcelado por ser independentistas, es decir que son presos políticos y que no es justo que estén en la cárcel, pero también hay mucha gente que cree que no, que en España no hay presos políticos. Además en la información se añadía que "Los políticos catalanes dicen que eso no es lo que han hecho, porque de violencia no ha habido nada, que todo se ha organizado de forma pacífica. En cambio, una parte de la Justicia española considera que sí. Ha enviado a los políticos catalanes a prisión", indica la presentadora del programa mientras se emiten imágenes de niños acudiendo a las manifestaciones independentistas celebradas en Barcelona.
En el programa infantil también se precisa que "no todos los políticos del Govern están en prisión". "Los hay que se han ido a Bélgica, como el president Carles Puigdemont". "Consideran que en España el juicio no sería justo", enfatiza sin aclarar, por supuesto, la condición de expresidente del fugado.
Está claro que los independentista han visto en la educación y también en la televisión su caldo de cultivo y llevan años de adoctrinamiento que ha cuajado en los sectores más jóvenes. En alguna ocasión he comentado en esta misma columna que la manipulación de los libros de texto denunciada por editores y sindicatos de profesores, o la exclusión del castellano en las aulas que tantas veces hemos criticado, han sido posibles porque los sucesivos gobiernos de la Nación miraron hacia otro lado cuando no mercadearon con las competencias. Pero una cosa similar es lo que han hecho y siguen haciendo utilizando los medios de comunicación de la Generalitat como una forma de adoctrinamiento independentista en programas infantiles, lo cual es realmente vergonzoso. Esto no es algo de hoy ni de los últimos tiempos, se lleva haciendo años, mientras todos los gobiernos de la democracia han mirado hacia otro lado porque les interesaba el disputado voto de los nacionalistas para sacar adelante sus proyectos y además a todos les resulta "molesto" que se les acuse de perpetrar un atentado a la libertad de expresión cuando, en este caso lo cierto es que esa libertad se manosea y utiliza con fines espúreos.
A riesgo de repetirme digo lo de siempre: ¡Los niños, siempre los niños! El sector más vulnerable al adoctrinamiento y también los más desamparados frente a la bota opresora de algunos adultos, que les utilizan para volcar sus frustraciones. Todos coincidimos en señalar que la educación es un arma de futuro pero algunos, especialmente los más sectarios, la utilizan para el combate cuerpo a cuerpo contra sus adversarios. Un niño al que se alecciona puede terminar convertido en cualquier cosa y sólo mirar los horrores de los niños/soldados o las niñas convertidas en esclavas sexuales para hacernos una idea de cómo el odio es capaz de anidar en los corazones más inocentes, si unos despiadados cogen a los más pequeños como rehenes de su fanatismo. Hay muchas formas de utilizar a los niños pero las peores son las que llegan como la gota fina e impregnan su día a día travestidas de cotidianeidad.
"Apreciados padres: como ya sabréis, nos encontramos en medio de una situación política y social delicada. Durante estos últimos meses, nos han estado pisando, a nosotros y a nuestros derechos. Actualmente no se trata tanto de independencia, sino de democracia y de los derechos que nos han privado. Los últimos hechos relacionados con el 1-O no nos han dejado indiferentes, por lo que hemos decidido organizarnos y movilizarnos desde las aulas". Así comenzaba la carta que los institutos de Olot, en Girona, enviaron a las familias de sus alumnos para informarles sobre la manifestación que se llevó a cabo en el municipio, "en defensa de la democracia y la libertad". De esta forma los centros públicos, como si se tratase de una a una actividad extra escolar o una excursión festiva, pidieron a los padres que autorizaran a sus hijos a faltar a clase y acudir a la concentración . Ahí está la trampa en que es mejor hacerlo así, de forma vergonzante, que dar la cara y por eso lo vendieron y venden todo como de un acto festivo.
Pero el adoctrinamiento en ocasiones se convierte en algo más como el caso de incitación al odio de ese profesor que paró la clase que estaba dando para explicar cómo la Guardia Civil está "oprimiendo al pueblo catalán". "Mi hijo de 12 años llegó a casa llorando porque en clase pararon para explicar cómo la Guardia Civil estaba oprimiendo al pueblo y el profesor le preguntó explícitamente si su padre era guardia civil". Si eso es lo que están haciendo en las escuelas y en es lo que ven los chicos en la tele ¿nos podemos extrañar ahora de lo que ocurre? ¡O esto cambia o no hay nada que hacer!


Más que palabras - La España real y el fugado

05.11.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, (OTR/PRESS)

