Opinión

Charo Zarzalejos - La manada

17.11.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

El concepto "manada" se ha atribuido siempre al mundo animal. Porque son los animales los que se agrupan en manadas. Nosotros, los humanos, nos agrupamos en torno a amigos que elegimos, a la familia que hemos decidido crear. Nos agrupamos en torno a intereses que compartimos con otros. Es verdad que nosotros, los humanos, nos podemos convertir o formar parte de la "masa" que es ese ente que ni piensa, ni critica y, lo que es más, importante, ni siquiera duda, pero la manada no es algo previsto para el mundo de los seres racionales.
Desde que saltó a los medios el apodo del grupo que supuestamente --no hay sentencia-- violó en grupo a una joven en los Sanfermines hace dos años, la primera reacción fue de horror. Horror al pensar en lo que pudo sufrir esa joven a tenor del relato que se han ido conociendo de los hechos. No hace falta llegar a la violación para que cualquier ataque a la libertad sexual de las mujeres resulte un acto de profunda indignidad por parte de quien o quienes lo cometen, un ataque directo al preciado bien de la libertad, una herida profunda en la intimidad y en la dignidad de la mujer agredida. No es algo con lo que se puedan hacer bromas y, ni mucho menos, tener manga ancha: todo aquello que una mujer no elige libremente es un ataque directo a su ser más profundo.
Hasta el momento, el juez, con muy buen criterio, ha tomado todas las precauciones necesarias para que la víctima no lo sea por partida doble. Y lo hubiera sido, si se hubiera dado publicidad a la vista judicial, si no hubiera entrado en la sala del juicio bien protegida y, desde luego, si hubiera tenido que ver cara a cara a sus presuntos agresores; es decir, "La Manada".
Los integrantes de este grupo, que incluso tuvieron el cuajo de grabar unos segundos de vídeo en el que dejar constancia de su macabra e insoportable heroicidad, tienen ya un historial nada edificante y ahora, cuando, uno a uno, está delante del juez, quizás caigan en la cuenta de que las responsabilidades penales no se comparten. Son siempre individuales. Desparece el carácter grupal de la manada y es en ese momento cuando, los que van por la vida de matones considerando a la mujer como un trofeo, cuando se encuentran con sus propias miserias. Los que tenemos la suerte de tener grupos de amigos, una familia o intereses compartidos con otros sabemos que cuando alguno falla es inevitable un cierto sentimiento de pérdida e incluso de orfandad pero antes de que esto ocurra nos sabemos individuos libres e iguales. Se crea dependencia afectiva, pero no pantallas para aparentar ser más fuerte que nadie. Son los débiles, los cobardes los que "desaparecen" en el grupo y entonces es cuando se produce la "manada". ¡¡Que fácil es atacar a alguien en compañía y complicidad de otros!!.
Habrá que estar a la espera de la sentencia final pero en todo caso hay que estar muy alerta y elevar los niveles de exigencia desde la infancia y sobre todo en la adolescencia. Es en esta etapa en la que las mujeres deben tomar conciencia de su propia autoestima y no consentir --si ellas no quieren-- ni media broma y ellos, los chicos, asumir con absoluta claridad que la mujer no es un trofeo, ni un pañuelo de usar y tirar, ni un ser inferior a la que se le puede hablar y tratar de cualquier manera. Casi a diario tenemos un parte de malos tratos, de hombres despiadados que son capaces de hacer daño a los hijos para hacer daño a su madre. Saben que es donde más duele. Invertir en educación es la única receta que a medio o largo plazo puede dar resultados.
Confiemos que se haga justicia y "La Manada" deje de serlo.


Charo Zarzalejos - Puigdemont, patetismo total

10.11.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID (OTR/PRESS)

Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat, trata de aprovechar bien el tiempo. Desde Bruselas, mientras sus compañeros de viaje están en la cárcel, trata de gritar a Europa que España es un país impresentable, indigno de considerarse democrático en el que ni hay libertades, la Justicia no es independiente y el Gobierno, franquismo en estado puro. Un insulto en toda regla, absolutamente deliberado y tan desmesurado que resulta ridículo aunque no por ello deja de doler.
Nunca debería haber abandonado Cataluña, pero una vez que tomó la decisión, en absoluto improvisada, de cruzar la frontera, el patetismo de su actuación roza lo inimaginable. No sólo es profundamente injusto con España, a la que insulta y trata de ridiculizar a diario sino que, además, ha logrado introducir al conjunto del secesionismo catalán en un laberinto aún más alambicado de lo que ya lo era antes de su decisión de coger carretera y manta.
La última ha sido el anuncio de una estructura, no se sabe si de Gobierno o electoral, para, desde Bruselas continuar la lucha como les gusta decir. Con todo, Puigdemont no ha logrado un solo apoyo. Ningún país ha mostrado la más mínima simpatía a su causa, ni ningún parlamento está dispuesto a plantear cualquier debate relacionado con el secesionismo catalán. Para que no falte nada, Puigdemont pide una lista electoral que él denomina de "Presidente", con la única pretensión, aunque no lo diga, de difuminar la más que probable caída en picado del PdeCat. Y en este punto con ERC ha topado. El partido de Oriol Junqueras se sabe el mejor colocado en las encuestas y se siente con la suficiente fuerza para imponer condiciones casi de imposible cumplimiento. Es difícil imaginar a la CUP compartiendo escenario con un partido "de derechas y corrupto" como, según ellos, es el PdeCat. Otra cosa es condicionar desde fuera que es lo que han venido haciendo durante año y medio con éxito más que notorio.
Como todo lo relacionado con el secesionismo catalán es una caja de sorpresas, habrá que esperar al segundo final del minuto final, pero todo apunta a que Puigdemont cuando vuelva a España, que volverá, no lo hará entre aplausos de gloria, entre otras cosas, porque no habrá hecho temblar cimiento alguno de la UE. Habrá que esperar pero todo indica que ERC no se va a dejar embaucar por sus ya exsocios de Gobierno. La broma acabó. Ahora es la hora del poder y ante la idea de gobernar, de mandar, Oriol Junqueras, aunque sea desde la cárcel, no va a dar un paso atrás. Saben todos ellos que aún cuando ganen las elecciones--cosa más que probable--nada será igual y que si vuelven a las andadas que les lleven a actuar fuera de la ley, el 155 ha dejado de ser un mal fetiche y ahí va a estar.
Puigdemont debería de dejar de creerse su propio personaje y volver a Cataluña para dar serenidad a los suyos. Resulta difícil de entender que un responsable político pueda perder el sentido de la realidad hasta el punto que lo ha perdido este hombre. Un punto de ficción a veces es necesario para sobrellevar circunstancias adversas. No deja de ser un mecanismo de defensa bien estudiado por psicólogos y neurólogos, pero esto supera con creces la ficción admisible. Debería volver Puigdemont y mejor hoy que mañana si de verdad quiere ser útil a la causa que defiende, de lo contrario, el futuro más inmediato al que se expone es a convertirse en una caricatura de si mismo.


