Opinión

Conspiraciones contra la humanidad. La agenda de los amos del mundo.

17.10.17 | 12:30. Archivado en Magdalena del Amo

Una carátula negra con letras blancas, un tablero de ajedrez y una mano abierta con el ojo masónico inscrito en el triángulo, es la puerta de acceso a los diversos flecos de un plan siniestro que los diseñadores de la sociedad nos han preparado. El título del libro, “Conspiraciones contra la humanidad”, y su subtítulo, “La agenda de los amos del mundo”, deja al descubierto varias tramas que afectan a la sociedad en varios ámbitos, sin que esta sospeche que desde ciertas cúpulas de poder se está atentando contra su economía, su ocio, su educación, su convivencia, su salud y su futuro.

Llevamos varios años sobre la pista de algunos de los puntos expuestos en el libro. Estas páginas son el resultado de esta búsqueda de respuestas ante cosas que no encajan, mentiras diseñadas, manipulaciones, tramas y complots. Y aquí entramos de lleno en el mundo de la conpiranoia, es decir, de los que desconfían de casi todo y afirman que casi nada es lo que parece. Estos expertos en ver más allá de lo aparente, son catalogados como conspiranoicos, vocablo que puede utilizarse de manera despectiva, y lo contrario. Pero antes de seguir, nos gustaría dedicar unas palabras a lo que se ha dado en llamar “teoría de la conspiración”. Algunas fuentes la definen como la “tentativa de explicar un acontecimiento o una cadena de acontecimientos, sucedidos o todavía por suceder, ya sea percibidos o reales, comúnmente de importancia política, social, económica o histórica, por medio de la existencia de un grupo secreto muy poderoso, extenso, de larga duración y, generalmente, malintencionado. La hipótesis general de las teorías conspirativas es que sucesos importantes en la historia han sido controlados por manipuladores que organizan los acontecimientos con motivos nefastos tras bambalinas”. La teoría de la conspiración representa algo peyorativo, y exenta de la justificación epistémica que toda explicación requiere, simples elucubraciones de personas que se alejan de la realidad en la interpretación de ciertos hechos de relevancia presentados por el sistema.

Las conspiraciones y los complots siempre han existido a lo largo de la historia, pero también es cierto que al pueblo se le suele dar una explicación alejada de la verdad, divulgada –o incluso fabricada— por la prensa del momento y los denominados historiadores y portavoces oficiales.

En el libro se habla de los colaboradores del sistema y los grupos de presión en el cambio social; del control de la población; de la manipulación a través de los mensajes subliminales y de la música; de las grandes agencias creadoras de la opinión pública; del cambio climático provocado; de la geoingeniería y sus tecnologías; del control del clima como arma de guerra; de los chemtrails; de la corrupta ONU y sus organismos internacionales; de la industria farmacéutica y la agroquímica; del gran negocio de la enfermedad; de la persecución a los médicos que utilizan tratamientos alternativos para curar el cáncer; de los efectos nocivos de algunas vacunas; de Monsanto; de los transgénicos; del Códex Alimentarius; de las plantas prohibidas; de los inventos que no salen adelante; de los falsos filántropos, como Rockefeller o Gates; de las falsas banderas; del sexo como estrategia de manipulación; de la ideología de género; de la LGTB al servicio del sistema; de la hipersexualización de la infancia; del Plan Kalergi; del multiculturalismo promovido por la élite; de la estrategia del miedo y de la islamización de Europa.

