Opinión

Carlos Carnicero - Cuba después de Fidel.

05.12.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

El fallecimiento de Fidel Castro ha coincidido en el tiempo con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos que será efectiva el próximo mes de enero.
Si la ganadora hubiera sido Hillary Clinton, la hoja de ruta estaba trazada en un progresivo desmantelamiento de la maraña de leyes que han ido tejiendo el embargo de Estados Unidos contra Cuba. Algunas restricciones se han desmontado en los últimos meses. Quedan muchas limitaciones pendientes.
Las primeras declaraciones de Trump no vaticinan ese camino. El nuevo presidente condiciona los acuerdos logrados a nuevas exigencias para favorecer a los ciudadanos norteamericanos y para institucionalizar una democracia formal en Cuba.
Raúl Castro puso límite a su mandato como presidente de la República en el año 2018. Oficialmente, el número dos del régimen es Miguel Díaz-Canel. Un hombre joven en un universo de ancianos. Su perfil es bajo. Probablemente como condición tácita de supervivencia en un escenario que no admite gente bajo el foco. Pero no está nada claro que él sea el sucesor formal de Raúl Castro.
La sociedad cubana se ha ido transformando lentamente en los últimos años con aperturas limitadas a la economía privada, sobre todo en el sector servicios. Ha nacido una incipiente clase media que también está expectante a nuevos cambios en la legislación económica y laboral.
Pero todo puede frenarse si renace la hostilidad de la nueva administración de Donald Trump. En contra de esta posibilidad están los lobbys empresariales y políticos norteamericanos que tienen intereses en el desarrollo económico en Cuba.
Una cosas es lo que ha dicho y todavía dice el nuevo presidente norteamericano y otra lo que la realidad le va a dictar.
Una vez enterrado el líder histórico de la revolución cubana, la vida va a continuar en Cuba. Es muy pronto para establecer pronósticos. Pero es posible que Raúl Castro se proponga transformaciones importantes que no se atrevió a hacer en vida de su hermano. Aunque haya sido por respeto a su figura histórica. Estaremos pendientes.


Carlos Carnicero - Trump amenaza a Fidel después de muerto

29.11.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

No han enterrado todavía al líder histórico de la revolución cubana cuando Donald Trump amenaza con volver a cerrar la puerta que el Papa Francisco y Barack Obama abrieron con Cuba. Sería una decisión extraordinariamente torpe. Reabriría un escenario de la Guerra Fría. Once presidentes de Estados Unidos fracasaron estrepitosamente en los castigos que infringieron al gobierno de La Habana para someter a la revolución cubana.
El deshielo iniciado por Raúl Castro y Barack Obama ha sido beneficioso para los cubanos. También para los intereses económicos y políticos norteamericanos. Una de las razones, que no la única, para la apertura de Barack Obama fue la exigencia unánime de todos los países latinoamericanos para normalizar las relaciones con Cuba. Retroceder ahora significaría un cierto aislamiento de Estados Unidos en sus relaciones latinoamericanas.
La iniciativa de Barack Obama tiene mucho trabajo pendiente. Por el lado norteamericano, deshacer el ovillo de leyes y reglamentos que penalizan las relaciones con Cuba y limitan los movimientos económicos y de personas de Estados Unidos en Cuba, requiere un formidable trabajo en el Congreso y en el Senado.
Las iniciativas de apertura económica interior en Cuba van despacio. Pero ya han permitido un incipiente tejido económico privado en Cuba, sobre todo en el terreno de los servicios.
La muerte de Fidel Castro, paradójicamente, está amenazada de paralizar las reformas emprendidas en vez de acelerarlas. Si Trump cumple sus amenazas, volveremos cerca de la casilla cero. El régimen cubano post Fidel se enrocará, aunque solo sea por el orgullo de oponerse al regreso de una política hostil de Estados Unidos.
Hay importantes intereses económicos de empresas norteamericanas que están a punto de desembarcar en Cuba. Muchos congresistas y senadores han visitado la isla para estudiar sobre el terreno las ventajas del acercamiento. El presidente Putin a quien tanto admira Donald Trump es un firme defensor del deshielo. Por primera vez, este mes de Octubre, la cumbre de la ONU aprobó sin ningún voto en contra el final completo del embargo de Estados Unidos a Cuba.
Solo falta saber si a Donald Trump le ha dado otro calentón o si sus amenazas van en serio.


