Opinión

Carlos Carnicero - La ciclotimia de los periodistascon La Roja en la Eurocopa.

23.06.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

A veces tengo premoniciones. Son sobre temas intrascendentes, al menos para mi. Intuía que España iba a perder contra Croacia. Leyendo y escuchando a muchos periodistas deportivos haciendo cábalas con los partidos que nos quedaban para jugar la final, establecí que la prepotencia y el desprecio hacia nuestros rivales iba a ser letal. Ir de sobrados, soberbios y altaneros es una mala técnica en todos los aspectos de la vida. Siempre hay alguien o algo que baja los humos.
La primera media hora del partido estableció por los comentaristas del mismo que aquello era pan comido. Hubo más soberbias castigadas, como la de Sergio Ramos, que sin ser especialista en lanzamiento de penaltys ejerció de capitán y erró con un disparo malo de solemnidad.
Los nuevos delanteros del equipo, Nolito y Morata, recibieron la consagración de insuperables con solo dos partidos. Los croatas, sin aspavientos y con humildad dieron una lección de fútbol y nos ganaron merecidamente.
Ahora hemos entrado en fase depresiva. Nos hemos clasificado en segundo lugar y eso parece una tragedia porque los periodistas habían establecido que ese supuesto era sencillamente imposible.
Hay una explicación psicológica para estos cambios de humor. España está deprimida y se agarra a cualquier ensoñación para reforzar nuestra autoestima. Tenemos un himno que ni siquiera tiene letra. Resulta patético escuchar el chunda, chunda tarareado a falta de letra. Y hay rincones en España en donde agreden a quienes llevan una camiseta de la selección.
Me encantaría que España ganara otra Eurocopa y para eso hace falta humildad, autocrítica razonable y respeto para los contrarios.
Estar en un grupo con los equipos más grandes tiene que ser el aliciente para jugar al fútbol lo mejor posible. Es solo un deporte y ahora mismo un vehículo para llevar autoestima a un país lastimado por la crisis. Pero hay que reivindicar el trabajo bien hecho día a día. Y los periodistas deportivos tienen que ejercer la pedagogía de la humildad y de la contención.


Carlos Carnicero - Los españoles, La Roja y la autoestima.

14.06.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

En la última encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) se informa que el ochenta por ciento de los españoles creen que la situación política en España es mala o muy mala. Un dato desalentador que indica que la autoestima general está por los suelos. A falta del único debate electoral, que se celebra esta noche, el clima de la campaña es muy frío. Hay un montón de indecisos o de electores que ocultan su voto. Y las previsiones de abstención auguran poca participación.
En este contexto, la selección española, que ha gozado de múltiples ocasiones de gol, se ha impuesto en el primer partido a la República Checa por un gol de Piqué a pase de Iniesta. Dos jugadores del Fútbol Club Barcelona.
La campaña se está celebrando con algunos episodios violentos de grupos radicales. Unos individuos atacaron a dos chicas en Barcelona porque llevaban camisetas de la selección española y propugnaban una solución para poner pancartas gigantes en la calle para poder ver los partidos de España.
El llamado contencioso catalán, que es en realidad un problema democrático de quienes no quieren respetar la Constitución y las leyes, aparece siempre de forma inquietante. Muchos de quienes propugnan la secesión serán aficionados al fútbol y tienen que ver como jugadores del equipo catalán forman la piedra angular de nuestra selección. En el caso de hoy, han desatascado con una jugada magistral un partido que amenazaba con acabar en empate.
La suma es positiva. Y el gran reto es demostrar que la unidad de nuestro país, la pertenencia de Cataluña a España es un factor positivo para los dos partes. Espero que hoy haya habido catalanes que hayan visto aumentada su autoestima al ver que jugadores entroncados en Cataluña han sido el factor definitivo para que España se estrenara en la Eurocopa con una victoria. Es cuestión de suma positiva.