"Estoy dispuesto a ser candidato". El que afirma esto no es un político más, es el expresident catalán, Carles Puigdemont, que sigue dando entrevistas para la televisión en Bruselas como si no pasara nada mientras sus compañeros, los hombres que el designó están pasando duros momentos en la cárcel. "Puedo hacer mi campaña desde cualquier lugar de el mundo entero, estamos en un mundo globalizado", dijo insistiendo en que el suyo es el Gobierno "legítimo" de Cataluña. Al final van a tener razón los que decían que además de tener tics totalitarios y pedir adhesiones inquebrantables este hombre es un lunático, un iluminado que se ha situado no solo al margen de la Ley sino de espaldas a la realidad. Mientras él grababa su entrevista, en la España real se terminaba de perfilar una orden de detención y extradición para él y sus cuatro exconsellers, y se desestimaba el recurso de apelación del líder de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sànchez; y del de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, que seguirán en prisión. En la España real su vicepresidente Oriol Junqueras y siete exconsejeros continúaban en prisión y Santi Vila el hombre que intentó sin éxito parar la locura al final salía de la cárcel tras pagar 50.000 euros de fianza y hacía un llamamiento a los partidos y al Estado para que acaben con esta "situación tan terrible".
Mientras este personaje se toma cafés plácidamente en los bares de la capital comunitaria, en la España real ya sabemos, porque así lo dicen los organismos correspondientes, no solo que en Cataluña se ha frenado en seco la creación de empleo y los datos de afiliación a la seguridad social son alarmantes sino que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), en su informe sobre las líneas fundamentales de los Prespuestos para Cataluña en 2018, advierte de que la crisis independentista puede provocar que una reducción del PIB catalán de hasta un 2,7% el próximo año. De cumplirse este escenario, que es el más adversos de los propuestos por el organismo, el "crecimiento real" de la economía catalana sería "cercano a cero".
"El shock idiosincrático en Cataluña será de una reducción de 0,3 puntos porcentuales en el crecimiento de PIB catalán en el escenario central y de hasta 1,5 puntos en el escenario con riesgos a la baja, si se agudiza y prolonga la crisis; estos impactos, sumados al shock común en España, supondrán un menor crecimiento de 0,7 puntos porcentuales en el escenario central y de hasta 2,7 puntos porcentuales en el escenario con riesgos a la baja", explica la Autoridad Fiscal.
Mientras Puigdemont y sus amigos siguen a la fuga en la España real ya sabemos que el Gobierno cree que "mientras no exista condena firme, todo el mundo tiene sus derechos civiles intactos para presentarse a las elecciones".
y por los tanto también los políticos que han entrado en prisión. Según el ministro portavoz Méndez de Vigo el Gobierno solo pretende "restablecer el orden constitucional" y por eso ha convocado elecciones en Cataluña para el próximo 21 de diciembre, el plazo más breve posible.
Mientras el fugado sigue "a su bola" yo en mi hartazgo me voy a quedar con la reflexión de Juan Cruz cuando afirma que España no se merece este momento porque tampoco se mereció su vieja historia rota. Decía Albert Camus: "El espléndido calor que reinó sobre mi infancia me ha privado de todo resentimiento". Está en el revés y el derecho, que se lee como quien bebe el agua de la fraternidad y de la justicia. A Camus lo alivió el sol de la infancia; aquí vamos hacia el degénero humano, como decía el filósofo Emilio Lledó citando a Manuel Azaña. Y esas píldoras malditas de la oscuridad están conduciendo la conversación nacional al más despiadado de los resentimientos.
A un muchacho colombiano, rodeado de la miseria cruel de la droga, le preguntaron: "¿Y qué es el futuro?" El adolescente contestó: "El futuro es lo que no hay". Si ese velo de resentimiento que oscurece España no se descorre con voluntad de abrazo y, otra vez, de olvido, es posible que pase el invierno y aquí el tiempo siga dramáticamente nublado, anclado, como decía Camus, "en los prejuicios y en la estupidez". Dicho queda querido Juan .


Más que palabras - La desnudez del rey

02.11.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, (OTR/PRESS)

La última de Puigdemont ha sido igual de esperpéntica que todas las anteriores. Ofreció una penosa rueda de prensa en la sede de la Asociación de Prensa Internacional de Bruselas en una sala sin conexión a internet, ni apenas cobertura para los teléfonos móviles y los equipos de televisión y con los periodistas apiñados. En la puerta fue recibido por una decenas de personas con banderas españolas que le gritaron "sinvergüenza" y en el tiempo transcurrido desde que se fugó hasta su llegada a la capital comunitaria solo se había dejado ver en la sede de la European Free Alliance, el grupo de la Eurocámara que acoge a los movimientos independentistas, separatistas y regionalistas. " El equipo de Puigdemont, coordinado por los eurodiputados Ramón Tremosa, Josep María Terricabras y Jordi Solé y sus asistentes, había tratado de reservar una sala más grande en el Residence Palace, un edificio situado justo en frente del Consejo Europeo y en el que tienen su sede muchos medios europeos. Las instalaciones son sin embargo del Gobierno Federal, y según el diario Le Soir, la gerencia optó por rechazar la solicitud, lo que obligó a improvisar un nuevo lugar recogían los periódicos poniendo el acento en el despropósito.
"No estoy aquí para pedir asilo político. Podemos garantizar mejor nuestros derechos y cumplir nuestras obligaciones desde aquí. ¿Cuándo regresaremos? Iremos decidiendo, cada día hay una evolución, dependerá de la información que tengamos. No hemos abandonado el gobierno, vamos a seguir el trabajo a pesar de la oposición". Dijo el expresidente cesado, añadiendo que permanecerá en la capital europea por un tiempo indefinido, que apoya la celebración de elecciones el 21 de diciembre y que "respetará su resultado".
Mientras esto ocurría, en Madrid se conocía que él y los otros 13 ex consejeros del Govern catalán tendrán que acudir a la Audiencia Nacional los próximos 2 y 3 de noviembre, en calidad de imputados, para declarar ante la juez instructora Carmen Lamela por presuntos delitos de sedición, rebelión y malversación de caudales públicos. Esa es la cuestión y eso es lo que el teme y de ahí su huida, su salida del país deprisa y corriendo aunque él quiera rodearla de misterio.
Como a esta historia le quedan muchos capítulos por escribir y el protagonista ha resultado ser ademas de un político nefasto y un periodista mediocre todo un cuentista. Le voy a a regalar al señor Puigdemont un cuento, ese que hizo famoso el danés Hans Christian Andersen, allá por por 1837 y que en una versión reducida dice así: "Hasta la misma persona de un rey, llegaron dos charlatanes que se decían a si mismos sastres o tejedores. Afirmaban que eran capaces de elaborar las mejores telas, los mejores vestidos y las mejores capas que ojos humanos pudieran haber visto, sólo exigían que se les entregase el dinero necesario para comprar las telas, los bordados, los hilos de oro y todo lo necesario para su confección.
Ahora bien dejaban bien entendido que tales obras sólo era posible verlo por aquellas personas que realmente fueran hijos de quienes todos creían que era su padre, y solamente aquellas personas cuyos padres no eran tales no serían capaces de ver la prenda. Admirose el rey de tan maravillosa cualidad y otorgó a los charlatanes todo aquello que estos solicitaban y encerrados en una habitación bajo llave, simulaban trabajar en confeccionar ricas telas con las que hacer un traje para el rey, y que este pudiera lucirlo en las fiestas que se acercaban.
Curioso el rey de saber como iba su vestimenta, envió a dos de sus criados a comprobar como iban los trabajos; pero cual fue la sorpresa de estos cuando a pesar de ver como los picaros hacían como que trabajaban y se afanaban en su quehacer, estos no podían ver el traje ni las telas. Obviamente supusieron ambos que no lo podían ver porque realmente aquellas personas que ellos creían sus padres no lo eran y avergonzados de ello, ni el uno ni el otro comentaron nada al respecto y cuando fueron a dar explicaciones al rey se deshicieron en loas y parabienes para con el trabajo de los pícaros.
Llegado el momento en que el vestido estuvo terminado, el rey fue a probárselo pero al igual que sus criados no conseguía ver el traje, por lo que obviamente cayó en el mismo error en que ya habían caído sus criados y a pesar de no ver vestido alguno, hizo como si se probase el vestido alabando la delicadeza y belleza del vestido. Los cortesanos que acompañaban al rey presa de la misma alucinación también se deshicieron en alabanzas con el vestido a pesar de que ninguno de ellos era capaz de ver el vestido. Y es que conocedores todos de la cualidad del mismo, de que sólo aquellos que fueran hijos verdaderos de los que creían sus padres, solamente ellos serían capaces de contemplar el vestido, y no queriendo nadie reconocer tal afrenta todos callaron y todos afirmaron, desde el rey hasta el último de los criados.
Llegado el día de la fiesta, el rey se vistió con el supuesto vestido y montado en su caballo salió en procesión por las calles de la villa, la gente también conocedora de la rara cualidad que tenía el vestido callaba y veía pasar a su rey, hasta que un pobre niño de corta edad, inocente donde los haya, dijo en voz alta y clara "el rey va desnudo".
Tal grito pareció remover las conciencias de todos aquellos que presenciaban el desfile, primero con murmullos y luego a voz en grito todos empezaron a chismorrear "el rey va desnudo", "el rey va desnudo"; los cortesanos del rey y el mismo rey se dieron pronto cuenta del engaño y es que realmente el rey iba desnudo".
Cuando fueron a buscar a los pícaros al castillo, estos habían desaparecido con todo el dinero, joyas, oro,plata y sedas que les había sido entregado para confeccionar el vestido del rey. El engaño había surtido efecto y el rey iba desnudo".
Pues eso... si ponemos nombres al rey, a los timadores y a los cortesanos nos sale la fábula de la golpista independencia catalana.
Además, señor Puigdemont lo mejor de este cuento es una de sus moralejas: que no por el hecho de que una mentira sea aceptada por muchos tiene que ser cierta y usted lo sabe porque ha intentado mentir a todos.


