Opinión

Carlos Carnicero - Andalucía, una encuesta de verdad.

16.03.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Andalucía es una foto fija que asegura que la derecha no ganará en mucho tiempo. Hay algo que no se entiende de Andalucía. Con todos los defectos, algunos propios de un sistema clientelar, ha conseguido el milagro de transformar una sociedad eminentemente rural controlando el trasvase, la emigración, del campo a la ciudad. El punto de partida cuando comenzó la transición era muy deficitario de otras regiones de España, adobado por una densidad de población que era ventaja e inconveniente para la modernización.
Históricamente fue tierra de huida. Los andaluces tenían que irse a Cataluña, al País Vasco, a Suiza y Alemania. No había ni trabajo ni futuro. No había empresarios emprendedores por razón de que la oligarquía andaluza era parasitaria del campo, le sacaba la sangre a la tierra y a los braceros y los beneficios los invertía fuera de la región. Hay una memoria histórica del capataz a caballo, al amanecer, en la plaza de los pueblos, señalando a los braceros para designar a los elegidos para una peonada.
La modernización ha sido un proceso lento y complicado. Y todavía no se vislumbra una transformación en la clase empresarial andaluza que le permita un modelo de crecimiento que la homologue con las nacionalidades más pujantes de España.
El PSOE fue superado por el PP en las últimas elecciones autonómicas, pero sin que la derecha fuera capaz de aglutinar una mayoría de Gobierno. El próximo domingo, Susana Díaz se enfrenta por primera vez a las urnas. Su estadía en el Palacio de San Telmo fue producto de un acto de investidura una vez que el presidente Griñán abandonara el cargo, para despejar las responsabilidades políticas inherentes al escándalo de los ERES.
Aún cuando el PSOE obtenga menos votos que en los anteriores comicios, según pronostican las encuestas, volverá a ganar en la comunidad autónoma y tendrá que buscar pactos que den estabilidad al gobierno.
El cuadro final de las elecciones del próximo domingo está abierto. Los pronósticos determinan la presencia de por lo menos cuatro partidos con representación parlamentaria. Podemos y Ciutadans obtendrán plaza en el parlamento.
Después de más de seis meses de encuestas electorales que auguran el cambio profundo del mapa político español, las elecciones de Andalucía serán la encuesta definitiva que permitirá establecer vaticinios más precisos sobre un año electoral en el que se celebrarán elecciones autonómicas y municipales, autonómicas catalanas y finalmente generales.
La eclosión de Podemos en las últimas elecciones europeas ha generado una expectación enorme sobre esta formación. Las encuestas le sitúan concienzudamente al alza. Hasta determinar que puede ser la primera fuerza política a costa, fundamentalmente, del PSOE e Izquierda Unida. Los resultados que obtenga Podemos en Andalucía nos facilitarán la lectura de futuro próximo de esta agrupación.
Ciutadans fagocitará una parte importante de UPyD y le dará un buen mordisco al PP, cuya torpeza en el intento de descrédito de Albert Rivera, se ha convertido en boomerang contra él mismo. Rafael Hernando, un político con vocación de ocurrente y gracioso sin cualidades para ello, le ha facilitado cheques en blanco al partido de Rivera.
También hay que estar pendiente del resultado del PSOE. Ganar, y ganar bien, permitiría al PSOE colocarse de nuevo en el visor electoral de toda España. Podría ser el punto de inflexión del PSOE de Zapatero y Rubalcaba en su declive y estancamiento. Y, paradójicamente, una victoria holgada de Susana Díaz sería un balón de oxígeno para el aspirante Pedro Sánchez que ha sufrido ataques insólitos dentro de su partido.
Para Rajoy también es importante el volumen de la derrota de su partido en Andalucía. Un mal resultado sería un mal pronóstico para las inmediatas elecciones municipales y autonómicas, donde el PP se juega la hegemonía electoral.
La noche del próximo domingo convida a permanecer atentos al recuento de Andalucía porque será la primera encuesta creíble del mapa político español.
Retales.
1.- Zapatero no se resigna a quedarse quieto. Y cada vez que se mueve convoca la actualización del rechazo que genera en la opinión pública. No tengo noticias precisas de en qué andan metidos el expresidente de Gobierno y sus viudas. Me refiero a los barrosidos, esa pléyade de colaboradores que se hicieron ricos a la sombra de Zapatero y que ahora intentarán utilizar las influencias del expresidente para expandir sus negocios. Me voy a poner a investigar en qué andan Miguel Barroso y sus mariachis.
2.- El PSC se hunde y no se cansa de cavar. El socialismo catalán no toca fondo. Ha conseguido el dudoso mérito de pasar de ser la primera fuerza en Cataluña en elecciones generales a la irrelevancia política. Y no se vislumbra ningún proceso de renovación o refundación. Con el independentismo en descenso, la eclosión previsible de Podemos y Ciutadans asegura cuarta plaza en el hit parade catalán. El PP y el PSC van a contar poco en el futuro.


Carlos Carnicero - El dedo del dios Rajoy.

