Opinión

Cataluña, aviones estrellados e incendios: ¿Tres piezas de un complot?

18.10.17 | 13:20. Archivado en Magdalena del Amo

No podría asegurar si lo que está ocurriendo estos días en España está relacionado o no, pero tiene toda la pinta. Aparentemente, son cuestiones distintas, pero es muy posible que estén unidas por un sutil hilo invisible. Investigar sobre la otra cara de los hechos es una de mis inclinaciones, que se ha ido recrudeciendo con el tiempo, a medida que fui conociendo tras bambalinas determinadas tramas que se han presentado al ciudadano como simples noticias, más o menos coherentes. Por tanto, no necesito que estimulen mi tendencia a ver a través de las paredes. Sin embargo, estos días me están llegando algunos datos curiosos, de esos que, en general, en los medios de comunicación considerados “serios” jamás se tienen en cuenta, por considerarlos delirantes. Estos apuntes se refieren al tema catalán, a los incendios y a los dos aviones estrellados, con el resultado de las muertes de sus jóvenes pilotos.

Lo de Cataluña es un despropósito. Haciendo un análisis simple, ¡cómo es posible que 43 millones de españoles estemos pendientes de 2 millones de independentistas fanáticos, que han decidido saltarse la Constitución y crear una realidad distinta, separada de España! ¡Cómo es posible que los sucesivos gobiernos –de la izquierda y de la derecha— hayan permitido que la situación llegara a estos extremos! ¡Y cómo es posible que los diferentes gobiernos hiciesen la vista gorda cuando se sabía que Pujol y Más se estaban enriqueciendo y que se educaba y desinformaba a la población a través de los centros de enseñanza y los medios de comunicación públicos! De aquellos polvos vienen estos lodos, eso sí, abonado el campo por los sembradores de caos, ajenos a Cataluña, pero presentes siempre en las zonas de conflicto, para crearlos o para alimentarlos.

El tema de Cataluña no se despacha así como así. No se trata solo de dos bandos formados por un gobierno de España que no entiende el problema catalán, y un gobierno catalán que quiere una independencia que no es posible, al menos de momento. ¿Es todo esto un conflicto llevado al extremo para propiciar un cambio de Estado a través de la reforma de la Constitución? No faltan quienes acusan a Mariano Rajoy Brey de traidor y de abrir el melón para propiciar el desmembramiento de España, y convertirla en nada. Se dice que cumple órdenes de arriba, en concreto, de la masonería, concretada en el Club Bilderberg. Se ha especulado mucho en medios no oficiales sobre la pertenencia de Mariano Rajoy a la secta o sociedad secreta –que no discreta, como les gusta llamarse— del mandil. Lo dijo, entre otros, el padre Guerra, experto en estos temas y autor del libro Religión, política y masonería. A nosotros no nos consta su militancia, pero su política es cien por cien masónica. Y con esta gente no funciona la lógica.

En estos momentos, parece que Rajoy siempre fue reacio a aplicar el artículo 155 y por eso lo ha ido retrasando, esperando la actuación de fiscales y jueces, y dando a Puigdemont varias oportunidades para restaurar la legalidad. Pero no faltan los malpensados que verían en esta dilación del presidente una estrategia para forzar la ruptura de España en taifas del siglo XXI, dirigidas por marionetas obedientes.

Pero las turbas toman la calle; “de manera pacífica”, dicen, para darnos lecciones de democracia. Presionan para recuperar a sus santos héroes, “los Jordis”, en prisión preventiva por sediciosos, a los que denominan presos políticos. La mentira es la reina y la tergiversación de las manadas de cerebro debilitado por el “MK-Ultra” de los medios públicos, en especial la TV3.

La extrema izquierda sabe mucho de calle, y es de temer. Y, por si esto fuera poco, por fuentes no oficiales sabemos que en estos momentos habría en Cataluña sionistas especialistas en tácticas de guerrilla urbana y combate callejero, llegados del centro de entrenamiento de la base militar de Zeelim, en el desierto del Néguev, cuya presencia fue detectada en el aeropuerto del Prat. Ante esto, tenemos que preguntarnos: ¿A quién pretenden entrenar? ¿A independentistas radicales para combatir en la calle si se activa el 155? Parece que nos esperan días intensos.

