Opinión

Carlos Carnicero - Respetar a una Justicia que se respete

20.02.17 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


Madrid, 19 Feb. (OTR/PRESS)

El llamado caso Noós ha tenido una sentencia acorde con la ley, que como era de esperar ha sido polémica. Era imposible que no lo fuera cuando por primera vez en la historia de España se sienta en el banquillo una hermana y un cuñado del Rey.
La sentencia es un prolijo documento de 741 páginas en donde se desmenuzan los hechos y se establecen los criterios acordes al código penal que se ven reflejados en la sentencia.
Lo más impresentable de este asunto son las manifestaciones inmediatas del juez instructor del caso, José Castro y del fiscal, Pedro Horrach, que ya habían dado sobradas muestras de falta de responsabilidad en sus comportamientos públicos durante el proceso.
Algunas perlas:

El juez Castro determina que la sentencia ha dado por bueno que la "infanta era una mujer florero".
Añade el juez: que "se le pregunte" a otras personas que han sido juzgadas como "Isabel Pantoja" a ver si consideran que han recibido el mismo trato que la Infanta.
Por último, el magistrado considera que la sentencia debe convencer a toda la ciudadanía con su argumentación. Las sentencias no tienen que convencer a nadie porque su única servidumbre es aplicar la ley.
Quizá lo más interesante es que, por confesión del propio juez, en el momento de hacer estas declaraciones no había leído el texto de la sentencia.
Por su parte el fiscal del caso, Pedro Horrach, también a bote pronto a indicado a los medios que "la gravedad de las penas ya implica un cierto riesgo, con lo que se deben adoptar la medida necesaria para minimizar este riesgo".
Quizá hubara sido más propio y prudente reflexionar detalladamente sobre la sentencia y meditar antes de anunciar sus intenciones.
En la mayor parte de los países que son estado de derecho, es insólito que los jueces y fiscales hagan declaraciones públicas sobre los sumarios en los que intervienen. Es una larga tradición no escrita que estos funcionarios públicos deben limitar sus pronunciamientos a los que realicen en los actos jurídicos que les son propios, es decir autos judiciales, diligencias y sentencias.
Todas las sentencias de los tribunales están sometidas a crítica pública, pero en esos pronunciamientos deber guardarse algunos límites.
En primer lugar, los jueces no son libres y arbitrarios para aplicar la justicia que está sometida a la ley. Y la ley, sobre todo en los sistemas en los que el código penal tipifica los delitos y la escala de penas que les corresponde en función de atenuantes y agravantes. Poco margen tienen ateniéndose a estos criterios.
Pero lo que resulta intolerante es que jueces, fiscales, políticos y periodistas, es decir gente a la que se supone formada mínimamente sobre la forma en que opera la Justicia, se atrevan a descalificar actos jurídicos asumiendo que los jueces y demás funcionarios públicos redactan sus resoluciones en función de intereses políticos o personales. Es decir, en los casos que critican con esos criterios, afirman que esos jueces son prevaricadores sin aportar ninguna prueba.
Cuando además jueces como el señor Castro, no se contienen en sus descalificaciones públicas sobre sumarios en los que han intervenido, no es de extrañar que en España se tenga tan poco respeto por la Justicia.
Con estos comportamientos se abona la idea de que las resoluciones del Tribunal Constitucional no hay por que acatarlas.


Carlos Carnicero - Trump derrotado por un juez federal

06.02.17 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


Madrid, 5 Feb. (OTR/PRESS)