Se nos ha preguntado si en el libro tratamos todas las conspiraciones contra la humanidad. La respuesta es no. Algunas, relacionadas con rituales satánicos, vídeos snuff, pedofilia y tráfico de personas hemos preferido no ponerlas por escrito, porque los datos son extremadamente duros y podrían herir la sensibilidad de algunos lectores. Los capítulos que ocupan las 344 páginas son más que suficientes para demostrar que estamos en manos de psicópatas enemigos de la humanidad. Hay que conocer el trasfondo de sus estrategias para empezar a combatirlas. El número de personas dispuestas a combatir la mentira va in crescendo, pero hacen falta más para formar un ejército; un ejército de soldados adultos e informados que han descubierto las claves del enemigo y empuñan las armas de la verdad. Solo así podremos vencerlo. Mientras la sociedad siga aletargada, creyendo a pies juntillas las mentiras del sistema y siguiendo sus consignas, no habrá esperanza para el ser humano, a merced de los locos que rigen el mundo.

___________________
Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
periodista@magdalenadelamo.com
Suscripción gratuita
.


Para los fiscales sí es declaración unilateral de independencia.

17.10.17 | 12:00. Archivado en Magdalena del Amo

Yo no soy mucho de banderas, aunque la actualidad de los últimos días, por pura dignidad y en defensa propia, haya hecho aflorar mi instinto patriótico. En este momento, mis intereses son otros muy distintos al juego de la política, en el que, por desgracia, no siempre juegan ni los mejores ni los más honrados.

A los que defendemos la unidad de España, el sainete de esta tarde en el parlamento catalán, nos dejó apesadumbrados e impotentes. Yo no veo que Puigdemont haya dado marcha atrás, como leo en los titulares de la prensa. Continuando con su estrategia chantajista, declaró la independencia y suspendió sus efectos inmediatos para emprender un diálogo y “llegar a una solución acordada”. Después, fuera del pleno, los diputados independentistas proclamaron “la república catalana como Estado independiente y soberano”. Se ve que para ellos la política es puro teatro. A mí me pareció todo un acto de cinismo, una puesta en escena para maquillar su imagen internacional, un despropósito, una tomadura de pelo, una burla a la ley, a la Constitución y a todos los españoles. El pulso al Estado continúa. Y las consecuencias de su acto de sedición también. El Gobierno aún no tiene claro qué hacer, pero una gran mayoría de españoles queremos que se haga justicia y se pongan las cosas en su sitio y, ya de paso, se aproveche para enmendar muchos disparates que se llevan cometiendo en Cataluña desde hace treinta años.

A nadie le gusta ver a los geos controlando multitudes, ni a los tanques del Ejército en la Diagonal, pero tampoco es agradable ver las hordas de insurrectos subvirtiendo el orden, y a los tractores desafiantes impidiendo el paso de los que velan por nuestra seguridad.

En medio de tanta confusión, parece que la justicia está haciendo bien su trabajo. Las tres principales asociaciones de fiscales –Unión Progresista de Fiscales, Asociación de Fiscales y Asociación Profesional e Independiente de Fiscales— consideran que se trató de una “declaración unilateral de independencia de Cataluña” y aseguran que “se ha consumado tristemente el golpe al Estado de Derecho y al régimen de libertades de todos los ciudadanos”.

Esta declaración nos reconcilia con el sentido común y nos aporta un rayo de esperanza. Esperemos que los políticos no lo estropeen.

___________________
Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
periodista@magdalenadelamo.com
Suscripción gratuita
.


El rincón del soneto - INDEPENDENCIA ESTREÑIDA

17.10.17 | 12:00. Archivado en Salvador Freixedo


INDEPENDENCIA ESTREÑIDA

Puigdemont declaró la independencia
pero es una independencia estreñida,
pues no la tenían bien digerida
y hay que empujarla con mucha potencia.

Tanta retención produce dolencia
pues lleva muchos años constreñida,
y es casi dolorosa la salida
y requiere gran dosis de paciencia.

La secesión con tanto estreñimiento
se ha convertido ya en cosa muy fea,
y a la gente le causa desaliento

porque se temen que acabe en diarrea.
Por favor, Puigdemont, tómate una purga
y no molestes más con esta murga.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
freixedo.autor@laregladeoroediciones.com
Suscripción gratuita


El rincón del soneto - EN LA DESVENTURADA CATALUÑA

17.10.17 | 10:30. Archivado en Salvador Freixedo


EN LA DESVENTURADA CATALUÑA

En la desventurada Cataluña
ya no existen las corridas de toros,
y los bancos se llevan sus tesoros,
y eso a Junqueras mucho lo enfurruña.

