
MADRID, 19 (OTR/PRESS)
El PP ha construido toda su defensa sobre la trama de corrupción Gürtel poniendo al estado bajo sospecha. Primero fue arrojando toda la basura sobre el juez Baltasar Garzón, primer instructor del sumario. Después, se inventó una nueva teoría de la conspiración -sucedáneo de la que manejo con tan pocos escrúpulos sobre el 11-M- para figurar que el estado de derecho era tan vulnerable que podía ser manejado contra el partido de la oposición desde el Gobierno.
Ahora, cuando parecía que la convención de Barcelona había marcado una senda hacia la ocupación del centro, la cabra vuelve a tirar al monte y el PP se enzarza con el Ministerio del Interior en una nueva acusación sin pruebas de que se estarían utilizando los medios de que dispone el sistema judicial español para perseguir el delito contra el partido de la oposición.
El PP tira piedras contra su propio tejado, porque en la medida en que pueden tomar cuerpo en determinados sectores de la opinión pública sus acusaciones hacia el estado de derecho disminuye la calidad de la democracia española y con ella la confianza de los ciudadanos en las instituciones y en los partidos.
El PP no encuentra espacio en una oposición constructiva que aporte sus proyectos para sacar a España de la crisis. Se conforma con el desgaste del ejecutivo al que añade sus particulares dosis de erosión del sistema sin darse cuenta de que la falta de solidez de nuestra democracia castigará a todos los partidos, incluido claro está el que ahora está en la oposición y quiere alcanzar el poder.
Mariano Rajoy no termina de definir su liderazgo y se deja llevar por las excentricidades de cada una de las facciones que forman el PP en el que da la impresión de que no hay nadie al timón de un barco en el que el capitán sólo aparece cuando ya la situación parece ingobernable.
Ahora es el programa Sitel de escuchas bajo supervisión judicial el que está en entredicho: eso significa que los argumentos irresponsables del PP les van a servir en la defensa de Batasuna, de las mafias internacionales y de todo aquel que sea perseguido por la Justicia. Debiera ser motivo de reflexión para los dirigentes del PP.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
La comparecencia realizada el viernes, después del Consejo de Ministros, por la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, evidencia un caos en el Ejecutivo que parece sumido en situación de "sálvese quien pueda".
Toda la gestión del secuestro del Alakrana está siendo penosa. Pero no es más que el reflejo de la situación de un Gobierno en plena crisis, en la que los ministros son permanentemente desautorizados por la vicepresidenta primera y ésta por el presidente del Gobierno, en una pirámide de incompetencias que sólo se supera por la torpeza con la que el PP, sumido en sus luchas de descomposición interna y en sus casos de corrupción, ejerce su labor.
Estamos en víspera de la presidencia europea que va a requerir la máxima atención del presidente de Gobierno a las labores de Bruselas. ¿Cómo va a poder compatibilizar José Luis Rodríguez Zapatero la dirección de Europa y de cada uno de los ministerios de su equipo en el que si no toma las decisiones él, no se atreve a tomarlas nadie? En plena crisis económica, con imposibilidad real de hacer cambios en el ejecutivo mientras dure la presidencia de Europa, aguantar los próximos meses en la gobernación de España va a ser un calvario que resultará imposible si, aunque parece improbable, el PP consigue enderezar su rumbo.
El personalismo con el que ha ejercitado siempre la dirección política José Luis Rodríguez Zapatero le empieza a pasar una factura muy pesada que se evidencia en el espectáculo de la actuación en el secuestro del atunero vasco. Notas de prensa de la Audiencia Nacional, filtraciones de informes de inteligencia militar, declaraciones insólitas de María Teresa Fernández de la Vega -que se escapa a Argentina en mitad de este caos- exculpándose de la decisión de traer a los presuntos piratas a España.