Hace diez días, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva o decreto presidencial que suspendía los visados de siete países de mayoría musulmana (Irán, Irak, Yemen, Siria, Libia, Somalia y Sudán) e indefinidamente la acogida de refugiados sirios. La puesta en vigor de la medida causó caos en los principales aeropuertos de Estados Unidos y afectó inmediatamente a trabajadores de varias multinacionales. Días después, el presidente norteamericano llegó a colgar el teléfono al primer ministro de Australia en su conversación sobre el compromiso de Estados Unidos de acoger a 1200 refugiados sirios residentes en Australia.
La orden presidencial fue denunciada en varios estados ante jueces federales. El viernes, el juez federal James Robart, del estado de Washington, concedió la medida cautelar de suspender completamente y en todo el país la aplicación de la orden de la Casa Blanca mientras no se resuelva la demanda.
La reacción del presidente estuvo en su línea. Tachó al magistrado de "supuesto juez" y a la medida de "ridicula". El recurso presentado por la presidencia de Estados Unidos ha sido rechazado por el tribunal de apelaciones número nueve del mismo estado que confirma la paralización de los efectos del decreto presidencial.
Ahora el asunto deberá resolverlo el Tribunal Supremo de Estados Unidos, pero mientras tanto la medida ha quedado sin efecto.
Es la primera derrota del presidente en la sucesión de órdenes presidenciales firmadas durante los quince días desde su toma de posesión.
Lo relevante de este asunto es que una vez más se han puesto a prueba los mecanismos de garantías del estado de derecho en Estados Unidos. Es un aviso para el presidente, que pretende gobernar a golpe de decreto y, como se ha visto, lastimando derechos fundamentales.
La Constitución norteamericana tiene un delicado equilibrio de poderes y contrapoderes que consagran garantías de los derechos que están contemplados en la Carta Magna.
En España, con un funcionamiento en muchos casos lento del sistema judicial, llama la atención como un juez federal de un Estado puede paralizar en todo el país una orden presidencial pocas horas de producirse su firma.
Nos espera un interesante duelo entre las pulsiones autoritarias del nuevo presidente, el matonismo con el que ejecuta sus decisiones y los controles constitucionales a los que se tendrá que enfrentar.
En España, sobre todo con el desafío independentista catalán, tenemos que observar con admiración la determinación de las instituciones norteamericanas al hacer frente a cualquier incumplimiento de la ley aunque proceda del propio presidente.


Carlos Carnicero - Sánchez, en éxtasis populista con los militantes

30.01.17 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Hay populismos con distintas etiquetas, pero tienen un mínimo común denominador: un caudillo que exige poderes sin control, una relación mística con la gente, el pueblo, las bases o los militantes, para devolverles el poder, que él regentará sin controles, y el monopolio de la verdad.
El populismo exige simplicidad como norma de conducta y como propuesta. Soluciones sencillas para problemas complejos. Ideal la época de Twitter, porque en 140 caracteres puede caber un buen eslogan, pero no una propuesta compleja y razonada.
El eslogan de Pedro Sánchez, en donde radica sintetizada toda su propuesta no puede ser más sencillo. "no es no". Ad infinitum.
Conviene analizar esa propuesta.
Significa negar legitimidad al Partido Popular para gobernar. Demonizarlo y pretende que cualquier acuerdo con él es maligno. Aunque el acuerdo contenga términos razonables.
¿Por qué no se puede negociar, pactar o abstenerse ante el PP?

Muy sencillo: porque se desarticula el proyecto de Pedro Sánchez. El "no es no" es categórico, cerrado, indiscutible.
La única forma, ahora mismo, de impedir un gobierno del PP es ganar las elecciones. Y eso Pedro Sánchez no solo no lo presenta como un objetivo, sino además sabe que es imposible.
¿Cómo se puede impedir gobernar al PP? Con un gobierno alternativo que solo tendría mayoría o la hubiera tenido, con Podemos y los nacionalistas catalanes.
Podemos le negó el apoyo y un acuerdo con los nacionalistas catalanes estaba detrás de la línea roja trazada por el Comité Federal del PSOE.
¿Qué ocurre?

En la línea inherente al populismo, Pedro Sánchez les pide a las bases, al pueblo, a la gente, a la militancia un poder absoluto. Si le quita el poder al establishment, a los barones y se lo da al pueblo, a la militancia y desaparecen los órganos de representación democráticos del partido, la relación con los militantes solo puede ser un éxtasis y una comunión que solo tiene forma de establecerse a través de referéndum. Los dictadores lo saben y los convocan, porque saben que es muy fácil manipular con respuestas simples a problemas complejos.
Empiecen a meditar que Donald Trump también quiere quitarle el poder al establishment para dárselo al pueblo.
Si puede, Pedro Sánchez va a dejar pequeño el populismo de Podemos.


