Opinión

Carlos Carnicero - Cataluña y Escocia en un mundo colapsado.

15.09.14 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Durante toda el fin de semana leo la prensa con detenimiento, haciendo un balance instantáneo de las impresiones que me producen las noticias, las opiniones y los medios de comunicación. Intento encontrar dosis de pasión renovada en este oficio que me ha dado todo en mi vida. Observo mucho más de lo mismo en la política española; la crisis catalana es una suerte de rosca sin fin en la que se repiten proclamas, se renuevan amenazas y no aparece ningún signo que escenifique intenciones de acuerdo. Pero lo sorprendente es la falta de claridad y los camuflajes en el lenguaje. Y el asunto es, o debiera ser claro. ¿Existe marco legal para celebrar un referéndum? ¿Hay intención en los partidarios de la secesión en tratar de modificar las leyes para que su proceso sea legítimo y legal? ¿Hay tanta gente en Cataluña que está dispuesta a saltarse la ley, burlarse de la legitimidad y destrozar el entramado de la primera democracia estable que ha existido en España a lo largo de toda su historia?

La razón y la emoción son dos caballos que tiran del carro en direcciones opuestas y acabarán descoyuntando este país. Hay muchos intereses no confesados. Los medios de comunicación radicados en Cataluña muestran un disimulado entusiasmo en el proceso secesionista, tal vez porque en Cataluña ahora sea muy difícil posicionarse contra la corriente dominante. El carácter del intelectual se demuestra cuando hay que oponerse a los sectores mayoritarios y dejar a un lado razones de oportunidad y conveniencia para dar paso a lo que dicta la razón y el entendimiento.
La sombra de Escocia llega de lleno a Cataluña. Poco tiene que ver que las realidades históricas y políticas sean tan diferentes. La primera y esencial, que el referéndum en Escocia es legal. Las demás, con ser importantes importan menos.
A primera hora visito un museo apasionante en Bruselas: "Parlamentarium" es una exhibición interactiva, permanente, didáctica, entretenida y tecnológicamente brillante de la realidad y la historia de las instituciones europeas.
La primera parte es una detallada descripción de las tragedias europeas sucesivas en la primera mitad del siglo XX. Desde la Gran Guerra, de la que ahora se cumplen cien años, a la devastación de Europa durante la Segunda Guerra mundial, detallando las causas que produjeron estos desastres. Yo los resumiría en un solo concepto: "sobredosis de nacionalismos". Y la vacuna desarrollada inmediatamente después del último desastre de 1939 a 1945 ha sido y está siendo la creación de una gran macro nación Europea como mixtificación de los intereses nacionales hasta la creación de una unidad europea. En eso estamos. Y el relato de la exposición -que debiera ser asignatura obligatoria en todos los colegios europeos- es la historia de la superación de lo local frente a la grandeza de lo compartido.
Me inquieta la situación en la que se haya el mundo. Observo la crisis de Ucrania y no puedo dejar de recordar que el pretexto inicial de Adolf Hitler, germen de la barbarie posterior, fue la defensa de los alemanes que se sentían oprimidos en los Sudetes, Checoslovaquia, Austria y, finalmente, Polonia. Ni Neville Chamberlain ni los presidentes de Francia reaccionaron frente a las pretensiones alemanas por miedo a despertar a la fiera que ya no estaba dormida. Luego fue demasiado tarde. No quiero hacer comparaciones. El alma alemana estaba herida por las humillaciones del tratado de Versalles. Y el terreno estaba fértil para la aparición de un caudillo. ¿Les suena?

Ahora existen en el mundo muchos frentes abiertos que pudieran llegar a sincronizarse en una constelación que provoque otra catástrofe.
El Islam tiene muchos reclamos, muchas sinrazones y poca porosidad para adaptarse a buen ritmo a la modernidad. El Estado de Israel se ha encargado de escenificar con el genocidio de los palestinos la incomprensión de Occidente hacia el mundo islámico con excepción de las dictaduras aliadas de Europa y Estados Unidos. Las torpezas de occidente se han sucedido armado a aliados circunstanciales que han terminado siendo enemigos encarnizados. La amenaza ya no es solo el terrorismo sigiloso de las redes de Al Qaeda. Hay un Califato construido sobre los errores cometidos en Irak, Libia y Siria. Y permanezcan atentos a Egipto.
El alma rusa también está herida por la forma en la que implosionó el socialismo real. Y Putin quiere absorber a los rusos que no están en la Federación Rusa devorando los países que la contienen. Putin quiere proteger a los rusos que están fuera de Rusia. ¿Les suena?

Y, mientras tanto perfeccionamos el mecanismo de desintegración de los estados y damos carta de naturaleza al ejercicio de un nuevo derecho de autodeterminación basado en soberanías que quieren también desguazarse. El límite, en el absurdo, será la autodeterminación por patios de vecinos. Las tribus reclaman su espacio. Escocia quiere dejar el Reino Unido y Cameron lo quiere sacar de la Unión Europea. En Cataluña hay muchos que quieren estrenar una historia de independencia ahora, donde nunca hubo un estado. Me suena a juegos de ruleta rusa cargados con las emociones, muchas veces engordadas artificialmente, por élites que al final tienen cuentas en Andorra y Suiza.
Lamento decirlo, tengo tantas patrias que no puedo matar ni morir por ninguna. Solamente quiero seguir recorriendo el mundo para buscar puntos de coincidencia y disfrutar de las singularidades. Todo ello sin aspavientos, sin desayunar con banderas y sin proclamar ninguna clase de patriotismo que no sea el de la solidaridad.


Carlos Carnicero - Felipe no cree que Pujol sea corrupto.

