
MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Dice un refrán popular que no se debe morder la mano que te da de comer. Y parece razonable, lo cual no quiere decir que haya que tragar con la injusticia, con lo que le venga en gana hacer al que te da de comer. Los sindicatos han convocado para el 12 de diciembre una manifestación para exigir a los empresarios un cambio de actitud. Luego con la boca muy pequeña piden al Gobierno que ponga en marcha políticas más ambiciosas contra la crisis. Y, claro, esta actitud sindical se entiende en el contexto actual en el que los empresarios son los malos de la película y el Gobierno al fin y al cabo da de comer a UGT y a Comisiones Obreras.
La pregunta nos la hemos hecho muchos y muchas veces. Si los sindicatos mayoritarios representan al 10 por ciento de los trabajadores y se cuentan por miles los liberados, es decir los que cobran pero no trabajan, ¿por qué se erigen en representantes de los trabajadores? ¿Por qué están bloqueando cualquier acuerdo que suponga reducir las listas del desempleo? Y es que estos sindicatos no sólo cobran cifras millonarias de nuestros impuestos sino que reciben miles de millones para formar parados. Sólo de esta forma tan brutal se entiende que estén bloqueando reformas como la laboral que ya no hay ni en el mundo ni en España persona u organismo sensato que no la pida a gritos para acabar con el drama del paro, especialmente el juvenil que ronda el 40 por ciento.
Se empeñan Méndez y Toxo en vender a los ciudadanos que los empresarios son mala gente, que se está aprovechando de la crisis y que lo que quieren es recortar derechos a los trabajadores. Primero, que a este paso no van a quedar trabajadores y segundo, que es falso que se recorten derechos adquiridos. De lo que se trata es de habilitar fórmulas que acaben con nuestro mercado dual. Está escrito por decenas de economistas un contrato indefinido con una salida del mercado más barata. A ver si nos enteramos que el despido es libre en España y que es una cuestión de precio. En todo caso, es miope reducir la reforma del mercado laboral a la cuestión de la indemnización por despido o a las formas de contratación, hay un innumerable número de propuestas que tienen que ver con la flexibilidad, la seguridad, la productividad, la movilidad, la regulación de los convenios que también hay que abordar. Hay que buscar la respuesta a la siguiente pregunta: ¿por qué España es el país con más paro y que destruye puestos de trabajo a mayor ritmo que ningún país? Busquen soluciones y no pongan más trabas denigrando a los empresarios que arriesgan su dinero para invertir, generar actividad y puestos de trabajo y si se producen abusos, se denuncia. No confundan más al personal.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
La bolsa española al calor del resto de mercados europeos logró esta semana rozar los 11.900 puntos y acumular un 2,47 por ciento de subida. Los mercados han celebrado la escalada de Wall Street y los datos que hablan ya de una cierta recuperación de la economía de algunos países de la eurozona. De hecho, Francia, Alemania e Italia ya dan tasas positivas de crecimiento y parece que dejan atrás la recesión.
Una vez más se demuestra que la bolsa española habla poco de la situación de la economía española y se suma al entusiasmo de otras. España lejos de salir de la recesión se estanca en ella. El último dato de PIB así lo atestigua. La caída de la actividad sigue siendo alta, nada menos que el 4 por ciento en tasa interanual. Hay algún dato que hace albergar esperanzas como el mejor comportamiento del consumo, pero en cuanto se mira el desempleo se cae cualquier atisbo de alegría. No en el Gobierno que habla de mejora y que sigue aferrado a que otros nos sacarán del abismo sin valorar nuestro modelo de producción, la elevada tasa de paro, el rígido y anticuado mercado laboral y el estratosférico déficit de las cuentas públicas que lastrará nuestra recuperación por mucho tiempo. Y, lo peor, la falta de un horizonte que nos haga recuperar la confianza.
Lo más destacado de la semana ha sido por supuesto el anuncio de absorción por la británica British Airways de Iberia, cuyas acciones se dieron un homenaje el jueves, aunque el viernes perdieron una parte de la ganancia.
