Opinión

Forcadell volverá a la cárcel si reincide en la matraca de la independencia.

17.11.17 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo

Aquella bravuconada de “Ni un paso atrás” se convirtió en rendición genuflexa ante la Justicia este jueves 9 de noviembre de 2017. A Carma Forcadell, presidenta del parlamento catalán, se le cayeron la valentía y el honor cuando olió de cerca los barrotes de la cárcel y pensó en el uniforme azul de presa, en los “Vivas a España” que iban a corearle las reclusas y en la ristre de privilegios que iban a quedarse atrás, por el cuento de “Alicia en el país de las maravillas de la independencia”. Aparte de los 150.000 euros de fianza, la retirada del pasaporte y demás medidas al uso, la más importante en mi opinión es el acato a la ley y la promesa de no hacer política fuera del marco constitucional. “Bienvenida a la legalidad”, Carma. No hay por qué dudar de los hijos pródigos cuando vuelven pidiendo perdón.

Las medidas cautelares del juez son criticadas por los sectores más radicales: los de un bando y los de otro. Unos consideran que el juez Llarena debería haberlos mandado a la cárcel, como hizo la juez Lamela la semana anterior con Junqueras y adláteres, y hablan de una nueva componenda del Gobierno, experto ya en la negociación con terroristas, cediendo a chantajes, inconcebibles en otro tiempo o con otros gobernantes.

Ignoro hasta qué punto pudo haber presionado el Ejecutivo de Rajoy para que el auto fuera más “blando”, dadas las circunstancias de una campaña electoral en marcha y una temperatura de la calle casi al punto de ebullición, con todos los arrebatados y ociosos cortando fronteras, estaciones, pintarrajeando trenes y poniendo a los bebés de barreras humanas, cosa esta última que nos lleva a cuestionarnos la inoperatividad de la Fiscalía de menores.

Es cierto que el Gobierno está siendo muy cobarde en muchos aspectos. Por hablar de lo último, la nula actuación de los mossos, controlados ahora por Interior, dejando indefensos a miles de ciudadanos, no tiene parangón ni disculpa, y es lógico que muchos ciudadanos digan que el Gobierno es cobarde e incluso carente de empatía. Sin embargo, manteniendo activa la crítica reiterada que venimos haciendo al Ejecutivo de Rajoy desde sus inicios, en esta nueva circunstancia considero importante analizar algunos aspectos: el PP gobierna esta legislatura de puro milagro, y a esta situación lo ha llevado su incumplimiento del programa electoral de 2012 y los incontables casos de corrupción, amén de la leyenda negra de la derecha, que tantos agitadores tiene, sin que se haga ningún tipo de pedagogía por enmendarlo. El Gobierno está en manos de sus socios, a los que tiene que contentar haciendo cesiones que no se entienden, como la no intervención de TV3, sabiendo el terrible daño que está infligiendo a la sociedad catalana. Despejemos incógnitas: los socialistas han vetado que el Gobierno controle TV3 porque se reservan para ellos su reestructuración y control. Los del puño y la rosa, con el ambiguo Iceta a la cabeza tienen en su hoja de ruta formar un “tri”o un cuatripartito, según se den las cosas, con la metralla nacionalista moderada –una contradictio in terminis—y los radicales. Es una aspiración lícita, pero hay que tener memoria y recordar la época de Montilla, gran culpable y fertilizante de lo que estamos viviendo ahora. El PP está pagando las cuentas del pasado, al que hay que sumar la patulea de gente inepta y de dudosa moral que rodea a Rajoy.

Dicho esto, no está de más hablar un poco de perspectiva. Nos guste o no, vivimos tiempos nuevos, inimaginables hace unos años. Las nuevas tecnologías condicionan nuestra vida, para bien y para mal. El viejo dicho “una imagen vale más que mil palabras”, aunque yo no esté de acuerdo, quizá porque me gusta leer, escribir y razonar, es hoy un valor en alza. Y en cuanto a palabras, no hacen falta 1000; los 140 caracteres del tuit de un posible analfabeto o de un mentiroso malintencionado pueden transformarse en virales en cuestión de segundos. No importa si lo que se transmite es verdad o mentira. En la sociedad del homo videns, como dice Sartori, lo importante es el impacto, la emoción del momento. El ser humano ha invertido el camino de la evolución y se parece cada vez más a los primates. Todos tenemos en nuestras mentes las imágenes de la carga policial –que no fue tal, pero así lo pareció— que fueron portada de varios medios internacionales. ¡Es una locura, pero es lo que hay! Por eso, lo que llamamos inacción del Gobierno no es más que la decisión de no caer en la trampa de esta gentuza que no da puntada sin hilo y lo tiene todo por escrito. ¡Cuánto hubieran dado por una imagen de los antidisturbios disolviendo a empujones de porra a las “inocentes” del sindicato de estudiantes que mantuvieron bloqueada la AP-7 y otras vías públicas el día de la huelga política! Pero tuvieron que irse a su casa de manos vacías, sin la anhelada imagen para su diario martirológico. Dicho esto, recurriendo al perspectivismo y recordando a Ortega, estaríamos aquí ante un hecho integrado por diferentes puntos de vista.

Volviendo a la rendición de Forcadell y sus compinches en la trama criminal, en contra de la opinión de muchos, a mi entender marca un antes y un después en el independentismo. No porque crea en la palabra de semejantes personajes “non gratos”, para toda la gente de bien, sino porque en el auto del juez Llerena queda bien claro que la reiteración en el delito les llevaría nuevamente a prisión. Y tal y como está el panorama, mejor están fuera como cobardes, que dentro como héroes. Aunque los adeptos de la secta independentista, acostumbrados al victimismo, a vivir en una realidad paralela, producto de su esquizofrenia colectiva, y maestros en la mentira y la tergiversación, están haciendo una interpretación a su medida del auto del juez. Así, los oímos hablar como si, contrariamente a la juez Lamela en la Audiencia Nacional, en el Supremo los hubieran recibido con la banda municipal y les hubieran servido un fino para hacer boca. Ese es el mensaje que están transmitiendo a los suyos. Hago esto extensivo a sus canales y comunicadores afines, sea la Antena 3, con la progre Susana Griso, la Cuatro, la Sexta –Ferreras parece que no leyó el auto—porque siguen dándoles cuerda al rebaño de opinadores salidos del filón de los medios apesebrados del independentismo. Veremos a ver cuántos sobreviven a los EREs que ya se plantean, una vez seca la teta del dinero público. De momento, parece que siguen en la luna, y acostumbrados a la “literatura” del tuit, leer 27 páginas de un auto debe parecerles poco menos que un tomo.

Forcadell no acudió a la manifestación contra el 155 organizada por Ómnium y la ANC, de la que ella fue presidenta. Es cierto que como persona tiene el derecho de manifestarse, pero también lo es que prometió ante el juez acatar el artículo 155 y no volver a delinquir, como dice el auto en la página 22:

“… lo que se evalúa es el riesgo de reiteración en ese comportamiento, lo que debe hacerse considerando que el devenir político más próximo y cercano pudiera propiciar la persistencia en la actuación fuera del marco constitucional y transformar la próxima legislatura, en un ilegal proceso constituyente. En todo caso, todos los querellados, no es que hayan asumido la intervención derivada de la aplicación del artículo 155 de la CE, sino que han manifestado que, o bien renuncian a la actividad política futura o, los que desean seguir ejerciéndola, lo harán renunciando a cualquier actuación fuera del marco constitucional”. (Las negritas son mías).

Pero la cosa no se queda ahí. Los investigados pudieron pensar que engañaban al juez para eludir la prisión, pero veamos lo que dice el auto en la página 23:

“No se escapa que las afirmaciones de todos ellos pueden ser mendaces, en todo caso, han de ser valoradas en lo que contienen, sin perjuicio de poderse modificar las medidas cautelares si se evidenciara un retorno a la actuación ilegal que se investiga”. (Las negritas son mías). Es decir, que si reinciden volverán a la cárcel.
Junqueras y sus compis de talego ya saben la receta para salir de prisión y esperar fuera el juicio por rebelión, sedición, malversación y conexos. Sus defensas ya hablan de la “estrategia Forcadell”. Posiblemente, si ellos hubieran declarado y abjurado de sus conductas delictivas, como sí hicieron los del Parlament, las medidas cautelares de la juez Lamela hubieran sido más suaves y no hubiera decretado su entrada en prisión. Están a tiempo si vuelven a declaran en el Supremo, pero no olviden que hay que cumplir y no reiterar en el delito, si no, volverán otra vez al trullo. No creo que los tribunales se dejen chantajear como los gobernantes de Madrid a lo largo de las últimas legislaturas. Ahora creo que estamos hablando de otra cosa.
En cuando a Forcadell, yo le recomendaría andarse con pies de plomo. Sé que ya sueñan con una amnistía o un indulto, pero para ello hay que pasar muchas páginas y un purgatorio que no es lo que esperaba la que ya llevaba la corona de laurel como victoriosa del “prosés”. Yo le aconsejo quedarse en casa, a ser posible rezando. Los milagros existen y ella necesita uno muy grande para amortizar los errores de una vida de ilegalidades y tropelías. Si toda acción tiene su reacción, convertir una autonomía de un país democrático en una dictadura totalitaria tiene que tener la suya. Dicho todo esto, me atrevo a augurar que las próximas manifestaciones serán solo una reacción de la vacuna contra el independentismo.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
periodista@magdalenadelamo.com
Suscripción gratuita
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Charo Zarzalejos - La manada

17.11.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

El concepto "manada" se ha atribuido siempre al mundo animal. Porque son los animales los que se agrupan en manadas. Nosotros, los humanos, nos agrupamos en torno a amigos que elegimos, a la familia que hemos decidido crear. Nos agrupamos en torno a intereses que compartimos con otros. Es verdad que nosotros, los humanos, nos podemos convertir o formar parte de la "masa" que es ese ente que ni piensa, ni critica y, lo que es más, importante, ni siquiera duda, pero la manada no es algo previsto para el mundo de los seres racionales.
Desde que saltó a los medios el apodo del grupo que supuestamente --no hay sentencia-- violó en grupo a una joven en los Sanfermines hace dos años, la primera reacción fue de horror. Horror al pensar en lo que pudo sufrir esa joven a tenor del relato que se han ido conociendo de los hechos. No hace falta llegar a la violación para que cualquier ataque a la libertad sexual de las mujeres resulte un acto de profunda indignidad por parte de quien o quienes lo cometen, un ataque directo al preciado bien de la libertad, una herida profunda en la intimidad y en la dignidad de la mujer agredida. No es algo con lo que se puedan hacer bromas y, ni mucho menos, tener manga ancha: todo aquello que una mujer no elige libremente es un ataque directo a su ser más profundo.
Hasta el momento, el juez, con muy buen criterio, ha tomado todas las precauciones necesarias para que la víctima no lo sea por partida doble. Y lo hubiera sido, si se hubiera dado publicidad a la vista judicial, si no hubiera entrado en la sala del juicio bien protegida y, desde luego, si hubiera tenido que ver cara a cara a sus presuntos agresores; es decir, "La Manada".
Los integrantes de este grupo, que incluso tuvieron el cuajo de grabar unos segundos de vídeo en el que dejar constancia de su macabra e insoportable heroicidad, tienen ya un historial nada edificante y ahora, cuando, uno a uno, está delante del juez, quizás caigan en la cuenta de que las responsabilidades penales no se comparten. Son siempre individuales. Desparece el carácter grupal de la manada y es en ese momento cuando, los que van por la vida de matones considerando a la mujer como un trofeo, cuando se encuentran con sus propias miserias. Los que tenemos la suerte de tener grupos de amigos, una familia o intereses compartidos con otros sabemos que cuando alguno falla es inevitable un cierto sentimiento de pérdida e incluso de orfandad pero antes de que esto ocurra nos sabemos individuos libres e iguales. Se crea dependencia afectiva, pero no pantallas para aparentar ser más fuerte que nadie. Son los débiles, los cobardes los que "desaparecen" en el grupo y entonces es cuando se produce la "manada". ¡¡Que fácil es atacar a alguien en compañía y complicidad de otros!!.
Habrá que estar a la espera de la sentencia final pero en todo caso hay que estar muy alerta y elevar los niveles de exigencia desde la infancia y sobre todo en la adolescencia. Es en esta etapa en la que las mujeres deben tomar conciencia de su propia autoestima y no consentir --si ellas no quieren-- ni media broma y ellos, los chicos, asumir con absoluta claridad que la mujer no es un trofeo, ni un pañuelo de usar y tirar, ni un ser inferior a la que se le puede hablar y tratar de cualquier manera. Casi a diario tenemos un parte de malos tratos, de hombres despiadados que son capaces de hacer daño a los hijos para hacer daño a su madre. Saben que es donde más duele. Invertir en educación es la única receta que a medio o largo plazo puede dar resultados.
Confiemos que se haga justicia y "La Manada" deje de serlo.


Escaño cero - La gran burla

17.11.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Aventureros, cínicos, manipuladores, cobardes. Sí, estas son algunas de las definiciones que se me ocurren sobre algunos de los impulsores del "proces".
En realidad no sé como no se les cae la cara de vergüenza cuando ahora reconocen que nunca hubo la más mínima posibilidad de llevar su aventura secesionista adelante puesto que no contaban con la mayoría de sus conciudadanos. O, el colmo del cinismo, otros explican que no podían imaginar que desde el Estado se pudiera responder a su órdago, e incluso Puigdemont se ha atrevido a decir que todo lo que habían montado era para obligar al Gobierno a negociar.
La verdad es que toman por auténticos idiotas a sus conciudadanos de Cataluña. Les han tomado el pelo de la manera más indigna. Han alentado una revuelta y luego se desmarcan diciendo que no iba en serio.
Yo no sé que pensarán los ciudadanos de Cataluña pero espero que incluso los que de buena fe defienden el independentismo den la espalda a todo este grupo de aventureros que les han guiado a la nada.
Sí, Puigdemont, Junqueras, Forcadell, los de la CUP, todos, se han burlado de los ciudadanos catalanes y de paso del resto de los españoles. Porque solo como una burla se pueden entender sus excusas cobardicas.
En sus declaraciones vienen a decir con un cinismo insoportable que no entienden la reacción del Estado porque lo de la independencia en realidad no iba en serio.
Mientras Puigdemont continua haciendo el ridículo en Bruselas, Oriol Junqueras ha designado sucesora a Marta Rovira, a la que ve como presidenta de la Generalitat, con el consejo añadido de que intente tejer una alianza con Ada Colau y Podemos. Y es que Junqueras ya da por ganador a su partido en las elecciones del 21 de diciembre.
En cualquier caso si el 21 de diciembre gana Ezquerra e intenta volver a llevar adelante la aventura secesionista ya saben la respuesta: el artículo 155 de la Constitución.
Dicho sea de paso con la aplicación del artículo 155 no ha pasado nada excepto que se ha recuperado la normalidad en Cataluña. Por tanto si alguien la vuelve a quebrar sabe que el Estado tiene herramientas para devolver la legalidad.
Esperemos que los "padres y madres" del "proces" tengan a bien dejar de burlarse de los ciudadanos.


Luis del Val - Chulería continuada

17.11.17 | 08:42. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Durante dos años, los delincuentes que dirigían la Generalitat de Cataluña se pasaron las sentencias del juez que ordenaban devolver 46 obras de Arte al monasterio de Sijena por el forro de su secesionismo. Durante dos años, las órdenes judiciales y los requerimientos del gobierno de Aragón los observaron con la displicente molestia de quien está comprometido, en asuntos graves e importantes y alguien le importuna con tonterías. Ahora, un juzgado de Huesca ha solicitado al eventual consejero de Cultura de la Generalitat, que no es otro que el ministro Méndez de Vigo, que ejecute la sentencia. ¿Y qué ha dicho el ministro? Que abordará el asunto con mucho interés y sumo cuidado. Lo del interés lo entiendo, porque si se ha aplicado el artículo 155 para reponer la legalidad y, repuesta la legalidad, se siguen incumpliendo las sentencias, para este viaje no se necesitaban alforjas, ni siquiera un botellín de agua mineral. Pero lo que me asombra mucho es lo del "sumo cuidado", es decir cuidado supremo, como si el requerimiento de un juez para que se cumpla una sentencia fuera algo así como una tarántula de la que hay que protegerse o un frasco de ácido clorhídrico que puede destrozar la piel de la mano si se entra en contacto con él.
A mí me cae bien el ministro de Cultura, pero no le veo cara de velocidad, ni hombre que se deje llevar por las prisas. Es decir, que de aquí al 21 de diciembre, en tanto que lo estudia, lo reflexiona, lo piensa y lo decide, ya tendremos resultados electorales y, entonces, "con sumo cuidado" a punto de formarse un nuevo gobierno de la Generalitat, no me imagino al ministro dando órdenes urgentes para que una chulería tan evidente se restañe. Y, si es así, que le diga a su colega Zoido, que se puede provocar un asalto al museo de Lérida por parte de aragoneses cabreados por partida doble, y que también tienen forros, como todo el mundo.


El rincón del soneto - ALCALDADA CATALUFA

16.11.17 | 11:30. Archivado en Salvador Freixedo


ALCALDADA CATALUFA

Doscientos alcaldazos catalanes
organizaron tremenda excursión
para darle ánimos a Puigdemont
y que llevase adelante sus planes.

Entre ellos había muchos rufianes,
más los politicastros de ocasión
que querían hacer demostración
de sus tropelías y sus desmanes.

Pero ahora van a tener que explicar
de dónde sacaron ellos las pelas
para pagarse el viaje y sufragar

las tremendas parrandas de Bruselas.
Esta gran alcaldada catalufa
es solo parte de una ópera bufa.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
freixedo.autor@laregladeoroediciones.com
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Isaías Lafuente - ¿Qué busca el juez?

16.11.17 | 08:42. Archivado en Isaías Lafuente


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

El tribunal que juzga en Navarra a los cinco acusados de la presunta violación múltiple de una joven madrileña durante los sanfermines de 2016 ha admitido el informe de unos detectives privados contratados por una de las defensas que la siguieron durante las semanas posteriores rastreando sus redes sociales y las imágenes de las cámaras de seguridad del barrio en el que vive. Argumentan que pretenden analizar el comportamiento de la víctima después del suceso.
No hace falta ser experto en la defensa de presuntos criminales como para imaginar que buscarán cualquier comportamiento festivo que contradiga el supuesto duelo que debería vivir la víctima de un suceso tan traumático. Como si la mujer agredida no tuviera derecho a conjurar el shock retornando a la vida normal y como si una actitud semejante fuese atenuante del crimen.
No juzgaremos la estrategia de defensa de ese letrado, aunque nos parezca sórdida, pero sorprende que si el juez considera, por las razones que sea, que el comportamiento de la denunciante en los días posteriores al suceso es relevante para formarse juicio sobre lo sucedido no haya sido él quien ordenase directamente esa investigación a los cuerpos policiales. Y no es lo más chocante de esta decisión procesal. Indigna que ese mismo juez que admite un informe de detectives privados sobre los pasos posteriores de la presunta víctima rechazase como pruebas de cargo en el juicio los burdos mensajes compartidos por los acusados y sus amigos por Whatsapp en los días previos, en los que quedan patentes algunas de sus obsesiones sexuales y de las intenciones que tenían de llevarlas a la práctica en Pamplona.
Ahora sólo queda que el tribunal juzgue lo que debe y eso es lo que sucedió aquel día y en aquel portal. Y que esta polémica decisión del juez, que admite rebuscar en los días posteriores de la presunta víctima y no en los días anteriores de los presuntos autores, quede como triste anécdota. Porque del tiempo posterior, si la justicia demuestra que las cosas fueron como parecen, lo único que cabe esperar es que los agresores paguen por su delito y que la chica agredida haya sido capaz de retomar su vida y de disfrutar como solía antes de aquella noche, intentando que la normalidad vaya cerrando poco a poco una herida tan brutal.


Francisco Muro de Iscar - Un mercado profesional ineficiente

16.11.17 | 08:42. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Todos dicen, y deben ser conscientes de lo que dicen, que el futuro es la educación y que sólo por ese camino podemos construir una sociedad eficiente. Pero luego nadie hace lo que dice. La crisis económica ha reducido de forma importante la inversión en educación -tenemos uno de los porcentajes más bajos de la Unión Europea-, pero, contra pronóstico, los resultados son mejores o se mantienen constantes y desciende, entre otras cosas, la tasa de abandono escolar, lo contrario de lo que sucedía cuando había más dinero. ¿No influye la inversión en la educación? Por supuesto, pero el problema principal del sistema educativo español no es la falta de recursos, sino lo mal que se invierten. Parece como si gastar en educación fuera siempre bueno, cuando lo importante, y lo que debíamos vigilar, es invertir bien y aprovechar cada euro como si no hubiera más. En la educación en general es algo que no se hace; en la Formación Profesional es un desastre histórico y una rémora para nuestro desarrollo económico; y en la Universidad hablar de eso es una provocación.
Pero lo que sucede en el mundo universitario tiene luego consecuencias importantes cuando esos graduados o licenciados tienen que buscarse la vida en un mercado cada vez más complejo y competitivo. La Universidad no forma profesionales ni en la mayoría de los casos mira cómo está, y cómo va a estar el mercado laboral dentro de cinco o diez años. Pero ese mercado recluta a sus miembros de las aulas universitarias y necesita profesionales preparados que no siempre son los que produce la Universidad. Más de 5.500 grados y máster para luego no ofrecer lo que demanda el mercado laboral. Una insensatez.
Ahora mismo, en casi todas las profesiones hay exceso de titulados. No en todas. En Medicina hay una situación crítica porque se está produciendo una masiva jubilación de profesionales -se calcula que un 40 por ciento del total lo hará en estos años- y algunas autonomías están obligando a los médicos a jubilarse a los 65 años, cuando podrían hacerlo a los 70 y la tasa de reposición ha estado congelada durante los años de la crisis. Además, el número de MIR que salen de cada convocatoria es insuficiente porque algunas autonomías reducen el número de plazas. Y, finalmente, como en la mayor parte de los casos, los nuevos médicos solo pueden incorporarse al mercado con precarios contratos temporales, el resultado es que cada año entre 2.000 y 3.000 médicos optan por emigrar. se calcula que se han ido 10.000. Nos hemos gastado mucho en su formación y luego les echamos y se los regalamos a los países de nuestro entorno.
Es posible que los robots acaben haciendo algún trabajo que hacen ahora los profesionales (los médicos saben de eso desde hace tiempo), pero eso es lo menos preocupante. Lo que no se puede es desatender el mundo educativo y profesional de la forma que lo estamos haciendo. Poniendo por delante los intereses partidistas. Favoreciendo contratos temporales low cost, sueldos insultantes y ninguna promoción. Seguro que faltan recursos para la educación, pero estamos despilfarrando cientos de millones de euros que invertimos en graduados universitarios a los que en lugar de ofrecerles una oportunidad, les condenamos a instalarse en la precariedad.


Fermín Bocos - Era un farol

16.11.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Cómo en la fábula de la zorra y las uvas. Ahora resulta que los principales dirigentes del "procés" secesionista admiten que "no hay mayoría social suficiente que apoye la independencia (Joan Tardá); ni "habían calculado bien los tiempos" (Artur Mas); ni estaban preparadas las tan cacareadas "estructuras de Estado"; ni estaba asegurado el reconocimiento internacional de la futura República catalana; ni habían dicho la verdad cuando afirmaban que tras separarse de España, Cataluña seguiría formando parte de la Unión Europea. Era un farol.
Mentían a sabiendas de que estaban engañando a los miles de ciudadanos a los que previamente, durante años, han estado reclutando para una causa -la de la independencia- de registro tan emocional como ucrónico.
La aplicación del Artículo 155 que, entre otras medidas transitorias, apareja la disolución del Parlamento autónomo y la destitución de todos los miembros del "Govern" ha sido la piedra de toque para frenar el "procés". Para detener con todas las de ley, dígase una vez más, una deriva sediciosa orquestada sobre bases que aunaban la manipulación a la falsedad al tiempo que intoxicaban a la ciudadanía con argumentos y promesas fuera de la realidad.
Falsos son los memoriales de agravios y falsas son las razones que dan los otrora prepotentes líderes separatistas para intentar justificar su fracaso. No es cierto que el Estado haya reprimido la sedición con violencia extrema como argumentan ahora para cubrir su fracaso. La realidad es otra. Más de dos mil empresas han abandonado Cataluña trasladando su sede social a otros lugares de España y entre ellas, alrededor de mil, también han cambiado su domicilio fiscal. Los primeros cálculos del coste de la fallida aventura secesionista hablan de pérdidas empresariales que rondan el 30%. Los hechos son tozudos. ¿Quien pagará los platos rotos? ¿Con qué alegato victimista intentarán disimular sus engaños y su fracaso? Artur Mas ya se ha desmarcado de Puigdemont diciendo que él sólo asume su responsabilidad hasta enero del 2016, la fecha de su relevo en la "Generalitat ".
¿Y, los demás? Empezando por el jesuítico Junqueras, hoy en prisión provisional, o el "épico" Comín, ¿pedirán perdón por haber embarcado a tanta gente? Les dirán -como dijo ante el Tribunal Supremo Carme Forcadell para librarse de la prisión- que la proclamación de la independencia fue un "acto simbólico "¿Les dirán que iban de farol? Cabe esperar que los ciudadano catalanes, llamados como están a las urnas el día 21 de Diciembre, acierten a dar respuesta a estos aventureros de la política. Acierten a ponerles en su sitio.


Rafael Torres - Presas y manadas

16.11.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Una cosa es la presunción de inocencia, garantía jurídica esencial en un estado de derecho, y otra que uno no pueda presumir la culpabilidad de un imputado en uso de su libre albedrío y de la libertad de expresión que ese mismo estado de derecho consagra. Así, los cinco acusados de haber violado a una joven de 18 años en los Sanfermines del pasado año, conservan intacta la dicha presunción de inocencia ante la Justicia mientras no se dicte contra ellos sentencia condenatoria, pero no necesariamente ante la opinión pública, que va legítimamente por libre como queda dicho.
Será, pues, el tribunal que les juzga en Pamplona el que resuelva sobre la culpabilidad o inocencia de los miembros de esa partida que atiende al nombre de "La manada", pero al ser tan infame y denigrante el delito del que se les acusa, y por afectar simbólicamente el mismo a la libertad y a la integridad moral y física del 50% de la población, tan amenazadas por la barbarie machista, es natural que todo el mundo haya hecho o vaya haciendo sus propias cábalas, cábalas que, por cierto, se extienden más allá de los hechos concretos que se juzgan y que señalan, de una parte, el inaceptable acoso que sufren las mujeres y del que éste caso pudiera ser paradigmático, y, de otra, el incomprensible proceder de un tribunal que acepta unos informes o pruebas de dudosa pertinencia, y no otras, en puridad, mucho más pertinentes.
Como se sabe, el abogado de alguno de los acusados contrató a detectives para que hurgaran en la vida de la denunciante en las fechas posteriores al suceso. Semejante proceder, que no parecía sino buscar algún resquicio para el descrédito de la muchacha, ya es discutible, pero que el "resultado" de dicho espionaje, el informe de los detectives que concluye que a la presunta víctima no se le ha visto "traumatizada", se acepte como prueba de la defensa, y no, en cambio, los "whatsapps" donde los imputados alardeaban entre ellos de su pobre calidad personal, ha sorprendido e indignado a la opinión.
Que la manada iba buscando una presa sexual el primer día de los Sanfermines de 2016 es algo sobre lo que para la opinión pública no cabe ninguna duda. Otra cosa, y eso es lo que se ha de dirimir y determinar judicialmente, es si del encuentro fatal se derivó algún o varios delitos por el que condenar a los acusados. Excluida de la Sala por no ser pública la vista, la ciudadanía ejerce su propio derecho a dirimir y a determinar.


Antonio Casado - Inhabilitados

16.11.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Hablaba Rajoy en la radio sobre la inhabilitación. Una figura asociada al reproche judicial que suele acompañar a condenas por malas practicas en cargos públicos. Pero es escaso su uso como figura aplicable a quienes, por conductas castigadas o no por el juez, merecen el reproche ciudadano y su imagen queda dañada para volver a desempeñar cargos públicos.
He ahí la naturaleza subjetiva de la inhabilitación política. En cambio la judicial resulta de casar la conducta practica de un servidor público con la conducta teórica previamente descrita en los códigos. Si un tribunal considera que el comportamiento de un político responde al descrito en la ley, habrá incurrido en causa de inhabilitación. Harina de otro costal es la inhabilitación moral o política, que habita en el fuero interno del ciudadano y se expresa cuando es llamado a las urnas.
Véase el caso de los dirigentes independentistas catalanes, a los que se refería Rajoy en sus declaraciones del pasado martes. Dice el presidente que están "políticamente inhabilitados" para liderar nada y que "los ciudadanos tomarán nota de sus mentiras". Tiene razón. Pero no esperemos que se aplique el cuento en la medida que otros ciudadanos se hayan sentido engañados por sus políticas, la corrupción de su partido o la desidia de su Gobierno cuando tuvo ocasión de frenar a tiempo el insensato desafío del nacionalismo catalán al Estado.
Eso nos lleva a la dinámica propia del juego político. Está claro que a muchos les parecerá -nos parecerá- que Ada Colau ha quedado inhabilitada para pedir la confianza de los ciudadanos después de haberles prometido que su pacto municipal con los socialistas se ceñiría a la gestión de asuntos municipales y que nunca sería puesto en cuestión por razones identitarias. Incluso a una parte de sus votantes le habrá disgustado el desalojo del PSC del Ayuntamiento de Barcelona. Pero otros estarán encantados de que su alcaldesa, calificada como "emperatriz de la ambigüedad" por el ex ministro Borrell, se sume a quienes hacen planes de acoso y derribo al Estado.
Por cierto, que el bloque independentista hace catarsis colectiva. La autocrítica se ha instalado en sus filas. Ahora descubren que carecían de mayoría social para romper con España, que no midieron bien los tiempos, que desestimaron el poder del Estado, que no previeron el aislamiento internacional de su simbólica republica catalana, que hay otras formas de arreglo sin llegar a la dexconexión, etc.
En mi opinión, unos dirigentes políticos que van de farol y constituyen un discurso a base de mentiras están políticamente inhabilitados. Otra cosas es lo que digan los jueces. Y, sobre todo, otra cosa es lo que digan las urnas.


Escaño cero - En marcha

16.11.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Las declaraciones de buena parte de los dirigentes del independentismo catalán señalando que ya sabían que la mayoría de sus conciudadanos no están con el "proces" y por eso ha fracaso, es una muestra mas de su cinismo y aventurerismo. En definitiva han engañado y manipulado a la gente que les ha acompañado en el afortunadamente frustrado "proces".
Y mientras estas declaraciones se suceden, en el Congreso, por iniciativa del PSOE, se pone en marcha la comisión territorial encargada de estudiar una actualización del Estado de las Autonomías.
En mi opinión es más que loable el empeño de Pedro Sánchez en que sea en el Parlamento donde se comience a estudiar y debatir esa reforma del Titulo VIII de la Constitución que, mas adelante, de lugar a una puesta a punto más amplia de nuestra Carta Magna. Porque hay que recordar que Mariano Rajoy y su partido se venían negando hasta ahora de plantear siquiera que se pudiera estudiar la reforma de la Constitución.
Lo incomprensible es que Podemos se haya desmarcado junto a Ezquerra República y el PDCAT, y el PNV, de esta iniciativa socialista. Y más incomprensible es la actitud un tanto displicente de Ciudadanos.
Y es que no se puede estar día sí y día también clamando por la reforma de la Constitución y cuando alguien propone, en este caso el PSOE, poner en marcha una comisión de estudio de esa reforma, entonces poner inconvenientes. Por tanto suya será la responsabilidad de quienes no participen pero lo que es evidente es que esa comisión es tan necesaria como pertinente.
Y me parece excelente que se haga realidad que entre los primeros comparecientes estén los tres ponentes de la Constitución Miguel Roca, José Pedro Pérez Llorca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón. Tres hombres con sensibilidad política muy distinta pero que fueron capaces en el pasado de ponerse de acuerdo y que sin duda sus reflexiones sobre el Titulo VIII de la Constitución y cómo, en su día, debe de reformarse la Constitución deben no solo de ser escuchadas sino tenidas en cuenta.
A la comparecencia de estos tres padres de la Constitución seguirán muchas más no solo de expertos constitucionalistas sino de representantes de la propia sociedad.
A sus señorías les va a venir muy bien escuchar antes de ponerse a trabajar en cualquier reforma que desde luego no se podrá llevar a cabo sin el concurso de todas las fuerzas políticas.
En cualquier caso ya digo que es un acierto que esa comisión se ponga marcha sin prisas pero sin pausa.


El Abanico - "La manada" culpabiliza a su víctima

16.11.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

La estrategia de los abogados de los cinco jóvenes que agredieron sexualmente a una chica de 18 años, durante las fiestas de San Fermín del 2016, es la que suelen utilizar la mayoría de los hombres, algunos jueces incluidos, cuando se ven acorralados por haber cometido todo tipo de tropelías contra una mujer: la culpa no es de ellos sino de la víctima que lo consintió.
El martes, esta joven tuvo que escuchar, aunque fuera a puerta cerrada, cómo dudaban de la veracidad de sus palabras, de lo que supone para una joven -si fuera hombre el daño sería igual de perverso-, narrar detalladamente cómo cinco individuos que se ofrecieron a acompañarla hasta donde tenía su coche, al llegar a un determinado lugar, la forzaron a entrar en un portal, la desnudaron, y uno a uno, entre risotadas, la violaron a la fuerza, hasta dejarla extenuada, sin fuerzas para gritar, en estado de shock. Horrorizada por lo que acababa de vivir, por lo que acababa de sentir, con asco de su propio cuerpo, humillada al ver cómo grababan con total impunidad la fechoría, el crimen que estaban cometiendo para enviárselo a sus amigos o a sus seguidores de las redes.
Cuando los jóvenes fueron reconocidos por las cámaras de seguridad que el Ayuntamiento de Pamplona pone en sus calles, precisamente para evitar que actos como estos se cometan, después de ser interrogados y comprobar el contenido de sus móviles, les enviaron a prisión hasta que se celebrara el juicio que dio comienzo este martes pasado, donde lo negaron todo como han venido haciendo desde su detención.
Sin embargo, el broche de oro lo puso uno de los abogados de "La manada", que presentó un informe de unos detectives privados, contratados por una de las defensas. ¿Con qué objetivo? Constatar que la joven siguió haciendo su vida después del ataque.
Teniendo en cuenta que de la identidad de la agredida no se ha dado a conocer, ni el domicilio, lo lógico es pensar que de vuelta a su casa tratara de llevar una vida normal -aunque la procesión fuera por dentro-, con el fin de que nadie la señalara con el dedo.
Pues bien, en vez pedirle perdón por la tropelía cometida, los familiares pagaron a un detective para que la siguiera, para ahondar más en la herida que le ha dejado graves secuelas. Siendo esto grave, lo peor es que el tribunal la haya aceptado como prueba.
¿Prueba? ¿Qué tipo de prueba? ¿Que de vuelta a su casa saliera con sus amigas a tomar una cerveza?, ¿Que se riera porque alguna de ellas contara un chiste? ¿Acaso esto borra lo anterior, borra la violación de que fue objeto por cinco individuos que se ha demostrado que no era la primera vez que utilizaban a una mujer desahogar su furia sexual? Ojalá "La manada" reciba el castigo que merece, por duro que sea. Y les enseñe que cuando una mujer dice No es No, lo tienen que aceptar y no pasarse la negativa por el arco del triunfo.