Me preocupa el tema de los aviones. Nada más oír la noticia pensé que era demasiada coincidencia que un Eurofighter se estrellara cuando hacía las maniobras de aproximación en la base de Los Llanos (Albacete), tras participar en el desfile de las Fuerzas Armadas, pero me rectifiqué a mí misma culpándome por buscar siempre cinco pies al gato. Enseguida me llegó el macutazo de que, posiblemente, la aeronave hubiera sido atacada por una Directed Energy Weapon, DEW (arma de energía dirigida portátil). El dispositivo se fabrica, supuestamente, en Israel y se trataría de un “prototipo evolucionado y miniaturizado basado en el Keren Barzel, de Rafael Advanced Defense Systems”. Algunos testigos informaron de un todoterreno que salió a gran velocidad tras el accidente. El motivo sería enturbiar una fecha tan señalada, que coincide además con el conflicto separatista en el que los sionistas están involucrados. Ya hemos hablado en otro lugar de la financiación de la CUP y otros grupos radicales por parte de la fundación Open Society del siniestro George Soros. ¡Es todo bastante complicado!

Pero ese mismo día nos advertían de que otros aviones Eurofighter, F-18 y los F-35 que planifica adquirir España, tendrían accidentes, porque, según algunas fuentes, los hackers roban información secreta de las aeronaves. Se trataría de hackers infiltrados, que actuarían a muy alto nivel. Pensé que esto era demasiado conspiranoico y no le di importancia, pero hoy, al oír la noticia de un nuevo accidente de un F-18 en Torrejón de Ardoz, me he puesto a temblar. Coincidentemente, el sistema de ataque fue el mismo, y por eso el piloto tampoco pudo eyectarse, al quedar inutilizado todo el sistema eléctrico.

Los incendios provocados de Galicia y otras partes de España, parece que también están dirigidos a crear caos, miedo, desolación y muerte y también tendrían conexiones masónicas. No hay que olvidar que la región gallega tiene su cáncer independentista e incluso sus grupúsculos terroristas. Viendo hoy a Pablo Podemos paseándose entre las cenizas y los cadáveres de nuestros muertos, solo apetecía vomitar. Pero, claro, hay que recordar que esta derecha nuestra fue quien nos traicionó y nos trajo a toda esta gentuza que tenemos sentada en los parlamentos.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
periodista@magdalenadelamo.com
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No te va a gustar - Algún día, Rajoy tendrá que actuar.

