Opinión

Carlos Carnicero - A falta de iniciativa, Pablo Iglesias cambia la camisa de leñador por el smoking.

08.02.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Después de unos días de discreto e inusual silencio, Pablo Iglesias se ha presentado en sociedad con su flamante smoking en los premios Goya. No tenemos noticia si es una acción única e irrepetible o el comienzo de un nuevo look en ceremonias festivas o políticas. El cambio de su uniforme proletario por prendas convencionales.
No sé si es una anécdota. Pero quien hace alarde de presentarse en audiencia con el jefe del estado con camisa de leñador, a cuadros, ha decidido cumplir el protocolo de la gala del cine. Pedro Sánchez no se puso siquiera corbata. En esta democracia mediática se interpreta el vestuario como una cualidad más del mensaje político.
Lo cierto es que leyendo la entrevista de Errejón en El País, no se aclara la razón por la que Podemos ha vetado a Ciudadanos como posible integrante de una fórmula de gobierno alternativa a la que pudiera haber formado el PP. ¿Se trata de que no haya más socios en la propuesta de Iglesias, para acaparar el máximo de carteras posibles? No se ha intentado, siquiera, saber si Ciudadanos suscribiría un programa común con el PSOE y Podemos. Debemos deducir que para Podemos, Ciudadanos no pasa el cedazo de partido democrático y se le relega a la condición de antiguo, "casta" o cualquier otro calificativo de los que usa Podemos con todos los demás.
Con el acuerdo alcanzado por Pedro Sánchez con el PNV y la disposición de IU a formar parte de esa alianza, Podemos se va quedando aislado, amarrado a la exigencia de una vicepresidencia única y a la celebración de los referéndum de autodeterminación de las comunidades autónomas que lo soliciten.
Quedarse fuera por esos motivos certifica la creencia extendida de que en realidad, Podemos solo está interesado en una coalición que le permita devorar al PSOE.
Hay alguna certeza falsa. La de que en unas próximas elecciones, Ciudadanos y el PSOE saldrían perdiendo y el PP y Podemos ganando. Todo es demasiado volátil y el retrato que se hagan todos los partidos en este proceso negociador puede hacer varias muchas posiciones electorales.
De momento, el gran perdedor de cara a unas próximas elecciones es el PP. Desarbolado, la sensación de que Mariano Rajoy, asediado por la corrupción, ha tirado la toalla, es letal para él y muy perjudicial para su partido. ¿Podría ser candidato Rajoy o tendrían que improvisar un liderazgo?

Pablo Iglesias se ha quedado sin discurso. Su cantinela de que el PSOE quiere gobernar con el PP se ha demostrado increíble. Y marginar a Ciudadanos no tiene explicación racional. Se huele el boicot de Iglesias a una coalición que conseguiría mayoría absoluta.
Se confirma que para Pablo Iglesias, como buen leninista, el poder es lo único importante, mucho más que los programas.
Sin tirar las campanas al vuelo, Pedro Sánchez ha cogido la iniciativa en una demostración de coraje que siempre impacta en los posibles electores.
Es muy pronto para sacar conclusiones. Pero hay imágenes que tienen más fuerza que los discursos. La foto de Pablo Iglesias con smoking demuestra que muchos de sus gestos, de sus poses y de su postureo no envuelven principios. El, que jamás se pone chaqueta y corbata, cuando le ha convenido, se ha puesto una de las prendas masculinas más elitistas; las que se ponen los miembros de la "casta" cuando asisten a una gala o una fiesta.


Carlos Carnicero - Valencia entierra la carrera política de Rajoy.

01.02.16 | 12:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Hay un escenario poliédrico formado por líneas convergentes. El atasco político para formar gobierno, la crisis letal de Mariano Rajoy tras los nuevos escándalos de su partido en Valencia, la confirmación de que la Infanta Cristina seguirá en el banquillo y la libertad condicional de Pedro Sánchez para intentar formar un gobierno alternativo al imposible que pretendía Mariano Rajoy.
La corrupción está pasando factura definitiva. Los oídos sordos de Rajoy, prisionero, probablemente de muchos de los autores directos de la corrupción, le han impedido tomar medidas enérgicas en el universo sistémico de corrupción del Partido Popular. La explosión de Valencia ha sido la catarata que ha colmado el vaso. Para el PP es inaplazable una limpieza a fondo de sus sentinas y la renovación de sus líderes. Está inhabilitado para el ejercicio del poder.
El mantenimiento de la imputación de la infanta Cristina es el último episodio de la crisis profunda de la Monarquía que obligó a abdicar al rey Juan Carlos. A Felipe VI le toca aguantar estoicamente el resultado del tribunal que juzga a su hermana Cristina. A la monarquía española se le ha acabado el estado de gracia. No se toleraría ningún otro episodio de corrupción en los aledaños de la Corona.
Respeto al atasco político e institucional, consecuencia de los resultados electorales del 20-D, los plazos siguen corriendo y empezarán a ocurrir actos definitivos. El martes acudirá Mariano Rajoy a La Zarzuela. Se le acabaron las piruetas. O acepta el encargo de intentar su investidura, sabiendo que es matemáticamente imposible o se tiene que retirar, dando paso a otro candidato.
Esta es la incógnita más importante. Saber si el martes tirará Rajoy la toalla o lo hará, perdiendo la votación, en un proceso imposible de investidura.
En ese escenario, le tocaría el turno a Pedro Sánchez, iniciando una negociación con Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida. Lo intentará con ganas. Es su última oportunidad para sobrevivir políticamente a la muerte civil de Rajoy.
El acuerdo con Podemos es prácticamente imposible. Significaría sacrificar la presencia de Ciudadanos y exigiría que el partido de Pablo Iglesias y sus franquicias asociadas renunciaran expresamente al referéndum comprometido en Cataluña y en las comunidades autónomas que quieran engancharse. Improbable que los compañeros de Iglesias en Cataluña y Valencia acepten esa condición que es la base de sus compromisos electorales.
Si todo esto se cumple, solo quedaría la opción de un gobierno del PSOE con Ciudadanos, contando con el voto en contra de Podemos y la abstención del PP, que se vería en la encrucijada de aparecer como el responsable de que no haya un gobierno en España.
En definitiva, primera semana crucial para conocer si se repetirán o no las elecciones.