Fernando Jáuregui - Rajoy, tan injustamente demolido, tiene que recuperar su papel

16.11.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Ignoro qué pasa aquí, pero lo cierto es que la que puede ser penúltima sesión de control parlamentario al Gobierno central se convirtió este miércoles en un pandemónium, es decir, en un acto casi infernal, en el que tres de los interpelantes al Ejecutivo que preside Rajoy insistieron en que el presidente es poco menos que un malhechor, a cuenta de las andanzas de la Gürtel, "affaire" que reaparece, en sus distintas modalidades, en los ámbitos judiciales. Precisamente ahora, vaya por Dios.
Claro, ya sabemos cómo es el diputado de Esquerra Rufián, que siempre lleva unas esposas, o lo que sea, a mano para montar su numerito extraparlamentario e intracircense; incluso conocemos al más agreste de los posibles Pablos Iglesias, que llamó, sin más, delincuente a Rajoy en su intervención en esta misma sesión. Me chocó más que la "número tres" del PSOE, Adriana Lastra, se deslizase por este mismo sendero podemita... para estrellarse contra la contundencia oratoria de Sáenz de Santamaría. Y me alerta, en el mismo sentido, una acumulación de ataques personales contra Rajoy, desde el Times comparándole con Putin, hasta Jordi Evole equiparándole con el venezolano Maduro.
Antes habían proliferado los sambenitos de "franquista", que es cartel que algunos, desde ámbitos emergentes, cuelgan del cuello de otros, sin haber propiamente conocido el franquismo. Y no caen en que, teniendo Rajoy el respaldo de ocho millones de españoles, dedicarle tan poco amables comparaciones equivale casi a decir que la ciudadanía, al respaldar a gente como Rajoy, está incurriendo en un apoyo a una nueva dictadura.
Obviamente, nada de esto es así. Rajoy será lo que sea -que es muchas cosas, buenas y malas--, pero no creo que nadie pueda equipararle, ni en lo poco bueno ni en lo mucho malo, al taimado Putin. Ni al brutal, grosero, Maduro. Ni al absolutamente inaceptable Franco. No; España para nada es, contra lo que sugieren últimamente algunos medios europeos y latinoamericanos, una dictablanda, y menos una dictadura, que se dedica a golpear a pacíficos transeúntes que quieren votar. En ese sentido, la deuda que tienen Puigdemont y el resto de su camarilla con los catalanes y los demás españoles es inmensa: nunca podrán pagarla.
Cierto es que desde el Gobierno y desde las oposiciones se han confundido mucho, pero mucho, estrategias y táctica. Verdad que los mensajes no siempre han sido nítidos, ni la honradez, extrema. Se han premiado el cuñadismo y la fidelidad militante, se ha caído en oscurantismos. Y de los errores cometidos en lo referente a la imagen ya ni digamos. Pero eso no es franquismo, ni chavismo, ni zarismo. Es otra cosa.
A mí lo que de verdad me sigue preocupando es esa pertinacia de Rajoy por no ofrecer salidas tras el 21-D, cuando apenas queda un mes y unos días para afrontar esas peligrosísimas urnas catalanas. Rajoy, ante el ataque, lo mismo que su vicepresidenta, se defienden bien desde su escaño. Pero no construye futuro, y eso me parece un déficit, que no es solamente de comunicación. Todo lo fía a lo mal que lo hacen sus adversarios, que por cierto lo hacen casi todo mal, sembrando la confusión y el caos entre sus propios partidarios. Pero basar los aciertos propios exclusivamente en los errores ajenos es un mal camino.
No sé si es mucho pedir, pero, tras la bochornosa sesión parlamentaria de este miércoles, en la que algunos, y cito a Pablo Iglesias y a Rufián de manera muy específica, se han retratado en sus auténticos "valores" -comillas, por favor- como miembros del Legislativo, creo que hay que exigir al Gobierno central, y a su presidente, un esfuerzo suplementario: que nos digan qué van a hacer en educación -inexistente ese Departamento, subsumido en otras tareas--, en Justicia, en orden público, en lo referente a la reforma constitucional... El Estado necesita una refundación y, sin embargo, ahí andamos, anclados en el 155 y en la Gürtel, cada loco con su tema, sin darnos cuenta de que hay que pasar ya al 156, 157, 158... y siga usted, así, contando, lo menos hasta dos mil veinte, que es el año en el que deberíamos haber completado esa segunda transición que algunos, por ejemplo el propio Rajoy, siguen sin admitir. Luego se extrañan de que todo sea debate de sal gorda y vuelo rasante.


Carmen Tomás - La regla de gasto

15.11.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Los reiterados incumplimientos por parte del Ayuntamiento de Madrid de la regla de gasto que contiene la Ley de estabilidad Presupuestaria ha abierto la caja de los truenos. Después de los numerosos avisos por parte del Ministerio de Hacienda, los responsables de la alcaldía no han tenido más remedio que acatar el cumplimiento de la ley, no sin amenazar con demandar al ministerio. Es de suponer que lo tienen perdido y que a Carmena no le quedará más remedio que ponerse al día. Cierto que han hablado de la creación de una comisión transversal, eso sí, con la presencia en ella del que dirige las cuentas, Sánchez Mato, por lo que es de suponer que la comisión será una pérdida de tiempo y que más bien se trata de intentar alargar los plazos y hacer creer que tienen razón y que cumplirán tarde y mal. Lo curioso es que tras los incumplimientos y los portazos dados a Montoro por parte de Carmena y Sánchez Mato, otros ayuntamientos gobernados también por Podemos o por coaliciones de izquierda se han unido en su deseo de que se tumbe la Ley de Estabilidad Presupuestaria que desde que fue aprobada ha logrado que la mayoría de los 8.100 consistorios y muchas comunidades autónomas hayan logrado cerrar sus cuentas con superávit o por lo menos con menos déficit del que presentaban antes de la norma.
El Ministerio ya ha advertido que ni Madrid, ni ningún otro ayuntamiento, son especiales ni distintos ni tienen ningún privilegio para no acatar la norma y que deberán cumplir con la famosa regla de gasto. Una norma elemental que supone no gastar más de lo que se ingresa y cumplir con los objetivos de déficit o directamente cerrar las cuentas en positivo. Parece evidente que los responsables de Madrid, Valencia o Zaragoza están dispuestos a dar la matraca, tanto como desde el Ministerio de Hacienda se insiste en que hay que cumplir. En todo caso, se ha abierto el debate y no se sabe cómo ni cuándo se cerrará. España tiene unos objetivos europeos que cumplir y no es el momento ahora de volver al déficit excesivo, mecanismo del que estamos a punto de salir. Se abre además este debate cuando está pendiente también abrir otro melón como es de la financiación autonómica. El gobierno, según ha dicho la vicepresidenta, ha ofrecido a Pedro Sánchez sentarse para empezar a discutir sobre este asunto capital. Veremos si empieza y cómo se desarrolla en este momento en el que la situación de Cataluña es otra incógnita.


Fermín Bocos - Cuesta abajo

15.11.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Cuesta abajo y acelerando. Así aparece el movimiento Podemos en las encuestas. No se avizoran elecciones legislativas a medio plazo y eso concede a todos los partidos -incluido el morado- un margen de maniobra bien para cambiar de estrategia o bien para acentuarla. En el caso que nos ocupa, tras analizar la personalidad narcisista de Pablo Iglesias, es probable que mantenga el actual rumbo de choque teniendo como objetivo la ruptura del régimen constitucional nacido en el 78, aún siendo evidente que no está a su alcance.
Y no lo está porque que dicho objetivo es el resultado de un análisis que parte de algo que no se va a producir. Hablo del concurso del Partido Socialista. Hubo un momento en el que Iglesias creyó que la cosa podía salir adelante. Fue a raíz de la "resurrección" de Pedro Sánchez y de su vuelta a la secretaría general del PSOE. Fueron días en los que Sánchez hablaba por la herida y mal aconsejado incluso llegó o a rendir pleitesía televisiva a Podemos. Aquello duró poco. Sánchez licenció el rencor y recuperó la cordura cuando algunos de sus allegados le hicieron ver que la jugada de Iglesias tenía un solo objetivo: lograr el "sorpasso". Arrebatar a los socialistas la hegemonía de la izquierda española.
Sánchez recuperó la memoria para recordar que si no llegó a La Moncloa fue porque Iglesias dio la orden de no votar su candidatura en la sesión de investidura. Iglesias que ha estado -y sigue en esa estrategia- jugando con doblez en la crisis catalana acaba de recibir vía encuesta la mala noticia de que la mitad de sus antiguos votantes desconfían de él. Es el político español peor valorado por sus correligionarios. Con ese lastre le va a resultar difícil remontar en expectativa de votos. Apoyar indiciariamente la causa de los separatistas le está pasado factura a su partido. Quien llegó denunciando los abusos de la "casta" está liquidando el crédito político de Podemos apareciendo como compañero de viaje de los planes secesionistas de la insolidaria burguesía catalana. No me extraña que comparezca cuesta abajo en los sondeos.


Pedro Calvo Hernando - Sorpresa en "Le Soir"

15.11.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

En su carrera imparable de conquista de los principales medios de comunicación de Bélgica, Carles Puigdemont utiliza "Le Soir" para la más importante de todas sus declaraciones desde su instalación en Bruselas: una solución diferente a la independencia es posible, asegura. Se trata de una afirmación entre sorprendente e inesperada, Quizá alguna vez dijera algo parecido, pero nunca con esa claridad ni esa contundencia. Yo lo inscribo en el proceso de decaimiento del independentismo catalán, iniciado no hace mucho tiempo, pero desarrollado con bastante rapidez. Lo de "Le Soir" sí que es una declaración que podría adquirir visos de histórica.
Ya alguien le había echado una mano al decir que el Govern no estaba preparado para desarrollar la República. Y otras manos venían de la rápida pérdida de entusiasmo de otros dirigentes y de la rápida aceptación de lo que hasta hace pocos días se negaba: que la independencia no es un dogma y que lo sucedido en torno al 1-O se inscribía en un proceso que pudiera ser irreversible. Carme Forcadell había jugado un papel importante con su parada y marcha atrás acatando la legalidad y no digamos Santi Vila y su gran viraje.
Todo lo que viene sucediendo forma parte del gran viraje en el seno del independentismo. Aunque nada comparable con las declaraciones de Puigdemont al vespertino bruselense. El expresident explica dónde reside el origen de la efervescencia independentista: en 2010, cuando el Tribunal Constitucional bendijo el recurso del PP contra artículos fundamentales del nuevo Estatut aprobado por el Parlament y el Parlamento español que habrían supuesto un fuerte avance en el autogobierno. Aquello fue un mazazo de Rajoy y su partido que provocó el procés que nos ha venido machacando.
Recuerda también el expresident que en 2010 en el Parlament había 14 diputados independentistas y que ahora hay 72. Ahí está el origen de todas las desgracias con que llegamos al 2017. Ese proceso inverso que ahora parece comenzar nos lo podíamos haber ahorrado. Ahora toca esperar que los presos salgan a la calle y que el camino a las elecciones del 21-D sea positivo y esclarecedor para que podamos entrar en 2018 con la cabeza alta y el alma en paz.


Escaño cero - La caricatura de Puigdemont

15.11.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Lo peor que le puede pasar a una persona es convertirse en una caricatura de sí mismo. Eso es exactamente lo que le está sucediendo a Carles Puigdemont que se ha convertido en una caricatura pero de la peor calidad.
El ex president ha fracasado en su intención de lograr que todos los grupos independentistas se presenten juntos a las elecciones del 21 de diciembre. El fracaso le ha llevado a él y a los suyos a inventarse unas nuevas siglas con las que concurrir. De Convergencia pasaron a denominarse PDeCAT y ahora se presentaran en las urnas bajo el nombre de Junts per Catalunya.
Lo cierto es que Carles Puigdemont está perdiendo fuelle desde su huida bufa a Bruxelas y sus continuas declaraciones histriónicas, aunque, por sorprendente que parezca, aún hay ciudadanos que creen en él. El caso es que las elecciones van a estar más que reñidas en el sector independentista.
Se sabe que Oriol Junqueras y Carles Puigdemont se soportan poco a pesar de que el ex president ha venido siendo poco menos que un juguete bien manipulado por el sibilino Oriol Junqueras que parece ser que fue quién le impidió convocar elecciones para evitar la aplicación en Cataluña del 155 de la Constitución.
Es evidente que Junqueras es un tipo con más recorrido que Puigdemont y que tras sus ademanes curiles y su discurso melifluo se esconden grandes dotes de manipulador y una ambición desbocada. Porque Junqueras viene trabajando desde el minuto uno por convertirse en presidente de la Generalitat y a mi no me extrañaría que dependiendo del resultado de las elecciones del 21 de diciembre incluso estuviera dispuesto a guardar en el cajón su programa independentista para pactar pongamos con el partido de Ada Colau y el propio PSC si eso le aupara a la Generalitat. A Puigdemont se le ve venir a Junqueras hay que interpretarle porque es un experto en tartufismo.
Claro que a Junqueras le ha salido una dura competidora tan sibilina como él, nada menos que la alcaldesa de Barcelona Ada Colau cuya ambición le anda a la par.
Y en medio, como un personaje roto, desenfocado, fuera de juego está Carles Puigdemont, que da saltos malabares para llamar la atención sin percibir que sus actuaciones van provocando hastío.
Ya digo que lo peor que le puede pasar a uno es convertirse en una caricatura y Carles Puigdemont es una caricatura de pésima calidad de sí mismo.


Rafael Torres - De Chiquito a Puigdemont

14.11.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

No es necesario abonarse al discurso maniqueo y pueril de Oriol Junqueras, que define la cuestión catalana como una lucha entre el bien y el mal, para establecer como sideral, como infinita casi, la distancia entre el gran Chiquito de la Calzada y el pequeño Carles Puigdemont. Al contrario que el bien y el mal, que suelen ir juntos, machihembrados, en todo y en todos, éstas dos criaturas, la una tristemente fallecida hace unos días y la otra haciendo el gilipollas en Bruselas, representan dos polos radicalmente opuestos y remotos entre sí.
A Gregorio Sánchez Fernández, el gran Chiquito de la Calzada, le quería todo el mundo porque su humildad desmontaba las reservas, las envidias, el rechazo, la desconfianza, que suelen suscitar las personas buenas, aunque en su caso más que buena era, como se decía antes, una bellísima persona. Al lado de esa humildad tan limpia y verdadera, su genio innato, su gracia "que no se podía aguantá", su capacidad creadora y recreadora del lenguaje, eran casi prendas accesorias por emerger de la humildad precisamente. El gran Chiquito, con un mendrugo de pan y un poco de queso en el zurrón de la vida, logró el tesoro que buscamos todos, que le quisieran, en tanto que el pequeño Puigdemont, con una vida muelle, con todos los recursos del burgués trepa, nunca suscitará ese amor que, al parecer, ni busca.
Chiquito hizo reír y socializó a un país algo desestructurado mediante la creación o recreación de un idioma común, el de un humor franco, benigno, sencillo para los sencillos y divertidamente cultista para los refinados. Regaló salud, del cuerpo y del alma, con esos chistes tan malísimos que accionaba de una manera tan genial. Puigdemont, en el otro extremo, hace llorar y ha desocializado a un país con la maldita gracia que tiene, con su sectarismo, con su soberbia y con ese odio al otro que diríase que pugna, por su intensidad, con escapársele del flequillo.
Conocí a Chiquito en el desierto de Tabernas, en el rodaje de "Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera", y hasta entonces no había visto a nadie tan feliz. "Me duele el corazón de lo feliz que soy", me dijo. Se alojaba con su inseparable Pepita en una diminuta "roulotte", y no necesitaba más. El sobrante, muchísimo, lo regalaba a los demás. Puigdemont, avaro no se sabe de qué, acaso del violento supremacismo en el que cree, no da ni las gracias.


Cayetano González - La caída de Podemos

14.11.17 | 08:42. Archivado en Cayetano González


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

La posición que ha mantenido el partido de Pablo Iglesias en torno al proceso secesionista de Cataluña parece ser la causa más clara del hundimiento electoral que le pronostican las encuestas. La última, de la empresa Metroscopia publicada este lunes en el País, le da a la formación morada un 14,7% en intención de voto, muy por detrás del PP (26,1%) y del PSOE y Ciudadanos, a los que la citada encuesta les atribuye un 22,7% a cada uno. Si esta previsión fuera cierta, Podemos se habría dejado en el camino, desde las últimas elecciones generales celebradas en junio del pasado año, casi cinco puntos y medio porcentuales, lo cual es mucho para el poco tiempo transcurrido. Podemos, que nació al albur del movimiento del 15-M, en plena crisis económica, vivió su explosión electoral en las europeas de 2014, algo que luego fue ratificado en las municipales de un año después, donde consiguió hacerse con importantes alcaldías (Madrid, Barcelona, Zaragoza, La Coruña, Santiago, Cádiz) o ser decisivos para conformar gobiernos de izquierdas en diferentes Comunidades Autónomas, dando su apoyo al PSOE. Luego vinieron las elecciones generales de diciembre de 2015 y ahí a Pablo Iglesias le cegó su ambición política negándose a apoyar la investidura de Pedro Sánchez, lo que desembocó en unas nuevas elecciones, en junio de 2016, y en la posterior investidura de Rajoy, con el apoyo de Ciudadanos y la abstención de los socialistas. Una moción de censura presentada por Iglesias a Rajoy en junio de este año sólo sirvió para escenificar la soledad parlamentaria en la que había quedado la formación podemita.
En este último año, el declive y el deterioro de Podemos se ha ido produciendo de forma lenta pero constante. Primero fue la pugna interna entre Iglesias y Errejón, ganada por el primero, pero que dejó una clara factura interna con repercusiones en organizaciones territoriales. Y luego llegó la fase final del proceso secesionista en Cataluña, con la convocatoria del referéndum ilegal del pasado 1-O y la consiguiente reacción del Gobierno aplicando el artículo 155 de la Constitución. Ante ambos hechos, la postura de Podemos ha sido percibida por sus votantes, y con razón, como más cercana a las posturas de los partidos independentistas que a la defensa del Estado de Derecho y de la integridad de la Nación española, y eso le está pasando factura, de momento en las encuestas. El futuro de Podemos está por ver. Pero en la medida en que no rectifiquen y tengan -como pidió hace unos días una de las fundadoras del partido, Carolina Bescansa, un proyecto nacional- y en la medida que el PSOE vaya recuperando su discurso y su posicionamiento como partido de centro-izquierda, ese futuro será más bien negro.


Antonio Casado - Una cierta normalidad

14.11.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Con diferencia de pocas horas, el viernes 27 de octubre alumbró la declaración de la república independiente de Cataluña y la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Entonces pareció un viernes negro que no iba a traer más que desgracias. Sin embargo, el cansancio y los climas preelectorales han devuelto a Cataluña una cierta normalidad.
Ni la "simbólica" independencia ni el desembarco de Moncloa en la Generalitat empeoraron el clima más de lo que estaba. Todo lo contrario. La carrera hacia la Cataluña rica y plena terminó aquel viernes con la votación del Parlament. No hubo plan B. Ni en la calle ni en las instituciones, más allá de una manifestación con señales lumínicos del móvil y la esperpéntica conversión del molt honorable Puigdemont en un turista de conveniencia en Bruselas. No hubo insumisión de mossos, desobediencia de funcionarios ni parálisis administrativa en las instituciones catalanas. Y tampoco funcionó el Parlamento" paralelo", la famosa "asamblea de cargos electos" impulsada por la AMI.
Ya solo se habla de elecciones y de listas para la jornada del 21 de diciembre. Y en el aire incluso queda la sensación de que se han roto los dos frentes: el independentista y el constitucional que alumbró el pacto del 155. Fue un frentismo de vida corta. Ante la llamada de las urnas, cada mochuelo a su olivo. A uno y otro lado de la barricada, cada fuerza política ira a las elecciones con sus propias siglas. Volvemos a la competencia y el afán diferenciador de siempre. Otro síntoma de vuelta a la normalidad.
Lo cierto es que desde aquel viernes negro hemos vivido jornadas bastante tranquilas si nos atenemos a las negras profecías que se derivarían de aplicar el 155, según los nacionalistas. Es decir, la "intolerable y premeditada agresión del Estado a la voluntad de los catalanes" que aquellos no iban a permitir.
Al final, ya se ha ido viendo que la declaración de independencia se hacía cada vez más liquida, mientras que el desembarco de Moncloa en la Generalitat, con inmediato llamamiento a las urnas, se hacía cada vez más sólido. Solo la señal de TV3 mantuvo la llama de la república declamada. Pero en el ya fracturado bloque independentista se instaló la desorientación, el desconcierto, la falta de respuestas y el pie cambiado. Muestra viva de la endeblez del "procès", cimentado ingenuamente sobre el supuesto de que el desafío al Estado acabaría sentando al Gobierno Rajoy en una mesa negociadora.
Vivían en una burbuja emocional. Nunca racionalizaron el tema o, como diría un marxista, las "condiciones objetivas". Lo llegó a insinuar el fundador oficial del "procès", Artur Mas, cuando advirtió de que la situación no estaba madura. Cierto. Hacia falta mucha ingenuidad para creer que el Estado iba a colaborar en su propia voladura. O que iba a quedarse de brazos cruzados ante una propuesta ilegal y "venenosa" (Juncker dixit).


Fermín Bocos - Patriotismo constitucional

14.11.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Visto el panorama electoral que se perfila en Cataluña parece llegada la hora de plantear una reflexión acerca del patriotismo constitucional que emplazará a Ciudadanos, PSC-PSOE y PP a algún tipo alianza así que conozcamos el resultado de los comicios del 21D. Serán los días en los que el mandato surgido de las urnas establecerá el rumbo de la política catalana. Sabido que el frente separatista va a concurrir desunido y que ERC (Oriol Junqueras) ha dejado en la cuneta a Carles Puigdemont, patético compañero en el intento de sedición, será la ocasión para que los líderes de las fuerzas unionistas ofrezcan un ejemplo de sensatez.
Dado que estos tres partidos tienen una proyección nacional el resultado de los comicios catalanes también nos permitirá proyectar expectativas en el escenario más amplio de la política estatal. Pero así que pase el 21D, en el caso de que la suma de votos y escaños obtenidos por los partidos que defienden la unidad de España y el marco constitucional superara al de las fuerzas secesionistas, sería, como digo, la hora del patriotismo constitucional. La hora de la renuncia a los prejuicios partidistas para acordar algún tipo de alianza.
Habría llegado el momento de formar un gobierno en el que bien con apoyo parlamentario, como hizo en su día el PP en Euskadi votando a Patxi López (PSE-EE) como "lehendakari" o bien entrando a formar parte del futuro "Govern", como sucede ahora en el País Vasco dónde los socialistas cuentan con tres consejeros en el gabinete autonómico que preside Iñigo Urkullu.
Que gobierne la lista más votada (del lado unionista apuntan a Ciudadanos con, posibilidades también, para el PSC), pero que formen un gobierno autonómico que devuelva la normalidad a Cataluña. Obvio es recordar que esta reflexión carecerá de sentido en el caso de que los ciudadanos catalanes opten por votar mayoritariamente a los partidos secesionistas. En ese caso serían responsables de una vuelta a la confrontación que desafiaría el sentido pragmático que en tantas ocasiones les fue atribuido a lo largo de la Historia.


Escaño cero - Pero ¿lo descubre ahora?

14.11.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Tengo a Pedro Sánchez por persona inteligente por eso no comprendo que parezca haberse caído del guindo por la actitud de la alcaldesa de Barcelona Ada Colau respecto a los independentistas.
Y es que las bases del partido de Colau han aprobado por amplísima mayoría romper con el PSC, es decir "despedirles" del ayuntamiento de Barcelona.
El comentario de Sánchez ha sido de lo más "naif": "Ada Colau ha elegido el camino de los independentistas". Pues no, no es que lo haya elegido ahora es que esa ha sido su apuesta desde el primer momento por más que haya intentado engañar a unos cuantos ingenuos con su actitud tartufista y sus declaraciones contradictorias.
Colau fue a votar en los dos referéndum ilegales, el último el del 1 de octubre. Y no solo eso, es que facilitó que la votación se pudiera celebrar. Amen de que ha aparecido en buena parte de los actos públicos y manifestaciones en pro de la independencia.
Pero la señora Colau es especialista en dar una de cal y otra de arena. Por ejemplo ahora rompe con el PSC por apoyar la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña pero al mismo tiempo "regaña" al ex gobierno de Puigdemont por el lío montado en Cataluña, lío en el que ella ha estado en primera fila apoyándolo.
De manera que Ada Colau juega al despiste con la opinión pública. Pero ya se sabe que se puede engañar a la gente durante un tiempo pero no todo el tiempo, aunque no sé yo, teniendo en cuenta el grado de fanatización de parte de la sociedad catalana lo mismo continúan comprándola su mercancía engañosa.
Dicho sea de paso me parece a mi que el PSC tampoco pierde nada por no formar parte del gobierno del ayuntamiento de Barcelona. En realidad una de los grandes errores que ha venido cometiendo el PSC en los últimos años es precisamente haber estado demasiado cerca del independentismo.
Por eso reitero mi opinión de que Miquel Iceta está actuando con inteligencia, huyendo de cualquier frentismo pero al mismo tiempo dejando de hacer el caldo gordo al independentismo.
Pero la hora de la verdad será el 21 de diciembre cuando, si ningún partido saca mayoría absoluta, algo harto difícil, todos se tengan que "retratar" en la política de alianzas y pactos. Ahí les quiero ver yo a todos ellos.


Francisco Muro de Iscar - Cataluña y dos obispos

13.11.17 | 08:42. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, (OTR/PRESS) En la crisis catalana ha habido pirómanos, cortafuegos y bomberos. Los que incendiaron Cataluña y han hecho un daño casi irreparable a la economía, a imagen y la convivencia en Cataluña, fueron los independentistas catalanes, los mismos que luego se han arrugado y han tratado, hasta ahora sin éxito, de que sus actuaciones no tengan consecuencias políticas, económicas o judiciales. Ha habido también personas e instituciones que han actuado como cortafuegos, tratando de devolver el seny perdido a la gran mayoría de los catalanes, llamando a la moderación y tendiendo puentes. Y finalmente, han tenido que ser los bomberos los que apagaran el fuego y empezaran a sentar las bases para reconstruir la democracia derribada por los independentistas.
En ese grupo intermedio ha estado la Iglesia Católica. Desde Roma, como desde todos los países y todas las instituciones, se dejó bien claro que no había apoyo al secesionismo. La Conferencia Episcopal, también como otras instituciones españolas, ha dado un ejemplo de moderación, fijando los criterios, pero tratando de no aumentar la herida, dada la fractura existente en el clero y el propio episcopado catalán sobre esta cuestión. La misma que han creado los independentistas en el resto de la sociedad. Omella y Osoro, los cardenales de Barcelona y Madrid trataron de mediar desde la responsabilidad eclesial, como también hicieron otros sectores políticos o profesionales para evitar lo que finalmente pasó y que sólo querían los secesionistas. El comportamiento de la inmensa mayoría de los obispos españoles, incluidos los catalanes, fue ejemplar. Ni los que estaban radicalmente en contra ni los que estaban a favor echaron más leña al fuego. Con una excepción, el obispo de Solsona, Isidro Novell.
El mismo obispo que en 2013, declaraba a TV3 que "el obispo no debe pronunciarse sobre temas políticos porque debe ser el obispo de todos", en pleno conflicto en una homilía en su iglesia, con el báculo episcopal en la mano, dijo a sus fieles que "es legítimo lo que Puigdemont ha perseguido con sus actos. En todo momento han intentado hallar caminos para poder llevar a cabo su programa electoral por vías de diálogo y por vías de legalidad. Y, por tanto, que la consecuencia de cumplir lo que es el motivo por el que fueron elegidos sea que son cesados y después encarcelados... esto no es justo... No es justo que por la vía de la fuerza se impida a este pueblo decidir su futuro. Porque tiene derecho a ello. Porque "som una nació. No os confundáis sobre esta cuestión. Será todo lo legal que queráis, pero los cristianos no nos guiamos ni tenemos criterios en función de leyes positivas sino de lo que es justo, verdad y digno. Y esto, esto no es justo". Dicho lo cual, báculo en mano y sin que le temblara la voz, terminó: "hermanos y hermanas podéis ir en paz".
Al obispo Novell le convendría leer lo que otro obispo, el cardenal arzobispo emérito Fernando Sebastián, aragonés, pero con quince años vividos en Barcelona, Lérida y Tarragona, escribía también en esos mismos días en la revista "Vida Nueva": "catalanes y no catalanes tenemos que convencernos de que nadie es más ni menos que los demás ciudadanos españoles. En Cataluña tendrán que ver que están recibiendo un trato justo, normal, sin discriminaciones, pero también sin privilegios. Y esto tiene que ir entrando en la sociedad catalana desde una enseñanza objetiva, imparcial, no manipulada, y con unos medios de comunicación igualmente objetivos, no sectarios ni subvencionados ni teledirigidos. Si no se hace esto o algo parecido, se haga ahora lo que se haga, dentro de pocos años volveremos a estar en las mismas... Esta crisis es una oportunidad histórica No podemos perderla". Dos obispos.


La semana política que empieza - Que sí, que Franco murió hace 42 años

13.11.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, (OTR/PRESS)

El próximo día 20 de este mes, dentro de una semana, se cumplirán cuarenta y dos años de la muerte de Franco. Faltará un mes y un día para la celebración de las elecciones catalanas. Nada que ver una cosa y otra, si no fuese porque, tras tanto tiempo en el olvido, el dictador reaparece como parte del "procés" catalán. Y, así, el editorial de un importante periódico nacional se ve forzado a titular este domingo "Franco ha muerto", para destacar la insensatez de tantas acusaciones vertidas sobre el Gobierno central de la España democrática, comparando, por ejemplo, a Mariano Rajoy con quien fue llamado, en tiempos de su omnímodo poder, "el generalísimo", ahí queda eso. Pero no: uno se podrá posicionar de una forma u otra ante la trayectoria del también gallego -quizá la única coincidencia con el otro, el nacido en El Ferrol, luego del Caudillo_ Rajoy, pero hay que reconocerle que ha hecho frente como ha podido a la tentación autoritaria en la mayor crisis política de España en cuatro décadas. Y está saliendo no sé si con bien, pero, al menos, con dignidad, del dificilísimo trance.
Por ejemplo, Rajoy ha conseguido que bajase la temperatura en la Cataluña que se hacía imposible sin colocar a un solo militar en el terreno, al menos que se haya podido ver. Claro, hay gente en la cárcel, nadie lo quería, pero qué remedio, dicen los encuestados, que aprueban con bastante holgura, rara avis, lo actuado por el jefe del Gobierno central ante el evidente caos impuesto por el ex molt honorable president de la Generalitat de Catalunya y sus secuaces.
Por supuesto, también hay gente que se autotitula en el exilio, pero allá ellos: Puigdemont se está convirtiendo en el más eficaz aliado contra el separatismo, tal es la cantidad y el grado de sus locuras, que ahora culminan en esa "lista patriótica" con la que, por lo visto desde la taberna del Rey de España en la Grand Place bruselense como hipotético centro electoral, quiere concurrir, dicen, a los comicios autonómicos -porque eso son_ catalanes. Para horror, claro, de sus ex aliados de Esquerra, dirigida ahora por Oriol Junqueras desde su celda en la prisión de Estremera, esperemos que por poco tiempo -saldrá, saldrá y podrá hacer campaña en libertad, confiemos-.
Es tal el mentado caos, con Barcelona convertida en un manifestódromo continuo, en la capital del dislate, que la confusión más completa reina a día de hoy ante la inminente publicación de las candidaturas electorales. Una reedición de "Junts pel Sí" parece ya imposible, con Junqueras y su ex jefe -por decir algo_ Puigdemont más distanciados que nunca en lo táctico y en lo estratégico; con la CUP más alejada del planeta Tierra que jamás; con los comunes redefiniéndose; con el Partido Popular sin aportar gran cosa programática; con los socialistas divididos acerca de si acercarse o no al nacionalismo... En fin, que hay que insistir una vez más: no vemos el "plan B" más allá del 21 de diciembre, e ignoramos si hay vida después del 155.
Y solamente una persona quizá lo sepa, si es que lo sabe: Mariano Rajoy. Que sale demoscópicamente fortalecido del puñetazo en la mesa dado a finales de octubre, poniendo fin, con la aplicación del artículo 155 y la convocatoria de las elecciones catalanas, al proceso loco acelerado desde las autonómicas de septiembre de 2015 por Puigdemont, Junqueras, Forcadell y la pandilla de aficionados que les ha seguido hasta ahora, cuando se ha iniciado el tiempo de las rupturas. He escrito "demoscópicamente fortalecido": una cosa es que los españoles hayan, hayamos, reaccionado con furia ante algunos editoriales de las viejas damas de la prensa gris anglosajona, que equiparaban a Rajoy con Franco o con Putin, y por tanto a España con una dictadura, y otra cosa bien distinta es que el "prime minister" español haya superado la reválida.
No; Rajoy puede haber pasado, a trancas y barrancas, el trimestre, o el lamentable bienio que se inició con aquellas elecciones generales de diciembre de 2015. Ha hecho cosas loables, pero se ha mantenido en una quietud de freno a la regeneración que, por el contrario, me parece muy criticable. En todo caso, no ha aprobado el curso de este Legislatura tremenda, que se inició hace ahora un año, cuando sacó adelante, con un programa reformista que apenas se ha puesto en marcha, su propia investidura, tras un 2016 que fue como para olvidar.
A ver cómo llegamos hasta 2018, a ver qué resulta de esas elecciones catalanas tan atípicas. La nueva Historia comenzará a redactarse en ese momento, haya pasado de aquí a ese día, previo al de la lotería nacional, lo que haya pasado. Sospecho que, por una vez, otras informaciones más acuciantes van a sustituir en los noticiarios al soniquete de los niños del colegio de San Ildefonso, que desde hace tres siglos cantan "el gordo". Porque esas elecciones del 21-D, que desde luego no ganará Rajoy, porque, entre otras cosas, no es él el candidato -aunque a veces lo parezca: menuda comparecencia la de este domingo lanzándose a la campaña en Cataluña-, podemos perderlas todos. Y eso, ni Rajoy, ni Pedro Sánchez, ni Rivera, ni Iglesias, ni, sobre todo, nosotros, los ciudadanos, lo podemos permitir. Y ya me dirá usted qué tiene que ver el hombre sepultado en el Valle de los Caídos, al que algunos quieren hacer renacer, con todo esto que aquí se cuenta: habrá que decírselo a los del Times, que no se enteran.