Charo Zarzalejos - Legislatura cautiva

03.11.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

Que la legislatura no iba a ser fácil, era algo obvio desde el minuto uno. Rajoy lo supo antes de ser investido. No era descabellado pensar en una moción de censura o bien que la Oposición hiciera imposible el hecho mismo de gobernar. El triunfo de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE generó no poca inquietud en el PP pese a que, como argumento de tranquilidad, pensara que a los socialistas no les convenía estirar la cuerda más allá de lo razonable. El famoso botón rojo estaba y está en manos del Presidente del Gobierno y "nadie quiere elecciones".
Esto se decía desde Génova hasta hace unos cuantos meses. Ahora la legislatura no es que sea difícil --que lo es-- es que se ha convertido en una legislatura cautiva. Cautiva de unos acontecimientos, los catalanes, que eran difíciles de imaginar, al menos en la magnitud que han tenido. El desafío secesionista lo ocupa todo. Es verdad que produce fatiga pero resulta imposible sustraerse a una realidad que está condicionando la vida nacional, genera incertidumbre económica y deja tras de sí un profundo desgarro en la sociedad catalana.
Si costaba creer que el independentismo catalán llegara a donde ha llegado, más difícil era imaginar a Rajoy y Sánchez convertidos casi en buenos amigos. Ambos hablan y hablan y además acuerdan. Ni Sánchez podía hacer algo distinto a lo que viene haciendo, ni Rajoy, como Presidente, resistirse a aplicar la ley tantas veces desafiada en Cataluña. El 21 de Diciembre es la cita con las urnas para los ciudadanos catalanes y la fecha en la que los partidos constitucionalistas han puesto todas sus esperanzas. Quizás demasiadas. Salvando todas las diferencias, en el País Vasco los no nacionalistas tocaban el triunfo con los dedos cuando Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo, cada uno con su partido, decidieron hacer frente, juntos, al nacionalismo. No ganaron.
La legislatura está cautiva de Cataluña porque no se ve espacio ni rendija para que el Gobierno pueda presentar el proyecto de Presupuestos para 2018, pese a que no se pierde la esperanza de que el PNV, finalmente, se avenga al acuerdo. La comisión que debe iniciar el estudio de una eventual reforma constitucional se ha convertido en una cita a dos, PP y PSOE, porque ningún otro partido se suma a la misma. Tampoco hay síntomas de que los grandes acuerdos como pensiones o Educación puedan salir adelante.
Todo esto, siendo muy importante porque afecta a la vida misma de los ciudadanos, ahora se ha impuesto lo urgente y lo urgente, tanto para Gobierno como para el Estado mismo, es lidiar con el mayor acierto posible el asunto catalán que va mucho más allá de las decisiones judiciales y de la aplicación del 155. Y hay que resolverlo bien, de manera que a nadie le quede ganas de ni siquiera intentar nuevas aventuras que, como he visto y escrito en más de una ocasión, conduce a ninguna parte. Bueno, a ninguna parte, no. Conduce al abismo, al desgarro, a la tensión y al desencuentro y todo ello con una fenomenal burla a la ley. Y este ha sido el gran pecado de los secesionistas. El llevar a Cataluña a un camino pedregoso arrastrando con ello a la mismísima política nacional.
Lo único bueno de esta tragicomedia --la comedía es, por ejemplo, la de Puigdemont en Bruselas-- es que la Cataluña silenciosa se ha hecho oír. Se demuestra también que si se ha podido hacer frente a esta situación es porque en España, con todas sus carencias, defectos y agujeros negros, han sido los dos grandes partidos los que han marcado los referentes de actuación. Sin duda, Ciudadanos está en el acuerdo, pero con ellos solos no hubiera bastado.
No hubiera bastado ni para aplicar el 155, ni para llenar las calles de Barcelona ni para afrontar una situación tan inédita como es la prisión incondicional para buena parte del ya cesado Gobierno catalán. ¿Alguien podía imaginar tanto?. Nos siguen esperando jornadas de tensión y perplejidad y vienen tantas que a nadie debe sorprender que la legislatura sea una legislatura cautiva y Rajoy, un Presidente, al que no le ha faltado de nada y además de todo ello una prueba no pequeña para Sánchez y el PSOE.


