Opinión

Charo Zarzalejos - Cuestión de Estado.

20.11.09 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

La noticia de la liberación de los 36 tripulantes del Alakrana fue para todos un auténtico alivio. Estaba escrito desde el DIA uno que se pagaría el rescate que pidieran cómo ya ocurrió con el Playa de Bakio. Bien pensado no deja de ser un horror tener que pagar a los terroristas del mar, pero es un valor entendió y creo que aceptado por inevitable que así debe ser. Lo de los secuestros en las costas somalíes y el consiguiente pago de rescate se está convirtiendo en asunto fuera de debate.

Los tripulantes están liberados después de unas jornadas de espeso pero necesario silencio solicitado y exigido por el Presidente del Gobierno. El silencio, cómo es natural, se ha roto. Lo ha roto el PP pidiendo la reprobación de tres ministros y cuestionando la actuación del Gobierno, no la liberación de.los secuestrados y lo ha roto, y de que manera, el propio Gobierno.

No se trata de laminar al Ejecutivo y ni mucho menos de desviar responsabilidades. Los malos, los únicos malos, son los llamados piratas y todos los demás, sus víctimas. Sentado este principio, que nadie en su sano juicio puede cuestionar, habrá que decir que si durante buena parte del tiempo que ha durado el secuestro, el Ejecutivo ha destilado descoordinación, en cuanto se ha puesto a dar explicaciones lo ha estropeado aún más.

Y lo han estropeado las sucesivas declaraciones de las que se desprende con claridad que lo de menos ha sido la descoordinación. Se desprende algo tan preocupante cómo que, al parecer, los canales de información internos no han funcionado y que, cuando lo han hecho, ha sido para transmitir información que luego ha resultado no ser cierta. Fue la ministra Chaçón, quien recogiendo lo que a ella se le contaba, la que afirmó con rotundidad aquello de "sabemos donde están y están bien". La realidad es que nunca estuvieron en lugar alguno que no fuera el propio barco. ¿No es preocupante este fallo? ¿Es posible que la inteligencia española vea algo que no ha ocurrido?.

Roto el silencio, el Jefe del Estado Mayor del Ejercito nos cuenta que un helicóptero de las Fuerzas Armadas no pudo con una barca de plástico, que por muy sofisticada que fuera no deja de ser una barcaza, para añadir que los piratas llegaron a la playa se equivocaron con el paisaje humano. ¿Es imaginable una playa perdida de Somalia abarrotada de gente al sol? ¿No hubiera sido posible establecer un dispositivo en tierra que hubiera permitido la detención de los secuestradores? Hay que admitir que la situación en su conjunto no es una solución fácil; pero estremece pensar que quienes tenían que informar al Gobierno de los movimientos de los secuestradores y de los secuestrados no se enteraron de lo que debían enterarse y resulta llamativo, más bien increíble, que un helicóptero --estupendo, por cierto-- del Ejercito, conducido por gentes de experiencia más que comprobada, no pudiera con la famosa barcaza y que llegados a la playa los piratas se sintieran de nuevo en casa porque nadie les estaba esperando.

Más allá de la trifulca política, cuanto más se va sabiendo, y todavía sabemos poco, de este secuestro más motivos hay para la preocupación, porque hay algunos aspectos, cómo los señalados en estas líneas, que en mi opinión rozan lo que se llama "cuestión de Estado". Que quienes tienen que informar no lo hagan o lo hagan mal y que quienes tienen que detener una barcaza no puedan hacerlo, es muy grave. Y que no se produzca ni una sola detención en tierra, mucho más. Y lo es, entre otras razones, porque todos estos fallos conforman un mensaje que cómo país objetivamente nos debilita ante los piratas. Y es que esos piratas que se enteraban de todo y por eso era bueno que nos callásemos, continúan enterándose de todo, también del helicóptero que no pudo con su barcaza de plástico.

Aplicar a la política eso de que bien está lo que bien acaba es deslizarse por territorios llenos de peligro, Todos nos alegramos de la libertad de los secuestrados. Su vida y su libertad era, y así debe ser, el objetivo prioritario del Gobierno. Lo único malo de esta historia es que los piratas, es decir: los terroristas del mar, están encantados y eso, no lo oculto, me fastidia mucho.

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Charo Zarzalejos - Cuestión de edad

15.11.09 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

"Las cosas han cambiado tanto que eso del "ojo clínico", que antes daba prestigio a un médico, ahora es casi irrelevante. Las máquinas nos dan los diagnósticos con precisión pasmosa". Esto me lo comentaba hace unas semanas un médico, de muy reconocido prestigio en su especialidad, que habiendo superado los setenta años todavía pasa consulta, porque se resiste "a echar la persiana. Sería tanto como echar la persiana a la vida y eso sí que no".

Este buen amigo no sabe manejar la máquina de la resonancia magnética, ni los scanners. Con sus ecografías y su sabiduría desafía a la inteligencia de técnicas más sofisticadas, a las que naturalmente acude cuando la situación lo requiere. Es un admirador de los avances técnicos y ahí está, aconsejando qué prueba realizar, aceptando de antemano que "de máquinas no entiendo, pero los técnicos hoy son todos jóvenes y estupendos. Han nacido con los dedos en los botones y ellos son los que me dicen, en caso de duda, lo que le ocurre al paciente. Pero antes hay que verle, estar con él, valorar su situación, hacerle el seguimiento adecuado y a eso me dedico, a pensar, que es lo que hay que hacer en cada caso".