Carlos Carnicero - A propósito del populismo de Donald Trump

23.01.17 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Hay muchas definiciones de Populismo. La más elemental es la que le atribuye la condición de dar soluciones simples a problemas complejos.
Su caldo de cultivo es el descontento social y la ensoñación de ser grandes. El eje izquierda/derecha es elástico. Movimientos populistas de los dos signos tienen elementos en común, como la pretensión de representar en exclusividad al pueblo, a la gente, despreciando a lo que consideran la élite o la casta.
Requieren un líder o caudillo, representación hegemónica del pueblo y autoritarismo en la forma de ejercer el poder.
Es curioso que un multimillonario se atreva a decir que va a devolver el poder, secuestrado por las elites, al pueblo. Su gobierno está formado por tecnócratas, militares de línea dura, ejecutivos de grandes compañías y técnicos que quieren quitar ayudas sociales, medicina y enseñanza pública para llevar a cabo privatizaciones de servicios. Quien quiere devolver el poder al pueblo, lo primero que ha hecho ha sido empezar a desmontar el sistema público de salud y quitar las exenciones fiscales a las hipotecas.
¿Por qué le creen aquellos a los que va a perjudicar?

Los populismos no son racionales. Predican lo que la gente quiere oír sin tener en cuenta las consecuencias de esos postulados.

"América primero", suena bien. También que el trabajo sea exclusivamente para los americanos. Y que se ponga límite a la fabricación en el exterior y a las importaciones.

¿Es posible volver a esas formas de autarquía desde el desarrollo que ha conseguido la globalización? ¿No tienen efectos secundarios contraproducentes para los americanos esas políticas?

El populismo vende ensoñación. ¿Cuanta gente no quiere que se rectifiquen los efectos negativos de la globalización? Naturalmente no se puede hacer por imposición y hegemonía porque el mundo ya no es hegemónico.
Va a ser apasionante ver cómo reacciona la parte de la sociedad americana que ha apostado por Trump cuando compruebe que muchas de sus promesas son imposibles de cumplir.
El mayor factor de riesgo de Trump es su falta de experiencia política, su carácter impulsivo y autoritario y la facilidad con la que cae en la tentación de utilizar Twitter para sus desahogos.
El estreno del ejercicio del poder puede romper muchos platos. Va a ser apasionante el seguimiento de sus primeros meses de gobierno.


Carlos Carnicero - Patxi López cierra el camino a Pedro Sánchez

16.01.17 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Patxi López fue investido lehendakari el 4 de mayo del 2009 con los veinticinco votos de su partido, el PSE, 13 votos del Partido Popular y un voto de UPyD. Siete años después se opuso hasta el último momento a la abstención del PSOE para evitar terceras elecciones y para no permitir un gobierno de Mariano Rajoy. ¿Por qué es un apestado el PP de ahora y no lo era el del año 2009? O por qué los votos del PP eran aceptables para que el PSE gobernara Euskadi y el PSOE se puede permitir bloquear un gobierno de Rajoy hoy. El PNV ganó las elecciones del 2009 sin mayoría absoluta. López le quito la presidencia gracias al PP.
Nada más anunciar su candidatura a la secretaría general del PSOE, Patxi López ha calificado de error la abstención socialista a Mariano Rajoy.
¿Cuál sería el escenario hoy, si la investidura de Rajoy hubiera resultado imposible?

El día 18 de diciembre se habrían celebrado unas nuevas elecciones. La participación habría descendido notablemente por el hartazgo de los ciudadanos al tener que acudir de nuevo a las urnas y en Navidad. Según todos los sondeos, el PP habría vuelto a ganar, pero con más escaños. Se habría producido el sorpasso de Podemos al PSOE, que habría sacado alrededor de setenta escaños. Seguiríamos sin gobierno, y se empezarían las negociaciones para formar una mayoría suficiente.

La cerrazón de Patxi López no tiene otra explicación que el paradigma de "no es no", como formulación de su voluntad de una izquierda exigente. ¿No es exigente una izquierda que ha conseguido desde la oposición la mayor subida de la historia del salario mínimo interprofesional, el cerrojazo a la LOMCE, la revisión de la Ley Mordaza y la garantía de que ninguna persona con bajos recursos podrá ser desconectada por impago del suministro eléctrico?