LABERÍNTICA E INTRINCADA SITUACIÓN JURÍDICA, SOCIAL Y POLÍTICA GENERADA POR EL INDEPENDENTISMO CATALÁN.

12.11.17 | 18:44. Archivado en Antonio José Parafita Fraga

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace e verbosuelto.blogspot.com

Convulsa, turbulenta, delicada y compleja es la actual situación jurídica, política, social y económica de España. Y, para mostrar este enredado ambiente sociopolítico y jurídico procesal, el comentarista trae a colación la conocida metáfora del gran poeta asturiano y autor de las famosas doloras literarias, Ramón de Campoamor, dado que lo refleja de manera tan gráfica como realista al escribir aquello de: en este mundo traidor, donde nada es verdad ni mentira, sino que es del color del cristal con que se mira. Y ello, porque, en efecto, la realidad de este delirante conflicto, está siendo tan vertiginosamente cambiante y diversa debido a las manipulaciones, trapacerías y falacias de los dirigentes políticos separatistas catalanes, fanatizados hasta alcanzar el grado de una irracional ofuscación mental, el delirio y la pérdida de contacto con la realidad objetivada. Perciben los hechos bajo el prisma de su exclusivo y excluyente punto de vista y, por ende, en el asunto del proceso independentista sólo están animados por el pensamiento único de sus fantasías e ideaciones soberanistas.

En tal contexto, apenas se dispone de tiempo suficiente para el sosegado debate ni tampoco para reflexionar sobre las consecuencias derivadas de los cambios que se plantean y llevan a cabo más por intereses espurios que por el bien común de los ciudadanos en su conjunto, y no sólo de los catalanes. Pero, hay que señalar asimismo que los independentistas y los constitucionalistas, no suelen coincidir en cuanto a las apreciaciones sobre el desafío catalán porque tienen percepciones distintas. De ahí que, unos y otros se manifiesten de manera tan divergente y discrepante con respecto a este espinoso tema. A modo de meros ejemplos, se aportan algunas intervenciones, como la del Delegado del Gobierno en Cataluña, Enrique Millo, dando recientemente una atinada respuesta a la fantochada afirmación del depuesto presidente independista catalán y prófugo de la justicia española: nadie le votó como presidente.

Asimismo, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, sentencia que esta comunidad autónoma gallega no será el tonto útil de las desaforadas ansias soberanistas del separatismo catalán. Por su parte Juncker, presidente de la Comisión Europea, alerta del veneno inoculado por los nacionalistas en los diferentes países o regiones de Europa. En todo caso, y sobre este particular tema del independentismo, debe resaltarse que, por más que se desgañiten los golpistas, en España no hay presos políticos, sino, en todo caso, políticos sediciosos presos por supuestos delitos de rebelión, malversación de fondos públicos, desobediencia y prevaricación. A propósito, es sabido que la Justicia investiga el entramado millonario de ANC Y ÓMNIUM, tal vez para darle el golpe de gracia a estas asociaciones de clara orientación separatista.
El ex presidente de Cataluña y ex molto honorable Puigdemont, se haría un gran favor a sí mismo, a Cataluña y al resto de España si dejase de frivolizar y/o banalizar sobre el exilio por dignidad personal y consideración hacia los españoles que se vieron abocados a buscar acomodo ideológico y político en el exilio por mor de pasados regímenes dictatoriales, represores de derechos y libertades. Algo que carece de sentido en la actualidad porque España lleva cerca de 40 años viviendo en un estado social y democrático de derecho bajo el paraguas legal de la Constitución de 1978, los Estatutos de las Autonomías, la Jurisprudencia de los Tribunales y los españoles disfrutándola. Por tal motivo, los ex gobernantes catalanes fugados y exiliados a Bruselas pueden ser tachados como prófugos de la justicia española, traidores, desleales y cobardes morales.

Por lo demás, sus comportamientos son a todas luces propios de verdaderos impostores, ya que pretenden legitimar un gobierno fuera de las fronteras españolas, al margen de las leyes y de las estructuras democráticas del Estado español. No hay que olvidar la advertencia hecha por Bruselas sobre el conflicto planteado por el separatismo catalán, dado que supone un futuro riesgo para el crecimiento económico y el desarrollo social de España. Asimismo, que la declaración de la presidenta del parlamento de Cataluña ante el Juez del Supremo, Pablo Llarena, produce un punto de inflexión en el proceso independentista y una merma de la credibilidad de los impulsores del mismo. Quedan al descubierto las falacias y mentiras de los golpistas separatistas y cobran valor los argumentos de los constitucionalistas. Relevante es el hecho de que Carmen Forcadell y cuatro miembros de la mesa renieguen en sede judicial de la secesión, porque ello supone asestar un duro golpe al proceso soberanista. De suerte que al desvincularse de la vía unilateral de la independencia, dejan abierto el camino para poder intentarlo por la del diálogo, la negociación y el pacto con el Estado.

A la intrincada, confusa y tensa situación existente en Cataluña, contribuyen personajes mediocres como el obispo de Solsona, siendo muchos los españoles que se preguntan a qué espera el presidente de Conferencia Episcopal Española para reconvenir al exaltado nacionalista, obispo leridano/ilerdense de la comarca del Solsonés catalán, e instarle a que limite su celo pastoral a predicar la fraternidad y la unión entre sus diocesanos, en vez de colaborar de manera activa con los golpistas al intento de consumar la ruptura de la unidad territorial de España y la voladura del Estado de Derecho. A decir de los medios de comunicación social, este clérigo aprovecha su privilegiado púlpito para sumarse a la propaganda de los independentistas catalanes. Recientemente, utilizó la homilía dominical para dejar claro que según su visión, el encarcelamiento preventivo dictaminado el pasado 2 de noviembre en relación con los ex consejeros, le parece injusto. Algunos medios señalan que el prelado del Solsonés, Xavier Novell i Gomà, votó el pasado 1 de octubre en la convocatoria ilegal independentista.

Poco después, en un vergonzante comunicado, llamaba guerrilleros a policías nacionales y guardias civiles. El referido prelado acentúa más todavía el juicio peyorativo sobre las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado al remarcar muchos sufrimos por lo que vimos por la televisión y por las redes sociales, debido al temor de que, a medida que avanzaba la jornada, las guerrillas policiales llegaran a nuestra casa. ¡Vaya falta de tacto y sensibilidad en un hombre de paz!. La gravedad de la cuestión radica en que Novell aseguró ante los solsoninos y los televidentes que lo que los políticos independentistas catalanes han perseguido con sus actos es legítimo, afirmando que los encarcelados por presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos, habrían tratado, en todo momento, de encontrar caminos para poder llevar a cabo su programa electoral por las vías del diálogo.

Y para completar el grotesco despropósito clerical, ya sólo falta que tanto el obispo leridano como el abad de Montserrat y el tándem Teresa Forcades-Lucía Carám integren la candidatura de la CUP. Eso sí, habría que exigirles que tanto en la campaña electoral como en los platós de televisión planteen a los votantes radicales que sean ellos quienes pongan la X en la casilla de ayuda a la Iglesia católica.

El mentado jerarca de la Iglesia católica, debiera de explicar en virtud de qué criterios morales y políticos sentencia sin despeinarse que las actuaciones golpistas eran legítimas y no ilegales, confundiendo a posta legitimidad con legalidad. Remata sus fanáticas peroratas y disquisiciones diciendo que uno puede estar de acuerdo o no con la independencia, pero no es justo que por la vía de la fuerza este pueblo no pueda decidir su futuro. Y chupa del frasco, Carrasco, porque este señor- por decir algo menos irreverente-, que luce anillo y solideo, afirmó sin empacho alguno ni inmutarse, y quedándose tan pancho, y en ello sigue: somos una nación y tenemos derecho a decidir por nosotros, siendo ésta una de las muchas razones que movieron al obispo solsonense a adherirse a la huelga general convocada por los independentistas en Cataluña y a cerrar el acceso tanto a la curia diocesana como al museo. El caso, señor obispo soberanista, es que, según reza un viejo lema existencialista, todos seremos juzgados por lo que hacemos y no tanto por lo que decimos, aunque a algunos se le debiera de aplicar a la inversa o por ambos hechos.

Cobardía política, bajeza moral y traición se aúnan en las actitudes y conductas de los los principales artífices y autores del golpismo catalán, habida cuenta de que Puigdemont huye como una rata asustada, Trapero se retracta de su pérfida deslealtad profesional y Forcadell reniega de la DUI, cabe preguntarse dónde está entonces la heroicidad de los alentadores del Golpe de Estado en cuestión. La respuesta correcta a tal interrogante se puede sintetizar en que todo fue un auténtico fiasco y la puesta en escena de una melodramática comedia de enredo. A saber, fue y sigue siendo teatro, farsa y un mal montaje de guiñoles por parte de una banda de titiriteros aficionados. Forcadell, Lluis Corominas, Lluis Guinó, Anna Simó y Ramona Barrufet, se distanciaron sin ambages de la declaración de independencia, renegaron de la imposición unilateral de la ruptura y sostuvieron ante el Juez del Supremo, Pablo Llarena, que la vía hacia la independencia debe transitarse dentro del marco de la Constitución, el Estatuto de Autonomía y demás leyes del Estado español.

Finalmente, y en clave de humor, este comentarista cuenta para sus lectores que en el centro de Bruselas hay muñequito cuyo nombre propio es el de Manneken Pis, que traducido significa Hombrecito que orina, lo que, teniendo en cuenta el esperpéntico papel que desempeña en ese país el ex presidente, Puigdemont, no es de extrañar que esté siendo motivo de chanzas y caricaturescas parodias en algunos medios de comunicación y redes sociales, aplicándole el nombre de Puigde-Pis, a saber, el hombrecillo que orina en Bruselas, fuera del tiesto, claro está.

Por Antonio José Parafita Fraga, escritor y comentarista de temas sociales y políticos.

Del Blog VERBO SUELTO del autor, cuyo enlace es verbosuelto.blogspot.com.


Victoria Lafora - Gratis total

12.11.17 | 08:42. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, (OTR/PRESS)

Artur Mas pretende que su sobrevenido independentismo y los costes que para el erario público supuso su referéndum de pacotilla del 9N le salgan gratis total. Y es una ambición que comparte con la presidenta del Parlament (en funciones), Carme Forcadell, el expresident Puigdemont y otros dirigentes de la simbólica República catalana.
No contento con la aportación de dos millones doscientos mil euros, que generosamente ha donado para su causa la Asamblea Nacional de Cataluña, pretende ahora que todos los que votaron en su referéndum pongan "generosamente" dinero de sus bolsillos para que no le embarguen los bienes. Solo le falta salir a la calle con una hucha y hacer una colecta por las Ramblas.
De nada ha servido el aplazamiento que solicitó al Tribunal de Cuentas. Las organizaciones independentistas, que tan generosas aportaciones recibieron del Gobierno de Junts pel Si, no dan abasto para pagar fianzas con las que sacar de la cárcel los dirigentes que prepararon la desconexión de España y consideran que Artur Mas ya ha recibido todo lo que le correspondía. La Justicia investiga, además, si el dinero donado no proviene de una subvención pública, porque, de ser así, la multa la pagaríamos todos de nuestros bolsillos y eso ya sería de traca.
Los ex dirigentes de la antigua Convergencia, tan acostumbrados en sus largos años de poder en Cataluña a financiarse por la vía del famoso tres por ciento o el Palau de la Música, no dan crédito a la posibilidad de tener que deshacerse de ese patrimonio familiar labrado de generación en generación por la burguesía catalana de la que forman parte.
En ese gratis total se incluye la saga-fuga de Puigdemont a Bruselas y el secreto sobre quien está pagando las facturas del viaje y estancia de ese presunto "Govern en el exilio" y del carísimo abogado que le asiste. ¿Su amigo Matallanas se hace cargo? Todo para no hacer frente a la responsabilidad penal de una independencia "simbólica" que va a costar a los catalanes la pérdida de más de dos mil empresas, varios puntos del PIB, el aumento del paro, el freno del turismo, el retroceso del consumo de las familias, e incluso que la Agencia Europea del Medicamento decida no instalarse en Barcelona como ya estaba resuelto.
¿Alguien será responsable de esta quiebra económica o no? Porque parece evidente que deberían devolver a los catalanes lo que han perdido en esta aventura irresponsable que solo ha dejado frustración a la gente de buena fe que creyó la sarta de mentiras y promesas de riqueza y bienestar que traería la independencia.
La crisis de Govern del pasado verano, en la que Puigdemont se vio obligado a cambiar varias consellerias, fue provocada precisamente por el temor a las sanciones económicas que manifestaron los miembros menos entusiastas con el "proces". Porque las fianzas de esta última semana son solo un anticipo de esas sanciones económicas que acompañarán al procesamiento penal. Aunque el final la acusación se quedase en sedición y no en rebelión.
Pagar va a tener que pagar. A menos que pretendan que la sociedad catalana sufrague los platos rotos de esa republica que fuese y no ha sido.


Carmen Tomás - La economía catalana se encoge

12.11.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, (OTR/PRESS)

La Unión Europea acaba de hacer sus previsiones económicas y para España estima un crecimiento este año del 3,1 por ciento y el año próximo uno del 2,5 por ciento. En su presentación, se advirtió de que estos datos no han tenido en cuenta la situación que está provocando el secesionismo, huelgas salvajes y deterioro del turismo y comercio que desde hace unos meses vive Cataluña. Las cifras están ahí y son incontestables. La peor, la relativa a al empleo que ya se pusieron sobre la mesa el pasado mes de octubre. Esta semana se ha sabido que se ha podido perder la sede de la Agencia Europea del Medicamento. Más de 3.000 trabajadores con un poder adquisitivo alto y numerosas empresas del sector que pensaban instalarse al calor de la agencia europea. También hemos visto cómo los responsables del Mobile World Congress se estarían pensando cambiar Barcelona por otra sede donde reine la tranquilidad y la seguridad. Los organizadores han declarado que no se van ya, porque no da tiempo a cambiar el próximo evento por razones de calendario. En este caso son decenas de miles de visitantes que llenan hoteles, restaurantes, transportes y que en 2016 se dejaron en la ciudad casi 500 millones de euros.
No parece que al secesionismo recalcitrante le importe demasiado lo que está ocurriendo y van a insistir en su intento de paralizar la ciudad y secuestrar a miles de catalanes en carreteras y estaciones. Actuaciones intimidatorias y violentas como las que hemos visto estos días y que distan mucho de la imagen de pacifistas que diere dar el independentismo. Veremos si otros más sensatos empiezan a darse cuenta del daño que se está haciendo a la imagen en el exterior de una comunidad que lidera el turismo y que es el 20 por ciento del PIB de España. Y no tengan dudas, la economía se va a resentir y muchos van a perder su puesto de trabajo. ¿Van a reaccionar cuando sea demasiado tarde?


A vueltas con España - ¿Vuelve el PSC?

12.11.17 | 08:42. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, (OTR/PRESS)

El auge del independentismo, la vinculación de bastantes jóvenes al entorno de Podemos -léase Xavier Domènech- y el propio transcurso del tiempo han deteriorado el brillo del PSC, que pasó de ser el gran partido de Cataluña a ser uno más. ¿Pero el gran partido de Cataluña no era CDC, socio de Unió en CiU? No, solo lo era en elecciones autonómicas, mientras que el PSC lo era en municipales y generales. Y a mucha distancia. La clave estaba en la participación: muchos votantes del PSC -especialmente en el cinturón industrial de Barcelona- no se interesaban por las autonómicas. Por el contrario, se entregaban a la causa del PSC en las municipales, de ahí que casi siempre hubiese alcaldías socialistas en Barcelona y en las ciudades y pueblos del cinturón. También hacían lo propio en las generales, para mayor gloria de Felipe González e incluso de José Luis Rodríguez Zapatero. Solo con Pasqual Maragall y, en menor medida, con José Montilla se volcaron realmente con el PSC. Y a partir de ahí vino la crisis de los socialistas catalanes, paralela a la de los socialistas españoles.
Desde la recuperación de la democracia en España, este 21-D podría producirse, por tanto, la primera victoria de ERC, que siempre fue un partido pequeño, de base más intelectual que obrera. Tanto es así que es el único partido de la izquierda no vinculado a un sindicato, en contra de la tradición de las fuerzas de izquierdas en la Europa democrática. Pero aunque gane el partido de Oriol Junqueras, como todos los catalanes no son independentistas, quedan muchos votos por asignarse, empezando por los catalanes nacionalistas no independentistas -incluidos los catalanistas- y terminando por los catalanes que se sienten españoles. Si la participación es muy alta el 21-D, es decir, si todos los catalanes asumen que se juegan su futuro y no solo cuatro años de gestión del Govern de la Generalitat, es probable que el PSC suba como la espuma, lo cual justificaría la apertura de Miquel Iceta a izquierda y derecha, con figuras de la izquierda y del centro-derecha catalanista.
La política catalana tiene su propia lógica, distinta de la española, entre otras razones por su pluralismo, al tener duplicadas la izquierda y la derecha en clave nacionalista y no nacionalista. Además, el PSC es un partido soberano con autonomía de acción en la política catalana y finanzas independientes. Tiene personalidad jurídica propia y, por tanto, no es una sucursal como las que tienen los socialistas españoles en las restantes comunidades autónomas. Su vinculación con el PSOE se reduce a su participación en los órganos federales: la ejecutiva, el comité federal y el congreso.
Tanto los resultados históricos del PSC como su propia personalidad política son un tanto desconocidos para las nuevas generaciones, pero no para la mayor parte de los votantes de Cataluña, de ahí que el PSC sea objeto de todas las miradas y posible parte de la solución del conflicto político catalán. Serán los votantes los que decidan el 21-D y este año 2017 queda lejos del 82 de Felipe González e incluso del 2003 de Pasqual Maragall, pero si el PSC -y el PSOE- actúan con inteligencia política tienen mucho que ganar/recuperar, porque fue mucho lo que perdieron.


Siete días trepidantes - El día que murió el golpe independentista, a Dios gracias

12.11.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, (OTR/PRESS)

¿Cuándo murió el intento de golpe de Estado independentista en Cataluña? ¿Cuando, el 27 de octubre, Puigdemont intentó pactar una convocatoria de elecciones, con Urkullu de intermediario ante el Gobierno central, para luego dar apresurada marcha atrás, asustado ante los de la CUP que le llamaban "traidor"? ¿Cuando se exilió a su ridículo refugio bruselense, creyéndose, pobre, Tarradellas? ¿O más bien cuando hace tres días, y ante el juez del Supremo, Carme Forcadell, una de las principales impulsoras del "procés", renunció lisa, dura y llanamente, a la loca carrera hacia la imposible -mira que todos se lo decían_ independencia y puso fin así a su propia carrera política?

Sí, la experiodista Forcadell y los otros miembros de la Mesa del Parlament, la sede del Legislativo catalán que estuvo en el origen del golpe, certificaron esta semana el fin del sueño -¿pesadilla?_ secesionista. Empieza una nueva era, marcada por la inminencia de una campaña electoral que va a ser la más extraña que hayamos vivido, incluyendo aquella recta final de la de marzo de 2004. Dice el Gobierno, con evidente precipitación, que ya ha llegado la normalidad. ¿Con Junqueras y los restantes miembros del Govern encarcelados? ¿Con Puigdemont y la otra parte de los consellers huídos poniendo a parir a España ante micrófonos complacientes de media Europa?

El soufflé se ha deshinchado algo, de acuerdo; estamos a punto de iniciar una etapa, completamente nueva, que incluya mirar en parte al pasado y mucho más al porvenir; pero normalidad, lo que se dice normalidad, no habrá hasta que el ex molt honorable y sus compañeros no tan mártires regresen; cuando el ex vicepresident y su camarilla salgan de Estremera y de Soto del Real... para afrontar ese fin de una era, que incluirá sus responsabilidades ante los tribunales, pero quizá también su asunción de la presidencia de la Generalitat, urnas mediante. A ver qué pasa entonces: ni ellos lo saben.
Historiar lo que ha ocurrido en España desde noviembre de 2015, hace apenas dos años, es algo que aún no está al alcance de un mero periodista: si, entonces, alguien se hubiese atrevido a pronosticar el treinta por ciento de lo que luego ha ocurrido, le hubiesen encerrado por loco. Así que todos nos hemos equivocado prediciendo cosas chocantes, sí, pero que todavía se atenían a una cierta lógica, a un mínimo de sentido común. Nada ha sido así: piense usted, sin ir más lejos, en las cosas que han pasado desde aquella nefasta fecha, el 17 de agosto último, en el que el terror yihadista se cebó con los pacíficos transeúntes en Las Ramblas. Desde entonces, todo se precipitó, impulsado por las manos inexpertas del trío Puigdemont-Junqueras-Forcadell. Y un poco también por la miopía y escasa transparencia del lado de acá. Y de los que pretendieron situarse entre las dos orillas, como Pablo Iglesias y la propia Ada Colau.
El mayor mal que se nos ha hecho ha sido convertir el "caso Cataluña" en la única noticia. Como si no se hubiese incendiado media Galicia, como si Trump no siguiese poniendo al mundo al borde de un ataque de nervios, como si, sin ir más lejos, no volviese a resurgir, con su salida de la cárcel, el "caso Ignacio González", que va más allá de Ignacio González, claro (se hablará mucho más de esto, ya lo verán). Y lo peor: buscando, demasiado tarde y tras mucho mirar hacia otro lado, una solución de 155-exprés para Cataluña, se ha olvidado pavimentar el futuro.
Solo colateralmente se habla de ese nuevo PSOE que parece que algo está aprendiendo de sus errores pretéritos, solo de pasada se esa reforma constitucional que hay que abordar con urgencia, nada se dice del desequilibrio social y económico que nos tiran a la cara, para nuestra vergüenza, las estadísticas. ¿Hay vida después del 155? ¿Tiene el trío Rajoy-Sánchez-Rivera un "plan B", un kit de supervivencia, para que España siga siendo la nación esperanzada que fue desde que, aquel 20 de noviembre, cuarenta y dos años ya, murió el dictador?

Temo, y espero, que habrá que aguardar, para empezar a tener respuestas, hasta que, el 21 de diciembre, los catalanes decidan su/nuestro camino a partir de ahora. Mientras, cinco semanas de (más aún) infarto nos aguardan.


Firma Sindicada - Marx (Carlos) tenía razón: esto es como de Marx (Groucho)

11.11.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 10 (OTR/EUROPA PRESS)

He citado muchas veces una de mis frases-muletilla favoritas, aquella en la que Carlos Marx decía que "la Historia siempre se repite dos veces; la primera, como tragedia, y la segunda, como farsa", porque estaba, estoy, convencido de que acabaría haciéndose realidad. Puigdemont, que sin duda desconocía, cuando empezó su loca galopada, la aseveración marxista, va poco a poco comprobando cómo de la previsión de un Marx se pasa a la realidad del otro mundialmente conocido con el mismo apellido: Groucho. Se ha quedado solo, protagonizando los memes más o menos ingeniosos que colapsan la Red y acaparando la rechifla universal. Este jueves, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, sentenció oficialmente el ya fenecido "procés" ante el juez Llarena. Quiso que casi pareciese una broma todo lo actuado, tan ilegítimamente, en favor de la independencia; un juego casi infantil, inocente, no hay por qué tomarse las cosas tan en serio, Señoría. NO ingresar en la cárcel bien vale una misa.
La farsa se ha consumado. Supongo que Oriol Junqueras, me aseguran que enfrentado ya a muerte con su exsocio Puigdemont, saldrá pronto de la prisión, junto con sus compañeros del ex Govern. Confío en que así sea, y en que la campaña electoral que comenzará en breve se normalice en lo posible, con apenas la excepción del "candidato belga", que anda, me dicen, reclutando a una pandilla de insensatos para que le acompañen en una lista que no tiene ninguna garantía de éxito, más bien al contrario. Como dijo Churchill, "habéis elegido la indignidad para evitar la guerra, y ahora tenéis la indignidad y la guerra". Pues eso: Puigdemont eligió el exilio para evitar que le llamasen "traidor" los suyos cuando estuvo a punto de ceder una negociación razonable con el mediador Urkullu, y ahora tiene el exilio -bueno, ni eso, porque no se lo van a conceder_y la ojeriza de los que eran suyos, que difícilmente le van a perdonar la escapada a Bruselas, ni los vaivenes anteriores, que han hecho que todo esto, con la gravedad que tiene, parezca, no obstante, de chiste de la guerra de Gila.
Y aquí está el país entero, riéndose con el payaso que más parece un Harpo Marx políglota que un político serio que quiere mejorar las cosas para sus representados; las ha empeorado, de hecho. Ha dejado casi a cero a su partido, que durante tantos años gobernó Cataluña, ha cuarteado a quienes compartían sus ideas, ha propiciado que la Mesa del Parlament se ponga en ridículo, ha empobrecido a los catalanes, ha dejado la marca Cataluña -y la marca España, de paso_por los suelos, la puesto en un brete al país que le aloja, ha favorecido desórdenes civiles sin cuento, como la manifestación "salvaje" de hace tres días, y ha hundido moralmente a sus paisanos. Hoy, ya no tiene quien le escriba ni, casi, quien le pongo a tiro un micrófono: tanto ha desgastado su monocorde mensaje.
Lo peor que te puede pasar es hacer el ridículo, sugería Tarradellas, a quien Puigdemont quería imitar en su digno exilio, tras haber fracasado como émulo de Companys. Cierto que nos ha dejado a todos la camisa hecha jirones, y al Gobierno de Rajoy con serias inquietudes y desfases internos, pero no estoy seguro de que haber propiciado el destrozo de los propios y de aquellos a los que quieren considerar ajenos (cuando, en realidad, son propios) sea algo como para enaltecerse.
Ignoro en qué acabará Puigdemont. De momento, ha ingresado en las páginas más chuscas de la Historia. El, que se creía un nuevo libertador Bolívar.


Firma Sindicada - El susurro de Forcadell

11.11.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 10 (OTR/EUROPA PRESS)

Antes, épica y gritos ante las masas. Ahora, acatamiento y susurros ante los jueces. Maravilloso recurso literario el del editorialista de un periódico de tirada nacional.
Se refiere al "susurro exculpatorio" de Carmen Forcadell ante el Tribunal Supremo. Entre dientes y con la cabeza baja. Expresión corporal, dirían los expertos en comunicación. Ante el juez, las defensas y la acusación pública, la verbalización quedó reducida a la mínima expresión. La del balbuceo.
Así capeó la presidenta del Parlament (en funciones al frente de la Diputación Permanente) su mala conciencia. Lógico. No parecía sentirse orgullosa de haberse garantizado a cambio de un plato de lentejas la continuidad de su confortable existencia.
El plato de lentejas se lo había puesto la Justicia española a las puertas de la cárcel. Por si Forcadell tenía a bien reengancharse al imperio de la ley y reconocer que la república independiente de Cataluña había sido declamada en el Parlamento de la Comunidad Autónoma solo a efectos "simbólicos".
Y ella lo aceptó. Pero ella no es cualquiera. Era una pieza clave del bien orquestado desafío al Estado. Sin ella no hubiera sido posible la invención de una fuente de soberanía diferente a la descrita en la Constitución. Y sin ella nunca hubieran podido tramitarse a primeros de septiembre en el Parlament las llamadas leyes de ruptura con España.
Ella es la misma persona que, ocupando un puesto institucional, era capaz de arengar a las masas en la calle pocos días después de la sediciosa aprobación de dichas leyes). La misma que el jueves pasado, asumía la Constitución, el 155 y la farsa de la república catalana.
De repente el teatro del "procès" se ha quedado sin decorados en el escenario, sin público en la sala y sin agua en la piscina. ¿Qué será ahora de Puigdemont y, sobre todo, qué será ahora de los cientos de miles de catalanes que se embarcaron de buena fe en la ilusión de esa unidad de destino en lo universal que les prometieron en forma de república?

En las últimas horas se ha acrecentado la perplejidad que se ya se había instalado dentro de esa campaña de cristal en la que viven y se retroalimentan los independentistas. Perplejos y desorientados vieron como la declamación de independencia se hacía cada vez más líquida y los efectos del 155 cada vez más sólidos. La inesperada convocatoria electoral de Moncloa les había roto la cintura pero sobrevivían gracias al encarcelamiento del Govern, el deslucido mesianismo de Puigdemont en Flandes y la esperanza de una lista única que mantuviera vivo el sueño.
Pero primero la ruptura entre Puigdemont y Junqueras, y después la capitulación de Forcadell, que ha escapado de la cárcel por un plato de lentejas, ha dejado a la causa sin fuentes de vida. Mecáchis.


Fernando Jáuregui - Marx (Carlos) tenía razón: esto es como de Marx (Groucho)

11.11.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

He citado muchas veces una de mis frases-muletilla favoritas, aquella en la que Carlos Marx decía que "la Historia siempre se repite dos veces; la primera, como tragedia, y la segunda, como farsa", porque estaba, estoy, convencido de que acabaría haciéndose realidad. Puigdemont, que sin duda desconocía, cuando empezó su loca galopada, la aseveración marxista, va poco a poco comprobando cómo de la previsión de un Marx se pasa a la realidad del otro mundialmente conocido con el mismo apellido: Groucho. Se ha quedado solo, protagonizando los memes más o menos ingeniosos que colapsan la Red y acaparando la rechifla universal. Este jueves, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, sentenció oficialmente el ya fenecido "procés" ante el juez Llarena. Quiso que casi pareciese una broma todo lo actuado, tan ilegítimamente, en favor de la independencia; un juego casi infantil, inocente, no hay por qué tomarse las cosas tan en serio, Señoría. No ingresar en la cárcel bien vale una misa.
La farsa se ha consumado. Supongo que Oriol Junqueras, me aseguran que enfrentado ya a muerte con su exsocio Puigdemont, saldrá pronto de la prisión, junto con sus compañeros del ex Govern. Confío en que así sea, y en que la campaña electoral que comenzará en breve se normalice en lo posible, con apenas la excepción del "candidato belga", que anda, me dicen, reclutando a una pandilla de insensatos para que le acompañen en una lista que no tiene ninguna garantía de éxito, más bien al contrario. Como dijo Churchill, "habéis elegido la indignidad para evitar la guerra, y ahora tenéis la indignidad y la guerra". Pues eso: Puigdemont eligió el exilio para evitar que le llamasen "traidor" los suyos cuando estuvo a punto de ceder una negociación razonable con el mediador Urkullu, y ahora tiene el exilio -bueno, ni eso, porque no se lo van a conceder- y la ojeriza de los que eran suyos, que difícilmente le van a perdonar la escapada a Bruselas, ni los vaivenes anteriores, que han hecho que todo esto, con la gravedad que tiene, parezca, no obstante, de chiste de la guerra de Gila.
Y aquí está el país entero, riéndose con el payaso que más parece un Harpo Marx políglota que un político serio que quiere mejorar las cosas para sus representados; las ha empeorado, de hecho. Ha dejado casi a cero a su partido, que durante tantos años gobernó Cataluña, ha cuarteado a quienes compartían sus ideas, ha propiciado que la Mesa del Parlament se ponga en ridículo, ha empobrecido a los catalanes, ha dejado la marca Cataluña -y la marca España-, de paso por los suelos, la puesto en un brete al país que le aloja, ha favorecido desórdenes civiles sin cuento, como la manifestación "salvaje" de hace tres días, y ha hundido moralmente a sus paisanos. Hoy, ya no tiene quien le escriba ni, casi, quien le pongo a tiro un micrófono: tanto ha desgastado su monocorde mensaje.
Lo peor que te puede pasar es hacer el ridículo, sugería Tarradellas, a quien Puigdemont quería imitar en su digno exilio, tras haber fracasado como émulo de Companys. Cierto que nos ha dejado a todos la camisa hecha jirones, y al Gobierno de Rajoy con serias inquietudes y desfases internos, pero no estoy seguro de que haber propiciado el destrozo de los propios y de aquellos a los que quieren considerar ajenos (cuando, en realidad, son propios) sea algo como para enaltecerse.
Ignoro en qué acabará Puigdemont. De momento, ha ingresado en las páginas más chuscas de la Historia. El, que se creía un nuevo libertador Bolívar.


Más que palabras - Papá ha matado a mamá

11.11.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Han dicho que Imanol nunca aceptó la decisión de Jessy de acabar una relación llena de idas y venidas. Han dicho que no podía soportar que la joven no quisiera estar con él, ni tampoco podía tolerar la orden de alejamiento de 300 metros que le impuso un juez por amenazarla. Dicen, quienes lo conocían, que estaba obsesionado con ella, que estaba muy "enamorado".
¿Cómo se puede permitir nadie hablar de amor cuando este animal salvaje fue a buscarla al colegio, le descerrajó varios disparos delante de su hijo de cuatro años y luego el gran cobarde se dio un tiro en la boca? ¿Cómo se atreven a hablar de amor si este tipejo, adicto al gimnasio obsesionado con su cuerpo, sin oficio conocido, tenía un carácter violento y había sido condenado ya en otra ocasión por lesiones?