Carlos Carnicero - El PSOE ¿un partido confederal?

22.11.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

El acuerdo suscrito entre el Partido Socialista de Euskadi (PSE) y el PNV para formar un gobierno de coalición parece una opción razonable. Hay que estudiar la letra pequeña, pero salvo la incógnita para delimitar si los socialistas vascos se han comprometido en el supuesto "derecho a decidir", puede ser beneficioso no solo para los dos partidos sino además para fortalecer la inclusión del PNV en un compromiso constitucional, lejos de las veleidades de los independentistas catalanes.
Sorprenden las noticias sobre la falta de información de la gestora del PSOE, que es la máxima autoridad del partido hasta el próximo congreso. Incomprensible si consideramos que el PSOE, al que pertenece el PSE, es un partido federal y no confederal.
En mi opinión, una de las causas del declive político y electoral del PSOE es, precisamente, la falta de unidad y coherencia en sus proyectos políticos de España y de cada una de las comunidades autónomas que la conforman.
La decisión de un gobierno de coalición en Euskadi, independientemente de que sea acertada, tiene consecuencias para el PSOE en toda España y también para la política general del estado. No se entiende que este asunto no se debata con detenimiento en los órganos de decisión del PSOE. Estas prácticas conducen de hecho a un funcionamiento partidario del PSOE de tipo confederal.
En los últimos años, en especial desde la época en la que José Luis Rodríguez Zapatero era secretario general del PSOE, la práctica ha sido una emulación de los partidos nacionalistas, en donde tomar decisiones a nivel de que cada federación o partido federado ha generado confusión en otras comunidades del estado, con las consecuencias electorales que se conocen.
La renovación o regeneración del PSOE debe incluir un proyecto para toda España y una coherencia en los mecanismos de toma de decisión que evite la sensación de partido de taifas que está dando en ocasión el PSOE.


Carlos Carnicero - Cataluña, los derechos y la ley

14.11.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Multitudinaria manifestación en Barcelona a favor de los investigados por la Justicia en relación con la celebración del referéndum del 9-N. El lema de la manifestación ha sido "Por la democracia. Defendamos nuestras instituciones". Piden que a los investigados no se les aplique la ley.
Hay que analizar esta afirmación.
En un estado democrático de derecho, no hay democracia fuera del marco de la ley. Las leyes son de obligado cumplimiento y existe la obligación de hacerlas cumplir con la amenaza de sanciones.
Los secesionistas niegan el imperio de la ley porque afirman que antes están los derechos de la gente. Los derechos tienen su origen en las leyes. Y este puzzle al que nos quieren someter es tramposo.
Todas las instituciones de Cataluña, que los manifestantes dicen defender, emanan de la Constitución. Y no pueden moverse contra ella, porque es el origen de todas las leyes y todas las instituciones en Cataluña y en el resto de España.
Conviene no perder de vista estos principios que son, precisamente, los pilares de la democracia representativa. Sin Constitución no hay Estatuto de Autonomía ni Generalitat ni Parlament. Quien rompa esa cadena queda situado al margen de la ley. Y los tribunales, por el imperio de la ley, tienen que sancionar esas conductas.
Toda ley se puede modificar o anular, pero solo utilizando los mecanismos de la propia ley. La Constitución también. Tiene sus procedimientos para poderla cambiar de arriba abajo. Incluso para redactar o aprobar una nueva.
Lo que pretenden los manifestantes y quienes les convocan es que vulnerar la ley no sea penalizado. Parten de la premisa de que la gente está por encima de la ley; tendrían que aceptar su propia medicina. Un referéndum para dejar de pagar impuestos a la Generalitat, seguro que no es aceptado en sus postulados.