Carlos Carnicero - El PP, Podemos y el huevo de la serpiente

06.06.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

No tengo duda de que Podemos es una criatura de laboratorio que ha crecido a caballo del descontento y la crisis, alimentado en los platós de televisión. Sus padrinos han sido el Partido Popular, que ahora reafirma su entusiasmo con la posibilidad del sorpasso practicando el complicado deporte de la polarización. También la guardia pretoriana mediática de José Luis Rodríguez Zapatero, que sigue siendo un conspirador en la sombra, con excelentes relaciones con el régimen de Maduro, como se está comprobando estos días.
Ahora las encuestas demuestran que el sorpasso es tan cierto que puede llegar a ser doble. Según el estudio publicado hoy por el diario El País, la intención de voto de Podemos alcanza el 25,6 por ciento. El PP se sitúa en 28,5 y el PSOE se queda en 20,2. Pero todo el mundo se fija en los casi cinco puntos que separan al partido socialista de Podemos y no se dan cuenta de los escasos 2,9 puntos que le quedan para ser la primera fuerza por encima del PP.
Nada extraordinario en que Podemos quiera ganar. Faltaría más. Quien prefiera esta opción tiene todo el derecho de votar por ella. Lo que no es inconveniente para que se puedan cuestionar sus orígenes, sus apoyos y su eclecticismo programático e ideológico.
Una democracia decide lo que eligen sus ciudadanos, independientemente de las consecuencias. La historia está llena de decisiones electorales que fueron traumáticas.
Pero quien engorda el huevo de la serpiente por mero interés electoral propio es también responsable de las consecuencias del apoyo ofrecido para que una fuerza antagónica perjudique a quien es su adversario.
Faltan pocos días. La responsabilidad del resultado del día 23 corresponde a los partidos para buscar el apoyo de los electores y a estos para decidir a quién se lo dan.
Los juegos de laboratorio electoral pueden tener consecuencias tóxicas y pronto se pondrá en evidencia las causas por las que, por primera vez en democracia, el presidente en funciones prefiere un debate entre todos los candidatos que también uno con el líder de la oposición. Mariano Rajoy prefiere a Iglesias que a Sánchez para ocupar el sitio de honor de la oposición en el parlamento. También tendrá que explicar por qué.


Carlos Carnicero - Entierran el partido de Pujol sin siquiera un responso

23.05.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Convergencia Democrática de Cataluña y su alianza con Unió Democrática fueron siglas respetadas durante toda la transición. Un catalanismo nacionalista respetuoso con la ley, dialogante e implicado en la gobernabilidad de España. Desde 1980 hasta 2003, el fundador del partido, Jordi Pujol, fue presidente de la Generalitat de manera ininterrumpida. Disfrutó de la hegemonía del nacionalismo catalán y durante sus mandatos el nacionalismo radical quedó paralizado sin relevancia política.
Ahora, los militantes de Convergencia Democrática de Cataluña han decidido enterrar este partido con casi cincuenta años de historia para sustituirlo con uno de nueva creación. La razón fundamental, casi única, es la corrupción que ha envuelto a esta organización empezando por su fundador Jordi Pujol, que tuvo que confesar la existencia de dinero oculto en paraísos fiscales. La práctica del llamado "tres por ciento" ha sido una fuente de financiación del partido constante y también ha enriquecido a un numero considerable de sus miembros. Era una especie de impuesto revolucionario que tenían que pagar al partido los empresarios que querían contratar con las instituciones de Cataluña.
En 2003 accedió a la presidencia del partido Artur Mas, heredero designado por Jordi Pujol, que ha conducido a CDC a posiciones radicales independentistas que han servido sobre todo para que Esquerra Republicana de Cataluña, ERC, le diera un sorpasso del que no ha podido recuperarse.
En las últimas elecciones autonómicas, CDC se presentó camuflado en una lista de unidad independentista de la que ni siquiera su líder, Artur Mas se atrevió a encabezarla. Tampoco consiguió la investidura y tuvo que ceder el testigo al actual president, Carles Puigdemón.
La corrupción que ha inundado a este partido y a sus líderes ha sido el elemento fundamental para hacerlo desaparecer pretendiendo eludir con un nuevo partido la herencia de corrupción que han dejado sus dirigentes.
Todo lo ocurrido en Cataluña es difícil de explicar desde parámetros políticos racionales. Ahora la fuerza dominante es Esquerra, pero también tienen un peso importante fuerzas antisistemas como la CUP y la franquicia catalana de Podemos. Es difícil explicar cómo el partido de la burguesía catalana, reconocida por su pragmatismo y su afán de entendimiento con el estado, ha visto enterrar a su referencia política.
Las encuestas demuestran que alrededor de la mitad de la población catalana es partidaria de la independencia de España. Los argumentos políticos y económicos para respaldar esta elección han sido sustituidos por meros impulsos emocionales sustentados por la pretensión de que el resto de España saquea fiscalmente a los catalanes y es el culpable de todas las desgracias.
Un nuevo partido no es suficiente para enterrar los inconvenientes del que sustituye. Es difícil pensar que un nuevo partido con esos antecedentes consiga la hegemonía de la que disfrutó durante tantos años. Y es todavía más difícil que en el hipotético caso de que quisiera, pudiera controlar la ola de radicalidad que han creado en los últimos años.