18.10.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Dejar las cosas en manos de los jueces tiene sus cosas buenas, como por ejemplo que ellos carguen con la responsabilidad de lo actuado; pero tiene sus cosas malas, claro, como que, con la ley en la mano, tomen decisiones que causan más daño político que el bien que aportan. La detención por la juez de la Audiencia Nacional de los "dos Jordis", el responsable de la Assemblea Nacional y el de Omnium Cultural, ha agradado, sin duda, a amplias capas de la ciudadanía. Y puede que también a la propia noción de la justicia, que es siempre evanescente y mudable, sujeta a circunstancias imprevisibles e inaprehensibles. Pero, desde luego, el encarcelamiento de ambos "agitadores sociales" está destinado a provocar disturbios sin cuento en las calles y en las conciencias de Cataluña, que ya se sabe que se rigen por criterios distintos a los del resto de los españoles.
Ignoro si el insensato Puigdemont y sus aún más enloquecidos asesores y "coaccionadores" harán ahora sonar (más aún, quiero decir) los clarines de guerra. Una guerra que están destinados a perder los independentistas, pero que sin duda dejará muertos entre los vencedores, en el campo de batalla. Nadie gana en las contiendas, porque los vencidos se recuperan de las heridas y vuelven a la carga si no han sido, además, convencidos. Y lo que escucho en las calles de Barcelona -no quiero ni pensar en otras localidades más arriscadas y monolíticas- me tranquiliza muy poco al respecto, la verdad: oigo hablar de "presos políticos", de "jueces vendidos al Ejecutivo" y de que "no nos rendiremos". Mal lenguaje y peor concepto cuando no se respeta la separación de poderes, cuando se instaura la inseguridad jurídica y cuando la Justicia deja de ser un valladar y se convierte más bien en gasolina para los incendios.
Pienso que habría que tomar nuevos derroteros. Sé que hay que hacer cumplir la ley, pero si eso fuese siempre así y la Justicia fuese igual para todos ¿cómo explicar la impunidad hasta ahora del jefe de los sediciosos, es decir, el molt honorable Puigdemont y sus más inmediatos colaboradores? Y conste que no quiero la encarcelación de nadie, sino, más bien, la excarcelación de los dos agitadores de las masas. Y que prevalezca el diálogo en torno a lo posible, es decir, no en torno a lo imposible, que es la independencia unilateral de Cataluña. Pero pretender que prevalezca el "palo" sobre "la zanahoria" es también, pienso, ya del todo imposible.
Me encantaría, a fuer de periodista, poder leer en el cerebro de Rajoy estos días. Pero sospecho que sabe que algo diferente a lo que viene haciendo tendrá que hacer. No comparto las acusaciones de perezoso que a veces se lanzan contra el inquilino de La Moncloa; pero sí pienso que podría hacer mucho más, un esfuerzo por encontrarse con los que ya sé que son unos perfectos irresponsables e insensatos, pero que, lamentablemente, ahí están. Tiene que volver a tomar personalmente el timón Rajoy, dejando de escudarse en el Judicial y en el Legislativo -si hay negociación, que sea en el Parlamento nacional, dicen. Y creo que no es así: tiene que ser en La Moncloa; hay que abrir nuevamente el palacio presidencial a otros que no sean Sánchez y Rivera solamente--.
Comprendo perfectamente que Rajoy no es el principal culpable de la situación, ni mucho menos; creo que, hasta cierto punto, ha tenido una actuación modélica en algunos momentos, en los que ha sabido, al menos, mantener la calma. Pero hay que cambiar de velocidad y quizá también de rumbo. No es el momento -solamente- del rigor judicial, sino el de las ideas e iniciativas nuevas. Puigdemont ha perdido; Rajoy tiene que saber ganar sin hacernos perder a nosotros, comenzando por los catalanes.


Más que palabras - Patria

18.10.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

He tenido el gran honor de formar parte del jurado que ha otorgado a Patria de Fernando Aramburu el Premio Nacional de Narrativa 2017. Fui en representación de la FAPE (Federacion de Asociaciones de Periodistas de España) y sólo puedo agradecer a mis colegas que me dieran la oportunidad de vivir, desde dentro en primera persona esta experiencia, por lo que es y por lo que representa. Patria era mi opción, así que ¡miel sobre hojuelas!. El libro me lo regaló nada más publicarse un colega periodista, César García, con motivo de mi cumpleaños y me lo leí de un tirón como quien se mimetiza con una trama, con la que está familiarizada, que le es cercana porque forma parte de su generación y de la historia reciente.
En el jurado pusimos en valor "la profundidad psicológica de los personajes, la tensión narrativa y la integración de los puntos de vista, así como la voluntad de escribir una novela global sobre unos años convulsos en el País vasco", pero en el ambiente inevitablemente sobrevolaba el momento político que vive España y un deseo de que las historias cainitas que tanto daño o a nuestro país no se repitan. Cuando en su momento leí el libro escribí un artículo donde recogía las críticas que había recibido, algunas de las cuales hice y hago mías, "Patria es, sobre todo, una gran y meditada novela. Pero la tradición del género lleva incluida la virtud de explicar a sus contemporáneos algo del mundo que les ha tocado vivir, o que forma parte de su herencia: amalgama, evocación y análisis. Lo hicieron los Episodios Nacionales, de Galdós, justo cuando hacía falta recordar y suturar discordias civiles, y lo hizo Guerra y Paz, de Tolstói, cuando corría riesgo de olvido el origen de la Rusia moderna. Lo mismo están logrando ahora las novelas de Fernando Aramburu", añadía.
Ayer cuando se hizo público el nombre de la obra y el premiado, mi querido amigo Juan Cruz escribía en El País: "Cuando lo buscaron para decirle que había ganado el Premio Nacional de Narrativa, Fernando Aramburu (San Sebastián 1959) andaba paseando con su perra Luna en Hannover, la ciudad alemana adonde se fue enamorado hace veinte años. A Luna la llamó así su hija menor y ahora está delicada de una pata, tanto que el autor de Patria, la novela publicada por Tusquets con la que ha alcanzado este galardón, en lugar de pasearla, tiene que llevarla en brazos. Por eso no estaba en casa y tuvo que esperar más de la cuenta hasta saber que, casi por unanimidad, este libro que ya premiaron la crítica, el jurado del Umbral al libro del año, la prensa internacional e incluso el medio audiovisual (será la primera serie de HBO España), lo ha distinguido el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Patria es la historia metafórica de los años más oscuros de Euskadi, un libro centrado en un lugar simbólico de todos los sitios que sufrieron esas décadas de dolor. Con un estilo que prolonga Los peces de la amargura (2006), su libro de relatos sobre el mismo asunto, Aramburu aborda las raíces en las que se asientan el odio y la maldad sembradas por ETA como factor principal de las desgracias de cuya realidad se nutre esta importante ficción.
Aramburu, que narra con la precisión que habla ("¡soy de Donosti!"), dedicó más tiempo este mediodía a dolerse de la salud de su perra que a comentar el galardón. En su novela está esa precisión camusiana que la crítica reconoce en su estilo. Es difícil imaginar que cambie con los premios. Así que recibió la noticia, la celebró como algo grande y se alegró también por los libreros y por sus editores".
Después de esto que relata la pluma maestra de Juan no hay más que añadir, salvo que hay obras reparadoras que cuando las lees palpas claramente que el odio engendra odio y que no hay nada que justifique el miedo o el tiro en la nuca. Enhorabuena al autor y gracias por el sosiego que me da leerle.