En tan solo unos meses de actividad parlamentaria, el PSOE ha ocupado el epicentro de una oposición constructiva y responsable en el Parlamento.
En espera de que Patxi López conozca si cuenta con el respaldo de Pedro Sánchez, no hay una sola idea que se conozca de su proyecto. Pero creo que puede ser clarificador cuando explique su modelo de partido, sus teorías sobre el estado federal asimétrico y sus proyectos para ejercer la oposición en el Parlamento.
El anuncio de la candidatura d López cierra la puerta a la de Pedro Sánchez y promete una interesante disputa por el liderazgo del PSOE entre él y Susana Díaz.
Todo parece indicar que la tentación de López es una confrontación entre las federaciones socialistas del nordeste, la vasca y el PSC, y las del sur. Será interesante contraponer las tesis de ese federalismo asimétrico, que solo puede estar basado en la diferencia a favor de los que ya la tienen -el cupo vasco es un régimen fiscal privilegiado, y las pretensiones catalanas van en esa dirección- y el resto de los españoles que se pronuncian por la igualdad de derechos y la solidaridad. Si Patxi López se decide por ese modelo de contraposición norte y sur, el debate promete ser esclarecedor.


Carlos Carnicero - ¿Qué quiere ser Aznar de mayor?

11.01.17 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

La condición de expresidente de gobierno es compleja. Cuando se ha ocupado el mayor nivel de la representación política, es difícil imaginar donde se aparca la ambición que condujo a la cima y como se ocupa el tiempo. Sobre todo en España, en donde la transición impuso unas generaciones muy jóvenes que escalaron rápidamente hacia la cúspide del poder.
La tentación es seguir con la actividad política. Lo que en ocasiones produce fricciones o discrepancias con quienes ocupan después de ellos los puestos de responsabilidad en sus partidos.
José María Aznar no ha encontrado su lugar en la política española después de sus ocho años en la presidencia del gobierno de España.
Casi desde el primer momento después de abandonar La Moncloa, ha propiciado críticas y desencuentros con su sucesor. Las declaraciones que ha venido haciendo indican un cierto menosprecio hacia quien él mismo ungió como sucesor. En general lo ha calificado de blando, indeciso. Falto de firmeza. Lo que confirma que la política de confrontación que José María Aznar instauró y llevó a la división profunda de sus españoles es el modelo que esperaba que siguiera su sucesor.
Ahora, cuando Mariano Rajoy se ve obligado, lejos de la mayoría suficiente para tener independencia en el parlamento, a pactar, ceder y negociar para poder gobernar, el expresidente Aznar ha roto casi todos los lazos que le unían al partido al desdeñar la presidencia de honor que es un cargo creado solo para él.
No ha tardado en volver a ejercer la crítica contra las políticas del PP. Fundamentalmente en lo concerniente a Cataluña y a la fiscalidad. Parece como si pretendiera que Rajoy gobernara como si tuviera mayoría en el parlamento para no depender de otros partidos.
José María Aznar está oyendo cantos de sirena que le invitan a lanzar un nuevo partido. Algunas encuestas le pronostican medio centenar de escaños. El espacio que podría ocupar es a la derecha del PP y hay dudas de que tamaño podría llegar a tener.
A parte de sus actividades privadas de mediación y académicas, no tiene muchas obligaciones, excepto las derivadas de la fundación que preside.
No hay noticias ciertas de cuáles son sus intenciones. Quienes están más cerca de él aseguran que no tiene intención de fundar un partido, lo que descartaría la actividad política directa.
En el PP no se detecta preocupación por los proyectos de Aznar. Incluso existe una sensación de alivio, sobre todo al considerar que la mayor parte de los escándalos de corrupción provienen de la época en la que Aznar era presidente del partido y del gobierno.
Los expresidentes no han aprendido a mantener un papel institucional discreto y sienten la tentación del protagonismo político. No debe ser fácil encontrar espacio como expresidente de gobierno de España.