Ocurre un problema que no tiene solución. La Constitución consagra que la soberanía del pueblo español radica en las Cortes Generales y es indivisible. Ni siquiera se podría invocar el derecho de autodeterminación en los términos que lo reconoce Naciones Unidas, porque no existe un estado previo colonizado que se pretenda independizar. Los hechos son tozudos y la ley no puede desconocerlos.
Seguirán haciendo trampas para sostener que el llamado derecho a decidir, cuya formulación política ni siquiera existe, está por encima de la Constitución. Pero hay que contestar que quien quiere burlar la ley no es independentista. Sencillamente no es demócrata.


Carlos Carnicero - Podemos y el duro oficio de la ejemplaridad

07.11.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Podemos ha puesto alto el listón de la ética y ahora no lo alcanza en demasiadas ocasiones. La ética no tiene siempre una relación directa con la legalidad. Hay comportamientos legales que carecen de moralidad o ética.
Asistimos a los contratos del hermano de Tania Sánchez Melero, concedidos por el ayuntamiento en que su padre era alcalde y ella misma concejal. Vivimos la declaración complementaria de Juan Carlos Monedero, que recibió del gobierno venezolano una subvención en forma de contrato para algo tan importante como un informe para una moneda única para toda Latinoamérica. Unos folios que le reportaron casi medio millón de euros y que él se olvidó de declarar a Hacienda. Hay más casos.
Ahora, Ramón Espinar ha tenido que salir a dar explicaciones por un piso de promoción pública que recibió por asignación directa, sin participar en el concurso de concesión, que no llegó a ocupar siquiera y que vendió con una importante plusvalía. Su padre, además, era consejero de Bankia, la entidad que financió la construcción de los pisos. Demasiados puntos oscuros en una operación financiera especulativa que puede que no sea delito, pero que reúne la clase de comportamientos típicos de la "casta" que con tanto ahínco denuncia en Podemos.
Ramón Espinar ha sido azote de especuladores en las viviendas de protección pública. Lo ha sido en la asamblea de Madrid e incluso en conferencias sobre el cáncer de la especulación inmobiliaria que retratan casos como el que el mismo protagonizó.
El asunto lo ha salvado con la explicación típica de todos a quienes se les ha cogido con la mano en el cajón del pan. Una campaña para desprestigiar su conducta y apartarlo de la carrera política. Argumentos utilizados por el PP siempre que ha sido sorprendido fuera de juego.
El ejercicio de la ejemplaridad tiene un alto coste. Hay que ser honrado y parecerlo. Y también exige renuncias cuando se es sorprendido en fuera de juego. La ejemplaridad exige que cuando se presenta la oportunidad de especular se renuncie a ese comportamiento.
Ramón Espinar ha tenido una conducta igual a la de muchos otros, en declaraciones de Pablo Iglesias, cuando ha salido en su defensa.

La casta tiene comportamientos contagiosos. Los puros están para denunciar esas conductas. Salvo cuando les afecta, porque ventilan el asunto aludiendo a campañas orquestadas que se limitan a constatar como los miembros de la casta no sobreviven a cuestiones de oportunidad. Cuando pueden, especulan. Así de claro.