Más que palabras - Independencia golpista

28.10.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

El Parlament de Cataluña declaró ayer con 70 votos a favor, 10 en contra y dos en blanco la independencia de Cataluña, culminando así el mayor golpe de estado, que se ha vivido en nuestro país y nuestra democracia desde el 23F. A las tres y media de la tarde se daba un paso más hacia el abismo cuya fase previa la vivimos el jueves en una jornada esperpéntica, de sainete, de bufa si el asunto no fuera tan serio. El presidente de la Generalitat Cales Puigdemont, no solo malogró la enésima oportunidad que había tenido para reconducir la deriva independentista y volver a la normalidad democrática sino, que quedó a los ojos de todos como un pusilánime, un "pelele" en manos de todos que modificaba su opinión, según iba creciendo el nivel de presión a lo que se le se sometía. Nadie quería que las cosas salieran como están saliendo, ni que se aplicara el 155 ni que se sometiera a los catalanes y a todos los españoles a esta farsa donde se ha utilizado en vano la palabra diálogo cuando en realidad se quería decir chantaje. "Es radicalmente falso, como señalaba el president, que haya agotado todas las vías de diálogo: su incomparecencia en el Senado, que debía tener lugar en el mismo momento en el que pronunciaba su discurso, es la muestra más reciente de que el diálogo -según lo entiende el president- solo puede versar sobre cómo forzar al Estado a aceptar la independencia de Cataluña, si por las buenas o por las malas" leíamos ayer en algunos periódicos y es cierto.
Cataluña se mueve desde hace mucho en el desconcierto y en el desgobierno porque no es normal que el poder lo estén ejerciendo quienes no se han sometido al escrutinio de las urnas. Que la mano que ha mecido la cuna del president haya sido la Asamblea Nacional Catalana y Omnium Cultural y que haya sido la exigencia de los radicales de la CUP de que se ponga en libertad a sus líderes lo que ha hecho estallar cualquier posibilidad de acuerdo da la medida de cómo se han hecho las cosas.
¿En que democracia consolidada se pretende obligar a un gobierno a violar la separación de poderes y se pone como exigencia saltarse las resoluciones judiciales?. Solo desde la mente miserable y calenturienta de los dictadores tal posibilidad es posible y como es lógico se chocó con la respuesta rotunda del Estado. "No hay alternativa más allá que cumplir la ley dijo el presidente del gobierno ayer en el Senado, recalcando que en Cataluña estamos ante "una violación palmaria y evidente de las leyes y la democracia" y eso dijo, "tiene consecuencias, ¡cómo no las va a tener!".
En ese mismo pleno donde se debatía la aplicación del 155 la dirigente de ERC, Mirella Cortés, entregó a Mariano Rajoy el libro "Cataluña para españoles" de Salvador Giner. Según le dijo para que el presidente "conozca la realidad que se vive en Cataluña" un gesto que tuvo su respuesta cuando el Presidente le entregó un ejemplar de la Constitución. La anécdota es la metáfora porque aquí no se trata de no querer conocer la realidad de Cataluña sino de que algunos quieren imponerla saltándose la norma de convivencia que nos hemos dado todos y convirtiendo nuestra carta magna en papel mojado.
Por supuesto que esa Declaración Unilateral de Independencia no sirve de nada no solo por ser un acto ilegal y porque nadie la va a reconocer sino porque está basada en una resolución golpista y en un referéndum que no fue tal sino una pantomima, pero con ella Puigdemont ha pulsado el botón de la aplicación del 155 y el camino por recorrer ahora es incierto. El presidente del Gobierno publicó nada más producirse la votación del parlament -en la que no estuvieron presentes los partidos de la oposición- un mensaje en su cuenta oficial de Twitter donde pedía calma a los españoles. "Pido tranquilidad a todos los españoles. El Estado de Derecho restaurará la legalidad en Cataluña", señaló. Ahora solo queda apelar a la unidad de los demócratas a que no haya fisuras en el bloque constitucionalista y a que triunfe la legalidad. Fuera de la ley no hay nada y su peso caerá sobre los golpistas.