Esta conversación con mi amigo médico se hubiera quedado quieta en mi memoria, si en estos últimos días no se hubiera producido una cierta polémica por el nombramiento de Alberto Oliart como director general de RTVE. Repasando con cierto detenimiento todo lo dicho, resulta que el gran argumento en contra de esta designación es que Oliart tiene 81 años. La sorpresa se ha revestido hablando de EREs y de jubilaciones anticipadas. Y digo que se ha revestido porque en realidad lo que se ha querido decir es que Oliart es "muy viejo" para hacerse cargo de RTVE, cuando lo que se lleva, lo que se impulsa, es la juventud, como si el vigor de las piernas o la fortaleza de los huesos garantizara el éxito de la gestión encomendada.

81 años son, efectivamente, muchos años, pero Oliart no tiene que cargar con máquinas, ni ponerlas en funcionamiento. Oliart, como mi amigo el médico, tendrá que acudir a los técnicos jóvenes y bien preparados para esos maravillosos vericuetos que nos trae el progreso, cuando la situación lo requiera. Pero si la juventud no es más que un ratito en la vida, habrá que aceptar que las máquinas no piensan, ni ponen la prudencia necesaria en los momentos delicados, ni propagan audacia a la hora de tomar decisiones y es ahí en donde mi amigo el médico encuentra tarea. Es esa la tarea que le espera a Oliart. Lo suyo será escuchar, valorar situaciones, cohesionar equipos. Esto lo ha hecho y muy bien Luis Fernández, con treinta años menos que su sucesor. ¿Dónde está escrito que con 81 años, e incluso con más, no se pueden tomar decisiones acertadas?

Nuestra vida pública está llena de "adolescentes", algunos bien preparados/as, pero estamos carentes, muy carentes, de unas ciertas dosis de sabiduría, de ese humanismo que da una buena formación y una larga experiencia; de la serenidad necesaria para enjuiciar las situaciones con ponderación. Por ello me alegro, por ejemplo, que el ministro de Educación -maduro y muy bien formado- haya aconsejado a los niños que en Navidad escriban cartas y peguen el sobre con la lengua y la echen al buzón. Me alegro que haya irrumpido en la vida pública un hombre de 81. La juventud es bella (¿) por definición; luego vino lo de la arruga -en la ropa, no en la cara- también es bella y ahora, al menos yo, me apunto a la belleza de la vejez. Estoy a muchos años de distancia de Alberto Oliart, al que habrá que juzgarle por sus decisiones, no por su edad, a la que yo misma, y supongo que ustedes, desean llegar sin que nos llamen viejos.

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Charo Zarzalejos - Ya hablaremos.

13.11.09 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Del bullicio estrepitoso producido por las alarmantes noticias que llegaban del Indico, se ha pasado al más absoluto de los silencios. Cumplidos cuarenta días fue cuando el Presidente del Gobierno salió a la opinión pública. Lo hizo cuando fue consciente de que la opinión pública podía volverse inmanejable, cuando la cohesión del gabinete de crisis comenzaba a hacer aguas y cuando el lehendakari López, a modo de directamente afectado, pide nada más y nada menos que "dentro de los márgenes legales" los dos somalíes detenidos en España abandonen nuestro país. Eso y no otra cosa fue lo que planteó el jefe del Ejecutivo vasco, siendo él precisamente el que, en el fondo, emplazó al Gobierno central a tomar medidas que hasta entonces es seguro que se habían ido tomando pero que en absoluto se notaban.

El Presidente salió y pidió, "exigió", silencio porque a su juicio se podría estar en el tramo final de este desgraciado suceso. Y el silencio se hizo. Se hizo sobre todo entre los familiares, que tras su paso por Moncloa se han convertido en estatuas de sal y, en cierto modo, en los medios de comunicación. Cuando el Presidente de un gobierno exige silencio y por medio está la vida de 36 personas, a una se le pone un nudo en el estómago y se imagina a si misma sin dormir por si algo que dijera o escribiera pudiera perjudicar a una sola de las personas secuestradas.

Si hay que guardar silencio, se guarda; pero ya hablaremos. Y hablaremos porque nos tienen que explicar de dónde ha salido el abogado "de pago" del niño que no es niño pero si pirata. Nos tienen que explicar cómo se puede negociar con el llamado Gobierno Federal de Transición de Somalia, que es lo mismo que decir que grupo de amigos de un país sin Estado y que además ampara a los terroristas del mar. Nos tendrán que contar o nos deberemos enterar que recovecos legales se están estudiando para que los detenidos en España viajen a Somalia, que es lo que con toda seguridad va a ocurrir, con la pretensión de que sea en ese país sin Estado en donde cumplan la condena que supuestamente se les imponga en España. ¿Puede un Estado cómo el español entregar a dos prisioneros a un país en donde eso de los derechos humanos suena a música celestial?.