Carlos Carnicero - Pedro Sánchez, la soberbia del perdedor se "podemiza"

01.11.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

La puesta en escena de la renuncia al acta de diputado de Pedro Sánchez, estuvo meditada, como todas sus apariciones públicas. El exsecretario general del PSOE nunca improvisa. Le escriben sus discursos y los memoriza. Y las lagrimas vertidas no parecieron auténticas. Todo estaba ensayado.
Nunca en la historia del PSOE un secretario dimitido levantó la bandera de la insumisión. Ni en los tiempos convulsos de Indalecio Prieto y Largo Caballero. Hubo fricciones y rasguños, nunca rebelión organizada por alguien que hubiera sido líder.
Después de que dimitiera la mitad de su ejecutiva, que perdiera una votación clave en el Comité Federal, Pedro Sánchez ha dado un paso lateral para coger impulso y "refundar" el PSOE.
Una vez más se ha quedado en el "no es no"; no hay discurso programático, no hay modelo de partido ni programa para esa refundación. El es la solución, con él están las bases y solo se fía de la militancia, en una dislexia con la organización que él ha sentenciado.
Pedro Sánchez está en campaña. No ha esperado un minuto. En su primera comparecencia televisiva, el exsecretario general del PSOE ha desarrollado su programa de "no es no". Dos datos importantes: se ha podemizado al extremo de que niega el populismo que el mismo Pablo Iglesias confesó; propone luchar codo con codo con Podemos en el camino de formar gobierno con ellos. Y también coincide con su denuncia al IBEX 35, al Grupo Prisa y a los demás poderes financieros. Su identificación con el discurso de Podemos llama a una pregunta inevitable: ¿por qué no funda una nueva confluencia con Podemos?

No ha aprovechado la ventana de la Sexta para adelantar algo de su propuesta política, programa, proyecto o modelo de partido. En su afán de podemizarse hace una propuesta muy simple que es la reedición de su "no es no".
Al ponerse en posición antisistema, Pedro Sánchez se coloca la etiqueta de populista también. Recogerá a los descontentos y radicales del PSOE y se prepara para una lucha contra la organización del partido, que pese a estar en crisis, sigue siendo poderosa.
Con el estigma del perdedor, tendrá dificultades para mantener los focos más allá de encabezar una posición que ya tiene ocupada Podemos.


Carlos Carnicero - La abstención del PSOE recupera la política

24.10.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

Con la decisión, obligatoria, del Comité Federal del PSOE, se allana el camino para el desbloqueo político y la recuperación de la normalidad institucional en España.
Según fuentes consultadas, el debate ha sido duro pero respetuoso. El contrapunto del tumultuoso comité federal que acabó con la dimisión del anterior secretario general, Pedro Sánchez.
El dilema para el PSOE queda pendiente en la posición que adoptarán finalmente quienes amenazan con incumplir la resolución del máximo órgano de dirección entre congresos. No hay ninguna declaración oficial de la actual dirección del PSOE sobre las medidas disciplinarias que podrían adoptarse en caso de que se consumase ese grave acto de rebeldía.

En el caso del PSC, su líder Miquel Iceta se encuentra en una complicada encrucijada. El PSC participa en todos los órganos de dirección del PSOE, cosa que no ocurre a la inversa. Participó y votó en el comité celebrado hoy. Si incurriera en desacato, algunas fuentes consultadas consideran que sería un punto de muy difícil retorno. Incluso avanzan que sería incongruente que quien no cumple las resoluciones de forma organizada y meditada, participara en el próximo congreso del partido. Si rompen la disciplina es impensable que no tenga consecuencias.
En el plazo de una semana España recorrerá el camino que no ha sido capaz de emprender desde hace más de trescientos días. Una semana frenética con ronda de consultas del Rey Felipe VI con los líderes políticos, previsible encargo a Mariano Rajoy para formar gobierno y dos sesiones de investidura para votar si la cámara le otorga confianza al candidato. Con el calendario amenazando, no puede producirse ningún imprevisto que trastoque la agenda.
Podemos se ha apresurado a declarar que el PSOE ha firmado una gran coalición con la derecha. El líder de Podemos no consigue que los socialistas le den bola, como se dice en el argot, y estos no entran al trapo de ninguna provocación. Está por ver si finalmente Podemos escenifica su protesta durante la sesión de investidura con alguna acción de comando en el interior del Parlamento o rodeando el Congreso de los diputados.
A partir de ahora, la izquierda se divide entre quienes dan prioridad a la toma de la calle y quienes liderarán la oposición en el Parlamento.
Veremos quién gana.