09.03.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

La humillación es el peor de los castigos psicológicos porque sitúa a la víctima en el ojo de todo el mundo. El humillado soporta la mirada de quienes necesariamente le pierden una parte de respeto. Mariano Rajoy no oferta disimulos cuando necesita o quiere humillar a un subordinado.
El proceso de designación de los candidatos del PP en Madrid ha sido especialmente humillante y todavía no ha terminado. El presidente del PP y del Gobierno anunció los candidatos al ayuntamiento y a la comunidad de Madrid coincidiendo en el tiempo con nuevas noticias sobre el ático que Ignacio González tiene en Marbella. Esas noticias antiguas de irregularidades nunca demostradas, erosionaron la imagen del actual presidente de la Comunidad y desataron especulaciones sobre si finalmente sería candidato. En ese clima, que había puesto a González en la picota, se ha producido el sobresalto de la designación de Cristina Cifuentes en la disputa de la comunidad.
Los designios de Rajoy tienen lógica demoscópica. Una vez defenestrado Tomás Gómez, en un acto excepcional para evitar que el PSOE rozará el ridículo en la carrera por la presidencia, la aparición de Angel Gabilondo en la candidatura del PSOE descuadró las cuentas de Pedro Arriola, feliz con la posibilidad de un nuevo duelo entre Esperanza Aguirre y Tomás Gómez.
Cristina Cifuentes, probablemente, es la dirigente del PP que menos rechazo genera entre los que no pensaban votar al PP. La actual delegada del Gobierno en Madrid tiene voluntariamente un perfil bajo. No ha mostrado deseo ni inquietud por ocupar plaza electoral. Y con los años se guardan siquiera las formas. Mariano Rajoy no se ha molestado en disponer la liturgia en circularizar ocupar plaza eleños y la experiencia acumulada ha madurado políticamente.
Todo lo anteriormente expuesto se produce en un clima de deconstrucción del sistema de partidos. Las encuestas indican que el bipartidismo se ha multiplicado por dos, con fuerzas emergentes que están en empate técnico con los grandes partidos tradicionales.
La novedad que esperaba la ciudadanía está representada por Albert Rivera y Pablo Iglesias. El primero genera deseo porque está tocando una partitura afinada de esperanzas, de nuevas situaciones. El líder de Podemos reúne a la frustración y al rechazo. Y ese combustible necesita de las dosis de realismo que Rivera ya ha puesto en circulación.
¿Por qué Rajoy oferta sin disimulo su cesarismo? Eso indicaría, porque Rajoy no da puntada sin los hilos de Pedro Arriola, que en el vademécum de descontentos de los ciudadanos con los partidos, no pesa tanto, todavía, la exigencia de democracia interna.
No se guardan siquiera las formas. Mariano Rajoy no se ha molestado en disponer la liturgia de una reunión de la dirección del partido para dar formalidad a los nombramientos para que adquirieran cierta imagen de elección democrática. No le hace falta. Se puede colegir que Rajoy necesita ejercer su mando omnímodo. Y que ahora se dispone a desmontar el monopolio de poder que tiene Esperanza Aguirre que se ha apresurado a revolverse contra esa posibilidad.
Los pronósticos electorales no pueden ser más apasionantes. Cuatro partidos separados por una distancia máxima de cuatro puntos.
Sostengo que las encuestas actuales tienen muchas intenciones ocultas. Son, en muchos casos, la ocasión de desahogo de quienes son preguntados para expresar un estado de ánimo que no es necesariamente una intención de voto.
El proceso electoral de Madrid promete ser arrebatador. Angel Gabilondo, sin que probablemente él lo sepa, es la reencarnación actualiza de don Enrique Tierno Galván. El viejo profesor elevo la condición de Madrid a ciudad culta, atrevida y abierta. La caspa que ha esparcido el PP sobre la capital de España merita una oferta de renovación que el tándem Carmona&Gabilondo pueden desatar.
La cuasi desaparición del partido de Rosa Diez, la eclosión de Ciutadans y Podemos pueden motivar una exigencia de transparencia y participación en los militantes.
Tengo la impresión de que vamos a ser testigos de un gran proceso de transformación de los sistemas políticos. Las redes sociales van a imponerse. Los militantes podrán participar -en algunos casos ya lo hacen- a través de consultas en las redes. Y la democracia se va a acercar a los ciudadanos como nunca antes había ocurrido.
Pedro Sánchez se ha adelantado con una propuesta importante porque es el anuncio a la renuncia de una parte importante del control de su partido. Si las listas se desbloquean y personalizan, las oligarquías de los partidos perderán el poder que hasta ahora ejercían. En ese escenario de listas abiertas, Mariano Rajoy ya no podrá ejercer el poder y manejar la humillación con el desparpajo que lo hace ahora.


Carlos Carnicero - Pedro Sánchez se consagra como líder del PSOE.