Ojalá salga bien este secuestro, que a estas alturas es una manifestación de deseo de que todos los retenidos regresen sanos y salvos, que no es poco, porque si no, más de un responsable político de este gobierno va a tener muchos dolores de cabeza para explicar una gestión tan desafortunada de un problema tan sensible.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)
El imaginario colectivo se asiente muy rápidamente en valores sobreentendidos que nadie se molesta en tamizar. De un tiempo a esta parte, la juventud, como estadio, se considera un valor en sí mismo, sin otras exigencias. La edad se ha convertido en un hándicap en contradicción con los avances médicos que permiten una prolongación de la vida activa. La promoción indiscriminada de los jóvenes es una manera encubierta de abaratar costes en las empresas y se presenta como una progresión de oportunidades. Se aparca la experiencia porque la calidad no es un requisito exigido. En esta sociedad vertiginosa es mucho más importante la apariencia que el contenido. Quienes lideran la sociedad prefieren, en muchas ocasiones, personas que condicionadas por su juventud son más sumisas y menos exigentes en un mundo en el que casi todo el mundo tienen miedo a perder su estatus.
Ahora, de repente, se cuestiona el nombramiento de Alberto Oliart porque tiene ochenta y un años de edad. Se hace abstracción de su trayectoria, de su competencia, de su estado físico e intelectual. Se añade, además, que no tiene experiencia en el sector audiovisual. La impresión general es que una persona con el bagaje profesional de Alberto Oliart puede ser una amenaza en un mundo en el que ser trepador es una garantía de sumisión que además suele ser de amos sucesivos.
Ahora llega Alberto Oliart como contraposición de un estilo de vida y de trabajo en el que la ambición, si la hubo, ya está colmada. Mucha gente se siente más cómoda con el modelo Fernández de hacer las cosas en televisión que con las expectativas que se esperan de Alberto Oliart. Personalmente tengo un respeto enorme por la inteligencia y la experiencia adobada de honestidad. Tengo respeto por la edad. Los triunfadores de todas las empresas, los servidores de cualquier causa, cada vez me producen más pereza. Esos brillantes jóvenes ejecutivos agresivos.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
Dos de los cuatro sindicatos de los tripulantes de cabina de Iberia -CTA y Sitcpla- insisten en mantener la huelga para los primeros días de la semana que viene, a pesar de que la dirección de Iberia ha constituido una mesa estable para negociar las condiciones salariales que plantean estos sindicatos. Hay varias consideraciones para establecer que se trata de una convocatoria incomprensible, innecesaria y contraproducente para los intereses de los trabajadores de la propia compañía.
La primera, sin duda, la actual situación económica y laboral de España. El sector aéreo es uno de los más afectados por la crisis y la compañía Iberia, no sólo está en pérdidas sino que no existe un horizonte próximo de recuperación de su rentabilidad. Otras compañías como Spanair atraviesan tiempos de enorme incertidumbre y las hay, como Air Comet, que tienen importantes retrasos en las nóminas. Todas ellas están amenazadas por las compañías de bajo coste en donde sus trabajadores ganan mucho menos que los de Iberia.
Los sueldos de Iberia están entre los parámetros más altos del sector, no sólo en España sino en los países europeos de nuestro entorno. Quizá los convocantes de la huelga entiendan que es razonable en época de crisis mantener esta convocatoria en un país con cuatro millones de parados. Pero sus argumentos son difíciles de justificar.
Segundo: en la huelga de la semana pasada, la compañía Iberia realizó un enorme esfuerzo para recolocar a los pasajeros afectados pero las pérdidas fueron millonarias. Repetir la huelga ahora, cuando la negociación está en marcha, parece un acto poco responsable: las pérdidas y los perjuicios para los usuarios serán importantes. Convocar una huelga de objetivos salariales cuando el país se debate entre si realizar una reforma laboral y buscar paliativos para la situación de desempleo a costa de aumentar el déficit público, es a todas luces imprudente.
Por último hay que señalar que es una huelga convocada por sólo dos sindicatos del sector con lo que queda en evidencia la falta de unanimidad entre los propios trabajadores. Debieran pensar los convocantes que trabajan en una compañía que se resiste a hacer ajustes de plantilla en época de grandes dificultades para el sector aéreo. Quienes han optado por la huelga todavía están a tiempo de rectificar.