La historia de este nuevo caso de violencia machista ocurrido en Elda es similar a otros, aunque su crueldad nos impactó un poco más, tal vez porque la víctima tenía solo 28 años y su asesino la mató en el colegio del hijo de ambos, aterrorizando a todo el mundo. Dicen que cuando la relación entre Jessyca y él terminó las cosas fueron a peor y comenzaron las denuncias. Un juez dictó una orden de alejamiento que él no cumplió, y la joven volvió a denunciarle. Ahí empezó la debacle y su calvario. El martes, la Policía localizó en Elda a Inmanol y lo detuvo. Pasó la noche en el calabozo y el miércoles por la mañana pasó a disposición judicial, pero lejos de amedrentarse o arrepentirse se fue a buscarla y cuando ella estaba ya al volante para volver a casa le descerrajó cinco tiros. Ingresó en el Hospital en estado crítico, en coma y falleció 24 horas después. Dicen que el pequeño que presidió el borrar repetía "papá ha matado a mamá" y muchos escolares, sus padres y profesores fueron testigos del crimen.
Y de nuevo esa cifra maldita que con la muerte de Jessy son ya 44 los asesinatos de la violencia machista este año. Este año, 2017, se está convirtiendo en el más sangriento en violencia machista desde que existen estas estadísticas y como he comentado en alguna ocasión, las cifras de esta nueva forma de terrorismo reflejan una realidad evidente: que las mujeres siguen muriendo a palos en la intimidad del hogar, son acuchilladas o abatidas en plena calle, ahogadas e incluso quemadas vivas, mientras nosotros seguimos entretenidos en el debate de si este tipo de hechos tiene un efecto dominó, de imitación o si debemos dar eco informativo o no este tipo de crímenes.
Lo importante no es eso sino ¿por qué? ¿Qué pasa para que las cosas sigan igual incluso peor? Hemos hecho leyes, formado a jueces y policías especializados en este tipo de delitos, roto silencios y miedos, pero algo estamos haciendo mal para que los agresores sigan campando a sus anchas y repitiendo estereotipos de siempre. Y lo peor de todo es que cada día las víctimas son más jóvenes y la impotencia cada vez mayor. Sabemos detectar los síntomas porque los parámetros son idénticos: primero los insultos, luego un empujón, la bofetada, la humillación, el ir minando poco a poco la autoestima, la amenaza con llevarse a los hijos..., y el infierno en la intimidad y la soledad del hogar. Cuando ocurre lo peor... nadie ha oído nada, ni ha intuido nada o hablan de amor, ensuciando esa palabra . Y otra vez el silencio vergonzante de una sociedad incapaz de señalar como apestados a los cobardes. No son hombres corrientes sino asesinos de la peor especie y no es un calentón sino un arma letal capaz de arrasar con todo lo que debería cuidar y proteger.
Con Jessyca han fallado todos los protocolos y ahora todo el mundo se da golpes de pecho alarmado por un suceso terrible. Dicen que era trabajadora, vitalista y luchadora que sus padres y sus tres hermanas están destrozados de dolor porque que no hay consuelo para algo tan terrible, pero lo peor de todo será explicarle a su pequeño el porqué, por qué "papá ha matado a mamá" y nadie lo impidió.


Fermín Bocos - Y encima, cobardes

11.11.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Tras la deslealtad y la sedición, la cobardía. Carmen Forcadell, pieza clave en el movimiento separatista catalán, reniega del "procés" para evitar la cárcel. Se libra de la prisión pagando una fianza .Ahora resulta que según su decir la declaración de independencia en el Parlament solo tuvo un "valor simbólico ". La perspectiva de pasar una larga temporada entre rejas mejoró tanto y con tanta velocidad su percepción de la realidad que optó por acatar el marco constitucional (incluido el Art. 155), renunciando a su papel de mascarón de proa del proceso separatista.
Al renegar del corolario del "procés" ( la proclamación de independencia ) al que tanto había contribuido primero desde la presidencia de la ANC (plataforma de agitación y propaganda) y después con su actuación sectaria en la presidencia del Parlament, Forcadell da la medida de su doblez y falta de coraje.
Tras arrastrar a miles de ciudadanos hasta el precipicio, la que tanto gustaba de su papel de "Pasionaria" del "procés" se ha derrotado a las primeras de cambio. Han bastado un juez, un fiscal y la ley. La ley que es igual para todos y que emana de la Constitución que en su día aprobamos entre todos. "Ni un paso atrás" proclamó Forcadell el pasado 27 de Octubre llamando a defender las instituciones catalanas suspendidas (legalmente )por el Gobierno de España al aplicar del Artículo 155.Poco perseveró en el desafío.
El encarcelamiento de Oriol Junqueras y otros exconsejeros del disuelto "Govern" ha debido ser un serio motivo de reflexión para quien tanto desasosiego ha contribuido a crear en la sociedad catalana. Hoy sabemos de la falta de coherencia de quien a tantos embarcó en una ruta hacia la ruptura de la convivencia en Cataluña .Más de uno habría esperado de Forcadell un rasgo de dignidad similar al que en su día llevó a Fidel Castro a proclamar aquél famoso: "La Historia me absolverá" de su alegato exculpatorio ante el tribunal militar que en 1953 le juzgaba por el asalto a un cuartel de la ciudad de Santiago de Cuba. Fue condenado a 15 años de prisión.
Castro demostró entonces el coraje de quien asume las consecuencias de sus actos. Nada que ver con los personajes de la farsa separatista catalana.


Firma Sindicada - Y encima, cobardes

11.11.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 10 (OTR/EUROPA PRESS)

Tras la deslealtad y la sedición, la cobardía. Carmen Forcadell, pieza clave en el movimiento separatista catalán, reniega del "procés" para evitar la cárcel. Se libra de la prisión pagando una fianza .Ahora resulta que según su decir la declaración de independencia en el Parlament solo tuvo un "valor simbólico ". La perspectiva de pasar una larga temporada entre rejas mejoró tanto y con tanta velocidad su percepción de la realidad que optó por acatar el marco constitucional (incluido el Art. 155), renunciando a su papel de mascarón de proa del proceso separatista.
Al renegar del corolario del "procés" ( la proclamación de independencia ) al que tanto había contribuido primero desde la presidencia de la ANC (plataforma de agitación y propaganda) y después con su actuación sectaria en la presidencia del Parlament, Forcadell da la medida de su doblez y falta de coraje.
Tras arrastrar a miles de ciudadanos hasta el precipicio, la que tanto gustaba de su papel de "Pasionaria" del "procés" se ha derrotado a las primeras de cambio. Han bastado un juez, un fiscal y la ley. La ley que es igual para todos y que emana de la Constitución que en su día aprobamos entre todos. "Ni un paso atrás" proclamó Forcadell el pasado 27 de Octubre llamando a defender las instituciones catalanas suspendidas (legalmente )por el Gobierno de España al aplicar del Artículo 155.Poco perseveró en el desafío.
El encarcelamiento de Oriol Junqueras y otros exconsejeros del disuelto "Govern" ha debido ser un serio motivo de reflexión para quien tanto desasosiego ha contribuido a crear en la sociedad catalana. Hoy sabemos de la falta de coherencia de quien a tantos embarcó en una ruta hacia la ruptura de la convivencia en Cataluña .Más de uno habría esperado de Forcadell un rasgo de dignidad similar al que en su día llevó a Fidel Castro a proclamar aquél famoso: "La Historia me absolverá" de su alegato exculpatorio ante el tribunal militar que en 1953 le juzgaba por el asalto a un cuartel de la ciudad de Santiago de Cuba. Fue condenado a 15 años de prisión.
Castro demostró entonces el coraje de quien asume las consecuencias de sus actos. Nada que ver con los personajes de la farsa separatista catalana.


El rincón del soneto - LA FORCADEL

10.11.17 | 11:00. Archivado en Salvador Freixedo


LA FORCADEL

Aquella Forcadell empedernida,
la de las independencias eternas
salió ayer con el rabo entre las piernas
muy triste, llorosa y arrepentida.

A gente como ella, tan atrevida,
hoy día en las democracias modernas
le vacían encima las cisternas
y la tienen encerrada de por vida.

Se atrevió, porque un gobierno de idiotas
hace tiempo que no sabe qué hacer,
y unos socialistas antipatriotas

lo único que quieren es el poder.
Esperemos queden escarmentados
porque han quedado muy excrementados.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
freixedo.autor@laregladeoroediciones.com
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El rincón del soneto - PABLITO SE NOS ESTÁ DESINFLANDO

10.11.17 | 10:40. Archivado en Salvador Freixedo


PABLITO SE NOS ESTÁ DESINFLANDO

Pablito se nos está desinflando,
porque la gente ha visto, por fin,
que él es solo un copia de Lenín
y en sus modales lo está demostrando.

Su política es solo de ordeno y mando,
y como Pablito es algo chulín,
basta que te le enfrentes un pelín
para que al punto te esté fulminando.

Trata a sus amigos a la baqueta,
porque dueño del partido se siente.
Las pocas ideas de su chaveta

se le han bajado para la coleta,
y si algún día llega a presidente
volveremos  a los tiempos de la ETA.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
freixedo.autor@laregladeoroediciones.com
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Escaño cero - Una buena decisión

10.11.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, (OTR/PRESS)

A los políticos cuando de verdad se les conoce es en circunstancias difíciles y creo yo que Miquel Iceta está sorprendiendo a propios y extraños demostrando que tiene capacidad sobrada para liderar un momento político como este tan trascendental en la Historia de Cataluña y de España.
El discurso de Iceta es el de un político que conoce bien Cataluña y por tanto ofrece un modelo de convivencia basado en el acuerdo y no en la ruptura.
El líder socialista defiende el catalanismo y una mayor cuota de autogobierno para Cataluña previa reforma de la Constitución y todo esto haciendo equilibrios casi imposibles habida cuenta de que en el PSC hay dos almas, una que roza el independentismo y otra que es lisa y llanamente catalanista pero sin más veleidades.
Iceta apuesta por un proyecto político integrador de ahí que haya llegado a un acuerdo con Ramón Espadaler, sucesor de Durán Lleida al frente de la desaparecida Unió reconvertida en una nueva formación que se llama Units per Avancar.
De esta manera el PSC abre las puertas a tantos y tantos ciudadanos que son catalanistas y que vista la deriva enloquecida de Partido Demócrata Catalán y del tanden formado por Mas y Puigdemont, de repente se han encontrado con que no saben a quién votar. Y con inteligencia y sentido común Miquel Iceta les ha invitado a coaligarse con el PSC presentándose juntos en las elecciones del 21 de diciembre.
Naturalmente este acuerdo ha provocado sorpresa en las filas de ambas formaciones y, todo hay que decirlo, incluso resistencias.
Pero como Miquel Iceta ha explicado se trata de recuperar el consenso en Cataluña y que su manera de entender el catalanismo pasa por no aceptar su secuestro por los independentistas.
El acuerdo deja margen a ambas partes para mantener su identidad ya que podrán votar como crean conveniente en el Parlamento sin que tenga porque haber siempre coincidencias. El propio Espadaler no tiene reparos en mostrar su discrepancia con la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Pero tanto Iceta como Espadaler son conscientes de que hay que devolver la serenidad a Cataluña ofreciendo alternativas posibles.
Dice Iceta que sin duda su apuesta es arriesgada y solo el resultado de las urnas dirá si los catalanes avalan esta operación política. Pero sea cual sea el resultado, Miquel Iceta ha acertado porque el camino elegido es el único posible para volver a restañar heridas en Cataluña y para al menos intentar demostrar que hay alternativa al independentismo que tanto mal está causando en Cataluña y en el resto de España.
Así que bienvenido sea ese acuerdo generoso e inteligente.


Luis del Val - Buena precampaña

10.11.17 | 08:42. Archivado en Luis Del Val


MADRID, (OTR/PRESS)

En las sedes del PP, PSC y Ciudadanos, había ayer, a últimas horas de la tarde, rostros sonrientes y expresiones sosegadas. La tensión de la precampaña, y el temor a que una situación extraordinaria derive en unos resultados también extraordinarios, pero sin saber hacia qué orilla va la ola, se fue desvaneciendo a medida que se constataba el enfado de la ciudadanía catalana, no con la huelga, sino con el sabotaje. La huelga es un derecho de los trabajadores y un inconveniente para los que no la quieren secundar, pero el sabotaje es un secuestro de las libertades de los demás, una coerción insoportable, que sólo se puede ejercer con violencia, porque se violenta el libre albedrío, cuando se obliga a un vehículo a detenerse o cuando se impide a un ciudadano que ha comprado un billete para ir a Zaragoza, a un entierro o a una boda, subir al tren.
Un militante en uno de los partidos constitucionalistas, de cuyo nombre no quiero acordarme, me comentaba ayer con anhelo: "Si llevaran a cabo, una semana antes de la campaña, un par de tonterías como la del miércoles, estaríamos salvados". Y añadía: "Por supuesto, que antiguos miembros de Convergencia jamás votarán al PSOE o a Ciudadanos, pero es posible que lo hagan al PSC o que se queden en casa. Y eso no es nada bueno para los secesionistas".
Y quedan dos imágenes para la memoria de quienes no estamos en el ojo de la tormenta: la de los mossos protegiendo a los saboteadores de los ciudadanos cabreados a los que, presuntamente, deberían defender, y la indecente manipulación de los niños llevados al follón con tanta inconsciencia como miseria moral. La decadencia ética ha llegado a un punto de difícil retorno. Puede que la economía se recomponga, y que vuelvan algunas de las más de dos mil empresas que huyeron del anunciado desastre, pero es muy difícil que retorne el sentido común y la dignidad.


El Abanico - Stop al boicot de productos catalanes

10.11.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, (OTR/PRESS)

Las cifras son demoledoras, un 20 por ciento de los españoles de fuera de Cataluña confiesa que ya no compra productos catalanes. No me sorprende porque tengo amigos, gente leída, gente sensata, que se niega a tomar su cava de toda la vida, en castigo por lo que está ocurriendo en Cataluña, sin darse cuenta de que el daño se lo hacen también a quienes dicen defender. Me refiero a esos españoles que viven en esa comunidad, pero que no comulgan con las ideas del triunvirato formado por Puigdemont, Junqueras y los activistas de la CUP, y que son los que verdaderamente están sufriendo en sus propias carnes el desvarío de los independentistas pero también el boicot de quienes se obstinan en dividir el país entre buenos y malos.
Todo esto es tremendo por las repercusiones que tiene en su calidad de vida, en la sanidad, en los servicios sociales de los catalanes en su conjunto pero lo que más llama mi atención es que ningún líder de los tres partidos constitucionalistas ni Rajoy, o en su defecto Saenz de Santamaría, Sánchez o Rivera, hagan nada por detener esta locura que amenaza con poner patas arriba la economía española, no solo la catalana. Un problema que no parece preocuparles demasiado si con ello castigan a quienes en su locura nos han llevado a una situación límite.
¿O alguien cree que todo lo que viene de Cataluña se produce en esa Comunidad Autónoma, y no en Andalucía, Aragón, Extremadura, y otros lugares de España? Vivimos en una sociedad globalizada y eso empieza por nuestro país. ¿No se le ha ocurrido a nadie que el corcho de las botellas de cava proviene de Extremadura? Podríamos poner mil ejemplos, pero lo preocupante es el descalabro que están sufriendo los pequeños o grandes empresarios catalanes o no, que ven con dolor cómo este proceso, está destruyendo su presente, su futuro y el de sus hijos, además del trabajo de toda una vida.
No voy a entrar a juzgar las razones por las que alguien deja de comprar todo aquello que huela a Cataluña, aunque lo que no comprendo es por qué el Gobierno de la nación, no insta a los medios públicos a emprender campañas publicitarias que mejoren la imagen de Cataluña en el resto del país. Campañas de las que todos saldríamos beneficiados. Quiero pensar que si no lo hacen es por que no tienen un plan definido, ni propuestas ilusionantes sobre lo que hay que hacer para atraerse a los catalanes a territorio amigo, y a los españoles a dejar de mirarles como si fueran el enemigo a batir, siendo como son los que más están sufriendo está situación.
Resulta decepcionante que ni el Gobierno ni los partidos que han apoyado el 155, que pronto concurrirán a las elecciones del 21D -que si hacemos caso de las encuestas no parece que vayan a ganar con la holgura suficiente como para recomponer todo lo que se ha roto en este tiempo-, no tengan preparado un plan B, para atraerse la confianza, aunque sea por la mínima, de los catalanes, independentistas o no, que se sienten cómodos viviendo en Barcelona o Tarrasa, pero también en San Sebastián, Málaga, o cualquier otro lugar de España.
La situación es tan grave, tan sumamente grave, que todos, sin excepción, deberíamos poner algo de nuestra parte para que la ruptura no sea total como buscan algunos, ya que en ello nos va la estabilidad económica, familiar y de país.


Charo Zarzalejos - Puigdemont, patetismo total

10.11.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID (OTR/PRESS)

Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat, trata de aprovechar bien el tiempo. Desde Bruselas, mientras sus compañeros de viaje están en la cárcel, trata de gritar a Europa que España es un país impresentable, indigno de considerarse democrático en el que ni hay libertades, la Justicia no es independiente y el Gobierno, franquismo en estado puro. Un insulto en toda regla, absolutamente deliberado y tan desmesurado que resulta ridículo aunque no por ello deja de doler.
Nunca debería haber abandonado Cataluña, pero una vez que tomó la decisión, en absoluto improvisada, de cruzar la frontera, el patetismo de su actuación roza lo inimaginable. No sólo es profundamente injusto con España, a la que insulta y trata de ridiculizar a diario sino que, además, ha logrado introducir al conjunto del secesionismo catalán en un laberinto aún más alambicado de lo que ya lo era antes de su decisión de coger carretera y manta.
La última ha sido el anuncio de una estructura, no se sabe si de Gobierno o electoral, para, desde Bruselas continuar la lucha como les gusta decir. Con todo, Puigdemont no ha logrado un solo apoyo. Ningún país ha mostrado la más mínima simpatía a su causa, ni ningún parlamento está dispuesto a plantear cualquier debate relacionado con el secesionismo catalán. Para que no falte nada, Puigdemont pide una lista electoral que él denomina de "Presidente", con la única pretensión, aunque no lo diga, de difuminar la más que probable caída en picado del PdeCat. Y en este punto con ERC ha topado. El partido de Oriol Junqueras se sabe el mejor colocado en las encuestas y se siente con la suficiente fuerza para imponer condiciones casi de imposible cumplimiento. Es difícil imaginar a la CUP compartiendo escenario con un partido "de derechas y corrupto" como, según ellos, es el PdeCat. Otra cosa es condicionar desde fuera que es lo que han venido haciendo durante año y medio con éxito más que notorio.
Como todo lo relacionado con el secesionismo catalán es una caja de sorpresas, habrá que esperar al segundo final del minuto final, pero todo apunta a que Puigdemont cuando vuelva a España, que volverá, no lo hará entre aplausos de gloria, entre otras cosas, porque no habrá hecho temblar cimiento alguno de la UE. Habrá que esperar pero todo indica que ERC no se va a dejar embaucar por sus ya exsocios de Gobierno. La broma acabó. Ahora es la hora del poder y ante la idea de gobernar, de mandar, Oriol Junqueras, aunque sea desde la cárcel, no va a dar un paso atrás. Saben todos ellos que aún cuando ganen las elecciones--cosa más que probable--nada será igual y que si vuelven a las andadas que les lleven a actuar fuera de la ley, el 155 ha dejado de ser un mal fetiche y ahí va a estar.
Puigdemont debería de dejar de creerse su propio personaje y volver a Cataluña para dar serenidad a los suyos. Resulta difícil de entender que un responsable político pueda perder el sentido de la realidad hasta el punto que lo ha perdido este hombre. Un punto de ficción a veces es necesario para sobrellevar circunstancias adversas. No deja de ser un mecanismo de defensa bien estudiado por psicólogos y neurólogos, pero esto supera con creces la ficción admisible. Debería volver Puigdemont y mejor hoy que mañana si de verdad quiere ser útil a la causa que defiende, de lo contrario, el futuro más inmediato al que se expone es a convertirse en una caricatura de si mismo.


Fernando Jáuregui - Que salgan. Que vuelvan

09.11.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Que salgan. Que vuelvan. Todavía estamos a tiempo --ahora que no ha comenzado oficialmente-- de hacer una campaña electoral "normalizada", en la que los principales candidatos no estén en la cárcel o en el autodenominado "exilio". Todavía el Tribunal Supremo puede enmendar los excesos de celo de la juez de la Audiencia Nacional. No conviene políticamente, ni moralmente -y la aplicación suma de la ley no se puede convertir en suma injuria-, que el acaso próximo president de la Generalitat salga de prisión para tomar posesión del cargo en la plaza de Sant Jaume: menuda fotografía para The Guardian. Ni es bueno que el insensato "refugiado" en Bélgica siga lanzando desde allí proclamas absurdas, que a él tanto le descalifican y al Estado, en el que tendrá que convivir los próximos años, tanto le perjudican.
Dejemos de una vez de hacernos daño, que eso no nos lleva sino a la perdición. Dejemos, desde el independentismo "oficial", de hacer caso a los que les llaman "traidores" por haber querido organizar, ellos, esas elecciones a las que ahora todos se acogen; dejemos, los que somos contrarios a la independencia de Cataluña, de hacer mofa y befa del catalanismo con la "manoloescobarmanía", blandiendo el garrote y los grilletes como toda razón. Olvidemos de una vez los extremismos, las revanchas, las rabietas de colegio; hagámonos mayores.
Esto en lo que estamos, simplemente, no es posible. Imposible llevar a cabo una campaña electoral en estas condiciones. La aplicación de la ley ya está garantizada, pero ¿por qué hacerlo preventivamente, cuando sabemos -o intuimos-- que, una vez que haya sentencia, el Gobierno central de turno tendrá que ejercer su potestad del indulto, para normalizar, aunque sea tarde, las cosas? Nos hemos precipitado al dar carta blanca al poder judicial, que es ciego y sordo a lo que se llama interés del Estado. Y ahora no nos queda sino confiar en que ese mismo poder, que ya hemos comprobado, de acuerdo, que existe, valore la magnitud del posible desastre provocado por sus acciones tajantes.
Hasta aquí hemos llegado. El Estado ha mostrado su fuerza. El independentismo, sus límites. Que salgan de Soto, de Estremera. Que vuelvan los que se fueron y saben que no podrán seguir sobreviviendo mucho tiempo de la caridad pública de algunos medios que gozan presentando a esta España democrática como si hubiese regresado al franquismo, menuda barbaridad. No quiero seguir, como español, como ciudadano, como periodista, sufriendo al ver los noticiarios de tantas televisiones europeas, que se gozan presentándonos a los españoles como unos salvajes, otra burrada que no tiene anclaje en la realidad, pero ya se sabe que lo importante es lo que parece, no lo que es.
Puigdemont, Junqueras, nos han hecho un daño terrible. Ni con la perpetua pagarían, es lo que siento, el mal que han causado a un país que lleva años afanándose por ser un modelo de democracia -sin haberlo conseguido del todo, desde luego--. Pero lo que pienso es otra cosa: más daños nos hacen ellos, desde la prisión, desde el "exilio", en su actual situación de postración. Porque Dios nos libre de los débiles, sobre todo de los que no tienen causa. Y más aún, cuando tienen algún tornillo del cerebro algo suelto, como temo que es el caso. Hacen menos daño fuera que dentro, los unos, y menos dentro que fuera, los otros. Que vuelvan. Que salgan. Y que compitan en buena lid ante las urnas, estas sí de verdad. Luego, Dios y la eterna improvisación de este país nuestro, incluida, claro, Cataluña, dirán.


Victoria Lafora - Más piquetes que huelguistas

09.11.17 | 08:42. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

La jornada de huelga general convocada ayer en Cataluña, para protestar por el encarcelamiento de los dirigentes independentistas, tuvo escaso seguimiento en las grandes ciudades. Barcelona amaneció como un día cualquiera y, de no ser por la presencia de piquetes boicoteando el transporte público y cortando carreteras, la afluencia a los puestos de trabajo habría sido normal.
Lo curioso de esta segunda huelga de los independentistas es la contundencia de las acciones de los piquetes quienes, cortando todos los accesos, sentándose en las vías de los trenes de cercanías, no parecían demostrar mucha fe en su capacidad de convocatoria. Y no contaban tampoco con el enfado que en las redes sociales mostraron cientos de ciudadanos atrapados en atascos kilométricos. Cabe pues preguntarse si las organizaciones Omnium y ANC, principales suministradoras de los piquetes, empiezan a detectar un cierto cansancio en la sociedad catalana ante la ocupación permanente de la calle.
Si a este cansancio se suma la fuga de empresas, el parón preocupante de la inversión en Cataluña, el aumento del paro que, según los últimos datos de octubre, duplica la media nacional, es comprensible el hartazgo de una sociedad fracturada, incluso en las relaciones familiares y de amistad, que vio con decepción como la prometida República se declaraba para suspenderla minutos después y que al segundo intento no respaldó nadie e incluso sus promotores se dieron a la fuga.
En un intento por mantener prietas las filas y alto el ánimo se organizó el viaje de los alcaldes con sus varas de mando, por descontado, a Bruselas. La capital europea, que vive entre el estupor y la indiferencia la secuencia de circenses apariciones del prófugo Puigdemont, fue testigo de la manifestación ante las sedes de la UE del grupo de alcaldes que con los bastones en alto, como no, denunciaron la falta de respuesta ante el "Estado opresor".
Pero, quien llevó más lejos su indignación por esa desatención de las instituciones europeas fue el propio Puigdemont, acusando al presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, y al máximo responsable del Parlamento, Antonio Tajani, de apoyar el "golpe de Estado de Rajoy" y no reaccionar "contra los abusos de una democracia fallida".
No parece la mejor estrategia denigrar a los líderes europeos para lograr repercusión en la prensa internacional, objetivo final de sus múltiples comparecencias. La fría, seria y funcionarial, capital belga comienza a mostrar signos de hartazgo por la conflictiva presencia de unos políticos que no fueron invitados.
La sensación de cansancio ante la desmesura pánica de los secesionistas está impregnando a la sociedad internacional en la misma medida en que cala, como lluvia fina, en Cataluña. Cuidado con pasarse de movilizaciones a las puertas de una campaña electoral porque corren el riesgo de desmotivar a los propios.


Francisco Muro de Iscar - La parálisis

09.11.17 | 08:42. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

No creo que nadie se extrañe de que el problema catalán sea hoy el segundo que más preocupa a los españoles. El primero es el paro, pero si lo de Cataluña no se resuelve, seguramente serán los catalanes los que noten que da lo mismo el orden de ambos, porque a más inestabilidad, fuga masiva de empresas, retirada de inversiones, huelgas, menos riqueza y más desempleo. Daños económicos, posiblemente, para más de una década y daños sociales para más de una generación. Pero lo importante del desafío secesionista no es eso, con ser de enorme importancia, sino la cantidad de recursos y de esfuerzos que se están dedicando a eso y la cantidad de esfuerzos y de recursos que se están detrayendo de las cosas que de verdad importan a los ciudadanos.
Desde hace meses, desde que los independentistas decidieron retar al Estado de la nación, fracturar la sociedad catalana y poner en riesgo la convivencia, infringir la legalidad, toda la legalidad, y hasta fugarse para no someterse a la acción de la Justicia, en Cataluña se han derrochado muchos millones de euros y se ha obligado al Estado a gastar muchos más para garantizar algo fundamental como es la seguridad jurídica, pero que podría haberse dedicado, por ejemplo, a crear empleo, a mejorar la educación o la sanidad. Todo eso lo pagaremos, lo pagamos los ciudadanos con nuestros impuestos. Y por eso, también tenemos derecho a exigir responsabilidades.
Lo más grave, sin embargo, es la parálisis de todas las agendas políticas y sociales del Gobierno, de los partidos, de los sindicatos y de la patronal. Y el silencio sobre todo asunto que no sea Cataluña. Hasta de la corrupción hemos dejado de hablar. Los sindicatos mayoritarios han denunciado la parálisis de la agenda social y han anunciado movilizaciones a partir del 21-D si no se retoman las negociaciones. Fiar todo a lo que suceda el 21-D es, seguramente, el mayor éxito de los independentistas y un fracaso de todos los demás. De momento no hay espacios para una negociación que no quiere ninguna de las partes. Y, además, puede que el 21-D, si los catalanes no apuestan por el cambio y apartan a los frívolos, no se solucione el problema.
Pero es que, además, está parada la reforma educativa, la de la Justicia prácticamente no ha empezado a caminar, la de las pensiones ni se contempla, el impuso al empleo y una política moderna de investigación están cada vez más lejos porque los partidos están a otra cosa. Y si fiamos todo a la Comisión del Congreso que tiene que pactar una necesaria reforma constitucional, tal vez lleguemos tarde a todo lo demás. De ese pacto ya se han bajado Podemos, machacado por su gestión de la crisis catalana, su liderazgo excluyente y su carencia de proyecto, ERC, que sólo aspira a gobernar Cataluña frente a España, y el PNV, que tiene la mejor situación económica y ningún interés de ser un aliado leal en la construcción de una nación fuerte. Estamos dilatando la respuesta urgente a todos los problemas reales y poniendo en riesgo la salida final de la crisis. Y eso, alguien deberá pagarlo.


Isaías Lafuente - Acabarán jugando de negro

09.11.17 | 08:42. Archivado en Isaías Lafuente


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Por si no tuviéramos pocos problemas encima, ahora estamos a vuelta con la camiseta. Hace unos días conocimos la que lucirá la selección española de fútbol en el próximo Mundial, una versión evolucionada de la que vistieron en el del 94. Se podía haber armado revuelo por el desorbitante precio de una prenda que no está al alcance de todos. Pero no. La polémica se ha suscitado porque donde la marca fabricante Adidas jura que es "azul petróleo" otros han visto un claro color morado y se han felicitado o se han escandalizado, que la cosa va por barrios, con la presunta combinación republicana de colores junto al rojo y al amarillo. El ridículo debate se prendió y animó en las redes sociales, pero atravesó líneas cuando el presidente interino de la FEF, Juan Luis Larrea, dijo que "al gobierno lo le hacía gracia ni el lío ni la camiseta", y cuando el ministro portavoz Méndez de Vigo afirmó que la selección "había tenido camisetas más bonitas en el pasado".
La cuestión es que este miércoles era el día de la presentación oficial de la camiseta y al acto, para el que se había contratado hasta un helicóptero para hacer más espectacular el momento, se le ha dado finalmente un tratamiento discreto para no llamar mucho la atención. Pero se ha conseguido justo el efecto contrario, como cualquier becario en materia de comunicación podría haber previsto: en vez de amainar la tormenta se ha disparado.
Como la selección tiene cosas más importantes de qué preocuparse en estos momentos y como la propia FEF tiene también cruciales asuntos pendientes, como sustituir al presunto delincuente que aún no ha sido relevado de su puesto sin saber muy bien a qué están esperando, sólo cabe desear que frenen las interpretaciones cromáticas y que nadie vea senyeras en las mangas de las camisetas ni reinterprete que nuestro histórico rojo es en realidad un guiño al centenario de la revolución bolchevique. Porque veo que a este paso nuestros jugadores acabarán compitiendo vestidos de negro para que nadie les saque los colores.


Antonio Casado - El caso Puigdemont

09.11.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Lo suyo es llevar la discordia y contagiar el caos por donde pisa. No le bastaba con exacerbar las luchas intestinas del Gobierno belga. Ahora le ha dado por abroncar a Europa. No está a la altura de las circunstancias, según él, por dedicar una mirada distraída a los resabios dictatoriales del Gobierno español.
Más que distraída, paciente. Esa es la mirada de Europa sobre este estrafalario personaje. Un ex presidente de la Generalitat poco honorable, que hace turismo de conveniencia en Flandes como virgen ofendida por el Estado español. Dice sentirse victima de "un golpe de Estado ilegal". Textual. Como si hubiera golpes de Estado legales. Acaso lo piensa. Se entendería entonces que de ese modo intenta justificar el suyo. El que pretendía reventar el orden constitucional libremente elegido por el pueblo español. Incluido el catalán, cuyo respaldo fue superior a la media en el referéndum de 1978.
Ese orden jurídico-político, basado en valores de libertad, pluralidad, justicia, el imperio de la ley y el respeto a los derechos humanos, es el que reconoce la UE como propio en uno de sus socios. De ahí que en el territorio europeo no tenga sentido la figura del asilo político. Pero sí cabe hablar de cooperación judicial entre los países miembros, Y de eso trae causa la llamada orden de detención y entrega (euroorden), que la Justicia belga está tramitando.
Ni se le pasa por la cabeza a Puigdemont, o quiere hacerlo creer, que Bélgica, socio fundacional de lo que hoy llamamos Unión Europea, no osará ponerle a disposición de la Justicia española, que lo reclama por presuntos delitos de rebelión, sedición, prevaricación, malversación y desobediencia. Supondría, según él, entregarlo a un Estado represivo, que le persigue por sus ideas y garantiza un juicio justo.
"¿Es ésta la Europa que quieren?", se preguntaba públicamente el martes pasado, interpelando a sus dirigentes, empezando por el presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker. "¿Una Europa que mete en la cárcel a un Gobierno democrático?", continuaba. Y era tan directo en su diatriba, que puede haber agotado la paciencia de unos dirigentes cansados de apelar al cumplimiento de la ley y hartos de negar que Cataluña esté oprimida o que Madrid haya violado el Estado de Derecho.
Tomemos nota de una declaración del ex primer ministro francés, Manuel Valls, de origen catalán, que nos dijo en la radio: "No se entendería que Bélgica rechazase la entrega de Puigdemont a España". Tiene razón. Y se entendería menos después de haber regañado en público a las autoridades europeas porque, según él, no han reparado en que "Rajoy se ha convertido en el guardián de la tumba de Franco".
Lo cual me hace insistir en que Puigdemont debió haber contratado a un psiquiatra y no a un abogado. Es un caso clínico.