02.03.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

El debate del estado de la nación, por su naturaleza y su formato, favorece al presidente de Gobierno. Lleva la iniciativa, no tiene límites de tiempo y se puede dar el gusto de contestar en cualquier momento. Hasta ahora, no había un solo líder de la oposición que hubiera salido airoso de su primer encuentro con un presidente en el debate del estado de la nación. Josep Borrell, un político preparado y dialéctico, perdió claramente su encuentro con José María Aznar.
Para el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, el debate era una oportunidad pero también un riesgo que podía haberlo liquidado antes de consagrarse en su propio partido. Ha salido airoso e, incluso, las encuestas le han dado ganador sobre el presidente Rajoy.
Mariano Rajoy carece de inteligencia emocional. Sigue los dictados estrictos de su asesor Pedro Arriola. Y lo que le había encomendado el gurú del Partido Popular fue el triunfalismo. Un solo mensaje: "La crisis ya ha pasado y estamos en la senda del crecimiento gracias a las políticas de este Gobierno". "Nuestra mayor victoria en política social ha sido evitar el rescate".
El presidente no se salió del guión. Podría haber hecho ese discurso, adobándolo de una mención explicita a los sacrificios que ha realizado la mayor parte de la población. Podía haber pedido un acto de confianza a los millones de españoles que no ven ni han sentido esa salida de la crisis. Se podía haber acordado de los desahuciados, de los que han quedado en la cuneta, de los que no tienen esperanza. Pero Mariano Rajoy es incapaz de ese guiño a los perdedores porque quizá no tiene una percepción de la situación de tantos ciudadanos. Dio la impresión de que vive en una capsula de cristal y de estar solo con triunfadores.
Puestas así las cosas, en un discurso inicial que parecía el de un consejero delegado de una compañía llamada España, el presidente se regocijó en estadísticas que le dan la razón en la macro economía. Y ahí se plantó, con unos anuncios pre electorales que ya habían sido anunciados en otras ocasiones. Ocultó lo que no le interesaba y cedió el turno al líder de la oposición.
Pedro Sánchez estuvo demoledor y brillante. Su objetivo claro era convencer a los suyos de su capacidad de liderazgo. Y demostrar que como nuevo líder del PSOE se podía ganar el derecho a ser escuchado por sus posibles electores. Romper la demoledora inercia de que este partido centenario habría llegado a su decadencia. A partir de ahora, Pedro Sánchez puede crecer como alternativa al gobierno de Rajoy.
Agarró Pedro Sánchez la situación de España a la que hizo una autopsia clara, contundente y detallada. Manejó los papeles con soltura y demostró que tiene una oratoria y una capacidad dialéctica como un gran líder. Tuvo momentos brillantes, como cuando definió la situación laboral de los españoles en función de su edad. Logró demostrar que la España que retrató existe y que la que dibujó Rajoy es una ensoñación electoral.
El presidente del Gobierno salió tocado a la réplica. Y tiró de manual: la herencia recibida. Tres años y medio después de llegar al gobierno, ese disco está muy rallado y ya no se oye ni la música. Luego, Rajoy descalificó a su adversario al que lo más bonito que le dijo fue "patético". No hubo argumentos en la bancada del Gobierno, solo descalificaciones y ese cansino sonsonete de lo malos que fueron los socialistas en un gobierno pasado en el que no estuvo Pedro Sánchez ganó en una encuesta hecha por institución oficial. Logró la proeza de que contra el reglamento le llevó el pulso al presidente de Gobierno.
Quienes intentan torpedear al secretario general del PSOE desde su propio partido lo tienen más difícil. Queda por saber si Susana Díaz le dejara espacio en la campaña andaluza. Será difícil que la candidata andaluza sea cicatera con el secretario fortalecido por el debate de la nación.
Como si sus tiempos fueran calculados, Sánchez llegó al debate después de haber dado un golpe de autoridad en Madrid. Nadie ha pestañeado por la cabeza de Tomás Gómez. La candidatura de Angel Gabilondo ha sido aprobada por las bases del partido sin que los antiguos partidario de Gómez hayan demostrado rechazo. Rey muerto, rey puesto. Las expectativas electorales del PSOE en Madrid han crecido diez puntos con el nuevo candidato. Y, ahora, fortalecido por ese gesto y por el debate, el secretario general puede tomar las riendas del partido. Está vivo.
Pedro Sánchez tiene la patata caliente de la imputación de los expresidente de Andalucía Chaves y Griñan. Ha ganado tiempo porque no irán a declarar hasta después de las elecciones andaluzas y municipales. Pero le ha debilitado la triquiñuela de que la imputación de los ex presidentes andaluces no es tal.
Si como anuncian los pronósticos el PSOE gana en Andalucía, esa victoria será un punto de inflexión en la observación que los ciudadanos hacen del PSOE. Si consigue arrebatar al PP ayuntamientos importantes, tal y como predicen las encuestas, su posición se consolidará de cara a las próximas elecciones generales.
Sánchez está potenciando su imagen internacional. Le queda por definir su estrategia contra Podemos. Pero esa es otra reflexión que hay que realizar.
Al PP le ha salido un grano serio con la ascensión de Albert Rivera. Todo indica que le ha dado un mordisco por el centro al Partido Popular. Y la carrera de Ciutadans parece que solo ha comenzado. Está en estado de gracia.
Mariano Rajoy tiene que tomar en las próximas semanas decisiones importantes. Designar candidatos claves en las municipales y autonómicas. La elección de candidatos en Madrid es peliaguda. Elegir a Esperanza Aguirre tiene muchos riesgos. Es una imagen del pasado que recuerda demasiado los episodios de corrupción. Quizá tenga ventajas, pero tiene muchos riesgos, sobre todo ahora que Tomás Gómez, a quien Esperanza Aguirre había tomado la medida, ya no está en circulación.
Hay indicios de que Podemos está en recesión. Ya no es novedad y los episodios de irregularidades entre los líderes de ese partido han dinamitado su estado de gracia. En la medida de que Podemos tenga que concretar sus propuestas, también se hace más vulnerable.
Pienso que la batalla electoral está más abierta que hace unas semanas. Quien ocupe el segundo puesto en las próximas y consecutivas elecciones tiene posibilidades de dar un empujón hacia abajo a quien ocupe la tercera plaza.
La mejor noticia es que ahora hay más incertidumbre. Y esa es una buena noticia para la democracia porque demuestra que la disputa política en España está abierta.


Carlos Carnicero - Nervios electorales en Madrid.

23.02.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Angel Gabilando es un catedrático que tiene la síntesis entre la metafísica y la vida cotidiana bien sincronizada. Apreciado por sus alumnos, cercano en el trato personal y con capacidad de imaginar el futuro. Es la esperanza blanca de que el PSOE no se diluya como un azucarillo en la capital de España. Creo que puede ser un Enrique Tierno Galván con menos dosis de narcisismo. Y puede significar el espejo en el que se miren nuevas generaciones de políticos que han respirado la vida profesional al margen de las costuras estrechas de los partidos.
Todavía no sabemos si Esperanza Aguirre será un remake de sí misma. O si hay otro tapado en la cabeza de Mariano Rajoy. Ejercicio, exhibición de poder de Mariano Rajoy, que no solo elige a los candidatos en la soledad de su mando sino que además los humilla haciéndoles esperar hasta el último minuto.
El enigma son el alcance real de las encuestas. Obsesión de los últimos meses. Los sociólogos las encargan una y otra vez y las escudriñan mientras las cocinan para que se acerquen a un sabor aceptable. La primera conclusión que se hace inamovible es la ingobernabilidad de los nuevos escenarios post electorales. Sopa de letras en ayuntamientos y en comunidades autónomas. La esperanza de los dos hasta ahora grandes partidos es que la gestión y la cercanía de los candidatos locales les permita ocultar las siglas de sus partidos y atraer a sus electores.
Pero hay miedo. Sobreactuación sobre Podemos. Se buscan facturas, indicios, corruptelas. Tengo para mi que muy pocos españoles soportarían el microscopio electrónico sobre sus conductas personales porque España es un país de picaros. La corrupción tiene un componente muy importante de oportunidad. Y los hechos demuestran que muchos ciudadanos que tienen la oportunidad de aprovecharse vulnerando la ética y la legalidad lo hace en la escala que les es posible.
Darle caña a Podemos forma parte del espectáculo mediático de los grupos que dependen de la audiencia. Primero fue la fase de conocimiento de que esta formación era un nicho de mercado televisivo. Y cuando no ha quedado más remedio han cambiado la exaltación por el linchamiento.
Estaba cantado que Tania Sánchez no trabajaba para Izquierda Unida sino que estaba sincronizada políticamente con su compañero sentimental. Pero era "machismo" evidenciar esa realidad. Ahora Tania Sánchez ya se ha destapado y busca la fórmula para que parezca aceptable su aterrizaje como candidata de Podemos en la comunidad de Madrid.
Estamos en universo dinámico, imposible de predecir cada acontecimiento que ocupa el espacio del anterior. Todavía hay muchas investigaciones policiales y judiciales en marcha. Y no se puede calibrar el peso de las noticias en el instante que se conocen.
Nervios en Madrid, porque España es un país focalizado en el centro. Es radial y todos los caminos conducen a Madrid.
Los nacionalismos clásicos van a ser los más perjudicados, porque el mapa político del bipartidismo imperfecto se completaba con unos nacionalismos periféricos a los que se les podía comprar con traspaso de competencias y compensaciones puntuales por sus apoyos al gobierno de la nación.
No hay muchas ideas nuevas. Mariano Rajoy, siguiendo al pie de la letra los augurios y las consignas de Pedro Arriola, se refugia en el crecimiento macro económico objetivo que no desparrama beneficios en la calle. Hierático, como siempre, conocedor de la pócima celta de que dar información y tomar decisiones públicas es perder poder, se calla mientras espera la llegada del Tour de Francia que es lo único que le proporciona verdadero placer. Mariano es la síntesis perfecta de la introspección personal.
El PSOE busca quien le escuche. Todavía no aspira a convencer, se limita a tratar de garantizar su existencia. Los resultados andaluces pueden ser la tabla de salvación de Pedro Sánchez, que convertirá la animadversión de Susana Díaz, si gana, en su amuleto.
Ciudadanos le está arrancando la sonrisa impostada a Rosa Diez, y de Podemos solo queda por saber cuantos de quienes disfrutan con su existencia estarán dispuestos a votarles para castigar al PP sin tirar su voto a la papelera.
Nervios en Madrid de cambio de época y de régimen. Como los procesos de cambio profundo son esencialmente impredecibles, la sabiduría de los sociólogos solo se atreve a concretar que todo es posible.