Las familias se han convertido en estatuas de sal y han hecho bien. Lo mismo cabe decir del PP, que ha rectificado su posición muy inicial. Zapatero se encargó de hacerle llegar a Rajoy la gravedad de la situación. Más vale tarde que nunca, pero no era necesario esperar cuarenta días. Así las cosas, el Gobierno tiene manos libres para dar solución al secuestro. Que lo resuelva, que todos lleguen a sus casas sanos y salvos. No hay objetivo más importante y urgente. Que nos pidan silencio, pero que, por favor, la Justicia quede lo menos lesionada posible y, sobre todo, que no se nos venda cómo absolutamente legal lo que no deja de ser un auténtico despropósito justificado sobradamente por estar ante una situación de extrema necesidad. ¡Qué vulnerables somos¡ Un puñado de terroristas del mar son capaces de poner en jaque a buena parte de la comunidad internacional y o se reacciona de manera más que contundente, o los acontecimientos se repetirán,

El próximo martes se celebra una reunión a nivel europeo en la que la ministra de Defensa va a proponer medidas para tratar de bloquear el pago de rescates a través de "dignísimos" bufetes ingleses. Está muy bien la idea, pero mientras se llega a un acuerdo los terroristas del mar tienen que percibir que la comunidad internacional les enseña los dientes. Ese lenguaje lo entienden tan bien que ya ni se acercan a los barcos franceses ni, por supuesto, a los americanos. Obama y Sarkozy enseñaron las muelas,

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Charo Zarzalejos - Cuestión de mujeres

08.11.09 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Es seguro que nos habríamos enterado. Nos habríamos enterado del suplicio añadido que supone el ser trasladado del barco a una aldea por unos piratas; es decir, por unos terroristas y, con toda seguridad, el dato en sí mismo nos hubiera llenado a todos de angustia. No hubiera hecho falta palabras para saber que ese traslado suponía un punto de inflexión en una larga ya larga tortura.

Los piratas, es decir los terroristas, son malos pero no tontos y por ello, en ese momento fue en el que dejaron que algunos de los secuestrados hablaran con sus familias. Y claro que lo hicieron. Al otro lado del teléfono las voces resultaron ser voces femeninas. Voces de mujeres que conocen el mar, sus peligros y sus prodigios mejor que cualquier experto. Y estas voces decidieron abandonar el razonable silencio que las autoridades habían solicitado.

Y fue entonces cuando las mujeres en tromba decidieron hacerse presentes, relatar sus angustias y desvelar algunos abandonos, cuando al problema objetivo del secuestro se unía ese otro peligro, muy difícil de gestionar, cómo es el de una opinión pública desconcertada, desinformada --estos procesos requieren de discreción-- y asustada, que es así cómo están sobre todo en Galicia y País Vasco.

El saber que los secuestrados han sido devueltos al barco ha sido todo un alivio, pero las mujeres quieren hechos y por eso ni se han desconvocado las manifestaciones, ni se va a bajar la guardia sobre todo a la hora de exigir información, aspecto este que a lo largo de estos más de treinta días no se ha cuidado cómo debía. En situaciones tensión y de angustia y siempre según los expertos "el acompañamiento es la mejor medicina"

Curiosamente, la resolución del secuestro, en buena medida, recae también sobre hombros femeninos. En este caso, son la vicepresidenta Fernández de la Vega, responsable del gabinete de crisis, y de la ministra de Defensa, Carmen Chacón que, todo hay que decirlo, desde que asumió el ministerio ha tenido ya que lidiar con acontecimientos más que difíciles y éste, el del Alakrana, es uno de ellos.

Ha llamado la atención que la Vicepresidenta haya optado por viajar a Argentina, cuando tanto Núñez Feijoo, cómo Chacón e incluso el propio director del CNI también tenían sus respectivos viajes programados y que, cómo es lógico, han suspendido. Se podría interpretar que la ausencia de De la Vega es un síntoma de que las cosas van bien, que se han enfilado hacía su final, pero todavía no se ha llegado a ese punto. Todas las alarmas están encendidas y aquí no se podrá cantar victoria hasta que los secuestrados estén en sus casas y para eso aún queda tiempo. Lo que si resulta tranquilizador es saber que la comunicación tanto con Alemania cómo con Francia es permanente, que la diplomacia --que es una forma suave de hablar de CNI-- tiene información puntual y que según se explica en medios de absoluta solvencia este secuestro sigue fielmente el patrón de otros secuestros, en concreto el del pesquero alemán cuyos tripulantes fueron sometidos a más de un susto por parte de sus secuestradores.

Los expertos aseguran, además, que en estos dos últimos años estos terroristas del mar se han sofisticado mucho en sus medios, siendo calificados en lenguaje comunitario cómo "organizaciones criminales", de ahí que el gabinete de crisis mantenga prudencia y bajo ningún concepto hable de nada que no tenga absolutamente confirmado, cómo es que los tres tripulantes han sido devueltos al barco. Es un paso, pero las mujeres, las de los secuestrados y las encargadas de hacer frente a los terroristas, saben que aún queda un camino que puede no ser corto.

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Charo Zarzalejos - Los piratas.

07.11.09 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Desde el primer día ha habido una especie de pacto tácito según el cual había que dar al Gobierno el máximo margen de maniobra para conseguir el objetivo inmediato y prioritario que no es otro que la liberación de los marineros secuestrados por los piratas somalíes. El pacto incluía, incluso, el no hacer preguntas, el no averiguar qué y cómo se estaban haciendo las cosas para evitar que por parte de nadie se pudiera producir desliz alguno que pudiera ser utilizado por los secuestradores.

Han pasado más de treinta días de secuestro y la situación alcanzó durante la jornada de ayer una gravedad extrema. El hecho de que secuestros anteriores hayan durado hasta cuatro meses no es un argumento que tranquilice a nadie, ni tampoco vale el argumento, en momento de angustias, el alegar que son muchos los pesqueros asaltados por los piratas. Todo ello es verdad y verdad es que el riesgo cero no existe y cierto es también que los procesos de negociación nunca son ni fáciles ni breves.