En todo caso, el mercado está resistiendo, aunque no logra tocar los 12.000 puntos, una cota que se está antojando imposible. Menos mal que sí hizo suelo en los 11.200, lo cual es para destacar, ya que en este punto el miedo era irse mucho más abajo. Hay datos contradictorios incluso en Estados Unidos y el panorama no está despejado ni mucho menos. Así que más que nunca hay que extremar la prudencia a la hora de entrar.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
El martes en el Congreso se inició un nuevo periplo de los Presupuestos Generales del Estado para 2010. Cuentan que ayer ocupaban sus escaños en el hemiciclo apenas 55 diputados y ningún ministro. El debate de las cuentas públicas es por antonomasia en todos los países -o debería serlo- el más importante del año. Los gobiernos nos dicen cuánto dinero van a ingresar vía impuestos y en qué se lo van a gastar. En mi opinión, las cuentas del año son muy importantes porque estamos en recesión, porque hay más de 4,5 millones de parados y porque nos van a subir los impuestos, mientras el Gobierno asegura que va a seguir gastando el dinero a espuertas y muchos millones en partidas absolutamente inútiles para atacar la crisis.
Me parece absolutamente bochornoso que los señores diputados se despreocupen del debate de los presupuestos. ¡Qué opinión quieren que luego tengamos los españoles de nuestros políticos! La corrupción es agobiante y la dedicación bastante escasa. Ya sabemos que las cuentas del Estado de 2010 van a sufrir pocas modificaciones al haber llegado el PSOE a un pacto con dos grupos que le dan la posibilidad de tumbar cualquier enmienda por muy acertada que sea. Pero, eso no debería ser excusa para no trabajarse la defensa de todas y cada una de las modificaciones que el presupuesto exige. No logro entender qué mejor cosa tienen que hacer los señores diputados y miembros del Gobierno que estar en su escaño trabajando y transmitiendo así a los ciudadanos que luchan por sus intereses.
Hay una realidad incuestionable que ponen de manifiesto todos y cada uno de los informes que se publican: España saldrá más tarde de la crisis y con bastante más dolor que otras economías de nuestro entorno. Somos los campeones del paro y del déficit público, nuestra competitividad deja bastante que desear y no se abordan ninguna de las reformas necesarias. No se que más tiene que pasar para que los políticos salgan de su letargo y dediquen más tiempo a los problemas que verdaderamente preocupan a los ciudadanos: atajar la crisis económica y contundencia frente a la corrupción.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
Un mes más conocemos los datos de paro registrado y un mes más constatamos que son engañosos, por no decir falsos, y desde luego inservibles. Nunca en tantos años de ejercicio de la profesión había visto una estadística tan alejada de la realidad. Dice Trabajo que en el mes de octubre hay en España 99.000 parados más que hacen un total de 3,8 millones. Primero hay que decir que estos datos están maquillados, ya que deja fuera de las listas a prácticamente medio millón de parados que están en cursos de formación o eventuales agrarios. En todo caso, si el dato se desestacionalizara, el paro en octubre habría afectado a 107.000 personas.
En todo caso, este dato se acercaría algo más, el de los 4,3 millones, a lo puesto de relieve por la EPA. Pero es que ni aún así coinciden con el criterio europeo. Hace apenas unos días la oficina estadística europea Eurostat dijo que en España hay 4,7 millones de desempleados. Y tampoco estaríamos en lo cierto o ¿es que un autónomo que ha echado el cierre a su negocio no es un parado? Según las federaciones de trabajadores autónomos en el último año más de 500 de media cada día se han ido al paro.
La ministra de Economía y su escudero Campa siguen mintiendo al analizar estos datos y al aventurar cifras mejores para los próximos meses. Parece que todos los meses hay que decir que los siguientes serán mejores cuando saben de sobra que eso es incierto. Ningún análisis serio de la evolución de la economía española en los próximos meses, quizás años, hablan de una recuperación clara del empleo en España. Hasta el ex ministro Sevilla ha dicho estos días que no veremos tasas de paro del 8 por ciento hasta 2014 y eso si se hacen las reformas necesarias sobre todo la del mercado laboral, incluso abaratando el despido. Todo el mundo coincide en que España verá llegar el paro al 20 por ciento de la población activa y que los cinco millones se consiguen este año. Mientras, el Gobierno sigue no sólo embarrando con discursos falsos sino que no toma medidas correctas y muchas de las que toma son en la línea contraria a la que se requiere.