Carlos Carnicero - Podemos, IU y la obsesión de ganar.

09.05.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Ya no se habla apenas de proyectos políticos. Se han acuñado frases como "caballo ganador" al referirse al alquiler de un candidato, ajeno al partido, que pueda dar más votos. En época de Zapatero se utilizaron muchos "caballos ganadores". Algunos resultaron un fiasco: Miguel Sebastián ni siquiera recogió el acta de concejal. Felipe González contrató al juez Garzón y luego estuvo a punto de meter en la cárcel al presidente de gobierno.
Los independientes paracaidistas en circunscripciones con las que no tenían nada que ver abundaron. Incluso fueron ministros y todos abandonaron el escaño cuando dejaron de serlo.
Hubo un tiempo que los partidos tenían señas de identidad, proyectos y sueños. Los militantes no tenían tantos intereses personales como deseo de apoyar un partido para cambiar o gestionar la sociedad. Eso ya es historia. Y la historia del partido, su ideología y su programa eran lo más importantes. No se quería ganar a cualquier precio.
Pero no se trata de un vicio de los "viejos partidos". Los nuevos no han tardado en aprender estas triquiñuelas.
Podemos ha hecho cuenta de los votos que perderá en las próximas elecciones y ha hecho una OPA sobre Izquierda Unida.
Hay algunas joyas de lo que pensaba Pablo Iglesias, hace solo unos meses, del partido que lidera Alberto Garzón. Decía el líder de Podemos: "Sois unos cenizos. No quiero que cenizos políticos, que en 25 años han sido incapaces de hacer nada, no quiero que dirigentes políticos de Izquierda Unida, y yo trabajé para ellos, que son incapaces de leer la situación política del país, se acerquen a nosotros".
Ahora eso ya es historia. Quizá el más honesto ha sido Iñigo Errejón al hablar del pacto con Izquierda Unida. Ha dicho claramente que se trata de echar una mano para sacar más votos.
Creo que en todo caso se desprecia la capacidad del elector de ser dueño de su voto. Se supone que quien votó a Izquierda Unida apoyará el acuerdo en el que se funde con Podemos. Pero quien pudo apuntarse a caballo ganador en diciembre y se quedó en Izquierda Unida, ¿por qué iba a cambiar su voto ahora?

Está por ver si esa alianza funciona. Si suma más que resta. Pero en todo caso es un punto de inflexión, probablemente sin retorno, para Izquierda Unida, que ha decido unir su destino a quien tanto le despreciaba por un puñado de escaños.


Carlos Carnicero - El sorpasso y las posibilidades del PSOE

25.04.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID 24 (OTR/PRESS)

En política, las matemáticas no son una ciencia exacta. Hay muchos factores que pueden desarticular la suposición de que una coalición entre Podemos e Izquierda Unida sumaría matemáticamente los votos que las dos formaciones consiguieron el 20-D.
Algunas reflexiones:

Podemos es un recién llegado a la política. Sus resultados han sido extraordinarios, increíbles, gracias al desencanto generalizado con los partidos tradicionales. Los fenómenos políticos que eclosionan de una manera fulgurante necesitan tiempo para decidir si son un fenómeno efímero o llegan para quedarse. Tenemos algunos ejemplos. La llegada a la política de Silvio Berlusconi fue apabullante. Aupada por la desintegración de los tres partidos hegemónicos en Italia después de la II Guerra Mundial. La Democracia Cristina, el PCI y el partido socialista italiano. Ahora Berlusconi es una anécdota del pasado. Luego vino Beppe Grillo, que tampoco existe ya.
Un partido necesita el reposo de su propia historia y del tiempo. Los partidos comunistas fueron una sopa de letras a la que solo sobrevivió la marca genuina.
La novedad de Podemos fue su falta de historia, para bien o para mal. Solo se podían juzgar sus promesas, sus desafíos y su pretendida transversalidad. Ahora ha gestionado ayuntamientos y otras ínsulas de poder. Ya se les pueden juzgar por sus hechos y sus actitudes.
Izquierda Unida ha sido refugio de la izquierda tradicional. Quienes votaron a este partido el 20-D resistieron los cantos de sirena de Podemos. Desecharon la pretendida "nueva política". ¿Por qué se supone que si no votaron a Podemos el 20-D lo van a hacer ahora, con las siglas adobadas de Izquierda Unida succionada por Podemos?

