Opinión

Fermín Bocos - El tinglado y la farsa

01.11.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

La huida a Bruselas de Carles Puigdemont en compañía de cinco de sus cómplices en el intento de golpe que les llevó a proclamar la independencia y la República de Cataluña es el corolario de una farsa.
Una impostura que desacredita la causa política a la que tantos catalanes se han dejado arrastrar. Ciudadanos que durante los años en los que estos farsantes han permanecido al frente de la "Generalitat" asumieron, por otra parte sin el menor atisbo de crítica, sus promesas aventureras. Dirigentes que olvidando que eran los representantes del Estado, con deslealtad, utilizaron el poder y los recursos políticos, económicos y mediáticos que apareja la institución para impulsar un proceso secesionista.
Retorciendo los mecanismos democráticos y con la colaboración de la presidenta del "Parlament", Carmen Forcadell, marginaron a la oposición en el trámite de aprobación de las llamadas leyes de "desconexión". Tras aquél acto delictivo vinieron otros, el pretendido referéndum del 1 de Octubre y la mencionada declaración ilegal de independencia. Todo esto ya es leche derramada. Pero sólo en términos políticos.
No en el ámbito de las responsabilidades penales. La Fiscalía ya está actuando. Con querellas presentadas contra una veintena de ex altos cargos y ex parlamentarios, entre ellos, todos los miembros del "Govern". Con Puigdemont a la cabeza. Están acusados de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos. Las penas previstas en el Código Penal son muy severas. Está en marcha la maquinaria judicial y no hay que distraerla.
Cosa diferente es el espacio de la política.
En ese registro convendría que los políticos de los partidos que defienden la Constitución aprovecharan las elecciones de Diciembre para desenmascarar a los farsantes que han estado engañando a muchos catalanes al proclamar contra el resto de España un discurso insolidario y xenófobo. Los partidarios de la secesión deberían tomar nota y revisar lo ocurrido. Los dirigentes del "proceses" les han llevado hasta el borde del precipicio, pero cuando había que asumir las consecuencias de sus actos, han huido. Un gesto de cobardía que deja al descubierto la impostura que cobijaba su discurso separatista.
Un memorial de memorial de agravios inventado. Una farsa.


Pedro Calvo Hernando - Del jueves al Burssels Press Club

01.11.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Hubo un momento -jueves, tempranito- en que el conflicto estuvo a punto de encauzarse. Pero el acoso a Puigdemont frustró enseguida la gran ilusión que se había despertado en todo el país, en prueba de que lo que la gente normal desea es una solución inteligente y pacífica. El independentismo entró de nuevo en erupción y con ellos España entera, que es la que menos pinta en esta historia, por desgracia. Luego la gran manifestación antisoberanista de Barcelona, con todos los excesos verbales y políticos imaginables y una quiebra de la seguridad en sí mismos de los independentistas.
Y enseguida llegaba el gran espectáculo del Brussels Press Club, que aclaraba, en todos los idiomas que domina el presidente cesado, cuáles eran todas las intenciones de los "sustituidos". No había petición de asilo pero sí asentamiento en la capital europea, por si acaso. Era el acto informativo más importante del año. Y era la inmediata recuperación psicológica del lado independentista. Las cosas como son.
Estamos en un momento álgido. Ya no se ahorra en amenazas, insultos e imbecilidades, cuando ya el Gobierno Rajoy había asumido las funciones de la Generalitat y sustituido a todos sus responsables. Lo de las querellas del fiscal general, que nos hacía retroceder a tiempos y regímenes muy pasados. Las oraciones de muchos españoles ya no daban abasto.
Rebelión-sedición-malversación: la trilogía de la locura, con posibles medidas cautelares, como la prisión para Puigdemont y sus colaboradores. Escándalo internacional, envenenamiento político profundo y pérdida de las esperanzas que habían sobrevivido. Todo parece que dirigido a hacer imposible para siempre el soñado acuerdo de aquella mañana de jueves.
Judicializar la política es un error, clamaba compungido el líder podemita, en un país en el que Rato y otros muchos están en la calle, razonaba Pablo, poniendo su cara de despistado. Luego lo de proteger a los corruptos con una bandera. ¿Pero es que nadie piensa que sería bueno eso de que Cataluña siga en España, con unos marcos institucionales distintos?

En los círculos en que uno transita o se mueve lo que observo es un gran desconcierto, tras la sarta de frustraciones de las últimas semanas, días u horas. Con un recrudecimiento de la historia del odio que parece dominarlo todo tras la mañana de aquel luminoso jueves, cuando pudimos comprobar que el conflicto era resoluble y que el odio era superable. Un jueves que a lo peor no vamos a volver a conocer, sepultados por los discursos amorfos, oscuros, egoistas y antihistóricos.
No olvido ni nunca olvidaré -ahora se ha recordado 40 años después- la llegada a España del gran Tarradellas, de la mano del gran Adolfo Suárez, en los comienzos de la Transición, cuando media docena de hombres elegidos por la fortuna de los dioses abrieron para España unos caminos que muchos ahora olvidan o desprecian, sin percatarse quizá del enorme error histórico que están cometiendo. Los que olvidan figuran en todos los idearios políticos. El que sepa rezar que rece, que a lo mejor es la única salida que nos van a dejar los "patriotas" de uno u otro signo.