Léase los Presupuestos Generales del Estado para 2010 inflados en ingresos y exentos del necesario recorte drástico del gasto. El otro dato dramático lo aporta la afiliación a la Seguridad Social que cae en octubre y suma en un año casi el 6 por ciento, más de un millón de cotizantes.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
El mes de octubre tiene muy mala fama y el de 2009 en la bolsa española no ha querido perderla. Comenzó en números rojos y así acabó. El IBEX abrirá noviembre desde los 11.400 puntos después de haber acariciado en algún momento de la semana los ansiados 12.000. Ese es el cielo desde donde los analistas piensan que seguiría hacia arriba. En todo caso no perdió una referencia importante y por supuesto no se fue a los 11.200 el lugar desde el que puede retroceder nuevamente hasta los mínimos del año. En el mes, es verdad, perdió casi un 3 por ciento. En todo caso, en lo que va de año gana un 24 por ciento y desde el rebote de marzo cerca de un 70 por ciento.
¿Quiere decir todo esto que las aguas van calmadas? Parece que no. Hay analistas para todos los gustos y colores. En lo que hay bastante coincidencia es en señalar que el ánimo es bajista. Hay en algunas economías algunos signos de recuperación, aunque todo el mundo, menos Zapatero, se lo toma con cautela. De hecho, en España los datos siguen apuntando a la recesión y por bastante tiempo. Además, el problema español de déficit público y de endeudamiento es colosal. Y más que lo será si el Gobierno sigue empeñado en tirar el dinero como si nos sobrara. Por ejemplo, ahora va a poner 7.000 millones de euros para el cambio climático, otros 5.000 millones para un nuevo Plan E más alocado que el anterior y ya sabemos que gastamos casi 4.000 millones en dar dinero a otros países. El presupuesto del año que viene es una locura y ya hay más de un informe que pone la recuperación del empleo allá para dentro de 10 años. Claro que no estamos en lo peor de la recesión. Hasta ahí podíamos llegar. Pero, desde luego al paso que vamos, sin tomar medidas de calado sino todo lo contrario, se pueden cumplir las peores previsiones y alcanzar los cinco millones de parados será un juego de niños.
Las bolsas están por tanto para tener mucho mucho cuidado. Entrar ahora se antoja una locura y permanecer ya saben que hasta que se pierdan los 11.400-11.200 puntos de IBEX. Esta complicado. Hay que vigilarlo. Y sobre todo no olvidar que el escenario mundial ha cambiado. Ya no vamos a crecer a las tasas de años atrás y habrá que acostumbrarse a funcionar con elevadas tasas de paro.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Van pasando los meses y el Gobierno no para de hacer más grande el agujero de las cuentas públicas. La monserga de que no hay de dónde recortar ya no cuela. Llevan meses con esa cantinela de pedirle al PP que le diga qué partidas recortaría. El martes, el Congreso le dio una idea. El Gobierno deberá hacer una ley que en la práctica supone eliminar tres ministerios y una vicepresidencia. Así en principio puede parecer el chocolate del loro. Habría que ver cuántos millones de euros nos ahorraríamos. Pero sobre todo tiene el don de ofrecer una medida de austeridad. Vamos que el Gobierno haga lo que están haciendo la mayoría de los españoles: apretarse el cinturón.