08.09.14 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

El ex presidente de Gobierno no se prodiga en declaraciones. Guarda una prudente distancia, vigilando la política española y lo que ocurre en el mundo. Y cuando se expresa tiene mucha sustancia entre sus líneas. No da puntada sin hilo. Y se le nota su compromiso intelectual porque no suele actuar con razones de conveniencia personal.
Le ocurre como a mí: le duele que la trayectoria y el prestigio de Jordi Pujol, sin el que no se podría entender la transición ni la política española, se haya desguazado. Ocurre muchas veces en la historia. Es casi imposible disociar la labor institucional o artística de grandes personalidades de sus comportamientos personales, cuando estos son reprobables. Bien es cierto que en un político u hombre de estado, la ejemplaridad de sus comportamientos personales es inseparable de su obra. Y también, que la corrupción o el fraude se lleva por delante los méritos en la gestión pública porque agujerean la línea de flotación de la credibilidad.
Aunque González no lo explicite tanto como yo, afirma que Jordi Pujol está protegiendo a sus hijos -que llevan tiempo en la sospecha de corrupción- utilizando su prestigio personal como escudo para ellos. Es posible que una familia unida y tradicional como los Pujol Ferrusola lleve implícito el marchamo de unidad y protección de sus miembros. Y si las responsabilidades de los hijos, uno de ellos hasta hace unas semanas dirigente de CiU, tienen cotas penales, exculparles puede situarse por encima de la propia conveniencia del ex president. Cuando Felipe González afirma que no cree que Jordi Pujol sea corrupto, está instalando la causa en un tema familiar, lo que no se si es suficiente, y creo que no, para tratar de salvar el prestigio del padre del nuevo nacionalismo catalán.
La segunda reflexión de Felipe González tiene que ver con la utilización política del caso Pujol. Sostiene el presidente que una sobreactuación en el repudio del comportamiento de Pujol, jugando la baza de desgaste del nacionalismo catalán, puede ser un boomerang que envuelva esta causa, como muchas otras, no de tanta envergadura, en un ataque interesado desde España al proceso soberanista. Y entonces aparecerá el victimismo como una contante táctica de los nacionalismo.
La sobreactuación destruyen las buenas interpretaciones en el teatro y en el cine. Y también en la política. Entonar el papel asignado en una obra es un meticuloso equilibrio que busca que el actor no arruine a su personaje por exageración. Sobreactuar es el mal de algunos destacados actores españoles, aficionados a la hipérbole en el diseño de sus personajes. Siempre he sido partidario de la microcirugía en el tratamiento de los temas políticos delicados. Diseccionar el tejido dañado sin dañar el resto del organismo. Hay que condenar a Pujol sin añadir regocijo, porque es una tragedia también para nosotros.
La confesión de las cuentas ocultas de Pujol es una desventura para la democracia española. Pero sus consecuencias, muchas de ellas, son inevitables. Se ha caído un mito y no habrá quien lo levante. Sin embargo, creo que tiene que haber sentimiento en la recriminación de esa conducta. Condenarla con dolor, sopesando lo que todos perdemos como consecuencia del comportamiento del ex president. Sin hacer más leña del árbol caído que la que sea imprescindible. En esta España de leñadores del error ajeno, no va a ser fácil.


Carlos Carnicero - El duro otoño que ya ha llegado.

01.09.14 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Algunos creyeron que el cambio de dígitos del calendario para inaugurar el milenio escenificaba una permuta automático de época, una era nueva. Las grandes mutaciones de la historia no amanecen de repente. Son procesos en donde fermentan las causas que promueven las grandes transformaciones para constituirse en escenarios innovados, donde la vida cambia radicalmente sus paradigmas económicos, culturales y sociales.
En 2008, los Juegos Olímpicos de Pekín y la crisis de Leman Brothers dieron el primer aldabonazo de la nueva era que está terminando con nuestras certezas. La caída de las Torres Gemelas escenificó las nuevas amenazas después del final de la Guerra Fría. Probablemente, la crisis de Ucrania y la aparición del nuevo yihadismo en Irak y Siria son el siguiente aviso de un mundo más inestable.
Después del sopor de agosto, septiembre nos despierta sobresaltados. En el universo doméstico, los retos inmediatos son la tentación secesionista catalana y las consecuencias de la descomposición del sistema de partidos, con los retos inmediatos de las elecciones municipales. Las alarmas han saltado con sordina. El PP, que intuye la debacle, quiere hace una alcaldada para salvar a sus alcaldes. La fragmentación del mapa político es una amenaza añadida al declive de los dos grandes partidos. Por si faltaba algo para el descrédito de ésta política, la confesión de Jordi Pujol ha acabado con la posibilidad de que haya vírgenes en la política española. Los ciudadanos miran de refilón para averiguar quien es el próximo que les asaltará la faltriquera.
Artur Mas está enterrado, todavía vivo. Si estaba desahuciado, Pujol le ha dado la puntilla. El entusiasmo anual por la Díada se ha transmutado en pánico por la posibilidad de un descalabro en la audiencia. ERC se está comiendo a CiU desde las patas. Nunca hubo un partido que trabajara tan eficazmente para que otro lo devorara. La única salida a los dislates de Artur Mas son elecciones anticipadas para que el president se haga el harakiri con apariencia de dignidad. Una nueva era en la política catalana en la que la proverbial prudencia de Convergencia, deconstruída por Artur Más, va a dar paso a la hegemonía radical de ERC.
Meter la elección directa de los alcaldes en fuera de juego, con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina y sin consenso, es un enorme síntoma de debilidad. Un esfuerzo desesperado para tratar de minimizar el escandallo de daños que se anunció, para los grandes partidos, en las elecciones europeas.
El PSOE estrena líder que se hará la primera foto en movimiento en el Congreso de los Diputados. Su primer discurso y debate le marcará la impronta.
Lo que más me llama la atención es el exquisito cuidado con el que PSOE y PP tratan el caso Pujol. Nadie se atreve a señalar paja o viga en ojo ajeno porque la política española está llena de tuertos. Y los ciudadanos ya no creen en nada ni en nadie.
Estamos mirando tanto nuestro ombligo maltratado por la corrupción y las crisis que no miramos al resto de este mundo cambiante. La economía ya no es la única preocupación. Alarma de los peligros islamistas que siempre han estado ahí. Lo que pasa es que han pasado de los subterráneos de las ciudades y de las sombra de las mezquitas a ocupar territorio. Ahora no solo ponen bombas sin que degüellan a centenares de personas solo por no convertirse al Islam.
Ahora sí que hemos entrado en una nueva era que promete ser razonablemente convulsa.