Más que palabras - Agamenón y su porquero

25.10.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Estos son días convulsos, donde la política se ha llenado de pasión y también de vehemencia. Pero la verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero y en el relato, inventado de los independentistas , hay un cúmulo de mentiras que deben ser desenmascaradas de una vez por todas pase lo que pase con o sin la aplicación del, el artículo 155 de la Constitución. Estos son días donde hay que solemnizar lo obvio cómo que España es un Estado social democrático y de derecho, una democracia consolidada y plenamente integrada en la Unión Europea, respetuosa con los derechos fundamentales. Hay que repetirlo muchas veces porque algunos están haciendo un dibujo de nuestro país en blanco y negro sin matices, donde parece que hemos regresado a los oscuros años 30 como si el tiempo se hubiera detenido por el capricho de un ramillete de políticos de medio pelo e inconscientes que están empeñados en llevarnos al abismo. Se aplique o no el famoso artículo, Puigdemont es un cadáver político que por salvar su pequeñísimo ombligo se va a llevar por delante la economía prospera de una tierra rica como es o mejor dicho era Cataluña .
Uno de los mitos que hay que desmontar económicamente hablando es el España nos roba y no sólo porque quienes han robado a manos llenas a los catalanes han sido sus gobernantes los Pujol y Cía que hicieron de las arcas públicas su plan de empleo familiar, sino porque se han aportado reiteradamente informaciones falsas. La Generalitat históricamente ha empleado datos de las balanzas fiscales para trasladar a la opinión pública que Cataluña es maltratada fiscalmente y no es cierto.
En un artículo publicado recientemente en El País podíamos leer lo siguiente: "¿Recibe Cataluña un trato fiscal justo? ¿Está mal financiada? ¿Serviría el déficit fiscal, cifrado por la Generalitat en 16.000 millones, para generar un dividendo que podría gastarse en el supuesto de la independencia? En el debate sobre los recursos de las comunidades se confunde interesadamente la financiación autonómica, el beneficio económico de la secesión y las balanzas fiscales o diferencias entre lo que se aporta y recibe. Ni hay un expolio a los catalanes, ni una Cataluña escindida disfrutaría de un gran excedente fiscal. No obstante, la comunidad sí que está ligeramente peor financiada que la media, aunque mejor que otras como Valencia y Murcia y en niveles similares a Madrid".
Otra mentira desmentida por los y hechos en el corto plazo ha sido la afirmación del poderoso Oriol Junqueras de que finalmente no habría una fuga de empresas de Cataluña y ya van más de novecientas. "Ya veremos. Vaticinios de este tipo se han hecho otras veces y de momento no han sucedido nunca". Respondió el vicepresidente económico del Ejecutivo catalán, el pasado día 5 ante la posible marcha de Banco Sabadell. Lo decía minutos después de que la entidad comunicara a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que esa tarde su consejo iba a decidir su traslado. Apenas cinco horas después, esa realidad se consumaba: el Sabadell no solo se llevaba su sede social, sino también su domicilio fiscal a Alicante. Desde entonces, y pese a la salida masiva de firmas, el discurso de Junqueras ha consistido en minimizar la fuga de empresas, advertir de que regresarán cuando se consume la independencia y culpar al Gobierno central de esas salidas.
Lo cierto es que la fuga imparable, la inseguridad jurídica hace temblar a las empresas y cada día que pasa la cosa va a peor. Hace apenas una semana en esta misma columna comentaba que la relación de bancos y empresas que han abandonado ya su domicilio social catalán o están dispuestos a hacerlo tiene un valor de mercado que equivale a cerca del 50% del Producto Interior Bruto de Cataluña, lo que debilita de forma extrema cualquier proyecto de independencia. Lo dicho aunque algunos insisten en que una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad, al final el engaño se termina por descubrir y la verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero.