Charo Zarzalejos - Un día más de locura

27.10.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Un día más de locura y ya van demasiados. Ya son demasiadas jornadas de espiritismo político, de un esperpéntico y peligroso juego de adivinanzas. Ya es demasiado tanto tirar de la cuerda, de las expectativas, de los puntos suspensivos. Y lo de este jueves, quedará en el recuerdo y en la nebulosa de informaciones que difícilmente se van a ver contrastadas de manera fehaciente.
Por la mañana, desde el propio gobierno catalán se anuncia convocatoria de elecciones. La comparecencia de Puigdemont se retrasa una hora y no se sabe si el pleno previsto para las cinco se celebra. De la convocatoria de elecciones y una vez que se reúnen las ejecutivas de los partidos que sostienen al Gobierno comienza a tomar cuerpo que no, que elecciones, no y se abre, entonces, la posibilidad de la declaración de independencia.
Puigdemont en una más que breve comparecencia dice que no convoca elecciones por el "afán vengativo del Gobierno del PP" que, al parecer, no da garantías suficientes --las que nunca tuvo, por cierto, el 1-O-- para que esas elecciones se lleven a cabo. Puigdemont dijo haber agotado todas las posibilidades de acuerdo con Urkullu de por medio. Finalmente hubo pleno que a la hora de escribir estas líneas no había finalizado.
Pero a efectos de fondo, da igual. Puigdemont ya ha apretado el botón rojo del 155. No ha dejado resquicio alguno ni a los socialistas que, a pesar de todo y en palabras de Miquel Iceta, quieren mantener la esperanza, al menos los socialistas catalanes. En Ferraz no había ninguna.
Llevamos semanas esperando al último minuto. Siempre estamos en vísperas o en días históricos arrastrados por la ensoñación secesionista. Sí, ensoñación. Porque una cosa es ser y sentirse independentista y defender esa posición dentro de la legalidad y otra muy distinta el camino seguido por Puigdemont. ¿Cómo no iban a protestar todos aquellos que le han seguido cuando se hablaba de elecciones?. ¿Cómo no se van a sentir traicionados todos aquellos que arrastrados por la potestad de Puigdemont se quedan sin ni siquiera el símbolo de una DUI?.
La irresponsabilidad, la deslealtad y el engaño de los dirigentes secesionistas hacia los suyos propios no tiene parangón. No lo tiene porque ellos, mejor que nadie, sabían y siguen sabiendo que el camino emprendido iba a ninguna parte. Porque sabían y saben que ningún Estado se queda de brazos cruzados ante el riesgo de su desmembración. Su pecado no es ser independentistas. Su pecado es ir por la vida como si fueran Moisés que pudo abrir las aguas para salvar a su pueblo. Ni Puigdemont, ni Junqueras ni ningún otro dirigente secesionista es Moisés y en un estado de derecho, intentar abrir las aguas, es lanzarse al abismo.
La jornada del jueves, día 26 de Octubre, ha sido patética, vergonzosa e irresponsable y no hay que descartar que en las horas que quedan para dar luz verde al 155 haya algún que otro acto de espiritismo más. Todo esto ha sido el cuento de nunca acabar. Hubiera podido acabar de mejor manera: convocatoria de elecciones y vuelta expresa a la legalidad y a intentar la independencia, aquellos que la deseen, por las vías legales.
Y así nos quedamos: sin elecciones, sin vuelta expresa a la legalidad y no es seguro que también sin DUI que si se llega a declarar ya hubiera dado igual. De perdidos, al río y al 155 de cabeza. Puigdemont así lo ha querido.