Carlos Carnicero - 2017, la doble amenaza, terrorismo y populismo

02.01.17 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Había 17.000 policías movilizados en Estambul, por temor a un atentado terrorista en Nochevieja. Aunque no está confirmado, todo parece indicar que un solo hombre, armado con un fusil automático, asesinó a 39 personas y produjo más de sesenta heridos.
Todo parece indicar que en la medida que el llamado Estado Islámico pierde la guerra en su territorio se van a implementar los atentados terroristas. Nuevas formas que son difíciles de detectar y combatir. Lobos solitarios y utilización de camiones pesados para atropellar peatones en zonas de afluencia de ciudadanos en celebraciones especiales. Ya no es necesaria la existencia de células organizadas, disponer de explosivos o armas sofisticadas.
En Europa, la amenaza terrorista está complementada con el incremento de populismos que entienden que la laxitud en la política de acogida de refugiados es la causante del implemento de las amenazas terroristas.
Francia y Alemania entran en año electoral con la amenaza de que partidos populistas xenófobos puedan llegar a alcanzar la presidencia de estos dos países claves de la Unión Europea. Hay otros focos de populismos y de derivas derechistas en otros países de la antigua órbita soviética.
Con el terrorismo diarista y el populismo está ocurriendo lo que pasaba en España con ETA y el golpismo en los primeros años de la transición democrática. Cada vez que ETA llevaba a cabo un atentado se incrementaba el ruido de sables en la sala de banderas.
Hoy los atentados terroristas cargan el arma del Populismo, de tal manera que el yihadismo fortalece las expectativas de los partidos populistas y duplican el efecto del terrorismo.


Carlos Carnicero - Almodóvar y la nostalgia de la tolerancia

12.12.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

He leído con atención unas confesiones de Pedro Almodóvar en El País desde Nueva York. El MOMA ha organizado una exposición retrospectiva del cineasta español. Aquí le recriminamos que su última película, Julieta, no haya obtenido galardones europeos. Es uno de los directores de culto del cine español. Ha navegado contra corriente en su cine y en su vida personal. Le tengo un enorme respeto.
Confiesa nostalgia de la tolerancia de los años ochenta. El, que fue un rompedor en su vida y en su obra, afirma que no sabe si podría filmar algunas películas que hizo en aquellos años; por lo menos cree que hubiera recibido muchas embestidas. No tiene miedo, pero está alarmado.
Ahora estamos linchando a David Trueba. La trituradora tiene mucho espacio en las redes sociales por donde caminan muchos aficionados al linchamiento de lo que no les gusta. Sería muy sencillo si no te apetece ver una película o leer un libro abstenerse de acercarse a ellos. Pero los guiones de esta sociedad exigen agresividad para conseguir una reafirmación personal. No me acabo de enterar de por qué trituran a Trueba. Todavía no he tenido ocasión de ver esa película que tantos odios suscita. Por supuesto que el rechazo es un factor añadido a mi deseo de verla.
Triunfar en España es un oficio de alto riesgo. Sobre todo si se consigue mantener un estilo propio, no tener miedo a navegar contra corriente y manifestarse con libertad.
Es muy difícil también pronunciarse en positivo sobre algo. Te conviertes en sospechoso. El guión exige reaccionar con odio frente a lo que no se comprende. La discrepancia civilizada se entiende como claudicación. La alternativa es la sumisión.

Este fenómeno es anterior a la crisis. Sin duda se ha acentuado en los últimos años. Más que luchar contra los recortes o los cambios que nos afectan negativamente, se ha puesto de moda iniciativas de rechazo con odio a todo lo que no compartimos completamente.
Almodóvar tiene nostalgia de los tiempos que también está de moda denigrar. La transición que tanto positivo significó para España está abominada por muchos.

La simplicidad, los ciento cuarenta caracteres que permiten a todo el mundo asomarse al universo de la comunicación, no dan para matices. O sumisión o rechazo agresivo. No hay más vías.
Falta diálogo sosegado. Mucha gente solo lee lo que le proporciona satisfacción sobre sus ideas o prejuicios. Es difícil mutar de pensamiento enriqueciendo las ideas propias con las ajenas.
A Pedro Almodóvar le reconocen en Nueva York. Cualquier día lo devoran en España. No sé por qué somos así.


Carlos Carnicero - Cuba después de Fidel.