Carlos Carnicero - Tomás Gómez, sobre todo un síntoma.

16.02.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Los partidos tradicionales están sumidos en una profunda crisis que es existencial. Si no rectifican, seguirán una pendiente peligrosa hacia su desaparición o serán sustituidos por quienes se atrevan a modificar unos comportamientos y unos intereses que son, sobre todo, particulares, de élites y oligarquías con compromisos con poderosos sectores económicos de las que quieren extraer rentas y beneficios.
César Molinas ha publicado un excelente libro, "qué hacer con España", editorial Destino, en el que analiza el proceso de creación de los partidos políticos a partir de la transición y su transformación hasta llegar a la crisis actual.
Lo sucedido en Madrid con la destitución manu militari de Tomás Gómez es paradigmático del proceso endogámico de los partidos y de la primacía de los intereses particulares y de las elites. El ya ex secretario general del PSM llegó a liderar su partido en un acto personal de designación de José Luis Rodríguez Zapatero que se saltó todos los procedimientos en ese acto. Luego vino una formalización ritual de una decisión personal. Podría decirse a Tomás Gómez, como en la Biblia, "el señor me lo dio, el señor me lo quitó; bendito sea su santo nombre". Un secretario le regaló el cargo y otro le quitó el juguete. En medio, una historia típica del sistema de partidos que tenemos y de la organización de castas y oligarquías alrededor de las autonomías.
Los socialistas madrileños llevan dos décadas alejados del poder. Cuando lo obtuvieron, la conexión entre mafias económicas con intereses locales y el Partido Popular le arrancó a Rafael Simancas la presidencia de Madrid.
El proceso posterior es sencillo. Llegó Gómez, obtuvo su cuota de renta en procesos como Caja Madrid, invirtió como un desaforado en el tranvía de su pueblo y redujo el partido a la mitad de los militantes, al grito de "pocos, pero fieles".
Electoralmente, la época de Tomás Gómez al frente del partido ha sido una pendiente continua hacia la irrelevancia. En honor a la verdad, a Gómez le devoró siempre Esperanza Aguirre. Y los pronósticos para las próximas elecciones eran sencillamente catastróficos. Y, en eso, llegó Pedro Gómez y mandó parar.
Madrid es un punto negro en la geografía del PSOE. Pero no es el único problema que se ha creado en la transformación del partido en un universo de taifas creadas alrededor del poder autonómico. La tecnología de promoción de élites a partir de la perversa formación en Juventudes Socialistas ha generado profesionales de la política, sin vida profesional al margen del partido y con una querencia irresistible a blindarse en ese poder obtenido. Sencillamente se aferran a sus cargos porque es su único sistema de vida.
Llegado el punto, lo importante no es ganar, sino permanecer en el puente de mando del partido esperando la oportunidad de obtener poder institucional. Los instrumentos de esta depravación han sido unas instituciones autonómicas sobredimensionadas, perfectas para el clientelismo y la colocación de los sumisos; el poder económico que le dio a los partidos la gestión urbanística combinada con el control de las Cajas de Ahorros, que han terminado por explotar a causa de ese clientelismo y, por último, la pérdida de unidad de los partidos y la consolidación de los barones territoriales como verdaderos y todopoderosos administradores del poder. Si el líder máximo quiere permanecer, tiene que pactar con los barones.
La autonomía debería ser, sobre todo, una manera de acercar y permitir el control de los ciudadanos sobre las instituciones. En realidad se ha convertido en la forma de secuestrar la soberanía nacional para intereses particulares y de grupos. El líder da una consigna y la maquinaria del partido responde. No interese la meritocracia sino la subordinación aunque sea de los mediocres. Quien obedece, progresa.
En el Partido Popular las cosas no están mejor. Plagado de corruptos gestores locales y municipales, se preserva la voluntad del líder máximo gracias a un cesarismo que ni siquiera mantiene las formas.
Mariano Rajoy exhibe su poder personalismo incluso demostrando que no solo nombra a los candidatos sino que además tienen que pasar por la humillación de la incertidumbre. Esperanza aguarda el resultado de un partido en el que ni siquiera se le permite jugar.
Las heridas producidas por estas enfermedades de los partidos están en el epicentro del misterioso crecimiento de Podemos. Eso de momento, porque las élites de este partido también funcionan como casta. Y han empezado el proceso de desalojar a quienes no sean sumisos.
Las consecuencias son sobre todo en el abandono de los electores. Y, hasta ahora, los grandes partidos no han reaccionado. Por una razón muy simple que es una ecuación de naturaleza matemática. Para salvarse mediante una transformación que les permitiera recuperar la legitimidad ante la sociedad tendrían que hacerse el harakiri. Destruir sus entramados de control y de poder. Abrir las ventanas de espacios irrespirables para la vida democrática. Traspasar el control con limpieza a los militantes. No lo pueden hacer porque la resultante sería un partido en el que no tendrían espacio. Perderían todo su poder. Y están dispuestos a una eutanasia lenta para que el poder que ejercen, aunque cada vez sea menor, no se pierda para siempre.
Hay una vieja y excelente novela en la que un grupo de militantes se vigilan tanto entre sí, en un proceso, que termina depurando a todos menos a dos. Por supuesto, al final pactan.
Hay que esperar a ver si Pedro Sánchez quiere algo más que controlar un partido que se le escapa. Los feudos más poderosos le quieren limitar. Prefieren que pierda el PSOE Con tal de que no gane Sánchez y se consolide para por lo menos una década.
El caso de Susana Díaz también es de manual. Hija de las juventudes socialistas, fue designada para suceder a quien se tuvo que ir a todo correr. Y ahora Susana calcula sus posibilidades camino de todo el poder de la presidencia de España. Nada nuevo.
Si Sánchez quiere salvar al PSOE de su irrelevancia tendrá que seguir sulfatando el partido en cada rincón de España. Pero no para sustituir un control por otro. Para generar un nuevo PSOE del que sean dueños, de verdad, sus militantes. ¿Será posible?