Carlos Carnicero - Estados Unidos y Occidente se equivocan con el Islam.

25.08.14 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Es muy difícil encontrar una democracia asimilable a la nuestra en los países de mayoría musulmana. Sonreímos esperanzados ante los pequeños avances de Marruecos que tiene un rey cercano a la naturaleza de un dios. Túnez y Mauritania disfrutaron de una primavera política de la que no hemos vuelto a tener noticias esperanzadoras. Libia es un caso aparte. Estaba dirigido por un sátrapa con grandes amigos en occidente. ¡Que hermoso ejemplar de caballo árabe le regaló a José María Aznar! Nicolás Zarkozy estuvo muy cerca del caudillo árabe. Al igual que los servicios de inteligencia franceses. Casi todos los políticos occidentales no tenían escrúpulos en los tratos o la amistad del dictador libio.
Y de repente, apareció una guerrilla interna y occidente decidió que había que acabar con aquel sátrapa que, sin embargo, había sido, hasta entonces, un muro práctico para detener el islamismo radical. ¿Los servicios de inteligencia europeos y norteamericanos no sabían lo que venía después? ¿Tenían miedo algunos políticos de lo que podía revelar Muhammad el Gadafi, que fue asesinado por una turba salvaje en plena calle?

Libia es ahora un estado fallido, gobernado por cabilas o tribus que se reparten el territorio. Las empresas petroleras internacionales pagan la seguridad de sus instalaciones a la tribu dominante donde se encuentran sus pozos. En medio, la Yihad tiene ahora en Libia un centro de reclutamiento de combatientes que provienen de España, Reino Unido, Francia y otros lugares europeos. Y naturalmente de Marruecos y otros países musulmanes del norte de Africa. Desde Libia han sido sistemáticamente enviados a luchar contra el régimen de Siria y ahora se han expandido al norte de Irak para constituir el Califato que siembra el terror allá donde avanza y es el verdadero problema de Barak Obama.
Se habla poco de Egipto y de la dictadura militar que derrocó el gobierno islamista que ganó limpiamente las elecciones. Las detenciones, ejecuciones y torturas de quienes se oponen al poder militar encuentran poco eco en los diarios occidentales. La persecución de las organizaciones cercanas a los Hermanos Musulmanes predicen una radicalización islamista y la aparición de organizaciones cercanas a Al Qaeda.
Las provocaciones de Hamas no son fortuitas. La brutalidad de la respuesta del estado de Israel y las masacres en Gaza son un semillero para reclutar yihadistas en otros países musulmanes.
Vayamos a unos orígenes que se vuelven a repetir con la tozudez de quienes se empeñan en tropezar con la misma piedra. Cuando se produjo la invasión soviética de Afganistán, la respuesta diplomática de Estados Unidos a la opción soviética vino acompañada por una directiva de la CIA para apoyar la guerrilla local contra el invasor. Escenario tribal y envió de armas y monitores para adiestrar a los muyahidines. Osaba Ben Laden fue armado por la CIA, como es sabido.
El atentado de las Torres Gemelas tenía su epicentro en Afganistán, y la respuesta de invadir este país tenía la lógica de la guerra. Pero para George Bush no era suficiente. Y aunque era y es evidente que el régimen de Sadam Husein no había tenido nada que ver con el atentado de Nueva York, la patraña de la existencia de armas de destrucción masiva sirvió de excusa para la invasión de este país. El resultado, en muertos, destrucción y desintegración de la sociedad civil es bien conocido. Ahora Irak, sin organización política ni militar sólida, se encuentra amenazado por el avance yihadista procedente de los rebeldes sirios y cuenta con un importante apoyo local. Irak también recibió apoyo norteamericano en su guerra contra Irán.
Barack Obama, que se opuso en su día a la invasión de Irak, ha ordenado bombardeos en la zona ocupada por EL, y duda si intervenir en Siria, pero no contra Bashar Hafez al-Asad, al que estuvo a punto de atacar cuando la crisis del gas mostaza, sino contra sus enemigos, a los que Estados Unidos y algunos países europeos han armado para instigar la revuelta y la guerra civil contra la dictadura Siria.
Los yihadistas se han impuesto con eficacia en las filas de los rebeldes sirios. Y ahora, ya no son tanto una amenaza para la dictadura Siria sino para países vecinos: Irak, el Kurdistán y con riesgo de extensión a otros.
Es cierto que los informes de inteligencia rebelan que el asesinato de Osama Ben Laden y de otros cabecillas importantes de Al Qaeda han reducido sensiblemente la amenaza de esta organización y su capacidad para atentar en Estados Unidos y en países europeos.
Ahora el peligro proveniente de Al Qaeda se ha reconducido hacia la amenaza de "lobos solitarios" incrustados en la mayoría de los países europeos. Y a la iniciativa de grupos reducidos que pueden tomar la decisión de realizar atentados con sus propios medios y sin conexiones. La persecución de Al Qaeda ha sido eficaz, pero no ha hecho desaparecer la amenaza, sino que la reconducido a otras formas.
El mundo islámico no tiene un tratamiento eficaz ni de Estados Unidos ni de Europa. La mayoría de los países del golfo, con una riqueza económica inconmensurable mientras tengan petróleo y este sea necesario, son monarquías autoritarias, dictaduras personales, pero la mismo tiempo la única fórmula conocida para mantener la institucionalidad, aunque no sea democrática, en sus respectivos países y áreas de influencia.
Todos los analistas coinciden en que es y sería una locura intentar incentivar rebeliones con el fin de establecer sistemas democráticos occidentales, porque los países musulmanes están todavía en su Edad Media y sus tempos históricos no tienen nada que ver. Todavía no han disociado la iglesia o la religión de la sociedad civil. Cualquier intento de forzar un cambio conduciría a una radicalización islamista contra occidente.
Desde hace dos años, los servicios de inteligencia de España han advertido al gobierno español de los riesgos de la situación en Libia, Siria y Egipto. Y la proliferación de núcleos islamistas españoles, sobre todo en la zona del Mediterráneo, que en primera instancia no tienen motivaciones terroristas o bélicas. Se limitan a crear hemisferios islamistas al margen de las leyes españoles. Y a controlar las formas de vida de la inmigración que aterriza en España procedentes de países del Magreb. Su obsesión es que lleven una vida como buenos musulmanes, al margen de la legislación española cuando esta choca contra sus costumbres.
En síntesis, la amenaza islamista para Estados Unidos y para los países europeos sigue vigente con nuevas formas, con escenarios a corto y largo plazo, con financiación procedente de Arabia Saudí y de emiratos del Golfo. Al Qaeda ya no es un problema de primer orden. Los enemigos de Estados Unidos siguen siendo los combatieres que la CIA arma en Libia y Siria y como ha pasado siempre, terminan por morder la mano que les ha dado de comer.