Para el PSOE la amenaza del sorpasso puede convertirse en fortaleza. A su Izquierda no habrá dos partidos sino uno solo. Una lucha cruel para la hegemonía de la izquierda, sin matices ni componendas.
Hay algunos asuntos sobre los que tendrán que meditar los potenciales votantes que provengan de Izquierda Unida. El primero, el derecho a la autodeterminación, además con barra libre para todas las comunidades. Hay pocas cosas que sean más contrarias al ADN de la izquierda que la segregación de los estados. Quienes voten a Podemos sabrán claramente que apoyan esos postulados.
El cesarismo, el personalismo y la jerarquía que ejerce Pablo Iglesias en Podemos certifica el populismo de esa formación. Los antiguos votantes de IU tendrán que decidir si quieren adherirse el movimiento del jefe de Podemos.
En el PSOE el reto es dar credibilidad a una izquierda democrática posible. No es fácil. Hay algunas actitudes que han reforzado el liderazgo de Pedro Sánchez. Pero si el PSOE no se quita de encima el complejo frente a Podemos, difícilmente le podrá disputar el espacio de la Izquierda.
Es imposible extrapolar los resultados del 20-D porque el escenario será distinto en las nuevas elecciones. La campaña, corta e intensa, tendrá que escrutar el universo de indecisos, que son muchos. Solo nos queda esperar y observar hasta que conozcamos los resultados.


Carlos Carnicero - Quince días para volver a empezar sin que nada haya cambiado.

18.04.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

No estamos acostumbrados a vivir sin gobierno. La economía empieza a dar síntomas de cansancio. Faltan quince días para que se disuelvan Las Cortes y no existe el menor indicio de que se consiga un acuerdo para investir un gobierno.
Mariano Rajoy resiste el rosario de escándalos que asedian a su partido. Suelta lastre. Abandona a su suerte al ministro Soria a quien ni siquiera agradece Soraya Sáez de Santamaría los servicios prestados. Montoro es más cruel: "no puede ser ministro quien opera desde paraísos fiscales". Da por sentado que el ministro cesado utilizó las sociedades descubiertas en los papeles de Panamá.
El alcalde de Granada, detenido y puesto en libertad, no recibe siquiera el beneficio de la duda. Suspenden automáticamente su militancia y le piden la dimisión desde su propio partido. A partir de ahora no habrá piedad para ningún nuevo sospechoso de corrupción.
Hay apuestas sobre si Rajoy aguantará para ser candidato en las próximas elecciones. Dentro del PP se susurra pero nadie levanta la voz para cambiar de líder. Se insinúa una persecución desde el estamento policial y judicial. Aparentemente, en medio del desbordamiento de sus cloacas, los votantes del PP no le retiran su adhesión y anuncian que seguirán votando al partido aunque Mariano Rajoy siga siendo candidato.
Podemos se da una fiesta en el referéndum de sus militantes. El PSOE renueva sus movimientos internos para sustituir al secretario general. Solamente Albert Rivera consigue parecer consolidado, tal vez al alza.
Nadie es capaz de asegurar que unas nuevas elecciones cambian el escenario actual. Si no se consiguen acuerdos para una mayoría, podrían convocarse, transcurridos los plazos establecidos en la Constitución, otras nuevas elecciones. Y así, hasta el absurdo o el infinito.
La mayor incógnita es el grado de abstención y a quién perjudicaría una mayor abstención. Los partidos sopesan acortar la campaña electoral, conscientes de que son un martirio para los ciudadanos.
Llevamos años avisados de que el sistema político está en crisis. Los grandes partidos hicieron oídos hueros a las advertencias del desapego de la ciudadanía de la clase política. No ha habido una renovación política ni el PSOE ni en el PP. Los nuevos partidos que prometían un cambio profundo no lo han escenificado. Podemos presume de transversal pero es el más vertical y jerárquico de todos.
Faltan quince días para volver a empezar y no hay un solo síntoma de que el fracaso de los partidos para enhebrar los resultados de las elecciones les haya servido para aprender la lección. La abstención será la demostración de que el hartazgo de la ciudadanía sigue creciendo. No hay ningún dato para ser optimistas. Nos espera más de lo mismo.