Carlos Carnicero - Podemos reconoce su populismo y el PSOE trata de extirpar el contagio

10.10.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

El populismo ha sido históricamente la herramienta útil del pensamiento autoritario y totalitario. Esencialmente utiliza la promesa, posible o no, de satisfacer las demandas instantáneas, muchas veces inducidas, de los ciudadanos. Detecta fobias y las amplifica; señala enemigos a los que utiliza para cohesionar a la ciudadanía y convierte las ensoñaciones inalcanzables en objetivos.
En los últimos días el líder de Podemos, Pablo Iglesias, se ha preguntado en público si a su formación le interesa abandonar el populismo. Es la forma más directa de confesar que es la ideología y la herramienta actual de su formación política. Iglesias ha declarado que utiliza "el populismo de izquierdas" para mantener a Podemos con "un pie en la calle". La fase de populismo, afirma, no terminará hasta que el partido alcance el Gobierno, momento en el que entrarán en la etapa política de los pactos y las concesiones. Es magnífico saber que lo que pensábamos de su partido se ajusta a la realidad.
Detectado el descontento profundo y legitimado de la sociedad, los defectos del sistema de partidos, los recortes y la corrupción del PP, ha movilizado a las masas sobre apuestas populistas de confrontación, sin formular propuestas concretas y posibles. Le basta con demonización del enemigo, "la casta", y la exigencia de adhesión incondicional al único partido que es capaz de revertir las cosas. Maldice la Transición y sus protagonistas y reivindicó ser el único partido auténtico y legítimo para representar a la gente negando legitimidad a todos los demás.
El populismo simplifica el debate político a la mayor elementalidad. No hay matices. Los problemas más complejos se reducen a conocer si se está con el líder o contra él. Utiliza la consulta permanente a las bases para reafirmar su autoridad moral absoluta. No hay debate más simplista que el que se encierra en una pregunta de referéndum: "sí" o "no". La concreción en la gestión del mandato recibido está reservada para el líder. Los matices, la esencia que encierra la consulta, no se debate; se ocultan los matices, no se permite enmiendas o modificaciones. O estás conmigo y con mi propuesta o contra mí.

En la primera entrevista en la que Pedro Sánchez reveló sus planes para unas primarias instantáneas -que eran en realidad un referéndum para garantizar su permanencia como líder- habló de bandos para referirse a quienes le apoyaban y a quienes le criticaban. No conozco un antecedente en la utilización de ese concepto en un partido que tiene un cuidado exquisito en la definición de las tendencias internas. Sánchez reveló que había dos bandos: quienes estaban en el "no es no" y quienes pretendían entregar el gobierno al Partido Popular.

Ha sido necesaria la dimisión con fórceps de Pedro Sánchez para que el PSOE recuperara el debate interno como sustituto de la política de adhesión.
El dimitido secretario general asumió el populismo de Podemos por contagio y para combatirlo en su propio terreno, frente a la tradición instalada en el PSOE de debates internos para problemas complejos, buscando una propuesta asumida por todos. Instaló bandos, que siempre tienen que ser de vencedores y vencidos. Negó la legitimidad de los órganos de gobierno democráticamente elegidos, privando a los militantes del poder de debate en la discusión escalonada de los órganos de partido.

El PSOE está tratando ahora de recobrar su tradicional capacidad para el debate político. Pero el populismo es un cáncer difícil de extirpar porque el señuelo es que sean los militantes quienes decidan en consultas permanentes. Es la mejor forma de garantizar todo el poder para el líder.


Carlos Carnicero - Sánchez frente al mundo. La última batalla.