Escaño cero - Entre las sombras

18.10.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

A pesar de las bravuconerías de Puigdemont, Junqueras y compañía, a pesar de que el Presidente de la Generalitat no ha contestado al requerimiento del Gobierno sobre si ha declarado o no la independencia, lo cierto es que desde hace algún tiempo se suceden las "tomas de contacto" y conversaciones" entre Madrid y Barcelona. Es decir, entre personas que cuentan con el visto bueno del Gobierno y personas de los aledaños de Puigdemont. El objetivo no es otro por parte del Gobierno que intentar evitar el consabido choque de trenes.
Naturalmente esta "toma de contactos" que es habitual en todas las crisis políticas, se hace siempre con la mayor de las reservas.
Lo que no significa que se llegue a buen puerto. A veces por falta de tiempo, en otras porque resulta difícil desandar caminos, o simplemente por falta real de voluntad.
Pero por lo que me cuentan Mariano Rajoy ha querido abrir paso a una salida para la endiablada crisis que vivimos en España. Como si el propio presidente sintiera vértigo ante el artículo 155 de la Constitución.
En todo caso son loables los intentos de intentar parar el choque de trenes y lo cierto es que Mariano Rajoy está procurando agotar todas las posibilidades antes de tener que aplicar el artículo 155 de la Constitución.
La cuestión de fondo es que primero Artur Mas y después Carles Puigdemont azuzados por el sibilino y curil Oriol Junqueras, han colocado a Cataluña al borde del abismo y sobre todo han provocado una ruptura de la sociedad catalana. Hay disenso en las familias, entre amigos, conocidos, entre compañeros de trabajo. Y lo peor es el fanatismo que anida en las filas independentistas en las que se hacen "listas" señalando a los que no quieren la ruptura con España.
Ese clima de señalar al "otro", de convertirle en enemigo, está pudriendo la convivencia en la sociedad catalana donde la razón ya ha sido sustituida por las emociones.
Y junto a la razón los nacionalistas también han pretendido sustituir el Estado de Derecho.
Ahora hay quienes critican la decisión de la Audiencia Nacional de encarcelar a los líderes de la ANC y de Omnium, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Y alegan que los problemas políticos no se pueden resolver en los tribunales.
Y me pregunto yo si en nombre de la política vale todo. Es decir si en nombre de la política uno puede quebrantar las leyes, saltarse el Estado de Derecho, llamar a la sedición, etc, etc, etc.
Si en nombre de la política vale todo entonces tendríamos dos clases de ciudadanos, los políticos y los demás.
Los señores Sánchez y Cuixart están en su derecho en defender sus ideas, en defender la independencia de Cataluña pero siempre dentro de la ley. Si se saltan la ley entonces tienen que responder ante la ley.
Lo que resulta extraño es que Miquel Iceta se haya mostrado crítico con la decisión de la Audiencia Nacional.
"Hay que dar una salida a Puigdemont" escucho decir a algunas de esas personas que se mueven entre bambalinas en este gran drama al que estamos asistiendo.
¿Una salida? Pregunto. ¿Una salida a quién ha encabezado un golpe sedicioso, a quién ha quebrado la convivencia entre sus conciudadanos, a quién de un plumazo ha querido cargarse el Estado de Derecho?. Y me responden que sí, que siendo todo esto verdad, aún así hay que poner paños calientes para evitar males mayores.
Pero me parece a mi que ya se ha dado más que una salida airosa al aceptar el Gobierno la propuesta de Pedro Sánchez de poner en marcha en el Congreso una comisión de estudio sobre una reforma de la Constitución. No hay más salida que la que marca la Ley. Vamos, digo yo.