Carlos Carnicero - Reflexiones contra la depresión política.

18.08.14 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

La confesión de Jordi Pujol es uno de los episodios más destructivos de nuestro sistema político y, al mismo tiempo, un camino para salir de esta crisis sistémica del actual régimen democrático español.
La pirámide de corrupción institucional ha llegado a un punto en el que no quedan peldaños para ascender. Los episodios de corrupción en el entorno de la Casa Real y la revelación de Pujol, en espera de la investigación correspondiente, nos sitúan en un punto sin retorno si no se produce una regeneración política profunda que devuelva a los ciudadanos la confianza en sus representantes y en las instituciones.
Literalmente, después de conocer que Pujol ha tenido cuentas en el extranjero por más de treinta años, el nacionalismo catalán ha recibido un duro golpe con consecuencias políticas e institucionales imprevisibles. La representación de la patria catalana estaba encarnada en un fraude. Quien monopolizó la máxima representación de la catalanidad se ocupaba en realidad no de la patria sino de su talego. Quienes hacen un esfuerzo por disociar al Pujol estadista de su miseria humana pierden el tiempo, porque la primera condición del liderazgo es la ejemplaridad.
Es magnífico que las sentinas se limpien. Es la condición de que un barco pueda navegar sin infecciones. Y en eso estamos y debemos estar.
Hace mucho tiempo que los dirigentes políticos e institucionales miran para otro lado ante las oleadas de corrupción que alcanzan a todos los partidos, sindicatos y organizaciones empresariales. No están dispuestos a una catarsis porque significaría la depuración imprescindible de casi todos.
Probablemente hay que empezar desde cero. Pero eso es una buena noticia porque significa que hay un remedio, drástico, pero un remedio.
Llevar a los ciudadanos a las urnas va a ser una heroicidad, convencerles para que voten a cualquier partido del sistema actual, una proeza. En política, como en física, no existe el vacío absoluto y cuando hay una tendencia a producirlo, nuevas sustancias o fuerzas ocupan el hueco.
Puede ser un proceso lento, zigzagueante y doloroso. Pero ya, inevitable.


Carlos Carnicero - Pongamos que hablo de Pujol.