Carlos Carnicero - El PSOE inmerso en la civilización del espectáculo.

25.01.16 | 12:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

En España, los resultados electorales del 20-D han propiciado el establecimiento de una política espectáculo, en un show televisado en directo y continuo donde sus participantes no piensan en la solución de los problemas de los ciudadanos sino en el ranking que pretenden en sus apariciones públicas. Fuegos de artificio para atraer y cohesionar a sus seguidores y deteriorar a sus adversarios. Casi nadie está exento de responsabilidad en este travestismo de la política democrática. Uno de los requisitos para el éxito de estas prácticas es contar con una legión de activistas en las redes que aplaudan cada ocurrencia de sus líderes y le arranquen las piel a quienes osen criticarles. La autocrítica no se vislumbra. Es cosa del pasado.
Si el estadista se define por la capacidad de poner por encima de sus propios intereses los del país, España es un páramo de políticos.
Mario Vargas Llosa ha conceptualizado en su artículo de hoy en El País uno de los dramas de nuestro tiempo. "Circo y Periodismo" es el título de las reflexiones del escritor peruano y español en donde retrata la "Civilización del Espectáculo".
El se centra en la entrevista apologética que ha realizado el actor Sean Penn a uno de los asesinos sádicos más importantes de las últimas décadas. Un retrato amable del "Chapo" Guzmán, uno de los hombres más ricos del mundo gracias al negocio de la droga y el crimen sobre el que pesa la responsabilidad de la muerte de más de cien mil personas.
La supuesta progresía es un manto que está permitiendo santificar a muchos irresponsables de la política y del espectáculo. De tal forma que lo que nunca se le perdonaría a un periodista serio se le aplaude a un actor confortablemente refugiado en el paraguas de Hollywood.
Es cierta la falta de cultura política en la España democrática para lidiar situaciones que exigen entendimiento entre partidos para formar gobierno. Y las experiencias habidas en algunas comunidades autónomas ha sido letal para quienes las encabezaron. Recordar las experiencias de tripartitos en Cataluña y Galicia es constatar cómo quedaron los partidos que las iniciaron.
La política necesita dosis de prudencia, discreción y mirada de largo recorrido para hacerse camino. No se pueden buscar acuerdos, si es eso lo que se pretende, realizando todos los actos en el escenario, con una claque que actúe como motivadora de las bajas pasiones de quienes buscan la gloria instantánea. Trabajo para conseguir votos sin reparar en las heridas que dejan.
De todo lo que ocurre, lo más preocupante es la situación en la que se encuentra el PSOE. No tanto por este partido y su futuro sino por lo que puede significar que quien ha sido capital para instaurar y consolidar nuestra democracia acabe siendo irrelevante.
La eclosión trepidante de Podemos es producto de una legión de damnificados por la crisis, de la indignación de jóvenes sin horizontes ni perspectivas, de un clima social de indignación que sigue proclamando las desigualdades y la injusticia sin preocuparse de formular alternativas realistas, realizables y compatibles con el crecimiento económico como condición para que el reparto sea más justo. Se ha instalado una especie de cuanto peor mejor, porque lo que se trata es más de castigar a los responsables que aliviar a los marginados. Y lo inteligente sería compatibilizar la exigencia de responsabilidades con la construcción de un proyecto viable para solucionar los daños de la crisis.
Cargo la prueba en el PSOE porque este partido, que tantos logros consiguió para la modernización y la creación de un estado del bienestar en España, se está hundiendo con los complejos que acumula frente a quienes pretenden darle el sorpasso. Ha caído en la trampa de la política como espectáculo sin conocer siquiera los mecanismos del nuevo mercado de votos.
Si el PSOE no consigue encontrar un camino cimentado en la responsabilidad para España, la resultante será su insignificancia para el futuro próximo.
El coraje es condición indispensable para las situaciones críticas. Y la pedagogía y el liderazgo moral los instrumentos para oponerse a corrientes mayoritarias que se juzgan letales para el progreso de nuestras sociedades.
A este PSOE, que ha caído en la trampa de la civilización del espectáculo, no se le atisban dosis de coraje para ejercer la responsabilidad y la renovación que le exige su condición de partido democrático, de izquierda y centenario.