Carlos Carnicero - Ahogados por las encuestas.

09.02.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Podemos se ha situado en el centro del escenario, con los focos pendientes de sus movimientos. Aparecen agujeros negros, como los impuestos que no pagó Monedero, o las espantadas de Tania Sánchez que ha abandonado Izquierda Unida para buscar un camino directo a Podemos.
Las encuestas dictaminan que los votantes de Podemos quieren el castigo a los otros partidos. Es un voto reactivo, desafecto con la ideología y muy permisivo. No quieren que se les caiga demasiado rápido la utopía. No quieren ver los inconvenientes ni creen en recetas que no conocen. Y el Partido de Pablo Iglesias modula su discurso para no espantar a casi nadie. Se expande y se consolida.
Hay una verdad sociológica robustecida en los tiempos de incertidumbre. Ningún escenario es descartable porque las mutaciones son imprevisibles. Parece claro que el sistema bipartidista es cosa del pasado. Salvo que uno de los dos grandes partidos desaparezca. Torres mucho más grande se han precipitado en el vacío.
Mariano Rajoy ejerce de don Tancredo. Ve el toro en la plaza y se queda quieto para ver si consigue pasar desapercibido. Todavía no ha desojado la margarita de Esperanza Aguirre, en un gesto de autoridad o de indecisión. Las grandes plazas están en venta. No hay pronostico distinto de la imprecisión.
Quien peor lo tiene es el PSOE. Las viudas de Zapatero, como dice Joaquín Leguina, trabajan en la sombra, segando la hierba bajo los pies de Pedro Sánchez. A los Barroso no les ha secado el apetito de poder conseguir ser millonarios. Esa es la verdadera herencia de Zapatero: la destrucción.
Andalucía se ha convertido en la esperanza blanca del PSOE. Susana Díaz tiene una posibilidad de ganar porque Podemos no tiene cara en la comunidad y el candidato del PP está todavía por hacer.
Si en Marzo el PSOE tiene un buen resultado en Andalucía volverá a ser visible y podrá ser escuchado en el resto de España. Si Andalucía inaugura el efecto real de Podemos y se vuelve ingobernable, el tablero habrá saltado antes de las municipales.
Las encuestas detectan tendencias pero no garantizan resultados. Menos en tiempos de volatilidad, incertidumbres. Ya no quiero leer más encuestas. Me quedo tranquilo esperando los primeros resultado, con la sensación de asistir al misterio de la historia de que las cosas que pueden suceder terminan por ocurrir. No hay nada nuevo. Los grandes cambios producen grandes mutaciones. Y en eso estamos.


Carlos Carnicero - La encrucijada de Merkel y Tsipras.

02.02.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

El caldo de cultivo de Syriza ha sido la política de austeridad impuesta por el directorio alemán de Angela Merkel. Con efectos catastróficos en Grecia, las recetas impuestas por la Troika han agravado el problema en vez de solucionarlo.
Barack Obama ha dejado en evidencia la política de austeridad europea. Estados Unidos entra en una nueva dimensión, con el dólar por las nubes, gracias a las inyecciones de dinero público para relanzar la economía. Justo la antítesis de las recetas que Mérkel se ha empeñado en imponer en este viejo continente. Europa es cada vez más irrelevante en la política mundial. Recoge los frutos del nuevo nacionalismo alemán. Los intereses de Alemania, su hegemonía ejercida sin disimulos, ha sido la prioridad de la canciller. Francia, que podía haber sido el contrapeso del poder de Mérkel no lo ha podido ejercer, sumida en una crisis que no es solo económica, y con François Hollande, que ha pasado a ser la esperanza de la socialdemocracia europea a la imagen convexa de un espejo en el que nadie se quiere ver reflejado.
Europa ha entrado en crisis de identidad. La Unión Europea es la unión de los mercados y cada vez se distancia más de la unión de los ciudadanos. El euro escepticismo se ha transformado rápidamente en una eurofobia que reivindica las bondades del Estado nación como oposición la UE, causante, según esta narrativa, de todo nuestros problemas. Conocemos bien en este continente los peligros de los nacionalismos y las crisis.
La amenaza tiene forma de pinza. O de sándwich. Por un lado, crece la xenofobia azuzada por las desigualdades que generan el recelo hacia el extraño por quitar puestos de trabajo y ocupar parcelas de la sociedad con una identidad contrapuesta a la de los autóctonos de cada nación. De otro lado, la desafección por la democracia tal y como funciona en Europa y la pérdida de soberanía trasladada a una Unión Europea que no responde directamente a un parlamento elegido por todos los europeos.
Los mecanismos, en parte pervertidos por las cuotas de poder de los partidos miembros, hacen sentir que los europeos obedecen consignas y normas dictadas por tecnócratas. La puesta en marcha de gobiernos de esta naturaleza en Italia y Grecia acrecentaron la sensación de secuestro de la democracia.
A toda prisa, el Banco Central Europeo ha decidido, por fin, inyectar dinero público a través de compra de deuda por los bancos centrales. Dinero para apagar el descontento. Pero, ¿demasiado tarde? El reto de la Unión Europea, el reto de Angela Merkel, sería relanzar la Europa de los ciudadanos, la de la representación, la del debate político superpuesto al permanente debate económico. Volver a subrayar todo lo que nos une y ser capaces de mirar al futuro unidos.
En esta Europa en crisis profunda, amenazada además por los efectos colaterales del yihadismo que amenaza la restricción de libertades conquistadas y con una Rusia cada vez más enérgica en su pretensión de ejercer la fuerza en nuestro vecindario, ha emergedlo una respuesta irreverente, audaz y desesperada. Cuando los griegos han sentido que ya no tienen más que perder, han dado un portazo a la Europa de Merkel, que es la única que se divisa hoy en día.
El desprecio de Merkel como síntesis del pensamiento impuesto, no ha guardado mucho las formas. En el primer rescate griego, Alemania aplazó sus decisiones porque dio prioridad a las elecciones en Renania del Norte-Westfalia. Que esperen los griegos a que voten los renanos.
Ahora, durante el proceso de las últimas elecciones griegas, las amenazas sobre los electores tampoco han ofertado disimulos. El mensaje era claro. Vuestra soberanía no os permite elegir lo que no os conviene. Y los griegos le han dado un corte de mangas a tantas imposiciones. La dignidad ha ganado la batalla a los mercados.
Grecia se juega su futuro en las negociaciones con la UE. Pero Europa también se juega su naturaleza en esa partida. Ninguno se puede dar el lujo de perder y tendrán que buscar disimulos para aparentar que los dos han perdido o los dos han ganado.
Si Alemania cede de forma visible, el antecedente amenaza con ser contagioso. Si la falta de acuerdo empuja a Grecia a la desesperación, muchos europeos no le perdonaran a la unión haber sido incapaz de solucionar un problema que solo afecta a poco más del dos por ciento del producto interior bruto de la UE.
Los ingenieros contables y financieros han desarrollado la tecnología más sofisticada para que una contabilidad pueda parecer una cosa y la contraria. Y no habría problemas para un diseño que le permita a Grecia dinero para crecer, para desarrollar infraestructuras y modernizar su economía y pagar la deuda de forma razonable, tan razonable como exija que el país no se hunda.
Será una negociación larga, complicada y difícil. De entrada, dos gestos audaces griegos: amagar con un acercamiento a Rusia en época de crisis profunda de las relaciones con la Unión Europea. Y la negación de legitimidad a la Troika para llegar vestida de negro a dar órdenes. Merkel no se ha hecho esperar con rotundas declaraciones sobre las obligaciones irrenunciables de Grecia. Gestos para sus respectivas galerías.
Ahora, con discreción, debe empezar la verdadera negociación en la que todos los europeos nos jugamos mucho. Para empezar, nos jugamos la viabilidad de nuestros sueños