11.08.14 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Jordi Pujol ha vivido toda su vida envuelto en la bandera catalana, como una prenda propia, íntima y, al mismo tiempo, institucional. Cuando estalló el caso Banca Catalana, como uno de los primeros escándalos político financieros de la transición, Pujol proclamó que Cataluña era él y atacarle era hacerlo a la nación. Y la magia resultó.
Siempre fue un político hábil, astuto, prudente, firme y negociador. Con el paso de sus 23 años al frente de la Generalitat, Jordi Pujol dejó de ser él mismo y paso a ser, prácticamente, una institución humana, respetada por todo el mundo, en cierto modo, al margen de la trituradora que siempre ha sido la política nacional.
Se entendió con Felipe González y también con José María Aznar. No recibió castigo en la urnas y su figura, medio rupestre de payés, medio de representante de la burguesía ilustrada catalana, adquirió una dimensión por encima de la política.
Sus hijos prendieron las primeras sombras. Hay quien achaca esas andanzas a la influencia de su mujer, Marta Ferrusola, pero suena a actitud machista, cuando se trata de un hombre, de un esposo, con tanta personalidad como Jordi Pujol. Los hijos de Pujol no supieron administrar la leyenda de su padre, tal vez porque les gustaban los coches de lujo para llevar dinero a Andorra en bolsas de El Corte Inglés. Mucho ruido que siempre inspiró temor a quienes investigaban las cuentas de los hijos del muy honorable.
Al final, la leyenda, el mito del President, implosionó desde dentro, desde la confesión del propio Pujol de sus cuentas en Suiza y Andorra, cuando ya estaba acorralado por las autoridades fiscales.
Esto de las herencias es un problema. Se abren las plicas con casi medio siglo de retraso y resulta que papá dejó el dinero en Suiza y los herederos, una vez que las cuentas estaban abiertas, aprovecharon la coyuntura y las fueron engordando. Tanto que se descosió la bolsa y quedó a la vista de todo el mundo.
Suiza es sinónimo de cuentas. Si no que se lo pregunten a los Botín, que dejaron la herencia del abuelo en donde la había situado, en Suiza, para más patriotismo, en plena guerra civil. Luego fueron listos, negociaron, pagaron una miseria y legalizaron la plata.
Pujol quiso ser Cataluña. Y lo fue hasta su confesión. Convengamos, para ser coherentes, que si Jordi Pujol era la encarnación humana de la nación, ésta también ha explotado como mito patriótico. El más patriota de todos se preocupo de llenar el talego a la sombra de la bandera.
Ahora le toca a Artur Mas gestionar todo este despropósito, la deshonra del nacionalismo catalán, porque al padre de la paria le han cogido con la mano en el cajón de la pasta. El impacto no puede ser liviano. Y la nación catalana con la que sueña Artur Mas ha terminado por convertirse en una pesadilla. Y no solo por las cuentas de Pujol.
Si este episodio fuera una película, nadie iría a verla porque sería considerada demasiada ciencia ficción. Pero resulta que es tan real como la misma vida. Como era el mito de honradez patriótica de Jordi Pujol.


Carlos Carnicero - Agosto discurre en silencio mientras Israel destruye Gaza.

04.08.14 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Cada día, al amanecer, inspecciono la prensa sin esperanza de encontrar otra cosa que más de lo mismo. Agosto comienza su trabajo anestésico y los ciudadanos del hemisferio norte buscan las playas y los ríos para huir de este calor infernal que el cambio climático se empeña en profundizar.
Las redacciones se vacían; quedan de guardia los que menos antigüedad tienen si es que algunos tienen antigüedad. Los kioscos de prensa cierran por una falta más acentuada de los pocos lectores que quedan de la prensa de papel.
Más de lo mismo: Israel profundiza su ofensiva en una Gaza que es ya un remake del Ghetto de Varsovia. La indiferencia mundial es la misma frente al exterminio de los judíos en Varsovia y en toda Europa que la que Israel lleva a cabo en Palestina. Bueno, hay diferencias importantes, pero también semejanzas dramáticas.
El odio a los judíos animado por las convicciones racistas del III Reich tenía un tecnología de exterminio, aparentemente encubierta, cuyo destino era la "solución final", la eliminación de toda la población judía. Racismo en estado puro y extremo. Probablemente la peor barbarie de la historia. Los judíos, para Hitler no eran personas; los palestinos, para Israel, tampoco lo son.
Del Ghetto de Varsovia no se podía salir. No había alimentos ni medicinas. No había otra esperanza que esperar el traslado en trenes de ganado a los campos de la muerte.
En Gaza no hay medicinas ni alimentos. No se respeta a la población civil y las acciones del ejército de Israel, uno de los más poderosos del mundo, que cuenta con el respaldo incondicional de Estados Unidos, ataca escuelas, centros protegidos por la ONU, y cualquier objetivo civil. Los niños mueren por centenares. No hay piedad.
La insurrección de los judíos del Ghetto de Varsovia tuvo y tiene toda la legitimidad ética. Cualquier cosa que hubieran hecho en su lucha por la dignidad y la supervivencia hubiera tenido legitimación y justificación ante la historia. Sin embargo no mataban alemanes civiles ni niños. Aquellos judíos heroicos luchaban para sobrevivir pero no cometían desmanes contra inocentes.
Antes y durante la II Guerra mundial, los judíos, su exterminio, no fue nunca invocado como una de las razones de occidente en su guerra con Alemania. Hay testimonios históricos de que el Vaticano conocía con detalle el exterminio judío. No hubo reacción de la Iglesia Católica ni siquiera retórica. Los ciudadanos de la propia Alemania asistieron a la progresión de la persecución judía con pasividad o complicidad. No hubo, ni siquiera, conatos de piedad.
La poca resistencia interna contra Hitler no tuvo un ápice de motivación en el apoyo a la población judía.
Ahora pasan algunas cosas que tienen mucha semejanza, con el sarcasmo de la historia de que las víctimas son ahora verdugos. Quizá se juzgue esto como una hipérbole, pero con las diferencias de esencia, motivación y tiempo histórico, las semejanzas son irresistibles.
El mundo árabe, dividido, cierra los ojos ante la masacre del pueblo palestino. Ellos, los palestinos, son los judíos del mundo árabe, a los que nadie tiene cariño, respeto o consideración. Estados Unidos bloquea cualquier resolución que pueda contradecir los deseos de Israel, quien incumple sistemáticamente todas las resoluciones de la Asamblea General.
Claro que Hamas es un movimiento de provocación que crece con sus propios desmanes. ETA era un movimiento terrorista en España que puso en riesgo la pervivencia de la democracia en este país. Y el GAL y los crímenes de estado fueron juzgados y sancionados como crímenes y abusos de poder, en coherencia con el principio de la proporcionalidad en la defensa de la ley y con el de que los fines no justifican los medios.
Mañana me despertaré con una nueva cifra de asesinados por el Estado de Israel en su inútil, cruel e ilegal ofensiva de Gaza. Me encontraré con los mismos silencios cómplices de los organismos internacionales, de la Unión Europea y de los partidos políticos españoles. Con la indiferencia de los ciudadanos del mundo, que desde un sustrato racista tienen sumido en el subconsciente que los palestinos no se acercan ni de lejos a los derechos de los ciudadanos de los países desarrollados. Los palestinos de hoy, como los judíos de ayer, no tienen quien se interese por ellos. En eso, la historia, de la forma más cruel, ha unido por los lazos de sangre del racismo a dos pueblos, el palestino y el judío, con el cambio de roles insoportable que ha convertido a las víctimas de ayer en los verdugos de hoy.
Cierro la prensa de la mañana sumido en una profunda indignación y tristeza, sobre todo al observar el silencio y la complicidad de muchos intelectuales judíos que han tenido mi respeto hasta que la cobardía o algo peor les ha hecho asumir el rol de los verdugos que tanto repudiaban.