Carlos Carnicero - Mal remedio después del 27-S.

07.12.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Confieso que tengo identidades que han terminado por ser complementarias. He puesto orden en ellas y no hay disputas por constituirse en hegemónicas. Mi amigo Juanito Alkorta, el empresario vasco que prematuramente se plantó ante ETA y dio instrucciones notariales para que, en caso de secuestro no pudiera satisfacerse el rescate, lo decía con la gracia seca que le caracterizaba: "El problema vasco se empezará a encarrilar cuando una chica de Tolosa se case con uno de Bergara y el viaje de novios sea al otro lado del Ebro". Y Juanito era euskaldum, con ciertas dificultades para expresarse bien en castellano, y vasco con raíces. Como Pío Baroja recomendaba viajar para digerir la propia identidad sin que fagocitase el cerebro.
El nacionalismo cuando se pone en ebullición se apoya en una mitificación de una historia inexistente o manipulada y en la creencia cuasi religiosa de una superioridad de lo propio con lo ajeno.
Para reclamar tal diferencia hace falta un enemigo exterior al que se culpabiliza de todas las carencias propias. La promesa es que solos, independientes, lograrán la perfección. Artur Mas lo acaba de proclamar: "Los proyectos sociales y económicos solo se lograrán con la independencia". Lloverá café en el campo catalán.
Ahora el nacionalismo catalán ha culminado un logro estético también fundamental en la liturgia de los nacionalismos. Un millón cuatrocientos mil ciudadanos, uniformados en los colores de la bandera, demostrando orden, disciplina, unidad y determinación por la independencia. Lo que les une es la patria, el amor desbordado por la propia tierra. Las diferencias que constituyen los matices de las identidades compartidas no importan; han sido desbordadas por la identidad de ser catalán que no permite que otras diferencias sean determinantes.
Así las cosas, el problema, como todo en los nacionalismos, es de hegemonía. Y la hegemonía solo se consigue uniformando los matices. O se es catalán, que para ellos es independentista, o no se es nada. El traidor no necesita ser señalado como tal de forma precisa, salvo que se constituya en una amenaza eficaz contra la idea homogenizadora. De momento, los no nacionalistas lo son españoles para ellos. Pero como no están movilizados y aguardan pasivos para conocer el resultado de una consulta tramposa en el que no se cuentan votos sino su transformación en escaños.
En estas condiciones es muy difícil un entendimiento estable. Para el nacionalista profundo, la única solución es la independencia. Y en el caso de Cataluña ni siquiera se exigen a sí mismos ser la mitad más uno de los catalanes.


Carlos Carnicero - Estado electoral excepcional

24.11.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

La economía, la gran apuesta de Mariano Rajoy para el 20-D, ha sido desplazada de la agenda electoral. Sus sustitutos son el desafío antidemocrático catalán y la eclosión de la amenaza yihadista desde los atentados de París. Estado de Emergencia en Francia, situación de guerra en las calles de Bruselas y el miedo instalado que facilita el recorte de libertades en las sociedades europeas.
Pero vayamos por partes. Primero, la conexión existente entre el desafío en Cataluña y los atentados de París.
Si el trayecto a la independencia de Cataluña era complicado, los atentados de París lo hacen casi metafísicamente imposible. Naturalmente salvo que quienes lideran esta ensoñación apostaran por la autarquía, lo que llevaría a Cataluña al siglo XIX.
La nueva formulación de la amenaza terrorista refuerza la necesidad del cumplimento de la ley. Las restricciones de derechos necesitan el amparo de una ley aunque sea excepcional. Cualquiera que base sus proyectos en el incumplimiento sistemático de la ley es un cadáver político en esta Europa en crisis. Y los fabuladores de la independencia catalana han elegido el incumplimiento de la ley como su principal tecnología política. Algo que horroriza en todas las cancillerías europeas.
En la sociedad catalana muchos acaban de descubrir que los hechos tienen consecuencias. Aprobar una resolución parlamentaria que exige la desobediencia a la ley a todos sus funcionarios es un harakiri casi perfecto. Los empresarios catalanes, siempre tan prudentes hasta el límite de la cobardía en muchos casos, se han pronunciado exigiendo un gobierno que respete la ley. ¡Es genial que existan situaciones políticas en que se pueda entender que es necesario exigir a un gobierno que cumpla la ley!