Puigdemont metió mucho la pezuña,
y con la secesión todos son lloros;
solo falta que les lleguen más moros
y que haya epidemia de chicunguña.

En ABC el periodista Gistau
escribió y ha dejado muy tocada
a la inculta y catastrófica Colau.

Y para terminar la charlotada,
ahora resulta que los del Palau
están limpios pues no robaron nada.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
freixedo.autor@laregladeoroediciones.com
Suscripción gratuita


Antonio Casado - El PSOE, con el Gobierno

17.10.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Es reconfortante comprobar que el Gobierno y el PSOE hablan con una sola voz frente a un desafío independentista que, por desgracia para sus promotores, va camino de convertirse en un nuevo e histórico fracaso.
La posición de Ferraz se ha hecho nítida, inequívoca, de apoyo al Gobierno en las medidas que aún pueda tomar a partir del jueves que viene, cuando se cumpla el ultimátum de Moncloa sobre la vuelta a la legalidad de quienes la abandonaron con la absurda pretensión de crear una fuente de soberanía distinta a la contenida en el marco constitucional.
Creo que habíamos sido injustos con Pedro Sánchez cuando le reprochábamos los peros añadidos a su alineamiento con el Gobierno en defensa de la Constitución. Esos peros han desaparecido cuando el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se ha permitido pasarse por el arco del triunfo, con una nueva larga cambiada, el doble emplazamiento del Gobierno (lunes 16 para decir si está declarada la independencia y jueves 19 para volver a la legalidad). Tampoco puede ignorarse que la firmeza socialista asociada a la de Moncloa es condición previa a la complicidad de Rajoy con la propuesta de reforma constitucional formulada por Pedro Sánchez. Una propuesta que sitúa al PSOE en la centralidad y, en oportunas palabras de Miquel Iceta, convierte lo convierte aquí y ahora en "el partido refugio". Esta solidez del PSOE en la remada conjunta del constitucionalismo en defensa del Estado es una de las causas que han convertido en irrelevantes las noticias políticas y judiciales del lunes. Descontado ya el fracaso del "proces", ya deja de ser relevante que a Trapero le metan en la cárcel o no. Y nadie se toma en serio ya la respuesta de Puigdemont al ultimátum de Moncloa, que sigue reclamando absurdamente la cooperación dialogada del Estado en una voladura dialogada del mismo.
En cualquier caso, la firmeza de la postura socialista solo es uno de los elementos que han contribuido al fracaso de esta intentona golpista del nacionalismo catalán. Los otros están muy claros. A saber: aislamiento internacional, fractura del bloque independentista y fuga del poder económico. Todo eso ha conspirado contra las absurdas esperanzas de Puigdemont a cuantos creyeron que Cataluña podía convertirse a estas alturas en una unidad de destino en lo universal.