Rafael Torres - La camiseta republicana

09.11.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

La ciudadanía ha llegado a un punto de saturación tan extremo con la cuestión catalana, que aprovecha cualquier otra cosa, cualquier otra noticia, para huir y desintoxicarse un poco. Claro que para huir y desintoxicarse de un asunto tan traumático, tan endiablado y tan doloroso, a lo que procura agarrarse la gente no es a otros asuntos de similar transcendencia y gravedad, que los hay a manta, sino a los irrelevantes, a aquellos que pueden facilitar la evasión. Sin ir más lejos: la camiseta republicana.
Ducha de súbito en los arcanos del cromatismo textil, la ciudadanía ha dado, por esa necesidad de evasión, en inventarse un debate inocuo, el de si la franja vertical de la nueva camiseta de la Selección Española de Fútbol contiene los colores de la bandera de la República, esto es, de la bandera de España hasta que un golpe de Estado fascista, la guerra subsiguiente y la derrota del régimen legítimo acabaron con ella. Mas como quiera que en nuestro país nada es enteramente inocuo, y que todas esas calamidades que abolieron la bandera tricolor no acabaron del todo con ella, sino que la convirtieron en un emblema casi sebastianista del progreso y de la libertad, la polémica ha adquirido unas proporciones, si se me permite el retruécano, desproporcionadas.
La camiseta de marras, en sí misma, es fea de narices, como, por lo demás, lo vienen siendo las de los equipos de fútbol desde que las llenan de diseños majaderos, pero el debate, por llamarlo de algún modo, no se centra en si es fea o bonita, sino en si Piqué y compañía van a lucir en sus pechos la enseña de la II República Española, o, por el contrario, si el morado de la franja no es morado, sino, sin más, un azul raro entreverado de rojo que lo parece. A algunos, de daltonismo particularmente carca, se lo parece tanto, o sea, que la raya es morada, que han lanzado una campaña para la sustitución de esa camiseta por otra más "nacional", y de momento han conseguido que se suspenda el acto de presentación de la para ellos inquietante prenda.
Ganas de huir y desintoxicarse un poco de la cuestión catalana, necesidad incluso, hay, pero cuidado al elegir la modalidad de evasión: la carcunda ve tres rayas en una camiseta y le parece estar viendo al mismísimo diablo.


Escaño cero - La carta de Justiniano

09.11.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Se me hizo un nudo en el estómago cuando ayer leí en El País la carta de Justiniano Martínez a Paco Frutos. Precisamente el mismo día en que las encuestas auguran un descenso en intención de voto para Podemos.
A quienes no hayan leído el texto de Justiniano Martínez les recomiendo que lo busquen de inmediato en la RED.
Justiniano Martínez fue guerrillero, responsables del PCE en Murcia, también responsable del PCE en Madrid. Fue detenido, torturado y pasó unos cuantos años en la cárcel.
El recuerda como gritaba libertad y amnistía y que por eso perdonó a su torturador. Pero sobre todo Justiniano da las gracias a Paco Frutos porque el ex secretario general del PCE y uno de los líderes de CCOO ha sido capaz hace unos días de subirse a una tribuna y arremeter contra el independentismo catalán recordando que la izquierda ni ha sido ni puede ser nacionalista, además de poner en valor cuanto se hizo en la Transición, esa Transición denostada por algunos de los líderes podemitas.
Paco Frutos alzó su voz autorizada lamentando la deriva de los actuales dirigentes comunistas y estos le respondieron desautorizándole y diciendo que ya no representa a nadie.
Pero va a ser que sí, que Frutos lo mismo que Justiniano Martínez representan a esos miles de hombres y mujeres que militaron en las filas del PCE y sus historias son un ejemplo de sufrimiento, de sacrificio de generosidad y de inteligencia política. Pero representan no solo a quienes militaron en el PCE sino a esos millones de ciudadanos que creyeron y apoyaron la Transición y que hicieron posible con su apoyo el paso de la dictadura a la democracia y a la puesta en marcha del régimen de democracia y libertad del que venimos disfrutando desde 1977. Y la Transición no habría sido posible sin la generosidad del PCE, de su apuesta decidida por la reconciliación. De manera que si de algo nos podemos sentir orgullosos los españoles es precisamente de nuestra Transición.
Así que Justiniano Martínez ha escrito una carta a Paco Frutos y ha recordado de dónde venimos. Ha alzado la voz para decir que él si que fue un preso político. Y es que en nuestro país todavía hay hombres y mujeres que fueron presos políticos y por eso resulta un sarcasmo que se considere presos políticos a los miembros del ex Gover catalán. La simple comparación es injuriosa para quienes sufrieron cárcel en los años de la dictadura.
No me extraña nada que Podemos esté empezando a perder pie por su política de apoyo al independentismo. Como dice muy bien Justiniano Martínez, en Cataluña se hacen huelgas por los del "tres por cent", huelgas convocadas por patronos y gobiernos.
Yo no sé si muchos de los que hoy con tanta arrogancia y soberbia se erigen en representantes de la izquierda han leído el artículo de Justiniano Martínez pero me gustaría saber, en caso de que lo hayan leído, si han sentido una sacudida en su conciencia.
Empieza a haber un hartazgo evidente de las gentes de verdad de izquierdas ante el adanismo de quienes se dicen hoy de izquierdas. La izquierda y el nacionalismo es como intentar mezclar agua y aceite. Imposible. Insisto, les recomiendo el artículo de Justiniano Martínez.


Fermín Bocos - Otra leyenda negra

09.11.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Vivir para ver. Vuelve la Leyenda Negra. Desde Flandes y con eco en Inglaterra, como antaño. En esta ocasión a resultas del relato de otro farsante en la estela de aquél infausto traidor que fue Antonio Pérez. El mendaz de ogaño es Carles Puigdemont, ex presidente de la Generalidad de Cataluña. Prófugo de la Justicia, sigue aventando todo tipo de falacias como expresión de una estrategia calculada para internacionalizar el conflicto que él mismo tanto ha contribuido a crear saltándose la Constitución Española y arrumbando el Estatuto de Autonomía de Cataluña.
Refugiado en Bruselas redobla los ataques a España y a sus legítimos gobernantes, jueces y fiscales. No ha encontrado apoyo en el Gobierno belga ni tampoco entre las autoridades comunitarias pero hoy en día las redes sociales y los platós de televisión son un altavoz poderoso para quien sabe manejarse en ellos. Esa habilidad hay que reconocérsela al Puigdemont que un día fue periodista.
Es irritante que treinta años después de la entrada de nuestro país en la Unión Europea -un club de países democráticos que sólo admite socios que se rigen por las normas del Estado de Derecho- haya quien preste oídos a un personaje prófugo de la Justicia que osa decir que España es una "democracia fallida". Un personaje que tras proclamar una República, dejó tirados a sus partidarios poniendo tierra de por medio. Un cínico que tras haber desobedecido las sentencias de varios tribunales y estar en busca y captura acusado de sedición, rebelión y malversación se atreve a decir que es el presidente del Gobierno de España quien estaría perpetrando un golpe de Estado por haber aplicado la ley (Artículo 155) ante el reiterado incumplimiento de la misma por parte del hoy destituido "Govern" de la Generalidad.
Es el mundo al revés. El discurso falaz de un político artero con el que ni sus antiguos compañeros de viaje de ERC quieren ir en lista conjunta a las elecciones del 21 de Diciembre. Lo más triste del cúmulo de falsedades y tergiversaciones políticas que Puigdemont viene proclamando desde su escapada a Bélgica es que dentro y fuera de España hay medios de comunicación que todavía le dan crédito y sitio. O guardan equidistancia. Lo que bien pensado es mucho peor.


Escaño cero - Demasiadas prisas

08.11.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Al César lo que es del César. Ciudadanos es un partido político que nació ante la insoportable actitud de los partidos independentistas en Cataluña y la inacción por parte de los que hasta ese momento deberían haber ejercido de oposición.
Porque todo hay que decirlo, lo que está pasando hoy en Cataluña no es nuevo. Hace años que el clima político comenzaba a ser asfixiante para quienes no comulgaban con el nacionalismo y mucho menos con el independentismo. Pero esa llamada mayoría silenciosa prefirió dejar hacer, no hacerse notar, no manifestar sus discrepancias, incluso muchos dejaron de votar. Y en eso llego Ciudadanos consiguiendo hacerse con un hueco importante en la política catalana y de paso en la del resto de España.
Sin embargo en mi opinión los políticos de Ciudadanos pisan demasiado el acelerador y terminan ahogando el motor. Por ejemplo resulta un error el empeño de los líderes de Ciudadanos de formar un "frente común" contra el independentismo. Pedir ahora que se llegue a un acuerdo sobre lo que se hará o no se hará el día después de las elecciones es cuanto menos un error táctico.
Menos mal que el PSC se está resistiendo. Incluso el PP.
Y es que no se trata de hacer "frentes" sino de hacer política. El 21 de diciembre los ciudadanos de Cataluña decidirán su futuro inmediato. Y dependiendo de lo que voten en las urnas será el momento de abordar acuerdos y poner en hora estrategias conjuntas.
Así que a mi manera de ver Albert Rivera e Inés Arrimadas así como otros líderes del partido naranja, se equivocan metiendo prisa al PSOE y al PP para que firmen un compromiso de que van a apoyar la lista más votada, partiendo de la premisa que esa lista puede ser la de Ciudadanos, o al menos en torno a ésta conformar una mayoría.
Hartos problemas tienen los dirigentes del PSC como para además aventurarse en la puesta en marcha de un "frente" con Ciudadanos y el PP.
El PSC se está desangrando porque una parte de sus dirigentes son independentistas y bastante tiene Miquel Iceta con poner parches para que no se le desangre su partido. Por eso las prisas y los requerimientos desde Ciudadanos lo único que van a lograr es incomodar aún más a ciertos sectores del PSC, amen de enrabietar a los del PP.
Los líderes de Ciudadanos deberían de ser un poco más comedidos a la hora de querer embarcar a otros en sus estrategias. Las encuestas les auguran un buen resultado en Cataluña. Lo menos que pueden hacer es esperar al 21 de diciembre y luego proponer lo que crean conveniente, pero hasta ese día más les valdría no colocar en posiciones imposibles e incómodas a sus posibles partenaires.


Carmen Tomás - Más empleo y libertad económica

08.11.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

El Partido Socialista ha propuesto una reforma fiscal con el objetivo último de subir los impuestos. Los socialistas hablan nada más y nada menos que de pegar un hachazo impositivo de 30.000 millones y situar la presión fiscal en el 41 por ciento del PIB. La excusa es que España tiene un problema de ingresos y el caramelo es que de ningún modo la subida de impuestos afectaría directa o indirectamente a las clases medias y trabajadoras de España. Y aquí están como siempre las trampas.
España tiene un problema de ingresos o sigue gastando como si no tuviera un problema de ingresos que se agravó con la crisis, con la caída de la recaudación por partidas como el desempleo, los intereses de la deuda, y por el descenso brutal del consumo y el parón del sector inmobiliario. ¿Qué tal si solucionamos esta brecha recortando gastos en subvenciones, en estructuras paralelas y otras partidas que nadie se ha puesto a revisar? ¿Por qué no un presupuesto base cero? Cada año partimos de cero y revisamos partida a partida y se excluyen o suben lo justo y no se suben un tanto por ciento sin más como ocurre ahora.
Claro que este gobierno ha subido impuestos y ha recortado gasto, pero sigue sin hincarle el diente a numerosas partidas que se repiten año tras año y a las que nadie les sigue la pista. Ahora viene el PSOE con la cantinela de siempre, vamos a subir impuestos a la clase alta. No se lo crean. Las subidas de impuestos acaban afectando a todos. ¿Quién y dónde se pone el listón de la clase media? ¿Se van a quedar los ricos aquí esperando a ver cómo los esquilman o se llevarán legalmente su dinero a otros países o lo invertirán en instrumentos más rentables y menos agresivos tributariamente? Se ha vuelto a demostrar que lo mejor para aumentar los ingresos no es subir los impuestos sino crear empleo, facilitar la vida a los autónomos y empresas, aumentar la libertad económica. El PSOE demuestra una vez más que sigue parámetros trasnochados y podemitas.
Para ello, apuesta con una subida "de modo también selectivo a la convergencia de tratamiento entre rentas de capital y trabajo en el IRPF, al Impuesto de Sociedades, a la fiscalidad verde, aunque aminorada en sus efectos regresivos para las menores rentas, y a los impuestos de Patrimonio y Sucesiones -aunque estos últimos no son abordados en este documento-.
Además, según el plan presupuestario, el PSOE contempla que "más de la mitad de estos ingresos extras a ser recaudados a lo largo de los próximos años habrán de ser canalizados (mediante un reparto adecuado de impuestos, vía transferencias o mediante el fondo de nivelación) a las Comunidades Autónomas de modo que estas vayan resolviendo el problema crónico de insuficiencia financiera que tienen en la actualidad para hacer frente a la provisión de los servicios públicos en virtud de las competencias que tienen transferidas".
En total, el PSOE asegura que "los ingresos extraordinarios que proponemos en este documento, que ascienden a 12.500 millones de euros, servirían para emprender nuevas políticas complementando las partidas que consideramos prioritarias tanto en el gasto social como respecto al gasto en modernización del tejido productivo, de acuerdo con los tres elementos básicos de nuestro modelo económico alternativo".


Pedro Calvo Hernando - Un no al tema único

08.11.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

No podemos seguir por mucho tiempo, yo diría que ni un minuto más con el contencioso de Cataluña como único tema o como tema superdominante de la política y del quehacer público de España. Por ejemplo, estos días en el resto de los países europeos y de otras latitudes el gran problema del cambio climático se sitúa en primer lugar de las preocupaciones colectivas y de los Gobiernos. En España, prácticamente nada, gracias al gran monotema catalán, al que no trato de quitar importancia sino de evitar que siga siendo el gran acaparador de nuestra vida pública.
A muchos les viene muy bien todo el maremágnum de Cataluña para sacar del mapa a la corrupción o para conseguir que se sitúe en un segundo e intrascendente plano. Cualquier observador de la realidad puede verlo sin el menor esfuerzo.
Pienso y digo que tenemos todos el deber de no caer o no permanecer en la gran trampa, teniendo además en cuenta que lo cortés no quita lo valiente y que es posible y necesario atender simultáneamente a todos los grandes problemas, como son los que vengo mencionando. Sería casi suicida, por ejemplo, seguir hasta el 21 de diciembre, día de las elecciones catalanas, sin variar el rumbo o incluso engolfándonos cada vez más en la problemática de la crisis catalana. Es necesario valorarla y atenderla en su justa medida, pero no reducir todas nuestras preocupaciones a la entrada o salida de la cárcel de varios de sus protagonistas, a los planes de los partidos ante el reto electoral ya tan próximo, a las peleas internas o externas de los diversos partidos o a las perspectivas que presentan los cálculos demoscópicos.
Vamos al menos a sostener como tema de preocupación y debate las perspectivas poselectorales más allá del 21 de diciembre y haciendo propósitos de salir del pozo en que nos han situado entre todos los protagonistas.
Y ponernos en serio a atender con rigor a las otras grandes cuestiones que vengo mencionando. Como decía, destaca ostensiblemente el cambio climático y sus muy visibles y actuales consecuencias en la vida de todos los países y desde luego de España. Esos récords de sequías y temperaturas insoportables, no se producen por capricho de la casualidad. Hay que decir también que los medios de comunicación deben desempeñar un papel protagónico en la concienciación sobre este problema número uno y todavía dejan mucho que desear en ese vital cometido. Y bueno sería que todos nos convenciéramos de que la paralización de ese gran procesos destructor ha de convertirse en la tarea número uno de todos, incluso teniendo como soporte un argumento si se quiere egoísta como es el de la protección de las condiciones de vida que atañen a todos los habitantes del planeta.
Me gustaría que lo que hoy escribo contribuya un poquito a la inaplazable concienciación de esa problemática, para lo que no es necesario borrar ningún tema sino dar a cada uno el tratamiento que precisa y merece.


Fermín Bocos - El bucle melancólico

08.11.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

¿De qué hablaremos cuando dejemos de hablar de la "cuestión catalana"? ¿Sucede algo más que el desafío secesionista? ¿Alguien tiene un minuto para escuchar que en España están pasando otras cosas? Debería tenerlo porque pasan o se anuncian expectativas precedidas de un cierto grado de incertidumbre.
Un ejemplo: ¿cuánto va a durar la legislatura? Conocida la renuencia sobrevenida del PNV -disconforme como está con la aplicación del 155-, ¿podrá el Gobierno que preside Mariano Rajoy aprobar los Presupuestos del 2018? ¿Optará por una prórroga con todo lo que comportaría de ajustes en las partidas generales de gastos e inversión? No son cuestiones menores.
La estabilidad de los gobiernos es la clave del progreso. En una economía globalizada en la que todos observan a todos, el dinero de los inversores huye de allí dónde hay inestabilidad. No es el caso de España. O no lo será mientras la política no se torne muy desapacible.
El PP cuenta con el apoyo de Ciudadanos en casi todo pero con el PSOE sólo puede contar en unas pocas cuestiones. Aquellas que, como es el caso del desafío separatista, ponen en riesgo la unidad de España. Pero poco más porque con Podemos mordiéndole el flanco izquierdo el PSOE necesita distanciarse a toda máquina del PP al que a la sazón está unido en el llamado bloque constitucionalista.
Nadie sabe qué va a salir de las urnas del 21 de Diciembre. Rajoy hizo lo que debía (aplicar el Artículo 155 y restablecer el marco constitucional y estatutario), pero ha sido una apuesta arriesgada. Si la suma de votos y escaños de Ciudadanos, PSC y PP fuera superior a la conseguida por los partidos secesionistas, habrá ganado el pulso, el PP subirá en expectativa de voto en el resto de España y a Rajoy le dará fuerza para afrontar el futuro. Sólo o en unión de otros. Incluso podría anticipar las elecciones legislativas. Cosa otra sería si los secesionistas ganan la partida en las urnas y vuelven con la matraca renovada del "procés". En ése caso la política española se instalaría definitivamente en un bucle abiertamente melancólico.


No te va a gustar - Manoloescobar manía

08.11.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Manolo Escobar como arma arrojadiza "contra los catalanes". Pocas veces se habrá concebido mayor barbaridad que la utilización del carro que le robaron al inocente y racial cantante almeriense (y universal, si usted quiere) como arma arrojadiza contra los separatistas de la Generalitat y, de paso, contra todo lo que pudiera representar el catalanismo. "Esgrimir el "soy espaaañool, españoool, españool" como forma de chinchar a los habitantes, o a una parte de ellos, de un trozo de España, me parece una muestra de carpetovetonismo digna de aquel célebre "Celtiberia Show" que con tanta ironía y compasivo amor escribía mi maestro Luis Carandell. Y, además, es una falta de educación y de tolerancia.
Obviamente, ir a molestar a su celda en Estremera o en Soto del Real a uno de los reclusos independentistas catalanes portando la bandera bicolor puede resultar más o menos gracioso para quienes escuchamos la anécdota, que me imagino que es apócrifa. Pero tanto eso como la "manoloescobarmanía" denota un muy escaso afán de concordia. Y una cosa son los memes que proliferan, más o menos chistosos, por las ondas -yo mismo los estoy coleccionando: algunos, simplemente geniales- y otra utilizar como ariete contra "el separatismo" a un coplero andaluz que se había convertido en todo un símbolo cuando acudimos muchos a festejar la victoria de la "roja" en el Campeonato Mundial de Fútbol, con jugadores catalanes incluidos, faltaría más.
Ahora, ya ve usted, y ahora que hablamos de fútbol: además de todo, y por si fuera poco la que tenemos encima, la gran polémica del ser nacional se centra en si una franja de la (espantosa, por cierto, a mi humilde parecer) camiseta "roja" de la selección lleva una franja de color azul o si, en realidad, es morado, lo que evocaría reminiscencias republicanas tricolores. Maaadre mía...
Pocos países hay que frivolicen tanto como este, alegre y despreocupado, en el que tenemos la suerte de vivir, o eso pensamos algunos, al menos. Bueno, pues lo que son las cosas: ahora, al Manolo Escobar de las rumbas, pasodobles, coplas, fandangos y hasta villancicos, a ese que amenizaba los últimos bailes, ya cargados, en las bodas, le han metido, al pobre, en una especie de guerra de Gila contra lo que representan las esteladas; sería cómico, si el fondo del asunto no fuera trágico y si, bien mirado, no fuese una muestra más de la mala uva nacional, esa que hace que numerosos tuiteros hispanos -catalanes incluidos, faltaría más- se hallen entre los más crueles y zafios del mundo.
A mí, desde luego, y espero que sepan perdonarme los sin duda muchos con parecer contrario, me hacen muy poca gracia algunas parodias "flamencas" -vivan los juegos de palabras ingeniosos- que enloquecen a los "trending topics". Ni me arrancan una sola sonrisa de complicidad las gracietas sobre el flequillo de Puigdemont. Creo que el problema es, lamentablemente, mucho más serio que todo eso, y las culpas del ex molt honorable ex president de la Generalitat van mucho más allá de los descuidos capilares o de si ha contratado un abogado flamenco, que no es de los de faralaes. Lo dicho: maaadre mía, nivelazo...


Más que palabras - Adoctrinamiento televisado

08.11.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Ayer algunos periódicos recogían, como una forma más de adoctrinamiento, la forma en que la televisión pública catalana, TV3, utiliza sus informativos infantiles para explicar a los niños el proceso independentista "según el prisma ideológico y el libro de estilo de la televisión pública de la Generalitat."

Se ponía como ejemplo una pieza para aclarar a los menores "qué es un preso político" y por qué se considera que los miembros del Govern y los presidentes de la ANC y Òmnium lo son. "Un preso político es una persona que está en la cárcel pos sus ideas políticas, por pensar y actuar diferente que las personas que gobiernan un país", explica la presentadora del informativo en un tono didáctico. "En el caso de estas personas, hay quien cree que las han encarcelado por ser independentistas, es decir que son presos políticos y que no es justo que estén en la cárcel, pero también hay mucha gente que cree que no, que en España no hay presos políticos. Además en la información se añadía que "Los políticos catalanes dicen que eso no es lo que han hecho, porque de violencia no ha habido nada, que todo se ha organizado de forma pacífica. En cambio, una parte de la Justicia española considera que sí. Ha enviado a los políticos catalanes a prisión", indica la presentadora del programa mientras se emiten imágenes de niños acudiendo a las manifestaciones independentistas celebradas en Barcelona.
En el programa infantil también se precisa que "no todos los políticos del Govern están en prisión". "Los hay que se han ido a Bélgica, como el president Carles Puigdemont". "Consideran que en España el juicio no sería justo", enfatiza sin aclarar, por supuesto, la condición de expresidente del fugado.
Está claro que los independentista han visto en la educación y también en la televisión su caldo de cultivo y llevan años de adoctrinamiento que ha cuajado en los sectores más jóvenes. En alguna ocasión he comentado en esta misma columna que la manipulación de los libros de texto denunciada por editores y sindicatos de profesores, o la exclusión del castellano en las aulas que tantas veces hemos criticado, han sido posibles porque los sucesivos gobiernos de la Nación miraron hacia otro lado cuando no mercadearon con las competencias. Pero una cosa similar es lo que han hecho y siguen haciendo utilizando los medios de comunicación de la Generalitat como una forma de adoctrinamiento independentista en programas infantiles, lo cual es realmente vergonzoso. Esto no es algo de hoy ni de los últimos tiempos, se lleva haciendo años, mientras todos los gobiernos de la democracia han mirado hacia otro lado porque les interesaba el disputado voto de los nacionalistas para sacar adelante sus proyectos y además a todos les resulta "molesto" que se les acuse de perpetrar un atentado a la libertad de expresión cuando, en este caso lo cierto es que esa libertad se manosea y utiliza con fines espúreos.
A riesgo de repetirme digo lo de siempre: ¡Los niños, siempre los niños! El sector más vulnerable al adoctrinamiento y también los más desamparados frente a la bota opresora de algunos adultos, que les utilizan para volcar sus frustraciones. Todos coincidimos en señalar que la educación es un arma de futuro pero algunos, especialmente los más sectarios, la utilizan para el combate cuerpo a cuerpo contra sus adversarios. Un niño al que se alecciona puede terminar convertido en cualquier cosa y sólo mirar los horrores de los niños/soldados o las niñas convertidas en esclavas sexuales para hacernos una idea de cómo el odio es capaz de anidar en los corazones más inocentes, si unos despiadados cogen a los más pequeños como rehenes de su fanatismo. Hay muchas formas de utilizar a los niños pero las peores son las que llegan como la gota fina e impregnan su día a día travestidas de cotidianeidad.
"Apreciados padres: como ya sabréis, nos encontramos en medio de una situación política y social delicada. Durante estos últimos meses, nos han estado pisando, a nosotros y a nuestros derechos. Actualmente no se trata tanto de independencia, sino de democracia y de los derechos que nos han privado. Los últimos hechos relacionados con el 1-O no nos han dejado indiferentes, por lo que hemos decidido organizarnos y movilizarnos desde las aulas". Así comenzaba la carta que los institutos de Olot, en Girona, enviaron a las familias de sus alumnos para informarles sobre la manifestación que se llevó a cabo en el municipio, "en defensa de la democracia y la libertad". De esta forma los centros públicos, como si se tratase de una a una actividad extra escolar o una excursión festiva, pidieron a los padres que autorizaran a sus hijos a faltar a clase y acudir a la concentración . Ahí está la trampa en que es mejor hacerlo así, de forma vergonzante, que dar la cara y por eso lo vendieron y venden todo como de un acto festivo.
Pero el adoctrinamiento en ocasiones se convierte en algo más como el caso de incitación al odio de ese profesor que paró la clase que estaba dando para explicar cómo la Guardia Civil está "oprimiendo al pueblo catalán". "Mi hijo de 12 años llegó a casa llorando porque en clase pararon para explicar cómo la Guardia Civil estaba oprimiendo al pueblo y el profesor le preguntó explícitamente si su padre era guardia civil". Si eso es lo que están haciendo en las escuelas y en es lo que ven los chicos en la tele ¿nos podemos extrañar ahora de lo que ocurre? ¡O esto cambia o no hay nada que hacer!


Luis del Val - Begin the beguine

07.11.17 | 08:42. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Ha costado bastantes días que las molleras secesionistas admitieran que, en un Estado de Derecho, los gobernantes no pueden meter y sacar de la cárcel a los ciudadanos, sino que son los jueces. Puede que en esa República totalitaria no sea así, pero en la Unión Europea no hay ningún país que se rija por los conocidos procedimientos castristas o venezolanos.
Una vez admitida la dolorosa realidad, y sabiendo que manifestarse ante el Palacio de Justicia es tan efectivo como bailarles sardanas a los árboles, se ha ido abriendo paso la lucecita de que en la mano de los gobiernos reside la facultad del indulto, y las molleras se han relajado, porque ya saben que el objetivo es pedir el indulto para los golpistas, o una amnistía que los englobara a todos.
Pero las molleras secesionistas son reacias a admitir que los "tempos" de la Administración de Justicia son lentos. Lo son para fortuna del famoso fugado, que podrá pasar las navidades en Bruselas, pero también son pausados para la instrucción de una causa, la celebración de una vista oral, y la emisión de la correspondiente sentencia. Poniendo el turbo a toda potencia, estamos hablando del año próximo, allá por la primavera.
Así que después de este camino triunfal, donde se han logrado tantos destrozos, hemos llegado al vintage, o sea, a la moda política del año 1976, cuando la petición convertida en consigna era esta: "Libertad, amnistía y estatuto de autonomía". Lo he gritado, y no me arrepiento, aunque no sabía que la deriva autonómica iba a llegar a este grado de autodestrucción con prisas y sin pausas. Tanto desastre, tanto estrago para volver al punto de partida, como si no hubiera transcurrido uno de los mejores periodos de la vida española, olimpiadas incluidas. Franco no ha vuelto. Han sido ellos los que han regresado. Begin the begine. Vuelta a empezar.


Escaño cero - Iguales ante la ley

07.11.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Estos días comenzamos a escuchar desde las filas socialistas que con el Código Penal no se arregla el problema de Cataluña.
Sí, es verdad, con el Código Penal no se arregla, pero convendrán conmigo que lo que resulta inaceptable es que en una parte del territorio español, en este caso en Cataluña, algunos de sus dirigentes políticos, los máximos responsables, quiebren la legalidad, hagan caso omiso a las sentencias del Tribunal Constitucional, se gasten el dinero público en su propio proyecto independentista, pisoteen los derechos de quienes no piensan como ellos, y ante todo esto no se haga nada. Política, hay que hacer política dicen algunos. Y sí, claro hay que hacer política pero además habrá que enfrentar a la Ley, es decir llevar ante los tribunales a quienes se saltan las leyes a la torera.
De manera que, en mi opinión, devolver la legalidad a Cataluña no es incompatible con hacer política y buscar soluciones políticas a los problemas de esta Comunidad. Pero además los dirigentes políticos que han quebrado las leyes tienen que responder ante la Justicia porque de otra manera supondría que en nuestro país hay ciudadanos de primera y de segunda. De primera serían aquellos políticos que en nombre de sus apetencias políticas violan la legalidad pero sin consecuencias, es decir sin que tengan una penalización judicial, y luego estrían el resto de los ciudadanos a los que se les aplica la Ley de principio a fin.
Eso, por lo menos a mi, me resultaría insoportable. En un Estado democrático no hay objetivo político que para conseguirlo se pueda quebrar la Ley.
Quienes han organizado un referéndum ilegal, aprobado unas leyes de desconexión con el Estado, gastado dinero público en su propia aventura sececionista, cerrado el Parlamento, ninguneado a la oposición, pisoteado los derechos de quienes no piensan como ellos, insultando y descalificando a quienes no avalan el "procés", sabían perfectamente que estaban delinquiendo. Sí delinquiendo. España es un país democrático y por tanto quién organiza un "golpe" contra la Constitución delinque. Y eso es lo que han hecho los "padres" e impulsores del "procés". Por tanto sabían que el Estado no podía permanecer impasible. Y lo que ha hecho el Gobierno es escrupulosamente democrático: aplicar el artículo 155 de la Constitución y llevar ante los Tribunales a los principales responsables de la quiebra de la legalidad. Y son los Tribunales los que decidirán la suerte de éstos. De manera que no cabe llevarse las manos a la cabeza y argumentar que hay que hacer política. La respuesta es sí, claro que hay que hacer política, pero al mismo tiempo habrá que llevar ante la Justicia a quienes se saltan la Ley.
¿Cómo se resuelve el problema de Cataluña? Pues sin duda con un diálogo sincero y constructivo entre todas los actores políticos.
De ahí la importancia de la comisión que a propuesta del PSOE se va a poner en marcha en el Congreso para hacer un diagnostico sobre qué y cómo se debe reformar la Constitución. Pero eso sí, no basta con decir que hay que reformar la Constitución si una parte de esos actores, es decir los independentistas no se conforman ya con la reforma sino que su objetivo último continúa siendo la independencia.
De manera que cualquier reforma de la Constitución debe de ser fruto de un pacto entre todas las fuerzas políticas, como lo fue nuestra actual Carta Magna y además basada en la lealtad. Porque todo hay que decirlo los actuales dirigentes independentistas catalanes han hecho alarde de una deslealtad escandalosa.


Cayetano González - El candidato Puigdemont

07.11.17 | 08:42. Archivado en Cayetano González


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Es posible que desde la óptica de los intereses del PDeCat, las siglas actuales de la antigua CIU, presentar el cesado y huido Presidente de la Generalitat como cabeza de lista en las elecciones autonómicas del próximo 21 de diciembre, tenga su lógica. Pero no hay ninguna, si lo que se pretende es empezar una nueva etapa en la política catalana a partir de la cita con las urnas dentro de siete semanas. Carles Puigdemont, es una obviedad, ha salido abrasado del reto independentista que él ha liderado en estos últimos dos años, amén del futuro judicial y en su caso penal que pueda tener, una vez que se resuelva por parte de las autoridades belgas su entrega a la justicia española. Como se dice habitualmente, quien ha sido parte, y muy importante, del problema, no lo puede ser de la solución. Pero las cosas se han emponzoñado tanto en la política catalana, que en estos momentos los partidos independentistas no están en condiciones de tomar decisiones dirigidas a ver cómo se sale de una situación que ha dado con siete miembros de la Generalitat, con su Vicepresidente Junqueras al frente, en la cárcel; cinco huidos -con Puigdemont a la cabeza- en Bélgica, amén de unas Instituciones catalanas intervenidas en virtud de la aplicación del artículo 155 de la Constitución.
En las próximas horas se sabrá si los partidos independentistas -ERC, PDeCat y la CUP- van en coalición electoral o no. Todo indica a que al final cada uno irá por su cuenta, aunque si los números dan después del 21-D, nadie duda de que volverían a reeditar su pacto para formar gobierno. Todas las encuestas publicadas en los últimos días indican dos cosas: que esa mayoría independentista puede estar en peligro y que de los tres partidos, el más votado con diferencia será la ERC. Detalle no menor es que su líder, Oriol Junqueras, se encuentra preso en la cárcel de Estremera, y aunque al no tener de momento una sentencia firme de inhabilitación para desempeñar cargo público, podría ser candidato, otra cosa es que si saliera elegido, pudiera tomar posesión de su escaño y por lo tanto ser Presidente de la Generalitat. En resumen: la política catalana se encuentra en un monumental lío, con la mitad del Govern cesado en la cárcel, la otra mitad en Bruselas y con unos partidos independentistas que, lógicamente, quieren sacar provecho electoral de esa situación, planteando una campaña muy centrada en la petición de amnistía -algo que no se puede dar según la Constitución- de unos presos que ellos llaman "políticos", pero que no son tal, porque están en la cárcel no por sus ideas, sino por haber cometido, presuntamente, en el ejercicio de sus funciones varios delitos tipificados en el Código Penal, como queda explicitado tanto en la querella presentada por la Fiscalía como en el auto de la juez Lamela por el que los envío a prisión.