Charo Zarzalejos - El vértigo de lo inédito

20.10.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Se ha llegado a donde nadie, ni Rajoy, ni nadie, quería que se llegara. El 155 ya está decidido y el sábado se conocerán las medidas concretas previamente concertadas con el PSOE. Las respuestas de Puigdemont, todas ellas alambicadas y ,en la última, con una amenaza obvia como es la votación en el Parlament de la declaración de independencia, parecían estar buscando que el gobierno tomara la decisión más difícil de cuantas ha tenido que tomar un Gobierno democrático. Era muy fácil emplear el sujeto, verbo y predicado: "no ha habido proclamación de independencia. La legalidad vigente es la constitucional y estatutaria". Es solo un ejemplo de la claridad requerida por el Gobierno y por millones de españoles.
Pero no. Desde la Generalitat se ha jugado a la confusión, a que sean otros quienes adivinen sus intenciones más profundas, a que sean otros quienes hagan un acto de fe en la sinceridad y legalidad de un diálogo que si se ha reclamado no era con otro objetivo que el de acordar el camino hacia la independencia. Diálogo imposible.
Ni Rajoy, ni Sánchez ni nadie quería este escenario, pero si buena parte del secesionismo que han estado pidiendo a gritos que el Gobierno actuara de manera contundente para, a continuación, establecer un relato que sin duda actuará como elemento de cohesión. También es verdad que hay un sector --no se sabe su amplitud-- más moderado a quien según algunos habría que darles una salida pero los moderados permanecen en silencio y quien calla otorga. Bueno sería que ese sector más moderado diera un paso al frente, se hiciera oír y sentir porque de lo contrario será, lo es ya, tan responsable como los más radicales.
El proceso de tramitación del 155 tiene sus plazos. Quedan días por delante para su aplicación efectiva y en estas jornadas próximas no van a ser plácidas ni cómodas. El secesionismo responderá con una declaración de independencia si finalmente se cumple lo anunciado y la vida política española entrará en complicado bucle.
Nos adentramos poco a poco en un territorio por explorar. Hay tiempo para que la situación pueda reconducirse pero mejor es rebajar expectativas. El poder de la CUP no es pequeño. Tiene el que Puigdemont les ha dado y se hace difícil imaginar que la posición secesionista se modifique después de tantos plazos que el Gobierno les ha dado para que lo hagan. Con todo, hasta el ultimo minuto es tiempo de juego.
Y los tiempos han sido largos. Ya quisiera cualquier ciudadano que, por ejemplo, no paga a tiempo su IVA tanta paciencia por parte de Hacienda. No hay en España ciudadano que ante un error ante la administración, una falta de circulación, un retraso en sus pagos o un papel presentado fuera de plazo haya contado, ni contará, con tanta paciencia como la demostrada con Rajoy con quienes se han saltado toda la legalidad, absolutamente toda, a la torera.
Ojalá los acontecimientos hubieran transcurrido por otros derroteros pero de nada vale llorar por la leche derramada. La situación es de extrema gravedad, muy difícil de gestionar pero el Gobierno y los partidos que le apoyan deben mirar al toro a la cara porque este reto se soluciona de manera correcta o el bucle será infinito y peligroso. Insistir como hace Ciudadanos en aplicar el 155 y elecciones, como si esto fuera un aquí te pillo, aquí te mato, es infravalorar la gravedad de la decisión que el Gobierno se ha visto abocado a tomar. Días de vértigo y pesadilla es lo que, de verdad, tenemos por delante.


Charo Zarzalejos - 12 de Octubre especial

13.10.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, (OTR/PRESS)

Tuvo un trágico final. La muerte del capitán Borja Aybar cuando intentaba aterrizar en el aeropuerto de la base aérea de Los Llanos, en Albacete puso un inevitable punto de tristeza y dolor a una jornada, la del 12 de Octubre, que fue especial. Sin duda, la brillantez del desfile, que fue especialmente cuidado en su organización, no pudo borrar la tristeza de la noticia que llegaba al Palacio Real al inicio de la recepción del Jefe del Estado y que obligó al abandono de la misma del Presidente del Gobierno y de la Ministra de Defensa.
El 12 de Octubre de este año 2017 se esperaba con cierta expectación. Las circunstancias derivadas del reto secesionista de Cataluña han hecho que el ambiente fuera radicalmente distinto al de otros años. Más gente que nunca, más solemnidad que nunca, más presidentes autonómicos que nunca --faltaron los que nunca han estado-- y con la presencia de Felipe González, el único expresidente que tuvo a bien, y con buen criterio, de asistir al homenaje a las Fuerzas Armadas.
Ha sido especial, tanto por la trágica noticia que llegaba desde Albacete, como por el "despertar" de un sentimientos, de unos gestos que sólo se han venido produciendo cuando la selección española ganaba una final. Acabado el festejo futbolístico, las banderas desaparecían y el sentimiento nacional quedaba a buen recaudo a la espera del siguiente triunfo. En esta ocasión, Barcelona ha sido escenario de una nueva manifestación más numerosa que las celebradas en otros 12-0. Puigdemont está logrando que algo esté cambiando en su propia tierra.
La situación creada por el secesionismo catalán, pese a las buenas palabras, el buen tono, la buena educación con la que siempre se manifiestan sus cabezas más visibles, lo cierto es una inmensa mayoría de españoles se han sentido dañados y dolidos, además, claro está, de cansados de tanto reto, de tanto objetivo imposible. Todo esto se manifestó el 12 de Octubre con una afluencia de publico nunca vista, más ventanas y balcones engalanados con la bandera nacional, siempre huérfanos de cualquier indicativo nacional a diferencia, por cierto, de lo que ocurre en otros países europeos y, por supuesto, en Estados Unidos.
Este 12 de Octubre, además se ha convertido en otra "víspera". Y digo otra porque llevamos semanas de vísperas. Vísperas vivimos antes del pleno de los días 6 y 7 de setiembre. Vísperas fueron los días previos al 1-O y, por supuesto, en vísperas estuvimos hasta que Puigdemont compareció en el Parlamento el pasado martes para no se sabe qué. Ahora, una vez requerido por el Gobierno para que aclare si lo suyo fue una declaración de independencia o no, nos encontramos, de nuevo en vísperas ya que el lunes, antes de las 10 de la mañana, debe remitir su respuesta al Ejecutivo.
Estamos viviendo momentos graves. Graves desde el punto de vista político y también sentimental porque aquí todos tenemos nuestro corazoncito pero no son momentos de poner encima de la mesa víscera alguna y si de manifestar, quien quiera, sus sentimientos de forma civilizada y pausada. Son momentos, por el contrario, en los que la frialdad para ver con claridad los acontecimientos debe imperar por encima y al margen de enfados, decepciones o sentimientos heridos. Es hora de frialdad, de prudencia y de acierto por parte de quienes deben tomar decisiones porque de las decisiones que se adopten, de cómo se solucione el ilegal reto al Estado propiciado por quienes tienen especial obligación de respetar la ley dependerá en buena medida el futuro de España entera.
En este 12 de Octubre, con la nota trágica del fallecimiento del capitán Borja Aybar,ha aflorado, ha salido del silencio el sentimiento de pertenencia a España y es que aunque algunos no se lo crean España no es un entelequia, algo ajeno a los ciudadanos y esta realidad que se manifiesta de muchas maneras y en lenguas distintas es algo tan cierto, tan palpable como la irresponsabilidad suprema de los dirigentes secesionistas.