Carlos Carnicero - Nuevas elecciones, ¿quién es el culpable?

11.04.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Ahora mismo, solo si el PP decidiera postular a otro líder para la presidencia de gobierno que no fuera Mariano Rajoy podría conseguirse que Ciudadanos votara a favor y PSOE se abstuviera. No sería fácil, pero sí la única posibilidad. Pero parece que Mariano Rajoy no está dispuesto en absoluto a entregar su cabeza como precio de evitar las elecciones.
Las elecciones están ya virtualmente convocadas. Los estudios demoscópicos no aclaran quien será señalado como culpable, pero sí que una nueva convocatoria es interpretada como un fracaso de la clase dirigente. Además, los indicios son que el resultado será parecido al actual, con el añadido de una mayor abstención.
Pedro Sánchez ha tenido una primera fase en la que la exposición mediática le ha consagrado como líder. Está por ver si su obstinación en conseguir un acuerdo a tres, con Ciudadanos y Podemos, no ha terminado por desgastarle. La maquinaria de Podemos, menos permeable a los medios tradicionales y con mucha influencia en las redes, trata de demostrar que ellos son la víctima de esta negociación fallida. Todos los demás le señalan como culpable.
Mariano Rajoy solo hace declaraciones. Hasta la fecha no se ha molestado siquiera en formular una propuesta de programa de gobierno dirigida a Ciudadanos y que además buscase una abstención socialista.
Tampoco hay consenso en el peso que tendrá sobre el culpable de las elecciones en las elecciones futuras. Las últimas encuestas publicadas estiman solidez en el voto del Partido Popular y un grado de incertidumbre en los apoyos a los demás partidos.
No es fácil determinar el papel del cansancio que una larga campaña electoral de hecho, desde el 2 de mayo al 26 de junio, podría tener sobre el electorado.
Los pronósticos son difíciles y los márgenes de variación sin ser importantes podrían determinar una precaria mayoría de la suma de PP y Ciudadanos.
Al final, una solución que nadie quería en forma de nuevas elecciones, demuestra que alguno o varios de los agentes políticos no han tenido nunca voluntad de llegar a un acuerdo.
En esta primera experiencia de la democracia española de constituir una mayoría a partir de la fragmentación del electorado, no cabe duda de que la clase política ha suspendido.


Carlos Carnicero - Elecciones, el comienzo de la cuenta atrás.

28.03.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

El domingo de resurrección ha cerrado el paréntesis político de la semana Santa. Queda poco más de un mes para que el día 2 de mayo se convoquen automáticamente nuevas elecciones si antes no se ha investido un presidente de Gobierno.
Por la derecha parece imposible un entendimiento entre el PSOE y el PP. De hecho solo ha habido palabrería de Mariano Rajoy que ni siquiera se ha molestado en presentar un proyecto de programa de gobierno que no sea el suyo. Las cuentas no dan tampoco para un pacto del PP con Ciudadanos, que sería bloqueado por el resto de la cámara.
Entre Podemos y el PSOE hay abismos que parecen insalvables. Y no solo el referéndum de autodeterminación encubierta de Cataluña. La franquicia vasca de Podemos ha aprovechado el Aberri Eguna para formular su alternativa soberanista en un intento de dar sorpasso vasco al PNV y pretender el gobierno de la autonomía. El conflicto entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón tiene raíces políticas profundas y no solo en las formas. Errejón quiere un partido transversal que no esté definido por eje izquierda derecha. Un modelo organizativo federal. Y una aproximación al PSOE para formar gobierno. El número dos de Podemos es muy crítico con el personalismo y las formas rudas que ha utilizado Pablo Iglesias en la negociación con el PSOE.
En medio de esta batalla, es muy difícil que en el partido morado haya consenso para un acuerdo con el PSOE para formar un gobierno de coalición o para apostar por una abstención que permita gobernar a los socialistas con Ciudadanos.
En los días que faltan hasta el 2 de mayo solamente el pánico de alguno de los actores al escenario de nuevas elecciones puede dar la sorpresa. Ahora mismo da la impresión de que todos los partidos están resignados a celebrar unos nuevos comicios.