Carlos Carnicero - Para qué nos sirve Obama.

28.07.14 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Espeso silencio sobre el accidente del avión de Malasia en Ucrania. Una matanza en Gaza en la que la proporción en la respuesta a la que obliga el derecho internacional es un sarcasmo. Los civiles y los niños son objetivo bélico. Apoyo Norteamericano y silencio europeo al exterminio de palestinos. Irak al borde de una guerra civil y sectaria. Libia en estado tribal, suministrando yihadistas donde hagan falta. De Egipto no nos ocupamos, aunque se divisa y se intuye lo peor. El apoyo a los insurgentes en Siria ha devenido en una fuerza islamista que no tiene fronteras ni control. Impotencia ante los planes expansionistas de Rusia.
Hubo un tiempo en que nos quejábamos del imperialismo belicista norteamericano. Hacíamos bien: fueron un cúmulo de desastres, desde el apoyo a fuerzas de invasión en Cuba, la guerra de Vietnam, el caos de Afganistán, el apoyo a las dictaduras americanas o la invasión de Irak. Semilleros de inestabilidad de un imperio que era experto en comenzar conflictos e incapaz de zanjarlos.
Muchos pensábamos que Obama era distinto. Lo ha sido en algunos aspectos fundamentales de la política interna norteamericana, como sus esfuerzos por crear un sistema sanitario para los cuarenta millones de norteamericanos sin protección. Ha avanzado en algunos aspectos importantes de la política migratoria. No se ha atrevido a iniciar ninguna regulación de la libre disposición de armas de fuego. Ni a tomar iniciativas contra la pena de muerte con escasas garantías jurídicas que está vigente en muchos estados.
La política exterior ya no tiene hegemonía norteamericana. Es una buena y una mala noticia. El mundo tiene un nuevo equilibrio geoestratégico.
China, Rusia, India y Brasil son fuerzas en expansión que empiezan a tener su propia estrategia económica y política que se va coordinando al margen de los organismos en donde Estados Unidos era quien manejaba la economía y la política mundial. La importancia de Japón, el mejor aliado norteamericano en Asia, está desapareciendo. Sobrevive un Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en donde Estados Unidos es la garantía de impunidad de Israel. Pero ya nada es lo mismo. Rusia ha sacado pecho y China avanza con sus divisiones económicas ocupando territorio, con paciencia y persistencia oriental. Todavía no le interesa la política sino como soporte de sus planes económicos. No tiene prisa.
El accidente o derribo del avión Malasio tiene todos los visos de haber sido un 11-S en el patio trasero de Rusia. Nadie se ha escandalizado de verdad y los holandeses miran asombrados los cadáveres de sus ciudadanos. El silencio y la prudencia de Obama, en el asunto del avión malasio es sospechoso en quien tiene el servicio de inteligencia más poderoso del mundo. No hay una hoja de ruta para Vladimir Putin. Las sanciones económicas pueden provocar un grave daño a la economía mundial. Y el poder y control de Putin sobre la sociedad rusa augura que aguantará el envite.
Hace tiempo que el mundo no era tan inestable. El peligro de graves confrontaciones está encima de la mesa. Y la respuesta de Estados Unidos es mirar para otro lado, incapaz de planes de contingencia para arreglar. Obama ha realizado el test de prueba y error confirmando que la Casa Blanca tiene mucha más personalidad que los presidentes que ocupan el Despacho Oval. Quienes pensábamos que podía ser un presidente distinto fuimos sencillamente ingenuos. La historia demuestra que los imperios sucumben a sus debilidades.
En el año 2008, con los juegos Olímpicos de Pekín y la crisis financiera, se comprobó que el gigante también tiene los pies de barro. Hagamos un esfuerzo para imaginar el mundo dentro de veinte años. Y mientras tanto, incrementemos nuestra indignación con el genocidio que lleva a cabo Israel con el pueblo palestino. Aunque casi nadie sea capaz de mirar de frente las matanzas de los telediarios.


Carlos Carnicero - Israel banaliza la Shoá, el Holocausto.

21.07.14 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Israel ha asesinado a 300 palestinos, la mayoría civiles indefensos y niños, y su gobierno, una vez comenzada la llamada "ofensiva terrestre" sobre Gaza, saca pecho y anuncia que "todas las opciones están abiertas". Barack Obama, el presidente que fue recibido por la opinión pública internacional asombrada por su Premio Nóbel de la Paz, un tanto prematuro, justifica las acciones de represalia del Ejército de Israel, el cuarto más poderoso del mundo, y pide a las partes que no extiendan el conflicto. ¿Qué partes?