27.09.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Los resultados han sido los peores posibles para el PSOE. Descalabro e irrelevancia en Galicia y Euskadi. La reacción de Ferraz ha sido escueta: huída hacia delante, convocatoria de congreso con primarias y resistencia numantina.
Pedro Sánchez se ha quedado solo con la permanente de la comisión ejecutiva y con deserciones previsibles. Sin un solo medio de comunicación que le de el mínimo apoyo, con la rebelión generalizada que garantiza el convencimiento general de que la salida de Pedro Sánchez de la dirección del PSOE es cuestión de supervivencia del partido.
Además ha habido sorpasso de Podemos en Galicia y Euskadi sin necesidad de haber tenido resultados brillantes. Esa es la segunda derrota del PSOE.
En el otro lado, Mariano Rajoy sale reforzado y con muchas más posibilidades de una investidura en la medida de que las elecciones de ayer garantizan que a todos los partidos menos al PP les iría mucho peor en unas nuevas elecciones. La fórmula para una posible investidura todavía no está precisada, pero lo razonable sería que todos los demás partidos intentaran por puro pragmatismo evitar comicios.
El PNV no tiene obstáculos para seguir gobernando Euskadi. Mejores resultados que en las elecciones autonómicas anteriores.
Y con la evidencia de un retroceso de Bildu. En Euskadi basta en segunda votación con ser el partido con más votos para acceder al gobierno. Para conseguir gobernabilidad, tiene que entenderse con el PP, con el PSOE o con ambos. Abre además la posibilidad de un pacto cruzado con el PP para gobernar en Euskadi y para desbloquear la situación en Madrid.
Esta apuesta es interesante para todos. Para el PNV, para distanciar su posición frente al independentismo catalán, ya establecida con la afirmación de Iñigo Urkullu y otros líderes vascos de que la Independencia en el siglo XXI es una quimera que no tiene sitio en Europa. El pacto del PNV con el PP no es fácil, porque se trataría de pasar del "no" al "si" y eso requiere marketing y pedagogía. Desaparece Euskadi como amenaza para el estado, y se trata de buscar acuerdos para que el PNV se sienta cómodo en su pragmatismo de crecimiento económico.
Las posibilidades de un gobierno alternativo han quedado dinamitadas en dos días. Con los resultados electorales de ayer y con el final del apoyo de Podemos al gobierno socialista de Castilla La Mancha.
Hoy se abre una nueva etapa política en España.


Carlos Carnicero - Pedro Sánchez a por otro resultado histórico.

19.09.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 18 Sep (OTR/PRESS)

El declive político y electoral del PSOE no encuentra suelo, soporte que le permita pensar en remontar. Sencillamente no deja de perder electores en cada elección.
Tras el resultado del 20-D, el resultado, catastrófico, el peor de la democracia, fue sin embargo algo mejor de lo que se esperaba. Y el secretario general del PSOE pronunció la palabra "histórico". El grupo parlamentario se vio reducido a 90 escaños. En las últimas elecciones se volvieron a perder medio millón de votos y cinco escaños.
El próximo domingo, los vaticinios sitúan al PSOE como tercera fuerza en Galicia, detrás de En Marea. Y en Euskadi promete perder hasta la mitad de los escaños que tenía.
¿Qué hará Pedro Sánchez la noche del domingo?

No está en las combinaciones que pueda dimitir. No se adivina que discurso puede pronunciar ante una debacle que sobre todo, más allá de la literalidad de los resultados, evidencia una crisis profunda del socialismo español que además atraviesa la peor fractura interna de su historia.
Hablar de refundación no sería un exceso. Pero en ninguna ocasión el actual secretario general ha hecho alusión a la grave situación del partido en todos los órdenes.
Las espaldas están desenvainadas y se ha roto absolutamente el diálogo entre Sánchez y su guardia pretoriana con los líderes territoriales y con los presidentes autonómicos. Los análisis más realistas hablan de la necesidad de una gestora que se haga cargo del partido y que abra un proceso de cuasi refundación, revisando los códigos internos, la apertura del partido a la sociedad, la revisión de la forma de tomar decisiones en las comunidades autónomas y una dirección que tenga autoridad para unificar el partido.
Ninguna de estas necesidades está en las intenciones de Pedro Sánchez.
La pregunta fundamental que está sin contestar es ¿cuántos más resultados históricos necesita el PSOE para que el secretario general se de cuenta del declive que conduce al PSOE a la irrelevancia.