En todo caso, lo que demuestra el gobierno es que no tiene interés alguno en recortar gastos. De hecho, ya está diciendo que esa medida aprobada en el Congreso está fuera de la Constitución. Pero es que tampoco se le ve intención y cada día inventan algo nuevo que supone más gasto. Me estoy refiriendo a esa propuesta realizada estos días por la ministra de Economía. Salgado quiere contratar a unos 60-70 prejubilados de la banca para que analicen los expedientes de denegación de crédito a PYMES y autónomos. El coste de la operación es de 10 millones de euros. Y su eficacia me da a mi la impresión de que va a ser nula. ¿Van a acatar los bancos la recomendación de unos expertos por muy expertos que sean? ¿Existirá la empresa a la que le denegaron un crédito y ahora los prejubilados piensan que se merecía el dinero? Es un poco de guasa. Siempre me he mostrado en contra de la expulsión de la vida profesional de personas capacitadas y con una gran experiencia. De esas prejubilaciones absurdas e injustas que suponen cambiar a un experimentado por dos o tres becarios para aligerar la nómina. Pero de ahí a pagar sueldos de oro a personas que ya cobran una pensión. Podría ser gratis y estarían igual de encantados de sentirse útiles a la sociedad.
Y qué decir del nuevo Plan E de 5.000 millones para que los alcaldes y los ayuntamientos modernicen su tecnología y paguen nóminas y gasto corriente. Cualquier cosa menos pagar las deudas que tienen contraídas con pequeños empresarios y que han llevado a muchos miles al cierre y al despido de centenares de trabajadores. No se les ocurre nada sensato. Pero el agujero va creciendo y lo pagaremos caro.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Sesenta minutos le bastaron a la ministra de Economía para defender lo indefendible: las cuentas del estado para 2010. Ni uno sólo de los adjetivos que empleó en su defensa se ajusta a la realidad. Ni son solidarios, ni austeros, ni garantizan la recuperación de la economía. Más bien al contrario nos adentran en una cueva, la del déficit público y el aumento de la deuda, de la que tardaremos tiempo en salir y con muchas dificultades.
Lo han dicho de todas las formas posibles distintas voces, estos presupuestos son absolutamente irreales, ya que parten de unas cifras voluntaristas y engañosas de crecimiento y de ingresos. No dicen la verdad sobre el gasto público, ni sobre el paro, ni sobre el agujero fiscal que crean. Y son, por supuesto, unos presupuestos que suben los impuestos para intentar cubrir una parte del tremendo agujero creado por la política equivocada de cheques y subvenciones varios.
Ya puede desgañitarse Salgado diciendo que la subida fiscal es moderada, necesaria y progresiva. Es todo lo contrario y los ciudadanos así lo perciben. No hay explicaciones posibles para tapar lo que se llama meter la mano en el bolsillo de los españoles para pagar errores cometidos al calor de las elecciones o por petición de grupos de presión o amiguetes del poder.
Desgraciadamente y por más que se empeñe la ministra no hay indicios de recuperación y sólo pensando en los casi cinco millones de parados que habrá en pocos meses debería por pudor abandonar ese discurso. Pero, no. Insiste Salgado en que lo peor de la crisis ha pasado, aunque convivamos un tiempo con unas cifras de desempleo que dan pavor. El viernes podrá comprobarlo cuando se conozca la Encuesta de Población Activa del último trimestre.
Por favor no nos tomen por tontos. Hay muchísimas partidas de dónde rebajar el excesivo gasto público y muchas reformas que hacer para frenar la sangría del paro y por tanto de la abultada partida destinada a prestaciones por desempleo. Escuchen de una vez a todos, de fuera y de dentro, que les exigen reformas, algunas por cierto con coste cero para el erario público.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Las bolsas estaban en la gloria y llegó el presidente de la Reserva Federal y les dio el día, veremos si la semana o el mes. Bernanke ha dicho que piensa subir los tipos de interés en Estados Unidos en cuanto la recuperación sea un hecho y los inversores han debido pensar que eso se producirá más o menos pronto. La bolsa española que abrió animada acabó en negativo, aunque en la semana el IBEX lograra auparse más de un 3 por ciento. Tocar los 12.000 puntos se está convirtiendo en una causa complicada. Estamos en plena presentación de resultados empresariales y todo el mundo creía que eso iba a mandar hasta que le dio por hablar al presidente de la Reserva Federal.