MADRID, 4 (OTR/PRESS)
Unas horas después de su desplante al presidente de su partido y a toda la Comisión Ejecutiva, Esperanza Aguirre ha dicho que no hacía declaraciones porque llevaba "zapato plano". No está mal para redondear su apariencia manifiesta de desacato y rebeldía que impiden claramente el final de una larga crisis de autoridad en el partido y sitúan a la presidenta de Madrid en un pulso permanente con la dirección de su partido. ¿Habrá medido sus fuerzas y calculado los riesgos de sus ambiciones?
El sarcasmo y la ironía son herramientas útiles en la vida política si quien las emplea tiene sentido de la medida y don de la oportunidad. Esperanza Aguirre se mueve bien en esos derroteros porque ha sabido conjugar sus artes de acercamiento popular rozando lo vulgar, con sus formas altivas de aristócrata que hace un favor acercándose a la gente común, que en ocasiones es agradecida de esos tratamientos. Y se ha instalado en la ironía y en la burla sin darse cuenta de que el horno ya no está para pastelitos. Todo, o casi todo en Esperanza Aguirre, está manejado desde unos parámetros en que son más importantes las formas que los contenidos; entonces, el desparpajo con el que actúa le permite sostener que es liberal desde el más cruel intervencionismo y actuar con mano de hierro en un universo en el que nadie le ha dicho las verdades del barquero hasta que llegó Manuel Cobo. Ahora ha dado un paso más el concejal de Madrid trasladándonos que tiene miedo por sus hijos: ¡casi nada¡
María Dolores de Cospedal ha sido clara al manifestar que no le gustó la ausencia de Esperanza Aguirre, lo que sitúa las armas en alto en la sede de Génova. La figura de una comisión gestora en Madrid ya no parece tan lejana. Y quien piense que es imposible que cavile las fuerzas que tiene la presidenta del PP de Madrid y de la Comunidad fuera de esas tierras. Muchos dirigentes del PP de toda España ya han manifestado que están aburridos de la guerra o el sainete de Madrid. Esperanza Aguirre no tiene fácil justificar la erosión que está promoviendo en el liderazgo de Mariano Rajoy cuando además al PP le sonríen las encuestas.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
Volvemos a los tiempos de los manifiestos. O, en realidad, nunca hemos dejado de manifestar la protesta a través de la firma, de la adhesión, para solventar problemas que los partidos, los sindicatos y las instituciones no pueden o se atreven a enfocar: desidia intelectual, pereza, falta de rebeldía, conformismo.
En el fondo lo que reclaman Serrat y Sabina es que la desigualdad no sea tan lacerante. La cultura del enriquecimiento se ha sobrepuesto y ha superado a la cultura de la honradez. Los niños, de pequeños, ya no quieren ser bomberos sino brokers; si se les pregunta no sueñan con salvar vidas en Africa sino con entrar en el consejo de administración del BBVA. Y luego, si la vida les coloca en una gerencia de urbanismo, terminarán por ser ejecutivos privilegiados por la vía de la corrupción. Hasta que la policía llama a la puerta del despacho y los conduce a la Audiencia Nacional. O no. No sabemos cuantos casos más de corrupción hay en España. Haría falta una ecografía y una resonancia magnética para averiguar cuantos de quienes tienen coches de quince millones de pesetas no los han conseguido en una parcela recalificada.
Los artistas quieren que la salida de la crisis no la gestionen quienes la han provocado. Quieren que los ejecutivos de las multinacionales no sean extraterrestres en sus remuneraciones y que la gente común tenga derecho a sueños saludables para ver crecer a sus hijos aprendiendo idiomas.
Otra vez los manifiestos para ver si la socialdemocracia está sólo dormida o en realidad está muerta. Para ver si la utopía puede encontrar sitio en las consolas de videojuego y si llenar el carro de la compra en una gran superficie no es el último reducto de una igualdad imposible.
Los partidos socialistas europeos no saben donde tienen sus proyectos. Los sindicatos no consiguen la confianza de sus afiliados y los jefes de la patronal se atreven a decir que ellos quieren que los trabajadores tengan capacidad de consumo porque, a fin de cuentas, quienes van a comprar lo que ellos producen son los obreros. Manifiestos para lograr que las ideas vuelvan a circular, que la honradez sea un grado y que la izquierda resucite.