Fermín Bocos - Un video muy sospechoso

18.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

"Help Catalonia. Save Europe". Bajo este título, la organización secesionista Òmnium Cultural ha publicado en Youtube un video con el que piden ayuda para su causa. Piden ayuda y lo hacen en inglés.
El video no tendría más comentario de no ser porque se trata de una réplica de otro que hizo fortuna en Red en ocasión de la revuelta organizada por grupos nacionalistas en Ucrania en 2014 que culminó con la caída del gobierno electo de aquél país. El video ("I am a Ukranian") narraba las sentadas y posteriores enfrentamientos entre la policía y los manifestantes acampados en el Maidan de Kiev, la plaza de la Independencia, y estaba protagonizado por una joven que hablaba a cámara en un inglés muy fluido. Se llamaba Yulia Marushevska y se hizo muy popular.
Al convertirse en viral trascendió la historia del video. No había sido ni mucho menos espontáneo. Había sido rodado por un cámara inglés (Graham Mitchell) y detrás estaba Ben Moses un productor norteamericano famoso.
Estaba claro que el video era un encargo. En su día se publicó que la revuelta que acabó con el Gobierno electo de Ucrania había contado con el apoyo de una fundación dirigida por Georges Soros, el financiero nacido en Hungría y nacionalizado estadounidense que en los años 90 del pasado siglo saltó a la fama por haber doblado la mano al Banco de Inglaterra, provocando un roto de más de 3.000 millones de libras en una maniobra especulativa que le hizo ganar 1.000 millones de dólares de los de entonces.
Esta historia y la de la implicación de Soros en la revuelta de Ucrania está al alcance de cualquiera que quiera consultarla en Internet.
Tras el video, Yulia fue contratada para dar una serie de conferencias en diversas universidades europeas. También fue entrevistada por varias cadenas de televisión norteamericanas. Es opinión de expertos en comunicación que el video del "Maidan" hizo más por la causa de los insurrectos ucranianos que todos los discursos de sus líderes.
Encabezados por Alemania y los EE.UU. la mayor parte de los países europeos acabaron reconociendo al nuevo gobierno de Ucrania (surgido de un golpe de fuerza). Después vino la guerra por Crimea con las fuerzas ucranianas del Este cuya causa apoya Rusia.
Me gustaría creer que lo del video de Òmnium Cultural (réplica del "Maidan") es pura casualidad. Un simple plagio y no el fruto de la larga mano de gentes ajenas y poderosas interesadas en desestabilizar España.