Israel todos sabemos quién es. Y la otra parte a la que se refiere Obama seguramente será el pueblo palestino, y más concretamente los habitantes de la franja de Gaza. Una porción del mundo de una extensión menor a la de la Comunidad de Madrid, en la que están encarcelados al aire libre un millón y medio de personas, con todas sus fronteras cerradas, sin ayuda exterior y sufriendo ante el silencio internacional el genocidio sistemático.
Hace tan solo unos días, Carlos Carnicero Urabayen realizó una entrevista en el diario HUffingtonpost. (http://www.huffingtonpost.es/carlos-carnicero-urabayen/asi-es-la-vida-en-gaza_b_5577327.html) a David Andrés Viñas, responsable de Incidencia Política de Oxfam para la Franja de Gaza. En la entrevista, absolutamente recomendable, describe la zona hoy invadida por el Ejército de Israel, como la "cárcel más grande del mundo". No ha podido elegir mejor título. Les recomiendo que la lean.
La opinión pública internacional, y lo que antes se llamaba "las potencias", miran para otro lado, como han hecho cada vez que el Estado de Israel profundiza en el genocidio del pueblo palestino. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se reúne solo para confirmar el veto de Estados Unidos a cualquier crítica o sanción a los atropellos de Israel. Hace mucho que la Unión Europea es cómplice silente de la brutalidad del estado Hebreo. Y Alemania, pretendiendo esconder la memoria del Holocausto, jamás realizará un gesto político que signifique condenar la política de Israel.
Pero perdamos el miedo a las palabras.
Cada vez que se critica la política de Israel, quien lo hace es tildado de "antisionista" o "antisemita". En síntesis, Israel es de verdad quien banaliza el Holocausto, al pretende que el haber sufrido la persecución racista más abominable de la historia, con "la solución final" de Hitler para exterminar al pueblo judío, tiene como compensación a ese horroroso sufrimiento el derecho a saltarse la legalidad internacional y masacrar al pueblo palestino. Israel banaliza tanto el Holocausto como para pretender nuestro silencio con sus crímenes, como hizo el mundo entero por miedo a la Alemania de Hitler, cuando exterminaban al pueblo judío. Digamos que se pretende un silencio por el otro estruendoso, ante los crímenes de Hitler. E Israel utiliza ese mismo procedimiento execrable de exterminio de un pueblo al que ni reconoce ni respeta.
Hace tiempo que Israel ha sustituido su papel de víctima por el de verdugo. Israel no quiere la paz porque se siente confortable en una guerra que le permite, ante la complacencia de Estados Unidos y el silencio de la comunidad internacional, ser el único estado del mundo que no recibe sanción alguna por los más ominosos crímenes. Por eso sigue construyendo colonias en territorios que tiene que devolver, por eso incumple sistemáticamente todas las resoluciones de la Asamblea General de la ONU. Por eso sigue matando porque dispone de un ejército sofisticado frente a unos desarrapados y algunos lunáticos.
La ONU tiene una historia cargada de vergüenza e ignominia. Desde las matanzas de Srebrenica al genocidio de Ruanda. Pero han sido sucesos temporales, discontinuos y finalizados. Horrorosos, pero ya terminados. Palestina no tiene fecha de caducidad en su sufrimiento, porque mientras Estados Unidos se lo permita, Israel hará uso desmedido y brutal de la fuerza, asesinando civiles y niños ante la pasividad mundial. Esa es la metodología que ha elegido el Estado de Israel.
Las cifras lo dicen todo: en los quince días que lleva este llamado "conflicto" han muerto más de trescientos palestinos y dos israelíes. Observen la proporción y comparen los medios de ataque y de defensa.
Israel lleva tiempo sistematizando el Holocausto del pueblo Palestino y la mayor parte de los intelectuales temen pronunciarse para no verse incluidos en el "Observatorio del Antisemitismo" y otras listas negras en la que los defensores de la brutalidad del estado de Israel incluyen a quien se atreve a criticarlos.
Hace tiempo que tengo el honor de estar en esa lista negra. Siento orgullo al releer los artículos que escribí a lo largo de mi carrera y que estos censores amenazantes se toman la molestia de recopilar.
No les tengo miedo. No comprarán mi modesto silencio por mucho poder e influencia que Israel tenga en el mundo. Conmigo que no cuenten, porque además, me conozco demasiado como para pensar que yo me hubiera quedado callado frente al otro Holcausto, el de Adolf Hitler.


Palabra de Madina

23.06.14 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Eduardo Madina ha hablado en el diario El País y ha dicho cosas que no se oían en el PSOE desde hace tiempo. Sobre todo porque ha planteado un debate sobre ideas, sobre proyectos y sobre identidad socialista.
Suena bien y merece la pena prestarle atención. El problema esencial del PSOE no es una crisis de liderazgo sino una crisis de identidad. La falta de liderazgo es una consecuencia de la crisis de un proyecto que ya no tiene personalidad propia.

El socialismo democrático padece en toda Europa los mismos males que afectan al socialismo español.

Su distanciamiento de la sociedad, su falta de elementos de desarrollo de políticas que adecuen la competitividad y la producción al reparto de la riqueza. La necesidad de abandonar la obsesión de competir con el neoliberalismo en un terreno en el que los socialistas juegan descalzos y los neoliberales con tacos de hierro.

Eduardo Madina habla de tejer alianzas con los sectores sociales que son identitariamente afines a un modelo socialista democrático.

Quizá le falte decir que los socialistas deben salir de la sala de espera de un cargo público para hacer política en la sociedad, ejemplarizar con el compromiso político, librarse de los complejos frente a una derecha históricamente arrogante y exclusiva.

La política no empieza ni termina en los cargos institucionales y todo socialista debiera ser un activista de sus ideas.