Escaño cero - Una noticia inquietante

17.10.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

El resultado de las elecciones en Austria viene a afianzar que el fantasma del nacionalismo y del populismo puede desbaratar la Europa que con tanto esfuerzo se ha ido construyendo en las últimas décadas.
El problema no es que haya ganado el conservador ÖVP, sino que le pisa los talones nada menos que el FPÖ, mal llamado partido de la Libertad puesto que tras ese nombre se esconde una formación de nacionalismo xenófobo y excluyente. Por decirlo claramente la ultraderecha esta ocupando un espacio cada vez mayor en la política austriaca mientras que la socialdemocracia retrocede.
Solo hace unos meses que por un puñado de votos gano la presidencia Alexander Van der Bellen frente al candidato de la FPÖ.
En estas elecciones legislativas, Austria sigue la estela de lo que viene sucediendo en el resto de Europa que no es otra cosa que el que la evidencia de la crisis de la socialdemocracia y el retroceso de los partidos conservadores clásicos. Ahí están los resultado recientes en Alemania y antes en Francia.
De manera que las urnas confirman que Austria esta girando a la derecha ya que más del cincuenta y cinco por ciento de los electores han votado por opciones de derecha y no solo porque hayan ganado los conservadores del ÖVP, sino porque la ultraderecha se ha convertido en una fuerza determinante. Y a la pregunta de quién vota a la FPÖ, la respuesta, la triste respuesta, es que sus votantes se nutren de trabajadores y clases medias. Es decir es el mismo perfil de votantes que en Francia y Alemania han votado a los partidos ultraderechistas.
La emigración ha sido uno de los ejes de la campaña electoral en Austria donde en los últimos tiempos han acogido a más de ciento cincuenta mil refugiados y donde viven setecientos mil musulmanes.
El que será nuevo canciller, el joven político conservador Sebastián Kurz, hasta ahora ministro de Exteriores, es un firme defensor de cerrar las fronteras y revisar los beneficios del Estado de Bienestar para con los extranjeros.
Precisamente las desavenencias, sobre todo a cuenta de la inmigración, entre conservadores y socialdemócratas que gobernaban en coalición, es lo que ha dado paso a estas elecciones. Ahora está por ver si Sebastián Kurz reedita el pacto con la socialdemocracia para gobernar Austria o si por el contrario prefiere como aliados a los ultraderechistas del FPÖ.
Poco a poco los partidos ultraderechistas y los populistas-nacionalistas están siendo depositarios de la confianza de sectores de la sociedad que se sienten defraudados con los partidos tradicionales. Y esto es lisa y llanamente muy peligroso. Me pregunto si en el seno de la UE se plantean hacer algo para poner coto a ese fantasma indeseado.


Cayetano González - Marear la perdiz

17.10.17 | 08:42. Archivado en Cayetano González


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Tal y como era previsible, el Presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, no ha contestado ni con un "si" ni con un "no" el requerimiento que la pasada semana le envió el Presidente del Gobierno para que contestara de forma clara y con un monosílabo, si él o alguna autoridad de la Generalitat habían declarado la independencia de Cataluña del resto de España. Muy al contrario, Puigdemont ha aprovechado su misiva a Rajoy para plantearle que se abra una vía de diálogo, al mismo tiempo que le pide que cesen las medidas que él califica como represivas sobre su Comunidad Autónoma.
Estamos ante un auténtico "juego de trileros". El Molt Honorable Puigdemont está haciendo un auténtico papelón, porque después de haber llevado a Cataluña, a sus Instituciones, a la sociedad catalana hasta el borde del abismo, desde el pasado martes le ha entrado un cierto vértigo, lo que le ha llevado a echar un poco, sólo un poco, el freno de mano. Pero su postura ni contenta a los suyos, ni tampoco a los demás. Los independentistas han sufrido un desencanto tras la intervención del Presidente de la Generalitat en el Parlamento, declarando de forma sui géneris la independencia para proponer ocho segundos después su suspensión.
Eso sí, para contentar a los desencantados, firmó, junto a los 72 diputados de Juntos por el Si y la CUP, un papel, una especie de contrato de adhesión a la República de Cataluña en una sala de Parlamento, lo cual tiene un valor político pero no jurídico.
La respuesta del Gobierno de la Nación a la carta de Puigdemont tampoco es para tirar cohetes. No se entiende muy bien que cuando destacados miembros del ejecutivo y del PP han dicho literalmente que estamos ante un "golpe de Estado", este no se pare de manera inmediata y contundente con los instrumentos que tiene el Estado de Derecho. En ese sentido cuesta entender por qué se ha dado un segundo plazo a los golpistas, que expira el próximo jueves a las 10 de la mañana, para que desistan de su actitud. ¿Alguien se imagina al expresidente Suárez o al Teniente General Gutiérrez Mellado dando ese tipo de plazos a Tejero o a Milans del Bosch el 23-F de 1981 para que desistieran de su intento de golpe de Estado?