Más que palabras - Matar periodistas

21.10.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Salud Hernández Mora periodista colombiana de nacionalidad y también española desapareció hace tiempo en la zona selvática controlada por la guerrilla del ELN y fue liberada tiempo después. Todos saben que es el látigo de los corruptos en ese país y según dicen, nada ni nadie está a salvo de su incisiva pluma. "Ha recorrido todos los rincones de Colombia donde ni el mismo ejército se atreve a meterse y es muy crítica con Juan Manuel Santos, el actual presidente del país por los que sus columnas en el periódico El Tiempo son admiradas y odiadas a partes iguales, pero de lectura obligada de la sección dominical", se ha escrito sobre su figura.
Cuando Salud desapareció estaba haciendo un reportaje sobre el cultivo de Coca, en una zona donde apenas hay maestros, ni médicos, ni acceso a Internet, un lugar dejado de la mano del gobierno en el que la desnutrición infantil es casi lo más leve que ocurre, por lo que es de prever que en su relato no estaba dispuesta a hacer concesiones de ningún tipo.
No conozco personalmente a esta colega, que lleva más de 17 años viviendo en Colombia, y denunciando todo lo que ha tenido que ver con la guerrilla -a cuyos líderes más sanguinarios ha llegado entrevistar-, pero he escrito otras veces sobre ella y sé que es una mujer valiente e insobornable y por eso la temen. La admiro por lo que hace y por lo que representa y lamento que el ejercicio del contrapoder se haya convertido en una excepción en un oficio donde la valentía no es precisamente algo que cotice al alza.
En las últimas semanas he teñido ocasión de moderar un coloquio con los máximos directivos de los principales periódicos de este país y está claro que nuestro oficio atraviesa una crisis de hondo calado. El problema es que somos nosotros mismos quienes estamos dejando morir la profesión desde el mismo momento que consentimos que la noticia, su veracidad y por tanto su confirmación contrastada por distintas fuentes sea lo de menos y lo demás un titular escandaloso, cuanto más mejor aunque se aleje de la realidad. Somos culpables desde el mismo momento que hemos consentido que la cuenta de resultado de nuestras empresas, por mucho que sean tiempos de crisis, se convierta en una pesada losa que aplaste u oculte la verdad y también a la manoseada libertad de expresión a la que luego todos apelan y reivindican falsariamente.
Pero más allá del "mea culpa" cada vez es más evidente que tenemos un oficio de alto riesgo. Los ataques a la libertad de prensa en su más descarnada expresión, atentando contra periodistas que antaño nos parecían cosas impropias de la Europa avanzada son cada día más habituales.
"Una bomba lapa situada en su coche acabó esta semana brutalmente con la vida de la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, de 53 años -escribía el otro día Rosario Gómez-. Estaba involucrada en una investigación sobre los papeles de Malta, una derivación de los llamados papeles de Panamá, que revelaron en mayo cómo la pequeña isla mediterránea se había convertido en un paraíso fiscal dentro de la propia UE. Sus indagaciones salpicaron a la esposa del primer ministro y a varios miembros del Ejecutivo. Abocaron a un adelanto electoral y, pese a las revelaciones, el laborista Joseph Muscat volvió a ganar en junio.
Caruana Galizia, la víctima mortal número 41 computada por RSF en lo que va de año, estaba en el punto de mira. Pocos días antes de ser asesinada presentó una denuncia en la que aseguraba haber recibido amenazas de muerte. Ahora su hijo culpa al Gobierno de Muscat de permitir el crimen, la corrupción y una cultura de impunidad. "Mi madre ha sido asesinada porque se interponía entre el Estado de derecho y quienes quieren violarlo, como muchos otros fuertes periodistas", ha denunciado Matthew Caruana Galizia.
En el otro extremo de la UE -seguía relatando el artículo- en la costa sur de Copenhague, la policía encontró a finales de agosto parte del cuerpo de la periodista sueca Kim Wall, de 30 años, que según todos los indicios fue asesinada cuando se encontraba a bordo de un submarino para realizar un reportaje. Su cadáver, mutilado salvajemente, fue hallado en el mar Báltico. Peter Madsen, excéntrico inventor y propietario del sumergible Nautilus, ha sido acusado de homicidio.
Crímenes destinados a acallar la voz de la prensa son moneda común en los países donde el narcotráfico, los paramilitares o los Estados corruptos se han hecho fuertes. Pero que estos ataques se produzcan en el seno de la Unión Europea son una noticia inquietante. La Comisión Europea, con su presidente, Jean-Claude Juncker en primera fila, se ha apresurado a condenar el asesinato de la reportera maltesa con una contundente declaración de intenciones: "El derecho de un periodista a investigar, hacer preguntas incómodas e informar de manera efectiva está en el corazón de nuestros valores y debe garantizarse siempre".
Sabemos que México, Irak y Siria encabezan de manera destacada la lista de los países más peligrosos para los periodistas pero nuestra profesión ya es de alto riesgo en todos los lugares del mundo. Matar al mensajero es algo tan antiguo como la misma humanidad y en los nuevos tiempos para matarnos simplemente inundan la redes sociales con comentarios injuriosos, nos acusan de ser unos vendidos cómplices o dóciles con el poder. Sigmund Freud, como he recordado en alguna ocasión, consideraba el hecho de matar al mensajero como una forma marginal de defensa para enfrentar lo insoportable, citando por ejemplo el famoso lamento de los musulmanes españoles "Ay de mi Alhama" que relataba como el rey Boabdil recibe la noticia de la caída de Alhama. El rey siente que su perdida significa el fin de su mandato, pero intenta que eso no se convierta en realidad tirando las cartas al fuego donde se anunciaba la derrota y matando al mensajero. Freud agrega que otro factor determinante fue la necesidad del Rey de combatir su sentimiento de inutilidad. Al quemar las cartas y matar al mensajero todavía estaba intentando demostrar su poder absoluto. Ahora en nuestra sociedad matar periodista física o socialmente es una forma de amedrentamiento, un aviso letal para todos porque al fin y al cabo somos sólo intermediarios, nos debemos a los ciudadanos y es a ellos a quienes debemos rendir cuentas y eso los poderosos no lo soportan.


Más que palabras - Patria

18.10.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

He tenido el gran honor de formar parte del jurado que ha otorgado a Patria de Fernando Aramburu el Premio Nacional de Narrativa 2017. Fui en representación de la FAPE (Federacion de Asociaciones de Periodistas de España) y sólo puedo agradecer a mis colegas que me dieran la oportunidad de vivir, desde dentro en primera persona esta experiencia, por lo que es y por lo que representa. Patria era mi opción, así que ¡miel sobre hojuelas!. El libro me lo regaló nada más publicarse un colega periodista, César García, con motivo de mi cumpleaños y me lo leí de un tirón como quien se mimetiza con una trama, con la que está familiarizada, que le es cercana porque forma parte de su generación y de la historia reciente.
En el jurado pusimos en valor "la profundidad psicológica de los personajes, la tensión narrativa y la integración de los puntos de vista, así como la voluntad de escribir una novela global sobre unos años convulsos en el País vasco", pero en el ambiente inevitablemente sobrevolaba el momento político que vive España y un deseo de que las historias cainitas que tanto daño o a nuestro país no se repitan. Cuando en su momento leí el libro escribí un artículo donde recogía las críticas que había recibido, algunas de las cuales hice y hago mías, "Patria es, sobre todo, una gran y meditada novela. Pero la tradición del género lleva incluida la virtud de explicar a sus contemporáneos algo del mundo que les ha tocado vivir, o que forma parte de su herencia: amalgama, evocación y análisis. Lo hicieron los Episodios Nacionales, de Galdós, justo cuando hacía falta recordar y suturar discordias civiles, y lo hizo Guerra y Paz, de Tolstói, cuando corría riesgo de olvido el origen de la Rusia moderna. Lo mismo están logrando ahora las novelas de Fernando Aramburu", añadía.
Ayer cuando se hizo público el nombre de la obra y el premiado, mi querido amigo Juan Cruz escribía en El País: "Cuando lo buscaron para decirle que había ganado el Premio Nacional de Narrativa, Fernando Aramburu (San Sebastián 1959) andaba paseando con su perra Luna en Hannover, la ciudad alemana adonde se fue enamorado hace veinte años. A Luna la llamó así su hija menor y ahora está delicada de una pata, tanto que el autor de Patria, la novela publicada por Tusquets con la que ha alcanzado este galardón, en lugar de pasearla, tiene que llevarla en brazos. Por eso no estaba en casa y tuvo que esperar más de la cuenta hasta saber que, casi por unanimidad, este libro que ya premiaron la crítica, el jurado del Umbral al libro del año, la prensa internacional e incluso el medio audiovisual (será la primera serie de HBO España), lo ha distinguido el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Patria es la historia metafórica de los años más oscuros de Euskadi, un libro centrado en un lugar simbólico de todos los sitios que sufrieron esas décadas de dolor. Con un estilo que prolonga Los peces de la amargura (2006), su libro de relatos sobre el mismo asunto, Aramburu aborda las raíces en las que se asientan el odio y la maldad sembradas por ETA como factor principal de las desgracias de cuya realidad se nutre esta importante ficción.
Aramburu, que narra con la precisión que habla ("¡soy de Donosti!"), dedicó más tiempo este mediodía a dolerse de la salud de su perra que a comentar el galardón. En su novela está esa precisión camusiana que la crítica reconoce en su estilo. Es difícil imaginar que cambie con los premios. Así que recibió la noticia, la celebró como algo grande y se alegró también por los libreros y por sus editores".
Después de esto que relata la pluma maestra de Juan no hay más que añadir, salvo que hay obras reparadoras que cuando las lees palpas claramente que el odio engendra odio y que no hay nada que justifique el miedo o el tiro en la nuca. Enhorabuena al autor y gracias por el sosiego que me da leerle.