MADRID, 29 (OTR/PRESS)
Se ha subido el telón para cambiar la decoración y de repente ha vuelto a aparecer Ricardo Costa, cuando en el guión había aparecido en anteriores capítulos la escena de su defunción. Políticamente, hablando, claro. Pero como esta opereta parece que está escrita para niños, los personajes deben repetirse y realizar las mismas tonterías porque es sabido que los más jóvenes prefieren ver siempre a los mismos personajes en las mismas situaciones. Ahora debiera aparecer Francisco Camps diciendo a los periodistas: "son ustedes muy amables; son ustedes muy agradables".
Y Mariano Rajoy se debe estar fumando otro puro. Mientras Esperanza Aguirre le amenaza como si sólo tuviera que rendir cuentas ante la historia, porque la oposición no termina de encontrar la forma de situarla. En política hay varias leyes inexorables; no es la menos importante la que acredita que cuando las situaciones imposibles se reproducen cotidianamente acaban por ser aceptadas como normales. Y ahora el reparto de Caja Madrid, como si fuera el botín de un barco asaltado por los corsarios, se exhibe sin que sus clientes y los ciudadanos se preguntes como es posible que hayamos llegado a este extremo.
No será la clase política española la primera que se haga el harakiri si esto sigue por los derroteros de descrédito en los que la partitocracia de unos caciques y unas caciques dejan en evidencia que los militantes no pintan nada y por arriba sólo hay disputas de poder. El espejo de Italia nos amenaza sin éxito.
Mientras esto siga así, mientras los casos de corrupción afloren por los cuatro punto cardinales y en las filas de casi todos los partidos, los boletos para la rifa de la gran desafección siguen agotándose sin que hay una reacción profunda y seria.
Ahora Ricardo Costa vuelve a desafiar a Mariano Rajoy: la lista es larga. Lo único que todavía no ha pasado, que sepamos, es que el chofer del vehículo oficial del presidente del PP le haya pedido que sea él quien conduzca para llevarle de compras. Todo puede ocurrir. No hay que olvidar que esto es un sainete, de poca calidad, pero un sainete. Y ya no queda mucho talento para imaginar más disparates.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Los partidos políticos son un instrumento fundamental de la participación democrática de los ciudadanos y están contemplados como tales en la Constitución. Su funcionamiento debiera ser democrático por la propia definición de su función. Sin embargo, en la práctica se han contaminado de una tecnologías leninista mediante la cual las cúpulas, por un sistema de cooptación de sus miembros, tienen secuestrada la democracia interna: como mal menor se invoca la necesidad de la figura de un jefe o líder que mande como si de un ejército se tratara. El líder, entonces, se convierte en una suerte de director sin controles distintos que los teóricos que se realizan en congresos donde es muy difícil activar alternativas. Ha sido un proceso paralelo al de las empresas multinacionales en donde el presidente de la corporación hace y deshace a su antojo.
El único contrapoder de los partidos viene determinado por otras baronías regionales que se han constituido al calor de una concepción del estado en donde la soberanía de hecho se ha fraccionado o regionalizado y con ella el poder distribuido dentro de los partidos.
Estos barones, que reproducen la metodología leninista de administración del poder, exigen para sí mismos la legitimidad que le niegan al líder nacional. Un ejemplo claro de lo que está ocurriendo es la situación de confrontación entre el líder nacional del PP y la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre. Las fuerzas están levemente inclinadas hacia Aguirre sólo porque ha aplicado la tecnología de concentración de poder con más perfección, mientras que Mariano Rajoy, por su propia naturaleza, tiende a ejercer el poder con menor concentración y, sobre todo, con menor presión. Lo que ocurre en el PSC con respecto al PSOE es más de lo mismo.