Carlos Carnicero - Aznar contra Rajoy.

26.01.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

José María Aznar tiene un carácter desabrido; es lo que en Granada llamarían un "malafollá". Hay algo en su interior que le impide renunciar a dar la nota, a hacerse sentir importante demostrando que no está de acuerdo casi con nada. Excepto cuando siente devoción por alguien que le lleva a la sumisión. Acuérdense de la foto de Las Azores, cuando George W Bush le cogía por el hombro y el se deshacía.
Le invitaron a inaugurar la convención del PP para reforzar la imagen del partido, en caída libre en las encuestas, amenazado por la desafección de muchos de sus votantes.
¿Y qué hizo José María Aznar? Pues sencillamente darle una cuchillada trapera al presidente del PP y del Gobierno. Pero no hay que darle más vueltas. Si José María Aznar no es el protagonista, como un niño mal criado, se hará notar. Le ocurre lo mismo que al escorpión con el elefante. Le pica su veneno en mitad del río, solo porque está en su naturaleza y no lo puede evitar. Aunque colabore al hundimiento del partido.
Entre Luis Bárcenas y sus amenazas y José María Aznar y su desprecio, la convención del PP ha pasado sin pena ni gloria y la imagen destilada deja mucho que desear. Siguen sin conocerse los nombres de los candidatos. Rajoy hace una exhibición de cesarismo y se reserva dar los nombres elegidos por él mismo en el momento que le plazca.
Es cierto que los datos económicos le permiten sacar pecho. Pedro Arriola, hasta el momento, tiene el escenario que necesitaba porque siempre ha fiado todo a la recuperación económica. Y ese es el mantra del PP. No tiene otro.
Estamos en un mundo cambiante. La nueva política económica del Banco Central Europeo imita las medidas de Obama de hace seis años. Habría que preguntar por qué se ha tardado tanto. Y hay que preguntar si esta aparente cesión de Angela Merkel tan tardía tiene lados oscuros. Dentro de un rato sabremos qué ha pasado en Grecia y eso también tiene repercusiones en toda Europa y en España. Y por si fuera poco, la salida de Bárcenas de la cárcel empañó el comienzo de la convención. Y las elecciones griegas van a eclipsar la clausura.
La gran perdedora de la convención del PP ha sido Esperanza Aguirre. No ha brillado con luz propia. En un universo en que la consigna, después del desprecio de Aznar a Rajoy, es la unidad frente al presidente del Gobierno, Esperanza se sitúa en el bando del agravio al líder. A lo mejor es la puntilla para su candidatura a la alcaldía de Madrid.


Carlos Carnicero - El PSOE sin relato no es capaz de sorprender.

19.01.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

No hay nada más demoledor que lo previsible. Les ocurre a los dos grandes partidos. Puedo ver los noticiarios sin sonido y sé perfectamente de lo que está hablando Rajoy. La sorpresa no existe e incluso la modulación de los discursos está impostada de otro anterior. Le ocurría a Rubalcaba; sin sonido, los movimientos que hacía con las manos, como si estuviera pelando gambas, me indicaban el calibre de su ironía con frases de laboratorio.
Seguro que también le ocurrirá pronto a Pablo Iglesias. Cuando camina hacia el estrado, con los pantalones caídos y aplaudiendo desde la distancia máxima que le permiten sus reducidos hombros, se pueden adivinar la dirección de sus diatribas, aunque no todavía con suficiente precisión. Su novedad le sigue permitiendo la sorpresa. Y sus líderes si pueden ser impredecibles porque están un poco perdidos y son capaces de solicitar la liquidación de la Semana Santa Sevillana. Como las procedencias de los militantes de Podemos son múltiples, nos obsequiaran con sorpresas que tendrán que deshacer los comisarios políticos.
El PSOE está amenazado por la frescura y el atrevimiento de Podemos. Pablo Iglesias se mueve bien en los escenarios y el cinismo de poder decir a la vez una cosa y la contraria promueve la atención sobre él porque todavía no ha desnudado un pensamiento que en el fondo es múltiple y contradictorio. Intuyo un ramalazo autoritario que a veces no puede ocultar.
A Pedro Sánchez todavía le pesa mucho la sombra del viejo PSOE y la vigilancia perversa que sobre él ejerce Susana Díaz, que parece que le hace el favor de permitirle ser el líder provisional del PSOE hasta que ella decida quitarle la silla. Es curioso, Susana Díaz fue elegida a dedo y no se ha confrontado todavía con las urnas. Y desde esa posición precaria se da el lujo de perdonarle la vida al secretario general del PSOE hasta que las elecciones dictaminen su viabilidad para que entonces la presidenta de Andalucía, a la que no votaron los andaluces, decida si puede seguir siendo el secretario general del PSOE.
El reto del PSOE es demostrar una mutación desde el lugar en el que lo dejaron Zapatero y Rubalcaba. Tiene que elegir entre el atrevimiento de un discurso rompedor, que sitúe la igualdad y la defensa de los desfavorecidos como una prioridad que no se ahogue en una obsesión por el centro.
Solo así podrá romper una dialéctica excluyente entre Mariano Rajoy y Podemos. El orden frente al caos. Si Pedro Sánchez logra situar la polémica electoral entre el cambio y el caos, tendrá éxito. Y lo primero que tiene que hacer el PSOE es tener imaginación para marcar la agenda política.
Espero tener que ver los telediarios en los que aparezca Pedro Sánchez con sonido, y que el interés por lo que diga me exculpe la obligación de adivinar lo que va a decir. No se si es pedir demasiado.