La sociedad española ha demostrado en estas últimas semanas, saliendo a la calle o colocando de forma espontánea y natural la bandera de España en los balcones, un cierto hartazgo y una exigencia a los responsables políticos para que pongan fin a la locura independentista impulsada por los Puigdemont, Junqueras y Forcadell de turno. Si Rajoy, Sáenz de Santamaría o Pedro Sánchez no son conscientes de ese hartazgo y no están a la altura de la exigencia ciudadana será su problema y muy probablemente lo pagarán en las próximas convocatorias electorales.


Rafael Torres - El infierno

17.10.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

En tanto los animales silvestres de las tupidas fragas huían despavoridos hacia ninguna parte, pues todo era fuego, los vecinos de las parroquias amenazadas liberaban a los domésticos de sus cuadras. Todo era fuego. Durante la tarde del domingo, enormes columnas de humo denso se elevaban desde allá donde se mirase, pero al caer la noche, la noche tórrida y seca de un otoño demente, una descomunal bóveda roja, ardiente, suplantó a las estrellas del cielo de Galicia, y al propio cielo.
Los vientos huracanados y cambiantes, las altas temperaturas y la extrema sequedad de la atmósfera y del terreno pusieron a los pirómanos la miel en los labios y el chisquero entre los dedos. Fueran éstos, los incendiarios, o las llamas que habían saltado el Miño procedentes del abrasado Portugal, o más bien la combinación fatal de todo ello, lo único cierto en la noche del caos era que el infierno se había desplomado sobre la franja atlántica de la Península Ibérica. Eso era lo único cierto, y el resto, confusión.
Las copas de los pinos estallaban al menor roce de una pavesa candente, los aviones vacilaban el rumbo entre la humareda, los monjes del monasterio de Oseira eran evacuados a la luz de los resplandores, las lenguas de fuego amenazaban hospitales, gasolineras, colegios, aldeas, y la ciudad de Vigo veía arder su castro, sus arrabales y los montes circundantes. Saliera la población a la calle en busca de arrimo o de cuadrilla a la que ayudar con cubos y baldes, o se quedara en casa cual recomendaban las autoridades, las gargantas y los bronquios no podían trasegar tanto humo. Todo era fuego. Y humo.
En España todo el mundo se olvidó de Puigdemont y de la sandez que su desatentado caletre urdía para propinársela a sus semejantes el lunes por la mañana. Este infierno de Galicia, de Portugal, de Asturias, era un infierno de verdad, un infierno devastador, homicida, terrorífico, real, nada que ver con el infierno artificial y pueril desatado por unos burgueses cursis, retorcidos y, al parecer, ociosos. El infierno visitó anoche Galicia, y se ha quedado, ha dejado su presencia en las vidas segadas y en los bosques muertos.