05.12.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

El fallecimiento de Fidel Castro ha coincidido en el tiempo con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos que será efectiva el próximo mes de enero.
Si la ganadora hubiera sido Hillary Clinton, la hoja de ruta estaba trazada en un progresivo desmantelamiento de la maraña de leyes que han ido tejiendo el embargo de Estados Unidos contra Cuba. Algunas restricciones se han desmontado en los últimos meses. Quedan muchas limitaciones pendientes.
Las primeras declaraciones de Trump no vaticinan ese camino. El nuevo presidente condiciona los acuerdos logrados a nuevas exigencias para favorecer a los ciudadanos norteamericanos y para institucionalizar una democracia formal en Cuba.
Raúl Castro puso límite a su mandato como presidente de la República en el año 2018. Oficialmente, el número dos del régimen es Miguel Díaz-Canel. Un hombre joven en un universo de ancianos. Su perfil es bajo. Probablemente como condición tácita de supervivencia en un escenario que no admite gente bajo el foco. Pero no está nada claro que él sea el sucesor formal de Raúl Castro.
La sociedad cubana se ha ido transformando lentamente en los últimos años con aperturas limitadas a la economía privada, sobre todo en el sector servicios. Ha nacido una incipiente clase media que también está expectante a nuevos cambios en la legislación económica y laboral.
Pero todo puede frenarse si renace la hostilidad de la nueva administración de Donald Trump. En contra de esta posibilidad están los lobbys empresariales y políticos norteamericanos que tienen intereses en el desarrollo económico en Cuba.
Una cosas es lo que ha dicho y todavía dice el nuevo presidente norteamericano y otra lo que la realidad le va a dictar.
Una vez enterrado el líder histórico de la revolución cubana, la vida va a continuar en Cuba. Es muy pronto para establecer pronósticos. Pero es posible que Raúl Castro se proponga transformaciones importantes que no se atrevió a hacer en vida de su hermano. Aunque haya sido por respeto a su figura histórica. Estaremos pendientes.


Carlos Carnicero - Trump amenaza a Fidel después de muerto

29.11.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

No han enterrado todavía al líder histórico de la revolución cubana cuando Donald Trump amenaza con volver a cerrar la puerta que el Papa Francisco y Barack Obama abrieron con Cuba. Sería una decisión extraordinariamente torpe. Reabriría un escenario de la Guerra Fría. Once presidentes de Estados Unidos fracasaron estrepitosamente en los castigos que infringieron al gobierno de La Habana para someter a la revolución cubana.
El deshielo iniciado por Raúl Castro y Barack Obama ha sido beneficioso para los cubanos. También para los intereses económicos y políticos norteamericanos. Una de las razones, que no la única, para la apertura de Barack Obama fue la exigencia unánime de todos los países latinoamericanos para normalizar las relaciones con Cuba. Retroceder ahora significaría un cierto aislamiento de Estados Unidos en sus relaciones latinoamericanas.
La iniciativa de Barack Obama tiene mucho trabajo pendiente. Por el lado norteamericano, deshacer el ovillo de leyes y reglamentos que penalizan las relaciones con Cuba y limitan los movimientos económicos y de personas de Estados Unidos en Cuba, requiere un formidable trabajo en el Congreso y en el Senado.
Las iniciativas de apertura económica interior en Cuba van despacio. Pero ya han permitido un incipiente tejido económico privado en Cuba, sobre todo en el terreno de los servicios.
La muerte de Fidel Castro, paradójicamente, está amenazada de paralizar las reformas emprendidas en vez de acelerarlas. Si Trump cumple sus amenazas, volveremos cerca de la casilla cero. El régimen cubano post Fidel se enrocará, aunque solo sea por el orgullo de oponerse al regreso de una política hostil de Estados Unidos.
Hay importantes intereses económicos de empresas norteamericanas que están a punto de desembarcar en Cuba. Muchos congresistas y senadores han visitado la isla para estudiar sobre el terreno las ventajas del acercamiento. El presidente Putin a quien tanto admira Donald Trump es un firme defensor del deshielo. Por primera vez, este mes de Octubre, la cumbre de la ONU aprobó sin ningún voto en contra el final completo del embargo de Estados Unidos a Cuba.
Solo falta saber si a Donald Trump le ha dado otro calentón o si sus amenazas van en serio.


Carlos Carnicero - El PSOE ¿un partido confederal?