Carlos Carnicero - Qué hacemos frente a la Yihad.

12.01.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

París ofreció ayer una imagen inédita. El presidente de Francia, los primeros ministros de España y el Reino Unido y la canciller Angela Mérkel, entre otras personalidades políticas, encabezaron una manifestación de más de un millón de personas en repulsa de los actos terroristas que acabaron con la vida de diecisiete personas en Francia en los últimos días

Antes, ministros de interior de la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá, celebraron una reunión para simbolizar la unidad internacional contra el terrorismo y para renovar compromisos de intercambio de información en la lucha contra la Yihad.
Según estimaciones del departamento de Estado (USA) en la Unión Europea viven en la actualidad catorce millones de musulmanes. Los países con mayor concentración son sin duda el Reino Unido, Francia y Alemania. Y también en España

Una de las características principales de esta inmigración es la conservación de sus religión y sus costumbres. Hay una tendencia dominante, también en España, de permitir la construcción de hemisferios propios en donde rigen las formas de vida del Islam que en muchos casos dificultan la integración. Y pretenden también sortear la legalidad de los países de acogida en todo aquello que colisiona con las formas de vida y las creencias de su religión.
Las migraciones masivas han permitido establecer esos reductos en medio de las sociedades occidentales en donde el Islam pretende establecer una sociedad al margen de la de los países de acogida.
Naturalmente que la mayoría de los musulmanes son pacíficos y empiezan a sufrir, como daño colateral, tendencias islamofóbicas que consideran que la sola presencia de estas comunidades es una amenaza para los países europeos.
Las comunidades musulmanas han servido para que los grupos extremistas se sumerjan en ellas y al mismo tiempo son un laboratorio donde las experiencias radicales y el adoctrinamientos ha estado impermeable e los servicios de inteligencia durante muchos años.
Todo cambio rápidamente después del 11-S. Los servicios de inteligencia occidentales establecieron niveles de coordinación que poco a poco dificultaron los métodos tradicionales de organización de Al Qaeda. La organización terrorista se encapsuló en una red sin conexiones directas entre las bases y la dirección. Aparecieron los lobos solitarios y los servicios de inteligencia consiguieron tener controladas las comunicaciones con Internet. Las amenazas eran más invisibles.
La instauración del Califato ha establecido una competencia entre el Estado Islámico, con organización territorial y económica, y los antiguos dirigentes de Al Qaeda.
La guerra civil en Siria, la caída del régimen libio y la situación de Irak han revertido la amenaza que desde esos feudos organiza sus ataques a occidente. Los voluntarios yihadistas procedentes de países como Reino Unido, Francia y España permiten viajes de ida y vuelta de estos fanáticos entrenados en la guerra y con preparación para llevar adelante atentados como los ocurridos den Francia.
La nueva situación demanda nuevas formas de lucha y de control dentro de las estructuras de las comunidades musulmanas europeas.
Europa es y ha sido un universo de tolerancia frente a estas migraciones. Se les ha acogido y se creído en procesos multiculturales en donde criterios ambiguos sobre el cumplimiento de la ley y las formas de vida de los llegados han permitido el establecimiento de comunidades encapsuladas dentro de los países de acogida.
Hay que revisar, sin duda, que el cumplimiento de la ley y la defensa de los derechos humanos fundamentales no son ni deben ser negociables. Sí a la diferencia, pero sin ceder un ápice al cumplimiento de derechos y obligaciones, por encima de lo que las costumbres del Islam establecen en otras sociedades y muy en concreto a la discriminación de la mujer.
La primera exigencia debe ser que las comunidades musulmanes encabecen la protesta contra las prácticas yihadistas que asesinan en nombre de una religión cuyos practicantes deber ser los primeros en repudiar la barbarie.
Libia es un estado fallido, gobernado por señores de la guerra en donde muchas veces recalan los voluntarios a luchas en la guerra de Siria y en los conflictos de Irak.
Debe cambiarse la legislación para que los nacionalizados europeos que viajan a luchar con la Yihad pierdan sus derechos de nacionalidad y no puedan volver a los países europeos de donde partieron.
Frente a cualquier intento de diálogo, la solución primera del Estado Islámico debe ser militar. Es un peligro para Europa, pero también una obligación de defensa para las minorías que persiguen.
Esta doble vía, política y militar/policial, tiene que impedir que los yihadistas encuentren acomodo en las colectividades musulmanas europeas y un seguimiento eficaz de los núcleos radicales que son captados para las prácticas terroristas.
Lo ocurrido en Francia tiene el peligro de contagio. Puede producir un efecto llamada para que comandos preparados militarmente intenten reproducir el terror en otros países europeos.
Nos encontramos en una nueva fase de la amenaza terrorista que nos obliga a mantener el binomio entre seguridad y legalidad con una eficacia que los servicios de inteligencia deben renovar.


Carlos Carnicero - El mito del calendario cuando cambia el año.