Esther Esteban - ¡Españoles, no fascistas!

15.10.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, (OTR/PRESS)

Fue un momento de esos difícil de olvidar, empañado, eso sí, por el accidente del Eurofighter que costó la vida al capitán Borja Aybar. Nunca, o al menos las veces en las que yo he sido invitada, se había conseguido en la recepción del Palacio Real, con motivo de nuestra fiesta nacional, un ambiente de unidad y de patriotismo real en la verdadera acepción de la palabras. Toda la España institucional, todos los poderes del Estado, los más poderosos de los consejos de administración, los más altos representantes de la sociedad civil...
Todos, independiente de su adscripción político-ideológica eran "uno" empujando frente a la ruptura inaceptable que se está viviendo con Cataluña. No faltaba nadie -salvo las previsibles ausencias de rigor- y el protagonismo tuvo dos escenarios . Por un lado el Jefe del Estado, cuyo discurso institucional se escrudiñaba en todos los corrillos como el punto de inflexion, el antes y el después de la respuesta de la España Constitucional y por otro el PSOE con su posicionamiento al lado del Gobierno y la presencia de todas las generaciones, de todos los secretarios generales desde la Transicion hasta ahora.
Todos sabemos que estamos en una semana decisiva y tal vez por eso se buscó y se consiguió un mensaje de unidad y de moderado optimismo para que aún estando en el filo del precipicio se percibiera que aún hay esperanza y no terminaremos por despeñarnos. No hace falta recordar que el lunes, el desleal Trapero -al que todos llaman traidor- deberá volver a declarar ante la Audiencia Nacional por sedición, y cuando lo haga tendrá que haberse producido la respuesta de Puigdemont al requerimiento del Gobierno o empezará la cuenta atrás de verdad para que se active el 155. Ese artículo ha dejado de ser un trampantojo y se ha ahormado una respuesta pausada pero efectiva de aplicación si no hay marcha atras.
En el Palacio Real no había cortesanos ni súbditos, por mucho que los independentistas quieran descalificar así a los ciudadanos que defienden la legalidad que tanto nos costó alcanzar. Allí había demócratas de todas las ideologías, gente de todos los pelajes políticos que anteponían el concepto de España a su pequeñísimo ombligo partidista.
¿Y ahora qué? ¿Qué va a pasar? Preguntábamos todos a los padres de la patria de ayer y de hoy en busca de respuestas y certezas que son pocas. "No hay que merendarse la cena" se le oía decir a un importante miembro del Gobierno, para ir con pies de plomo ante cualquier anticipación, mientras al lado Felipe González insistía "Yo soy un representante del régimen del 78, sí, estoy orgulloso de serlo y quiero que todo el mundo lo sepa" y a una prudencial distancia Pedro Sánchez, antaño repudiado, se convertía en icono, en un ave fénix del nuevo socialismo "que sabe responder y ponerse en pie cuando de verdad importa". El PSOE con sus 30 exministros sus presidentes autonómicos y sus alcaldes (la valiente alcaldesa de Hospitalet Nuria Martín fue la más felicitada) quiso mostrar a todos su poderío y que no hay equidistancia que valga si se trata de respetar la legalidad, defender el sistema político de la Transición y ,de paso, lograr consensos para abrir el melón constitucional.
En la recepción oficial del Palacio se recogía ¡cómo no! el sorprendente espíritu patriótico que estamos viendo en nuestras calles como un ¡basta ya! ante el abuso de los independentistas y su forma totalitaria de querer someternos a todos. "No somos fascistas somos españoles y han despertado un espíritu de unidad que no vivíamos desde hace 40 años".
La mayoría silenciosa ha despertado y como siempre pasa en nuestro país serán los ciudadanos quienes marquen el ritmo de los políticos y lo que dicen en la calle es que no se den pasos atrás ni para coger impulso cuando de lo que se trata es de defender la legalidad frente a cualquier tipo de caudillismo. Con uno tuvimos bastante.