Pero hay que insistir en que ayer se llegó a un punto de máxima gravedad y el momento es grave porque los secuestradores no piden más dinero sino que el Gobierno español ponga en libertad a los dos piratas encarcelados en España que, curiosamente, fueron detenidos cuando ellos mismos abandonaban el pesquero secuestrado. La gravedad de la situación fue percibida de inmediato por el Gobierno. La ministra de Defensa se enteraba de la noticia en un plató de televisión y fue la vicepresidenta Fernández de la Vega la encargada de parar el primer golpe, consciente, además, de que los familiares ya habían comenzado, como es lógico, su angustiado peregrinaje por los medios de comunicación para hacer llegar la situación de los secuestrados. La versión de los familiares no coincide con la del Gobierno en cuanto al bienestar de los mismos y, sobre todo, hay una denuncia generalizada de falta de información.

Hay que pensar que el Gobierno, efectivamente, está haciendo lo posible y lo imposible por la liberación de los secuestrados. El asunto es una bomba de relojería para el Ejecutivo al que nuevamente hay que darle margen de maniobra pero también pedir, cara al futuro, una estrategia distinta a la llevada a cabo hasta el momento.

Está visto que la presencia de una fragata no ha impedido ni disparos ni que tres marineros fueran llevados a tierra a un lugar que el Gobierno dice saber cual es y está visto también que el lenguaje diplomático tiene sus límites. Nada más deseable que fuera la diplomacia el único arma para solucionar conflictos, pero ante determinadas realidades no cabe engañarse y no hay que descartar la adopción de medidas, sin duda antipáticas y arriesgadas, pero al final más efectivas. ¿Es muy difícil llegar a un acuerdo con Francia, que tiene en zonas próximas nada menos que a tres mil militares, pedir ayuda efectiva? Si la cooperación en materia de terrorismo funciona, ¿por qué no en momentos tan cruciales como el actual?

Obama, próximo Nóbel de la Paz, no dudó en salvar a los suyos y para ello empleó la fuerza. Francia se ocupó de negociar para garantizar la vida de sus ciudadanos, pero a continuación actuó con la contundencia propia de un Estado democrático. Nuestro Gobierno, que forma parte de la infraestructura europea creada ad hoc, no quiere tomar medidas por su cuenta como hacen otros países y aún siendo verdad que el riesgo cero no existe, que estamos hablando de magnitudes marítimas extraordinarias, los piratas somalíes saben por la experiencia del Playa de Bakio que negociar con España no es especialmente difícil. Ahora han sido ellos, los piratas, quienes lo han puesto más difícil y el Gobierno se encuentra en una situación diabólica, porque, para que engañarnos, algo de diabólico ha habido primero en la detención de los piratas, luego en su identificación y ahora en ver que se hace con ellos. Además de todo esto, el Gobierno tiene que gestionar un estado de ánimo de parte de la opinión pública que no acierta a comprender algunas actitudes.

Sólo cabe esperar que lo que está ocurriendo sirva para sacar conclusiones ciertas, ajustadas a la realidad y que sin temores ni complejos se lance desde el Ejecutivo a los piratas somalíes un mensaje que les provoque una pizca de miedo. A Francia y Estados Unidos por lo menos les han cogido respeto y nosotros no tenemos por qué ser menos.

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Charo Zarzalejos - El desbordamiento

01.11.09 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

El Partido Popular se ha desbordado. Entre unos y otros han logrado que el pacífico Mariano Rajoy haya llegado, o esté a punto de llegar, al límite de su capacidad de aguantar con paciencia y prudencia los avatares a los que le someten los suyos propios. Los mismos, en gran medida, que tenían preparado el batallón de fusilamiento por si perdía las elecciones gallegas o las europeas. Ganó en ambas contiendas y los rifles se guardaron, pero el batallón ha permanecido intacto y ahora, de nuevo, ha aflorado con toda virulencia. La política suele tener imprevistos y, sin duda, el imprevisto de las durísimas declaraciones de Manuel Cobo ha sido, en definitiva, el detonante para el desbordamiento. Si a esto se añade el pulso que con suavidad en las formas pero con extraordinaria y audaz constancia ha lanzado desde Valencia Ricardo Costa, creyéndose todavía secretario general del partido cuando, al parecer, ya no lo era, no es de extrañar que Mariano Rajoy se haya acordado del santo Job.

Sólo su prudencia ha impedido que tal y cómo le pedían algunos, formara una gestora tanto para Madrid cómo para Valencia. "Sería doloroso, arriesgado, traumático, pero definitivo porque esto no hay quien lo aguante, ni se puede permitir". Quienes así hablan creen que Cobo "se pasó y mucho", creen que a Camps "ya le vale de tanta sonrisa" y a Esperanza Aguirre de "tanta batallita en la que le meten y que siempre pierde".