Carlos Carnicero - Parálisis hasta después de la Semana Santa.

14.03.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Calma chicha en espera de nuevos vientos después de la investidura fallida de Pedro Sánchez. Todos los partidos se han conjurado en dejar pasar el tiempo hasta que el calendario se ponga rojo, vísperas del plazo para convocar elecciones. Mientras tanto las presiones se han hecho más sibilinas. Albert Rivera insiste en que no puede haber entendimiento con el PP mientras Rajoy siga al mando. Pedro Sánchez insiste en citar a Pablo Iglesias consciente de que la crisis de Podemos tiene su origen, entre otras cosas, en el desgaste del líder morado por la forma en que ha conducido el debate de investidura y su negativa a facilitar un gobierno del PSOE y Ciudadanos. En el fondo, lo importante es que los electores no culpen a cada partido de nuevas elecciones.
Los sondeos empiezan a coincidir en dos cosas para una nueva convocatoria. Podemos sería el perdedor, rodando hasta el cuarto puesto, mientras que Ciudadanos crecería en el estancamiento de PP y PSOE. Y que nadie es partidario de seguir con un parlamento bipartidista.
Los ciudadanos castigan a quien consideran que ha dificultado un acuerdo e insisten en que España ya no es bipartidista.
La Zarzuela espera en silencio. El Rey no encargará una nueva investidura si no se le presentan cuentas que la posibiliten.
El cansancio se nota en los medios y en la ciudadanía. Los líderes se están dosificando en sus apariciones públicas conscientes de que la sobre exposición puede quemar lo conseguido.
Falta algo más que cincuenta días para que finalicen los plazos para convocar una nueva elección. Y la Semana Santa es la frontera para nuevos guiños y nuevos movimientos. Se instala la sensación de que la repetición de elecciones es inevitable. Y también de que los nuevos resultados no traerán un cambio sustancial sobre los emitidos por los electores el pasado 20 de diciembre.
Probablemente la mayor presión cae sobre Mariano Rajoy y su continuidad como líder conservador. El PP, al menos formalmente, cierra filas con Mariano Rajoy. Pero ya es malo que el tema esté en el ambiente.
La novedad de la semana ha sido la ocurrencia de que el Gobierno en funciones no puede ser controlado por un parlamento que no le eligió. Aceptar esta tesis establecería que el gobierno no debe responder por sus actos. Finalmente, el acuerdo suscrito por la Unión Europea con Turquía será adoptado con acuerdo en el Parlamento.


Carlos Carnicero - O milagro de Sánchez o nuevas elecciones.