Más que palabras - Empresas a la fuga

11.10.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Escribo este artículo el día "D" pero antes de la hora "H" esas seis de la tarde en que Puigdemont puede dar un paso más en su camino hacia ninguna parte, con esa ensoñación que ahora llaman DUI. Salvo hacer una llamada a la responsabilidad de los políticos y también de algunos colegas periodistas que son colaboradores necesarios en esta locura, no puedo ni debo anticiparme a los que va ocurrir pero sí podemos detenernos en analizar lo que está ocurriendo y el mundo económico es un fiel termómetro de cualquier situación. La inseguridad jurídica hace temblar a las empresas y eso es exactamente lo que está pasando.
"La relación de bancos y empresas que han abandonado ya su domicilio social catalán o están dispuestos a hacerlo tiene un valor de mercado que equivale a cerca del 50% del Producto Interior Bruto de Cataluña, lo que debilita de forma extrema cualquier proyecto de independencia. El PIB catalán supera actualmente los 210.000 millones, cerca de un 20% del de España, pero solo las empresas con sede en Cataluña que cotizan en el Ibex valen en Bolsa más de 90.000 millones". De este modo los periódicos recogían ayer el tema que más está preocupando a todos, menos a los cautivos de la CUP, ANC y sus secuaces cuyo objetivo es que todo salte por los aires. Claro que lo que no calculan es que esto lo notarán también ellos y sus familias... en sus bolsillos.
Colonial, Abertis y Cellnex se han sumado ya a CaixaBank y el Sabadell y a este grupo hay que unir empresas "a la fuga" del tamaño de Planeta, cuyo consejo de administración "ha acordado trasladar su domicilio social a Madrid si se produce una declaración unilateral de independencia", según un comunicado oficial. Catalana Occidente, la empresa de mensajería MRW o la sanitaria Adeslas son también marchas significativas. Sabemos que los asesores jurídicos han recomendado cambiar el domicilio social para proteger a la sociedad de cualquier legalidad paralela que intente imponer la Generalitat catalana o, al menos, advertir que la intención es salir en caso de independencia para frenar intentos de control posterior.
El otro día un buen amigo mío arquitecto de profesión, y un lector empedernido de prensa en todos los formatos, me envió un editorial de la Vanguardia -que cuestionaba levemente y leyendo entre líneas el despropósito de la hoja de ruta- con una pregunta añadida ¿Esther hay esperanza al desasosiego?. Mi respuesta fue breve "Lo que hay sobre todo es mucho miedo al corralito y la pela es la pela para todos", le dije.
Ya sabemos que el dinero es fundamentalmente miedoso y hasta la patronal Foment del Treball reconocía que hay "centenares de empresas" que están abandonando ya su sede catalana siguiendo la estela de la grandes. "Podrían ser miles" y además reconocía que se está produciendo fuga de capitales: "En este entorno, numerosos clientes de fondos de ahorro y de inversión trasladan sus cuentas fuera de Catalunya", señalaban.
Pero no sólo son las multinacionales, las grandes compañías o entidades financieras están trasladando su domicilio social -y algunas también el fiscal- fuera de Cataluña, ya empieza a haber serios movimientos en empresas cuyos accionistas están vinculados a la oleada soberanista si finalmente como parece se da el pistoletazo de salida a la DUI? "La multinacional de hemoderivados Grifols e Idilia Foods, fabricante de marcas como Colacao y Nocilla, ya ha dicho que dejarán Cataluña si se agudiza la inestabilidad política y como ellas otras muy conocidas, con lo que esta fuga de empresas puede llevar a la ruina a muchas familias.
Dice un refrán muy castellano que "más vale tarde que nunca" pero si la clase política ha dejado que la situación se pudra hasta extremos inimaginables, los empresarios -salvo algunas heroicas excepciones- han estado callados con un silencio, en muchas, ocasiones cómplice. La pela es la pela y con ese principio han estado agazapados detrás de la situación confortable que les garantizaban algunos políticos de medio pelo. Ya veremos en qué acaba todo esto pero el éxodo de empresas es un hecho y el daño a la economía catalana una realidad.


Más que palabras - Adoctrinamiento y abuso

07.10.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Unos 200 alumnos del Instituto de Educación Secundaria (IES) El Palau de Sant Andreu de la Barca se concentraron días atrás a las puertas del centro para pedir respeto hacia sus compañeros hijos de guardias civiles, que en los últimos días han expresado su malestar por el trato recibido por parte de algunos profesores y alumnos. En las paredes del centro educativo se vieron pintadas en defensa de la Guardia Civil y proclamas como "Stop adoctrinamiento". Los alumnos decidieron alzar su voz contra la actitud que ha mostrado el instituto "discriminando" a alumnos hijos de guardias civiles y en demanda de "respeto".
Este es un gesto más de los muchos que estos días se están viendo en los, que esa mayoría, hasta ahora silenciosa de catalanes -que asisten perplejos a la locura independentista de sus dirigentes políticos- han dicho ¡Bata ya!. Hoy y mañana se celebrarán manifestaciones que se prevén multitudinarias en Cataluña y en el resto de España intentando parar lo que ya parece un hecho: la famosa DUI con la que Puigdemont y sus secuaces pretenden culminar su felonía y poner a todo el país en el disparadero con la inevitable aplicación del 155.
De todo lo malo que ha pasado estos días lo peor, tal vez, haya sido comprobar de manera fehaciente no sólo el adoctrinamiento de los niños en las escuelas incluso en las guarderías catalanas -que se viene produciendo ante la inacción de todos desde hace muchos años- sino también su utilización como escudos humanos por parte de sus padres. Solo ver esa imagen de un padre con su hijo encima de los bombos enfrentándose a un guardia civil el pasado 1-O da una idea del grado de fanatismo que se le está inoculando a los niños. El independentismo lleva décadas sirviéndose con poco escrúpulo del arma decisiva de la Educación para extender su pensamiento único en los colegios e institutos de Cataluña. El resultado de ese adoctrinamiento lo hemos visto estos días en las calles catalanas, llenas de jóvenes que defienden el delirio de Puigdemont y sus socios, pese a que éstos han vulnerado sus propios derechos de manera flagrante.
"La manipulación de los libros de texto denunciada por editores y sindicatos de profesores, o la exclusión del castellano en las aulas han sido posibles porque los sucesivos gobiernos de la Nación miraron hacia otro lado cuando no mercadearon con las competencias. Ahora que los separatistas se han quitado la máscara, el Estado debe aprovechar para que la libertad de pensamiento y el rigor histórico vuelvan a las aulas catalanas", leíamos estos días en algunos editoriales cosa que yo comparto plenamente.
El adoctrinamiento a los niños tan utilizando por los regímenes totalitarios para crear generaciones de fanáticos ideológicamente sometidos es no sólo repugnante sino una forma de abuso. El drama de los niños perdidos, abusados, abandonados sigue siendo uno de los muchos temas tabú que esta sociedad avanzada y adinerada se niega a afrontar abiertamente, al igual que se esconde cuando se plantean casos que le son más cercanos. ¿Qué ocurre con los menores que se ven involucrados en un procedimiento judicial, que tiene tirón mediático, donde no hay reglas y todo vale?. ¿Quien les protege cuando toda su vida queda al descubierto porque así contribuyen al enriquecimiento familia ?. Los casos son tantos y tan vergonzosos que se suelen esconder muchas veces agazapados entre estadísticas y cifras como si así desapareciera un problema, o simplemente se espera a que el asunto ya no interese como fenómeno televisivo y mediático y entonces a nadie le importa ya su suerte.
Hay muchas formas de utilizar a los menores en distinto grado ¡claro está!, pero todas condenables y el adoctrinamiento ideológico es una de ellas se produzca donde se produzca. Si de muestra vale un botón UNICEF calcula que hasta 300.000 niños y niñas en todo el mundo participan en grupos y fuerzas armadas con distintas funciones, como combatientes, cocineros, porteadores, mensajeros, espías o por motivos sexuales. No hay datos fiables sobre el grado de adoctrinamiento en los colegios catalanes porque la inspección ha estado ausente, pero sus efectos ya sabemos que son devastadores. Puestos a escoger frases desafortunadas de estos días me quedo con esa tan lamentable del diputado Rufián adaptándola a esta realidad ¡saquen sus sucias manos de la educación de nuestros niños!.