El PP ha sufrido en estos días un auténtico desbordamiento hasta el punto de cuestionar en público el liderazgo de Mariano Rajoy, cómo ha hecho Juan Costa, humanamente dolido por la suerte de su hermano, cuando él hubiera podido competir en buena lid con el hoy presidente del PP. El malestar de Juan Costa es muy comprensible. Ricardo Costa ha sido la única víctima del ya largo episodio valenciano y es obvio que él no es el único responsable. ¿O es que Camps no se enteraba de nada? ¡Que poco serio¡ ¡Que poca gallardía¡ ¡Cuánta deslealtad revestida de fracaso circula estos días por el PP¡

Si faltaba algo, habló José María Aznar, a quien hay que reconocerle que supo imponer su autoridad en el Partido; pero es sólo una hipótesis pensar que con él nada de esto hubiera ocurrido. Ocurrió, por ejemplo, y nada más y nada menos, que por satisfacer a Pujol hizo desparecer del mapa catalán a Vidal Quadras. No obstante, Aznar tiene razón: un partido y un líder; pero los tiempos cambian, las realidades se modifican y siempre resulta más fácil ver los toros desde la barrera.

El martes el PP, y no sólo Rajoy, tiene una oportunidad de oro. Es en la reunión convocada en donde debe producirse el desbordamiento. Es allí en donde Rajoy debe oír en directo a los que dudan de su liderazgo, cómo bien hacen constar en privado. Y es allí en donde Rajoy debe demostrar y dejar blanco sobre negro que él no es Job, sino el presidente de un partido que representa a diez millones de ciudadanos, que contemplan con estupor el desmadre organizado por quienes, por encima de cualquier otra consideración, deberían cuidar de manera especial por la unidad y buena imagen del único partido llamado a ser alternativa.

Cuando aún se esté haciendo balance de la reunión del martes, Manuel Cobo comparecerá ante la Comisión de Garantías del partido. Si en una entrevista ha dicho lo que ha dicho, dispuesto está a decir mucho más, sobre todo porque tan dispuesto está a admitir que fueron inoportunas cómo que en ningún caso mintió. Queda mucho por ver, leer, escribir y suponer. ¿Alguien ha supuesto que Rajoy se harte de verdad y se vaya?

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Charo Zarzalejos - Otra vez Madrid.

30.10.09 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

El asunto es recurrente pero inevitable. Cuesta creer que, a día de hoy, el Partido Popular de Madrid continúe siendo un auténtico dolor de cabeza y no sólo para la dirección nacional, que lo es, sino para el conjunto de afiliados y votantes, que ya se están encargando de hacer llegar a los órganos de dirección el hartazgo profundo que les produce que "los de Madrid estén dando siempre la nota".

Nadie duda que es la Comunidad, es decir Esperanza Aguirre, la que tiene competencia para negociar un candidato a la presidencia de Caja Madrid. A nadie se le escapa que es la cuarta entidad financiera de España y todo el mundo hubiera entendido que la propuesta que surgiera desde el Gobierno de la Comunidad, hubiera sido una propuesta consensuada con la dirección nacional; es decir, con Rajoy. La dimensión del asunto, sin duda, lo merece y la organización interna del PP así lo aconseja, en la medida que no es un partido federal, aunque en la práctica _y así lo estamos viendo_ funcione como si lo fuera. Esto, que en mi opinión no es lo ideal, la realidad demuestra que es inevitable. ¿Hay alguien que pueda chistar o toser a un barón; es decir a un territorio? Camps, en la medida que tiene territorio, es barón y Aguirre que también tiene el suyo, es baronesa por derecho propio.

Admitiendo esta realidad compleja, resulta llamativo y alarmante la ausencia de diálogo y acuerdo entre la Comunidad y la dirección nacional del PP, o sea, entre Aguirre y Rajoy, cuando de un asunto de tanta trascendencia se trata. A este respecto, hay versiones varias de quien dijo que y quien lo dijo primero; pero a estas alturas resulta irrelevante. Lo relevante es haber llegado a este punto, en el que de nuevo "Madrid" logra irritar al conjunto del partido en toda España.

Y llegados a este punto, en alguna medida, la historia se va a repetir. Y se va a repetir porque Nacho González, la apuesta oficial y reiterada de Esperanza Aguirre, no va a ser presidente de Caja Madrid. De nuevo, Esperanza Aguirre se lanza a una aventura que no va a culminar. Lo hizo cuando dio la impresión --y ella permitió que así fuera_ que quería competir con Rajoy para la presidencia del PP. Parecía que, legítimamente, jugaba a eso, pero luego resultó que no, que nunca se lo había propuesto. Ahora puede ocurrir algo similar. Puede ocurrir que con el transcurso de los días Nacho González resulte que no es tan candidato de Aguirre como la propia Aguirre ha hecho creer.

Y si resulta llamativo el empecinamiento por la candidatura de González, mucho más lo ha sido el leer las declaraciones del señor Cobo. Si alguna razón podía tener, la ha perdido de manera rotunda. Ni Esperanza Aguirre ni nadie se merece que desde dentro de su partido y en público ser tratado como lo ha sido la presidenta de la Comunidad de Madrid. Semejantes dislates ni pueden ni deben salir gratis, porque ya lo único que le faltaba al PP y desde luego a Mariano Rajoy es que la lucha por el poder se convirtiera en una pugna de barrio. Hay y habrá mucho ruido, pero lo único seguro es que Ignacio González no va ser presidente de Caja Madrid y Esperanza Aguirre ya comienza a saberlo.

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Charo Zarzalejos - 30 años de Estatuto

25.10.09 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Hace treinta años se aprobaba el Estatuto de Autonomía del País Vasco. La elaboración de aquel texto fue un reto, una apuesta que no podía fallar. Se trataba de buscar una fórmula que hiciera posible dar forma jurídica y protección constitucional a los derechos históricos y su adecuación al siglo XX. Desde el punto de vista jurídico, el asunto era extremadamente complejo y se invirtieron horas, tardes y noches en negociaciones que parecían no tener fin.