05.01.15 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

El calendario no es más que una convención para acomodar nuestra existencia al tiempo y ordenar o desordenar nuestras vidas en función del momento.
No me gustan las fiestas de fin de año ni todos los tópicos que se acumulan en el cambio de dígitos del calendario. Es una manera de aferrarse a esos periodos como si la medición del tiempo pudiera cambiar, por sí misma, nuestras vidas. Me da igual el año 2015 que el 2050, salvo porque significa que el final está más cerca y las condiciones de vida se alteran por la biología de nuestros cuerpos.
No hay una raya que determine los hechos, son los hechos mismos los que toman el mando independientemente de cuando se produzcan en el calendario. Nos fijamos en cuando se producen y fechamos procesos históricos largos remitiéndoles a una fecha simbólica: la caída del Muro de Berlín, la crisis financiera o la revolución rusa. Son procesos que duran tiempo pero se fechan para acomodarlos mejor en la memoria.
Ahora vienen los vaticinios casi obligados. Especular con lo que nos espera en los próximos doce meses y hacer inventario de los que han transcurrido bajo la denominación de origen 2014.
Los hechos forman plataformas de situaciones que, además, como no podría ser de otra manera, almacenan sobresaltos y variaciones inesperadas. No hay certezas. Y en la época que vivimos, mucho menos.
Mariano Rajoy hace planes, como casi todos los ciudadanos, para el nuevo año. Tiene el cuento de la lechera de la recuperación, como única bitácora para mantenerse en el poder. Y cree que no hay amenazas desconocidas o actúa como si no las hubiera. El simple paso de los meses creará la sensación de que ya hemos superado la crisis y esa es su piedra filosofal para que sus descontentos vuelvan al redil empujados por el miedo a las formaciones emergentes que quieres redefinir el sistema.
Hay muchas incertidumbres que pueden acelerar, frenar o anular las previsiones. Es bueno que baje el precio del petróleo, pero es muy malo que baje demasiado. Si cae en exceso, muchas inversiones se anularan, países como Rusia, Venezuela o Brasil pueden sufrir retrocesos que lastren la economía mundial. La inestabilidad en Siria e Irak puede promover sobresaltos de producción de crudo.
Si se produce una crisis del Euro como consecuencia de la inestabilidad política en Grecia, toda la zona Euro se puede resentir.
Una caída fuerte del PIB en Rusia puede tener repercusiones directas en Europa.
Todas estas situaciones forman parte también de las predicciones para el 2015. Quienes gocen de información privilegiada, como siempre, sacaran tajada de las grandes variaciones de los mercados. Quienes quieran jugar a inversores sin información lo harán a la ruleta rusa.
Ya empieza a terminarse 2015 desde el mismo momento en que ha comenzado. Me siento igual que hace una semana y mi ánimo no cambia con el calendario. Sencillamente vivo cada día, porque en estos tiempos tan cambiantes hacer planes a medio plazo es sencillamente aceptar que se tendrán que cambiar.


Carlos Carnicero - El discurso del Rey y el triunfalismo de Rajoy.

29.12.14 | 12:22. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

El discurso del Rey fue cercano, certero, casi cruel, en el diagnostico de la corrupción, y pronunciando con credibilidad, habilidad dialéctica; consiguió una extraña unanimidad en su aceptación desde el PP a Podemos, pasando por el PSOE. Izquierda Unida, que está asfixiada, sin espacio, intentó capitalizar el monopolio de la desconfianza hacia la corona y se quedó colgada de la brocha. Y los nacionalistas tuvieron que dejar su impronta localista. Pero incluso Artur Mas reconoció y casi agradeció las alusiones a Cataluña.
A los pocos días Mariano Rajoy, todavía con la sombra de la intervención navideña del Rey, hizo balance y prospecciones de futuro. Despachó la corrupción con dos frases sobre la transparencia, como si el problema no fuera el segundo más grave en la percepción de los ciudadanos, detrás del paro.
Nos emborrachó con cifras macro en el guión de que la repetición sobre una supuesta salida de la crisis es el único argumento disponible para recuperar la confianza de sus electores. Acordarse del discurso del Rey escuchando la intervención de Mariano Rajoy era letal para el presidente de Gobierno.
La batuta de Pedro Arriola no da margen para el estreno de ningún solista. Arriola y Rajoy no son amantes del jazz. No permiten ninguna improvisación. Nada espontáneo. El resultado es una melodía tan previsible que no permite la exaltación de ninguna emoción. Es difícil sentirse identificado con el discurso del presidente.
Quien observa la expresión corporal de Rajoy, en el mejor de los caso, percibe que él no se cree nada de lo que dice porque nace de un papel teatral encima mal interpretado.
Paradójico, por lo menos innovador: los españoles se identificaron con el discurso del Rey, pensaron que hablaba de ellos y de sus promesas. Lo de Rajoy era una ensoñación de un país que no se reconoce ni en las calles, ni en los bares ni en las oficinas. Aunque sea cierto que la coyuntura internacional permite apuntar crecimientos económicos positivos.
Hay algo desolador en el ambiente. Se huele una vieja política con tantos anclajes que no le permite evolución. Viejos partidos y viejas instituciones en un escenario en el que hay que reconocer el intento modernizador de Felipe VI, con todo lo contradictorio que pueda parecer que la monarquía se moderniza y el sistema de partidos languidece.
El año que está a punto de empezar ocupará un lugar en la futura historia de España en donde la vieja y la nueva política se confrontarán dando lugar a un escenario inédito en toda la transición democrática.
Si como parece, el PP, y también en menor medida el PSOE, son incapaces de interiorizar el nuevo universo de la política española, la eclosión de Podemos realizará una explosión, tal vez controlada del sistema de partidos españoles. Podemos tiene la iniciativa. Su incursión en los universos vasco y catalán amenaza, también, la hegemonía de los partidos nacionalistas. Podemos es también una amenaza para Bildu y para ERC. Les quitan espacio al igual que al PP y al PSOE. Con lo cual ganan credibilidad en toda España. Los "peligrosos radicales" pueden equilibrar la situación catalana. Una demostración de inteligencia estratégica.
Hoy estamos pendientes de Grecia. Vamos a saber en pocas horas si Antonis Samarás logra una mayoría para su investidura como presidente. Si no hay salida institucional, Syriza, el primo helénico de Podemos, será el previsible ganador de unas elecciones anticipadas.
No entiendo como Mariano Rajoy no cambia un ápice su guión con el nuevo escenario político. Las viejas recetas no son suficientes. Y la promesa y exaltación de la recuperación económica no le van a permitir ganar en las municipales. Y un descalabro en estas, le lastrará para las generales. Pero están mayores para innovar.
El esfuerzo que debe hacer Pedro Sánchez es enorme. Tiene que luchar con el pasado para recuperar credibilidad y en casa tiene el caballo de Troya de Susana Díez cuya ambición le incapacita para toda solidaridad inteligente con el líder de su partido al que sueña en desbancar antes de que se haya estrenado en un horizonte electoral. De momento, el único partido que está haciendo sus deberes con talento es Podemos.


Viernes, 27 de marzo

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