Carmen Tomás - Cambio de previsiones económicas

18.10.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

El pulso independentista no amaina y las consecuencias en la economía ya están aquí. El gobierno ha prorrogado los Presupuestos Generales del Estado y ha modificado a la baja las previsiones tanto de crecimiento, déficit público, como de empleo para 2018. El plan presupuestario enviado a la Comisión Europea, el gobierno prevé que el PIB crecerá un 2,3 por ciento, tres décimas menos de lo previsto inicialmente como consecuencia de una menor inversión y un retraimiento del consumo. De hecho, la demanda nacional pasa de aportar al crecimiento un 1,8 por ciento en lugar del 2,2 por ciento que estaba previsto. Lógicamente, el paro descenderá a menor ritmo, poco, pero se crearán 78.000 puestos de trabajo menos. El ejecutivo justifica este peor escenario por el impacto negativo que ya está teniendo la actual situación política en Cataluña.
Hace ya mucho tiempo que el gobierno de la Generalidad no gestiona, no toma ninguna medida para favorecer a los ciudadanos. Hace meses, por no decir años, que el gobierno catalán y sus socios están a la ruptura de España. Cierto que en las últimas semanas es cuando se ha recrudecido su desafío. De hecho, a primeros de septiembre, cuando absolutamente al margen de todas las leyes y el propio Estatuto, dieron un golpe a la democracia en el Parlamento. A partir de ahí, la incertidumbre ha ido a más y no sólo decenas de empresas han decidido sacar sus sedes de Cataluña (las penúltimas Pastas Gallo o Cordoniu) sino que bancos extranjeros, analistas y agencias de calificación han emitido informes plasmando su preocupación por el impacto que esta situación puede tener en la economía catalana, pero sobre todo española. Impacto que ya se ha visto en la inversión, las ventas del comercio, las reservas turísticas en Cataluña y que como acabamos de comentar va a tener en el crecimiento y el empleo a nivel nacional.
Estamos a pocas horas de que termine el último plazo dado por el gobierno a Puigdemont para que vuelva a la legalidad. Desgraciadamente en ningún caso va a volver pronto la normalidad, pero sí sería bueno que al menos la incertidumbre termine con una contundente respuesta del gobierno de la nación aplicando la ley.


Pedro Calvo Hernando - Ni Rajoy ni Puigdemont

18.10.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Solo los incendios de Galicia han sido la única causa que ha motivado salir un rato del monotema del independentismo, lo cual es triste pues la vida del país entero es mucho más compleja que esta situación que copa las preocupaciones de los últimos meses. Si no se encuentra rápidamente una salida de verdad, es seguro que tendremos que lamentarlo luego durante años. Ni Rajoy y Puigdemont ni los mundos que representan son de momento capaces de resolver el gravísimo problema. Y la opinión pública se encuentra demasiado dividida como para que quepa una solución a corto plazo.
Los lamentables hechos de la prisión de varias personalidades del mundo independentista entrañan una grave dificultad añadida en el espectro de los motivos no ya de zozobra sino incluso de desesperación. Parece como si todos hubiéramos perdido el norte y nos hubiésemos sumido en un mundo sin futuro. Es urgentísimo salir de este infierno que nos puede llevar a todos por delante.
Es inútil y contraproducente la dialéctica desencadenada empezando por la clase política, que ha retrocedido años en sus percepciones, contando desde la Transición y la salida de la dictadura franquista, siendo demencial que ahora no seamos capaces de una operación parecida cuando el problema de hoy no es tan difícil de resolver como los de entonces. Y nadie nos da una explicación satisfactoria de los porqués del actual drama y de la incapacidad colectiva de encontrar unos caminos de salida. Aunque muchos aseguren que no es necesaria una mediación, pienso que esta se ha convertido en imprescindible, pues podemos ir dando por agotados los intentos de solución desde las acciones aisladas de las partes contendientes.
Si no lo hacemos así, hay que dar por seguro el envenenamiento global del drama de España y de Cataluña, lo que nos situaría en el peor escenario patrio desde la guerra y la dictadura de Franco. Hablo de la urgencia absoluta de sentarse alrededor de una mesa sin prejuicios ni engaños y empujar hacia las soluciones. Si no lo hacemos con urgencia, pasará la oportunidad, que considero todavía viva. Y empezar por no meter a nadie en la cárcel, por cumplir todo el mundo con la ley y por mostrar un amor más grande y más sincero por la Patria, en vez de cacarear un amor hacia ella que a veces parece inexistente. Y perdón si se me ha escapado alguna brusquedad.


Jueves, 23 de noviembre

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