Pero el Estatuto era y es mucho más que un mero texto jurídico amparado por la Constitución. El Estatuto se planteó cómo ese territorio en el que iba a ser posible la inserción del País Vasco en la nueva realidad española y era, sobre todo, el territorio en el que nacionalistas y no nacionalistas podían transitar sin darse codazos, sin ponerse zancadillas.

Además, y por si esto fuera poco, en aquella época casi todos pensábamos que quizás podría servir para que aquellos que habían optado por la violencia, por matar al adversario en aras de una patria que nunca existió, recapacitaran, dieran marcha atrás y se pusieran manos a la obra para, una vez agotada la dictadura, poner en marcha, de manera definitiva, la España democrática.

Han pasado treinta años y el Estatuto sigue vigente. Y sigue vigente porque ha sido una herramienta extraordinaria para el desarrollo político del autogobierno vasco, solo comparable al que se da en los estados federales. Antes y ahora ha sido y es rechazado por los terroristas y por quienes les apoyan y desde el PNV --hasta hace unos meses, siempre en el Gobierno-- se denuncia con toda solemnidad su incumplimiento, negándose a asistir a los actos conmemorativos que por primera vez se van a celebrar hoy, domingo, a iniciativa del Gobierno presidido por Patxi López.

¿Es motivo bastante denunciar su incumplimiento para no sumarse a celebrar algo que es objetivamente bueno para el conjunto de los vascos? No. Todos sabemos que todas las leyes tienen sus lagunas, que no todas las normas se cumplen siempre y en toda circunstancia, pero ¿alguien se imagina que un partido político no asista al Congreso a celebrar la aprobación de la Constitución porque se producen incumplimientos de la misma?

No se trata de justificar incumplimiento alguno. Al contrario. Las leyes, también el Estatuto vasco, está para que se cumpla --y no sólo la Administración central--, pero nadie tira a la basura una joya porque tenga una pequeña rozadura. La no asistencia del PNV se debe a otros motivos; entre otros, el no querer coadyuvar al "éxito" de la convocatoria del Gobierno. Pero este desplante no debe ocultar ni oscurecer lo que el Estatuto ha significado y significa. No ha habido mejor acuerdo entre vascos. No hay alternativa, no caben experimentos. Solo su puesta en valor, su cumplimiento leal y responsable. Todo lo demás es pura melancolía. Y quienes lo critican y lo desprecian lo saben, cómo sabemos todos los demás que el Estatuto ha sido y es el gran logro que nunca antes ningún vasco pudo soñar.

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Charo Zarzalejos - La cansina gobernanza.

23.10.09 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Nunca he compartido el mensaje que afirma que el Presidente está solo y que el Gobierno no tiene apoyos. La matemática parlamentaria nos dice todos los días justo lo contrario. Es verdad que los apoyos son escuetos, muy escuetos y, en ocasiones, llenos de impostura por parte de quienes lo brindan.

Algo de esto estamos viendo en el azaroso debate sobre los Presupuestos. Ni a Coalición Canaria y menos al PNV importan demasiado las cuentas públicas. El colmo de esa impostura antes mencionada es oír y ver al portavoz del PNV diciendo eso de la responsabilidad institucional para -no se lo pierdan- encima apoyar unas cuentas que les parecen malas. Lo sorprendente no es que el PNV, aprovechando la coyuntura, quiera coger aire y, a ser posible, logros concretos para sus intereses territoriales, que al menos en esta ocasión no ha ocultado. Más sorprendente resulta escuchar como desde el Gobierno se pone en valor la responsabilidad y sentido de Estado del PNV. Todo muy llamativo.

Pero a lo que íbamos. El Gobierno no se ha quedado solo. Ha logrado sortear las enmiendas a la totalidad y ahora con los grupos de izquierda negociará cuestiones más puntuales de unas cuentas en las que se prevé gastar el doble de lo que se ingresa.

El Gobierno no se ha quedado solo, pero es obvio que cada día le resulta más cansina su tarea de gobernar. Si como se reconoce desde el ministerio de Economía, el margen de negociación presupuestaria es escaso, porque escaso, muy escaso, es el dinero disponible, más pequeño parece aún ese otro margen que tiene que ver con el liderazgo, con el discurso creíble, con el prestigio, indispensable todo ello, para gobernar un país en situación de crisis como el nuestro.

El Gobierno no está solo, pero se le ve cansado y empequeñecido. No puede ser que la respuesta a la intervención de Rajoy en el pleno de Presupuestos sea acusarle de machismo. La respuesta es absurda, propia de un grupo de adolescentes.

El Gobierno no está solo, pero si superado por los acontecimientos. Superado por la crisis y enredado en su propio discurso, que vigila muy de cerca Cándido Méndez, una pizca preocupado por la respuesta social a la modificación de la ley del aborto, pendiente de la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto catalán, que esperaban para el pasado mes de setiembre*

Una serie de circunstancias difíciles de manejar cuando se ha perdido impulso y pulso, cuando un mismo discurso vale para un roto y para un descosido. Una muy cansina gobernanza la que tiene el Ejecutivo encima. Tan cansina que algunas tímidas voces socialistas, muy en bajito, dicen: "así no hay cuerpo que aguante".