Quien en el proceso electoral del 20-D dé imagen de que es capaz de hacer cumplir la ley en Cataluña aumenta su capacidad de liderazgo. Rajoy lo sabe y además está teniendo la inteligencia de no sobreactuar. Firmeza en la normalidad democrática. Sin amenazas añadidas. A ese carro se han sumado el PSOE y Ciudadanos. Han conseguido su espacio en la foto. Los matices no son fáciles de desarrollar. En este acápite Mariano Rajoy tiene ventaja porque ha conseguido rodearse de una parte importante de la oposición, que queda condicionada en la campaña.
Segundo tema. La amenaza terrorista.
Es difícil no estar en el pacto antiyihadista. Pablo Iglesias lo tiene complicado porque quien redactó el texto del pacto tuvo mucho cuidado en que quedara reflejada la defensa de derechos y libertades como objetivo prioritario. Intentar hacer la falsa ecuación entre este pacto y el recurso de la guerra de Irak es muy difícil.
Es cierto que hay un sector de la intelectualidad y de la izquierda que eleva a la categoría de guerra como atentado contra la humanidad. La guerra es un concepto que admite muchos matices. Y el primer condicionante es tener en cuenta quien la declaró. En el ataque a Pearl Harbour estableció la legitimidad de Estados Unidos para declarar la guerra a Japón. La invasión de Polonia en 1939 bendijo la declaración de guerra de Francia e Inglaterra a Alemania. Al contrario, el abrazo de las Azores certificó la ilegalidad de la guerra de Irak con el añadido de que se demostró la mentira de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak.
Si una acción militar contra el Daesh tiene la bendición de la ONU, no tiene recorrido la equiparación con la guerra de Irak. Si además hay un gran consenso internacional para realizar un ataque, aumenta la dificultad de su deslegitimación.
La guerra solo es inaceptable cuando se puede evitar. Y si hay un estado que controla territorio, tiene un sistema judicial, financiero y militar que lo soporta, es difícil que cuando declara la guerra no encuentre respuesta en la guerra.
Naturalmente con matices. No puede ser la única respuesta al desafío terrorista y debe tener mucho cuidado con los daños colaterales. En primer lugar, con evitar las víctimas de la población civil. Debe contar también con un plan viable, democrático y consensuado para el día después. Tiene que tener mucho cuidado con la amenaza de una extensión de la xenofobia hacia los musulmanes. En especial, en Europa donde se juntan grandes masas de población musulmana y fuertes movimientos de extrema derecha.
Mariano Rajoy ha leído con detenimiento el vademecum de las equivocaciones de Aznar. No quiere cometer ninguna. Y cualquier compromiso militar con la respuesta que lidera Francia tendrá que esperar.
Con estos dos parámetros, Podemos en especial, pero también el PSOE, están muy condicionados y no les va a resultar fácil distinguirse del Gobierno. Podemos se va a arriesgar. Ya lo ha hecho desmarcándose del pacto antiyihadista. Y el PSOE no puede enarbolar la bandera del "no a la guerra", con los ataques de París todavía calientes y un presidente socialista francés al frente de los galos. El PSOE tendrá que matizar mucho su posición y eso tendrá riesgo de invisibilidad.
Así las cosas, en estas elecciones celebradas en estado de excepción, los guardianes del orden tienen más oportunidades de ganar. Rajoy nunca pudo soñar con un escenario mejor.


Carlos Carnicero - El 20D abducido por la masacre de París y el desafío antidemocrático catalán.