Charo Zarzalejos - ¿Ahora mediación?

06.10.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Si no fuera trágico todo lo que estamos viviendo sería un culebrón de los que no tienen nombre. Pero no es un culebrón. Es una farsa convertida en tragedia con unos responsables directos, las autoridades catalanas, que no conocen límites. No tienen límites a la hora del desacato a la Ley, de reírse del Estado, de inventarse una ficción alimentada con extraordinaria desfachatez y con dulces y sosegadas palabras como las pronunciadas por Puigdemont en su pretendida réplica al Jefe del Estado que, en esta ocasión, ha tenido el acierto de lanzar un discurso claro que millones y millones de españoles estaban deseando escuchar.
En este camino sin límites y plagado de desvergüenzas, ahora surge el mantra de la mediación. ¿Qué mediación?. ¿Para qué la mediación?. Cuando de mediación se trata no podía faltar la Iglesia, o mejor dicho, una parte de la Iglesia. Esto no es Colombia, ni se trata de un conflicto internacional. Se trata de un proceso que ha tomado forma de insurrección liderada por la izquierda más extrema.
Es obvio que hay un problema político. Que hay muchos ciudadanos catalanes que no se sienten españoles. Negar la evidencia no conduce a nada pero cuando los sentimientos, las estrategias se desbordan y se organizan para llevarse por delante todo aquello que nos ha permitido vivir en libertad, para desafiar al Estado y se instala la más absoluta de las ilegalidades, el problema cambia de dimensión. Es necesario abordar el problema político, pero lo urgente, lo previo es restablecer la legalidad que obliga a todos los españoles.
Hablar de mediación son ganas de internacionalizar el conflicto de la misma manera que se ha tratado de municipalizar la estrategia de la Generalitat. El Gobierno, con buen criterio, la ha descartado y parece estar a la espera de acontecimientos --¿más?-- para tomar decisiones. A esta toma de decisiones emplazó el Rey a "los poderes públicos".
Es obvio que los problemas políticos se resuelven desde la política y una herramienta esencial es el dialogo, pero ojo con manosear el concepto. ¿Cómo hablar con quien se complace, permite y alienta romper la baraja constitucional?. ¿Cómo hablar con quien se refiere a las FSE como fuerzas "ocupacionales"?. Hablar con quienes van de desafío en desafío sería tanto como premiar a quienes han puesto al Estado en jaque. Dialogar con Puigdemont como si aquí nada hubiera ocurrido supondría alentar a que otras comunidades, también con reivindicaciones y bien legítimas, entraran en dinámicas insoportables para cualquier Estado.
La situación ha llegado a unos límites casi insoportables y no son pocas las personas que desde la buena fe alientan la idea de la mediación que cuando es esgrimida desde el secesionismo no tendría más objetivo que establecer como caminar hacia la independencia y la independencia de una parte de España no está contemplada en la Constitución. Ni en la nuestra ni en ninguna del mundo civilizado. Otra cosa es modificar la Carta Magna que, por supuesto, es una posibilidad tan legitima como la propia Constitución.
El desasosiego se ha instalado en los ciudadanos españoles y de manera especial en los ciudadanos catalanes. Los que abogan por la independencia rompiendo todos los límites, es seguro que tienen su punto de vértigo y los que no, viven en la inquietud ante el futuro inmediato en el que lo único seguro es que todos vamos a vivir días muy duros. Más duros que los vividos hasta ahora.
Estamos a días de que el Parlamento catalán proclame la famosa DUI. Se habrá consumado la farsa que ha adquirido la categoría de tragedia. Quedan días, hay tiempo no para una mediación imposible e impensable, sino para que Puigdemont de un paso atrás. No lo hará y el despropósito, el desafío se habrá consumado ante el asombro, la perplejidad y la tristeza de millones de españoles.