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Charo Zarzalejos - Cuestión de equilibrio.

16.10.09 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Ya el mismo miércoles, Mariano Rajoy era bien consciente de que debía comparecer ante los medios y no sólo con una declaración institucional. En apenas cuarenta y ocho horas, el PP de Valencia, y con él la dirección nacional del Partido, han vivido horas que para aguantarlas sin tirar los pies por alto hay que tener, efectivamente, bastante equilibrio. Esto lo ha tenido María Dolores de Cospedal, cara visible de una estrategia dirigida a poner fin al vía crucis valenciano y, sin duda, Mariano Rajoy, que desde la retaguardia ha sido el artífice de la decisión que se ha llevado por delante a Ricardo Costa, hasta hace bien poco secretario general del potente PP valenciano.

La política es un arte incierto y vulnerable. En cualquier momento y cuando menos se espera, surge la sorpresa; de ahí que resulte prematuro afirmar que el capitulo valenciano ha quedado cerrado de manera definitiva, pero por lo menos se han tomado decisiones, dando así respuesta a lo que era un clamor entre propios y extraños.

Para Rajoy no ha sido un plato de gusto. Este hombre tranquilo que huye de la euforia con la misma determinación que del abatimiento, le gusta darse tiempo para tomar decisiones, sobre todo cuando afectan a personas. No es lo que se denomina un "killer" de la política, ni tiene eso que vulgarmente se llama "instinto asesino". Entre sus convicciones está el hacer el menor daño posible y eso es incompatible con la precipitación. Muchos consideran que es incapaz de tomar decisiones. Soy de las que cree que las toma y para avalar esta afirmación basta con retrotraerse a poco más de un año. ¿Alguien cree que Rajoy hubiera sobrevivido si no hubiera tomado decisiones? ¿Es imaginable que sin tomar decisiones el PP se encontrara en estos momentos sin más líder que el propio Rajoy?

Ricardo Costa ha sido, efectivamente, el chivo expiatorio. Por un momento intentó algo suicida como es enfrentarse al aparato y, como ocurre siempre que así se actúa, salió derrotado. Mientras tanto, Camps continúa gozando de la confianza del líder, lo cual es una decisión de alcance, máxime cuando es un hombre que juega a ser Ghandi y estar a un paso de entrar en estado zen. Para Camps todo es bonito, siempre se está feliz. Lo de Rajoy es otra cosa, para mi mucho más comprensible que esta especie de levitación en la que se ha instalado el presidente valenciano, al que ayer mismo Mariano Rajoy nominó como candidato para las elecciones de 2011. ¿Era necesario ir tan allá? ¿Forma parte de algún tipo de acuerdo que permita una convivencia más o menos pacifica? Lo que puede ocurrir de aquí a 2011 está por ver, de ahí que algunos hayan visto en esta nominación un deseo expreso de no romper todos los platos al mismo tiempo.

Con el affaire valenciano, el PSOE ha cogido oxigeno. Da igual hablar de paro que de inversiones. Se hable de lo que se hable, sale el PP y sus problemas a relucir. En la contienda política es lógico, pero que no se pongan estupendos porque si es verdad que la bronca popular llena periódicos e informativos, la gran asignatura pendiente de este país, de todos nosotros, continua siendo una pavorosa situación económica, que a este paso ni las plegarias del imán de Damasco van a lograr suavizar.

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Charo Zarzalejos - Y en esto llegó ella

11.10.09 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Desde primera hora de la mañana estuvo al tanto de todo cuanto ocurría en Valencia. Horas antes había hablado con Mariano Rajoy, con Trillo y, probablemente, con alguno más. La determinación estaba tomada. La jornada, la de la fiesta de la Comunidad de Valencia, debía finalizar con decisiones tomadas y mensajes enviados. Las primeras noticias se esperaban en torno al mediodía, poco después de que González Pons dijera eso de que la fiesta acaba a las cuatro. Pero dieron las tres, y las cuatro, como en la canción de Sabina, y Camps, el presidente siempre sonriente y que con su estrategia sobre los famosos trajes logró exasperar a buena parte de la dirección nacional de su partido, como si nada, no soltó prenda.

Había hablado con Ricardo Costa, pero este se resistió como gato panza arriba a mover ficha, mientras los zaplanistas, que todavía los hay, sin mover una ceja, se mostraban muy atentos a los acontecimientos. Costa, optó por irse de puente, que es la mejor manera de ganar tiempo, y Camps pensó, en algún momento, que también él podría conseguir cierto margen de maniobra, que lo de González Pons era una fanfarronada y que, a fin de cuentas, era él a quien le tocaba ordenar la cocina.

Lo que probablemente no debía intuir el señor Camps es que ella, María Dolores de Cospedal, la que no se enteró de su encuentro con Mariano Rajoy, se había puesto el delantal de rayas. "Hasta aquí hemos llegado, Mariano". Y es que ella, María Dolores de Cospedal, en su calidad de numero dos del partido y tras compartir criterio con el numero uno _Rajoy_ tenía muy claro que lo que no hiciera Camps lo iba a hacer ella y eso con el pleno apoyo de Rajoy, que, como se ve, a la hora de la verdad claro que sabe tomar decisiones.