Fermín Bocos - El farsante

07.11.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Todo exceso acaba volviéndose contra quienes lo promueven. Sería el caso del discurso victimista que despachan con regularidad los líderes de los partidos secesionistas catalanes. Ahora la proclama que les ocupa consiste en denunciar, desde Bruselas o desde Barcelona, que España no es un país democrático. Carles Puigdemont, prófugo de la justicia y con una orden de busca y captura a sus espaldas, pretende dar lecciones de democracia a través de los videos que remite a TV3 presentándose como presidente mártir de la Generalidad en el exilio.
Quienes secundan su funambulismo político postulan a Puigdemont para encabezar una lista única a las elecciones del 21 de Diciembre. La idea no despierta entusiasmo en ERC, el partido al que todas las encuestas dan como vencedor en los comicios. Los republicanos tienen su propia agenda y es más que probable que su candidato sea Oriol Junqueras, a la sazón preso preventivo en la cárcel de Estremera acusado de los mismo graves delitos que se le imputan a Puigdemont y al resto de ex consejeros del disuelto "Govern" de Cataluña.
Más allá del fetiche de la "lista de país" que así han bautizado la pretendida reedición de Junts x Sí, desde la dirección de la reconvertida Convergencia lo que pretenden es salvar los escasos muebles que todavía no han perdido en este naufragio. No hace tanto tiempo que con Artur Mas a la cabeza eran el partido más votado en Cataluña. Después, en la maniobra que les llevó a apostar por el secesionismo, en parte para crear una cortina de humo que ocultara la investigación de la corrupción (el famoso 3% en comisiones), han perdido hasta el nombre del partido.
El caso plantea una cuestión de fondo que se resume en una pregunta: ¿cómo puede ser que a estas alturas del siglo XXI todavía haya ciudadanos que se dejen embaucar por aventureros de la política? En estos tiempos en los que la información es transversal, ¿qué razón hay para que gentes de buena fe sigan a estos personajes que se envuelven en la bandera de Cataluña para desviar la atención de la opinión pública y no responder de sus tropelías?

El fanatismo que en ocasiones aparejan las opciones políticas radicales podría explicar la voluntaria ceguera de muchos ciudadanos ante la impostura que está desplegando Carles Puigdemont, pero que algunos dirigentes políticos de otros partidos españoles que dicen no ser independentistas sigan defendiendo a semejante farsante es para tomar nota. Tomar nota para recordarlo antes de votar en las próximas elecciones generales.


Antonio Casado - ¿Vuelve Franco?

07.11.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 6 (OTR/PRESS9

Un discurso de idiotas para idiotas crece peligrosamente. El que pregona el retorno del franquismo al Estado español. En este momento procesal -dicho sea pensando en el fallido "procés"-, la excusa llega servida por los encarcelamientos de una buena parte del ya destituido Govern.
Los jueces no van a resolver el problema político de Cataluña, se dice, como si el papel de los jueces fuera el de resolver problemas políticos y no el de hacer cumplir la ley. Pero se aprovecha la coyuntura para maliciarse una vuelta a los usos y costumbres del franquismo, metiendo en la cárcel al adversario. Y hace falta tener muy pocos escrúpulos para poner en duda el sano funcionamiento de la democracia española. Pero, sobre todo, hace falta ser idiota para atribuir al Gobierno la voluntad de encarcelar a nadie por motivos políticos.
La verdad es que sin independencia judicial y una Justicia a las órdenes del Poder Ejecutivo los exconsejeros del Govern no estarían en la cárcel, pues eso abona los intereses electorales del independentismo. Por tanto, justamente por motivos políticos, el Gobierno Rajoy jamás impulsaría una medida que favorece al separatismo, siempre dispuesto a convertir los agravios del Estado en una palanca electoral. Y eso es lo que están haciendo los impulsores del desafío al Estado. Van de victimas y utilizan la decisión judicial (no gubernativa, como ellos saben de sobra) como argumento de campaña de cara al 21-D.
Aún así, la numero dos de ERC, Marta Rovira, pidió este fin de semana al Gobierno Rajoy que deje en libertad a los exconsejeros y a los líderes de las organizaciones civiles (AMC y OC) como prueba de neutralidad. Como si no estuvieran en igualdad de condiciones las formaciones que tienen a sus dirigentes en la cárcel y las que no los tienen.
No es la única que habla de "presos políticos". También lo hace, con calculado descaro, sin ningún escrúpulo, el secretario general de Podemos, Iglesias Turrión. Mal lo de Marta Rovira, pero peor lo de Iglesias porque es escandaloso que el representante de la tercera fuerza política ignore los principios de libre circulación de ideas, independencia judicial y separación de poderes, recobrados en 1978 tras cuarenta años de franquismo.
Otro idiota hablando para idiotas es Dante Fachin, que acaba de romper relaciones con su jefe, Iglesias, después de compararle con Rajoy. Para acreditar el supuesto retorno del franquismo a España, no se le ha ocurrido otra cosa que advertir de que si hoy están en la cárcel Junqueras y compañía, mañana pueden seguir el mismo camino Ada Colau o el mismísimo Iglesias.


Rafael Torres - Lamela

07.11.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Nos quejamos, con razón, de eso que se ha dado en llamar politización de la Justicia, pero también nos quejamos, y seguramente con razón también, cuando ésta no se ajusta a conveniencia con los intereses, las necesidades o los tiempos de la política. Es más; ahora mismo y por los mismos hechos, unos se quejan de lo primero y otros de lo segundo, e incluso algunos de lo primero y de lo segundo a la vez, y todo porque una juez, Carmen Lamela, una gota en el tempestuoso océano de la situación que vivimos, ha dictado prisión preventiva para los miembros del destituido gobierno catalán, sobre los que tiene sospechas fundadas, y no sólo ella por cierto, de la comisión de gravísimos delitos.
Es verdad que, recién aplicado el 155 sin mayores sobresaltos iniciales y convocadas elecciones para fecha próxima, parecía algo amainado el temporal que nos llevaba sacudiendo y desarbolando desde hace meses, y que sólo el encarcelamiento provisional de los Jordis y su contestación independentista impedía que la situación terminara de sosegarse. Y también es cierto que la decisión de la juez Lamela, suscitada en buena parte por la Fiscalía, de entrullar a los consejeros que acudieron a su citación, ha revuelto y desquiciado nuevamente todo y ha suministrado munición a un ex president y a una causa a los que se le iban vaciando los arsenales. Pero también es verdad que a la vista de las pruebas que incriminan penalmente a los imputados, y que sólo la juez conoce en toda su complejidad y dimensión, es probable que en justicia, con el Código en la mano, no haya podido hacer otra cosa.
Políticamente, la decisión de Lamela no es que haya sido inoportuna, sino letal, pero ¿en qué quedamos? ¿En que la Justicia ha de ser independiente y ciega a las conveniencias políticas, o en que debe sincronizarse con ellas? ¿Es la juez Lamela una heroína o una villana? Uno no la conoce, ni mucho menos sus pensamientos, sus filias y sus fobias, pero uno se atrevería a suponer que, con el trascendente papel que le ha tocado interpretar, no es sino una criatura a la que le pasa lo mismo que a casi todos los demás, que está sumida sin comerlo ni beberlo en el torbellino desatado por una panda de aventureros irresponsables y por la inacción, o por la acción tardía y desatentada, de un gobierno ineficaz.


No te va a gustar - Casi todo lo que hemos hecho bien (y mal)

07.11.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Reconozco que, casi tanto como el tono conciliador empleado este lunes, en un desayuno muy concurrido organizado por Europa Press, por el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, me gustó la presencia en ese acto de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Me pareció que ambos entendían que son bienes superiores lo que ahora hay que preservar y que no conviene desgastarse en ataques al Gobierno del PP el uno y a la oposición del PSOE la otra. Es, totalmente de acuerdo con el presidente extremeño, momento de cerrar filas para buscar acciones eficaces que preserven la unidad del país y restañen a Cataluña, y al resto de España, las heridas producidas por un desbocado intento golpista secesionista, fracasado sin duda, pero que sigue haciendo notar sus catastróficos efectos..
Claro que no voy a decir ni que todo vaya bien ni que todo se haya hecho bien. Los errores del pasado inmediato, la inactividad desesperante de unos y el "no, no y no" de los otros, han contribuido no poco a conducirnos a donde estamos, y donde estamos es en una situación bien peculiar -por decirlo con palabras suaves--: estamos, nada menos, en la posibilidad de que el próximo president de la Generalitat, salido de las elecciones autonómicas convocadas quizá algo precipitadamente desde La Moncloa, haya de abandonar la cárcel para tomar posesión y luego volver a ella. Movida sin duda surrealista y muy poco aconsejable si queremos llevar la paz política, ya que no el calor hogareño, a las relaciones entre Cataluña y el resto de España. Ni tampoco me parece el mejor escenario posible aquel en el que otro de los candidatos, quizá incluso la otra posibilidad para ser el próximo ocupante de la presidencia del Govern autonómico, pudiese tener que regresar del "exilio" para poder sentarse en la plaza de Sant Jaume.
Una locura, sí, derivada de la dejación de las responsabilidades políticas en manos de los jueces, que no entienden de florituras y sí de lo que dicen, lisa y llanamente, las leyes. Y no están las cosas como para andar aplicando así, lisa y llanamente, el código de sanciones penales previstas para los obvios desmanes antidemocráticos y anticonstitucionales de Puigdemont, Junqueras y demás. Confiemos en que el juez del Supremo no repita las decisiones tajantes de su colega de la Audiencia Nacional y no acuerde prisión inmediata e incondicional también para la presidenta y la Mesa del Parlament catalán; tener a una docena de políticos catalanes encarcelados y a otra media docena buscando casi asilo político (aunque hayan evitado decirlo así, porque hubiese sido un nuevo dislate por su parte), no viene bien ni al proceso electoral abierto en Cataluña, ni a la marca España, ni a la economía del país, incluyendo, desde luego la catalana.
He de admitir que seguramente no quedó otro remedio que aprobar -tarde, por cierto-- la aplicación del artículo 155 para sofocar las llamas de la rebelión de la Generalitat y sus derivados. Pero quizá en algún momento alguien, con toga, echó gasolina al incendio. Y eso se promovió desde el poder Ejecutivo y no se evitó desde el Legislativo. Hay que volver a intentar pactar, me temo, y lo digo sabiendo perfectamente que no es un pacto precisamente lo que pide la mayoría de la muy irritada opinión pública española pero no catalana: hay, sin duda, un conflicto serio entre los catalanes y el resto de los españoles, que es un conflicto que hay que agradecer a la impericia, torpeza y falta de imaginación de los gobernantes.
Algo hemos sacado, al menos, de todo esto: la consciencia, reflejada en el desayuno al que me refiero, de que con las cosas de comer no se juega y que la oposición política hay que ejercerla cuando hay que ejercerla y en las materias en las que haya de ejercerse. Viendo a SSdeS sentada en el multitudinario acto protagonizado por Fernández Vara, en presencia también de la portavoz socialista Margarita Robles, dí en recordar aquel loco proyecto del PSOE de presentar una moción de reprobación contra la vicepresidenta. Ese proyecto se hacía público hace un mes, y ya ve usted: ahí estaban, frustrada reprobadora -Margarita Robles- sentada amigablemente casi al lado de la frustrada reprobada, SSdeS.
Y es que los tiempos, ya lo mostraron este lunes ambas, además de Fernández Vara, están más para buscar pactos que para "noes" apriorísticos, como hasta hace muy poco venía haciendo Pedro Sánchez. Por cierto que el secretario general socialista, que es quien ha dado el gran viraje estratégico sobre la permanente negativa de antaño, no asistió al desayuno. Será porque no quería que los periodistas le preguntásemos por su bastante razonable crítica a la estrategia del Gobierno de acudir siempre al Código Penal, y no al diálogo, para tratar de resolver la "cuestión catalana". Y no es eso, no es eso: que una cuestión es apoyar, y qué remedio, a Rajoy y otra aplaudir hasta cuando yerra.


Francisco Muro de Iscar - Una Justicia independiente

06.11.17 | 08:42. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, (OTR/PRESS) Son muchas las reformas, de fondo y de forma, que necesita la Justicia española y hasta ahora los partidos, todos, han sido incapaces de ponerse de acuerdo ni en los mínimos, a pesar de que todos, incluidos los operadores jurídicos, coinciden en el diagnóstico. Todos los barómetros coinciden también en señalar que los ciudadanos tienen una mala opinión de la Justicia, pero no ponen en duda la independencia de los jueces. Las principales críticas no están en la actuación de los jueces sino en la elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial y del fiscal general del Estado y, también, en quién debe instruir los procesos penales. Además, los ciudadanos deberían estar más preocupados de lo que están por las garantías del derecho de defensa y por cómo nos estamos cargando la presunción de inocencia, fundamental en un Estado de Derecho. Y también por el hecho de que nadie hace nada por acabar con las filtraciones interesadas y los juicios paralelos y que convierten a inocentes en culpables y a culpables en condenados antes de lo que dictamine un juez.
Pero con todo eso, y algunas cosas más, la inmensa mayoría de los jueces españoles son absolutamente independientes y cuidan su independencia con el máximo rigor. Ni se dejan presionar por los políticos de turno, si lo intentan, ni por los medios de comunicación ni por aquellos que intentan mediatizar su labor de cualquier manera. Existen intentos, claro que existen, y los jueces son hombres y mujeres normales -"estrellas" al margen-, pero están demostrando que cumplen su función: aplicar la ley. Creo que deberíamos ser mucho más respetuosos con ellos y que no deberíamos pedirles mucho más. Menos aún que acomoden las leyes a las necesidades políticas o que solucionen problemas políticos que ellos no han creado.
Hay muchas pruebas de su independencia en estas décadas democráticas. Por los juzgados han pasado desde un presidente del Gobierno a ex ministros, presidentes y consejeros de comunidades autónomas, gerentes de partidos políticos de todo signo, también comisarios y policías. Y los jueces han mandado a la cárcel a muchos de ellos sin importarles de qué partido eran o cómo se lo iba a tomar el ministro de Justicia de turno. No les han juzgado y condenado, en su caso, por ser de un partido o de otro sino por la violación de la ley. Ahora mismo, dos jueces, en la Audiencia Nacional y en el Tribunal Supremo, han tomado decisiones diferentes ante casos similares. Con absoluta libertad e independencia. Contra sus decisiones hay recursos y garantías porque nuestra Estado es garantista hasta la exageración. Pero nadie puede decir con argumentos jurídicos que hay presos políticos en España -ni antes con el terrorismo de ETA ni ahora con el independentismo catalán-. En prisión preventiva están políticos que han violado las leyes. Y en busca y captura, huido de forma cobarde, está un presidente de la Generalitat que era el máximo representante del Estado en Cataluña y, como tal, el primer obligado a cumplir las leyes que se ha saltado con premeditación y alevosía, incumpliendo sus obligaciones básicas. Si creemos en la Justicia, lo primero es respetar a los jueces y dejarles que hagan su trabajo libre y responsablemente. Y utilizar todos los recursos legales cuando discrepemos de sus decisiones. Es malo judicializar la política. Tan malo como politizar la Justicia.


La semana política que empieza - Felipe de Borbón, el único que aprueba en las en

06.11.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, (OTR/PRESS)

El análisis de las varias encuestas que se publicaron este fin de semana solamente arroja una conclusión clara, mirando hacia el futuro: el único que sale bien librado en los sondeos se llama Felipe de Borbón, es decir, el jefe del Estado, cuya popularidad roza el 7"5 por ciento sobre diez, más o menos como la que su padre, el Rey emérito, tenía en 1995, antes de que comenzase a caer en picado. Para lo que valgan en estos tiempos inestables, en los que aún desconocemos quién se aliará con quién en las decisivas elecciones catalanas de dentro de mes y medio, las encuestas predicen una clara victoria de Esquerra Republicana y después, quién sabe. Por eso es tan difícil tanto para un comentarista como para cualquier sociólogo, o como para usted, precisar qué diablos va a pasar aquí en un plazo de cuarenta y cinco días. Un mes después de eso, Felipe de Borbón, el ciudadano/institución ya digo que mejor valorado de este país, cumplirá cincuenta años: ¿podrá seguir con sus funciones tan limitadas como hasta ahora, cuando es obvio el papel beneficioso que, como mediador y apaciguador, ha jugado?

Tengo una confianza limitada, lógicamente, en las encuestas: la coyuntura es tan móvil que aún no siquiera sabemos si los candidatos más significativos en las elecciones catalanas estarán en la cárcel o como prófugos en algún país extranjero. Puede que el ganador de esas elecciones según esos sondeos, Oriol Junqueras, sea un recluso de Estremera para cuando se anuncien los resultados que le conviertan en posible, y hasta probable, molt honorable president de la Generalitat. Eso, claro, si consigue imponer su candidatura en una lista inependentista única, que hoy por hoy parece -parece- que quisiera encabezar el fugado Puigdemont, cuyo "caso" empieza a ser estudiado esta semana por la Judicatura belga, famosa por su lentitud... cuando quiere.
Así que, si las encuestas no pueden moverse en el terreno de certeza alguna, qué decir del cronista político. Llevo muchos años tratando, en columnas como esta, siempre en domingo, de intuir qué es lo que nos viene en la semana entrante. Siempre he pensado que nos encaramos con demasiadas "semanas decisivas", como dice, sardónico, mi amigo Carlos Herrera. Nunca como ahora me he sentido tan incapaz de imaginar siquiera lo que puede ocurrir en los próximos siete días. Me cuesta siempre situarme en posiciones de extremo pesimismo, que es lo que correspondería, y por eso, porque me fiaba del sentido común, me he equivocado en no pocos pronósticos. ¿Quién iba a soñar hace apenas tres meses que todo lo que está pasando iba a pasar? "Habrá que jurar que todo esto ha ocurrido", titulaba este domingo un colega que realizaba una especie de recopilación del horror político que hemos vivido desde aquel atentado en Las Ramblas el pasado 17 de agosto hasta ayer mismo.
Pero cuando los trabajos demoscópicos mantienen una tenaz tendencia, creo que hay que prestarles alguna atención. Y el Monarca acumula muchas series de apoyos con calificación de notable, mientras los líderes políticos llegan, a lo sumo, a un suspenso más o menos alto y variable, haciendo obvio que la opinión pública, como la publicada, es una veleta a la que mueven vientos inesperados, interesados, desinformados.
Por eso, creo que Felipe de Borbón, en cuanto que institución estable, es la gran baza que nos queda por jugar. Los españoles, incluyendo, o empezando por, catalanes, vascos, gallegos y andaluces, no se fían demasiado de sus políticos. Tampoco, en los casos que corresponden, de sus políticos nacionalistas. Y no diré yo que ahora la figura de Felipe de Borbón despierte una simpatía arrolladora en Cataluña o en Euskadi; pero sí digo que, en comparación con los principales personajes de la política española, saca varios cuerpos de ventaja al resto. Y que la Monarquía es ahora la institución más valorada del país, la única contemplada como capaz de situarse por encima de la "melée" partidista que impregna también, a juicio de los encuestados, a otras instituciones.
Ahora, ese hombre, Felipe de Borbón, cumple cincuenta años. Lo hará a finales de enero, poco más de un mes después de que las urnas, las verdaderas urnas, catalanas arrojen su veredicto. Que es lo que verdaderamente ha de preocuparnos ante el mayor desafío que España tiene ante sí como Estado, como nación, como destino de futuro de todos nosotros. Por eso, me parece desenfocado que, en nombre de la izquierda, Podemos, un partido tan representativo de la insatisfacción de varios millones de españoles como actualmente despistado en sus tácticas y su estrategia, haga del republicanismo agresivo el "leit motiv" de su actuación.
Creo que no es este precisamente el mejor momento para poner en tela de juicio la forma del Estado; ni me parece que la izquierda haya de distinguirse precisamente ahora con la medalla del republicanismo y menos aún del independentismo: eso sería darle sufragios directamente a esa Esquerra Republicana de Catalunya, que sería la que ganaría las elecciones, según las encuestas. ERC es el original del republicanismo y del independentismo, y no la copia. Y es, además, la responsable de todo lo malo que le ha ocurrido a Cataluña casi en el último siglo. No hay sino que ver el desenfoque de sus actuaciones en el Parlamento nacional, intervenciones que rozan los más desaforados esperpentos valleinclanescos.
El PSOE de Felipe González (ahora el de Pedro Sánchez) y el PCE de Carrillo dieron muestras de su realismo al aceptar que la Monarquía tenía, a nivel nacional, una buena acogida en la ciudadanía española. Luego, los comunistas, en el poscarrillismo, especialmente de la mano de Anguita, volvieron a sus postulados más radicalmente tricolores, pero nunca hicieron de ellos el eje central de su política. Pienso que la izquierda-a-la-izquierda tiene ahora cosas más urgentes que hacer, y en las que pensar, que insistir en el descrédito de la Monarquía... y quizá en la profundización del lío territorial. Temo que todos estemos cometiendo todo el tiempo demasiados errores en casi todo: no afianzar ahora lo que representa la Jefatura del Estado sería, quizá, la mayor de todas las equivocaciones en las que podríamos incurrir.


A vueltas con España - La política es la solución

05.11.17 | 08:42. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, (OTR/PRESS)

El día 21 de diciembre habrá elecciones en Cataluña y algunos posibles candidatos están en prisión o camino de la cárcel. Podría darse el caso -surrealista- de que uno de ellos sea presidente de la Generalitat. Es una prueba más de que en España no está resultando fácil la convivencia entre el tratamiento que le dan la justicia y la política a lo que aconteció y sigue aconteciendo en Cataluña. Como ya alertó el expresidente Felipe González, en una sutil reprimenda al presidente Mariano Rajoy, la judicialización de la política termina con la politización de la justicia. No se trata, pues, de que no funcione la justicia, sino de que en la política lo prioritario sea la política y no la justicia.
Un país democrático difícilmente puede avanzar así y no es misión de la justicia resolver este tipo de problemas políticos, que exigen diálogo y consenso. Los exconsejeros, el exvicepresidente y el expresidente de la Generalitat pueden ser o no culpables de los delitos de los que se les acusa -eso lo determinará una sentencia firme, que exige tiempo- pero el Parlamento de Cataluña y el Govern de la Generalitat no pueden estar sujetos al surrealismo político de manera indefinida. Por tanto, solo una solución política inteligente y democrática puede devolver dicha comunidad autónoma a la normalidad.
El presidente del Gobierno no es precisamente ajeno a esta situación, motivada por unos supuestos delitos políticos pero acelerada por las actuaciones de la Fiscalía General del Estado y la aplicación en Cataluña del artículo 155 de la Constitución. Suele ser norma de Mariano Rajoy dejar pasar el tiempo, que casi todo lo cura, pero en este caso el calendario lo marcó él mismo, al poner las elecciones el 21 de diciembre. No tiene, por tanto, mucho margen de tiempo, aunque sí conserva un amplio margen de maniobra.
Por mucho que exista la división de poderes, que formalmente existe, el Estado es único y los actuales problemas de Cataluña son problemas de Estado. De hecho, el presidente de la Generalitat es el primer representante del Estado en su comunidad autónoma.
No está al alcance de cualquiera dar con la solución -en realidad caben distintas opciones- pero, una vez más, quien está al frente del país debe ser capaz de encontrarla, sin contrariar a la justicia ni impedir unas elecciones autonómicas con garantías democráticas. En su día, el expresidente Adolfo Suárez tuvo que tomar decisiones no menos complejas, bajo un sinfín de presiones, y no eludió su responsabilidad histórica. Mariano Rajoy lo tiene mucho más fácil


Carmen Tomás - Cataluña ya se desangra

05.11.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, (OTR/PRESS)

La crisis institucional ocasionada por el exgobierno de Cataluña, ahora en la cárcel o en busca y captura, ha ocasionada graves daños a la economía catalana y lo hará en los próximos meses en la española. Ya empiezan a conocerse datos de cómo la inseguridad jurídica y las ilegalidades cometidas por Puigdemont, sus consejeros y la Mesa del Parlamento han impactado en las principales variables económicas. La más grave, el desempleo. El viernes se conocieron los datos de paro en el mes de octubre y Cataluña acusa un aumento de los parados y una menor creación de empleo. Cierto que octubre es un mal mes para el empleo por el fin de la temporada turística. Sin embargo, si se desestacionalizan los datos, el desempleo desciende. Y, además, hacía muchos años que en ese mes no se registraban tantas afiliaciones a la Seguridad Social. En este sentido, bastar observar cómo mientras Madrid o Valencia suman casi 40.000 afiliados más en octubre, Cataluña apenas registra 1.700, cuando normalmente los datos de Madrid y Cataluña son bastante similares.
Es la primera consecuencia de un mes en el que han descendido las ventas de automóviles. En este caso también Madrid y Cataluña suelen registrar números similares. Pues bien, mientras en la Comunidad de Madrid, las ventas aumentaron casi un 25 por ciento, en Cataluña apenas lo hicieron en un 4,5 por ciento. Pero es que también han descendido las compraventas de viviendas, las ventas en los comercios, el consumo en bares y restaurantes, la facturación de los taxis o la reserva de hoteles. Hasta los viajes del IMSERSO o la llegada de cruceros o la celebración de congresos han descendido drásticamente. Miles de personas y de euros que se han ido a otras comunidades autónomas o sencillamente se han esfumado.
Cierto que la salida de empresas se han ralentizado en estos últimos días. Según las cifras diarias que ofrecen los Registradores de la Propiedad, estos días la salida ha sido de unas 60 diarias, cuando la media estaba siendo superior a las 120. Incluso un día se acercaron a las 250. En total, más de 2.000 empresas han salido de Cataluña. También es cierto que tanto la Bolsa como la prima de riesgo han mejorado desde que se puso en marcha el artículo 155 de la Constitución. Sin embargo, el Banco de España, la AIREF, el BBVA, FUNCAS y otros ya corrigen sus previsiones de crecimiento del PIB de España para este año y el que viene contagiadas por Cataluña. Y el daño será mayor cuanto más dure la incertidumbre y esta duda sólo se despejará, en un primer momento, cuando se conozca la situación de los encarcelados, las alianzas electorales, el ambiente en la calle y, finalmente y sobre todo, el resultado de las elecciones del 21-D.


Siete días trepidantes - España, un país acosado desde la farsa

05.11.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, (OTR/PRESS)

Ya ni sé cuántas veces habré repetido aquella afortunada frase de Marx (Carlos, no Groucho, mucho más citado) según la cual la Historia siempre se repite dos veces: una, como tragedia; la segunda, como farsa. Viendo, desde mi actual y temo que esporádica atalaya italiana, la entrevista, cien veces reproducida por otros medios, de Puigdemont a una televisión belga, este viernes, me confirmé en la idea de la farsa: él, que dijo estar pensando en presentarse a las elecciones convocadas "desde Madrid" para el 21 de diciembre, es un farsante. Pero, de inmediato, al hacer un repaso de lo que las pantallas y los periódicos de todo el mundo estaban diciendo de mi país, volví a sentir los nubarrones de la tragedia en mi alma de ciudadano y, por qué no, de patriota. Y de periodista.
Pocas veces he visto a un país con aspecto, visto al menos desde el exterior, más indefenso. Y no digo yo que no se prodiguen las voces que admitan, más vale tarde que nunca, que todo el "procés" ha sido como una broma macabra que, desde la incultura política y desde la corrupción económica, ha zarandeado inclemente a los catalanes y, de paso, al resto de los españoles. Sí, hay periódicos y periodistas de todo el mundo que eso lo admiten abiertamente. Pero...
Pero siguen sin ver las razones y la razón que nos asisten a los demás, a los que consideramos que haber logrado la independencia hubiese supuesto para Cataluña algo parecido a la desaparición con respecto a los estándares de bienestar y prestigio que había -¿había?_ logrado antes de que se desencadenase la locura. No, no se ha hecho bien el plan de comunicación del Estado, de la misma manera que sí se confeccionó con cuidado y acierto el plan diplomático. Parece mentira que, con tanta "marca España" a las espaldas, se subestimase tanto la imagen-país, y, así, he visto en todas las televisiones europeas, de la francesa y la italiana a la BBC británica y a un par de emisoras rusas para el resto de Europa, cómo se agitaban las solapas de mi nación, sin que los estamentos oficiales u oficiosos reaccionasen adecuadamente: simplemente, estaban nerudianamente como ausentes.
Y ese es el panorama desde el puente europeo, desde este enclave en el que me encuentro participando en un encuentro en el que todos me preguntan, con asombro y mientras nos ven en todas las portadas, qué diablos ocurre en mi país. Trato de explicar las cosas, pero ya se sabe que, en periodismo, "good news is no news", así que todos prefieren las teorías conspiratorias, y admitamos que materia no falta para iluminarlas: ahí es nada, una campaña electoral animada por un candidato prófugo, buscado por las policías de toda Europa, y otro en la cárcel, mientras la izquierda-de-la-izquierda se sacude ya sin miramientos y el partido que gobernó durante más de veinte años la autonomía más próspera de toda España se diluye merced a sus corrupciones sin cuento y a sus errores sin límite, dejando a los catalanes empobrecidos, divididos, confundidos y desmoralizados. Odiando sin causa, o con ella, ahora eso casi ya ni importa, a "Madrit".
Y han dejado por los suelos a la imagen de toda España, una España democrática y con afanes de seguir siéndolo cada vez más, que empezaba a recobrarse de sus propios casos de corrupción desde el poder, que empezaba a sentirse segura en el ámbito europeo. Pero nadie explica bien esto -tampoco nosotros, los periodistas, temo_ y andan los españoles ahora con la sensación de que sus gobernantes están, ya digo, algo desaparecidos del campo de batalla, aunque sin duda estarán trabajando mucho, y espero, por nuestro propio bien, que lo hagan eficazmente, desde las bambalinas. Ay, las bambalinas, donde se desarrollan siempre las verdaderas tragedias que se disimulan en los escenarios...


Victoria Lafora - Miedo al vacío

05.11.17 | 08:42. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, (OTR/PRESS)

El prófugo de la Justicia y ex president de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, sigue lanzando arengas desde su "escondite" en Bélgica, instando a los catalanes a defender en las calles una Republica que él abandonó, pies en polvorosa, al día siguiente de proclamarla.
Su último alegato ha sido la petición de una lista conjunta de todos los independentistas cara a las elecciones del 21 de diciembre. LLista unitaria.cat es la plataforma que recaba firmas para forzar a ERC y a su líder, Oriol Junqueras, en una celda de la prisión de Estremera, a recoger los restos de la antigua Convergencia y salvarlos del desguace.
Puigdemont quiere hacer "lista de país" y, aprovechando que todavía goza de libertad, se propone como cabeza de cartel y ofrece hacer campaña "incluso en el extranjero". No es difícil imaginar que detrás de esta propuesta está la mano de Artur Mas, su consejero "en cap", y el que realmente mueve los hilos del PDECat. El ha sido el principal responsable, el verdadero culpable de la deriva independentista de una formación que representaba a la burguesía catalana, el que, para escapar de los procesos por corrupción que encharcaban su formación, se echó a la calle a reivindicar una independencia en la que no creía. Ahora teme quedarse sin siglas que le amparen, sin el poder que tanto tiempo ha disfrutado, y con una deuda con la Justicia que los catalanes le han sufragado hasta ahora.
La "lista de país" se perfila como la única posibilidad de salvar a los exconvergentes de devenir en una fuerza residual y simple muletilla del pacto pos electoral que cerraran ERC y los comunes de Ada Colau y al que quieren sumar al PSC. Incluso el ex conseller Santi Vila, que se bajó del barco horas antes del incendio, diseña una nueva organización, catalanista y de centro, que recoja todos los votos huérfanos de la extinta CIU.
El discurso victimista, utilizado hasta la saciedad con brillantes resultados por el independentismo, el sobrevenido y el histórico, se compadece mal con un señor que tomaba café en Bruselas con su abogado, analizando su futuro procesal, al mismo tiempo que los miembros de su Gobierno comparecían en la Audiencia Nacional y salían en furgones por el riesgo de fuga que el mismo había ejemplarizado.
Marta Pascal, la actual dirigente del PDECat, que se mostró siempre temerosa de la rapidez con el que Junts pel Sí pretendían llegar a la independencia, que reconoció, tras la fuga del líder, que se equivocaron creyendo que el "proces" era "bufar y fer ampolles" que significa algo así como hacer globos, clama pidiendo una lista conjunta que les evite el ridículo de una derrota histórica, lo que parece demostrar que no tiene mucha confianza en que los catalanes vuelvan a confiar en la palabra de Puigdemont, incluso desde la cárcel.
Mientras tanto, la orden de detención contra los huidos ya ha llegado a las autoridades belgas y es cuestión de semanas que un juez se pronuncie sobre la ejecución de la misma.