Más que palabras - El 155 y la mayoría silenciosa

04.10.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Estoy como casi todos: abrumada, perpleja y triste por como están ocurriendo las cosas en Cataluña, pero una vez llegados a este punto hay que buscar soluciones. Ayer me escribió una amiga que está de vacaciones fuera de España muy preocupada por las noticias que le llegaban y terminaba el watt con una pregunta. ¿El 155 un problema o la única solución?.
Ese es el asunto y cada vez hay más gente que apela a la aplicación del artículo, satanizado durante tanto tiempo, si la Generalitat, como parece, una vez que realice su esperpéntica declaración de independencia se sirve de la mayoría parlamentaria del independentismo en el Parlament para aplicar la Ley de Transitoriedad Jurídica. Esta norma implicaría por ejemplo, la ocupación de los edificios del Estado y la deposición de jueces. "Ante tal atropello, el Gobierno tiene el deber de actuar con proporcionalidad y templanza, pero también con absoluta firmeza", se podía leer ayer en los periódicos que mayoritariamente apelaban a la aplicación del artículo en cuestión.
"Los ciudadanos de Cataluña nos hemos ganado el derecho a tener un Estado independiente que se constituya en forma de república", proclamó un enloquecido Puigdemont la noche nefasta del golpe a la democracia parafraseando la pregunta del referéndum. En esa línea anunció que el Gobierno que preside trasladará "en los próximos días al Parlament" los resultados de la consulta para que actúe de con lo que prevé la ley del referéndum" lo que significa que la desconexión para ellos tiene que ser un hecho, aunque sea un trampantojo para una mayoría, demasiado silente.
¿Hasta cuando el estado debe esperar para parar esta locura. ¿La respuesta a esa pregunta no es simple porque cualquier precipitación o una mala aplicación del texto constitucional empeoraría todavía más las cosas. La CUP y sus secuaces de ANC y Omnium Cultural han arrastrado a parte de la clase política y de sociedad catalana a una ensoñación revolucionaria donde todo cabe. Si se están arrancando de cuajo en los ayuntamientos banderas de España, se hacen escraches a los alcaldes no independentistas, se utilizan técnicas mafiosas para amenazar a los empresarios que acojan en sus establecimientos a la guardia civil o incluso se usa de manera repugnante a niños como escudos humanos ya nos podemos esperar cualquier cosa y el estado de derecho no puede mirar a otro lado.
El artículo 155 dice textualmente que "Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general".
Si nos atenemos a una interpretación textual de esa definición está claro que se dan las condiciones precisas para su aplicación. Lo coherente sería que fuera una decisión unánime y apoyada por los partidos constitucionalistas pero si no fuera así a Rajoy puede que no le quede otro remedio que asumir tal decisión. "Tras la proclamación de independencia, la inmediata aplicación del artículo 155 resulta una necesidad, pero ya no puede ser con los fines y con el alcance jurídico que hubiera tenido si se hubiera aplicado para impedir el referéndum. Y es que la proclamación de ruptura con España por parte de un Parlamento autonómico, con la aquiescencia de su Gobierno, nos sitúa ante una crisis constitucional. Hace medio siglo un jurista francés definió la crisis como una situación que comporta un peligro para el Estado o para el régimen político (Paul Leroy: L"organisation constitutionnelle et les crises, París, 1966, pág. 9), lo que nos permite describir como crisis constitucional aquella situación en que el Estado o el sistema político están en peligro por causa de la vulneración grave de la Constitución. La declaración de independencia de Cataluña sería así una crisis constitucional que pone en riesgo grave el actual sistema político español al vulnerarse la Constitución y el Estatuto de Autonomía. En esta situación, cualquiera entiende que el Estado reaccione para impedir que triunfen las conductas que han provocado la crisis" explicaba en El País el catedrático de Derecho constitucional Javier García Fernández y yo estoy de acuerdo.
Rajoy se enfrenta, sin duda, al riesgo más grave que ha padecido la democracia española desde el 23 F y no solo es necesario que se invoque a la ley sino hacer un relato que contrarreste el monopolio de los independentistas que se están poniendo la botas y manipulando a su antojo con la ayuda inestimable de quienes han convertido en el share televisivo su gran negocio. Solo la unidad de los constitucionalistas por un lado y que la mayoría silenciosa agazapada en Cataluña despierte de una vez puede servir para parar esta locura.


Domingo, 19 de noviembre

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