El mensaje a Camps fue clarísimo: o le destituyes tú, o lo hago yo a través del Comité de Derechos y Garantías. Rajoy hizo saber su pleno apoyo a esta decisión y ya, al final de la jornada, Camps no tuvo más remedio que destituir a Costa. Ella, María Dolores de Cospedal, "llegó" en el momento oportuno. Un poco más y se le va el día con la fiesta abierta, con Costa a sus anchas, con Camps sonriendo sin saber por qué se sonríe tanto, con Rita Barberá deseosa de dar un puñetazo en la mesa, con los zaplanistas mirando de reojo... En Génova se quería un fin de fiesta digno y un puente, el del Pilar, lo más tranquilo posible, sabiendo, eso sí, que "todavía quedan muchas filtraciones por leer. Lo interesante sería saber si todos los partidos soportarían la lupa que estamos soportando nosotros".

El martes se sustanciarán las medidas adoptadas en el PP y sólo los Tribunales dirán si hay delitos o no. Lo que sí es seguro es que todo lo conocido depara una muy lamentable imagen, unas amistades muy peligrosas y una forma de entender el poder muy alejada de los criterios de contención ética y de prudencia que el buen gobierno aconsejan. Rajoy así se lo dijo a Camps en Alcorcón con el "ya vale, Paco" y el viernes María Dolores de Cospedal remató la jugada llegando a tiempo. Antes de que la fiesta acabara.

Charo Zarzalejos

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Charo Zarzalejos - La misión.

09.10.09 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Hoy Cristo Ancor Cabello será enterrado en su tierra natal. Una mina hizo saltar por los aires el vehículo que conducía por uno de los muchos y peligrosos caminos de Afganistán. El, junto con otros muchos militares españoles y de otros países, estaba embarcado en la "misión". Una "misión", la de Afganistán, que dura ya ocho años y que se inició desde la convicción de que por aquellas ariscas montañas se escondía Bin Laden con la complicidad de los terribles talibanes. Hubo consenso internacional para la presencia de tropas internacionales y la ONU definió la "misión" como una misión de paz para la reconstrucción del país e impedir que cayera en manos de los talibanes.

Han pasado ocho años y los soldados españoles pueden presentar una buena hoja de servicios. Han llevado agua a donde no la había, han alfabetizado a mujeres y niños, han construido carreteras y caminos y nuestros médicos militares han salvado cientos de vidas. Ante estos hechos no cabe más que el orgullo y el reconocimiento. Pero la misión de fondo continúa pendiente. Pero, ¿se sabe realmente cuál es la misión?, ¿se trata de encontrar a Bin Laden?, ¿se trata de acabar con los talibanes?, ¿se pretende llevar la democracia a un país que nunca la ha conocido? A estas alturas nadie es capaz de concretar el objetivo último de la misión y sin objetivos claros no hay triunfo posible.

Vistos los acontecimientos, a muchos ciudadanos les cuesta digerir que lo nuestro sea una misión de paz y humanitaria, aparentemente desprovista de cualquier connotación bélica, lo cual no impide que desde Defensa se hable de "alto riesgo" y no evita que se cobre vidas humanas. Volvemos a las andadas de los debates dialécticos y en la misma medida que el Gobierno evita hablar de "guerra", el PP no duda en calificarlo como tal. Pero no hay que perderse en el bosque de los vocablos. Afganistán es un país sin Estado, con un Gobierno, el de Karzai, tan corrupto como los que siempre allí ha habido y con unos talibanes que controlan el ochenta por ciento del territorio. No es, no se está en una guerra convencional, pero el panorama de Afganistán es lo más alejado que quepa imaginar a un país con un mínimo orden. La situación es lo más parecido que cabe imaginar a una auténtica guerra. Y todo ello sin olvidar esa temible frontera con Pakistán, que se ha convertido en territorio clave para la estabilidad en la zona y, desde luego, para nuestra seguridad. La seguridad de Occidente.

Surgen voces en España y fuera de España pidiendo la retirada de tropas, mientras en EE.UU. su presidente se enfrenta a su primera decisión no mediática. Obama ha pedido tiempo para, en román paladino, ver que se hace de ahora en adelante. España está pendiente de lo que diga Obama. Cualquier decisión unilateral por parte del Gobierno español, abriría una brecha irreversible con la Administración norteamericana y no es esa precisamente la estrategia de nuestro Ejecutivo. Baste recordar la frase de Zapatero que, llevado quizás de una obnubilación casi infantil, dijo públicamente aquello de "no nos preguntemos qué puede hacer Obama por nosotros, sino que podemos hacer nosotros por Obama". No creo que por Obama haya que hacer o dejar de hacer algo. Lo que haya que hacer, habrá que hacerlo con el concierto internacional y desde la convicción de que la "misión" merece la pena.

Mientras los que mandan reflexionan, parece obvio que es impensable una retirada de tropas. Hacerlo sería tanto como decir a los talibanes y a todos aquellos que desprecian nuestro modo de vida _que son muchos_ que nos hemos rendido, que hemos desistido. Y si esto ocurriera, sería perder un terreno que nunca recuperaríamos. Abandonar Afganistán tendría un efecto dominó sobre Pakistán y las consecuencias pueden ser tan temibles que resultan inimaginables.

Habrá que redefinir objetivos para saber cuándo se puede hablar de triunfo; pero, de momento, todo apunta a que la "misión" es una "misión" necesaria para un objetivo que cada día se acerca más a lo imposible. Nosotros, ni podemos ni debemos irnos por desalentador que resulte el panorama. Sólo necesitamos saber para qué estamos y así sabremos por qué mueren nuestros soldados.

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