Menos caso hicieron las bolsas al presidente del BCE que apenas veinticuatro horas antes había advertido a los gobiernos que estuvieran alerta y que no dijeran que las dificultades han pasado (cosa que Zapatero no ha debido entender). Además, no tocó los tipos y aventuró que se mantendrían bajos por más tiempo. Ya veremos cómo se desarrollan los acontecimientos. Las opiniones son de todos los colores. En todo caso, la recuperación de la economía mundial, sobre todo de algunos países muy concretos, parece acercarse y podemos asistir a una subida del precio del dinero que cogerá a España con el pie cambiado. El endeudamiento del Estado y de familias y empresas se encarecerá y la bola se nos puede atragantar.
El presidente del Gobierno se empeña en vendernos la idea de que lo peor ha pasado y vino a desmentir el discurso escrito, que no leído, de su ministra de Economía en el Senado. Salgado tenía escrito que la economía española mostraba signos de volver a recaer y rápidamente Zapatero se apresuró a asegurar lo contrario. ¡Y quieren que se recupere la confianza en un gobierno que no se aclara! Los datos que vamos conociendo, el más preocupante el del paro, siguen mostrado signo negativo y no hay nada en el horizonte cercano ni a medio plazo que haga pensar que las cosas se van a enderezar sino más bien al contrario. En este contexto, las bolsas pueden seguir a su aire, al ritmo que le marcan desde fuera y con empresas como Telefónica que tira del mercado y que promete jugosos dividendos. Vamos a ver hasta dónde llega y si octubre sigue la estadística o no.

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
Los economistas se desgañitan. Da igual que pertenezcan a organismos oficiales o que vayan por libre. España necesita, entre otras muchas cosas, una reforma del mercado laboral. El último en decírselo alto y claro a Zapatero ha sido el gobernador del Banco de España. Un ratito antes se lo había dicho su antiguo ministro de Administraciones Públicas y casi profesor de economía, Jordi Sevilla. Zapatero no quiere escuchar. Tampoco atiende a los informes de los economistas del FMI que nos hablan de un lustro en blanco. En realidad todos van más allá y creen que sin una política de gasto muy restrictiva y algunas cosas más nuestro país tardará años en salir del hoyo.
De hecho, los últimos indicadores son muy preocupantes. Y no sólo, con ser muy importante, el de la confianza de los consumidores. Zapatero no escucha ni a los de fuera ni a los de dentro. Son ya demasiadas fuentes las que coinciden en apuntar al próximo que se va: el secretario de estado de Economía, Campa. Un personaje ausente que abogó por la reforma del mercado de trabajo que incluyera un contrato nuevo con un despido más barato. El presidente está más sólo que la una y sólo los incondicionales, los que no tienen más asiento que la política, le calientan la oreja y le dicen sí a todo, aunque nos lleve a la deriva.
Los presupuestos han comenzado su recorrido por el Congreso y es estremecedor comprobar que pasarán el trámite a costa de prebendas y más gasto. Las cuentas son una sarta de mentiras y de malas previsiones que no sirven para nada absolutamente, más que para comprobar que el Gobierno está desnortado, sin rumbo y a la deriva. La subida de impuestos servirá para seguir gastando y desde luego no para reducir el déficit que ya son demasiados los que sitúan más allá del 12 por ciento del PIB, con una magnitud de deuda pública desconocida en nuestro país.
El martes se conocían los datos de Eurostat y España ya roza el 19 por ciento de paro sobre la población activa, fruto de lo mal que se han hecho las cosas y causa de muchos males que aún no hemos visto de forma cruda. Entre otras las dificultades por las que pasará nuestro sistema de Seguridad Social donde la relación cotizantes- pensionistas se estrecha dramáticamente. El Gobierno está incapacitado para sacarnos de la crisis y se acerca la hora en que los grupos medianamente sensatos que ven que el estado se acerca a la quiebra deberían dar un golpe de timón a la situación y pensar en una moción de censura a un Zapatero que se aferra a la mano de unos sindicatos comprados que no quieren perder sus prebendas.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
La bolsa española perdió en la semana más de un 2,7 por ciento. Parece que los inversores se lo están tomando con más calma y valoran con más sosiego los datos reales de lo que está pasando en la economía española, pero también por supuesto en el mundo. Sí que hay informes que hablan de mejora generalizada de la evolución de las economías (no tanto la española) pero luego vienen los datos reales, por ejemplo los de paro en Estados Unidos, y las cuentas de la lechera se vienen un poco abajo.