Charo Zarzalejos - El Estado en alerta

30.09.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Ya está aquí. El calendario es inescrutable y en cuestión de horas tomará cuerpo el ya agotador y desafiante 1-O. Ante los acontecimientos, todos ellos bien graves, el Estado --Gobierno, jueces, policía, etc..-- están desde ya mismo en estado de alerta. Puede ocurrir cualquier cosa, pero ninguna buena.
Los hechos van demostrando que ninguna de las medidas adoptadas les ha amilanado. Al contrario. Han seguido con su pertinaz e inconstitucional estrategia hasta el punto final que no será el 1-0, sino que habrá que esperar horas o días para la traca final que, con toda seguridad, se va a producir.
El conjunto de los españoles están, estamos, perplejos ante la desfachatez, ante el relato lleno de ficción del secesionismo que con tono suave, como si no hubieran roto un plato, dicen eso de que la legislación internacional les ampara, que quieren llevarse bien con España. Casi conmueven si no supiéramos que detrás de esos modos subyace una insurrección en toda regla. Como todo les resulta poco, no les importa caer en la desvergüenza que supone utilizar a niños y hay que ver con qué emoción y entusiasmo el párroco de Canella, dispuesto a dejar su iglesia para una ilegalidad flagrante, mezcla independencia con la idea del amor universal. No hay nacionalismo sin algún cura detrás. ¡Qué pena da ver todo lo que estamos viendo!.
El Estado está en alerta y no habrá referéndum como tal, pero el secesionismo tiene motivos para no sentirse absolutamente derrotado. En esta historia no hay que hablar de vencedores ni vencidos porque en algún momento se tendrá que producir el reencuentro, la conversación, el abrazo, pero esto no debe impedir recordar una y mil veces la desvergüenza, la ingente responsabilidad de los lideres secesionistas, que se han reído y se ríen todos los días del Estado de Derecho. No habrá referéndum, pero algún terreno han ganado y lo han ganado tanto por méritos propios porque son únicos en el arte de la movilización, de la consigna, de la solidaridad entre ellos, y lo que han ganado, también por una clara inacción política. Las acciones penales masivas no son disuasorias como estamos viendo. Estamos en el juego del gato y el ratón desde hace demasiado tiempo. ¿Se merece Puigdemont ser el representante del Estado en Cataluña?. Hace mucho tiempo que, quizás, debería haber sido despojado de este título.
El Estado está en alerta, pero algo está ocurriendo para que la impresión más compartida es que la eficacia de lo desplegado no vaya a ser la deseada. En todo caso, lo más inmediato es poner los medios para que la jornada del 1-O no acabe como muchos desean. El temple y la profesionalidad de las FSE son un elemento de tranquilidad. Lo de Puigdemont y demás, una vergüenza absoluta.


Charo Zarzalejos - Sin derecho a la sorpresa

22.09.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Están escandalizados. Le cuesta creer que el Estado de derecho se defienda ante el atropello permanente a la legalidad vigente aprobada por la soberanía nacional representada en el Congreso de Diputados. Les cuesta creer que a ellos, que "solo" quieren votar les esté pasando lo que está pasando. No entienden como millones de españoles no logramos compartir sus criterios expresados en frases que responden a una realidad virtual, a la pura ficción llena de provocación e impostura. Como la "gente" quiere votar no hay leyes que valgan y así, en un abrir y cerrar de ojos se cargan la Constitución, el Estatuto y el sentido común. Fracturan la sociedad catalana y confunden, de manera deliberada, la acción judicial con el estado de sitio que atropella derechos y libertades. ¿Cómo se puede sostener semejante argumento cuando muchos ciudadanos han tomado las calles al grito de "votarem"?. Igualito que una dictadura, ¿verdad?."9

Los secesionistas están escandalizados porque el Estado se defiende. ¿De verdad que esperaban otra cosa?. ¿De verdad han podido pensar por un solo segundo que ellos podían entrar como elefante en cacharrería llevándose por delante la legalidad y que el Estado, encima hiciera risas?.
No tienen ningún derecho a la sorpresa. No son tontos y, en el fondo, contaban con ello. A partir de ahí la parafernalia, la liturgia, la propaganda, los discursos impostados --votar no es delito, dicen todos al unísono-- y la movilización. Hay que reconocer que en todo esto son auténticos maestros. Es lo que tiene el nacionalismo exacerbado, que es capaz de sortear contradicciones, incoherencias y defienden a los suyos con uñas y dientes. Y además, cantan.
Llevamos días, y nos esperan unos cuantos más, de tensión, de crisis institucional, del juego del gato y el ratón. Y no, no habrá referéndum como los secesionistas soñaban porque la historia demuestra que cuando el secesionismo catalán ha jugada a las bravas, ha perdido. En esta ocasión, no habrá referéndum pero lo que sí es cierto es que el secesionismo ha logrado tensar al Estado, ser noticia nacional e internacional y al final de los finales dirán que van subiendo peldaños hasta el sueño final.
Tienen derecho a ser independentistas, a manifestarse, a cantar. Tienen los mismos derechos que cualesquiera otros ciudadanos, catalanes o no, pero no tienen derecho a imponer su ley y, ni mucho menos, el derecho a la sorpresa. Retar al Estado no es buen negocio. Rubalcaba, en su momento, lo advirtió: quien le reta, pierde.
Si en política siempre es buena consejera la prudencia, la serenidad, en momento de crisis, resulta imprescindible pero también la firmeza para la defensa del Estado que es una cosa muy seria. ¿Diálogo?. Por supuesto que diálogo que ha sido precisamente la herramienta que nos ha permitido vivir en democracia, realizar una transición que con sus fallos --nada es perfecto-- fue absolutamente modélica. ¿Se puede dialogar con los retadores?. Para que esto ocurra --y debe ocurrir-- habrá que dejar pasar el tiempo, que los ánimos se serenen y que la legalidad quede restablecida de manera absoluta en Cataluña. De lo contrario puede ocurrir que España deje de ser España.
Estamos ante una crisis sin precedentes cuyos efectos secundarios hoy por hoy son impredecibles pero es seguro que los tendrá y no para bien. De momento, demos por bueno que PP, PSOE y Ciudadanos no se censuren mutuamente. Seria imperdonable que lo hicieran. Tiempo habrá para los reproches y las críticas pero ahora es tiempo de unidad y de firmeza democrática y si Puigdemont, Rufián, Junqueras, Forcadell siguen mostrando sorpresa, ese debe ser su problema, no el de los demás.
¿Será verdad que tienen plan A, B y C?. Pueden agotar el abecedario pero deben tener muy claro que quien reta al Estado, pierde. Así ha sido siempre pero no han aprendido.