16.11.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Hay que remontarse mucho para encontrar normalidad parlamentaria y democrática en España porque los grandes partidos renunciaron a la responsabilidad del diálogo y entendimiento en temas de estado, salvo contadas ocasiones.
Ahora es un buen momento para demostrar responsabilidad. Llegados al punto de que quienes regentas las instituciones de Cataluña no respetan la ley, que puede esperarse.
El escenario del 20-D está condicionado por el desafío antidemocrático de los promotores de la independencia en Cataluña y por la conmoción de los atentados de París.
Promover el incumplimiento de la ley es esencialmente antidemocrático en una sociedad que dispone de un estado de derecho. Y los que no quieren incumplir la ley no son demócratas. Inventarse mandatos de la ciudadanía para vulnerar la ley se asienta en el mismo principio de los golpes de estado que reclaman actuar al margen de la ley por el apoyo ciudadano a su causa.
El 1 de octubre de 1962, las autoridades de Misisipi negaron el acceso a la universidad al primer estudiante negro que quiso matricularse amparado por el Tribunal Supremo.
El presidente J. F. Kennedy envió la Guardia Nacional a la Universidad de Misisipi para que se cumpliera una sentencia del Tribunal Supremo.
El gobernador segregacionista Ross Barnet no solo se negó a acatar la sentencia del Supremo, sino que la desafió y alentó manifestaciones racistas que acabaron en disturbios graves. John F. Kennedy manifestó: "La ley obliga a todos por igual y no se puede admitir nunca su incumplimiento". Y no cedió al chantaje de los segregacionistas que disponían de apoyo mayoritario entre los ciudadanos del estado de Alabama.
Tras días de grandes disturbios que ocasionaron muertos, James Meredith finalmente fue admitido como el primer estudiante negro en Misisipi. Y ante la Guardia Nacional los segregacionistas del sur tuvieron que bajar el espinazo antidemocrático. Hoy no hay segregación activa en los estados del sur.
En Cataluña hay que hacer cumplir la ley con la ley en la mano. Y, desde luego, estudiar medidas políticas para conseguir que quienes pretenden separarse por la fuerza de España lleguen a sentirse cómodos con nuestra Constitución. No hay que tener complejos para hacer cumplir la ley.
Esta situación, este reto contra la democracia, condiciona la campaña electoral. Y se corre el riesgo, que habrá que asumir, de que algún partido o el propio Gobierno saque ventaja de esta situación. Los electores tendrán que juzgar el comportamiento de los líderes políticos.
Los sangrientos atentados de París han dejado Europa en estado de shock. La precampaña electoral ha sido suspendida al punto de que el PSOE, que tenía previsto celebrar una conferencia política para la que se habían desplazado a Madrid mil quinientos militantes, la canceló.
Estas dos sombras negras marcan la agenda electoral. Y el reto es sobrepasarlas, realizar un debate político y dejar que los ciudadanos se expresen en las urnas.
Pero es buena ocasión para recordar que quien promueve el incumplimiento de la ley y nada menos que la desobediencia al Tribunal Constitucional no puede ser patriota de ninguna patria. Es, sencillamente un antidemócrata que amenaza nuestro sistema de convivencia, igual que el gobernador Ross Barnet hizo en el estado de Alabama.


Carlos Carnicero - Artur Mas necesita ayuda para defenderse.

09.11.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Excelente foto en La Vanguardia. El president en funciones de la Generalitat, Artur Mas, trabajando en su discurso de no investidura, en una mesa enorme, eso sí, en la cabecera, aunque no le sea cómodo para manejar los papeles, en la inmensidad del saló Verge de Monserrat del Palau de la Generalitat. Una gigantesca soledad de quien ha destruido su carrera política, a su partido, CDC, y ha puesto a su amado país, Cataluña, al borde del abismo y en el ridículo internacional.
Si todo ocurre como parece, mañana perderá la moción de investidura, a pesar de haber concedido a la CUP, cuyos votos necesita, todo lo que ha pedido, hasta el paroxismo. Es un juguete roto que lo ha podido tener todo. Convergencia Democrática de Cataluña, que representó la hegemonía política del catalanismo y ocupó el govern de la Generalitat durante veintitrés años consecutivos, puede ser un fuerza residual después de las próximas elecciones autonómicas, que Artur Mas, como president en funciones, no tendrá más remedio que convocar.
La soledad de Mas en la foto de la Vanguardia, refleja la debilidad del proceso secesionista. Hasta ahora ha sido puro "postureo"; irresponsable, pero inútil. Salvo que Cataluña lleva tres años sin que nadie la gobierne. Un referéndum que terminó siendo de juguete para convocar elecciones diluyendo su candidatura y a su partido en una sopa de letras. Y perdió su apuesta aunque como trilero haya intentando equivocar mayoría de escaños con mayoría de votos.
Resulta casi imposible que la CUP permita la investidura de Mas. El mayor gesto de dominación de esta extraña organización antisistema que ha contaminado el glamour conservador de CDC, es proponer otro candidato de CDC en lugar de Mas. Una sesión de auténtico sadismo con el patético Artur Mas. Lo van a azotar en el pleno del Parlament. Lo van a dejar en calzoncillos.
Luego, siguiendo la lógica de los acontecimientos, inhabilitación del president del Parlament y convocatoria de elecciones anticipadas. En medio, la fotografía de los votos obtenidos por CDC en las elecciones del 20-D y el presumible sorpasso de ERC. ¿Para qué elegir un sucedáneo en lugar de un partido republicano para la república catalana?

La broma de Artur Mas le va a salir muy cara a Cataluña. En términos económicos, en términos sociales de una Cataluña dividida por dos y en términos históricos.
A Artur Mas, como al clan de los Pujol, siempre les quedará la corrupción y los procesos judiciales pendientes, como una lenta apisonadora que aplastará el lodo de los delitos del nacionalismo catalán que querían tanto a su Patria como para confundirla con ellos mismo y quedarse con el dinero que España no había conseguido robar a los catalanes, en su versión. Demasiado para estos tiempos.
Me sale la veta bondadosa. Me produce ternura tanta desolación, hasta el punto que siento la enorme necesidad de hacer algo para salvar a Artur Mas de sí mismo.


Carlos Carnicero - El 20-D, una campaña catalana liderada por Rajoy.