La realidad es tozuda y aunque sigue siendo verdad que hay dinero y pocas inversiones atractivas fuera de la bolsa, los mercados no siempre, aunque sí muchas veces, reflejan lo que puede pasar a corto y medio plazo. Queda mucho camino por recorrer para que la recuperación sea verdaderamente algo sólido. Hay cosas que funcionan mejor que hace un año, pero no todas.
En España, por ejemplo, vamos a un endeudamiento no visto en años por parte del sector público y vamos a asistir aún a cierres de empresas y aumentos del paro asfixiantes. Estos a su vez significarán menos capacidad de compra y más morosidad. Acabamos de conocer las cuentas públicas para 2010 y no hay duda de que son irreales, no conllevan un esfuerzo de recorte de gasto, las previsiones macroeconómicas son increíbles y no contienen medidas que nos ayuden a salir de la crisis. Al contrario, nos someten a una subida de impuestos sin precedentes. Todo esto se traducirá, como por otro lado nos advierten muchos expertos, en el mantenimiento de una situación de recesión, de más paro y de endeudamiento público que nos va a meter en un callejón del que nos va a costar salir. Los mercados, por tanto, acabarán por reflejar esa evolución en las bolsas y la corrección que muchos pronostican está más cerca que lejos.
Octubre además es un mes con mala fama en la bolsa. Ganada a pulso. Y habrá que andar, por tanto, con pies de plomo. Se conocerán resultados empresariales y la cautela se impone de aquí a final de año. Los expertos apuestan por valores grandes, seguros y que den buen dividendo. Hay todavía muchas dudas sobre la recuperación de las economías, qué decir de la española, así que habrá que ser cautos y reconocer que el rally de los últimos meses por lógica se frenará.

MADRID, 29 (OTR/PRESS)
Otra edición de los Presupuestos Generales del Estado y otra sarta de mentiras y una nueva oportunidad perdida para hacer un buen diagnóstico. El proyecto presentado ayer por la ministra Salgado es un cúmulo de previsiones irreales, aborda la subida de impuestos más fuerte de la historia y no refleja ni un ápice de austeridad en el gasto público. Es más, las partidas con que se le ha llenado la boca al Gobierno descienden y siguen subiendo los gastos inútiles y superfluos. El esfuerzo, como eufemísticamente llaman a la subida de impuestos, se le pide a más de 90 por ciento de los ciudadanos, mientras vemos cómo no se reducen los altos cargos, ni los ministerios inservibles, ni los coches oficiales, ni los asesores. No contienen estos presupuestos ni un átomo de ejemplaridad dada la situación de recesión en la que estamos y de la que vamos a salir Dios sabe cuándo.
Los presupuestos empiezan mal su andadura puesto que falsean las cifras de gasto, de ingresos, de desempleo, de crecimiento de la economía, de déficit, de endeudamiento. Es decir, el contenido básico de un presupuesto. Para más escarnio, la ministra ha confirmado lo que nos temíamos: la subida de impuestos no será temporal a pesar de que Zapatero dijo lo contrario hace unos días. Dice Salgado que está muy pensada. Y mira que nos extraña, porque han conseguido aunar a gentes dispares en su contra.
El Estado además se reserva la posibilidad de incrementar aún más los impuestos. De hecho hay que recordar que la recaudación prevista con esta subida es de 11.000 millones de euros y Zapatero elevó esa cifra hasta los 15.000 millones. Seguramente algunas cartas se las aguardan para la negociación de los apoyos en el Congreso para sacar estas cuentas que no sólo nos ayudarán a salir de la crisis sino que ahondaremos más en ella.