22.11.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

El acuerdo suscrito entre el Partido Socialista de Euskadi (PSE) y el PNV para formar un gobierno de coalición parece una opción razonable. Hay que estudiar la letra pequeña, pero salvo la incógnita para delimitar si los socialistas vascos se han comprometido en el supuesto "derecho a decidir", puede ser beneficioso no solo para los dos partidos sino además para fortalecer la inclusión del PNV en un compromiso constitucional, lejos de las veleidades de los independentistas catalanes.
Sorprenden las noticias sobre la falta de información de la gestora del PSOE, que es la máxima autoridad del partido hasta el próximo congreso. Incomprensible si consideramos que el PSOE, al que pertenece el PSE, es un partido federal y no confederal.
En mi opinión, una de las causas del declive político y electoral del PSOE es, precisamente, la falta de unidad y coherencia en sus proyectos políticos de España y de cada una de las comunidades autónomas que la conforman.
La decisión de un gobierno de coalición en Euskadi, independientemente de que sea acertada, tiene consecuencias para el PSOE en toda España y también para la política general del estado. No se entiende que este asunto no se debata con detenimiento en los órganos de decisión del PSOE. Estas prácticas conducen de hecho a un funcionamiento partidario del PSOE de tipo confederal.
En los últimos años, en especial desde la época en la que José Luis Rodríguez Zapatero era secretario general del PSOE, la práctica ha sido una emulación de los partidos nacionalistas, en donde tomar decisiones a nivel de que cada federación o partido federado ha generado confusión en otras comunidades del estado, con las consecuencias electorales que se conocen.
La renovación o regeneración del PSOE debe incluir un proyecto para toda España y una coherencia en los mecanismos de toma de decisión que evite la sensación de partido de taifas que está dando en ocasión el PSOE.


Carlos Carnicero - Cataluña, los derechos y la ley

14.11.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Multitudinaria manifestación en Barcelona a favor de los investigados por la Justicia en relación con la celebración del referéndum del 9-N. El lema de la manifestación ha sido "Por la democracia. Defendamos nuestras instituciones". Piden que a los investigados no se les aplique la ley.
Hay que analizar esta afirmación.
En un estado democrático de derecho, no hay democracia fuera del marco de la ley. Las leyes son de obligado cumplimiento y existe la obligación de hacerlas cumplir con la amenaza de sanciones.
Los secesionistas niegan el imperio de la ley porque afirman que antes están los derechos de la gente. Los derechos tienen su origen en las leyes. Y este puzzle al que nos quieren someter es tramposo.
Todas las instituciones de Cataluña, que los manifestantes dicen defender, emanan de la Constitución. Y no pueden moverse contra ella, porque es el origen de todas las leyes y todas las instituciones en Cataluña y en el resto de España.
Conviene no perder de vista estos principios que son, precisamente, los pilares de la democracia representativa. Sin Constitución no hay Estatuto de Autonomía ni Generalitat ni Parlament. Quien rompa esa cadena queda situado al margen de la ley. Y los tribunales, por el imperio de la ley, tienen que sancionar esas conductas.
Toda ley se puede modificar o anular, pero solo utilizando los mecanismos de la propia ley. La Constitución también. Tiene sus procedimientos para poderla cambiar de arriba abajo. Incluso para redactar o aprobar una nueva.
Lo que pretenden los manifestantes y quienes les convocan es que vulnerar la ley no sea penalizado. Parten de la premisa de que la gente está por encima de la ley; tendrían que aceptar su propia medicina. Un referéndum para dejar de pagar impuestos a la Generalitat, seguro que no es aceptado en sus postulados.

Ocurre un problema que no tiene solución. La Constitución consagra que la soberanía del pueblo español radica en las Cortes Generales y es indivisible. Ni siquiera se podría invocar el derecho de autodeterminación en los términos que lo reconoce Naciones Unidas, porque no existe un estado previo colonizado que se pretenda independizar. Los hechos son tozudos y la ley no puede desconocerlos.
Seguirán haciendo trampas para sostener que el llamado derecho a decidir, cuya formulación política ni siquiera existe, está por encima de la Constitución. Pero hay que contestar que quien quiere burlar la ley no es independentista. Sencillamente no es demócrata.


Martes, 21 de febrero

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