02.11.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Y, al tercer día, Rajoy resucitó entre los muertos (políticos). Se nota la reaparición en la Plaza de La Moncloa de Pedro Arriola, regenerado. Si no controlas la situación, ponte a la cabeza de la manifestación rodeado de tus adversarios que deben ser tus aliados.
La lección de que ante una catástrofe nacional hay que personarse en el lugar del suceso, cercano, arremangado, dispuesto a sacar heridos de los escombros, se ha interiorizado en el PP, después de que a José María Aznar le saliera por la culata la gestión del 11-M. Entonces, encerrado en La Moncloa, sin darle bola a la oposición quiso sacar provecho a la mentira.
Por fin, Mariano Rajoy se ha dado cuenta que el hieratismo personalista era la peor respuesta al desafío catalán. Ha convocado a los líderes, parlamentarios y reales, se ha hecho una foto cercana a ellos y ha vaporizado sus aires de soberbia insoportable. Lo hace muy tarde, pero puede que le funcione.
Va a empezar a subir en las encuestas. Esta es una sociedad que necesita focalizar su atención en un tema prioritario. No ha funcionado el mantra de la recuperación, porque ésta se siente sobre todo en el IBEX 35 y en los datos de las grandes empresas. Un discurso que no cuaja en los millones de españoles que lo siguen pasando muy mal.
La iniciativa presentada en el Parlament de Cataluña es el primer desafío jurídico y político directo, concreto y preciso a la Constitución y a la legalidad. Los españoles se han dado cuenta que la alianza imposible de Convergencia, Ezquerra y la CUP es una amenaza directa a la integridad del estado. Ya no caben dilaciones ni juegos.
Otra cosa es que Convergencia Democrática de Cataluña tenga una bomba de relojería en su mesa. Si el seny de la burguesía catalana se traga la rueda de molino de las exigencias antisistema de la CUP, entrará en los anales de la historia de los partidos, en este caso CDC, que se han hecho el harakiri en directo y en pantalla. Nos falta por saber si CDC se va a volver a esconder en una lista unitaria para el 20-D. No creo, porque ERC sabe que le puede dar el sorpasso a CDC y dejarlo en la cuneta.
Hay una rebelión larvada en la mesa de Gobierno en funciones de la Generalitat. A la mitad de sus consejeros no les cabe la camisa en el cuerpo. Y, en consecuencia, a los empresarios y personas de bien de esa burguesía ilustrada que siempre ha sido el epicentro de Cataluña, les tiene que estar pasando lo mismo.
Ahora el estado, el gobierno y los partidos mayoritarios se han movilizado contra lo que ya no es una broma. Fotos y construcción de un consenso entre los tres partidos que pueden ganar -PSOE, PP y Ciudadanos- que se han personado en mangas de camisa en el lugar del siniestro. Nada que ver con lo que ocurrió el 11-M. Lo mismo que hizo Rudolph Giuliani a los veinte minutos de impactar el primer avión contra el World Trade Center. Si hubiera habido elecciones después del 11-S, Giuliani habría ganado de calle porque es el único que dio la cara el día de la ignominia.
Ahora sabemos que la campaña del 20-D sera catalana. Y Rajoy está en la pole position para ganar esta prueba. Claro, vestido de Superman y envuelto en la bandera española.


Carlos Carnicero - Una eternidad hasta el 20 de diciembre.

26.10.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Dos meses es mucho tiempo en un país paralizado por la cita electoral. El Gobierno inaugura; Rajoy hace paellas en el feudo valenciano que está en peligro. Pedro Sánchez busca en el fondo de la chistera para redondear un programa electoral que rasque el voto perdido. Albert Rivera es prudente para no actuar sobre las expectativas que pueden ser un boomerang. Y Podemos, ahora en baja, trata de equilibrar sus defectos, sus aristas, para recuperar la ilusión perdida.
Y, mientras tanto, la gestión de los asuntos públicos está paralizada en Cataluña. El lodo de la corrupción sigue subiendo de nivel desde las sentinas de Convergencia Democrática de Cataluña. El secesionismo está herido por el hedor insoportable de las tramas de corrupción que salpican a los dos presidentes nacionalistas que ha tenido Cataluña en democracia.
Con los documentos incautados en las últimas redadas a empresarios y funcionarios públicos de la Generalitat podremos conocer en las próximas semanas detalles que terminarán con la carrera política de Artur Mas. Es casi metafísicamente imposible que la CUP, anticapitalista y antisistema que ha tenido la bandera de lucha contra la corrupción como eje de sus resultados electorales, conceda la investidura a Artur Mas. Y no creo que sea posible una candidatura independentista unitaria el 20-D porque la contaminación de la corrupción de Convergencia no puede obviarse ni con la bandera del patriotismo de billetera.
España está paralizada por demasiadas incertidumbres. El 20-D cambiará el modelo político español donde se acaba el bipartidismo y será complicado construir mayorías de gobierno.
En política, demasiado tiempo es peor que tiempo escaso. Porque las cartas ya están echadas y se pueden recalentar en esta espera de dos meses.
Nadie se atreve a hacer un vaticinio pero hay algunas evidencias. Mariano Rajoy, sin carisma, con el partido deprimido y sin tiempos para cambios, tiene muy complicada la recuperación de votos que le permita un resultado aceptable. El fantasma del desastre le sigue de cerca.
Las apuestas más interesantes circulan alrededor del tirón final de Albert Rivera y si es capaz del sorpasso que le permita la hegemonía del centro político.
Pedro Sánchez sigue en liderazgo vigilado. Si no puede formar gobierno, será el secretario general que menos tiempo ha ocupado su cargo.
En cuanto a Podemos, tiene el estigma de estar pasado de moda. Ya no vende la coleta y la camisa de cuadros. Y el personaje irrita cuando aparece en la televisión que le dio la vida.
Tenemos que tener paciencia. Dos meses son largos, pero no nos queda otra que esperar.