Más que palabras - La España real y el fugado

05.11.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, (OTR/PRESS)

"Estoy dispuesto a ser candidato". El que afirma esto no es un político más, es el expresident catalán, Carles Puigdemont, que sigue dando entrevistas para la televisión en Bruselas como si no pasara nada mientras sus compañeros, los hombres que el designó están pasando duros momentos en la cárcel. "Puedo hacer mi campaña desde cualquier lugar de el mundo entero, estamos en un mundo globalizado", dijo insistiendo en que el suyo es el Gobierno "legítimo" de Cataluña. Al final van a tener razón los que decían que además de tener tics totalitarios y pedir adhesiones inquebrantables este hombre es un lunático, un iluminado que se ha situado no solo al margen de la Ley sino de espaldas a la realidad. Mientras él grababa su entrevista, en la España real se terminaba de perfilar una orden de detención y extradición para él y sus cuatro exconsellers, y se desestimaba el recurso de apelación del líder de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sànchez; y del de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, que seguirán en prisión. En la España real su vicepresidente Oriol Junqueras y siete exconsejeros continúaban en prisión y Santi Vila el hombre que intentó sin éxito parar la locura al final salía de la cárcel tras pagar 50.000 euros de fianza y hacía un llamamiento a los partidos y al Estado para que acaben con esta "situación tan terrible".
Mientras este personaje se toma cafés plácidamente en los bares de la capital comunitaria, en la España real ya sabemos, porque así lo dicen los organismos correspondientes, no solo que en Cataluña se ha frenado en seco la creación de empleo y los datos de afiliación a la seguridad social son alarmantes sino que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), en su informe sobre las líneas fundamentales de los Prespuestos para Cataluña en 2018, advierte de que la crisis independentista puede provocar que una reducción del PIB catalán de hasta un 2,7% el próximo año. De cumplirse este escenario, que es el más adversos de los propuestos por el organismo, el "crecimiento real" de la economía catalana sería "cercano a cero".
"El shock idiosincrático en Cataluña será de una reducción de 0,3 puntos porcentuales en el crecimiento de PIB catalán en el escenario central y de hasta 1,5 puntos en el escenario con riesgos a la baja, si se agudiza y prolonga la crisis; estos impactos, sumados al shock común en España, supondrán un menor crecimiento de 0,7 puntos porcentuales en el escenario central y de hasta 2,7 puntos porcentuales en el escenario con riesgos a la baja", explica la Autoridad Fiscal.
Mientras Puigdemont y sus amigos siguen a la fuga en la España real ya sabemos que el Gobierno cree que "mientras no exista condena firme, todo el mundo tiene sus derechos civiles intactos para presentarse a las elecciones".
y por los tanto también los políticos que han entrado en prisión. Según el ministro portavoz Méndez de Vigo el Gobierno solo pretende "restablecer el orden constitucional" y por eso ha convocado elecciones en Cataluña para el próximo 21 de diciembre, el plazo más breve posible.
Mientras el fugado sigue "a su bola" yo en mi hartazgo me voy a quedar con la reflexión de Juan Cruz cuando afirma que España no se merece este momento porque tampoco se mereció su vieja historia rota. Decía Albert Camus: "El espléndido calor que reinó sobre mi infancia me ha privado de todo resentimiento". Está en el revés y el derecho, que se lee como quien bebe el agua de la fraternidad y de la justicia. A Camus lo alivió el sol de la infancia; aquí vamos hacia el degénero humano, como decía el filósofo Emilio Lledó citando a Manuel Azaña. Y esas píldoras malditas de la oscuridad están conduciendo la conversación nacional al más despiadado de los resentimientos.
A un muchacho colombiano, rodeado de la miseria cruel de la droga, le preguntaron: "¿Y qué es el futuro?" El adolescente contestó: "El futuro es lo que no hay". Si ese velo de resentimiento que oscurece España no se descorre con voluntad de abrazo y, otra vez, de olvido, es posible que pase el invierno y aquí el tiempo siga dramáticamente nublado, anclado, como decía Camus, "en los prejuicios y en la estupidez". Dicho queda querido Juan .


Fernando Jáuregui - El futuro president de la Generalitat, en Estremera

04.11.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

¿Era consciente Su Señoría, al enviar tan fulminantemente a la cárcel al vicepresidente de la Generalitat y a varios de sus "consellers", de que este vicepresidente podría ganar las elecciones dentro de mes y medio, y que esas elecciones pasarán de autonómicas a quizá constituyentes? Probablemente, la juez Lamela no es, ni debe serlo, plenamente sabedora de que su decisión, que me atrevo a criticar parcialmente, puede producir efectos impensados e impensables en el cuerpo político de la nación, en la marcha de España hacia su destino.
¿Sabía el fiscal general, en su querella contra el independentismo catalán, a dónde llevarían las aguas? Y, en último término, ¿imaginaba el Ejecutivo central que preside Rajoy que, poniendo las soluciones al entonces solo posible conato de sedición en manos de los jueces, y no de la política hábil, los males podrían ser peores que los beneficios?

Escribo un poco desde la oscuridad, porque a saber cuál será la nueva sorpresa, pero, en cualquier caso, hay que advertirlo previamente en estos tiempos del cólera, escribo desde el lado del anti independentismo. Culpo en primer lugar al mesianismo de Artur Mas y a la insensatez, sin fondo intelectual alguno, de su sucesor a dedo, Carles Puigdemont, y a sus camarillas, de lo que está ocurriendo, del terrible descalabro que esta sufriendo Cataluña, del pavor que se ha enseñoreado del resto de España. Pero, una vez dicho esto, creo, y es evidente, que de este lado, en el que insisto que me sitúo, se han hecho muchas cosas mal, y a los resultados me remito. Han faltado diálogo, generosidad, imaginación y ha sobrado judicialismo, que es palabro recién inventado, pero muy gráfico.
No, no se debería haber gestionado, y lo dice alguien que de jurista solo tiene muchos años de estar mirando casos y cosas variopintos, como se ha gestionado: ni ha habido equidad en los casos del Supremo y la Audiencia Nacional, ni tiempo suficiente para la defensa de los encarcelados tan rápidamente en el último de estos casos, ni se ha calificado de manera lo suficientemente distante -pero ¿hay o no rebelión?--, ni...
Las decisiones judiciales se acatan, pero pueden, cómo no, criticarse, aunque ya sabemos que, en situaciones de crisis extrema, y en las guerras, la libertad de expresión es lo primero que sufre: ¡ay de los disidentes en todo o meramente en algo! Esto es lo que siente ahora el cronista de buena voluntad: discrepando, ¿se da alas a los sediciosos? ¿O se coopera a la equidad democrática?

Escribo desde una ciudad europea, muy visitada por turistas y juristas españoles, y escucho opiniones libremente expresadas y no demasiado coincidentes; yo diría que una mayoría se alegra de la dureza de las decisiones del fiscal y de la jueza de la Audiencia Nacional --"que paguen por lo que han hecho"--. Pero otros muchos discrepan de los modos, de los tiempos, del enfoque, admitiendo que la Justicia debe siempre prevalecer y que el delito hay que castigarlo siempre. La ley es interpretable, faltaría más, y para eso están los jueces. A la vista está que el magistrado del Supremo y la de la Audiencia siguieron caminos distintos, decidiendo el primero dar más tiempo a los que comparecieron ante él para preparar su defensa. Y dando argumentos la segunda a los abogados defensores de los hoy encarcelados. Que, por supuesto, don Pablo Iglesias, nada tienen de presos políticos, aunque así vayan a ser presentados por las partes interesadas.
La Justicia, una vez que caes en sus manos, es imparable, y así debe, creo, ser. Por eso, confiar un caso que es político sobre todo a los tribunales hace que se corra el riesgo de que los remedios pueden ser peores que las enfermedades, y mira que estas eran, son, graves. "Impecablemente legal, políticamente incorrecto" ha sido el proceder judicial, deben andar pensando ahora los mismos miembros del mismísimo Gobierno que decidió judicializarlo todo. Y conste, insisto de nuevo, que aplaudí la (tardía) decisión de Rajoy de actuar con el artículo 155 de la Constitución en la mano, porque lo de la Cataluña no podía seguir así ni un minuto más. Lo cuestionable ha sido lo anterior y lo posterior.
Pero ahora, a saber en qué va a parar todo esto. Ya digo que los candidatos a unas elecciones desde la cárcel pueden hacer campañas muy destructivas, y repito que escribo desde un país europeo en el que el prestigio de mi nación, España, ha caído en picado, y a las portadas de prensa y comentarios de televisión me atengo. Y a saber, insistamos, cómo se resuelve el hecho de que uno de estos candidatos gane en los comicios; correremos, entonces, el riesgo de albergar en Estremera a un nuevo Mandela, que es figura que el independentismo siempre busca y necesita. Y, desde luego, me parece que ese nuevo Mandela dista mucho del original, en todo, excepto en su enorme tozudez. Creo que vamos a atravesar por grandes turbulencias, que quizá, confío, la maquinaria judicial contribuya, ahora, a solventar. O no.


Antonio Casado - El lenguaje los delata

04.11.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

No solo hay desafección constitucional en el discurso del independentismo, cuyos dirigentes sufren las consecuencias de su intolerable desafío al Estado. También la hay en el de dirigentes de la izquierda populista, como Iglesias Turrión, Ada Colau, Alberto Garzón, Dante Fachin, etc.
El lenguaje los delata porque proyecta su pensamiento político. Y cuando se rasgan las vestiduras por la supuesta politización de la Justicia española o denuncian el revanchismo del Estado contra las pretensiones separatistas, en realidad están proyectando la idea de Estado que habita en su cabeza. Ahí no cabe la independencia judicial o el dogma civil de la separación de poderes.
MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Denuncian lo que ellos harían si controlasen los resortes del poder. Sólo a este grupo de políticos, los que acampan extramuros del bloque constitucional, se les ha ocurrido detectar motivaciones políticas en el encarcelamiento provisional de la mayor parte de los ex consejeros del Govern, dictado por la juez Lamela de la Audiencia Nacional.
Como si la juez hubiese actuado a las ordenes del Poder Ejecutivo o como si lo hubiera hecho por quedar bien con él. Craso error. Hasta las piedras de la Moncloa saben que al Gobierno de Rajoy no le hace ningún favor que, cuando los encaminamos hacia las elecciones catalanas del 21 de diciembre, los jueces tomen decisiones que tienden a alimentar la causa independentista. Todo el mundo sabe que esa causa sobrevive en gran parte gracias al victimismo de sus dirigentes y el oxígeno que reciben al hacerse los ofendidos si se sienten contrariados por las decisiones de "Madrid".
Bien, pues los separatistas y sus costaleros del populismo de izquierdas han calificado las recientes medidas de la Audiencia Nacional (prisión provisional para el ex vicepresidente Junqueras y siete ex consejeros del Govern, con orden de detención de Puigdemont) de "represión sin precedentes", "revanchismo del Estado", "Justicia politizada", mientras hablan de "presos políticos" y ponen en duda que en España se respeten las garantías judiciales y las libertades fundamentales.
Esas quejas siempre terminan abrochadas a la misma conclusión: el problema de Cataluña es político y, por tanto, no se arregla con ese tipo de decisiones judiciales. Como si las decisiones judiciales debieran estar pensadas para arreglar problemas politicos y no para aplicar las leyes.
Discurso tramposo y tóxico donde los haya, pues sugiere que, por evitar males mayores, el Estado debería bajar los brazos ante las pretensiones secesionistas de una facción política concreta y, por supuesto, minoritaria en el arco representativo. Insisto en que el lenguaje los delata.


Fermín Bocos - ¿Qué esperaban?

04.11.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

El pensamiento mágico, el ofuscado por el fanatismo o el que permanece voluntariamente adherido a una escala infantil ofrece continuas muestras de actuar sin prever ni tener en cuenta las consecuencias de los actos. Tengo para mí que sólo desde éste prisma puede, en términos adultos, entenderse el ruido y las protestas provocadas por el ingreso en prisión de siete miembros del destituido "Govern" de la Generalidad de Cataluña.
¿Qué esperaban? ¿Alguien puede pensar que saltarse la ley incumpliendo las sentencias del Tribunal Constitucional y de otros tribunales no aparejaría la correspondiente sanción?

Criticar el auto que decreta la prisión preventiva de los ex consejeros -el precedente de la fuga de Carles Puigdemont ha pesado mucho en la decisión de la juez Lamela-, desde la perspectiva del calendario electoral en puertas parece impropio de políticos que por otra parte dicen respetar la independencia judicial que emana de la separación de poderes, seña de identidad de todo Estado democrático.
Pero en eso están los separatistas y quienes desde una pretendida izquierda progresista van de compañeros de viaje de las fuerzas burguesas catalanas que impulsan el movimiento secesionista. Sería el caso de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, o desde fuera de Cataluña, el errático tándem que forman Pablo Iglesias y Alberto Garzón (Podemos-IU), empeñados en actuar de abogados defensores de los ex "consellers" del mismo "Govern" que -lo han olvidado-, decretó los mayores recortes sociales que ha padecido Cataluña en los últimos tiempos. Han olvidado que estos ciudadanos aceleraron el proceso secesionista a raíz de los procedimientos judiciales que investigaban la corrupción. El famoso 3%.
Se puede entender la irritación e incluso el temor que recorre las filas de los separatistas al comprobar que la respuesta del Estado va en serio. Han empezado a comprobar que "els fets del 6 y el 7 de octubre", la asonada parlamentaria en la que tras marginar a la oposición declararon la independencia, no les va a salir gratis.
Lo que cuesta más entender es el auxilio que les prestan desde Podemos e IU. Iglesias y Garzón deberían repasar lo dicho por Paco Frutos, ex secretario general el PCE, en ocasión de la gran manifestación celebrada en Barcelona en defensa de la unidad de España. Frutos, catalán de Calella, criticó el apoyo de la izquierda populista a los nacionalistas secesionistas. "Traicionáis a la gente trabajadora", dijo. "Enfrentáis a la gente sin motivo alguno, os cargáis la libertad, la democracia y la palabra de quienes no piensan igual que vosotros." Pues siguen en eso. Ahora llamando "presos políticos" a unos golpistas.


La Sexta y TV3 al servicio de los golpistas catalanes.

03.11.17 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo

Me parece indignante que estos medios de comunicación al servicio del golpismo campen a sus anchas en sus programas maratonianos defendiendo la ilegalidad. No se entiende. El problema independentista es un tumor bastante más grande de lo que nos imaginábamos. Muchos nos hemos caído del guindo y descubrimos con preocupación que una parte del pueblo catalán, esos dos millones que han puesto en jaque al Estado, no solo están envenenados por años de educación y matraca televisiva independentista, sino que hemos descubierto que esta gente adolece de discernimiento y capacidad de pensar.

Hace años me dediqué a investigar las sectas e incluso coqueteé con alguna de ellas para experimentar en carne propia cómo ejercen la manipulación y el proceso destructivo de la mente hasta convertir a los adeptos en zombis que actúan a la voz de mando del líder. Fue poco tiempo, pero me bastó para hacer un buen análisis que después publiqué. Es cierto que, en general, los partidos políticos tienen estructuras y maneras de sometimiento muy similar a las de las sectas. Yendo a lo que nos ocupa, el independentismo catalán es la gran secta de España, que encaja en la clasificación de secta destructiva. Lo que suele hacerse con los adeptos de las sectas es someterlos a un proceso de desprogramación voluntaria e individual, aunque no siempre se recuperan. Hacer esto con los secesionistas catalanes es prácticamente imposible. Por eso me parece que esto es un caso perdido.

Lo que es indignante, vuelvo a decir, es que haya medios de comunicación que de manera sistemática se sitúen del lado de la ilegalidad y contribuyan a la agitación de las masas, ya de por sí bastante soliviantadas. Refiriéndonos al tema catalán, y en concreto a la Sexta, es de notar que todos los programas políticos de la parrilla dedican parte de su tiempo a emitir declaraciones de los radicales: Podemos, Colau, la CUP y demás partidos independentistas y sus tentáculos ANC y Ómnium Cultural. Les faltó tiempo hoy para criticar la decisión de la juez Lamela de enviar a prisión a los golpistas. Lo sorprendente es que nadie corrige sus mentiras repetidas una y otra vez. Así, el pueblo, en un estado de esquizofrenia permanente, agitado por los dirigentes de la secta destructiva, repite las consignas invirtiendo la realidad.

Mientas tanto, Puigdemont se mofa de la Justicia desde su escondrijo belga, esperando que su abogado, defensor de etarras, ponga en entredicho la justicia española. Y, encima, tiene a TV3 a su servicio para seguir intoxicando. ¿Seguirá el Gobierno sin intervenir este foco de golpismo? Esa concesión al PSOE antes del debate del Senado pudo estar justificada, pero vistas las cosas, algo habrá que hacer. Una cosa es ser prudente, y otra que se rían en nuestras caras.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
periodista@magdalenadelamo.com
Suscripción gratuita
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El rincón del soneto - PUIGDEMONT HUIDO

03.11.17 | 11:00. Archivado en Salvador Freixedo


PUIGDEMONT HUIDO

Se escapó el exalcalde de Gerona
cuando vio que la cosa iba de veras,
y al contrario, al pardillo de Junqueras
enseguida lo metieron en chirona.

La valiente Lamela, peleona,
no les teme miedo alguno a estos fieras,
y legalmente y de buenas maneras
decretó para ellos la encerrona.

Pedro Sánchez discurre con los pies,
como hace tiempo viene demostrando,
y exige que les dejen TV3

con la que seguirán envenenando.
Si Perico llegase a presidente
Cataluña sería independiente.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
freixedo.autor@laregladeoroediciones.com
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Luis del Val - La incómoda independencia

03.11.17 | 08:42. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

Me refiero a la independencia de la Justicia, porque de las independencias del noreste me encuentro con un auténtico empacho, al borde la oclusión intestinal del cerebro, que ya sé que no tiene intestinos, pero si los tuviera estos días hubieran producido auténticos ictus de pronóstico irrecuperable.
Eso que llamamos Democracia no es sólo votar cada cierto tiempo, sino que, en el transcurso de la vida cotidiana, un gobernante, democráticamente elegido, no pueda descolgar el teléfono y ordenarle al juez que al delincuente que esté juzgando lo deje libre, porque es un amigo, una cuñada o una novia. O que le ordene al arquitecto municipal que declare la zona rústica como terrenos de construcción intensiva, o que, paseando por el campo, un gobernante -democráticamente elegido, claro- decida que se expropie una finca, porque la ha gustado y quiere quedársela para él. Las reglas de la propiedad y de las leyes son mucho más importantes que cambiar de mediocres gobernantes cada cuatro años. Y esa independencia es incómoda para los gobernantes, que se tienen que aguantar, y soportar que todos somos iguales ante la Ley. Si no fuera así el PP habría cortado lo de la trama Gürtel. Y, en Andalucía, la Junta hubiera suprimido la investigación de los Eres de la GC (Gran Corrupción). Pero no puede. Y se aguantan.
Ahora, por ejemplo, si no hubiera independencia del Poder Judicial, es decir, si España fuera una RB (República Bananera) se les "aconsejaría" a los jueces que no fueran muy estrictos y no empezaran a meter delincuentes independentistas en la cárcel. Pero no pueden hacerlo. Porque España es un Estado de Derecho. Y Puigdemont un delincuente fugado de la Justicia.


Charo Zarzalejos - Legislatura cautiva

03.11.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

Que la legislatura no iba a ser fácil, era algo obvio desde el minuto uno. Rajoy lo supo antes de ser investido. No era descabellado pensar en una moción de censura o bien que la Oposición hiciera imposible el hecho mismo de gobernar. El triunfo de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE generó no poca inquietud en el PP pese a que, como argumento de tranquilidad, pensara que a los socialistas no les convenía estirar la cuerda más allá de lo razonable. El famoso botón rojo estaba y está en manos del Presidente del Gobierno y "nadie quiere elecciones".
Esto se decía desde Génova hasta hace unos cuantos meses. Ahora la legislatura no es que sea difícil --que lo es-- es que se ha convertido en una legislatura cautiva. Cautiva de unos acontecimientos, los catalanes, que eran difíciles de imaginar, al menos en la magnitud que han tenido. El desafío secesionista lo ocupa todo. Es verdad que produce fatiga pero resulta imposible sustraerse a una realidad que está condicionando la vida nacional, genera incertidumbre económica y deja tras de sí un profundo desgarro en la sociedad catalana.
Si costaba creer que el independentismo catalán llegara a donde ha llegado, más difícil era imaginar a Rajoy y Sánchez convertidos casi en buenos amigos. Ambos hablan y hablan y además acuerdan. Ni Sánchez podía hacer algo distinto a lo que viene haciendo, ni Rajoy, como Presidente, resistirse a aplicar la ley tantas veces desafiada en Cataluña. El 21 de Diciembre es la cita con las urnas para los ciudadanos catalanes y la fecha en la que los partidos constitucionalistas han puesto todas sus esperanzas. Quizás demasiadas. Salvando todas las diferencias, en el País Vasco los no nacionalistas tocaban el triunfo con los dedos cuando Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo, cada uno con su partido, decidieron hacer frente, juntos, al nacionalismo. No ganaron.
La legislatura está cautiva de Cataluña porque no se ve espacio ni rendija para que el Gobierno pueda presentar el proyecto de Presupuestos para 2018, pese a que no se pierde la esperanza de que el PNV, finalmente, se avenga al acuerdo. La comisión que debe iniciar el estudio de una eventual reforma constitucional se ha convertido en una cita a dos, PP y PSOE, porque ningún otro partido se suma a la misma. Tampoco hay síntomas de que los grandes acuerdos como pensiones o Educación puedan salir adelante.
Todo esto, siendo muy importante porque afecta a la vida misma de los ciudadanos, ahora se ha impuesto lo urgente y lo urgente, tanto para Gobierno como para el Estado mismo, es lidiar con el mayor acierto posible el asunto catalán que va mucho más allá de las decisiones judiciales y de la aplicación del 155. Y hay que resolverlo bien, de manera que a nadie le quede ganas de ni siquiera intentar nuevas aventuras que, como he visto y escrito en más de una ocasión, conduce a ninguna parte. Bueno, a ninguna parte, no. Conduce al abismo, al desgarro, a la tensión y al desencuentro y todo ello con una fenomenal burla a la ley. Y este ha sido el gran pecado de los secesionistas. El llevar a Cataluña a un camino pedregoso arrastrando con ello a la mismísima política nacional.
Lo único bueno de esta tragicomedia --la comedía es, por ejemplo, la de Puigdemont en Bruselas-- es que la Cataluña silenciosa se ha hecho oír. Se demuestra también que si se ha podido hacer frente a esta situación es porque en España, con todas sus carencias, defectos y agujeros negros, han sido los dos grandes partidos los que han marcado los referentes de actuación. Sin duda, Ciudadanos está en el acuerdo, pero con ellos solos no hubiera bastado.
No hubiera bastado ni para aplicar el 155, ni para llenar las calles de Barcelona ni para afrontar una situación tan inédita como es la prisión incondicional para buena parte del ya cesado Gobierno catalán. ¿Alguien podía imaginar tanto?. Nos siguen esperando jornadas de tensión y perplejidad y vienen tantas que a nadie debe sorprender que la legislatura sea una legislatura cautiva y Rajoy, un Presidente, al que no le ha faltado de nada y además de todo ello una prueba no pequeña para Sánchez y el PSOE.


Escaño cero - Sin perdón

03.11.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

Independientemente de la suerte judicial que puedan correr los ex miembros del Gobierno de la Generalitat los ciudadanos de Cataluña intentan regresar a la normalidad aunque en las filas independentistas cunda el desconcierto.
Hay miles de ciudadanos que después de haber sido arrastrados por Puigdemont, Junqueras, la CUP, los Jordis (de la Asamblea Nacional y Omnium), a la rebelión contra la Constitución y su propio Estatuto de Autonomía, ahora no saben a que atenerse por más que algunos hayan decidido instalarse en una realidad virtual e insistan en que Cataluña ya se ha convertido en una República independiente.
El caso es que esos miles de ciudadanos han sido manipulados y engañados por los líderes del PDeCAT, de Ezquerra y de la CUP. Les han tomado el pelo. Han abusado de sus ideales y de su buena fe. También todo hay que decirlo de su obcecación, porque creerse que se iba a permitir que Cataluña declarara a las bravas la independencia es tanto como creer en Santa Claus vuela en un trineo tirado por renos para traernos regalos.
Artur Mas fue quién comenzó toda esta aventura disparatada. Ahora Mas se agazapa detrás de Carles Puigdemont pero él fue el instigador de todo este disparate.
Mas, Puigdemont, Junqueras, los líderes de la CUP, contando con el apoyo de Ada Colau y de Podemos, aunque tanto Colau como los líderes de Podemos queriendo quedar bien con todos han quedado mal hasta con sus propias bases. No se puede decir que Cataluña tiene derecho a celebrar un referéndum y apoyar su celebración para a continuación decir que el referéndum no tiene base legal y por tanto no es más que una gran movilización. ¡Menudo ejercicio de cinismo!

Vuelvo al principio, a la desolación de tantos y tantos ciudadanos catalanes que ahora mismo viven en el desconcierto aunque más que desconcertados deberían de rebelarse por haber sido engañados.
Los mismos que dicen que han declarado la República catalana ya han decidido presentarse a las elecciones convocadas por el Gobierno de España para el próximo día 21. Es decir están aceptando la aplicación del artículo 155 de la Constitución y por tanto reconociendo que su proclamada República Catalana no existe.
Lo peor es que hay gente que se cree a estos políticos aventureros como son Artus Mas, Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y compañía siguen insistiendo en que se presentan para consolidar esa República virtual.
Ojalá los que de buena fe han apostado por el independentismo despierten a la realidad y castiguen en las urnas a este grupo de aventureros sin escrúpulos. No merecen el perdón.


El Abanico - Isabel Sartorius vuelve a sonreir.

03.11.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

En medio del caos político-financiero en el que estamos metidos, salta una agradable noticia, la relación sentimental entre Cesar Alierta, presidente de la Fundación Profuturo, e Isabel Sartorius. Dos personajes que por su posición social y económica atraen el interés de los medios de comunicación. El porque se quedó viudo recientemente y durante años fue uno de los hombres más poderosos del país desde la compañía Telefónica, ella porque la fama le persigue desde que se supo que era la novia del Príncipe Felipe cuando este empezaba a despertar a la vida. Todo ello le ha impedido vivir con naturalidad sus avatares sentimentales, debido a que siempre estaba pendiente de dónde estarían escondidos los fotógrafos y del qué dirán. Una situación que le ha marcado el carácter y le ha impedido amar sin que la sombra del heredero se interpusiera entre ella y algunos de los hombres que han formado parte de su vida sentimental.
Alierta y Sartorius son hoy dos personas libres de ataduras sentimentales, que se están conociendo y que solo el tiempo dirá si están hechos el uno para el otro o no.
Reconozco que Isabel es una de mis debilidades, incumpliendo mi propio código de no encariñarme con los famosos. Y lo es porque he vivido de cerca lo mucho que sufrió durante el romance con Felipe al saberse vigilada las 24 horas del día y, después, porque han sido pocos los hombres que han aceptado de buen grado que aquella relación de adolescentes se la recuerden constantemente, sin tener en cuenta los años que han pasado de aquel romance juvenil, del que solo queda una buena amistad, como no podía ser de otra manera.
A Alierta le conozco por lo que la prensa publica de él. Un hombre serio, trabajador, hecho así mismo, y que ahora dedica su tiempo y dinero a llevar a cabo proyectos sociales en Nigeria a través de la Fundación Profuturo. Un trabajo que le permite devolver a la sociedad parte de lo que la sociedad le ha dado.
Me consta que no lo hace por postureo sino porque sabe de las dificultades que pasan los niños en los países africanos y la necesidad que tienen de una buena educación. Una formación que les permita hacer realidad el sueño de salir adelante, sin necesidad de dejarse la vida en aguas del Mediterráneo. Un proyecto que sumado a los de Isabel, en los que lleva colaborando desde hace muchos años, al menos desde que conoció a la Madre Teresa de Calcuta y vio todo lo que se puede hacer en favor de los más necesitados, les enriquecerán en lo personal.
En una boda reciente a la que asistí, el sacerdote, un hombre mayor de unos 60 años, les dijo algo a los novios que me llamó la atención por inusual entre los representantes de la Iglesia católica: Si queréis que vuestro matrimonio dure tenéis que dejar que el aire circule entre los dos. Si no lo hacéis así, el fracaso está asegurado. Es lo mismo que les diría cualquier persona sensata a César a Isabel: los dos lleváis la mochila llena de experiencias, experiencias de todo tipo, unas podrán gustaros menos que las otras, pero lo importante es aceptaros como sois.
Si lo logran, la relación será un éxito porque los dos se lo merecen.


Antonio Casado - Pica en Flandes de Puigdemont

02.11.17 | 11:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, (OTR/PRESS)

Todo hace pensar que sus consellers (ya cesados) acudirán a la cita en la Audiencia Nacional en ausencia del president, que sigue haciendo el ridículo en su postrer intento de poner una pica en Flandes. Se trataría de derrocar la doctrina del triunvirato europeo (Juncker, Tajani y Tusk). A saber: el conflicto catalán es "un problema interno español".
El president ha montado su esperpéntica fuga a la capital europea para enredar lo que haga falta hasta conseguir que el conflicto catalán sea visto, efectivamente, como un problema europeo. Es uno de los dos objetivos de la fuga. Pasa por empezar creando un problema en el cuarteado Estado belga, donde flamencos y valones se ven con mutua aversión por razones históricas. Pero hay un segundo objetivo: escapar de la justicia española, si esta no acepta sus condiciones para que no parezca que se escapa. Por ejemplo, declarar por videoconferencia.
No es exactamente que quiera pedir asilo político, harto difícil en un área común de Estados comprometidos en la defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales. No, más bien se trata de ganar tiempo. De hacerse visible en un prolongado proceso de objeciones jurídico-políticas a una muy previsible orden de detención europea o una extradición reclamada por el Reino de España.
Para llevar a cabo todo eso Puigdemnont ha contratado a un abogado, aunque muchos pensamos que debería contratar a un psiquiatra. Ese letrado, viejo conocido de nuestras autoridades, que en su día reclamaban la extradición de etarras huidos de la justicia, utilizará las dudas existentes sobre los delitos de rebelión y sedición como supuestos de entrega inmediata.
Puede ocurrir que el jueves y el viernes acudan a la Audiencia Nacional (Govern, ex consejeros, no aforados) y al Tribunal Supremo (Mesa del Parlament, aforados) todos los imputados (investigados, se dice ahora) por el plan secesionista contra el estado. Menos uno. El que les embarcó en la fallida operación por la causa de una Cataluña grande y libre.
Me refiero a Carles Puigdemont, que así continuaría la estrategia fundacional de quien heredó el cargo, Artur Mas. Confrontación. Decidida en 2012, cuando España, a punto de ser rescatada por la Uinión Europa, estaba al borde de la bancarrota economica. Más débil que nunca. Estrategia redoblada cuando a la debilidad económica se añadió la debilidad política, a raíz de las elecciones del 20 de diciembre de 2015.
Esas condiciones de fragilidad del Estado fueron aprovechadas por Mas, primero, y Puigdemont, después, para confrontarse con una España en horas bajas. Pero a estas alturas me temo que en esa estrategia se ha quedado solo y lo único que va a europeizar ahora es su propio ridículo.


Los golpistas catalanes ya en los tribunales.

02.11.17 | 10:30. Archivado en Magdalena del Amo

Por fin, los golpistas imputados por rebelión, sedición, malversación y delitos conexos, han sido citados a declarar. ¡Qué largos han sido estos últimos días y cuán vertiginosos y surrealistas!

La noticia que situaba a Puigdemont en Bélgica nos mantuvo preocupados durante unas horas. Los rumores sobre su relación con los independentistas belgas, su intención de solicitar asilo político y su toma de contacto con el abogado Paul Bekaert, hacía vislumbrar un panorama, cuando menos, tortuoso. Es sabido que los Estados de la Unión Europea son considerados países seguros y solo se prevé la concesión de asilo en determinados supuestos. Pero también lo es que Bélgica es un país que, en estas cuestiones, es considerado por los progres “más garantista”, es decir, con fisuras por donde, con cierta habilidad pueden colarse las ratas. Pero también lo es que el discurso de la gente del “prusés”, ha calado entre los agitadores de la opinión pública. Llevan mucho tiempo intentando internacionalizar el conflicto y planificando estrategias, para lo cual han gastado ingentes cantidades de dinero público. De ahí que en las querellas presentadas por la Fiscalía, aceptadas por la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo se incluya el delito de malversación y se les pida una fianza de seis millones de euros para cubrir el desfalco. Esta preocupación por el Puigdemont “huido” se incrementó tras las palabras del letrado Paul Bekaert, que tantos disgustos nos dio en el pasado cuando defendía a los etarras impidiendo que fueran extraditados para ser juzgados en España.

Aunque se dice que están improvisando, yo creo que no. Tenían planeadas varias vías según se fueran desarrollando los acontecimientos, pero destaco estos dos escenarios: el primero, poner al “Estado contra las cuerdas” sacando la gente a la calle, con manifestaciones para crear desestabilización y fractura social, con el fin de obligar al Estado a negociar, tal como figura en sus hojas de ruta. A esta manera de proceder, los secesionistas la denominan “manifestación pacífica” y “resistencia pacífica”. Y como conocen el talante de Mariano Rajoy, creyeron que o ahora o nunca. Pero les salió mal. El otro escenario era la rebelión a la desesperada y provocar que el Estado aplicara el artículo 155 –Joan Tardá dijo en el 2012 que el 155 les iría “de coña”—. Pero también les salió mal. Veamos por qué.

La aplicación del 155 les iría de “coña” porque se lo imaginaban con los tanques en los aeropuertos, los antidisturbios en las calles dando porrazos y rompiendo dedos, y esa sería la gran puesta en escena para que la comunidad internacional entrara en el conflicto. No hay que olvidar los cientos de millones que gastan en chiringuitos propagandísticos de todo tipo y, además, desde que empezó el “proceso” tienen contratada a una empresa de marketing de Estados Unidos para que les haga la propaganda. Hay que incluir también a la caterva de periodistas de medios extranjeros –y también españoles— muy bien pagados para internacionalizar la gran mentira. ¡Y, mientras tanto, nuestro Gobierno pensando que solo era un suflé! Pero no es momento de reproches al gobierno por habernos llevado hasta aquí, sino de ponderar su mesura y bien hacer. En este caso sí. Hasta ahora. Si cambia, estamos en la obligación de hacerle la crítica.

Discrepo de las corrientes que culpan al Gobierno de chanchullear con los golpistas, o de no haber entrado a la manera del Séptimo de Caballería, tomando las instituciones, para que se notara quién manda ahora, como se hacía en otros tiempos. A mí también me gustaría que la cosa fuera más deprisa e incluso más espectacular, pero me parece que se está haciendo con mucho tiento, de manera “exquisita”, por emplear las palabras que oí a alguien del Ejecutivo. Y con esta actuación, los golpistas se han quedado sin argumentos; se han quedado sin las imágenes para la prensa progre internacional y las redes sociales. Por eso les salió mal la estrategia.

Con todo lo que está ocurriendo, y a falta de los capítulos intermedios y finales, no creo que los independentistas queden con ganas de seguir echando pulsos al Estado. Aunque con lo tercos que son, todo es de esperar. No estaría de más, no obstante, que se les exigiera a los partidos independentistas renunciar a la independencia, no de sentimiento, pero sí de hecho. No se entiende –máxime viendo a lo que conduce— que haya formaciones políticas legales con objetivos que no se ajustan a la Constitución. Hay que dejar claro que, aunque la Constitución se reforme, nunca habrá derecho de autodeterminación ni de independencia. ¡Y basta ya de chantajes!