Elegir al secretario general en una votación general de todos los militantes puede ser el primer paso para que estos recuperen la conciencia del protagonismo que les corresponde en el partido. Que les permita acabar con la baronías de quienes ocupan un cargo y succionan la representación de los afiliados.

Hasta ahora es la única voz en el socialismo español que genera esperanzas de que el PSOE pueda recuperar una identidad histórica que ha dilapidado en la última década. Eduardo Madina ha dado un paso al frente y ha enseñado sus cartas. Merece la pena estar atento a la palabra de Madina.


Carlos Carnicero - Crisis sistémica, monarquía y república

16.06.14 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Esta semana se entroniza, proclama o nombra un nuevo rey de España, primero después de la instauración de la monarquía en la Constitución de 1978. El Rey ha renunciado o abdicado pretendiendo una tradición monárquica que no tiene vigencia legislativa y que ellos quieren unir a la abdicación de Don Juan de Borbón, que nunca fue rey legal ni legítimo de España, porque su pretendido ascensión al trono se hizo después de la existencia de una legalidad republicana y de que el dictador Franco se proclamase jefe del estado después de un golpe militar y una cruenta guerra civil. Estos son los parámetro de la historia.

La situación de deterioro del conjunto de las instituciones de nuestro sistema democrático, probablemente empujó al Rey a renunciar a su puesto de jefe del estado por pensar que era la mejor forma de defender la institución.

No merece mucho la pena perder tiempo en el análisis de la institución monárquica. No resiste ninguna prueba del algodón democrática una forma de estado que se transmite por la sangre y el ADN. Sobrevive en España y en otros países democráticos porque mediante mecanismos sucesivos de pérdida de poder adquirió un carácter esencialmente litúrgico, ajeno de poder real. Y porque hay tradiciones que pesan en el subconsciente y en las culturas populares. Y aquí alcanza legitimidad y legalidad solo por el voto de Las Cortes.

A las monarquías, que carecen de esencia democrática en sí mismas, hay que llenarlas de oropel y liturgia para que su escenificación solemne permita una ensoñación de autoridad. El Papado, que es la monarquía más antigua, mediante el celibato de los sacerdotes se libra de la herencia de la sangre y hay una elección del monarca del Vaticano, el Papa, por el cónclave de los cardenales.

La razón empuja la elección republicana, salvo porque la desconfianza en los dirigentes políticos es superior, incluso, a la que padece la monarquía. Y un presidente de la República elegido directamente tendría legitimidad pero también más poder que un rey.
Los católicos y los creyente de cualquier religión tienen el recurso para rezar porque el próximo rey sea prudente, integro y capaz de ejemplarizar con sus comportamientos privados y públicos.

El verdadero problema es la crisis sistémica de nuestro sistema democrático, la desconfianza de los ciudadanos en las instituciones y el poder de la economía financiera en nuestra sociedad. Con monarquía y también con república. En España no hay monárquicos, porque no conozco quien defienda la sucesión de la sangre.

Pero tampoco hay apenas republicanos practicantes porque no confían en quien pudiera tener el poder inherente a un presidente de la república.

Hay que reconocer al Rey Juan Carlos su ejercicio de responsabilidad al abdicar. Y hay que confiar en el comportamiento del Rey Felipe.

Pero lo imprescindible es que los partidos establecidos entiendan la necesidad de realizar una profunda catarsis que lleve la democracia española a la categoría necesaria de velar por los intereses de los ciudadanos, sobre todo de los más indefensos. Esa es la gran reforma necesaria.


Carlos Carnicero - Crisis política: venía el lobo y llegó

02.06.14 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

La sociología no es una ciencia exacta. Aplicada a la política y a los partidos se aproxima a la exactitud cuando las series históricas de estudios demoscópicos señalan una dirección con terquedad.

Estaba cantada la crisis del bipartidismo, que se ha extendido a todos los partidos del establishment. PP y PSOE, pero también Izquierda Unida y UPyD, han recibido una bofetada de su electorado considerado natural. Lo que decían las encuestas se ha confirmado en las urnas: los ciudadanos, una parte importante de ellos, no se fían ni creen en los partidos existentes. Eclosionan nuevos tipos de organización.

En la mayor parte del resto de Europa hay un fenómeno diferente; la materialización de un rechazo a la Unión Europea instigada por planteamientos racistas, populistas y xenófobos. Pero con causas muy precisas en la existencia de una oligarquía alemana que gobierna la Unión y unas políticas de austeridad que han sembrado el descontento.

El resultado es una profunda crisis del modelo europeo que el comisario Joaquín Almunia se ha apresurado a nominar: "sería suicida no hacer nada". Y hacer algo requiere voluntad y coraje para desmontar las tesis neoliberales de apretar las tuercas a los más pobres para crear una Europa de dos clases.

No parece que el PP ni el PSOE se hayan dado por enterados, una vez más, de la gravedad de la crisis del sistema de partidos.

Mariano Rajoy se ha conformado con ganar esta primera carrera aunque haya llegado a la meta hecho trizas. Ahora promete lo que luego no cumplirá para tratar de ganar las próximas elecciones generales y atemperar la catástrofe de las autonómicas y municipales. Es una historia sabida porque él cree que es legítimo incumplir las promesas para "cumplir con su deber".

En el PSOE buscan otro caballo ganador sin reparar en la calidad del pienso, en las sesiones de entrenamiento y en la maquinaria del partido. Más de lo mismo con dos años de retraso.

Como en el cuento, se ha gritado mucho y alertado de que venía el lobo de la deconstrucción de los partidos. Y ninguno de los pastores hizo otra cosa que cuidar sus equilibrios de poder internos. Ahora, el lobo ya está aquí.


Jueves, 18 de septiembre

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