Carlos Carnicero - 20-D, una campaña demasiado larga.

19.10.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Hay distintas opiniones sobre la influencia que tienen las campañas electorales sobre el resultado de la elección. Muchos politólogos creen que la variación del voto desde que comienza la campaña hasta la urna no es superior a un tres por ciento. Ocurre que en España hay porcentajes muy altos de voto oculto o de indecisos. Y es a ellos a quienes va dirigido el esfuerzo que realizan los partidos durante este periodo.
En realidad asistimos a un tiempo muerto en el que los partidos, con gestos al sol, intentan pulir sus aristas y ganar la credibilidad que han perdido. Intentarán sacar conejos de unas chisteras que ya no pueden dar más de sí por el agotamiento existente entre la ciudadanía.
Este fin de semana, el presidente del Gobierno y del PP ha reunido a todos sus barones en Toledo, solo para animar su moral decaida para dar un sensación de unidad y para demostrar que no está cuestionado en su propio partido.
En el otro lado, Pedro Sánchez provocó un tsunami en el Comité Federal del partido que debía aprobar las listas electorales. La inclusión de Irene Lozano, destacada militante y diputada de UPyD, nada menos que como número cuatro de la lista de Madrid, promovió una protesta hasta tal punto que la presidenta del Partido y de la Junta de Andalucía no votó la candidatura al llegar tarde a la reunión.
Como el PSOE es un partido que tiene la disciplina en su ADN, inmediatamente cerró filas con su secretario general. Pero ha quedado claro que el liderazgo de Sánchez se encuentra en libertad condicional a la espera del resultado de las elecciones ahora más que nunca.
La disputa de las indecisos, convencer a los que se fueron para que vuelvan y captar el voto de los jóvenes que no han votado nunca, son los objetivos que tienen los partidos en los dos meses que faltan para las elecciones.
Mucho tiempo en la época en que las noticias se quedan viejas en cuanto se enfrían. Episodios de corrupción en plena evolución judicial y policial. Son factores que pueden ser determinantes en un resultado que es incierto. Pero no se pueden descartar otras sorpresas.


Carlos Carnicero - Explota la burbuja de Pablo Iglesias.

12.10.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

El fenómeno podemos tuvo una efervescencia trepidante. Le ha ocurrido lo que a la marca de detergentes, de lavadora o para limpiar la vajilla. Necesitan sobredosis de publicidad para vender. Si no se hace campaña desaparecen del imaginario del consumidor.
Después de lograr la hazaña de obtener cinco escaños en el parlamento europeo, las apariciones de Pablo Iglesias y de otros líderes de la emergente formación en las tertulias de televisión constituyeron una especie de Sálvame de Luxe de la política. Los discursos fueron incendiarios y el postureo fue dejando en evidencia que el programa de Podemos era lo más parecido al contrato de Groucho Marx. Siempre estaba dispuesto a sacar otro. De pedir la nacionalización de la prensa para que fuera independiente han pasado a hacer silencio sobre la forma de Estado y a competir con aseveraciones moderadas con el espacio de centro. Le ha ocurrido como a los detergentes: en la media de que ya no causan sensación sus hipérboles y que las elecciones catalanas han desinflado el suflé del hit parade de las encuestas, han desaparecido de las tertulias. La frescura, el descaro y la prepotencia de Pablo Iglesias ha saturado las pantallas de televisión. Sus hombros caídos y sus camisas de cuadros ya producen un cansancio. Los reyes del Rock evolucionan su look y con las novedades permanecen en el escenario.
Si las encuestas fueron tozudas en el ascenso de la valoración de Podemos, ahora también en su rápido declive. Ya no ocupan el número uno ni el dos ni el tres. Ciudadanos les ha dado el sorpasso y las más optimistas les sitúan en el catorce por ciento. No está mal, pero ya no es la eclosión de quienes parecía que se iban a comer el Congreso.
La cacareada unidad de la izquierda no funcionó en Cataluña y sí en donde Podemos estaba del todo escondido. Manuela Carmena y Ada Colau tienen perfil propio, y cuando comparecían con Iglesias, este solo era telonero.
La insolencia es un arma de doble filo. Si los espectadores perciben que en realidad es prepotencia, cambian de canal. En todo el proceso de negociación con Izquierda Unida, a Pablo Iglesias se le ha ido la mano. Ahora Alberto Garzón produce menos rechazo y más adhesión personal que el líder de Podemos.
Fata poco más de dos meses para las generales. Y sin campaña de publicidad en las tertulias, con el desgaste de Pablo Iglesias como novedad, al líder de Podemos le puede pasar como a Chiquito de la Calzada o al Padre Apeles. Los espectadores casi no se acuerdan de ellos por sobredosis.