22.02.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Entramos en la recta final, en la hora en que todos los partidos tienen que confesar sus verdaderas intenciones. Se acaba el "show" y empieza la verdadera negociación. Dos meses para posturear y una semana para decidir.
Seguimos en una situación compleja. Mariano Rajoy está noqueado por su propio partido. La jugada/dimisión de Esperanza Aguirre le ha señalado la puerta de salida de la política. El insiste en pretender una investidura imposible si fracasa Pedro Sánchez. Y también en que será el candidato en unas hipotéticas elecciones. A pesar de su enorme capacidad de resistencia, Mariano Rajoy ya está liquidado políticamente.
Las últimas encuestas están cambiando las tendencias del 20-D. Con todas las cautelas señalan un debilitamiento del PP, una ascensión importante de Ciudadanos, moderada para el PSOE y el declive de Podemos. Se invierten los pronósticos que establecían que los beneficiarios serían el PP y Podemos.
El PP, según estas hipótesis, pagaría factura por la corrupción. Y todavía puede haber más noticias en los próximos días. En buena lógica, al partido que todavía lidera Mariano Rajoy no le convienen los comicios. Quizá sea a quien más pueda perjudicar una nueva convocatoria. Necesitaría tiempo para un lavado profundo, no solo de caras, para recuperarse del deterioro que disfruta.
Albert Rivera ha consolidado su imagen de hombre tranquilo, generoso y responsable. Ha demostrado su voluntad de llegar a acuerdos razonables a la izquierda y a la derecha. Incluso los vetos de Podemos le han consagrado como dueño del centro. Le puede dar un buen bocado al PP si hay elecciones.
Pedro Sánchez ha logrado mantener la iniciativa durante las últimas semanas. Si fracasa, siempre podrá esgrimir que lo ha intentado hasta el final y que se ha encontrado con la intransigencia de Podemos. Ya no figura en lo alto del ranking de perjudicados por unos nuevos comicios. Y parece poco probable que el PSOE se dé el lujo de buscar un nuevo candidato. Susana Díaz ha interiorizado que no se puede ausentar de la presidencia de la Junta de Andalucía.
Podemos se ha retratado en la imagen proyectada por Pablo Iglesias en las últimas semanas. Ansiedad de poder, obsesión por controlar el nuevo gobierno en sus partes más sensibles. Ha dejado claro que para él la democracia es un trámite y que necesita métodos de control férreos para imponer sus tesis. Su obsesión por reclamar lo imposible para él mismo le sitúa en un punto en que solo los seguidores más fanáticos siguen confiando en él. Podemos tiene importantes crisis en Madrid, Cataluña, Galicia, País Vasco y Rioja. Las discrepancias en la amalgama que lo compone empiezan a ser muy evidentes.
Solo hay a la vista una posibilidad para evitar nuevas elecciones. Que Podemos o PP o los dos se abstengan en la segunda votación de investidura de Pedro Sánchez.
En el PP empiezan a abundar quienes piensan que el mal menor sería permitir la investidura de Sánchez y someterle a un estrecho marcaje en el Senado y también en el Congreso. Lo presentaría como un acto de responsabilidad para evitar un vacío de gobierno hasta el mes de octubre. Y empezar con la renovación para celebrar un congreso casi de refundación.
Los próximos días, obligatoriamente, se tiene que clarificar la situación. El próximo fin de semana, el PSOE, si persiste en la investidura, tiene que celebrar el referéndum entre sus militantes. Y el día 2 se celebrará la sesión de investidura. Ya no queda tiempo para shows televisivos.


Carlos Carnicero - La dimisión de Aguirre organiza el funeral de Rajoy.

15.02.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Siempre he pensado que Esperanza Aguirre no ha dado en su vida una puntada sin hilo. A estas alturas, un poco tarde, asumir sus responsabilidades políticas por la corrupción en el PP de Madrid determina la necesidad de que Mariano Rajoy asuma sus responsabilidades por todos los escándalos políticos que le han rodeado. Desde Gürtel hasta los epicentros de corrupción en Valencia; de la destrucción de los ordenadores a los abrazos públicos a Rita Barberá, a Jaume Matas y a Luis Bárcenas.
Esperanza Aguirre ha encendido la mecha de la implosión del Partido Popular de Mariano Rajoy. Su dimisión señala el camino de salida de todo el equipo íntimo de Mariano Rajoy y de la renovación del Partido Popular.
Determina también y confirma que sería un suicidio político que este Partido Popular concurriera a unas elecciones inminentes bajo el liderazgo de Mariano Rajoy. Ahora, el PP tiene que elegir entre impedir nuevas elecciones, favoreciendo una investidura del PSOE con Ciudadanos, o atreverse a afrontar los comicios en una de las peores circunstancias posibles.
La dimisión de Aguirre es el último acto de una larga guerra contra el actual presidente del PP y de Gobierno. Se ha retirado de la política con un gesto que puede honrarle pero que es una puñada fatal para Rajoy.
Los próximos días van a ser de una intensidad política estresante. Impensable que Mariano Rajoy cumpla su compromiso de intentar una investidura en estas circunstancias. Pedro Sánchez agotará las posibilidades de un entendimiento que para mi es imposible con Podemos. Y la última baza, extraordinariamente difícil, sería un acuerdo del PSOE con Podemos para jugarse todo a que el PP prefiera obtenerse que condenarse a ir a las urnas.
Nos esperan unos días o semanas apasionantes, en los que los líderes tendrán que demostrar si tienen nervios de acero.


Sábado, 25 de junio

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