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Por Magdalena del Amo
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El rincón del soneto - CATALUÑA EN BOLAS

02.11.17 | 10:00. Archivado en Salvador Freixedo


CATALUÑA EN BOLAS

Hoy está mi indignación que hace olas,
porque se fue Puigdemont a Bruselas
y allí le pusieron las pasarelas
para que soltara un millón de trolas.

Por sus yerros, Cataluña está en bolas,
la amada patria de sus entretelas,
que económicamente está a dos velas
y pronto los parados harán colas.

Los ellos y ellas de aquel Parlament,
comandados por doña Forcadell,
parecían borrachos de aguardient.

Como el peligro era muy eminent,
las industrias huyeron en tropell
para gran disgusto de Junquerell.

___________________
Por Salvador Freixedo
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Fernando Jáuregui - Lo que le espera al prófugo

02.11.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, (OTR/PRESS)

Cuando escribo este comentario, forzoso es que reconozca que no tengo una calificación jurídica precisa acerca de los delitos de las veinte personas que en estas horas próximas deben comparecen ante el Supremo o la Audiencia Nacional, aunque entiendo algunas de las pegas que, desde ámbitos mejor fundados jurídicamente que yo, se ponen: excesiva celeridad a la hora de llamar a los investigados para que comparezcan ante el juez, consideración fiscal acaso excesivamente dura, fuero quizá inadecuado. Lo que sé es que vivo en un Estado de derecho, con separación de poderes -es posible que bien que lo esté lamentando en estos momentos Mariano Rajoy_ y que los gobiernos no ordenan a los jueces lo que tienen que hacer. Nuestro privilegio es poder discrepar de las decisiones judiciales, tantas veces políticamente inconvenientes, y nuestro deber es acatarlas.
Algo que Puigdemont, a punto de convertirse en prófugo, parece que no está dispuesto a hacer. Y de lo que no puede caber duda, al margen de las simpatías o antipatías políticas en las que te coloques, es de que tanto Puigdemont como los otros veinte llamados este jueves y viernes por los distintos tribunales en relación con el intento de golpe secesionista en Cataluña, han cometido presuntos delitos. Y delitos muy gordos, que la sedición es algo que antaño costaba muy caro y que hogaño tampoco sale barato. Para no hablar, claro, de la rebelión, que es delito del que no estoy seguro de que podamos seguir hablando en estos casos.
Imposible pensar hace un mes en la hipótesis de que el molt honorable president de la Generalitat (ex molt horable ya) pudiese ingresar en prisión. Ni siquiera Jordi Pujol ha visto (¿aún?) los barrotes carcelarios desde el interior, y mira que está incurso en apropiaciones indebidas sin freno. Y, sin embargo, ahora cabe dentro de lo bastante posible que el hombre que ha protagonizado la mayor escandalera política desde el 23-f de 1981 acabe en una celda, acompañado por su vicepresidente y por algunos de sus consellers, además de por varios miembros de la Mesa del Parlament, comenzando por su atrabiliaria presidenta, Carme Forcadell.
Debo decir que no soy partidario del extremado rigor de la ley, sobre todo cuando no conviene: "summa lex, summa iniuria". Pero, claro, tampoco cabe, en una democracia como la nuestra, por muy imperfecta que sea, la burla constante de la ley. ¿Con qué criterio podría el fiscal pedir nueve años de prisión para el ex presidente de Murcia, pongamos por caso, y dejar pasar como si nada los presuntos delitos de Puigdemont y compañía, sean cuales sean estos delitos, que tampoco hay unanimidad al respecto, aunque delitos vaya si los hay?

Creo que, a estas alturas, por muy poco conveniente que resulte para la tranquilidad definitiva de la "causa catalana", no queda ya otro remedio que procurar que el ex president de la Generalitat, que tantos errores de bulto ha cometido, y sus acompañantes, que tanto le han incitado por el camino del desastre, hagan frente a sus responsabilidades. No sé si el Estado sabrá luego ser generoso y compadecer al delincuente, sobre todo si conviniese compadecerlo.
Ignoro lo que pasará cuando "los veinte" se enfrenten al magistrado/a: son los togados quienes deciden. Pero sí sé que, por mucho que yo no quisiera ver a nadie entre rejas, habrá de sentirme satisfecho porque la ley, que no sé si siempre es la mejor ley, pero que ahí está, ha prevalecido. Y eso debería servir para normalizar las relaciones entre "Cataluña" y el resto de España, aunque esa Cataluña esté hoy más distante que antes de todos nosotros, y bien que hay que sentirlo.
Horas cruciales vienen para el nuevo "procés", es decir, el de la normalización de lo que ellos alteraron tanto. Y es que han causado tanto perjuicio a todos y cada uno de nosotros...


Isaías Lafuente - Los puigdemonios

02.11.17 | 08:42. Archivado en Isaías Lafuente


MADRID, (OTR/PRESS)

Hace 40 años, Josep Tarradellas regresó a España después de padecer un largo exilio y se convirtió en el presidente de una Generalitat recuperada, encarnando con su acción política la condición de "muy honorable" que protocolariamente acompaña a los presidentes catalanes. De él, hemos desempolvado en estos días aciagos una frase genial sobre la actividad de los representantes públicos. En política, sostenía Tarradellas, se puede hacer de todo menos el ridículo. La peripecia de Carles Puigdemont desde que el pasado 27 de octubre fuese destituido junto a su gobierno en aplicación del 155, que ponía fin a una efímera república catalana, demuestra que el expresidente no tomó buena nota de lo que dijo el honorable Tarradellas.
Rozó el ridículo la foto que difundió en Instagram, en las primeras horas del lunes, en las que se veía el interior del palacio presidencial. Parecía que estaba en su despacho a la espera de acontecimientos, pero poco después supimos que mientras jugaba al despiste estaba emprendiendo viaje a Bruselas. Desde allí, al día siguiente, protagonizó una rueda de prensa en la que, a pesar de hablar en cuatro idiomas, no se entendió nada de lo que quería decir. Una comparecencia cargada de contradicciones y de efectos secundarios que seguramente no previó en su universo paralelo.
Buscaba internacionalizar su causa, pero ni antes ni después de su intervención ha logrado un solo apoyo para la misma. Cargó contra el autoritarismo de un presunto estado opresor que, sin embargo, ha recibido apoyos de todo el mundo para hacer cumplir la ley con la ley en la mano para reinstaurar la normalidad. Dijo que el gobierno español no persigue delitos sino ideas, cuando es la forma de lograr la idea la que está investigando la justicia. Sin reconocer su cese, se presentó como presidente en el exilio de una república al mismo tiempo que aceptaba las elecciones autonómicas convocadas por quien lo cesó. Dijo no estar huido, pero sin aclarar si volverá, ni cuándo, a pesar de que tiene cita el jueves en la Audiencia Nacional. Apeló a la resistencia civil cuando afirmó que quienes defendieron los colegios en el referéndum ilegal del 1 de octubre defenderían ahora las instituciones catalanas. Un llamamiento a ciudadanos y funcionarios que seguían en sus casas y en sus puestos de trabajo mientras él ponía tierra de por medio.
Carles Puigdemont ha tenido a lo largo del intenso mes de octubre muchas ocasiones para frenar y regresar a la realidad, pero en cada una de ellas decidió pisar el acelerador de la irrealidad. No la irrealidad de la independencia sino de la vía escogida para conseguirla. Hoy, El Periódico de Cataluña, que junto a La Vanguardia y Ara le pidió la víspera de la estrafalaria proclamación de la república que convocase elecciones para evitar males mayores, abre su edición con un elocuente titular: "President, déjelo ya". Veremos si toma nota en esta ocasión.


Más que palabras - La desnudez del rey

02.11.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, (OTR/PRESS)

La última de Puigdemont ha sido igual de esperpéntica que todas las anteriores. Ofreció una penosa rueda de prensa en la sede de la Asociación de Prensa Internacional de Bruselas en una sala sin conexión a internet, ni apenas cobertura para los teléfonos móviles y los equipos de televisión y con los periodistas apiñados. En la puerta fue recibido por una decenas de personas con banderas españolas que le gritaron "sinvergüenza" y en el tiempo transcurrido desde que se fugó hasta su llegada a la capital comunitaria solo se había dejado ver en la sede de la European Free Alliance, el grupo de la Eurocámara que acoge a los movimientos independentistas, separatistas y regionalistas. " El equipo de Puigdemont, coordinado por los eurodiputados Ramón Tremosa, Josep María Terricabras y Jordi Solé y sus asistentes, había tratado de reservar una sala más grande en el Residence Palace, un edificio situado justo en frente del Consejo Europeo y en el que tienen su sede muchos medios europeos. Las instalaciones son sin embargo del Gobierno Federal, y según el diario Le Soir, la gerencia optó por rechazar la solicitud, lo que obligó a improvisar un nuevo lugar recogían los periódicos poniendo el acento en el despropósito.
"No estoy aquí para pedir asilo político. Podemos garantizar mejor nuestros derechos y cumplir nuestras obligaciones desde aquí. ¿Cuándo regresaremos? Iremos decidiendo, cada día hay una evolución, dependerá de la información que tengamos. No hemos abandonado el gobierno, vamos a seguir el trabajo a pesar de la oposición". Dijo el expresidente cesado, añadiendo que permanecerá en la capital europea por un tiempo indefinido, que apoya la celebración de elecciones el 21 de diciembre y que "respetará su resultado".
Mientras esto ocurría, en Madrid se conocía que él y los otros 13 ex consejeros del Govern catalán tendrán que acudir a la Audiencia Nacional los próximos 2 y 3 de noviembre, en calidad de imputados, para declarar ante la juez instructora Carmen Lamela por presuntos delitos de sedición, rebelión y malversación de caudales públicos. Esa es la cuestión y eso es lo que el teme y de ahí su huida, su salida del país deprisa y corriendo aunque él quiera rodearla de misterio.
Como a esta historia le quedan muchos capítulos por escribir y el protagonista ha resultado ser ademas de un político nefasto y un periodista mediocre todo un cuentista. Le voy a a regalar al señor Puigdemont un cuento, ese que hizo famoso el danés Hans Christian Andersen, allá por por 1837 y que en una versión reducida dice así: "Hasta la misma persona de un rey, llegaron dos charlatanes que se decían a si mismos sastres o tejedores. Afirmaban que eran capaces de elaborar las mejores telas, los mejores vestidos y las mejores capas que ojos humanos pudieran haber visto, sólo exigían que se les entregase el dinero necesario para comprar las telas, los bordados, los hilos de oro y todo lo necesario para su confección.
Ahora bien dejaban bien entendido que tales obras sólo era posible verlo por aquellas personas que realmente fueran hijos de quienes todos creían que era su padre, y solamente aquellas personas cuyos padres no eran tales no serían capaces de ver la prenda. Admirose el rey de tan maravillosa cualidad y otorgó a los charlatanes todo aquello que estos solicitaban y encerrados en una habitación bajo llave, simulaban trabajar en confeccionar ricas telas con las que hacer un traje para el rey, y que este pudiera lucirlo en las fiestas que se acercaban.
Curioso el rey de saber como iba su vestimenta, envió a dos de sus criados a comprobar como iban los trabajos; pero cual fue la sorpresa de estos cuando a pesar de ver como los picaros hacían como que trabajaban y se afanaban en su quehacer, estos no podían ver el traje ni las telas. Obviamente supusieron ambos que no lo podían ver porque realmente aquellas personas que ellos creían sus padres no lo eran y avergonzados de ello, ni el uno ni el otro comentaron nada al respecto y cuando fueron a dar explicaciones al rey se deshicieron en loas y parabienes para con el trabajo de los pícaros.
Llegado el momento en que el vestido estuvo terminado, el rey fue a probárselo pero al igual que sus criados no conseguía ver el traje, por lo que obviamente cayó en el mismo error en que ya habían caído sus criados y a pesar de no ver vestido alguno, hizo como si se probase el vestido alabando la delicadeza y belleza del vestido. Los cortesanos que acompañaban al rey presa de la misma alucinación también se deshicieron en alabanzas con el vestido a pesar de que ninguno de ellos era capaz de ver el vestido. Y es que conocedores todos de la cualidad del mismo, de que sólo aquellos que fueran hijos verdaderos de los que creían sus padres, solamente ellos serían capaces de contemplar el vestido, y no queriendo nadie reconocer tal afrenta todos callaron y todos afirmaron, desde el rey hasta el último de los criados.
Llegado el día de la fiesta, el rey se vistió con el supuesto vestido y montado en su caballo salió en procesión por las calles de la villa, la gente también conocedora de la rara cualidad que tenía el vestido callaba y veía pasar a su rey, hasta que un pobre niño de corta edad, inocente donde los haya, dijo en voz alta y clara "el rey va desnudo".
Tal grito pareció remover las conciencias de todos aquellos que presenciaban el desfile, primero con murmullos y luego a voz en grito todos empezaron a chismorrear "el rey va desnudo", "el rey va desnudo"; los cortesanos del rey y el mismo rey se dieron pronto cuenta del engaño y es que realmente el rey iba desnudo".
Cuando fueron a buscar a los pícaros al castillo, estos habían desaparecido con todo el dinero, joyas, oro,plata y sedas que les había sido entregado para confeccionar el vestido del rey. El engaño había surtido efecto y el rey iba desnudo".
Pues eso... si ponemos nombres al rey, a los timadores y a los cortesanos nos sale la fábula de la golpista independencia catalana.
Además, señor Puigdemont lo mejor de este cuento es una de sus moralejas: que no por el hecho de que una mentira sea aceptada por muchos tiene que ser cierta y usted lo sabe porque ha intentado mentir a todos.


Francisco Muro de Iscar - Un país para construir juntos

02.11.17 | 08:42. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, (OTR/PRESS) Quedan muchos capítulos de este serial que tiene como actores principales a los ciudadanos catalanes y al resto de los españoles, aunque el escenario lo sigan ocupando los actores secundarios y temporales como Puigdemont y su gobierno. Aunque los han despedido por sus ilegalidades, por su golpe al Estado democrático y por su incompetencia, se resisten a no seguir ocupando la pantalla, aunque para ello tengan que hacer el ridículo, incluso internacionalmente. ¡De la que se han librado los catalanes! Decía Ortega que "la ausencia de los "mejores o, cuando menos, su escasez, actúa sobre toda nuestra historia y ha impedido que seamos nunca una nación suficientemente normal". Una nación imperfecta, pero normal, democrática, solidaria, socialmente estable, con seguridad jurídica... Un Estado de Derecho donde sólo no quepan los que no lo respetan. Contra eso va la rebelión del independentismo.
Pero hay que mirar más al futuro que al pasado. Y hay que construir juntos un país donde quepamos todos, incluso los que no quieren estar en él. En la defensa de las libertades está el germen de la defensa de la libertad de los que no aceptan esas mismas libertades para todos. Eso es lo que diferencia a un demócrata de esos grupos nacionalistas o populistas excluyentes de todo lo que no son ellos. Ahora, con el reto catalán encima de la mesa, el Gobierno y los partidos constitucionalistas tendrían que estar elaborando juntos el discurso que van a ofrecer a los ciudadanos catalanes para que se encuentren integrados en el proyecto de país. Qué van a ofrecer a Cataluña y al resto de las autonomías para que construyamos juntos un país moderno, cohesionado, justo, avanzado, europeo, capaz de competir en un mundo cada vez más complejo y globalizado, Un país donde las aventuras aislacionistas y las nuevas fronteras no conducen a ninguna parte. Hay que desmontar todos los engaños de los nacionalistas catalanes y ofrecer una salida a los independentistas de buena fe, a los que han sido engañados por una escuela manipulada y por una propaganda permanente y bien dirigida. Hay que desmontar, activamente, la excelente comunicación de los partidarios del procés, tanto en Cataluña como fuera de España. Ellos mismos están ayudando ahora a hacerlo, pero no es suficiente.
Se equivoca el que piense que todo está ganado y que las próximas elecciones acabarán con el viejo nacionalismo. Si los que quieren una Cataluña española y europea no acuden a las urnas, si la campaña electoral no es fuerte y rotunda, con argumentos y sin enfrentamientos entre los partidos constitucionalistas, a pesar de sus diferencias, puede pasar cualquier cosa. Y retroceder, aunque sea levemente, sería un desastre para Cataluña y para España. Hay que llevar un mensaje de optimismo, de generosidad y de oportunidades a Cataluña. Somos una nación. Lo somos desde hace siglos. Y lo vamos a seguir siendo si trabajamos juntos. Si Puigdemont comete otro error más y no acude a la cita con la Audiencia Nacional, será su problema. Hay que hablar menos de eso y hablar más del futuro. Brindemos con cualquiera de los excelentes cavas de Freixenet -otro ejemplo de cohesión al decidir, ahora, no salir de Cataluña- por el futuro de Cataluña y de España.


Rafael Torres - La huida del libertador

02.11.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, (OTR/PRESS)

Un bobo palmario sale de naja porque, en el fondo, no es tan bobo. Estaba cantado que se piraría en cuanto empezaran a sustanciarse las consecuencias de sus actos, pues nadie llega tan lejos, ni ofende y perjudica a tantos, con la idea de quedarse allí a esperar la respuesta. Puigdemont, menos que nadie.
Del expresidente de la Generalitat, ese tipo que se cree tan listo y tan gracioso por carecer seguramente de la formación moral y cultural que limitaría los efectos de su insaciable narcisismo, se pueden decir muchas cosas, menos, tal vez, que es un caballero. No debe hacerse leña del árbol caído, mas como quiera que Carles Puigdemont no ha caído todavía, sino que anda haciendo el gilipollas por Bélgica mientras sus subordinados o exsubordinados se comen el marrón, se pueden seguir diciendo algunas sin caer en le inelegancia. Sin embargo, más que de Puigdemont, habría que decirlas de cuantos, sin ser él y sus patologías, le secundaron ciegamente, encumbrándole a la condición de libertador de Cataluña.
Es cierto que al personaje nadie le eligió para presidir la Generalitat, excepto Artur Mas, pero ello no empece para que, una vez colocado a dedo, las masas independentistas le adoptaran y acataran sin la menor resistencia. En unos dos millones de personas se cifra el monto de dichas masas. ¿Qué ha pasado en Cataluña para que tanta gente flipara tan positivamente con un individuo de tan insultante mediocridad? ¿Qué virus potente y extraño pudo entrar con la Tramontana para que tantas personas, algunas de ellas con estudios y otras de irreprochable condición, resignaran sus legítimos sueños emancipadores en un sujeto de semejante jaez?

Un bobo palmario, bien que a pachas con ese Junqueras al que convendría dar de comer aparte por su interesante complejidad, ha sido capaz de engatusar a dos millones de españoles (que tal es, por cierto, el drama irresoluble de los independentistas catalanes, que nacieron españoles), cuando estaba tan pintada en su cara la cobardía, la doblez y la irresponsabilidad. Dos millones viendo, con cara de póker, como huye su libertador.


Fermín Bocos - Alivio

02.11.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, (OTR/PRESS)

Alivio es la palabra del momento. Alivio en relación con la deriva que había tomado el proceso separatista impulsado por el "Govern" de la Generalidad de Cataluña presidido por el hoy huido Carles Puigdemont. Alivio, tras verificar que la aplicación del Artículo 155 de la Constitución no abría -como se temía- las puertas a la resistencia de las instituciones políticas y administrativas catalanas, consolidadas tras cuarenta años de autogobierno. Alivio, sobre todo, al comprobar que la disolución del "Parlament" y la destitución de todos los miembros del "Govern" no desencadenaba la temida revuelta de la calle instigada por las organizaciones secesionistas (ANC y Òmnium)de demostrada y amplia capacidad de convocatoria.
El temor era, en definitiva, que se repitieran, aumentados, escraches y tumultos como el que se vivió en Barcelona frente a la sede de la "Consellería" de la que era titular el vicepresidente Oriol Junqueras cuando varios miles de personas intentaron impedir la ejecución de una orden judicial de registro.
De ahí, ya digo, el alivio. Un respiro que en relación con el impacto del proceso en la marcha de la economía tiene que ver con la vuelta a la normalidad en la Bolsa tras las pérdidas experimentadas por algunas empresas catalanas (Caixabank, Banco de Sabadell, etc.) tras los primeros días de agitación política. Normalidad en la Bolsa y compás de espera en otros ámbitos de la economía. Continúa el traslado de las sedes y domicilios fiscales de buen número de empresas, pero se ha ralentizado. Este proceso fue clave a ojos de buena parte de la opinión pública. ¿Por qué? Pues porque fue un encendido de luces rojas que sacó a la superficie el hondo grado de preocupación que generaba el movimiento sedicioso impulsado por los políticos separatistas.
Fue el propio Mariano Rajoy quien tras anunciar algunas de las medidas derivadas de la aplicación del ya famoso Artículo 155 quien invitó a regresar a las empresas que se habían ido de Cataluña. Era, y lo sigue siendo, la mejor forma de decir que el objetivo era recuperar la normalidad. Que Cataluña sigue siendo España. En lo político, todo dependerá del resultado de los comicios autonómicos convocados para el 21 de Diciembre. En lo social, son los ciudadanos catalanes quienes tienen la palabra. De momento, la señal que están enviando permite decir que la mayoría parece decidida a pasar página de un sueño devenido en pesadilla. De ahí la sensación de alivio.


Los puigdemonios - Isaías Lafuente

02.11.17 | 08:42. Archivado en Isaías Lafuente


MADRID, (OTR/PRESS)

Hace 40 años, Josep Tarradellas regresó a España después de padecer un largo exilio y se convirtió en el presidente de una Generalitat recuperada, encarnando con su acción política la condición de "muy honorable" que protocolariamente acompaña a los presidentes catalanes. De él, hemos desempolvado en estos días aciagos una frase genial sobre la actividad de los representantes públicos. En política, sostenía Tarradellas, se puede hacer de todo menos el ridículo. La peripecia de Carles Puigdemont desde que el pasado 27 de octubre fuese destituido junto a su gobierno en aplicación del 155, que ponía fin a una efímera república catalana, demuestra que el expresidente no tomó buena nota de lo que dijo el honorable Tarradellas.
Rozó el ridículo la foto que difundió en Instagram, en las primeras horas del lunes, en las que se veía el interior del palacio presidencial. Parecía que estaba en su despacho a la espera de acontecimientos, pero poco después supimos que mientras jugaba al despiste estaba emprendiendo viaje a Bruselas. Desde allí, al día siguiente, protagonizó una rueda de prensa en la que, a pesar de hablar en cuatro idiomas, no se entendió nada de lo que quería decir. Una comparecencia cargada de contradicciones y de efectos secundarios que seguramente no previó en su universo paralelo.
Buscaba internacionalizar su causa, pero ni antes ni después de su intervención ha logrado un solo apoyo para la misma. Cargó contra el autoritarismo de un presunto estado opresor que, sin embargo, ha recibido apoyos de todo el mundo para hacer cumplir la ley con la ley en la mano para reinstaurar la normalidad. Dijo que el gobierno español no persigue delitos sino ideas, cuando es la forma de lograr la idea la que está investigando la justicia. Sin reconocer su cese, se presentó como presidente en el exilio de una república al mismo tiempo que aceptaba las elecciones autonómicas convocadas por quien lo cesó. Dijo no estar huido, pero sin aclarar si volverá, ni cuándo, a pesar de que tiene cita el jueves en la Audiencia Nacional. Apeló a la resistencia civil cuando afirmó que quienes defendieron los colegios en el referéndum ilegal del 1 de octubre defenderían ahora las instituciones catalanas. Un llamamiento a ciudadanos y funcionarios que seguían en sus casas y en sus puestos de trabajo mientras él ponía tierra de por medio.
Carles Puigdemont ha tenido a lo largo del intenso mes de octubre muchas ocasiones para frenar y regresar a la realidad, pero en cada una de ellas decidió pisar el acelerador de la irrealidad. No la irrealidad de la independencia sino de la vía escogida para conseguirla. Hoy, El Periódico de Cataluña, que junto a La Vanguardia y Ara le pidió la víspera de la estrafalaria proclamación de la república que convocase elecciones para evitar males mayores, abre su edición con un elocuente titular: "President, déjelo ya". Veremos si toma nota en esta ocasión.


Fermín Bocos - El tinglado y la farsa

01.11.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

La huida a Bruselas de Carles Puigdemont en compañía de cinco de sus cómplices en el intento de golpe que les llevó a proclamar la independencia y la República de Cataluña es el corolario de una farsa.
Una impostura que desacredita la causa política a la que tantos catalanes se han dejado arrastrar. Ciudadanos que durante los años en los que estos farsantes han permanecido al frente de la "Generalitat" asumieron, por otra parte sin el menor atisbo de crítica, sus promesas aventureras. Dirigentes que olvidando que eran los representantes del Estado, con deslealtad, utilizaron el poder y los recursos políticos, económicos y mediáticos que apareja la institución para impulsar un proceso secesionista.
Retorciendo los mecanismos democráticos y con la colaboración de la presidenta del "Parlament", Carmen Forcadell, marginaron a la oposición en el trámite de aprobación de las llamadas leyes de "desconexión". Tras aquél acto delictivo vinieron otros, el pretendido referéndum del 1 de Octubre y la mencionada declaración ilegal de independencia. Todo esto ya es leche derramada. Pero sólo en términos políticos.
No en el ámbito de las responsabilidades penales. La Fiscalía ya está actuando. Con querellas presentadas contra una veintena de ex altos cargos y ex parlamentarios, entre ellos, todos los miembros del "Govern". Con Puigdemont a la cabeza. Están acusados de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos. Las penas previstas en el Código Penal son muy severas. Está en marcha la maquinaria judicial y no hay que distraerla.
Cosa diferente es el espacio de la política.
En ese registro convendría que los políticos de los partidos que defienden la Constitución aprovecharan las elecciones de Diciembre para desenmascarar a los farsantes que han estado engañando a muchos catalanes al proclamar contra el resto de España un discurso insolidario y xenófobo. Los partidarios de la secesión deberían tomar nota y revisar lo ocurrido. Los dirigentes del "proceses" les han llevado hasta el borde del precipicio, pero cuando había que asumir las consecuencias de sus actos, han huido. Un gesto de cobardía que deja al descubierto la impostura que cobijaba su discurso separatista.
Un memorial de memorial de agravios inventado. Una farsa.


Pedro Calvo Hernando - Del jueves al Burssels Press Club

01.11.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Hubo un momento -jueves, tempranito- en que el conflicto estuvo a punto de encauzarse. Pero el acoso a Puigdemont frustró enseguida la gran ilusión que se había despertado en todo el país, en prueba de que lo que la gente normal desea es una solución inteligente y pacífica. El independentismo entró de nuevo en erupción y con ellos España entera, que es la que menos pinta en esta historia, por desgracia. Luego la gran manifestación antisoberanista de Barcelona, con todos los excesos verbales y políticos imaginables y una quiebra de la seguridad en sí mismos de los independentistas.
Y enseguida llegaba el gran espectáculo del Brussels Press Club, que aclaraba, en todos los idiomas que domina el presidente cesado, cuáles eran todas las intenciones de los "sustituidos". No había petición de asilo pero sí asentamiento en la capital europea, por si acaso. Era el acto informativo más importante del año. Y era la inmediata recuperación psicológica del lado independentista. Las cosas como son.
Estamos en un momento álgido. Ya no se ahorra en amenazas, insultos e imbecilidades, cuando ya el Gobierno Rajoy había asumido las funciones de la Generalitat y sustituido a todos sus responsables. Lo de las querellas del fiscal general, que nos hacía retroceder a tiempos y regímenes muy pasados. Las oraciones de muchos españoles ya no daban abasto.
Rebelión-sedición-malversación: la trilogía de la locura, con posibles medidas cautelares, como la prisión para Puigdemont y sus colaboradores. Escándalo internacional, envenenamiento político profundo y pérdida de las esperanzas que habían sobrevivido. Todo parece que dirigido a hacer imposible para siempre el soñado acuerdo de aquella mañana de jueves.
Judicializar la política es un error, clamaba compungido el líder podemita, en un país en el que Rato y otros muchos están en la calle, razonaba Pablo, poniendo su cara de despistado. Luego lo de proteger a los corruptos con una bandera. ¿Pero es que nadie piensa que sería bueno eso de que Cataluña siga en España, con unos marcos institucionales distintos?

En los círculos en que uno transita o se mueve lo que observo es un gran desconcierto, tras la sarta de frustraciones de las últimas semanas, días u horas. Con un recrudecimiento de la historia del odio que parece dominarlo todo tras la mañana de aquel luminoso jueves, cuando pudimos comprobar que el conflicto era resoluble y que el odio era superable. Un jueves que a lo peor no vamos a volver a conocer, sepultados por los discursos amorfos, oscuros, egoistas y antihistóricos.
No olvido ni nunca olvidaré -ahora se ha recordado 40 años después- la llegada a España del gran Tarradellas, de la mano del gran Adolfo Suárez, en los comienzos de la Transición, cuando media docena de hombres elegidos por la fortuna de los dioses abrieron para España unos caminos que muchos ahora olvidan o desprecian, sin percatarse quizá del enorme error histórico que están cometiendo. Los que olvidan figuran en todos los idearios políticos. El que sepa rezar que rece, que a lo mejor es la única salida que nos van a dejar los "patriotas" de uno u otro signo.


Escaño cero - El papel de Junqueras

01.11.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Oriol Junqueras es un consumado artista del "tartufismo". De ademanes contenidos, habla lo justo en voz baja y meliflua. Es ese tipo de personas que tiran la piedra y esconden la mano, que azuzan a otros para que asuman las consecuencias de decisiones que él promueve o de las que al menos participa.
Y es que como vicepresidente de la Generalitat ha sido el "motor" de todo el disparate que se ha vivido en los últimos meses en Cataluña.
En realidad este drama comenzó a escribirlo Artur Mas, y en su desenlace además de Puigdemont y la CUP, ha ayudado de manera especial Ezquerra.
Sí, Carles Puigdemont ha dado la cara y sin duda es el principal responsable pero detrás de él ha estado Junqueras moviendo los hilos y cuidando eso sí, de que fueran otros, en primer lugar Puigdemont quién corrieran con el gasto del desafío al Estado.
En los últimos días hemos conocido distintas versiones sobre porqué Carles Puigdemont estuvo a punto de convocar elecciones el pasado viernes y finalmente no lo hizo.
Algunas de las personas que estuvieron en los aledaños de las negociaciones han ido deslizando retazos de información y curiosamente hay una coincidencia general: Puigdemont estaba casi convencido de que la mejor salida era convocar elecciones, pero Junqueras se lo impidió. ¿Que como lo hizo? Pues logrando que Carles Puigdemont se asustara al comprobar su soledad ante esa decisión. Comenzaron los "tuits" insultándole, y las gentes de Ezquerra y de la CUP le tacharon de traidor. De manera que Puigdemont no se atrevió a dar el paso porque no lo quería dar solo y Junqueras se negaba a acompañarlo.
En realidad Junqueras quiere "heredar" a Puigdemont y toda su estrategia ha ido en esa dirección.
Naturalmente si Carles Puigdemont fuera un político consistente habría tomado la decisión de convocar elecciones por más que Ezquerra y la CUP se le pusieran en frente. Pero todo hay que decirlo, tampoco a él le pedía el cuerpo convocarlas por más que casi se comprometiera con algunos de los interlocutores que intentaban convencerle de que sí lo haría.
Algunos creen ver en Oriol Junqueras una especie de Maquiavelo moderno. Yo discrepo, por más que Maquiavelo se inspirara en un rey aragonés, Fernando de Aragón, para componer el personaje de El Príncipe. Ya le gustaría a Oriol Junqueras parecerse en lo más mínimo a aquel Fernando de Aragón casado con Isabel de Castilla, que tampoco le andaba a la zaga en cuanto a maquiavelismo se refiere.
Y a quienes le describen como un "vaticanista", un tipo curil, la verdad es que para ello le "manca fineza" como diría cualquier italiano. Lo que sí es cierto es que es capaz de envolver hasta los más listos con sus ademanes sinuosos. La vicepresidente Sáenz de Santamaría es un ejemplo.
En cualquier caso en este drama que se está viviendo en Cataluña el copyright también le pertenece además de a Puigdmeont y a tantos otros a Oriol Junqueras que ya se debe de estar frotando las manos pensando que si sigue jugando bien sus cartas puede convertirse en el Muy Honorable President de la Generalitat. Salvo, claro está, que la Justicia diga lo contrario.


Carmen Tomás - El PIB sigue como un tiro

01.11.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

El INE ha confirmado que la economía española creció en el tercer trimestre un 0,8 por ciento, lo que significa que el ritmo de crecimiento sigue en los mismos niveles. De hecho, en tasa interanual, el PIB ha aumentado un 3,1 por ciento. Estas cifras obviamente se corresponden con las que hace unos días nos ofrecía la EPA de ese mismo trimestre. El ritmo de creación de empleo es prácticamente idéntico al de la economía. Una señal de que vamos por el buen camino. También se suceden otras estadísticas como la llegada de turistas, las exportaciones, el movimiento de puertos y aeropuertos, la compraventa de viviendas y otras que corroboran que, al menos de momento, la crisis catalana aún no ha hecho mella.
Sin embargo, ya nos advertía el ministro de Economía que desgraciadamente el pésimo comportamiento de muchas variables como consumo, venta de coches, reservas de hotel, bares y restaurantes, etc, sí que van a acabar impactando en las cuentas de Cataluña y en las de España y que muy probablemente lo veremos ya en este último trimestre del año. Y no sólo en crecimiento económico sino también como es lógico en puestos de trabajo. Es cierto que en los mercados parece que empieza a cundir la idea de que el estado de derecho funciona a la perfección en España y que la aplicación de la Constitución y la celebración de elecciones el 21 de diciembre van a devolver la normalidad a Cataluña. Lo estamos viendo en la bolsa, aunque es cierto que venía ya muy retrasada con relación a las otras de Europa, pero también la prima de riesgo y los intereses de la deuda.
Vamos a ver si realmente este último trimestre puede acabar mejor de lo esperado ante la rápida actuación de los partidos constitucionalistas con el gobierno a la cabeza y las peores proyecciones no se cumplen en su totalidad. Veremos si vuelve la tranquilidad, una vez que la normalidad democrática y la seguridad jurídica han vuelto a Cataluña, y los inversores vuelven a confiar en la economía española. Y, sobre todo, no se trunca la salida de la crisis después de tantos años de esfuerzo y sacrificio.


Viernes, 17 de noviembre

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