Carlos Carnicero - En la calle Génova se huele el miedo

05.10.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

En la calle Génova de Madrid, en las cercanías de la sede del PP, se ha instalado un profundo olor a miedo. El que precede a las grandes catástrofes y a las grandes revoluciones. Un modelo político se ha acabado. El monopolio del centro derecha del que ha dispuesto el PP desde 1990 ha llegado a su fin. En la dialéctica de ocupar todo el espacio desde la derecha dura hasta el centro derecha, el partido que hoy lidera Mariano Rajoy se ha quebrado.
Probablemente quien primero se ha dado cuenta es Cristina Cifuentes. Ha ocupado el feudo que hasta ahora era de Esperanza Aguirre. Caspa, corrupción, amiguismo y confrontación. Una mezcla letal de la vieja España con el desparpajo de gobernar sin mirar si quiera a la cara de la oposición. Autoritarismo castizo. El tándem Botella&Aguirre como la foto de Rita Barberá y Francisco Camps en un Ferrari presentando la Fórmula 1 en Valencia ha sido letal para este viejo Partido Popular. Cristina Cifuentes se apresura a desmarcarse de "la herencia recibida" y trata de construir el discurso de una derecha moderna.
Solo faltaba un fracaso sonado y la eclosión de un centro derecha moderno, europeo, conciliador y sin arrogancia. La alquimia se produjo en Cataluña el pasado 27 de septiembre: batacazo del PP y excelentes resultados de Ciudadanos.
En la lucha contra la secesión, los ciudadanos catalanes contrarios a la independencia han prescindido del PP y se han arrimado a Ciudadanos. García Albiol, con sus maneras de "sheriff" de condado, sacando pecho al decir "la broma se ha terminado", ha expulsado a quienes podían haber tenido la tentación de confiar en su gestión. Su ocurrencia final ha sido que "miles de catalanes quieren votar al PP pero no lo saben". Quizá esos catalanes no quieren votar el reflejo autoritario y xenófobo que promovía el candidato.
El estado de pánico en el PP refleja que no le salen las cuentas. El posible sorpasso de Ciudadanos en las generales les tiene acartonados. Han tirado de los manuales norteamericanos neocon. Los genes obligan. Y su solución es ni mirar ni mencionar "el elefante". A partir de ahora, la formación de Albert Rivera no existe y toda la energía electoral del PP se va a centrar en arremeter contra el PSOE como un partido radical e izquierdista que amenaza la estabilidad del sistema. No cuela. Difícil imaginar a Pedro Sánchez en una trinchera. Es más sencillo pensar en una alternativa de regeneración democrática formada por PSOE y Ciudadanos.
Cuando un producto está caducado, el mercado lo retira. Y el inmovilismo es una receta letal que se aplica cuando no se tiene ni legitimación ni energías para formular un cambio creíble.
El PP quiere polarizar la campaña contra el PSOE. Ya no es posible porque ha emergido Ciudadanos como un partido urbano, moderno, atractivo para un sector de la juventud y que es también conservador con formas amables.
El PSOE ha salvado la cara en Cataluña donde ha surgido un líder confiable, Miquel Iceta. Y con sus feudos tradicionales y su estructura de partido puede mejorar sus resultados, que fueron muy malos en las últimas generales. Trabajan a fondo para un programa que gane espacio por la izquierda y consolide lo que está a su derecha. Tiene a su favor que Podemos ya no tiene estado de gracia. El fiasco en Cataluña, la disputa por la pretendida unidad de la izquierda y el cansancio de la prepotencia de su líder le han arrebatado el encanto de la novedad. En muchos bares, cuando sale Pablo iglesias, con su aspecto sobrado, faltón y desaliñado, cambian de canal.
Es sociología o antropología social. Cataluña ha cambiado las modas políticas que exigen líderes confiables. Quizá se haya minusvalorado la imagen penosa de Mariano Rajoy con Carlos Alsina. Un registrador de la Propiedad que no sabe explicar cómo se obtiene y cómo se pierde la nacionalidad española es un esperpento. Y el retrato que quedó con sus balbuceos es letal.
Vistas así las cosas, tenemos bronca servida del PP contra el PSOE, inmovilismo frente al esperpento catalán en donde Artur Mas negocia un programa anticapitalista con las CUP y a Ciudadanos en la cresta de la ola. Tengo ganas, ansiedad, por que llegue la noche del 20-D. Incluso puede que compre lotería de Navidad.


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