Fermín Bocos - Pase lo que pase

17.10.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


El presidente de la "Generalitat", Carles Puigdemont, no da marcha atrás. En la carta de respuesta al requerimiento del Gobierno de España mantiene lo dicho en el "Parlament" cuando dijo que proclamaba la independencia de Cataluña asumiendo el resultado del referéndum (ilegal y sin recuento ni resultado verificable) celebrado el 1 de Octubre. Lo dice envuelto en el ropaje del argumentario victimista de los secesionistas, pero lo dice.
Nada, pues, volverá a ser igual porque el insensato proceso secesionista impulsado por dirigentes políticos aventureros, urgidos algunos de ellos por clausurar sus responsabilidades en diversos casos de corrupción -sería el caso Artur Mas y demás responsables de la hoy desaparecida Convergencia- aboca a la suspensión de parte de la autonomía de Cataluña. Con la frustración añadida que comportará semejante medida.
Nos dejan una sociedad catalana fracturada. Con ciudadanos que desconfían unos de otros. La levadura de futuros enfrentamientos. Será tarea de titanes (que no se avizoran por ningún lado ni en Barcelona ni en Madrid), recomponer el sutil tejido de la normalidad, el que teje los afectos, el que deja la política a las puertas de las casas y no emponzoña las relaciones familiares. No se ven por ninguna parte estadistas; políticos capaces de pensar en las próximas generaciones, no en las siguientes elecciones. A los efectos de recomponer la lealtad institucional traicionada necesitaríamos gigantes, pero ni están ni se les espera. Ningún parecido con los políticos que hoy tenemos en nómina. Lo que ha pasado durante estos últimos seis o siete años en Cataluña es muy grave.
La deslealtad de los representantes del Estado en aquella comunidad se ha contagiado a una parte de los ciudadanos. Puede que no rebasen la mitad del censo, pero son legión quienes seducidos por el mantra del "derecho a decidir" han llegado a creer que es legítimo saltarse las leyes y que hacerlo no tiene consecuencias .No hay precedentes de un movimiento de insumisión fechado en una región perteneciente a un país regido por una Constitución democráticamente aprobada por esos mismos ciudadanos hace apenas cuarenta años.
El daño ya está hecho y volver a la normalidad, instaurar de nuevo las ilusiones e inquietudes de la vida de cada uno, el vivir confiado de la vida cotidiana, llevará tiempo. Años. Tal vez décadas, porque es mucho el daño y es abundante la cosecha de fanáticos.


Luis del Val - 100.000 votos diarios

17.10.17 | 08:42. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Escuché ayer, por la mañana, la interpretación que llevó a cabo Soraya Sáenz de Santamaría del papel que le dieron para interpretar, y que llevó a cabo con tanta profesionalidad como ausencia de entusiasmo, y, luego, por la tarde, en casa de un viejo político, ya retirado, curtido en cientos de batallas, quien, al concluir la intervención, me dijo:

-Cien mil votos menos.
-¿Cómo?- quise aclarar.
-Cada día que pase, sin aplicar el artículo 155, cien mil votos pasarán del PP al partido de Albert Rivera.
A él y a mí la suerte del PP y de Ciudadanos nos importa algo menos que la de los españoles, y prolongar esta situación, esta inseguridad, este viaje de empresas, este temblor de La Bolsa, esta desconfianza de los mercados es algo que significa que un tipo de Calatayud siga sin encontrar empleo o que un autónomo de Tarragona se plantee seguir o no seguir con el riesgo que ha asumido.
Parece como si un árbitro timorato y partidista ordenara la prórroga del partido a ver si, por fin, el equipo de sus preferencia mete un gol y se alza con la victoria, y ya sabemos que el ultimátum de los lunes es algo que no tiene efectos hasta el jueves, que la firmeza es un término alejado del concepto del hormigón, y que el término "proporcionalidad" nos suena a miedo o, peor aún, a cobardía.
Hacen bien los delincuentes de la Generalitat en tensar la cuerda, porque saben que están ante un grupo que tiene suelto el cinturón, y que tienen tanto miedo a sujetarlo en la posición adecuada, por no asfixiar a los delincuentes, que nos tememos que se les caigan los pantalones.
Desde luego Cataluña es España, pero España es algo más, bastante más que Cataluña, algo que parece que se les ha olvidado a los habitantes de Moncloa a partir de mirar sólo un trozo del mapa. Y esa otra España, que suma 40 millones de habitantes, comienza a estar defraudada de estos complacientes árbitros, de estos timoneles timoratos, que además de despreocuparse de los efectos secundarios, tampoco les importa la sangría de perder cien mil votos diarios.


Lunes, 20 de noviembre

BUSCAR

Síguenos

Hemeroteca