Escaño cero - El papel de Junqueras

01.11.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Oriol Junqueras es un consumado artista del "tartufismo". De ademanes contenidos, habla lo justo en voz baja y meliflua. Es ese tipo de personas que tiran la piedra y esconden la mano, que azuzan a otros para que asuman las consecuencias de decisiones que él promueve o de las que al menos participa.
Y es que como vicepresidente de la Generalitat ha sido el "motor" de todo el disparate que se ha vivido en los últimos meses en Cataluña.
En realidad este drama comenzó a escribirlo Artur Mas, y en su desenlace además de Puigdemont y la CUP, ha ayudado de manera especial Ezquerra.
Sí, Carles Puigdemont ha dado la cara y sin duda es el principal responsable pero detrás de él ha estado Junqueras moviendo los hilos y cuidando eso sí, de que fueran otros, en primer lugar Puigdemont quién corrieran con el gasto del desafío al Estado.
En los últimos días hemos conocido distintas versiones sobre porqué Carles Puigdemont estuvo a punto de convocar elecciones el pasado viernes y finalmente no lo hizo.
Algunas de las personas que estuvieron en los aledaños de las negociaciones han ido deslizando retazos de información y curiosamente hay una coincidencia general: Puigdemont estaba casi convencido de que la mejor salida era convocar elecciones, pero Junqueras se lo impidió. ¿Que como lo hizo? Pues logrando que Carles Puigdemont se asustara al comprobar su soledad ante esa decisión. Comenzaron los "tuits" insultándole, y las gentes de Ezquerra y de la CUP le tacharon de traidor. De manera que Puigdemont no se atrevió a dar el paso porque no lo quería dar solo y Junqueras se negaba a acompañarlo.
En realidad Junqueras quiere "heredar" a Puigdemont y toda su estrategia ha ido en esa dirección.
Naturalmente si Carles Puigdemont fuera un político consistente habría tomado la decisión de convocar elecciones por más que Ezquerra y la CUP se le pusieran en frente. Pero todo hay que decirlo, tampoco a él le pedía el cuerpo convocarlas por más que casi se comprometiera con algunos de los interlocutores que intentaban convencerle de que sí lo haría.
Algunos creen ver en Oriol Junqueras una especie de Maquiavelo moderno. Yo discrepo, por más que Maquiavelo se inspirara en un rey aragonés, Fernando de Aragón, para componer el personaje de El Príncipe. Ya le gustaría a Oriol Junqueras parecerse en lo más mínimo a aquel Fernando de Aragón casado con Isabel de Castilla, que tampoco le andaba a la zaga en cuanto a maquiavelismo se refiere.
Y a quienes le describen como un "vaticanista", un tipo curil, la verdad es que para ello le "manca fineza" como diría cualquier italiano. Lo que sí es cierto es que es capaz de envolver hasta los más listos con sus ademanes sinuosos. La vicepresidente Sáenz de Santamaría es un ejemplo.
En cualquier caso en este drama que se está viviendo en Cataluña el copyright también le pertenece además de a Puigdmeont y a tantos otros a Oriol Junqueras que ya se debe de estar frotando las manos pensando que si sigue jugando bien sus cartas puede convertirse en el Muy Honorable President de la Generalitat. Salvo, claro está, que la Justicia diga lo contrario.


Carmen Tomás - El PIB sigue como un tiro

01.11.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

El INE ha confirmado que la economía española creció en el tercer trimestre un 0,8 por ciento, lo que significa que el ritmo de crecimiento sigue en los mismos niveles. De hecho, en tasa interanual, el PIB ha aumentado un 3,1 por ciento. Estas cifras obviamente se corresponden con las que hace unos días nos ofrecía la EPA de ese mismo trimestre. El ritmo de creación de empleo es prácticamente idéntico al de la economía. Una señal de que vamos por el buen camino. También se suceden otras estadísticas como la llegada de turistas, las exportaciones, el movimiento de puertos y aeropuertos, la compraventa de viviendas y otras que corroboran que, al menos de momento, la crisis catalana aún no ha hecho mella.
Sin embargo, ya nos advertía el ministro de Economía que desgraciadamente el pésimo comportamiento de muchas variables como consumo, venta de coches, reservas de hotel, bares y restaurantes, etc, sí que van a acabar impactando en las cuentas de Cataluña y en las de España y que muy probablemente lo veremos ya en este último trimestre del año. Y no sólo en crecimiento económico sino también como es lógico en puestos de trabajo. Es cierto que en los mercados parece que empieza a cundir la idea de que el estado de derecho funciona a la perfección en España y que la aplicación de la Constitución y la celebración de elecciones el 21 de diciembre van a devolver la normalidad a Cataluña. Lo estamos viendo en la bolsa, aunque es cierto que venía ya muy retrasada con relación a las otras de Europa, pero también la prima de riesgo y los intereses de la deuda.
Vamos a ver si realmente este último trimestre puede acabar mejor de lo esperado ante la rápida actuación de los partidos constitucionalistas con el gobierno a la cabeza y las peores proyecciones no se cumplen en su totalidad. Veremos si vuelve la tranquilidad, una vez que la normalidad democrática y la seguridad jurídica han vuelto a Cataluña, y los inversores vuelven a confiar en la economía española. Y, sobre todo, no se trunca la salida de la crisis después de tantos años de esfuerzo y sacrificio.


Jueves, 23 de noviembre

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