"Firma Sindicada"-Carlos Carnicero-Si Rajoy se tiene que ir, Pedro Sánchez no puede quedarse.

05.09.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


Se instala una verdad difícil de rebatir. Tras dos elecciones seguimos sin que se pueda formar gobierno. La Constitución no da alternativa a la convocatoria de nuevas elecciones. Y si los resultados no le permiten al parlamento una investidura, habrá que repetir el proceso hasta el infinito. ¿Es razonable y legítimo que los partidos trasladen la responsabilidad de formar gobierno a los ciudadanos?

Algunas reflexiones.
Convocar nuevas elecciones es una desautorización a las decisiones adoptadas por los ciudadanos en las urnas. Equivale a exigirles que cambien su voto hasta que el resultado obtenido satisfaga a los líderes políticos. Es como si el niño dueño del balón exigiera prolongar la hora del recreo hasta que obtuviera el resultado deseado en el partido.
Dos votaciones en seis meses con un resultado casi idéntico exige de hecho un mandato para que los partidos eviten nuevos comicios.
Mariano Rajoy ha ganado en las dos ocasiones, aumentando la segunda vez la distancia frente al resto. Tiene derecho a intentar formar gobierno. Para ello tiene que seducir y conseguir más apoyos. Los que tiene y los que ha brindado Ciudadanos no son suficientes. Y habrá que preguntar por qué no genera empatía suficiente para que once diputados se abstengan. El PP tiene una parte de la responsabilidad de unas nuevas elecciones porque no ha elaborado una propuesta que le permita obtener apoyos para gobernar. Si el PSOE y Podemos bloquean la situación ahora, habrá que colegir que en la investidura fallida de Pedro Sánchez, Podemos y el PP bloquearon la posibilidad de formar ese gobierno.
El único que está limpio de responsabilidades en las dos investiduras es Ciudadanos. Cedió entonces y colaboró y lo ha hecho ahora. Paradójicamente es el único que ha pedido perdón por este bloqueo que ya es inaceptable. Y lanzó una propuesta que no puede descalificarse de antemano. Si Mariano Rajoy y Pedro Sánchez han bloqueado, cada uno de ellos, una investidura, han ganado el premio gordo de la incapacidad para un acuerdo. Los dos tendrán que irse o tendrán que entenderse. Los dos.
Hay que empezar a pedir coherencia a todos los partidos.
Si interiorizamos que una nueva convocatoria es ilegítima y, en consecuencia, no puede producirse, alguien tendrá que ceder. O buscan el PP y el PSOE una solución que permita formar gobierno, o lo razonable es que los dos líderes dimitan y den paso a nuevos liderazgos.
Si se confirma, como parece, que Pedro Sánchez va a intentar una alternativa con Podemos y sus marcas blancas, con ERC y con el PNV y la antigua Convergencia, nos tendrá que convencer que no es un ejercicio retórico para tratar de lavar su posición. Tiene derecho a intentarlo y debe aclarar de antemano sus líneas rojas, para saber si esa alternativa es posible. Lo que no puede hacer Sánchez es aferrarse al discurso de "no al PP" porque se acabó el viernes pasado con la segunda votación de la investidura de Mariano Rajoy.
Los líderes deben se elegidos por sus partidos y refrendados por sus electores. Si Pedro Sánchez exige que Mariano Rajoy se retire y de paso a un nuevo candidato, como condición para su abstención, está moralmente obligado a dimitir él también. No sería razonable ni aceptable exigir que Rajoy se fuera y él se quedara. Porque si llegamos a la conclusión de que se puede cuestionar la permanencia de Rajoy es indispensable que el PSOE se aplique la misma medicina. Las ambiciones personales, por mucho que sean legítimas, deben ser una anécdota a la hora de calibrar lo que nos jugamos todos los españoles.
Si no empezamos a exigir coherencia en la política española, el sistema podría empezar a desintegrarse.
La situación exige responsabilidad, altura de miras y generosidad. Pero no es una exigencia solo para Mariano Rajoy, porque los dos partidos con más escaños son responsables de una repetición de elecciones. Y eso es inadmisible.