El funcionamiento de los partidos no responde a la participación escalonada de los militantes en los distintos ámbitos de la organización sino a un entramado de pactos que tejen una tela de araña de poder en donde los jefes de cada bastión pactan con los que están al mismo nivel en una pirámide en la que queda desvirtuado completamente la representación del militante
Ahora, en Madrid, los dos caciques en juego, Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy, van a celebrar una pelea de gallos en la que ganará quien tenga el espolón más afilado.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Las Cajas de Ahorro nacieron con una clara mentalidad benéfica muchas de ella; eran como el brazo financiero de los roperos parroquiales y servían para el empeño de las joyas y las alhajas de los desfavorecidos. Pronto se institucionalizaron de una forma en la que no hay diferencia de funcionamiento ni de criterios financieros con los bancos. El contraste con aquellos es que quienes se montan en la cúspide de las organizaciones no tienen que satisfacer las demandas de rédito de accionistas porque los impositores no son ni pueden ser propietarios de la entidad que se mueve en una nebulosa que diluye el poder de control entre distintas instituciones y partidos, para que al final quien ocupa el poder en su ámbito territorial la maneje a su antojo.
Hay partidos que manejan su poder en las Cajas con cierta dignidad y disimulo. Y los hay que quieren poner al frente y sin tapujos al jefe de su guardia pretoriana, como es el caso de Esperanza Aguirre. Ser presidente de una Caja tiene mucho poder y muchos privilegios. En un año de crisis como esta, el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, le ha ordenado a la institución que le compre un coche para su uso personal de más quinientos mil euros: unos ochenta y cinco millones de pesetas. No cabalga mal montado el presidente de una institución financiero benéfica. No conozco su sueldo, pero me lo imagino. En su haber la amistad de infancia con José María Aznar y haber situado a la cuarta caja de España en una situación de debilidad extrema en esta crisis.
Pero el problema es mucho más grave: una Caja de Ahorros puede ser en realidad una caja de bombones inagotable que reparta premios y conceda créditos en función de sumisión y apoyo políticos. Dígasenos por qué es idóneo un muñidor de operaciones políticas como Ignacio González al frente de una institución de la que no sabe si tiene contabilidad.
El papel de coartada de Esperanza Aguirre que está llevando a cabo el partido socialista madrileño es de primero de bachillerato o de la máxima perversión. El argumento es tan ladino como el de decir que una vez que se sabe que Esperanza Aguirre va a cometer una alcaldada, es mejor estar con ella. Magnífico: podemos sustituir las elecciones por una tómbola.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
Es un auténtico efecto dominó. Todavía queda por levantarse el secreto sumarial de un tercio del sumario de la trama Gürtel y lo que se conoce es de una obscenidad intolerable. El escándalo coge al Partido Popular en mitad de un proyecto de ascensión política en las encuestas que sin embargo, a lo que parece por el último sondeo publicado por El País, se ha frenado en seco. Corremos o corríamos el peligro de que una parte de los electores, en la incondicionalidad con su partido y para no beneficiar al contrario, llegaran a apoyar a los implicados en casos de corrupción pretendiendo que las urnas hagan un lavado por encima de la ética en los comportamientos políticos.
Los escándalos se suceden y salpican al ex presidente de Baleares y a la presidenta del Parlamento de esa comunidad. La policía irrumpe en ayuntamientos en los que los desfalcos de caja se han realizado con un desparpajo propio de los tiempos en los que nos ha tocado vivir.
Por si fuera poco, y aún cuando sean asuntos de otra condición que los descritos anteriormente, el Partido Socialista de Madrid llega a un oscuro acuerdo para poner al frente de Caja Madrid a la mano derecha de Esperanza Aguirre que sólo ha pisado entidades financieras para sacar dinero de los cajeros. ¿Qué hay entre Tomás Gómez y Esperanza Aguirre para que se hayan podido poner de acuerdo?
En mitad de una crisis que está provocando el debilitamiento progresivo del Gobierno, la oposición desaprovecha constituirse en alternativa real por su propia incapacidad. La raya que divide supuestos políticos e ideológicos distintos dentro del PP hace que sea un partido desconcertante: ¿Quién es el líder del PP? ¿Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre o José María Aznar? ¿Quien marca la agenda de ese partido? Esperanza Aguirre se define liberal pero va a las manifestaciones contra la ley de interrupción del embarazo?