Charo Zarzalejos - Rajoy y sus escenarios

15.09.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

"El Gobierno tiene previstos los escenarios A, B, C y D. Todo está previsto". Este es el mensaje que se traslada desde Moncloa, compartido por Génova, ante la situación creada en Cataluña por el sector secesionista de esta Comunidad Autónoma. Un sector que es amplio, que está movilizado y al que no se le pueden aplicar los clichés que se aplican a los partidos políticos. Esto es otra cosa. Es un movimiento cuyo cordón umbilical es tan fuerte que soporta contradicciones, incoherencias hasta el punto de compartir, de manera casi mecánica, respuestas y preguntas. La dialéctica es la misma. Da igual que sean de la CUP o los conservadores de la extinta CiU. Da igual. Se han conjurado en la ficción que por serlo no deja de ser peligrosa de que lo suyo es el derecho internacional, que ni la Constitución ni el Estatuto importan. Han laminado con serenidad pasmosa aquellas normas gracias a las cuales tienen financiación, policía, medios de comunicación y todo un Gobierno.
Hubo en el PP y fuera del PP que creyeron que nunca veríamos lo que estamos viendo. Eso significa, en el fondo, no conocer al nacionalismo extremo, siempre insatisfecho y dispuesto al órdago a la grande. La afrenta al Estado es de una magnitud extraordinaria, tan extraordinaria que cuando se habla de proporcionalidad en las medidas a adoptar, cada vez son más los ciudadanos los que se preguntan qué tiene que ocurrir para aplicar, de manera medida, el artículo 155. Esa posibilidad forma parte de los escenarios de Rajoy. Ignoro si es el B o el C, pero lo que es seguro es que está ahí y bien estudiado que se aplicará cuando la gota colme el vaso. Lo que no se sabe es en qué debe consistir esa gota. La ultima, a la hora de escribir estas líneas, ha sido que Oriol Junqueras ya ha avisado a Montoro que a partir de ahora no volverá a enviar los informes semanales de control de gasto. A veces, no es muy descabellado preguntarse si no son los propios independentistas quienes están pidiendo a gritos la aplicación del 155.
Hasta el momento, jueces y fiscales están movilizados con el fin de cortar cualquier posibilidad material de que el referéndum se celebre. Pero hay que ser serios y una acción penal que puede recaer sobre más de setecientos alcaldes, a la hora de la verdad, significa que no recae sobre ninguno. Una iniciativa penal masiva, por su propia naturaleza, al final se convierte en irrelevante. Si algo hay seguro es que ninguno de estos alcaldes está temblando.
El Gobierno, que si algo quiere es preservar la unidad con el PSOE, está tratando de actuar con precisión de cirujano. No se puede permitir un paso en falso pero nada hará que los secesionistas desistan de su cita del 1-0. Nada. Y es más, aunque el día 1-0 no haya referéndum, es seguro que establecerán un relato según el cual no hablarán de derrota, sino de enorme paso adelante. Ocurra lo que ocurra tienen el tiempo suficiente para pensar la respuesta. Llevan mucho tiempo en ello. Son muchos, y ninguno tonto, los que han dedicado energías a trabajar en lo que ahora estamos viendo y oyendo. Nada se ha improvisado y llegarán unidos al 1-0.
La expectación y preocupación por el desarrollo de los acontecimientos es innegable, pero parece obvio que ante semejante afrenta, semejante altivez, no queda margen de maniobra para hacer algo distinto que no sea la defensa de la legalidad, de la dignidad del propio Estado. "Sé lo que se espera de mi" dijo Rajoy. Y lo sabe, por eso, encima de su mesa de Moncloa están todos los escenarios y el vaso se está llenando de manera alarmante. Solo falta la gota que lo haga rebosar y cuando esto ocurra, aunque sea en solitario, Rajoy tirará para delante. Ha puesto en ello su compromiso político y personal.