Carlos Carnicero - El PSOE trata de descifrar el enigma Sánchez

30.08.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

El pacto de Ciudadanos y el PP no sirve para investir a Rajoy presidente, pero rompe su tradicional soledad política y parlamentaria. Ciento setenta escaños no son suficientes pero son muchos en estos tiempos de final del bipartidismo.
Pedro Sánchez se ha atrincherado en el no. Camina, hermético, sin decir a dónde se dirige. Solo él y el pequeño sanedrín que le rodea están en el secreto del enigma: va a persistir en su no a Rajoy y al mismo tiempo asegura que no volverá a haber elecciones. Solo él, como ocurría con los alemanes en la segunda guerra mundial tiene el secreto, la maquina de claves Enigma para resolver esta contradicción.
Las cosas, la próxima semana van a ser así: el presidente en funciones logrará 170 votos, los suyos, los de Ciudadanos y un voto de Coalición Canaria. Falladas las dos votaciones de investidura, se abre el periodo, la cuenta atrás, para unas nuevas elecciones. Durante este tiempo, el Rey volverá a celebrar consultas y puede haber un nuevo encargado de formar gobierno. Del propio Mariano Rajoy o de un candidato alternativo que asegure haber reunido o poder reunir apoyos razonablemente suficientes.
Presumiblemente, hasta después de las elecciones vascas y gallegas no habrá más movimientos significativos.

La pregunta que está sin descifrar el enigma de Pedro Sánchez es en qué va a consistir su discurso a partir de que Mariano Rajoy pierda, la semana que viene, la segunda votación. Va a atrincherarse en un silencio sin alternativas. Va a anunciar el intento de negociar una mayoría alternativa.
Repasemos los números.
El PSOE tiene 85 escaños y Podemos y sus aliados, 71, lo que da una suma de 156 escaños. Muy lejos de los 176 necesarios. Hagamos cávalas. Si se suman los cinco del PNV tendrían 161. Habría que añadir, como hipótesis, aunque el Comité Federal del PSOE vetó un pacto con partidos independentistas, los 8 escaños de la antigua Convergencia Democrática de Cataluña. Ya estaríamos en 169 escaños. Sigamos sumando para componer lo que Alfredo Pérez Rubalcaba definió como "gobierno Frankenstein". Sumando los nueve diputados de ERC tendrían 178 votos. Matemáticamente posible, políticamente, un gobierno implacable que junta partidos socialdemócrata, de izquierda radical, nacionalista, independentista conservador e independentista de izquierdas. ¿Se puede gobernar España con esa mezcla?

Es posible que si el Comité Federal del PSOE no lo impide, Pedro Sánchez lo intente o aparente que lo intenta para ganar tiempo. Pero es casi metafísicamente imposible esa fórmula.
Para evitar elecciones, solo quedaría que el PSOE, en una investidura posterior al 25 de septiembre, se abstuviera y permitiera formar el gobierno que ahora no es posible.
No tenemos pistas de las verdaderas intenciones de Pedro Sánchez, no tenemos las claves para descifrar el enigma de sus intenciones. Por lo tanto, solo queda esperar para ver si el líder socialista aguanta las presiones internas y externas que le van a caer encima o si a lo mejor ya tiene la decisión de lo que el PSOE va a hacer en el último minuto de este partido.


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