Demasiados agujeros negros en el PP como para presentarse como recambio del PSOE. Y el desconcierto empieza a cundir entre la ciudadanía con el enorme riesgo de un monumental desprestigio de la política.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
No hace falta ser un lince para relacionar las detenciones de la cúpula incipiente de la nueva Batasuna y la del aparato político de ETA. Arnaldo Otegui viajó a Francia a recibir instrucciones y ordenante y ordenado han acabado en el talego. Varias reflexiones:
Primera: ETA no da un paso sin que en un intervalo cada vez más corto de tiempo tenga una respuesta policial. Los pesimistas dicen que se reproduce rápidamente; los realistas creemos que cada vez la calidad de sus clonaciones es mucho menor.
Segunda, no hay un ápice de coraje en Batasuna -o acaso tampoco voluntad- de disociar su suerte de la de ETA. Tienen vocación de monaguillos del terror y no es razonable pensar que caminarán en la senda de la participación política democrática.
Tercera: La debilidad de ETA es proporcional a las falsas señales de su disposición al dialogo. Ya han empezado a zascandilear por los cenáculos de la organizaciones especializadas en gestionar negociaciones para dejar puestos los señuelos por si todavía queda algún ingenuo que piensa que el final de la pesadilla terrorista es la negociación con ETA.
Por fin un largo periodo de estrategia firme y global contra el terrorismo está dando resultados sostenibles. Tienen que ocurrir sólo algunos requisitos indispensables para que la victoria sobre el terrorismo se produzca en unos términos asumibles por un estado de derecho: no pude haber ningún gesto que permita sostener la pretensión de que lo que se dilucida es un contencioso político. Si el final de ETA se gestionara en falso, con protagonismo de la banda terrorista como actor político, sólo se estarían sembrando las condiciones para que sus hijos o sus nietos volvieran a matar.
No hay que caer en la tentación de creer en un alto el fuego aún cuando se adorne de calificativos con indefinido o permanente. Al enemigo que se bate en retirada hay que acosarlo para que no se pueda rearmar. Ha ocurrido en tres ocasiones y una cuarta sería sencillamente imperdonable. Ni hay que ser triunfalista ni caer en el desánimo si como es previsible ETA vuelve a matar. La sociedad debe estar preparada para los últimos golpes de la fiera y los terroristas deben interiorizar que su única esperanza es la rendición

MADRID, 15 (OTR/PRESS)
La esencia del problema de la llamada izquierda abertzale es su doble carencia: de autonomía y de coraje. No tienen autonomía para tomar decisiones independientes de ETA, a quien están subordinados para todos sus actos. Y carecen de la valentía necesaria para enfrentarse a la organización terrorista. Eso les convierte en simples y llanos apéndices de la banda armada y en consecuencia no tienen espacio en la democracia española. Su problema de aspirar a la participación política en el sistema democrático español sólo tiene una solución: cortar toda relación con ETA y demostrarlo fehacientemente.
Por primera vez en mucho tiempo se está produciendo una aplicación estricta de la estrategia global e integral contra el terrorismo. De una parte, la lucha policial y judicial, las infiltraciones en la banda y la actuación coordinada de los servicios de inteligencia internacionales. De otra, la aplicación de una política penitenciaria que tiende al fomentar el desistimiento de los presos con largas condenas. En el otro frente, en el político, una acción continuada de persecución de todos los elementos del entramado civil de la organización criminal.
La desarticulación de zulos y la detención de comandos tiene el efecto demoledor de un lento goteo que mina las entrañas de la organización terrorista que además tiene luchas intestinas en las que siempre terminan imponiéndose quienes tienen el control del dinero y de las armas.
El ministro Alfredo Pérez Rubalcaba está haciendo una extraordinaria gestión de la lucha antiterrorista y sólo hace falta que la oposición le deje trabajar en paz. Otegui debiera aprender que sin coraje no tiene vida democrática.
Domingo, 22 de noviembre
Agustín Jiménez
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Carlos Carnicero*
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Victoria Lafora
Paco Sande
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Jesús Montesinos
José Luis Palomera Ruiz