La ministra sigue empeñada en vendernos que la subida de impuestos recaerá más en los que más tienen y esta mentira seguirá siéndolo por más que lo repita en solitario o a coro. Miedo da escuchar a Leire Pajín, la número tres del PSOE, convertida en profesora de matemáticas, cuando demuestra que no sabe sacar ni un porcentaje. Desde luego cómo vayan puerta a puerta explicándolo con las notas de Pajín, qué desastre.
Hay cosas que no se pueden explicar, sobre todo si hace apenas dos meses, se decía con mucho énfasis que no se iban a subir los impuestos. Pueden seguir tratando a la gente de lerda, pero cada vez tragan menos y por menos tiempo. Las mentiras empiezan a no colar. Se ha abusado mucho de ello y no me cabe la menor duda de que tendrá consecuencias. Puede que no hayamos sido suficientemente reflexivos en otras cuestiones planteadas por Zapatero, algunas seguramente más graves, pero amigo cuando del bolsillo se trata, la cosa cambia. Y aquí Zapatero quizás no ha echado bien las cuentas.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
El presidente del Gobierno sigue empeñado en falsear la realidad. Ya he dicho en diversas ocasiones que a mi personalmente me parece que en realidad Rodríguez Zapatero es incompatible con la verdad. Ya no sólo se conforma -y es gravísimo- con mentir desde la tribuna del Congreso de los Diputados. Estos días hemos conocido el contenido de una entrevista realizada a Zapatero por la revista norteamericana Newsweek. Repasa muchos asuntos, pero en el económico sigue empecinado en ver lo que nadie ve. Entre otras cosas sorprendentes dice el presidente del Gobierno que la recesión en España será menor que en otros países europeos. Se basa para esta afirmación en el porcentaje que en términos interanuales registrarán el PIB de algunos de nuestros socios europeos. Una maniobra que no puede colar, cuando eso se traduce en que España dobla la tasa de paro de la media de la Europa de los 15 o casi triplica la de Alemania.
Para Zapatero, la cosa está tan clara que si uno sale a la calle ve que España no se hunde. Hace falta echarle valor para decir algo así con casi cuatro millones y medio de parados, con más de un millón de hogares donde no trabaja ninguno de sus miembros o donde cuatro de cada diez jóvenes están en paro. Y, por cierto, con informes de los técnicos de Economía que aventuran para los próximos seis meses más caídas del PIB, nada de remontadas.
Da la impresión de que Zapatero sale poco a la calle. Si saliera un poquito vería los comercios que han echado el cierre, se venden o se traspasan, las colas ante el INEM o las colas ante los comedores sociales. Quizás quiere decir Zapatero que en la calle no se producen altercados o que nadie ha montado una huelga general o concentraciones o manifestaciones. Bueno parece que las vamos a ver montadas por los sindicatos, pero dirigidas contra los empresarios no contra el gobierno sino es el de Aguirre en la Comunidad de Madrid.
No se da cuenta Zapatero o se da demasiada de que ya no se puede mentir de esta forma, que las cifras, no las previsiones, ni las expectativas, son estremecedoras. Cualquier informe que uno coja deja a España a la cola de todas las variables y en los primeros puestos de lo más dañino: paro, déficit y endeudamiento. Puede creerse el presidente del Gobierno que extendiendo un manto de millones sobre los españoles se va a salvar. Yo creo que no. Yo creo que la fórmula del subsidiado le va a fallar. Tengo confianza en la sociedad española, al menos en una parte significativa de ella. Es más creo que la división de la sociedad, las cortinas de humo, la persecución del adversario se le a volver en contra. Se que es una apuesta arriesgada, pero estoy dispuesta a asumir mi error de cálculo si así fuera y a rectificar mi opinión sobre una mayoría de los españoles. Habrá ocasión de contrastarlo.
Domingo, 22 de noviembre
Agustín Jiménez
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Carlos Carnicero
Carmen Tomás*
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Victoria Lafora
Paco Sande
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Jesús Montesinos
José Luis Palomera Ruiz