Charo Zarzalejos - La insoportable altivez del secesionismo catalán

08.09.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

La altivez antidemocrática de quienes lideran el proceso secesionista catalán es realmente insoportable. Lo visto y oído en el Parlamento catalán no tiene parangón en la historia de la España democrática. Todos ellos fueron altivos y soberbios y con una naturalidad más que asombrosa laminaron de un plumazo sus propias instituciones derivadas del Estatuto de Autonomía, ese mismo que les ha permitido sacar pecho tras los atentados de Las Ramblas.
Resulta insoportable la altivez de la presidenta del Parlamento al saltarse a la torera los consejos de sus propios letrados. Insoportable escucharles hablar de derechos y libertades al mismo tiempo que atropellaban los derechos de la Oposición. Insoportable la impostura del propio Puigdemont que ostenta, sin rubor alguno, el título de máximo representante del Estado en Cataluña, de ese Estado al que ha sido profundamente desleal. Impostura absoluta firmar de madrugada la convocatoria del referéndum y ya cuesta poner palabras al acto final de la sesión parlamentaria cantando, altivos ellos, Els Segadors con la Oposición en la calle. Fue estremecedor.
Ha habido una altivez insoportable por antidemocrática, pero solo eso. Ni épica, ni heroísmo ni nada de nada que esté dando a este inaceptable desafío una pizca de altura.
Siempre he sostenido que el secesionismo catalán era como un ciclista cansado: o sigue pedaleando o se cae. Y han seguido pedaleando y lo seguirán haciendo pese a los recursos que el Gobierno ya ha interpuesto. Visto lo visto ya nadie puede llamarse a engaño. Esto es lo que hay y en gran medida lo hay por el silencio de las buenas gentes que como ya se sabe ese silencio es el que permite tropelías. ¿Dónde han estado, donde están esos miles y miles de catalanes, que durante años y años han están encantados por la influencia de su partido, la fallecida CiU, en España?. ¿Dónde?.
El argumento de fondo es que si se han hecho así las cosas es que no había más remedio porque los "otros", es decir, el Gobierno de Rajoy se ha negado al diálogo. ¿Puede un Presidente del Gobierno negociar la autodeterminación de un autonomía española?. ¿Han estado dispuestos en algún momento los dirigentes secesionistas a renunciar a su objetivo ultimísimo -la independencia- para abordar una negociación que con toda seguridad hubiera dado frutos?. ¿Es admisible que se diga que los secesionistas "estamos a donde nos han llevado"?. Los otros, la culpa siempre es de los otros.
De la excepcionalidad de la situación es buena prueba el tono grave pero sereno de Mariano Rajoy en la rueda de prensa en la que informó de los recursos de inconstitucionalidad presentados por el Gobierno. El jefe del Ejecutivo pidió, más a modo de advertencia que de súplica, que los dirigentes secesionistas abandonen el camino emprendido porque no habrá referéndum. "Haré lo necesario, sin renunciar a nada, para evitarlo". Y si Rajoy ha dicho a todos los españoles que no renuncia a nada, es que, efectivamente, no renuncia nada.
Estamos ante una situación grave y extremadamente delicada, con actitudes que llenan de irritación pero ahora más que nunca es bueno que nuestros responsables políticos mantengan la prudencia y la serenidad para desde la democracia defender la democracia. Esa defensa tiene que ser tan serena y tan proporcional como contundente, sin complejos ni miedo alguno. El Gobierno lo sabe, y, afortunadamente, también el PSOE y Ciudadanos. Hay que confiar. Necesariamente tenemos que confiar.


Charo Zarzalejos - Un muro llamado Mariano

01.09.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


Ya se ha hecho a la idea. Tiene perfectamente claro que lo que le queda de legislatura va a ser un via crucis. No va a haber respiro para él. El caso Gürtel va a tener un largo recorrido en los tribunales, la comisión de investigación sobre el mismo asunto va a ser un juego de niños en comparación con lo que hemos visto hasta ahora y ya en cuestión de días tendrá que hacer frente al enorme y desafiante desafío --valga la redundancia-- del secesionismo catalán a lo que hay que añadir la tensión contenida por el temor, más que razonable, a que tengamos que vivir más días de luto. No creo, sinceramente, que su posición, la de Mariano Rajoy, sea envidiable.
No tiene asunto fácil por delante. Lo único que le salva es la incapacidad de la Oposición para ponerse de acuerdo y hacer realidad el deseo de Sánchez y otros "váyase señor Rajoy". Pero no. Rajoy no se va a ir y menos porque lo pida la Oposición a la que ha retado a presentar una nueva moción de censura que no tiene viso alguno de que se pueda fraguar, al menos a corto plazo.
Mariano Rajoy está demostrando tener piel de elefante. Aguanta lo que le echen y ha pedido a los suyos que sigan su ejemplo: nada de nervios ni de precipitaciones. Nada de poner en duda los objetivos del Gobierno. Aguantar y pactar con quien se pueda y lo que se pueda y mientras tanto que los grupos de Oposición lancen las estrategias que crean conveniente. El sabe que se desgasta porque el poder en sí mismo siempre lo hace, pero los populares han llegado a la conclusión de que la oposición "con su ansiedad por cercar a Rajoy" puede estar desgastándose aún más. Solo las urnas dictarán, en su momento, el veredicto final.
Tras el inoperante pleno del día 30, todas las miradas, todas las atenciones y todas las expectaciones se centran en Cataluña. La cuestión es de una seriedad extraordinaria aunque hayan sido los propios promotores de este camino hacia ninguna parte los que hayan quitado solemnidad a su propia iniciativa. Son tales los desatinos, tan burdas las aspiraciones, tan fuera de lugar todo lo que está haciendo que lo están convirtiendo en algo extravagante que ya sólo produce cansancio. Pese a todo, la gravedad del asunto es severa. Nada apunta a que en el último momento den un paso atrás. Al contrario. Ha sido enterrar a los muertos de Barcelona y dar un empujón cayendo en la ingente contradicción de alardear del buen funcionamiento del autogobierno catalán. ¿En qué quedamos?. Alardean precisamente de todo aquello que gestionan --que es mucho, muchísimo-- gracias a unas normas --Constitución y Estatuto-- que ahora se quieren cargar de un plumazo. Un pueblo oprimido y perseguido no tiene Policía propia, ni medios de comunicación, ni Educación ni nada de nada.
A estas alturas es un ejercicio más que estéril hacer ver a la CUP, a Puigdemont, a ERC que nunca, nunca van a estar mejor que ahora. Van a pedalear hasta el último momento pero también en este punto se van a encontrar con un muro llamado Mariano Rajoy. Eso lo veremos a no tardar.


Sábado, 21 de julio

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